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Omar Carreño

Camino al

Minimalismo

Aprendiendo que Menos es Mejor

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Epílogo: José Luis Carreño Castilla

© Fotografía del Autor

http://analisisrealista.com

Información de Contacto:

[email protected]

Twitter: @OmarBlogAR

Camino al Minimalismo

Aprendiendo que Menos es Mejor

1ª. Edición

México

Copyright © Omar Carreño 2012.

Siéntete libre de tomar algunas partes del libro y replicarlas en línea o de

manera impresa, pero por favor agrega un link a

http://analisisrealista.com

Si necesitas más de unos párrafos por favor contacta mediante un correo

electrónico a

[email protected]

Idea de portada: Marina del Carmen Martínez Sánchez

Diseño de portada: Suemy Escobedo Neyra

Formato interno: Omar Israel Carreño Robles

Imágenes internas: Alejandro Jaime Reyes

Edición: Omar Carreño y Cosmofarlike

Comentarios sobre esta edición:

[email protected]

ISBN en trámite

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Mi historia ... 5  Un vistazo inicial al Mundo del Minimalismo y su justificación ... 11  Consideraciones preliminares ‐ Aspectos fundamentales del Camino al Minimalismo ... 13  Capítulo 1 ‐ Minimalismo en tu vida ... 16  Mi inicio en el Camino al Minimalismo ... 18  Iniciando el Camino ... 23  Modificando algunos hábitos ... 26  Enfócate en lo importante ... 35  ¡Cálmate! ... 37  Remando contra la sociedad ... 38  Minimalismo Mental ... 40  Actitud Minimalista ... 42  Autocontrol ... 44  Capítulo 2 ‐ Minimalismo en tus posesiones ... 48  ¿Cuántas cosas necesitas? ... 50  Cada cosa en su lugar ... 55  Total libertad ... 58  Comprender el desapego y la renuncia ... 62  Aprendiendo a depurar ... 65  Depurando ropa ... 76  Depurando adornos ... 81  Depura pertenencias que no utilices ... 85  Capítulo 3 ‐ Minimalismo y tus finanzas ... 89  Reduce la deuda ... 91  Aprende a organizar tu dinero ... 97  Control con las compras ... 100  Lo que realmente importa ... 104  Tener lo que se necesita... 106 

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Cuida tu alimentación ... 113  Reduce las presiones ... 119  Ejercítate regularmente ... 125  Capítulo 5 ‐ Minimalismo y la relación con los demás ... 128  ¿Quiénes tienen que estar? ... 130  No esperes que todos te comprendan ... 132  La importancia de la gente que quieres ... 134  ¿Qué compromisos son importantes? ... 137  Capítulo 6 ‐ Minimalismo y tu desenvolvimiento profesional ... 142  Simplifica tus actividades ... 145  Organízate mediante listas de actividades o tareas... 149  Enfócate en hacer tu labor ... 152  Prepárate constantemente ... 156  Capítulo 7 ‐ Minimalismo contigo mismo ... 160  Menos TV y más lectura ... 163  Comparte tiempo con las personas que amas ... 165  La felicidad es hoy ... 167  Modifica tus ambiciones ... 169  Conclusión ... 173  Epílogo ... 177  Sobre el Autor ... 180 

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Hay aspectos en los que no puedes minimizar como son los agradecimientos ya que uno de los momentos más importantes en la vida es poder agradecer a quienes hacen posible realizar los proyectos que nos acercan más a nuestros ideales.

Gracias a Dios, por darme la oportunidad de llegar a esta vida, conocer su obra y disfrutarla al máximo.

Gracias a Marina, por ser mi compañera de vida, mi mejor amiga, mi persona y mi cómplice en todos los proyectos que emprendo. Sin tu apoyo nada de esto sería posible, gracias “Poshita” preciosa, Te Amo.

Gracias a mis papás, por ser un ejemplo de vida y de superación constante, esto viene como resultado de las enseñanzas de ambos.

Gracias a mi hermano, cuya esencia de la simplicidad de la vida siempre ha sido de gran ejemplo para mí.

Gracias a mi familia por ser parte de mi vida en todos los momentos más sagrados e importantes.

Gracias a mi familia política que me han ayudado a conocer y disfrutar mucho más de la vida.

Gracias a mis amigos por estar ahí en todo momento.

Gracias a Isela Muñoz, Jerónimo Sánchez, Sonia Sánchez, Morelos Barros, Valentina Thorner, Roberto Sánchez, Francisco Alcaide, José Miguel Bolívar, David Torné, Jeroen Sangers, Karla Bayly, Sofía Macías, Francisco Sáez, Christian Reyes, Ana Arizmendi, Joan Lanzagorta, Rubén Alzola, Miguel de Luis, Avalón, Saeed y Marco Ayuso su apoyo en este Camino ha sido invaluable, me han enseñado una nueva forma de vivir y disfrutar la vida. Pero sobre todo Gracias a ti mi querido lector, porque sin tu preferencia esto no hubiera existido, este proyecto que ahora tienes en tus manos me

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“Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú

algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo”.

Buda (563 AC-486 AC) Fundador del budismo.

Soy Omar Israel Carreño Robles. Un abogado, funcionario público, bloguero, esposo, hijo, amigo, una persona que como muchas tengo un trabajo de nueve a siete y me enfrento al caos de una de las ciudades más grandes del mundo; además soy Minimalista.

Minimalista porque desde hace un tiempo he aprendido que vivir con menos es mejor, que mi único y verdadero objetivo es buscar la felicidad; y creo fervientemente que el Minimalismo, la idea de vivir con menos cosas, alejarme del consumismo y enfocarme en lo importante es el camino idóneo.

En esta era en la que se juzga por el hecho de verificar cuánto tienes y de ahí acercarte a cuánto vales, se vive en una carrera constante por encontrar cosas que nos den la tan anhelada felicidad; pero en esta búsqueda solo nos encontramos queriendo justificar con más posesiones una felicidad inmediata, pasajera.

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Todo esto poco a poco va saturando nuestra vida y de tantas cosas que tenemos vamos olvidando que están ahí; se convierten en parte de nuestro paisaje diario, no las utilizamos pero las tenemos. La felicidad no está ahí.

Compramos y nos saturamos, planeamos cosas y vivimos sometidos a un estrés constante que va mermando nuestra salud y entonces viene el siguiente cuestionamiento: ¿De qué nos sirvió tener tantas cosas si ni siquiera las hemos podido disfrutar?

En pocas palabras, el ritmo de vida actual nos invita a consumir más de lo que necesitamos y a creer que nuestra existencia es más importante por lo que podamos presumirle al de a lado.

Se tiene por costumbre el mal hábito de adquirir, llenar nuestro espacio de cosas, dedicarle un tiempo valioso a mantenerlas, limpiarlas y ordenarlas; pero sobre todo a tener de más "por si acaso", o "para cuando" las vayamos a utilizar”. Pero por nuestra misma necesidad de adquirir y generar para adquirir, nunca nos damos la oportunidad de realmente disfrutar de las cosas que ya poseemos.

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No es en si mismo un libro autobiográfico, pero si referiré muchas cosas que me han servido para hoy estar en un punto en el que mis posesiones materiales se han vuelto secundarias, ya que tengo justo lo que necesito y al igual que yo, tú también podrás llegar a este nivel.

Antes de empezar tengo que aclararte algunas cosas. El camino al minimalismo es un camino personal y no puedes obligar a nadie a tomarlo. Es un camino difícil en el que tendrás que dejar ir muchas cosas que hoy "crees" que significan algo en tu vida, pero si realmente quieres sentirte libre, en algún momento tendrán que salir.

Te advierto que desde este momento, tu vida ya nunca volverá a ser igual a como la conoces hoy. Romperemos muchos paradigmas, cosas que has creído desde el momento en que empezaste a tener conciencia del valor del dinero y de la vida en sociedad; pero te garantizo que una vez que lo hayas iniciado tendrás la oportunidad de conocer la verdadera felicidad, esa que tanto se dice que el dinero no puede comprar.

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Recuerda que a esta vida has llegado sin nada y de la misma forma te irás. Entonces, ¿Qué vale más? Disfrutar hoy nuestra vida plenamente, es un camino a la felicidad real y eso no tiene ningún precio que pueda pagarse en dinero.

