Profesor de la Universidad de Chile
Apuntaciones
sobre
los
numerales
y
los
colectivos
en
espaol
Introduccin.
Por estimarlo de inters, ofrecemos a los lectoresalgunas
breves observaciones resjjecto a un jjunto joco tratado en lasgramticas
escolares: los numerales v los colee lieos.I)
Xumerales cardinales o absolutos. Pa ra la Real AcademiaEspaola
(\T(J 65a)
"losadjetivos
numerales son determinati vos por excelencia, pues determinan la ex tensin en que debe tomarse el sustantivo, jejraquello
que con mayor exactitud la li mita, esto es, el nmero". Con esto la Aca demia aclara definitivamente su concejJto eleadjetivo
calificativo o determinante de lacomprensijn
y deadjetivo
determinati vo o determinante de la extensin.Los numerales cardinales o absolutos es tn definidos por ella como los que
simjjle-mente rejjresentan el nmero.
Ejs.:
veintepesos,
tres milpersonas.
A. Alonso y
Henrquez
Urea, con mayor claridad que la Real Academia,distinguen
los numerales engeneral,
de suespecie,
los cardinales. En efecto, en el N'-' Ha clel 2" curso indican cjue los numerales son las jja labras tjue expresan nmeros determinados(dos,
cinto,quinto,
medio,doble)
y en el X'.' Si sealan que los cardinalessignifican
el nmero determinado, sin asociar otra idea.Segn
Li'iiz (X,J103)
"los numerales son sinduela alguna
la clase dejjalabras
de for macin ms reciente", ya que laslenguas
atendiendo algrado
de cultura de sus ha blantes, poseen numeraciones ms o menos avanzadas, destacndose Jiorejemjilo
los trminosIrilln,
cuatrilln, ele., (ue no existan ni porpienso
en el latn.Para este autor, el
primer
nmero no esirojjiamente
uno, comojjudiera
pensarse, sino dos, que derive') de un proceso de divisin de la unidad en dos
fragmentos
iguales
o simtricos y no de la suma 1 ms1 = 2. Le
importante,
dice Lenz,apoyn
dose en Steinen, no es el agregar una uni dad a otra, sino la idea de que todo nmero es a la vez una nueva unidad.
Los cardinales funcionan dentro de la oracie'm como
adjetivos
invariables, con la solaexcejjcin
de ciento, en doscientos libros,
trescientaspginas,
etc., y de los sus tantivos milln,billn,
trilln, etc.. en cin co millones de habitantes,verbigracia.
Pero esto no
impide
su uso sustantivo, en referencia exclusiva al nmero, ya sea consignificado
concreto: este seis est mal bor dado., o abstracto: doce divididopor
tres esigual
a cuatro. En tal caso, el cardinal se mira como un sustantivosingular
y mascu lino; perosuseejJtible
en suacepcin
con creta de tomar flexinplural. Ej.:
Tiene tres doses en conducta. Esos cincos estn unpoco
torcidos. Es frecuente, sinembargo,
la inmutabilidad de los cardinales termina dos en s(tomada
errneamente comosig
no dejilural)
, usados como sustantivo en referencia al nmero. As se dice: Tieneva riosseis,
y nejvariosseises.Otra cosa es el
empleo
clel cardinal comoadjetivo
sustantivado cuando "se calla el sustantivo a que se refiere". En este caso esinmutable,
con la solaexcejjcin
ya ano-lacla de ciento.Ej.:
Los cinco sefueron
muyfelices (uso
jjronominal)
.Hay
que recordar tambin la variabili dad de un jara el femenino, y jara elplu
ral, jjero en este ltimo caso no comoadje
tivo cardinal. Y as se dice veintin libros y treinta y una libretas(y
no treinta yunas')
.El
espritu jrctico
del idioma ha he cho que unpuado
escaso depalabras
sean suficientes para expresar todos los nmerosimaginables.
En efecto, sedohay
enesjjaol
vocablos ad hoc para los cardinales que van de uno aquince,
ineluvendo adems a cero,Al'I'NTACUOXES SOKRE LOS Nl'MERAIES V LOS COLECTIVOS EN E.sl'ANOI 00
de
origen
oriental; para las decenas de 20 a 0; jara las centenas ele 100 a 900; paramil y jjara milln,
billn,
Irilln, ele. Xo sonjirojjiamente jjalabras esjjeciales
dos cientos, trescientos, cuatrocientos, seiscien tos y ochocientos, ya cjue se trata nica mente de unaaglutinacin
de cardinalesen una sola voz. El cardinal cero
exige
jlu-ral: cero
pesos.
En los cardinales compuestos
podemos
distinguir
tres casos bien claros de combi naciones de elementos en la escritura:a)
Aglutinacin grfica optativa.
De 16 a 19. Diez y seis y
diecisis,
diez y siete ydiecisiete,
diez y ocho y dieciocho.. diez y nuex'e ydiecinueve,
si bien se nota la tendencia a laaglutinacim.
El da de la Patria se escribesiemjjre
as: Dieciocho.b) Aglutinacin grfica obligatoria.
De 21 a 29 y de 200 a 900.
Ej.:
veinticua tro, cuatrocientos.c)Mera
combinacin,
sinaglutinamiento.
Los restantes.
Ejs.:
treinta y seis, tres mi llones, cinco mil.Aqu
observamos casos ele coordinacin con laconjuncin
copu lativa y (treinta yseis)
y deyuxtaposicin
(tres
millones).
Si bien hemos dicho que los cardinales
son esencialmente
adjetivos,
conviene re cordar que los compuestos con milln,billn, etc., se
emplean
como verdaderossustantivos.
Ejs.:
Un milln de libras esterlinas. Cuno mil millones de
pesos,
conflexin de nmero, como
puede
observarse. Hav cierta vacilacin en el habla popu lar respecto a la concordancia clel nombre con los cardinales compuestos terminados en uno, una.Ej.: Veintin
libro o veintin libros? En la Primera Crnica Gene ral hallamos
ejemplos
cleljjrimer tijjo;
pero Salvador Fernndez asegura que unaultra-correccin mental ha determinado (ue los escritores
hayan
preferido
noventa y un aos a noventa y un ao. Es unaespecie
deconcordancia de sentido. Es frecuente tam
bin
emplear
ei cardinal un compuesto, como invariable, lo que no se aviene con las normas acadmicas: Me has escrito treinta
y un cartas.
Resjjectcj
a laape'xope,
dice la Academia(X?
65e)
que 'dos numerables unoyciento,
cuando
preceden
inmediatamente a los sustantivos, se translornian en ;//;
y den.
