La medida de un hombre - GENE A. GETZ.pdf

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E

ELOGIOSLOGIOS DELDEL LIBROLIBRO

 La medida de un hombre

 La medida de un hombre

Este libro trasciende todas las fronteras culturales.

Este libro trasciende todas las fronteras culturales.

Nosotros lo estamos usando para ayudar a

Nosotros lo estamos usando para ayudar a

capaci-tar a más de tres mil pastores en

tar a más de tres mil pastores en Nigeria, quienesNigeria, quienes

a su vez pueden capacitar a

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hom-bres en sus iglesias en toda África Occidental.

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SAKASAKA

 Director de Desarrollo de Lider

 Director de Desarrollo de Liderazgo,azgo,

 Iglesias Evangélicas en

 Iglesias Evangélicas en África Occidental África Occidental 

Uno de los mejores libros que jamás se

Uno de los mejores libros que jamás se ha escrito. Esha escrito. Es

indispensable en los ministerios para hombres.

indispensable en los ministerios para hombres.

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HARLESHARLES

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LAKELAKE

Obispo, Iglesia de Dios en Cristo,

Obispo, Iglesia de Dios en Cristo, Los Ángeles, CaliforniaLos Ángeles, California

Los seminarios y presentaciones generales basados en

Los seminarios y presentaciones generales basados en

el libro de Gene,

el libro de Gene, La medida de un hombr La medida de un hombre,e, han sido una han sido una

bendición para los miles de hombres que participan en

bendición para los miles de hombres que participan en

Maximum Man Conferences. Gene vive lo que enseña.

Maximum Man Conferences. Gene vive lo que enseña.

Recomendamos encarecidamente el estudio de

Recomendamos encarecidamente el estudio de La medida La medida

de un hombre

de un hombre de manera personal o  de manera personal o en grupos pequeños.en grupos pequeños.

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EITHEITH

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 Director Gener

(2)

 Animo a cada pastor a

 Animo a cada pastor a usar este libro para disusar este libro para discipu-

cipu-lar a los hombres. Es un cl

lar a los hombres. Es un clásico sobre este tema.ásico sobre este tema.

 J

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IMMYIMMY

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RAPER RAPER 

 Ex presidente de la Con

 Ex presidente de la Convención Bautista del Sur y de LifeWvención Bautista del Sur y de LifeWay Christian Resources,ay Christian Resources,

 Nashville, T

 Nashville, Tennesseeennessee

 La medida de un hombre

 La medida de un hombre nos ayudará a servir e nos ayudará a servir e��-

-cazmente en esta nueva hora de

cazmente en esta nueva hora de renovaciónrenovación

nacional entre los hombres cristianos.

nacional entre los hombres cristianos.

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AACKCK

W

W

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AYFORDAYFORD

 Pastor principal de la I

 Pastor principal de la Iglesia en el Camino, Vglesia en el Camino, Van Nuys, Californiaan Nuys, California

Rara vez he visto un libro

Rara vez he visto un libro como este,como este,

que haga un impacto personal tan

que haga un impacto personal tan

gran-de en la vida gran-de tantos hombres.

de en la vida de tantos hombres.

H

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OWARDOWARD

 H

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ENDRICKSENDRICKS

 Profesor distinguido del Seminario T

 Profesor distinguido del Seminario Teológico de Dallaseológico de Dallas

 Director del Centro de Lide

 Director del Centro de Liderazgo Crrazgo Cristiano, Dallas, Texasistiano, Dallas, Texas

He usado

He usado La medida de un hombre La medida de un hombre con los líderes con los líderes

de mi iglesia desde que lo leí por primera vez hace

de mi iglesia desde que lo leí por primera vez hace

16 años. Lo considero un clásico para los

16 años. Lo considero un clásico para los

hom-bres que quieren formarse para ser

bres que quieren formarse para ser líderes.líderes.

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OHNOHN

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 Ex presidente de la Con

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 La medida de un hombre

 La medida de un hombre nos ayudará a servir e nos ayudará a servir e��-

-cazmente en esta nueva hora de

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nacional entre los hombres cristianos.

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AYFORDAYFORD

 Pastor principal de la I

 Pastor principal de la Iglesia en el Camino, Vglesia en el Camino, Van Nuys, Californiaan Nuys, California

Rara vez he visto un libro

Rara vez he visto un libro como este,como este,

que haga un impacto personal tan

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 Profesor distinguido del Seminario T

 Profesor distinguido del Seminario Teológico de Dallaseológico de Dallas

 Director del Centro de Lide

 Director del Centro de Liderazgo Crrazgo Cristiano, Dallas, Texasistiano, Dallas, Texas

He usado

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de mi iglesia desde que lo leí por primera vez hace

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16 años. Lo considero un clásico para los

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¡Este libro tiene verdadera sustancia!

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 Presidente y fundador de Men Aliv

 Presidente y fundador de Men Alive, Canadá e, Canadá 

Recomiendo

Recomiendo La medida de un hombr La medida de un hombree. Es un clásico. Es un clásico

que continúa siendo fundamental en

que continúa siendo fundamental en los estudioslos estudios

bíblicos para hombres alrededor del mundo.

