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Continuidad de las conductas violentas del noviazgo al matrimonio

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Academic year: 2020

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(1)Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 1. Universidad De Los Andes Facultad De Ciencias Sociales Departamento De Psicología. CONTINUIDAD DE LAS CONDUCTAS VIOLENTAS DEL NOVIAZGO AL M ATRIM ONIO. Tesis para optar por el título de: PSICÓLOGO. Presentado por: Luís Carlos Bustos Vergara. Bajo la dirección de Jacqueline Benavides Delgado Y la asesoría de M aria Clara Arboleda. Bogotá 2006.

(2) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 2. Tabla de Contenidos Tabla de Contenidos. i. Resumen. ii. Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio Introducción Adolescencia y noviazgo Conflicto Agresión Violencia Abuso Maltrato físico Prevalecencia Prevalecencia de la violencia en el noviazgo Prevalecencia de la violencia en el noviazgo relaciones maritales Prevalecencia de la violencia atribuida al género Prevalecencia de la violencia atribuida a la pobreza, nivel socio – económico y nivel de educación Continuidad de la violencia del noviazgo al matrimonio Similitudes y diferencias entre la violencia premarital y la violencia marital Similitudes entre la violencia premarital y la violencia marital Diferencia entre la violencia premarital y la violencia marital Consecuencias de la violencia en relaciones románticas Percepción del significado del acto violento en las relaciones de pareja Factores de riesgo de la dinámica violenta en relaciones afectivas Contexto Sociocultural y económico La violencia vivida en la familia de origen Alcohol y Drogas La inmadurez emocional de la pareja Aislamiento social Necesidad de control El tradicionalismo La idealización romántica Objetivos Preguntas de Investigación Método Participantes Instrumentos CTS Procedimiento Análisis de información Resultados Descripción de variables demográficas Racionalidad (a)Análisis de la estrategia (b) Análisis del rol de la mujer Víctima Agresor Violencia verbal (a)Análisis de la estrategia. 6 6 7 8 9 9 10 11 12 12 16 17 19 20 22 23 24 26 29 31 32 33 37 38 39 39 41 43 44 45 45 45 45 45 48 48 49 50 52 52. 53 53 54 55 55.

(3) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 3. (b) Análisis del rol de la mujer Víctima Agresor Violencia física (a)Análisis de la estrategia (b) Análisis del rol de la mujer Víctima Agresor Violencia psicológica (a)Análisis de la estrategia (b) Análisis del rol de la mujer Víctima Agresor Violencia sexual (a)Análisis de la estrategia (b) Análisis del rol de la mujer Víctima Agresor Discusión Referencias Anexo A Anexo B Anexo C. 56 56 57 58 58. 59 59 60 61 61. 62 62 63 64 64. 65 65 66 68 76 78 79 81 Lista de tablas. Tabla 1 Tabla 2 Tabla 3 Tabla 4 Tabla 5 Tabla 6 Tabla 7 Tabla 8 Tabla 9 Tabla 10 Tabla 11 Tabla 12 Tabla 13 Tabla 14 Tabla 15 Tabla 16 Tabla 17 Tabla 18 Tabla 19 Tabla 20 Tabla 21 Tabla 22 Tabla 23 Tabla 24 Tabla 25 Tabla 26. Frecuencia de la Edad de los Participantes Localidad de las Participantes Nivel Educativo de las Participantes Media y desviación estándar de racionalidad en el total de la muestra Diferencia de medias entre noviazgo y matrimonio para el total de la muestra Media y Desviación Estándar de Racionalidad en Hombres Diferencia de Medias de Racionalidad entre Noviazgo y Matrimonio en Hombres Media y Desviación Estándar de Racionalidad en Mujeres Diferencia de Medias de Racionalidad entre Noviazgo y Matrimonio en Mujeres Media y Desviación Estándar de Violencia Verbal en el Total de la Muestra Diferencia de Medias entre Noviazgo y Matrimonio para el Total de la Muestra Media y Desviación Estándar de Violencia Verbal en Hombres Diferencia de Medias de Violencia Verbal entre Noviazgo y Matrimonio en Hombres Media y Desviación Estándar de Violencia Verbal en Mujeres Diferencia de Medias de Violencia Verbal entre Noviazgo y Matrimonio en Mujeres Media y Desviación Estándar de Violencia Física en el Total de la Muestra Diferencia de Medias entre Noviazgo y Matrimonio para el Total de la Muestra Media y Desviación Estándar de Violencia Física en Hombres Diferencia de Medias de Violencia Física entre Noviazgo y Matrimonio en Hombres Media y Desviación Estándar de Violencia Física en Mujeres Diferencia de Medias de Violencia Física entre Noviazgo y Matrimonio en Mujeres Media y Desviación Estándar de Violencia Psicológica en el Total de la Muestra Diferencia de Medias entre Noviazgo y Matrimonio para el Total de la Muestra Media y Desviación Estándar de Violencia Psicológica en Hombres Diferencia de Medias de Violencia Psicológica entre Noviazgo y Matrimonio en Hombres Media y Desviación Estándar de Violencia Psicológica en Mujeres. 50 51 51 53 53 54 54 55 55 56 56 57 57 58 58 59 59 60 60 60 61 62 62 63 63 64.

(4) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 4. Tabla 27 Tabla 28 Tabla 29 Tabla 30 Tabla 31 Tabla 32 Tabla 33. Diferencia de Medias de Violencia Psicológica entre Noviazgo y Matrimonio en Mujeres Media y D65esviación Estándar de Violencia Sexual en el Total de la Muestra Diferencia de Medias entre Noviazgo y Matrimonio para el Total de la Muestra Media y Desviación Estándar de Violencia Sexual en Hombres Diferencia de Medias de Violencia Sexual entre Noviazgo y Matrimonio en Hombres Media y Desviación Estándar de Violencia Sexual en Mujeres Diferencia de Medias de Violencia Sexual entre Noviazgo y Matrimonio en Mujeres. 64 65 65 66 66 67 67.

(5) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 5. Resumen Con el objetivo de indagar la continuidad de la violencia del noviazgo al matrimonio en mujeres jóvenes, Inicialmente se miden estrategias para resolución de conflictos, y segundo se mide el rol desempeñado por la mujer en términos de víctima – agresor. Se evaluaron 27 mujeres mediante el empleo de CTS (Conflict Tactic scale, Straus 1979) que mide específicamente estrategias para resolución de conflictos, y el rol desempeñado por la mujer en términos de víctima – agresor. Para esta investigación la prueba CTS se empleó en dos versiones (un formato evaluó las impresiones que tiene la mujer sobre sus experiencias premaritales, y el segundo formato evaluó las impresiones que tiene la mujer sobre sus experiencias maritales). El grupo estuvo conformado por 27 mujeres en edades entre 20 y 30 años, de estratos 1, 2 y 3 asistentes al Consultorio Jurídico de la Universidad de los Andes y usuarias de Comisarías de Familia en la ciudad de Bogotá por historia de maltrato físico, con habilidades de lecto-escritura. Los datos arrojados fueron analizados mediante el empleo del SPSS versión 13.0. Se logro establecer que las participantes exhiben incrementos en diferencias respecto al tipo y frecuencia en la violencia del noviazgo al matrimonio, dichas diferencias en varios casos evidencian incrementos sustanciales en comparación con el noviazgo. De los hallazgos mas importantes en cuanto a la variación del rol de la mujer de victima a agresor se encuentra que a pesar que la mujer experimenta incrementos sustanciales de estrategias adaptativas y desadaptativas, esta no emplea la totalidad de las estrategias, lo cual implica dominio parcial y limitado del repertorio de estrategias en el rol de agresor en referencia al rol de víctima..

