1. El siglo XVIII: marco histórico y cultural. Características de la prosa y el teatro. Principales autores y obras.

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1. El siglo XVIII: marco histórico y cultural. Características de la

prosa y el teatro. Principales autores y obras.

1.1. El siglo XVIII: marco histórico y cultural. Características de la prosa narrativa (Diego de Torres Villarroel y José Francisco de Isla).

1.2. Características de la prosa ensayística (José Cadalso y Gaspar Melchor de Jovellanos).

1.3. Características del teatro. Ramón de la Cruz y Leandro Fernández de Moratín. _______________________________

1.1. El siglo XVIII:marco histórico y cultural. Características de la prosa narrativa (Diego de Torres Villarroel y José Francisco de Isla.

Marco histórico y cultural.

El siglo XVIII trajo consigo la primacía de la burguesía, cuyos ideales e intereses implicaron profundas transformaciones en la sociedad y el pensamiento de la época. Esta ideología postula el triunfo de la razón y el progreso de la sociedad. En lo político se defiende la libertad del individuo, la igualdad de derechos y la fraternidad entre los seres humanos como principios de organización social.

El pensamiento ilustrado nace en Francia y destacan tres autores: Voltaire, Montesquieu y Rousseau. Las ideas de los ilustrados tuvieron su reflejo en la Enciclopedia que dirigida por Diderot y D ́Alembert recogía todo el saber de la época y fue el principal medio de difusión de las ideas ilustradas.

Las principales características de la Ilustración son: Racionalismo.

Utopismo.

Reformismo. Para lograrlo proponen modernizar la sociedad mediante reformas

emprendidas por reyes y gobiernos de carácter absolutista, despotismo ilustrado, que se resume en “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.

En España

El aislamiento y atraso de España hizo que las ideas ilustradas no tuvieran gran desarrollo en un primer momento hasta el cambio de dinastía de Austrias a los Borbones y con estos entran los principios ilustrados y neoclásicos. Se distinguen tres periodos:

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De 1700 a 1758: reinados de Felipe V y Fernando VI. Se introducen las ideas ilustradas pero chocan con los gustos del público más del estilo posbarroco. El escritor más representativo es Benito Jerónimo Feijoo.

De 1759 a 1788: reinado de Carlos III, se extienden las ideas reformistas e ilustradas. Los escritores más importantes son Cadalso, Jovellanos y Meléndez Valdés.

De 1789 a 1808: reinado de Carlos IV. Se produce un retroceso en las reformas por el miedo a que la Revolución Francesa se extendiera por España. El escritor más significativo es Leandro Fernández de Moratín.

Con las ideas ilustradas empieza a hablarse de la europeización de España que supone la modernización de la sociedad y las reformas tienen por objeto superar las diferencias entre España y el resto de Europa. Los escritores de la época fueron partidarios de las ideas ilustradas.

Marco cultural en España

En España en esta época tuvieron gran importancia las academias y las tertulias como difusoras de las ideas ilustradas. Las academias son instituciones de carácter cultural y científico como la fundada en 1713, La Real Academia Española, que elaboró el Diccionario de autoridades, una ortografía y una Gramática de la Lengua castellana (1711) cuyo uso fue obligatorio en todas las escuelas del país. En 1738 se crea la Real Academia de la Historia. Las tertulias como la de la Fonda de San Sebastián eran reuniones informales y periódicas y no estaban sujetas a estatutos como las academias.

Entre las características del neoclasicismo destacan estas:

Tendencia a expresar modelos genéricos, universales, no temas personales o nacionales, por ello el neoclasicismo presenta rasgos uniformes en toda Europa.

El arte y la literatura se ven sometidos a unas normas fijas controladas por instituciones del Estado (Reales Academias).

Propósito educativo. Se pretende que la literatura sirva para educar al público, por ello las obras deben tener un sentido moralizante.

La aplicación de estos principios repercutió en el desarrollo de los géneros literarios: la novela y la poesía evolucionaron poco, mientras que el ensayo tuvo un auge extraordinario pues servía para exponer las ideas ilustradas, también tuvo gran interés el

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De todos modos el Neoclasicismo no fue seguido por todos los escritores. Los hubo partidarios de un estilo posbarroco, aunque no fueron de mucha calidad. Después se va abriendo paso una nueva corriente procedente de Europa conocida como Prerromanticismo, estética que se identifica con la obra de Goethe, Werther, 1774.

