FACULTAD DE MEDICINA
DEPARTAMENTO DE MEDICINA PREVENTIVA Y SALUD PÚBLICA Y MICROBIOLOGÍA
Estimating the influenza vaccine effectiveness in Spain
using the test-negative case control study design
****
Estimación de la efectividad de la vacuna antigripal en
España mediante un diseño de estudio epidemiológico
de casos y controles negativos
TESIS DOCTORAL CON MENCIÓN EUROPEA
CAMELIA SAVULESCU MADRID 2014
3
Centro Nacional de Epidemiología
Dr. Salvador de Mateo Ontañón, jefe del Área de Vigilancia de la Salud Pública del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III.
INFORMA:
Que Dª Camelia Savulescu ha realizado bajo su dirección el trabajo titulado:
“Estimating to influenza vaccine effectiveness in Spain using the test-negative case control study design”.
“Estimación de la efectividad de la vacuna antigripal en España mediante un diseño de estudio epidemiológico de casos y controles negativos”
Es un trabajo original, rigurosamente realizado, y es apto para ser defendido públicamente con el fin de obtener el grado de Doctor con Mención Europea.
Para que así conste y surta los efectos oportunos, firmo este documento en Madrid, a 28 de febrero de 2014.
Dr. Rafael Herruzo Cabrera, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública, de la Universidad Autónoma de Madrid, y Dr. José Javier Sánchez Hernández, Profesor titular del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, y Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid.
CERTIFICAN QUE:
El trabajo titulado “Estimating the influenza vaccine effectiveness in Spain using the test-negative case control study design”, presentado por Dª. Camelia Savulescu, ha sido realizado bajo nuestra dirección y consideramos que reúne las condiciones para ser leído y defendido como TESIS DOCTORAL con Mención Europea.
Y para conste a efectos académicos, firmamos el presente CERTIFICADO en Madrid, a 24 de febrero de dos mil catorce.
ACKNOWLEDGEMENTS
I am grateful to a lot of people without whom I would not be in the position to present this thesis:
To my thesis directors (Rafael, Salvador, Jose Javier) for their kind comments, encouragements and patience;
To Alain and Marta who have involved me from the beginning in the I-MOVE project even since I started my EPIET fellowship. Not only have I learnt a lot from you both, but also you allowed me to meet such high level professionals at European and international level;
To Amparo and Salvador, the leaders of the Spanish national influenza surveillance “dream team” that made me feel welcome and assigned me the management of the first cycEVA studies. Also to Silvia and Concha who facilitate the task of influenza surveillance data collection at the national level that represents the basis of cycEVA and many other nice studies;
To all cycEVA and SVGE professionals for their kind collaboration and for not taking into account my clumsy Spanish... I hope the project continues for the benefit of both Spanish and European research environments.
Long live cycEVA and I-MOVE!!!
To my PEAC and EPIET coordinators: Dionisio, Fernando, Marivi and Alicia that supervised me during my EPIET fellowship and for forgiving (I hope) my Eastern European (cultural) belligerence.
To my EPIET and PEAC colleagues and friends: Nathalie, Johana, Jaume, Luis, Miguel Angel, Clerger, Martin for your friendship (I miss you guys), to Piedad (todavia recuerdo los pasos de sevillanas) and Risa (great pies and parties) and for helping me to immerse in the Spanish culture;
To all my EpiConcept colleagues for the nice working environment and for letting me feel that I can rely on you;
To my family that always supported me even… or mainly since I have been away; and
To one of my best friends ever without whom this thesis would not have been possible...
ÍNDICE GENERAL
ABREVIATURAS ... 10
1. INTRODUCCIÓN GENERAL ... 12
1.1. La gripe: la enfermedad y su agente etiológico ... 13
1.1.1. Epidemiología de la gripe ... 15
1.1.2. Evolución de la gripe ... 18
1.1.3. Vigilancia de la gripe ... 19
1.2. La vacuna antigripal ... 23
1.2.1. Composición de la vacuna antigripal ... 24
1.2.2. Vacunas antigripales disponibles ... 26
1.2.3. Recomendaciones para la vacunación antigripal ... 27
1.2.4. Cobertura vacunal antigripal ... 29
1.2.5. Seguridad de la vacuna ... 30
1.2.6. Eficacia y efectividad de la vacuna antigripal: definiciones y métodos para medirlas ... 31
1.3. Valoración del diseño de casos y controles negativos para medir la efectividad de la vacuna antigripal en el ámbito de la atención primaria... 40
1.4. Justificación de los estudios ... 43
2. HIPOTESIS Y OBJETIVOS ... 45
2.1. Hipótesis ... 46
2.2. Objetivos de la investigación ... 46
3. ETAPA PREPANDÉMICA ... 48
Estimación con carácter anual de la efectividad de la vacuna antigripal en ancianos mediante la Red Española de Vigilancia de la Gripe - Estudios piloto de caso y controles con diferentes grupos control, España, temporada 2008-2009 ... 48
3.1. Introducción ... 49
3.2. Métodos ... 50
3.4. Discusión ... 60
4. PANDEMIA DE GRIPE A(H1N1)pdm2009... 65
4.1. Actividad de la pandemia de gripe A(H1N1)pdm2009 durante el verano de 2009. Efectividad de la vacuna trivalente 2008-2009 contra la pandemia de gripe en España ... 65
4.1.1. Introducción ... 66
4.1.2. Métodos ... 68
4.1.3. Resultados ... 72
4.1.4. Discusión... 77
4.2. Utilizar los datos de vigilancia para estimar la efectividad de la vacuna pandémica contra la infección por gripe A(H1N1)pdm2009 confirmada por el laboratorio: dos estudios de casos y controles, España, temporada 2009-2010 ... 80
4.2.1. Introducción ... 81
4.2.2. Métodos ... 83
4.2.3. Resultados ... 88
4.2.4. Discusión... 96
5. ETAPA POSTPANDÉMICA ... 101
5.1. Efectividad de la vacuna trivalente de la gripe en la temporada 2010-2011 en España: resultados preliminares de un estudio de casos y controles ... 101
5.1.1. Introducción ... 102
5.1.2. Métodos ... 103
5.1.3. Resultados ... 107
5.1.4. Discusión... 114
5.2. Efectividad de la vacuna trivalente de la gripe de la temporada 2010-2011 en España: estudio cycEVA ... 117
5.2.1. Introducción ... 118
5.2.2. Materiales y métodos ... 120
5.2.3. Resultados ... 124
5.2.4. Discusión... 133
6.1. Conclusiones en la etapa prepandémica ... 139
6.2. Conclusiones en la etapa pandémica ... 140
6.3. Conclusiones en la etapa postpandémica ... 142
7. RESUMENES ... 144
7.1. Resumen: etapa prepandémica ... 145
7.2. Resumen: etapa pandémica ... 146
7.3. Resumen: etapa postpandémica ... 149
8. ÍNDICE DE TABLAS ... 151
9. ÍNDICE DE FIGURAS ... 153
10. BIBLIOGRAFIA ... 155
11. VERSIÓN EN INGLÉS ... 165
11.1. General Introduction ... 166
11.2. Hypothesis and Objectives ... 195
11.3. Conclusions ... 197
11.4. Abstracts ... 202
ABREVIATURAS
ARN: Ácido ribonucleico (RNA en inglés)
CE: Comisión Europea
cycEVA: Estudio caso y controles para el estudio de la efectividad vacunal
ECDC: Centro Europeo para el Control de las Enfermedades
EEE: Espacio Económico Europeo
EISN: European Influenza Surveillance Network
EISS: European Influenza Surveillance Scheme
EE.UU: Estados Unidos
EV: Efectividad de la vacuna
HA: Hemaglutinina
IC: Intervalo de confianza (CI en inglés)
I-MOVE: Influenza Monitoring Vaccine Effectiveness in Europe
NA: Neuranimidasa
NIC: Centros Nacionales de Gripe (National Influenza Centers)
OR: Razón de tasas (Odds Ratio en inglés)
OMS: Organización Mundial de la Salud (WHO en inglés)
RT-PCR: Reverse Transcription Polymerase Chain Reaction
SVGE: Sistema de vigilancia de la gripe en España (SISS en inglés)
UE: Unión Europea
1.1. La gripe: la enfermedad y su agente etiológico
La gripe es una enfermedad infecciosa producida por uno de los distintos virus gripales que se encuentran en las aves y los mamíferos. En los humanos, los virus afectan a todos los grupos de edad y pueden ocasionar desde formas asintomáticas a cuadros clínicos graves y fallecimientos(1).