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 Fundador de Promise Keepe

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No conozco ninguna herramienta más bíblica y

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práctica que

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 Ministerio para Hombres, Cruzada Estudiantil y Profesional para Hombres, Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristoa Cristo

Creo que este libro es especialmente relevante para

Creo que este libro es especialmente relevante para

el desarrollo del carácter de los

el desarrollo del carácter de los hombres de razahombres de raza

negra en medio de la

negra en medio de la crisis que enfrentamos en lascrisis que enfrentamos en las

áreas urbanas de Estados Unidos. Oro pidiendo

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que tenga una amplia distribución entre las

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co-munidades afroamericanas de Estados Unidos.

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ERKINSERKINS

 Editor de la revista Urban Family

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Estoy entusiasmado con esta nueva edición de La medida de un hombre. Ha sido un clásico en la lite-ratura para hombres. Esta nueva edición incluye excelentes ilustraciones de las experiencias que Gene ha tenido en su ministerio con hombres.

B

RIAN

 P

ETERSEN

 Editor de la revista New Man

Recomiendo encarecidamente La medida de un hom-bre. Es bíblico, práctico y lleno de experiencia.

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AND

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LA MEDIDA DE

UN HOMBRE

(7)

Título del original:Te Measure of a Man © 2004 por Gene Getz y publicado por

Regal, de Gospel Light, Ventura, California, USA. Traducido con permiso. Edición en castellano: La medida de un hombre © 2015 por Editorial Portavoz, �lial de Kregel Publications, Grand Rapids, Michigan 49505. Todos los derechos reservados.

Ninguna parte de esta publicación podrá ser reproducida, almacenada en un sis-tema de recuperación de datos, o transmitida en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico, mecánico, fotocopia, grabación o cualquier otro, sin el permiso escrito previo de los editores, con la excepción de citas breves o reseñas. A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas han sido tomadas de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renova-do 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizarenova-do con permiso. Reina-Valera 1960™ es una marca registrada de American Bible Society, y puede ser usada solamente bajo licencia.

El texto bíblico indicado con “���” ha sido tomado de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® , copyright © 1999 por Biblica, Inc.® Todos los derechos reservados.

El texto bíblico indicado con “���” ha sido tomado de la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Usado con permiso de Tyndale House Publishers, Inc., 351 Executive Dr., Carol Stream, IL 60188, Estados Unidos de América. Todos los derechos reservados.

Las cursivas en los versículos bíblicos son énfasis del autor. EDITORIAL PORTAVOZ

2450 Oak Industrial Dr. NE

Grand Rapids, Michigan 49505 USA Visítenos en: www.portavoz.com ISBN 978-0-8254-1993-5 (rústica) ISBN 978-0-8254-0837-3 (Kindle) ISBN 978-0-8254-7957-1 (epub)

1 2 3 4 5 / 24 23 22 21 20 19 18 17 16 15 Impreso en los Estados Unidos de América

Printed in the United States of America

La misión de Editorial Portavoz consiste en proporcionar productos de calidad —con integridad y excelencia—, desde una perspectiva bíblica y con�able, que animen a las personas a conocer y servir a Jesucristo.

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Contenido

Prólogo . . . .9 Introducción . . . .11

 Historias verdaderas

Capítulo 1 . . . .19

 Es un hombre de Dios

Capítulo 2 . . . .25

Tiene buena reputación

Capítulo 3 . . . .33

 Mantiene pureza moral 

Capítulo 4 . . . .46

Vive una vida equilibrada

Capítulo 5 . . . .55

 Demuestra sabiduría

Capítulo 6 . . . .66

 Hace atractiva la verdad de Dios

Capítulo 7 . . . .77

Comparte los recursos

Capítulo 8 . . . .87

Se comunica de forma sensible

Capítulo 9 . . . .99

(9)

Capítulo 10 . . . 110

Supera el egocentrismo

Capítulo 11 . . . 123

 Maneja el enojo debidamente

Capítulo 12 . . . 137

 Evita el comportamiento destructivo

Capítulo 13 . . . 150

Trata a los demás con justicia

Capítulo 14 . . . 163

 Es un paci �cador 

Capítulo 15 . . . 176

 Es generoso

Capítulo 16 . . . 189

 Es padre a la manera de Dios

Capítulo 17 . . . 202

 Ama a Dios de todo corazón

Capítulo 18 . . . 214

 Es justo y recto

Capítulo 19 . . . 228

Vive una vida santa

Capítulo 20 . . . 240

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Prólogo

El libro La medida de un hombre es un clásico. El doctor Gene A. Getz, mi buen amigo y compañero pastor, ayudó e�cazmente a

desarrollar el ministerio entre los hombres con este libro atempo-ral. Como resultado de su experiencia de fundar iglesias, durante una reunión con un grupo de hombres para estudiar la Biblia y orar, Gene sugirió que estudiaran el per�l de madurez esbozado

por Pablo para Timoteo y Tito (1 Ti. 3 y Tit. 1). Impresionado y motivado por las ideas obtenidas de las Escrituras y por las apor-taciones de estos hombres sobre sus propias experiencias de vida, Gene comenzó a tomar notas en un diario.

Un día, Bill Greig, hijo, que entonces era presidente de la casa de publicaciones Gospel Light, estaba de visita en Dallas y pasó por la o�cina de Gene para saber más sobre su nuevo proyecto de

iglesia conocido como Fellowship Bible Church. Fue entonces cuan-do Gene le habló de sus notas que habían surgicuan-do del estudio bíblico para los hombres. Bill salió de allí con el compromiso por parte de Gene para escribir un libro basado en las 20 cualidades de carácter descritas por Pablo.

