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Gaceta municipal de Barcelona. Año 041: Suplemento nº7 (1954)

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(1)

AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

GAC ETA

MUNICIPAL

l'un bella perspectiva del Parque de Moutjuicli (Foto Valls)

(2)

r

GACETA MUNICIPAL

Año XLI Barcelona-Abril fie 1954

Suplemento n.° 7

La correspondencia sedirigirá al ilustrísinio señor Secretario general del ExcelentísimoAyuntamiento de Barcelona

Barcelona

nuestra vida

acaba de

contemporánea

vivir

uno

: el

de los hechos históricos más extraordinarios de

retorno a la Patria de un grupo de

ex-comba-tientes de la División Azul, de un puñado de héroes que, después de haber defendido a fuego y sangre la causa de la Civilización, sufrieron cautiverio en Rusia

durante doce años, y que, gracias a los esfuerzos incesantes del Jefe del Estado, Generalísimo Franco, y del Gobierno, han podido regresar a sus hogares y recibir el entusiasta testimonio de cariño y admiración de los españoles que no esperábamos

\a volver a verlos y llevábamos luto por ellos en nuestros corazones.

Nuestra Ciudad, que siente et natural y legítimo orgullo de haber sido elegida

entre todas para ofrecer a los repatriados la primera sonrisa y el primer abrazo de

España, ha respondido, llena de júbilo, a esa predilección y ha condensado el sentir

ardoroso de la inación entera, ai dar a esta recepción el tono de un auténtico acon¬

tecimiento engalanando las calles, haciendo Harnear ai viento el oro encendido y el

rojo vivo de las banderas y acudiendo en masa al puerto a dar la bienvenida a los

divisionarios reintegrados a la tierra que les vió nacer.

El inenarrable espectáculo que ofreció ai mundo el día 3 de abril de 1954 esta

Barcelona grande en sus sentimientos, rica en sus amores y plena en su patriotismo,

incorpora esa fecha memorable a los anales de la Ciudad. Iodo un pueblo en la

calle, impulsado por la misma idea y unido por igual vibración, es algo que no se

nos depara contemplar muchas veces, si no es movido por el apasionamiento político o la locura destructiva. Unicamente en España son posibles hoy estas manifestacio¬ nes populares, en las que las manos se unen para aplaudir y las bocas se abren para

emitir vítores. Los gestos de amenaza y ios gritos de maldición quedaron proscritos para siempre de nuestra Patria.

Muchas conclusiones se desprenden del emocionante recibimiento que Barce¬

lona entera, en un desbordamiento de fervores, tributó a los repatriados. La primera

es, sin duda alguna, el rotundo españolismo, la vigorosa espiritualidad patriótica de los barceloneses que se concentraron en el puerto, asaltaron el buque Semiramis

antes de que atracara en el muelle, estrecharon entre sus.brazos a los heroicos ex combatientes de la División Azul, fundieron con ellos sus emociones y sus lágrimas,

les acompañaron hasta la Basílica de Nuestra Señora de la Merced para orar juntos

a los pies de la Patrona de Barcelona y, por último, se desparramaron por las calles

de la Ciudad dando vivas a España y a nuestro Caudillo Franco, artífice de la Paz,

y entonando alegremente los himnos de nuestra unidad.

Otro aspecto queremos hacer resaltar de la magnífica demostración de grandeza de Barcelona que fué esta jornada gloriosa: el de que nadie en la Ciudad es indi¬ ferente al dolor y a la alegría de los demás españoles. Cuando los repatriados vieron,

apiñados en la cubierta del Semiramis, aquella ingente multitud que les aplaudía y les vitoreaba hasta enronquecer, no pudieron contener su emoción y dejaron brotar las lágrimas que pugnaban por salir de sus ojos.

Entonces sentimos con mayor intensidad que en otras ocasiones, como nunca tal vez, la profunda satisfacción de ser barceloneses al propio tiempo que el íntimo

(3)

BARCELONA

RECIBE

JUBILOSAMENTE

He aquí algunas escenas del entu¬ siasta recibimiento que Barcelona, vi¬ brante de júbilo y de emoción, tributó a los repatriados de Rusia. Como dijo el ministro del Ejército, teniente gene¬ ral Muñoz Grandes, cuando subió a bordo del "Semiramis" para estrechar

contra su corazón a sus antiguos di¬

visionarios, Barcelona lia demostrado

una vez más su grandeza y su acen¬

(4)

DE

RUSIA

que vuelven hoy a la Patria, rescata¬ dos gracias a los esfuerzos incesantes del Caudillo de España, Generalísimo Franco. Desde la entrada del '"'Semi-ramis'' y el frenesí desbordado de la muchedumbre que esperaba a los re¬

patriados, hasta la Salve de la Merced que éstos escucharon con lágrimas en

los ojos, los momentos más interesan¬

tes de la gloriosa jornada barcelonesa del 2 de abril quedan reflejados en es¬

tas escenas captadas por el objetivo de

nuestro fotógrafo José Valls.

(5)

LA

VICTORIA

DE

ESPAÑA

STE 1.° de abril, XV aniversario de la

ter-J

minación de nuestra guerra, llega con plé¬

tora de acontecimientos. La celebración de la Victoria de nuestra Cruzada de Liberación

embarga el ánimo, lleno de auténticas emo¬

ciones: emoción por la inminente llegada de los repatriados, y emoción superlativamente afectiva por la conmemoración en esta liora solemne de Europa y del mundo.

Han sido precisos quince años para que

em-y Potsdam, los hombres y las cosas, la política y los acontecimientos de la gran órbita inter¬ nacional, 110 lian hecho más que corroborar

la certera postura del Estado español,

poco a

poco, con lentitud calculada y maligna mu¬

chas veces, pero sin poder evitar

que, a fin de

cuentas, se abriera paso la razón de España.

De entonces acá, tres lustros de sacrificios

y esfuerzos continuados y, como realidad ven¬

turosa, la realización de una obra gigantesca

Desde la tribuna em¬

plazada en el Paseo

de Gracia, nuestras

primeras autoridades presencian el desfile

piece a reconocerse más allá de nuestras fron¬

teras el valor político y espiritual de la gesta

española y la trascendencia del beclio, inne¬

gable, de haber logrado la capitulación del

comunismo en tierra hispana.