El virus gripal es un virus tipo ARN de la familia de los Orthomyxoviridae. La familia de los Orthomyxoviridae tiene seis géneros: Influenza (gripe) A, B, C, Isavirus, Quaranjavirus y Thogotovirus. Los virus de la gripe A y B son los más frecuentes e importantes para la salud pública. Contienen ocho segmentos encapsulados de ARN monocatenario negativo(2). Los virus gripales tipo A se clasifican en subtipos en función de las diferentes combinaciones de dos proteínas de la superficie del virus: hemaglutinina (HA) y neuraminidasa (NA). Hasta el presente, hay identificados 18 subtipos de HA y nueve de NA(3–7). Sin embargo, los más importantes para la salud pública son los subtipos A(H1) y A(H3) que están asociados con extensos brotes epidémicos y con pandemias de gripe en humanos(1). Actualmente, si los subtipos de la gripe aviar A(H5N1) y A(H7N9) fueran capaces de transmitirse de forma efectiva entre personas, representarían la principal amenaza para una nueva pandemia de gripe(8).
El cambio antigénico (shift) y la deriva antigénica (drift)
El virus gripal es capaz de evadir el sistema inmunológico del organismo humano por un proceso de mutación continua que puede consistir en variaciones menores (deriva antigénica o drift) o mayores (cambio antigénico o shift)(3,4). La mutación de los genes que codifican las glicoproteínas de
superficie de la gripe A o B (la deriva antigénica) da lugar a la aparición de nuevas variantes del virus capaces de escapar del control de la inmunidad especifica de la población(9). Cada vez que se identifica una nueva deriva antigénica, la nueva cepa recibe una denominación de acuerdo con la zona geográfica donde se ha aislado por primera vez, el número de cultivo viral y el año de aislamiento (por ejemplo: A/California/07/2009 (H1N1), A/Perth/16/2009 (H3N2) o B/Brisbane 60/2008)(1).
Las mutaciones mayores dan lugar a la aparición de nuevos subtipos del virus A, bien por el cambio antigénico del gen HA o por la recombinación impredecible de los antígenos humanos o animales (porcino o aviar) mediante el proceso de redistribución genética. Este fenómeno supone la mezcla del material genético de diferentes cepas virales(1,10). Cada vez que un virus ha experimentado un cambio antigénico es susceptible de hacer derivas antigénicas(11).
Aunque ante la infección por cualquier virus gripal el organismo desarrolla una inmunidad permanente(12), la mutación continua de los virus produce nuevas cepas que no son reconocidas por el sistema inmunológico del organismo. Este hecho es la base de las epidemias anuales, de las pandemias, de la variabilidad de la efectividad de las vacunas antigripales y de la necesidad de revisar anualmente la composición de la vacuna antigripal(11).
1.1.1. Epidemiología de la gripe
Los humanos son el principal reservorio de la gripe B y C, pero los virus de la gripe A también circulan entre las aves y entre otros mamíferos, representando las fuentes de nuevos subtipos de la gripe(13). La transmisión del virus gripal es aérea, por secreciones respiratorias, así como por contacto directo con superficies contaminadas con el virus(1,13). El periodo de incubación es corto (1-4 días), y el periodo de transmisibilidad es desde un día antes y cinco días después de la aparición de los síntomas en adultos y puede llegar hasta siete días en niños(1,9,13).
Desde el punto de visto clínico, la enfermedad presenta un cuadro agudo de infección respiratoria, caracterizado por fiebre, cefalea, mialgia, malestar general, coriza, tos, dolor de garganta y disnea(1). La tos y la fiebre (temperatura >38 grados) son los síntomas más específicos de la gripe(14), pero la fiebre puede no estar presente en los mayores(15). En la atención primaria, durante el periodo epidémico, hasta el 50% de los síndromes gripales se confirman en el laboratorio, dependiendo de la circulación de otros virus respiratorios(16).
En la población sana, la gripe es normalmente autolimitante con recuperación en 2-7 días(1) sin necesidad de atención médica(17). La recuperación de los enfermos es usualmente muy rápida, pero unos pacientes pueden presentar una baja de estado inmunológico y astenia para algunas semanas(13).
La más habitual complicación de la gripe es la neumonía, debida al mismo virus gripal (neumonía viral) o más frecuente a una infección bacteriana secundaria con bacterias como Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae, o Staphylococcus aureus. Otras complicaciones incluyen la miocarditis, las descompensaciones agudas de las enfermedades crónicas y el fallecimiento(13).
Grupos de riesgo
En las personas de alto riesgo, la gripe puede causar una enfermedad grave e incluso el fallecimiento(17). Las personas que corren mayor riesgo de sufrir complicaciones a causa de la gripe son los niños menores de dos años, los mayores de más de 64 años y las personas con antecedentes de enfermedades crónicas (cardiocirculatorias, pulmonares, renales, hepáticas, sanguíneas o metabólicas) o inmunológicas(17).
Prevención y tratamiento
En caso de sospecha o confirmación de gripe, las medidas de protección de la mucosa nasofaríngea y la higiene de manos son los elementos claves para la prevención de la infección(18). Los profesionales de salud deben mantener las medidas de precaución estándar y prevención de la transmisión respiratoria por gotas. Además, en caso de alto riesgo de infección se recomienda la utilización de un protector respiratorio de partículas (PRP) junto con otros elementos del equipo de protección personal (EPP)(18).
Para la prevención y el tratamiento de la gripe se dispone de dos clases de fármacos antivirales:
adamantanos (amantadina y rimantadina), e
inhibidores de la neuroaminidasa (oseltamivir y zanamivir).
Algunos virus desarrollan resistencias a los medicamentos antivirales, sobre todo a la amantadina y rimantadina, por lo tanto estos fármacos no se recomiendan más en el tratamiento o profilaxis de la gripe A(13).
El oseltamivir tiene la autorización para el tratamiento de las infecciones no complicadas de la gripe A y B en personas mayores de un año de edad, sintomáticas de menos de 48 horas. El zanamivir está autorizado para el tratamiento de las infecciones no complicadas de la gripe A y B en las personas mayores de siete años de edad, sintomáticas de menos de 48 horas. Tanto oseltamivir y zanamivir están también autorizadas para la profilaxis de la gripe en personas mayores de un año de edad (para oseltamivir) y mayores de cinco años de edad (para zanamivir). La resistencia de los virus de gripe a oseltamivir, desarrollado principalmente por el subtipo A(H1N1) hizo que este fármaco se recomienda utilizarse para el tratamiento o profilaxis de la gripe sólo si los datos de vigilancia indican la circulación del subtipo A(H3N2) o del tipo B de la gripe(13).
La resistencia a los antivirales desarrollada por los virus de la gripe limita la eficacia del tratamiento o la profilaxis, por eso la medida más efectiva para
prevenir la infección y evitar las consecuencias graves de la gripe es la utilización de vacunas antigripales(17).