(6) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 6. CONTINUIDAD DE LAS CONDUCTAS VIOLENTAS DEL NOVIAZGO AL M ATRIM ONIO La agresividad y la violencia son inherentes a la naturaleza humana; las conductas violentas son manifestaciones de las limitaciones a la que están sometidos los miembros de una relación romántica ya sea en el noviazgo o en el matrimonio (Rubiano, Hernández, M olina y Gutiérrez, 2003). La evolución de la violencia en las relaciones románticas en parejas jóvenes es uno de los menos documentados, las investigaciones sobre este tema son muy recientes 15 años a lo sumo. La literatura indica que es cada vez más notoria la práctica de violencia en el noviazgo adolescente en edad escolar y en jóvenes universitarios. M urray Straus y Colaboradores (1980, citado por Carlson 1987) reportan datos en Estados Unidos donde se encontraron que los índices de violencia en parejas jóvenes son similares a los índices de violencia marital. Esto indica que puede existir un continuo en la ocurrencia de este fenómeno en las relaciones de pareja. Según Pérez (2002) uno de los principales problemas en la investigación de la violencia en parejas tiene que ver con la falta de unidad de criterio en el manejo de conceptos. Por tal razón y para efectos de esta investigación se hace necesario establecer conceptualmente algunos de los elementos básicos con los que se va a trabajar, existen definiciones que son aplicadas frecuentemente a la violencia marital (domestica) pero que no necesariamente aplican para el estudio de la violencia en parejas jóvenes (noviazgo)..

(7) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 7. Adolescencia y noviazgo: La adolescencia es una de las más complejas transiciones de la vida, es el estadio de desarrollo que se caracteriza por continuos y constantes altibajos emocionales, la búsqueda de identidad y el inicio del establecimiento de relaciones románticas o de noviazgo; todo lo anterior se encuentra anclado en el proceso de constitución de la autoestima, sobre la cual operan dos conceptos básicos; singularidad y vinculación. Singularidad se refiere a las cualidades y capacidades que hacen del individuo alguien distinto de los demás, aquello que hace a cada persona alguien diferente de cualquier otro que haya existido o valla a existir (Papalia y Olds. 1992); El concepto de vinculación hace referencia a la necesidad de aceptación y filiación por parte de sus pares, la amistad es más fuerte en la adolescencia que en cualquier otra etapa de la vida, los pares sirven como fuente de apoyo y de legitimación emocional. Ambos conceptos afectan la capacidad del adolescente de vincularse socialmente, y por ende de vincularse afectivamente en una relación amorosa. El noviazgo es la vinculación romántica caracterizada solo por el establecimiento del vinculo erótico – afectivo, a diferencia de la unión marital en la cual además del vinculo erótico – afectivo existe un vinculo de consanguinidad y legal; y donde las partes se encuentran en convivencia, lo que no ocurre en el noviazgo. Este vinculo erótico - afectivo incluye el verse a sí mismos como un ser sexual, y el desarrollo de una relación romántica intima se encuentra orientado a llenar un numero de necesidades físicas, fisiológicas, emocionales y sociales. Durante las primeras relaciones afectivas los jóvenes se encuentran en alto riesgo psicológico debido a su inmadurez emocional, un repertorio escaso de estrategias que le permitan enfrentar las dificultades, entre otros..

(8) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 8. Por lo general al momento de entrar en una relación afectiva romántica los jóvenes se encuentran en la preadolescencia o en la adolescencia, en estas etapas el involucramiento de la pareja se limita a la diversión como el objetivo principal, Además, en las primeras relaciones afectivas el establecimiento del vinculo entre las partes se hace en el sentido de amor romántico, el cual se caracteriza en esencia por una marcada atracción física, un fuerte apego emocional entre las partes, y una marcada tendencia a idealizar al otro (Kephart 1981; Waller y Hill 1951. Citados por Henton, Koval, Lloyd y Christopher. 1983). Este tipo de apego romántico vincula a la pareja más allá del sentido de realidad, idealizándose mutuamente y de profesar entre sí una mutua admiración. Este modelo de amor romántico sugiere a los jóvenes que no importa que ocurra, la pareja como tal debe encararlos unida y su indisoluble admiración mutua será lo que sustentara la relación a través de las dificultades. La violencia en relaciones románticas aparece en promedio a partir de los 15 años, a esta edad los adolescentes comienzan a establecer relaciones románticas aprender y ensayar nuevas formas de comportamiento acordes con su creciente libertad e independencia de la familia de origen, para adoptarlas en su vida futura (Adame 2003, febrero 6). Pero es también a esta edad que se inician los comportamientos violentos en las relaciones de pareja y estos comportamientos violentos se extienden hasta el matrimonio. Conflicto: Rubiano, Hernández, M olina y Gutiérrez (2003) proponen una aproximación al concepto de conflicto, el cual es asumido como un evento inherente a la naturaleza humana.

(9) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 9. en tanto que los hombres necesiten de recursos, tengan intereses, y se planteen objetivos, lo mismo que los demás, por tanto, las coincidencias y las contradicciones se encuentran presentes a cada momento. En el noviazgo y en la familia mantener la armonía requiere de un constante proceso de negociación, conservar el orden requiere de maximizar el beneficio a partir del conflicto, este aprovechamiento permite a los miembros de la familia madurar su repertorio de estrategias para superar estas situaciones conflictivas y avanzar hacia el crecimiento personal y psico – emocional. Agresión: La agresión, en palabras de Pérez (2002) es un concepto amplio que incluye otros conceptos como abuso, maltrato y violencia. Este concepto tiene múltiples definiciones, la falta de consenso se puede explicar por la amplitud del término, por el propósito de las investigaciones al respecto y por la necesidad de explicación y medición del investigador. Pérez (2002) afirma que la agresión es si es un comportamiento o una acción, perpetrado o intentado con la intención de herir a otro individuo, físicamente o psicológicamente, o con la intensión de destruir un objeto, (Bartrol 1995, citado por Pérez 2002) Violencia: Definición de violencia de la Organización M undial de la Salud: “El uso intencional de fuerza o poder físico, como amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o contra un grupo o comunidad, que da como resultado o tiene una alta probabilidad de dar como resultado lesiones, muerte, daño fisiológico, falta de desarrollo o privaciones”. La violencia se puede dividir en tres categorías generales según este informe:.

(10) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 10. • Violencia autodirigida: cubre el daño físico producido por uno mismo y se subdivide en comportamiento suicida y auto abuso. • Violencia interpersonal: se relaciona con lesiones o daños causados por un individuo a otro, relacionado (violencia domestica) o no relacionado (violencia a la comunidad). • Violencia colectiva: se centra en actos nocivos cometidos por un grupo y que pueden eventualmente tener motivación política, económica o social. La violencia se puede manifestar en el aspecto físico, psicológico, emocional, o sexual (OM S, Octubre de 2002). Rubiano, Hernández, M olina y Gutiérrez (2003) afirman que la violencia es un agente multicausado, y que el escalamiento del conflicto se encuentra determinado por la conjugación de estas causas; lo cual degenera en agresión, daños físicos y psicológicos. En su trabajo también definen el evento violento como “expresiones particulares y puntuales de problemas, tensiones o conflictos no resueltos entre los miembros de una colectividad, PG 22”. Abuso: Pérez (2002) afirma que por lo general el concepto de abuso se confunde con el concepto de maltrato y agresión, a diferencia de la agresión el abuso e incluso el maltrato son formas de relación que incluyen actos agresivos pero que no excluyen comportamientos protectores o afectuosos. El abuso es un comportamiento que tiene por objeto adquirir, confirmar o mantener el poder de una persona o personas sobre otra e incluye el sometimiento del otro, este comportamiento incluye algún tipo de agresión para confirmar.

