vibraciones mecánicas 1 Análisis del RD 1311/2005, sobre la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición a

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Análisis del

RD 1311/2005,

sobre la protección de los

trabajadores frente a los riesgos

derivados de la

exposición

a

vibraciones mecánicas

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AUTOR: MANZANO SANZ, Felipe.

TÍTULO: Análisis del RD 1311/2005, sobre la protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición a vibraciones mecánicas.

FUENTE:Gestión Práctica de Riesgos Laborales, nº 24, pág. 16, Febrero 2006.

RESUMEN: En el Boletín Oficial del Estado del día 5 de noviembre de 2005 se publicó el Real Decreto 1311/2005, de 4 de noviembre, sobre protección de la salud y la seguridad de los trabajado-res frente a los riesgos derivados o que puedan derivarse de la exposición a vibraciones mecánicas, que transpone (con unos meses de retraso) al derecho español el contenido de la Directiva 2002/44 CE, del Parlamento Europeo y del Consejo de 25 de junio de 2002, sobre las disposiciones mínimas de seguridad y de salud relativas a la exposición de los trabajadores a los riesgos derivados de los agentes físi-cos (vibraciones), siendo la decimosex-ta Directiva específica con arreglo al apartado 1 del artículo 16 de la Directiva 89/391/CEE (comúnmente conocida como Directiva marco).

DESCRIPTORES: •RD 1311/2005.

•Vibraciones mecánicas.

•Normativa.

FICHA TÉCNICA

1 «Análisis y comentario del Real Decreto 1311/2005, de 4 de noviembre sobre la protección de la Salud y la Seguridad de los trabajadores frente a los riesgos derivados o que puedan derivarse de la exposición a vibraciones mecánicas».

El pasado día 5 de noviembre de 2005 fue publicado en el BOE el Real

Decreto 1311/2005 sobre la protección de la Salud y la Seguridad de los

trabajadores frente a los riesgos derivados o que puedan derivarse de la

exposición a vibraciones mecánicas. El presente artículo realiza un

análi-sis y comentario del mismo.

Felipe Manzano Sanz, Director del Departamento Jurídico de Enken Servicios de Prevención, S.L. (GRUPO MAPFRE|EMPRESAS).

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1. Análisis.

En el Boletín Oficial del Estado del día 5 de noviembre de 2005 se publicó el Real Decreto 1311/2005, de 4 de noviembre, sobre protección de la salud y la seguridad de los trabajadores fren-te a los riesgos derivados o que puedan derivarse de la exposición a vibraciones mecánicas, que transpone (con unos meses de retraso) al dere-cho español el contenido de la Directiva 2002/44 CE, del Parlamento Europeo y del Consejo de 25 de junio de 2002, sobre las disposiciones míni-mas de seguridad y de salud relativas a la exposi-ción de los trabajadores a los riesgos derivados de los agentes físicos (vibraciones), siendo la deci-mosexta Directiva específica con arreglo al aparta-do 1 del artículo 16 de la Directiva 89/391/CEE (comúnmente conocida como Directiva marco).

Este Real Decreto tiene ocho artículos, una disposición adicional, una disposición transitoria, una disposición derogatoria, dos disposiciones fi-nales y un estrictamente técnico anexo. Como es habitual en todo desarrollo reglamentario que, en este caso, lo es también (y posibilitado por su ar-tículo 6) de la Ley de Prevención de Riesgos La-borales, se determina en su articulado, y es anun-ciado en su extensa introducción (o, aun sin ese nombre, exposición de motivos) el objeto y el ámbito de aplicación referido a las actividades en las que los trabajadores estén o puedan estar ex-puestos a riesgos derivados de vibraciones mecá-nicas como consecuencia de su trabajo. Como la directiva de la que procede, y en transposición literal, incluye lo que, a los efectos del Real De-creto, debe entenderse por vibración transmitida al sistema mano-brazo y vibración transmitida al cuerpo entero; especifica los valores límite de ex-posición diaria y los valores de exex-posición diaria que dan lugar a una acción, tanto para la vibración transmitida al sistema mano-brazo como para la vibración transmitida al cuerpo entero, así como la posibilidad, que la directiva también otorga, de excepcionar determinadas circunstancias y el pro-cedimiento que debe seguirse para ello.