La milenaria piel de toro no fué propicia

a los planes del Kremlin,

y así, el 1.° de ahril

de 1939 España proclamó ante el mundo la derrota del ejército rojo. Por ello, el comen¬ tario de este año no puede acomodarse al es¬ tilo meramente informativo y anecdótico.

Nuestra guerra, tan lejana en apariencia, es viva actualidad en la Europa heterogénea

y

deslabazada de los días presentes y en la Amé¬ rica ingènua, plena de preocupaciones

y de responsabilidades históricas.

Desde Teruel y desde el Ebro, hasta Yalta

de reconstrucción del solar

patrio. Ciudades,

campos, carreteras, puentes, ferrocarriles, cuanto fué devastado por la furia

y la impo¬

tencia de los enemigos de España

y de la Ci¬ vilización, lia sido reincorporado a la econo¬

mía nacional.

Todo ello sin que, por otra parte, pudiéra¬

mos dejar de velar las armas. Nuestros ene¬

migos, derrotados y aherrojados, no cesaron, k

no han cesado aún, en el inútil

empeño de proseguir una lucha que perdieron de manera

total en el campo de batalla,

pero que con¬

tinuaban y continúan de forma solapada,

al

amparo de ajenos y bastardos intereses. He aquí las reflexiones

que promueve este XV aniversario de la Victoria, efemérides que

(6)

Como todos los años se levantó el altar en el cruce del Paseo de Gracia con la Avenida del Generalísimo,

donde se dijo una misa de campaña en celebración del Día de la Victoria

piar que

inspira

nuestro

estilo,

pero

también

con la firmeza tie quien 110 sabe

de vacilacio¬

nes ni desmayos, porque mantiene la

fe

en su

destino.

Mientras tanto, los enemigos de España,

aliados del diablo, están perdiendo su tiempo

y su alma en la

esterilidad de

una

lucha

que

a nosotros no puede hacernos ya ningún

daño,

ni a ellos proporcionarles ningún

bien.

Los campos están, por

fortuna, bien

deli¬

mitados. Unos y otros se han visto

precisados

a cambiar el gesto y el puesto:

España,

no.

España ocupa el sitio que

defendió siempre,

el de nación que puede abrogarse, con

todo

honor, la gloria de haber

abatido al

comu¬ nismo.

Las horas son de grave

responsabilidad

y

propicias a la meditación, sobre

todo

para aquellos que navegan a la

deriva

del

sentido

político y casi, casi, del

sentido

común...

hoy

tan necesario en política internacional.

Nosotros continuaremos nuestro camino.

Hemos reconstruido las ciudades y hemos

sembrado los campos, y nuestra política na¬

cional, tan sabiamente dirigida, ha acrecenta¬ do nuestro tesoro espiritual y ha reconquista¬

do nuestros valores morales, haciendo de Es¬

paña un pueblo digno,

orgulloso de

su

estirpe,

que exige respeto porque lia

sabido

merecerlo.

Dios nos ayuda y en El fiamos para reanu¬

dar la lucha, si preciso fuera, contra

los

que.

para su desgracia, 110

saben

o no

quieren

in¬

vocar su Santo Nombre.

Nosotros, sí. Hoy más que nunca, nos sen¬

timos orgullosos de nuestra

categoría

de

es¬ pañoles y nos ratificamos, el

día de la

Victo¬

ria, en el firme y decidido propósito

de seguir

luchando por Dios y por España.

Brillante desfile de las tropas de la guar¬ nición de Barcelona

en el XV aniversario

(7)

UNA

POLITICA

DE

REALIDADES

por Fernando Barangó-Solís

B

arcelona

pias y mejor urbanizadas del mundo. Esta

es una

de las ciudades

más lim¬

afirmación que, a primera vista, puede pare¬

cer una consecuencia de acendrado

barcelo-nismo, no es nuestra: la ha heclio en el perió¬

dico Le Courrier, de Ginebra, el destacado

periodista suizo Herbert van Leisen, al dar

cuenta de una rápida visita que efectuó hace

poco a nuestra Ciudad. Y otro periodista, Lau¬

rent Teifler, afirma en la revista Cooperation,

de Bale, que Barcelona es una ciudad muy mo¬ derna y perfectamente urbanizada, al estilo

americano, con amplias avenidas, calles muy

bonitas y casas muy altas y de aspecto sólido. Podríamos añadir muchos más testimonios demostrativos de la magnífica impresión que

produce Barcelona a los que la visitan por pri¬

mera vez, pero no lo creemos necesario. Nos

basta abrir los ojos de nuestro espíritu y des¬

poseernos un poco de ese afán de crítica que

todos sentimos y que a veces nos lleva a no ser todo lo justos que debiéramos, para estar con¬

vencidos, sin necesidad de apelar a opiniones ajenas, de que nuestra Ciudad no tiene nada

que envidiar, en cuanto a su calidad urbanís¬

tica, a las más importantes del extranjero.

En el número 5 de este "Suplemento de la

Gaceta Municipal", correspondiente al

pa¬

sado mes de febrero, dimos

algunos reflejos de

la ingente labor que el Ayuntamiento había llevado a cabo durante un año en todos los aspectos de la vida ciudadana, y ofrecimos vol¬

ver sobre el tema porque lo considerábamos

de innegable interés. Hoy hemos de subrayar

aquella relación suscinta de realizaciones mu¬

nicipales con el comentario lógico y natural que brota, a la vez que de nuestra pluma de periodistas, de nuestro corazón de barcelone¬

ses. Y si nos hemos valido,

para encabezarlo,

de las afirmaciones de unos periodistas suizos es porque queremos también

que nadie nos pueda tachar de parciales o de apasionados.

