MENTES DIGITALES
MENTES
DIGITALES
RODRIGO ESPINOZA
D
esde la aparición de Internet se viene configurando un mundo sostenido en una economía digital que ha cambiado la forma de concebir los negocios, sus arquitecturas financieras, la relación instantánea con los grupos de interés y la creación de valor en torno a un bien o servicio intangible. Este libro, en este sentido, analiza y sistematiza la forma en la que crea ese valor para el clien- te y la manera en cómo se distribuye a los emprendedores. Para ello, el autor analiza patrones de innovación en modelos de nego- cios, entre los que destacan ejemplos de empresas como: Groupon, Wikipedia, Facebook, Twitter, Itunes, Play Store, Windows Phone, Kelkoo, eBay, Monster, Kazaa, Waze, Soundcloud, SIRI (Iphone), Shazam y Foursquare, entre otros.Como complemento, incorpora una particular metodología para emprendedores que permite valorar empresas en etapas tem- pranas y crear un discurso (Elevator pitch) para abordar exitosa- mente el proceso de negociar con potenciales inversionistas, em- pleados, clientes y sostener desde el punto de vista de la estrategia, el mercado, la ingeniería, la organización, el entorno legal y las finanzas, un relato coherente.
Hay aquí, una mezcla justa de teoría y práctica. La primera, basada en la experiencia del autor como profesor universitario de diversas escuelas de negocios chilenas y latinoamericanas. La se- gunda, como emprendedor, complementada con la visión de Sili- con Valley en cuanto al emprendimiento e innovación de negocios tecnológicos de alto impacto.
INNOVACIÓN EN NEGOCIOS PARA
Otros títulos de esta serie
Supply Chain Management Jorge H. Chavez Rodolfo Torres Rabello
•
Ingeniería de la confiabilidad Adolfo Arata
Alessio Arata
•
Talento organizacional José María Saracho
Incluye un método para conseguir inversionistas, trabajadores talentosos, clientes y cuantificar el valor económico de
SU EMPRESA
Rodrigo Espinoza G. (Santiago 1975) es Máster en Innovación Tecnológica y Emprendimiento (U. Federico Santa María) y Máster en Educación, Investi- gación y docencia Universitaria (U. Cen- tral de Chile). Ha cursado estudios de innovación en School of Management, University of San Francisco, California, Estados Unidos.
Es ingeniero comercial, cofundador de Penzza Consulting, fundador de la asociación gremial Massinnova y profe- sor de Escuelas de Negocios nacionales y extranjeras en estrategia, innovación y proyectos de negocios.
ISBN 978-956-284-925-8
Mentes digitales
bibliodiversidad
MENTES
DIGITALES
RODRIGO ESPINOZA
INNOVACIÓN EN NEGOCIOS PARA
Rodrigo Espinoza. -- Santiago : RIL editores, 2013.
224 p. ; 23 cm.
ISBN: 978-956-284-925-8
1 comercio electrónico. 2 comercialización en internet.
Innovación en negocios para Mentes digitales www.mentesdigitales.com
Primera edición: diciembre de 2013
© Rodrigo Espinoza, 2013 Registro de Propiedad Intelectual
Nº 228.703
© RIL® editores, 2013 Los Leones 2258 cp 7511055 Providencia
Santiago de Chile Tel. Fax. (56-2) 22238100 [email protected] • www.rileditores.com Composición, diseño de portada e impresión: RIL® editores
Impreso en Chile • Printed in Chile ISBN 978-956-284-925-8
Derechos reservados.
Índice
Prólogo ...11
Introducción ...15
Explosión binaria ...23
Modelos de negocios en Internet ...55
Innovación digital y casos de éxito ...121
Mentes digitales ...157
Guía para valorar un negocio y crear un elevator pitch ...191
A Vanessa, mi amada compañera.
A Antonio y Sofía, gracias por devolverme la vida.
A mi pequeño Santiago, sigues en mí.
A mi madre, por mostrarme la bondad en todas las cosas.
A mi padre, por su fuerza y amor infinitos.
A mi hermano, por «estar-siendo» conmigo.
A Manuel, mi abuelo y guía.
A mi abuela Yolanda y tía Gladys, gracias por todo.
Prólogo
Cuando me encontré con Rodrigo durante su visita a San Francisco (California, USA) me volvió a recordar que debía redactar el prólogo de su libro Mentes digitales. Coincidentemente, yo había estado tra- bajando en una serie de reflexiones preparadas para una eventual pu- blicación futura relacionada con el mismo tema: los negocios digitales.
El compromiso con Rodrigo precipitó la lectura de su libro, del cual he estado informado desde que él participó en una serie de clases que dicté en el Magíster de Innovación Tecnológica y Emprendimientos en la Universidad Técnica Federico Santa María, en 2012.
Así, estas reflexiones tratan el tema de si existen límites sobre los vectores que han determinado la vida tal cual la hemos conocido en las últimas tres décadas. En otras palabras si el trío Globalización + Innovación Tecnológica + Economía de Mercado continuará su acele- ración, retroalimentándose una a la otra sin límites, o si estos límites existen y cuándo y cómo se manifestarán.
Estas tres tendencias las hemos internalizado como imparables, dado que cada una tiene su propio motor alimentado por sus propios incentivos. Sin embargo cada una de ellas actúa de modo sinérgico.
Las innovaciones tecnológicas, en particular las NTICS1, crean nue- vos productos o servicios que compiten en la economía de mercado, estableciendo enormes disrupciones sobre los productos tradicionales que desplazan. En un par de décadas hemos visto industrias completas
1 Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (NTICS).
ser destruidas o modificadas al punto de volverse irreconocibles: las comunicaciones globales gratuitas (Skype), el negocio de las enciclo- pedias o la industria de la música.
Estas tecnologías han introducido tres dinámicas extraordina- rias: a) las comunicaciones globales instantáneas con costo marginal ZERO, b) las comunicaciones móviles y c) la integración de servicios multimediales que integran imágenes, videos al audio y la propaga- ción viral a través del web. Estas innovaciones acortan las distancias y superan los límites políticos de las naciones, viajan sin pasaporte y visas facilitando la globalizacion. Uno alimenta al otro y la economía de mercado crea los incentivos económicos para su rápida adopción y uso. Nuevas industrias son creadas y, debido justamente a su reciente creación, las regulaciones (a nivel nacional y global) son escasas y por lo tanto participan en la forma más pura de capitalismo.
Rodrigo Espinoza, a través de una prosa dinámica y bien estructu- rada, lleva al lector en esta transformación de la economía tradicional de los objetos físicos (o de los átomos) a la economía de la información y del conocimiento (o de los bits). En este libro, Rodrigo nos persuade y con éxito nos convence de que ¡el futuro ya llegó!
El libro presenta un enfoque interdisciplinario de las transforma- ciones que están afectando a la sociedad y prepara al lector para ser un ciudadano bien informado en las enormes oportunidades que se abren a todos los habitantes del planeta. Esta nueva paridad tecnoeconómica es facilitada por la democratización del acceso a la información y el conocimiento.
Cada día es más cierto que un emprendedor con un laptop conec- tado al Internet está en paridad de condiciones que un equivalente en New York, London o Silicon Valley, donde su capacidad de distinguirse dependerá solamente de su intelecto, ejecución del negocio y de su capacidad de actuar en red.
La abundancia de ejemplos presentados por Mentes digitales facilita enormemente su abordaje, ilustrando al lector no solamente sobre el marco teórico de estas transformaciones, sino que incluye a los pioneros que impulsaron estos cambios de paradigmas. En cada caso, el emprendedor y su empresa toman el foco central en su rol en impulsar el cambio de paradigmas. En realidad, el autor lo lleva
a un paso más allá y dedica el último capítulo del libro («Guía para valorar un negocio y crear un Elevator Pitch») a las consideraciones estratégicas y tácticas en la gestación de un emprendimiento que se apalanque de las NTICS.
