Lecci´
on 7: Cambios de fase y fen´
omenos cr´ıticos
En la primera parte del curso hemos estudiado ciertas propiedades de los sistemas f´ısicos que fluct´uan aleatoriamente en el tiempo y que por lo tanto, pueden ser descritas como procesos estoc´asticos. Hemos visto que muchos de ´estos son estacionarios, y en determinadas circunstancias (si el sistema es cerrado y aislado) representan un estado del sistema que es de equilib-rio. Dicho estado est´a caracterizado por un determinado n´umero de vari-ables macrosc´opicas que no var´ıan con el tiempo (varivari-ables termodin´amicas).
´
Estas pueden ser extensivas, cuando son proporcionales al n´umero de consti-tuyentes elementales del sistema como la energ´ıa o la entrop´ıa, o intensivas, cuando no dependen de dicho n´umero, como la presi´on, la temperatura o el potencial qu´ımico. La f´ısica estad´ıstica, con la teor´ıa de colectividades, per-mite relacionar la din´amica microsc´opica de los constituyentes elementales con las propiedades termodin´amicas observadas en el sistema.
En esta cap´ıtulo nos centraremos principalmente en la fenomenolog´ıa aso-ciada a las variables termodin´amicas que describen el estado macrosc´opico del sistema, en particular a los llamados cambios de fase. La aparici´on de un cambio de fase est´a asociado a la existencia de puntos cr´ıticos en el diagrama de fases que caracteriza el sistema (o espacio abstracto que relaciona las dis-tintas variables termodin´amicas independientes), que son puntos singulares donde hay cambios de analiticidad en las derivadas de ciertas variables ter-modin´amicas, y separan diferentes fases cuyo comportamiento macrosc´opico puede diferir dram´aticamente.2
Generalmente, los sistemas est´an m´as ordenados a temperaturas bajas pues las fuerzas de cohesi´on comienzan a superar al movimiento t´ermico y los ´atomos pueden reajustarse en estados m´as ordenados. Los cambios de fase ocurren a una temperatura cr´ıtica, y se manifiestan en una escala macrosc´opica conforme nos aproximamos a la temperatura cr´ıtica.
Funciones convexas y transformadas de Legendre:
Po-tenciales termodin´
amicos
Una funci´on convexa es una funci´on g(x) tal que g00(x) > 0. Se define
entonces una transformada de Legendre ¯g(p) de g como ¯
g(p) = xp− g(x) (407)
2
Notad que no es necesario que un sistema se encuentre en una situaci´on de equilibrio
donde x(p) est´a implicitamente definido como la ra´ız para p dada de la ecuaci´on:
p = ∂g
∂x (408)
La convexidad de la funci´on g garantiza que la ecuaci´on definiendo x(p) puede resolverse para cualquier p que est´e entre el m´aximo y el m´ınimo de las derivadas de g. Esto garantiza que ¯g(p) est´a bien definida. Es sencillo ver que la transformada de Legendre es invertible (Hacerlo como ejercicio). Potenciales termodin´amicos.
Supongamos un sistema en equilibrio termodin´amico caracterizado por variables extensivas (U, X, N ) (En un fluido X = V y en un magneto X = M ) y variables intensivas (T, Y, µ) (en un fluido Y = −P y en un magne-to Y = B) que son funciones de (U, X, N ), y existe una funci´on entropia S = S(U, X, N ) que contiene toda la informaci´on termodin´amica del sis-tema en el estado de equilibrio (S = k ln Ω(U, X, N )). Las variables inten-sivas se obtienen como derivadas de S. Se dice entonces que S es un poten-cial termodin´amico. Cuando uno expresa S = S(U, X, N ), se est´a en repre-sentaci´on de entrop´ıas. Es m´as conveniente trabajar con la energ´ıa interna U y siempre podemos poner U = U (S, X, N ) (Esto siempre se puede realizar si T (U, X, N )≥ 0). En este caso se est´a en representaci´on de energ´ıas. Usando las leyes de la termodin´amica y el hecho de que S es una variable extensiva se puede obtener la ecuaci´on fundamental de la termodin´amica que establece:
T S = U − Y X −X
j
µjNj (Ecuaci´on de Euler) (409)
(Ejercicio: hacerlo) donde estamos considerando la posibilidad de que hay diferentes tipos de part´ıculas y hemos utilizado que
∂S ∂U X,{Nj} = 1 T; ∂S ∂X U,{Nj} = −Y T ; ∂S ∂Nj U,X,{Ni6=j} = −µj T . (410)
Despejando la energ´ıa interna finalmente queda: U = T S + Y X +X
j
µjNj = U (S, X, N ) (411)
A partir de este potencial termodin´amico podemos construir otros mediante transformadas de Legendre, as´ı obtenemos:
