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CON (Cangas de Onís)

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Academic year: 2020

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En el oriente de Asturias, a 8 km de Cangas de Onís, se encuentra la localidad de Llano-Con. La iglesia de San Pedro de Con se sitúa solitaria en una loma desde la que domina los caseríos de Mestas, Llano-Con y Gamonedo. Desde allí centralizó históricamente la parro-quia, pero hoy se ha abandonado para el culto, sustituida por un moderno templo que se emplaza en el fondo del valle, próximo al caserío, en la localidad de Mestas.

La más antigua referencia a la existencia de una iglesia en el lugar figura en un proble-mático documento del año 926. Según ese diploma, Ramiro, hijo de Alfonso III, habría donado a la Catedral de Oviedo, junto con otras muchas propiedades, in territorio Kangas eccle-siam Sancti Petri de Coione cum suis adiacentis ad integro... Sin embargo la fiabilidad de ese texto, incluido en el célebre Liber Testamentorum, no es completa: reflejaría la situación existente a principios del siglo XII y sobre todo remitiría a la existencia de un posible templo prerro-mánico del que no existen otros indicios. En todo caso, y admitida la manipulación diplo-mática de este texto, no parece aventurada la hipótesis de la temprana existencia del templo de San Pedro en el lugar en el que se levanta actualmente.

CON

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L

A IGLESIA DE SAN PEDRO DE CON conserva intere-santes elementos que permiten incluirla en la no muy abundante nómina de iglesias románicas del oriente rural asturiano. Su sencilla planta, orientada Este-Oeste, se compone de una nave rectangular que se estre-cha a la altura de la cabecera, cuadrada y destacada en alzado; ambas se cubren al exterior con tejado a doble vertiente.

El flanco meridional estaba protegido por el habitual pórtico cubierto, prolongado seguramente en la fachada occidental; testimonian su existencia los canes de piedra que sobresalen en ambos lienzos, así como los restos de un murete y del empedrado del pavimento. Dicho pórtico debe de haberse conservado hasta fechas recientes, ya que aún se aprecia el encalado en la parte del muro situado bajo los jabalcones. Y en él, como es habitual en las igle-sias románicas, debieron de cumplirse al menos las funcio-nes de lugar de encuentro de las reuniofuncio-nes de los feligre-ses y de área de esparcimiento para los mismos. Su eficaz

orientación al Sur, coincidente con la de la puerta princi-pal de acceso al templo, acredita la protección de un espa-cio dotado de una importante funespa-cionalidad.

Por lo que se refiere a su fábrica medieval, los muros están hechos en sillarejo y mampostería, reservándose el sillar para las esquinas y recercado de vanos. Los aleros norte y sur de la nave se recorren por sendas hileras de canecillos románicos en caveto, sin decoración esculpida, cobijados por su cornisa primitiva; esta última se encuen-tra también presente en el muro testero.

La iglesia posee varias aspilleras de su fábrica medie-val, todas ellas recercadas de sillares y rematadas por arquillos monolíticos de medio punto; estos vanos ilumi-nan la iglesia desde el testero –con derrame interno–, los muros norte y sur de la nave y el imafronte, localizándose esta última sobre el eje de la portada occidental.

En fin, el elemento románico más destacado del exte-rior es la portada meridional, estructurada en una rosca de medio punto, protegida por un guardapolvo, que descansa

Iglesia de San Pedro

La iglesia de Con padece la misma sequía documental que afecta a la totalidad del espa-cio oriental de Asturias, pero lo cierto es que a finales del siglo XIVla mitra ovetense seguía teniendo ciertos derechos, no especificados, en San Pedro de Coyón, lugar que se incluye en la relación de los que dependían de dicha mitra inserta en el Libro de las Jurisdicciones (1385-1389). Redactada también en este momento, la nómina parroquial del obispo ovetense Gutierre de Toledo nos ofrece el siguiente asiento dentro del registro de las iglesias del arci-prestazgo de Cangas de Onís:

San Pedro de Coyón. Es acollaçión e instituyçión del obispo, es capellán Gonçalo Pérez. Ha de manso veynte días de bués. De los diezmos lieva la metad el obispo, la otra metad el capellán. Paga de procuraçión veynte e tres mrs., riende esta capellanía (en blanco) mrs.

