Los cultivos requieren de condiciones adecuadas

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Texto completo

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LABOREO CONSERVACIONISTA DE SUELOS:

ARADO SUBSOLADOR Y ARADO CINCEL

PARA LA PREPARACIÓN DE SUELOS.

Jorge Riquelme Sanhueza

Ingeniero Agrónomo Dr. INIA Quilamapu

CAPÍTULO 1

Jorge Carrasco Jiménez Ingeniero Agrónomo Dr.

INIA Rayentué

• La cantidad de poros llenos de agua.

• La existencia de estratos impermeables dentro de la estructura del suelo.

Como regla general, la mayoría de los cultivos deben tener, por lo menos un 10% de los poros llenos de aire en el suelo. Capas impermeables producidas por la acción de gotas de lluvia o por el paso de ruedas de tractores, generalmente deben ser rotas o desmenuzadas para permitir un intercambio de gases. Normalmente las raíces pueden sobrevivir solamente hasta cuatro días con una capa superficial impermeable, y con menos de un 10% de los poros llenos de aire (Ashburner y Sims, 1984).

Los estratos impermeables producidos naturalmente o por mal uso de maquinaria tienen gran efecto sobre el paso de los gases, especialmente en condiciones húmedas, y pueden restringir significativamente el desarrollo de las plantas. El propósito de este capítulo, es exponer de un modo práctico un conjunto de información centrada en el conocimiento del uso del arado subsolador y arado cincel, utilizados en la agricultura chilena, los cuales son los equipos más recomendados utilizados en la producción de cultivos en terrenos susceptibles a erosionarse. Se entrega, una descripción de uso de los equipos y se hace un análisis de cada uno de los equipos indicados, frente a distintas condiciones de suelo y de trabajo, y las formas de regulación, para un uso más eficiente en el campo.

1. INTRODUCCIÓN

L

os cultivos requieren de condiciones adecua-das del suelo para su desarrollo, entre ellas está una buena aireación. Los poros del suelo contienen una mezcla de agua y de gases, que constituyen la atmósfera del suelo.

Las raíces y microorganismos necesitan oxígeno para su desarrollo, el que aprovechan en la atmósfera del suelo para sus procesos metabólicos, produciendo con esto dióxido de carbono, como subproducto de sus procesos. Así, cuando la concentración de éste último se vuelve mayor en la atmósfera del suelo, que en el aire libre, es necesario dejarlo salir para que pueda ingresar más oxígeno al suelo, lo cual se puede conseguir a través del laboreo vertical, con arado subsolador y/o arado cincel.

En el desarrollo normal de las raíces se observan efectos negativos al bajar la concentración de oxígeno desde 9 a 12% y su crecimiento se detiene en concentraciones menores al 5% (Ashburner y Sims, 1984). La demanda por oxígeno en una raíz y su sensibilidad al dióxido de carbono aumentan con el incremento de la temperatura del suelo. Los factores con algún efecto sobre el ingreso de oxígeno y el egreso de dióxido de carbono al suelo son los siguientes:

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2. CONSISTENCIA DE

SUELO APROPIADA PARA

EJECUTAR LAS LABORES DE

PREPARACIÓN DE SUELO

Normalmente, se reconocen cuatros estados denominados de consistencia de suelo y que está relacionado con el manejo que se pueda efectuar con la maquinaria. Estos estados son de cementado, friable, plástica y líquida.

a. Cementado

Cuando el suelo está seco, presenta una consistencia denominada cementado, que se manifiesta cuando el mismo resiste el corte de los implementos de labranza. Si éste se rompe, se generan grandes terrones que dificultan posteriormente otro tipo de labores. Normalmente, se recomienda este estado sólo para trabajos de subsolado con maquinaria pesada, ya que las grietas que se generan bajo el suelo son de mayor amplitud (Foto 1).

c. Plástica

Si el suelo recibe más humedad pasa a una consistencia plástica en que el trabajo de los arados permite cortar el suelo, pero éste no se disgrega y tiende a pegarse en las herramientas (Foto 3). Tam-poco es un piso adecuado para el tránsito del tractor, además de presentar una menor resistencia a la compactación generada por la ruedas del tractor. El suelo al ser arado con vertedera, se corta en secciones de formas alargadas, que al secarse con el viento generan grandes terrones.