Asimismo, prevé diversas especificaciones re-lativas a la determinación y evaluación de los ries-gos, y establece, en primer lugar, la obligación de que el empresario efectúe una evaluación de los niveles de vibraciones mecánicas a que estén ex-puestos los trabajadores, que incluirá, en caso ne-cesario, una medición; regula las disposiciones en-caminadas a evitar o a reducir la exposición, de

manera que los riesgos derivados de la exposición a vibraciones mecánicas se eliminen en su origen o se reduzcan al nivel más bajo posible.

También incluye la obligación de que el em-presario establezca y ejecute un programa de me-didas técnicas y/o de organización, además de un listado de los factores que, especialmente, deben ser tomados en consideración. Especifica que los trabajadores no deberán estar expuestos en nin-gún caso a valores superiores al valor límite de ex-posición (aunque, como se expone más adelante, esto no es del todo estricto) e introduce la excep-ción otorgada por la directiva, de manera que de-terminadas disposiciones no serán de aplicación en los sectores de la navegación marítima y aérea en lo que respecta a las vibraciones transmitidas al cuerpo entero en determinadas condiciones y con una serie de garantías adicionales.

Igualmente, recoge dos de los derechos bási-cos en materia preventiva, como son la necesidad de formación de los trabajadores y la información a estos (sin embargo, hace mucho mayor hinca-pié, como se verá, en la información que en la for-mación), así como la forma de ejercer los trabaja-dores su derecho a ser consultados y a participar en los aspectos relacionados con la prevención. Establece disposiciones relativas a la vigilancia de la salud de los trabajadores en relación con los riesgos por exposición a vibraciones mecánicas, te-niendo en cuenta que su objetivo es la prevención y el diagnóstico precoz de cualquier daño para la salud como consecuencia de la exposición a vibra-ciones mecánicas (lo que, a juicio del autor de es-te artículo supone una falla, precisamenes-te, en la prevención) y que los resultados de la vigilancia deberán tenerse en cuenta al aplicar medidas pre-ventivas en un lugar de trabajo concreto, como no podía ser de otra manera.

En otro orden de cosas, la propia directiva re-conoce que determinados equipos no permiten respetar los valores límite de exposición, debido fundamentalmente a dificultades tecnológicas. Debido a ello, el Real Decreto ha optado por el mantenimiento de períodos transitorios que, sin embargo, no agotan inicialmente los plazos esta-blecidos por la directiva. Al mismo tiempo, el Real Decreto encarga al Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo para que realice estudios especializados en materia de vibraciones mecáni-cas, teniendo en cuenta el estado de la técnica y experiencia obtenida en otros Estados.

Este Real

Decreto

prevé diversas

especificaciones

relativas a la

determinación y

evaluación de

los riesgos, y

establece la

obligación

de que el

empresario

efectúe una

evaluación de

los niveles de

vibraciones

mecánicas a

que estén

expuestos los

trabajadores

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2. Comentarios.

A) Este es un Real Decreto, que se mueve, desde una cierta “pereza” de la potestad regla-mentaria, entre lo jurídico, con cierta falta de con-creción y ciertos conceptos indeterminados, y aún, ciertas afirmaciones sorprendentes, y lo estricta-mente técnico al establecer valores límite, que siempre reconfortan porque, desde este ámbito, el operativo, siempre sabe uno a lo que atenerse.

En cuanto a la afirmación de que ha existido, en este Real Decreto, cierta pereza de la

potes-tad reglamentaria,se debe, como se dice más

atrás, a que se ha optado por transponer, en tér-minos de literalidad, la mayor parte del contenido de la directiva, sin especificar demasiado. Es cier-to, que la directiva 2002/44 CE tuvo un proceso de elaboración, consulta y aprobación un tanto tortuoso, de ahí que se adivinan los compromisos detrás de un texto a veces muy prolijo, a veces reiterativo y, también a veces, algo contradictorio; pero en el ordenamiento interno puede hacerse (y, así se debería hacer para la aplicación práctica y sin ambages en beneficio de la protección de los trabajadores) una precisión de los términos de la directiva, sin que por ello, se incumpla nin-guna norma jurídica ni se añadan más obligacio-nes. Paradójicamente con esta crítica, en el pre-ámbulo de la directiva se dice: «Es necesario que un sistema de protección contra las vibraciones se limite a fijar, sin detalles inútiles, los objetivos que se deben alcanzar, los principios que han de respetarse y las magnitudes fundamentales que han de utilizarse para permitir a los Estados miembros aplicar las disposiciones mínimas de forma equivalente».

