LA INCERTIDUMBRE
Lic. y Clor. María Marta Penna
Estamos viviendo una Pandemia, diferente a otras, ya que involucra al mundo entero. Y ya se habla de la era Post Pandemia, lo que va a venir después de la Pandemia.
En ambos casos (Pandemia y Post Pandemia) aparece como principal protagonista, la Incertidumbre.
En el hoy nos preguntamos cuando se terminará la Pandemia y no lo sabemos -incertidumbre- y a futuro, cuando acabe la Pandemia pensamos que el actual estado será interrumpido por otro diferente, pero no sabemos cómo será y cuando aparecerá -incertidumbre-
Por ello, me parece bueno conocer a nuestra compañera de camino, la incertidumbre, que nos inquieta y nos preocupa, para poder enfrentarla de la mejor manera posible. Y creo que la mejor manera posible es animarnos a tolerar la incertidumbre, no pretender tener todo bajo control, no anclarnos en el miedo al futuro y animarnos a la esperanza. Para ello, la mejor herramienta es encontrarle sentido (un para qué) a cada momento de nuestra vida.
CONOCIENDO LA INCERTIDUMBRE
Se denomina “Incertidumbre” a la situación de desconocimiento que se tiene acerca de lo que sucederá en el futuro. Es algo que está siempre presente en la vida de las personas, es una sensación de inseguridad, de temor, de titubeo, que hace que muchas veces una persona paralice momentáneamente alguna actividad, hasta tanto la situación se haga más clara y más confiable.
Sentimos incertidumbre, en las situaciones ante las cuales no tenemos una respuesta y nos sentimos incapaces de discernir cuál es la mejor conducta a seguir.
Esta incapacidad se debe, generalmente, a que no podemos predecir los resultados, debido a que no tenemos el control sobre lo que está sucediendo.
La Incertidumbre se opone a la Certeza, que es el conocimiento seguro y claro de algo. Por tanto, nos damos cuenta de que la incertidumbre es la falta de conocimiento seguro y claro y que implica dificultad para hacer pronósticos acerca del futuro. Es un elemento que acompaña al hombre y a la sociedad en su conjunto. No puede darse siempre todo por sentado y el futuro, en ocasiones suele ser esquivo.
Cuando no sabemos lo que va a pasar se genera una intranquilidad que es sumamente contagiosa. Cualquier tipo de incertidumbre, ya sea económica, política o social está asociada a lo desconocido y nos provoca inseguridad, estrés, ansiedad e incluso temor (no hay objeto o situación determinada que lo provoque) y miedo (hay una situación concreta que lo provoca) No todas las personas reaccionamos igual ante los cambios y la incertidumbre. Nuestra manera de reaccionar va a depender de:
Nuestra forma de pensar
Las experiencias previas y los resultados obtenidos
La incertidumbre que vivimos y los sentimientos que esta nos produce pueden ser: Resultado de una situación personal
Consecuencia de la situación que vive la sociedad en la que vivimos Una combinación de ambas
Consecuencias de la incertidumbre
Las dos consecuencias más serias de la incertidumbre son dos sesgos cognitivos que no nos dejan disfrutar totalmente el presente:
Miedo al futuro
Miedo al futuro
Todos experimentamos en alguna ocasión miedo al futuro. De una manera o de otra, es inevitable sentirlo en algún momento.
El miedo es la sensación de angustia que se produce ante la percepción de una amenaza El miedo se expresa en fenómenos de parálisis o detención del curso vital en todos los seres vivos del planeta cuando se ven sometidos a cambios bruscos o desproporcionados en sus condiciones habituales de existencia.
Si miramos sin prejuicios la reacción de miedo, vamos a observar que el miedo es una señal que indica una desproporción entre la magnitud de la amenaza a la que nos tenemos que enfrentar y los recursos que tenemos para resolverla.
