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Violencia intrafamiliar - una mirada al maltrato masculino

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Academic year: 2020

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(1)Universidad de los Andes Fa cultad de Economía Mem oria de Grado Violencia Intrafamiliar: Una mirada al maltrato masculino Por: Nadia C arolina Kuhn Corredor (Junio de 2007). I. Introducción Día tras día vem os en los m edios de comunicación escenas de violencia que nos dejan pasm ados; en contram os que las esposas han sido víctimas de maltratos por parte de sus compañeros sentimentales, que numeroso s niños han sido v uln erado s en su integridad por sus padr es y muchas mujeres han sido vio ladas y lastimadas por sus parejas 1. Todas estas escenas sugier en que la fuerza y hom bría del gén ero m asculino, dada su anatomía y masculinidad, constituyen una de las princip ales causas de la violencia mun dial, razón por la cual se les atribuye la prin cipal causa de la v iolencia intrafamiliar. Al analizar las investigaciones y estadísticas de vio lencia doméstica en Co lombia, se encuentra que dentro del n úcleo familiar son las mujeres y los n iños lo s que pr esentan m ayores índices de maltrato y violencia intrafamiliar (Sán chez 2001, Sala s 2002). Quizás por esta r azón lo s hombr es han sido catalo gados com o lo s principales causantes de estos episodio s, y por tanto son marginado s como posibles víctimas de los estudios so bre violen cia intrafam iliar. Lo anterior ha significado que la violencia doméstica de las m ujer es contra lo s hombres se convierta en un tema subvalorado; r azón por la cual existe un a ausencia relativa de inv estigación con r especto a la victim ización de los hombres.. 1 Las denuncias realizad as por violencia do méstica; con base en las estadísticas report adas por el Instituto Nacional de Medicina L egal y Ciencias Fo rens es. Para el año 2005, l a entidad realizó 61.482 dictámenes de lesiones person ales por denuncias realizadas judicial mente con base en casos relacionados con violencia intrafamiliar, para una tasa d e 155 casos por cada 100 mil habitant es, sob resaliendo los departamentos de A mazonas (374), Cundinamarca (348) y San Andrés y Providenci a (342 ) 1 . Para el mismo año , clasi fi có los mayo res tipos de violencia intrafamiliar que se presentaron en el país, encontrando que el 61,2 % de los dictámen es correspondieron a maltrato de pareja, 22,2 % a maltrato entre familiares y el 16,6 % a maltrato infantil. Siendo así, de los motivos de la violencia en pareja son muy variados y entre otros están: la intoleranci a y el machis mo (33%), in fidelidad y celos (32%), alcoholismo (16 %), situación socioeconó mi ca (4 %), crianza de los hijos y separación (4%), intromisión de otros familiares en l a vida de la pareja..

(2) Es preciso in dicar que la investigación de la violencia intrafam iliar en contra de los hombres h a ganado importancia a partir del docum ento académico realizado por Murray Strau s y Richard Gelles en 19752, don de se afirm ó que los hom br es y las mujeres se atacan físicamente en proporciones similares afectan do la integridad m oral, social, y económica de las familias Estadounidenses. Sin embargo, en Colom bia no ha existido tal preocupación, por lo que se ha dejado po co espacio para la reflex ión y la explor ación en este tema. Por esta razón, el presente trabajo al abordar el tema de la v iolen cia intrafamiliar de las esposas hacia sus cónyuges, será p ionero en rescatar esta problemática que no ha sido tenida en cuenta para su investigación. Son n um erosas las r azones que explican por qué el abuso y la vio lencia dom éstica de las m ujeres contra los hom bres no es “popular” entre la literatura y la comun idad en general. Resulta importante resaltar que la inciden cia de la violencia intrafamiliar hacia el hombre parece ser tan baja que es complicado con seguir estim aciones confiables; en parte debido a que las m ujer es tienen m ayores facilidades para divulgar sus maltratos y han sido tenidas en cuenta con mayor frecuencia que los hom bres a la hora de denun ciar ultrajes y abuso s. Adem ás no es común ver este tipo de v iolen cia entre lo s m atrimonios actuales, teniendo en cuenta que aún el m ach ism o sigue latente entre la so ciedad3. Lo anterior ha provocado que los encar gados de elabor ar políticas, esto es, las personas, los investigador es y lo s m edios de com unicación hay an p uesto gran atención en esta problemática. No o bstante, no se ha hecho nada p ara an imar a los hom bres a expresar sus abusos y maltratos, debido en gr an p arte a la f uerte cr eencia que las mujeres son siempre las v ictimas dadas sus con diciones físicas, so ciales y económ icas. 4 Ahora bien, con base en la def inición de Richard Gelles y Murray S trau s (1978), la violencia es la intención, acción u omisión mediante la cual se intenta imponer la voluntad sobre otros, gener ando daño s de tipo físico y m oral. Por ello se p uede inferir que la vio lencia dom éstica es un acto realizado con la intención de herir o lastim ar física o psicoló gicamente a otra persona. Sin em bar go, las per sonas errón eam ente han creído 2. STRAUS Murray, GELLES Richard. Soci etal change and change in family violence from 1975 to 1985 as reveled by two National Su rveys (1986). 3 Ver Straus 1980, Straus y Gelles 1995, Anderson 1997 , Flynn 1990 . 4 La cultura, las creen cias populares y la historia de la mujer en la sociedad, h an idealizado a esta co mo un ser “inferior” en el sentido en que se considera el ho mb re es el que trae los recursos econó micos al hogar, el que posee mayor fuerza física y poder. No obstante se consid era qu e esto le da la facultad de mandar y tener el control en el hogar. Dado esto , el homb re se siente con derechos y ataca a la mujer para ampliar y /o manten er su do minio .(Straus 1980 ).

(3) que esta clase de actos sólo se realizan en contra de m ujeres, niños y personas vulnerables, atribuy éndolos únicam ente a “golp es a la m ujer ” o a aquellos episo dio s que generan daño s severos. No obstante, de acuer do con Gelles, Steinmetz y Straus (1974), la vio lencia dom éstica es de do ble dirección; ya que el género masculino tam bién p uede ser v íctim a de m altratos en el seno del ho gar, no necesariamente es el sujeto activo que la realiza.. Sin em bargo, el dinamismo de la vio lencia dom éstica es también diferente entre los hombres y las m ujeres debido a que las r azones, propósitos y m otivaciones son a m enudo muy diferentes entre lo s dos sexo s 5. Aun que el asesoramiento y la com unidad psico lógica han respon dido ante el abuso y la violen cia dom éstica contra las m ujer es 6, ha existido una mínima inversión en los recur so s pertinentes a la investigación de las causas, consecuencias y co stos de la violencia intrafamiliar contra los hom bres. En la m ayoría de lo s casos, el daño físico real inf ligido por los hom br es es tanto m ayor que el daño físico real descen dido por las mujeres. Gracias a esto, se pro duce un m enor im pacto ante el abuso f ísico y p sico lógico contra el hombr e.7. Vale anotar que tanto en Colombia como en el m un do, no ha sido con siderada como problemática social y mucho menos, com o una categor ía esp ecíf ica de la violencia doméstica, la violen cia hacia lo s hombres al interior de la pareja. Esto ha llevado a que tanto la población como el Estado sientan que este tema es irrelevante y por ende no necesite de un a m ayor atención, seguim iento y/o estudio. Muestra de lo anterior, son las denun cias interp uestas por violencia doméstica, que en su m ayoría son presentadas por m ujeres 8 que corro boran lo s altos índices de maltrato percibido por este género. Sin 5. Straus (1978, 1986), ha hecho una revisión bibliográfica del tema y ha en contrado qu e las investigaciones tanto medicas , sociales o psicológicas apuntan a qu e loas razones o motivos del po rque los hombres y las mujeres presentan comportamientos violentos tiene su origen en la frustración y estrés que se gen era por los ev entos del entorno tanto familiar como labo ral y personal. 6 En Colo mbia existen entidad es co mo el Instituto Colo mbiano de Bien estar Familiar ICBF, las Co mis arías de Familia y Medicina L egal, entre otras las cual es y de acuerdo a la ley 294 de 1996 se encargan d e diseñar políticas, pl anes y p rogramas para prevenir y erradicar la violenci a intrafamiliar. Igual mente, las autoridad es dep artament ales y municipales que con forman los Consejos de Prot ección social adelantan estudios y actividades de preven ción, edu cación y tratamiento de los problemas de violencia intrafamiliar dentro de su jurisdicción . 7 Quiero acl arar que la violencia intrafamiliar contra las muj eres y niños tiene un grado de i mportancia mayo r o igual al de la violen cia do méstica contra los ho mbres . Siendo así, estar trab ajo no busca mini mizar el problema d e la violencia contra el género femenino, sino por el contrario su intención es dar a conocer la problemática de la violencia hacia los hombres. Siendo así, la razón principal de esta investigación es la p asión que tengo sobre el tema y mi preocup ación sob re el mis mo. 8 Forensis , Datos para la vida 2003..

