CAMILO SANIN GALLEGO
200723485
PROYECTO: FELIPE GONZALEZ PACHECO
ANALISIS: LUCAS ARIZA
FECHA DE ENTREGA: 16/ 01/ 2015
[ LA TORRE ]
MUSEO DE MEMORIA URBANA
La colonización representó una imposición, tanto ideológica como urbana, que pul-verizó lo que éramos como sociedad. La incesante necesidad de imponer autoridad y poderío infundió miedo y asombro.
La iglesia jugó entonces, un rol primario, pues fue quizás la edificación en la que reposó la mayor responsabilidad, pues su arquitectura debía no sólo resaltar como ícono del poder, sino como ente vigilante, recordando a cada habitante la presencia de una entidad superior.
“Desde las primeras expediciones se tuvo la presencia de la Iglesia con los capel-lanes. Incluso, desde el tercer viaje de Colón los capitanes de conquista tenían ex-presas instrucciones de no fundar ninguna población sin contar con un cura que debía designar el Consejo de Indias, y que siempre el primer edificio en construirse debería ser la iglesia.”
Nuestra historia como ciudad nace del deseo por transmitir un mensaje, el mensaje de dios. Un intento por evangelizar lo desconocido, por transmitir lo que para nues-tros colonizadores representaba la más preciada de las verdades.
Así, resultaba fundamental materializar dicho mensaje a partir de un ícono, un sím-bolo que no sólo representara aquel mensaje por contar, sino también aquella esen-cia inmaterial que es el espíritu de Dios.
La iglesia se establece entonces como aquel espacio para el culto, como aquel recinto para la expansión del mensaje evangélico, como el símbolo de un nuevo orden, de una nueva concepción de origen.
Su arquitectura, majestuosa, sirvió no sólo como referente cultural sino como símbolo urbano. Sus torres representaban a la sociedad lo que a una brújula el norte.
Estas cumplían la función de reloj organizando la vida de la colectividad, pues con su sonido se marcaban los momentos más importantes del día y se avisaba a los fieles el comienzo de los oficios religiosos
Las torres campanario eran elementos que dominaban el paisaje,
convirtién-dose en referente visual y en el lugar más alto desde el cual la población podía
contemplar cualquier punto de la ciudad, de sus alrededores y de la
cotidian-idad de la sociedad.
Sus múltiples funciones y significados constituyeron una estructura
arqui-tectónica con una entidad propia, perfectamente definida, independiente del
edificio al que fuesen adosadas.
Estas se convirtieron en la prolongación del paisaje, armonizando con sus
col-ores, matices y texturas.
El desarrollo desmedido de nuestra ciudad, así como la influencia de entes fuera de nuestro control, obligaron a convertir, lo que alguna fue una ciudad premeditada, a un ejercicio afanado, una aglomeración de intenciones encontradas, que con el tiempo se encargaron de pulverizar nuestra historia.
La contemporaneidad ha desviado nuestra atención hacia realidades canibalistas, realidades en las que nuestra atención está en aquello por suceder y no en lo que fue. Se ha olvidado la importancia de nuestro pasado.
Aquellas huellas yacen hoy intangibles, existiendo pero no significando. Y ahora debemos abandonar la idea de una ciudad sin conciencia histórica, pues en ella yace el camino hacia un mejor futuro.
La torre será nuestro símbolo de reconquista, lo que alguna vez representó un comienzo lo hará de nuevo esta vez. Necesitamos recuperar nuestra esencia, generar un punto de referencia que sirva no sólo como alusión a nuestro pasado, sino también como espacio para narrar aquella historia que como ciudadanos hemos olvidado.
Así como la iglesia representó el edificio orientador de una sociedad tradicional, esta torre será la estructura orientadora de nuestra sociedad, pues es la historia aquel elemento que nos puede orientar como ciudadanos contemporáneos.
La historia es una construcción humana y a la vez es el centro de la naturaleza humana y de la humanidad en si misma. Es entonces la responsabilidad de esta edificación la de narrar aquella historia que el tiempo ha cubierto y que ruega por ser redescubierta.
“Mi manera de hacer arquitectura siempre
empieza con una imagen fuerte, no sólo
una idea.”
‘’La idea está siempre acompañada de
una imagen poderosa y la visualización
de un evento corpóreo físico, no es una
idea abstracta”
“Durante el proceso me aseguro de que
estas imágenes se conviertan en
arquitectura, una forma de auto definición
de la arquitectura’’
El arquitecto comienza por entender el concepto de las aguas termales, y poste-riormente desarrolla dicho concepto para concluir que el edificio, así como los na-cimientos de aguas termales, debe nacer de la montaña pues esto le da la posibilidad de pensar que este edificio ha estado allí antes de todos los demás, desde siempre, imponente y acogedor a la vez.
