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BHAKTI: amor y. devoción. el ejemplo ideal del Gurú-bhakti. Sant Rajinder Singh Ji Maharaj

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Academic year: 2021

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Introducción: Aquellos que tienen algún tiempo en el camino espiritual saben que el amor y la devoción a Dios son el combus-tible necesario para poder mejorar en las prácticas espirituales. Sant Kirpal Singh Ji al hablar sobre este amor divino ha dicho que no crece en los campos ni se vende en las tiendas. El aspirante espiritual puede que se pregunte: ¿si no lo puedo cultivar, ni comprar, entonces, cómo lo puedo conseguir? Los Maestros Espirituales de todos los tiempos nos han señalado que la mejor manera de amar a Dios es acer-carnos a los pies de loto de un Maestro Perfecto Viviente. Ellos dicen que sin tal instructor es difícil conocer a Dios.

CUANDO NOS REFERIMOS al Gurú-Bhakti o devoción, estamos hablando de hacer la tarea para nuestra graduación, como lo han ordenado los Maestros. Esto signifi-ca que el alma debe, sumergirse de nuevo en Dios. Para alcanzar esta comunión, necesitamos poner toda nuestra atención en el sendero espi-ritual. ¿Cómo podemos lograr esto? El mundo nos llama continuamente. El poder que controla los tres mun-dos inferiores quiere mantener a las

almas aquí abajo, poblando estas regiones. No quiere que las almas regresen a Dios. De este modo, pone muchas tentaciones en el camino para tenernos aquí. ¿Cómo puede ayudarnos el Maestro a escapar de las garras de este poder? Él tiene sólo un instrumento a su dispo-sición: ofrecernos un amor más grande que ningún otro que se pue-da encontrar en este mundo. Tiene que llenarnos con más embriaguez y gozo que la que nos pueda ofrecer

BHAKTI:

devoción

amor y

el ejemplo ideal del Gurú-bhakti

Sant Rajinder Singh Ji Maharaj

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cualquiera de las tentaciones del mundo. A través del poder del amor es que el Gurú puede llevarnos al Hogar.

El Gurú o Maestro no intenta que lo amemos a Él, sino a Dios. El Maestro procura hacernos seguir las enseñanzas espirituales. Pero Dios es muy abstracto para muchos. Ellos nunca han visto a Dios ni le han hablado. Como espíritu, Dios es in-visible para nosotros. Es muy difícil desarrollar amor por alguien que nunca hemos visto ni conocido. Así que, ¿cómo desarrollar suficiente amor por Dios, que sea lo bastante fuerte como para convencernos de abandonar los placeres transitorios? Dios es extraordinario y ha ideado de manera genial, un modo para que tengamos amor por el Señor. Él nos envía su amor por medio del Maestro. Es gracias al Maestro que saboreamos el amor de Dios. Es a través del Maestro que recibimos la embriaguez del amor de Dios. Es a través del Maestro que descubrimos un amor más grande que ninguno de este mundo. No es un amor que viene de su ser físico, sino a través de su ser físico. Noten la distinción. A menos que entendamos esto, no comprenderemos completamente lo que es el Maestro. Cuando encende-mos la luz en nuestra casa, la cuenta de cobro que recibimos no viene de la compañía que fabrica los bom-billos: la cuenta viene de la planta eléctrica que genera la electricidad. La bombilla sólo actúa como un agente o vehículo a través del cual la luz puede brillar. Necesitamos la