(4) embar go, lo que no se ha tenido en cuenta y es necesario considerar, es que gran p arte de las en cuestas y resultados estadísticos olvidan que a la hora de realizar lo s estudios, los hom bres p ueden mentir en su declaración dejando de confesar o de den unciar haber sido vio lentados en su ho gar por m iedo a ser rechazados o de sentirse “m enos hombres”. Siendo así, la baja tasa de asaltos y el alto porcentaje de m altratos por el hombre encontrado s en los est udio s de crim inología y vio lencia en gen eral, probablemente ocurren por que aquello s tratan sólo con una p equeña parte de to dos los asaltos domésticos que los encuestado s responden que exp erim entan com o “crim en” (Strau s 2005).. Adem ás, la v iolencia es también con siderada un asunto de salud pública y por esta razón debe tratarse, estudiar se y solucionarse de la manera más eficiente posible. Sin embar go, par a lo grar tal fin es necesario enten der que ataca gran p arte de la po blación colom biana y por tanto, trae no sólo consecuencias a corto plazo sino también a largo plazo; ya que lo s niños víctimas de m altratos físicos o p sico lógico s ten drán un m enor rendimiento académ ico y por consiguiente, en la etapa de su adultez evidenciarán un m enor éxito en el m ercado laboral. Asim ism o, al presenciar en su infancia actos de violencia tendrán un a notoria tendencia a repetir dicho s actos con sus descendientes, lo cual generar á a su vez un ciclo de abuso inter gen eracional, provocan do perpetuación de la violencia intrafam iliar y a la vez afectan do negativamente los in gr esos fam iliares. El objetivo de este trabajo es dar a cono cer la existencia del sub reporte y la sub valoración de la vio lencia intrafam iliar contra lo s hom bres en Colom bia señ alado la im portancia der ivada de su análisis. De esta manera se busca entender m ejor el comportamiento de la so ciedad y así m ostrar que los hombr es son maltratados por sus compañeras sentimentales y que las causantes de estos hechos son tanto psicoló gicas como económicas. Al mismo tiem po, se busca llegar a un a resp uesta empírica que explique el por qué de esta problem ática y cuáles son sus efectos en la economía familiar y colom biana. Adem ás el trabajo incluye una revisión bibliogr áfica de la literatura so bre el m altrato de las m ujeres hacia los hom bres, esp ecialm ente en el seno del m atrimonio. Para tal fin, se destacan alguno s de los trabajos realizados por investigador es norteam ericano s que muestran las razones y m agnitudes de esta problemática..

(5) No obstante, es im portante precisar que, a pesar de la baja disponibilidad de la información estadística sobre el maltrato hacia lo s hombres en el país, el trabajo busca brindar causas y consecuencias prelim inares de la violencia intrafam iliar contra los hombres, para que de esta form a se abran cam inos que permitan f uturas investigaciones so bre el tema en particular.. II.. Literatura previa. Tal como f ue m encionado previam ente, por violencia intrafamiliar se entienden todas aquellas situaciones que evidencien un abuso de poder o impliquen un maltrato (físico y/o psicológico) de un m iem bro de la familia so br e otro, que se desarrolla en el contexto de las relaciones fam iliares y que o casionan diver sos niveles de daño en sus víctimas. Estos abusos muestran altos ín dices donde m ujeres y niño s son víctim as y dolientes, dejan do a un lado los asaltos hacia los hom bres. Sobr e lo anterior, Strau s (2005) argum enta que en p arte sucede gracias a que los estudio s de cr iminolo gía sólo toman una pequeña parte de la totalidad de las agresiones dom ésticas; esto es, só lo aquellos catalo gados com o “crim en” para los encuestados. Es decir, el pro blema en la m edición de esta clase de agr esiones tiene su origen en el con cepto que lo s investigado s ten gan acerca de la palabr a asalto. Dado lo anterior, al definir tal concepto como un ataque físico ilegal de una persona sob re otra, las “peleas de familia” deben ser consideradas como crímenes. De acuer do con Mirrlees (1999), cuanto m ás amplia es la definición de v iolencia intrafamiliar, mayores son las estadísticas que se presentan so br e este fenóm eno, de ahí que es necesario restringir esta def inición para no tener subestim aciones ni infer encias. Por consiguiente, el término violen cia debe ser entendido com o los actos que tienen como intención causar alguna clase de daño que en particular tom a forma de do lor o lesión. 9. De igual forma, la palabra doméstico se refer irá entonces a los incidentes que 9. De acuerdo a Gelles (1997) hay qu e hacer una di feren ciación ent re “ violencia normal” y “ violencia abusiva”. La p ri mera dice qu e es cuando el agresor en pri mer lugar el agresor da pal madas, empuj a, zarandea y azota a su victima; esto de acuerdo al autor, es frecuentement e considerado normal o aceptable en la interacción entre parejas. D e esta manera la violenci a se convi erte en abusiva cuando hay un alto potencial d e lesión..

(6) envuelvan a p ersonas que están relacionadas de alguna m aner a y que vivan en la misma casa. Dejando estas def iniciones claras, Mirrlees so stiene que la violencia física no es la única manera de ocasionar daño; tam bién p uede manifestarse por medio de insultos, amenazas, chantajes, control y/o abusos, prohibiciones, aislam iento de f amiliar es y amistades, aban dono afectivo, h um illaciones, entre otros. Lo anterior sugiere entonces que al igual que los asaltos físicos, las expresiones de v iolencia generan daño o trastorno psicoló gico o emocional, tanto para quien la ejerce com o para el que la recibe, provocan do traumatismos y consecuen cias en el lar go plazo. De otra parte, Gelles y Strau s (1988) m uestran también que en Estados Unido s el incremento de la violen cia de las m ujeres contra sus m aridos se debe a la dif usión de la ideolo gía fem inista y la cr eación de “shelters” en los en lo s años setentas, al increm ento del porcentaje de m ujeres empleadas, la preo cupación del Estado por el tem a y los cambios en la sociedad y sus per spectivas. Para Co lom bia no todas estas causas son válidas n i p ueden aplicarse en el país; tal es el caso de la dif usión de la ideo logía feminista y los “shelters”. Sin em bar go, observ ando la historia, se encuentra que la posible causa de este f enóm eno es el incr emento de la pr eocupación del go bierno por temas sociales, en especial por la violencia dom éstica y el papel que han jugado el ICBF, Medicina Legal, Profam ilia y la Fiscalía General de la Naciòn par a m ejorar y cuantificar este conf licto. Otra razón f undamental que permite explicar que la violencia contra los hom bres está en aumento es el in cremento en el nivel de estudios, oportunidades, experien cia laboral e ingresos que las mujeres han venido experimentan do a lo lar go de las últim as décadas, lo que trae com o consecuencia un decrecimiento de la dependencia económica de la m ujer y por consiguiente, un cambio en sus expectativas de autoridad y en la form a de concebir el dom inio del ho gar, que tiende a ver se m ás equitativo. Así, al igual que lo ocurr ido en Estados Un idos, se percibió en Colom bia que el incr emento en los salar ios, educación y estatus laboral ha venido provocan do en las mujeres un a tendencia de liberación y de in dependencia, lo que perm ite a su vez que se sientan con más ”derecho s” sobre su pareja que implican reacciones violentas frente a situaciones cotidianas. Esto se ve clar amente al presenciar que la participación de la mujer en el m ercado laboral ha ven ido incrementándo se con el tiempo, es así cómo estadísticas del Banco Mundial señalan que en el año 1980 el porcentaje de la f uerza laboral femenina.

