LA VALORACIÓN DE LA CONDUCTA PROCESAL DE LAS PARTES EN EL PROCESO CIVIL Por Hernán Prat *

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LA VALORACIÓN DE LA CONDUCTA PROCESAL DE LAS PARTES EN EL PROCESO CIVIL

Por Hernán Prat* El juicio exige ante todo en el juez una actividad preceptiva: debe agudizar la vista y el oído y estar muy atento a mirar y escuchar

(Carnelutti, Francesco “Cómo se hace un proce-so”, pág.62)

En los últimos tiempos se advierte una tendencia a favor del activismo judicial, se le exige al juez que abandone su papel de espectador y tome una mayor participación en el proceso.

En ese marco se ha ido abriendo lentamente camino un instituto mira-do con cierto recelo por el pensamiento procesal clásico como es la valora-ción en las sentencias civiles de la conducta desplegada por las partes durante en el proceso.

Liminarmente, debemos recordar que la fuente es el Código de

Procedimiento Italiano de 1940 más precisamente su art. 116 1, incorporado

en nuestro país por diversos códigos procesales provinciales 2y por el de la Nación a través de la ley 22.434 3.

* Auxiliar Letrado de la Excma. Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial de San Nicolás.

1 “...el juez puede deducir argumentos de pruebas de las respuestas que le den las partes en virtud del artículo siguiente, de la denegación injustificada en permitir las inspecciones que él ha ordenado y, en general, del comportamiento de las partes durante el proceso”.

2 Los Cód. Proc. Civ. y Com. de las Prov. de Córdoba, Ley 8.465, art.316, último párr., Chubut, Ley 2203, art. 163 inc.5 último párr., Corrientes, Dec. Ley 14/2000, art. 163 inc.5 último párr, La Pampa, Ley 1828, art. 155 inc.5 último párr. Misiones, ley 2335, art. 163 inc. 5 último párr. Río Negro, ley 2208, art. 163 inc.5 último párr, y Santa Cruz, ley 1418, art.164 inc.5 último párr. Todos los textos son iguales al del Cód. Proc. Civil y Comercial de La Nación y tienen la misma ubica-ción metodológica en el capitulo de resoluciones judiciales salvo el de Córdoba que se encuen-tra en el capitulo de prueba

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Tanto la doctrina como la jurisprudencia han rescatado distintas aplica-ciones de esta figura, especialmente ante la negativa a someterse a pruebas de ADN en demandas de filiación4. También es utilizada ante la falta de dili-gencia o la adopción de una actitud meramente pasiva, puesta de

manifies-to por una de las partes en la etapa probamanifies-toria5, en la negativa a exhibir

documentación, en la reticencia en poner a disposición del perito contador sus libros de comercio6y en los juicios de simulación7, entre otros supues-tos.

Sin embargo, no todas las conductas procesales de las partes pueden ser objeto de valoración, sino sólo las que tengan una actitud objetiva, posi-tiva u omisiva, de las que lógicamente pueda inferirse la existencia o inexis-tencia de los hechos principales y secundarios aducidos en la litis.

Su Naturaleza Jurídica:

La doctrina nacional se encuentra dividida entre aquellos que le

recono-cen virtualidad probatoria “stricto sensu” como fuente de prueba indiciaria y los que la consideran elemento de convicción sin tener la naturaleza de una verdadera prueba judicial.

Para poder entender dichas posiciones es necesario recordar previa-mente algunos de los términos en pugna.

Sabemos que en un proceso el juez se encuentra ante una hipótesis, dado que no sabe cómo ocurrieron las cosas y para conocer de un hecho que no se ha visto, es necesario ver otros de los cuales se pueda decir o inferir si ocurrió o no el suceso desconocido y para ello es fundamental la prueba arrimada al expediente.

La prueba judicial es el conjunto de motivos o razones aportados por

las partes al proceso por los medios y procedimientos aceptados en la ley, para llevarle al juez el convencimiento o la certeza sobre los hechos

alega-dos8. Se reserva la noción de “thema probandum” para determinar aquello

que es necesario probar en un concreto y determinado caso, es decir en los términos en que ha quedado trabada la litis.

Vinculado a los conceptos expuestos están los de fuente de prueba que

son los hechos de los cuales se sirve el juez para deducir la verdad9y

pue-den consistir, en hechos representativos de otros o simplemente expresivos

de sí mismos; y los de medio de prueba que son los métodos aceptados en

cada ley procesal (reconocimiento judicial, testimonial, confesional, etc) para incorporar al proceso la prueba. Gracias a estos medios el juez llega a cono-cer el hecho fuente y de éste deduce el suceso que se va a probar.