En efecto, Barcelona puede hoy codearse

dignamente con las más importantes urbes del

mundo. Desde aquella soleada tarde del 26 de

enero de 1939, en que las columnas del Glo¬

rioso Ejército Nacional irrumpieron en nues¬

tras calles liberándonos de la dominación mar¬

xista, hasta nuestros días, todos los que no se nieguen sistemáticamente a ver la realidad de

los hechos pueden apreciar el cambio experi¬ mentado por la Ciudad en sus perspectivas ur¬ banas. Quince años de labor intensa y conti¬

nua de los hombres que se han ido sucediendo en el gobierno y en la administración munici¬

pal han dado por resultado esa sorprendente

La magnífica Avenida de la In¬

fanta Carlota Joaquina, que une la zona residencial de la Ciudad con el puerto, Monljuich y el

aeródromo del Prat

(8)

mejora en

el

desarrollo urbano de

la capital

que

todos

podemos contemplar

y

del

que nos

sentimos legítimamente orgullosos. Los Conce¬

jos

presididos

por

los ilustres patricios don

Miguel Mateu

Pla

y

don

José M.il de Albert y

Despujol, barón de Terrades, así como el que

rige boy los destinos ciudadanos bajo la acti¬

va, inteligente y elevada dirección del desta¬

cado y cultísimo jurista don Antonio M.a

Si-marro Puig, han venido realizando a través

de todo ese tiempo una política, no de relum¬

brón con toques de populachería, sino de tan¬

gibles y venturosas realidades.

Compárese la Barcelona de 1936 con la de

1954. Desde la habilitación de la entrada de

Esplugas por la Avenida del Generalísimo

Franco, cuya majestuosidad provoca el asom¬

bro y la admiración de cuantos la franquean

para adentrarse en nuestra Ciudad, basta la

apertura de nuevas y amplias vías destinadas

a ser el día de mañana arterias importantísi¬ mas de la urbe moderna, se ha heclio mucho

para acompasar la urbanización de Barcelona

al ritmo de su acelerado desarrollo y engran¬

decimiento. Ahí está, como prueba de nuestro

acertó, esa magnífica Avenida de la Infanta

Carlota Joaquina, que une la zona residencial de la Ciudad con el Puerto, Montjuich y el

aeródromo del Prat, aparte de ofrecer una de las perspectivas más bellas y más modernas,

propia de gran capital.

Trabajar por Barcelona es el lema de nues¬

tros munícipes, y así lo vienen haciendo sin

alardes propagandísticos, pero con

eficiencia

y regularidad verdaderamente dignas

de

en¬ comio. La Vía Meridiana y la Vía Augusta,

esta última en la parte comprendida entre

la

calle Muntaner y el antiguo pueblo

de Sarrià,

son una prueba evidente del

sentido urbanís¬

tico que ha inspirado la labor del

Ayuntamien¬

to durante estos últimos años. Por la primera de estas Avenidas pasaban, no hace

mucho

tiempo, los trenes de las líneas del

Norte,

con el consiguiente peligro para el

vecindario

y

para los viandantes, aparte de la falta

de

esté¬

tica que suponía en un paisaje urbano

el

paso de un ferrocarril, y en la Vía Augusta, antigua

calle del Carril, la zanja de los ferrocarriles de Sarrià y de Tarrasa y de

Sabadell

ponía

una nota de fealdad y de innegable provin¬

cianismo en una de las zonas más bellas y ele¬

gantes de la Ciudad.

Así podríamos seguir

enumerando obras,

grandes y pequeñas, importantes y

casi imper¬

ceptibles, pero todas de alta

conveniencia

des¬

de el punto de vista

ciudadano,

para

probar

hasta qué punto nuestro

Concejo

sigue una po¬ lítica de realidades. Cualquiera que mire

ha¬

cia atrás podrá convencerse

de lo

mucho

que ha ganado Barcelona en

todos

sentidos

en es¬

tos últimos años. Son tantas las mejoras lleva¬

das a cabo que puede afirmarse,

sin

exagerar

la verdad de los hechos, que la Gran

Barcelo¬

na, entrevista en los sueños de

todos los bar¬

celoneses, se halla ya en vías de

franca

rea¬ lización.

Por la Avenida Meridiana pasa¬

ban, no hace mucho tiempo, los

trenes de las líneas del l\'orle,

con el consiguiente peligro para

(9)

Los Ayuntamientos son Corporaciones pú¬ blicas de "naturaleza administrativa" y "no

política si, por tanto, "se les prohibe hacer

política", como dijo el Ministro de la Gober¬

nación, don Blas Pérez González, en su me¬ morable discurso de presentación a las Cortes del Proyecto de Ley de Bases de

Régimen Lo¬

cal, el 17 de julio de 1945, lie aquí cómo des¬

de el Ayuntamiento de Barcelona se interpre¬

tan esas clásicas y sabias directrices: sin

polí¬

tica en sentido peyorativo, esto es, sin

tenden-ciosidades partidistas ni alharacas falsamente

prometedoras, se desarrollan metódica y calla¬ damente planes meditados de eficaz adminis¬ tración.

Así es como nosotros entendemos que pue¬ de y debe hablarse, según se ha dicho

con

acierto en reciente coloquio de prensa, de "una política de realidades" .

En d Paseo de Gracia, la arteria procer, esta artística fuente luminosa contribuye al embellecimiento de uno de los lugares más distinguidos

de la Ciudad La antigua calle del Carril, afeada

hasta hace unos meses por la zanja del tren de Sarrià, es hoy la Vía

Augusta, una de las más bellas avenidas de Barcelona

(10)

-L

->!

-.

.

la puerta

llamada

del

Abside,

de

la

iglesia

Basílica de

del

Mar,

que recae a

la Plaza

del Borne,

más

modesta

que

las de las calles de Sombrerers y

Santa

María, las

aventaja

(11)

LAS

CARAMELLAS

SÍMBOLO

í~^ UANDO los campos verdean y se

prepara la

^ escarcha

para la opima recolección, Ca¬

taluña celebra con sus típicas caramellas el

Sábado de Gloria.

La manifestación no puede ser más agrada¬

ble, y tiene su origen, como todo lo popular,

en lo genuino de la tierra. Del

agro parece

venir —lo mismo ocurre con la sardana—

esta fiesta de profundas raíces, que se nutre de lo íntimo y señero del pueblo catalán. Así,

partiendo del alma religiosa —"gozos" por la Pascua de Resurrección—, se convierte, al co¬

rrer de los años, en un canto a la amada,

en

cuyo sentimiento va implícito, con toda segu¬ ridad, el alborozo por los días pascuales y, de

manera rotunda, por el estallido de la flor,

que será fruto en desván y miel en colmena.

En este aspecto de su evolución es como

llega

basta nosotros .