Ejs.:
un amigo, cien duros. Sin
embargo,
el uso de cien se ha extendido ms ele la cuenta.Ej.s.:
En la reiteracie'in enftica: Te lo hepedido
cien y cien veces. O en laexpresin
adjunta
cienpor cien,
que se usa jiospuesta, con sentidoponderativo:
Es chileno cienpor
cien. Se habla adems en Chile de unbillete de a cien. Esta
jrejjosicin
a es res to de un uso distributivo. Y jjor riltimo-ujuin
al contar de 90 en adelante no dice cien enlugar
de ciento?Salvador Fernndez observa lo contrario
en
Esjjaa.
En realidad, en nuestropas
s lo usamos lajialabra
ciento con sentido co lectivo,precedida
de artculo.Ej.:
Un cien to denaranjas;
jjero nadie dicequedaban
ciento, sino
quedaban
cien. Laapcojje
seproduce
ante sustantivo masculino y feme nino, aunque seinterponga
unadjetivo:
cien herniosaspalomas.
En combinacin con un numeralsiguiente
ciento se apocopa scilo si lo
multiplica,
v. gr.: cien mil dlares; pero no siimplica
una mera suma: ciento veinte libras.Los cardinales se usan
regularmente
an tepuestos al nombre; pero cuando se emplean
en calidad de ordinales(con
el sus tantivo naturalmente ensingular)
la posposicin
es necesaria.Ejs.:
Pgina
veinti trs, el da 18,siglo
veinte,Alfonso
trece, lila dos, etc. Enalgunas
liasesproverbiales
y enlenguaje potico
se ven, sinembargo,
casos ele cardinales usados como tales, y co locadosdespus
clel nombre.Ejs.:
Enabril,
aguas mil;pasaron
bandadas ciento;gracias
mil; al cabo de aos mil; vuelven las aguas por do solan ir.
El autor clel Curso
Superior
de Sintaxisespaola,
ejue nos ha brindado estosejem
plos,
afirma ejue "en estos casos los nume rales (lento y milsignilican
cantidad inde terminada, pero crecida". Son pues, verda derosadjetivos
indefinidos, lo eue tam bin ocurre en laantejiosiciein:
milperdo
nes, uve a cienleguas
del liceo. Y en los usos sustantivos: un milln degracias,
lleg
a las mil quinientas.t
El
lenguaje
aleclivo ela tambin a ciertoscardinales lia
jos,
acompaando
a sustanti vos adecuados la idea de escasez o dejoca
distancia,
perdindose
totalmente la nocinde nmero.
Ejs.:
l'ivo a trespasos
deaqu,
licu dos dedos de frente, te estribo estas cuatrohuras, por
unpelo,
etc.hasta siete
(Zorrilla).
Pero por logeneral
es ta anomala se debe aexigencias
de la ri ma.En los documentos oficiales o mercanti les es tambin frecuente la colocacin del cardinal
desjjus
del sustantivo. En un in ventario leemos: mesas, 3;sillas,
40; cuadros,
6, etc. En estos casos se suelen usar los nmeros rabes y existe una pausa quedisgrega
el grupo fnicosustantivo-adjeti
vo.En los alumnos se nota la tentacin irresistible de escribir con nmeros en lu
gar de letras y noslo tratndose de fechas. La necesidad de una mayor
rapidez
o la comodidad hanimpuesto
esta costumbre. Hemos visto que hasta el artculo indefini do se representa muchas veces en los trabajos
escritos con el nmero 1. De ah que muchos no sepan escribir los cardinales yque vengan a
plantearse
elproblema
cuan do deben llenar los huecos de uncheque,
pagar, giro
o letra decambio,
donde la tradicin comercialexige
la escritura completa
de la cifra en castellano.Andrs Bello
(N<?
494)
destaca que ciento y mil se
emplean
frecuentemente como colectivos y entonces reciben ambos nme ros.Ejs.:
'arios cientos deperas.
Pero en verdad se usa mucho ms el sustantivo mi llar que mil.Ej.:
Un millar de manzanas. Paraemplear
el colectivomil,
tendramosquecallar la
expresin
sustantiva.Ej.
Trigame un mil.
Respecto
amilln, billn,
trillan,
etc., el autor que comentamos afirma que su uso colectivo es constante: ello se debe al valor eminentemente sustantivo que tienen estaspalabras.
Respecto
al acento, debemos observar con Toms Navarro Toms(N?
168, del Manual depronunciacin espaola)
que los cardinalessimples
sonsiempre
fonticamente tnicos.
Ejs.:
nda,
seispesos.
En loscompuestos,
slo se acenta el ltimo de los elementos.Ej.:
treinta ydos,
cuarentay
siete,
etc. Lapalabra
mil essiemjjre
t nica: mil cienpesos
y cien milpesos,
en tantoqueVir
slo se acenta cuando no va en combinacin con mil: cienpesos,
cien millones.Los sistemas ele numeracin han sido de las ms variadas modalidades,
empezando
por el sistemaquinal
odecimal,
basado en los dedos de la mano y terminando en elvigesimal
que toma como punto departida
los veinte dedos del cuerpo humano. Res tos de este ltimo sistema los encontramos en el vasco y en el francs(ej.:
quatre
vingt
=80)
y an en Berceoquien
dicetres vent por sesenta.
Por ltimo, recordemos que para Bello
(N?
192)
ambos y entrambos son verdade ros cardinales, pero estaopinin
es discutible, por cuanto
ambos,
entrambos no sonexactamente sinnimos con dos ni pertene cen tampoco al sistema cardinal
espaol:
dossalieron,
diferente a ambos salieron.2)
Numerales ordinales. Hasta ciertopunto
no son en sentido estrictoadjetivos
cuantitativos, ya que no sealan
propia
mente unacantidad,
sino ms bien el or den en queimaginamos
estn ubicadas laspersonas o las cosas, y no slo en el
espacio
o en eltiempo,
sino tambin en la esfera de lascomparaciones
cualitativas.Ejs.:
Eltercer alumno de la cuarta
fila
(espacio)
;al tercer da resucit
(tiempo)
; es elprime
ro entre losflojos (comjjaracin
cualitativa)
.Criado de Val
(p.
37)
siguiendo
a Lenzsubraya
que "es notable enespaol
la fal ta de unsufijo
ordinal sistemtico y quepueda aplicarse
acualquier
cifra, como su cede con el francs ime o con elingls
th". Destaca a continuacin que elsufijo
espaol
ms frecuente(imo: sptimo,
dcimo)
no halogrado prevalecer
y esto pre cisamenteexplica
el hecho que ante lacompetencia
natural entre ordinales y car dinales para expresar la idea de orden numrico, el uso se
haya
inclinado decidida mente en favor de estos ltimos y as se di ce el da catorce, enlugar
de el da dcimo-cuarto; y lapgina
doscientos cuarenta ydos,
en vez de lapgina
ducentsima cuadragsima segunda.