La amenaza puede ser física o emocional; sea cual fuere la índole del peligro si la amenaza tiene un valor Diez y nuestros recursos son Diez, no va a producirse el miedo. Si los recursos que tenemos son Tres, el miedo surgirá y será el indicador de esa desproporción. Por tanto, el miedo no es el problema, el miedo está indicando que existe un problema, lo cual es completamente distinto. Por tanto, es útil no convertir al miedo en el problema y aprovechar la señal que nos da para conocer cuál es realmente el problema y resolverlo.
El miedo y particularmente el miedo al futuro (el temor a lo que va a suceder próximamente) funciona por la imaginación: percibo algo y a partir de allí imagino qué podría pasar y me asusto de mi imaginario. Lo que me asusta es mi propia idea. Me imagino algo y a partir de esa idea, tengo miedo.
¿Cuándo la capacidad de asustarse se convierte en un problema? ¿O en un síntoma? Cuando la percepción nos informa mal sobre la peligrosidad de las situaciones, cuando comenzamos a percibir todo lo inofensivo como ofensivo, lo cotidiano como extraño y lo inocuo como dañino.
Cuando alguien vive asustado se eleva el monto de adrenalina y otras sustancias en la sangre que lo preparan para enfrentar el peligro, pero que terminan intoxicándolo. Así, la persona se desorganiza o es víctima del estrés.
El estrés es un estado de agotamiento de los sistemas de adaptación y manejo del peligro donde el cuerpo ya no puede responder con señales de alerta y el sujeto se desmorona y cae en un estado de postración física y psíquica. Recordemos que el estrés afecta particularmente el sistema inmunitario.
La ansiedad anticipatoria
La ansiedad es un fenómeno natural de adaptación ante situaciones de estrés, que depende de los rasgos de personalidad de cada persona. Solo cuando los niveles de ansiedad aumentan demasiado y se vuelven inmanejables, la ansiedad pasa a ser un problema.
La ansiedad anticipatoria son todas las predicciones que las personas hacemos sobre lo que va a suceder con algún hecho futuro que nos afecta.
Esto es, en principio, natural, ya que todos hacemos valoraciones sobre los acontecimientos y las decisiones que vamos a tomar, pero si la forma de afrontar esa situación es ponernos en el peor de los desenlaces emitiendo una profecía catastrófica, nos va a generar preocupación y angustia excesivas y un pensamiento centrado exclusivamente en las peores predicciones. Esta ansiedad anticipatoria se presenta con diferentes síntomas. Cuando esto ocurre, las personas suelen peregrinar de médico en médico, hasta que, de forma generalmente tardía, reciben el tratamiento adecuado.
Podemos distinguir este tipo de ansiedad cuando aparecen algunos de estos signos muy marcados:
- Sensaciones, sentimientos desagradables, molestos, desproporcionados e inmanejables - Interferencia en la vida normal (porque se establecen estrategias de evitación asociadas
- Se pierde tranquilidad con respecto al futuro, se espera siempre que pase algo malo - Se somatiza, la salud física se ve afectada. Por ej: mareos, opresión en el pecho,
cefaleas, dificultades para respirar o tragar, pérdida de apetito, colon irritable - Aparecen temores irracionales
- Perdida de la libertad y autonomía, ya que la persona con este tipo de ansiedad necesita estar acompañada
- Genera gran inseguridad
- Produce insomnio, por lo que no duermen de noche y de día están muy cansadas y tienen poco rendimiento en sus actividades
Con este tipo de ansiedad, la necesidad que está en la base es tener todo bajo control
Intolerancia a la incertidumbre
La intolerancia a la incertidumbre está muy ligada a la tendencia a preocuparse.
Incertidumbre, como se ha dicho, se refiere a lo incierto, desconocido o poco claro; es acerca de no estar seguro sobre algo.
Las personas que se preocupan excesivamente reaccionan fuertemente a la incertidumbre; parecieran ser intolerantes a la incertidumbre, ya que la más mínima dosis de incertidumbre les provoca fuertes reacciones.
La intolerancia a la incertidumbre puede ser descripta como la dificultad de aceptar el hecho de que no es imposible que un evento negativo suceda, a pesar de su baja probabilidad.
Hay personas más tolerantes a la incertidumbre y personas que lo son menos.