Características de la prosa narrativa (Diego de Torres Villarroel y José Francisco de Isla).

El género más importante del siglo XVIII es el ensayo, la novela se cultivó con desigual fortuna, la mayoría no alcanzaba un mínimo nivel de calidad. Como era un género que gozaba del favor del público, para paliar la escasa calidad de las producciones nacionales se recurrió a la traducción de novelas europeas de autores como Richardson o Radcliffe. González Palencia demostró que la novela era un género que preocupaba a censores y moralistas, la despreciaban como entretenimiento vano, que no aportaba nada útil.

Por otra parte, hay en el siglo XVIII quienes pretenden justificar la existencia de la novela dentro de las ordenaciones clasicistas, al considerarla como una especie de poema heroico-cómico en prosa, quizá como interpretación del Quijote en la época. De hecho la obra cervantina sirvió de influencia y eco de obras de la época.

A partir de 1780 y por influencia europea aumenta la producción con cierta variedad, se cultiva novela didáctica a la vez que sentimental o la sátira social.

Las principales novelas son formas mixtas, que combinan la ficción pura con otros intereses.

El salmantino Diego de Torres Villarroel, representante de la prosa narrativa posbarroca de la primera mitad de siglo, es uno de los autores más notables de la época anterior al Neoclasicismo. Una de las figuras más citadas por Villarroel fue Quevedo, al que se consideraba muy ligado vivencias e intelectualmente.

La influencia de Quevedo se acusa sobre todo en su obra prosística, que es muy variada: hay obras de carácter pseudocientífico, Estudios de las abejas y las colmenas, por ejemplo. Otras son de carácter autobiográfico, como El ermitaño y Torres, que contiene algún pasaje interesante en lo que se refiere a la autoevaluación del propio autor, junto con opiniones malévolas sobre escritores y científicos.

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En 1743 publica en Madrid los 4 primeros “trozos” de su famosísima Vida, ascendencia,

nacimiento, crianza y aventuras del doctor don Diego de Torres Villarroel. El 5º se publica

en 1750 y el 6º en 1758. La estructura temporal aparece muy cuidada ya que cada uno de los “trozos” abarca una década de su vida. Sebold apunta que esta obra es la que mejor define la ambivalencia y los distintos impulsos vitales de su autor “ya místico, ya burlón”, como se autocalificó Torres. Subraya también que es la primera vez que aparece en la literatura española un libro en el que “un hombre de clase media se considera importante precisamente por pertenecer a tal clase”. Con esta obra “la burguesía, con su nueva conciencia social, juega un papel importante” en nuestras letras.

En 1727 se publica en Madrid la primera parte de las Visiones y visitas de Torres con don

Francisco de Quevedo por la Corte. Constituye, junto a obras como Barca de Arqueronte, Correo del otro mundo, y Los desahuciados del mundo y de la gloria, una colección de Sueños morales que imita a los quevedescos. Torres sitúa a sus personajes en el

mismísimo corazón de Madrid, de forma que se establece un contraste brutal entre el ambiente realista que sirve de marco y el expresionismo caricaturesco con que describe a los individuos.

El estilo de Villarroel fue analizado por Segura Covarsi quien aprecia en él un gran esfuerzo a la hora de seleccionar los vocablos, una notable complicación sintáctica y una gran afectación que persigue causar el mayor impacto posible en el lector.

El novelista didáctico más importante del siglo fue el leonés P. José Francisco de Isla. Su obra más célebre es Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias

Zotes. Es una novela extensísima, en la segunda parte va perdiendo la amenidad de los

primeros capítulos al convertirse en un tratado de oratoria religiosa. Tenemos, pues, una estructura dual, con dos zonas, una novelesca y otra didáctica, superpuestas, de modo semejante al Guzmán de Alfarache. Como la oratoria religiosa de este siglo adolecía de ciertos vicios como su carácter espectacular y teatral o el contagio culterano-conceptista que la hizo decaer, la novela de Isla hizo correr los ríos de tinta.