bombilla, apreciamos la bombilla, respetamos la bombilla, pero la verdadera electricidad viene de la planta eléctrica. De igual modo, el cuerpo del Maestro es la bombilla o el agente a través del cual, la plan-ta de poder Divina puede irradiar hacia nosotros. Fluye a través del cuerpo del Maestro hacia nosotros. Así pues, respetamos al Maestro, pero no lo adoramos. Sabemos que el verdadero poder viene de Dios. Pero como no podemos ver a Dios directamente a nivel físico, porque nuestros ojos físicos sólo pueden ver lo que está hecho de materia, entonces podemos mirar a los ojos del Maestro, porque ahí se mani-fiesta el amor de Dios. En los ojos del Maestro está la embriaguez del océano de éxtasis de Dios. En los ojos del Maestro está el amoroso Padre llamándonos al Hogar. No podemos escuchar a Dios hablándo-nos directamente, porque nuestros oídos están hechos para oír sólo vibraciones sonoras de este mundo material. Pero podemos escuchar lo que Dios quiere decirnos a través de los satsangs o palabras del Maestro. Escuchen el satsang de algún Maes-tro perfecto y encontrarán un sólo mensaje: alma conócete a ti misma

La base misma de

la espiritualidad

es el amor

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y conoce a Dios; y eso lo pueden lograr con la meditación en la Luz y Sonido de Dios y cultivando las virtudes éticas. Esa es la esencia de lo que todos ellos han enseñado. Ese es el mensaje sencillo y claro que Dios quiere comunicarnos. La única manera de poder escuchar estas pa-labras es sintiendo alguna atracción hacia aquel que imparte el mensaje. Dios envía su amor por medio del Maestro que nos atrae al satsang y allí nos recuerda lo que necesitamos hacer para retornar a nuestro verda-dero Padre. De esta forma, Dios ha establecido un juego de amor entre el Maestro y el discípulo. Este juego de amor sirve para un propósito: mantener inspirado y entusiasmado al discípulo para que haga lo que sea necesario por regresar a Dios. Cuando amamos a alguien, inten-tamos seguir su consejo. Por medio del amor, la gente se siente motivada a meditar y a llevar una vida ética.

El Maestro es el poder

del amor de Dios fluyendo

hacia nosotros

. El Gurú-Bhakti o devoción es nuestra respuesta a ese amor. Esa respuesta es lo que devolvemos: ¡nuestro amor por Dios! Pero como a este nivel no podemos ver a Dios, lo expresamos como amor hacia el Maestro. Ne-cesitamos tener también esto muy claro. Cuando amamos al Maestro, amamos el poder de Dios que fluye a través de Él. Si consideramos que estamos amando a Dios, entonces estamos acelerando nuestra travesía espiritual de regreso al Señor. §

los

amantes

de Dios

Hazur Sawan Singh Ji Maharaj

Introducción: Por medio de esta breve historia de Sant Darshan Singh Ji Maharaj se nos muestra la devoción profunda que debemos desarrollar si aspiramos lograr la comunión con el Señor. Debemos guardar un anhelo, un deseo: el amor del Amado. Como lo señalan los sufíes: «El amor lo incine-ra todo, excepto al Amado». En otincine-ras palabras, nos hace olvidar del mundo. Un incidente del cuento romántico de Laila y Majnu ilustra muy bien este

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punto. La princesa Laila iba a reunirse con su enamorado y pisó sin querer la alfombra de oración de un sacerdote musulmán, este empezó a recriminarla por su sacrilegio. Pero ella siguió el camino, absorta en sus pensamientos. Cuando le contaron al sacerdote que la mujer del velo, a quien había regaña-do, era nada menos que la princesa, él se asustó muchísimo. Cuando Laila regresó, él se tiró a sus pies y le suplicó que lo perdonara. Pero la princesa no recordaba ni el sacrilegio, ni el regaño. Ella le dijo: «Cuando iba a reunirme con mi amado terrenal, iba totalmente ajena a todo lo demás. ¡Si hubieras es-tado en comunión con tu Amado divi-no, ni siquiera te hubieras percatado de mí!» La siguiente lectura es de Hazur Baba Sawan Singh Ji Maharaj, que fue el primer Maestro de Sant Mat en traer las enseñanzas a Occidente y establecer lugares de satsang en los Estados Uni-dos. Aquí, Él prosigue con el tema de lo que les sucede a aquellos que en verdad muestran devoción por Dios.