Es de rescatar el sistema que el arquitecto implementa para la realización del proyec-to pues utiliza un sistema regido por 15 unidades simples, 15 Paralelepípedos de dra, los cuales se diferencian el uno del otro por sus cualidades espaciales. Cada pie-za cuenta con un gran voladizo y una losa de concreto que sobresale del volumen.
Para mantener esta proyección en posición horizontal el arquitecto utiliza cables que operan como tirantes y envían las cargas a piso. Estos tirantes desaparecen cuando una segunda capa de concreto se funde en las piezas, haciendo impercepti-ble su presencia
.
Las piezas se disponen casi como un rompecabezas alrededor de dos piscinas irreg-ulares; una exterior y una interior. Los techos de cada pieza se empatan entre si cu-briendo toda la superficie, mientras que la parte de abajo de estos techos no alcanza a llenar toda la superficie.
Este espacio que se libera opera como circulación y sirve como estructura confor-mante de la fachada. Los techos verdes permiten que el edificio se funda en el con-texto y así, sólo su patrón geométrico revela su presencia
.
“
La arquitectura tiene un cuerpo, este cuerpo es físico”
Es de gran interés el proceso creativo que recorre Zumthor en el que logra plasmar sus intuiciones y sensibilidades, logrando demostrar su preocupación tanto por la corporeidad del objeto arquitectónico, como por dar una atmósfera especial al espacio construido.
“Prefiero los espacios que tienen presencias o
atmósferas en donde la cáscara es sólo un instrumento”
Un edificio en el que moverse representa la transición entre luz, sombra y oscuridad, un edificio que nos sitúa casi de forma desnuda ante el espectáculo delas montañas, enfrentándonos a lo que nos supera.
El proyecto se rige por lo que fue la antigua iglesia dedicada a la Columbia, la iglesia más importante de la diócesis. Esta quedó en ruina tras algunos bombardeos durante la segunda guerra mundial.
Para este proyecto Peter Zumthor plantea una edificación que se funde con las pre-existentes y envuelve las ruinas de la antigua iglesia convirtiéndolas en la materia prima de su propuesta compositiva.
El edificio como tal presenta una primera planta en la que se genera un recorrido en forma de zigza g que permite observar de cerca las antiguas ruinas y generar un contacto presencial con las huellas del pasado. Al edificio lo completan 16 salas de exhibición dispuestas en tres niveles.
Es de valorar como Zumthor logra amalgamar una serie de particularidades del lu-gar utilizándolas a su favor en términos proyectuales. Este logra abarcar el presente desde su situación original y sus determinantes, para generar un nuevo presente en el que recupera la esencia del lugar y a la vez crea una relación casi simbiótica entre lo que era ruina y lo que ha de ser.
Lo preexistente como base para lo nuevo, y lo nuevo como conservante de lo anti-guo. De esta manera el edificio se convierte en la clave para comprender la ciudad, transmitiendo información que permite leer la ciudad.
Adicionalmente es de gran intereses el observar como Zumthor logra crear atmosferas contrastantes, en el primer piso, genera un espacio en el que por me-dio de pequeñas aberturas genera un espacio hermético, espacio que se vuelca hacia lo que yace en el interior; las ruinas.
El edificio en cuestión se construye en el 1964 por el mismo José Luis Sert , y ha sido ampliado en dos ocasiones bajo órdenes de Jaume freixa, el cual se rigió por los trazos originales para realizar dichas intervenciones.
Su configuración volumétrica parte de la yuxtaposición de volúmenes, de la cual resalta una gran torre octogonal que enmarca el acceso y da una cierta posición urbana al edificio. Dicha torre evoca singularidad tanto en su presencia como en su programa, esta alberga una biblioteca así como una sala múltiple.
En si el elemento que describe el comienzo, una estrategia clara para enmarcar el comienzo de un recorrido, “una acentuación plástica de algo que se descubre en un principio, y que después dejamos atrás.
Lo realmente interesante es el sistema a que se implementa, la correcta organi-zación de las piezas. Este plantea una serie de volúmenes que varían en volumen y dimensiones, los cuales se anexan unos a otros , utilizando los patios como ele-mentos de comunicación, generando no solo un espacio rico espacialmente, sino que una configuración en a que el lleno y el vacío poseen la misma importancia.
El arquitecto genera un edificio con interesante disonancias, el patio central de forma cuadrada se contradice con el volumen que la rodea, en si los espacio parecen definirse según las necesidades del recorrido.