Potencial de Helmholtz o energ´ıa libre (F = −kT ln Z). Se obtiene a partir del potencial termodin´amico U realizando la transformada de Legendre sobre la variable S :
F (T, X, N ) = U (S, X, N )− T S con T = ∂U ∂S X,{Nj} (412) y su diferencial es dF =−SdT + Y dX +X j µjdNj (413)
Entalp´ıa (H). Se obtiene a partir de la energ´ıa interna como tranfor-mada de Legendre sobre la variable X y es:
H(S, Y, N ) = U (S, X, N )− Y X con Y = ∂U ∂X S,{Nj} (414) y su diferencial es dH = T dS− XdY +X j µjdNj (415)
El potencial o energ´ıa libre de Gibbs (G). Se obtiene a partir del po-tencial termodin´amico U realizando la transformada de Legendre sobre las variables S, X :
G(T, Y, N ) = U−T S−XY con T = ∂U ∂S X,{Nj} ; Y = ∂U ∂X S,{Nj} (416) y su diferencial es dG =−SdT − XdY +X j µjdNj (417)
El potencial macrocan´onico (F = −kT ln Ξ). Se obtiene a partir del potencial termodin´amico U realizando la transformada de Legendre sobre las variables S,{Nj} :
F(T, X, µ) = U−T S−X j µjNj con T = ∂U ∂S X,{Nj} ; µj = ∂U ∂Nj S,X{Ni6=j} (418) y su diferencial es: dF = −SdT + Y dX −X j Njdµj (419)
Coexistencia de phases: Regla de Gibbs
En el punto en el que el cambio de fase ocurre dos o m´as fases pueden co-existir en equilibrio con las otras. Puesto que las fases pueden intercambiar materia y energ´ıa, la situaci´on de equilibrio ocurre cuando los potenciales qu´ımicos de las fases se hacen iguales para un valor dado de las variables intensivas Y y T (los potencials qu´ımicos son funci´on s´olo de variables inten-sivas). De la condici´on de equilibrio se puede determinar el n´umero m´aximo de phases que pueden coexistir y de las ecuaciones que definen las regiones de coexistencia (ecuaci´on de Clausius-Clapeyron). Generalmente, las fases que coexisten est´an en equilibrio t´ermico y mec´anico y pueden intercambiar energ´ıa y materia. Bajo estas condiciones la temperatura y los potenciales qu´ımicos de las fases deben ser iguales y en el caso de un sistema P V T las presiones de las dos fases pueden ser iguales que garantiza el equilibrio mec´anico. Por simplicidad consideremos un sistema puro (compuesto por un s´olo tipo de part´ıcula) Y XT. En este caso dos fases I y II pueden coexistir para un valor fijo de Y y T si
µI(Y, T ) = µII(Y, T ) (420)
que se conoce como regla de Gibbs de la coexistencia de fases y permite obtener:
Y = Y (T ) (421)
que en el plano Y − T define la curva de coexistencia de las dos fases. Si el sistema tuviera tres fases, I II y III, estas s´olo pueden coexistir en un s´olo punto en el plano Y − T, esto es el punto triple. ´Este queda univocamente determinado por la regla de Gibbs de la coexistencia de las tres fases,
µI(Y, T ) = µII(Y, T ) = µIII(Y, T ) (422) Consecuencia de esto es que en un sistema puro no puede haber cuatro fases coexistiendo (Ejercicio: Por qu´e?)
Si tenemos una mezcla de l diferentes tipos de part´ıculas entonces pueden coexistir como m´aximo l + 2 fases. Si hay l tipos de part´ıculas en cada fase habr´a l + 1 variables independientes en cada fase, esto es (Y, T, x1, . . . , xl−1)
donde xi son las fractiones molares de cada tipo de part´ıcula (la otra fracci´on
molar es dependiente). Los potenciales qu´ımicos de cada tipo de part´ıcula debe ser el mismo en todas las fases. La regla de Gibbs para la coexistencia
de fases queda en este caso como: µI 1(Y, T, xI1, . . . , xIl−1) = µII1 (Y, T, xII1 , . . . , xIIl−1) = . . . = µr 1(Y, T, xr1, . . . , xrl−1). µI 2(Y, T, xI1, . . . , xIl−1) = µII2 (Y, T, xII1 , . . . , xIIl−1) = . . . = µr 2(Y, T, xr1, . . . , xrl−1). .. . µI l(Y, T, xI1, . . . , xIl−1) = µIIl (Y, T, xII1 , . . . , xIIl−1) = . . . = µr l(Y, T, xr1, . . . , xrl−1). (423)
que constituyen un conjunto de l(r−1) ecuaciones para determinar 2+r(l−1) incognitas. Para que haya soluci´on el n´umero de ecuaciones no debe ser mayor que el n´umero de inc´ognitas, esto es l(r− 1) ≤ 2 + r(l − 1) o r ≤ l + 2.
Clasificaci´
on de los cambios de fase
Como hemos dicho antes conforme cambiamos las variables independi-entes intensivas (Y, T, x1, . . . , xl−1) alcanzamos valores para los cuales ocurre
un cambio de fase. En tales puntos los potenciales qu´ımicos de las fases deben ser iguales y las fases pueden coexistir.