Retomando mi reflexión inicial, estimado lector, regreso a mi pregunta sobre la corriente aceleración sinérgica del trío: Globaliza- ción + Innovación Tecnológica + Economía de Mercado. Los invito a reflexionar sobre si encontrarán efectos autolimitantes o seguirán creciendo aceleradamente con efecto dominante por el resto del siglo XXI. La respuesta esta implícitamente dada por Rodrigo Espinoza Gatica en este libro.
Carlos S. Baradello, PhD Tiburon, California, USA
Marzo de 2013
Introducción
Un escenario posible
Un lector inalámbrico de señales electroencefálicas mide a la distancia nuestra actividad neuronal y la web 7.0 lo registra. En la es- quina está a la venta el nuevo hipocampo sintético, de mayor capacidad de almacenamiento que la versión anterior. Ya no se venden tablets, computadores ni periféricos, la red es cerebral. Aprender historia uni- versal, o un nuevo idioma, demora el tiempo que en descargar de la web directo a nuestra mente. Genomics adquiere la última empresa de computadores en el 2090. El algoritmo de búsqueda ahora es neural y, cada vez que lo hacemos, la información se despliega en nuestros cerebros. Los imperios comunicacionales televisivos y escritos no tienen trabajadores, son tantos como personas en el planeta, se transformaron en brokers de flujos informativos individualizados. Todo lo que vemos y soñamos se guarda en la red. El protocolo TCP / IP ahora es biológico y el sistema binario siempre estuvo dentro de nosotros.
Las noticias dejaron de editarse centralizadamente.
La publicidad como la conocíamos fracasó. Hoy la propaganda llega a tu cerebro sin mediar hardware.
Twitear, googlear o postear son acciones que se realizan con el pensamiento.
La última versión de Linux es compatible con cualquier coeficiente intelectual y los virus desaparecieron junto con la última compañía de software en el 2070.
No existe el derecho de autor como fue creado: Creative Commons se transformó en el standard de la humanidad.
En el 2080 un nuevo competidor venció nuevamente al resucitado Atari, cuando este reinventó su último modelo de negocios, en el 2079.
Redes neurales Peer to peer (P2P) indexan y distribuyen información, incluyendo campañas promocionales. Ahora el efecto publicitario se mide en dopamina per cápita.
Los bancos físicos se transformaron en museos y el circulante lo define el banco Central sin imprimir un solo billete. Los teléfonos ce- lulares desaparecieron y una aplicación gratuita permite hacer lo que, en otros tiempos, se consideraba telepatía: llamar y comunicarse con otros con solo pensar. Nuestro arcaico protocolo de comunicación ya es compatible con la red universal y el nuevo algoritmo transtemporal permite buscar en el futuro información que todavía no es hoy. La acción de la principal compañía telefónica global se desplomó y el colosal gobierno antártico no intervino esta vez.
Los procesadores se achicaron hasta que el último gramo de silicio se extinguió del planeta, dando lugar a los bioprocesadores, no más grandes que una neurona. Ahora se venden en clínicas y se inyectan directo al cerebro. La bioinformática es la ciencia predominante y la longeva superpoblación del planeta no distingue la diferencia entre la red social y la vida real.
La realidad ampliada terminó con los conciertos masivos en es- tadios. Hoy son globales y Pearl Jam saldrá nuevamente de gira el 10 de octubre de 2115.
La convergencia tecnológica puso a nuestro cerebro en el centro del huracán: radio, TV, celular, PC y cualquier dispositivo de comunicación no es mejor que el que se creó con millones de años de evolución, el cerebro. Nuestra memoria vital se despliega en un IBrain, la última joya inyectable de la compañía de la manzana.
Las economías predominantes cerraron las industrias pesadas… La innovación es un imperativo, miles de modelos de negocios se testean a diario y crean valor, soportados en una sofisticada red de cerebros, la nueva y más efectiva función productiva: ¡las mentes digitales!
Ficción proyectiva Santiago de Chile, 2013
Imagine que puede tocar a todos los individuos de este planeta en un solo instante. Eso es factible, pues somos parte de la red más entramada e instantánea de la historia de la humanidad, somos parte de Internet.
Ahora imagine los actuales y futuros modelos de negocios de las na- noempresas globales. Esto es y será posible gracias a la innovación y la capacidad de emprender del ser humano; sus vínculos, sus actividades y sus formas de relacionarse y comunicarse seguirán cambiando y, por ende, cambiarán también los negocios, caerán gigantes y surgirán nuevas oportunidades para quien esté dispuesto a tomarlas.
Se ha creado un nuevo mundo, un nuevo enfoque, un nuevo pa- radigma, un nuevo estar siendo, una nueva historia y, en torno a ella, nuevos códigos, nuevas relaciones y nuevas arenas de lucha y coope- ración donde no gana el más fuerte, sino el que mejor y más rápido se adapta. La sensación del tiempo y del espacio parece acortarse, los negocios no solo lo son en tiempo real sino también en tiempo virtual y se acabaron las barreras de lenguaje, geográficas y comerciales.
Se ha creado un nuevo escenario, con nuevas reglas, que han for- zado e incentivado a la creación de innovadores modelos de negocios.
Alguno de ellos no funcionarían en el mundo real, pero lo hacen a la perfección en el mundo virtual.
Así, la disciplina de las nuevas tecnologías de información y comu- nicación, combinada con una mirada estratégica de negocios, hace de este libro un sensato esfuerzo por analizar el caos, distinguir patrones, recopilar antecedentes y proyectar tendencias en la red de trabajo inter- conectada más global y entramada creada por el hombre, la Internet.
En consecuencia, se construyeron cinco capítulos que pretenden hacer una analogía entre el mundo real y el mundo virtual, buscando los puntos de divergencia e intersección entre ellos.
El primer capítulo, denominado «Explosión binaria», inicia un recorrido que relaciona la creación del universo con la creación de Internet. Se intenta explicar cómo el aparente azar domina el caos or-
denado del universo y nuestra delicada existencia, y cómo la creación de este protocolo generó la explosión de conocimiento y comunicación más acelerada y fructífera que el ser humano haya convenido antes.
Así, una vez creado el ADN de la red, el segundo capítulo intenta develar cómo se manifiestan los mercados electrónicos y la forma en que se ha producido la transición de los negocios tradicionales al mundo virtual. Se realiza luego un acercamiento a los modelos de negocios vir- tuales y sus arquitecturas de financiamiento, o modelos de ingresos. Se descubren las tres moléculas del ADN que componen cualquier negocio en la red: las personas, las empresas y el gobierno y se detectan, además, siete combinaciones posibles de modelos de negocios e ingresos, que se analizan en profundidad. Además se plantea el desafío de intentar responder por qué las empresas intensivas en conocimiento crecen más rápido, agregan más valor, son más rentables y escalables, recuperan la inversión en segundos y el costo marginal tiende a cero, transformándose en máquinas de hacer dinero. Usando un punto de comparación, como es una empresa física, se analiza la forma de valorizar una empresa pun- tocom en términos contables, en términos de mercado y de forma mixta.
Ahora bien, creado el mundo virtual a partir del mundo físico y sus inmensas posibilidades de negocios, el capítulo 3, llamado «Inno- vación digital y casos de éxito», detecta trece tipologías de negocios que explica a través de casos reales como: Wikipedia, Facebook, iTu- nes, skype, kelkoo, ebay, monster, terra, groupon, shazam, siri, terra, entre otros. Para ello se utiliza la innovadora herramienta del lienzo de Alexander Osterwalder que concentra nueve bloques de análisis, desde la propuesta de valor hasta las vías de ingresos. Modelos como plataformas de desarrollo colaborativo, redes sociales, VOIP, platafor- mas verticales de desarrollo para mobile, subastas virtuales, portales de empleo, portales horizontales, sitios de descuentos, enlaces peer to peer, subastas inversas, entre otros, se analizan en este libro con tres actores potencialmente generadores de ingreso: los negocios, los clientes y los gobiernos, este último, generador de ingreso social.