Lo realmente interesante es como José Luis Sert , logra generar una autoridad de lo inmaterial en la que lo interesante no es lo construido sino lo recorrido.
Un recorrido que empieza en el mismo pun to que termina, se trata de un recorrido en espiral que no requiere repetir ningún espacio expositivo.
El proyecto de Lina Bo Bardi para el complejo cultural SESC parte por la acepta-ción del pasado, considerándolo no como nostalgia de tiempos mejores, pero como la encapsulación de un valor integral, que la población de Sao Paolo perdió en su carrera por el progreso.
A partir de esta concepción Bo Bardi plantea dos volúmenes de hormigón a forma de torre inscritos en una antigua fábrica de la zona, los cuales no solo reinterpretan la concepción de un centro de ocio, pero que gracias a su dramatismo generan un nuevo icono urbano.
Su intención por separar en dos volúmenes las instalaciones deportivas convierte así las circulaciones en el punto referente del proyecto.
Su presencia y Ubicación “proporciona un terreno fértil para crear un punto de referencia para el común, un ambiente protegido, así como una profunda conexión con el real Sao Paulo’’.
En si una valiente reinterpretación de la torre como espacio arquitectónico, en-tendiéndolo no solo como estructura icónica sino también como contenedor de múl-tiples actividades y sensaciones, la narración espacial de una intención.
A modo de reconquista se proponen una serie equipamientos dispuestos de forma estratégica así como para su época lo fue la disposición de las iglesias. Estos se conci-ben como detonantes urbanos, los cuales buscan generar nuevas dinámicas e interre-laciones, las cuales fomenten el recorrer y conocer lo que esconde el centro histórico.
En términos tipológicos todas las edificaciones deben incluir una torre, no con un objetivo caprichoso, sino con la razón de permitir un acceso a la ciudad desde pun-tos que varían en localización y altura, permitiendo un barrido completo de esa porción de ciudad, así observar y ser observado.
Para el proyecto en cuestión se resuelve uno de estos equipamientos, circunscrito entre Carrera 4 y ca lle 11, el proyecto plantea el Museo de memoria
urbana de Bogotá.
[ LA TORRE ]
"El cuerpo no es entidad meramente física, este se enriquece tanto
de la memoria como de los sueños, el pasado y el futuro"
La memoria urbana encapsula el valor integral de este proyecto, el entend-er que el tiempo que describe la existencia de un sentend-er, desde que nace hasta que muere comprende una porción insignificante de nuestra historia como ciudad.
No es posible construir una posición crítica e intelectual de una ciudad si solo se cuenta con aquello que hemos presenciado, la historia antecede nuestra existencia y es solo reconstruyéndola que realmente se le da sentido a lo que nos rodea, aquella ciudad que tenemos tan cerca pero a la cual no parecemos pertenecer.
La ciudad se entiende entonces como un cuerpo vivo, un cuerpo que al igual que el nuestro envejece, crece, se dilata y se contrae, sufre heridas y las cicatriza, en si un elemento dinámico. Sin embargo la c iudad nunca muere, siempre permanece, guar-dando en si las huellas de sus habitantes, aquellas marcas que nos recuerdan lo que nos antecedió, una enciclopedia construida.
Así las cosas, la arquitectura en este proyecto tiene como objetivo el suscitar intri-ga, el mejorar nuestra conciencia, una conciencia hacia la relación que existe en-tre nosotros y nuestra historia, enen-tre el pasado, el presente y el futuro. Un edificio en el que la historia incite la construcción de una idea de ciudad, fomentando que cada individuo rectifique o cambie su forma de verla.
El edificio planteado ve el pasado no como nostalgia de tiempos mejores o peores sino como la materia prima que ha de reinterpretarse en pro de una nueva concep-ción compositiva. Tras un profundo análisis de la arquitectura colonial preexistente, se optó por buscar un sistema en el que se lograra un edificio que de forma acerta-da lograra fundirse entre lo ya existente, un edificio mimético en que la riqueza se volcara hacia el interior y en el que la torre se activara como un hito en volumen, dirigiendo la mirada hacia la misma.
El paso a seguir fue el de definir la esencia material del proyecto, tema que detono el mayor interrogante compositivo, en el cual se indago frente a el sentimiento que debía transmitir un edificio cuya responsabilidad es el de albergar y mostrar nuestra historia, ¿que debía sentir cada individuo al circular por cada esquina del recinto? Y la respuesta fue; Drama, suspenso, se pensó en un proyecto que lograse generar atmosferas contrastantes, un espacio en que hubiese transiciones que fomentaran el recorrer y descubrir.
