TEORÍA DE LA INTOXICACIÓN POR SUSTANCIAS INTRÍNSECAS

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Teorías históricas acerca de la vejez

La máxima duración potencial de la vida es una característica constitucional de las especies bajo influencias ambientales y controles poligenéticos. La enorme heterogeneidad genética que caracteriza a muchas especies, en particular a los humanos, y la complejidad de las experiencias ambientales crea variaciones cuantitativas y cualitativas en el fenotipo de la senectud. Hasta ahora, no existe una única teoría que explique por sí misma todos los fenotipos, aunque muchos científicos han tratado de explicar al menos algunos de los principales y más frecuentes fenómenos del envejecimiento. De hecho, las observaciones registradas sobre cómo cambian con la edad los seres vivos son tan abundantes que han dado origen a docenas de teorías.

Varias teorías modernas sobre las causas del envejecimiento tienen sus raíces en ideas antiguas, pudiendo resultar útil tener en cuenta estas primeras reflexiones ya que han influido en la manera de pensar en la actualidad

n TEORÍA DEL DESGASTE DE ÓRGANOS Y TEJIDOS

Esta teoría, conocida también como la teoría del ritmo de vida, plantea que el desgaste de los órganos y los tejidos es consecuencia de su uso prolongado, igual que le ocurriría al motor de una máquina. Este concepto tan simple se ha mantenido, sin embargo, como uno de los planteamientos clásicos sobre las causas del envejecimiento. Así, la teoría de Weisman, enunciada a principios del siglo pasado, sobre el desgaste de las células somáticas como resultado de su trabajo fisiológico, es una versión más moderna.

El argumento central de esta teoría es que el desgaste natural y el ritmo de vida pueden actuar a la vez en los humanos, de forma que si se vive una vida más tranquila y relajada, se envejece más lentamente y se vive más; es decir, una vida vivida a una tasa metabólica baja, reducirá el desgaste natural y durará bastante más. El problema es conocer cuál es la causa que origina este desgaste. Recientemente, un biogerontólogo español, Jaime Miquel, de la Universidad de Alicante, sugirió que el desgaste natural podría tener lugar en las células individuales al formarse radicales libres por procesos metabólicos normales. El ámbito en que con mayor probabilidad se manifiestan estos efectos es el nivel molecular, en concreto afectando a las mitocondrias, que no disponen, a diferencia del núcleo, de un sistema de reparación de daños en el ácido desoxirribonucleíco (ADN). Si este planteamiento es correcto, la causa fundamental de los cambios relacionados con la edad no sería el desgaste natural, sino el proceso de formación de radicales libres.

n TEORÍA DE LA INTOXICACIÓN POR SUSTANCIAS INTRÍNSECAS

Denominada también como teoría de la autointoxicación. Explica el proceso de envejecimiento como resultado de la acumulación de los productos de desecho metabólico tanto en la célula como en la totalidad del organismo. Entre los planteamientos relacionados con esta teoría se pueden mencionar los siguientes:

l "La sangre es, a la vez que el río que fecunda, la cloaca que recoge las escorias de la vida celular" (Ramón y Cajal).

l Los pigmentos asociados con la edad como la lipofuscina, llamada también pigmento senil, se producen probablemente como resultado de reacciones de autoxidación cuyos productos Tema 3: Teorías del envejecimiento

Índice

Teorías históricas acerca de la vejez Líneas actuales de investigación

Teorías orgánicas - autoinmune - neuroendocrina - colágeno - radicales libres Teorías genéticas - programación genética - acumulación de errores

Teorías psicosociales - desvinculación - actividad - vacío de roles - dependencia estructurada

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se depositan en el interior de la célula.

l Durante el proceso de envejecimiento también se puede producir el aumento de otros compuestos inactivos. El progresivo aumento de urea y creatinina en sangre sería un buen ejemplo de desechos metabólicos que afectan a todo el organismo.

l Cada uno tiene la edad de sus arterias. La etiopatogenia de los productos de desecho está también estrechamente relacionada con la ateroesclerosis, habitual en la vejez, si bien, ésta es más una consecuencia que una causa.

