GILBERT SIMONDON, un genio en la sombra (Materiales para empezar con Simondon).
ÍNDICE
RESUMEN DE LA INTRODUCCIÓN DE SU LIBRO...1
ÍNDICE DEL LIBRO...4
RESEÑA SOBRE EL LIBRO Individuación a la luz de las nociones de forma y de información...6
REFLEXIÓN SOBRE VIDA Y ALCANCE, película, Simondon del desierto...8
RESUMEN DE LA INTRODUCCIÓN DE SU LIBRO
G. Simondon (2007). El modo de existencia de los objetos técnicos. Prometeo Libros.
INTRODUCCIÓN
La realidad técnica es humana.
Contra la idea de que la cultura es un sistema de defensa del hombre contra las técnicas, como la realidad técnica es humana, se afirma que la cultura debe incorporar a los seres técnicos, conocer el sentido de los objetos técnicos o tomar conciencia de los modos de existencia de los objetos técnicos.
La técnica es una realidad rica en esfuerzos humanos y en fuerzas naturales, lo que reside en las máquinas es la realidad humana, el gesto humano fijado y cristalizado en estructuras que funcionan (Simondon, 34). Los objetos técnicos son mediadores entre la naturaleza y el hombre.
Alguien tiene que realizar la toma de conciencia de la realidad técnica e introducirla en la cultura.
Alienación causada por el desconocimiento de la máquina.
La alienación es causada por el desconocimiento de la naturaleza y esencia de la máquina, a la que se considera ensamblaje de materia desprovisto de significación que solo tiene utilidad.
La cultura se comporta con el objeto técnico como el hombre con el extranjero cuando se deja llevar por la xenofobia primitiva. EI misoneísmo orientado contra las máquinas no es tanto odio a lo nuevo como negación de la realidad ajena. Ahora bien, este extranjero todavía es humano, y la cultura completa es lo que permite descubrir al extranjero como humano. Del mismo modo, la máquina es el extranjero; es el extranjero en el cual está encerrado lo humano, desconocido, materializado, vuelto servil, pero mientras sigue siendo, sin embargo, lo humano. La mayor causa de alienación en el mundo contemporáneo reside en este desconocimiento de la máquina, que no es una alienación causada por la máquina, sino por el no- conocimiento de su naturaleza y de su esencia, por su ausencia del mundo de las significaciones, y por su omisión en la tabla de valores y de conceptos que forman parte de la cultura.
Idólatras de las máquinas. Carácter mítico del robot.
La cultura reconoce el objeto estético y le da significación, y rechaza los objetos técnicos y les da solamente uso. Los que sí sienten su significación, les dan el estatuto de objeto sagrado.
Cuando el objeto técnico se considera sagrado, surge el tecnicismo, la idolatría de la máquina, la consideración de la máquina como medio de supremacía y la aspiración tecnocrática al poder incondicional, la máquina androide en la que se delega el poder y la humanidad. Pero la máquina convertida en doble del hombre (el robot) es un ser mítico e imaginario, al que se atribuye una
existencia autónoma que no tiene, unas intenciones hostiles hacia el ser humano que se tratan de afrontar poniéndolas a su servicio.
Ambigüedad de la idea de automatismo: automatismo, indeterminación.
Automatismo es la ausencia de intervención exterior en un mecanismo. Los idólatras de las máquinas presentan el automatismo como un alto grado de perfección técnica, pero en realidad la tecnicidad se eleva cuando es abierta, cuando en su funcionamiento se preserva un margen de indeterminación que posibilita que la máquina sea sensible a la realidad exterior y el ser humano sea el organizador permanente.
EI verdadero perfeccionamiento de las máquinas, aquel deI cual se puede decir que eleva el grado de tecnicidad, corresponde no a un acrecentamiento deI automatismo, sino, por el contrario, al hecho de que el funcionamiento de una máquina preserve un cierto margen de indeterminación. Es este margen lo que permite a la máquina ser sensible a una información exterior. A través de esta sensibilidad de las máquinas a la información se puede consumar un conjunto técnico, y no por un aumento deI automatismo. Una máquina puramente automática, completamente cerrada sobre ella misma en un funcionamiento predeterminado, solamente podría ofrecer resultados sumarios. La máquina que está dotada de una alta tecnicidad es una máquina abierta, y el conjunto de máquinas abiertas supone aI hombre como organizador permanente, como intérprete viviente de máquinas, unas en relación con otras. (Simondon, 33).
El ser humano como organizador permanente de las máquinas
El ser humano es el inventor y coordinador permanente de las máquinas, está entre ellas.
La presencia deI hombre en las máquinas es una invención perpetuada. Lo que reside en las máquinas es la realidad humana, el gesto humano fijado y cristalizado en estructuras que funcionan. Estas estructuras tienen necesidad de ser sostenidas en eI transcurso de su funcionamiento, y la mayor perfección coincide con la mayor apertura, con la mayor libertad del funcionamiento. (Simondon, 34)
. Quién tiene que realizar la toma de conciencia de la realidad técnica e introducirla en la cultura.
No el usuario, ni el propietario de las máquinas, ni el científico.