Foto 1. Suelo arcilloso con consistencia de cementado, donde la rastra

no logra mullir los terrones.

b. Friable

Una vez que el suelo adquiere mayor humedad pasa de cementado a friable. Esta consistencia es la deseable para la labranza, ya que el suelo se rompe con menor requerimiento de fuerza y se puede disminuir el tamaño de los agregados del suelo con menor dificultad (Foto 2).

Foto 2. Suelo de textura franca con consistencia friable, donde se requiere de muy poca

energía para lograr mullir los terrones.

Foto 3. Suelo arcilloso en consistencia plástica. El arado corta el suelo, pero no logra

disgregarlo.

d. Líquida

Si continúa aumentando la humedad del suelo, éste pasa a una consistencia líquida comportándose como un fluido. Esta consistencia sólo se utiliza para labores de fangueo en el establecimiento del arroz (Foto 4).

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y 1 metro de largo, permite una visualización más completa de la humedad del suelo (Foto 5), por ejemplo, y además permite observar el estado general del mismo y el desarrollo de raíces.

Foto 4. Suelo arcilloso en consistencia líquida. Sólo permite labores de fangueo para el

establecimiento del arroz.

3. COMPACTACIÓN

DEL SUELO

Se entiende por compactación el proceso por el cual se genera una variación de volumen de suelo bajo la acción de fuerzas de compresión que pueden ser de origen mecánico (tránsito de vehículos, tractores) o naturales (humectación-desecación, impacto de la gota de lluvia, etc (Sánchez- Girón, 1996).

La compactación y consolidación del suelo ocurre cuando el agua que infiltra, lleva arcillas superficiales u óxidos e hidróxidos de hierro hacia los estratos inferiores, en cuyo lugar se aglomeran formando una capa muy dura (capa de subsuelo) o cuando el suelo se compacta por el tránsito de la maquinaria agrícola, que incluye tractores y equipos de arrastre, como arados y rastras utilizados en el laboreo convencional, formando así una capa dura (capa compactada) en los estratos bajos. En la agricultura a nivel mundial, se considera como principal causa de la compactación, el tránsito de la maquinaria agrícola (Raghvan et al, 1977; Sánchez- Girón, 1996).

Antes de efectuar el establecimiento de praderas o cultivos, se debe tener un conocimiento apropiado de las características del perfil de suelo, para determinar sus posibles limitantes, que incluye profundidad, mal drenaje, compactación, textura, pedregosidad, entre otros. Es recomendable efectuar calicatas en diferentes sectores del potrero en que se va a sembrar o plantar. Una calicata de al menos 1,5 metros de profundidad, por 1 metro de ancho,

Una forma práctica, para comprobar la existencia de compactación de suelos en una calicata, es utilizando un cuchillo con punta, que se utiliza sosteniéndolo con la mano y ejerciendo presión con la punta de él en las paredes de ella, evaluando la resistencia que opone el suelo a la penetración de la punta aguzada de éste. Si existiese pie de arado, comúnmente ubicado en una profundidad entre los 25 y 40 cm. aproximadamente, con bastante seguridad se detectará al percibir una mayor resistencia del suelo a ser penetrado por la punta del cuchillo. Paralelamente y además, es conveniente observar en las paredes de la calicata, la presencia o ausencia de raíces de malezas, las cuales al crecer en profundidad, repentinamente siguen su crecimiento lateralmente antes de profundizar hasta los 25 o 40 centímetros, lo que confirmaría el problema de la existencia de algún impedimento físico que dificulta su crecimiento en profundidad, como lo es el pie de arado o compactación de suelos (Carrasco y otros, 2010).

Si se requiere mayor exactitud y entre otras técnicas posibles a utilizar, otra forma para determinar el grado de compactación del suelo en la pared de la calicata, es medir la resistencia a la penetración del suelo utilizando un penetrómetro de cono, que

Foto 5. La observación del perfil del suelo a través de una calicata, permite establecer

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está compuesto de un cono de área de sección fija y un resorte (Foto 6), existiendo distintos modelos y marcas. Por ejemplo, el penetrómetro es del tipo: Soil Hardness Tester, “Medidor de dureza del suelo”, marca YAMANAKA, cuyo valor indicador es la profundidad en mm., que consta de una barra de 1 metro con un cono en la punta, la cual se entierra en la pared de la calicata, y la resistencia que ofrece el suelo a la penetración, expresada en MPa/ cm2, indica en forma indirecta el grado de compactación del suelo.