Elempleo
de los ordi nalesjjropios,
de extraccin culta, con cifras muy altas, suenahoy
apedantera,
y cuando ms los utilizaralgn
escritor con finalidad humorstica. Sinembargo,
es notoria lapreferencia
del ordinal en los nmeros msbajos
y as es raro leerAlfon
so diez, no tenemos noticias de un Carlostres o
Felipe
dos y esto es tan cierto que nadie dice el da uno, sino el daprimero.
A medida que se desciende en el orden nu
mrico, aumenta la
preferencia
por los or dinales. MenndezPidal,
siguiendo
aBello,
afirma que nohay
atisbo deextranjerismo
en decir laley
dos,
elcapitulo
siete,
G. H. N<? 90,3.En el castellano de Mariana se deca
Juan
vigsimo segundo,
jjerohoy
se usan los ordinales en nombres de reyes y papas hasta once ms o menos.Ejs.:
Po Undci mo y Po doce.Apuntaciones sobre ros nimerai.es y los colectivos en espaol 71
llexim de
gnero
y nmero: Lossegundos
lugares,
las hermanas teeras.Los ordinales son casi todos cultismos, es to es, voces introducidas en el romance es
paol
cuando el latn ya habajasado
a lacategora
delengua
muerta y por lo tanto noparticipan
de toda lacompleja
seriede cambios que
sufrieron
en su evolucin las vocesprimitivas
del idioma(Menndez
Piclal, Manual de Gramtica histricaespa
ola, X'-'3,1)
. Con la solaexcepcin
de los cincoprimeros
ordinales y depostrer, pos
trero,postrera
(de postremas)
, los demshan sido
copiados
ms o menos mecnica mente del latn(G.
H.cit.,
N<?90,1)
. Esto tal vezexplique
en gran parte su escasouso en el habla
jjojjular.
Lenz, sobre el jiar-ticular, dice claramente: Son de uso co rriente los ordinales de 1 a 10; ms o menos conocidos los de 11 a 2-0; los dems son la tinismosincomprensibles
para
elpueblo
(X1? '106)
. As, en vez deprimus
ytercias,
se
dijo
primarius
y tertiarus, de dondepri
mero y tercero. Secundus,quartus
yquin
tas,segundo,
cuarto yquinto.
Las formas
jjojjulares
que existieron clel sexto al dcimo sejjerdieron
o dieronlugar
a sustantivos: siesta, ochavo y diezmo y dequadragsimus
result el sustantivovulgar
cuaresma. Mientras nono deriva clel ordinal nonas, elvulgar
noveno viene clel distributivo latino noveni.
Los ms
importantes
ordinales cultos son lossiguientes:
sexto,sptimo,
octavo, nono(esta
ltima forma se usa menos que la dela formacin
popular
noveno, y sedoj)os-puesta al
sustantivo).
Po nono,captulo
no no; frente a novenocapitulo
ycapitulo
no veno, dcimo, undcimo, duodcimo.Del 13 a 19 se usan ordinales combina dos,
empezando
jjor la decena: decimotercero, decimocuarto,
decimoquinto,
decimo sexto,decimosptimo,
etc.Resjiee
lo a estasltimas
jjalabras,
convienerecordar laregla
ortogrfica
contenida en Nuevas normasde
prosodia
yortografa,
R. A. E.,septiem
bre de 1952, que dice losiguiente:
"Cuando un vocablo
simple
entre a formar parte de uncompuesto
comoprimer
elemento clel mismo, se escribir sin el acento ortogrfico
que comosimjjle
le habra correspondido: decimosptimo,
asimismo,
riopla-tense, etc."
(Martn
Alonso,
Ciencia dellenguaje,
N'-'234,9). Respecto
a lagrafa
de estos y otros ordinales compuestos existendudas sobre si escribir dcima sexta edi
cin en una o dos
jjalabras
oDecimospti
ma edicin en el mismo caso. Las
grabas
anotadas demuestran el cambio de criteriode la R. A. E. en la
portada
de sus Diccio narios, desde '25 a 10/7. Y se confirma enl')5(r; Decimoctava edicin.
Luego
siguen
las decenas:vigsimo,
trigsimo, cuadragsimo,
quincuagsimo,
sexagsimo, septuagsimo, octogsimo
y nonagsimo.
Enespaol
antiguo
y clsico se hallan formas como
vicsimo,
tricsimo, y enSantillana,
quincsimo
(quincuagsi
mo)
La combinacie'jn decena-unidad es la norma en los casos restantes:vigesimoclavo
(con elisin de la
primera
o),
trigsimo-cuarto, etc., y en todos los casos sin acento
ortogrfico
en elprimer
elemento,segn
lo acabamos de ver. Enlugar
devigsimo
primero,
cuadragsimo
tercero, etc., se lee a vecesxngsimo
primo
ycuadragsimo
ter cio, jjero sedo enjjosjjosicic'jn
al sustantivoy en
lenguaje
muy acadmico o culto.A continuacin vienen las centenas: cen tesimo, ducentsimo,
tricentsimo,
cuadringentsimo,
quingentsimo,
sexcentsimo,
septingentsimo, octingentsimo
y noningentsimo,
cjue con la solaexcejjcin
de lajjrimera,
estn encompleto
desuso.Han existido tambin otras formas que
han
competido
con los ordinales recintranscritos y que, jjese a su
origen
pojju-lar, handesaparecido dejando
escasas huellas. El
sufijo adjetivo
distributivo enussirvi jjara estos electos y de l salieron
quatreno, c
inqueno,
sesseno, seteno,oche-no, noveno, dezeno, onzeno, dozeno, Ire-zeno, calorzcno,
dizesseno,
dizesseteno, ve-ynleno, ueynl e dosseno, veynt e tresseno, etc., centeno.Segn
Menndez Piclal, todos stos, con la solaexcejjcin
de noveno,des-ajjarecieron
y sedo se mantuvieronalgunos
en calidad de colectivos: decena, docena, liarentena, centena.Eenz
(X1-1
106)
se lamenta de cjue lalorniaeiein
popular
"-eno" nohaya
logrado
generalizarse
y en ello ve "un verdadero delecto ele lalengua
castellana".En la escritura de los ordinales vemos
tambin la inveterada costumbre,
arraiga
da por la comodidad, de escribir conm'i-meros rabes, en abreviatura cem una
mi-miseula o, en
lugar
de letras. Lo malo escjue
generalmente
no se halla romo leerlas tales cifras y se cae entonces en la ano mala de usar un cardinal antepuesto en
lugar
de un ordinal. Recordemos cjue, jjejrregla general,
es indiferente la colocacin del ordinal(antes
odespus
clel sustantivo)
en tanto eue el cardinal usado como tal se antepone(trescientas pginas)
y em;Ce')ino se lee el US'-' aniversario de nuestra
independencia? Algunos
dicen el aniversa rio 1-S y jocas veces se oye el centesimocuadragsimo
octavo aniversario.Ceneral-mente se usan las
exjjresiones,
consideradascomo viciosas por los
doctos,
el cenlo cuarenta y ocho avo aniversario o,
simjilemen-te, e/ ciento cuarenta y ocho aniversario.