(11) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 11. el poder del agresor y obligar al otro a realizar actos en contra de su voluntad y dignidad. Landes et all., (1997, citado por Pérez 2002). Existen varias formas de abuso dentro de las cuales se incluye el abuso físico y sexual (actos sexuales en contra de la voluntad, en estados. de inconciencia, o exposición a situaciones con contenido sexual sin. consentimiento, e incluso el empleo de violencia dentro del acto sexual). Maltrato físico: Según. Pérez. (2002). el maltrato. físico. es. un. comportamiento. dirigido. exclusivamente hacia una persona, no a objetos, y tiene la finalidad de dañar físicamente o psicológicamente al otro. El maltrato no se puede restringir a una simple sumatoria de acciones agresivas, este solo se puede dar en el marco de una relación estable entre las personas involucradas, y como mínimo debe presentarse más de dos veces durante la convivencia, por tanto el maltrato no se presenta como un episodio aislado, sino que tiene parte dentro del proceso relacional de las personas. Existen varios niveles de maltrato físico en relación con la gravedad de sus consecuencias, las cuales son maltrato físico leve, moderado y severo. “El maltrato físico leve, es aquel acto que no deja consecuencias físicas a mediano o largo plazo pero que puede tener consecuencias a nivel psicológico. Segundo el maltrato físico moderado son aquellas acciones donde hay presencia de marcas temporales, dolor o molestia emocional por un periodo de 48 horas o más pero que no requiere de tratamiento profesional. Y tercero, el maltrato físico severo que se define como aquellas agresiones que dejan perturbaciones a largo termino de las capacidades físicas, mentales o emocionales y que requiere de tratamiento” (Sedalk & Broadhurst 1996, citado por Pérez 2002).

(12) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 12. Respecto a las practicas violentas en relaciones románticas premaritales y maritales cabe preguntarse si ¿Existen diferencias entre la violencia experimentada desde el noviazgo hasta el matrimonio en cuanto a tipo de violencia y frecuencia?, y para esto debemos remitirnos necesariamente a la adolescencia y la juventud que son las etapas en donde se comienza a constituir relaciones románticas y donde también se hace evidente la aparición de la violencia. Resulta interesante analizar sí ¿Existen diferencias entre el rol desempeñado por la mujer en los episodios de violencia del noviazgo al matrimonio?; Estos son los elementos que se abordaran en este estudio. Los principales objetivos perseguidos en esta investigación son: primero, el establecimiento de los aspectos teóricos más relevantes a la continuidad de la violencia en relaciones románticas, similitudes y diferencias entre la violencia premarital y marital, y segundo, la realización de una investigación exploratoria que aborde la continuidad entre la violencia premarital y la violencia marital ejercida sobre la mujer en parejas jóvenes, además de propiciar futuras investigaciones al respecto. Prevalecencia: Prevalecencia de la violencia en relaciones premaritales (noviazgo): Wekerle y Wolfe (1999) consideran que existen dificultades para acceder a la extensión real de la violencia en el noviazgo adolescente por la naturaleza oculta de la relación violenta y, por tanto, estos datos se encuentran subestimados. Se sugiere en algunos estudios que entre el 12% y el 59% de los estudiantes de secundaria han tenido experiencias en relaciones amorosas con eventos violentos en Estados Unidos y que de esta.

(13) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 13. población los jóvenes afro – americanos son los que se encuentran particularmente más vulnerables a la victimización en una relación de noviazgo. Según Carlson (1987), la violencia en relaciones premaritales afecta al 12.1% de los estudiantes de secundaria, Henton et all (1984, reportado por Carlson 1987), Wekerle y Wolfe (1999) reportan que en esta población el abuso físico y sexual en relaciones de noviazgo oscila entre el 10% y el 25%; Carlson (1987) afirma que este fenómeno afecta al 36% de los estudiantes universitarios y estos datos son similares a los reportados por Wekerle y Wolfe (1999) quienes indican que la incidencia en universitarios se ubica ente el 20% y el 30%. La frecuencia en que ocurren actos violentos menos serios entre estudiantes tiende a ser muy común (La agresión leve como empujarse, pegarse suavemente o los insultos), entre el 13% y el 61% en estudiantes de secundaria, y las modalidades más serias de violencia (agresión física con o sin armas y agresión sexual) tienen una incidencia entre el 1% y el 4%. En el noviazgo la violencia se ejerce en proporciones similares tanto en hombres como en mujeres, la mujer tiende a ser tanto víctima como perpetradora de este tipo de comportamientos, el patrón de violencia tiende a diferenciarse por género en la etapa adulta, Carlson (1987). Benavides (2005, en prensa) reporta estudios que coinciden con este argumento, en especial los estudios desarrollados por Shook, Gerrity, Jurich y Segrist (2000) con 572 jóvenes estudiantes, así el 82% reportó haber estado en situaciones en las cuales fueron agredidos verbalmente por su pareja y el 21% admitió haber actuado de manera físicamente agresiva. Con resultados similares el estudio de Tucker, Oslak, Young, M artín y Kupper.

(14) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 14. (2001, reportado por Benavides 2005, en prensa) con una población de 90.000 adolescentes, determinó que el 32% de estos habían experimentado algún tipo de violencia por parte de su pareja y el 12% reportaron haber sido víctimas de violencia física. En este estudio se establece una diferencia importante frente al estilo de violencia atribuido al género, estas diferencias se presentaron principalmente en agresiones verbales realizadas en público, donde la mujer era la mayor agresora. Benavides (2005) en su investigación en tres instituciones educativas en Bogotá con 110 jóvenes reportó datos consistentes con el patrón antes descrito. Donde el 94% de los hombres reportó por lo menos una vez en el último año ser víctima de maltrato verbal por parte de su pareja femenina, y el 90% de mujeres reconoce haber agredido verbalmente al menos una vez en el último año a su pareja masculina. Benavides (2005, en prensa) también que señala una tendencia similar fue encontrada en la agresión leve (empujarse, pegarse suavemente). En cuanto a la agresión verbal Benavides (2005, en prensa) reporta datos similares a los encontrados por Shook, Gerrity, Jurich y Segrist (2000, reportado por Benavides, 2005), en el cual el 82% de los jóvenes afirmó haber sido agredidos verbalmente por su pareja al menos una vez en el último año. Las agresiones verbales incluyen la burla, ser objeto de grosería e insultos y la prohibición de comunicarse con otras personas. Benavides afirma que el resultado estadístico es alarmante, teniendo en cuenta que los niveles de insultos y agresiones verbales hacia la pareja hacienden al 92.7%. También se aclara que una buena parte de estas agresiones verbales pueden estar más aceptadas socialmente y tienden a emplearse de manera mucho más frecuente y de manera cotidiana..

(15) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 15. Benavides (2005, en prensa) en su estudio reportó que los datos respecto a los otros tipos de violencia no se establecieron diferencias significativas. El nivel de violencia en las parejas de novios adolescentes varía según el tipo de violencia, la frecuencia de la violencia verbal auque resulta elevada tiende a ser de poca intensidad. El 10% de los jóvenes han exhibido conductas sexualmente agresivas con sus parejas y el 2.72% reporta haber sido perpetradores de agresión física severa, las cuales incluyen utilización de armas corto punzantes, amenaza con armas de fuego entre otros. Benavides (2005 en prensa) reporta que en los casos de violencia extrema el 4% corresponde a hombres, mientras que el 1.6% corresponde a mujeres. Las conductas de agresión sexual indican que el 14% de los hombres reportaron haber ejercido agresión sexual con su pareja. Bookwala, Frieze, Smith y Ryan 1992; Sunderman y Jaffe 1993; (citados por Wekerle y Wolfe 1999), en un estudio con 644 jóvenes estudiantes de secundaria, se encontró que el 54% de las mujeres y el 13% de los hombres habían experimentado victimización sexual en una relación de pareja, donde más hombres (14%) que mujeres (6%) se habían identificado como perpetradores de abuso hacia la pareja, la agresión por parte de las mujeres se había restringido al contacto sexual indeseado como besos y caricias; la agresión masculina tiende a actos de violación sexual es decir completar la penetración. La aparición de la violencia se presenta de manera gradual en las relaciones románticas de estudiantes de secundaria y los datos tienden a incrementarse en relación con el aumento en la edad y el ingreso a la educación superior técnica o universitaria, la edad.