La ecuaci´on fundamental para la energ´ıa libre de Gibbs en un sistema con l tipos diferentes de mol´eculas es
G =
l
X
j=1
µjnj, (424)
donde nj es el n´umero de moles (part´ıculas) del constituyente j y µj es su
potencial qu´ımico. En procesos que ocurren a Y y T constante los cambios en la energ´ıa libre de Gibbs son:
[dG]T,Y = l
X
j=1
µjdnj (425)
de donde en un cambio de fase las derivadas µj = (∂G/∂nj)T,Y,{ni6=j} deben de ser iguales y la energ´ıa libre de Gibbs de cada fase tiene el mismo valor (Por qu´e?). Sin embargo, no hay ninguna condici´on sobre las derivadas X = −(∂G/∂Y )T,{nj} y S = −∂G/∂T )Y,{nj}. El comportamiento de es-tas derivadas se utiliza, sin embargo, para clasificar los cambios de fase. Si (∂G/∂Y )T,{nj} y ∂G/∂T )Y,{nj} son discontinuas en el punto de la transici´on (es decir si X y S tienen valores diferentes en las dos fases) el cambio de fase se dice que es de “primer orden”. Si son continuas en el punto de la transici´on
pero las derivadas de ´ordenes superiores son discont´ınuas entonces el cambio de fase se dice que es “continua”.3
Vamos a particularizar para el caso de un sistema P V T. En un cambio de fase de primer order una discontinuidad de ∂G/∂P )T,{nj} significa que hay una discontinuidad en el volumen de las dos fases,
∆V = VI− VII = ∂G ∂P I T,{nj} − ∂G∂P II T,{nj} (426) y una discontinuidad en ∂G/∂T )Y,{nj} significa que hay una discontinuidad en la entropia de las dos fases,
∆S = SI− SII = ∂G ∂T I P,{nj} − ∂G∂T II P,{nj} (427) puesto que G es la misma entonces la ecuaci´on fundamental H = G + T S muestra que la entalp´ıa es diferente en las dos fases en un cambio de fase de primer orden,
∆H = T ∆S. (428)
A ∆H se le llama calor latente del cambio de fase. La existencia de este calor latente da cuenta de que la estructura interna del sistema (simetr´ıas) cambia dram´aticamente cerca del punto de transici´on.
Para un cambio de fase continuo, G es continua pero su pendiente cambia r´apidamente, lo que se traduce en un pico en el capacidad calor´ıfica a presi´on constante en el punto de la transici´on. Tampoco hay un cambio abrupto en la entrop´ıa.
Cambios de fase en fluidos
Consideremos un fluido que viene descrito por la ecuaci´on de estado f (P, ρ, T ) = 0, que relaciona los variables intensivas termodin´amicas pre-si´on, la densidad ρ = N/V ≡ 1/v y temperatura. La ecuaci´on de estado define una superficie en un espacio tridimensional. La proyecci´on de esa su-perficie en el plano P − T produce tres regiones separadas correspondientes a las fases s´olida, l´ıquida y gaseosa (ver figura 2 derecha). Las fases s´olida y gaseosa est´an en equilibrio a lo largo de la curva de sublimaci´on, las fas-es s´olida y l´ıquida fas-est´an en equilibrio a lo largo de la curva de fusi´on y las
3
El t´ermino cambio de fase de orden n fue introducido por Ehrenfest pra indicar un cambio de fase para el cual la derivada en´esima de G es la primera derivada discont´ınua.
Sin embargo, para algunos sistemas, las derivadas de orden m´as alto son infinitas y la
Figura 1: Comportamiento t´ıpico de la energ´ıa libre de Gibbs en un cambio de fase de primer orden.
fases l´ıquida y gaseosa en equilibrio a lo largo de la curva de vaporizaci´on. Cada punto de esas curvas representa un estado de equilibrio en el cual dos o m´as fases pueden coexistir. El punto triple A corresponde a un estado de equilibrio donde las tres fases coexisten. Podemos ver que la curva de vapor-izaci´on no se extiende sin l´ımite sino que acaba en un punto llamado punto cr´ıtico(Pc, ρc, Tc). La existencia del punto cr´ıtico en la curva de vaporizaci´on
significa que podemos convertir l´ıquido en gas de forma continua sin pasar por el punto de transici´on. En este sentido no hay diferencias entre las fases l´ıquida y gaseosa. Una condici´on necesaria para que obtengamos gotas de fluido condensado es que lo podamos llevar por debajo de Tc.
De la figura 2 derecha se observa que a bajas temperatura (T < Tc) hay
una diferencia importante entre las densidades del gas (ρG) y el l´ıquido (ρL)
cuando est´an coexistiendo. Conforme nos acercamos a la temperatura cr´ıtica dicha diferencia de densidades tiende a cero. La existencia de una magnitud que es distinta de cero por debajo de Tc y cero por encima, es una propiedad
com´un asociada a la existencia de puntos cr´ıticos en los sistemas f´ısicos. Se dice que ρL− ρG es el par´ametro de orden del punto cr´ıtico gas-l´ıquido.
Por otra parte a temperaturas muy altas T Tc el gas tiene un
Figura 2: Derecha: Curvas de coexistencia de fases en un sistema puro P V T. El punto A es un punto triple y C es un punto cr´ıtico. La l´ınea discont´ınua muestra un ejemplo de curva de fusi´on con pendiente negativa. Izquierda: Proyecci´on P − v del sistema anterior mostrando las isotermas. Todos los cambios de fase son de primer orden.
l´ıneas rectas. Conforme nos acercamos a Tc por encima las isotermas dejan
de ser l´ıneas rectas lo que indica que el gas deja de tener comportamiento ideal. Esto es debido a que al bajar la temperatura aparece el efecto de inter-acciones entre las mol´eculas, que implica la aparici´on de correlaciones. Estas correlaciones resultan en la formaci´on de gotas de fluido que cuando alcanzan la dimensi´on de la longitud de onda de la luz pueden dispersarla fuertemente dando lugar al fen´omeno de la opalescencia cr´ıtica. La formaci´on de gotas implica fluctuaciones en la densidad cerca del punto cr´ıtico.