Segn
Lenz(nmero citado)
"aunque
le duela al latinista . . . , nohay
ms remedio". Amado Alonso yHenrquez
Urea, 2'-' Curso N<? 87, censuran la
anteposicin
del cardinal como ordinal y dicen: "No se
diga
el 2?regimiento,
sino elregimiento
23, enel caso de cjue no se
quiera
decir "elregi
miento
vigsimoterc
ero".Es notable el intercambio de ordinales
con
partitivos.
Lamayora
deaqullos
seusan como
partitivos, especialmente
desdetercero
(ejs.:
laquinta
parte;
unvigsimo
de
lotera;
tres enteros, cincocentesimos)
y
en cuanto a estos ltimos, ya se ha anota do el hecho de que se usa viciosamente el
sufijo partitivo
-avo para evitar elempleo
ele lascomplicadas
estructuras ordinales.Ej.:
la catorce avacategora.
Este es ni msni menos que un fenmeno de
analoga,
en que elordinal-partitivo
octavo ha arras trado a todos suscongneres
en -avo al usoordinal.
Segn
laAcademia,
hay
unaesjiecie
deajjcope
facultativa en los ordinales terce ro ypostrero.
Y as se dice: Dentro de ter cer o de tercero da. Esto ocurre solamente frente a sustantivos masculinos ysingula
res,siempre
se entiende que el ordinalvaya antepuesto a
aqul.
Primero,
en lasmismas condiciones, se apocojja necesaria mente. Sin
embargo, puede
decirse tambinla
postrer lectura,
conapcofje
ante sustan tivos femeninossingulares,
si bien esto esprivativo
dellenguaje
culto y anticuado.Bello (N?
157)
anota tambin el caso de laprimer
victoria y agrega que es arbitra ria laapcope
deprimero
ame sustantivosfemeninos y
singulares.
Para el ilustre venezolano
(X" I02S)
, ultime}
(cultismo)
ypostrero
"se usan comosuperlativos
dergimen:
Tule era la ltima o la
postrera
de las ierras le Occiden te". Son,segn
Bello,superlativos
delgi-men ei
partitivos (equivalentes
a los superlativos relativos de la
Academia) aejuellos
cjue"rigen
expresa o tcitamente un complemento
formado de ordinal con la prepo-sic ue'inde,
ysignifican
noslo un altogrado
de la cualidadresjiectiva,
sino el ms alto de todos, dentro deaquella
clase o coleccin de cosas en que consideramos el
obje
to: Dcmstcncs
fue
el uns elocuente de losgriegos (X'-' 1025).
Como los restantes numerales, no admiten en
general
en su carcter deadjetivos
(pues
se dice le sacas te uncuatrilo)
ni aumentativo ni diminutivo ni
superlativo,
salvoprimersimo.
Respecto
alrgimen
ele estosvocablos,
Bello seala en el X'-' 1035 desu Gramtica
que ellos
junto
conpiimero
rigen (adems
ele la
jjrejjosicic'm
de)
el infinitivo con lajjrejjosicin
en el ltimo enpresentarse
y censura aJovellanos
que en laLey
Agraria
dice: La necesidad, devencer esta
especie
deestorbos
fue
laprimera
adespertar
en loshombres la idea de un inters comn. Aca so jjara evitar una
ingrata
rejjeticin
ele lapreposicim
en,jovellanos,
segtmBello,
incurri en un lamentable
galicismo.
Rufino
Cuervo (Xota
12S)
no est de acuerdo consu comentado y asegura cjue no
puede
ad mitirse que elprimo
o a seagalicismo,
porque Mariana lo usa varias veces y lo mismo
se halla en otros buenos escritores del me
jor
tiemjjej.
Ejs.:
Historia deEspaa,
Will, 9: Eran los
primeros
a besalle la mano; Mendoza, Guerra de Granada, II: Eran losprimeros
aponer
las manos en losenemigos.
En cuanto al acento,
rigen
resjiecto elelos ordinales
anlogos jjrincijjios
que los indicados para los cardinales. Asi lo diceToms Navarro Toms en el N<? 167e, de
su Manual de
pronunciacin cspafurla.
Pol lo tanto, los ordinalessimples
son todos tnicos.Ej.:
dcima edicin. En los com puestossolo
se acenliia el ltimo elemento y sta esprecisamente
la razrn porqu
la Academia en.septiembre
del 52suprimi
el acentoortogrlico
en elprimero
de ellos, puesto cjueapareca
claramente laanomala de
jjalabras
con acentoortogr
lico en una determinada vocal y sin acento fontico en ella. Las formasapocopadas
primer,
tercer ypostrer
son tambinsiem-ire acentuadas.
Por tltimo, recordemos (ue
segn
Gil.y Gaya
(\9
105b)
, se altera la norma deque es inderente la colocacin de los ordi
nales con relaeicn al sustantivo en los que
se relioen al ordenamiento de reyes o
ra
pas, por su carcter
especificativo.
Alfonso
dcimo,Fe) nandosexto.
Los cardinales y ordinales usados como
denominacin
(vase
Salvador Fernndez, X"154).
Todos los cardinales
(y
los ordinalescela-Al'l VIACIONES SOBRE I Os NI \l I R \1 I S Y I C >S COI I C I I VeIS EN I SI'Al)1 7.
des. En las denominaciones de
siglos,
se usansiemjjre
comoadjetivo
los oulinalesde 1 a 10. El
siglo
tenero.Estos numerales actian como
adjetivos
aeomjiaando
a los sustantivos da v aopara indicar una determinada lecha.
Ejs.:
el daprimero,
el lia siete, el ao lt>:)S;pero es tambin muy corriente cjue funcio
nen como sustantivos encabezados por el artculo determinante en
gnero
masculino(por callarse tal vez los sustantivos da v
ao, que son masculinos) .
Ejs.:
El 21par
tiremos rumbo a Buenos Aires. Esto ocu
rr'') en noviembre del *>/. El artculo se calla si se expresa el nlimero clel ao com
pleto:
esto ocurri en noviembre de 195-f,salvo el caso de siistantivae ion relativa clel cardinal cjue indica el ao.