Quienes verdaderamente aprecian el amor,

Rinden culto a los pies del Señor. Ellos, Oh Nanak, son los amantes de Dios.

Ellos no cambian Su presencia por nadie.

AQUELLOS QUE LOGRAN probar este amor y están saturados de su éxtasis, aman a Dios con todo su corazón. A ellos no les atraen los placeres, las comodidades, las rique-zas ni la fama mundana. Permanecen

ajenos a la existencia de tales cosas y no sienten ningún interés por ellas. Se dice que una jovencita que ha sido atravesada por la flecha de Cupido vive ensimismada en sus quehaceres domésticos. Los enamorados no le prestan atención al mundo.

La mente inquieta corre hacia las altas montañas y profundos valles, pero, no obstante, sigue distraída; La humildad encuentra lugar en el fango despreciable donde emerge el loto.

Una persona llena de amor y humil-dad encontrará a Dios, aunque ten-ga que cruzar miles y aun millones de montañas y valles. Al verdadero amante nada lo desalienta. El loto brota del fango, pero se mantiene erguido sobre él. Su amor por el sol hace que florezca bajo sus rayos. Así sucede con el alma. Incluso si tiene que viajar millones de kilómetros, considera el viaje como si fuera sólo un paso. ¡Tal es la condición del amor! Donde hay amor, hay atrac-ción. El loto le debe su belleza al sol. De igual manera, Dios vierte su gracia sobre aquellos corazones que están llenos de anhelo y de amor por Él. Lo ven ante sus propios ojos. El loto, enraizado como está en el fango despreciable, abriga amor por el sol que está en lo alto, a lo lejos en los cielos, a millones de kilóme-tros. Si uno tuviera amor por Dios en ese mismo grado, no sería difícil alcanzar el Hogar eterno: ¡Tendría un pie aquí y el otro allá mismo! §

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Introducción: Al definir el Bhakti es im-portante diferenciar, el amor emocional del amor espiritual. Los Maestros dicen que en algunas ocasiones los confundi-mos. El amor espiritual nace de nuestra experiencia espiritual, de la comprensión que llega cuando se entra en contacto a través de la meditación con lo Divino y también, cuando nos sentamos ante la presencia física de un Maestro Perfecto Viviente. El Bhakti no es una cualidad que surja por sí sola. Tiene un propósito, que es el de ayudarnos en nuestra unión con el Creador. Sant Darshan Singh Ji ha escrito con profundidad sobre el Bhakti o amor místico. Dice: «La base misma de la espiritualidad es el amor. Es una lucha continua, un desasosiego continuo en el corazón. Tan pronto como una persona saborea, aunque sólo sea un poco de este amor divino, ruega por más; tal es su dulzura». En la siguiente charla, Sant Darshan Singh Ji usa la analogía de una novia y su prometido para darnos la idea del amor del alma y la unión con el Señor. EL CONCEPTO BÁSICO DEL mis-ticismo es que todos somos novias, sin importar si somos hombre o mujer, y que hay sólo un esposo, el Esposo Eterno, que es Dios. Según los místicos, sólo cuando la novia se desposa con el Novio supre-mo, le pone fin a la historia de su trágica separación y alcanza la inmortalidad. Todos esperamos que llegue el momento propicio en que se consoliden los lazos de

nuestra relación nupcial, cuando podamos estar unidos en matrimonio perenne con nuestro Esposo Eterno.

* * * *

En el código de la espiritualidad, cuanto mayor sea la intensidad de nuestra sepa-ración, más pronto lograremos el cumpli-miento de nuestro deseo de ser uno con nuestro Esposo Eterno.