La figura 2 derecha muestra que las isotermas tienen una porci´on plana en una vecindad del punto cr´ıtico, es decir −1/vKT = (∂P/∂v)T → 0
con-forme T → T+
c , que resulta en una divergencia de KT. Como consecuencia
la respuesta de la densidad a fluctuaciones muy peque˜nas de la presi´on es infinita (las fluctuaciones de la densidad divergen en el punto cr´ıtico). Para T < Tc la existencia de un calor latente hace que las fluctuaciones en la
den-sidad no crezcan como consecuencia de un peque˜na variaci´on en la presi´on. La explicaci´on est´a en que una peque˜na variaci´on positiva en la presi´on con-densa por ejemplo el gas contenido en un elemento de volumen y se emite un calor latente que tiende a restaurar el equilibrio calentando el l´ıquido con-densado previamente. En el punto cr´ıtico el calor latente no puede restaurar el equilibrio y se tiene un crecimiento sin l´ımite de las fluctuaciones de la densidad.
Funciones respuesta: El calor espec´ıfico y la compresibilidad
Estas son el calor espec´ıfico a volumen Cv y presi´on constante CP que
miden la absorci´on de calor ante un est´ımulo de la temperatura, y la compre-sibilidades isoterma KT y adiab´atica KS que miden la respuesta del volumen
ante un variaci´on de la presi´on. Se tiene por definici´on que: Cx = dQ dT x = T ∂S ∂T x (429) de donde CV =−T ∂2F ∂T2 V CP =−T ∂2G ∂T2 P (430) y para la compresibilidades se tiene:
Kx =− 1 V ∂V ∂P x (431) de donde tenemos KT =− 1 V ∂2G ∂P2 T KS =− 1 V ∂2G ∂P2 S (432) de donde las condiciones de estabilidad de un sistema termodin´amico en equi-librio ante peque˜nas fluctuaciones en la temperatura y la presi´on se reducen a C > 0 y K > 0.
Cambios de fase en sistemas magn´
eticos. Analog´ıa con
los fluidos
Consideremos por ejemplo un sistema ferromagn´etico en contacto con un ba˜no t´ermico y sometido a la acci´on de un campo magn´etico externo B. En estas condiciones las variables que determinan el comportamiento ter-modin´amico del mismo son la intensidad del campo magn´etico B que es la fuerza generalizada que produce un desplazamiento o variaci´on de la magne-tizaci´on M del sistema, y la temperatura T . Se trata entoces de un sistema BM T. An´alogamente a un fluido cuando se incrementa la presi´on la densidad aumenta, al incrementar la intensidad del campo magn´etico se produce un incremente de la magnetizaci´on. Las proyecciones de la superficie BMT en los planos BT, BM y MT vienen representadas en la figura 3.
En este caso la primera ley de la termodin´amica se escribe
dU = dQ + BdM (433)
Tc
T
B=0
T=0 TC T= TC T< TC T> B T=0 M TCM
M(T)T
Energ´ıa libre F = F (T, M ) = U − T S con dF = −SdT + BdM La entalp´ıa H = H(S, B) = U − BM con dH = T dS − MdB
El potencial de Gibbs G = G(T, B) = U − T S − BM con dG = −SdT − MdB.
Al igual que en el caso de un fluido con la compresibilidad isoterma KT,
ahora tenemos una funci´on respuesta para un sistema magn´etico que es la suceptibilidad isoterma χT = (∂M/∂B)T que diverge cerca de Tc
correspon-diendo al aplanamiento de la isoterma cr´ıtica en la figura 3 (panel de arriba derecha). Asociada con la divergencia de esta funci´on respuesta hay un in-cremento enorme de las fluctuaciones de la magnetizaci´on y una relaci´on que asocia χT con dichas fluctuaciones.
Funciones respuesta en sistemas magn´eticos
En un sistema magn´etico tenemos el calor absorvido cuando variamos la temperatura a magnetizaci´on M y campo B constantes, es decir
CM =−T ∂2F ∂T2 M CB =−T ∂2G ∂T2 B (434) y en vez de las compresibilidades tenemos las suceptibilidades isoterma y adiab´atica que miden la variaci´on de la magnetizaci´on en respuesta a una variaci´on del campo magn´etico a temperatura y entrop´ıas constantes, y est´an definidas como χT = ∂M ∂B T =− ∂ 2G ∂B2 T χS = ∂M ∂B S =− ∂ 2H ∂B2 S (435)
Exponentes cr´ıticos y relaciones entre ellos
En las ´ultimas d´ecadas el estudio de los fen´omenos cr´ıticos se ha centrado cada vez m´as en los valores de un conjunto de ´ındices llamados exponentes cr´ıticos que describen el comportamiento cerca del punto cr´ıtico de ciertas magnitudes de inter´es.
Supongamos una determinada funci´on f () que representa a una magni-tud f´ısica y queremos esmagni-tudiar su comportamiento cerca del punto cr´ıtico. Aqu´ı representa la distancia relativa al punto cr´ıtico esto es:
= T − Tc Tc
= T Tc − 1.