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Parece complicado que una persona hable de un tema sin conocer antes su historia, pues bueno quiero contarles que hace unos años fui lo que se conoce como un comprador materialista acumulador.

Desde muy pequeño tenía una extraña fascinación por coleccionar muchas cosas, cualquier cosa que llegara a mis manos era digna de ser guardada, a donde fuera encontraba algo que llamaba mi atención y se convertía en un tesoro invaluable que guardaba fácilmente.

Coleccioné revistas por muchos años y lo peor es que llegué a un punto de tenerlas y comprarlas por el simple hecho de que me había acostumbrado a hacerlo, era como parte de mis obligaciones y cada quince días iba y las compraba. Ni siquiera las leía, solo las guardaba.

Así era con muchas cosas, conforme fui creciendo mis gustos fueron cambiando. Llegaron los DVD’s y era lo mismo, en mi presupuesto había un apartado especial para ese concepto y aunque no los viera, tenía que acumularlos, formaban parte de una videoteca que algún día vería, en algunas vacaciones.

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Lo mismo ocurrió con los libros de mi carrera, presumía con todos mis amigos que tenía todos los libros de cada materia, algunos de los cuales he de confesar que solo leía un capítulo a lo mucho, pero eran para cuando tuviera que consultarlos, lo cual es el día que no ha ocurrido. Lo peor es que al ser materialista tampoco los sacaba de mi casa, porque les podía pasar algo.

De cualquier viaje que hacía tenía que obtener un recuerdo, era a veces más mi obsesión por encontrar un cenicero, una tasa y una gorra (claro, las tres cosas) que disfrutar el viaje, ¡Ah! Por cierto, mis maletas siempre iban repletas de ropa como si el viaje fuera una mudanza, aunque la realidad es que se trataba de un fin de semana; pero es que había cosas que no podía dejar o que se podrían ofrecer en caso de que "algo" pudiera ocurrir, tal vez un día más o que se descompusiera el transporte, lo que fuera.

Para mí resultaba fundamental que cada año en mi cumpleaños o en navidad me dieran algo, tenía que acumular cosas, así fuera un videojuego o una camisa; hablando de ropa esta era igual de importante, atesoraba ropa que ya no me quedaba, pero que significaba algo, un evento o un viaje y se iban acumulando cada vez más cosas.

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podía recordar que lo tenía o dónde lo había guardado, lo que me obligaba a obtener otra cosa de la misma naturaleza por lo que podía llegar a tener hasta tres pares de audífonos, por citar un ejemplo.

Lo peor es que la acumulación me resultaba natural y tenía ropa guardada que ni siquiera recordaba haber adquirido. He de confesar que desde hace mucho siempre he tratado de ser muy ordenado en mis finanzas, este no era el problema, sino que como ya dije, presupuestaba todas mis compras programadas, eran parte de mis gastos fijos, aunque no lo necesitara.

Mi primera depuración vino el día en que me preparaba para casarme hace poco más de dos años y saqué cerros y cerros de cosas que había guardado desde la secundaria, libros de materias cursadas, exámenes, guías de estudio, revistas, etc. Salieron tantas que me espanté, simplemente no lo podía creer. Esa primera experiencia fue liberadora, pero a la vez triste porque en ese momento sentía que me estaba deshaciendo de parte de mi historia.

Todo ese materialismo excesivo me resultaba complicado, pero mi acumulación no era nada más en ese rubro sino también me gustaba saturarme la vida con muchos compromisos. Había

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ocasiones que aceptaba dos eventos diferentes el mismo día, y corría de un lado a otro porque tenía que cumplir en todos lados, a pesar de las distancias, sentía que tenía que hacerlo todo, no sabía decir que no, entonces por supuesto no disfrutaba nada, solo cumplía por cumplir y siempre en algún lado quedaba mal.

Era un exceso y una saturación constante, el desgaste hizo llegar también el estrés y vinieron las enfermedades y el cansancio propios de tantas cosas encima.

En mi trabajo reinaba el caos y muchas veces era irresponsable y desinteresado, me aburría fácilmente y me desesperaba cuando las cosas no salían como yo las quería, dejaba las cosas al último y sentía gran satisfacción en trabajar de noche, me decía que era el momento en que la verdadera inspiración llegaba; todo esto era consecuencia de no tener la mente en calma y enfocada en lo importante.

Obviamente tenía muchos "amigos" que vivían de la misma forma y era una competencia constante por ver quién había adquirido qué cosa.

Fue entonces que tuve la oportunidad de encontrar el Minimalismo, y me di cuenta que no estaba disfrutando

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estresar mi vida que en vivirla realmente.

Vino entonces un cambio de paradigma en mi vida, empecé a incorporar hábitos que me ayudaron a alejarme del consumismo que enfrentamos hoy en día, me fui haciendo una persona más centrada en lo verdaderamente importante y dejé de comprar cosas porque tenía que hacerlo.

Me fui alejando poco a poco de las personas que no aportaban un crecimiento real en mi vida y con las que solo "competía". A decir verdad fue algo digamos mutuo, ya que dejó de resultar divertido tanto para ellos como para mí, el vínculo que nos unía, es decir, una falsa amistad trabada en el consumismo.

Aprendí que para vivir plenamente necesitaba muchas menos cosas de las que tenía, que aquello que no tuviera un lugar o una función primordial en mis actividades diarias tendría que salir, y fue mucho más fácil así organizar mi vida.

Definí los aspectos en los que realmente tenía que enfocar mi atención y también me di cuenta que no puedo cambiar la forma de ser de las demás personas, cada quien descubre el

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camino cuando está listo, cuando acepta que hay la posibilidad de vivir alejado de la saturación y emprende una vida sencilla.

Hoy que he pasado por diferentes etapas, mi principal deseo es compartir las diferentes técnicas que han permitido mejorar mi vida, esa es la razón por la que este libro tiene su origen y estas son las cosas por las que he pasado para llegar aquí.

Por lo que hoy sé muchas personas han estado en situaciones similares y siguen acumulando y acumulando cosas, saturando sus vidas, pero ese no es el verdadero camino a la felicidad, por el contrario, la felicidad está muy lejos de las cosas materiales que no necesitamos.

Así que te invito a continuar con la lectura de Camino al Minimalismo.

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justificación

Hoy en día vivimos en un mundo complejo y difícil, un mundo lleno de excesos: exceso de información, exceso de productos, exceso de modas, exceso de mercadotecnia y publicidad, exceso de tendencias y exceso de cosas en nuestras vidas. Estos excesos son los responsables de enfermedades, presiones, deudas y una falsa expectativa de lo que es la felicidad.

Como consecuencia existe una triste apreciación de la vida misma y nos limitamos la posibilidad de disfrutar los momentos, saturando nuestro espacio vital con bienes materiales que aparentan ser la razón de nuestra existencia, pero que sólo constituyen cosas acumuladas sin ningún valor real más que la posesión física del mismo.

Para contrarrestar esta situación surge una corriente de choque que ha permitido establecer los cimientos necesarios para generar un cambio positivo en nuestra vida, a esta corriente se le denomina Minimalismo.

El Minimalismo

tiene por objeto simplificar la vida, estableciendo

limitaciones a nuestros hábitos de consumo, de organización y

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de actuación con la firme determinación de gestar un cambio

que mejore nuestra existencia

.

A través de esta filosofía nos enseñamos a llevar una vida sencilla, ponderando las experiencias a los bienes materiales, aprendiendo a vivir con menos cosas en vías de lograr un desarrollo personal que nos haga sentir mejor.

A cada ser humano nos llega un momento en el que tenemos la oportunidad de echar un vistazo a una opción de vida distinta a la que llevamos, un camino mejor, que sabemos que aparejará cambios radicales en nuestra vida, y aquí nos encontramos en la paradoja de seguir nuestro cómodo camino o tomar la nueva alternativa asumiendo el riesgo de lo que conlleve. Yo lo vi y decidí tomar el Camino al Minimalismo. Hoy puedo decir que ese es el camino correcto.

Me siento muy entusiasmado de que estés leyendo estas palabras, juntos iniciaremos un viaje a un mundo lleno de oportunidades y con un estilo de vida único que nos permitirá aprender a disfrutar la vida desde una perspectiva distinta, la vida minimalista.