Los medios de prueba pueden clasificarse en directos e indirectos, en los primeros la fuente que suministran se halla constituida por el hecho mismo que se desea probar como es el reconocimiento judicial, por cuanto en él existe una relación de coincidencia entre el dato percibido por el juez (fuente) y el hecho a probar (objeto). En cambio son medios de prueba indi-rectos los consistentes en presentaciones de documentos, testigos, pericias,

podrá constituir un elemento de convicción corroborante de las pruebas, para juzgar la proce-dencia de las respectivas pretensiones”.

4 Cám. Nac. Civ, Sala F, in re “E. E. del C. c/ L. C. R.” LL 1983-A-272 y en “G. A., R. N., c/ D., A.” LL1989-E-112/13, entre otras.

5 Cám. Nac. Civ, sala M, “Cía Arg. de Seguros S.A. Plus ultra c/ Ortíz, José” , J.A. 1992-IV-Síntesis, pág. 142, y Cám. Nac. Com, Sala C, in re “Borrás Rouillón, Pablo A J c/ Arrivabene Valenti” , LL1991-E-362.

6 S.C.J.Bs.As., in re “Unión Obrera Metalúrgica c/ Cavalo Hnos.” LL 1986-D-647, S.37.356. En este caso la Corte falló que Corresponde considerar como una presunción en contra de la demandada, la negativa a presentar la documentación necesaria para efectuar la pericia conta-ble ofrecida por la parte actora para acreditar la extensión del crédito reclamado, y que le fue requerida bajo apercibimiento de lo dispuesto por el art. 386 del Cód. Procesal, si conforme a los escritos de institución del proceso resulta verosímil la existencia y contenido del crédito en la medida peticionada. En igual sentido Cám. Nac. Com, sala B, in re “Auber S.A. c/ Arcadia Cía. de seguros”, LL1996-B-573

7 Cám. Nac. Civ, sala G, in re “López, Raúl G c/ Paris, Gustavo y otros”, JA 1986-III-462. En el juicio de simulación, cuando el reclamo es formulado por un tercero, por la índole misma del liti-gio, el demandado no puede limitarse a una conducta pasiva ni a la simple negativa de los hechos invocados por su contraria, alcanzándole el deber de aportar los elementos de juicio necesarios para averiguar la verdad de los actos cuestionados, debiendo destacarse el deber de colaboración que incumbe a esta parte, como exigencia de una conducta procesal que ante sus falencias, totales o parciales, conduce necesariamente a la formación de la convicción judicial mediante el uso de máximas de experiencia, con fundamento en los deberes de lealtad, probi-dad y buena fe.

8 Devis Echandía, Hernando “Teoría General de la prueba judicial”, ed. Zabalía, 1988, T.I, pág.34

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pues ellos suministran un dato (fuente) del cual el juez debe deducir la

vera-cidad o no del hecho que se intenta probar.10

Asimismo, los argumentos o fundamentos de prueba son las razones

que utiliza el magistrado, a través de operaciones mentales, para justificar el valor de convicción de la prueba sea para estimar la existencia o inexisten-cia del hecho a probar.

Aclarados algunos conceptos corresponde ahora que analicemos las posiciones predominantes que hay sobre la naturaleza jurídica de esta figura.

Primera postura:

Para la mayoría de la doctrina11, la valoración de la conducta procesal

resulta ser atinente a la prueba, y puede ser un hecho fuente de prueba

indi-recta, más precisamente un indicio12, a partir del cual se puede elaborar

una presunción judicial hominis13en tanto que en otros caso hará las veces

de elemento corroborante de los demás elementos probatorios.

Es un preciso antecedente del cual podrán inferirse hechos principales y secundarios en grado suficiente para que el magistrado forme su convic-ción. Los mismos sujetos que intervienen en la litis son sustancialmente empleados en el proceso civil como fuente probatoria, de los que se extrae-rán tanto testimonios bajo la forma de confesiones judiciales como

presun-ciones simples.14

Para esta corriente la conducta de las partes son aquellos comporta-mientos relevantes exteriorizados en alguna secuencia del proceso, que aun-que no constituyan el tema de la prueba, pueden ser considerados, fuente y objeto de prueba indirecta o elementos corroborantes de las producidas.