El acto, sentimental y sencillo, con tintes a

veces de tenue ironía, presenta, no obstante,

cierta espectacularidad. Frente a la casa de labor se agrupan unos cuantos labradores,

mientras aparece, según los grabados de la

época, una moza dispuesta a recibir, henchi¬

do el corazón, el fino regalo de la serenata.

* **

Parece que al principio no fueron bien aco¬

gidas en Barcelona tales diversiones. El rego¬ cijo nocturno desvelaba las conciencias. Pero el arraigo rural tenía que dar en la savia de la urbe. Cuando, por fin, se establecieron en

nuestra Ciudad, ganaron en gusto

y en exten¬ sión y motivaron la creación de nuestras

mag¬

níficas instituciones corales.

José Anselmo Clavé, precursor de los gran¬ des coros en España, fué el paladín de las

caramellas. El músico barcelonés, de modesta

cuna, quiso elevar el espíritu de las masas, y de ellas sacó los elementos que formaron, y

siguen formando, esas nobles agrupaciones que

llevan con orgullo su nombre.

Después de componer "Les flors de maig",

el "Gloria a España" y tantas obras que le

dieron prestigio, Clavé se dedicó a la educa¬ ción poético-musical del obrero, apartándolo de ciertas distracciones,

y contribuyó de esta

«.Les Caramelles». Acuarela de Simón Gómez

Colección A. Mestres

Cabecera de un «romaneo»

(12)

DE

TRADICIÓN

por Juan

Alsamoka

suerte a difundir postulados de

verdadera

in¬

tención moral.

*

Los Coros de Clavé —¡honor al

aprendiz

de tornero!— tienen su música y su poesía de

sabor romántico, popular, como tienen su es¬

cenario: la calle, la plaza pública. El mismo

Sábado de Gloria no puede ser más a

propósi¬

to. ¡Un acontecimiento!

El

pueblo

espera esa resurrección. Un motivo de hosanna colectivo.

Noche agradable: música,

luz:

una promesa;

y color: el color de las cestas

adornadas —cin¬

tas, cascabeles, espejuelos— y el

círculo

de

las sangrantes

"barretinas"

rojas como crestas

de gallo. El color de cierta

literatura

muy

si¬

glo xix.

¡Espontaneidad! Virtud

y amor> como

rezan las tonadas; y aquel

inconfundible,

me¬

lancólico "Ai, si!", el "Ai, si!"

característico

de su tiempo.

*

El epílogo de las Caramellas, esa

salida

al

campo de su procedencia, se

convierte,

por

lo

general, en una de las emociones

populares

de mayor alegría. Es, para los componentes

de

los coros, la verdadera celebración.

Se

van a las fuentes y a los merenderos como tras un

paisaje del espíritu. Allí, en

pleno

monte,

bajo

el imperio del sol y

del aire

—¡qué lejos

el

taller y la

fábrica!—,

se entregan a

las más

dispares diversiones.

Ebrios

de luz,

se estre¬

mecen ante el influjo de la

Naturaleza; bai¬

lan, juegan o se procuran

los más

entreteni¬

dos pasatiempos, y

hay quien,

buscando la

vieja sombra del

árbol,

se

dedica,

recostado

en su tronco, a improvisar en el

acordeón

o

en la guitarra. El oreo

de la cima,

dando fon¬

do al melancólico tañido, susurra en los pina¬

res y se produce,

inesperadamente,

un mo¬ mento de pura y dulce

abstracción

en

la

que el alma del lírico cree estar inmersa, de pron¬

to, en lo más impoluto de

la vida.

Cuando al anochecer regresan las

Carame¬

llas a la Ciudad, hay una bella y sana

alegría

en los semblantes. Los coros, al dar por ter¬ minada la fiesta, quieren

desfilar

en

perfecta

formación, llevando al hombro, como

símbo-«Les Caramelles». Dibujo por Felipe Cusachs.

aLa Llumanera de Nova York» n." 7 mayo 1875

(13)

«Les Caramelles» de Pascua Florida.

Dibujo de un autor desconocido los de vida y de trabajo, sus enormes trebejos

de madera: parrillas, cucharas, tenedores, se¬

rruchos... Y al pasar, nos dejan, con su jú¬

bilo, un penetrante aroma montaraz: delicado

presente que el campo le envía a la Ciudad,

para que no se olvide de su lejano origen.

%

El Ayuntamiento de Barcelona,

para con¬

tribuir al mantenimiento de una tradición que

cuenta con tantas simpatías, organiza cada año

los conocidos concursos, que se celebran el mismo Sábado de Gloria, en la Plaza de San Jaime. A ellos acuden las masas corales de

nuestra Ciudad en busca del galardón

que premie el esfuerzo constante en su deseo de

superación.

Los premios adjudicados desde

que se fun¬

daron esos concursos son innumerables, y es

digno de elogio el interés con que siempre

actuaron los jurados calificadores, compues¬ tos por las más destacadas personalidades de nuestro mundo musical y artístico.

Hoy, al dedicar este homenaje a tan sim¬

páticas instituciones, hacemos constar la gra¬

titud de la Ciudad a su Ayuntamiento,

que

vela por el constante prestigio y enaltecimien¬

to de las mismas.

San Julián de Vilatorta. Barcelona. «Les Caramelles))

(14)

por Angel Marsà

S 6 (DADA

BAO TA

arcelona ama las

tradiciones, sobre

todo las religiosas, co¬

mo pocas ciudades. En

esto, como en todo, re¬

vela su honda raíz es¬

pañola, su

profundo sentido racial, Barcelo¬

na no desdeña su cosmopolitismo, la universa¬

lidad. Cabeza de anchas rutas marineras, se

vierte al mundo y lo recibe entre sus hospita¬ larios y cordiales brazos de matrona

medite¬

rránea. Pero, por eso mismo, siente con vivos

acentos la llamada de la tradición, el gozo del pasado noble y ejemplar que le dio los más encumbrados blasones de ciudadanía.

Así, la Semana Santa ha tenido siempre pro¬

fundo arraigo en Barcelona. La historia

de la

urbe lo testigua al través de dos milenios. JNo

es del caso, sin embargo, incidir en esa his¬

toria, que plífmas eruditas han

esclarecido

y ordenado. La crónica barcelonesa es, a ese

respecto, explícita y luminosa.