En el Cuadro 1, se muestra el valor estándar relativo a la dificultad de desarrollo de las raíces del cultivo, y también la fórmula para convertir el índice de

dureza del suelo en presión por sección de área unitaria. Este método es útil para efectuar mediciones de las secciones laterales de una calicata.

Nomenclatura: ♣P = (12,5 x S x D/ 0,795 (40-X)2) x 0,098 MPa/cm2. Donde S = Constante que depende de la punta del instrumento, para este caso 8,0 D = Índice de dureza YAMANAKA (mm)

Otro penetrómetro es el “medidor de dureza” registrador de penetración (Marca DAIKI modelo SR-2), que registra la resistencia máxima a la penetración cada 5 cm hasta una profundidad de 60 cm. Este instrumento es apropiado para saber dónde se ubican las capas compactadas.

Foto 6. Medidores de compactación de suelo. Arriba: durómetro de suelo YAMANAKA. Abajo: registrador de penetración DAIKI. Fuente: Yoshikawua et al, 2004.

Cuadro 1. Índice de dureza del suelo obtenido con penetrómetro YAMANAKA.

Apreciación de Dureza Resistencia a la Efecto en la compactación del suelo penetración (P) el desarrollo del suelo (D) (mm) (MPa/cm2)♣♣♣♣♣ de las raíces

Muy suelto 0 – 10 0 – 0,14 Fácil

Suelto 11 – 18 0,15 – 0,46 Fácil

Moderado 19 – 24 0,47 – 1,16 Poco difícil

Compactado 25 – 28 1,17 – 2,43 Difícil

Muy compactado > 29 > 2,44 Muy difícil

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4. SUBSOLADO DEL SUELO

Si se ha determinado la presencia de una estrata compactada en el suelo, se debe proceder a su rotura mediante un arado denominado subsolador. El subsolador puede constar de uno, tres o más brazos montados sobre una barra portaherramientas (Foto 7). Los brazos deberían tener una inclinación vertical mayor de 25 a 30o, preferentemente de 45o, y es aconsejable que la altura sea regulable de modo de ajustar la profundidad de trabajo con respecto a la profundidad a la que se encuentra la estrata compactada. Según Márquez (2001) para que el subsolador actúe con eficacia, debe trabajar 10 cm por debajo de la capa que se pretende romper.

con un ángulo de inclinación diseñado para facilitar la penetración del arado en el suelo. Este elemento protege a la bota del efecto abrasivo del terreno alargando su vida útil. La condición de la punta es muy importante, y muchas veces el subsolado no da buenos resultados, debido a la mala condición de la misma (Ibáñez y Hetz, 1988).

Un disco cortador delante del subsolador facilita el corte de rastrojos o cubierta vegetal de los primeros centímetros del suelo, abriendo un camino expedito al brazo de la unidad de rotura del subsolador. Un rodillo desterronador acoplado detrás de los brazos, ayuda a desmenuzar los agregados grandes. Para asegurar una buena superposición del aflojamiento en la parte superior y en la parte inferior, el espaciamiento entre los brazos no debe ser mayor que la profundidad de trabajo (Ibañez y Hetz, 1988). La potencia requerida por cada brazo varía con el estado de compactación del suelo, con el tipo de subsolador y especialmente con el estado de la punta, así como la velocidad de trabajo, la cual debe ser relativamente baja debido fundamentalmente a la gran potencia que requiere para moverse. En suelos con problemas de drenaje se debería subsolar en una dirección perpendicular a la de los canales de drenaje, para facilitar el flujo de agua hacia los drenes de evacuación.

El número de brazos y el espaciamiento entre ellos dependerán de la potencia del tractor y de la profundidad de penetración deseada. Cuando el brazo del subsolador pasa a través del suelo, afloja un volumen de suelo que tiene una sección triangular. Para asegurar una buena superposición del aflojamiento en la parte superior y en la parte inferior, el espaciamiento entre los brazos no debe ser mayor que la profundidad de trabajo. Los suelos arcillosos se rompen formando grietas de mayor longitud que texturas medias y arenosas.