(16) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 16. promedio de inicio de la violencia se estima alrededor de los 15 años (Carlson, 1987; Adame, 2003). Prevalecencia de la violencia en relaciones maritales: Tal vez el aspecto general más interesante y preocupante tiene que ver con el descuido en la detección y atención de casos de violencia en parejas jóvenes, las aparentes inconsistencias por escasos informes y denuncias afectan directamente la incidencia de este comportamiento hacia mujeres principalmente. En estratos socioeconómicos superiores, es menos frecuente el acto de denunciar ante las autoridades la ocurrencia de este tipo de eventos, por múltiples razones como mantenimiento de la imagen social y el estatus, por tanto, la premisa de que la violencia es una consecuencia inevitable de ciertas condiciones sociales y del estrés no se encuentra bien fundamentada. En el estudio Colombiano realizado por Ribero y Sánchez (2004) se mostró que el 60% de las mujeres encuestadas en tres ciudades colombianas (Bogotá, Barranquilla y Barrancabermeja), habían experimentado al menos una vez violencia psicológica ocasional por parte del hombre con el que habían convivido (violencia marital); el 46% experimentaron violencia psicológica frecuente; 16% abuso físico ocasional y el 4% abuso físico frecuente. En este mismo estudio se estimó que el 3% de las mujeres encuestadas reporta que el esposo o compañero las ha presionado o amenazado para tener relaciones sexuales, el 1% afirma que este tipo de presión (violencia sexual) se ha ejercido siempre o con frecuencia, otro 1% afirma que el esposo o compañero emplea fuerza física para forzar las relaciones.

(17) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 17. sexuales y menos del 1% de los esposos o compañeros emplean frecuentemente la fuerza física para forzar las relaciones sexuales con su pareja(violencia sexual severa). Prevalecencia de la violencia atribuida al género: En cuanto a la violencia atribuida al género se ha evidenciado que se presenta con mayor frecuencia la perpetración de actos violentos por parte de los hombres que por parte de las mujeres en la edad adulta. Pérez (2002), destaca que en Colombia diversas instituciones como la OM S (1993, reportado por Pérez, 2002) reportan que entre el 50% y 80% de las mujeres manifiestan haber sufrido alguna forma de maltrato (físico, sexual, psicológico), y de estas entre el 70% y el 90% de los casos el maltrato proviene de esposos y compañero. Aunque se reconoce que la violencia en relaciones románticas afecta ambos géneros, la mayoría de los estudios han evaluado las consecuencias de la violencia ejercida por parte de los hombres hacia las mujeres en relaciones maritales, Carlson (1987) plantea que cuando las agresoras son mujeres se considera que este hecho es poco reconocido y poco reportado por los hombres. Pérez (2002) señala que la existencia de muchos más centros de apoyo para mujeres maltratadas que para hombres y la tendencia a que las mujeres denuncien más los abusos, invisibiliza el hecho de que los hombres también pueden ser víctimas Pérez (2002). Y destaca que las estadísticas de agresiones contra los hombres tienden a ser muy bajas, debido a que la mayoría de los reportes de violencia contienen agresiones físicas (puños, brazos, piernas) donde las consecuencias son visibles, y que cuando la mujer agrede las lesiones tienden a ser leves, mientras que las lesiones inflingidas por hombres tienden a ser más visibles y tener peores consecuencias..

(18) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 18. Así mismo, el contexto socio – cultural es relevante para evaluar el proceso de denuncia por parte de los hombres víctima de violencia conyugal, puesto que para algunos el denunciar ante las autoridades ser víctimas de violencia por parte de su compañera (novia o esposa) genera sentimientos de vergüenza y humillación, aquí opera la creencia cultural de que el hombre debería dominar en ves de ser dominado, e incluso en los casos donde hay heridas de consideración, los hombres tienden a no acudir a las autoridades o a centros de atención médica. Las tendencias basadas en el género indican que en algunos casos las mujeres evitan revelar haber sido víctimizadas sobretodo en su relación marital para minimizar el daño personal y los problemas de enjuiciamiento por parte de su red social, además, las mujeres casadas víctimas de violencia tienden a asumir la culpa por las mismas razones antes expuestas. Los hombres maltratadores en relaciones maritales evitan revelar haber sido perpetradores para mantener el control, y evitar enfrentar el problema y asumir la responsabilidad de sus actos Wekerle y Wolfe (1999). Según James M akepeace (1986, citado por Carlson 1987) en recientes estudios se estableció que son las mujeres en las relaciones maritales quienes se encuentran en mayor probabilidad de ser víctimas de violencia severa, y de experimentar lesiones (leves, moderadas y graves). Se ha establecido que aquellas mujeres víctimas de violencia marital y que permanecer en relaciones de pareja violentas tienden a presentar baja autoestima que aquellas mujeres que se encuentran involucradas en relaciones no violentas, (Carlson, 1987). En Colombia las estadísticas reportadas por Ribero y Sánchez (2004) indican que la forma de violencia más común hacia la mujer es la violencia psicológica con un 46%..

(19) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 19. Prevalecencia de la violencia atribuida a pobreza, nivel socio – económico y nivel de educación: En Colombia un estudio realizado por Gaviria y Vélez (2001; reportado por Ribero y Sánchez, 2004) sobre violencia marital, reportan datos de la encuesta de Demografía y Salud del año 2000, donde encuentran que los hogares más pobres y con menores niveles de educación de los adultos son los que presentan mayor incidencia de violencia marital. En los hogares que pertenecen a los estratos 1 y 2, cerca del 8% de las mujeres han sido víctimas de maltrato físico. Respecto del nivel de educación, Gaviria y Vélez (2001; citado por Ribero y Sánchez, 2004) reportaron que cerca del 50% de los casos de hogares donde existe maltrato físico contra mujeres, la pareja presenta un bajo nivel educativo escasamente educación primaria. Las tendencias basadas en el nivel socio-económico de las parejas indican que los niveles de agresión interpersonal son mayores entre los estudiantes de secundaria y universitarios provenientes de hogares de clase social baja y media baja, Henton, Cobal, loid y Kristopher (Reportado por Carlson, 1987). Las estadísticas antes relacionadas son solo subregistros de los casos existentes, pues los casos reportados suelen ser los más graves, mientras que una gran cantidad de casos leves suelen no denunciarse por múltiples razones, los cuales tienden a ser los que con mayor frecuencia ocurren..

(20) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 20. Continuidad de la violencia del noviazgo al matrimonio: Las conductas violentas en las relaciones de pareja premaritales y maritales tienden a no ser percibidas como tales ni por las víctimas ni por los agresores. Generalmente se confunde el maltrato y las ofensas con el amor y el interés por la pareja, Rosas (2003, reportado por Adame 2003) afirma que la violencia en relaciones de pareja tiende a escalar con el paso del tiempo, es poco común los golpes en las relaciones de noviazgo adolescente donde son comunes las agresiones verbales, por el contrario es en las relaciones maritales donde hay presencia de violencia física e instrumental. La violencia en relaciones románticas no es un fenómeno que aparezca esporádicamente. Esta evoluciona con la relación de pareja y es frecuente encontrar que la violencia que se origina en la etapa del noviazgo Romkens y M astenbroek (1.998 citado por Klein, 1.998.). La violencia evoluciona de forma proporcional a como se va constituyendo un vinculo más estable y del aumento del compromiso entre las partes (Arias, Samios y O´Leary, 1997 citado por Gonzáles y Santana, 2001). Henton, Koval, Lloyd y Christopher (1983) con una muestra de 644 estudiantes de secundaria reportaron que la ocurrencia de violencia en relaciones románticas premaritales se inicia en promedio a los 15.3 años de edad. El 76.9% de esta muestra afirmó que los comportamientos agresivos se experimentaron antes de que la relación se tornara mas comprometida; el 70.5% afirma que las agresiones sucedieron cuando la relación se tornó seria, el 3.8% durante el compromiso, y el 2.6% después del inicio de la convivencia..