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Camino al Minimalismo

Antes de iniciar el camino debes tener presente lo siguiente:  El Minimalismo implica muchos cambios por lo que debes

tener la mente abierta, el cambio es posible.

 El proceso es paulatino, no esperes obtener resultados desde el primer día, los cambios en nuestros hábitos tardan de treinta a sesenta días en fijarse en nuestra vida.  Muchas personas han seguido su camino normal o aún no

han visto el portal del Camino al Minimalismo, así que no estarán de acuerdo en muchos de tus nuevos conocimientos y hábitos por lo que debes estar consciente de que vendrán críticas, pues nadie quiere que cambies, pero te garantizo que el cambio es para mejorar.

 El Camino al Minimalismo es un viaje personal, no intentes cambiar a las personas que te rodean ni mucho menos cambiar sus costumbres y hábitos, poco a poco serás un ejemplo e inspiración para los demás y de esa forma llegarán al camino.

 Algunos de los pasajes de este libro te serán más útiles que otros, pues se relacionan más con tu forma de ser actual, sin embargo te exhorto a intentar todo lo que aquí

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se plantea, cada uno de los ejercicios tiene una finalidad específica en el proceso minimalista.

 Te invito a que durante la lectura de este libro, te des la oportunidad de analizar los temas hasta que en verdad los hayas digerido y comprendido a la perfección, no hay ninguna prisa, no hay presiones, el Camino al Minimalismo es lento pero seguro.

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Capítulo 1 - Minimalismo en tu vida

“Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo”.

Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

El primer acercamiento con este término siempre es complejo, tal vez ya hayas escuchado algo al respecto, pero, ¿por qué tendría que ser algo útil para ti? Pues muy fácil, porque el estilo de vida actual es una contraposición a lo natural y lo simple, hay tantas cosas que incluir que estamos sumamente atosigados e invadidos de cosas y momentos de mucha presión.

Mucha gente conoce y acepta que las cosas podrían ser de una manera distinta, alejarse de las presiones cotidianas, de las exigencias de la vida moderna y disfrutar nuevos espacios y momentos; pero lamentablemente nadie nos había “recordado” propiamente la forma de hacerlo.

Incorporar el Minimalismo en tu vida es un medio bastante lógico para lograr los primeros pasos hacia un camino lleno de momentos y experiencias, de autocontrol y sobre todo de enfoque y autoconocimiento.

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que si, lo que tienes que hacer es aprender a incorporar ideas como si fueran elementos de rescate en una vida saturada por la información mercadológica actual.

¿Qué es mejor? ¿Vivir en la presión, en el estrés, en la incertidumbre y ver como tus días se apagan de una forma cotidiana sin ningún objetivo en mente más que el materialismo, el consumismo y la obsolescencia programada? o ¿Vivir disfrutando de los momentos, aplicando nuevos y mejores aspectos para ser feliz y enfocándote en lo importante?

Creo que no se necesita ser un “genio” para saber que hay otra opción que podríamos intentar. Nada pierdes con tratar, el punto es encontrarte con alternativas, alternativas que al día de hoy no has tenido, así que comencemos con este maravilloso viaje.

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Mi inicio en el Camino al Minimalismo

Para poder iniciar debidamente quiero contar mi experiencia previa al Minimalismo y porqué sé que muchos de ustedes, al igual que yo en aquel momento, se encuentran en una situación similar.

En aquel entonces mi ritmo de trabajo era muy pesado, tenía un horario de entrada pero no de salida, y no conforme con eso, hacía muchos compromisos sociales posteriores al horario laboral, lo cual me mantenía muy saturado de actividades. En ocasiones “Don Importante” andaba corriendo de un lado de la ciudad a otro, porque me comprometía a dos eventos el mismo día.

Aunque desde hace ya algunos años me he vuelto muy ordenado con mis finanzas personales, aun así había cosas que compraba por costumbre, no podía perdonar un viaje, un concierto o un paseo sin comprarme algún o algunos recuerdos. Era más mi preocupación por tener un "comprobante" de que había estado en determinado lugar más que disfrutarlo en sí mismo.

Lo mismo ocurría con discos, películas, libros, revistas y cuanta cosa tuviera el hábito de comprar, aunque no los usara. Muchas

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necesitaba, así que iba acumulando y acumulando cosas.

Había ropa que ya no me quedaba, pero tenía muchos "recuerdos", así que aunque no la usaba no la podía tirar, me resultaba muy difícil desprenderme de mis cosas, eran “mías” y en cierta forma representaban "algo". Había logrado acumular muchas cosas en mi vida, eso era realmente un exceso.

Me encontraba en una situación, en la cual me había vuelto prácticamente dependiente a las medicinas para la gastritis, la colitis y la migraña. Me sentía sumamente presionado, tenía quince kilos de sobrepeso y lo peor es que no veía ningún remedio lógico a mis constantes problemas de salud.

Las noticias eran pieza fundamental en mi rutina diaria, era sensible a todas las tragedias del mundo y me preocupaba y enojaba por la situación mundial, sentía que de alguna forma era mi "obligación" estar enterado de los problemas que aquejaban a la población del mundo.

Vivía presionado, pensando en lo que iba a pasar mañana, en que si las cosas "tenían" que salir de tal o cual forma. Hacer un viaje era un verdadero tormento para mí, tenía que prever

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todas las posibles adversidades que se me pudieran presentar y llevar todo lo que pudiera ocupar en caso de que una situación desastrosa ocurriera.

En el aspecto tecnológico las cosas no eran muy diferentes, tenía mi laptop saturada de canciones, vídeos, fotografías, copias de documentos, carpetas, presentaciones de

power point

y libros electrónicos que iba adquiriendo, descargando y generando al paso de los días; tenía un

iPod

lleno de canciones de las cuales no escuchaba ni una décima parte, pero eso sí, hacía hasta treinta listas de reproducción de mis favoritas, listas que contenían cuando menos ciento cincuenta canciones diferentes, para cuando se ofreciera.

Cuando abrí mi primera cuenta de

Twitter

llegué a seguir a quinientas cincuenta personas en menos de dos meses, además tenía mi suscripción al

Facebook

,

MySpace

,

Hi5

y me inscribía a cualquier red social a la que me llegara una invitación, ni modo de ser grosero con quien había tenido la gentileza de tenerme entre sus contactos y no contestarle.

Tenía unas cinco cuentas de correo electrónico, cada una de ellas era para diferente uso: para el banco, para el ocio, para negocios, para blogs. Para todo había cuentas, ¡qué organizado! ¿no? Obviamente había que dedicarle su tiempo a cada una de

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Muchas cosas las tenía "por si acaso" o "para cuando se ofreciera", pero cuando se ofrecía ya no podía recordar dónde estaba o siquiera que las tenía.

Obviamente siempre justificaba mis posesiones en base a mis necesidades, sin embargo muchas veces, por no decir en todas, mis necesidades no eran acordes con mis posesiones; me limitaba a no experimentar cosas nuevas, ni conocer lugares, porque presuponía que de antemano no me iban a gustar.

Cuando se trataba de acomodar todo mi reguero, normalmente salía solamente una pequeña bolsa de basura, para todo lo demás siempre había espacio, aunque el closet estuviera a punto de reventar o los cajones fueran un reto casi imposible de cerrar, me era muy difícil desprenderme de mis cosas.

Llegó el momento de la verdad. La presión, el estrés y la saturación habían llegado al máximo, fue así como navegando en internet leí en un blog un tema sobre vivir con menos cosas y menos presiones y de ahí hubo un comentario más especializado. Fue entonces que ante mi estaba la decisión:

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seguir como estaba o iniciar el Camino al Minimalismo; opté por hacer el cambio e iniciarme en el Minimalismo.

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Tras esta breve introducción saltaremos de plano a iniciar el camino, desde este momento te quiero advertir (nuevamente) que este no es un camino sencillo, requiere de mucho sacrificio, disciplina y entrega.

Sacrificio porque tendrás que dejar ir muchas cosas que consideraste "prioritarias" para ti, de esas cosas que pensaste que estarían contigo por el resto de tus días, pero poco a poco irás comprendiendo a lo largo de esta lectura que las cosas no te definen en lo absoluto, no eres lo que posees, sino lo que hacemos, lo que pensamos y lo que amamos.