Todas estas situaciones intentan explicar que en el envejecimiento se produce una disminución de los procesos metabólicos y un aumento del material inactivo, con la consiguiente pérdida de capacidad funcional. Esta teoría cumple con el criterio de la universalidad, sin embargo no hay pruebas suficientes de que la presencia del pigmento de la edad interfiera de hecho en la función celular normal.

n TEORÍA DEL TRASTORNO GLANDULAR O ENDOCRINO

Considera a los órganos reproductores como los controladores del proceso de envejecer. Esta teoría ha hecho pensar que la utilización de preparados glandulares podría retrasar o incluso evitar el envejecimiento. El aspecto avejentado de los eunucos, con su piel apergaminada y amarillenta y de los hipotioroideos, con mejoría notable de su aspecto después de seguir el tratamiento hormonal adecuado, ha llevado a muchos autores a considerar el envejecimiento como un progresivo deterioro de las glándulas de secreción interna, especialmente de las gónadas. Sin embargo, más que una causa de envejecimiento es su consecuencia. El tratamiento hormonal sólo es útil cuando existe un déficit patológico de una o varias glándulas endocrinas, lo cual no ocurre en el envejecimiento fisiológico.

En la actualidad estas teorías están superadas y se intenta dar nuevas explicaciones al fenómeno de envejecer.

Líneas actuales de investigación

El carácter multidisciplinar de la gerontología ha permitido diferentes enfoques a la hora de explicar las causas del envejecimiento. De forma que podríamos hablar de dos líneas de trabajo bien diferenciadas: teorías biológicas y teorías psicosociales.

n TEORÍAS BIOLÓGICAS

El importante desarrollo de investigaciones que intentan explicar el proceso de envejecer desde una perspectiva biológica ha dado lugar a una nueva disciplina: la biogerontología. La biogerontología es el estudio del cómo y el por qué del envejecimiento de los organismos vivos. Es una disciplina joven que, en las últimas décadas, ha despertado el interés de un grupo bastante amplio de científicos, si bien no puede sorprender que la falta de datos experimentales haya favorecido especulaciones, más o menos fantásticas, sobre las causas del envejecimiento. Por otra parte, la biogerontología tiene una gran dificultad de abordaje, ya que es realmente difícil separar lo que es causa de envejecimiento y lo que es su efecto.

Puesto que el envejecimiento se manifiesta en un número desconcertante de alteraciones a cada nivel de organización biológica, es comprensible que los investigadores asignen el papel clave de los procesos que ocurren al envejecer en el área de especialización propia. Este tipo de estudios, llamados reduccionistas, ha contribuido, sin embargo, al progreso científico.

Otro punto de vista es el que requiere el método de análisis de sistemas, que implica que los datos obtenidos a cada nivel de organización biológica se contrasten a niveles más inferiores. Estas teorías llamadas integradoras, combinan conceptos clásicos y modernos y dan una explicación más satisfactoria del proceso de envejecer que las que propugnan una causa única, bien sea ésta molecular, celular, fisiológica, etc.

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La gran mayoría de las teorías biológicas acepta como premisa que los mecanismos de envejecimiento en el hombre tienen la misma implicación que en los demás seres vivos. Estos mecanismos son la capacidad de reproducción y la capacidad de extraer energía del medio y disponer de ella de manera ordenada. Estas capacidades específicas de los seres vivos tienen a su vez una gran relación con los sistemas de codificación de las proteínas, que en último término serían las responsables del fenómeno de envejecer, existiendo dos interpretaciones diferentes: para algunos autores, el problema del envejecimiento estaría en el deterioro de la síntesis proteica; para otros, sería la acción continuada de un programa que comienza en el desarrollo embrionario, se conserva en forma de crecimiento y diferenciación y termina con el envejecimiento (hipótesis biológica del reloj molecular).