(21) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 21. Wekerle y Wolfe (1999) consideran que las diferencia de género en la dinámica violenta tienden a ser menos evidentes en la adolescencia (donde se identifica un patrón similar en ambas partes) que en la violencia domestica adulta (donde se identifica un patrón de hombre perpetrador – mujer víctima). En un estudios con adolescentes sobre violencia premarital se miden ambos comportamientos, el de víctima y el del perpetrador, con frecuencia aparecen los dos perfiles (víctima y agresor) en ambos miembros de la pareja, donde hombres y mujeres adolescentes sostienen tanto agresiones físicas, sexuales y emocionales en similares proporciones (Avery-Leaf, Cascardi, O´leary y Cano 1997; Henton Kobal, Lloid y Christopher 1983; Foshee 1996; citados por Wekerle y Wolfe 1999). Dichos hallazgos son importantes en el desarrollo de programas de prevención, se puede intervenir la dinámica coercitiva y violenta desde la adolescencia, y así modificar en el rol hombre perpetrador y mujer víctima del adulto. El Servicio de Violencia Familiar de Bilbao (Echeburrua y De Corral 1998; Citados por Gonzáles) indica que en el 22% de los casos registrados de violencia intrafamiliar, el maltrato había comenzado durante el noviazgo. En concordancia con los datos anteriormente citados, Henton, Koval, Lloyd y Christopher (1983) reportan en su investigación que en su naturaleza la violencia premarital tiende a extenderse desde la edad escolar, en dicha investigación los datos sobre actitudes hacia la violencia en relaciones premaritales y maritales, revelan que aquellos individuos varones involucrados en relaciones premaritales violentas presentan patrones similares relacionados con actitudes positivas hacia la violencia en sus relaciones de pareja, que aquellos que nunca han estado involucrados en una relación de este tipo, y que dentro de este grupo fueron los hombres.

(22) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 22. quienes reportaron actitudes más favorables hacia la violencia. Henton, Koval, Lloyd y Christopher (1983) afirman que son los hombres quienes tienden a contraer matrimonio con una marcada predisposición a contemplar la violencia de pareja de manera más favorable, en especial si tiene historial de noviazgos violentos. Datos reportados en Uruguay por Traverso (2000, reportado por Benavides, en prensa 2005), indican que la violencia en las parejas románticas iniciaba en la etapa de noviazgo. Traverso indica también que en el 46% de los casos de mujeres maltratadas las manifestaciones violentas habían comenzado en los 3 primeros años de matrimonio, además, en el 13% de las mujeres que reportaron maltrato, la violencia había iniciado durante el noviazgo. Benavides (2005, en prensa) afirma que respecto de los hallazgos reportados en la investigación de Traverso han permitido considerar que un porcentaje de las relaciones violentas que se manifiestan en las parejas casadas o que conviven juntas, tiene inicio en etapas tempranas en el noviazgo. Similitudes y diferencia entre la violencia premarital y la violencia marital: Carlson (1987) en su trabajo de investigación con jóvenes estudiantes universitarios estableció algunas similitudes y diferencias en la violencia experimentada por parejas jóvenes con relaciones premaritales (relaciones premaritales se entienden como las relaciones afectivas en el noviazgo), y parejas jóvenes con relaciones maritales (relaciones maritales se entienden como las relaciones afectivas caracterizadas por la convivencia, esto no implica que la pareja se encuentre formalmente unida en matrimonio). En resumen Carlson (1987) indica dos hallazgos principalmente, la violencia premarital y la violencia marital se asemejan en cuanto a que en ambos casos las mujeres que permanecen en estas relaciones tienden a presentar baja autoestima, y la diferencia más significativas radica en.

(23) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 23. que en el noviazgo una vez iniciada la violencia en la relación de pareja, esta es reciproca entre hombre y mujer. Similitudes entre la violencia premarital y la violencia marital: En ambos casos los individuos que exhiben comportamientos violentos en sus relaciones íntimas, tienden a no percibir su comportamiento como abusivo; incluso cuando este comportamiento tiene consecuencias legales. Wekerle y Wolfe (1999) sugieren que los patrones de violencia en relaciones románticas adolescentes no presentan diferencias significativas entre el rol ejercido por el hombre y el rol de la mujer, tal vez porque en esta edad todavía no se ha configurado un patrón adulto víctima (mujer) – victimario (hombre). Por lo cual ofrece una oportunidad para impedir la perpetuación de la violencia teniendo en cuenta que no se ha consolidado el rol antes descrito (Wekerle y Wolfe 1998; citados por Wekerle y Wolfe 1999). Larner y Thompson; Straus (citados por Carlson 1987) encontraron similitudes en ambos tipos de pareja, tanto en el noviazgo como en el matrimonio se planteo el empleo de una gran porción de tiempo juntos en una gran cantidad de actividades diferentes; El intercambio de gran cantidad de información personal que conlleva a un estado de vulnerabilidad potencial entre la pareja; altos niveles de involucramiento emocional con la pareja. También se encontraron similitudes en lo referente a la disponibilidad sexual y las practicas sexuales como fuente de desacuerdo y conflicto, tanto hombres como mujeres tienden a exigir o a imponer la necesidad de satisfacer sus requerimientos sexuales a su pareja, y con frecuencia la pareja no suple estos requerimientos lo que es fuente de insatisfacción y frustración que sirve de detonante para la ocurrencia de violencia..

(24) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 24. Echeburrua, Del Corral, Sarasua y Zubizarreta (1998) reportan otras similitudes entre la violencia en relaciones premaritales y maritales como, el aislamiento social y la dependencia emocional hacia la pareja. Los actos violentos suelen generar en la víctima sentimientos de vergüenza social (por lo general es la mujer) este factor pueden llevar en ambos casos (premarital ya sea con violencia reciproca entre la pareja, y marital con un patrón víctima - agresor) a ocultar los actos de violencia y contribuyen a reforzar la dependencia del agresor o coagresos, quien a su vez experimenta un aumento del dominio en la misma medida que se percata del cada ves mayor estado de aislamiento de su víctima. Echeburrua, De Corral, Sarasua y Zubizarreta. (1998) al igual que Carlson (1987) establecen algunas características comunes para las mujeres víctimas de maltrato premarital y marital, en ambos grupos existe una tendencia a pertenecer a un nivel cultural bajo, desempeñar actividades poco calificadas, tienden a mantenerse aisladas y tienen escaso apoyo social. Sin embargo, aclaran que este perfil es característico de las mujeres que acuden a centros asistenciales públicos y que otras mujeres de niveles culturales más altos víctimas de maltrato cuentan con mayores recursos y recurren a otro tipo de alternativas, como culminación de la relación (premarital o marital), buscar ayuda en consultas privadas o no exteriorizar lo ocurrido. Diferencia entre la violencia premarital y la violencia marital: Por otro lado, importantes diferencias se han establecido entre la violencia premarital y la violencia marital. Echeburrua , Del Corral, Sarasua y Zubizarreta . (1998) afirman que en la violencia marital por lo general hay convivencia y es común la presencia de hijos independientemente de si están legalmente casados. En consecuencia las parejas.

(25) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 25. poseen fuertes vínculos económicos donde por lo general la mujer desempeña un rol dependiente. Por el contrario las parejas de novios rara vez se encuentran conviviendo juntos, con hijos y con vínculos económicos. La tolerancia a la violencia (física, sexual, psicológica) se encuentra consistentemente explicada por la dependencia económica de la mujer, esta permite el trato violento por no tener alternativas financieras que le permitan subsistir en especial si poseen hijos en común. En relaciones de noviazgo no existe por lo general este tipo de involucramiento económico, pues los jóvenes en especial las mujeres, dependen económicamente de sus padres. La obligatoriedad de la permanencia en la relación que caracteriza a las uniones maritales hace que algunas parejas experimenten un vinculo más fuerte; las parejas casadas o con hijos, se perciben a sí mismas sin posibilidades inmediatas para disolver la unión, mientras que en el noviazgo la posibilidad de terminar con el vinculo se encuentra con menos consecuencias negativas. La mujer es vista como predominantemente víctima en los casos de violencia marital, Wekerle y Wolfe (1999) afirman que en las relaciones maritales la violencia se ejerce casi exclusivamente por el hombre como agresor hacia la mujer como víctima. La violencia hacia la mujer alcanza dimensiones alarmantes en Estados Unidos y Canadá, donde de 3 a 4 millones de mujeres amas de casa en la unión americana y cerca de 250.000 en Canadá experimentan violencia de manera significativa en sus hogares (Statistics Canadá, 1993; Straus y Gelles, 1990; reportado por Wekerle y Wolfe,1999). En estados Unidos una mujer es golpeada por su esposo o compañero cada 15 segundos, cada 6 minutos una mujer es violada por su esposo (DiCamio, 1993; Reportado por Wekerle y.