Así, se observa que los artículos 2 (definicio-nes), apartados 1 y 2 del artículo 3 (Valores límite de exposición y valores de exposición que dan lu-gar a una acción), buena parte de los artículos 4 (Determinación y evaluación de riesgos) y 5 (Dis-posiciones encaminadas a evitar o a reducir la ex-posición), el artículo 6 (información y formación de los trabajadores), el artículo 7 (consulta y parti-cipación de los trabajadores) y, también, buena parte del artículo 8 (vigilancia de la salud) son transcripción literal de los términos de la directiva. B) En el artículo 2, desoyendo la máxima de que lo definido no entrará en la definición, se expresa (tanto el la norma europea como en la española) que: «… se entenderá por:

a. Vibración transmitida al sistema mano-bra-zo: la vibración mecánica que, cuando se transmite al sistema humano de mano y brazo, supone riesgos para la salud y la se-guridad de los trabajadores, en particular, problemas vasculares, de huesos o de arti-culaciones, nerviosos o musculares. b. Vibración transmitida al cuerpo entero: la

vi-bración mecánica que, cuando se transmite a todo el cuerpo, conlleva riesgos para la sa-lud y la seguridad de los trabajadores, en particular, lumbalgias y lesiones de la colum-na vertebral».

Es decir, se podría haber aprovechado para expresar qué se entiende por «vibración mecáni-ca2

» y qué elementos (equipos pueden producir-la). Tal vez, estas cuestiones, se dejen para la Guía Técnica del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, pero esto es susceptible de provocar la expresión antigua de “largo me lo fiáis”, por la experiencia que se tiene en lo dilata-da que resulta en el tiempo la elaboración y pre-sentación de dichas guías.

C) Por lo que hace a los valores límite que expre-sa el artículo 3, nada hay, lógicamente que objetar, pues es siempre obligacional y técni-camente preferible un valor establecido en un Real Decreto, directo, es decir, proveniente del área social, que esperar a una interpreta-ción o a una fijainterpreta-ción en un documento de normalización. Y, el procedimiento se estable-ce en las partes (A y B) del Anexo al Real De-creto (y a la Directiva), si bien, el Técnico3

que lo aplique ha de tener en cuenta la norma UNE-EN ISO 5349-1 (2002) y la norma ISO 2631-1 (1997).

Ahora bien, el mismo artículo 3, en su aparta-do 3, establece un complejo procedimiento en ca-so de que se superen ocasionalmente los valores

límite establecidos, expresado de la siguiente ma-nera: «Cuando la exposición de los trabajadores a las vibraciones mecánicas sea de forma habi-tual inferior a los valores de exposición diaria es-tablecidos en el apartado 1.b) y en el apartado 2.b, pero varíe sustancialmente de un período de trabajo al siguiente y pueda sobrepasar oca-sionalmente el valor límite correspondiente, el cálculo del valor medio de exposición a las vi-braciones podrá hacerse sobre la base de un período de referencia de 40 horas, en lugar de ocho horas, siempre que pueda justificarse que los riesgos resultantes del régimen de exposi-ción al que está sometido el trabajador son infe-riores a los que resultarían de la exposición al valor límite de exposición diaria.

Dicha circunstancia deberá razonarse por el empresario, ser previamente consultada con los trabajadores y/o sus representantes, constar de forma fehaciente en la evaluación de riesgos la-borales y comunicarse a la autoridad laboral mediante el envío a esta de la parte de la eva-luación de riesgos donde se justifica la excep-ción, para que esta pueda comprobar que se dan las condiciones motivadoras de la utiliza-ción de este procedimiento».

Es decir, un procedimiento que, ineludible-mente, es técnico, pues quién si no un técnico puede justificar que los riesgos resultantes del ré-gimen de exposición al que está sometido el tra-bajador son inferiores a los que resultarían de la exposición al valor límite de exposición diaria; pe-ro, además, es jurídico pues requiere justificación para proceder a la consulta con los trabajadores o con sus representantes, si hubiere, y luego comu-nicarse a la autoridad laboral, con el documento inicial de la parte de la evaluación de riesgos don-de se justifica la excepción, para que se efectúe una (hay que decir, posible) comprobación. Si bien, no se aclara el plazo para comunicar a la au-toridad tal excepción. Tampoco se aclara si como documento inicial justificativo de tal decisión, la parte de la evaluación de riesgos a la que se refie-ra la justificación de la excepción haya de ser de la inicial o de ulteriores.