Disciplina porque tendrás que ir incorporando nuevos hábitos que te permitirán enfocarte en lo absolutamente esencial para ti, tendrás que ir incorporando los "principios minimalistas" y esto te orillará a dejar de lado las ideas consumistas que hoy te acompañan.

Entrega porque aprenderás de una forma un poco ortodoxa que lo que hasta hoy creías correcto ha sido el resultado de una ideología social y económica que se ha enfocado en hacerte creer que necesitas de ciertas cosas para ser mejor persona y ser más feliz. A través de los siguientes capítulos te encontrarás

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con el hecho de que no hay nada mejor para obtener esos resultados que entregarte a los demás o simplemente a ti mismo.

Este camino tiene que llevarse paso a paso. Muchos, cuando el Minimalismo llega a sus vidas viven una sensación tan increíble que creen que debe deshacerse de toda su vida "anterior" en un fin de semana, sin embargo esto es imposible, para eso implementé el camino, porque es un proceso paulatino.

Tienes que abarcar muchas etapas, cruzar por muchos momentos y encontrarte a ti mismo en el medio, ahí es donde te podrás dar cuenta de qué es lo más importante para ti. Tal vez te des cuenta que te apasiona cocinar, pero en cierto momento depuraste todos tus utensilios de cocina, o que te encanta pintar pero no te habías dado la oportunidad de intentarlo de nuevo y depuraste todos tus artículos de pintura, ¿me explico?

Con el Minimalismo de tu lado tendrás la oportunidad de encontrar ese espacio para aquello que realmente te mueve y te hace feliz, pero para esto habrás tenido que leer un poquito más, por eso es que no entré de lleno al momento de la depuración de tus cosas, sino que primero quiero que te encuentres contigo mismo y la relación que tienes con las cosas que te rodean en este momento.

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Mejor aún, tal vez realmente no necesites nada para llevar a cabo lo que te hace feliz, entonces si puedes sacar todo aquello que no te es útil, pero para eso primero hay que modificar tus conductas actuales.

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Modificando algunos hábitos

Ya hemos hablado un poco de ciertos principios esenciales del minimalismo, pero hasta ahora no te he dicho de forma práctica los hábitos que tienes que ir adquiriendo para poder enfocarte en lo que es importante para ti.

Una de las primeras cosas que tienes que aprender es que durante toda tu vida te han enseñado a ser un consumidor de diversos productos, te han dicho que para verte mejor debes tener el último artículo o comprar ciertas marcas que hay en el mercado, reunirte con cierto tipo de gente porque eso te dará mayor estatus social, etc.

Son muchas las ideas que se han ido grabando en tu mente y que te han marcado tu forma de ser; no puedo negarlo es sumamente complejo romper tales paradigmas, pero puede lograrse.

A partir de hoy te voy a dar una herramienta que te acompañará por el resto de tus días y cambiará mucho tu forma de ver las cosas: Tú eres el dueño de tu propio destino.

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oportunidad.

No necesitas comprar lo último y lo más caro, no necesitas heredar una enorme propiedad, no necesitas endeudarte veinte años para ser mejor de lo que eres, tus decisiones te acompañarán por el resto de tus días y son estas decisiones las que repercutirán en tu destino.

Un hábito es una conducta reiterada que hacemos con base en las costumbres que hemos ido adquiriendo y con lo que hemos aprendido a vivir de cierta forma que nos ha resultado adecuado hasta hoy.

Pero, ¿realmente estos hábitos te han dado la felicidad de tu vida?, ¿comprar indiscriminadamente ciertos productos que ahora tienes ahí a la vista te han hecho mejor persona?, ¿saberte con ciertas deudas te ha acercado a las personas que amas?

El primer hábito que debemos cambiar es nuestro hábito de consumo.

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Tienes que revisar dentro de ti cuáles son tus debilidades, para mí lo son las gorras, ("¿Perdón?" Mmmh, si ya saben las gorras, cachuchas, boina, casquete, las gorras); durante mucho tiempo las compraba y guardaba, porque como muchos saben soy abogado y trabajo de traje y corbata de lunes a viernes.

Los únicos días que podía usar mis gorras eran los fines de semana y lo peor de esto es que siempre vestía solo unas dos o tres, pero tenía muchas más que esas.

Además no todos los fines de semana podía usarlas porque no siempre hacía lo mismo, entonces no podía andar con mi gorra por el mundo como si fuera el atuendo más apropiado para cualquier ocasión.

Al consumir una gorra estaba solamente acrecentando una "colección" inútil en su totalidad, por eso decidí que debía cambiar ese hábito de consumo que no me satisfacía realmente, era hacerlo por hacerlo, una compra justificada por un supuesto gusto personal.

La realidad de las cosas es que muchos de nosotros tenemos ese tipo de hábitos, compramos cosas por el gusto de tenerlas, más no las usamos ni las necesitamos en lo absoluto.

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Este ejemplo fue una burda expresión de los hábitos de consumo, pero lo que si les puedo decir es que hay quien no puede resistirse a los zapatos, a la ropa, a los accesorios, a las películas, y casos ya muy extremos a los carros, las propiedades, las joyas, etc.

Aclaro, no estoy diciendo que eso sea algo malo, solo estoy diciendo que justo eso es lo que debemos combatir, los excesos innecesarios, nuestra actitud compulsiva a poseer cosas que realmente no definen nuestra personalidad. De haber seguido con esa actitud, ¿cómo hubiera sido recordado? Como "el loco de las mil y una gorras".

Para cambiar ese hábito de consumo, lo que hice fue reconocer que estaba haciendo compras inútiles al respecto, dejar de ir a buscar una gorra cada vez que iba a algún lugar (lo hacía normalmente durante una salida en la que vendieran ese tipo de souvenir) y contenerme.

No fue fácil, lo aclaro con franqueza, ya que se había vuelto una "costumbre", pues bueno es precisamente eso lo que conforma un hábito, la costumbre o cotidianidad con la que hacemos cierto tipo de cosas.

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Debes estar consciente de que los hábitos de consumo incorrectos te saturan, te endeudan y te hacen perder el sentido hacia lo que es realmente importante en tu vida.

El segundo hábito que tenemos que modificar es nuestro nivel de acumulamiento.

Una vez conocí a una pareja sumamente exitosa profesionalmente, ambos relativamente jóvenes habían unido sus vidas con ciertas metas profesionales y económicas en las cuales no figuraba el hecho de ser padres.

Querían tener mucho, querían tenerlo todo, viajar y disfrutar su vida juntos era el ideal perfecto, tenían que comprar todo aquello que se les cruzara en su camino, y la verdad eran sumamente generosos el uno con el otro, los regalos que se daban brillaban de lo costosos y llamativos que eran.

Lamentablemente ese estilo de vida los hacía vivir con un exceso de estrés en el trabajo, su vida social se había reducido significativamente, ambos tenían horarios sumamente difíciles y el problema vino cuando vieron que habían acumulado demasiadas pertenencias materiales.

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que les diera razones para llevar esta vida, y fue entonces que cayeron en cuenta de que ya no cabían literalmente en su departamento que era un espacio más que suficiente para dos personas.

Desde mi perspectiva lo lógico hubiera sido deshacerse de todo aquello que ya no usaban y realizar un cambio sustancial a su estilo de vida, pero cuando ellos vieron esta situación la decisión que tomaron fue ¡que necesitaban un lugar más grande para vivir y poder acumular más!

Entonces se enfocaron en adquirir un lugar más grande y “solucionaron” su problema. ¿Creen que son personas realmente felices? Claro que no, a los dos años de haberlo hecho cada uno siguió su camino por separado, pero eso sí, hubo una cruel batalla por las posesiones adquiridas durante el matrimonio.

Un estilo de vida así no puede considerarse ideal para nadie, la

acumulación material debe verse como una justificación a

muchas carencias emotivas en nuestra vida.

No digo que sea una constante, pero la realidad es que la acumulación indiscriminada es parte de una racionalización a

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tratar de mantener siempre una atadura con algo material que demuestre algo más allá del significado propio de la experiencia.

El tercer hábito que habremos de modificar es el de la debilidad a decir que si a todo.