Ejs.:
Permanecen la
diputacin
de Alicante desde el ao 1S71 hasta el 187e, en cjue me traslad aMadrid (Azorin). Tal vez la
presencia
elela suborae icn
adjetiva
en que me traslada Madrid
obliga
en cierto modo a usar el artculo. Si ella no existiera, Azorinpodra
haber dichoperfectamente:
Permanec enla
diputacin
desdi' 1871 hasta 187o.Tratndose de das, no se
emplea
nuncael artculo con la
prejjosicin
a.Ejs.:
a 30 desetiembre de 1954; estamosa 7.Las denominaciones ele das v ele aos
con eira
incompleta
funcionan tambincomo
complementos
absolutos sinpreposi
cin.Ejs.:
El da 2 de tnexo de 1-S92 hizo Ion Carlos suprimera
entrada aEspaa.
El
quince
ser el remete. El i,Vpubliqu
un liento de que soy autor.
En el castellano aicaico se
empleaba
elcardinal
(superior
a1)
precediendo
al sustantive) chas, con ei sin
picposie
iin.Ejs.:
elmartes, treze das de nobwnbrr. . . . en doze las del mes de miiic/i. Lo mismo oeuric alioia. en los anunciis y documentos, oli-ciales i)
ptblieos.
con el sustantivo horas: a las once horas clel da 21.Lc> (o iienle es (ue se calle, sin embago,
la
expicsin
horas,quedando
el canimalcomo sustantivo
(/.lego
a las >;sicinpie
quese trate de numerales inleiioies a />.
Ij.:
Lleg
a las 17 horas; ms Irec lenle ejue:llego
a las 17.fui las denominaciones de
siglos,
alionan
hoy
losempleis
adjetivos
y sustantivosdel cardinal (desde once para arriba, ms
o menos.
Ejs.:
A fines clelsiglo
XV(acije!.).
Aprincipios
del XVIsustant.).
Con nmeros ms
bajos
desiglos
como vadiji-mos se usan los ordinales como
adjetivos
despus
del sustantivosiglo
o antes del msacadmico "centuria".
Ejs.:
elsigb>
dcimo, la mmena centuria. Xo es corriente, v. gr.. decir: a mediados del VID.
fui las dcnoniina< iones de edades, alter
nan tambin los usos clel cardinal eonio
adjetivos
o sustantivos. A los dote aos,ye/ habas esciilo un libro. .1 los lace, ya ha
bas escrito un libro; jjero el
segundo
ejem
plo
exige
unaexpresim
anterior ele la edad de la persona de que se habla o el entendi miento de (ue se est tratando ele su edad,(Aqu
vemos un c aso ele valen anafricoclel c
ardial)
.Respecto
al uso clel artculo con estasdenominaciones de edades,
podemos
afumar
que todo
depende
ele la naturalezagrama tic al ele la consliue c ic'm:
a)
(ioniocomplemente)
dilecto ele tenerv imitar la
expresim
dlo minadora de la edad no lleva artculo.Ejs.:
Tienes siete unos solamente; Mogarita
contaba ya veinte aos. El verbo
cumplir,
que tiene el mismo rgimen ele
complemento
directo,ohe-ce
ejemplos
con artculo v sin l: yaluego
cumplirs
os treinta. Yaluego cumplirs
treinta.b)
Con verbos que denotan sueesim temporal,
como trasponer,llegar
a, pasar ele, etc., seemplea
siemjjre
el artculo antesde la
expresim
de edad. Se enamor) de unhombre que
pasaba
de los treinta. Habahas
puesto
los 70.c) El artculo se usa
siempie
con la Deposicin
(/ en estas denominaciones eleedad, pon omite um la
preposie
ic'm de.Ejs.:
A los siete aos di uudisgusto
a mi familia. Ha mu)lo de SO aos.3)
Namralesmiiltiplos
oproporciona
les.Segn
una delinic ion (ue heios tenidoa la \isia v que pertenece a la Real Aca
demia
spaola
(\e \2) . se>naquellos
(sus tantivos oadjetivos,
X.os 05 v42)
queindican el nmero de- veces que una canti dad (
ontpiende ca s a ola interior, como
duplo,
triplo, cuadruplo,
el'.. Otros textos se limitan a de< ir cjue losmltiplos
indicanmultiplicacin. Ij.:
Helio, X'.' 202.I ste autor pone
ejemplos
de sustantivosv
adjetivos
mltiplos.
Ejs.:
deadjetivo,
do ble oduplo
aciafuerza,
triple
otriplicado
nmero; v agiega (ue "en la terminal icn masculinapueden
sustantiva) se".Ij.:
In-I regu la solicitud entrpili
ado.Como casos ele
mltiplos
exclusivamente sustantivos. Bello pone los eleduplo
v triplo;
pero es enmendado por Cuervo (nota12)
,quien
demuestra (ue no lailnejem
plos
en castellanoantiguo
v moderno eleiguales
y sonduplos
de los radios"(Bal
nes).
Amado Alonso y
Henrquez
Urea(X".1
90, 2"curso)
sealan como los mltiplos
ms usados a lossiguientes:
doble,
triple, cudruple
ycuadruplo, quntuple
yquntuplo,
sxtuplo,
sptuplo,
dcuplo
y
cntuplo,
cjue usados solos y encabezados de artculo son sustantivos. Doble ytriple
han
desplazado
aduplo
ytriplo
resjiectiva-mente. De
sxtuplo
en adelante se conser van solamente los terminados en -o; el Diccionario de la Rc'td Academia
Espaola
no consulta la vozquntuple,
sinoquintuplo,
quntupla,
y en lo dems concuerda conla
ajjreciacin
deHenrquez
y Alonso. Lajjalabra quntuple,
y lo mismo cudruple
ysxtupla,
se han estado usando como sustantivos con elsignificado
respectivos de 5, 4 6 hermanos nacidos en un
mismo jiarto,
emjjleo
que la Real Academia rechaza hasta
hoy,
jjuesto que sloajjarecen en el Diccionario
oficial,
con unaacepcin
ms vaga, esto es, sin referenciaal mimero de hermanos,
gemelo
y mellizo.Tamjjoco
consulta dicho texto los trmi nostrillizo, cuatrillizo,
quintillizo
y sexti-llizo que de vez en cuando se leen en losperieidicos.
Ntese, sinembargo,
la ambigedad
aque ciara
lugar
decir paraajus
tarse a la Academia los tres mellizos(son
tres o sonseis?).