D) En el artículo 4, intitulado, como se ha des-crito, «Determinación y evaluación de ries-gos», sorprende que se utilice el término «de-terminación» que hace la directiva, en lugar de el de «identificación», que es el que em-plea la normativa española, pues así como,

2 En tal sentido, para aproximarse a la cues-tión, el Diccionario de la Real Academia Española detalla lo que se entiende por Vibración: «Cada movimiento vibratorio, o doble oscilación de las moléculas o del cuerpo vibrante» y por Vibrar: «Oscilar alternativamente en torno a su posición de equilibrio»

3 Técnico en Higiene Industrial, según el apar-tado 3 del artículo 3 de este Real Decreto.

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en cambio, se han utilizado, en el artículo 8 los de «vigilancia de la salud», en lugar de los de «control de la salud» que utiliza la directi-va, aquí se debería haber mantenido el mis-mo criterio.

Pero, más allá de esta consideración semán-tica, porque determinación e identificación pue-den considerarse, aquí, sinónimos, el conjunto del precepto reglamentario tiene que ser explicado a la luz de su propia especificidad, del apartado 3 del artículo 1 del propio Real Decreto 1311/2005 y del artículo 5 del Reglamento de los Servicios de Prevención.

En efecto, se establece en este artículo una nítida separación entre dos conceptos y acciones que, hasta ahora, eran casi consustanciales ante los riesgos de higiene industrial: la evaluación de riesgos y las mediciones. ¡Cuántas actas de la Ins-pección de Trabajo y Seguridad Social no se ha-brán levantado por ausencia de mediciones en la evaluación de riesgos!

En el artículo 6 del Real Decreto 1311/2005, la medición no es consustancial, sino complemen-taria y/o separada de la evaluación. Y, en primer lugar, hay que tener en cuenta que el citado apar-tado 3 del artículo 1 del mismo establece que

«Las disposiciones del Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamen-to de los servicios de prevención, se aplicarán ple-namente al conjunto del ámbito previsto en el apartado 1, sin perjuicio de las disposiciones más específicas previstas en este Real Decreto.»

Y son estas disposiciones más específicas las que, como ocurre siempre en Derecho, se antepo-nen a las más “genéricas” del Reglamento de los

Servicios de Prevención,en lo relativo a las

medi-ciones en el procedimiento de la evaluación. Así es; si repasamos el artículo 5, conjugado con el 3, de dicho Reglamento, hay que recordar que la valoración –o estimación de la magnitud del riesgo– ha de hacerse a partir de la informa-ción obtenida sobre la organizainforma-ción, característi-cas y complejidad del trabajo, sobre las materias primas y los equipos de trabajo existentes en la empresa y sobre el estado de salud de los

traba-jadores,para, a continuación, procederse a la

de-terminación de los elementos peligrosos y a la identificación de los trabajadores expuestos a los

mismos,para terminar valorando a continuación

el riesgo existente en función de criterios obje-tivos de valoración, según los conocimientos técnicos existentes, o consensuados con los tra-bajadores, de manera que se pueda llegar a una conclusión sobre la necesidad de evitar o

de controlar y reducir el riesgo.Y también, a los

efectos antes descritos, se tendrá en cuenta la información recibida de los trabajadores sobre los aspectos señalados.

De todas formas, sí que es aplicable, en to-do caso, el apartato-do 2 del artículo 5 del

Regla-mento de los Servicios de Prevención,en tanto

que, el procedimiento de evaluación utilizado deberá proporcionar confianza sobre su resulta-do; y que, en caso de duda, deberán adoptarse las medidas preventivas más favorables, desde el punto de vista de la prevención.

Ahora bien, el siguiente párrafo del mismo apartado 3 de dicho artículo 5 contempla la inclu-sión obligatoria de las mediciones, análisis o en-sayos que se consideren necesarios, salvo que se trate de operaciones, actividades o procesos en los que la directa apreciación profesional acreditada permita llegar a una conclusión sin necesidad de recurrir a aquéllos, siempre que se

cumpla lo dispuesto en el párrafo anterior, es

decir, siempre que

Pero, si existiera normativa específica de apli-cación, el procedimiento de evaluación deberá ajustarse a las condiciones concretas estableci-das en la misma.