El cuarto capítulo, homónimo al título de la obra, analiza las carac- terísticas de una mente digital y la forma en que esta se relaciona con la red de Internet, una especie de mente digital colectiva en constante evolución. La forma en que se hipervinculan, cada una por separado,
y entre ambas. Plasticidad, enlace, memoria, copia, edición, emoción, interacción, procesamiento, metacognición, meta tag, adaptación y evolución se funden en estos dos escenarios, el digital y el cerebral.
Finaliza este escrito con el análisis respecto a cómo algunos ungidos digitales crearon mundos inexistentes, afectando la visión de mundo de gran parte de la humanidad.
El quinto capítulo, es un esfuerzo del autor por ayudar al empren- dedor digital a través de un cuestionario simple a construir un discurso que atienda aspectos de estrategia, mercado, ingeniería, organización, legal y financiera. Los anteriores, requisitos indispensables a la hora de negociar con inversionistas, clientes, proveedores, entre otros.
Como sabemos, Internet llegó para quedarse y este libro cuenta esa historia, explicando la forma en que se transformó en una herra- mienta global de información que influye en nuestras vidas de simples ciudadanos, impacta la forma en que nos comunicamos y crea nuevas formas de negocios posibles, antes impensados.
Se efectúa un recorrido desde la economía desenchufada hasta los negocios virtuales, desarrollados por emprendedores con mentes digitales.
El paralelo entre la creación del universo y la creación de la Internet, entre la antigua y la nueva economía, entre la historia universal y la historia digital, entre las mentes y las mentes digitales y, finalmente, la prospección del mundo digital que nos espera, nos permitirá conocer cómo nuestras vidas físicas han sido invadidas por un mundo que ocurre en otra dimensión, la dimensión binaria.
A lo largo de esta narración –a ratos técnica, a ratos visceral–, se tratarán, esencialmente, dos grandes líneas temáticas: los negocios a partir de las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (NTICS) y la capacidad de innovar y emprender de los ciudadanos digitales, factores preponderantes que convierten a la red en lo que es hoy y en lo que será mañana.
La primera corriente de análisis (NTICS) proviene de una mirada científica, empírica y pragmática, basada en el paradigma positivista según el cual el «ser» descubre una realidad existente centrada en el orden y la razón bajo relaciones de causalidad y efecto. Estas mentes, que crean y modifican las bases de la Internet, se esfuerzan por enten-
der dicha realidad, aprehenderla y modificarla para sí y para otros.
Otro grupo de personas usuarias, más humanistas o centradas en la fenomenología existencial, se funden e interactúan con la realidad binaria sin poder distinguir cuál es la separación entre el sujeto y el objeto de estudio.
Por otro lado, la capacidad de innovar y emprender montadas sobre un andamio tecnológico, son las semillas que hacen germinar la economía digital generada en un entorno mundial mayoritariamente capitalista. En este escenario, el «ser digital» enfrenta la realidad como una construcción dada, que puede, a ratos, desafiar grandes barreras de entrada, mercados concentrados protegidos por patentes, con economías de escala y cadenas de valor fragmentadas. Hoy más que nunca David puede contra Golliat y los beneficiarios somos nosotros.
Solo algunos ejemplos: basta un mínimo reclamo en un foro o por twitter contra la calidad de un producto y el valor bolsa de la acción de una empresa puede temblar; un buen escritor anónimo de un blog puede concentrar más visitas que el New York Times.com; una idea como Wikipedia jamás hubiese sido posible sin la Internet; un video de youtube puede ser más visto que el noticiero central; y, por cierto, el buscador web más exitoso recibe más visitas y consultas que todas las bibliotecas del mundo.
Pero no todo es miel sobre hojuelas, recordemos que la red es ges- tionada por hombres, el mismo Homo Tecnicus que llevó al hombre a la luna, que develó el genoma humano, trató el VIH, controló enferme- dades, desarrolló biotecnología, avanzó en neurociencias e inventó la informática, destruyó Hiroshima / Nagasaki, desarrolló nuevas armas biológicas, accidentó Shernobil y recalentó el planeta, generó burbu- jas en mercados que, de cuando en vez, explotan en nuestras narices, provocando recesiones globales. Es este el hombre que crea la Internet.
Esta creación se da en un contexto sociohistórico con economías ordenadas que reflejan los ideales progresistas y democráticos de los estados europeos y norteamericanos del siglo XIX2. Estas ideas demo- cráticas, de economías libres dirigidas por bancos centrales autónomos y ministerios de hacienda altamente tecnificados, rigen todavía los mer-
2 Carr, W. (1996). Una teoría para la educación hacia una investigación educativa crítica, p.
25.
cados del siglo XXI de los países desarrollados y de los que pretenden serlo. Esta libertad y relativa poca regulación a los mercados más la Internet han permitido también ganancias extranormales, concetración de la riqueza, exuberancia irracional y caídas estrepitosas de mercados.
Con todo lo positivo y negativo, este hombre ha sido capaz de crear una segunda realidad paralela al mundo físico, el mundo virtual. Es este mundo el que se analiza en este libro. Un mundo que es objetivo mientras existe en la web y es entendido por todos los dispositivos elec- trónicos que la representan; y subjetivo, por cada ser que accede a él a interpretarlo, significarlo y construirlo para sí en conjunto con otros.
Relataré, entonces, cómo Internet ha ido infiltrándose en nuestras vidas físicas y, a punta de clics, nos ha facilitado ciertas cosas: nos ha entretenido, nos ha vinculado, nos ha agrupado, nos ha impulsado, nos ha seducido, nos ha aterrado, nos ha aburrido, nos ha CO-NEC- TA-DO.
Lo mejor de todo es que este escenario fue construido por las men- tes digitales para todo el planeta, dando libre acceso a participar en el desde dentro o como un mero espectador. Esta red se ha transformado en la conciencia global que representa a cabalidad lo que somos, in- cluyendo lo mejor y lo peor de nosotros, porque todo es posible aquí.
La pregunta clave ahora es: ¿cómo algo que se encuentra en nues- tras conciencias puede existir colectivamente y tener tan importante valor comercial? Intentar responder aquello es la empresa de este libro que, por cierto, desde una visión muy particular y con una narración simple, cuenta cuáles son los poderes que subyacen a los negocios elec- trónicos y cuáles son las motivaciones que hay detrás de una inofensiva pantalla de computador con información.
Los antecedentes tecnológicos y de mercado indican que la red de Internet se encuentra aún en una etapa de germinación, quedando mucho camino por recorrer. Así es que detengámonos un poco para introducirnos en este mundo. Cierre sus ojos, piense en ceros y unos, combínelos en filas de ocho, agrúpelos aleatoriamente y en gran can- tidad… Con ello podrá obtener cualquier cosa… digital.
Explosión binaria
«La explosión binaria toca a reyes y a siervos, transforma realidades y convierte a plebeyos en magnates y a desconocidos en rockstars que pueden, gracias a sus clics, influir en toda la urbe».
Rodrigo Espinoza.
Aunque la Internet fue creada en la década del sesenta como un con- cepto de comunicación entre computadores vía cable telefónico, su masificación e impacto comienzan a materializarse en la década de los noventa. Como concepto o como realidad, para que esta comunicación ocurriera, además de los dispositivos físicos se necesitaba un lenguaje común: el protocolo de Internet.
Cientos de empresarios, ingenieros y emprendedores comenzaron a desarrollar y comercializar dispositivos físicos para PC o periféricos que mejoraban su desempeño y diseño en cada nueva versión, así, poco a poco se va desarrollando la industria informática con aplicaciones para la empresa y uso personal.