(7) era 25%, en 1990 pasó al 37% y en el año 2000 tuvo un increm ento de 5 puntos llegan do al 42%. A la v ez, ha existido un incremento en los promedios de los ingresos laborales nom inales en las mujeres, pasan do de un $7.325 en el año 1980 a $63.725 en 1990 y $452.864 en el año 2000 10. García y Urdino la (2000) por su p arte, encuentran en var ios autores 1 1 que en la mayoría de países, dur ante los últim os cincuenta años, se ha dado un im portante aumento en la población femenina trabajadora, que en 1998 alcanzó n iveles del 52%. Se evidencia que esta población es cada v ez m ás prepar ada y que ha pro ducido un incremento en las tasas totales de participación en la economía. Rescatan que aun que lo s salario s y los ingresos laborales reales se han incr ementado de manera con stante para el total de los trabajadores, las rem uner acion es para las m ujeres han sido históricamente m enores que las de lo s hom bres (ver tabla 2). Bajo este m ism o enfoque, Anderson (1997), enfatiza so bre el estudio de Horm ung, McCu llough y Sugim oto (1981), que h ay m ayores tasas de violencia entre las parejas en don de la m ujer tiene un estatus ocupacional mayor con respecto al del hom bre. Asimismo, Allen y Strau s (1980) encontraron que entre más recursos posea la cónyuge, habrá m ás perpetración de violen cia dom éstica por parte de ésta hacia su pareja; esto signif ica que las pro babilidades de que el esposo sea asaltado por su m ujer sean m ayores, y a que al tener mayores recursos fin ancieros, la esposa sentirá que tiene más po der dentro del ho gar, m uchas v eces utilizan do la violencia no sólo para lograr sus o bjetivo s per sonales sino también par a im poner respeto y autoridad. En Co lom bia, los salario s de las m ujer es h an tenido un incremento considerable desde hace y a m edio siglo, no obstante, lo s in gr esos que ellas reciben h an sido menores que el de lo s hombres. Por ejemplo en 1976 el prom edio de in gresos labor ales nominales de los hombr es era de $3.971 y el de las mujeres de $2.333. Para 1990 se encontraron en $92.326 y $63.725 y en el año 2000 en $596.513 y $452.864 respectivam ente12. A pesar de que estas cifras señalan la br echa salarial entre los hom bres y las m ujer es, para establecer la causalidad entre los salar ios y el maltrato masculino es necesario recurr ir a ejercicio s econométricos. Com o se verá m as adelante lo s resultado s señalan que. 10. Dirección Nacional de Plan eación DNP 2004 . Ver Henao y Parra, 1998 ; Farné et.al, 1998; Rib ero y Gar cía, 1996; B ID, 1993; Guzmán, 1993 ; Flacso, 1993 12 Dirección Nacional de Planeación DNP 2004. 11.

(8) violencia esta correlaciona n egativamente con el in gr eso lo cual repercute no solo en las finanzas del hogar sino en las del p aís. Ahora bien, de acuerdo con la Teoría del Poder de lo s Recursos de Allen y Straus (1980), el increm ento de lo s r ecur sos económ ico s de las m ujer es casadas trabajadoras tiene implicacion es im portantes en el po der marital y en la forma de con cebir la dir ección con junta y autoridad del hogar. Dado que la particip ación de las m ujeres en el m ercado laboral ha aum entado, el poder que éstas tien en en el ho gar es cada vez m ayor ya que su aporte económ ico ha crecido, lo gr ando de esta manera una estructura equitativa de la autoridad y por tanto, del poder. Bajo esta misma línea, Blood y Hamlir (1958,) tras un a ser ie de investigaciones, concluyen que el empleo en las m ujeres casadas, provoca un aumento del po der dentro de la f amilia, ya que incr em enta los recursos económ ico s del ho gar. Por consiguiente, debido a este fenómeno, la autoridad dentro de los ho gares ha venido cam bian do, volv ien do más equitativa e igualitaria la toma de decision es entre las relacion es de pareja. Homans (1961) en su investigación atribuy e como factor principal, que explica el liderazgo del hombr e, la habilidad de proveer los recursos en el seno del ho gar. Sin embar go, como en la actualidad tam bién las mujeres proveen estos recur sos, esa posición del hombre de “líder ” se desvirtúa. La razón principal de este hecho es el cambio que se h a gener ado en la estr uctura del matrim onio, ya que el m anejo de la autoridad se ha vuelto igualitaria. Bajo esta per spectiva, Straus (1980) resalta que gracias a que las mujeres trabajan cada vez más, la igualdad de géneros se ha acentuado en lo s últim os tiem pos, gen erando asimismo que la violencia dom éstica del hom bre contra la mujer dismin uya. Es así como, en la m edida en que los hom br es estén aceptando la igualdad con el sexo fem enino, las espo sas ejercer án mayor autoridad y poder, lo que significa que la violencia puede convertirse en un arm a para logr ar tomar su posición en el hogar. En Co lom bia, la anterior af irm ación es valida, dado el incremento de la tasa glo bal de participación y de los salarios de las m ujer es 13, a quienes les h an dado la oportunidad de ejer cer y tomar el poder en los ho gares, especialm ente en las finan zas familiares y so bre sus espo sos. Lo s r esultado s de la encuesta realizada para. 13 Co mo se vio previamente, de acuerdo al D epartamento N acional d e Planeación , en 1976 el pro medio de ingresos laborales no minal es de los hombres esta en $3.971 y el de las mujeres en $2.333, para 1990 se encontraron en $92 .326 y $63.725 y en el año 2000 en $596 .513 y $452.864 respectivament e. Ver tabl a 2 ..

(9) este trabajo, mostraron que el 56% de los hom bres aporta la mitad de los in gr esos para los gastos del ho gar ; lo que puede significar que la m ujer recurre a la violencia con una m ayor frecuencia para así posicion ar su potestad y po der. Por su p arte, Ribero y Meza (1997) con cluyen que los retornos de la educación son similares par a hombres y m ujeres, y que los diferenciales salariales por género están explicados por la experiencia del trabajador. Así, gracias a que las m ujeres usualm ente tienen varias interrupciones en su vida labor al debido a la m aternidad, aun que sus niveles educativos p ueden superar lo s de aquellos, es posible que ten gan un a m enor experien cia laboral con respecto a la del hom bre. Sin embar go, al mirar las cifr as de embarazos se encuentra que h a decrecido en los últimos año s de 3.9 nacimientos por m ujer en 1980 a 2.4 en el 200414, lo cual in dica que las m ujeres están luchando por aumentar su exper iencia laboral para facilitar el acceso a trabajos con una m ayor renum eración y mejores beneficio s. De esta manera buscan tener un m ejor desarrollo tanto personal como profesional, esto lleva a que logr en tener un a m ayor in dependencia con respecto a sus espo sos, llegan do a aum entar su estatus dentro del hogar. Son estos eventos aquello s donde la violencia resulta ser un a ex celente arma fem enina para posesionarse en su po der o para mantenerlo. Investigaciones com o la realizada por Fiebert y González (1997), m uestran que al parecer las m ujeres pien san que sus go lpes no gener an daños a sus victimas varon es ya que no creen que puedan salir lastim ado s o los conciben incapaces de desquitarse. Adem ás las mujeres inv estigadas aseguraron que la intención de golpear a sus parejas era la de llamar su atención, esp ecialmente desde el punto de vista emocional. De acuer do con la encuesta realizada para esta m onografía, el 72% de lo s hom bres encuestados respon dió que las m ujer es en el último año los han amenazado y/o m altratado de div ersas form as con el fin de lo grar in directam ente llamar su atención, y el 34% respondió que cuan do han sido agr edido s ello s no respon den con v iolen cia. Estas estadísticas dan a entender que el pen sam iento femenino efectivam ente se basa en la suposición según la cual la violen cia ejercida hacia sus compañero s sentimentales no genera consecuencias. Sin embar go, lo anterior es completamente herrado, ya que la. 14. Estadísticas d e g énero . Ban co Mundial..