1.1.2. Evolución de la gripe
En las regiones templadas, la gripe se manifiesta en epidemias anuales durante el otoño y el invierno, mientras en las regiones tropicales puede presentar brotes o casos esporádicos durante todo el año. En España, el patrón temporal de la gripe sigue el patrón de las regiones templadas con periodos epidémicos cada temporada con una duración de 6-12 semanas, y con picos de la actividad gripal que se producen en general a finales de diciembre y principios de enero, con algunas variaciones según el virus circulante(19).
A nivel mundial, la gripe causa anualmente entre 3 y 5 millones de casos graves, y entre 250.000 y 500.000 fallecimientos(1). En adultos, la gripe presenta una tasa de incidencia acumulada anual estimada entre el 5% y el 10%, mientras que en los niños puede alcanzar entre el 20% y el 30%(9). En España, la gripe causa entre 3.000 y 6.000 fallecimientos cada año(20) y una morbilidad que varía según el virus circulante y la disponibilidad de la vacuna.
También se ha documentado la asociación entre la gripe y el aumento de la morbilidad y la mortalidad en la población de alto riesgo. En los EE.UU. la hospitalización por la gripe en los adultos de alto riesgo aumenta de dos a
cinco veces durante las grandes epidemias de gripe(13) y la tasa anual de mortalidad asociada a gripe varió durante el periodo 1976-2007 entre 1,4 y 16,7 defunciones/ 100,000 población(21). En España, durante el periodo 1980-2008, se estimó que el exceso promedio de defunciones debido a neumonía y gripe fue de 2,68 defunciones/100,000 población y más del 90% de los excesos de defunciones atribuible a gripe estacional se produjeron en los mayores >64 años(22).
Desde principios del siglo XX, han tenido lugar varias pandemias de gripe en el mundo: en 1918-1919, la gripe española causada por el virus A(H1N1); en 1957-1958, la gripe asiática causada por el virus A(H2N2); en 1968-1969, la gripe de Hong Kong causada por el virus A(H3N2); en 1977-1978, la gripe rusa causada por A(H1N1) y, recientemente, la pandemia de gripe A(H1N1)pdm2009 de la temporada 2009-2010(9). Cada una de estas pandemias ha causado importantes costes humanos y económicos justificando el desarrollo de programas de vigilancia y control de la enfermedad.
1.1.3. Vigilancia de la gripe
A nivel mundial
El Sistema global de vigilancia y respuesta frente a la gripe fue creado por la Organización Mundial de Salud (OMS) en 1952. Actualmente, la OMS reconoce a 138 instituciones de 108 países como Centros Nacionales de la Gripe, entre
ellos seis centros colaboradores de la OMS y cuatro laboratorios esenciales para la vigilancia de la gripe(23).
Los centros nacionales de la gripe («NIC» por su abreviatura en inglés) recogen las muestras respiratorias, las analizan a nivel nacional y mandan algunos aislamientos a los centros colaboradores para los análisis antigénico y genético adicionales. Los centros colaboradores situados en Australia, China, Japón, Reino Unido y Estados Unidos hacen el análisis y la interpretación antigénica y genética en el contexto global, manteniendo una base de datos de las cepas gripales(23).
Según la OMS(24), el objetivo general de la vigilancia de la gripe a nivel mundial es minimizar el impacto de la enfermedad, proporcionando información útil a las autoridades de salud pública para planificar mejor las medidas adecuadas de control y de intervención, asignar los recursos de salud y establecer recomendaciones para el manejo de casos. Los objetivos específicos de la vigilancia de la gripe son: recoger datos epidemiológicos oportunos y de alta calidad, y realizar aislamientos virales, con el fin de obtener los siguientes resultados:
Describir la estacionalidad de la gripe;
Señalar el comienzo y el final de la temporada de gripe;
Identificar y monitorizar a los grupos con alto riesgo de sufrir una enfermedad grave y/o de fallecer;
Establecer los umbrales de referencia de la actividad gripal y las enfermedades relacionadas con la gripe grave para evaluar el impacto de cada temporada y predecir futuros eventos pandémicos;
Determinar la carga de enfermedad para ayudar a la toma de decisiones con el fin de priorizar los recursos y planificar las intervenciones oportunas de salud pública;
Identificar a nivel local la circulación de los tipos y subtipos de virus y su relación con los patrones mundiales y regionales;
Ayudar a comprender la relación entre las cepas del virus y la gravedad de la enfermedad;
Monitorizar la resistencia a los antivirales;
Facilitar la selección de cepas vacunales y proporcionar los virus candidatos para la producción de vacunas;
Describir el carácter antigénico y la composición genética de los virus circulantes.
Además, mediante la producción de datos básicos, los sistemas de vigilancia de la gripe pueden también servir de plataforma para la evaluación de la eficacia y efectividad de las intervenciones preventivas(24).
A nivel de la Unión Europea
La Red Europea de Vigilancia de la Gripe («EISN» por sus siglas en inglés) del Centro Europeo de Prevención y Control de las Enfermedades («ECDC» por su
sigla en inglés) es la responsable de la vigilancia de la gripe en Europa. El EISN se creó en 2008 a partir de la reorganización de dos proyectos europeos de vigilancia de la gripe (CARE Telematics, iniciado en 1992, y EISS, en 1996). El EISN está integrado por puntos de contacto para la vigilancia epidemiológica y virológica de la gripe, nombrados por los organismos competentes para la vigilancia de los 33 países europeos(25).
La red tiene como objetivo proporcionar datos para evaluar la actividad gripal en Europa y facilitar la información epidemiológica y virológica más precisa para la toma de decisiones a responsables sanitarios y al público en general. Estas actividades tienen como finalidad contribuir a la reducción de la carga de enfermedad asociada a la gripe e incluyen la recogida y el intercambio de información oportuna sobre la actividad gripal, la contribución a la determinación con carácter anual del contenido de la vacuna trivalente, y la contribución a las actividades europeas de preparación frente a una pandemia de gripe. Los centros nacionales de la gripe europeos están incluidos en la red de la OMS y la información que proporcionan se integra en el sistema de la OMS Europea, EuroFLU(25).
A nivel nacional
El Sistema Centinela de Vigilancia de la Gripe en España («SVGE») inició su actividad en el año 1992 como parte del sistema de vigilancia de la OMS, siendo financiado por la Comisión Europea. Desde el año 1996 está incluido en la Red Europea de Vigilancia de la Gripe(26).
El SVGE es un sistema de vigilancia de ámbito estatal, coordinado por el Centro Nacional de Epidemiología («CNE») del Instituto de Salud Carlos III («ISCIII») y los centros de referencia de la gripe (Centro Nacional de Microbiología («CNM»), del ISCIII y los Centros de Referencia de Barcelona y Valladolid). El SVGE está formado por las redes autonómicas de médicos generales y pediatras centinela voluntarios, así como por un conjunto de laboratorios de virología con capacidad de detección del virus de la gripe(27).
El objetivo de la vigilancia de la gripe en España es proporcionar información para la detección precoz del inicio de la actividad gripal y ayudar a la caracterización adecuada de los virus de la gripe circulantes durante las temporadas epidemiológicas (desde la semana 40 de un año a la semana 20 del año siguiente).
Desde su comienzo, el sistema ha evolucionado incluyendo más redes centinela de las Comunidades Autónomas, recogiendo información individualizada de los casos de gripe (desde la temporada 2002-2003), introduciendo la toma sistemática de muestras y utilizando la definición de caso europea desde la temporada 2009-2010(26).
