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involucraba a todas las contradicciones de la sociedad, que generaría la concientización de las masas obreras, para así conseguir su libertad. Todo un proceso, que dependía de concientización, generar contradicciones en la sociedad y luego asumir los medios revolucionarios.

En el tema ideológico, las disputas siempre se han centrado en el rol del Estado. El anarquismo rechaza la presencia del Estado, creía que por medio de acciones directas se lograría tumbar al sistema imperante, y luego autogestionarse. Mientras que el socialismo planteaba que el estado proletario era un paso elemental para pasar del socialismo al comunismo, creía que el Estado tenía un rol estabilizador dentro de este proceso. 1.5. Aporte conceptual de González Prada

Todos los historiadores mencionan el papel determinante de Manuel González Prada en la formación ideológica de los trabajadores del Perú, pero hasta ahora no ha sido analizado detenidamente el tenor de su contribución. Desde fines de los años 1880, González Prada se había ganado una fama de inconforme opuesto a las oligarquías, al caudillismo y al clero. Cuando regresó de Europa, en 1898, su popularidad fue creciendo a causa del tono muy radical de sus críticas a los poderes establecidos. M. G. Prada escribió algunos artículos para el semanario “El Libre

Pensamiento”, el órgano de la Liga, pero a partir de 1902, el escritor

estrechó sus relaciones con los círculos obreros y parece que estuvo en contacto epistolar con varios líderes provincianos.

De octubre de 1904 a julio de 1909, ejerció una influencia directa en el incipiente movimiento anarquista, escribiendo asiduamente, bajo seudónimos o de forma anónima, en el mensual Los Parias. Es muy significativo que, el 1° de mayo de 1905, la Federación de Obreros Panaderos le invitara a pronunciar una conferencia que fue de suma

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importancia en la historia social del país. Se trata del discurso “El intelectual y el obrero”, en el cual afirmaba el autor la necesidad de la unión

solidaria de todos los trabajadores sin distinción de clase social en la perspectiva de la futura revolución.

El año siguiente, informado de lo que sucedía en Francia, G. Prada defendió en un artículo de Los Parias la campaña por la jornada de ocho horas, objetivo que ya había sido incluido en los estatutos de la Federación de Obreros Panaderos desde 1904.

En junio de 1906, publicó un artículo de aclaración ideológica en el cual explicaba las diferencias entre el socialismo, que califica de reformista y autoritario, y el anarquismo, a menudo confundidos por los actores del movimiento social peruano.

Desde finales de los 1890, G. Prada denunciaba el carácter inicuo del

capitalismo que explota al trabajador y lo mantiene en la miseria: “Merced a

las sociedades anónimas, todo ha sido monopolizado y es disfrutado por un diminuto círculo de traficantes egoístas y absorbentes.

En 1905 señalaba también la expoliación realizada por el imperialismo económico norteamericano al amparo del modelo agro-exportador promovido por la oligarquía nacional. Se anticipaba al discurso antiimperialista que prevaleció a partir de los años 1920. Por otra parte, opuso las políticas restrictivas de los países industrializados en materia de inmigración laboral a sus agresiones coloniales en nombre del liberalismo económico, subrayando el carácter mundial del proceso de proletarización. Para introducir sus telas, su opio, su alcohol y su Biblia, las grandes potencias abren a cañonazos Asia y África; pero quieren cerrar sus puertas no sólo al amarillo y al negro, sino también al blanco sin bolsa repleta de

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oro.

De allí su prédica internacionalista, consecuencia lógica de la solidaridad de clase:

Las muchedumbres no acaban de ver que el negocio no tiene patria; que, a pesar de Alsacia y Lorena, el francés rico es hermano del capitalista alemán, lo mismo que, a despecho de Tacna y Arica, el azucarero peruano es amigo y compatriota del hacendado chileno. Todos los grandes ladrones constituyen una masonería internacional, forman una casta esparcida en el globo, pero estrechamente unida y juramentada para luchar con su enemigo común: el proletario.

El intelectual revolucionario aspiraba claramente al modelo político más igualitario que podía concebir, el del comunismo libertario teorizado por Kropotkine, Malatesta y Elisée Reclus, cuyo lema era “a cada uno según sus necesidades”. También influenció al movimiento obrero el discurso

anarquista de G. Prada en cuanto al Estado y a la Iglesia, analizados como cómplices activos de la explotación capitalista.

1.6. Apogeo y crisis del Movimiento Obrero Anarquista

Los gremios inicialmente más influenciados por el anarquismo fueron sobre todo los panaderos y los tipógrafos, pero también los sastres, zapateros y picapedreros; más tarde fueron muy activos los trabajadores del sector textil, que lograron influir en los jornaleros de los valles agrícolas cercanos a la capital. En 1907, ya existía en Lima el Centro de Estudios Sociales

“Humanidad”, muy concurrido por los tejedores de Vitarte. También debe

citarse el Centro Socialista 1° de Mayo con su órgano El Oprimido, en el que participó a menudo el dentista C. Dam y que fusionó en 1908 con el

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Mayo. En Lima desplegó también su actividad el Centro Racionalista Francisco Ferrer que editaba el mensual Páginas Libres, nombre que retoma el título del primer libro de González Prada (Paris, 1894). El grupo Luchadores por la Verdad, que reunía a los más destacados militantes obreros y a algunos intelectuales, publicó a partir de febrero de 1911 el periódico La Protesta. Tuvo una activa participación en la formación ideológica y organización de los trabajadores: es de notar que constituyó un Comité de Preparación Sindical en julio de 1911.

El 1° de Mayo en 1907. En Trujillo apareció La Antorcha y se fundaron

Centros de Estudios Sociales como “Luz” e “Hijos del Pueblo”.

Se creó entonces una nueva federación, la de Obreros Marítimos del Callao. Frente a la multiplicación de las huelgas y cediendo a la presión patronal, el gobierno del populista Guillermo Billinghurst promulgó en enero de 1913 un Reglamento de Huelgas destinado a luchar contra los métodos anarquistas de acción directa, aunque pretendía garantizar el derecho de huelga. No obstante, los conflictos se extendieron a los obreros del petróleo de Talara, Negritos, Lobitos y Lagunitas, en el norte del país. La propaganda sindical se intensificó a partir de 1914, a causa de la degradación de las condiciones de vida y trabajo. En 1919 fue el año de la culminación del anarco-sindicalismo en el Perú. Un nuevo paro general paralizó Lima y El Callao del 13 al 15 de enero de 1919 hasta conquistar la  jornada de ocho horas. La Federación de Trabajadores en Tejidos del

Perú, constituida en enero, fue también fruto del movimiento, así como la Federación Gráfica y la de Choferes. La huelga había sido iniciada por los tejedores y fue rápidamente apoyada por los demás sindicatos, así como los estudiantes de San Marcos.

Los anarquistas, particularmente los albañiles y carpinteros, intentaron en vano crear una nueva organización obrera libertaria. Finalmente, a

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principios de 1926 ya dejó de publicarse La Protesta y en septiembre salió el primer número de la famosa revista Amauta. A mediados de 1926 empezaron los preparativos para el Segundo Congreso Local Obrero de Lima a iniciativa de los Trabajadores en Tejidos. Tuvo lugar bajo la dirección de Arturo Sabroso a partir de enero de 1927, pero sin la participación de los anarquistas. El Congreso se pronunció en favor del sindicalismo revolucionario sin orientación ideológica definida. En junio de 1927, la represión gubernamental desestructuró las organizaciones obreras encarcelando o desterrando a sus principales líderes. En octubre de 1928 fue finalmente constituido el Partido Socialista del Perú y, en mayo de 1929, la Confederación General de Trabajadores del Perú, cuyo primer Secretario General fue Julio Portocarrero, obrero textil de Vitarte, ex-anarco-sindicalista y miembro fundador del Partido Socialista.

2. LEGUIÍSMO Y LA PATRIA NUEVA 2.1. Leguía en el Estado

 Augusto Bernardino Leguía Salcedo fue enviado a los 13 años de edad a Valparaíso, donde inició estudios mercantiles en el Colegio Inglés de Goldfinck y Bluhm. Es así como inició su brillante desempeño en el área empresarial.