Por último, y aquí surge la gran especificidad del artículo 4 del Real Decreto 1311/2005 con respecto al apartado 3 del artículo 5 del

Regla-mento de los Servicios de Prevenciónestablece

que cuando la evaluación exija la realización de

mediciones, análisis o ensayos y la normativa no indique o concrete los métodos que deben em-plearse, o cuando los criterios de evaluación contemplados en dicha normativa deban ser in-terpretados o precisados a la luz de otros crite-rios de carácter técnico, se podrán utilizar, si existen, los métodos o criterios recogidos en: a. Normas UNE.

b. Guías del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, del Instituto Nacional de Silicosis y protocolos y guías del Minis-terio de Sanidad y Consumo, así como de

Se establece

una nítida

separación entre

dos conceptos

y acciones

que, hasta

ahora,

eran casi

consustanciales

ante los riesgos

de higiene

industrial: la

evaluación de

riesgos y las

mediciones

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Instituciones competentes de las Comuni-dades Autónomas.

c. Normas internacionales.

En ausencia de los anteriores, guías de otras entidades de reconocido prestigio en la materia u otros métodos o criterios profesiona-les descritos documentalmente que cumplan lo establecido en el primer párrafo del apartado 2 de este artículo y proporcionen un nivel de con-fianza equivalente.

Una vez que está expuesto lo anterior, es necesario transcribir el texto de este artículo 4 del Real Decreto 1311/2005, para acotar y com-prender todo su significado:

En su apartado 1, se establece que «El em-presario deberá realizar una evaluación y, en ca-so necesario, la medición de los niveles de vi-braciones mecánicas a que estén expuestos los trabajadores, en el marco de lo dispuesto en el artículo 16 de la Ley 31/1995, de 8 de noviem-bre, y en la sección 1.a del capítulo II del Regla-mento de los servicios de prevención, aprobado por el Real Decreto 39/1997, de 17 de enero. La medición deberá efectuarse de conformidad con el apartado A.2 o con el apartado B.2 del anexo, según proceda».

Es decir, la medición no tiene que formar parte de la evaluación, si ello no va a ser impres-cindible para determinar las medidas preventivas a adoptar. Lo que constituye una excepción a lo establecido en la Sección 1ª del Capítulo II del Reglamento de los Servicios de Prevención al que este artículo se remite. Pero, en caso de ser necesaria la medición, la metodología a seguir se establece en los dos apartados del anexo al Real Decreto.

Ahora bien, ¿cómo se evalúan estos riesgos higiénicos sin mediciones? La respuesta, aunque parcial, está en el primer inciso del segundo apartado del artículo 4, que dice: «Para evaluar el nivel de exposición a la vibración mecánica, podrá recurrirse a la observación de los méto-dos de trabajo concretos y remitirse a la infor-mación apropiada sobre la magnitud probable de la vibración del equipo o del tipo de equipo utilizado en las condiciones concretas de utili-zación, incluida la información facilitada por el fabricante».

Es decir, se establece un procedimiento de evaluación que está basado en la apreciación di-recta y en informaciones objetivas que pueda haber proporcionado el fabricante del equipo de trabajo de que se trate. No está de más recordar aquí, la necesidad de completar este procedi-miento con el que derive de la vigilancia de la salud de los trabajadores y, especialmente, de las informaciones que puedan proporcionar los propios trabajadores, como se expresa en el apartado 1 del artículo 5 del Reglamento de los

Servicios de Prevención, más arriba transcrito.

Asimismo, este procedimiento de evaluación de los riesgos que pueden producir las vibraciones mecánicas ha de proporcionar confianza en su resultado, como también, en el propio artículo 5

del Reglamento de los Servicios de Prevención,

se prescribe.

De este procedimiento de evaluación, al que este Real Decreto 1311/2005 (y la directiva de la que procede) denomina “operación”, hay que di-ferenciar la medición que, continúa el siguiente inciso del precepto, precisa del uso de aparatos específicos y de una metodología adecuada.

Finalmente, el segundo párrafo del apartado y artículo comentados, establece que el empresa-rio [léase, a través del profesional de la preven-ción de riesgos laborales] deberá justificar, en su caso, que la naturaleza y el alcance de los ries-gos relacionados con las vibraciones mecánicas hacen innecesaria una evaluación más detallada de estos.

Con independencia de lo que se refleja en el apartado 3 de este artículo 4, acerca de que eva-luación y medición se programarán y efectuarán a intervalos establecidos y la obligación de man-tenerse actualizadas, hay que distinguir (como más adelante, en el apartado 4 de este mismo artículo, se menciona) entre: la exposición, el ni-vel de exposición, el tipo de exposición, y la du-ración de la exposición. Pero como no hay una definición de todo ello, a continuación, se hace una aproximación:

Exposición a vibraciones mecánicas:

recep-ción en el sistema humano mano-brazo o en el cuerpo entero de vibraciones mecánicas emitidas por (o provenientes de) equipos de trabajo que emitan vibraciones mecánicas que pueden provo-car alteraciones para la salud de los trabajadores que los utilizan.