Suponemos que f () es definida positiva y continua para valores positivos y suficientemente peque˜nos de , y que el l´ımite
λ = lim→0
ln f ()
ln (437)
existe. Este l´ımite, λ, se llama exponente cr´ıtico de la funci´on f () e implica que f () ∼ λ. En este punto hay que decir que lo anterior no implica que
f () = Ax (x = λ), aunque lo contrario si se cumple. En general se tiene
f () = Ax(1 + By + . . .)(y > 0)‘ (438) Por qu´e se estudian los exponentes cr´ıticos, si parece que dan menos in-formaci´on que la forma funcional completa. La respuesta est´a en el hecho experimental de que cerca del punto cr´ıtico el primer t´ermino domina, y por tanto una representaci´on log-log de los datos experimentales permite de-terminal λ. As´ı los exponentes cr´ıticos se pueden medir experimentalmente mientras que la funci´on entera no. Adem´as como veremos existen un gran n´umero de relaciones entre diferentes exponentes cr´ıticos que surgen de con-sideraciones termodin´amicas y mecanico estad´ısticas fundamentales y por lo tanto aplicables a cualquier sistema.
El caso en que λ = 0 no se corresponde un un ´unico tipo de compor-tamiento. Podemos tener una divergencia logar´ıtmica, o una singularidad tipo c´uspide, o una funci´on perfectamente anal´ıtica con la ´unica anomal´ıa de tener una discontinuidad de salto. Puesto que estos tres comportamiento difieren podemos introducir otro tipo de exponente cr´ıtico que permite dis-tinquir entre una sigularidad logar´ıtmica y una c´uspide. Para encontrar el exponente λ que describe la parte singular de una funci´on con un c´uspide debemos encontra el valor del entero m´as peque˜no tal que ∂jf /∂j diverge
para → 0. Definimos entonces
λs= j + lim→0
ln|f(j)()|
ln (439)
Exponentes cr´ıticos α, β, γ, δ, ν, η
Vamos a introducir los exponentes cr´ıticos m´as comunes que se estudian en fluidos y sistemas magn´eticos.
Exponente β. Describe el comportamiento del par´ametro de orden cerca del punto cr´ıtico. De las figuras que muestran la dependencia con la temperatura de la diferencia de densidades del l´ıquido y el gas para un
fluido y la magnetizaci´on a campo nulo M0(T ) de un ferromagneto, es
natural una dependencia con la temperatura cerca de Tc en la forma:
{ρL(T )− ρG(T )}/2ρc=B(1 − T/Tc)β[1 + . . .] (440)
y
M0(T )/M0(0) =B(1 − T/Tc)β[1 + . . .] (441)
o abreviadamente ∆ρ = ρL− ρG ∼ (−)β y M ∼ (−)β. Las
normaliza-ciones ρc y M0(0) se incluyen para que el coeficiente B var´ıe muy poco
de un sistema a otro (generalmente es del orden de la unidad).
Exponente γ. Las isotermas en el diagrama P V y BM para un fluido y un magneto tienen pendientes que son proporcionales respectivamente al inverso de la compresibilidad isoterma KT y de la suceptibilidad
isoterma χT. Aunque ambas divergen para T → ∞ debemos distinguir
si nos acercamos al punto cr´ıtico por encima o por debajo. Entonces definimos los exponentes γ y γ0 en la forma
KT/KT0 = C 0(−)−γ0 (1 + . . .) [T < Tc, ρ = ρLoρG(T )] C −γ(1 + . . .) [T > T c, ρ = ρc] (442) para un fluido y χT/χ0T = C 0(−)−γ0 (1 + . . .) [T < Tc, B = 0] C −γ(1 + . . .) [T > T c, B = 0] (443) donde K0
T = 1/Pc0 = 1/ρcKTc es la compresibilidad de un gas ideal de
densidad ρc a la temperatura T = Tc. Similarmente χ0T es la
sucepti-bilidad de un sistema paramagn´etico evaluada en el punto cr´ıtico. Con la definiciones anteriores γ y γ0 son positivos.
Exponente δ. Describe la variaci´on de P − Pc con ρ− ρc y B con M a
lo largo de la isoterma cr´ıtica T = Tc.
(P − Pc)/Pc0 =D|ρ/ρc− 1|δsgn(ρ− ρc)[T = Tc] (444)
y
B/Bc0 =D|MB(T = Tc)/M0(T = 0)|δ[T = Tc] (445)
donde como antes P0
c es la presi´on de un gas ideal con densidad ρc a
la temperatura Tc, y Bc0 = kTc/m0 con m0 el momento magn´etico por
esp´ın. As´ı este exponente sirve para determinar el grado de la isoterma cr´ıtica. Abreviadamente escribimos ∆P ∼ (∆ρ)δ y B ∼ Mδ. Cuanto
mayor es δ m´as plana es la isoterma cr´ıtica (y m´as dificil es determinarlo experimentalmente).