Poco sabían Bill o Gene de lo que iba a suceder. Publicado por primera vez en inglés en 1974,  La medida de un hombre nunca se ha dejado de imprimir y ha sido traducido a numerosos idiomas y utilizado en todo el mundo para motivar a los hombres a vivir una vida más semejante a Cristo. Cuando le preguntan a Gene por qué este volumen ha tenido esta vida útil tan increíble, él sencillamente responde: “Tomé prestado el bosquejo del após-tol Pablo, quien lo recibió del Espíritu Santo”. Luego, en tono

(11)

10 Prólogo

irónico, añade: “Cuando lleguemos al cielo, Pablo probablemen-te obprobablemen-tendrá la recompensa y a mí me castigarán por plagio”.

Esta revisión actualizada y ampliada aporta una mejor comprensión del per�l bíblico de la madurez. Como pastor, he

utilizado este libro con mis propios líderes de la iglesia desde que lo leí hace años. Lo considero un clásico para los hombres que aspiran a ser líderes espirituales.

Lo recomiendo encarecidamente. Tomado en serio, La medida de un hombre cambiará tu vida y la vida de tu iglesia.

 John C. Maxwell Fundador, INJOY INJOY Stewardship Services y EQUIP

(12)

Introducción

Historias verdaderas

¡Después de cinco finales del

campeonato de fútbol americano!

Un día recibí una llamada de D. D. Lewis, un antiguo jugador de los Dallas Cowboys.

—Estoy metido en problemas —me dijo—, y necesito ayuda. ¿Me podrías echar una mano?

Su voz sonaba angustiada.

—Por supuesto —le contesté—. Nos podemos ver el jueves por la mañana.

Mientras jugaba con los Cowboys, D. D. asistió a la iglesia que yo pastoreaba. Después de participar en cinco campeonatos con el entrenador Tom Landry,�nalmente dejó el deporte y se dedicó

a otra actividad. En algún momento, se alejó de la iglesia y yo perdí el contacto con él.

Por desgracia, las cosas no iban bien para D. D. Tuvo dos fra-casos en los negocios y había pasado por un doloroso divorcio que también lo apartó de sus hijos. Aunque confesaba ser cristia-no, su vida espiritual se había deteriorado.

Cuando nos encontramos el jueves por la mañana, este hom-bre, una vez famoso en el campo de fútbol, se sinceró y me contó su triste historia. D. D. sabía que necesitaba ayuda espiritual y ser más responsable en su vida.

(13)

12 Introducción

El camino hacia la recuperación

Cuando me senté ese día con D. D., vi la desesperación en sus ojos. —Yo te ayudaré —le contesté—. Vamos a reunirnos una vez a la semana para desayunar y usaremos mi libro  La medida de un hombre para re�exionar y conversar.

D. D. estaba agradecido. Él leía un capítulo cada semana, y luego nos reuníamos para conversar y orar.

—Tienes que ser sincero conmigo —le dije—. Nada de secretos. Si fallas en alguna área de tu vida, tendrás que admitirlo desde el principio y volver al camino del Señor.

Una vez más, él estuvo de acuerdo y juntos fuimos trabajando a través de los capítulos de este libro. Más tarde, D. D. me escri-bió lo siguiente:

Reunirme con usted y re�exionar juntos sobre los

te-mas del libro  La medida de un hombre, me ayudó a co-menzar una renovada relación con la familia de Dios. Este estudio me mostró que Dios tiene un plan y nor-mas para que las sigan los hombres que quieren cami-nar con Él. Con su amoroso estímulo he podido ver que Dios me ama a pesar de mi comportamiento en el pasado (Tit. 3:3-7), y que mi camino hacia la madurez es un proceso y no un arreglo rápido de la noche a la mañana en mis altibajos emocionales.

El tiempo que pasamos juntos fomentó en mí una  verdadera sed por la Palabra de Dios, y eso me ha sos-tenido a través de algunos momentos y pruebas difí-ciles. He descubierto que la mayoría de los hombres tienen los mismos problemas a lo largo de los años, y que la sanidad comienza cuando nos sinceramos no-sotros mismos con otros hombres de Dios.

(14)

Historias verdaderas 13 Una experiencia que nunca olvidaré

 Al tiempo que D. D. y yo nos sentábamos semana tras semana para re�exionar juntos sobre La medida de un hombre, mis pensamientos

 volvían a un estudio bíblico dinámico que tuve con un grupo de hombres en Dallas. Nos reunimos durante 20 mañanas sucesivas, cada jueves desde las 6:45 a 7:45, en la sala de conferencias de un motel antes de ir cada uno a su trabajo diario. Queríamos descu-brir por medio de las Escrituras y de la contribución de cada uno cómo podríamos ser mejores esposos, mejores padres, mejores cristianos, es decir, hombres de Dios más maduros.

Lo que hizo tan especial este tiempo con D. D. Lewis fue que el libro que estábamos usando para estudiar lo que Dios dice so-bre convertirse en un homso-bre de Dios maduro surgió de aquel primer grupo de estudio bíblico. Como puedes imaginar, yo es-taba tan emocionado por lo que eses-taba sucediendo en la vida de todos, que empecé a duplicar la experiencia mediante la escritu-ra. El resultado �nal fue este libro.

La historia inspiradora de

un padre y un hijo

La universidad era una experiencia nueva para mí. Durante mi primer año, me reunía con un grupo de nuevos amigos. El ritmo de vida era cada vez más aje-treado. Yo me involucré en algunas actividades cristia-nas, pero mucho de lo que hacía era solo de “relleno”. No me sentía realmente conectado con Dios.