Nuestro mundo se ha vuelto cautivo de muchos estándares y convencionalismos que nos obligan a ser demasiado hipócritas en varios sentidos, hay que "hacer" ciertas cosas para pertenecer a un grupo social y realizar algunas actividades porque es lo que está bien hacer.

La capacidad de “estereotipar” a las personas se ha vuelto un deporte para muchos y si te encuentras en tal o cual situación, entonces te vuelves de cierta "tribu urbana" por lo que ya no es factible cambiarte o llevarte con otro tipo de gente.

Esto para mi ha sido un problema desde la secundaria, el que te "clasifiquen" en un grupo social determinado, y ¿si no quiero pertenecer a ninguno? ¡Ah! Entonces eres de los "X". Pues muchas gracias, que así sea.

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ciertos lugares, adquirir ciertas cosas de determinada marca, usar cierta ropa y asistir a algunos eventos porque todos en tu grupo van y tienes que hacerlo.

Estos requisitos son indispensables para lograr ese nivel de pertenencia, y muchas veces te sientes obligado moralmente a decir que si a todo, aunque eso implique anteponer tus verdaderos intereses y aspectos de relevancia en la vida que a ti te pertenece y a nadie más.

No quiero con este discurso decirte que dejes de hacer todo aquello que te ha definido durante toda tu vida, lo que te quiero decir es que aprendas a tener cierto libre albedrío, escarba un poquito dentro de ti y encuentra aquellas cosas que no haces por gusto sino porque te sientes obligado a hacerlas.

Tal vez no lo veas así, pero muchas cosas que haces hoy te alejan de quien verdaderamente eres, te alejan de la felicidad y todo por no atreverte a decir: “Gracias, pero será en otra ocasión”.

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Cuando hayas logrado brincar a ese nivel te sentirás no solo más auténtico, sino en verdad libre, lo cual te dará la posibilidad de enfocarte en lo importante.

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Una de las principales ventajas del Minimalismo es que te dará la posibilidad de enfocarte en lo que es realmente importante para ti.

Actualmente hay tanto bombardeo por diferentes medios que resulta que todo tiene mucha relevancia en nuestra vida.

Nos fijamos en cosas materiales y creemos que al poseer más entonces nuestra vida está cobrando mayor importancia. Volteamos a ver las cosas que tienen los demás y pensamos que estamos en una constante competencia, por lo que surge la "importante" decisión de superarlos cueste lo que cueste.

El mundo del comercio actual nos ha hecho creer que lo importante es lucir de cierta forma, tener determinadas cosas, frecuentar algunos lugares y consumir ciertos productos, con lo cual seremos más felices y demostraremos cierto estatus.

La verdad es que eso no es realmente importante. Lo importante es la forma en la que estás viviendo, la trascendencia que dejas en los demás, el amor que les das a

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tus semejantes, la calidad de vida que tienes y las experiencias que acumulas.

Piensa en el legado que vas a dejar para tu mundo, ¿cómo te gustaría ser recordado? Como una persona feliz que tuvo una vida plena o como alguien que no dejaba de tener cuanta cosa se le atravesaba enfrente. Créeme que a los segundos nadie los recuerda mucho.

Para ser honestos creo que lo que debe contar realmente es la forma en la que estás viviendo, que estás haciendo hoy por ti y cómo te sientes. Te puedo garantizar que si en este momento no te sientes pleno contigo mismo, al seguir este camino encontrarás un impulso diferente.

El Minimalismo te ayuda a encontrar tiempo para que realices aquellas cosas que le dan sentido a tu vida, lo que te define como ser humano y que mejora tu existencia; así sea estar más con tu familia, con tus amigos o contigo mismo, porque al eliminar la saturación solo tendrás espacio para llenarlo con lo que es importante.

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La saturación en la que vivimos al poseer muchas cosas, tener que pagarlas, el tener muchos compromisos, el estar agobiados por todos los pendientes y sobre todo el tratar de mantener una forma de vida alejada de lo esencial es un generador natural de estrés.

No puedes controlarlo todo, nadie puede, por eso si tienes una vida saturada, acumulas cosas sin sentido y no has encontrado todavía lo que es importante para ti, ¡cálmate!

Dedicar un tiempo para estar en paz contigo mismo, cultivar tu mente y cerrar todo el "ruido" del mundo actual te ayuda a encontrar tu camino y a cambiar los hábitos que te afectan, pero para esto tienes que bloquear el "bombardeo".

Relajarte es una parte crucial en el Camino al Minimalismo. Dejar de preocuparte por lo que dicen los demás y sacar de tu vida todo aquello que sobra y ocupa un espacio te dará la libertad para sentirte mucho más tranquilo contigo mismo.

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Remando contra la sociedad

Después de haber vivido por más de año y medio con la ideología y cultura minimalista, me he dado cuenta que es una situación completamente ajena a los “dogmas” socialmente establecidos. Todo mundo quiere que compres o tengas algo, en parte es para compartir un poquito la culpa que se siente por tener más de lo que se necesita.

Otro factor radica en que todo esto es completamente ajeno a lo que se considera “normal”, tener menos cosas de manera voluntaria no suena como algo muy congruente en un mundo impulsado por el comercio.

Aquí es donde debes enfrentarte contigo mismo y descubrir lo que es verdaderamente importante: compartir todo lo que la sociedad consumista quiere hacer contigo y con la saturación de posesiones que no necesitas, o experimentar la libertad que te brinda el tener la oportunidad de poseer aquello que necesitas y nada más.

¿Por qué es tan importante este paso? Porque pocas personas podrán realmente enfocarse en lo que es importante cuando también tienen que preocuparse por todas las demás posesiones existentes a su alrededor.

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La

sociedad no puede determinar quien eres

, tampoco te pueden hacer tener lo que no necesitas. Es momento de que tomes la rienda de tu vida y aprendas a tomar tus propias decisiones; que si también entre ellas está en comprarte un artículo que no necesitas tanto, también deberás comprender y aceptar tu decisión.

Aquí el punto es que nadie te orille a tener más cosas de las que necesitas, por una cuestión emocional o simbólica, sino más bien porque te has dado cuenta que vivir con menos es mejor y lo que hoy necesitas es llevar una vida mejor de la que hoy tienes. Por eso estás aquí.

Recuerda que la predisposición al consumismo es una cuestión que ya está arraigada en la mente de muchas personas, más no debe ser un parte aguas en la tuya, debes ser consciente de muchas más formas para lograr lo que es mejor para ti y eso no está determinado por aquello que posees.

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Minimalismo Mental

El poder la mente es fundamental para lograr cualquier cosa que nos propongamos. A partir de este momento te invito a que adoptes un Minimalismo Mental en tu vida, esto será el verdadero inicio en el camino que estás emprendiendo.

Para lograrlo lo primero que debes hacer es adoptar la siguiente idea: menos es mejor.

Piensa en los beneficios de una vida lejos de la saturación, lejos de una carga emocional acompañada del consumismo y con aquello que necesitas.

Visualiza una vida perfecta en la que

las cosas materiales no

son fundamentales

, existen, más no son lo más importante para ti; lo importante son las

experiencias

, los

momentos

, la

libertad

y la posibilidad de

enfocarte

en aquello que realmente te hace feliz.

Este ejercicio te ayudará a encontrar un rumbo determinado, te permitirá deshacerte de aquello que hace que tu carga existencial sea más pesada, es como el impulso inicial para lograr todo lo que te propongas.

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Mentalizarte con la idea de que menos es mejor te permitirá establecer parámetros bien definidos respecto de aquello que realmente necesitas, te ayudará a descartar lo que no es importante y te dará la libertad de elegir siempre con esa idea como máxima para tu vida, ya que te ayudará a tomar mejores decisiones.

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Actitud Minimalista

Ya que has incorporado la mentalidad minimalista ahora tienes que asumir la actitud. En esta vida la actitud que asumas ante las circunstancias que se te presentan será decisiva para alcanzar tus metas fundamentales.

La actitud minimalista está

determinada por un enfoque directo

hacia aquello que es importante para ti, tiene tintes de

desprendimiento físico de aquellas posesiones innecesarias,

gratitud y entrega por el simple hecho de existir y tener la

oportunidad de disfrutar cada nuevo amanecer

.