(26) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 26. Wolfe, 1999), Además una mujer tiene mayores posibilidades de ser asesinada por su esposo o compañero que por algún extraño (Browne, 1993; Reportado por Wekerle y Wolfe, 1999). Wekerle y Wolfe (1999) afirma que sin intervención en la pareja la violencia física ejercida por parte del esposo o compañero hacia la mujer escala de un 50% a un 75% en u periodo de 1 a 5 años. Consecuencias de la violencia en relaciones románticas: La violencia en relaciones románticas no solo se limita al acto violento, se hace necesario contemplar sus consecuencias para aquellos que se encuentran involucrados en especial para la víctima de este tipo de abuso, por tanto, este fenómeno requiere de una mirada mucho más amplia. Para Wekerle y Wolfe (1999) la evolución y consolidación de la dinámica violenta es un proceso descrito como de abuso de poder, inicialmente (en el noviazgo) por igual para ambos miembros de la pareja donde se genera un circulo de acción - reacción recíproco, con el tiempo el empleo abusivo del poder, lo que puede inhibir cualquier comportamiento reactivo a la violencia en aquel miembro de la pareja que se encuentre en una situación desventajosa, es así que se refuerza negativamente la respuesta violenta activa en quien es víctima de violencia; al tiempo que el componente de estrategias pro - sociales se deteriora (como el rechazo a participar en intercambios violentos, reparación interactiva, planeamiento preventivo y flexibilidad de estrategias). Paradójicamente el proceso coercitivo tiende a hacer más deseable la violencia interpersonal (como mecanismo de supresión de la pareja por parte del agresor, y como.

(27) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 27. mecanismo de defensa por parte de la víctima), por lo tanto tiende a ocurrir más rápida y frecuentemente actos de agresión física. Se puede concluir que al estar expuesto a la violencia en relaciones afectivas se encuentra expuesto a la perdida de actitudes pro sociales, una tendencia a la reactividad violenta y a la reactividad emocional; además de una inclinación a establecer pobres vínculos afectivos Davies (1996, citado por Wekerle y Wolfe 1999). La anterior condición expuesta por Wekerle y Wolfe (1999) respecto de la perdida de actitudes prosociales y la reactividad a la violencia en parejas jóvenes, en combinación con la tendencia a establecer pobres vínculos afectivos puede incidir en la diseminación de pautas violentas en las parejas jóvenes, lo que se puede entender como un problema epidémico, en el sentido del Contagio de la Agresividad (ya sea por imitación del modelo por parte de los pares, o por repetir la falencias en otras relaciones afectivas), de esta manera hombres y mujeres adolescentes se adaptan al ambiente coercitivo tornándose más coercitivos ellos mismos; dicho modelo puede influir en las dinámicas de grupo afectando los criterios de escogencia de pareja; los adolescentes pueden identificarse románticamente con aquellos que expresan estilos agresivos interacciónales similares a los propios, de tal manera que las mujeres adolescentes se encuentran especialmente expuestas a la agresión por parte de sus compañeros sentimentales, dentro de una posición de víctima, Wekerle y Wolfe (1999). La literatura sugiere que en las parejas jóvenes, las víctimas de violencia se encuentran incapacitadas para escapar de las acciones abusivas cuando la rabia y el manejo de la agresión se tornan en ira y violencia física, es decir, cuando el no empleo de la.

(28) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 28. racionalidad como mecanismo de resolución de conflictos refuerza el ciclo de la violencia. Este es el punto donde la ira señala el límite entre interacción y acción unilateral, es aquí donde el perpetrador se focaliza exclusivamente en detener la actuación del otro a través de comportamientos violentos directos, este comportamiento es evidente en el empleo de palabras hirientes en las discusiones de pareja. La transición de rabia en agresiones es el factor clave en la explicación de otras formas de violencia interpersonal. Dentro de la dinámica violenta siempre hay un proceso de victimización hacia alguno de los miembros de la pareja, el hecho de ser víctima, puede causar una serie de repercusiones psicológicas negativas que afectan la estabilidad emocional del afectado. En especial, el desarrollo de sintomatología asociada a estrés postraumático, como consecuencia de cualquier delito lo experimenta el 25% de las víctimas, pero este porcentaje puede ascender hasta el 50% o 60% en el caso de las mujeres agredidas sexualmente, y hasta el 55% o 60% en el caso de las mujeres víctimas de violencia intrafamiliar Echeburrua, De Corral, Sarasua y Zubizarreta. (1998). También pueden aparecer otros cuadros clínicos asociados al trastorno de estrés postraumático, como la depresión y trastornos de ansiedad, abuso de fármacos o alcohol. Los terapeutas especializados en este tipo de fenómenos tienden a sugerir que estos trastornos pueden resultar de una inadecuada estrategia de afrontamiento para resolver los problemas producto de ser víctima de la violencia. Todo esto se hace evidente en la inadaptación en una o varias áreas de la vida cotidiana como el trabajo, la vida social, relación con los hijos en caso de las uniones maritales, problemas académicos en el caso de las uniones.

(29) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 29. premaritales, etc. (Echeburrúa et al, 1997 citado por Echeburrua, De Corral, Sarasua y Zubizarreta, 1998) La sintomatología psicopatológica experimentada por las víctimas de maltrato son secuelas de las vejaciones continuas sufridas en la intimidad del hogar, se asume que no son la resultante de un desequilibrio previo. Aunque ciertas características de personalidad como baja autoestima, asertividad deficiente, escasa iniciativa, facilitan la cronificación del problema y la adopción de conductas de sumisión reforzadas por la evitación de consecuencias. desagradables,. Zubizarreta,. Sarausa,. Echeburrúa,. Corral,. Sauca y. Emparanza 1994, (citado por Echeburrua, De Corral, Sarasua y Zubizarreta. 1998) Afirman que una característica del maltrato doméstico es, por un lado, el comienzo temprano en la historia de la relación, es decir, desde el noviazgo, y por otro lado, la cronicidad, las mujeres tienden en promedio permanecen en una relación marital violenta un periodo promedio un periodo no inferior a 10 años. Ribero y Sánchez (2004) reportan datos respecto de las consecuencias físicas de la violencia en relaciones maritales. El 3% de las mujeres en Colombia tras haber sido maltratadas físicamente por su esposos o compañero han tenido en consecuencia heridas graves, abortos, embarazos no deseados, perdida de conocimiento, perdida de órganos, función o parte del cuerpo. Percepción del significado del acto violento en las relaciones de pareja: Las personas tienden a percibir la violencia en las relaciones románticas de forma negativa, aunque al estar involucrados en una relación romántica dicha percepción tiende a.

(30) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 30. cambiar, excusando o generando atribuciones alternativas a este comportamiento por las circunstancias enmascarando la violencia, dicha situación da cuenta de las posibles razones para continuar con la relación de pareja y que la violencia llegue hasta el matrimonio. En las relaciones románticas de los jóvenes, el acto violento es percibido de diferente manera por el perpetrador y por la víctima;. Henton, Koval, Lloyd y Christopher (1983). preguntaron a jóvenes adolescentes de educación secundaria sobre sus percepciones respecto de sus experiencias de violencia cuando ellos fueron objeto de las agresiones o agresores en sus relaciones de pareja, dichas interpretaciones se resumieron en las siguientes categorías; Amor, Odio, Rabia, Confusión, M iedo, Tristeza, y Otras. Henton, Koval, Lloyd y Christopher (1983) analizaron la interpretación del acto violento de los participantes, quienes trataron de identificar sus interpretaciones dependiendo del rol desempeñado en el acto violento (víctima o agresor). Desde la perspectiva del agresor la categoría significativamente más frecuente fue confusión (59.7%), seguida de rabia (53.7); desde la perspectiva de la víctima, los datos más significativos coinciden en las categorías rabia (70.6%) y confusión (48.5%) como se evidencia el orden se invierte para las víctimas quienes interpretan la violencia más como consecuencia de la rabia que de la confusión. Paradójicamente ninguno de los participantes cree que el comportamiento violento se encuentre significativamente vinculado al concepto de odio. Contrariamente en ambos grupos fue interpretada la categoría Amor en tercer lugar (víctima 26.5%, agresor 31.3%), Según Henton, Koval, Lloyd y Christopher (1983) indican que dentro del acto violento en la pareja los resultados sugieren que existe una tendencia a racionalizar los comportamientos abusivos mediante el otorgamiento de múltiples.