1.2. La vacuna antigripal
Debido a los cambios antigénicos del virus gripal y al hecho de que la inmunidad adquirida después de la infección no protege contra las nuevas variantes genéticas o antigénicas del mismo tipo o subtipo, la vacuna antigripal requiere la adaptación anual de su composición, necesitando una reformulación frecuente. La actualización de la composición de la vacuna debe asegurar una
buena concordancia entre la cepa circulante y la cepa vacunal(9,28,29). Además, la diseminación rápida de los virus gripales hace necesario que el proceso de producción sea muy rápido para que la vacuna sea distribuida cada temporada de manera oportuna(30).
1.2.1. Composición de la vacuna antigripal
Desde el descubrimiento del virus de la gripe en la época preantibiótica, la vacunación se consideraba el único método de prevención. El desarrollo de las vacunas ha evolucionado al mismo tiempo que el conocimiento de la variabilidad antigénica del virus de la gripe(31).
Tabla 1: El descubrimiento de la variabilidad antigénica y la intervención aplicada. Reproducido y adaptado del Kilborne et al(31)
Año Descubrimiento Intervención
1936 Cambio antigénico – Fallo vacunal
Añadir la nueva variante a la vacuna
1940 Más de un agente causal Añadir el nuevo agente causal a la vacuna (el virus de la gripe B) 1957-1968 Nuevo subtipo del virus A Reemplazar la vacuna polivalente
A,B con la nueva vacuna A+B 1972-presente Patrón de cambio antigénico
secuencial
Reemplazar anualmente
1977 Co-circulación de dos subtipos A Añadir un subtipo A adicional y analizar anualmente la composición de la vacuna
Finales de los años 80
Co-circulación de dos linajes del virus B(32)
La vacuna cuadrivalente está disponible por primera vez en la temporada 2013-2014(33)
Desde 1973, la OMS ha ofrecido anualmente recomendaciones formales para la composición de la vacuna basándose en la información transmitida por el
sistema global de vigilancia y respuesta frente la gripe. Desde 1998, la OMS ofrece recomendaciones apropiadas para las temporadas de la gripe en los dos hemisferios, Norte y Sur(34).
Según las recomendaciones actuales de la OMS, las vacunas autorizadas para comercialización internacional contienen la glicoproteína de superficie HA de tres virus: los dos subtipos de la gripe A(H3N2 y H1N1) y un virus de tipo B(9). Desde la temporada 2012-2013, la OMS incluye en las recomendaciones la vacuna cuadrivalente que incluye dos subtipos de la gripe A y los dos linajes de la gripe B(33).
Anualmente, en febrero en el hemisferio norte, y en septiembre, en el hemisferio sur, los expertos de la red global de vigilancia de la gripe examinan la información antigénica, virológica e inmunológica relevante disponible para la selección de las cepas vacunales incluidas en la vacuna cada año(30).
Los pasos clave en la selección de las cepas vacunales(30,35) son:
1. recogida de muestras clínicas en los centros nacionales de gripe;
2. diagnóstico, aislamiento y análisis preliminar del virus (en el centro nacional de gripe y los laboratorios nacionales de referencia para la gripe) con el aislamiento del virus en huevos embrionados;
3. producción de antisuero en hurones;
5. revisión y selección de virus candidatos para su utilización en la vacuna mediante modelos matemáticos;
6. utilización de la redistribución genética clásica para la producción de virus con alta replicación para los subtipos A(H1N1 y H3N2);
7. caracterización antigénica y genética de los virus derivados; 8. evaluación del crecimiento de los virus gripales;
9. desarrollo de los productos de laboratorio para las vacunas inactivadas.
Actualmente, la vacuna antigripal se produce por el crecimiento del virus semilla en huevos embrionados de pollo. Desde el aislamiento e identificación de la cepa circulante hasta que la vacuna está disponible pasan entre cinco y seis meses(30,35).
1.2.2. Vacunas antigripales disponibles
Desde hace más de 60 años, la vacuna antigripal ha demostrado su eficacia y seguridad(17). Según la forma de administración y tipo de vacuna hay dos tipos de vacunas disponibles: la vacuna inactivada de administración inyectable y la vacuna de virus vivo atenuado de administración en forma de aerosol nasal(36).
La vacuna inactivada trivalente se recomienda a las personas mayores de seis meses. Hay tres tipos de vacuna antigripal inactivada, según el modo de fabricación(36):
Vacunas de virus fraccionados (utilizando fracciones del lípido de la membrana por la acción de un detergente);
Vacunas de subunidades (contienen antígenos de superficie HA y NA):
o Vacunas adyuvadas (vacunas de subunidades que presentan como adyuvante MF59C.1 (escualeno) o AS04 (alum o MPL) etc);
o Vacunas de virosomas (vacunas de subunidades envueltas en virosomas).
En la mayoría de los países, la vacuna de virus completo ha sido sustituida ya por las vacunas fraccionadas o de subunidades, menos reactógenas(9,29).
La vacuna de virus vivo atenuado, obtenida por reagrupamiento genético y formulada para la administración mediante nebulizador(29,36), es una vacuna que contiene los antígenos HA y NA de los tres virus vacunales y genes de una cepa adaptada al frío (CAIV-T). Se recomienda a las personas sanas entre dos y 49 años (solamente en los Estados Unidos), y representa un avance importante para la administración universal de la vacuna antigripal(36). La utilización de este tipo de vacuna antigripal es limitada en Europa.
1.2.3. Recomendaciones para la vacunación antigripal
Según la OMS la vacunación antigripal se recomienda a la población general, pero si no es posible por las diferentes prioridades de salud pública o por las limitaciones de los presupuestos sanitarios, se recomienda a los grupos de población con alto riesgos de complicaciones(9):
embarazadas a lo largo de todo el embarazo; niños entre seis y 59 meses;
todas las personas mayores de 64 años;
todas las personas mayores de seis meses con enfermedades crónicas; trabajadores sanitarios.
En la Unión Europea, el ECDC ha desarrollado recomendaciones similares a las de la OMS, proponiendo tres líneas estratégicas(37):
proteger a personas vulnerables: personas con alto riesgo de complicaciones causadas por la gripe, trabajadores sanitarios y mujeres embarazadas;
proteger a los niños, adolescentes y adultos jóvenes: la vacuna antigripal está también autorizada en este grupo de población, que frecuentemente solicita la vacunación o se vacunan en los programas de salud laboral;
reducir la transmisión global de la gripe: mediante la vacunación de los niños de edad escolar, lo que tiene un efecto indirecto sobre las personas con alto riesgo de complicaciones.
En la Unión Europea, solamente los dos grupos principales para la recomendación de la vacunación antigripal (los mayores de 65 años y las personas con enfermedades crónicas menores de 65 años) ya representan
entre el 19% (84 millones) y el 28% (41 millones), respectivamente, de la población(38).
En España, como en otros países europeos, la vacunación antigripal se recomienda anualmente a los siguiente grupos de riesgo(39,40):
mayores de 65 años (mayores de 60 años en algunas Comunidades Autónomas: Cataluña, Madrid, Galicia, Navarra);
todas aquellas personas mayores de seis meses con enfermedades crónicas, con alto riesgo de desarrollar complicaciones por la gripe; embarazadas en el primer trimestre;
trabajadores sanitarios o de servicios esenciales; contactos o cuidadores de personas con alto riesgo.
Recientemente, en la temporada pandémica de la gripe A(H1N1)pdm2009 y el periodo postpandémico, las recomendaciones de vacunación se extendieron también a las personas con obesidad y a las embarazadas durante todo el periodo de embarazo.