Para determinar el ancho entre pasadas del subsolador se recomienda introducir el subsolador en la pared de una calicata, a la profundidad determinada y luego medir la longitud media de las grietas producidas al avanzar el tractor. La separación entre pasadas del subsolador debe ajustarse de tal forma que las grietas se traslapen ligeramente.

Foto 7. Arado subsolador de enganche integral de tres brazos.

Habitualmente se designan como subsoladores los que pueden hacerlo a profundidades que superan los 50 cm, mientras que se denominan como arados descompactadores a los que trabajan a menor profundidad.

La denominación de “ripper”, que se utiliza en la maquinaria de movimiento de tierras para designar a las herramientas diseñadas para romper capas de acumulación en el subsuelo, se puede considerar equivalente a la de subsolador.

La bota o pie de un subsolador, presenta en su frente de corte una punta o cincel intercambiable,

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A objeto de lograr un mayor efecto agrietador en el terreno, es recomendable operar con el suelo seco. Un suelo excesivamente húmedo se corta con facilidad, pero no logra producir el resquebraja-miento deseado.

5. REGULACIÓN DEL

ARADO SUBSOLADOR

O DESCOMPACTADOR

Para conseguir un apropiado funcionamiento del arado subsolador o descompactador, este debe estar correctamente nivelado. Las regulaciones a considerar son, en el sentido transversal, longitudi-nal, y la profundidad del arado.

5.1. Regulación en el sentido transversal

En el sentido transversal, el chasis o barra porta herramienta, debe mantener un plano paralelo con el terreno. En los arados de enganche integral esta nivelación se logra acortando o alargando el brazo lateral derecho del tractor. En los de arrastre, depende de la posición de la ruedas de transporte. Esta nivelación transversal permite, que todas las unidades de rotura penetren verticalmente en el suelo a la misma profundidad. (Figura 1).

5.2. Regulación en el

sentido longitudinal

En el sentido longitudinal del trabajo, la nivelación del marco o chasis del arado descompactador,

garantiza que la unidad de rotura mantendrá el ángulo de penetración diseñado por el fabricante para conseguir el resultado deseado. En los arados de enganche integral, la regulación se logra modificando la longitud del brazo superior (tercer punto) del sistema de levante hidráulico del tractor. (Figura 2).

5.3. Regulación de la

profundidad de trabajo

Para regular la profundidad de trabajo, es fundamental regular la profundidad de la unidad o unidades de rotura, en función de las características del perfil del suelo a trabajar y de su grado de

Figura 1. Nivelación transversal del arado.

Figura 2. Nivelación longitudinal del arado.

compactación. Ello porque este equipo, ha sido diseñado con el objetivo de romper capas compactadas en el subsuelo, además que es la “bota” o punta del arado la que produce grietas al pasar a través de esas capas (Ibañez y Hetz, 1988). Si a través de una calicata se establece que existe presen-cia de una capa compactada, que se ubica desde la

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super-ficie hasta 60 centímetros profundidad -existiendo el mayor grado de compactación a una profundidad que va entre los 40 y 50 centímetros-, la profundidad de trabajo recomendable sería el subsolar a una profundidad de 48 centímetros. Esto, en la práctica, se consigue midiendo el largo total del brazo del subsolador, supongamos 80 centímetros, el cual se resta a los 48 centímetros, por lo cual la diferencia entre ellos (33 centímetros) corresponde al largo del brazo del implemento que debe sobresalir desde el suelo, al momento de iniciar la labor de subsolado (Carrasco y Riquelme, 2010).

En terreno, una forma de comprobar la efectividad de la profundidad de trabajo de la labor, es extraer los primeros 30 a 40 centímetros más superficiales, y posteriormente medir con una varilla graduada, después de una pasada del subsolador, la profundidad a la cual éste ha penetrado (Foto 8) (Carrasco y Riquelme, 2010).

Foto 8. Forma práctica para evaluar en terreno la profundidad de trabajo del subsolador,

utilizando una varilla graduada.