Sobre la base de estos dos planteamientos se han esbozado posibilidades que, aisladas o de forma conjunta, tratan de explicar el mecanismo íntimo del proceso de envejecer y que podemos clasificar, desde un punto de vista teórico, en teorías orgánicas y teorías genéticas o evolucionistas.

n TEORÍAS PSICOSOCIALES

Para los científicos psicosociales, el envejecimiento es más que un mero proceso fisiológico, implicando una compleja interacción de fenómenos que incluyen componentes picológicos y también sociales.

Desde este enfoque el envejecimiento se define como la transformación del organismo humano tras la edad de madurez física, de forma que las probabilidades de supervivencia disminuyen constantemente, lo que se acompaña de una permanente transformación del aspecto, la conducta, la experiencia y los roles sociales (Birren, 1988).

Desde las décadas 60 y 70 ha habido un cierto número de intentos para desarrollar construcciones teóricas con el propósito de describir el envejecimiento normal y proponer modelos de ajuste único que permitan definir conductas bien o mal adaptadas socialmente.

Dentro de esta línea de investigación, el enfoque psicológico se apoya en alguna parte entre la biología y otras ciencias sociales, basándose en que los individuos crecen y envejecen como consecuencia de su herencia y su entorno. Las teorías desarrolladas en este ámbito tratan principalmente la organización de la conducta en los años adultos. Por otra parte, el enfoque sociológico intenta explicar cómo causas políticas, económicas, legales, etc., pueden incidir en la forma en que el individuo se adapta a la vejez.

Estas diferentes perspectivas coinciden en que, a medida que las personas envejecen, cambian sus conductas, sus interacciones sociales y las actividades en las que participan. En definitiva, las teorías psicosociales tienen como último fin predecir un envejecimiento con éxito.

Teorías orgánicas

Este grupo de teorías biológicas incluye aquéllas que, aunque no pueden explicar de forma global el proceso de envejecimiento, tratan aspectos parciales de él que responden a la realidad y que en definitiva pueden contribuir a una mejor comprensión del fenómeno. Dentro de este grupo de teorías se destacan como de mayor interés científico las siguientes:

n TEORÍA AUTOINMUNE

Plantea que con el descenso de la inmunocompetencia, ocasionado como consecuencia del fenómeno de envejecimiento, se producirían respuestas contra las propias células; siendo estas reacciones antígeno-anticuerpo el inicio de acciones en cadena conducentes a la muerte celular. La teoría autoinmune está basada, por tanto, en dos hechos principales:

l Con la edad se produce un deterioro global, tanto cualitativo como cuantitativo, de la función del sistema inmune en el organismo; así como una fuerte disminución de este

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sistema dependiente del timo. Esta circunstancia también se acompaña de un incremento en las posibilidades de infección microbiana, como consecuencia de la menor eficiencia del sistema inmune. Susumo Tonegana demostró que los genes del sistema inmunológico cambian a lo largo de la vida de un organismo, por lo que recibió el Premio Nobel de Medicina en 1987.

l Simultáneamente a esta disminución de la respuesta inmune, se produce un fuerte aumento de las manifestaciones autoinmunes con la edad. Esto parece ser debido a que el sistema inmune se hace menos capaz de discriminar entre las sustancias propias y extrañas al organismo, lo cual da lugar a mayor número de fenómenos autoinmunes.

Estos dos fenómenos, disminución de la inmunocompetencia e incremento de los procesos de autoinmunidad, son característicos de los individuos viejos y van a determinar su mayor vulnerabilidad a la enfermedad. Esta hipótesis explicaría, por tanto, muchas de las enfermedades asociadas con la edad o la última parte de la vida, que parecen tener gran relación con la disfunción del sistema inmune, tales como, el cáncer, la diabetes del adulto, la demencia senil, la artritis y muchas enfermedades vasculares. Así, por ejemplo, los depósitos de sustancia amieloide en las paredes de los vasos sanguíneos involutivos serían la expresión de esta alteración inmunológica.