Con ello

queda

dicho que la presente glosa se

escribe al

filo

de la actualidad, o, por lo menos,

correlativa

al siglo.

gracia y donaire i)e la mantilla española

Los barceloneses, cuya niñez lia

coincidido

con los años de la segunda decena

del siglo,

recuerdan el espectáculo fascinante

de

la

calle

de Fernando y de las Ramblas durante

la

tar¬ de del Jueves Santo y la mañana del

Viernes

Santo. Las bellas barcelonesas lucían con el garbo inconfundible de la mujer

española la

clásica mantilla, airoso girón de

blonda

negra

pendiente de la rubia orfebrería de la peineta.

Aquella cronología señala el

comienzo

de

la decadencia del españolísimo atavío

feme¬

nil. Aires de origen extranjero

indujeron

a

nuestras mujeres a sincronizar su

atuendo

con

las modas de otras latitudes. Por fortuna, la

defección no fué total. Muchas bellas y dis¬ tinguidas barcelonesas se mantuvieron y con¬

tinúan fieles al castizo tocado de la mantilla,

y la selección es ahora prenda de mayor pres¬

tigio.

Por los años veinte de nuestra centuria co¬

menzó la transformación del antiguo esplen¬ dor de la Semana Santa barcelonesa. La urbe,

en un agudo proceso de crecimiento,

trasladó

sus áreas céntricas a la parte alta, y con

ellas

el boato de las conmemoraciones ciudadanas. Menos mantillas en los días santos, pero igual

fervor, renovado al socaire de un nuevo cos¬ tumbrismo, más en consonancia con el deve¬

nir urgente de nuestra época.

La belleza de la mujerespañola iguala a su devoción.

Dos barcelonesas, ataviadas con la clásica mantilla,

adoran al Señor Crucificado en la Catedral

(15)

Gracia y donaire de

la mantilla española

en la Semana Santa

barcelonesa

PASADO Y PRESENTE DE LA PROCESION DE LA BUENA MUERTE

Hasta hace poco más de dos lustros, la

pro¬

cesión de la Buena Muerte recorría las calles de la vieja Barcelona —nuestro actual incom¬

parable Barrio Gótico—, al atardecer del miércoles de Ceniza. La severa procesión pe¬

nitencial desfilaba en medio de un silencio

impresionante. Los penitentes, encapuchados,

ofrecían a la pública contemplación los atri¬ butos de la muerte, como

purga de pecados propios y ajenos. Una piedad tensa y profun¬

da flotaba en las callejas empinadas y estre¬

chas de los alrededores de la Catedral. La luz mortecina estremecía las primeras auras de la primavera y daba mayor severidad al desfile.

Desde las aceras, filas de piadosos espectado¬

res sumaban su devoción a la de los cofrades del luto.

El transitar de la procesión de la Buena Muerte fué, basta muy avanzado el presente

siglo, una viva transcripción de tiempos pre¬

téritos. Parecía como si a través de las edades, los mismos encapuchados desfilaran entre las mismas piedras, bajo el mismo cielo cárdeno.

Barcelona, renovado su atuendo urbanístico, seguía siendo la misma ciudad ancestral, si¬ lenciosa y devota, detenida en una encrucija¬ da del Medioevo. ¡Por pocos años...!

Nuestra época tiene prisa. Se desencadena¬

ron, vertiginosamente, los acontecimientos.

Un lustro corto de impiedad, de olvido culpa¬ ble de las tradiciones santas. Pero la restaura¬

ción —rla resurrección— del glorioso pasado había de ser radiante. La vieja procesión de

la Buena Muerte fué engrandecida,

magnifi-Frente a las Casas Consistoriales, en la Plaza de San

Jaime, la mantilla española prestigia la devoción de la Semana Santa

(16)

Los encapuchados, símbolo de un pueblo

de honda raíz cató¬ lica, cruzan la Plaza

de Cataluña

cada, se la trasladó a la tarde del Viernes San¬

to. En el prodigioso desfile de las grandes pro¬ cesiones españolas de Semana Santa, la gran

procesión barcelonesa ocupa hoyun lugar pre¬

eminente. La secular Congregación de la Bue¬

na Muerte la organiza. Sale de la misma

Parroquia Mayor de Santa Ana, venerable ar¬ quitectura que sobrevive entre ingentes edifi¬

caciones de cemento armado, en el corazón de

la Plaza de Cataluña, actual y cosmopolita.

El área procesional se ha agrandado. No aban¬

donó las vetustas callejas del Barrio Gótico, ni la ochocentista plaza de San Jaime. Mas las Ramblas son ahora el amplio mirador invadido

por el turismo, atraído por la creciente fama

de la procesión

del

Viernes Santo barcelonés. Dos lustros han dado a nuestra procesión

de Semana Santa igual o mayor atractivo para forasteros que el que tienen otras procesiones de más dilatada tradición turística. El Ayun¬ tamiento y la Dirección General de Turismo lanzan por el mundo entero el cartel anuncia¬

dor, como clarín de la piedad de todo un pue¬

blo, al lado de los carteles de las grandes pro¬ cesiones de Semana Santa del resto de Espa¬ ña. Aquella vieja procesión penitencial de la Buena Muerte se lia transfigurado. Permanece

inalterable, sin embargo, su puro espíritu pe¬

nitente, expiatorio. Sigue siendo el mismo

des¬

file de la fe en idéntica ciudad católica, como

fué en el principio. Lo que era, es.

LÀ PROCESION DE LA BUENA MUERTE, HOY

Barcelona se manifiesta devotamente para

presenciar el paso de la procesión del Viernes

Santo. Las calles y plazas del recorrido se ven colmadas de gentío. Millares de turistas acu¬ den de los cuatro puntos cardinales, atraídos

por el fascinante espectáculo de un gran pue¬ blo enfervorizado por la fe y las tradiciones milenarias. Las ventanas y balcones lucen ta¬ pices y damascos. Las serpentinas trazan sus rúbricas multicolores entre los árboles de los

paseos, heraldos verdes de la estación prima¬

veral.

La procesión de la Buena Muerte se inicia

a las seis de la tarde en la calle de Rivadeney-ra y en la Plaza de Cataluña, junto a la iglesia

de Santa Ana. Abre la marcha la Guardia Ur¬ bana montada, de gran gala, seguida de una cohorte de soldados romanos —los típicos "ar¬

mados de todas las procesiones de Semana

Santa—, y de una banda de tambores y cor¬ netas. Desfila el primer "paso", la Cruz de la

Pasión, de San Miguel de los Santos, acompa¬ ñado de las señoras de la Congregación de la Buena Muerte. Vienen después las penitentes,

enlutadas, con los improperios y atributos pia¬

dosos. Largas hileras de congregantes encapu¬ chados, con hachones encendidos, preceden el "paso" de Nuestra Señora de la Buena Muerte.