1.2.4. Cobertura vacunal antigripal
Desde el año 2003, la OMS recomienda a los Estados miembros que incluyan la vacunación antigripal en sus políticas de prevención y control de la gripe y que aumenten la cobertura de la vacunación de todas las personas con alto riesgo, con el objetivo de vacunar al menos al 50% de las personas mayores
para el año 2006 y alcanzar una cobertura vacunal en el mismo grupo de edad del 75% en el año 2010(41).
En la Unión Europea, la Comisión Europea (CE) recomienda seguir las recomendaciones de la OMS y «alcanzar lo antes posible, preferiblemente antes del invierno del 2014-2015», una cobertura de la vacunación antigripal del 75% para las «personas mayores» y otros grupos de riesgo, e incrementar la cobertura de la vacunación antigripal entre los trabajadores de la atención sanitaria(42).
En España, la cobertura de la vacunación antigripal ha aumentado en los últimos años, según datos de la Encuesta Nacional de Salud, alcanzando en 2003 un 63,7% en los mayores de 65 años y un 30% en la población de 15-64 años con enfermedades crónicas y un 8,9% en población sana(43). Según el Ministerio de Sanidad, la cobertura de la vacuna antigripal ha llegado a alcanzar niveles del 55-70% en los años posteriores a 2003 en los mayores de ≥65 años, siendo alrededor de 10% en la población general (Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad).
1.2.5. Seguridad de la vacuna
Las autoridades de salud pública deben asegurar que las vacunas antigripales disponibles son seguras para ser administradas en la población. Se han elaborado guías para la evaluación clínica de las vacunas que incluyen la
monitorización de la seguridad(44), mediante el control de las reacciones adversas a las vacunas.
A través de los años se han registrados algunos eventos adversos que merecen ser mencionados:
la asociación no confirmada entre la vacuna utilizada en 1976 para la gripe porcina y el síndrome de Guillain-Barre(45);
la asociación entre la vacuna antigripal virosómica inactivada de administración intranasal y la parálisis de Bell que llevó a la retirada de la vacuna del mercado(46);
reciente asociación entre la vacunación para la gripe pandémica y la narcolepsia en niños y adolescentes con un genotipo específico HLA DQB1 * 0602(47).
Estos eventos adversos poco frecuentes no deberían impedir la vacunación siempre que se siga monitorizando la seguridad de las vacunas. En Europa, la seguridad de las vacunas se monitoriza según el proyecto VAESCO (Vigilancia y Comunicación de los Efectos Adversos de la Vacunas)
(https://brightoncollaboration.org/vaesco.html).
1.2.6. Eficacia y efectividad de la vacuna antigripal: definiciones y
métodos para medirlas
Antes del otorgamiento de licencias, la vacuna antigripal debe demostrar su inmunogenicidad, eficacia en los ensayos clínicos, así como seguridad en su administración(44,48). Una vez que la vacuna antigripal está autorizada por las
agencias reguladoras de medicamentos y se utiliza en la población general, son necesarios estudios observacionales para evaluar la efectividad, el impacto y la seguridad de la vacuna(48,49).
Las estimaciones de eficacia y efectividad de la vacuna antigripal varían considerablemente en función de varios factores, entre los cuales destacamos: la concordancia antigénica entre la cepa circulante y la de la vacuna, la edad de las personas vacunadas, la población diana y su estado inmunológico, la definición de caso utilizada para la inclusión de las personas en los estudios, la sensibilidad y la especificidad del test diagnóstico utilizado(50,51). En los estudios de eficacia y efectividad de la vacuna antigripal, las variables resultado manejadas son habitualmente la infección clínica (síndrome gripal, infección respiratoria aguda), o la gripe confirmada por laboratorio, así como la hospitalización general o por gripe y neumonía u otras enfermedades, y la defunción, bien por cualquier causa o por enfermedad respiratoria o cardiocirculatoria, con diferentes resultados según la especificidad de la variable(52).
Se presenta a continuación la eficacia y la efectividad de la vacuna antigripal trivalente inactivada debido a que la vacuna viva atenuada no está todavía recomendada en Europa. Además, se presentan los datos de eficacia y efectividad de la vacuna antigripal frente a la gripe confirmada por laboratorio ya que la utilización de otras variables resultado menos específicas implican un sesgo de selección de los casos, causando una sobreestimación de la eficacia o efectividad de la vacuna antigripal(52).
A) Eficacia de la vacuna antigripal trivalente inactivada
La eficacia de la vacuna antigripal representa la reducción relativa del riesgo de infectarse con el virus de la gripe, establecida por ensayos clínicos controlados con asignación aleatoria al grupo de intervención o al grupo de control.(52,53). La eficacia de la vacuna se calcula según el formula 1(54).
Formula 1: Cálculo de la eficacia de la vacuna antigripal.
EV= (Iu-Iv)/Iu * 100%=(1-Iv/Iu)*100%= (1-RR)*100%
donde:
EV es la eficacia de la vacuna;
Iu es la incidencia de la gripe en la población no vacunada;
Iv es la incidencia de la gripe en la población vacunada;
RR es el riesgo relativo.
Es decir, la eficacia vacunal se estima comparando las incidencias (tasas de ataque) de gripe en los vacunados y no vacunados después la administración aleatoria de vacuna antigripal y placebo u otra vacuna de control (por ejemplo, vacuna antineumocócica o antihepatitis B) a una población diana sana. Cuando las condiciones de administración aleatoria y de doble ciego de la vacuna se cumplen, se asume que las diferencias en la incidencia de la gripe entre los dos grupos se deben al efecto directo de la vacuna antigripal(48,54).
Aunque considerados desde un punto de visto metodológico el «estándar de excelencia» (gold standard) para medir la eficacia de cualquiera vacuna, los
ensayos clínicos aleatorios son muy costosos y presentan diferentes problemas éticos por no ofrecer a los grupos controles una intervención que se sabe que normalmente es protectora(55).
Un reciente revisión de la literatura científica y metaanálisis(52) ha investigado la eficacia de la vacuna antigripal trivalente inactivada frente a la gripe confirmada en laboratorio en el período entre 1967 y 2011. De los diez ensayos clínicos incluidos en la primera revisión de la literatura(52) llevados a cabo en 12 temporadas de la gripe, ocho presentan una eficacia estadísticamente significativa y cuatro no presentan un efecto protector de la vacuna. Ocho estudios se llevaron a cabo en adultos entre 18 y 64 años y el análisis conjunto de la eficacia vacunal antigripal fue del 59% (intervalo de confianza al 95% (IC): 51-67) y el valor mediano de la eficacia fue de 62% (rango: 16-67). No se han encontrado ensayos clínicos en niños de 2-17 años o en adultos mayores de 64 años. Los autores concluyen que la vacuna antigripal ofrece una protección moderada frente a la infección y la enfermedad y presenta una variabilidad por temporada y grupos de edad.
B) Efectividad de la vacuna antigripal trivalente inactivada
La efectividad de la vacuna antigripal se define como la reducción relativa del riesgo de la gripe entre la población vacunada comparada con la población no vacunada en los estudios observacionales(52,53).
Los estudios observacionales se llevan a cabo utilizando diferentes diseños de cohorte, de casos y controles y el método de screening (caso-coverage) según las fuentes de datos disponibles.
En los estudios de cohorte que se realizan en el ámbito de la vigilancia de la gripe, sí se pueden identificar las cohortes de vacunados y no vacunados, se puede verificar el estado vacunal y se pueden recoger un conjunto mínimo de factores de confusión que se considera que influye en la relación entre la enfermedad y la vacunación(50).
La efectividad de la vacuna antigripal se mide comparando la tasa de ataque en vacunados con la de no vacunados(54), según la fórmula 2.