En 1890, contrajo matrimonio con Julia Swayne y Mariátegui, y enseguida pasó a Londres, donde, como apoderado de la Testamentaria Swayne, se dedicó a los negocios azucareros y celebró un contrato con la casa Lockett para formar la British Sugar Company Limited  (1896), entidad propietaria

de haciendas de producción industrial de azúcar en los valles de Cañete y Nepeña, cuya gerencia ejerció por varios años. El contraer matrimonio con Julia le facilitó el que se le abrieran las puertas del Club

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Nacional y del Partido Civil, los cerrados círculos que gobernaron el Perú durante la República Aristocrática.

2.1.1. Ministro de Hacienda

Karno indica que las habilidades mostradas por Leguía como Director de la Compañía de Seguros Rímac habían impresionado a Candamo tanto, como su contribución de Lp. 2000 a la campaña del Partido Civil, razones que lo indujeron a proponerlo como ministro de Hacienda, a lo

que Leguía se rehusó y Candamo le dijo: „Usted, Señor Leguía

rechaza servir a su Patria, cuando esta más lo necesita‟1. Es así como

Leguía fue ministro de Hacienda durante el gobierno de Candamo. Lo mismo sucedió, que su buen desempeño fue notorio e hizo ganar interés en el nuevo presidente José Pardo y Barreda, quien lo llamó para que sea su presidente del gabinete ministerial, en el mismo portafolio de Hacienda.2

 Alfonso Delboy indica que en ambas ocasiones trazó planes de amplio alcance propugnando con tenacidad el proyecto de expansión ferroviaria, elevando los ingresos del erario y convirtiéndose en „ducho político‟ luego de afrontar con éxito algunas interpelaciones. Acota que

Leguía empezó entonces a mirar más alto, apuntando a la

Presidencia. 3

2.1.2. Primer gobierno

Llegó al Perú la moda pragmática que quería en el gobierno el tipo de hombre práctico, de educación puramente utilitaria, como si la

1

E. Leguía, “Un acto de justicia”, pp. 31 y 32

2

Karno, “Augusto B. Leguía”, pp . 79,89 y 90

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administración de los negocios públicos fuese comparable a un negocio particular, y la política pudiera confundirse con la economía. Leguía surgió correspondiendo a esa ansia absurda de pragmatismo puro. Se había educado lejos de toda cultura humanista y del ambiente

patrio. 4

El Partido Civil unido al Constitucional, lo lanzó de candidato para las elecciones de 1908, de las cuales salió ganador asumiendo el poder el 24 de setiembre de 1908. Para los civilistas el Estado debía ser pequeño, barato y pasivo, es decir, modesto en recursos y ajeno al intervencionismo.

De esta forma se diseñó una minuciosa reforma electoral, se reorganizó el sistema tributario y se dio cierta eficiencia al sector administrativo de gobierno.

Leguía mostró como presidente una clara tendencia personalista y autoritaria que lo llevó a distanciarse de su propio partido. Muchos  jóvenes intelectuales como José de la Riva-Agüero y Víctor Andrés Belaúnde lo combatieron. Los partidarios de Nicolás de Piérola tampoco lo soportaron.

Esta oposición dio origen al movimiento revolucionario de Carlos e Isaías de Piérola el 29 de mayo de 1909, quienes apresaron a Leguía y exigieron su renuncia, la que no se produjo gracias al rescate del Presidente.

Leguía afrontó una crisis económica que le obligó a realizar varios préstamos en el exterior. Tuvo que afrontar las huelgas y manifestaciones por la jornada de ocho horas. En el aspecto exterior

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se produjeron conflictos con Ecuador, Colombia, Chile, Bolivia y Brasil por límites territoriales.

El 19 de agosto de 1912 fue elegido presidente Guillermo Billinghurst y Leguía le entregó el mando el 29 de setiembre de 1912, luego de lo cual viajó a Europa. Se sucedieron los gobiernos de Billinghurst, Benavides y Pardo.

2.2. El Oncenio

Las elecciones de 1919 fueron ganadas por el ex Presidente Leguía, pero cuando todavía se seguía estudiando las actas electorales y validando o desechando los resultados que le llegaban del interior, el virtual ganador, con ayuda de la gendarmería, organizó un golpe de Estado (4 de julio de 1919), pretextando que se estaba atacando el derecho del sufragio al anularse voto leguiístas legítimos.

2.2.1. El inicio del Oncenio

Luego de la revolución el Congreso fue disuelto y varios personajes, tanto José Pardo como sus nuevos aliados, fueron deportados acusados de conspiración. Es así como se convocan nuevas elecciones que son ganadas ampliamente por el leguiísmo, ya consolidado como tal luego de su primer gobierno, que de esta manera monopolizó este poder del Estado y le dio al nuevo gobierno un enorme poder efectivo. El nuevo Presidente del Senado fue Mariano Cornejo (intelectual que asesoró las reformas y propuestas del nuevo régimen)

El gobierno de Leguía emprendió una fuerte campaña contra el civilismo acusándolo de ser la argolla que estrangula al país y no lo

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deja progresar. Su nueva idea de „Patria Nueva‟ se cimentaba en la

 Asamblea Constituyente además que quería comenzar con la limpieza del gobierno anterior para poder lograr el progreso y estar a la par con el capitalismo.

El “oncenio” se caracterizó por el poco respeto a la libertad de

expresión, ensañándose así con los periódicos más importantes del país, El Comercio y La Prensa, que fungían como voceros políticos de

la oposición. Para ello se recurría a un mecanismo conocido como “la poblada”, que consistía en movilizar a un grupo de personas bajo la

promesa de conseguir un botín, atacaban la residencia o el local comercial de un enemigo del gobierno. Estos actos que casi destruyen a los diarios fue comunicada en toda América y fue mal vista. La celebración del centenario de la Independencia no escatimó en gastos para una celebración de fasto y colorido, donde se expuso el

“avance” del país. Se recibieron muchos regalos de delegaciones

extranjeras que sumergió al país en una burbuja de progreso, pero que por dentro estaba siendo degradada.

 Acercándose ya el centenario de la Batalla de Ayacucho y ante una ilusoria prosperidad que había generado el presidente debido a los empréstitos e intervención de los Estados Unidos, llega el tan esperado Laudo sobre el problema de Arica, lo cual fue algo terrible para el país lo cual generó una profunda tristeza, pero lo peor estaba por venir al enterarse de la voluntaria cesión de Arica por el precio de 6 millones de dólares, lo cual fue un hecho peor que el Laudo. Cómo es posible que el pueblo haya aceptado tanto esta tiranía y no haberse levantado, esa respuesta era simple y era lo que lo salvó de la cuerda floja además de haberla estado esperando desde el inicio de su gobierno: el gran empréstito de cien millones. Esta bomba monetaria hizo que el pueblo se volviera a encerrar en su burbuja y con la llegada

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del centenario de la Batalla se volvió a hacer gala de lo que hacía su gobierno, como la construcción del hotel Bolivar y la construcción del Castillo Rospigliosi.

2.2.2. Modernización de la infraestructura

El gobierno de Leguía impulsó un proyecto modernizador de la infraestructura del país, a fin de ponerlo en sintonía con la economía capitalista. Esta modernización se caracterizo por la integración del territorio a través de ferrocarriles, automóviles y diversos medios de comunicación.

Desde 1920 se llevaba a cabo el plan de „conscripción vial‟, que hacía

que los varones en edad de producir debían concurrir para la construcción de carreteras, lo cual se volvió en una mita republicana, como lo llamaron los enemigos del régimen, ya que los que no querían participar de ella debían de pagar una cierta cantidad de dinero, volviéndose solo un impuesto y explotando a los pobladores indígenas que no podían pagar.

No se le puede quitar mérito que creo diferentes avenidas y redujo en parte las enfermedades de origen ambiental producidas por los desagües que se encontraban abiertos. Estas obras crearon en el pueblo el sentimiento de progreso y adelantamiento que se debió a los diversos préstamos que se hizo de los Estados Unidos, pero no se sentirían, sino hasta que acabara su mandato.

3. APRISMO

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Es la corriente política creada por Víctor Raúl Haya de la Torre, que se resume en el programa de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) en los textos doctrinarios.