Los imponentes grupos escultóricos

de

los

(17)

diversos ""'pasos* que figuran en la procesión

van desfilando lentamente, entre filas de pe¬

nitentes. El "paso" de la Oración en el Huer¬

to, del Gremio Sindical de Detallistas de Ul¬ tramarinos, con agremiados portantes de la Cruz y de la Bandera gremial, cubiertos de

veste de seda color crema y capuz de satén

azul; el de Jesús Nazareno, con "armados",

niños de San José de la Montaña con veste

Ciudad, con escolta de Guardia Municipal, alguaciles, serenos y vigilantes de gran gala,

v Banda Municipal.

Otros "pasos" desfilan a continuación: el del Santo Cristo de la Buena Muerte, precedi¬ do de la Congregación de la Buena Muerte; Pía Unión de Portantes del Santo Cristo, con

hachones; ex combatientes de los Tercios de

Nuestra Señora de Montserrat y de Lepanto;

Los «pasos» son la ofrenda del arte a la gloria (te Cristo Crucificado

y capuz, congregantes de Nazarenos de la pa¬ rroquia de San Jaime y Cruz Roja Española;

el "paso" de la Verónica, acompañado de los miembros de Acción Católica con veste color

crema y capuz morado; el "paso" de la Amar¬

gura, con Carmelitas Descalzos, cofrades de veste marrón y capuz blanco, escolania del

Santuario y Cruz de la Cofradía de la Amar¬

gura...

Prosigue el orden de la procesión con los encapuchados de la Purísima Sangre, de la parroquia de Nuestra Señora de los Reyes,

llamada del Pino; bandera de la Real e Ilus¬

tre Archicofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, banda de cornetas

y tambores, y el Excmo. Ayuntamiento de la

16—

gastadores de la Guardia Civil y banda de cornetas y tambores de la Cruz Roja; el "paso de Jesús Yacente, con el Pósito de Pescadores,

Flechas Navales, Comandancia del Sector Na¬ val, parroquia de San Miguel del Puerto, y

escolta de infantería de Marina; "paso" de los

Discípulos de Eiuaús, del Gremio de Panade¬ ros, con portantes de hachones y banda de

música; "paso" de la Santa Espina, seguido

de encapuchados del Colegio del Arte Mayor de la Seda y Junta del Gremio. Entre los

"pasos", un "nazareno" arrastra una

pesada

Cruz.

Cerrando la procesión, nutridas representa¬ ciones de la Guarnición militar, Ordenes reli¬

(18)

Vera Cruz, bajo palio y terno.

Cuando

la Vera Cruz llega frente al

palacio Episcopal, el

exce¬ lentísimo y reverendísimo señor

Arzobispo-Obispo de la

diócesis

se une a

la

procesión

y

ocupa el puesto

de

honor

en

la presidencia

de

Autoridades.

El desfile, que se inicia en la

Parroquia Ma¬

yorde Santa

Ana,

junto a

la

Plaza

de Cataluña?

sigile porlas Ramblas, calles

de José

Anselmo

nan de cánticos litúrgicos el silencio augusto

del día naciente.

La tradicional veneración a la histórica

imagen del Santo Cristo de Lepanto,

de la

que

tan devoto se ha mostrado siempre el pueblo

barcelonés, alcanza proporciones

extraordina¬

rias. Desde la medianoche del Jueves Santo,

se forma, ala puerta de la Santa

Iglesia

Cate¬

dral Basílica, una imponente

muchedumbre

Un «nazareno», entre una cohorte de «armados», arrastra la pesada Cruz penitencial en la

procesión del Viernes Santo en Barcelona Clavé, Ancha y Fusteria, Plaza de Antonio

López, Vía Layetana, Plaza del Angel,

calle

de Jaime I, Plaza de San Jaime, calle del

Obispo Irurita, Plaza Nueva, calle Archs,

Ave¬

nida Puerta del Angel, Plaza de Cataluña y calle Rivadeneyra, punto de partida,

durando

el recorrido unas cuatro horas.

OTROSACTOS DE LA SEMANA SANTA BARCELONESA

La Semana Santa en Barcelona se distingue

por la devoción y la piedad. Los sermones

de

las Siete Palabras y de la Soledad de

María

congregan en todos Jos templos multitudes

de

fieles. A primeras horas de la mañana

del

Viernes Santo, los Vía Crucis parroquiales

recorren las calles de su demarcación v Re¬

de fieles para besar la milagrosa imagen. Esta afluencia va en aumento conforme avanza el día, y no cesa hasta bien entrada la noche del

Viernes. El Santo Cristo de Lepanto es tras¬ ladado al atrio de la Catedral, para que pueda

ser venerado por la multitud. Le dan guardia

de honor una sección de Requetés del Tercio

de Lepanto. Al sonar las tres

campanadas

en el reloj catedralicio, se inicia la Adoración de

las Cinco Llagas.

Tal es el rostro, encendido de ardor reli¬ gioso, que muestra Barcelona

durante los

días

santos. La Semana Santa barcelonesa es una de

las más bellas y piadosas del

mundo

entero. La catolicidad española, de tan hondas raíces,

tiene aquí uno de sus máximos exponentes.

(19)

EL

MUSEO

ETNOLÓGICO

Y

COLONIAL

por Augusto Panyella

El Museo

celona es

Etnológico

una de las más recientes insti¬

y

Colonial de

Bar¬

tuciones de cultura que ha fundado el Ayun¬

tamiento y, por tanto, una de las menos co¬ nocidas. En sus primeros años, un Museo no

necesita mucha publicidad, pues es muy la¬ boriosa la puesta a punto de su exposición

y

funcionamiento interno y sus cuidadores sien¬

ten el pudor de no mostrar lo

que está en ciernes, aunque represente un dilatado futu¬

ro. El 26 de enero del pasado año, el exce¬

lentísimo señor Alcalde, don Antonio M.a

Si-marro, inauguró las salas de Guinea y Ma¬ rruecos; y desde entonces puede considerarse

que se ha cumplido la primera etapa de ins¬

talaciones y organización de sus secciones. El motivo fundamental de la creación de

este Centro es el afán de superación

—en este

caso cultural—

que es tónica de la Ciudad y que tiene tantos exponentes museístieos. Otra razón es la conciencia de la necesidad de con¬

tinuar una tradición de estudios etnológicos

que fueron iniciados precisamente por espa¬

ñoles como Bernardino de

Sahagún, quien a

los diez años del desembarco de Cortés en Mé¬

jico inició una obra monumental y poco cono¬ cida que le acredita como el primer

etnoló¬ gico científico europeo.