Destacan de esta interesante referencia la vinculación de la provisión de la parroquia a la sede ovetense, acorde con la dependencia antes apuntada. Y cabalmente puede creerse que la fundamentación jurídica de dicha vinculación pueda encontrarse en un diploma, hoy perdido, que a principios del siglo XIIhabría sido copiado, no sin manipulaciones, en el

scrip-torium del obispo don Pelayo.

En el mismo sentido llama la atención la amplia extensión del manso parroquial, que con sus 20 días de bueyes destaca como el más amplio de los del arciprestazgo de Cangas de Onís, y cuadra bien con la feracidad de las vegas del Güeña y del pequeño río Tabardín, que en él desagua precisamente en el lugar de Mestas, hidronímico sugeridor de punto de confluencia de aguas. Esa cierta pujanza económica debe ser tenida en cuenta a la hora de valorar el interés del templo parroquial de San Pedro, que a pesar de su modestia constitu-ye un destacado ejemplo del románico rural del área oriental de Asturias.

En fin, a fines del siglo XVI seguía figurando San Pedro de Con entre las feligresías del arciprestazgo de Cangas de Onís, y así perduró hasta el siglo XX, en que la pérdida de su antigua función parroquial precipitó la ruina, lamentable, de esta interesante construcción.

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Alzado sur

Planta

0 1 5 m

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en jambas lisas de sillares coronadas por sencillas impostas; el borde exterior de la rosca y las impostas se decoran con taqueado. Y aunque la sencillez de los motivos ornamenta-les dificulta su adscripción a grupos o escuelas determina-dos, este motivo permite relacionarla con el monasterio de San Pedro de Villanueva, como referencia arquitectónica de primer orden, y con la próxima ermita de Santa María de Villaverde, en la que también está presente el taqueado. Por ello es posible fechar la fábrica románica en algún momen-to de finales del siglo XIIy principios del XIII.

Por su parte, la portada occidental consta de un sen-cillo arco ligeramente ojival, de buen despiece, que revela una cronología algo posterior, quizá del siglo XIV, momen-to en que debió de llevarse a cabo alguna reforma de la fábrica románica. Actualmente este acceso está cerrado por una reja.

El interior del templo alberga interesantes restos de la fábrica románica. La nave se cubre con armadura de made-ra a dos aguas, que en los últimos años fue restaumade-rada con gran acierto, y por las dimensiones del templo y la falta de contrafuertes es de suponer que la cubierta originaria fuera semejante a ésta.

El arco triunfal presenta una rosca lisa de medio punto, protegida por un guardapolvo que descansa en jam-bas. A ellas se adosan sendas columnas de delgado fuste liso y compuestas por tambores superpuestos; las basas son prismáticas, de bordes redondeados y moldura anular en la parte superior; se disponen sobre plintos sencillos que se elevan, igual que las jambas, sobre basamentos, para salvar, junto con dos peldaños, el desnivel existente entre el sola-do de la nave y la cabecera. Las columnas soportan capite-les troncopiramidacapite-les con astrágalo, coronados por poten-tes cimacios en nacela, que se prolongan en las jambas y en el muro toral; están esculpidos toscamente con bolas, en el lado de la Epístola, y piñas, en el del Evangelio. Sobre estos motivos, ambos capiteles muestran una espe-cie de dados en su parte superior, que pueden emparentar-se con los de Santa María de Villaverde, pero que en Con suponen un repertorio decorativo y una calidad de ejecu-ción muy inferiores. Tanto la rosca como el intradós del arco triunfal están decorados con las mismas pinturas barrocas que cubren el muro toral.