(10) violencia ef ectivamente afecta el bienestar psicoló gico, físico y económico debido a que tiende a afectar negativamente los in gresos y la estabilidad em ocional de la victima. Mirando la situación colombiana, se encuentra que entre el año 1999 y 2003 la v iolencia hacia las mujeres ha dismin uido, pasan do de 37.666 casos reportados a 33.628, mientras que lo s episo dio s de vio lencia en contra de los hom br es han aumentado; pasando de 3.562 casos reportados a 4.324 15. Com o se puede apreciar en la tabla 1 esto constituye una clar a evidencia del aum ento de la violencia, especialmente de la efectuada por las m ujeres. 16 Sin em bar go, la cifra de hom bres m altratados es comparativamente m ás baja que el de las m ujeres, en parte por que lo s hombr es víctim as de sus com pañeras sentim entales sienten m iedo al den unciar, y a que p ueden ser rech azados por la so ciedad. So bre lo anterior se establece, de acuer do con Mirrlees-Black (1999), que los incidentes m asculino s reportado s en las encuestas demuestran que éstas son m enos ser ias que las reportadas por m ujeres. Por con siguiente, los hom bres están m enos disp uestos a r eportar episo dios en su contra r ealizado s por m ujeres; debido a que po seen una m ayor f uerza física que hace que les genere vergüenza r econocer que su pareja los ha m altratado De otra parte, trabajo s com o el de S zinova cz y Eg ley (1995) sugieren que hay un sesgo en el reporte de vio lencia, ya que las parejas masculinas tienen una mayor ten dencia a no reportar actos violentos por parte de sus compañeras sentim entales. Hay dif erentes razones por las que no se pro ducen estas den un cias, como la ignor ancia de la ley, la escasez de in stituciones relacionadas dirigidas a los hom br es y prin cipalm ente, de los profesion ales (asistentes sociales, p sicólo gas, etc.). Asim ism o, resultan determ inantes los aspectos socioculturales como el machism o y la ver güenza, consecuencia de una ideolo gía patriarcal de estereotipos rígido s acerca del papel del varón dentro de la relación de p areja. Otras razones, tam bién lim itantes par a el hombre, son el amor a la pareja, a los hijo s o el tem or a las consecuen cias económicas y judiciales que p uede im plicar un divor cio.. 15. Forenses 2001, 2004. A raíz d e la ley 294 de 1996 , Medicina Legal, la Fiscalía, el ICBF, las Comisarías de Familia, h an optimi zado sus labo res p ermitiendo una mejor at ención a las victimas d e violenci a intrafamiliar, esto ha permitido año tras año ampliar las bases de datos de estos temas, permitiendo así no solo tener una mejor medición de esta problemática sino también evidenci ar l a realidad de la so ciedad. 16.

(11) En Colom bia aun que son validas las razon es exp uestas por Szinova cz y Eag ly, hay una serie de creencias que explican por qué lo s hom bres no denuncian las agr esiones de sus m ujeres: En pr imer lugar, los hombres no llo ran: un a de las características es la m asculin idad hegem ónica, la in expresividad de las emociones y lo s sentimientos. En segun do lugar, lo s hombres son racionales y fuertes: estos atributos han sido asign ados a los hom bres como requisitos de su m asculinidad, de maner a que un hom bre sensible y emocional es rechazado en diverso s espacios. Y finalmente, el hom bre es el p rin cipal proveedor económico del hoga r: a pesar del increm ento de la tasa de participación global de las mujeres (la cual paso del 37% en 1982 al 51% en 1997), el 22.5% de los hogar es colom biano s tienen jefatura femenina. Adem ás existe necesidad en las fam ilias actuales de contar con m ás de un ingreso, lo que indica que todavía sigue teniendo un gran peso simbó lico la figura del hom bre com o el principal proveedor económ ico del hogar. 17 Estas creen cias sugier en y dan soporte a la idea según la cual el machismo sigue r igiendo las relaciones sociales de nuestra sociedad. Por su parte, Steinmetz (1977) da explicación a la falta de recono cimiento de los espo sos m altratados. En prim er lugar, notó la caren cia de datos em píricos sobr e las relaciones en donde la v iolencia es pro ducida por las mujeres, en segun do lugar, o bservó que tanto las m ujeres com o lo s hombres violentado s han r ecibido una “inatención selectiva” por los m edio s, investigadores y fem inistas, quienes en particular tem en que al darle im portancia a lo s varones m altratados se tr unque la batalla contra las mujeres go lpeadas por la vio lencia. En tercer lugar, expresó que los hombr es se r ehúsan a reconocer que han sido maltratados por sus esposas, esto debido a la h umillación y la ver güenza que acom paña a todos lo s cóny uges hom bres abusado s, con siderando valores tradicionales de la sociedad y las relaciones hom bre-mujer. Por último, se tiene que debido al severo daño físico que las m ujeres han sufrido en manos de los hom bres abusadores, la victim ización del gén ero fem enino es m ás v isible 18.. 17. Tomado de la Política Nacional de Construcción de Paz y Conviven cia Familiar (2001) La visibilidad de la violencia intrafamiliar contra los ho mbres pued e verse opacada porque d el las mujeres no dejan rastros físicos sino moral es con su violencia lo que quizás di ficulta el recono ci mi ento y medición de este problema. Esto sugiere que este tipo de violencia es mas di fícil percibirl a en los ho mbres dado que no es tan notoria co mo es el caso de las mujeres, lo cual dificulta aun mas su identificación y por ende su estudio. Es útil resaltar que la violencia doméstica contra los esposos al igual que contra l as mujeres d eja s ecu elas qu e afectan el bien estar y la integrid ad de la victi ma. 18.

(12) Ahora bien, And erson (1997) plantea que las investigadoras feministas ofrecen una crítica m etodoló gica al uso de las encuestas de gr an escala para investigar la v iolencia intrafamiliar, ar gum entando que el uso de dichas metodologías de m edición prescin den del contexto en el cual se desarrolla la violencia y de los problem as de gén ero y poder. Adicionalmente, las fem inistas afirman que los datos de las encuestas nacionales están sesgados por el bajo o casi n ulo reportaje de la violencia m asculina, debido a las creencias so ciales evidentes en una cult ura machista. Igualmente Anderson encontró que los est udio s so ciológico s y sociodemo gráficos correlacionan lo s asaltos domésticos con altas tasas de v iolen cia entre los jóvenes, personas de escaso s recur sos, individuos con bajos niveles de educación y solteros. Encuentra también que los factores socio dem ográf icos influyen conjuntamente en la violencia; algunos de éstos son los altos niveles de estrés y aislamiento social experimentados por los individuos de las clases sociales más bajas. Al mismo tiem po, Anderson expone que las m ujeres pueden ser más vio lentas que los hom bres dentro del hogar por que tienen menos recurso s finan ciero s, y por ende se les dificulta alcanzar un poder sim ilar al de sus cóny uges. También resalta que las con strucciones de gén ero han conceptualizado a la mujer com o pasiva y so lidar ia; cualidades que las desalientan de usar la v iolencia como herram ienta para ganar poder en su relación. Así p ues, esta autora sugier e, con base en otros investigadores, que la violencia está relacionada con la posición sociodemo gráfica del individuo. Así, la teoría de lo s recursos supone que las parejas que tienen menores recur sos socioeconóm icos con respecto a los de su compañero o cónyuge, son más propen sos a utilizar la vio lencia dom éstica p ara hacerse valer y respetar. De la encuesta realizada se p uede rescatar que las espo sas utilizan las amenazas como método para “hacerse valer” y tomar las riendas del ho gar, esto se ve claram ente al presenciar que el 81% de lo s hombr es respon dió que su esposa ha recurrido a este tipo de acciones en el últim o año. Por su parte, Gelles y Straus (1978) y S trau s y Steinm etz (1974), concluyen que “la teoría del apren dizaje social” in dica que la violen cia y la agresión han sido apren didas por la sociedad de la misma forma en la que se han trasm itido diver sos comportamientos. Así, la evidencia empírica encontrada por ello s mostró que las personas que tienen comportamientos agr esivos con sus familiares generalmente han tenido experiencias y episo dio s v iolentos en el pasado. Esto sugiere que no sólo se.