Paralelamente a este proceso recurrente de innovación y desarrollo en hardware y software, se dieron a la tarea de llenarlo con informa- ción, incorporando más nodos a esta red y, con ello, mejorando las posibilidades de comunicación y su valor. Esto, que surge solo como un sistema de intercambio de archivos, comienza a tejer sobre sí el mayor entramado de información conectada que el ser humano haya podido crear hasta aquel entonces.
Pero mi análisis no dice relación con los dispositivos físicos ni con las aplicaciones creadas para ello, sino más bien con la información
que esta dupla software / hardware es capaz de administrar. Y más aún, ¿cuánto de todo ello nos significa y crea realidades?. Nuestra práctica digital supone una visión del ser humano y del mundo que está por develarse.
La información aquí es versátil y puede tomar la forma que uno quiera, enlazándose con cualquier otra. No es unidireccional como la TV; no es solo información lineal, como el transcurso de una buena historia o la relación física causa-efecto. Es metainformación hiper- vinculada, es decir, información más allá de la información conectada con otra, la que otorga plena libertad a sus navegantes para viajar en cualquier dirección sin restricción de tiempo ni espacio.
Todo lo anterior no es más que una estructura dinámica de ceros y unos, sostenida por enlaces invisibles, finitos pero potencialmente ilimitados, sin bordes, como una extensión del cerebro colectivo de la humanidad que registra lo que fuimos, lo que estamos siendo y lo que seremos. A esta Red de Trabajo Interconectada, se le considera la red de redes, que carga consigo una serie de significados positivos y negativos que se comenzarán a analizar en los apartados siguientes.
Eso sí, cualquier producto o aplicación de alcance global, como la web, no es producto del azar, y esta no es la excepción.
Pues bien, la Internet se genera en un contexto político-económico marcado por la Guerra Fría, en la década del sesenta, donde el accionar de las organizaciones y de los Estados estuvo marcado por la ideología del desarrollo y por la idea de modernidad, sobre todo en EE.UU. y el mundo occidental. La influencia de Henry Ford y sus efectos ya habían comenzado a calar hondo no solo en las sociedades y sus economías, sino también en la forma de ver las tecnologías. Todo puede, en este escenario, ser medido, optimizado, controlado, industrializado, masificado, orde- nado y estandarizado. Nace entonces la industria digital, por el trabajo de miles de ingenieros dispuestos a desarrollar aplicaciones en todos los ámbitos del quehacer humano. El paradigma positivista marca las bases de lo que será el desarrollo de la humanidad en los años venideros. El libre mercado y la democracia colocan su impronta en las naciones pujantes donde maquinaria pesada, transporte y producción en serie hablan de lo moderno. Sin embargo, en paralelo comienza a tejerse silenciosamente una verdadera revolución digital que, lejos de containers y buques factorías,
centra su foco en el conocimiento más liviano, versátil y distribuido, y es capaz de generar valor a gran velocidad y en igual cuantía.
Colaboramos o competimos, dependiendo de las circunstancias, cazamos en grupo o luchamos por una hembra hasta la muerte. El código abierto de Internet3 (TCP/IP) de base pública permite su uso masivo, luego, la competencia por nuevos usuarios valida modelos de negocios, lo que permite transmitir en código binario casi cual- quier cosa.
Por todos es sabido que Internet nace en EE.UU., país al que no le falta capacidad de transmitir rápidamente las buenas ideas, financiándolas y llevándolas a la práctica. Un país que potencia la capacidad de inno- vación y emprendimiento llevándola a nivel de industria global. Solo le bastó unas décadas para colocar dicha red a nivel mundial. Su código de acceso público y una relativa baja regulación permitieron el desarrollo que observamos hasta hoy. Esto, adosado a un mercado, que ha resuelto una serie de conflictos relativo a los derechos de autor y privacidad ge- neró la burbuja de Internet en el año 2000, que hizo colapsar su propia creación, los negocios puntocom. Por haber tenido momentos de gran desarrollo y delirante abundancia que permitieron el crecimiento de la red en todas las direcciones, incluso en aquellas prohibidas por la moral como la pornografía infantil o la coordinación para el tráfico de armas o atentados terroristas, tal vez sea el momento de instaurar más reglas a este juego, sin atentar, por cierto, contra la libertad de comunicación para mantener su esencia.
En las páginas posteriores se analizará cómo se compite en la industria tradicional en contraposición a la industria digital; qué ba- rreras de entrada se deben salvar y la velocidad a la que se logra masa crítica en la industria de Ford y de Negroponte4. También se ha hecho un esfuerzo por definir categorías de análisis para develar cómo las NTICS, la innovación y el emprendimiento pueden provocar movilidad social y saltos disruptivos en la generación de riqueza.
3 IP: Internet Protocol. / FTP: File Transfer Protocol.
4 Relativo a Henry Ford y Nicholas Negroponte.
La economía
unplugged«La riqueza del mundo era generada por la tierra y una vez que los frutos de esta, entraban en los circuitos comerciales, esta riqueza comenzaba a distribuirse en el conjunto de la sociedad».
Adam Smith La riqueza de las naciones
«La riqueza del mundo era generada por cerebros y una vez que sus frutos entraban en los circuitos digitales, esta riqueza comenzaba a concentrarse y distribuirse en el conjunto de la sociedad».
Adam Smith reloaded. Versión 2.0 La riqueza de las naciones
Para Smith y su contexto sociohistórico, efectivamente todo lo que provenía de la tierra generaba riqueza, de tal forma que quien dispusiera de la tierra detentaba el patrimonio. Y estaba en lo cierto.
En los inicios fue la tierra la encargada de generar la riqueza de las naciones, tanto en la Edad Antigua como en la Edad Media. Estos fueron los denominados negocios tradicionales, en los que estar des- enchufado era la norma.
Los circuitos comerciales eran lentos, pero no por ello menos eficaces. Las únicas conexiones eran físicas, relacionales, mercantiles, y funcionaban bien, por cierto.
Los países más dinámicos eran los mejores conectados con el resto del mundo.
La tierra determinaba la condición socioeconómica; y su control, el control total.
Quien nacía hijo de esclavo tenía muy pocas posibilidades de cambiar su situación; de igual manera, el heredero de un hacendado español tenía una alta probabilidad de seguir controlando el principal factor productivo, la tierra. Mucha movilidad social no existía y la
condición de este ser humano «arrojado al mundo» (dasein5) casi sin poder variar su condición de cuna, primaba.
Tomar el control de los factores productivos o parte de ellos era muy difícil, si no se disponía de una plataforma de soporte base para comenzar. Las barreras comerciales eran muy altas. Sin embargo, mu- chos emprendedores, a punta de trabajo y esfuerzo, lograron penetrar en ciertos sectores industriales y hacerse camino.
Todo esto sucedió así hasta la Revolución Industrial, momento en que la población comienza a desplazarse del campo a la ciudad para acceder a nuevas fuentes laborales. Aquí es donde cambia el fac- tor productivo, pues el algodón y el carbón empiezan a generar una incipiente industria textil y, asociada a ella, un sistema de transporte cada vez más eficiente. Hasta ahora sigue la economía desenchufada.
Los bienes de estos sectores productivos se intercambian en las mismas redes y circuitos comerciales que menciona Adam Smith. Y estos nuevos productos, intensivos en mano de obra y tecnología cada vez más avanzada, también comienzan a generar riqueza para sus na- ciones. Sean productos de la tierra o productos elaborados, la riqueza se concentra y de cuando en vez se distribuye.
Luego, el acero (1880-1930) comienza a generar una incipiente industria siderúrgica durante la Belle epoque francesa, como actual- mente el petróleo y la energía mueven el desatado sector automotriz e industrial.