Un día, mi padre me llamó y me hizo una simple pregunta:

—¿Cómo te va, Grant? ¿Cómo estás espiritualmente? Hice una pausa que me pareció una eternidad, y luego respondí:

(15)

14 Introducción

—No voy muy bien, papá, me re�ero a mi relación

con Dios. A veces en realidad estoy �ngiendo mi vida

espiritual.

Esa pregunta simple pero directa de mi padre nos llevó a una gran conversación. Él no me predicó o me hizo sentirme culpable. Sentí que estaba sinceramen-te insinceramen-teresado en mí y en lo que estaba pasando en mi  vida. Me di cuenta más que nunca de lo privilegiado

que era por tener un padre que realmente se preocupa-ba por mí.

Después de re�exionar sobre nuestra conversación,

le escribí una carta a mi padre y le sugerí que hiciéramos algo especial durante el verano cuando volviera a casa. En esencia, le dije: “Muchas gracias por hacerme esa pregunta en el teléfono la otra noche. Quiero de verdad conectarme contigo este verano. Tengo muchas ganas de volver a casa y conectarme contigo y con Dios”.

Huelga decir que Ron (el padre de Grant) estaba entusias-mado con esta oportunidad. Tuvieron su primera reunión tem-prano en la mañana en Starbucks, y se convirtieron en clientes asiduos ese verano. Para guiar su conversación eligieron mi libro  La medida de un hombre. Se preparaban para cada reunión leyendo dos capítulos y luego hablaban sobre cómo podrían desarrollar estas cualidades en sus vidas. También � jaron objetivos

median-te el uso de la sección de aplicación al �nal de cada capítulo.

Lo que leían en cada capítulo se convirtió a menudo en un ca-talizador para una interacción profunda y personal entre padre e hijo.

Grant:  Creo que una de las experiencias más signi�cativas

fue cuando fuimos capaces de simplemente dejar sobre la mesa La medida de un hombre y empezar a hablarnos el uno al uno. Mi padre me contó experiencias de su propia vida

(16)

Historias verdaderas 15

de cuando estaba en la universidad —sus propios éxitos y fracasos—, lo que me mostró que él era un ser humano de  verdad que enfrentó las mismas luchas y tentaciones que

yo estaba experimentando.

 Ron:  Uno de los bene�cios de usar  La medida de un hombre

como guía de nuestras conversaciones fue lo mucho que aprendí. Recuerdo que estaba sentado frente a mi hijo pensando: Aquí estoy yo, un hombre mayor que se supone que está para ofrecer sabiduría paternal, pero cuando Grant com- partía conmigo, su padre, sus ideas, quedé realmente inspirado.

Nuestros diálogos fueron de�nitivamente una calle de dos

sentidos. Estábamos aprendiendo juntos.

Ese verano fue una gran experiencia para el padre y el hijo, hasta el punto de que quisieron continuar sus conversaciones después de que Grant regresó a la universidad. Juntos elaboraron un plan. Decidieron utilizar el mismo patrón que habían seguido durante el verano. Los martes, temprano en la mañana, Ron iría a Starbucks, pediría su café y esperaría a que sonara su teléfono celular. A las 6:30 —la mayoría de las veces—, Grant llamaba a su padre. Cada uno tenía su propio ejemplar de La medida de un hombre delante de ellos y pasaban revista a las cualidades de la madurez que se describen en cada capítulo y luego evaluaban los objetivos que se plantearon durante el verano para ver cómo es-taban progresando.

 Al mirar estas experiencias en retrospectiva, estas fueron sus re�exiones:

 Ron: Estoy convencido de que este estudio es el libro perfecto para ayudar a los padres a conectar con sus hijos. Abre una puerta para que invites a tu hijo a entrar en tu vida a un nivel más profundo.

Grant:  Estoy muy agradecido de haber podido crecer en mi relación con Dios, y lo que es aún más importante, haber

(17)

16 Introducción

crecido en mi relación con mi padre. He descubierto que puedo conocer mejor a Dios al conocer mejor a mi padre.

¿Cómo medimos la madurez?

El apóstol Pablo bosquejó en sus dos cartas pastorales 20 cuali-dades dinámicas para medir la madurez, esto es, en su primera carta a Timoteo y la que le escribió a Tito (1 Ti. 3:1-7; Tit. 1:5-10). Estas son las cualidades que formaron la base del estudio bíblico para hombres que mencioné antes. Cada jueves por la mañana, uno de nosotros en el grupo tomaba unos 30 minutos para ha-blar a los demás de lo que podríamos aprender de las Escrituras acerca de cada cualidad especí�ca. Después pasamos otros 30

mi-nutos en un diálogo e intercambio personal, centrándonos sobre todo en cómo podríamos desarrollar cada cualidad de manera más adecuada en nuestra vida.

Este estudio que disfrutamos juntos tuvo un profundo im-pacto en todos nosotros. Mientras ayudaba a dirigir algunas de estas sesiones, o cuando solo escuchaba y participaba, mi pro-pia vida quedó in�uenciada y cambiada profundamente. Lo que

estaba pasando en la vida de todos nosotros me motivó a com-partir esas experiencias con otros hombres. Lo que tienes en tus manos es una versión actualizada de La medida de un hombre. Al ir estudiando, re�exiona en lo que Pablo escribió a Timoteo hace

casi 2.000 años:

Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto en-carga a hombres �eles que sean idóneos para enseñar

también a otros (2 Ti. 2:2).