Formula 2: Cálculo de la efectividad mediante estudios de cohorte:
TAnv-TAv TAv
EV = --- = 1- --- = (1-RR) * 100 TAnv TAnv
donde:
EV es la efectividad de la vacuna antigripal;
TAv es la tasa de ataque en vacunados;
TAnv es la tasa de ataque en no vacunados;
RR es el riesgo relativo.
Los estudios de efectividad vacunal utilizando el diseño de cohorte se están llevado a cabo en Europa en el ámbito de vigilancia de la gripe(56,57) o utilizando bases de datos administrativas(58–60).
El método de screening compara la proporción de los casos vacunados con la
cobertura de la vacuna antigripal en la población de referencia, según la fórmula 3.
Formula 3: Cálculo de la efectividad de la vacuna antigripal por el método de screening: PPV - PCV EV = --- PPV (1 - PCV) donde:
EV es la efectividad de la vacuna antigripal;
PPV es la proporción de los vacunados en el grupo de referencia (la cobertura de la vacuna antigripal);
PCV es la proporción de los casos de gripe vacunados.
El cálculo de la fórmula 3 se deriva de la fórmula 2, según un cálculo que se presenta adelante en la fórmula 4(61).
Formula 4: El cálculo de la efectividad vacunal por el método de screening según Halloran et al(61) ) 1 ( * ) 1 ( * * ) ( * ) ( * * * * * * * * * * * * 1 1 1 PCV PPV PCV PPV Cnv Cv Cv Nnv Nv Nv Cnv Cv Cv Nnv Nv Nv Nv Cnv Nnv Nv Cv Cnv Cv Nv Nv Cnv Nnv Cv Nv Cv Nv Cnv Nv Cv Nv Cnv Nnv Cv Nv Cnv Nv Cnv Nv Cnv Nnv Cv Nnv Cnv Nv Cv TAnv TAv TAnv TAv TAnv EV donde: EV = efectividad de la vacuna;
TAnv = tasa de ataque entre no vacunados; TAv = tasa de ataque entre vacunados; Cv = casos vacunados;
Cnv = casos no vacunados; Tnv = total no vacunados; Tv = total vacunados.
Los estudios de efectividad vacunal utilizando el método de screening se están llevado a cabo en Europa en el ámbito de vigilancia de la gripe(62) en España, Portugal(63), Francia(64) e Italia(65).
Los estudios de caso y controles se han llevado a cabo en diferentes
ámbitos, utilizando distintas poblaciones diana y grupos control. Normalmente se utiliza como población diana personas a las que se recomienda la vacunación (personas mayores o con enfermedades crónicas), pero también a la población general. Los grupos control se seleccionan en función de la población diana y de las fuentes de datos disponibles. Muchos estudios se organizan en el ámbito ambulatorio (redes de médicos centinelas), hospitalario o laboral.
En los estudios de casos y controles, la efectividad de la vacuna antigripal se mide comparando el estado vacunal de los casos con lo de los controles(54), según la fórmula 5.
Formula 5: Cálculo de la efectividad de la vacuna en los estudios de casos y controles:
EV = (1- OR)*100
donde:
EV es la efectividad de la vacuna antigripal;
Según la selección del grupo control, hay varios tipos de estudios de casos y controles:
1. En los estudios de casos y controles tradicionales, los controles son seleccionados entre la población que no ha desarrollado la enfermedad y están todavía en riesgo al final de su inclusión en el estudio.
2. En los estudios de casos y controles concurrentes, los controles son seleccionados entre los sujetos sanos en el momento de la inclusión de un caso de gripe en el estudio.
3. En los estudios de casos y controles negativos, los controles son seleccionados entre los sujetos que requieren atención médica para un síndrome gripal, que será después no confirmado por laboratorio. El estado vacunal de los casos de gripe confirmados por laboratorio se compara con el de los síndromes gripales no confirmados por laboratorio. Aunque el análisis es similar a los estudios de casos y controles concurrentes, este tipo de estudios no son propiamente estudios de casos y controles, y algunos autores han propuesto denominarlos de diseño test negativo(66). Se pueden considerar una variante del estudio de cohorte indirecto propuesto por Broome en los años ochenta para el cálculo de efectividad de la vacuna neumocócica(67) comparando el estatus vacunal de los casos de enfermedad neumocócica invasora de los serotipos incluidos en la vacuna con los de los casos producidos por los serotipos no vacunales.
Como en todos los estudios observacionales donde la intervención (vacunación) no se administra de manera aleatoria, los estudios de casos y controles para estimar la EV antigripal son propensos a errores debidos a la
presencia de diferentes factores de confusión que deberían controlarse en el diseño del estudio o análisis(50):
Factores de confusión negativos conduciendo a los errores por indicación(68): Este tipo de error es debido al hecho de que los sujetos con mayor riesgo de infectarse o de tener complicaciones por la gripe son también quienes más se vacunan (por ejemplo, los grupos de riesgo para los que se recomienda la vacunación: enfermedades crónicas, inmunológicas, etc.). Este tipo de sesgo infraestima la efectividad de la vacuna antigripal(50).
Factores de confusión positivos que se reflejan en los sesgos del «vacunado sano» o defragilidad extrema. Los sujetos con hábitos sanos están más motivados y piden la vacunación. Los indicadores del estado de salud (por ejemplo: fumador/no fumador, actividad física, nivel educacional, estatus socioeconómico, etc.) revelan este sesgo. Por otro lado, la vacunación se recomienda a personas con enfermedades crónicas que tienen más probabilidad de ser vacunados, pero también tienen un mayor riesgo de infección debido a su deteriorado estado de salud. Ambos sesgos sobreestiman la efectividad de la vacuna antigripal(50).
Una revisión sistemática de la literatura sobre la efectividad de la vacuna de la gripe en las personas mayores(69) llegó a la conclusión de que los estudios disponibles hasta la fecha tenían un nivel de evidencia bajo y no permitían proporcionar recomendaciones sobre la efectividad de las vacunas antigripales
en este grupo de edad, que representa la población diana para la vacunación; por ello los autores destacaron la necesidad de estudios de alta calidad. Otra revisión sistemática más reciente (2012) también señala la falta de evidencia sobre la efectividad de la vacuna en personas mayores, mientras que para el resto de grupos de edad los resultados mostraron una protección moderada de las vacunas antigripales(52).
1.3. Valoración del diseño de casos y controles negativos para medir
la efectividad de la vacuna antigripal en el ámbito de la atención
primaria
El diseño de casos y controles negativos para medir la efectividad de la vacuna antigripal fue utilizado por la primera vez en el ámbito de la vigilancia de la gripe en Canadá durante la temporada gripal 2004-2005(70). Desde entonces, se han llevado a cabo varios estudios en diferentes países de Europa(62), en Estados Unidos(71,72) y en Australia(73,74), y se han valorado diferentes aspectos metodológicos para demostrar su validez(75), que se presentan a continuación:
1. El papel de la especificidad de los test de laboratorio.
Orestein 2007(76) demostró la importancia del uso de variables resultado específicas, como la confirmación por laboratorio, haciendo diferentes simulaciones. Los siguientes parámetros fueron utilizados para este análisis: la EV, la tasa de ataque por la gripe, la tasa de ataque por otros síndromes gripales, la sensibilidad y especificidad de los test. La conclusión de los autores
fue que el estudio de casos y controles negativos proporciona resultados similares a los estudios de cohorte y de casos y controles tradicionales.