6. DETERMINACIÓN DE LA DEMANDA

DE POTENCIA DE LA LABOR, PARA

UN ARADO DESCOMPACTADOR

Si se trata de un suelo arcilloso la demanda de fuerza para un brazo del arado descompactador se puede obtener mediante la siguiente relación:

F8,26 cm = 527 + 36,1 V

Donde:

F = Fuerza (N/brazo); V = Velocidad (Km/hr)

Esta relación es validad para herramientas separadas 30 cm, en suelo firme, a 8,26 cm de profundidad. Para otras profundidades (dx) la fuerza F(dx) se calcula con la siguiente relación (Ibañez y Hetz, 1988):

F(dx) = F8,26 cm x (dx/8,26)2

De esta manera, la demanda de fuerza para la labor de descompactación de suelo efectuada con un arado tipo GYMPA de tres brazos trabajando a una profundidad de 45 cm y a una velocidad de 3 Km/hr, sería:

F8,26 cm = 527 + 36,1 ( 3) = 635,3 N/brazo

Entonces:

F(dx) = 635,3 x ( 45/8,26)2 = 18.855 (N/brazo)

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Finalmente la demanda de Potencia a la Barra de Tiro (BDT) es igual a:

Potencia BDT = F(dx) (KN/Brazo) x Nº de Brazos x V (Km/hr) 3,6

Entonces:

Potencia BDT = 18,86 x 3 x 3 = 47,15 KW 3,6

La potencia calculada corresponde a la demanda de potencia en la barra de tiro o en el sistema de enganche del tractor. No existe información acerca de la potencia que puede entregar el tractor en estos elementos. La potencia que indican los centros de pruebas corresponde a la potencia del motor o la potencia medida en el TDF (toma de fuerza) del tractor trabajando a la velocidad nominal del motor a la cual el tractor entrega 540 rpm en el TDF. Para convertir la potencia medida en el enganche del tractor a potencia equivalente al TDF. Se aplica un factor de conversión relacionado con la condición de suelo en la que trabaja el tractor. Si se trata de un suelo firme en el que no se ha efectuado laboreo este factor corresponde a 0,625 (Ibañez y Hetz, 1988).

De esta manera:

PTDF = PBDT Factor Suelo Firme

Donde:

PTDF = Potencia Equivalente al TDF del tractor (KW). PBDT = Potencia equivalente la barra de tiro del tractor (KW). Factor Suelo Firme = Porcentaje de la PTDF disponible en la barra de tiro

en la condición de suelo firme. Entonces:

PTDF = 47,15 KW = 75,44 KW x 1,34 HP/KW = 101,1 HP al TDF 0,625

El cálculo realizado nos muestra que la demanda de Potencia de la Labor, depende principalmente de la profundidad de trabajo y la velocidad de avance del tractor.

Por ello es importante medir la velocidad de avance del tractor mientras trabaja, para ello marcamos una distancia de 20 m y medimos el tiempo que tarda el tractor en recorrer esa distancia, aplicando una sencilla relación obtenemos la velocidad de avance:

V = 72/ T

Donde:

V = Velocidad en km/hr

T = Tiempo promedio en segundos

Por ejemplo si el tractor se demora 24 segundos en recorrer 20 metros, entonces:

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7. MEDICIÓN DEL

PATINAJE DEL TRACTOR

Un parámetro importante de evaluar mientras el tractor trabaja, es el patinaje, que se define como la reducción de la distancia recorrida, expresada en porcentaje. El patinaje de las ruedas motrices constituye un inconveniente, ya que hace disminuir la velocidad de avance del tractor, con lo que se reduce la potencia disponible en la barra de tiro o en el sistema de enganche de tres puntos del tractor.

El mal ajuste del patinaje puede ocasionar problemas tales como desgaste prematuro de los neumáticos, baja eficiencia en la operación del tractor y fallas mecánicas en las partes componentes de los sistemas que están relacionados con la transmisión de potencia del tractor, ejemplo, diferencial, mandos finales, transmisión, etc. Para determinar el patinaje, se hace una marca en la rueda motriz del tractor y se mide la distancia que esta avanza en 5 revoluciones sin carga (A) y luego se mide en la labor, la distancia que el tractor avanza con el mismo número de revoluciones (B). De esta manera, el porcentaje de patinaje de la rueda será igual a:

Porcentaje de Patinaje = [(A-B)/ A] x 100

El porcentaje ideal de patinaje es de 10-15% para tractores con tracción sencilla, y de 8-12% para los tractores equipados con mando en las ruedas delanteras.