Pensemos y crezcamos juntos

Dios ha diseñado el Cuerpo de Cristo de manera que cada uno de los miembros contribuya al crecimiento espiritual de los demás

(18)

Historias verdaderas 17

miembros del Cuerpo. Como Pablo escribió a los efesios: “Unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, se-gún la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edi�cándose en amor” (Ef. 4:16). Somos “todos miembros

los unos de los otros” (Ro. 12:5) y nos necesitamos mutuamente. En consecuencia, al �nal de cada capítulo encontrarás una

sección titulada “Pensemos y crezcamos juntos”. Para obtener el máximo bene�cio de este estudio, únete a un grupo pequeño de

hombres y re�exionen juntos sobre esas preguntas. Te alegrarás

(19)
(20)

C A P Í T U L O 1

Es un hombre

de Dios

Percepciones del mundo laboral diario

Un día, cuando llevaba a cabo un seminario sobre La medida de un hombre en Chicago, tuve una experiencia fascinante. Dos hom-bres que estaban sentados cerca de la primera �la se mostraban

claramente interesados en lo que yo estaba diciendo sobre la lista de 20 cualidades de la madurez que Pablo describe en sus cartas a Timoteo y Tito. Mientras yo hablaba, me retroalimentaban po-sitivamente, no solo con su lenguaje corporal, sino también con expresiones tales como: “Así es, Gene”, “Eso es verdad”, “Ese es un buen punto”.

 Animado, me acerqué y me senté en su mesa durante el si-guiente descanso para tomar café. Descubrí que ambos eran par-te del equipo de alta dirección en una gran fábrica de acero en Gary, Indiana. Además, los dos eran nuevos cristianos. Uno de los hombres dijo:

—Gene, este es un material excelente. Lo hemos escuchado an-tes, pero no de la Biblia.

El otro estuvo de acuerdo, y luego añadió:

—Sí, yo había oído hablar de Timoteo antes, pero de Tito no sabía nada.

(21)

20 Capítulo 1

con hombres que no solo eran nuevos cristianos, sino que también sabían muy poco acerca de la Biblia. Asimismo, no tardé en descubrir que estos hombres no eran nuevos en el campo de la gestión em-presarial. Ellos hicieron una observación que nunca olvidaré. “¿Sabe? —dijeron—, esta es la primera vez que hemos oído esta lista de requisitos de la Biblia; pero hemos aprendido, por experiencia en la contrata-ción de personas para puestos de direccontrata-ción intermedios, que esta es la clase de hombres que buscamos. Queremos empleados que tengan buena reputación. No queremos un hombre que esté en-gañando a su esposa o que ande por ahí acostándose con la que se presente, porque lo más probable es que también va a engañar a la empresa. Desde luego, no queremos un hombre que tenga todo tipo de problemas domésticos. Si él no puede manejar su propia familia, ¿cómo va a dirigir a la gente en nuestra fábrica de acero?”. Estos hombres describieron característica tras caracte-rística lo que habían aprendido de la experiencia en relación con las cualidades de la madurez. Curiosamente, se dieron cuenta de que su lista básica seguía muy de cerca la lista de Pablo.

 Yo estaba intrigado y fascinado. Habíamos estado examinan-do las cualidades de las madurez inspiradas por el Espíritu Santo y esbozadas por Pablo hacía casi 2.000 años. Y aquí había dos hombres que eran cristianos nuevos y sabían poco acerca de la Biblia, pero habían aprendido por experiencia que ese per�l

bí-blico es pragmático y esencial en la selección de personas que van a servir en puestos de responsabilidad.

Timoteo en Éfeso

Cuando Pablo escribió su segunda carta a Timoteo, se re�rió a

un “hombre de Dios” que está “enteramente preparado para toda

 ¿Cómo

reconocemos a

un “hombre de

 Dios”? ¿A qué

(22)

Es un hombre de Dios 21

buena obra” (2 Ti. 3:17). Esto plantea una pregunta importante. ¿Cómo reconocemos a un “hombre de Dios”? ¿A qué se parece?

Estas no son preguntas nuevas. Estaban en la mente de Timoteo cuando Pablo le dejó en Éfeso para establecer la igle-sia. Él tuvo que lidiar con hombres que querían ser líderes espirituales.

Pablo elogió a estos hombres por aspirar a servir en posicio-nes de liderazgo. Sin embargo, advirtió a Timoteo de que se ase-gurara que cada hombre que quería servir era un cierto tipo de hombre (1 Ti. 3:1).

Tito en Creta

Tito se enfrentó al mismo reto en su ministerio. Pablo le dejó en Creta para nombrar líderes espirituales en las ciudades donde se habían establecido iglesias (Tit. 1:5). Una vez más, Pablo advirtió a Tito que se asegurase de que estos hombres cumplían con cier-tos requisicier-tos.

 Al parecer, Tito enfrentó problemas en Creta que eran más difíciles de resolver que los que enfrentó Timoteo en Éfeso. Ya habían aparecido hombres que evidentemente pretendían ser cristianos, pero que “[trastornaban] casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene” (v. 11). Su principal motivación era el dinero. Tito se enfrentó a la enorme tarea de no solo descubrir líderes y capacitarlos para ser �eles y santos, sino

también tapar la boca a los que eran “habladores de vanidades y engañadores” (v. 10).