3.2. ¿Qué es el APRA?

La organización de la lucha antiimperialista en la América Latina, por medio de un frente único internacional de trabajadores manuales e intelectuales (obreros, estudiantes, campesinos, intelectuales, etc.), con un programa común de acción política, eso es el APRA (Alianza Popular Revolucionaria

 Americana). 5

3.3. ¿Cuál es su programa máximo?

De acuerdo con lo escrito por Haya de la Torre en El antimperialismo y el  APRA, el programa máximo aprista consta de cinco puntos trascendentales

y estos son:

a. Acción contra el imperialismo yanqui

b. Por la unidad política de la América Latina c. Por la nacionalización de tierras e industrias d. Por la internacionalización del Canal de Panamá

e. Por la solidaridad con todos los pueblos y clases oprimidas del mundo

3.4. Contexto sociopolítico en el que surgió el APRA

El APRA se fundó en México en el año 1924 exactamente el 7 de mayo fecha en la cual Haya de la Torre hace un acto simbólico, este consistía en

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la entrega de la bandera indoamericana a la Federación de Estudiantes de México, este acto representaría la fundación del APRA.

En el Perú se encontraba vigente el llamado “Oncenio”, etapa de nuestra historia republicana posterior a la denominada “Republica Aristocrática” u “oligárquica”, y que consistía en el gobierno que el presidente Au gusto B.

Leguía llevaría a cabo durante once años.

 Augusto B. Leguía había gobernado el país desde 1908 hasta 1912, durante el periodo denominado Republica Aristocrática. Cuando terminó su primera administración, nada hacía presagiar que volvería a ejercer la primera magistratura del país ya que el repudio generado por la población al final de su mandato parecía lapidario.

Leguía aprovechó la poca memoria que posee el país y cuando, al volver de Londres en 1918, postuló a la presidencia de la república la población que antes lo repudiaba ahora lo idolatraba otorgándole inmerecidas distinciones. Su campaña electoral se vio caracterizada por promesas de toda índole desde económicas pasando por obras públicas hasta el compromiso de recuperación de Tacna y Arica que entonces se encontraban en manos de Chile.

Gracias a todas estas propuestas, en su mayor parte demagógicas, Leguía se hizo con la mayoría de votos y ganó las elecciones, sin embargo, la Corte Suprema que, por ese entonces, ejercía el máximo control sobre las actividades electorales, empezó a impugnar votos a favor de Leguía a causa de una petición hecha por los partidarios del candidato contendor  Antero Aspíllaga. Ante tal circunstancia, Leguía hizo un pronunciamiento el 4 de julio de 1919, gracias a este, Leguía se hizo con el poder. Nunca se sabrá si ese golpe fue previsto por el propio Leguía antes del inicio de aquel proceso; hombre tenaz para alcanzar los objetivos que se trazaba,

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no tuvo escrúpulos para asegurarse el acceso al poder. Leguía empezó su mandato con grandes índices de popularidad, su gobierno se caracterizó por ser paternalista y demagógico. La construcción de obras públicas en la capital, fueron sello del régimen leguiísta también lo fue la famosa ley de conscripción vial, por la cual, todo varón a partir de los dieciséis años hasta los sesenta debía trabajar en la construcción de caminos. Se creaba así un sistema de servicio obligatorio. El tratado de Lima de 1929, según el cual, Tacna volvía a ser peruana y Arica quedaba en manos chilenas luego de largas postergaciones. Leguía no estuvo exento de intentos de atentados, quizás el más conocido sea el incendio de palacio de gobierno que, supuestamente fue perpetrado por detractores del régimen leguiísta. Leguía llegaba desgastado políticamente a 1930 a esto se le sumaba la grave crisis económica por la que atravesaba el país gracias a la caída de la bolsa de valores de Nueva York El fin del oncenio llegaría en 1930 con un pronunciamiento hecho desde Arequipa por parte de Luis Miguel Sánchez Cerro, joven comandante del ejército peruano. Es en este contexto, en el que se funda el APRA en México, posteriormente se fundaría el Partido Aprista Peruano en 1930 el cual participaría en las elecciones presidenciales llevando como candidato a Víctor Raúl Haya de la Torre y siendo contendor de Luis Miguel Sánchez Cerro. A pesar de ser la primera vez en la que el APRA se presentaba a las elecciones y con una campaña muy austera, obtuvo un gran porcentaje de votos. Sin embargo no obtuvo no necesario para hacerse con la primera magistratura del estado.

3.5. El APRA a través de la historia política peruana

Con posterioridad a las elecciones de 1931, el APRA pasó por muchas vicisitudes en primer lugar, la persecución que sufrió por parte del gobierno de Luis M. Sanchez Cerro. La encarcelación de Haya de la Torre y de muchos dirigentes apristas, desataron la “Revolución de Trujillo” donde

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miles de militantes fueron fusilados por el régimen sanchecerrista. La persecución contra los militantes del APRA prosiguió, aunque con variaciones en la intensidad, a lo largo de los años 30 y primeros 40 por los gobiernos de Óscar R. Benavides y Manuel Prado. En este momento el  APRA encarnaba una fuerte opción de cambio político y social en el país

por representar a los trabajadores costeños y urbanos. El APRA organizó a los trabajadores y por tanto movilizó al pueblo por lo que los sectores oligárquicos lo vincularon en numerosas revueltas y asesinatos políticos en ese entonces.

En 1945 participaron en el Frente Democrático Nacional, alianza que llevó al poder a José Luis Bustamante y Rivero con una inmensa base social aportada por el APRA, quien ofreció su apoyo a cambio de su legalidad. Sin embargo, posiciones encontradas sobre la realidad peruana y la de los pobres, específicamente, debilitó al gobierno. El FDN promovió erradas medidas económicas por lo que se produjeron acciones internas que mellaron la unidad de la alianza en medio de una tensa situación política que produjo incluso muertes, como la de Francisco Graña, director del diario La Prensa en 1947. Al mismo tiempo, se comenzó a percibir una cierta tensión entre el pueblo que sentían que las promesas de reformas sociales estaban siendo postergadas, lo que se tradujo en la revuelta del 3 de octubre de 1948. Todos estos factores llevaron a la caída de Bustamante y al golpe de Estado del general Manuel A. Odría, que persiguió al APRA, volviendo ésta a la clandestinidad. El gobierno del general Odria deseaba encarcelar al máximo líder aprista, Haya de la Torre, bajo las acusaciones de terrorismo y narcotráfico con el fin de declararlo delincuente común y así evitar la categoría de perseguido político. Todo esto llevo a Haya a asilarse en la embajada de Colombia, la cual pedía un salvo conducto al gobierno peruano para que el asilado pudiera viajar al extranjero, pero este se negó. Es así, que se inició una gran controversia y ambos gobiernos decidieron acudir a la Corte

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Internacional de Justicia de la Haya para que resolviera la situación, el asilo de Haya se prolongó durante cinco años hasta que finalmente pudo viajar a México a principios de 1954. El ochenio sería el periodo más represivo para el APRA, se produjeron grandes emboscadas contra dirigentes apristas como lo ocurrido en 1950 contra Luis Negreiros, quien ejercía la secretaria general aprista, el cual fue asesinado por la policía política. La orden fue dada por el inefable Alejandro Esparza Zañartu quien ejercía el cargo de director general de gobierno, figura absolutamente nefasta y antecedente del lúgubre Vladimiro Montesinos. A la muerte de Negreiros siguieron múltiples redadas contra la dirigencia aprista entonces ilegal. En 1955 algunas de sus figuras más prominentes como Ramiro Priale y Andrés Townsend retornaron de exilio con el fin de darle vigencia al partido y para dar dinamismo a sus bases con el fin de obtener la tan ansiada legalidad. El enfoque aprista para este tiempo había variado. Ya no se presentaban como un grupo dispuesto a ir a una posible guerra civil sino más bien como un partido que ansiaba la democracia y, como ya lo expuse líneas arriba, retornar a la legalidad.