Sin embargo, como teoría de órgano tiene los siguientes problemas:

l No es una teoría universal, ya que muchos organismos que envejecen no tienen un sistema inmunitario bien desarrollado.

l El cambio que más probablemente señala el declive con la edad en la función inmunitaria es la mayor incidencia de enfermedades, pero la enfermedad es patológica, no normal.

l El desarrollo de enfermedades autoinmunes se puede deber a los cambios que sufren las proteínas a medida que se envejece, y si esto es así, la producción de anticuerpos contra las proteínas propias sería una respuesta normal y adecuada del sistema inmunitario contra moléculas que no reconocería.

l El sistema inmune está fuertemente relacionado y sujeto a la regulación por otros mecanismos, principalmente por los sistemas hormonal y nervioso.

n TEORÍA NEUROENDOCRINA

A semejanza de la teoría inmunológica, considera que la principal causa del envejecimiento se encuentra en la disminución de la capacidad funcional de unos sistemas esenciales para la supervivencia y la homeostasis como son el sistema nervioso y el sistema hormonal. Inicialmente, esta teoría estaba basada en la pérdida de neuronas ocasionada por el proceso de envejecer, pérdida que hoy está puesta en tela de juicio.

Otra propuesta, de hace varios años, fue la de Denckla, quien postuló que el cerebro producía una hormona, secretada por la glándula pituitaria, llamada hormona del consumo decreciente de oxígeno u hormona de la muerte. Esta hormona iniciaría y controlaría el fenómeno del envejecimiento interfiriendo en la síntesis de proteínas y en la división celular. A pesar de ciertas evidencias a favor de la existencia de esta hormona y de que la glándula pituitaria secreta muchas hormonas que regulan procesos vitales relacionados con el crecimiento, la maduración y la reproducción, nadie ha podido confirmar estos estudios.

Actualmente, sin embargo, el eje hipotálamo-hipofiso-suprarrenal sigue siendo objeto de investigación, ya que se trata del principal reloj biológico del organismo y posible regulador del envejecimiento. Hoy sabemos que tanto el sistema endocrino como el neurológico producen la integración y conexión de todos los órganos de los seres vivos superiores, por lo que una disminución en la capacidad funcional de estos sistemas tendría consecuencias importantes en la función de todos los demás órganos. Los cambios en estos sistemas pueden necesariamente predisponer a condiciones que faciliten el desarrollo de enfermedades asociadas con el envejecimiento, como es por ejemplo la pérdida de esteroides en la menopausia que puede conducir a la osteoporosis.

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el sistema inmune, a esta teoría le falta universalidad, ya que no todos los organismos que envejecen tienen un sistema neuroendocrino tan complicado como el de los vertebrados superiores y al mismo tiempo, como en el caso anterior, la pérdida de la capacidad del sistema endocrino puede ser el equivalente de las disfunciones producidas por la edad en todos los demás sistemas del organismo.

n TEORÍA DEL COLÁGENO

Se conoce también como teoría de Burgër o de los enlaces cruzados. Atribuye el envejecimiento al aumento de enlaces cruzados en las moléculas proteicas y de ácido nucleico alterando su actividad bioquímica, especialmente en el colágeno y el ADN.

Está basada en la formación de uniones cruzadas, intermoleculares e intramoleculares, a nivel del colágeno y del ADN, que afectan a la función del tejido conectivo. Explica también la precipitación del colágeno con acúmulos de calcio y de colesterina, con formación de membranas que impiden los recambios nutricios y provocan la atrofia de los distintos órganos y tejidos.

n TEORÍA DE LOS RADICALES LIBRES

Como se ha apuntado anteriormente, el envejecimiento parece ser causado, al menos en parte, por los efectos tóxicos del metabolismo normal del oxígeno y de los procesos de detoxificación. Este planteamiento está de acuerdo con la teoría del envejecimiento producido por los radicales libres, de la que Harman es el principal interprete.