8. EL ARADO

CINCEL

El arado cincel, es un equipo de masivo empleo en la agricultura nacional, que ha venido a satisfacer la necesidad de romper y remover el suelo, sin invertirlo, a profundidades entre 20 a 35 cm. (Carrasco et al., 1993).

El arado de cincel que más se utiliza en Chile, es el de tipo integral con vástagos curvos. La estructura básica de este arado es el marco portador o chasis, en el cual de acuerdo a sus dimensiones, se pueden montar de 5 a 9 vástagos con mordazas indepen-dientes, lo que permite su modificación de acuerdo al tipo de trabajo y capacidad de potencia del tractor (Figura 3).

Este equipo tiende a romper las capas impermeables que limitan el adecuado suministro de oxigeno a los cultivos, situación que se presenta en los suelos compactados. Posee herramientas de labranza, que son vástagos, arcos de acero, o cinceles, montadas sobre brazos flexibles, los cuales fragmentan el suelo, sin inversión de capas (Riquelme y Carrasco, 1991; Carrasco et al., 1993). Esto incluye a una posible capa compactada, que comúnmente se conoce como “pie de arado”

El perfil de suelo trabajado por un arado cincel, además de disponer de un espacio poroso suficiente como para almacenar agua de lluvia de cualquier intensidad, no presenta la discontinuidad estructural que supone la formación de una suela de labor, o “pie de arado”, dejada por los arados de vertedera y disco (Carrasco y Riquelme, 2010).

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El arado cincel, suelta el suelo sin invertirlo ni mezclarlo, a profundidades menores a los 30 cm., incrementando con ello la porosidad en el subsuelo, sus condiciones estructurales y la capacidad de retención de humedad. En la actividad agrícola, cuando el suelo se compacta, a una profundidad no mayor a los 30 cm de profundidad, debido al tráfico de la maquinaria, conviene efectuar una labor de “estallamiento” con un arado cincel, o sea romper, quebrar y abrir el suelo, aumentando con esto su porosidad. En el caso del establecimiento de un cultivo, es fundamental cincelar el terreno para prevenir futuros problemas originados por la existencia de una capa compactada presente en el suelo (Riquelme y Carrasco, 1991).

Los arados cinceles de vástagos curvos han sido diseñados para lograr el máximo “estallamiento” de suelo con la mínima tracción. De acuerdo con el gráfico que se muestra en la Figura 4, a medida que aumenta el ángulo de ataque del cincel aumenta el requerimiento de tracción.

Conviene seleccionar un arado cincel con gran radio de curvatura en sus vástagos, ya que éstos proporcionan un mayor espacio libre vertical, evitando con ello problemas de atascamiento cuando existe un exceso de rastrojo mal manejado.

Como se observa en la Figura 5, la profundidad máxima de trabajo no es equivalente a la altura del vástago. Se recomienda no profundizar más allá del inicio de la curva superior del vástago, de lo contrario produce una sobrecarga, impidiendo el correcto empleo del arado.

Figura 5. Sobrecarga producida por un vástago curvo al trabajar a demasiada profundidad.

Figura 4. Efecto del ángulo de ataque de la herramienta (a) sobre la fuerza de tiro requerida para efectuar la labor

(Raghavan, et al., 1977).

Figura 6. Forma en que la mala ubicación de una rueda controlador de profundidad, sobrecarga la zona de rompimiento del cincel

incrementando con ello los requerimientos de potencia (Raghavan, et al., 1977) . El sistema de doble resorte de la mordaza de unión, protege el vástago y al marco portador, cuando la punta del cincel choca contra obstrucciones naturales, tales como piedras o raíces ocultas de árboles. Además el efecto amortiguador de este tipo de montaje, produce una acción vibratoria en suelos firmes y secos, lo que mejora el estallamiento lateral del suelo.

Las ruedas controladoras de profundidad del arado, deben ubicarse de tal modo que no interfieran con la zona de falla del suelo, tal y como se aprecia en la Figura 6.