Cuando Manuel Prado Ugarteche llego a presidencia de la republica el  APRA tuvo la oportunidad de volver a la legalidad, a este periodo se le

denomina tradicionalmente como “convivencia”. La llamada primavera

democrática, denominación que se le da al periodo en el cual Prado ocupaba la primera magistratura, no solo toleró al APRA y sus actividades partidarias, sino que también hizo lo propio con el Partido Comunista. Durante estos años Haya publica 30 años de aprismo  con el fin de

reverdecer la tesis de su libro prístino: El antiimperialismo y el APRA

El 1962 se realizaron elecciones presidenciales para la sucesión de Prado, Haya de la Torre fue el candidato del APRA. Para entonces Haya había demostrado en su campaña un carácter anticomunista en el contexto de la revolución Cubana. Este desplazamiento hacia el centro dejo un vacío a su

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izquierda. Los principales contendores de Haya fueron por un lado el joven arquitecto Fernando Belaunde y por el otro el ex presidente Manuel A. Odria. Estas elecciones fueron muy disputadas y por primera vez, todas las candidaturas tuvieron un carácter reformista. Haya de la Torre había logrado una ventaja con respecto a sus dos contendores pero no había obtenido lo suficiente para llegar a ejercer la presidencia. Las elecciones se trasladaron al parlamento ya que, según la constitución de 1933, el porcentaje que obtuvo Haya era insuficiente para acceder a la presidencia en forma directa así que el congreso debería decidir. A esto usualmente se

denomina “elección indirecta”. En esta circunstancia Haya pacto con Odria

para que este último accediera a la presidencia a cambio de poner como primer vicepresidente al aprista Manuel Seoane. Este pacto causo desazón en los partidarios del APRA. Tampoco fue aceptada por los militares, es así que faltando diez días para finalizar el gobierno de Prado, este fue depuesto por un golpe de estado para así evitar que el APRA tuviera injerencia en el nuevo gobierno. Se instaló una junta militar presidida por el general Pérez Godoy pero a diferencia del pasado, en esta junta estuvieron representantes de las tres armas, es por ello que fue una junta militar institucional la cual, anulo las elecciones. Pocos meses después el general Nicolas Lindley depuso al general Pérez Godoy acusándolo de caudillismo. La nueva junta militar garantizo la transferencia del poder a quien saliera vencedor en las nuevas elecciones de 1963. Nuevamente los candidatos principales para estas elecciones fueron Haya de la Torre, Fernando Belaunde y Manuel A. Odría. Saliendo vencedor Belaunde Terry, sin embargo, Belaunde no tenía mayoría en las dos cámaras parlamentarias es así que la Coalición Nacional conformada por el APRA y la Unión Nacional Odriista controlaron el parlamento y se enfrentaron al ejecutivo. El gobierno de Belaunde tuvo muchos desaciertos como por ejemplo emprender obras públicas sin tener base presupuestal y acabo provocando una gran inflación y devaluación de la moneda. Su promesa de nacionalizar la IPC no fue cumplida y cuando Belaunde creyó encontrar

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una solución a este escabroso tema, esta no fue aceptada por el país y fue el detonante para que en 1968, el general Juan Velasco Alvarado diera un golpe militar que terminaría con el gobierno acción populista.

El gobierno de Juan Velasco Alvarado tuvo un carácter reformista entre las medidas más trascendentales del régimen velasquista fueron la reforma agraria y la estatización de empresas. Haya no criticaba estas reformas en el fondo pero si en sus formas. Insistía en que lo aplicado por Velasco  Alvarado, era lo propugnado por el APRA. La extinción de la oligarquía a

causa de las reformas emprendidas por el gobierno militar habían hecho Haya reformule el accionar aprista. Ciertamente a diferencia del PPC,  Acción Popular y el Frente Democrático (partido del ex presidente Prado)

que sostenían que se debía de regresar al país anterior a las reformas, el  APRA afirmaba que se debía llegar a una asamblea constituyente y que las reformas se reexaminen y se incorporen en la constitución. Haya de la Torre encabezo, durante la última fase de su vida, la lucha por el retorno de la democracia y se encargó de la formación de nuevos jóvenes que a la postre, se convertirían en líderes políticos partidarios y nacionales.

En 1979, a finales del gobierno militar, se llamó a elecciones para una asamblea constituyente. El APRA se impuso en la contienda y Haya fue elegido presidente de esta. Finalmente Haya, en los últimos días de su vida, pudo firmar la constitución de 1979, constitución que a diferencia de las demás latinoamericanas de entonces se encontraba más a la izquierda. El 2 de agosto de 1979 en Lima fallecería Víctor Raúl Haya de la Torre, para este tiempo había dejado de ser solo el líder del APRA para pasar a ser una figura nacional.

El APRA, sin Haya de la Torre, accedería el poder en 1985 con Alan García Pérez como presidente. El gobierno aprista se caracterizó por un gravísimo problema inflacionario provocado por la mala política económica

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del régimen, la violencia terrorista se agravo y los atentados eran pan de cada día, la corrupción generalizada se acentuó en el aparato estatal. El país se encontraba al borde del colapso. En 1990 ganó las elecciones un candidato minúsculo por ese entonces y que no representaban a la

llamada “partidocracia” tan magullada por el APRA y por Acción Popular.

Este candidato era Alberto Fujimori que a los dos años de mandato, en 1992 propugno un golpe de estado, disolviendo el parlamento y el Poder Judicial así como los organismos constitucionales autónomos. Fue disuelta también la constitución de 1979 y reemplazada por la del año 1993. La noche del autogolpe fue perseguido el ex presidente y líder aprista Alan García quien luego se exiliaría en Francia hasta el 2001. El APRA apoyó la marcha de los cuatro suyos en el año 2000 la cual se constituyó para denunciar el fraude de la re- reelección del presidente Fujimori. Cuando el régimen fujimorista cayo y su máximo líder renuncio por fax desde Japón, fue electo por el congreso como nuevo presidente Valentín Paniagua y con él, comenzó el gobierno de transición y la vuelta a la democracia. El año 2001 se convocaron a nuevas elecciones generales. Para esta contienda se presentaron el economista Alejandro Toledo de Perú Posible, que había encabezado la marcha de los cuatro suyos. Alan García líder del APRA quien regreso de su exilio en Francia y otros candidatos de menor peso electoral. Estas elecciones dejaron estupefactos a la opinión pública ya que pasaron a segunda vuelta Alejandro Toledo y Alan García, el mismo que se fue abucheado en 1990 ahora regresaba triunfante. La segunda vuelta fue ganada por Alejandro Toledo y su gobierno se caracterizó por ser de centro derecha. El APRA cumplió una labor de oposición durante este quinquenio. En las elecciones generales del 2006 el APRA presento como candidato a  Alan García, los principales contendores de este fueron Ollanta Humala y

Lourdes Flores. La segunda vuelta electoral fue disputada por Alan García y Ollanta Humala quien fue considerado como outsider pero, por sus vínculos con el presidente venezolano Hugo Chávez, y con otros presidentes latinoamericanos afines al llamado “Socialismo del siglo”

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XXI,no pudo obtener los votos suficientes para llegar a la casa de Pizarro.  Alan García triunfó en esta segunda vuelta y es así como el APRA llego por segunda vez al poder. Durante este quinquenio los escándalos de corrupción fueron lo más característico. La crítica también recaía hacia el partido ya que se abandonó los principios apristas y que por esto muchos dirigentes renunciaron. El año 2011 el APRA intento postular a la presidencia a la ex ministra de Comercio exterior y turismo, Mercedes  Araoz pero esta declino su candidatura por diferencias con los líderes del

partido como Jorge del Castillo, ex premier y ex alcalde de Lima. El APRA obtuvo solo cuatro escaños en el parlamento perdiendo así la vigencia que tenía en el pasado y a punto de dejar la calidad de partido de masas.

4. SOCIALISMO

4.1. Aparición de los partidos anti oligárquicos

Durante el oncenio surgieron nuevos partidos políticos que buscaban expresar los pensamientos y deseos de aquellas masas que eran consideras como oprimidas o excluidas en la sociedad peruana. Esta corriente, claramente a la izquierda del espectro político, llegaron a tener una amplia aceptación. Esto no solo se debió a que lidiaban específicamente con las injusticias que afectaban a las masas obreras e indígenas, sino a que también resultaron ser una importante válvula intelectual para las clases medias. Y aunque estas corrientes políticas tenían sus orígenes en el pensamiento marxista, diferían considerablemente del marxismo europeo e incluso llegaron a ser distintamente peruanas. Sus principales exponentes fueron Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979) y José Carlos Mariátegui (1894-1930), quienes se consideraban a sí mismos como los marxistas, pero ambos adaptaron esta ideología a las realidades peruanas, lo cual genero el desprecio de comunistas ortodoxos de la internacional comunista. Los

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partidos fundados por estos dos personajes fueron prohibidos durante el oncenio, pero más adelante llegarían a ser preponderantes en la historia política peruana.