2. El papel de la tasa de ataque en los síndromes gripales en los que no se ha confirmado la gripe.
El estudio de casos y controles negativos se basa en la suposición de que la vacuna no tiene efecto en los pacientes con síndromes gripales de una etiología diferente a la gripe. Esta suposición fue verificada de De Serres 2013(75), tras comparar los resultados obtenidos en el diseño de casos y controles negativos con los de cuatro ensayos clínicos aleatorios. Solamente en una de las bases de datos utilizadas los resultados mostraron un pequeño riesgo de síndrome gripal de otra etiología que no fuese gripe. Otro estudio abarcando seis temporadas gripales tampoco confirmó la asociación entre la vacuna antigripal y el riesgo de aumentar la tasa de ataque de los síndromes gripales de otra etiología diferente a la gripe(77).
3. El papel del sesgo de selección.
Jackson 2013(66) comparó la utilización del diseño de casos y controles negativos con otros tipos de estudios de casos y controles, como son los tradicionales, concurrentes, y el método de cohorte indirecto. Los autores llegaron a la conclusión que los estudios de casos y controles negativos frente a los de otros tipos de controles tienen la ventaja de que evitan mejor el sesgo de selección, porque tienen en cuenta las conductas de utilización de los
servicios de salud por parte de los pacientes con síndromes gripales. Entre las recomendaciones por llevar a cabo estos tipos de estudios para evitar diferentes sesgos se incluyen:
Restringir el análisis al periodo con circulación de gripe;
Ajustar por tiempo (semana o mes de la temporada) porque se asocia tanto con la vacunación como con el riesgo de los síndromes gripales.
Foppa 2013(78) estudió la validez de la utilización de casos y controles negativos para el cálculo de la efectividad de la vacuna antigripal, realizando simulaciones a partir de dos suposiciones:
Un escenario base que consiste en asumir que todos los pacientes con síndrome gripal, tanto vacunados como no vacunados, tienen el mismo comportamiento a la hora de solicitar los servicios sanitarios, y además, que la probabilidad de estar infectados con el virus es independiente del estado de vacunación antigripal.
La segunda asunción consiste en suponer que la gripe y otros síndromes respiratorios tienen el mismo cuadro clínico.
Los autores concluyen que, teniendo en cuenta estas suposiciones, los estudios de casos y controles negativos ofrecen estimaciones válidas. Sin embargo, se necesita tener en cuenta la gravedad de la enfermedad porque los vacunados pueden presentar una enfermedad más leve debido a la acción protectora de la vacuna.
1.4. Justificación de los estudios
Debido a la evolución del virus gripal y a la epidemiología de la gripe, las estimaciones de la efectividad de la vacuna antigripal de una temporada no se pueden utilizar en la temporada siguiente. Por ello, son necesarias estimaciones anuales de la efectividad de la vacuna antigripal. Además, es preciso que estas estimaciones sean precoces para orientar las diversas medidas de acción en el caso de que la vacuna no proteja según las expectativas.
Desde el año 2008, España participa junto con otros países en el proyecto europeo I-MOVE, financiado por el ECDC (2008-2012), y que tiene como objetivo evaluar anualmente y en tiempo real la efectividad de la vacuna antigripal en los países de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo. El proyecto se desarrolló en varias temporadas, que incluyeron: una temporada inicial para definir la metodología y los tipos de estudios que se pueden llevar a cabo para generar estimaciones de la efectividad de la vacuna válidas y robustas, y varias temporadas para la consolidación de dichos métodos(62).
En este proyecto, España participa de manera activa en el desarrollo de los protocolos y en las reuniones de expertos, y proporciona las estimaciones de efectividad de la vacuna antigripal tanto de forma temprana como al final de la temporada, suministrando datos para estudios multicéntricos europeos.
De este modo, se llevaron a cabo varios estudios de la efectividad de la vacuna antigripal en el ámbito de la vigilancia de la gripe en España (proyecto cycEVA):
En la etapa prepandémica (temporada 2008-2009), dos estudio de casos y controles en personas mayores de 64 años, comparando el diseño de casos y controles negativos con el de casos y controles concurrentes y el screening (artículo publicado en la revista Vaccine(79).
En la etapa pandémica (temporada 2009-2010), un estudio para medir la efectividad de la vacuna antigripal trivalente 2008-2009 frente a la gripe A(H1N1)pdm2009 utilizando los datos del sistema de vigilancia de la gripe (publicado en la Gaceta Sanitaria(80) y un estudio para medir la efectividad vacunal de la vacuna pandémica (publicado en el BMC Public Health(81).
En la etapa postpandémica (temporada 2010-2011), un estudio de casos y controles negativos llevado a cabo temprano en la temporada (publicado en Eurosurveillance(82) y al final de la temporada (publicado en Vaccine(83).
2.1. Hipótesis
1. La incidencia de gripe confirmada por laboratorio es menor entre los vacunados que entre los no-vacunados.
2. La efectividad de la vacuna antigripal medida por el diseño de casos y controles negativos es similar a la efectividad medida con el diseño de caso y controles concurrente.
3. La efectividad de la vacuna antigripal medida utilizando el sistema de vigilancia de la gripe es similar a la efectividad estimada en los estudios epidemiológicos específicos.
4. La efectividad de la vacuna antigripal medida de forma precoz en la temporada ofrece resultados similares a la efectividad medida al final de la temporada.
2.2. Objetivos de la investigación
1. Estimar la efectividad de la vacuna antigripal en la población sujeta a vigilancia en el Sistema Centinela de Vigilancia de la Gripe en España y en una muestra elegida de esa población.
2. Comparar las efectividades de la vacuna antigripal estimadas en el estudio de casos y controles negativos y el estudio de casos y controles concurrentes en la temporada 2008-2009.
3. Utilizar el Sistema Centinela de Vigilancia de la Gripe para medir la efectividad de la vacuna antigripal y comparar los resultados obtenidos con los resultados del estudio cycEVA en la temporada pandémica 2009-2010.
4. Estimar la efectividad de la vacuna antigripal de forma precoz en la temporada y al final de la temporada gripal postpandémica 2010-2011.
3. ETAPA PREPANDÉMICA
Estimación con carácter anual de la efectividad de la vacuna
antigripal en ancianos mediante la Red Española de Vigilancia de la
Gripe - Estudios piloto de caso y controles con diferentes grupos
3.1. Introducción
La vacunación anual es la principal intervención para prevenir las consecuencias de la gripe estacional en los ancianos(29,38). Todos los Estados Miembros de la Unión Europea (UE) y del Espacio Económico Europeo (EEE) recomiendan la vacunación anual de la gripe en grupos de alto riesgo(84,85). La mayoría de las estimaciones de la efectividad de la vacuna antigripal (EV) en estos países se basan en los datos proporcionados por los sistemas nacionales de vigilancia de la gripe(86). Es el caso de España, cuyo sistema de vigilancia de la gripe (Sistema Centinela Español de Vigilancia de la Gripe, SVGE) se puso en marcha en 1996 junto con otras redes europeas(26,27). Los objetivos del SVGE son proporcionar oportunamente información clínica y virológica sobre la actividad de la gripe e identificar las cepas circulantes. En la temporada 2008-2009, el SVGE incluyó a más de 700 médicos de familia y pediatras de 16 de las 18 regiones españolas, lo que cubre el 2,08% de la población española. Los médicos centinela informan sobre los casos de síndrome gripal con una regularidad semanal y toman muestras para su vigilancia virológica. Desde 2002-2003, la estimación de la EV se realiza en el marco del SVGE mediante la utilización del método de screening, comparando la proporción de los casos de síndrome gripal vacunados con la cobertura de la vacuna antigripal de la población española. La fuente para la cobertura de la vacuna antigripal en los mayores de ≥65 años fue las estimaciones del Ministerio de Sanidad español, disponibles poco tiempo después del final de la campaña de vacunación contra la gripe.