El estilo del P. Isla alcanza momentos felices en la descripción de costumbres campesinas y en la caricatura deformadora. Lo menos interesante son las continuas digresiones didácticas y su pesada carga de erudición. De cualquier modo, pese a sus defectos, no

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1.2. Características de la prosa ensayística (José Cadalso y Gaspar Melchor de Jovellanos)

Fray Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764) gallego ocupó las cátedras de Teología y Sagrada Escritura en Oviedo.

Se propuso una tarea educadora con un doble fin: someter a la prueba de la observación y la práctica los errores populares que tienen como única base la tradición o la rutina y combatir una idea del saber apoyada en el criterio de autoridad. Feijoo propugna la crítica fundada en la razón y la experiencia.

Su prosa está formada por los ocho tomos del Teatro crítico universal y los cinco de las

Cartas eruditas y curiosas. Los temas tratados son muy variados: física, matemáticas,

historia, agricultura, costumbres... Su prosa es clara y directa. Los frecuentes rasgos de humor y la inclusión de pequeñas partes narrativas contribuyen a hacerla más adecuada para un público amplio.

Los ensayos de Feijoo transparentaban el talante personalizador de su autor; son de carácter muy subjetivo. Junto a esta forma de ensayo existían otras en las que el ensayista se servía de elementos de ficción. Este es el caso de Cadalso.

José Cadalso y Vázquez (Cádiz, 1741- Gibraltar, 1782), hijo de rico comerciante recibió una esmerada educación. Estudió en Cádiz y Madrid y completó su formación viajando por Europa, lo que le permitió conocer la literatura francesa e inglesa de su época. Tras su vuelta siguió la carrera militar.

Tuvo amores con la actriz María Ignacia Ibáñez, su prematura muerte le sumió en el dolor y dio lugar a una leyenda de tono romántico que quiso ver en los macabros sucesos recreados en las Noches lúgubres una confesión autobiográfica.

Cadalso es valorado hoy por sus obras en prosa, en las que se muestra como un autor original, que experimenta con diferentes moldes narrativos relacionados con distintos géneros de la literatura europea. Las más importantes son Cartas marruecas y Noches

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La actitud de Cadalso hacia la Ilustración y su interpretación crítica de España se expresan en las Cartas marruecas. La obra es un conjunto de epístolas escritas entre 1768 y 1774 que se intercambian tres corresponsales: Gazel, el joven marroquí que realiza un viaje por España; Ben Beley, su preceptor y Nuño, español que sirve de guía y amigo a Gazel.

La estructura sigue la pauta de otras obras epistolares como las Cartas persas de Montesquieu. En este tipo de obras se retrata el propio país a través de la mirada sorprendida de un turista extranjero, recurso que permite ofrecer una visión crítica de la sociedad, las ideas y las costumbres nacionales. Cadalso no obstante se debate entre la apertura a las corrientes europeizantes y el deseo de conservar la tradición.

Noches lúgubres, obra póstuma de gran popularidad.

La obra está dividida en tres Noches, es un diálogo entre un joven enamorado, cuya amada ha fallecido y un sepulturero. En él se narra como Tediato, loco de amor por su amada, quiere desenterrar su cadáver para llevárselo a casa y morir junto a él prendiendo fuego a la vivienda.

Esta obra ocupa un lugar destacado en la literatura española: aunque sirve de motivo a la reflexión sobre diversos temas universales (la existencia, el contraste entre el amor y la locura, la pervivencia del amor...) varios elementos la aproximan a la literatura romántica del siglo posterior. Así, la visión desolada del mundo que tiene Tediato, la exaltación del yo, a través de cuya sensibilidad se percibe la realidad y el tono sentimental y declamatorio que domina en las Noches hacen de ella un preludio del Romanticismo español.

Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), asturiano, estudió Leyes y fue Magistrado en Sevilla y en Madrid. Durante el reinado de Carlos III participó en diversas iniciativas reformistas. Cayó en desgracia con Carlos IV y fue desterrado, después fue encarcelado en Mallorca y liberado al producirse al invasión napoleónica. Rechazó los cargos ofrecidos por José Bonaparte y se integró en la Junta Central, gobierno provisional que dirigía la lucha contra los franceses.