Así, los países que poseen los insumos o factores productivos, en cualquier época histórica, han marcado la diferencia, y sus produc- tos se siguen transando en los distintos circuitos o redes comerciales continentales, las que, marcadas a fuego en la era agrícola, sirven de plataforma comercial hasta nuestros días.
El corazón de todo este engranaje comercial supone una condición muy simple y radical, propuesta también por Smith: la libertad de las personas en su accionar, cuyo agregado se despliega en el mercado libre.
En estos mercados se transan bienes físicos, con procesos indus- triales, productivos, logística y distribución también físicos. Por más de, al menos veinte siglos, se ha compuesto una red física muy eficiente.
5 Dasein: ser arrojado al mundo, según Habermas.
Cada uno de estos procesos industriales y redes de distribución- comercialización eran generados físicamente, producto de interacciones personales que desarrollaron por siglos sociedades y países.
Gran parte de la historia económica de la humanidad transcurrió desenchufada, lo que no fue impedimento ni para Grecia ni para Roma, tampoco para lograr cambios tan profundos y con consecuencias tan globales como la Revolución Francesa y la Revolución Industrial, las grandes cruzadas, el descubrimiento de América, entre muchos otros episodios de la historia humana. Pareciera ser que, aun desenchufados, actuamos conectadamente. Podemos actuar en red, aun cuando esta no sea digital.
Estos cambios y procesos sociales, políticos y económicos suce- dieron lentamente, quizás porque la transferencia de nuevas ideas se hacía uno a uno, con vínculos humanos, más que con hipervínculos digitales. Los libros, los caminos, los barcos, la imprenta, los trenes, los puentes y los puertos fueron los reales transmisores de nuevas ideas y mundos. Imaginación, narraciones literarias, ciencia y tecnología, poco a poco fueron transmitidas de siglo en siglo y de continente a continente, inundando los cerebros del planeta generación tras gene- ración. Esto generó toda la base sociopolítica-cultural y técnica de lo que estaba por ocurrir.
Lentamente, descubrimiento tras descubrimiento, fue generado, modificado, depurado, masificado y acumulado un sólido andamiaje tecnológico que en solo cuarenta años cambiaría nuestras vidas para siempre.
Cayó en crisis el Estado benefactor y el bloque socialista con su muro de Berlín, y Smith siguió teniendo razón: «Cada individuo está siempre esforzándose para encontrar la inversión más beneficiosa para cualquier capital que tenga (...) Al orientar esa actividad de modo que produzca un valor máximo, él busca solo su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no entraba en su propósitos (...) Al perseguir su propio interés frecuentemente fomentará el de la sociedad mucho más eficaz- mente que si de hecho intentase fomentarlo».
La movilidad social en este contexto era escasa y las barreras de entrada a los negocios, muy altas. «No puede haber una sociedad
floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados», nuevamente Smith a la palestra.
Si no se disponía del insumo productivo –tierra, carbón, algodón, acero–, la posibilidad de acumular riqueza para las personas y, por supuesto, para las naciones, era baja.
El cambio surge cuando el insumo productivo pasa a ser el talento y el conocimiento. Estos no se encuentran en una mina de oro, tampoco en la tierra; están en las personas y sus cerebros, las mentes digitales.
Afortunadamente, los cerebros florecen en todo el mundo, sin dis- tinción de color, raza o sexo. A razón de 1,3 kg, en el planeta existen cerca de 8.450 toneladas de este insumo vital para crear.
Cambiemos ahora la lógica de análisis y veamos qué diría un Smith postmoderno nativo digital:
«La riqueza del mundo era generada por cerebros y una vez que sus frutos entraban en los circuitos digitales, esta riqueza comenzaba a concentrarse y distribuirse en el conjunto de la sociedad».
Adam Smith reloaded. Versión 2.0
Primero, el insumo productivo no es ni la tierra ni el carbón; se- gundo, los circuitos comienzan a ser digitales; y tercero, la riqueza se concentra y distribuye. Esto sí que es un cambio radical.
Una puntocom puede generar la misma riqueza que empresas con siglos de tradición, y su apertura en bolsa genera nuevos ricos de un día para otro. Una buena parte de los emprendedores digitales que han hecho apertura de sus compañías en bolsa se acuestan a dormir con unos cuantos dólares en sus bolsillos y despiertan con varios mi- llones de dólares en su cuenta. Así es cómo se concentra, pero ¿cómo se distribuye? Fácil: cada vez que se crea una función productiva in- tensiva en conocimiento se requieren más cerebros que su dueño para operarla, estos se contratan en el mercado laboral a grandes valores pues son escasos.
El llamado circuito digital genera cadenas de valor de un solo eslabón, es decir, donde el servicio o producto pasa del proveedor al comprador en una sola transacción, borrando del mapa a los comer- ciantes y distribuidores de la época de Smith. Por tanto, la riqueza no
se distribuye en muchas transacciones para llegar al consumidor final;
solo basta una transacción y esta comienza a concentrarse en sus due- ños y a distribuirse entre los ejecutivos claves a través de opciones de acciones, la forma convenida para retener el talento. Aquí, la función productiva, y por ende el valor, se encuentra en la sumatoria de cere- bros que componen la organización, en cambio en la época industrial estaba en la grandes plantas.
El momento cero, el big bang
Hace quince billones de años, aproximadamente, se generó la más contundente explosión jamás ocurrida denominada por los físicos teóricos como el colosal Big-Bang, concepto modelado dentro de la teoría de la relatividad general de Einstein, que postula su origen en una singularidad espacio-tiempo de densidad infinita y físicamente paradójica.
Antes de ella estaba todo concentrado en un punto de un volumen no mayor que la cabeza de un alfiler dentro de la nada, en el denominado momento cero, antes de explotar. Ahí estaba todo lo que contiene el uni- verso, los astros, las estrellas, los planetas, las galaxias, las constelaciones, a luz, todo, absolutamente todo, incluso el potencial ser humano y sus creaciones, dentro de ellas, la Internet. Sí, Internet estaba ahí.
Billones de años después, en un rincón del universo, en un planeta pequeño denominado Tierra, parte de la naciente Vía Láctea, un di- minuto ser humano llamado Vinton Cerf provocó una segunda gran explosión: el protocolo TPC/IP de Internet.
Luego, en 1989, Tim Berners Lee crea la World Wide Web sobre la tecnología del hipertexto, evento que podríamos convenir en llamar explosión binaria, donde salieron expulsados trillones de ceros y unos desde un punto en todas las direcciones que comenzaron a combinarse en ilimitadas e interminables cadenas, formando la información que hoy en día circula por la red.
Así, luego de las fluctuaciones cuánticas, la inflación y la era oscura, este universo se mantiene en constante expansión creciendo
permanentemente, cuyos límites solo se encuentran en la imaginación del ser humano.
Al igual que la gravedad une a los planetas, las conexiones o links sostienen un sistema orgánico contenido sobre sí que crece, se adapta, organiza, reorganiza, hace y rehace.
Esta es una explosión digital de información cósmica de ceros y unos que contiene también, potencialmente, todas las combinaciones posibles e infinitas que han dado, están dando y darán origen a las creaciones webs. Todo nuestro potencial creador estaba ahí, en el mo- mento cero de densidad infinita.
Luego vino un proceso de inflación donde el HTTP y el TCP/IP, incrementaron los nodos integrantes de esta red, se sumaron buscadores y el resto es historia.
Ahora bien, una vez desatada esta fuerza que creó el universo infor- mático, supimos que este no produciría su contenido centralizadamente, es decir, potencialmente cualquier ser humano que sepa leer y escribir podría generar contenido para la web. Esto es posible gracias a las po- cas reglas que rigen este juego, que crece como una economía de libre mercado, donde la competencia y el emprendimiento son fundamentales.
Internet es tridimensional
Fuente: Imagen real de la creación de Arpanet. Extraído de documental «Google:
Behind the screen».