Perfil de madurez según Pablo

Dos párrafos en las cartas de Pablo a Timoteo y Tito nos dan un per�l de gran alcance para probar nuestro nivel de madurez

en Cristo (1 Ti. 3:1-7; Tit. 1:5-10). La siguiente lista muestra los requisitos espirituales tomados de las dos cartas:

(23)

22 Capítulo 1

1. Madurez espiritual general   (es un hombre

com-pleto)

2. Irreprensible (un hombre de buena reputación)

3. Marido de una sola mujer (pureza moral)

4. Moderado (es equilibrado en sus palabras y

accio-nes)

5. Prudente (es sabio y humilde)

6. Respetable (es un buen ejemplo para seguir)

7. Hospitalario (es desinteresado y generoso)

8. Apto para enseñar (se comunica sensiblemente en

una manera que no es defensiva ni amenazante) 9. No dado al vino (no adicto a sustancias)

10. No soberbio (no es egocéntrico ni controlador)

11. No iracundo (no cae en la ira que se convierte en

pecado)

12. No pendenciero (no es abusivo)

13. Amable (es sensible, amoroso y bondadoso)

14. Apacible (pací�co, no dado a disputas y divisiones)

15. No avaro (no es materialista)

16. Gobierna bien su casa (es buen esposo y padre)

17. Amante de lo bueno (procura actividades santas)

18. Justo (es sabio y equitativo, sabe discernir y no se

deja llevar por los prejuicios) 19. Santo (devoto, dedicado a Dios)

20. Dueño de sí mismo (disciplinado)

Metas para cada hombre cristiano

Cuando te � jas por primera vez en la lista de cualidades

espi-rituales en las dos cartas de Pablo, podrías sacar la conclusión de que él estaba hablando exclusivamente de los requisitos para los hombres que servían en posiciones pastorales y de enseñanza en la iglesia. ¡No es así! Aunque Pablo estaba dando los crite-rios para la elección de los líderes, estaba, en esencia, diciendo:

(24)

Es un hombre de Dios 23

“Timoteo, si un hombre quiere llegar a ser un líder espiritual, eso es bueno. Solo asegúrate de que es un hombre maduro, y aquí te indico cómo puedes determinar si está a la altura de lo que Dios espera de un cristiano”.

En otras palabras, algunos hombres poseen estas cualidades para servir como líderes espirituales. Algunos de ellos se sienten llamados a llevar a cabo este tipo de ministerio y otros no. Esas cualidades, sin embargo, son las metas para cada hombre cristiano. Pablo simplemente juntó varias cualidades que él y otros autores mencionaron en varios lugares en el Nuevo Testamento y luego compiló un per�l excelente para medir nuestro nivel de madurez

en Cristo.

Un reto apasionante

 Al evaluar tu vida, procura estar en guardia contra el desaliento. Míralo como una gran oportunidad para llegar a ser el hombre de Dios que realmente quieres ser. Recuerda que Satanás puede estar mirando por encima de tu hombro y susurrando en tu oído: “Tú nunca te convertirás en esa clase de hombre. Lo has echado todo a perder. No hay esperanza para ti. Nunca vas a escapar de tus viejos patrones de pecado”.

Cuando Satanás te tienta con esos pensamientos, medita en estas palabras:

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de  vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros

(Stg. 4:7-8).

Escucha la voz de Dios que está diciendo: “Yo te amo sin im-portar lo que has hecho. No importa dónde te encuentras en tu crecimiento espiritual, no importa cuáles sean tus sentimientos. Estoy a tu lado. Yo no te rechazo. Tú eres mi hijo. Tú puedes lle-gar a ser un hombre de Dios, y estoy aquí para ayudarte”.

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24 Capítulo 1

Pensemos y crezcamos juntos

Las siguientes preguntas están pensadas para la discusión en grupo después de haber leído y estudiado el contenido de este capítulo:

• ¿Por qué algunos hombres crecen rápidamente en su fe cristiana una vez que se convierten en cre-yentes, y por qué otros tienen di�cultades, dando

aparentemente tantos pasos hacia atrás como ha-cia adelante?  Nota:  Piensa en ejemplos sobre los que puedes hablar con sensibilidad. Si sientes de-seos de hacerlo, habla de tus propias experiencias personales.

• Al examinar el per�l de madurez de Pablo, ¿cuáles

pensarías que son tus puntos fuertes?

• Al re�exionar sobre ese mismo per�l, ¿en qué área

especí�ca te gustaría crecer más? ¿Puedes identi�

-car el factor o los factores que te detienen?

Establece una meta

Escribe una meta que te gustaría alcanzar como resultado de este estudio.

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C A P Í T U L O 2

Tiene buena

reputación

 Irreprensible

1 TI M O T E O 3 : 2

Una conversación que nunca olvidaré

Cuando mi hija mayor, Renee, tenía ocho años, yo estaba prepa-rando un mensaje sobre “la familia”. En consecuencia, le pregun-té si le importaría escuchar lo que tenía la intención de exponer a la congregación el domingo siguiente. También le pregunté si me quería dar su opinión sobre cómo mi vida como su padre estaba a la altura de lo que yo iba a explicarles a los oyentes en el templo. Todavía recuerdo a Renee subiendo a mi lado en el sofá de nuestra sala de estar. Fue realmente un momento de intimidad. Comencé a explicarle punto por punto el mensaje. Ella escuchó atentamente, y luego me di cuenta a mitad de camino de mi presentación que mi hija mayor estaba tratando de contener las lágrimas. Fue un momento tierno. Le pregunté directamente si algo en mi vida le preocupaba. Nunca olvidaré su respuesta.