De bastante menos uso son los
mltiplos
formados por el numeral cardinal respectivo ms la terminacin tanto, cjue no se
aglutina
grficamente
con el nmerosegn
lo queprescribe
el Diccionario Acadmico:le dio el seis tanto ms de lo que haba recibido y en el
Ouijote,
II, 42, se lee:pagar
con el cuatro tanto en la muerte.Tambin se
emplean
estasexpresiones
como
adjetivos:
cal mezclada con tres tanta arena.Andrs Bello (N''
!203)
tunde ambas palabras en una sola y, al efecto, cita un
ejemplo
elejovellanos:
Es verdad que elvalor di- esta industria
empleada
por
losextranjeros
en las lanasespaolas
supera
en el rualrotanlo el valor de la materiaque les damos, y aade:
pero
no siulenfor-marsi- estos
compuestos
sino con cardinales lescle tres hasta diez. Sinembargo,
el Diccionario
oficial
nos menciona laexpresim
dos tanto, y Cuervo en su nota 43 observa
que es comn el ciento tanto y jione un
ejemjjlo
sacado de la Gua depecadores
deFray
Luis de Granada: ". . . que no recibaagora en este
tiempo
presente ciento tantoms de lo cjue
dej)".
El comentador de Bello indica adems
cjue en
lugar
ele tanto se dice tambin do blado: si enalguna
cosaenga
aalguno,
le devuelvo el cuatro doblado(cuatro
ve cesms)
.Eenz se re de tocias estas
exquisiteces
gramaticales,
ya que es indudable que lamayora
de las formas que acabamos de estudiar hanjjasado
totalmente a la historia. En efecto, en una nota juesta al
pie
del N(? 107, dice
significativamente:
"Losautores mencionan el
triplicado
nmero,
la
cuadrupla
gente, el cuatro tanto, el ciento tanto, el cien doblado y otras curiosida des; pero
ninguno
dice claramente que lo nico corriente esquince
veces ms o treinta veces tanto. Y al inal del
prrafo
aa de: "seratiempo
de que lasgramticas
escolares, en vez de insistir en
antiguallas,
como sendos yciendoblado,
y latinismos, comocudruple,
dieran unaexposicin
comjjleta
de lo que se usa en matemticas y en lajjrctica".
Entre los
multiplicativos simjjles
tenemos cnicamente como
jjojjular
la voz, doble(de
dplex).
Los dems son cultismos. La formavulgar antigua
(treble),
clel latntriplex,
desapareci comjjletamente.
En la Grand e General Esterna y en VHiena aparece tambin el
proporcional
"doblo": "se riepenado
al siete doblo". El Diccionariode la Real Academia consulta tambin la
voz
"dplice".
Salvador Fernndez, aquien
estamossiguiendo
de cerca en esta ltima parte, observa cjue los adverbiosmultipli
cativos latinos han
desaparecido
con la sola
excepcin
de bis(como
notacin con vencional para sealar quealgo
serejjite
o deberejjetirse)
; y, en fin, en formajire-cisa destaca los
siguientes
aspectos, quebien
pueden
quedar
como conclusiones delo enunciado anteriormente:
1? Los sustantivos y
adjetivos
mltiplos
derivados ele nombres latinos en
-plex,
fuera de doble y
triple,
son ele uso muy escaso.2'-' Han cado tambin en desuso
las
cons truccionespopulares
compuestas cejn cardi nalesseguidos
laspalabras
tanto y doblado.3'-1 Los latinismos
duplo, triple,
triplo,
cudruple, cuadruplo,
etc., son vacilantes en su forma y funciones. Se refiere el autora la terminacie'jn dudosa
(e
o)
y a suoficio de
adjetivo
o sustantivo,segm
lastales terminaciones.
i"-1 Se
emjilean
mucho, encambio,
las frmulasmultiplicativas
cardinal ms veces: cerca de tres veces la extensin de la
me-Apuntaciones sobre los numerales y los colectivos en espaol 75
nos,
segm
que sequiera
realzar susignifi
cado
multiplicativo
o indicar una divisie'mnumrica.
Ejs.:
Este rbol es tres veces msproductivo
queaqul (multiplicativo)
. Es te remedio es cien veces menoseficaz
que el que me
ofreces
(divisorio)
.Respecto
a la naturaleza y funciones delos
mtiltiplos,
Salvador Fernndez, en laltima
pgina
clel texto de sugramtica
declara que los
multiplicativos
doble,
triple,
etc., actan como sustantivos y comoadjetivos,
en elprimer
caso sedo ensingu
lar y en elsegundej
en ambos nmeros,usados como tales.
Ejs.:
No lepagues
600en
lugar
de 300,porque
el doble(sustan
tivo)
sera demasiado. A mimujer
hay
quedarla dobles
(adjetivos)
recetas. No obstante, con desviacin semntica hacia sus
tantivo concreto
pueden
admitirperfecta
mente el numero
plural. Ejs.:
Esostriples
(saltos)
son muydifciles.
Estaban los dobles
(actores
reemplazantes)
esperando
suturno. Treme esos
triplicados.
Lasqun-tuples
Dionne,
etc.Como adverbios
(sustantivos
comple
mentos
directos?)
se vacila entre el uso y el no uso clel artculo. Ver doble. Coma eltriple,
etc. Es bastante corriente elempleo
de losmltiplos
comopredicado
nominal.Ej.:
Lospeligros
eran eltriple
de lo quepoda
soportar.
En este ltimo
ejemplo
y en otros cjuehemos puesto a lo
largo
de estecaptulo,
podemos
comprobar
que muchas veces losmltiplos
sedespojan
totalmente ele su estricto
significado
numrico y, por unaclesviaciejn
propia
clellenguaje
afectivo,pasan
simplemente
a encarecer una cualidad u
objeto
en relacic'jn con otros. Eres eltriple
ms corts que Juan. Y ms elealgu
na vez hemos odo
algo
como esto:Es
Carlos ms estudioso que tu hermano?
Claro,
el
doble!4)
Numeralespartitivos
ofraccionarios
("divisores"
, deBnol).
Segn
la Academia(X'-'
41),
"son los (uesignifican algunas
de las diferentes partes en que se
puede
dividir un todo; como
mitad, tercio,
undcimo, una cuarta, una ochava, el diez
mo, una millonsima".
Son, en verdad, bastante
heterogneas
las normas que
rigen
la formacion y usode los
partitivos.
a)
Para una de las dos partes de un todotenemos, en su estricta
acepcin
numrica,medio, media como
adjetive)
y mitad comosustantivo.