4.2. Mariátegui y el socialismo peruano

La otra figura del pensamiento anti oligárquico peruano fue el socialista José Carlos Mariátegui. A diferencia de haya de la torre, Mariátegui provenía de una familia bastante humilde. Nacido en Moquegua, su padre abandono a su familia y su madre se traslado a Lima para poder subsistir. Hombre modesto y humilde, Mariátegui siempre tuvo problemas de salud, que se originaron cuando de niño tuvo un accidente y se lastimo una pierna. Estos problemas lo condujeron a una vida intelectual.

 A pesar de no haber completado sus estudios secundarios, Mariátegui comenzó a trabajar en el diario La Prensa como asistente en 1909. Aunque sus primeras tareas fueron limitadas, eventualmente se convirtió en articulista de dicho periódico, luego del diario El Tiempo, así como de varias revistas. Pese a no haber tenido estudios universitarios, el autodidactismo de Mariátegui era impresionante, pues sus artículos mostraban un nivel mucho más alto que los escritos por muchos intelectuales sanmarquinos.

 Aunque todavía no había sido influenciado en gran medida por el marxismo, Mariátegui por esos años ya tenía una visión crítica de la sociedad limeña y de la peruana en general, la cual era constantemente expuesta en el diario La Razón, que fundó en 1919. Durante la Republica  Aristocrática sus críticas fueron toleradas, pero sus ataques al gobierno de

Leguía fueron acallados con el exilio, encubierto en la figura de una “beca de estudios”. Su paso por Europa lo acercaría a las principales corrientes

de izquierda de la época, principalmente en Italia, donde paso un considerable tiempo. En ese entonces la Republica Italiana pasaba por

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momentos de convulsión, pues el Partido Comunista Italiano acababa de ser creado. En el ámbito personal, Mariátegui conoció a su esposa, Anna Chiappe.

En 1923, Mariátegui regreso de su exilio, dos meses antes de que Haya de la Torre empezará el suyo. Durante este corto periodo hubo intentos de colaboración entre ambos personajes, pero sus diferencias políticas y personales hicieron que el acercamiento fuera tenso y corto. El líder aprista estaba orgullosos de su educación universitaria, pero se veía a sí mismo como politi9co antes que como intelectual. Su carisma y sus dones de oratoria reforzaban esta idea. Era un hombre que daba prioridad a las acciones frente a las ideas. Mariátegui era lo opuesto: se sentía incomodo con los sanmarquinos y su propia experiencia autodidacta lo separaba de ellos. A diferencia de Haya de la Torre, Mariátegui era una persona sin aspiraciones políticas, era un hombre callado que tendía más a la reflexión. Cuando Haya de la Torre fue exiliado ese mismo año, Mariátegui se convirtió en la indiscutida figura de la izquierda peruana. El marxismo suplantó al anarquismo que anteriormente había predominado en el movimiento obrero. En contraposición a lo que ocurrió con Haya de la Torre, Mariátegui no fue exiliado de nuevo por Leguía. La razón era simple: el primero, con su énfasis en la acción política, representaba una amenaza inmediata para el régimen de Leguía. El segundo, debido a su visión política de largo plazo, critico al capitalismo como sistema, pero no a Leguía como gobierno, aunque siempre tuvo ficciones con el régimen. Por ello en 1927 seria arrestado por conspirar con otros comunistas; sin embargo, fue tratado con considerable flexibilidad.

 A pesar de sus constantes problemas de salud  –en 1924 perdió una

pierna-, Mariátegui continuo llevando a cabo una vigorosa actividad intelectual. En 1926 fundó la mítica revista Amauta, la cual llego a tener un

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claro tono indigenista, pensamiento que cada vez mas permeaba su discurso.

En 1928 rompió abiertamente con el APRA cuando ridiculizo el concepto de una clase media revolucionaria. Para Mariátegui el Partido Aprista se había convertido esencialmente en un partido pequeño burgués, algo incomprensible con el marxismo y, por ello, prohibió que se publique en  Amauta artículos escritos por apristas, calificando a Haya de la Torre de

“Vedette prosopéyica” (Mariátegui, 1930, p 97).  Asimismo, considero que

este estaba más interesado en obtener poder que en desarrollar los principios socialistas que alguna vez nos unieron. A su vez, el líder aprista

respondió acusándolo de ser un “títere leguiísta”.

De este modo, dicha disputa impidió que se unifiquen las dos fuerzas que cuestionaban el orden oligárquico. Mariátegui fundó el Partido Socialista Peruano y busco formar parte de la Tercera Internacional Socialista. Esta sin embargo, no era tolerante con lo que denominaba desviaciones nacionalistas y le pidió a Mariátegui que abandonara la idea de la alianza obrero-campesina, que se subyugara totalmente a Moscú y que el partido adquiriera el nombre de comunista. Este, con mucho pesar, se negó a realizar estos cambios. A diferencia de Haya de la Torre se consideraba a si mismo como un comunista y deseaba formar parte del comunismo internacional, pero buscaba lo imposible: mantener su heterodoxia marxista y, al mismo tiempo, obtener la aprobación de los ortodoxos de Moscú. Posteriormente, esta contradicción se volvió imposible de controlar tras su muerte en 1930. En tal contexto, Eudocio Ravines tomo el control del partido y acepto las directivas de Moscú (Flores Galindo, 1982, pp.34-36). 4.3. Ensayos de interpretación de la Realidad peruana

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peruana (1928), refleja de manera más clara su análisis sobre la sociedad peruana y los problemas más que se debía enfrentar. En dicho libro, el autor estudia los problemas del indio, la tierra, la educación, el regionalismo, el centralismo, la religión y la literatura. Por ello, fue considerado como uno de los marxistas más creativos de América Latina. Este aspecto aporto a la creación de una figura casi mitológica para la posteridad, pero en su momento no fue bien visto por quienes lo consideraban peligroso para la pureza ideológica del marxismo.

Para Mariátegui, el marxismo era un método dialectico y no una doctrina de consecuencias rígidas para todo tiempo y lugar, como muchos lo veían entonces. De este modo, su opción por la alianza obrera-campesina partía a las características de la realidad peruana.

El Perú, decía Mariátegui, no podía pasar por los procesos europeos de revoluciones burguesas y proletarias. Para el, el pequeño contingente de obreros existentes en el país, guiados por reducidos sectores radicales de la clase media  –la influencia leninista es clara en este punto sería

suficiente para despertar el espíritu revolucionario del indio, quien, según su pensamiento, sería el verdadero agente revolucionario de la sociedad peruana. Una vez que el indígena llevara a cabo la revolución, El socialismo peruano combinara la tecnología moderna con prácticas ancestrales. Sin embargo, durante el Oncenio, Mariátegui considero que

estos acontecimientos estaban aún lejanos.

5. MIR (MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA) 5.1. Orígenes del MIR

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izquierdista, y muchos de sus militantes abandonan sus filas. Una facción dirigida por Luis de la Puente Uceda se separa del APRA fundando el

“APRA Rebelde” a finales de los 50. En 1962 esta agrupación pasaría a

llamarse Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

El MIR fue un movimiento de la denominada «nueva izquierda» al igual que el grupo Vanguardia Revolucionaria, que se caracterizaron por su crítica tanto al APRA como al Partido Comunista de Perú y por mantenerse alejado de los dos «faros de la revolución»: China y URSS.