(13) apren de la v iolen cia, sino que tam bién es en señada y transm itida por la f amilia como parte del proceso de socialización. A su vez, estos autores señalan que la vio lencia es un m ecanism o frecuente de lanzam iento de tensión y que los americanos definen “que la agresión en una r esp uesta norm al a la fr ustración”. En este or den de ideas, Sala s (2005) reconoce que violen cia intrafam iliar ef ectivam ente se trasmite de los padres a los hijo s por m edio del apren dizaje. Encuentra en Straus y Gelles (1987), Buvinc (1999) y en Rao (1995) que existen co stos directos e in dir ectos en dichos fenóm eno s. Los primeros están relacionado s con los gastos en atención y protección a víctimas de la violencia, prev ención del maltrato, servicio s judiciales y de salud, como atención ho spitalar ia. De otro lado, los costos in directos son la pér dida de días de trabajo, el bajo ren dimiento escolar, la disminución en la pro ductividad laboral, y por en de la pér dida del empleo y la disminución en in gresos laborales de la m ujer. Adicionalmente, existen. efectos m ultiplicador es económicos. de la violencia. intrafamiliar, como el impacto en el empleo y la productividad de la m ujer, m ayor ausentism o, menores in gresos y el impacto intergeneracional en el f uturo económico de los hijos, princip alm ente afectado por la caída en el desempeño escolar. Además, como se verá a continuación, la vio lencia exp erim entada en la niñ ez tiene efectos signif icativam ente negativo s en los ingr eso s que p ueden percibir se. De otra parte, Salas identifica en Buvinc (1999) la existencia de factores in div iduales, familiares y sociales que contribuy en a que la violen cia dom éstica se increm ente en los hogar es. En prim era instancia señala factores gen éticos, bioló gico s, la situación laboral, el nivel socioeconóm ico, nivel de educación, el uso del alcohol y drogas, y haber sido víctim a o testigo de violencia en el ho gar. Luego, sugier e factores del entorno fam iliar relacionados con la pobreza tales como el hacinam iento, in greso per cápita de la f am ilia, etc., y dentro de la dinámica familiar, el rol de género en la familia, las relaciones de poder entre los miembros del hogar y el car ácter de autoritarias o igualitarias de las norm as. Por último, destaca la desigualdad en el in greso, el entorno violento en la sociedad (medio s de comunicación y situaciones de conflicto en la r egión), la debilidad de las in stituciones de control y las normas culturales, como factores que junto con los individuo s y fam iliares contribuyen a p erpetuar la v iolencia intrafamiliar..

(14) De otro lado, Steinmetz (1977-78) sugiere que lo s hombr es casado s que han sido m altratados continúan con dichas relaciones violentas por razones similares a las usadas por las m ujer es; es decir, por que la violencia es relativamente infrecuente y poco severa. Así com o ocurr e con las mujeres abusadas, lo s cóny uges m asculino s maltratados, tienden a permanecer en un a relación v iolenta si en su infancia experimentaron abusos y si tienen recur sos económ ico s limitado s. Lo s r esultados de la encuesta realizada señalaron que a p esar de ser lo s espo sos violentado s por sus mujeres, aquellos perm anecen en su relación sentimental. Como se observ a, existen trabajos que han examinado y estudiado las con secuencias y efectos de la violen cia dom éstica cuan do ésta es originada en las mujeres contra sus espo sos. Los resultados de tal ejer cicio no son alentador es, sugieren que ef ectivam ente existen ev idencias acerca de lo s m altratos contra el género m asculino, todo lo anterior sin p erder de vista que la literatura y datos en Colom bia sobr e la m ateria son muy precarios.. III.. Los Datos. Teniendo en cuenta la carencia de datos en Colom bia y dado que la evidencia existente se lim ita sólo a las estadísticas presentadas por el I CBF, Medicina Legal, Profam ilia y la Encuesta de Demografía y Salud, se realizó una encuesta con el fin de proveer la información que se utilizará para el análisis descriptivo y metodoló gico que soporta el trabajo en cuestión. La investigación realizada partió de la encuesta del Centro de Estudios para el Desarrollo Económico [ CEDE] efectuada para el docum ento Determinantes, Efectos y Co sto s de la Vio lencia Intra fam iliar en Colom bia19. Asim ism o, para complementarla y adecuarla al contexto m asculino, se utilizaron las preguntas utilizadas por MirrleesBlack 1999, en su trabajo Domestic Violence: Finding s from a new British Crime Survey self-com pletion en Gran Bretaña, para la elaboración de un estudio que 19 La encu esta utilizad a para este estudio fu e realizada por el Centro de Estudios para el Desarrollo Econó mico CEDE y el Departamento Nacion al de Plantación DNP. Se realizó en la ciudad de Bogot a, Barran cab ermeja y Barranquilla en el año 2003 con una mu estra de 2.293 mujeres. Agradezco a Fabio Sánch ez por el suministro d e dich a encuest a..

(15) determinó las estadísticas de vio lencia y crimen doméstico en dicho país. Asimismo, las preguntas que se plantearon allí siguieron las pautas del CTS (Conflict Tactics Survey), im plementada por Murra y Straus en 1979 para medir la violencia doméstica. 20 Las preguntas f ueron contestadas por hom bres m ayores de edad cuyas edades oscilan ente los 18 y 59 año s. La m uestra in cluye 71 encuestas que v arían entre los estratos 1 y 6 en la ciudad de Bo gotá. Explora la prevalen cia de abuso s f ísico s y emocionales en los espo sos dentro del núcleo fam iliar. Esta encuesta consta de cinco (5) partes, en la primera se realiza un perfil social al entrevistado, en la segun da se pretende verificar el estado económico y laboral del m ismo. La tercera y cuarta buscan saber el estado de nupcialidad y de repro ducción del encuestado. Finalmente, la quinta parte provee dos fuentes de inform ación sobre la violen cia dom éstica; de un lado la v iolen cia psicoló gica y de otro, la vio lencia física. En el Anexo 1 se encuentra el form ato de la encuesta realizada. Los ejer cicios que se presentaran adelante son elaborados a p artir de dos clases de variables. Por un lado, se utilizaran variables que in diquen el estado socioeconóm ico del entrevistado, tales como la edad, el salario, el estrato y educación. Por otra parte, las variables que señalan la nup cialidad y r eproducción, tales como el estado civil, edad de la com pañera sentim ental, educación y núm ero de hijo s. Tam bién se utilizaron variables que apuntaban a encontrar un po sible m altrato psicoló gico y por último, otras que capturaban los abuso s físico s. Una breve descr ipción de estas var iables se encuentra en el An exo 2. Analizan do la violencia intrafamiliar, y en particular contra los hombres, es preciso conocer el estado socioeconóm ico tanto de los encuestados com o el de sus parejas. Se encontró que la media de lo s estratos está en 2.98, y la del salario se ubicó en $1.751.972. Por otro lado, la edad promedio de lo s investigados fue de 33.71 años y el nivel educativo está en 13.02 años. Por su parte, en las estadísticas descriptivas de las parejas se encuentran que el prom edio de edad de ellas es de 31.18 año s, su n ivel. 20 EL CTS incluye ocho (8) ítems que sirven para medir el grado de violencia (abuso, abuso severo, abuso muy severo). Los ítems son: 1. Empujar/zarandear, 2. Cachet ear, 3. Arrojar algo , 4. Pegar o tratar de pegar a alguien , 5. Patear o d ar puños , 6. Dar golpes, 7. A menazar con un cuchillo o arma y 8 . Us ar un cuchillo o arma..