El exponente α. Describe el comportamientod el calor espec´ıfico en la vecindad del punto cr´ıtico y se define como:
CV = A 0(−)−α0 (1 + . . .) [T < Tc, ρ = ρL o ρG(T )] A −α(1 + . . .) [T > T c, ρ = ρc] (446) para un fluido y CM = A 0(−)−α0 (1 + . . .) [T < Tc, B = 0] A −α(1 + . . .) [T > T c, B = 0] (447)
para un sistema magn´etico. Experimentalmente los exponentes α y α0
son cero o muy peque˜nos. Para α = 0 en algunas medidas se cor-responde con una singularidad logar´ıtmica y en otros caso con una c´uspide en cuyo caso αs 6= 0
Exponentes ν y η. Describen el comportamiento de la funci´on de cor-relaci´on a dos cuerpos en el punto cr´ıtico. La longitud de corcor-relaci´on ξ es una medida del rango de la funci´on de correlaci´on y se tiene
ξ = ξ 0 0(1− T/Tc)−ν 0 [T < Tc, B = 0] ξ0(T /Tc− 1)−ν [T > Tc, B = 0] (448)
En muchos casos la funci´on de correlaci´on decrece con la distancia r siguiendo una ley de potencias en la forma:
G(r)∼ W
rd−2+η [T = Tc; P = Pc(B = 0)] (449)
que me define el exponente cr´ıtico η. Aqu´ı d es la dimensi´on del sistema. Exponentes diferencia ∆0
l y ∆2l. En el caso de un sistema magn´etico
hemos visto que la magnetizaci´on espont´anea y la suceptibilidad a cam-po nulo son procam-porcionales respectivamente a la primera y segunda derivada del potencial de Gibbs con relaci´on al campo B (y evaluadas en B = 0). En 1963 Essam y Fisher sugirieron que uno podr´ıa consider-ar derivadas de orden superior definiendo una secuencia de exponentes ∆0
l en la forma
(∂lG/∂Bl)T ≡ G(l)∼ (1 − T/Tc)−∆
0
lG(l−1) (450)
entonces se obtiene Ejercicio que
y
∆02 = β + γ0 (452)
En algunos sistemas se tiene ∆0
1 = ∆02 (por ejemplo el modelo de ising
en d = 2) lo que permite relacionar α0, β y γ0 en la forma
α0+ 2β + γ0 = 2. (453)
Para T > Tc todas las derivadas impares de G(T, B) son cero cuando
est´an evaluadas en B = 0, y s´olo nos quedan las derivadas pares que van como:
(∂2lG/∂B2l)T ≡ G(2l)∼ (T/Tc− 1)−2∆2lG(2l−2) (454)
El exponente de la curvatura de la presi´on de vapor θ. De la diferencial del potencial de Gibbs se obtiene:
CV = T V (∂2P/∂T2)V − T N(∂2µ/∂T2)V (455)
Si CV es singular en T = Tcentonces cada una de las derivadas segundas
anteriores o las dos son singulares en T = Tc. Se define entonces el
exponente θ por
∂2P
∂T2
∼ (1 − T/Tc)−θ (456)
y es una medida del grado de divergencia de la curvatura de la curva de vaporizaci´on cuando T → T−
c
Desigualdades entre exponentes
Las ´unicas relaciones rigurosas entre exponentes cr´ıticos son un conjunto de desigualdades. Para la obtenci´on de las mismas usaremos el lema siguiente: Lemma: Sea f (x)∼ xλ, g(x)∼ xϕ y sea f (x)≤ g(x) para x peque˜no y
positivo. Entonces λ≥ ϕ.
Desigualdad de Rushbrooke. Se obtiene para un sistema magn´etico para B = 0 y T → T−
c y es
α0+ 2β + γ0 ≥ 2 (457)
que se obtiene trivialmente sin m´as que usar la relaci´on entre funciones respuesta
χT(CB− CM) = T αB2 (458)
La desigualdad de Coopersmith: T = Tc y B → 0+. El procedimiento
para obtenerla es el mismo que en el caso anterior pero ahora hay que hacer B → 0 y tomar T = Tc. As´ı se tiene M ∼ B1/δ y χT ∼ B1/δ−1.
Si introducimos ahora los exponentes ϕ y ψ en la forma
CB ∼ B−ϕ ∼ M−ϕδ [T = Tc] (459)
y
S(B)∼ −Bψ ∼ Mψδ (460)
Finalmente utilizando la relaci´on de Maxwell (∂M/∂T )B = (∂S/∂B)T
se obtiene:
ϕ + 2ψ− 1/δ ≥ 1. (461)
La desigualdad de Griffiths.
Caracteriazaci´
on de Yang-Lee de las cambios de fase
Yang y Lee caracterizaron cuando una transici´on de fase tiene lugar us-ando argumentos muy sencillos que involucran la funci´on de partici´on macro-can´onica. La teor´ıa es la siguiente:
Supongamos un sistema cl´asico de part´ıculas interactuando mediante un potencial v(|qij|), esferas duras con atracci´on de corto alcance:
v(|qij|) = ∞ |qij| < a − a≤ |qij| ≤ b 0 b≤ |qij| (463)
Consideremos una caja de volumen finito V. Debido a que las part´ıculas son esferas duras, tenemos un n´umero finito M de ellas en la caja. La funci´on de partici´on macrocan´onica se escribe entonces como
Ξ(T, V, µ) = M X N =0 eβµN N !h3N Z Z dpNdqNexp β N X i=1 p2 i 2m + 1 2 1 2N (N −1) X i<j=1 v(|qij|) = M X N =0 eβµN λ3N T N ! QN(V, T ), (464) donde λT es la longitud de onda t´ermica (y resulta de hacer las
integra-ciones sobre los momentos y se pueden hacer pues estamos consideran-do sistemas cl´asicos) y QN(V, T ) es la integral configuracional definida
como QN(V, T ) = Z dqNexp ( −βX i<j V (|qij|) ) (465) Para N > M QN(V, T ) = 0 debido la regi´on de esferas duras en el
potencial. Introduciendo la variable y = eβµ/λ3
T se tiene: Ξ(T, V, y) = M X N =0 yNQN(V, T ) N ! (466)
que para volumen finito es un polinomio de orden M en y con coefi-cientes positivos y reales. Este polinomio se puede poner en la forma
Ξ(T, V, y) = M Y i=1 1− y yi (467)
donde yi son la ra´ıces del polinomio. Puesto que los coeficientes QN/N !