Inspiraba en la lucha de la guerrilla revolucionaria influenciada por la Revolución Cubana y los Movimientos de Liberación Nacional existentes en ese tiempo en varios países de América Latina, África y Asia el MIR organizaría a los focos guerrilleros como catalizadores de la revolución. En 1963 Fernando Belaúnde Terry gana las elecciones presidenciales, su gobierno buscaba realizar una serie de reformas burguesas para solucionar los problemas primarios del Perú, pero estos no fueron suficientes o no surtieron efecto. La situación del campesinado era cada vez más irrisoria y la coalición APRA - UNO detuvo cualquier intento de hacer alguna reforma en el agro, es en ese época que los movimientos campesinos y de izquierda se hacen más fuertes tanto en el campo como en la ciudad.

Es en ese mismo año que hace su aparición el Ejército de Liberación Nacional (ELN), un grupo guerrillero que es rápidamente neutralizado por las fuerzas armadas, siendo la primera experiencia guerrillera en el Perú. En el año 1964 el fracaso de los intentos de reforma del gobierno y las sucesivas invasiones de tierras, algunas con enfrentamientos violentos entre campesinos y hacendados llevaron a una situación incontenible que

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desencadenaría al año siguiente el inicio de la guerra de guerrillas por el MIR.

5.1.1. El inicio de la acciones guerrilleras

En 1965 el MIR inicia sus acciones guerrilleras. Luis Felipe de La Puente Uceda recibió entrenamiento guerrillero en Cuba y luego de volver ideó la estructura del movimiento y los pasos a seguir para iniciar un proceso revolucionario.

De la Puente planeaba crear focos guerrilleros con unos pocos guerrilleros al principio y que atraerían al campesinado, para lo cual dividió su acción guerrillera en tres zonas de influencia:

 Manco Cápac en el Norte dirigido por Gonzalo Fernández

Gasco

 Pachacútec en el Sur liderado por Rubén Tupayachi Solórzano.  Túpac Amaru en el Centro guiado por Guillermo Lobatón.

Pero el campesinado no se interesó en el proyecto guerrillero, las fuerzas políticas y militares previniendo esta situación realizaron reformas agrarias solo en las zonas más conflictivas del país (como la Convención en el Cuzco) por lo que el campesinado en general creyó que no serían necesarias acciones de ese tipo. A esto hay que sumarle las discrepancias entre los principales dirigentes de los movimientos revolucionarios como el ELN, el Frente de Izquierda Revolucionaria (FIR) liderada por Hugo Blanco y el MIR imposibilitaron una acción conjunta.

Los guerrilleros que se encontraban en pésimas condiciones en medio de la selva peruana tuvieron que enfrentarse a las fuerzas armadas en numerosas oportunidades, uno de los últimos enfrentamientos ocurrió

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a finales de 1965 en Yahuarina donde los guerrilleros se enfrentan a miembros de la policía pero con ello revelan su posición siendo luego aniquilados por el ejército muriendo en el acto Luis Felipe de la Puente Uceda.

5.2. El MIR después del 1965

El fracaso clamoroso, en el plano militar, de la guerrilla del MIR, tuvo sin embargo un efecto que, a la luz de la Historia debe ser considerada como una victoria crucial: su lucha y derrota provocó una reflexión en sectores  jóvenes del Ejército, que, reconociendo la verdad de la causas, preveía los

efectos de éstas a futuro. Mejor armada y organizada, una futura rebelión procedente del campo sería imbatible. Ergo, había que atacar las causas. Fue esta la razón motriz del golpe militar del 3 de octubre de 1968, que depuso al gobierno de Fernando Belaúnde Terry y asumió un programa de corte anti-imperialista y antioligárquico. Tras expulsar el 9 de octubre de 1968 a la International Petroleum Company, dueña del petróleo del país, la Junta Militar encabezada por Juan Velasco Alvarado, que se proclamó "nacionalista", pero también "socialista", en junio de 1969 promulgó una radical Reforma Agraria que trajo por tierra, defectivamente, al sistema feudal en el campo heredado de la colonia.

Estas medidas del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas fueron en realidad dos victorias morales, pero políticas, del MIR, pues figuraban, entre otras, menos urgentes, entre los objetivos iniciales de su programa revolucionario.

En cuanto a la historia de los remanentes del partido, diezmado y desarticulado tras la derrota, lo mínimo que se puede decir es que fue una sucesión de conflictos y divisiones. En 1967 se produce la separación del

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MIR en diversas agrupaciones entre las cuales se encuentran: MIR El Militante (MIR-EM), MIR Voz Rebelde (MIR-VR) y MIR IV Etapa (MIR-IV). Todas reconociendo pensamiento de su fundador Luis de la Puente Uceda. Durante el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas los diferentes MIR siguieron fomentando la idea de la lucha revolucionaria, pero, durante las elecciones para la asamblea constituyente de 1979 el MIR-VR y el MIR IV participan en las mismas en una coalición de partidos de izquierda llamada Unidad Democrática Popular (UDP), con lo que pasan a formar parte de la «izquierda legal» y luego, con la UDP, pasan a formar parte de la Izquierda Unida (IU), con la que participan en varias elecciones durante la década de los 80.

Sin embargo, la fracción MIR-EM continuó con su discurso de la lucha armada y luego, en 1982, fundaría junto con el Partido Socialista Revolucionario - Marxista Leninista (PSR-ML) el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). La participación de este grupo en la etapa de terrorismo de los años 80 y 90, en paralelo a la insurrección desatada por el grupo maoísta Sendero Luminoso, debe ser aún evaluada y calificada.

6. SENDERO LUMINOSO

6.1. Origen de Sendero Luminoso

El grupo comunista Sendero Luminoso fue fundado a finales de los años sesenta por el entonces profesor de filosofía Abimael Guzmán (referido por sus seguidores con el seudónimo de Presidente Gonzalo), cuyas enseñanzas crearon los fundamentos para la doctrina maoísta de sus militantes. Fue una organización que se separó del Partido Comunista del Perú - Bandera Roja, que, a su vez, se separó del original Partido

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Comunista Peruano y que es una derivación del Partido Socialista del Perú fundado por José Carlos Mariátegui en 1928.

Sendero Luminoso primero estableció una base en la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, donde Guzmán enseñaba filosofía. La universidad había sido recientemente reabierta luego de haber estado cerrada casi cincuenta años, y muchos de los nuevos estudiantes adoptaron la ideología radical de Sendero Luminoso. Entre 1973 y 1975, Sendero Luminoso obtuvo el control de los consejos estudiantiles de las universidades del Centro en Huancayo y La Cantuta, y desarrolló una presencia significativa en la Universidad Nacional de Ingeniería y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, ambas en Lima. Algún tiempo después perdió varias elecciones estudiantiles en las universidades, incluyendo la de San Cristóbal de Huamanga, y Guzmán decidió abandonar las universidades para reconsolidar el partido.

 A inicios de 1980, Sendero Luminoso tuvo una serie de encuentros clandestinos en Ayacucho, estos encuentros fueron conocidos como el Segundo Plenario del Comité Central. Se formó un Directorio Revolucionario que tenía naturaleza política y militar, y se ordenó a las milicias a trasladarse a áreas estratégicas en las provincias para iniciar la lucha armada. El grupo también tuvo su Primera Escuela Militar, donde los militantes fueron instruidos en tácticas militares y uso de armas. También se llevó a cabo la «crítica y autocrítica», una práctica leninista cuya finalidad era evitar repetir errores y purgar malos hábitos de trabajo. Durante la Primera Escuela Militar, los miembros del Comité Central cayeron bajo una gran crítica. Guzmán se libró de aquella crítica y debido a ello emergió en la Primera Escuela Militar como el líder visible e incuestionado de Sendero Luminoso.

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Perú llamó a elecciones por primera vez en 11 años en 1980. Sendero Luminoso era uno de los pocos grupos izquierdistas que no tomaron parte, y, en vez de ello, optaron por iniciar una lucha armada en las provincias norteñas del departamento de Ayacucho. El 17 de mayo de 1980, en la víspera de las elecciones presidenciales, Sendero Luminoso quemó las ánforas y las cédulas de votación en el pueblo ayacuchano de Chuschi. Este fue el primer acto terrorista llevado a cabo por Sendero Luminoso. Sin embargo, los autores del hecho fueron capturados rápidamente. Nuevo material electoral fue llevado a Chuschi, las elecciones se llevaron a cabo sin mayores incidentes y éste recibió muy poca atención en la prensa peruana.