—Solo una cosa, papá —respondió ella en voz baja y sensible, como si temiera herir mis sentimientos.

—¿Qué es, cariño? —le pregunté.

—Bueno —respondió ella—, a veces, cuando hablo contigo, tú no escuchas.

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26 Capítulo 2

¡Mensaje recibido! Mi hija se estaba re�riendo a una de

mis debilidades, mi tendencia a no escuchar cuando mis hijos hablan. Esto fue particularmente cierto cuando eran jóvenes. En ese momento tan especial y vulnerable, Renee me dijo que a veces trataba de hablarme de algunas cosas que eran muy importantes para ella. También me estaba diciendo que ella sabía, con solo mirarme a los ojos, que mi mente estaba a miles de kilómetros de distancia resolviendo un problema en la o�cina, pensando en

el bosquejo de un mensaje o, simplemente, concentrándome en mi propia agenda, sin darme cuenta de que ella había estado es-perando durante todo el día para decirme algo emocionante que estaba sucediendo en su propia vida.

Me gustaría poder decir que los comentarios de Renee en ese día me cambiaron por completo. A través de los años, he tenido que luchar contra la tentación de no escuchar cuando mis hijos hablan. ¡Cuán fácil es subestimar a aquellos que están más cerca de nosotros! Ellos entenderán, concluimos nosotros. En su ma-yor parte, sí, ellos entienden. Pero todavía les duele, y eso sigue siendo un punto débil en nuestra personalidad que también per- judica nuestra reputación.

Una cosa es cierta: aquella experiencia con mi hija pequeña me hizo consciente de mi debilidad y me ayudó a establecer algu-nas nuevas metas que espero me hayan cambiado desde enton-ces. Nunca he olvidado esa experiencia y me he esforzado diligen-temente por ser un mejor padre.

Una cualidad que lo engloba todo

Cuando Pablo dijo que un hombre maduro es “irreprensible” (1 Ti. 3:2), afortunadamente no se estaba re�riendo a la perfección. Más

bien, solo estaba diciendo que debemos tener una buena reputación. Pablo mencionó esta cualidad en primer lugar tanto en su pri-mera carta a Timoteo (3:2) como en la carta que escribió a Tito (1:6-7). Él tenía una razón para ello. Es una característica que lo

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Tiene buena reputación 27

engloba todo. Es la cualidad que resume las demás; es el resultado de vivir las otras cualidades mencionadas en estas dos listas.

Escojan siete hombres

de buena reputación

Tener una buena reputación no es una idea nueva en el Nuevo Testamento. Cuando la Iglesia se enfrentó a su primer problema de organización en Jerusalén, los apóstoles recomendaron que buscaran “siete varones de buen testimonio” para ayudar a resol- ver el problema de la distribución de alimentos entre las viudas

griegas (Hch. 6:3).

Los apóstoles sabían que el problema se agravaría mucho más si se delegaba esta tarea en hombres que no fueran respetados en la comunidad cristiana. La gente no con�aría en ellos; estarían

ob-servando todos sus movimientos. Las personas podían acusarlos de favoritismo. Estas razones explican por qué los apóstoles pidie-ron a los judíos griegos que ellos mismos eligieran a esos hombres. Eran los únicos que estarían al tanto de los que tenían este tipo de integridad.

Daban buen testimonio de él

Cuando Pablo regresó a la ciudad natal de Timoteo en su segun-do viaje misionero, sin duda se vio cara a cara con este hombre  joven, tal vez por primera vez. Pero la reputación de Timoteo le

precedió. Lucas registró que “daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio” (Hch. 16:2). En otras palabras, Timoteo era “intachable”, incluso como un cris-tiano relativamente nuevo.

Nota tres cosas acerca de la reputación de Timoteo:

1. La gente hablaba de este joven, no negativamente sino positivamente.

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28 Capítulo 2

2. Más de una persona hablaba de Timoteo.

3. La gente hablaba de Timoteo en Listra y en Iconio; es decir, en más de una ciudad. Tenía una buena re-putación en casa y fuera de ella.

Lo que sabemos de la historia de Timoteo nos da un principio muy importante. Al comprender y aplicar lo que Pablo quiso de-cir con la cualidad de ser irreprensible, debemos recordar que las personas que tienen buena reputación originan conversaciones positivas en una variedad de personas en diferentes lugares.

¿Qué dicen otros acerca de ti?

Para la mayoría de nosotros como hombres cristianos, se necesi-ta tiempo para forjarse una buena repunecesi-tación. Sea cual sea nues-tro origen, debemos hacer que eso sea una meta. Eso debería ocurrir de forma natural, si estamos creciendo y madurando en nuestra  vida cristiana. A la inversa, un cristiano que tiene una mala reputación está demostrando rasgos que no están en armonía con los prin-cipios cristianos, ni su estilo de vida está en armonía con lo que la gente espera natural-mente de un hombre maduro.

Todo este estudio tiene el propósito de ayudarte a desarrollar una reputación sólida. Un buen lugar para comenzar es determinar lo que la gente pien-sa en realidad de ti en estos momentos.

Una pregunta para ayudarte a empezar

• ¿Recibo comentarios positivos de las personas más

cercanas a mí (mi esposa, mis hijos, mis amigos) que indicaría que tengo una buena reputación?