De entre estas cualidades se rescata el hecho de que el consumismo en el que nos hemos visto involucrados, que la necesidad de acumular y atesorar pertenencias materiales, así como de seguir adquiriendo otras que nunca usaremos, está determinada por una actitud de conservación y posesión para tiempos de carencia.

En el momento en el que podamos distinguir la carencia de la necesidad, en ese punto estaremos logrando un paso hacia adelante. Tener justo aquello que se necesita requiere de una mentalidad de suficiencia que muchas veces no logramos asumir ya que no conocemos el límite.

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Por lo mismo, la forma para comprender el Minimalismo radica en asumir una actitud que determine que cada día se utilizará algo, que lo que no se usa no es necesario tenerlo, que hay alternativas al consumo y que debemos aprender a moderarnos en él.

Tu vida se compone de muchos elementos y el Minimalismo se debe enfocar en abarcarlos todos. Una adecuada actitud minimalista te dará la oportunidad de alejarte de aquellas personas que tampoco son necesarias, pues no te permiten avanzar y también podrás enfocarte en lo que quieres hacer hoy contigo profesionalmente.

La actitud minimalista está determinada por un estilo de vida moderado, con la razón muy por encima de las emociones, lo cual requiere de un esfuerzo adicional que se va adquiriendo con el tiempo.

De manera ilustrativa es como formatear el disco duro de una computadora, ya que socialmente hemos sido predispuestos a generar la idea de que debemos tener más de lo necesario y vivir en el exceso en todos los ámbitos, lo cual no es correcto pues muchas veces lo más simple es sencillamente lo mejor.

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Autocontrol

Para incorporar el Minimalismo en tu vida es necesario generar una virtud especial que va ligada íntimamente con la actitud y la mentalidad minimalista y es el autocontrol.

En el momento en el que puedes controlar tus emociones y ser más razonable ante toda la oferta de consumo, y te consagras en la idea de que tienes o puedes llegar a tener aquello que realmente necesitas y nada más, estarás dando pasos agigantados hacia una vida en libertad.

La liberación material te dará la oportunidad de ser y estar en cualquier lugar del mundo en el que te imagines sin ninguna atadura material, más que aquella meramente indispensable. Para esto deberás poder enfocarte en lo que es importante para ti.

El autocontrol te permite ser consciente y aceptar tus propias decisiones, es una forma de enfrentar la mercadotecnia y el bombardeo publicitario que han determinado el

estatus quo

de la imagen del éxito moderno.

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que alimentan tu vida, de los momentos más importantes y de la gente que es esencial para tu desarrollo personal y profesional.

No se trata de nunca más volver a adquirir ningún gusto, o de hacer las cosas de una manera radical, se trata de aprender a imponer la razón a las emociones espontáneas, de tomar consciencia de nuestros actos y poder controlar nuestra vida, mucho antes de que el consumismo nos controle a nosotros.

No son pocas las personas que mencionan ser débiles ante el consumo y esto se da por la sensación de tranquilidad que genera tener un nuevo producto, satisfacer un deseo y justificarlo con ideas como: “para eso trabajo”, “me lo merezco”, “es que lo necesito” y “es un gustito nada más”.

El uso de diminutivos ante ciertos productos como vestidito, relojito, aparatito, zapatitos, generan una falsa imagen de disminuir la culpa generada por una adquisición innecesaria, todos estos no son más que pretextos porque en el fondo se acepta una presunta culpabilidad por el impulso consumista.

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El autocontrol

es la única herramienta capaz de ayudarnos a

enfocarnos en lo importante, es la limitante disciplinaria y

consciente contra todo lo que nos hace tener más de lo que

se necesita.

De cierta forma el Minimalismo

está determinado por el cúmulo

de decisiones que te atrevas a tomar para modificar y mejorar

tu vida, está enfocado en que logres un nuevo estilo de vida

mucho más divertido al que llevas hoy, fuera de las posesiones

materiales y la competencia consumista a la que nos ha llevado

el mundo moderno.

Aunado a todo esto, una nueva conciencia te dará la oportunidad de comprender no solo lo que haces sino el por qué lo haces, y en este sentido que puedas controlar lo que haces con una mentalidad y una actitud minimalista será fundamental para lograr tus metas.

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Capítulo 2 - Minimalismo en tus posesiones

“Cuanto menos poseemos, más podemos poseer”.

Madre Teresa de Calcuta (1910-1997)

Misionera de origen albanés naturalizada india.

El inicio de este trance tiene muchas aristas. Desde lo que tienes actualmente, pasando por tu actitud ante el consumo y la realidad social en la que convives diariamente, tú eres parte de un todo y todo es parte de ti.

Lo que va a determinar la gran diferencia entre quién eras antes de emprender el camino y quién quieres llegar a ser, es la forma en la que te asumas y te confrontes con los excesos.

Por principio de cuentas puedes tener el control sobre las cosas que tienes y las que puedes llegar a tener; es fundamental que logres generar un equilibrio y que aprendas que no todo en la vida está determinado por lo que tienes.

Las técnicas para lograr vivir con menos inician con uno mismo, tienen su origen en los bienes materiales, pero va mucho más allá. El Minimalismo no está nada más enfocado en nuestras

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Esto y la actitud con la que se asumen los nuevos retos nos da la posibilidad de abrir espacio para aquellas cosas que realmente necesitamos para tener una vida mucho mejor, con la oportunidad de aprender a disfrutar de aquello que hemos pasado desapercibido durante mucho tiempo.

La vida fuera de las posesiones innecesarias está plagada de momentos, de experiencias y de nuevas formas de afrontar la vida; acumular cosas no es más que saturar espacios y no genera recuerdos sino que se vuelve parte de la cotidianidad con la que existimos.

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¿Cuántas cosas necesitas?

Es sumamente complicado determinar el número exacto y preciso de las cosas que necesitas para vivir pero me atrevo a decirte algo que desde este momento te dejará reflexionando al respecto: tienes más cosas de las que realmente necesitas.

Si, aunque no me lo creas, tienes más y es que siempre pensamos que en algún momento vamos a utilizar cierta herramienta, cierta prenda, pero la verdad es que va pasando el tiempo y nunca lo usamos; solo se acumula y va quedando más abajo y más abajo hasta que llega un punto en que olvidamos que lo tenemos y pasa a formar parte del cúmulo de cosas que tenemos y que no hemos necesitado en años.

Pues bien, este es el clásico ejemplo que te permitirá ver cuántas cosas necesitas. Vamos a usar la imaginación ilógica, así que no le busquen más explicación. Si por cualquier circunstancia te enviaran a una isla desierta y solo pudieras llevarte tres cosas, ¿qué te llevarías?

Y te va la contra llave a todo lo que me digas, no hay luz, no hay servicios, no hay nada; sólo estás tú, lo que llevas puesto, una pequeña cueva y estas tres cosas.

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La laptop de nada te va a servir, un libro te lo vas a terminar, un cuaderno también, o en su defecto el lápiz. De hecho no sabes cuánto tiempo estarás ahí, no hay certeza de nada, vaya puede pasar tanto tiempo que debes elegir bien.

Es ahí donde debe brincar tu mente racional y satisfacer las necesidades básicas, ¿estás de acuerdo? Tal vez un cuchillo, una navaja y un manual de sobrevivencia. ¿Qué tal?

Es decir, tenemos que preservar nuestra vida, lo demás está fuera de contexto, no necesitas nada más.

Bueno, ahora pensemos un poco más realistas. Tienes un visor para cuando vayas a bucear, pero no lo has hecho nunca, pero como sabes que algún día lo harás entonces ahí lo tienes entre tus artículos de deporte. Pasa el tiempo y cuando por fin tienes la oportunidad de hacer un viaje a la playa en lo último que piensas es en tu fiel visor, aquel que ha estado esperando por ti, desde esa ocasión en que te hiciste el firme propósito de ir a bucear.

Llegas a la playa y te ofrecen un curso de buceo con equipo incluido, y es hasta ese momento que recuerdas a tu amigo el

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visor. Pero bueno, de cualquier forma no lo necesitas porque te están alquilando todo el equipo; aunque hubiera sido bonito tenerlo contigo en ese momento, pero la experiencia fue la misma con el visor de alquiler. ¿Vamos llegando al punto?