Nivel de exposición a vibraciones

mecáni-cas: intensidad o estimación de la magnitud del

daño que puede causar la exposición a vibracio-nes mecánicas, determinado por la evaluación y/o medición de las mismas. Tipo[s] de exposición a

vibraciones mecánicas: Continua, intermitente,

de sacudidas repetidas, y ocasional.

Duración de la exposición a vibraciones

me-cánicas:Tiempo de exposición a los distintos tipos

de exposición.

Y, por lo que respecta al apartado 4 de este ar-tículo 4, hay que manifestar una reiteración de lo antes expresado, tanto de lo expresado en las dis-posiciones contenidas en los artículos anteriores, como en lo que se ha comentado, pues se estable-ce una obligación, entre metodológica y “circuns-tancial”, a la hora de evaluar, de tal manera que ha-brá que tener en cuenta los siguientes aspectos:

a. El nivel, el tipo y la duración de la exposi-ción, incluida toda exposición a vibraciones intermitentes o a sacudidas repetidas.

Es evidente que el nivel de exposición y su duración, así como el tipo darán lugar a valorar la magnitud del riesgo.

b. Los valores límite de exposición y los valores de exposición que dan lugar a una acción previstos en el artículo 3.

Nótese, pues, que valor límite de exposición y valor de exposición son dos magnitudes distintas, como establece el artículo 3, en términos de nor-malización. Pero queda la duda de la relación exis-tente o que pudiera existir entre el valor de exposi-ción y el nivel de la exposiexposi-ción. Sugiere la cuestión un juego de palabras, algo así como que hay que evaluar primero el nivel de exposición para evaluar después el riesgo, porque en el inicio de este ar-tículo 3, reacuérdese, se habla de la medición de

los niveles de vibracionesy después de la

eva-luación del nivel de exposición.

c. Todos los efectos que guarden relación con la salud y la seguridad de los trabajadores especialmente sensibles expuestos al ries-go, incluidas las trabajadoras embarazadas

Esta es una cuestión legal que deriva del artículo 25 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

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d. Todos los efectos indirectos para la seguri-dad de los trabajadores derivados de la in-teracción entre las vibraciones mecánicas y el lugar de trabajo u otro equipo de trabajo.

Esta cuestión implica, para los técnicos en prevención de riesgos laborales, especialidad de higiene industrial, una verdadera sutileza.

e. La información facilitada por los fabricantes del equipo de trabajo con arreglo a lo dis-puesto en la normativa que regula la seguri-dad en la comercialización de dichos equipos.

Esta información, debemos recordar también, se ha de tener en cuenta para evaluar el nivel de exposición.

f. La existencia de equipos sustitutivos

conce-bidos para reducir los niveles de exposición a las vibraciones mecánicas.

Resulta obvio que si se sustituye el equipo de trabajo que tenga reducidos niveles de vibracio-nes, el nivel de exposición y la magnitud del riesgo resultarán harto menores, pues es claro que así se aplica el principio de acción preventiva de reducir o controlar los riesgos en su origen.

g. La prolongación de la exposición alas vibra-ciones transmitidas al cuerpo entero des-pués del horario de trabajo, bajo responsa-bilidad del empresario.

Esta cuestión está en relación con la duración de la exposición; como es evidente, a mayor du-ración, mayor probabilidad, siempre en conjuga-ción con los demás factores que conforman la magnitud de este riesgo, especialmente el de su intensidad o nivel.

h. Condiciones de trabajo específicas, tales como trabajar a temperaturas bajas.

Es otro de los factores a tener en cuenta, coadyuvante de una mayor magnitud del riesgo.

i. La información apropiada derivada de la

vi-gilancia de la salud de los trabajadores in-cluida la información científico-técnica publi-cada, en la medida en que sea posible.

Finalmente, esto es reiteración de lo ya expli-cado pues, en cuanto a la información apropiada

derivada de la vigilancia de la salud, se establece en el artículo 5.1 del Reglamento de los Servicios de Prevención; y respecto a la información, cientí-fico-técnica, es una posibilidad a tener en cuenta.

Y, por último, este larguísimo artículo 4, finali-za estableciendo la obligación de adoptar las me-didas preventivas derivadas de la evaluación del riesgo y la planificación de su ejecución, como es-tablece la sección 2ª del Capítulo II del

Reglamen-to de los Servicios de Prevencióny los artículos 5

y 6 del propio Real Decreto 1311/2005, que se comentan, a continuación.