Fuera del
adjetivo
fraccionario mcilio(media
hora)
existe el adverbio cuantitativo indefinido
(equivalente
a un poro, untanto),
cjue como tal es invariable(medio
enojado,
medioenojada,
mediomojados,
medioenojadas)
y el sustantivo, con lasacepciones jjrincijjales
depunto
central y de ambiente. En Chile es frecuente la expresim
mediasenojadas
y otrassemejantes
que hacen variar el adverbio medio, con
tundiendo las
categoras
gramaticales
y quecon
justa
razn criticaba Cuervo. Se usa tambin al adverbio medio encabezadojjor la
preposicin
a,modificando
a un in finitivo.Ej.:
a medio vestir.Pero
aqu
slo nos interesa eladjetivo
partitivo
medio, que en su estrictasignifi
cacin numrica indica "dividido por dos".Hay,
sinembargo,
desviaciones semnticaspropias
dellenguaje
familiarni
mediapalabra
ms! o afectivo, como media naranja
quesegn
la Academiasignifica
"persona
cjue se inclina en todo a los gustos y aficiones ele otra" y que en Chile se usa como sinnimo ele consorte o de cara mi tad cjue acepta el Diccionario acadmico.En Chile se
emplea
tambin medio comoadjetivo precedido
de artculo consignifi
cado de
grande,
enlenguaje
humorstico:la media
pa
todita que lepeg,
usando muchas veces el sustantivo en diminutivo, pa
ra hacer ms fuerte el contraste entre lo
que se dice y lo que se desea
significar.
El
adjetivo
medio comopartitivo
se antepone al sustantivo, concordando natural
mente con l en
gnero
y nmero, ya que es de dos trminos(medio
durazno, mediadocena);
pero en su carcter de calificativo"aplicado
al estilo menos elevado que elsublime
(estilo
medio),
se pospone al sustantivo, y tambin ocurre esto en las expre siones clase media, trmino medio, Edad Media y otras
vulgares
en (ue mediosigni-lira normal o corriente.
Ej.:
el hombremedin.
Pero si al
adjetivo
partitivo
medio loacompaa
un cardinal, se pospone al sus tantivo y se une a l con laconjuncin
copulativa
y. Dosnaranjas
y media, auncuando la cmoda escritura con nmeros
rabes ha hecho decir ms ele
alguna
vez: I21/> puntos: doce y mediopuntos.
La
expicsim
en medio de comoequiva
lente de no obstante, sinembargo,
"ha sidocriticada por Mir como un grosero
galicis
mo(au
milliev de toutcela).
Sinembargo,
la Academia la acepta.
Ej.:
No es, en me dio de eso, un canalla.Mitad es
generalmente
sustantivo y comolal va
precedido
ele artculo. Si essujeto
predi-celo en su caso
pueden
concordar condi-cha
palabra
ensingular (concordancia
gramatical)
o con suceimjjlemento jjlural
(silepsis,
concordancia acl sensum, X" 212c. C. Real AcademiaEspaola)
.Ej.:
Se que m) o se quemaron ms de la mitad de lastiendas. Pero mitad
jjuede
ser tambinadjetivo
(caramitad).
Ya no sepiensa
que
hay
galicismo
en las frases mitadmujer,
mitad
pez.
La Academia acepta el modo adverbial
mitad y mitad,
equivalente
apor partes
iguales.
En Chile son frecuentes losjuegos
verbalsticos miti miti, miti mota, que Ra
banales llamara
"paisolalias"
(X'-1
223 de Introduccin al estudio del IdiomaEspa
ol en
Chile)
.b)
Lospartitivos
que van de la fraccintres hasta diez inclusive se forman exacta
mente como los ordinales y se usan como
sustantivos y
adjetivos,
con la sola excepcin clel sustantivo el tercio, un
tercio,
cin co tercios: terceraparte,
cuarta,quinta,
sexta,sptima.,
octava, novena y dcimaparte,
tres cuartos, dosquintos,
cinco sextos, etc. Nono es exclusivamente ordinal.
Pero es
preciso
tener cuidado para no contundirlos con los ordinales, jjues si quere mos expresar que setrata ele la
quinta
jarte de un kilimetro, diremos unquinto
de kilmetro y no elquinto
kilmetro,
queindica orden numrico.
En otros trminos, sintetizando con Be llo
(NT<?
204)
, estos ordinalespartitivos,
como
adjetivos
se construyen con el sustan tivopart-,
y como sustantivo se usan enambas terminaciones, si bien la
primera
(en
-o)
es ms frecuente; sinembargo,
nolailn
ejemplos
de sustantivos fraccionarios femeninos. As, elpalmo
(medida
depul
gar ameique extendidos)
se llama tam bin cuarta, por el hecho de ser la cuartajarte de una vara; Ui octava es la serie dia tnica ele ocho sonidos consecutivos o la es
trofa ele ocho versos, la
quinta
es la casa de campo que se llama as, porque sus colonos solan pagar como
impuesto
laquin
ta parte de sus linios, etc., pero, comopuede
pice iarse, stos sonejemplos
eleevo-lueiin semntica, en e|tie se ha
perdido
elsignificado
Iraecionaloriginario.
c)
De orne en adelantehay
unsulijo
(ue sirve jara formar con el cardinal correspondiente
elpartitivo
epue se necesita.Ejs.:
tres oiizavos, cinco dozavos, dos treintavos, ele.
Segn
Menndez Pidal(G.
H.final clel X'-'
91),
eslesulijo
sali ele octa vies y en ellenguaje
antiguo
sedijo:
sexlao, 11eulao, etc., consevfuidose tan sedo delsufijo
latino -imus la voz diezmo(de
dci mo), comopartitivo
se entiende: Sietmodesaparele).
Segn
el mismo autor, "dcimo"
influy
jara quese aceptara "cntimo"por centesimo.
Este
sufijo
-avo,projjio
de los fraccionarios castellanos, ha dado
lugar
aalgunas
ejbservaciejnes interesantes:I'.' Como
dijimos
en suoportunidad,
no faltan ocasiones en que jjersonas cultas usan eljjartivo
con elsufijo
-avo como ordinal, lo que a pesar de ser antiacadmico se
exjjlica
por el desuso de nuestroscomplicadsimos
ordinalesjjrejjjios.
Ejs.:
deEugenio
d'Ors obtenidos de la Gramtica de Salvador Fernndez(XV 210)
:pertene
cen altipo
cFiceuvo, ese treceavopaisaje,
este lema diecisieteavo.2'-'
Hay
vacilaciones en lagrafa,
al fu sionar al cardinal con elsufijo.