(31) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 31. significados a estos actos. El que la gente interprete los actos violentos en la relación de pareja como una medida del amor por su pareja, parece estar vinculado a las actitudes y creencias sobre el empleo del castigo físico como medio apropiado para la crianza, y que dichas creencias y actitudes acerca del control por maltrato se pueden desplazar dentro de la relación romántica en jóvenes y adultos, lo cual es consistente con las teorías sobre transmisión intergeneracional de la violencia. En donde 1/3 de las respuestas de los participantes interpretó alguna relación entre violencia y amor, lo que indica que el elemento de idealización debe estar operando donde los actos violentos son un componente aceptable de la interacción de pareja, dichos resultados son consecuentes con hallazgos como que el 41% de las parejas con historial de violencia continúan con dicha relación. Otro dato relevante obtenido por Henton, Koval, Lloyd y Christopher (1983) revela que el 69.2% de los perpetradores reportan lamentar sus actos violentos hacia sus parejas y afirman que estos hechos son espontáneos y no planeados; en otras palabras, el abuso premarital según Henton, Koval, Lloyd y Christopher (1983) puede no ser un acto premeditado y aparentemente es precipitado por situaciones conflictivas dentro de la relación de pareja. Factores de riesgo de la dinámica violenta en relaciones afectivas adolescentes: Se ha intentado establecer relaciones entre algunos factores de riesgo que podrían explicar la ocurrencia de episodios de violencia y cómo estos factores dan continuidad al patrón violento en la pareja; La violencia ocurre en una relación amorosa en que una de las personas abusa física, emocional o sexualmente para dominar y mantener el control sobre la.

(32) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 32. otra (Gonzáles y Santana, 2001). Gonzáles y Santana (2001) lleva a cabo una recopilación en mi criterio bastante amplia de los posibles factores de riesgo que influyen en la aparición de la violencia en la juventud y que, además, incluyen aquellos que explican la violencia en parejas casadas, en adelante se llevara a cabo una revisión de dichos factores basados en el trabajo de Gonzáles y Santana (2001), se destacan principalmente: •. El contexto sociocultural y económico. •. La violencia vivida en la familia de origen.. •. El empleo de alcohol y/o drogas. •. La inmadurez emocional de la pareja. •. Aislamiento social. •. El deseo de control sobre la pareja. •. Las actitudes tradicionales frente al rol de género. •. Una visión excesivamente romántica de las relaciones amorosas. A continuación se explicarán cada uno de los factores de riesgo antes relacionados. incluyendo las posturas de otros autores en los factores de riesgo abordados en sus trabajos. Contexto Sociocultural y económico: Históricamente los cambios en las esferas; social, económica y cultural afectan directamente la estructura y dinámica de las relaciones afectivas, imponiendo nuevas estilos de convivencia y nuevas normas que regularizan su funcionamiento. Asimismo el modelo tradicional romántico se ha visto afectado por continuas reestructuraciones en las escalas de.

(33) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 33. valores; de hecho esto ha impuesto el paso de un modelo único de noviazgo a múltiples configuraciones. Los elementos del contexto del cambio apuntan al replanteamiento de los roles y funciones de las nuevas parejas. El ingreso de la mujer al mundo laboral y la reconceptualización de la mujer como sexualmente proactiva redefine su posición frente a su pareja; Los movimientos sociales como el feminismo o las corrientes religiosas y políticas han generado un nuevo ambiente para el debate y el cambio de ideas, y el desarrollo de planteamientos que afectan y modifican la opinión pública de nuestras diferentes sociedades sobre las relaciones románticas. Bajo este nuevo panorama el auge de nuevas fuentes de conflicto es proporcional al proceso de complejización de la dinámica en las relaciones románticas, y las probabilidades de que se generen situaciones de maltrato son mayores. La violencia vivida en la familia de origen: El historial de violencia en la familia de origen es un factor de riesgo bastante debatido en psicología. Se ha constatado con frecuencia que los hijos en edades tempranas se ven envueltos e influidos por la violencia marital de los padres y tienden a repetir el patrón impuesto, se afirma que dicha experiencia puede ocasionar dificultades emocionales, cognitivas y de conducta, Wolak y Finkelhor (1998, Citados por Gonzáles y Santana 2001). La hipótesis de la transmisión intergeneracional de la violencia indica que existe una mayor probabilidad de exhibir comportamientos agresivos activos si los progenitores han tenido un historial de violencia en su relación de pareja..

(34) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 34. Ribero y Sánchez (2004) presentaron hallazgos consistentes con la hipótesis de la transmisión intergeneracional de la violencia en población Colombiana, los cuales indican que haber sufrido violencia en el hogar materno aumenta la probabilidad de repetir el patrón de violencia hacia la pareja en un 17%; y el haber experimentado maltrato psicológico aumenta la probabilidad de violencia entre la pareja en un 10%. Ribero y Sánchez (2004) afirman que el haber padecido la violencia en el hogar de origen aumenta la probabilidad de ser víctima (en el caso de las mujeres) como de ser agresor (en el caso de los hombres) cuando se es adulto. En Colombia Klevens , Bayon y Sierra (2000, reportado por Ribero y Sánchez, 2004) llevaron a cabo una investigación donde se comparó la historia de agresión física entre hombres acusados de maltrato físico ante las autoridades como M edicina Legal y Comisarías de Familia, y un grupo control. Aunque ambos grupos contaban con las mismas probabilidades de haber padecido maltrato en la infancia, aquellos acusados de maltrato físico presentaban historia de agresión física más severa que el maltrato experimentado en el grupo control. Así, los hombres que experimentaron maltrato físico severo en la infancia eran más propensos a transmitir Intergeneracionalmente la violencia. De la misma manera Klevens et al. (2000, reportado por Ribero y Sánchez, 2004) demostraron que las mujeres compañeras de los hombres acusados de maltrato físico tenían una probabilidad mayor de haber sido abusadas sexual o físicamente en la infancia que aquellas compañeras del grupo control. Y se puede concluir a este respecto que el historial de violencia en la familia de origen aumenta la probabilidad de escogencia de un compañero/a con comportamientos violentos..

(35) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 35. Autores como Farrintong (1986, reportado por Gonzalez y Santana, 2004) plantea que la respuesta violenta hacia la pareja es más probable en aquellos sujetos con historia de violencia en la familia de origen, y que interpretan su situación actual de (entorno y oportunidades) manera negativa, aquí intervienen elementos objetivos, subjetivos y de comparación, además carecer de recursos personales o sociales, así como de estrategias para afrontar los efectos del estrés frente a su pareja. En resumen, una pobre percepción de sí mismo, de su entorno y oportunidades sumado a escasez de recursos emocionales para enfrentar situaciones difíciles precipita la respuesta violenta contra la pareja. Rubiano, Hernández, M olina y Gutiérrez (2003) coinciden en parte con Farrintong (1986, reportado por González y Santana, 2004), en que historia previa de violencia en la familia de origen no es un desencadenante de violencia, sino que esta debe entenderse como un factor de riesgo importante que interactúa con otros factores. Así la violencia principalmente se desencadena por eventos subjetivos (interpretaciones, creencia y actitudes) sumados a carencias personales, sociales y de repertorio para enfrentar el estrés. Sumado a esto el efecto erosivo (en el sentido de desgaste emocional) sobre los propios recursos aportado por un historial de conflictos no resueltos, lo cual aumenta la probabilidad de agredir a la pareja; y concluye que el pronostico tiende a ser desfavorable en los casos donde se presenta acumulación de factores de riesgo y circunstancias desfavorables para un individuo, este pronostico se agrava si a estas condiciones se suma la carencia de elementos protectores. Por otro lado Gonzáles y Santana (2001) indican que hay factores protectores para los individuos que se han visto expuestos a la violencia en sus familias de origen.