E) Las medidas encaminadas a evitar los ries-gos de exposición a las vibraciones mecáni-cas o a reducirlos la mínima expresión posi-ble, se encuentran contenidos en el artículo 5 de este Real Decreto, aunque sorprende que se diga esto tras haber efectuado la eva-luación, pues ésta, recordémoslo otra vez, se efectúa cuando los riesgos no se pueden evitar.

Por eso, el apartado 2 de este artículo esta-blece medidas a adoptar en un supuesto con-creto, el de la superación de los valores límites de exposición normalizada y los valores de expo-sición normalizada; medidas destinadas a redu-cir la exposición, algunas de las cuales, vuelven a ser las de eliminar o reducir el riesgo en su ori-gen y otras son estrictamente preventivas y de protección que constituirán un programa de me-didas técnicas y/o de organización; se enume-ran, a continuación:

a. Otros métodos de trabajo que reduzcan la necesidad de exponerse a vibraciones mecánicas.

b. La elección del equipo de trabajo adecuado, bien diseñado desde el punto de vista ergo-nómico y generador del menor nivel de vi-braciones posible, habida cuenta del trabajo al que está destinado.

c. El suministro de equipo auxiliar que reduz-ca los riesgos de lesión por vibraciones, por ejemplo, asientos, amortiguadores u otros sistemas que atenúen eficazmente las vi-braciones transmitidas al cuerpo entero y asas, mangos o cubiertas que reduzcan las vibraciones transmitidas al sistema mano-brazo.

La afirmación

de que ha

existido cierta

pereza en

la potestad

reglamentaria se

debe a

que se

ha optado

por transponer

literalmente la

mayor parte

del contenido

de la directiva

comunitaria

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d. Programas apropiados de mantenimiento de los equipos de trabajo, del lugar de trabajo y de los puestos de trabajo.

e. La concepción y disposición de los lugares y puestos de trabajo.

f. La información y formación adecuadas a los

trabajadores sobre el manejo correcto y en forma segura del equipo de trabajo, para así reducir al mínimo la exposición a vibra-ciones mecánicas.

g. La limitación de la duración e intensidad de la exposición.

h. Una ordenación adecuada del tiempo de trabajo.

i. La aplicación de las medidas necesarias

pa-ra proteger del frío y de la humedad a los trabajadores expuestos, incluyendo el sumi-nistro de ropa adecuada.

No obstante, si con todo, se supera el valor límite de exposición, el empresario tomará de in-mediato medidas para reducir la exposición a niveles inferiores a dicho valor límite. Asimismo, determinará las causas por las que se ha supe-rado el valor límite de exposición y modificará, en consecuencia, las medidas de protección y prevención, para evitar que se vuelva a sobrepa-sar.Pero ello no es aplicable a los sectores de la navegación marítima y aérea en lo que respecta a las vibraciones transmitidas al cuerpo entero, cuando, teniendo en cuenta el estado actual de la técnica y las características específicas del lugar de trabajo, no sea posible respetar el valor límite de exposición pese a la puesta en práctica de medidas técnicas y/o de organización.

Ahora bien, el uso de esta excepción sólo podrá hacerse en circunstancias debidamente justificadas, mediante consulta previa a los traba-jadores y/o a sus representantes, reforzando la vigilancia de la salud de los trabajadores y de-biendo constar en la evaluación de riesgos, ade-más de comunicarlo a la autoridad laboral. F) El artículo 6, un tanto confuso en su redacción,

está dedicado a la información a los trabajado-res de los trabajado-resultados de la evaluación y de las medidas preventivas adoptadas; y a un aspecto concreto de la formación que deben recibir.

La formación se refiere a las prácticas de tra-bajo seguras, para reducir al mínimo la exposi-ción a las vibraciones mecánicas.

Pero, de entre la información a recibir, sor-prende la de conocer las circunstancias en las que los trabajadores tienen derecho a una vigilancia

de su salud,cuando, con independencia de las

cir-cunstancias, el derecho a la vigilancia de la salud está reconocido legalmente, en cualquier caso. G) Precisamente de la vigilancia de la salud

se ocupa el artículo 8 del Real Decreto 1311/2005, en el que se cita al artículo 22 de la Ley de Prevención de Riesgos

Labora-les y al 37.3 del Reglamento de los Servicios de Prevención.