La teoría se basa en un fenómeno normal que se produce en las células vivas de los organismos aerobios: los procesos de oxidación-reducción (reacciones redox). Estas reacciones químicas, presentes prácticamente en todas las vías metabólicas celulares, generan los llamados radicales libres de oxígeno. Estos radicales libres pueden dañar las membranas celulares, las proteínas citoplasmáticas o incluso el mismo genoma y, si los mecanismos celulares son insuficientes para inactivarlas o reparar sus efectos, condicionar cambios estructurales y funcionales relevantes. La teoría de los radicales libres descansa en el descubrimiento de que los radicales libres no sólo forman los pigmentos de la edad, sino que también producen entrecruzamientos en algunas moléculas y dañan del ADN. Los radicales libres se han visto también implicados en la formación de las placas neuríticas características de la demencia de Alzheimer. Para evitar los efectos deletéreos que producen los radicales libres las células disponen de los llamados sistemas aclaradores, básicamente enzimáticos, pero mediante mecanismos no bien conocidos, en el envejecimiento se produce un deterioro de estos sistemas. En definitiva, este daño oxidativo es la consecuencia de un desequilibrio entre la producción celular de radicales libres y la capacidad antioxidante de los mismos, existiendo discrepancias acerca de si el fenómeno patológico primario es un incremento en la producción de radicales libres o una disminución de las enzimas antioxidantes.

Esta teoría tiene el interés de ser una teoría de base celular y, por tanto, puede tener una aplicación universal a todos aquellos tejidos en los que se producen radicales libres.

Teorías genéticas

Este grupo de teorías aborda el fenómeno de envejecimiento a partir del estudio de las bases biológicas de la evolución de las distintas especies, la genética de las poblaciones y la bioquímica y biología comparadas. Se conocen también como teorías deterministas, ya que se basan en las siguientes premisas: la duración de la vida es una característica de cada especie y el envejecimiento de los seres vivos está programado genéticamente. No es de extrañar que en la época de la publicación del genoma humano, estas teorías estén de moda.

n TEORÍA DE LA PROGRAMACIÓN GENÉTICA

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consecuencia de la propia evolución del organismo. Defiende que el envejecimiento está programado genéticamente, incluso indica la posibilidad de la existencia de genes específicos de envejecimiento o determinantes de la longevidad. Si esto fuera cierto, esta programación podría ser afectada tanto por factores exógenos como endógenos que alterarían la evolución prevista. Sin embargo, hay que aceptar que la longevidad máxima nunca podrá ser superada por encima de dicho programa, aunque se abre la posibilidad de intervenir en los mecanismos que afecten desfavorablemente su desarrollo, mejorando la calidad de vida. La esperanza de vida es el número máximo de años que puede vivir un individuo, es específica de la especie y, por tanto, no modificable. La expectativa de vida es el número de años que puede vivir un individuo a partir de un momento determinado, es específica del individuo y, por tanto, modificable.

Por otra parte, hay que hacer notar que dos tipos celulares parecen escaparse del control genético: las células germinales, que van a garantizar la continuidad de la especie, y las células tumorales, que se independizan de cualquier orden de crecimiento programado.

n TEORÍA DE LA ACUMULACIÓN DE ERRORES

Denominada también teoría mutacionista. Fue elaborada principalmente por Orgel en 1963 y tiene la importancia de que a partir de su postulación se han desarrollado un gran número de trabajos para intentar su constatación. Sin embargo, prácticamente la mayoría de las pruebas existentes hoy día van en contra de esta teoría.

La teoría de Orgel está basada en el supuesto de que durante el proceso de envejecimiento se produce una disminución de la fidelidad del mecanismo de síntesis de proteínas en la activación de distintos aminoácidos, produciéndose errores que afectan la síntesis del ADN y originando una serie de proteínas erróneas. Aunque la propia célula tiene mecanismos de reparación que le permiten, hasta cierto límite, la reconstrucción del mensaje, es posible que esta capacidad se desborde originándose una transmisión en cadena de estos errores -errores catastróficos-, que llevaría a la muerte celular.

Para Orgel, además, algunos de los procesos que se alteran son la replicación y la transcripción del ADN. Los errores de estas dos series de reacciones llevan a un progresivo aumento y acumulación, casi en progresión geométrica, de las proteínas erróneas, siendo ésta la causa del envejecimiento al afectarse el metabolismo y la viabilidad celulares. Estas modificaciones o mutaciones darían lugar a clones -clones prohibidos- o familias celulares que podrían llegar a tener un predominio sobre las células originarias, creando condiciones poco favorables para la supervivencia del organismo. Esta hipótesis explicaría en sentido estricto la llamada muerte por envejecimiento y el aumento de tumores en la senectud.