(16) educativo está en 11.91 año s y el prom edio de hijos se encuentra en 1.36 n iños. En la tabla 3 se encuentran las estadísticas descr iptivas de todas las variables estudiadas. Ahora bien, par a determ inar si lo s investigados tienen claro el concepto de violencia intrafamiliar, en el inicio de la encuesta se preguntó qué se entendía por esta problemática. Todo con el fin de demostrar que lo s co lom bianos per ciben que esta problemática no só lo af ecta a las mujeres y niños sino también a lo s hom bres. De acuer do con la definición exp uesta previam ente, el 94% de lo s encuestados respon dieron acertadam ente, lo cual nos da a enten der que el est udio de la v iolencia doméstica contra lo s hombres es un tem a latente pero no visible.. VI. Ejercicios Econométricos Tal y com o se señaló en la introducción, debido a la caren cia de datos so bre la v iolencia doméstica hacia los esposos, es m etodoló gicamente com plicado establecer cuáles son las causas y consecuen cias de estos episo dio s. A pesar de lo anterior, es ilustrativo revisar lo s resultado s de las encuestas y estim ar m ediante el m étodo de Mínimos Cuadr ados Biatápico s (MC2E) la siguiente ecuación: Ingreso = β 1 Educacion + β 2 EsposaAlcohol + β 3 Dvnormal + β 4 Dvleve + ε , 21 (*) Donde Ingreso corresponde al ingreso del esposo, Edu cación equivale a los año s de educación que el cony ugue po sea, EsposaAlcoho l es un a dum my en don de uno (1) signif ica que la esposa consum e bebidas alcohólicas. Por su parte Dvno rmal22 es la variable dum my que aso cia todas aquellas situaciones de violencia tales como gritos, golpes, palizas, mor deduras, agresiones, ataques, patadas, entre otras. Dvleve23 es otra variable dum my que capta el ef ecto de la violencia leve exp erim entada por el hom bre 21. Modelo bas ado en el propuesto por Morrison y Orlando (1999) el cual parte de la ecuación. Yi = B´X i + δ (VIFi ) + ε i , donde Y (ingreso, educación, salud, etc.) d el individuo i , X es un conjunto de vari ables (indep endientes) que afectan a Y , y B es un vector de coefi cientes , mide el efecto d e la VIF sobre y ε  es el término de error d e l a estimación. 22 La variable Dvnormal es una variable dummy que refleja tod as las situaciones de violencia , siendo así fu e creada a partir de l a clasifi cación que s e realizó en el An exo 2 d e las variables estudiadas en la encuesta realizada. 23 La variable Dvleve es una variable dummy que refleja todas las situaciones de violencia leve, siendo así fu e creada a partir de l a clasifi cación que s e realizó en el An exo 2 d e las variables estudiadas en la encuesta realizada..

(17) dentro del hogar, tales como am enazas, acusaciones, limitaciones, entre otras. Para esta variable se asigna uno (1) si el espo so ha vivido estas situacion es y cero lo contrario. Para no tener sesgo en la var iable β1 en la ecuación (*), se creó la var iable instr umental para estimar consistentemente los parámetros del modelo lin eal planteado prev iam ente dado que la var iable explicativa Educación es endó gen a. Se tomaron todas aquellas variables exó genas que dep enden de la var iable Educación, com o es la educación de la espo sa, si el esposo consume bebidas alcohó licas y la edad del espo so. La ecuación auxiliar seria: Educacion = π 0 + π 1 EducEsposa + π 2 Alcohol + π 3 Edad + υ Del m odelo se encontró que sus variables (*) son sign ificativas al 5%. Edu cación y Dvleve, por su parte están correlacionadas po sitivamente con Ingreso, mostrando im pactos positivo s en esta variable, lo cual nos da a entender que entre m ayor educación tengan lo s esposos mayores serán los ingreso s familiares. Es interesante rescatar que aunque la vio lencia leve esta correlacionada positivam ente con el in greso, una hipótesis que perm ita explicar esta situación es que las presiones ejer cidas por esta clase de violencia ejecutadas por m ujer es, producen en los hombres una esp ecie de motivación que los lleva a aumentar su pro ductividad laboral, debido a la pr esión que sienten de sus espo sas, ya que encuentran en el trabajo una maner a de descargar emocion es y sentim ientos reprimidos o una form a de escape a los m altratos. Adem ás, se establece que el consum o de bebidas alcohólicas en la esposa (AlcoholEspo sa) y la violen cia ( Dvnormal) provocan im pactos negativos en los ingresos, lo cuales hacen que el in greso sea m enor que el de las per sonas que no tienen estas situaciones en sus hogares. Esto se puede explicar por lo s efectos que causa la violencia en la persona, provocando que ésta p ier da su autoestim a, caiga en depresión y disminuya su ritmo de trabajo, bajan do de esta forma su pro ductividad. Así lo grar alcan zar niv eles salariales por debajo de hombr es que no viven m altratos en su hogar. Del m odelo anterior se p uede corro borar la teoría exp uesta prev iam ente por Salas (2005) en don de expone que la violen cia ocasiona pér didas salariales y costos económicos no solo en términos monetarios sino de capital h um ano. Una hipótesis explicativa a este fenóm eno se le p uede atribuir al hecho que el maltrato genera costos.

(18) por la pér dida de días de trabajo, por el bajo rendimiento escolar, por la dism in ución en la pro ductividad labor al lo cual en conjunto hacen que la víctima tenga m enos capacidades par a desem peñar sus labores. Ahora bien, alguno s actos de violencia, como las am enazas, chantajes, bur las, no son tan fáciles de identificar a corto plazo, aun que en su mayoría presentan con secuencias inmediatas y visibles. Por con siguiente, para determinar el impacto que las agresiones pueden tener so bre la violen cia dom éstica, es necesario calcular los efectos de la violencia en la niñez y sus impactos en la adultez. Para ello, se corrió un m odelo Logit que busca encontrar si los ef ectos de lo s m altratos en la inf ancia tienden a repetir se en las generaciones siguientes. El modelo a seguir es: Dvnormal = α 1 Dchijos + υ (**). Donde Dvnormal es la v ariable dum my que asocia todas aquellas situaciones de violencia y Dchijos es la variable dum my que capta el m altrato infantil, en don de uno (1) correspon de a que el niño efectivam ente es/fue maltratado y cero (0) lo contrario. De este m odelo se encontró una correlación negativa entre Dchijo s y Dvnormal, lo cual da a entender que con incr ementos porcentuales de las variables que señalan v iolencia en la infancia, la pro babilidad que el adulto repita dichos patrones de violen cia con sus hijos, aumenta. Esto apunta, tal como se p lanteó anteriormente, a que efectivam ente la violencia es inter gen eracional y tiene impactos n egativos en la v ida per sonal y laboral de sus víctim as. Como se vio en la literatur a, la violencia intrafamiliar se transmite de generación en generación, debido a que las con ductas o comportamientos se transfier en por apren dizaje o por imitación, De esta m anera, la probabilidad que la violencia se perpetúe va a depen der del entorno en el cual se desarrolló la per sona, es decir en un hogar vio lento o no. Ahora, si la violencia es inter gen eracional, esta además de generar consecuencias en lo p erson al, el bienestar del com ún también se v erá af ectado, dado que los in gresos del Estado y la distribución de los mismos para la inver sión en pro gramas, proyectos tender á a disminuir para cubrir lo s co stos de la violencia doméstica. Estos costos a su v ez p erjudicarán el desarrollo del país al no tener lo s r ecur sos suficientes para la ejecución de estos planes..