Fuente: Visión red digital de http://www.nytimes.com Obtenido de http://www.aharef.info/static/htmlgraph
Según la NASA, la creación del universo fue así: en un momento determinado de fluctuaciones cuánticas, luego del período de la infla- ción, se generó un crepúsculo de luz que duró cuatrocientos mil años, para dar paso a la era oscura cuyo fin determinó la creación de las primeras estrellas, hace más de cuatrocientos millones de años, a lo que siguió la creación de las galaxias y los planetas, la energía negra y el período de la expansión acelerada.
Después de 13,7 billones de años, aproximadamente, sucede una segunda explosión, en dos dimensiones y de dos nodos: la creación de Arpanet. La segunda imagen muestra, de puño y letra de Vint Cerf, el ideario conceptual del vínculo entre dos nodos: la UCLA y un host.
Todo estaba potencialmente ahí, en ceros y unos.
También existió una era oscura marcada por la llegada del año 2000 y la caída histórica del Nasdaq. Luego, la formación de las
primeras estrellas: amazon.com, napster.com, youtube.com, yahoo.
com, skype.com, blogger.com, secondlife.com, rae.es, blomberg.com, nytimes.com, entre otros millones de ejemplos.
Fuente: http://www.touchgraph.com/TGGoogleBrowser.html
Realidad física y virtual
«El espacio se curva, el tiempo se detiene, las distancias se acortan y el pasado, el presente y el futuro se mezclan en esta realidad denominada virtual».
Rodrigo Espinoza
El ser humano se adapta al medio y adapta al medio para sí. Una vez que esto sucede crea otro medio que reside en su conciencia: una nueva realidad intangible.
«Adaptarse y adaptar» son habilidades que combinadas requieren capacidades cognitivas elevadas que solo un mamífero ha logrado:
el ser humano. Aquello implica entender la realidad, reproducirla, controlarla y hacerse parte de ella, integrándose como un todo armó- nico. Las preguntas que surgen, entonces, son: ¿cómo este ser accede al conocimiento y a la realidad? y ¿existe esta realidad solo física o hay también una realidad de la conciencia, llena de representaciones y significados?
Mucho se ha escrito desde la filosofía respecto de cómo el ser hu- mano accede a la realidad. Diversas y, a veces, antagónicas, son algunas corrientes de pensamiento que intentan responder a esta pregunta, no obstante, lo cierto es que, como sea, accedemos a esta realidad pues so- mos parte de ella. Me refiero a la realidad física que podemos manipular.
Desde René Descartes, francés, fundador de la era Moderna; a Edmund Husserl, alemán, fundador del movimiento fenomenológico; las teorías del conocimiento han sido tratadas desde paradigmas positivistas hasta posiciones más críticas, como la fenomenología existencial. En primera instancia, el método científico cartesiano, sostenido por las ciencias físi- cas y matemáticas, marcó el progreso técnico económico de Occidente.
Desde ahí, la realidad ha estado objetivada, medida, controlada, manipulada y separada del sujeto que accede a él, como una realidad física distinta y permanentemente puesta en duda por el cognoscente.
Las TICS (Tecnologías de Información y Comunicación) son parte de este desarrollo que, directa o indirectamente, ha impulsado la auto-
matización de diversos sectores industriales, influyendo profundamente en sectores económicos intensivos en conocimiento, en el mercado laboral, en la internacionalización de los países, en los Estados, y en la forma de comunicarse de las empresas y de las personas. Las TICS se sirven de las ciencias exactas, como la fenomenología existencial lo hace de las ciencias sociales. La suma sinergética de ambas corrientes investigativas ha llenado nuestro mundo de significados, avances, in- terpretaciones, tecnologías, etc.
Pero esta integración no se detiene pues la tradición oriental tam- bién tiene algo que decir. Mientras nuestro mundo centra su avance fuera de él, es decir, en la realidad externa; el mundo de los ojos rasgados evoluciona internamente, calma y controla la realidad a través de la meditación trascendental y elimina el sufrimiento desde la conciencia del alma. La realidad, para ellos, se presenta internamente y ese control permite lograr la paz y el equilibrio del yo trascendental. Lo importante es que todo el desarrollo de las ciencias exactas y las ciencias sociales se ha construido observando la realidad. Realidad que está ahí para los científicos clásicos y que puede ser aprehendida haciéndose parte de ella, construyéndola socialmente u observándola sin intervenirla.
Pero ¿de qué está constituida la realidad? Hasta ahora nuestra realidad espaciotemporal se constituye de objetos físicos en tres dimen- siones. Esa es la realidad que conocemos y que podemos objetivar o subjetivar. Lo que sí es un hecho es que vivimos en una realidad física en permanente presente y en una realidad de la conciencia, sin tiempo.
La realidad física es lineal, pasado-presente-futuro, no se puede romper.
Entonces, ¿qué sucede cuando esta realidad lineal deja de serlo? Apa- rece la realidad virtual y, con ella, la Internet. Aquí es donde se rompe el consecutio, concepto de linealidad donde los medios preceden a los fines, según Sartori: «una vez abolida la lógica lineal, todo se hace virtualmente reversible»6.
Los computadores, el chip y la Internet han sido creados bajo este constructo procedimental predictivo y positivista, sin embargo, las realidades que conforman tienen muchos más significados y sim- bolismos que una pantalla compuesta de 800x600 píxeles de diversos colores, pues implica un análisis intrapersonal de esa realidad y, luego,
6 Sartori, G. (2002).Homo Videns: La sociedad teledirigida, p. 197.
un análisis interpersonal de aquello. Lo fenomenológico existencial de Edmund Husserl existe también en la web. La realidad es mucho más gruesa detrás de la pantalla.
En este punto nos sumergimos en otro plano de análisis. El hombre ha creado verdaderos mundos electrónicos que viven solo en nuestra conciencia y en un servidor. Aquí la realidad no es física, sino que aprehendida por el cognoscente-navegante de una manera particular, con significaciones e interpretaciones personales e intersubjetivas.
Entonces, Internet es una extensión personalizada de las concien- cias de los usuarios y su realidad significante es más gruesa y compleja que un monitor de computador.
En esta realidad de Sartori, Albert Einstein sigue vivo, con su ló- gica tiempo-espacio y su relatividad. El espacio se curva, el tiempo se detiene, las distancias se acortan y el pasado, el presente y el futuro se mezclan en esta realidad denominada virtual, y es cierto. La base de Internet es el hipertexto, es decir, el texto más allá del texto. El pasado, el presente y el futuro se tuercen y escapan a este orden gracias a un simple link. Todo transcurre paralelamente. Muchas escenas de una misma historia suceden a la vez y yo decido cuál fragmento presencio, construyendo así una visión particular del todo. Puedo retroceder o avanzar a libre disposición. La lógica aquí no es lineal, sino más bien circular, cuadrada, cortada, aleatoria, peristáltica, concéntrica, reticular, disgregada, secuencial, asecuencial, etc. Es el mundo del estilo libre.
Con la aparición de Internet se crean objetos y realidades virtuales.
Estos componen significados e interpretaciones y configuran un mundo irreal. Entonces cambia la relación sujeto-objeto que accede al conocimien- to, pues este último ha dejado de ser real, se ha esfumado, se ha digitaliza- do, con lo que el ser humano ha generado una realidad binaria, ha hecho explícita su conciencia y ha transformado en pixel cada pensamiento.
Con esto surgen otras interrogantes: ¿cómo el sujeto accede a esta nueva realidad?, que, por cierto, ahora es virtual. Y estas: ¿se construye socialmente o es objetivada?, ¿cómo se mide?, ¿cómo se interpreta?,
¿cómo se significa?, ¿es dinámica o estática?, ¿es interna o externa?,
¿hacia dónde se dirige?