Segunda postura:

Para una parte minoritaria no constituye en realidad ni medio, ni fuente ni argumento de prueba sino un elemento de convicción que el juez puede utilizar para juzgar la procedencia de las respectivas probanzas15.

Es que partiendo del concepto amplio del principio de adquisición pro-cesal, este sirve como vehículo para adquirir para el proceso todas las ale-gaciones, actos u omisiones desplegados por las partes. Luego el juez puede tomarlos como elemento de convicción para juzgar la procedencia de las res-pectivas pretensiones.

Para esta corriente el comportamiento de los litigantes no viene a con-firmar tal o cual hecho o circunstancia sino que su relevancia es otra, ejercer

influencia en el ánimo del juzgador, contribuyendo a formar su convicción16.

Tercera postura:

También algunos autores en forma aislada sostienen que es un medio de prueba distinto, no tradicional, indirecto (por cuanto el juez no percibe el

hecho a probar que integra el tema de prueba sino uno diverso de éste) 17y

autónomo (por cuanto no guarda relación directa con los presupuestos de hecho de la pretensión), que nace y se agota en el proceso, ingresando a él

10 Palacio, Lino “Derecho Procesal civil”, ed. Abeledo Perrot, T. IV Pág.333

11 Kielmanovich, Jorge, “La conducta procesal de las partes como prueba en el proceso civil”, LL 1985-B-1022, Fenochietto-Arazi, “Cód. Proc. Civ. y Com. de La Nación”, ed. Astrea, 2º edi-ción actualizada, 1993, T. 1, pág.636 y Morello-Sosa-Berizonce, “Cód. Proc. Civ. y Com. de la Prov. de Bs. As. y de La Nación”, ed. Abeledo Perrot, 2º edición, 1986, T. II-C, pág.17. 12 Indicio: es cualquier hecho conocido del cual se infiere, por sí solo o juntamente con otros, la existencia o inexistencia de otro hecho desconocido, mediante una operación lógica basada en normas generales de experiencia o en principios científicos o técnicos especiales (Devis Echandía, Hernando, ob. Cit. nota 8, T.II pág.269).

13 Se trata de presunciones elaboradas por el hombre sobre la base de reglas lógicas o experi-mentales, que no se confunden con las presunciones legales elaboradas por el legislador ya que éstas no se dirigen a la demostración de un hecho o a su prueba, sino que, antes afirman o nie-gan la existencia de un hecho en razón de determinadas circunstancias vinculadas a él (Kielmanovich, Jorge, La conducta Procesal de las partes y la prueba, LL 2001-C-1221). 14 Kielmanovich, Jorge. Ob. Cit. nota 11, pág.1030.

15 Peyrano, Marcos, “La valoración de la Conducta procesal de las partes como derivación del principio de adquisición procesal: su verdadera naturaleza jurídica”, en Revista Lexis-Nexis, Jurisprudencia Argentina, numero especial “Valoración judicial de la conducta procesal”, J.A. 2004-I- fascículo nº 8,pag. 31

16 Peyrano, Jorge, “La Conducta procesal como elemento de convicción favorable a su autor”, en Revista Lexis-Nexis, Jurisprudencia Argentina, numero especial “Valoración judicial de la con-ducta procesal”, J.A. 2004-I- fascículo nº 8, pág.4

17Lépori White, Inés “La conducta procesal de las partes y los medios de prueba” Revista Lexis-Nexis, Jurisprudencia Argentina, numero especial “Valoración judicial de la conducta procesal”, J.A. 2004-I- fascículo nº 8, pág.25

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por su propia dinámica y que en la mayoría de los casos se produce de

manera instantánea18.

La conducta procesal en los procesos conexos:

Un instituto que tiene contacto con esta figura es el de prueba traslada-da, que es la utilización de las producidas por las partes en otro proceso

conexo como puede ser en una causa penal19, en otra civil20o en un

inci-dente.

Cuando en el proceso penal intervienen las mismas partes sea en su carácter de denunciante o de particular damnificado, las pruebas allí realiza-das son válirealiza-das en el juicio civil posterior, si ambas partes tuvieron la oportu-nidad de ejercitar contra ellas todas las formas de impugnación que el proce-dimiento penal consentía21.