Y puede ocurrir que una persona sea intolerante a la incertidumbre con su salud, pero menos cuando está en juego la salud de los seres queridos o en cuanto a las finanzas o al trabajo. Con esto queremos decir, que la intolerancia a la incertidumbre no siempre impacta en todos los aspectos de la vida de una persona.
Relación entre incertidumbre y preocupación
Las personas que no toleran la incertidumbre sobreestiman la posibilidad de que un evento negativo ocurra, tienen una tendencia a exagerar el riesgo y las consecuencias negativas que podrían surgir de una determinada situación.
Cuando más intolerante seamos a la incertidumbre vamos a exagerar más los riesgos y las consecuencias negativas, abriéndole así la puerta a la preocupación.
La preocupación es una reacción automática que aparece cuando la persona intenta fijar un curso de acción para resolver sus problemas, pero se convierte en patológica, cuando ésta se centra en sucesos con baja probabilidad de ocurrencia o da vuelta a los problemas sin resolverlos. Puede ser debido a que no acepta la incertidumbre inherente a la vida o porque preocupándose se justifica de no resolver un problema y así baja la ansiedad.
Las personas que son intolerantes a la incertidumbre, lo primero que hacen al enfrentarse a ella es tratar de evitarla o eliminarla. Por ej: buscan reaseguros, evitan ciertas actividades, buscan informarse en exceso al respecto, es decir, tratan de incrementar el nivel de certeza. Pero ¿nos preocupamos menos?
La respuesta es NO porque a pesar de los esfuerzos para aumentar el grado de certeza, continuamos preocupándonos. Cualquier alivio es de corta duración, las preocupaciones rápidamente regresan. Es decir que la búsqueda de certeza rápidamente disminuye la tolerancia de la incertidumbre, pero contribuye al mantenimiento de la preocupación.
La búsqueda de certeza total es inútil, porque la incertidumbre es parte de la vida, y por eso su búsqueda constante lleva a la preocupación.
En síntesis, el intento de incrementar la certeza disminuye la tolerancia a la incertidumbre y lleva al aumento de la preocupación. Por el contrario, incrementar la tolerancia a la incertidumbre lleva a reducir la preocupación. Por tanto, hay que revertir la usual manera de proceder; en lugar de intentar tener más certeza, hay que aumentar la tolerancia a la incertidumbre
No hay que confundir tolerancia a la incertidumbre, con dejarse estar o negligencia. La tolerancia a la incertidumbre es una “conducta responsable” Por tanto, para tolerar la incertidumbre hay que seguir pasos concretos: fundamentalmente, es muy importante poder establecer la diferencia entre situaciones que podemos controlar y situaciones que están fuera de nuestro control. Porque las que podemos controlar, las podemos modificar y las que no están bajo nuestro control, generalmente no podemos hacer nada para cambiar la situación.
Y aquí surge la pregunta ¿qué hacemos?
Lo que podemos hacer -no es poco ni fácil- es cambiar nuestra actitud y manera de pensar y sentir respecto de dicha situación.
El temor y la angustia asociados a la incertidumbre y al cambio, están relacionados con lo que podemos perder en nuestro presente y a lo que esa pérdida representa para nosotros.
Cuando una persona sufre temor ante una pérdida (de la índole que sea, en mi criterio tiene que ver con su integridad o seguridad) aparece con fuerza el estrés, la angustia, el temor, etc. Estos estados del ánimo provocan consecuencias en las personas:
Los problemas se ven más amenazantes de lo que realmente son El estado de ánimo baja y provoca problemas en varias áreas de su vida
Cuesta mucho trabajo tomar decisiones y se suelen tomar decisiones equivocadas Aparecen molestias físicas o enfermedades
Hay que tratar de luchar contra la incertidumbre porque afecta seriamente la toma de decisiones. Y una de las maneras de enfrentar la incertidumbre es empezar a tomar decisiones
Vivir la vida con plenitud implica, sin dudas, tomar decisiones, acertando a veces y equivocándonos otras veces, pero avanzando.