Estos estudios, abandonados en épocas de

decadencia científica, han sido reemprendi¬ dos. Muchos catalanes esparcidos por el mun¬

do, que difícilmente olvidan Barcelona, en

contacto con pueblos exóticos

y de cultura pri¬ mitiva, encuentran en este nuevo Museo el

Fachada principal del Museo Etnológico

(20)

espejo

de

sus

aficiones

y

el

periores,

concretamente

la

oc-lugar a

propósito

para

las

co-

cidental, sobrepasan el

marco lecciones que allí formaron. de un Museo puramente etno-Víctor Balaguer, como Minis- lógico, por su amplitud, va¬

tro de Colonias, fundó a fines riedad y especialización,

que-del siglo pasado el Museo de

dan

aun

las

artes

populares,

Ultramar, cuyas colecciones la cultura tradicional y

el

filipinas son aún

el fondo

ma-

folklore,

que

habrán de

estar

yor del Museo

Etnológico

que

representados

en

el

Museo

co-mantiene actualmente el Con- 1110 lo están en el Museo del sejo Superior de Investigació-

Hombre de París,

nes en Madrid. También el Entre las piezas

custodia-Consejo tiene en Barcelona das lo

mismo

se encuentran

un Departamento del "Ins¬

tituto Bernardino de Saha¬

gún", de Antropología y Et¬

nología que en esta última es¬ pecialidad tiene su mayor y

mejor material de trabajo en

nuestro Museo Etnológico y

con la que, por tanto, se man¬

tiene una estrechísima cola¬

boración.

El Municipio tenía algunas colecciones como la filipina,

muy rica en tallas y armas,

que no encajaba en los de¬ más Museos y que por la ge¬ neral falta de espacio no po¬ día ser expuesta en ellos. Lo

mismo ocurría con la serie

africana depositada en el Pueblo Español. Un nuevo Museo iba a realizar lo que

hacía años se creía necesario

para su exposición y para la ampliación de estudios y cul¬

tura de Barcelona.

Pasando a la misión de re¬

colección, exposición y estu¬ dio etnológico de la nueva

institución, conviene advertir que se realiza sobre objetos y

también datos muy variados

ycomplejos. EJ ámbito geográ¬

fico de esta especialidad es

ecuménico, pues la cultura es

consubstancial a todo pueblo

Gran

talla

representado

al

míe

4

pasado femenino, rueblo afang) y si bien las civilizaciones su- ¿e ¡a Guinea española

útiles y armas, adornos y ves¬

tidos, que objetos de arte o mágicos como los amuletos y

el instrumental de brujos y shamanes. Los datos de archi¬

vo también son muy variados

y documentan los objetos se¬ gún el pueblo que los hizo, su significado, métodos de fabri¬

cación, uso y época especial¬

mente. Otras fichas se refieren a elementos de cultura que es

difícil materializar, como son las agrupaciones tribales y de

clan, las formas de matrimo¬ nio, tatuajes, ciertas costum¬

bres, ritos, sabiduría popular, etcétera; es decir, toda una

serie de elementos sociales,

políticos y económicos im¬ prescindibles para reflejar la

cultura de un pueblo, pero

que no tienen otra

plasma-ción objetiva que el registro

descriptivo, el gráfico o mapa

y la fotografía. Por eso se ini¬

ció desde los primeros mo¬

mentos un doble archivo grá¬

fico: el de las piezas y el et¬

nológico general nutrido con las fotografías de las expedi¬ ciones y de otras proceden¬

cias. La biblioteca y sus fiche¬

ros constituyen el material

imprescindible para el estu¬ dio de las piezas y de los da¬

tos inéditos, aunque están en

fase de formación.

Uno, de los timbres de or¬

gullo del Museo es haber par¬

ticipado en tres expediciones al Africa, dos de ellas a Ma¬ rruecos, efectuadas exclusiva¬

mente por el Museo y subven¬

cionadas íntegramente por el Exmo. Ayuntamiento de Bar¬ celona. Estuvo representado

personalmente nuestro Mu¬

seo en el XIV Congreso

(21)

Talla tonkinesa representando a un erudito. Indochina

ternacional de Sociología de Roma (Sección de Etnología) y en el I Congreso de

Filología

Románica de Barcelona (Dialectología y

Pa-remiología), y se enviaron comunicaciones a los IV y V Conferencias Internacionales de Africanistas Occidentales de Santa Isabel y de Abidján, y al I Congreso

Arqueológico de

Marruecos.

En el bello pabellón que provisionalmente

ocupa dentro del envidiado cuadro del Jardín de Montjuich se exponen apretadamente

y con parciales y periódicas renovaciones una parte de los fondos del Museo. Los más numerosos

proceden de Marruecos, Guinea, Perú, Ecua¬ dor, El Salvador, Méjico. Tonkin, Filipinas y

.Japón. La Zona del Protectorado español de Marruecos es de

gran interés etnológico, y por ello se inició una Sección Marroquí de la que publicaremos una reseña con motivo de la próxima exposición de las adquisiciones de la segunda expedición. La Guinea Continen¬ tal española está casi toda ella ocupada

pol¬

los fang, pueblo fuerte

y alegre, que los colo¬

niales llaman "pamue". Estos bantú deun com¬

20—

piejo origen racial

sudánido-etiópido-palené-grido, profesan un culto a los antepasados a

los que representan con sus antiguos falde¬

llines, cascos, collares, tautuajes y hernias um¬

bilicales. La colección, como puede observarse

en la fotografía que publicamos,

es muy rica

en útiles agrícolas, de pesca y navegación,

adornos, juegos, instrumentos de música y

amuletos.