Esta toma de conciencia parecería más bien poder ser una tarea para el ingeniero en organización, que sería como el sociólogo y el psicólogo de las máquinas, porque vive en eI medio de esa sociedad de seres técnicos de los que es la conciencia responsable e inventiva.(Simondon, 35).
Carácter de la especialización técnica.
Los principios de funcionamiento de las máquinas dependen de dominios científicos muy diferentes. La mayoría de las máquinas son, a la vez, mecánicas, térmicas y eléctricas. También se incluyen en esta especialización preocupaciones exteriores a los objetos técnicos propiamente dichos.
Reforma de la cultura por ampliación: inclusión de las técnicas.
Para volver a dar a la cultura el carácter verdaderamente general que ha perdido, es preciso poder volver a introducir en ella la conciencia de la naturaleza de las máquinas, de sus relaciones mutuas y de sus relaciones con el hombre, y de los valores implicados en estas relaciones (Simondon, 35).
Haría falta que existiera un tecnólogo o mecanólogo, y que los esquemas fundamentales de causalidad y de regulación que son la axiomática de la tecnología fueran enseñados de manera universal.
Restitución del poder regulador que tiene la cultura, ampliación y profundización de la cultura.
La cultura establece una comunicación reguladora, al ser la base de significaciones, medios de expresión, justificaciones y formas. Comparamos dos momentos: antes del gran desarrollo de las técnicas, la cultura incorporaba los principales tipos de técnicas. Como estos esquemas no han cambiado, el código se ha convertido en inadecuado para el tipo de información que debería trasmitir. Si se ampliara, daría medios para que el ser humano pensara su existencia y su situación en función de la realidad.
Necesidad de definir el objeto técnico
Para que se dé esta toma de conciencia, hay que definir el objeto técnico a través de un proceso de concretización y de sobredeterminación funcional. El objeto técnico no puede ser considerado como mero utensilio.
Los tres niveles del objeto técnico (el elemento, el individuo, el conjunto)
En el nivel del elemento, no se produce conflicto. En el nivel de individuo, el individuo técnico se convierte, durante un tiempo, en el adversario del ser humano. Se expresa en la desmesura tecnicista de la era de la termodinámica. En el nivel de los conjuntos técnicos, la máquina se opone al desorden y se convierte en estabilizadora del mundo.
El energitismo termodinámico se ve reemplazado por la teoría de la información, cuyo contenido normativo es eminentemente regulador y estabilizador: el desarrollo de las técnicas aparece como una garantía de estabilidad.
Integración del ser técnico en la cultura.
Por tanto, la integración del ser técnico en la cultura no se pudo operar ni en el nivel de los elementos, ni en el de los individuos, pero se podrá operar en el nivel de los conjuntos:
La realidad técnica, convertida en reguladora, se podrá integrar a la cultura, reguladora por esencia. Esta integración sólo podía producirse por agregación deI tiempo en e! que la tecnicidad residía en los elementos, por fractura y revolución de! tiempo en el que la tecnicidad residia en los nuevos individuos técnicos: hoy, la tecnicidad tiende a residir en los conjuntos: puede entonces convertirse en un fundamento de la cultura, a la cual aportará un poder de unidad y estabilidad, volviéndola adecuada a la realidad que expresa y que regula.
ÍNDICE DEL LIBRO
RESEÑA SOBRE EL LIBRO Individuación a la luz de las nociones de forma y de información.
Advertencia: este libro es un viaje de ida. Quien esté en la búsqueda de un sistema filosófico completo, sofisticado y ambicioso, aquí se halla una de las catedrales del siglo XX, esperando su tiempo propicio que es precisamente el nuestro. Quien busque claves para la comprensión del pensamiento occidental en los últimos 50 años, aquí encontrará sus contraseñas: singularidad, devenir, acontecimiento. Quien no se conforma con lo que dice la filosofía de sí misma, sino que hurga en las ciencias que viven tantas revoluciones aún no comprendidas, podrá toparse con refinadas interpretaciones sobre la física, la biología, la psicología o las ciencias sociales, sin renunciar a cuestiones clásicas y olvidadas como la espiritualidad. Para todos, y quizás para nadie, Gilbert Simondon escribió esta gran obra bajo el signo de la noción de individuación. Esta es la segunda edición de un libro destinado a hacer historia, tanto más cuanto que su autor supo ser un perfecto desconocido en vida (nació en 1924 y murió en 1989) a pesar de que su influencia sobre muchos, en especial Gilles Deleuze, fue superlativa.
Metaestabilidad, transducción, modulación, información: estas, como tantas otras palabras, cruzan las disciplinas, se burlan de los loteos académicos del saber y demuestran que una vez más, como hace tiempo no ocurría, el pensamiento, la acción, el afecto, son nuevamente posibles. Aquí hay nociones, no jerga incomprensible; hay un ritmo, una cadencia, no argumentaciones plomizas. Sí hay obsesiones, huecos, apuros y excentricidades. Lo que Simondon nos muestra es un camino a seguir.
“Es responsabilidad de los vivos mantener a los muertos en un continuo rito de evocación”.