No tiene sentido anclarse en el miedo al futuro, hay que proponerse observar con atención lo que está sucediendo aquí y ahora y vivir el presente tratando de encontrar sentido en medio de la incertidumbre
ENFRENTANDO LA INCERTIDUMBRE
Para enfrentar la Incertidumbre hay cuatro herramientas:
1) Proponerse encontrar algún Sentido en todo el enorme sin sentido que nos rodea. 2) No anclarse en el miedo al futuro
3) Activar en nosotros la Esperanza, que es un sentimiento focalizado en el futuro que nos conduce al bienestar y al logro de una vida plena
4) Esperar lo mejor
1) Encontrar sentido
Los tiempos que estamos viviendo son muy confusos, porque muchas cosas que daban forma a nuestra vida van desapareciendo: las instituciones en las que nos basábamos, especialmente la organización del trabajo, y la economía ya no son tan seguras ni tan ciertas. La ley, las estructuras políticas también están cuestionadas. Por tanto, es comprensible que nos sintamos muy inseguros en lo referente al futuro.
Pero podemos proponernos encontrar algún sentido en todo el enorme sin sentido que nos rodea.
Charles Handy, autor, filósofo irlandés que nació en 1932 y en 2019 aún vivía fue uno de los primeros pensadores en tratar de encontrar un sentido a la confusión que rodea al mundo, organizándola en la mente. Y lo primero que dice es que no existen respuestas simples o correctas a la vida, que ésta está llena de contradicciones y sorpresas y que de hecho está llena de paradojas. Pero señala que, si podemos entender y aceptar estas paradojas, se puede encontrar un camino para llevar una vida más armoniosa y feliz.
Nos preguntamos entonces, ¿Qué es el sentido? Y ¿Cómo encontramos sentido a la vida, que ésta está llena de contradicciones y sorpresas y que de hecho está llena de paradojas?
Sentido
El sentido consiste en lo que una situación dada significa para una persona en concreto. Viktor Frankl sostiene, a diferencia de Freud y Adler, que el hombre no vive orientado por el placer o el poder, sino que el hombre vive orientado hacia el mundo en el que vive, buscando dar sentido a las cosas, así como también se interesa por los otros seres humanos y que el deseo de placer y de poder no son más que sustitutos de un deseo de significado que se ha visto frustrado.
El hombre desea hallar y dar sentido a su vida, a las situaciones cotidianas que la vida le va poniendo enfrente y Frankl lo llama “deseo de significado”
En el mundo actual, el deseo de significado se ve frustrado y cada vez hay más gente que sufre por un sentimiento de falta de sentido, que generalmente va acompañado por un sentimiento de vacío, que Frankl llamó “vacío existencial” que consiste en una pérdida de interés por el mundo y falta de iniciativa para hacer algo significativo en él.
Este “vacío existencial” es una verdadera enfermedad de la sociedad, que surge por varias razones, que pueden sintetizarse en dos: en primer lugar la sociedad de consumo crea más necesidades de las que pueden ser satisfechas y en segundo lugar el hombre ha quedado en el aire, sin el sostén y la pertenencia que dan las tradiciones y los valores que ellas transmiten, con una terrible sensación de futilidad (todo vale poco o sirve poco). Esta sensación de futilidad genera algunos de los problemas más difíciles que enfrenta hoy la sociedad: la violencia, las adicciones, la ansiedad y la depresión: así surge la incertidumbre, no hay tradiciones ni valores que sostengan. Entonces el mañana aparece amenazante, nos damos cuenta de la incertidumbre en la que vivimos, de la falta de conocimiento seguro y claro que implica dificultad para hacer pronósticos acerca del futuro.
Y aquí aparece Frankl diciéndonos que el hombre encuentra sentido en el trabajo y en el amor. Y fundamentalmente en el sufrimiento asumido. A medida que vamos madurando y protagonizando nuestra vida, es decir, le vamos dando sentido a las situaciones que vamos viviendo, la incertidumbre se atenúa. Y también se atenúa porque el dar sentido a cada una de las situaciones de nuestra vida hace que le vayamos encontrando el sentido último a la misma. Venceremos a la incertidumbre, que nos asusta y lastima, cuando busquemos el sentido a las situaciones cotidianas de la vida, sostenidos por tradiciones y valores en el trabajo, en el amor y en el sufrimiento asumido.