Bajo esta óptica se establece como idea regidora el hecho de concebir el espacio a forma de laberinto, en el que la visión jamás lograra desnudar el todo, un espacio en el que la persona solo al desplazarse lograse descubrir lo siguiente. Esta noción laberíntica no podía quedarse en una imagen literal, debía adquirir sentido tener autoridad de proporción y dirección, alternancia espacial, transiciones, conexiones, pausas y movimientos.
Es entonces que el proyecto se encamina hacia un estudio del concepto del lleno y vacío, viéndolo como la herramienta compositiva principal para la configuración de espacios en el proyecto, entendiéndolo en su sentido puro como una obra es-tereotómica.
Para efectos de esta propuesta el lleno y vacío se entienden como las acciones a par-tir de las cuales se enmarcan los diferentes estados espaciales del edificio. Tanto el estado material como el inmaterial se reconocen por una cualidad particular de luz, el lleno llama a la oscuridad, el vacío a la luz, y su intermedio a la sombra.
Para este proyecto es la intersección del lleno y el vacío, de la luz y la oscuridad los elementos que rigen la propuesta.
Se parte por entender dicho proyecto no como museo pero como recorri-do, como circuito continuo que enmarca momentos temporales y atemporales de nuestra historia. El entender la importancia del inicio y remate, de las pau-sas y los movimientos. El museo se entiende como un contenedor de conocimien-to, contenedor que se alimenta partículas, partículas humanas. Partículas que fluyen como lo hace el líquido, y que dado su estado dinámico deben guiarse por medio de gestos arquitectónicos para inducir en ellos lo que ha de verse.
En palabras de la real academia española, el componer se entiende como la acción de agrupar figuras y accesorios para conseguir el mejor efecto según lo que se haya de representar. Esta es una definición parcialmente cierta, pues nuestra disciplina requi-ere de más que figuras y accesorios para lograr composiciones certeras. En la arquitec-tura es esencial entender, que no sólo se compone a través del espacio efectivamente ocupado sino también a través del espacio que se está dejando de ocupar.
Así, de acuerdo con lo que ha dicho Manuel de la Prada en su en su texto Notas sobre la configuración del vacío en el arte y la arquitectura “para comprender la forma en su completa realidad tridimensional, hay que comprender el espacio que desplazaría al quitarla de su lugar” [1]. El entender que ‘’Las formas aumentan su peso, significado y profundidad existencial cuando se aproximan a un orden o idea que se configura con vacío’’ [1]. Sólo así se logra entender al vacío no como ‘’materia aprehensible que se pone en primer plano para reforzar la cualidad del lleno’’ [1], sino como ente
En este proyecto se busca que la materia y el vacío coexistan, se complement-en y contrastcomplement-en. El lograr un complement-enlace que describe una forma sin principio ni fin, alimentando una noción de unión, la cual genere un nudo entre espacio y materia, que represente un mundo unitario y en absoluta continuidad. Se en-tiende que el vacío y la materia son aspectos parciales de una misma realidad.
Se propone una nueva comprensión del vacío, entendiéndolo no como el ‘’Espa-cio situado fuera de la forma, que rodea al volumen y en el que viven las formas, sino como el espacio generado por las mismas“[1] Esto no lleva a comprender que la ausencia de materia no es una porción resultante, sino “una realidad tan corporal como la del volumen que lo abarca” [1].
Para lograr esta comunión se propone entender el espacio como sustancia material, en el que se concibe al “espacio como materia, donde el material bruto es el vacío y la materia trabajada es el espacio’’ [2]. Es el tergiversar el entendimiento de lo só-lido y del vacío, abandonando la noción tradicional de forma como generadora de espacio, y entendiendo al vacío como generador originario de espacio y de forma.
Esto nos lleva a entender que “Un agujero puede tener en sí mismo tanto significado de contorno como una masa sólida ” [1], y que al hacer “un agujero en un sólido, la tridimensionalidad y la unidad física y perceptiva del sólido se acentúa’’ [1].
La noción de que el vacío no sólo sostiene las figuras, sino que les da sentido, el aban-donar la idea de este como espacio negativo, dejar de verlo descuidadamente como una simple condición del lleno, para interpretarlo como equivalente al lleno, como un espacio que al igual que el palpable también reacciona, también construye.
El edificio como tal, se compone a partir de prismas, prismas a lo que se les retiran pequeñas porciones materiales, y los cuales se concatenan en-tres si, utilizando aquel espacio inmaterial como patio; circulación.