Leyó a Nietszche. Operó a un perro a los doce años, le salvó la vida. Hacía experimentos. Se ocupó, contracorriente (porque todo era hablar de Freud y Marx) de los objetos técnicos. Dijo: “el proceso tiene estatuto de ser”.
BIOGRAFÍA, en Traficantes de Sueños
Gilbert Simondon (1924-1989) hizo sus estudios en la École Normale Supérieure y luego obtuvo la habilitación para la enseñanza universitaria (agregación) en 1948. Fue docente simultáneamente de filosofía y de física en un liceo hasta que defendió, en 1958, su tesis de doctorado de Estado, que consistía en dos trabajos: La individuación a la luz de las nociones de forma y de información (que aquí se presenta) y Sobre el modo de existencia de los objetos técnicos, su tesis secundaria, que fue publicada ese mismo año. Su tesis principal, en cambio, fue editada en libro sólo por partes, hasta que en 2005, a caballo de la repercusión de su pensamiento, se publicó de manera completa. En 1955 comenzó a dictar clases en la Université de Poitiers hasta que en 1963 fue nombrado profesor en la Université de la Sorbonne y en la Université de Paris V, donde dirigió durante 20 años un laboratorio de psicología general y de tecnología.
Además, es autor de Deux leçons sur l'animal et l'homme, (Ellipses, 2004, con traducción castellana de La Cebra Ediciones, 2008), L'invention dans les techniques.
(Seuil, 2005), Cours sur la Perception, (Éd. de la Transparence, 2006) e Imagination et Invention, (Éd. de la Transparence, 2008).
REFLEXIÓN SOBRE VIDA Y ALCANCE, película, Simondon del desierto
https://youtu.be/J07XTXrpw3o
La tesis central de ‘El modo de existencia de los objetos técnicos’, que la técnica es parte de la cultura. No puede entenderse completamente una cultura sin estudiar su técnica como una
construcción auténticamente humana. Este era el nuevo humanismo de Simondon. Pensar la técnica como algo realmente humano, que da testimonio a la humanidad. La parte de la humanidad que persiste es su memoria.
En carta a Derrida, sostenía la idea de la necesidad de crear una síntesis entre tecnología y estética.
Habla de experiencia tecnoestética.
Piensa la técnica con ejemplos concretos.
Quiere hacer filosofía desde fuera de la filosofía. Antes de Simondon, habían grandes pensadores que quisieron desarrollar la filosofía desde un marco no-filosófico. Por ejemplo, Marx, que quiso hacer de la filosofía una ciencia, como sabemos, materialista, histórica, en lugar de filosófica. Y Simondon tenía en mente el mismo gesto con su proyecto, que no llamó cibernética, porque quería diferenciarse de Wiener en algunos temas muy importantes, pero que él llamó cibernética universal, o allagmática.
Es es el primer pensador de la tecnociencia, porque al final mediante el uso de paradigmas de la física contemporánea,
y sobre todo de la física cuántica, que es en mi opinión el origen de lo que llamamos tecnociencia, porque la física cuántica es la física que nos dice que no hay objeto del conocimiento sin una interacción entre el instrumento de medida y el objeto de medición, una interacción mínima que no puede eliminarse, el conocido quantum de acción, lo que quiere decir que la técnica es constitutiva del conocimiento objetivo. La física cuántica es entonces el origen de lo que ahora llamamos, de una manera amplia, tecnociencia.
Y habla del arte como una manera de intentar reencontrar esa relación primitiva, original, con el mundo. Tiene una suerte de teoría que intenta justificar el porqué del arte, propone que es a través del arte que la humanidad reencuentra ese contacto, un contacto pleno, completo, con el mundo.
Un punto de partida es el maridaje de una filosofía de la tecnología con una filosofía de la naturaleza. Creo que eso es muy importante.
Otro punto importante es su crítica del hilemorfismo. La encuentro muy interesante, sobre todo porque nos dice que las formas son también materiales, que los paradigmas son materiales, que también evolucionan, y por tanto son imperfectos, que consisten en matería sin formar, pero
informativa, por supuesto. Creo que esto es muy importante, porque tendemos a hablar de cosas que son inmateriales, virtuales, informales. Hablamos de ontología de la información, de ciencia de la información, etc. Y creo que nos equivocamos si olvidamos, usando una imagen simondoniana, que el molde mismo tenía que construirse, que es también el producto concreto de fuerzas exteriores, del trabajo, etc. Y que la forma de los ladrillos variará, dependiendo de la forma de su molde. Que incluso una serie de ladrillos del mismo molde puede ser ligeramente diferente, según las
circunstancias... Así que es muy importante. Es un materialismo que es fuerte y sutil. Tenemos la
impresion de estar rodeados de cajas negras, porque hay muchas tecnologías que usamos, que no entendemos realmente.
La técnica los reconcilia, independientemente de su cultura. Y Simondon afirma que por esta vía podemos superar las fronteras éticas de las culturas.
Liberar a las máquinas.
Era profesor de física. Comprar Dos lecciones sobre el animal y el hombre.