Aunque, en materia de riesgos derivados de vibraciones mecánicas, el objetivo de la vigilancia de la salud es: la prevención y el diagnóstico pre-coz de cualquier daño para la salud como con-secuencia de la exposición a vibraciones mecá-nicas. Dicha vigilancia será apropiada cuando: a. La exposición del trabajador a las

vibracio-nes sea tal que pueda establecerse una rela-ción entre dicha exposirela-ción y una enferme-dad determinada o un efecto nocivo para la salud.

b. Haya probabilidades de contraer dicha enfer-medad o padecer el efecto nocivo en las con-diciones laborales concretas del trabajador. c. Existan técnicas probadas para detectar la

enfermedad o el efecto nocivo para la salud.

En cualquier caso, todo trabajador expuesto a niveles de vibraciones mecánicas superiores a los valores establecidos en el apartado 1.b) y en el apartado 2.b) del artículo 3 tendrá derecho a una vigilancia de la salud apropiada.

En aquellos casos señalados en el artículo 3.3 y en el artículo 5.4, en que no pueda garanti-zarse el respeto del valor límite de exposición, el trabajador tendrá derecho a una vigilancia de la salud reforzada, que podrá incluir un aumento de su periodicidad.

La perplejidad puede inundar al suscriptor leyendo este precepto pues, ¿acaso no ha de ser siempre la vigilancia de la salud la apropia-da? ¿acaso la periodicidad de los exámenes de salud no ha de ser la que establezca el corres-pondiente protocolo o, en su defecto, la que establezcan otras metodología o el criterio del Médico del Trabajo? ¿qué significa reforzada, sólo más periodicidad?

Dejando a un lado otros apartados de este mismo artículo, que podrían ser objeto de un co-mentario monográfico, el apartado 3 dice que cuando la vigilancia de la salud ponga de mani-fiesto que un trabajador padece una enfermedad

o dolencia diagnosticable…si esto es así, es que

la vigilancia de la salud y la prevención han fallado, al menos para el trabajador afectado, y como es

Si se sustituye

el equipo de

trabajo que

tenga reducidos

niveles de

vibraciones,

el nivel de

exposición y la

magnitud del

riesgo resultarán

harto menores

(8)

un daño para la salud, el empresario deberá lle-var a cabo una investigación, tal y como estable-ce el apartado 4 del artículo 16 de la Ley de Pre-vención de Riesgos Laborales; este precepto no se cita en el Real Decreto aunque sí que enume-ran exhaustivamente las medidas a adoptar por el empresario.

H) Del resto de las disposiciones merece la pena destacar la transitoria única que, en su primer apartado, es de carácter técnico respecto a equipos de trabajo que emitan vibraciones:

«Cuando se utilicen equipos de trabajo puestos a disposición de los trabajadores antes del 6 de julio de 2007 y que no permitan res-petar los valores límite de exposición habida cuenta de los últimos avances de la técnica y/o de la puesta en práctica de medidas de

organi-zación, las obligaciones previstas en el artículo 5.3 no serán de aplicación hasta el 6 de julio de 2008 y, en el caso particular de los equipos uti-lizados en los sectores agrícola y silvícola, hasta

el 6 de julio de 2011.»Es decir, una moratoria

que va a ser, seguro, objeto de controversia y de preguntas por parte de los suscriptores de esta Revista.

El segundo y tercer párrafos de esta disposi-ción transitoria encarga al Instituto Nacional de Se-guridad e Higiene en el Trabajo realizar, antes del 31 de diciembre de 2007, estudios técnicos espe-cializados en materia de vibraciones mecánicas, teniendo en cuenta el estado de la técnica y la ex-periencia obtenida en otros Estados y, a la vista de tales estudios, el Gobierno, previa consulta a las organizaciones sindicales y empresariales más re-presentativas, procederá a la modificación de este

Real Decreto para determinar la fecha definitiva de aplicación de las obligaciones previstas en el artículo 5.3.

I) Sería conveniente que, como autoriza la dis-posición final segunda de este Real Decreto, el Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, pre-vio informe de la Comisión Nacional de Segu-ridad y Salud en el Trabajo, procediera a dictar cuantas disposiciones son necesarias para la aplicación y desarrollo de este Real Decreto pues, como queda expresado, hay aspectos oscuros o contradictorios, desde el punto de vista técnico, que merece la pena aclarar para una eficaz protección de la seguridad y salud de los trabajadores que han de utilizar en el trabajo equipos de trabajo o equipamientos de las instalaciones de los lugares de trabajo que emiten vibraciones.

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