Y esto lo haremos de un modo realista, sabiendo que, como dijimos, la vida está llena de contradicciones y sorpresas y que de hecho está llena de paradojas. Pero si podemos entender y aceptar estas paradojas, se puede encontrar un camino para llevar una vida más armoniosa y feliz.
2) No anclarse en el miedo al futuro
Un psicólogo español, Ramón Bayés de 90 años, especializado en salud que se dedica al tema del sufrimiento al final de la vida (cuidados paliativos, sida, vejez, etc) dice que existen tres presentes:
2) Presente-Futuro: estar en el presente, pero dándole vueltas a lo que va a suceder 3) Presente-Presente: estar aquí, ahora, en la situación presente, centrados en lo que
podemos hacer
El miedo al futuro está claramente asociado al presente-futuro y lo realmente saludable es estar en el presente-presente que es el momento en que podemos hacer algo: lo que pasó, ya pasó y no lo podemos cambiar (si podemos resignificar, pero eso hacemos en el presente) y lo que va a suceder no lo sabemos, lo imaginamos
3) Activar la Esperanza
La esperanza es la creencia de que es posible cambiar el curso negativo de algo. Es la convicción de que existe un futuro mejor, es la inversa de la incertidumbre, donde reina la sensación de que el futuro no tiene salida. La esperanza es la que nos sostiene y moviliza cuando nuestra voluntad flaquea, cuando nuestro razonamiento indica que las posibilidades del resolver un problema son escasas. En la esperanza se puede encontrar la fuerza necesaria para cumplir con un objetivo.
La esperanza es una creencia cuyos sentimientos asociados son vivencias de confianza y optimismo, así como una disposición a abrirse y relacionarse positivamente con otros. Como toda creencia puede estar alojada en una expectativa interna o externa:
Externa: es la creencia de que puede ocurrir un cambio favorable en las circunstancias que rodean al individuo
Interna: es la creencia de que se encontrarán las fuerzas necesarias para superar un obstáculo, para vencer una dificultad, para superar una frustración y reintentar así el logro de un objetivo o de que se podrá destrabar algo interno que estaba impidiendo el propio desarrollo.
La vivencia de las situaciones límites, como la pérdida de un ser querido, quedarse sin trabajo, afrontar una grave crisis familiar o una discapacidad permanente, solo pueden sortearse mediante la esperanza.
Martin Seligman hace una propuesta interesante respecto de la esperanza: “El hecho de que tengamos esperanza o no depende de dos dimensiones conjuntas. El arte de la esperanza radica en encontrar causas permanentes y universales para los sucesos positivos junto con causas transitorias y específicas para los sucesos adversos, mientras que hallar causas permanentes y universales para la adversidad y transitorias y específicas para los acontecimientos positivos, es el camino más directo hacia la desesperación.”
Las personas que ofrecen explicaciones permanentes y universales a los sucesos positivos, así como explicaciones transitorias y específicas a los sucesos negativos, son las personas que tienen un nivel más alto de esperanza.
La esperanza requiere de la persistencia, de la continuidad. La esperanza no es un sentimiento ocasional, no es producto de una coyuntura. No surge de improviso ni es el resultado de un impulso, sino que se alimenta de una historia. Aunque es cierto que se apoya en el futuro, se nutre del pasado. Por eso tienen más esperanza quienes se sienten seguros de sus raíces.
Como lograr tener esperanza:
La esperanza, muy relacionada con el optimismo, tiene dos componentes básicos: supone a capacidad de planificar vías para alcanzar los objetivos deseados a pesar de los obstáculos que aparezcan y supone la motivación para alcanzar dichos objetivos.