La cabecera es un volumen cúbico cubierto con una bóveda de crucería cuatripartita, cuyos nervios moldura-dos arrancan de mensulillas semiesféricas situadas a una altura superior a la habitual, y se rematan por una clave cir-cular con una flor inscrita. Por eso es posible suponer que el perímetro actual de la misma sea el originario románico y que se cubriera con una bóveda de cañón semejante a la de la capilla del cercano templo de Santa María de

Villa-verde. Sin embargo, la cronología de la cubierta actual de la cabecera debe retrasarse razonablemente a los siglos del gótico, tal vez al XIV.

Entre las contadas pilas románicas que han sobrevivi-do hasta nuestros días en Asturias, bien custodiadas en museos, bien en las propias iglesias, se encuentra la de San Pedro de Con, empotrada en la actualidad en un basamen-to de fábrica situado en la esquina suroccidental de la nave. Su sencilla morfología responde a un modelo muy difundido en los pequeños templos rurales de este período; se trata de una cuenca en forma de cono truncado, que-brada en su parte inferior y decorada con un friso de dien-tes de sierra en la boca. Se eleva sobre un sencillo pie cir-cular y mide 60 cm de altura, 77 de diámetro, 10 de grosor y 40 de profundidad.

Por lo que respecta a las reformas posteriores del tem-plo, en el testero se abre una ventana abocinada, de traza

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barroca, que contrasta con la aspillera románica que se encuentra a su derecha. En el interior se conservan, a los pies de la nave, restos de vigas del coro, una zapata a la derecha, y marcas de los peldaños de la escalera de acce-so, visibles en el muro norte. Sus dos muros muestran, como el toral y la rosca del arco triunfal, restos de deco-ración pictórica barroca: un zócalo rojo, un crucifijo y un escudo con inscripción ilegible en el muro meridional, arquitecturas fingidas, cortinajes, etc.

En la cabecera, los muros norte y sur están abiertos por dos grandes arcos de medio punto, que descansan en pilastras con impostas sencillas prismáticas, en el lado norte, y molduradas barrocas en el sur. Ambos se cierran con rejas. La apertura de estos arcos fue fruto de alguna de las intervenciones llevadas a cabo en época moderna que, sin duda, responde a la construcción de sendas capillas, quizá con función funeraria. Así lo permiten suponer la ménsula que sobresale a flanco sur y la marca de la línea de tejas visible al norte, sobre el arco. En cuanto a su cro-nología, el tipo de impostas empleado en los arcos permi-tiría retrasar la obra incluso hasta la época contemporánea (¿siglo XIX?).

También a un momento tardío de la época barroca debe atribuirse la decoración pictórica que cubre la bóve-da de la cabecera, a base de motivos vegetales, de

entrela-zos, y heráldicos, en tonos ocres, negros y grises, desta-cando en una tarjeta de rocalla las llaves de San Pedro. Los nervios de la bóveda se decoran con dobles trazos rojos que fingen su despiece, igual que los arcos abiertos en ambos muros.

En fin, resulta incierta la datación de un altar de bue-nos sillares que preside la cabecera. El tablero del ara ha desaparecido.

A pesar de haber sido restaurada en 1989, la iglesia de San Pedro de Con se encuentra en una situación de aban-dono lamentable, con numerosas grietas en el testero y manchas de humedad.

Texto: IRP - Fotos: PLHH - Planos: CAA/EDD

Bibliografía

ÁLVAREZMARTÍNEZ, M.S., 1999, p. 197; CASARES, E. y MORALES, M.C.,

1977, pp. 142-144; COBOARIAS, F. et alii, 1990, p. 63; GILLÓPEZ, J.M., 1984, p. 855; RUIZ DE LAPEÑAGONZÁLEZ, I. y FERNÁNDEZGUTIÉRREZ,

M.F., 1999, p. 49; RUIZ DE LAPEÑAGONZÁLEZ, I. y FERNÁNDEZGUTIÉ

-RREZ, M.F., 2000, pp. 98-99; RUIZ DE LAPEÑAGONZÁLEZ, I., 2002, pp. 161-164.

Referencias

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