El museo en su abstracción máxima es un recorrido, un recorrido que al igual que la fundación miro se basa en los elementos marcados y no marcados, en los que los volúmenes se entrelazan en búsqueda de hacer el espacio libre y transitable más importante que el mismo volumen que lo abarca.
Patios y circulaciones se funden convirtiendo el transitar en un solo gesto, un gesto en que el individuo siempre está en contacto con las exposiciones. Este gesto evoca amplitud y disuelve los límites entre circulación y exposición.
El edificio plantea una planta que conjuga lo hermético y abierto, el programa del edificio se resuelve escalonadamente, en una sola planta, en la cual los espacios se disponen articulándose alrededor de unos patios, p atios de diferentes dimensiones y cualidades espaciales los cuales se yuxtaponen generando un espacio libre pensado para transitar.
El edificio como tal se divide en dos partes, una primera destinada a exposición a la cual se accede directamente por la entrada principal, y la cual remata en una gran torre, elemento que encierra este primer circuito.
En una segunda arte el edificio dispone espacios complementarios, tales como bib-lioteca, sala de informática, y restaurante, a la cual se accede por un segundo ingre-so , el cual sirve a aquellas peringre-sonas que no desean ingresar al museo , y ingre-solo quieren hacer uso de instalaciones no expositivas.
La conexión entre los diferentes niveles se da por medio de rampas dispuestas estratégicamente en un orden sincronizado con aquel del recorrido principal.
Una tercera parte es la presencia de puntos de contacto entre piso y cubierta, los cuales habilitan la misma como espacio público atemporalmente público, así las cosas se plantea una gran escalera urbana que se adosa a la fachada principal permitiendo el acceso directo a cubierta, complementariamente se disponen puntos fijos al interior del edificio con el mismo objetivo, permitiendo el acceso ya desde el interior del mismo.
A la torre como tal se accede tanto de la planta baja como por la cubierta, esto segura una flujo de personas continuo que sin importar su destino converjan en la misma.
Las salas de exposición se disponen como grande volumen de doble altura, los cuales mediante el uso de puertas corredizas permiten una gran flexibilidad espacial y transmiten una sensación de amplitud al recorrerse.
En el proyecto no existe jerarquía volumétrica pues lo que realmente importa no es el espacio que describe el volumen sino el espacio vacío, la circulación, el el-emento no marcado. La necesidad de luz se resuelve por medio de claraboyas en las partes expositivas y por medio de los patios en espacios complementarios.
La relación interior exterior se dé verticalmente en donde la cubierta op-erando como 3 fachada atrae las cualidades del exterior, las cuales tal como dice José Luis, deben arrebatarse de la atmosfera para después elaborarse.
La materialidad se plantea a partir de concreto con formaleta de madera en busca de una envolvente hermética y rugosa, el sistema de construcción se basa en encofrado modular estándar.
Conceptualmente se plantea un primer recorrido grafico por la historia de la ciudad, en las que el usuario por medio de ilustraciones, fotografías y esculturas entiende las raíces de su capital.
Con esto en mente un segundo paso es la de permitir al usuario un contacto directo con la ciudad, es ahí entonces en el que se plantea la torre. Un elemento entendido no como escultura urbana pero como intermediario entre usuario y ciudad.
La torre como tal nace de la reinterpretación de la torre campanario, una rein-terpretación en la que se buscan extraer la esencia pero cambiar la presencia. Lo que antes no permitía recorrerse ahora lo permite.
La torre no busca competir con las torres preexistentes, la torre busca mostrar la ciudad. Esta encapsula nuestra idea de reconquista, su Identidad tipológica encapsula contundencia. La torre es simplemente por lo que representa, un hito en volumen.
El proyecto funciona estructuralmente mediante un sistema de muros de carga, que se disponen partiendo por los requerimientos de la NSR 1O, la cual habla de un índice máximo de deriva del 1%.
De este modo, se acude al grafico que muestra la relación del índice de muros y el valor de la de riva buscando determinar cuántos muros deben disponerse en cada dirección siempre asegurando un equilibrio en las dos direcciones.
De esta manera para un valor máximo de 1% se acude la gráfica buscando la mayor relación de esbeltez la cual es H∕D=7, y se obtiene un índice de muro de 0.8%.
Esto se traduce a que se deben ubicar muros de longitud d= 6.9 ∕ 7 d= .98 que ocupen un área total de índice muros multiplicado área de piso
0.008 ×3516mt2=28 mt2
De esta manera se disponen contando con criterios de regularidad de simetría en donde, para cada direcciones se asegura una ocupación de muros pantalla de míni-mo 28 m2