Puesto que la meditación es el medio por el cual podemos encontrarnos con nuestro Amado, los Maestros nos reco-miendan que cuando nos sentemos a meditar, recordemos a nuestro Amado desde el fondo del corazón. Debemos experimentar los dolores de la separación: no sólo hablar de ellos, sino experimentar-los en verdad. Por esta razón, experimentar-los santos, visionarios y Maestros nos piden, antes de meditar, cantar o leer un himno inspirador que exprese el deseo intenso de estar con el Amado, que muestre desapego de los

el esposo eterno

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asuntos mundanos y que hable del deseo dominante por nuestra unión con el Esposo Eterno. Cuando nos acercamos a nuestro Amado a través de la meditación, tenemos que pensar sólo en una cosa, re-cordar y contemplar la forma de uno sólo, excluyendo todo lo demás.

La meditación es un sendero de cons-tancia, de devoción inalterable. Pero lo que generalmente sucede cuando nos sen-tamos a meditar es que pensamos en mu-cha gente, en muchos lugares y en mumu-chas cosas al mismo tiempo. El resultado es que no logramos el objetivo primario de la vida, o al final, tardamos muchísimo en conseguirlo. Si escogemos ser uno con el Amado Divino, entonces la primera cosa que tenemos que hacer en el sendero es-piritual es fijar nuestras prioridades. Sant Kirpal Singh Ji, después de terminar sus estudios de educación secundaria, tuvo que tomar una decisión sobre lo que iba a hacer en la vida y cuál sería el orden de sus prioridades. Después de varios días de debate interno llegó a la conclusión: «Dios primero y el mundo después». Como él nunca se retractó de su decisión, alcanzó su meta. Si nosotros también tomáramos la misma decisión, entonces consideraría-mos nuestra unión con el Amado como la prioridad número uno de la vida. Cum-pliríamos con los deberes y obligaciones mundanas con espíritu de desapego. Si podemos alcanzar tal condición mental, entonces, con seguridad, no estará lejos el día en que podamos reunirnos con el Amado.

Al hablar de su propio Maestro, Bhai Nand Lal Goya dijo: «Una sola mirada, inspiradora de vida, basta para hacernos lograr nuestra meta en la vida». Nosotros también podemos lograr la unión con el Esposo Eterno por medio de la guía benigna de un Maestro viviente quien nos

concede el regalo del sagrado Verbo. En el misticismo sufí, un Maestro viviente se conoce como el Escanciador divino. Es aquel que nos extasía con sus miradas líricas, que nos embriaga con su vino encantador.

En la terminología de los sufíes y de los poetas urdus y persas, la palabra «vino» se refiere al vino de la espiritualidad. No se refiere al vino común extraído de las uvas. La embriaguez producida por el vino físico desaparece por completo después de tres o cuatro horas. Pero el vino del Verbo de Dios, el vino del amor de Dios produce tanto éxtasis que su efecto jamás dismi-nuye y cualquiera que lo saboree queda embriagado para siempre.

* * * *

En verdad es mucha la diferencia entre el vino sacado de las uvas y el del Naam que nos ha conferido el Maestro. El Escancia-dor Divino nos embriaga con el amor de nuestro Esposo Eterno dándonos un sólo trago, proporcionándonos, el día de la iniciación, un contacto consciente con la Luz inmaculada y el Sonido de Dios. Nos otorga la copa de la inmortalidad desde el primer encuentro. Como he dicho en uno de mis versos:

El amor es el principio y fin de ambos mundos; He traído conmigo este regalo inmortal para entregarlo a todos. En este mundo efímero en donde todas las cosas no tienen más que una vida corta, es sólo el amor de Dios el que nos trae inmortalidad. Los Escanciadores divinos entregan este regalo del amor eterno–y lo dan a manos llenas–vertiendo cántaros de amor divino a todos.