Un aspecto estudiado en relación con esta teoría, es la enfermedad conocida como progeria o síndrome de Werner. Se trata de individuos que envejecen precozmente, presentando además muchos de los problemas característicos de la edad avanzada, incluyendo la aparición de tumores. Hoy en día se sabe que esta enfermedad es debida a la mutación de un gen, conocido como WRN, que regula la síntesis de una proteína reparadora, es decir que, sola o en combinación, repararía el ADN tras una determinada agresión, favoreciendo el funcionamiento normal de los organismos. Un fallo en su función determinaría la aparición de células más proclives a envejecer o a multiplicarse formando tumores.

También se ha postulado que el envejecimiento celular podría ser la consecuencia de un déficit de telomerasa. La replicación celular mantenida conlleva a un acortamiento de los extremos de los cromosomas -telómeros-, donde residen genes que pueden ser críticos para el mantenimiento de la función celular. Este acortamiento de los telómeros no tiene consecuencias a corto plazo, ya que existe una enzima, la telomerasa, que repara los daños que han tenido lugar. Sin embargo, la dotación celular de telomerasa no es ilimitada y, finalmente, un déficit de la misma permitiría el daño en los telómeros y la subsiguiente disfunción celular.

Después de enunciarse la teoría de la acumulación de errores muchos investigadores se han dedicado al estudio de lo que sucede en las proteínas. Sin embargo, actualmente parece existir un mayor número de pruebas de que las modificaciones producidas por la edad en las proteínas son debidas más a los cambios químicos que tienen lugar después de la traducción, que a los errores de dicha traducción.

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Teorías psicosociales

n TEORÍA DE LA DESVINCULACIÓN

Es la primera de las teorías psicosociales enunciadas y se conoce también como teoría del retraimiento (Cumming y Henry, 1961).

Está basada en que las personas, al llegar a un determinado momento de su vida y a medida que sus capacidades cambian, modifican sus preferencias y paulatinamente eligen retirarse de los roles sociales y reducir sus compromisos con los demás. Al mismo tiempo, la sociedad, gradualmente, se aparta de los mayores y entrega a los jóvenes los roles y responsabilidades que una vez desempeñaron los anteriores. La retirada mutua entre el individuo y la sociedad tiene aspectos tanto socioeconómicos como psicológicos. Los roles son abandonados o el individuo es forzado a renunciar a ellos; cuando se le pide que se retire de su puesto de trabajo, a medida que los hijos crecen y dejan el hogar, o el cónyuge muere, cesa la pertenencia a las organizaciones, y los papeles de liderazgo son abandonados.

De acuerdo con la teoría de la desvinculación, aquellos individuos que se resisten a la retirada e intentan mantener los niveles y pautas de actividad previos son considerados como desadaptados o pertenecientes a una elite biológica o psicológica y no han envejecido con éxito. De la misma forma, si la persona mayor se ha retirado de la intervención y los roles sociales, se habrá adaptado con éxito al envejecimiento.

Sin embargo, diversos estudios no han logrado demostrar esta desvinculación, ni signos de que ésta hiciera más satisfactorios los últimos años de vida. Al contrario, han sido varios los trabajos que demuestran que las personas mayores siguen estando muy implicadas, tanto con la sociedad como con las personas, y que son precisamente los individuos más activos los más satisfechos con la vida.

n TEORÍA DE LA ACTIVIDAD

El argumento central de esta teoría es que el ajuste a la vejez se produce con éxito si los individuos conservan un nivel de actividad similar al de etapas anteriores de su vida. La teoría no plantea la necesidad de que la persona mayor siga realizando su actividad laboral, sino que busque nuevos papeles que reemplacen al anterior. Cuando las personas mayores son forzadas por las limitaciones físicas o las necesidades sociales a suspender los papeles útiles, ellas deben desarrollar nuevos papeles si quieren conservar un sentido positivo de uno mismo y un bienestar físico -flexibilidad del rol-. Todo lo cual indicará que se han adaptado con éxito a la vejez.