Bello escri ba once avo v la Academia onzavo. Elmismo autor jjejne "centavos", en
lugar
de cienavos, cientoavos o centesimos.Al jiarecer, el
sufijo
-avo tiene todavacierta autonoma frente al cardinal, lo que
obliga
a nuestiosprofesores
de matemticas, como asegura Lenz
(X9 107),
a deciry a escribir: once-avos, cien avos, dieciocho-avos, tre.seientos-avos. Creemos que sta es
la
expresin
ms frecuente, sin descartar el uso de lasotras,esjjecialmente
dozavos.Resjjecto
a centercos, es indudable queBello est en un error en lo cjue se refiere a Chile, jiues dicha
palabra
es el nombre de la centsima jarte del peso y una diferenciacin muy
explicable ejbliga
a decircienanos como
equivalente
de un centesi mo. En tal sentido sepronuncia
Lenz.En cuanto a
centesimo,
vigsimc),
duodcimo,
milsimo, etc., espreciso
hacer dosanotaciones:
a)
Como alirma Lenz, lasjjalabras
centesimos, milsimos, millonsimos,
diez millonsimos
(muchas
veces usadas en Chile comofemeninas)
se usan exclusivamente por nuestrosprofesores
como fraccionesdecimales. Los
partitivos
en -avo de 11 enadelante
quedan
jara losquebrados.
As 1 ,20 se lee: un veinle-avo. Y 0,20. unvig
simo. 0,14: 14 centesimos (o 14centsimas).
b)
Como sustantivos fraccionarios se pre tieren los ordinales.Ej.:
Unvigsimo
de lotera. El presupuesto, en lapoca parla
mentaria, seaprobaba
por duodcimos(cada
mes)
. Nadie diceverbigracia:
compr
un veinteavo de lotera.Por ltimo, recordemos cjue
segin
An drs Bello (X.os 1036-1037 y1038),
"senom-Atentacin!s sobre ios nivii-.rai is y ios colectivos en espaol //
bies de ejue nos servimos jara
designar
determinadamente uno o ms individuos
en la clase a
que se refieren, como lo hace el
superlativo
elergimen
en la ms popu losa ele las ciudadeseuropeas".
O sea, msexai lamente el
punitivo designara
en ge neral una jarte de un todo, conprecisitii
numrica o sin ella.
Ejs.:
Alguno
de vosotros, muchos de ellos, cinco de Uds., tres de los diez. ele.
Segn
un autor(Martnez)
estosejemplos
revelan que
quedan
vestigios
delantiguo
art.
partitivo esjjaol:
dat nos del vino(Explicit
de Per Abbat), del cualhay algu
nassupervivencias:
dar debofetadas.
Enestos
partitivos,
ejuepodramos
llamar dergimen.
Bello advierte cjue eladjetivo
concuerda con el trmino de sucomple
mento v no con el sustantivo que modifica.
Ej.:
Xo se dice: eljazmn
es el ms oloroso de las
fierres,
sino es la ms olorosa de lasflores.
Ni Juan no esninguno
de eseespersonas
que menombras,
sino Juan no esninguna
ele esaspersonas
que me nombras. No se
acejjtara
tampoco que Juanno es nadie de esas
personas,
porque nadie es exclusivamente sustantivo.5)
Numerales distributivos. Para la R. A.Espaola
no existenjjrojjiamente
losnumerales distributivos. En su X" 65 con
templa
solamente los 4tipos
de numerales cjue va hemos estuchado. De sendos, sendas slo afirma(X'.'
62e)
, eue es unadjetivo
que carece de
singular.
Xo laltan, sin embargo,
ejs.
ele escritores como el P. fsla,cjue usan
alguna
vez esteadj.
ensingular.
De la serie bastante
completa
de distribu tivos latinos(singuli,
de uno a uno; bini:le dos en dos, lerm o tiini,
qualern,
quii,
seni,
septen,
oiloni, noveni, deni, etc.) slo se conserve') como tal, en el romanceesjjaol,
elprimero,
o sea, sendos(de
sngalos).
El
antiguo
espaol
senos(clel
acusativoplural singulos)
se transoim en el actual sendos., sendas: uno o una para cada cualde dos o ms personas o cosas.
Andrs Bello X.os 198 a 201
inclusive)
considera a los distributivos dentro de su clasificacin de los numerales, peroempie
za afirmando que "no tenemos otro nu
meral distributivo que el
adjetivo plural
sendos,
sendas.Ej.:
Msamelo y su hermano iban en smelos caballos hermossimos,
enjaezados
conprimor
yriqueza. (Duque
deReveis)
(Msamelo
en uncaballo
y suhermano en el
otro)
.El
vulgo
ha usado ysigue
empleando
este
adjetivo
con elsignificado
degrandes,
inertes o dseennnales. Ya el ilustre vene
zolano nos
picvino
sobre estaimpropie
dad, adviniendo eue "Xo
puede
decirse,por
ejemplo,
que un hombre dio a otro sendasbofetadas;
\ se dieron sendasbofe
tadas,
quiere
decir,simplemente,
que ida cual dio unabofetada
al otro". Tambines frecuente creer que la
palabra
sendossigniliea
ed mismo nmero, lo que es un ei ror.El mismo autor observa que la manera
ms licnente de expresar la idea de clistri-bucicHi numrica es la
siguiente:
cada, ms el numeral cardinalcorrespondiente.
Ej.:
eligieron
cada mil lombres a unapersona
que losrepresentase.
Es corriente la omi sin del cardinal un, una: cada ao, cadasemana, cada cosecha.
Es, pues,
explicable
la desviacijn semn-lica que haexperimentado
sendos, suidas, en el sentido que apunta Bello. A pesar dehaber sido una
palabra
necesaria y a la veztan
antigua
como lalengua
y de habeiestado por muchos
siglos
en boca del vulgo, hasta
llegar
a decirse senos.,hoy
ha desaparecido
completamente
clellenguaje
usual.Segn
Salvador Fernndez(nota
2 de lapgina
401, X'-->210),
esto se debe"al hecho de hallarse sendos, sendas aisla do y desconectado ele las frmulas distribu tivas con e/ida".
Respecto
a la naturalezagramatical
de lapalabra
cada, Andrs Bello(K'
200)
y la Real AcademiaEspaola
(X'-'
Ola)
, es tn ele acuerdo en (ue se trata de unadje
tivo de una sola terminaciem, invariable
para el
gnero
y el nmero. El Diccionarioacadmico,
despus
de haber dadoejem
plos
como un dobln a cada criado y elpan
nuestro de- cada da, agrega cjue esteadjetivo
no seaplica
algnero
neutro ypara usarlo con nombres en
plural
ha ele iracompaado
ele un numeral absoluto(cardinal)
.Ej.:
cada tres meses.Deriva del
griego
-/.uta(cata)
, voz (ue\a en el latn
vulgar
reemplaz
a la clsicainisque,
quedesapareci.
Se presenta enla
coniposie
ijn dealgunos
adjetivos,
como cadaal,cadaego
y cadaero(anual)
y del anticuado adverbio detiempo
caclal-dia(cada
da).
En el libro de Salvador Fernndez
(X".'
203)
encontramos interesantes observaciones sobre el uso del
adjetivo
indefinido cada, quepueden
sintetizarse as:R
Agrupado
con ciertos vocablos, cadale da a la oracin un sentido