(36) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 36. “Dicho pronostico es más favorable para aquellas personas que tienen cualidades que les permiten tener una imagen positiva de sí mismos. En el caso de los adolescentes que están cursando estudio en el colegio, aquellos que disfrutan de su rendimiento académico tienen un mejor pronóstico, lo mismo que aquellas personas que exhiben buen desempeño laboral... La experiencia de violencia puede ser vivida de forma diferente por cada individuo, así un adolescente puede concebir este tipo de conductas como no deseables y construir su repertorio de respuestas al estrés de forma que se evada la alternativa violenta y que este tipo de repertorio de respuestas al estrés permanece en las relaciones románticas de la vida adulta... La hipótesis de la transmisión se refuerza si se suma a esto el problema de que se etiquete negativamente a alguien por haber experimentado violencia en su familia de origen, principalmente porque la persona etiquetada puede asumir estos rasgos como parte de su identidad, la forma en que nos vemos depende en gran medida de la imagen que nos es proyectada desde como nos perciben los otros; De tal manera si alguien es considerado violento no se le da el mismo trato que a los demás, lo que puede generar una reacción confirmatoria por parte de la persona etiquetada de lo que se espera de ella... (Gonzáles y Santana, 2001, Pg 38)” Aunque la experiencia puede ser vivida de formas distintas por diferentes personas, Rubiano, Hernández, M olina y Gutiérrez (2003) afirman que el panorama tiende a ser desfavorable si en la familia de origen existe historial de maltrato y violencia, y enfatizan que este elemento desempeña un papel crucial en la expresión de conductas violentas en la juventud y la adultez. En conclusión, existe muy poca claridad sobre los factores que.

(37) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 37. fomentan o restringen la transmisión y la expresión violenta, la experiencia y el peso de las circunstancias tiende a transformar significativamente la ocurrencia de este tipo de eventos en la violencia en la familia de origen de por sí no es una condición predeterminante, pues no necesariamente quienes han sido víctimas de violencia replican el patrón. Alcohol y Drogas: Ribero y Sánchez (2004) mostraron que en Colombia que el consumo de alcohol por parte del esposo o compañero aumentan la probabilidad de violencia severa contra la mujer en 12%. Según Klevens (1998, citado por Ribero y Sánchez, 2004) la variable asociada a una mayor probabilidad de maltrato al interior de las relaciones maritales es el consumo de alcohol, existe una relación entre el historial de violencia en la familia de origen, el ejercicio de violencia contra la pareja, violencia contra hijos, precariedad económica y el consumo de alcohol de manera frecuente y elevada. El alcohol y las drogas tienden a agudizar la inestabilidad emocional de quienes tienden a consumir estas sustancias, las cuales frecuentemente sirven cómo excusa por parte del agresor para validar sus actos ante los demás y ante la propia víctima. Rubiano, Hernández, M olina y Gutiérrez (2003) en este orden de ideas, se presentaron hallazgos concernientes a un vínculo ambivalente del consumo de sustancias y el rol del agresor; agravado por la legitimización social del consumo por sus pares. El alcohol y las drogas en la adolescencia tienden a ser empleados como una herramienta para la estimulación emocional, mediante su consumo se propicia la verbalización desinhibida de molestias o reclamos, que normalmente no se externalizarían sin penalización social..

(38) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 38. La inmadurez emocional de la pareja: Werkerle y Wolfe (1999) en su análisis indican la edad de los miembros de la pareja como factor de riesgo, (Straus, Gelles, y Steinmetz, 1980; citado por Gonzáles y Santana, 2001) afirman que es frecuente una mayor manifestación de violencia por ambos géneros en relaciones premaritales adolescentes que aquellas parejas con mayor edad. Esto se atribuye a que las parejas jóvenes son más inmaduros e impulsivos, y por tanto tienen mayores dificultades en el proceso de ajuste y convivencia. Rubiano, Hernández, M olina y Gutiérrez (2003) coinciden que en las parejas jóvenes en que uno o ambos miembros con un historial de violencia intra familiar, con baja autoestima e imagen propia inadecuada son proclives a mantener vínculos dependientes y mantener relaciones en situación de desequilibrio o desventaja, validando su posición por causa del pobre concepto de sí mismos. La violencia marital se encuentra asociada también a que las parejas jóvenes inexpertas tienden a tener hijos con mayor rapidez, embarazos accidentales por inexperiencia al momento de mantener relaciones sexuales, lo que aumenta el nivel de exigencia emocional y económica, sumado a la inmadurez emocional para afrontar este tipo de situaciones en especial si carecen de apoyo para la crianza. La escasez de recursos emocionales y económicos son fuente de estrés y de conflicto, y desencadenen con frecuencia episodios de violencia, las parejas jóvenes cuentan con menos recursos emocionales, cognitivos y de conducta sumado al historial de violencia en la familia de origen por lo que presentan manifestaciones violentas con mayor frecuencia, además, también cuentan con menores recursos para camuflar este tipo de conflictos..

(39) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 39. Aislamiento social: Gonzáles y Santana (2001) también recalcan los efectos del aislamiento social, entendido como la falta de apoyo por parte de los padres y de los pares en la vivencia de la relación amorosa, esto hace que la aparición de conflictos y su resolución se tornen mucho más arduas y frustrantes para la joven pareja. Por otro lado el aislamiento también puede entenderse como consecuencia de las manifestaciones violentas en relaciones premaritales y maritales, esta tendencia se hace evidente con frecuencia desde el noviazgo adolescente, donde e especial las mujeres tienden a mantenerse distantes de sus pares y de los adultos por miedo a que se les señale o discrimine por vivir este tipo de experiencias. La red social no siempre es benéfica para las parejas, en especial sí estas son muy jóvenes (Baumgartner, 1993; citado por Gonzáles y Santana, 2001), los conflicto de pareja pueden potenciarse si dentro del contexto social esta pareja se relaciona con personas u otras parejas que se ajustan a estas pautas violentas retroalimentando y legitimando la dinámica violenta. Necesidad de control: El deseo de controlar a la pareja no necesariamente degenera inmediatamente en violencia física, Stets (1991, citado por Gonzáles y Santana ,2001) señala que los agresores presentan una mayor necesidad de control sobre la pareja que el común de las personas debido a que el proceso de victimización se caracteriza por el empleo sistemático de prácticas tendientes a coartar la libertad, que va desde la manipulación psicológica hasta la coacción física. El control es un elemento que también aparece en el estudio Ribero y.

(40) Continuidad De Las Conductas Violentas Del Noviazgo Al Matrimonio 40. Sánchez, (2004) donde el 64.9% de las mujeres experimentaron situaciones de control que afectaron su libertad y su dignidad. Este control por parte de la pareja es ejercido principalmente sobre las amistades, el acceso al dinero y ocurre especialmente en mujeres jóvenes. Pérez (2002), reporta una investigación desarrollada en Victoria – Australia en donde de la totalidad de homicidios perpetrados entre 1985 y 1989 se estableció que la posesión sexual como estrategia de control... fue la razón principal para asesinar a sus parejas... (Polk, 1994 p 28, en Pérez 2002). “Cabe destacar que dentro de las manifestaciones violentas en parejas jóvenes aquellas circunstancias en donde la imagen social del agresor se encuentra desmeritada por su pareja, coincide con las manifestaciones más violentas y brutales” (Baumeister y col.,op. Citado por Gonzales y Santana 2004). Por lo que se puede argumentar que la venganza desempeña un papel importante dentro del esquema del agresor con necesidad de control en relación con su imagen social. La imagen social y el celo crónico se encuentran habitualmente asociados a este tipo de eventos violentos, para el cual el manejo de la dependencia emocional, el miedo y la frustración hacen de estas personas más propensas a la expresión de conductas violentas que el común de las personas. El deseo de control sobre la pareja no necesariamente está vinculado a una pobre autoestima y a trastornos en la adaptación social del agresor como comúnmente se cree, se ha evidenciado que hay agresores con necesidad de control con una elevada valoración de sí mismos, al igual que agresores con una valoración negativa de sí mismos. Un dato relevante es que los agresores mantienen una tendencia hacia un patrón de autoestima alta e.

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