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En la Memoria sobre espectáculos y diversiones públicas, estudia la historia de diversos juegos y espectáculos. Destaca la defensa del teatro neoclásico, que obedece a razones no solo literarias sino morales ya que considera que su finalidad principal es la educación del público.

1.3. Características del teatro. Ramón de la Cruz y Leandro Fernández de Moratín.

El teatro de esta época se caracteriza por las frecuentes y enfervorizadas polémicas entre los defensores del teatro posbarroco, continuista y popular, y los que propugnan una renovación neoclásica.

En la primera mitad del siglo se desarrolla en la escena española un teatro heredero de los estereotipos barrocos anteriores. Los neoclásicos mostraron su oposición a este tipo de teatro que no respetaba las más elementales reglas de composición, realismo y moralidad. Entre las críticas destaca la de Ignacio Luzán. En su Poética propone una vuelta a la preceptiva clásica de Aristóteles y Horacio, de donde surge el teatro neoclásico cuyo principal representante es Leandro Fernández de Moratín.

Junto al teatro posbarroco y el neoclásico convive el sainete, cuyo máximo representante es el madrileño Ramón de la Cruz. El sainete es una pieza teatral breve de carácter cómico, sobre la vida y las costumbres de la época; en ella se retrata el comportamiento de la clase media, los barrios bajos o la vida callejera madrileña. Helman ve en sus sainetes unos cuadros de costumbres dialogados, y considera que son un anticipo de los artículos costumbristas de Larra, Mesonero Romanos o Estébanez Calderón.

Además del sainete costumbrista Ramón de la Cruz cultivó el sainete satírico en el que critica los defectos de la sociedad. Otra modalidad de sainete manejada por Cruz es la de las parodias literarias de las tragedias clásicas, ajustadas a las unidades de acción, tiempo y lugar. La más famosa de estas es Manolo, tragedia para reír o sainete para

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Leandro Fernández de Moratín, hijo del también escritor Nicolás Fernández de Moratín, nace en Madrid en 1760, muere en París en 1828. Trabajó como secretario de Interpretación de Lenguas y director de la Junta de Reforma de los teatros. Durante la Guerra de la Independencia fue afrancesado y eso le costó la expulsión a Barcelona y de ahí a Francia. Volvió con el Trienio Liberal pero huyendo de una epidemia vuelve a Francia donde muere.

Aunque cultivó diversos géneros (poesía, prosa) la indiscutible autoridad de Moratín se manifiesta en la comedia, donde supo aunar la estricta ideología neoclásica con el éxito popular. Para él la comedia debe perseguir por encima de todo la finalidad didáctica y ha de ridiculizar los comportamientos que nacen de la barbarie, la ignorancia y las malas costumbres. De hecho Moratín define la comedia como una <<imitación de un suceso ocurrido en un lugar y en pocas horas, por medio de la cual resultan puestos en ridículo los vicios y errores comunes de la sociedad y recomendadas, por consiguiente, la verdad y la virtud>>.

Su producción dramática se limita a cinco comedias que agrupadas por temas quedan así: las que satirizan los matrimonios concertados (El viejo y la niña, El barón y El sí de

las niñas), las que critican la educación de los jóvenes (La mojigata) y las que satirizan las

comedias populacheras de la época (La comedia nueva o El Café)

EL SÍ DE LAS NIÑAS

La obra maestra de Moratín es una clara muestra de la comedia neoclásica. Respeta fielmente las tres unidades del teatro clásico: desarrolla una única acción, en un mismo espacio y los hechos abarcan unas pocas horas (una tarde y la mañana siguiente tiene una finalidad didáctica: el autor critica los matrimonios concertados en los que una joven se desposa con un hombre de mayor edad por decisión de sus padres y defiende el derecho de las mujeres a elegir libremente la persona con la que desean casarse.

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Bibliografía

-AAVV. Lengua castellana y Literatura, 2º Bachillerato, Akal. -AAVV. Lengua y Literatura, 2º Bachillerato, Santillana.

-Glenddining, N. Historia de la Literatura española. El siglo XVIII, Ariel, Barcelona, 1979. - Ruiz Ramón, F. Historia del teatro español, Cátedra, Madrid 1979

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