Se necesita

tiempo para

 forjarse

una buena

reputación.

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Tiene buena reputación 29

 Recuerda: Los comentarios de los que no te conocen bien no son necesariamente una buena prueba. Sus juicios pueden ser su-per�ciales. Pueden estar impresionados con tu apariencia física,

tu capacidad para hablar o tu “programa” o personalidad “pú-blica”, que puede o no poner de mani�esto lo que realmente eres

como persona y lo que representas.

¿Me conoces realmente?

Por ejemplo, ¿me conoces realmente? La mera lectura de este li-bro no te dará una idea verdadera sobre mi reputación. Podrías estar impresionado con lo que digo, cómo lo digo o lo que parece ser mi compromiso serio con la vida cristiana. Pero ¿sabes cómo soy realmente? La verdad es que no lo sabes.

Lo mismo ocurre cuando salgo a hablar, sobre todo entre los que no me conocen o solo he conocido super�cialmente. Como

 ves, yo podría �ngir fácilmente la espiritualidad. Puede que te

sorprenda saber que esto lo hacen todo el tiempo personalidades cristianas muy conocidas. Es fácil quedar impresionado con la personalidad pública de un individuo, que puede que no sea así en lo privado.

No digo esto para hacerte escéptico o crítico, sino para ani-marte a dar un vistazo por ti mismo. Si realmente quieres saber cómo soy, tendrás que hablar con aquellos que de verdad me co-nocen. Tendrás que preguntar a mi esposa, que ha vivido conmi-go desde hace muchos años. Tendrás que hablar con mis hijos, que se criaron en nuestro hogar y ahora tienen sus propias fami-lias. Quizá quieras hablar con los ancianos de mi iglesia que han ministrado conmigo durante muchos años.

¿Cuán bien te conoces a ti mismo?

Para personalizar este estudio, tendrás que hacer esa misma in- vestigación sobre ti mismo. Si realmente quieres saber qué tipo de reputación tienes —lo que la gente de verdad piensa de ti— pregunta a tu propia esposa (si estás casado), y luego dale la

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30 Capítulo 2

libertad de responder a la pregunta con sinceridad y objetividad. Pregunta a tus hijos y luego dales la libertad para hacer lo mis-mo. Pregunta a los que te conocen bien en tu iglesia y los que te conocen en el ámbito laboral. Te sorprenderás de tu aprendizaje. ¿Amenazante? Sí. Pero bien vale la pena por los resultados.

Algunas preguntas adicionales

• ¿Las personas me buscan para compartir su vida

conmigo? ¿Las personas me confían temas con�

-denciales?

• ¿Se hace mi relación con la gente cada vez más profunda y signi�cativa a medida que pasan

tiem-po conmigo y cuanto más se acercan a mí? ¿O mis amistades se vuelven tensas y super�ciales cuando

la gente conoce cómo soy realmente?

• ¿Mi círculo de amigos crece continuamente? ¿Hay un número creciente de personas que me admiran y confían en mí?

• ¿Me recomienda la gente para tareas importantes o difíciles sin temor a que yo los defraude?

¿“Agua calmada” o

“arroyo burbujeante”?

 Algo que he aprendido a lo largo de los años es que debemos ser cuidadosos al juzgar la madurez de las personas por el grado en que proyectan una personalidad extrovertida. “El agua calmada” corre con profundidad, mientras que un “arroyo burbujeante” puede ser super�cial. Las personas que en público parecen tenerlo todo son a

 veces muy diferentes en privado. Por el contrario, otros que pueden ser tranquilos y parecer reservados pueden tener cualidades perdu-rables que representan una verdadera medida de madurez.

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Tiene buena reputación 31

Esto, por supuesto, no siempre es así. Pero, cuando sí lo es, aquellos que son burbujeantes no funcionan bien a largo pla-zo. Las personas que son más auténticas —aunque tal vez más tranquilas— pueden ser las personas que realmente quieres tener como amigos íntimos. Suelen ser más estables y sólidos. Cuanto más tiempo pases con esas personas, más te darás cuenta de que son gente de calidad.

Lánzate al agua

Si te resulta difícil ser objetivo acerca de las respuestas a las pre-guntas anteriores o conseguir empezar, siéntate con tu cónyuge o un amigo íntimo del sexo masculino y pídele que te ayude a evaluar sinceramente las respuestas.

Comprendo que esto es una tarea amenazadora. No resulta fácil hacerla. De hecho, es como estar parado en un acantilado a punto de sumergirte en aguas que nunca has explorado antes, a pesar de que sabes que otros lo han hecho antes que tú. Como alguien que ha estado allí, me gustaría animarte a que te lances al agua. Te aseguro que va a cambiar tu vida y cómo la gente se siente acerca de ti. Estar dispuesto a pasar por este proceso va en sí mismo a iniciar la edi�cación positiva de tu reputación.

Mi tarea más gratificante

 A menudo me invitan a enseñar en diversas escuelas teológicas, sobre todo en el área de renovación de la iglesia. Como tarea, les pido a mis estudiantes que lean el libro La medida de un hombre  junto con su cónyuge o un amigo cercano. Les sugiero que pidan a esa persona que les ayude a evaluar su vida a la luz de las cua-lidades mencionadas en este libro. Una vez completada la asig-nación, entonces les pido que expongan sus puntos fuertes, así como las áreas en las que creen que necesitan crecer y mejorar. Invariablemente, estos estudiantes informan que esta ha sido la

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