Los estudios publicados con diferentes diseños y variables resultado proporcionaron una amplia gama de estimaciones de EV en
ancianos(69,86,87). Sólo hay unos pocos estudios publicados en Europa en los que se utiliza la gripe confirmada por laboratorio como variable resultado(88– 90). Dado que la mayoría de los estudios de EV son observacionales, éstos son propensos a diferentes sesgos. Factores de confusión como la escala de gravedad de la enfermedad o la existencia de trastornos funcionales pueden distorsionar las estimaciones, y se han propuesto diferentes métodos para ajustar por los mismos(91,92).
Para desarrollar un sistema de monitorización de la EV estacional y pandémica en la UE/el EEE, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) financió un proyecto (el proyecto I-MOVE), que puso a prueba diferentes diseños de estudio durante la temporada 2008-2009 (86). En el marco del sistema I-MOVE, se realizaron cinco estudios casos y controles(93) y dos estudios de cohorte en seis países de la UE. España participó en el proyecto I-MOVE con un estudio de casos y controles utilizando dos grupos de control distintos. También estimamos la EV utilizando el método de screening. Ambos diseños (casos y controles y método de screening) se llevaron a cabo en el marco del SVGE. El objetivo fue de medir la EV utilizando como variable resultado la gripe confirmada por laboratorio en los mayores de ≥65 años y la identificación de un diseño de estudio viable y sostenible para el monitoreo de la EV en España.
3.2. Métodos
Se realizó un estudio casos y controles en los mayores de ≥65 años de edad. Participaron en el estudio siete de las 16 redes regionales españolas incluidas
en el SVGE. Invitamos a participar en el estudio a la totalidad de los 219 médicos centinela de esas siete redes. La población cubierta por dichos médicos participantes representaba el 1,74% de la población de edad avanzada en las siete regiones españolas anteriormente mencionadas.
Los médicos participantes tomaron muestras a todos los pacientes en el grupo de edad ≥65 años que fueron atendidos por un síndrome gripal desde la semana 40/2008 hasta la semana 20/2009. Basándonos en la definición de caso de la Comisión Europea (CE)(94), se definió el síndrome gripal como aquel caso con un inicio súbito de los síntomas, y que presenta al menos uno de los siguientes cuatro síntomas sistémicos: fiebre o febrícula, malestar general, cefalea, mialgia, y al menos uno de los tres síntomas respiratorios: tos, dolor de garganta, disnea, en ausencia de otros diagnósticos clínicos sospechados.
Los casos participantes en el estudio fueron pacientes con síndrome gripal a los que se tomó muestras y la gripe se confirmó por el laboratorio mediante la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) o mediante cultivo. Utilizamos dos grupos de control. El primer grupo de control era el compuesto por los casos de síndrome gripal que dio negativo en los test para gripe (controles negativos). Para el segundo grupo de control, los médicos reclutaron a pacientes que no habían tenido síntomas respiratorios desde el inicio de la temporada (controles sin síndrome gripal). Para cada uno de los casos, se seleccionaban simultáneamente dos controles sin síndrome gripal y éstos se emparejaban con los primeros por la semana en la que habían acudido a su médico de familia y por grupo de edad (menores de 75 y mayores de 74 años). El proceso de reclutamiento de los controles negativos no permitió la aplicación de los
criterios de emparejamiento del primer grupo control. Excluimos aquellos casos y controles que se negaron a participar en el estudio, aquellos que no cumplían los requisitos para vacunarse de la gripe (como las personas que sufren de algún trastorno o enfermedad que figure en el resumen de características del producto), las personas internadas en las residencias de los ancianos, las que no estaban en condiciones de dar su consentimiento informado o de mantener una entrevista en español o en alguna de las lenguas cooficiales).
Los médicos entrevistaron a los casos y controles mediante un cuestionario estandarizado en el que se incluían datos sobre vacunación antigripal en la temporada 2008-2009, enfermedades crónicas, vacunación antigripal en los cinco temporadas anteriores, vacunación antineumocócica, hábito tabáquico, existencia de algún trastorno funcional (necesidad de ayuda para bañarse o andar) y hospitalizaciones relacionadas con enfermedades crónicas en los últimos 12 meses. Se consideró que un paciente estaba vacunado si había recibido la vacuna trivalente contra la gripe recomendada por la OMS(95) por lo menos con 14 días de antelación antes de la toma de muestras. Se consideró que los sujetos tenían al menos una enfermedad crónica si padecían al menos uno de los siguientes trastornos o enfermedades: diabetes mellitus, enfermedades cardiovasculares (insuficiencia cardíaca crónica por cualquier causa, infarto de miocardio, angioplastia arterial, cirugía coronaria de bypass, accidente cerebrovascular, ataques isquémicos transitorios, y tratamiento contra la hipertensión), enfermedades pulmonares crónicas, inmunodeficiencia congénitas o adquiridas.
Se utilizó la regresión no condicional y condicional, lo que procediese en cada caso, para calcular la odds-ratio (OR) ajustada. Hemos calculado la EV como
1-odds ratio (OR) × 100 y con un intervalo de confianza del 95% (IC del 95%). Para el análisis con los controles negativos, se excluyeron los controles reclutados antes de la semana 48/2008 (semana de declaración del primer caso de gripe), o que tuviesen un retraso entre el inicio de los síntomas y la toma de sus muestras de más de tres días.
Para el análisis mediante el método de screening, se compararon la proporción de casos vacunados en el estudio con la cobertura de vacunación de la población en la lista de los médicos participantes. Se estimó la EV utilizando la regresión logística binomial, con el número de casos vacunados como variable dependiente y el vector logit de proporción de la población vacunada como la variable offset(96).
Se llevó a cabo PCR y/o cultivo en líneas celulares renales caninas Madin-Darby (MDCK) para la confirmación de gripe a nivel regional. Las cepas aisladas se sometieron a caracterización genética/antigénica en el Centro Nacional de Microbiología (Centro Nacional de Gripe de la OMS) en Madrid(97).
Para evaluar la sostenibilidad de este estudio, hemos calculado la tasa de participación de los médicos y evaluado el grado de cumplimentación de las variables del cuestionario. Además, llevamos a cabo un estudio de aceptabilidad entre los médicos participantes de cuatro de las siete regiones. Enviamos un cuestionario a los médicos que recogían los datos sobre su percepción de la carga de trabajo relacionado con el estudio y la forma en que validaban el estado de vacunación y las enfermedades crónicas. También
preguntamos a los médicos sobre su disposición a participar en el estudio 2009-2010.
3.3. Resultados
En España, la actividad gripal fue moderada en la temporada 2008-2009. El virus de la gripe circulante predominante fue el A(H3N2). Los niveles de referencia de la actividad gripal se sobrepasaron en la semana 50/2008, alcanzando el pico en la semana 01/2009 (218 casos de síndrome gripal/100.000 habitantes). El periodo epidémico se prolongó durante nueve semanas, desde la semana 50/2008 a la semana 07/2009. La tasa de incidencia más alta se registró en menores de 15 años de edad, por lo que la incidencia acumulada fue de 3365/100.000 en el grupo de menores de 5 años y de 3175/100.000 en los sujetos entre 5 y 14 años, con una tasa de incidencia máxima en el pico epidémico de 304/100.000 y 272/100.000, respectivamente. La incidencia acumulada de síndromes gripales en el grupo de ≥ 65 años fue de 603/100.000 habitantes (93/100.000 habitantes en el pico de la temporada) (Figura 1).
Se reclutó a un total de 103 pacientes con síndromes gripales en el estudio: 44 casos positivos para gripe y 59 controles que habían dado negativo en las pruebas de laboratorio. La distribución por semana de reclutamiento de los casos de síndrome gripal siguió la tendencia de la tasa de síndrome gripal de la temporada (Figura 1).