(19) Para mirar el im pacto que tiene este h echo en lo s salario s, se corrió un m odelo Logit que tiene com o variable dep endiente Dchijos e indepen diente el Ingreso s. Dchijos = γ 1 + γ 2 Ingresos + ε (***) Se encontró que Ing reso es significativa al 5% y señaló un impacto negativo en la violencia, por tal razón se sugier e que entre menos violentas sean las person as, el salario tenderá a increm entarse, lo cual provo cará disminuciones en la probabilidad de maltrato en sus hijos. Por tal razón, una medida para in crementar los salar ios sería combatiendo la vio lencia en don de no solo traería como con secuencia pro speridad y crecimiento económico, sino que a la vez gener ará un m ejor am biente de conviven cia. Bajo este enfoque, en un hogar sin violencia, la probabilidad que las gener aciones futur as repetirán el ciclo de vio lencia que sus antecesores vivenciaron dism inuy e y por ende sus ingreso s serán mas altos que en un a fam ilia con este tipo de pro blem as. Por consiguiente, dismin uir la violencia intrafamiliar asegurará mejores ren um eraciones y m ejor desarro llo.. IV.. C onclusión.. A manera de conclusión se p uede decir que día tras día la preocupación por la v iolencia intrafamiliar esta cogiendo im portancia tanto en el contexto mundial com o en el colom biano, dados los altos n iveles de la m ism a en los hogares. No o bstante, los hombres han venido exp erimentando v iolencia por parte de las m ujeres, esp ecialm ente en los hogar es que pr esentan igualdad de género s, igualdad socio-económica e independencia tal como se vio reflejado en la encuesta, que expresó claramente que los espo sos efectivamente se ven violentados por sus esposas. Los ejercicio s econométricos ap untaron a que la vio lencia intrafam iliar de las m ujeres contra los hom bres esta corr elacionada en forma negativa con lo s in gr eso s, siendo las amenazas, lo s go lpes, las palizas y lo s ataques las sit uacion es que mayor afectan esta variable. A la par se encontró que la vio lencia provoca a su vez efectos en las.

(20) generaciones siguientes dism inuyen do no solo su salar io sino aum entando la probabilidad que la violencia se transm ita de generación a gener ación. Por su parte la educación del esposo, la de la esposa y la edad están correlacionadas po sitivamente con el in gr eso. T odo eso ap unta a que la v iolencia afecta no solo las finanzas sino que al provocar con secuencias en el autoestim a de la per sona esto ayudará a que las victimas de estos suceso s tengan problemas tanto personales como laborales que le impiden desem peñar su trabajo con éxito dism inuyen do la productividad y por en de generan pérdidas económ icas. Los resultado s coin ciden con lo que en gener al ha sido p lanteado por algunos trabajos reseñ ados previamente24, los cuales expon en que dado el incremento de la participación femenina en el mercado laboral, la igualdad de gén eros se ha venido dando lo que genera a su vez impactos positivo s en el salario del cónyuge lo s cuales se van a ver afectados por el aumento de la p articipación f emenina en la f uerza laboral dado el incremento de años de educación que estas han venido exper imentando. Esto trae como consecuencia que la esposa adquiera m ayor autoridad y po der dentro del ho gar perm itiéndola recurrir a la violencia par a ejer cer e im plantar su voluntad y mantener el dominio fam iliar. A la par, la importancia de la educación de la espo sa en el in greso también sugiere que los hombres van a tener menos facilidades de expresar sus m altratos dado el temor que se puede generar al quedar en v er güenza frente a la sociedad que considera al hom bre como el prov eedor de lo s recur so s dentro del ho gar. Esto corro bora la idea que entre m as mantenga este pensamiento, es poco probable que los hom bres se animen a expresar sus abusos y por en de dar a conocer el pro blema a la sociedad. La violen cia tiene una f uerte influencia en la vida laboral, en el sentido que el maltrato ya sea físico o p sicológico trae con secuencia tanto a corto como a lar go p lazo las cuales afectan la integridad de las v ictimas dismin uyendo su bien estar afectando su autoestima provocan do debilitamiento de sus cap acidades físicas ya sea par a m antener un trabajo como buscar lo afectando n egativam ente el ingr eso, lo cual repercute directamente en la. 24. Gelles y Straus (1996), Ho mans (1961)..

(21) economía ya que la productividad tiende a decrecer y por en de el crecim iento se estanca. La realidad es que la violen cia es una conducta apren dida a partir de mo delo s f amiliares y sociales que la definen como un recur so v álido p ara r eso lver conflictos, por esta razón el maltrato es un crimen de abuso, po der y control que nin gún miem bro de la fam ilia tiene derecho a ejercer so bre otro. Sin em bar go, la violencia de la m ujer contra sus compañeros sentimentales m asculinos ha sido un asunto controversial y dif ícil, causada por las diferencias en las m etodolo gías de inv estigación y las características culturales (Strau s 1999). E s por esto que r econocer que los hom bres sufren de maltratos por p arte de las m ujer es deber tenerse en cuanto en las investigaciones posteriores y por tal razón deben incluir se en las encuestas y est udio s a realizar para así acabar con el sesgo y m ostrar la realidad de la violencia intrafamiliar.A la par se en cuentra que aunque la comunidad p sicológica y médica han r espondido al abuso y a la violencia domésticas no ha existido inversión para tratar las aplicaciones el abuso y la vio lencia dom ésticos contra hombres. Así p ues, el hecho que la vio lencia por los hom bres cause serias con secuencias, no debe ser ex cusa para ignorar la violencia ejercida por las m ujeres y m ucho m enos com o un tema valioso de investigación o com o un problema so cial. En palabras de Straus y Gelles 25 “La violencia por la m ujer contra sus espo sos, no debe ser algo que se deseche, solo por que la violencia ef ectuada por los esposo s es mayor. De esta m anera, la única forma de p arar con la violen cia dom éstica es cam biar factores de la or ganización cultural y so cial destacan do la relación padre-niño, niño-niño y espo sa-espo so”.. V.. Bibliografía. ALLE N C. S TRAUS Murray. Resources, power and husband-wife violence. The social causes of husban d wife vio lence. Pag 188-208. Minneapolis:Univ ersity of Minnesota Press. (1980). 25. STRAUS Murray, GELLES Richard . Societ al change and change in family violence from 1975 to 1985 as reveled by two National Su rveys (1986)..

(22) ANDE RSON Kristin. Gender, statu s and dom estic violence: An integra tion of fem enist and family violence approa ches. Jo urnal of fam ily an d marriage. Vo l. 62. Pág. 655-669. (1997) FOR E NSIS, Datos p ara la vida 2003, 2004, 2005. Medicina Legal. Bogota. (2003,2004, 2005) FIEBERT Martin, GONZALEZ Denise. Psychological Reports 80. Dep artment of Psycholo gy, California State Un iver sity at Long Beach. (1997) FLYNN Clifton, Relationship Violence by wom en: Issues and Im plications. Family relations. Pág. 194-198. 1990. GAR CIA Orlando, UR DI NOLA Piedad. Mercado laboral, boletines de div ulgación económica. Una mirada al mercado labor al colom biano, Departam ento Nacional de Planeación. (2000). GELLES Richa rd, S TRAUS Murra y 1978. Determinants of violence in the fam ily: To ward a th eorical integra tion. Con tem porary Th eories about the family . Vol 1. Capitulo 21. New York _______ Richard, S TR AUS Murra y. Intimate Violence in fam ilies Primera E dicion. New York. (1988) HOM ANS, Georg e. Social Beha viou r: Its Elem entary Forms. (1961) KNA UL Felicia, RAMIREZ Miguel. Family Violence and ch ild abuse in Latin America and the Caribbean. The case of Colom bia and Mexico. Banco Interam ericano de Desarrollo. W ashington. (2005). MIRLEES–B LACK Catriona. Domestic Violence: Finding s from a British Crime Survey self completion questionnaire. Hom e Office Research Studies. Lon don (1999) ORGA NI ZACIÓN PANAMERI CA NA DE LA S ALUD. Inform e Mun dial sobre la violencia y la salud. (2002). CONSEJERIA P RESIDE NCIAL PARA LA POLITI CA SOCI AL Violencia Intrafam iliar. Política Nacional De Construcción De Pa z Y Con vivencia Familiar. (2001). SALAS Luz M. Transm isión intergen eracional de la vio lencia intrafam iliar : evidencia para las familias colom bian as (2005). STEI NME TZ Su zzan e. The cycle of violence: Assertive, aggressive and abu sive family interaction. New York. (1977) STEI NME TZ Suzzane. The battered hu sbands syndorme. Victimology 2. Pág. 499-509. (1977-78) STRA US Mu rra y, Of. B. The Controversy over Domestic Vio lence by Women (1999)..