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8.1. Forma de trabajo del arado cincel

El trabajo debe iniciarse en un costado del campo, realizando pasadas adyacentes a la anterior hasta terminar el potrero. Al llegar a las cabeceras del potrero, el arado debe levantarse desde el suelo al girar. Esto facilita el trabajo y protege los vástagos y el marco portador, de las fuertes presiones laterales. Si el cultivo se maneja con un sistema de riego por surco, es necesario seguir las hileras en la primera pasada, luego una segunda pasada en forma diagonal a la primera permitirá mejorar el micro relieve del suelo.

8.2. Ventajas del arado cincel,

respecto a otros arados

1. Ahorro de energía. La tracción requerida por unidad de ancho, trabajando a una misma profundidad, puede ser prácticamente la mitad de la requerida por un arado de vertedera.

2. Mejora la penetración del agua, conservando la humedad, además activa la circulación de los gases en el perfil, permitiendo una óptima ventilación del suelo.

3. Elimina el estrato compactado, o "pie de arado", provocado por el paso sucesivo del arado de vertedera o de disco a una misma profundidad, cuando el suelo tiene un contenido de humedad inapropiado.

4. Deja residuos de la cosecha anterior, lo que aminora notablemente el efecto de la erosión. Investigaciones realizadas en el exterior y en el país, demuestran que la labranza de otoño efectuada con arados de vertedera o disco, dejan el suelo desnudo y por lo tanto susceptible a la erosión provocada por el viento y la lluvia (Carrasco y Riquelme, 2010). 5. Evita la mayor proliferación de malezas. Un suelo trabajado sucesivamente

con arado cincel se aprecia más limpio, ya que como este implemento no invierte el suelo, no coloca semillas de malezas en condiciones de germinar. Caso contrario ocurre con los arados de disco y vertedera, los que al invertir el suelo ponen en la superficie gran cantidad de semillas de malezas, que causan problemas a los cultivos.

6. No produce desnivelaciones. Es común encontrar en todo el campo desniveles propios del terreno, pero aún más frecuente es encontrar camellones y surcos muertos, a causa de la utilización de implementos, como arados de discos o vertedera, por operarios poco capacitados. El arado cincel puede ser trabajado por cualquier operario, ya que no hay necesidad de abrir y cerrar melgas.

7. Mejora la estructura del suelo al evitar el excesivo mullimiento producido por otros implementos de labranza que van afectando las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo (Carrasco y Riquelme, 2010).

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9. BIBLIOGRAFÍA

Ashburner, John y Sims, Brian. 1984. Elementos de diseño del tractor y herramientas de labranza IICA. San José, Costa Rica. 473 pp.

Carrasco, J.; Antúnez, A.; Lemus, G., 2010. Conozca como es el suelo antes de establecer un huerto frutal. Revista Tierra Adentro. Instituto de Investigaciones Agropecuarias. Nº 88. Enero-Febrero. pp. 28-30.

Carrasco, J. y Riquelme, J. 2010. Equipos de labranza para el manejo del suelo. En: Manejo de suelos para el establecimiento de huertos frutales. Boletín INIA Nº 207. Rengo, Chile. pp 11-46

Ibáñez, Mario y Hetz, Edmundo. 1988. Arados Cinceles y Subsoladores. Departamento de Ingeniería Agrícola. Boletín de Extensión Nº 29. Universidad de Concepción. Chillán, Chile. 43 p.

Márquez, Luis. 2001. Maquinaria para la preparación del suelo, la implantación de los cultivos y la fertilización. Blake y Helsey España S.L. Editores. Madrid. 496 p.

Raghavan, G.; Mckeys, E.; Stemshorn, E.; Gray, A. And Beaulieu.1977. Vehicle compaction patterns in clay y soil. Transactions ASAE, 20(2):218-220,225.

Riquelme, J. y Carrasco, J. 1991. El arado cincel como conservador de suelos. Revista IPA La Platina Nº 60. pp 16-18.

Sánchez-Girón, Victor. 1996. Dinámica y Mecánica de Suelos. Ediciones Agrotécnicas, S.L. Madrid. 426 pp.

Yoshikawua, Shigehiko; Riquelme, Jorge y Nicasio Rodríguez. 2005. Compactación de los suelos En: Manejo y Practicas Conservacionistas del Suelo para un Desarrollo Sustentable del Secano (Riquelme y Yoshikawua, Editores). Boletín Técnico en Edición. INIA Quilamapu, Chillán, Chile.

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