Claramente no tenemos todas las respuestas, y lo más probable es que en algunos casos logremos solo aproximarnos a ellas, pero lo que
sí sabemos es que, para lograr acceder a esta nueva realidad virtual, se requiere una conexión, un computador y un cognoscente. Banda ancha y PC son objetos dados, lo que los transforma en objetivos (objetos), sin embargo, el cognoscente no lo es aún, afortunadamente. Quien navega, entonces, es un ser humano lleno de significados, experiencias y conocimientos previos e intenciones, que accede a esta realidad por sus sentidos y la reconstruye en su cerebro.
Transitamos de mundos físicos a mundos virtuales. Somos per- sonas naturales, y, a veces, personas virtuales. Pero podremos hacer distinciones entre estos dos mundos:
1. Persona natural: Una persona natural, dependiendo de la le- gislación de cada país, se origina con la fecundación del óvulo o al momento del nacimiento.
2. Persona electrónica: Una persona electrónica es una persona na- tural que reside en la red, quiéralo o no. Esto pues por iniciativa propia una persona puede elegir hacer su propio blog, o Facebook o twitter, alternativas gratuitas disponibles en la red; o una empresa puede decidir si confecciona su sitio web y lo publica, o no.
Ahora bien, sea esta una decisión propia o no, una persona puede aparecer en el Facebook de un amigo, con o sin su consentimiento. Lo mismo con una empresa: si presta un excelente servicio puede aparecer bien mencionada en un foro, o lo contrario.
Una persona natural puede dejar de existir en el mundo real, sea cual sea la causa, sin embargo, puede seguir existiendo digitalmente, pues la web guarda información histórica cada vez más. Elvis Presley tiene vida electrónica sin siquiera haber conocido la Internet.
Además
Estas personas tienen los siguientes atributos:
ITEM PERSONA NATURAL PERSONA ELECTRÓNICA
Nacionalidad SÍ No
Capacidad legal SÍ SÍ
Estado Civil SÍ No
Nombre SÍ SÍ
Domicilio SÍ SÍ
Patrimonio SÍ No
Las personas electrónicas existen en comunidades electrónicas y son parte de un mundo virtual donde comparten intereses, creencias, aficiones, tiempo y recursos, entre otras cosas. Pueden permanecer muchas horas en estos mundos paralelos creados para la interacción.
Somos seres sociales y vivimos en comunidades físicas o virtua- les pues necesitamos comunicarnos. Estamos siendo en una relación espacio-tiempo contextualizada, en colores y en 3D, vemos, escucha- mos, tocamos, sentimos y asignamos valor, interpretamos, deducimos, analizamos y proyectamos.
Más reducido parece ser el mundo virtual, donde viven las mentes digitales, hasta ahora. Es por esta razón que ser leales electrónicamente es más difícil, un clic y ya estamos fuera; otro clic y ya pertenecemos a una comunidad distinta que contempla solo algunos aspectos de la vida real. No considera la complejidad de las relaciones interpersonales de este ser-en-el-mundo y, por ende, simplifica la realidad en algunos aspectos.
Solo algunas personas con mentes digitales están preparadas para vivir ahí y deberá pasar mucho tiempo para que estas comunidades consideren el complejo entramado de las relaciones interpersonales.
El foco entonces se centra en el clic, es este el que sirve de input en los sitios webs exitosos altamente visitados.
Esta concentración de visitas se transforma en ingresos publici- tarios, puesto que por cada clic hay un ser digital y una mente digital dispuesta a comprar en el mundo real. Es el cordón umbilical que une estos dos mundos.
Las personas naturales existen en el mundo físico y las personas electrónicas existen en un mundo paralelo, el VIRTUAL. Estas últimas
tienen la capacidad de adquirir derechos y obligaciones electrónicos, propios de la comunidad virtual en la que participan, regidos por la regulación electrónica global impulsada por EE.UU., principalmente, o local, si el dominio o el navegante denota territorialidad.
Cada persona electrónica tiene un nombre, un Nick o IP, y, además, posee un dominio físico dado que a la vez es persona natural. «Navego, luego existo», diría hoy René Descartes.
Dios creó al hombre, el hombre creo Internet, entonces Dios creó la Internet. Y Dios navega en Internet.
Mercados hipervinculados
Las redes forman parte de nuestras vidas desde siempre. Han sido, son y serán un factor clave en el desarrollo integral del hombre. Formamos parte de redes de amistades, de conocimiento, escolares, universitarias, familiares, religiosas, políticas, en fin, un sinnúmero de redes que copan todos nuestros ámbitos de acción, desde el punto de vista biológico, manifestado, por ejemplo, en la red de conexiones neuronales; pasando por el punto de vista político, entendido como nuestras relaciones de poderes; hasta un punto de vista social, manifestado en el entramado de conexiones que crea una persona a lo largo de su vida y que jamás puede ver ni tocar, solo sentir y vivenciar.
La sumatoria de las redes anteriores genera la red virtual.
Algo parecido ha sucedido con Internet. Para algunos ocupa un sitial importante en sus vidas; para otros, en lo absoluto, sin embargo, a favor o en contra, siempre esta situación genera reacciones ya que es la invención más importante del siglo XX, en términos de lo que significa la producción y difusión de conocimientos. Nadie ha estre- chado una mano mediante una página web y, sin embargo, muchos son los negocios que se sostienen en este formato cuyas proyecciones son auspiciosas.
Su rápida masificación a nivel global, además de su aplicabilidad en los negocios, ha permitido crear una especie de segunda economía o economía digital, que muchas veces se encuentra conectada con la antigua economía. Empresas tradicionales, denominadas también Off Line, han
tenido que modificar y adaptar sus procesos para potenciarse en la red, a diferencia de aquellas empresas que nacen o surgen gracias a la www7.
Un negocio On Line es aquel cuyos procesos han sido concebidos bajo el ambiente Internet y que operan bajo esa estructura digital, por tanto, dependen en gran parte de él. Por otro lado, su proceso de ven- tas, facturación, logística, cobro y compras pueden ser automatizados.
La economía no está ajena a estas poderosas influencias tecnológicas.
Un negocio Off Line, en cambio, es aquel que existe en la economía tradicional, que posee procesos productivos ad-hoc y que se encuentra en la primera línea productiva de bienes.
Así, empresas del mundo de Internet relacionadas con la venta de productos generalmente se encuentran en eslabones finales de la cadena de valor, es decir, más cerca del cliente y más lejos de la producción, lo que quiere decir que su ámbito de especialización dice relación con factores de logística y distribución más que con producción propia- mente tal, estos son los e-marketplaces8.
Los negocios tradicionales y electrónicos han evolucionado a la misma velocidad que lo han hecho los seres humanos, hasta ahora.
Llegará un momento en que la propia Internet producirá contenido personalizado con la información que disponga. Será autónoma. Su- ponga lo siguiente: usted desea hacer un trabajo sobre la implicancia de las neurociencias en el aprendizaje e Internet, en vez de entregar un listado de links en un buscador, arma, como un lego, un libro a su medida en función de la información libre de derechos que encuentra, produce contenido y lo contextualiza. Las posibilidades de combinar los contenidos disponibles en la red tienden a infinito y, por tanto, la cantidad de libros posibles armados a demanda, también.
En consecuencia, un mercado hipervinculado es uno donde además de existir conexiones físicas existen conexiones virtuales, que aumentan la realidad y los bordes de las industrias.
7 www: World Wide Web.
8 e-marketplace: mercado electrónico.
Metamercados: la hípercompetencia
Relacionado con lo anterior, cada vez los mercados se hípervinculan más. Los lazos históricos entre las naciones de carácter comercial, mercantil, diplomáticos u otros, se han ido afianzando y fundido a través de la historia. Con el tiempo se han extendido, digitalizado.