 A través de los años de la década de 1980, Sendero Luminoso creció tanto en el territorio que controlaba como en el número de militantes que formaban parte de la organización, principalmente en la sierra central. Tuvo algún apoyo por parte de los campesinos que obtuvo mediante la tortura y el asesinato de figuras de gran desaprobación en el campo, por ejemplo, frecuentemente mataban ladrones de ganado, cuyo crimen era considerado especialmente injurioso en las zonas pobres del Perú.  Asimismo asesinaron a los capataces de las granjas colectivas controladas por el estado y a comerciantes acomodados que eran impopulares entre los campesinos pobres de las zonas rurales. Estas acciones generaron el apoyo de los campesinos a las acciones de Sendero Luminoso y alguna simpatía por su lucha, principalmente en los departamentos de Ayacucho,  Apurímac y Huancavelica. Sin embargo, sólo una minoría de campesinos adoptaron con entusiasmo el pensamiento maoísta y la doctrina de Sendero.

La presencia de Sendero Luminoso se vio acrecentada como consecuencia de la tibia respuesta inicial del gobierno peruano contra la

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insurgencia. Durante bastante tiempo, el gobierno simplemente ignoró a Sendero Luminoso, creyendo que se trataba de un movimiento relativamente inocuo e incluso benigno (en los inicios, las autoridades municipales ayacuchanas saludaron las acciones reivindicatorias de Sendero) o de simples "lunáticos". El Presidente del Perú Fernando Belaúnde Terry fue reticente a reforzar la autoridad de las Fuerzas  Armadas, debido entre otras cosas a que su primer gobierno terminó por

medio de un golpe de estado. El resultado de esta medida fue que, para los campesinos de las áreas donde Sendero se encontraba en actividad, el estado apareció como impotente. Durante todo ese tiempo, la encargada de enfrentar a Sendero fue la Policía Nacional del Perú.

En abril de 1982, un grupo de senderistas tomaron por asalto la cárcel de la ciudad de Ayacucho, matando algunos efectivos policiales y liberando a varios senderistas detenidos. Este asalto, fue el primer ataque importante de Sendero Luminoso y causó la primera reacción por parte de la Policía Nacional la cual atacó el Hospital de la misma ciudad y asesinó a senderistas internados en dicho nosocomio.

Este episodio evidenció el hecho de que Sendero Luminoso representaba una amenaza para el Estado Peruano. El gobierno reaccionó declarando el Estado de Emergencia en todo el departamento de Ayacucho, disponiendo restricciones en los derechos civiles y políticos y otorgando el control a las Fuerzas Armadas. Como respuesta a la agresión, los militares organizaron una represión igual de violenta que acarreó muchas víctimas. La Comisión de la Verdad señaló que ello se debió principalmente a la fractura social existente en el país y en el hecho de que, para los militares, ser campesino era sinónimo de ser senderista. Así tuvieron lugar hechos represivos que asolaron comunidades campesinas enteras.

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Por su parte, Sendero Luminoso continuó su lucha armada desde las zonas rurales e inició una temporada de aniquilamiento de autoridades civiles y políticas y todo vestigio de autoridad estatal. Asimismo asesinó a supuestos soplones, pobladores a quienes se les acusó de enviar noticias y apoyo logístico a los militares. En algunos casos, como el del pueblo ayacuchano de Lucanamarca, estas masacres aniquilaron prácticamente a toda la comunidad.

El efecto mediático de la lucha armada era aún minúsculo en el resto del Perú. Sin embargo, el incidente de Uchuraccay causó el efecto de que todo el país tomara conciencia de la situación que se vivía en los departamentos de Ayacucho, Apurímac y Huancavelica. En dicha localidad, los comuneros asesinaron a seis periodistas que venían de Lima. Presuntamente, ante un mal dato dado por los militares, los comuneros confundieron a los periodistas con senderistas y los lincharon y enterraron en fosas anónimas. El descubrimiento de este hecho dio paso a una comisión investigadora encabezada por el escritor Mario Vargas Llosa. En Lima esta investigación dio lugar a un enfrentamiento entre fuerzas políticas de izquierda (muchas de las cuales veían con simpatía las actuaciones de Sendero Luminoso) y el gobierno populista de Belaúnde Terry.

 A partir de 1983 (el año de mayor número de víctimas) y en los siguientes años, los ataques de Sendero Luminoso no se limitaron al campo. Se perpetraron ataques contra infraestructuras en las ciudades de Huancayo, Huancavelica, Cerro de Pasco, Huánuco, Andahuaylas, Abancay,  Ayacucho y Lima. Así empezaron los ataques a las líneas de alta tensión que causaron apagones dejando a ciudades enteras sin suministro. Las estrategias de Sendero Luminoso incluían además la colocación de coches-bomba frente a objetivos de gran valor, como fueron en 1985 el Palacio de Gobierno y el Palacio de Justicia. Asimismo, en diversas

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ciudades del interior del país, llevó a cabo paros armados durante los cuales los senderistas tomaban el control de la ciudad y se suspendían todas las actividades productivas.

Durante este periodo, Sendero Luminoso también llevó a cabo atentados contra personas específicas, ya fueran dirigentes sindicales o dirigentes de partidos de izquierda o autoridades estatales. El 24 de abril de 1985, en vísperas de las elecciones presidenciales de ese año, Sendero Luminoso atacó al Presidente del Jurado Nacional de Elecciones del Perú, Domingo García Rada. También asesinó a sacerdotes católicos y pastores protestantes por considerar que su prédica era contraria a la doctrina del partido.

En la ciudad de Lima, Sendero inició su penetración a través de los llamados pueblos jóvenes, como Huaycán (ubicado en el actual distrito de  Ate) y Villa El Salvador. En este último asesinó en 1992 a María Elena Moyano, una dirigente de programas sociales conocida por su labor social y antisenderista.

Para inicios de 1991, Sendero Luminoso presentaba mucha influencia en grandes zonas del país, principalmente en la zona central, aunque no se puede afirmar que ejercía total control sobre dicha zona. Mientras tanto sus militantes practicaban el culto a la personalidad respecto a Guzmán. Para entonces la ideología de sendero dejó de ser el maoísmo y empezó a referírsele como «marxismo-maoísmo-leninismo-pensamiento Gonzalo».  Ante el inicio de operaciones del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), Sendero se enfrentó también a éste y a los grupos campesinos de autodefensa o Rondas Campesinas que se organizaron autónomamente y recibieron ayuda por parte de las fuerzas armadas peruanas.

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6.3. Final

 A la par que su zona de influencia fue abarcando una mayor área en el Perú, Sendero Luminoso enfrentó serios problemas. Su doctrina maoísta no obtuvo respuesta en la población y su accionar violento le arrebató la simpatía que en algún momento le mostraron algunos sectores de la población.

Muchos campesinos mostraron desacuerdo con el accionar y el pensamiento de Sendero Luminoso debido a su falta de respeto por la cultura indígena y sus instituciones, en el afán que tenía de iniciar la revolución mediante el olvido de las costumbres ancestrales andinas. Pero sobre todo, el principal obstáculo a su popularidad lo constituían los juicios populares que realizaban en los pueblos y que finalizaban en actos de barbarie cuando los senderistas asesinaban a los "enemigos de la revolución" mediante degollamientos, estrangulación, lapidación e incluso la hoguera. Así, además de a ladrones de ganado, también se asesinaron a maestros de escuela, alcaldes, sacerdotes, comerciantes y otros líderes menores.

Otro motivo que evitaba que Sendero Luminoso obtuviera un apoyo popular eran los paros armados y el hostigamiento a los pequeños mercados y comerciantes con la finalidad de aislar Lima y causar desabastecimiento ya que, como organización maoísta, se oponía firmemente a todo tipo de capitalismo. Es por esa orientación que también pensaban que la revolución debía darse del campo a la ciudad pero, debido a su baja popularidad en el campo, su salto a la ciudad se adelantó. Entre otras maniobras, Sendero Luminoso prohibió el ejercicio político en las zonas que controlaba, las manifestaciones religiosas y el consumo de alcohol.

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 A finales de los años 1980, casi todo el espectro político peruano, incluso los políticos de izquierda marxista, no compartía la filosofía de Sendero Luminoso y rechazaba la revolución izquierdista que esta organización armada estaba aplicando.