son reales y positivos ninguna de las raices yi puede ser real y positiva
para M finito. Deben ser reales y negativas o complejas. Conforme V se incrementa el n´umero de raices M se incrementa (linealmente con V ). Su distribuci´on en V → ∞ da el comportamiento anal´ıtico de las funciones termodin´amicas en el plano y. En dicho l´ımite algunas raices pueden tocar el eje real positivo, por ejemplo y0. Cuando esto ocurre
tiene lugar una transici´on de fase puesto el sistema tiene un compor-tamiento diferente para y < y0 y y > y0. En general la presi´on P (y)
puede ser continua a trav´es del punto y0 pero la densidad o derivadas
de ´ordenes superiores de P son discontinuas. La presi´on y la densidad se definen como: P = kT l´ım V →∞ 1 V ln Ξ(V, T, y) 1 v = V →∞l´ım hNi V = l´ımV →∞ y ∂ ∂y 1 V ln Ξ(V, T, y) (468)
En general en las expresiones anteriores el limite y las derivadas no se pueden intercambiar (no conmutan). Sin embargo Yang y Lee de-mostraron que para el tipo de interacci´on aqu´ı considerada el l´ımite (468) exite y ambas operaciones pueden ser intercambiadas.
Teorema I: Para valores de y reales y positivos, (1/V ) ln Ξ(V, T, y) se aproxima a un l´ımite (cuando V → ∞) que es independiente de la forma del volument V. Adem´as este l´ımite es una funci´on continua mon´otona-mente creciente de y. Para demostrarlo, primero demostraremos dos lemas:
Lemma I: Sean V y W dos cubos de dimensi´on lineal L y L + (b/2), respectivamente. Entonces para b fijo se tiene
l´ım
L→∞
1
W(ln Ξ(W, T, y)− ln Ξ(V, T, y)) = 0 (469) La demostraci´on es sencilla. Pongamos el volumen V dentro de W y escribimos Ξ(W, T, y) como la suma de contribuciones A0, A1, . . .
cor-respondientes a configuraciones con cero, uno . . . ´atomos fuera de V. Como la interacci´on es de corto alcance cada ´atomo interacct´ua como m´aximo con un n´umero definido de otros ´atomos. El volumen permiti-do para el primer ´atomo fuera de V es ∆ = W − V, para el segundo ∆− α donde α es el volumen del coraz´on impenetrable de cada ´atomo,
para el tercero ∆− 2α y as´ı sucesivamente de forma que:
Am ≤ βm[∆(∆− α) . . . (∆ − mα + α)/m!]Ξ(V, T, y) (470)
con β una constante. Esta desigualdad que se obtiene comparando las contribuciones a Am y a Ξ(V, T, y) de una distribuci´on de ´atomos con
N ´atomos dentro de V y m fuera. Sumando sobre todos los Am se tiene:
Ξ(W, T, y)≤ Ξ(V, T, y)(1 + βα)∆/α (471) pero ∆∼ L2( Ejercicio: Demostrarlo). Por otro lado se tiene
clara-mente
Ξ(V, T, y)≤ Ξ(W, T, y) (472)
con lo que queda demostrado el Lemma I.
Lemma II: Sea Wi un cubo de dimensi´on lineal 2iL. y sea Ξi ≡
Ξ(Wi, T, y), entonces ∃ l´ım i→∞ 1 Wi ln Ξi = K (473)
Demostraci´on: Consideremos Wj el cubo formado por 8j−icubos Wi(j >
i) (Wi = 8i−jWj). El n´umero de ´atomos interactuando en las fronteras
de los cubos peque˜nos es como m´aximo proporcional al ´area de dichas fronteras y por lo tanto menor que 8j2−iγ con (γ = cte). Si no tenemos
en cuenta estas interaciones, Ξj ser´a igual a Ξi elevado a una potencia
de 8j−i, de forma que tener en cuenta las interaciones viola la anterior
identidad en una cantidad no mayor de cierto factor β elevado a 8j2−iγ.
As´ı
ln Ξj ≤ 8j−iln Ξi + 8j2−iγ ln β. (474)
Dentro de cada cubo Wi dibujemos ahora un cubo conc´entrico al
ante-rior de dimensi´on 2iL− (b/2) con b el rango de la interacci´on. Entonces
´atomos dentro de diferentes Vi no interaccionan de donde se tiene
8j−iln Ξ(Vi, T, y)≤ ln Ξj (475)
Entonces se tiene trivialmente que 1 Wi ln Ξ(Vi, T, y)≤ 1 Wj ln Ξj ≤ 1 Wi ln Ξi+ 2−iγL−3ln β (476)
El segundo sumando del ´ultimo t´ermino tiende a cero para i → ∞, y del lema I se tiene que l´ımL→∞Wi−1(ln Ξi−ln Ξ(Vi, T, y)) = 0, de forma
que para j > i → ∞ se tiene
con lo que queda demostrado el Lemma II.