Como un tratado de libre comercio (T.L.C.) que, además de eliminar los aranceles, acerca más aún los mercados. En este contexto, las em- presas dejan de competir y comienzan a hípercompetir. Las nuevas pequeñas y medianas empresas compiten con las pymes del mundo y nacen globalizadas, las exigencias son mayores, desde su creación; la vitrina es global.
Entonces, la gran explosión ya ocurrió, la energía ya fue desatada, millones de diseñadores en el globo materializan, o más bien interneti- zan, proyectos empresariales, institucionales, sociales, comunicacionales e informativos y millones de navegantes acceden a ellos en tiempo real.
La hipercompetencia es la competencia más allá de los mercados, por ejemplo: produzco en India, exhibo en Irlanda y compito con pro- ductos en Alemania. Hoy es imperioso competir en un mercado global, Internet, protegiendo el medioambiente, realizando obras sociales y, sin duda, ganando dinero.
Afortunadamente, el factor Internet incluido en los negocios es inocuo desde el punto de vista medioambiental. Así, es más fácil acercarse al concepto del desarrollo sustentable desde las TICS, que supone o propende a una empresa rentable que se inserte socialmente en la comunidad y que no dañe el medioambiente.
De esto se trata:
rentable
social
medio ambiente digital
Fuente: Elaboración propia
Por ejemplo, un software de administración y gestión logística podría operar bajo la modalidad Application Service Provider (ASP) y, en este sentido, transformarse en un software tecnológico de gran parte de los envíos de productos que se generan por transacciones webs. La coordinación electrónica de estos envíos permite su éxito pues estos, poco a poco, son más pequeños y atomizados. Un container con notebooks hoy se divide en tantas partes como productos contiene, enviándose cada uno de ellos a distintas latitudes.
Dos son los grandes productores del planeta: India y China. Mire la ropa y accesorios con los que anda vestido, sus jeans, su polera y sus zapatillas; lo más probable es que todo haya sido hecho por manos chinas. Quizás no lo pueda ver pero gran parte de los softwares con los que se automatiza nuestro mundo fueron creados por cerebros indios. No hay otra opción, hoy convive la manufactura china con la cerebrofactura india y EE.UU. y Europa se han convertido en los grandes compradores.
Estos cuatro grandes polos han trabajado en distintos frentes de negociaciones para una desprotección gradual de mercados, lo que implica una desgravación normada a través del tiempo. Lo anterior significa que, en el largo plazo, casi no existirán aranceles y el comercio entre países será más expedito aún, más libre, más especializado, más fluido, más eficiente y más perfecto.
Made in India
Made in China Fuente: Elaboración propia.
Pero ¿cómo explica usted que, a pesar de aquello, los mejores están- dares de vida del planeta se encuentren en otros países y continentes?
La mitad de la producción del planeta se realiza en India y la otra mitad en China. Lo paradójico es, por lo tanto, que los focos de riqueza se distribuyen mundialmente así:
Fuente: www.worrldmapper.org / Riqueza en Producto Interno Bruto per cápita.
El mundo, proporcionado en pib per cápita, se ve como en el cuadro anterior. Saque usted sus propias conclusiones.
Los productos son: «Think in USA, but made in China and sell in the all world».
¿Qué tienen en común las zonas de mayor área? Democracias, economías abiertas de libre mercado, negocios posicionados global- mente, buenos sistemas de salud y sistemas sociales, no necesariamente riquezas naturales y buenos modelos educativos
¿Cuántos años tendría que trabajar un ciudadano común en In- glaterra para igualar la suma generada por J. R. Rowling, autora de la saga Harry Potter, si el ingreso per cápita de Inglaterra es de US$
28.000? Debería trabajar quince mil años9 aproximadamente, algo así como ciento ochenta y siete vidas10.
9 Calculado sobre la base de US$ 420 millones de dólares que la revista BBC estima para J. R. Rowling. http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_2979000/2979633.
stm (revisado el 01/01/2008).
10 Considerando un promedio de vida de ochenta años de trabajo consecutivo.
El talento bien administrado genera saltos disruptivos en la acumu- lación de riqueza. De esta forma, Rowling es más adinerada que la Reina Isabel. A nivel agregado, el mercado del talento en un ecosistema ad-hoc pueden generar innovaciones que alteren el orden actual. Y en buena hora.
Esos talentos, por cierto, están en las empresas. Son los que hacen posible su valor económico, el NPV11 mayor que cero, son ellos los que posicionan la marca y la reposicionan, dándole valor a su antojo.
Sin ellos, aun cuando exista un buen producto o servicio, el pro- yecto no se movería en ninguna dirección.
Entonces, el talento y el factor de emprendimiento, que es aquella capacidad de materializar los proyectos a toda prueba, se deben incor- porar en la valoración de una empresa puntocom cuando sus activos son bajos y su valor de reventa tiende a cero.
Un negocio electrónico es un sistema empresarial hipervinculado que utiliza recursos financieros, de infraestructura, humanos y, por sobre todo, recursos tecnológicos en su operación. Entendiéndose por tecnológico no solo la técnica para hacer, sino también la técnica apoyada por recursos digitales.
La competencia electrónica hace que toda la dinámica macroeco- nómica sea en tiempo real.
Ninguna empresa en Internet puede sostener una imperfección de mercado con un precio alto por más de un segundo. Si lo hace su venta será cero, más aún si tiene indexada su base de datos en un infomediario (intermediario de información).
La información ya no fluye por una autopista, la inunda.
Piense en el último dispositivo tecnológico. La política de precios para distribuidores debe ser equitativa, de tal forma de llegar a un úni- co precio al mercado. Si algún distribuidor pretende ganar un margen mayor que sus pares será castigado por el cibernauta, el que, antes de ir a la tienda a comprar, googlea el producto y a igual calidad, marca y modelo, elige el de menor precio.
Aquí, cada dealer12, más que agregar valor, agrega precio, que termina pagando el cliente, por tanto, mejor saltarlo y eliminar, gracias a la desin-
11 NPV: Net Present Value, sigla inglesa del Valor Actual Neto.
12 Dealer: Vendedor
termediación electrónica, esa imperfección de mercado. Con Internet se tienden a reducir eslabones de la cadena de comercialización, haciéndose cada vez más eficientes, expeditas y rápidas las estructuras empresariales.
Cada vez existe mayor transparencia y la competencia es absoluta y omnipotente; los únicos que se oponen son Fidel Castro y su herma- no Raúl. Ni siquiera la China comunista, que sobrevive con un fuerte control estatal y una economía de libre mercado hacia el mundo.
Tal es la competencia y el uso de Internet que hasta un secuestrador puede googlear13 tu nombre con un Smartphone o buscarte en Face- book para determinar tu nivel de importancia y calcular el Valor Actual Neto de tu rescate. Nada es al azar, todo tiende a ser personalizado.
El precio por tu cabeza no es el mismo que el precio por la cabeza del fallecido Bin Laden.
A continuación se presenta un cuadro comparativo con los con- ceptos más importantes que afectan la competencia del mundo físico (real) y la competencia del mundo electrónico (virtual).
CONCEPTO COMPETENCIA
REAL COMPETENCIA
VIRTUAL
Información Fluye Vuela
Satisfactor: ¿índice de satisfacción? Tangible Intangible
Imperfección Existen No existen
Organización Vertical y rígida Plana y flexible Tiempo Limitación espacio-tiempo 24/7/365 full
Velocidad Medida en km/hr Medida en años luz
Clientes Local Global
Escalamiento comercial Físico-lento Digital-rápido
Costo marginal Mayor que cero Tiende a cero
Desafío Personalizar Valor de marca
Fuente: Elaboración propia.
Parece ser que competimos desde que nacemos; en el colegio, en la universidad, por la chica de nuestros sueños, por el trabajo, por el ascenso… La vida es una competencia permanente.
13 Entiéndase como un verbo que indica acción de búsqueda.