 Así, enfrentado a una población hostil (y que empezaba a organizarse para hacerle frente) las acciones de Sendero Luminoso empezaron a debilitarse. Las Rondas Campesinas, que empezaron a actuar desde 1983, se reorganizaron en distintos departamentos para hacer frente a los comandos senderistas y recibieron apoyo de las Fuerzas Armadas y del gobierno del presidente Fernando Belaúnde Terry. Esta nueva administración inició una reestructuración en la lucha antisubversiva dando privilegio a los trabajos de inteligencia que empezaron a lograr importantes capturas de cabecillas de la organización terrorista.

6.4. Políticas de gobierno

En 1991, el Presidente Alberto Fujimori promulgó el Decreto Legislativo Nº 741 que dio a las Rondas Campesinas un estatus legal y las llamó Comités de Autodefensa. Se les entregaron armas y entrenamiento militar por parte del Ejército del Perú. Según los datos del gobierno, existieron 7226 comités de auto defensa de los que aproximadamente 4000 se ubicaban en la zona centro del país, principal zona de influencia de Sendero Luminoso.

Durante el gobierno de Fernando Belaúnde Terry, los esfuerzos estatales fueron poco efectivos debido a que las fuerzas armadas peruanas no tenían idea del enemigo que estaban enfrentando, lo que llevó a que cometieran terribles excesos y ataques a población campesina inocente, efectuando severas violaciones a los derechos humanos como ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas. Posteriormente, durante el gobierno de Alan García Pérez, el ejército dejó de cometer abusos a la

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población campesina e intentó aplicar rígidas medidas de control en las áreas de influencia de Sendero Luminoso y los primeros intentos de inteligencia militar.

Fue el gobierno de Alberto Fujimori el que obtuvo mejores resultados mediante la efectiva utilización de la inteligencia contrasubversiva. Sin embargo, la violación de derechos humanos por parte de miembros del Servicio de Inteligencia Nacional y por parte de un grupo paramilitar que, a pesar de que el gobierno siempre negó su existencia, se presume que incluso contó con el apoyo del mismo. Dicho grupo, llamado Grupo Colina cometió varios excesos en su lucha contrasubversiva como la masacre de La Cantuta y la masacre de Barrios Altos.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación establecida en el 2000, durante el gobierno de transición de Valentín Paniagua y ratificada por su sucesor  Alejandro Toledo, en el 2001, señaló que el número de víctimas de la

guerra antisubversiva fue de aproximadamente 69.280 muertos de los que sólo 22.507 están identificados. Eso deja un lamentable saldo de 46.773 peruanos desaparecidos. De ellos, se estima que Sendero Luminoso fue responsable de la muerte de 31.331 personas.

6.5. Operación Victoria: captura de Abimael Guzmán y colapso

En la noche del 12 de septiembre de 1992 (a las 20:45), Abimael Guzmán Reynoso, principal cabecilla de Sendero Luminoso fue capturado por el GEIN (Grupo Especial de Inteligencia) de la policía en una casa del distrito de Surquillo, en la ciudad de Lima. En el momento de su captura, Abimael estaba acompañado por cuatro mujeres. Una de ellas era Elena Iparraguirre, su segunda esposa. Las otras eran Laura Zambrano Padilla, encargada de recaudar los dólares cobrados al narcotráfico por protección; María Pantoja y Maritza Garrido Lecca. La captura fue el fruto de meses de

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seguimiento. Inspectores policiales, disfrazados incluso de recogedores de basura, permitieron tener la certeza de la ubicación de Guzmán y de su estado de salud (se encontraron varias medicinas para el tratamiento de la soriasis, enfermedad que se sabía que padecía Guzmán). Luego de esa captura, se logró capturar a otras figuras importantes de la organización terrorista.

 A la par que se quedaba acéfala, la organización empezó a perder acciones militares frente a las rondas campesinas, lo que ocasionó que la organización se dividiera en diversos frentes regionales bajo el mando de varios comandantes, muchos de los cuales estaban enfrentados entre si. La función principal de Guzmán fue asumida por Óscar Ramírez Durand, alias Feliciano, quien fue capturado en un anexo de la ciudad de Huancayo en 1999.

Después de esas capturas, y desde 1992, la presencia terrorista de Sendero Luminoso es prácticamente nula. Actualmente se presume que existe una minúscula célula senderista en algún lugar de la Amazonía en el departamento de San Martín, pero no registra acciones terroristas.

7. MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO TÚPAC AMARU (MRTA)

El Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) fue una organización terrorista peruana, fundada en 1984 e inspirada en las guerrillas izquierdistas de otros países de la región, que inició su accionar terrorista en julio de 1985. En la actualidad, esta organización se encuentra casi desarticulada en el plano militar, pero subsiste en alianza con el narcotráfico y hay indicios de que algunos de sus miembros están intentando reconstituir la estructura organizacional, infiltrándose en organizaciones civiles de extrema izquierda. En conjunto con otras agrupaciones terroristas autodenominadas

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revolucionarias de la misma época como Sendero Luminoso, el MRTA se sirvió de asesinatos y atentados con coches bomba para aterrorizar a la población urbana. Al mismo tiempo, funcionaron guerrillas de este grupo en las regiones de la selva alta peruana. El MRTA fue liderado por Víctor Polay Campos y, tras su captura y encarcelamiento en julio de 1992, por Néstor Cerpa Cartolini, hasta la muerte de éste durante la toma de la embajada japonesa en Lima el 22 de abril de 1997.

7.1. Principales acciones terroristas

Las acciones más importantes de este grupo fueron asesinatos de policías, militares y civiles, atentados con coches bomba, secuestros, el derribo de torres de alto voltaje e incursiones con armas de guerra en centros urbanos, incluyendo a Lima. Dichas acciones fueron el principal mecanismo para hacer notar su descontento con sectores públicos y privados peruanos. Se estima en 1247 las víctimas de sus acciones a lo largo de los años, un 1,8% del total de víctimas del Conflicto Armado Interno en Perú (1980-2000), de acuerdo con la Comisión de la Verdad. A diferencia del movimiento senderista, los militantes del MRTA vestían uniforme para no ser confundidos con la población civil en las zonas alto andinas, pero en las ciudades se encubrían entre la población civil.

7.2. La práctica del secuestro

Cuando la privación a la libertad personal se realiza por un grupo armado de manera generalizada o sistemática, constituye un crimen de lesa humanidad. Entre 1984 y 1996, la CVR obtuvo evidencias de que el MRTA habría realizado decenas de secuestros individuales y colectivos. Estos secuestros eran una práctica frecuente orientada a la obtención de beneficios políticos o económicos.

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Los miembros del MRTA actuaban con gran precisión al momento de la aprehensión de sus víctimas. En muchos casos, disparaban a sangre fría contra quienes trataban de impedir el secuestro o incluso contra sus víctimas si estas ofrecían resistencia, como fue el caso del empresario vidriero Pedro Miyasato Miyasato, realizado el 22 de abril de 1993.  Además, según la CVR, el cautiverio implicó tratos crueles, inhumanos y

degradantes.

7.3. Acciones contra minorías sexuales

Según Movimiento Homosexual de Lima (MHOL) se calcula que las víctimas mortales por parte de Sendero Luminoso y el MRTA durante el conflicto armado interno alcanzarían la cifra de 500 personas.

El 31 de mayo de 1989, un grupo de seis emerretistas ingresó violentamente a un bar en la ciudad de Tarapoto y asesinó a ocho travestis. Pocos días después, el semanario Cambio, órgano oficioso del MRTA, reivindicó la acción y alegó que se debió a la supuesta protección que las fuerzas del orden dispensaban a «estas lacras sociales, que eran utilizadas para corromper a la juventud». El semanario también mencionaba un asesinato de las similares características acaecido en febrero del mismo año, cuando el MRTA ejecutó «a un joven "homo" muy conocido en Tarapoto».

7.4. Toma de la residencia del embajador de Japón

En diciembre de 1996, un grupo armado del MRTA tomó la residencia del embajador japonés en Lima y capturó a 600 rehenes pertenecientes a los sectores más encumbrados de la vida política y económica peruana, en lo

Referencias

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