Demostremos ahora el Teorema I. El lemma II nos dice que dado > 0 hay una cubo suficientemente grande tal que
|K − W−1ln Ξ(W, T, y)| < (478) de igual forma podemos extender este resultado a cualquier volumen Ω que mediante particiones pueda ser dividido en cubos de tama˜no W, es decir:
|K − Ω−1ln Ξ(Ω, T, y)| < . (479) Consideremos ahora un volumen arbitrario V. Para V sufientemente grande siempre podemos encontrar dos volumenes de este tipo Ω, Ω1
y Ω2 tal que Ω1 ⊂ V ⊂ Ω2 y que su diferencia sea |Ω1/Ω2 − 1| < .
Usando que
ΞΩ1 ≤ ΞV ≤ ΞΩ2 (480)
queda demostrado que V−1ln V tambi´en se aproxima a K. Por ´ultimo
que es mon´otonamente creciente con y se deriva de que V−1ln Ξ(V, T, y)
lo es, y que es continuo se deduce de que que la derivada respecto del ln y de V−1ln Ξ(V, T, y) que es 1/v = ρ est´a acotada por la densidad
de m´aximo empaquetamiento, luego no puede diverger.
Teorema II: Si en el plano complejo y una regi´on R conteniendo un segmento del eje real positivo no tiene ra´ıces, entonces en esa regi´on y en el l´ımite V → ∞ todas las cantidades
1 V ln Ξ(V, T, y); y ∂ ∂y n 1 V ln Ξ(V, T, y) n = 1, 2 . . .∞ (481) se aproximan a l´ımites que son funciones anal´ıticas de y. Adem´as las operaciones y∂/∂y y l´ımV →∞ conmutan en R de forma que
l´ım V →∞ y ∂ ∂y 1 V ln Ξ(V, T, y) = y ∂ ∂y V →∞l´ım 1 V ln Ξ(V, T, y) (482) que permite escribir
1 v = y ∂ ∂y P kT (483) Para demostrarlo primero demostraremos el siguiente lemma:
Lemma III: Consideremos la serie
∞
X
l=0
donde |bl(V )| ≤ A/σl con A y σ constantes positivas. Supongamos que para
todo z real comprendido entre −σ y σ existe el l´ım SV(z) cuando V → ∞.
Entonces:
a) ∃ l´ım bl(V ) cuando V → ∞ y lo denotamos por bl(∞)
b) SV(z) se aproxima al l´ımite ∞
X
l=0
bl(∞)zl (485)
cuando V → ∞ para todo |z| < σ. La serie (485) es convergente para todo |z| < σ.
Demostraci´on: (a) Trivialmente b0(∞) existe y es igual l´ım SV(0) cuando
V → ∞. Para probar que la existencia de l´ım b1(V ) cuando V → ∞
consid-eremos real tal que 0 < < σ/2 y la convergencia de b0(V ) y SV() cuando
V → ∞. Entonces existe un volumen V0 tal que para V y W mayores que V0
uno tiene |SV()− SW()| < 2 |b0(V )− b0(W )| < 2 (486) pero adem´as ∞ X l=2 bl(V )l ≤ A 2 1− σ−1 ≤ 2A 2. (487)
Lo mismo ocurre para el volumen W. Usando entonces que b1(V ) = SV()− b0(V )−
∞
X
l=2
bl(V )l (488)
uno puede probar f´acilmente
|b1(V )− b1(W )| ≤ (2 + 4A)2 (489)
luego existe el l´ım b1(V ) cuando V → ∞. Lo mismo se hace para los dem´as
´ordenes de la serie.
(b) es trivial pues la serieP∞
l=0bl(V )zlconverge uniformemente en z para
|z| < σ.
Demostremos ahora el teorema II. Consideremos primero un c´ıculo C dentro de la regi´on R con su centro en el punto y = η en el eje real positivo.
Probaremos el teorema primero dentro del c´ırculo. Definimos z = y − η entonces (467) queda: Ξ(V, T, y) = M Y i=1 1− z zi zi yi (490) donde zi = yi− η son las ra´ıces de Ξ. Expandiendo V1 ln Ξ en potencias de z
tenemos 1 V ln Ξ = ∞ X l=0 bl(V )zl (491) con bl(V ) = −1 V l M X i=1 1 zi l for l ≥ 1 (492) y b0(V ) = 1 V M X i=1 lnzi yi (493) puesto que C no contiene ra´ıces, y si σ es el radio de C se tiene |zi| ≥ σ, de
donde
|bl(V )| ≤ (M/V )l−1σ−1 l≥ 1 (494)
que cumple las condiciones del lemma 3 y por lo tanto podemos aplicar sus conclusiones con lo que el teorema est´a demostrado en C. Uno puede extender el teorema a todo R considerando otro c´ırculo C0 con centro dentro de C y
as´ı sucesivamente.
El teorema I y II nos dicen que la presi´on debe ser continua para todo y pero que las derivadas de la presi´on necesitan s´olo ser continuas en regiones del eje real positivo donde las ra´ıces de Ξ(V, T, y) no tocan el eje real. En los puntos en los que las ra´ıces tocan el eje real las derivadas de la presi´on pueden ser discont´ınuas, entonces el sistema presenta una transici´on de fase de primer orden. Si una derivada de orden superior es la primero que es discont´ınua entonces la transici´on de fase es cont´ınua.
Si v es discont´ınuo en la ra´ız y0 entonces deber´a decrecer con y en la
direcci´on en la que crece y. Esto se demuestra notando que y ∂ ∂y 1 v = y ∂ ∂y 2 1 V ln Ξ = 1 V h(N − hNi) 2 i > 0 (495) Entonces 1/v siempre se incrementa y v decrece con valores crecientes de y.