* * * *

Un Maestro viviente puede ayudarnos a alcanzar el verdadero deseo de nuestro corazón. Puede hacer todos los arreglos

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para nuestro matrimonio con Dios. Con el impulso vivo de su atención, con sus mira-das líricas hace posible que nos remonte-mos sobre la conciencia del cuerpo. Abre nuestro ojo interno para ver la Luz de Dios y al ascender más, nos fundimos en la forma radiante del Maestro. Después, nos guía a través de los planos superiores hasta alcanzar por último el estado su-premo de la espiritualidad: el estado en el que tiene lugar las nupcias con el Esposo

Eterno. Ese es el punto en donde la gota se sumerge y se vuelve el océano, el rayo de luz se fusiona con el sol y se vuelve el sol. Así, unidos con el Amado, nos olvidamos de nosotros mismos y nuestros pequeños seres. Alcanzamos el éxtasis, la paz y el júbilo eternos.

Así es como podemos poner fin a la historia trágica de nuestra separación y devolver la novia (el alma) a su novio inmortal (el Esposo Eterno). §

ESTA RELACIÓN DE AMOR ENTRE el Satgurú y su shishya, entre el Dios-hom-bre y su discípulo, abarca muchas fases y acontecimientos. Empieza con el respeto que se siente por alguien que sabe más que uno. Cuando el discípulo comienza a apreciar el cuidado desinteresado por nuestro bienestar y progreso del Maestro, sus sentimientos empiezan a suavizarse con el rocío del amor y comienza a tener fe, obediencia y respeto. Y cuanta más obediencia y fe logre, habrá un mayor esfuerzo de su parte y con este mayor esfuerzo ganará más afecto del Maestro. El esfuerzo y la gracia van de la mano y cada uno a su vez, refuerza el desarrollo del otro. Igual que el amor de una madre por su hijo, es el amor del pastor divino por Introducción: En este corto extracto de

«La corona de la vida», Sant Kirpal Singh Ji, brevemente aborda las diferentes etapas del amor entre el Maestro espiri-tual y el discípulo. El discípulo, al cruzar cada una de estas etapas desarrolla una relación más profunda e intensa con la Divinidad y logra el florecimiento del verdadero Bhakti o devoción.

el

Maestro

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su rebaño. Es un amor que no discrimina entre quien lo merece y quien no, sino que, como la madre, las profundidades y tesoros de su amor están abiertos sólo para quienes le corresponden y retornan su amor.

* * * *

Con un mayor esfuerzo y más gracia del Maestro, el discípulo logra un formidable progreso en sus sadhanas internas, que fi-nalmente le ayudan a trascender comple-tamente la conciencia del cuerpo. Cuando alcanza este estado, él contempla al Gurú esperándolo en su Forma Radiante para guiar su espíritu por los planos inter-nos. Ahora, por primera vez, lo ve en su verdadera gloria y comprueba la dimen-sión sin límites de su grandeza. A partir de ese momento, sabe que él es más que un ser humano y su corazón rebosa con canciones de alabanza y humilde

devo-ción. Cuanto más alto asciende en su viaje espiritual, más persiste en sus alabanzas, porque ahora más intensamente com-prueba que aquel a quien una vez tomó como a un amigo, no es simplemente un amigo sino Dios mismo que ha venido a elevarlo de regreso a Él. Este lazo de amor, con su desarrollo gradual, se vuelve el espejo de su progreso interno, al moverse de lo finito a lo infinito.

* * * *

En su fase inicial, se pueden encontrar si-militudes en el amor terrenal de un padre por su hijo, entre dos amigos, entre un novio y la novia, el profesor y el alumno, pero una vez que llega al punto donde el discípulo descubre dentro de sí mismo a su instructor en su gloria luminosa, todas las similitudes se hacen pedazos y ya ninguna comparación sirve; lo único que queda es un gesto y luego, silencio. §

En este mundo efímero en donde todas las

cosas no tienen más que una corta vida, es sólo

el amor de Dios el que nos trae inmortalidad

.

—Sant Darshan Singh Ji Maharaj

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502 2251 8120 – 502 2232 5696 504-3307-3653HONDURAS MÉXICO 01-55-5671-0261 PANAMÁ

507 6226 3223 511-659-2321PERÚ REP. DOMINICANA 809-420-4200 VENEZUELA

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Referencias

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