(23) ________ Murray. Wom en’s Violence to war d men is a serio us social problem. Current Controversies on fam ily vio lence (2005). ________ Murray, GE LLES Richard. Societal chan ge and chan ge in fam ily violence from 1975 to 1985 as reveled by two National Survey s (1986). _______ Murray, HOTALING G. T he social causes of h usband- wife violence. University of Minessota Press. Minn eapolis.(1980). SZINOVA CZ Maxim iliane, EGLEY .Comparing one pa rter and coup le data on sensitive marita l behaviors: The case of m arital violence. Jo urn al of Marriage an d the Family 57. Pág. 995-1010. (1995) RIBERO Ro cío, SA NCHEZ Fabio. Determinantes, efectos y costos de la v iolen cia intrafamiliar en Colombia (2004)..

(24) ANEXO S ANEXO 1 FORMATO ENCUESTA REALIZADA Nº DE ENCUE STA:. ENCUESTA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR: UNA MIRADA AL MALTRATO MASCULINO INSTRUCCIONES: Lea las p reguntas y coloque "X" en la casilla que mas se aju ste a su respuesta. GRACIAS!! ANTECEDENTES DEL ENTREVIS TADO 1 ¿Que entiende usted por violencia intrafamiliar ?. 2 En que est rato vive?. 4 C uál fue el últ imo año de estudios que Ud. apr ob ó?. 1……………… …………………. 1. 4……………………… …………. 4. NI NG UNO…………………… ………………………. 2………………… ………………. 2. 5……………………… …………. 5. P RI MARI A …………… ……………………… …... 1. 3………………… ………………. 3. 6……………………… …………. 6. S ECUND ARIA………………… ………………... 2. UNIVERSID AD…… ……………………… …….. 3. 3 Cuánt os años cumplidos t iene?. 0. 5 ¿C onsume bebidas alcoholicas?. EDAD EN AÑOS CUMPL IDOS…… ….. S I……………… ……………. 1. NO…………… ……………. 2. No . de ve ces a la sema na. FUERZA DE TRABAJO 1 ¿En qué act ividad ocupó ….. la mayor part e d el t iempo. la semana pasad a? Trabaja ndo ………….. 1. 3 C uánto recib ió … el mes pasado por concept o de: T ra bajo……………… .. $_______________________. Arrie ndo s…………... $_______________________. Buscan do trabajo. 2. P ensiones o jubilacione s. $_______________________. Estudiando…… …….. 3. Ayudas en dine ro…………… ……... $_______________________. Oficios del hogar... 4. I nterese s, dividendos………….. $_______________________. Otra actividad… …... 5. Otras fuen te s…….. $_______________________. In capacitado permane nte para trabajar. 6. 2 En promedio, cuánto de los gastos de su hogar se pagan (pagaban). con lo que ust ed gana(ba)?. CAS I NAD A…………… ……………………… ……………………... 1. M ENOS D E L A MI TAD ……………………… ………………. 2. L A MI TAD …………………… ……………………… ………………... 3. M ÁS D E L A MI TAD ……………………… ……………………. 4. T OD O……………………… ……………………… ……………………... 5. NADA, AHORRA TODO……… ……………………… ……. 6. N UPCIALIDAD 1 Actualmente Ud. E stá:. CAS AD O / UNI ON L IBRE… ……. 1. RELACI ON SENTI MENTAL ……………………… …. 2. NO ESTOY CASAD O, NI EN ALGUNA RELACIO. 3. 2 Cuánt os años cumplidos t iene (t enía) su esposa compañera? 3 Cuál fue el último año de est udios que ella apr obó?. NI NG UNO. 0. SECUNDARI A. 2. P RI MARI A. 1. SUPERIOR. 3. NO SABE. 4.

(25) REPRODUCCION 1 Tiene alguna hija o hijo?. S I………… ………………… …………………… …………... 1. NO……… ………………… …………………… …………... 2. CUANTOS? …… ………………… ………………….. 2 En el último año, para enseñar o corr egir a s us hijos , Ud. u ot ra persona:. LEA LAS ALTERNATIVAS y coloque "0 " si NUNC A, "1" s i ALGUNAS VECE S y "2 " si FRECUE NTE MENTE en t odas las que apliquen en su cas o. Quién?: A . Pa dre. B. M adre. Bio ló gico. Bio lóg ic a. C. Padrastro. D. Ma dra stra. X. Otro. a . Le s e xp licó p or qué su co mp ortamie nto no estuvo bien… ……………… b. Los amen aza….….… ………………… …………………… ………………… …………………… ….. c . Les grita……… ……….… .……… …….…… ………………… …………………… ………………… ….. d. Les da una pa lmada………...…………… ………………… …………………… ………………… e . Les lanz a cosas………… …………………… ………………… …………………… ……………….. f. Los pa te a, los muerde o p ega pu ños………… ………………… …………………… ... g . Los amen aza con u n cuchillo o arma…………… …………………… ……………….. h. Usa un c uchillo o arma ………………… ………………… …………………… ………………... VIOLENCIA DOMESTICA 1 Quiénes de las s iguient es personas la disciplinaban a ust ed. cuando era una niño?. P AD RE BIOL ÓG ICO… …………... 1. M AD RE BI OL ÓGICA…… ………. 2. P AD RA STRO……… ………………... 3. M AD RAST RA …………… …………. 4. OT RO:_________________. 5. ( ES PECI FI QUE Q UIEN) 2 En qué form a us ualmente la disciplinaria o corr egían a us ted cuando er a una niño?. LEA LAS ALTERNATIVAS y coloque "0 " si NU NC A, "1" si A LGUNAS VE CES y"2" si FRECUE NTE MENTE en t odas las que apliquen es s u caso. Quién?:. a . Le e xp licaban po r q ué su compo rtamien to no estuvo bien…… ………… b. S e neg aban a habla rle o la igno ra ban …………………… ………………… ……………. c . Lo maldecían.………………… …………………… ………………… …………………… …………….. d. L o amenaz aba n con echarla de la casa o man darla lejo s………………… . e . Lo dej aban por fue ra de la casa ……………….…………… …………………… ………….. f. Lo ame nazaban con dej arla aba ndo nada ………………… …….… ………………….. g . Lo a me nazaban co n el c oco o pe rsonaj es amena zantes….………… ….. h. L o gritaban .……… …………………… ………………… …………………… ………………… …………. i. L e quitaban algo que le p ertene cía…………..… …………………… ………………… ….. j . L e prohibían algo qu e le gustaba……………… ……….… ………………… ……………… k . Le quitaban p rivilegios (ve r T.V, permisos, me sada s, etc.)……… ……... l. L o privaban de alimentac ión ………………… ………………… …………………… …………. m. Lo obliga ban a hace r qu ehaceres del ho gar o trabaj ar………… …………. n . Le e chaban a gua fría…………… …………………… ………………… ………………… ……….. o . Le quitaban o escondían la ropa……… ………………… …………………… ………….. p . Le daban pa lmadas, p ellizc os, p uños, empuj one s o c oscorrone s… q . Lo sac udían /zarandeaban.…………… ………………… …………………… ………………… r. Lo forz aba n a estar en un luga r e n condicio nes incómodas (e sta r de pie, a rro dillada) o la en cerraban…….……………… ………………… …………. s. Le daban un tirón de orej as o le halaban el pelo……… ………………… ……….. t. Lo pate aba n.…… ………………… …………………… ………………… …………………… …………… u . Lo g olpeaban con un objeto co mo palo, e scoba, bastón, cable , cinturón u o tro……………… ………………… …………………… ………………… . v. Lo qu emaba n con un líquido hirvie ndo , co n fueg o o con un obje to calie nte………… …………………… ………………… …...…… …………………. w . Le a pretaban el cue llo con las manos co mo p ara estrangu larla…….. x. L o sofoca ban c on la man o o coj ín… ………………… ….……… ………………… …….. y . Lo a me nazaban co n un cuchillo o arma de fueg o……………… ……….………. z . Lo a ta caban con un cu chillo o arma de fue go…… ……………….…………… ….. a a. OTRA:_______________________________________________. A . Pa dre. B. M adre. Bio ló gico. Bio lóg ic a. C. Padrastro. D. Ma dra stra. X. Otro.

Referencias

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