Es por ello importante:
a) Tener objetivos claros
b) Encontrar los caminos para alcanzar los objetivos c) Descubrir si existen obstáculos
Los efectos de la esperanza son liberadores:
Por un lado nos libera del temor a fracasar. En la medida en que esperamos el orgullo disminuye y hay un alivio del viejo temor de ser humillados por el fracaso
También nos libera de otras formas de ansiedad. La mayoría de las preocupaciones y tensiones de las personas vienen cuando se siente una desproporción entre los recursos que se tienen y los obstáculos que hay que vencer; la esperanza trae la confianza necesaria para animarse a buscar y encontrar esos recursos. Otorga fuerza y valentía para intentar lo que no nos hubiéramos sentido capaces de llevar a cabo solos por timidez o por postergar tareas que parecían demasiado grandes para nosotros.
La esperanza vuelta confianza tranquiliza el corazón y el alma. Y se dejan de tomar los acontecimientos separados en “reconfortantes” o “desalentadores”, sino que todo lo que nos sucede, está en el marco de la esperanza y la confianza.
La logoterapia y la esperanza:
Frankl decía que vivir en este mundo ya es un paraíso, si el hombre sabe ver en vez del simple mirar. Si todo se reduce al cuerpo y a la psiquis y se ignora la dimensión espiritual del hombre carece de sentido hablar de esperanza. Quedaríamos reducidos a realidades como el sufrimiento y la culpa que nos limitan. Si pensamos en la dimensión espiritual, estas realidades pueden ser enfrentadas en mejores condiciones, con fortaleza y generalmente pueden ser transitadas con solvencia y aún más, muchas realidades que podrían ser consideradas sufrimiento, la dimensión espiritual nos muestra que son ocasiones de encuentro con uno mismo y con los demás.
Si se ignora la dimensión espiritual, y se pierde por ello la esperanza, el hombre quedaría condenado a una existencia opaca, mediocre, pobre, porque no ha logrado desarrollar ni el cinco por ciento de sus posibilidades.
4) Esperar lo mejor
El Dalai Lama, Tenzin Giatzo dice: “Esperar lo mejor, pero estar preparados para lo peor”
COMBATIENDO LA INCERTIDUMBRE
Hay cinco ejercicios para combatir la incertidumbre:
1) Identificar los sentimientos y sensaciones que nos genera la incertidumbre. Solo conocerlos, aceptarlos y no luchar contra ellos. Están allí ..
2) Tratar de comprender esos sentimientos y sensaciones: por qué los sentimos? de donde vienen? del pasado, del presente, del futuro? Esto sirve para identificar de dónde viene la incertidumbre, la ansiedad, el miedo
3) No rumiar sobre la incertidumbre: tratar que no sea el centro de nuestros pensamientos. No dedicar todas nuestras conversaciones al asunto que nos preocupa 4) Cambiar el foco de atención: dejar de estar atentos a la incertidumbre y pensar en
nuestras fortalezas, potencialidades, capacidades, habilidades, y en los buenos momentos que hemos vivido.
5) Ser flexible y no pretender controlarlo todo: tratar de ser más espontáneo, aceptar que podemos equivocarnos y perdonarnos la vida, sentir el derecho a equivocarnos y aprender de las experiencias y resultados inesperado
BIBLIOGRAFIA CONSULTADA
1) Acevedo, Gerónimo La búsqueda de sentido y su efecto terapéutico” Fundación Argentina de Logoterapia 1ª Edición Bs.As. 1985
2) Arciero, Giampiero “Estudios y diálogos sobre la identidad personal. Reflexiones sobre la experiencia humana” Amorrortu Editores 1ª. Edición Bs. As. 2005
3) Bayes, Ramón “El reloj emocional” Google books 2018
4) Frankl, Viktor “El hombre en busca de sentido” Herder Editorial. Barcelona 2004 5) Frankl, Viktor “El hombre doliente” Herder Editorial. Barcelona 1987
6) García Pintos, Claudio “Cita a ciegas. Sobre la imprevisibilidad de la vida” Editorial San Pablo 2003
7) Handy, Charles “Encontrar sentido en la incertidumbre” Escuela Internacional Coaching 28/4/2013
8) Seligman, Martin E:P: “El circuito de la esperanza” Ediciones B, Barcelona, España 2018 9) Tenzin Gyatzo Dalai Lama. Entrevista