Estoy avanzando de los ejemplos más extremos hasta los ejemplos más palpables para que te des cuenta de cuántas cosas realmente necesitas.

Un ejemplo palpable es el de los artículos de uso diario, ya sean trastos para comer, ropa, recuerdos, mobiliario, electrodomésticos y un largo etcétera.

Tal vez tú crees que “necesitas” tener dos juegos completos de cubiertos, para cuando tengas visitas, pero, ¿sabes qué ocurre? Que la realidad es que cuando haces una reunión en casa usas cubiertos y platos desechables, pero en tu mente crees que debes tener el cajón saturado con dos juegos de todo, lo cual no es cierto.

En cuanto a la ropa te compras lo que está de última moda, pasa la temporada y esto ocupa un lugar en lo más recóndito de tu armario, tal vez dos o tres puestas y nada más, y de esta forma vas acumulando más y más prendas. Sin embargo, pareciera muy difícil pensar en adquirir prendas que podamos

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tendencias.

Está en ti la decisión de ser uno del montón o ser una persona consciente de las cosas que tiene, que pueda definir lo que va a usar para vestir de acuerdo a la época del año, prendas útiles. Pero esto es poco a poco.

Con los recuerdos pasa algo muy similar, los vas guardando, hay quienes tienen un cajón específico para los detalles que te dieron en la boda de tu prima segunda, que tuvo el gentil gesto de invitarte, pero a la que no has vuelto a ver desde ese día. De hecho ni recuerdas la boda, pero tienes la invitación, el cenicero, el agitador, el vaso y todo lo que te pudiste llevar, hasta las mentas guardas.

Perdón, aquí es donde viene la pregunta obligada, y ¿para qué? Te garantizo que nunca tienes el tiempo de sentarte a sacar del cajón todos los recuerdos de los diferentes eventos a los que has asistido, y te pones a revisar uno a uno “recordando” el evento. Para eso existen las fotografías y te apuesto que tampoco lo haces muy seguido.

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Si te pones a revisar te aseguro que en tu casa hay algunos muebles que ni ocupas. Vaya, muchas veces terminan incluso, arrinconados, o lo que también me ha tocado ver en algunas familias es que compran el mueble nuevo porque “va muy bien con tu casa”, pero ahora tienes que comprarle los adornos que lo “llenen”. Entonces,

¿cuál fue el caso de haberlo adquirido?

Lo mismo ocurre con los electrodomésticos, hay quien te dice “es que necesitas un aparato que te ayude a picar las verduras y las frutas”, yo lo he visto, dicho aparato ni se usa pero lo tienen ahí. Muchas personas de hecho hasta lo tienen conectado a la corriente y mi pregunta es, ¿lo necesitan? La verdad es que no, pero ahí lo tienen.

¿Qué es lo que realmente necesitas?

Eso lo definen las

actividades que realizas, la forma en la que te relacionas con

los demás, lo que quieres de tu vida, lo que te hace ser la

persona que eres, pero te voy a decir algo: definitivamente no

necesitas todo lo que tienes.

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Una forma para que te puedas dar cuenta de lo que realmente necesitas es que cada cosa que poseas tenga un lugar, si no lo tiene, tal vez tengas que evaluar el hecho de que no tendría porqué estar en tu vida.

Esta parte del Minimalismo es muy compleja, pues en ocasiones nuestros hábitos de acumulación se vuelven parte de nosotros. Hay cosas que sentimos que necesitamos para seguir avanzando, a final de cuentas, “para eso trabajamos”, pero lo cierto es que aquello que no tiene propiamente un lugar, tal vez no tendría que estar entre tus posesiones.

Y aquí viene la regla mágica del Minimalismo, ¿estás listo?:

“Entra uno sale uno”.

Si, así de simple. Si quieres que cada cosa tenga un lugar tendrás que aceptar esta regla, no puedes darle un lugar a todo lo que poseas y como ya lo hemos mencionado con anterioridad, tampoco se trata de mudarte a un lugar más grande para darle cabida a lo que tienes.

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Se trata de que puedas asumir un control de tus posesiones y no al contrario, que tengas esencialmente lo que te va a servir de algo, lo que tiene una utilidad.

Al momento en el que buscas algo ya sabes dónde puedes encontrarlo, no tendrás que estar lidiando con tiempos perdidos para encontrar tus cosas, al contrario, se trata de que tú sepas que cierto lugar está reservado para un tipo de artículos y nada más.

Cuando le asignas a cada cosa un lugar, tienes la ventaja de que sabes exactamente qué debe haber en cada espacio; esto es sumamente útil al momento en el que tienes que utilizar algo, porque debe estar exactamente en ese lugar y en ningún otro.

Hay que recordar que la idea principal es que tus espacios se vean ordenados, que cuenten con aquello que es esencial para ti, todo lo que te sature o que se vea desacomodado tiene que ser destinado a un lugar específico.

Alguna vez en el blog escribí algo relativo a la experiencia en un hotel, cuando llegas a una habitación solo tienes lo esencial para tu viaje y cada cosa tiene un lugar, hay una sensación placentera de libertad y espacio, ¿no es cierto? Pues ahora

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Total libertad

Esta libertad de la que hablamos al final de la sección anterior es algo sumamente interesante que no se puede describir tan fácilmente, pero quiero ejemplificarlo de la siguiente manera:

Imaginemos un canario que nace en cautiverio, su vida ha estado limitada a una jaula de ciertas dimensiones, a tener su alimento diariamente, un refugio y ser protegido de las inclemencias del clima y los depredadores.

Si a esta ave se le abre la jaula existen dos posibilidades: que ni siquiera se percate del mundo en libertad que existe afuera de su “espacio vital” o que si se escapa morirá muy pronto porque no ha aprendido las reglas básicas de supervivencia como proporcionarse el alimento, cobijo y protección.

Ahora imaginemos un animal salvaje, digamos un tigre al que tratan de capturar, de primera instancia tratará de defenderse de sus captores de forma natural y una vez “preso” buscará la forma de regresar a su libertad a toda costa. Su vida no será definitivamente la misma, ya que su instinto y su naturaleza lo hacen buscar esa sensación a la que está acostumbrado: la libertad.

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Así de simple. Cuando has vivido libre no puedes limitar tus espacios, perder tus beneficios, tus momentos; pero ¿

qué ocurre

cuando nunca has conocido la libertad

? No puedes apreciarla, ni valorarla, no la conoces.

A lo largo de la historia muchos pueblos han peleado por este concepto tan simple y que hoy sin darte cuenta tú mismo estás limitando. La libertad es un derecho inalienable de todos nosotros, pero con la saturación y el consumismo nos vuelven a poner las cadenas, tal vez suene muy radical, pero así es, no hemos nacido plenamente libres porque se nos ha enseñado que el consumismo es parte de la vida que debemos llevar.

Bueno, pero, ¿qué tal si tuvieras la oportunidad de conocer la libertad de manera paulatina? Te garantizo que la empezarías a apreciar y disfrutar. El Minimalismo

es una llave que te brinda la

oportunidad de experimentar esta libertad.

Ahora lo explico.

Hasta el día de hoy has llevado una vida como la del canario. Los medios de comunicación, la sociedad y la ideología de nuestra era te han enseñado que debes poseer ciertas cosas, alcanzar ciertas metas y cubrir ciertos parámetros, eso es lo que tienes que hacer.

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Tus cosas se han convertido en un ancla que no te permite avanzar, se te ha inculcado que por ellas tienes que trabajar día con día, que tienes que irlas actualizando cada cierta temporada, o cada que salga algo más nuevo.

Sin darte cuenta te has vuelto prisionero de tus posesiones, adonde vas tú, tienen que ir ellas, porque la realidad es que te has enfocado toda tu vida en adquirirlas.

Pero vamos a ser objetivos por un segundo, no ha sido tu culpa, para nada, solo pasa que caíste en una trampa, en la que prácticamente todos hemos caído. Es la trampa de la ideología consumista, un estereotipo de lo que supuestamente nos “conviene a todos”.

Si te constriñes a poseer exclusivamente lo que necesitas, dándole a cada cosa un lugar empezarás a sentirte ligeramente más libre, si dejas ir esas cosas que has ido acumulando por años, para que alguien más les de un uso real, te sentirás un poco más libre.