El bienestar en la última etapa de la vida depende de la actividad en los roles recién adquiridos. Algunos estudios han comunicado que la relación entre actividad y bienestar de los adultos mayores depende del tipo de actividad en la que intervienen. Otro componente de esta teoría considera las preferencias de las personas mayores y las elecciones que realizan en cuanto al grado de actividad que desean mantener; para algunas personas mayores, disponer de tiempo para una reflexión tranquila puede ser tan importante como otras actividades más dinámicas.

n TEORÍA DEL VACÍO DE ROLES

Plantea que con la vejez el individuo pierde la mayor parte de sus roles más importantes y, en consecuencia, pierde también las normas asociadas a esos roles, las normas que le permitían saber lo correcto y lo incorrecto de su actuación social. La pérdida de normas no tiene por qué ser negativa para el sujeto, puede estar asociada a un sentimiento de liberación en la vejez, algo destacado por algunos autores como uno de los aspectos más positivos de esta etapa de la vida. Pero también puede convertirse en un elemento negativo para el sujeto, de manera que la vejez se convierta en una situación desestructurada, dominada por la escasez y la ambigüedad de los roles. Esto es lo que se ha denominado la desaparición social del anciano. En este sentido, el envejecimiento es el proceso inverso a la socialización, que empieza en los primeros años de la vida y culmina en el momento en que comienza el declive biológico del individuo. El problema planteado a la vejez es que la sociedad no proporciona nuevas normas de comportamiento a los sujetos envejecidos y los individuos siguen actuando según las normas de su vida adulta previa.

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n TEORÍA DE LA DEPENDENCIA ESTRUCTURADA

En los momentos actuales, buena parte de la investigación sobre la situación social de las personas mayores se sigue dirigiendo hacia el análisis de las conductas sociales, teniendo como telón de fondo el debate de la adaptación. Considerada como un suceso creado mediante la interacción del individuo y la sociedad al unísono, y sin necesidad de mantener fielmente el paradigma conductista de fondo, la dimensión de la adaptación es una perspectiva que sigue siendo sumamente interesante para entender el fenómeno de la vejez.

Sin embargo, a finales de la década de los 70, cuando la crisis del petróleo había puesto en tela de juicio el mantenimiento de los estados del Bienestar surge un nuevo enfoque, la gerontología crítica, que entiende que la vejez no es una realidad biológica, sino una posición, un estatus socialmente construido, producto de la división del trabajo y de la estructura de la desigualdad. La gerontología crítica afirma que las sociedades construyen la vejez como construyen el resto de los grupos de edad, asignando roles y estatus, normas y expectativas de comportamiento, etc. El punto de partida de la gerontología crítica -economía política de la vejez o teoría de la dependencia estructurada- es la observación de que, en las sociedades industrializadas, los ancianos ocupan, en general, no sólo una posición social y económica baja, inferior a la de cualquier otro grupo de edad, sino además, dependiente y al margen de la sociedad, y que ese estatus ha sido construido y legitimado socialmente como consecuencia de las exigencias del capitalismo, con la intermediación del estado, y utilizando como instrumentos privilegiados las políticas públicas dirigidas específicamente o no a la vejez. Además, durante estos últimos años se han reforzado nuevos frentes que hacen aún más vulnerable la posición de la vejez, especialmente la jubilación anticipada, que comenzó siendo un intento político de gestionar la crisis del empleo y parece que ha terminado convirtiéndose en una característica estructural del empleo de este fin de siglo.

Según la gerontología crítica, esa posición inferior y al margen que caracteriza a la vejez en las sociedades industrializadas nace directamente de las necesidades del modo de producción capitalista; el estado regula las relaciones sociales y, por tanto, la relación entre vejez y sociedad. Las claves que explican ese estatus reducido son la expulsión de los ancianos del mercado de trabajo y los efectos de las políticas sociales en otros ámbitos.

BIBLIOGRAFÍA

RECURSOS ELECTRÓNICOS

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