En este contexto señala Devis Echandía, que dada la unidad de la juris-dicción, no obstante la división y especialización que para su ejercicio se haga, es jurídicamente igual que la prueba trasladada se haya recibido en un proceso anterior civil o penal, siempre que haya sido pública y controvertida

por la parte contra quien se aduce en el nuevo proceso.22

Por lo que si la conducta procesal de las partes dentro de un proceso puede ser un indicio o un elemento de convicción que determinará el ánimo

del juzgador, por las mismas razones, la conducta desplegada por una de las partes en otro proceso conexo también constituirá un indicio o elemento de convicción, sólo que deberá ser valorada nuevamente por el juez del proce-so atendiendo a las circunstancias y a las probanzas del caproce-so y todo de acuerdo con las reglas de la sana crítica23.

A modo de conclusión:

En las causas en donde al momento de resolver los magistrados, por falta de prueba suficiente, no tengan la certeza de la existencia o inexisten-cia del hecho afirmado, dado que si la prueba fuera clara y suficiente no podrían dejar de aplicar las consecuencias jurídicas correspondientes, entiendo que deben comenzar a recorrer otros caminos en la búsqueda de elementos que le permitan fundamentar su decisión y en ese tránsito es loa-ble que analicen y consideren las conductas desplegadas por las partes en el proceso en cuanto éstas tengan connotada relevancia procesal para luego confrontarla con los demás elementos de la causa; es que no debe olvidarse que la coherencia en el proceder es un recaudo que se enmarca en el deber de lealtad que se le requiere a los sujetos del proceso.

En cuanto a la discusión acerca de la naturaleza jurídica de la conduc-ta procesal de las partes, habiendo repasado las distinconduc-tas posturas doctrina-les vemos que no existe un consenso absoluto sobre ella, por lo que creo que, en la actualidad, su naturaleza es tan flexible que le permite ingresar tanto en la categoría de fuente de prueba (indiciaria) o elemento corroboran-te de las producidas como de elemento de convicción.

18 Rambaldo, Juan “La conducta procesal de las partes como medio de prueba”. Este autor entiende que la conducta concreta de las partes constituye una verdadera fuente de prueba pero que la conducta procesal de las partes como categoría abstracta es un medio de prueba a tra-vés del cual ingresa al proceso la fuente probatoria. Revista Lexis-Nexis, Jurisprudencia Argentina, numero especial “Valoración judicial de la conducta procesal”, J.A. 2004-I- fascículo nº 8, pág.37

19 Por ejemplo en un proceso penal por lesiones producto de un accidente de transito se reali-za una pericia mecánica y luego la misma es ofrecida en el proceso civil de daños y perjuicios 20 verbigracia en un proceso ejecutivo se realizó una pericia contable o caligráfica y luego es ofrecida en el proceso ordinario posterior

21 Si en cambio la prueba fue producida en un proceso entre una de las partes y un tercero en donde no participó la parte a la cual se le pretende oponer la prueba o una causa tramitada entre terceros, la misma no puede serle opuesta a quien no intervino.

22 ob. Cit. nota 8, T.I, pág.373

23 Pereira Marques, Silvina “Reflexiones acerca de la algunos aspectos de la valoración de la conducta procesal de las partes desplegada en proceso distintos ( conexos o no)”, en Revista Lexis-Nexis, Jurisprudencia Argentina, numero especial “Valoración judicial de la conducta pro-cesal”, J.A. 2004-I- fascículo nº 8, pág.66

La Cámara de Apelación en lo Comercial, sala B en un proceso por el cumplimiento del contra-to contra una compañía de seguros por no querer cubrir el pago de una póliza por robo, recha-zó la demanda considerando entre otros elementos la insatisfactoria y contradictoria versión de los hechos que dio el actor en el proceso penal. (ante el dictamen del perito cerrajero que la llave de seguridad no poseía rastros de violencia, el accionante sostuvo que la misma había sido arre-glada con anterioridad a la pericia. Sin embargo cuando el perito cerrajero cumplió con su come-tido, el actor estaba presente y no le advirtió sobre el cambio de cerradura) LL 1996-B-573

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Por ello en la Provincia de Buenos Aires, en donde no se encuentra nor-mado en forma expresa, puede ser aprehendida tanto como un indicio (art. 163 inc.5, último párrafo) o como un medio de prueba no previsto y permiti-do (art.376, último párrafo) o finalmente como elemento de convicción, den-tro de las reglas del sistema de la sana crítica ( art. 384)

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