Cada vez que depures algo que no necesitas, sentirás que vas dejando un peso del ancla y te puedes mover más fácilmente, sientes que hay menos ataduras materiales y solo conservas lo que necesitas para vivir.

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Pero esta vida ya no es la vida consumista que habías ido teniendo, esta vida en la que “tienes que”; sino que pasas a una vida en la que “puedes hacer”.

Puedes hacer todo lo que quieras

, tendrás el espacio necesario para moverte a tu antojo y experimentarás la libertad total. Pero recuerda, es libertad, no libertinaje, tienes que aprovechar este estado para lograr que las cosas sucedan y actuar en consecuencia.

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Comprender el desapego y la renuncia

La libertad total viene acompañada de dos conceptos que debemos hacer nuestros y aceptarlos como parte fundamental de una vida mejor: el desapego y la renuncia.

Si en este punto puedes reconocer que caíste en una trampa social, también puedes reconocer que en cierta forma muchas de las cosas que tienes no las necesitabas originalmente.

Te hiciste dependiente de ellas porque las tuviste, las adquiriste y hoy crees que son parte indispensable de ti.

La verdad es que esto no es más que un juego mental al que puedes contradecir de una forma muy sencilla mediante el desapego y la renuncia.

Todos hemos nacido sin nada, nos cubrieron del frío y nos empezaron a alimentar, esto era todo lo que necesitábamos para vivir. Nuestro mismo organismo se iba encargando de generar las defensas y anticuerpos necesarios para combatir los males del medio ambiente.

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ciertas cosas son nuestras y de nadie más. Cada vez, estos artículos han ido incrementando su valor, ya que nos hemos creado la falsa idea de

que al poseerlos estamos evolucionando

también un poco, es parte del mismo mito social en el que

estamos inmersos.

En el momento en el que aceptas conscientemente que eres un ser libre, entonces el desapego y la renuncia entran en acción.

El desapego es una

actitud personal por virtud de la cual,

aceptamos el hecho de que podemos romper los vínculos

(apegos) que nos atan a ciertos elementos materiales,

emocionales y personales.

En Minimalismo, el desapego material nos permite avanzar hacia un plano en el cual todo aquello que no utilizamos puede salir de nuestra vida, permitiéndonos ser más libres y enfocándonos en lo que es importante para nosotros.

La renuncia por su parte

es la capacidad que vamos creando

para dejar ir las cosas que no necesitamos, cuando renuncias a

algo te sientes más ligero, sin culpa y sin pesadez

.

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Este término es sumamente importante en el Minimalismo, ya que para tener una vida más sencilla y enfocada en lo importante, es necesario renunciar a muchas cosas materiales, personales y emocionales que hoy generan una gran carga en nuestra vida.

La renuncia nos permite voltear a nuevos horizontes un poco más libres y espaciosos, nos ayuda a desprendernos de ciertas cosas que hoy tomamos como indispensables, pero que a la postre no son más que posesiones materiales que llenan ciertos vacíos emocionales que iremos llenando con experiencias y aprendizajes.

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Pues bien, hemos llegado a la parte práctica del Minimalismo en las posesiones: el proceso de depuración.

Es importante señalar que la depuración no sólo existe en la parte material. La depuración material sirve para deshacernos de cosas que tenemos en casa y que nosotros no utilizamos o no son indispensables para nuestro desarrollo personal.

Cuando algo sobra en nuestra vida, tenemos que eliminarlo, erradicarlo, sacarlo. Pero bueno, creo que para no usar esos términos o el que se lee y oye todavía más complicado, “minimizar”, usamos el término depurar.

Una depuración exitosa requiere de tres elementos imprescindibles:

a) Interés

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c) Ser creativo

El interés en depurar, en eliminar aquellas cosas que nos estorban, que no estamos utilizando o que no forman parte de las herramientas que nos ayudarán a lograr nuestro proyecto personal es fundamental, ya que si en el momento en que empiezas no hay esa motivación terminarás regresando todo a su lugar de origen y no podrás experimentar la libertad.

Ya hablamos del desapego y la renuncia en la sección anterior, pero si llegado el momento no aceptas

el hecho de que debes

romper vínculos emocionales con algunas cosas que tienes en

tu vida

, entonces no podrás encontrar esa libertad ante los espacios vacíos, ante la vida sin más ataduras.

Cuando te deshaces de cosas que tuvieron un significado importante para ti, tienes que valerte de elementos tales como la creatividad para

poder impulsarte a seguir y ver los

beneficios más adelante

; para eso podrías tomar fotografías digitales de algunos objetos y conservarlas en la “nube”. De esta forma mantendrías tu recuerdo pero en un formato mucho más ligero.

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a) Una vez que algo sale ya no vuelve a entrar.

b) Puedes elegir depurar desde un cajón, una habitación o toda tu casa.

c) Ya que comenzaste un lugar tienes que terminarlo.

d) En algún momento tendrás que depurar toda tu casa.

e) Sólo puedes depurar aquellas cosas que sean tuyas.

f) Todo tendrá que salir de tu casa el mismo día de la depuración.

g) Anticipa el destino de las cosas que saldrán, puedes tirarlas o donarlas.

Ahora sí, tras haber puesto las reglas del juego, manos a la obra.

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Lo primero que tienes que hacer es conseguir una gran cantidad de bolsas de basura, de las bolsas negras resistentes con asitas a los lados.

A continuación tienes que conseguir dos cajas de cartón de las que se usan para guardar paquetes de hojas carta, muchas veces los centros de fotocopiado o las papelerías te podrán regalar un par sin ningún problema. Es importante que estén limpias y con su tapa, sino las consigues puedes buscar algo similar en los grandes almacenes de papelería, solo que aquí tendrías que armarlos.

Se necesita también una caja de etiquetas adhesivas blancas de 5 por 10 centímetros, un marcador negro y cinta adhesiva gruesa de 5 centímetros de grosor.

Reúne una buena cantidad de artículos de limpieza, ya que te garantizo, que debajo de todas las cosas que tienes encontrarás mucho polvo y tendrás deseos de limpiar a profundidad los espacios que hace mucho consideraste perdidos.

Vístete con ropa cómoda pues estas son arduas tareas en las que tendrás que estar en el suelo por mucho tiempo revisando cosa por cosa, así que a olvidarse del estilo y la elegancia que

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Define un lugar en específico para empezar. Yo no sé por qué, pero tengo una predilección especial a iniciar con un cajón, ya que por más pequeño que sea, o por menos cosas que tenga, me permite terminar mucho más rápido y con eso ya tengo la sensación de que llevo un terreno ganado, lo cual me motiva para seguir con otros espacios más grandes como los armarios por ejemplo.

Ya que has definido por dónde empezarás saca todo de una vez, sin miramientos, todo al suelo, rápido, rápido, todo a un espacio despejado. Aunque te resulte complicado dispón de un espacio para que todo quepa en el suelo, puedes poner una manta para que no se ensucie tu ropa por ejemplo, pero el caso es que no debe quedar nada dentro del lugar.

Encontrarás muchas cosas que hace mucho tiempo no veías, sentirás emoción por descubrir artículos que creíste que tenías perdidos, aunque en realidad se encontraban en lo más recóndito de ese armario que tú no te habías dado el tiempo de organizar.

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A continuación empieza el proceso de selección de artículos de la siguiente manera:

Apilarás en un lado todo aquello que usas de manera frecuente y que “crees” que tiene que regresar a donde salió, a este le denominaremos el “bloque uno”.

Pondrás en otra pila todo aquello que definitivamente no uses, que solo tienes porque en algún momento creíste que lo ibas a necesitar, este será el “bloque dos”.

En una bolsa negra para basura irás depositando todo aquello que ya no funciona, que es literalmente basura, que ya no te queda o que está muy viejo y que es inservible, este constituye el “bloque tres”.

Aquí es donde empiezan las complicaciones,

encontrarás cosas

que en su momento te costaron mucho dinero, o que representan un recuerdo de cuando hiciste ese viaje magnífico en el cual tu vida cambió. Simplemente encontrarás cosas que nunca has usado, pero que adquiriste pensando en que tendrían una utilidad en tu vida.

Referencias

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