Las terracotas del Perú y Ecuador impre¬ sionan por su libertad artística

y la consi¬ guiente diversidad estilística. Estos pueblos

eran tan capaces del fino geometrismo de una

de las épocas nazca, como de las suaves o rea¬ listas cabezas inochik, cultura que representa

Cabeza femenina en miniatura del estilo teotihuacano de Méjico

el máximo exponente de su plástica en terra¬

cota. La serie peruana se compone especial¬ mente de vasos cerámicos pintados y escultu¬

(22)

Terracota precolombina del Ecuador. Lleva unas

grandes orejeras de influencia mejicana

parte. De Tonkin poseemos

impresionantes

ta¬ llas como la del letrado cuya fotografía

publi¬

camos y algunas pinturas

de

escenas y

paisa¬

jes, y del Japón, además

de algunas piezas

de

arte popular, útiles, dibujos

infantiles

y gra¬

fía dos un par de esculturas

antropológicas

ta¬

lladas en piedra por el

especialista

en esta

cla¬

se de obras Eudaldo Serra, que representan

una mujer y el actual

jefe del

pueblo aino,

descendientes de la antigua población

de

raza blanca que ocupó el

archipiélago.

Citamos sólo algunas piezas y

colecciones

en representación de lo

mejor

de

un

Museo

que creó y

cuida el Municipio

con

el

entusias¬

mo recatado que despiertan

las

elevadas

obras

de la cultura como ésta, dirigida a la compren¬ sión de tantos pueblos del

mundo

y

relevante¬

mente a los que tuvieron contacto con

el hom¬

bre hispánico.

Fotos Català y Aleu,

del Museo Etnológico y Colonial

■—21

Cabeza mochik, Peni. El Museo posee el molde del que se ha sacado esta reproducción

mo a la consecución de piezas como la

bella

máscara y la escultura de estilo

cubista

o

las

miniaturas que posee el Museo.

La serie filipina es muy abundante en es¬

culturas, adornos, armas, précibsbs

escudos

decorados, vestidos, cestería, maquetas

de

ca¬

sas, etc., aunque sólo se expone una

pequeña

los Andes son muy ricas en piezas precolom¬ binas, especialmente en

esculturas

de dioses,

animales, figuras

humanas, moldes de escultu¬

ra, joyas de

plata

y oro y una

serie

de piezas

de gran interés

arqueológico.

También

hay in¬

teresantes collares, cinturones, peines, tejidos,

armas y piezas varias

de los jíbaros

y

yumbos

de la alta cuenca del Amazonas, conocidos los primeros como

cazadores

y

reductores de

ca¬

bezas, de las que tenemos varios

ejemplares

humanos y de antropoides. La serie

salvadore¬

ña comprende doscientos vasos

esculturados

y

estatuillas

de

las

culturas

maya y azteca.

La

plástica mejicana es muy

sutil

y

llegó

por

la

(23)

barroquis-La representación del Ayuntamiento de la Ciudad, compuesta por los Tenientes de Alcalde, ilustrísimos señores don

Antonino Segón Gay, don Juan Torra Balari y don Carlos Pena Cardenal

Las autoridades municipales en el acto

de la inauguración de la concejalía de¬ legada del distrito XII, con el Tenien¬

te de Alcalde de dicho distrito señor Jaumar de Bofarull

22—

Procesión de la «Buena Muerte)). Desfile de nazarenos

La Exposición de gráficos de Arquitec¬

tura brasileña celebrada en el Palacio

de la Virreina constituyó un lisonjero éxito para sus organizadores. La ¡oto

ofrece un momento del acto de la inau¬ guración, que fué presidido por el ex¬ celentísimo señor don Antonio María

(24)

Et Ayuntamiento en corporación asiste a los solemnes actos re- La nueva

adquisición

para nuestro

Zoo

ligiosos celebrados durante los días Santos en la Santa Iglesia hace su

entrada

en

el Parque

de la

Catedral Basílica Ciudadela

Los Tenientes de Alcalde señores Pena Cardenal y

Kosal Catarineu, en el acto de la presentación de los

nuevos taxis

La Exposición del plano deportivo que se ha celebra¬ do en el Palacio de la Virreina. En primer término

la maqueta del futuro Palacio Municipal de Deportes

El Alcalde don Antonio M.a Simarro presidiendo el

acto del almuerzo ofrecido por nuestra primera au¬ toridad a los informadores municipales. En la segun¬ dapresidencia, el Teniente de Alcalde don Juan Torra EaLari y el Secretario General de la Corporación don

Juan Ignacio Bermejo y Girones

(25)

Carlos Pérez de Rozas, el popular reportero gráfico que ha captado con su objetivo cuarenta

años de vida barcelonesa, falleció en plena fiebre de trabajo el día de la llegada de los repa¬ triados de Rusia. El júbilo de la gloriosa jornada, del 2 de abril se vió

interrumpido por el

dolor que produjo en toda la Ciudad la muerte de Carlos Pérez de Rozas

El P. Peiró, en el despacho del Secretario general del Ayuntamiento don Juan Ignacio Bermejo y Gironès,

durante la visita efectuada por el primero a las Casas

Consistoriales

Don Juan Arnaud disertó en el Palacio de la Virreina

sobre el tema «Vida y organización de los museos de Arte en los EE. UU.)). El acto fué presidido por el

Alcalde don Antonio M.a Simarro

De izquierda a derecha: la señorita Barry, de la Cruz Roja francesa y el almirante

norteamericano Mr. Kellog, durante su visita al Alcalde, don Antonio M.a Simarro

(26)

S U

M

ARIO

Página9

Editorial: Una jornada gloriosa 1

Barcelona recibe a los repatriados de Rusia 2

La victoria de España 4

Una política de realidades, por Fernando Barangó-Solís ... 6

Perspectivas ciudadanas 9

Las caramellas, símbolo de tradición, por Juan Alsamora 10

La Semana Santa en Barcelona, por Angel MarsÁ 13

El Museo Etnológico y Colonial, por Augusto Panyella ... 18

Actualidades gráficas 22

Fotos: Domínguez, Valls, Pérez de Rozas, Marletti

y Archivo histórico.

(27)

1?

'

:

-I» 11.-IT-, «itálicos ltd Av. Jose Antonio, TI4»

Referencias

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