• No se han encontrado resultados

El impacto del genero en el comportamiento electoral - elecciones presidenciales 2010

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2020

Share "El impacto del genero en el comportamiento electoral - elecciones presidenciales 2010"

Copied!
34
0
0

Texto completo

(1)Universidad de los Andes Facultad de Ciencias Sociales Departamento de Ciencia Política. EL IMPACTO DEL GÉN ERO EN EL COMPORTAMIENTO ELECTORAL: ELECCIONES PRES IDENCIALES 2010.. Presentado por: Bibiana Gutiérrez Rubio Nadia Kahuazango Heredia. Director: M iguel García Sánchez Lector: Felipe Botero. Bogotá, Diciembre 3 de 2010. 1.

(2) TABLA D E CONTENIDO. 1. Introducción. 3. 2. Estudios sobre el comportamiento electoral. 6. 3. Hipótesis. 15. 4. Datos, Variables y Estrategia Analítica. 16. 4.1 Datos. 16. 4.2 Variables. 16. 4.3 Estrategia Analítica. 19. 5. Resultados. 20. 6. Conclusiones. 26. 7. Referencias. 30. 2.

(3) EL IMPACTO DEL GÉN ERO S OBRE EL COMPORTAMIENTO ELECTORAL EN COLOMBIA: ELECCIONES PRES IDENCIALES 20101 1.. Introducción. Históricamente en Colombia, la participación de las mujeres en la política ha sido menor que en otros países de Latinoamérica como Argentina o Costa Rica, donde el porcentaje de parlamentarias alcanza 37,2% y 36,8% respectivamente, mientras en Colombia el porcentaje femenino en el Congreso corresponde sólo al 14% (El Espectador, 15 de Febrero 2010). A pesar de ello no se puede negar que en Colombia ha existido un aumento en la participación femenina en el sector público, pues cada vez son más quienes aspiran a obtener un cargo de elección popular, sin limitarse a ser escogidas para un cargo delegatorio con el fin de cumplir la cuota del 30% en el ejecutivo. Esto se vio materializado, en los pasados comicios legislativos, en los cuales seis mujeres hicieron parte de los diez congresistas que obtuvieron mayor votación en todo el país. Así las más altas votaciones las registraron la candidata del partido Verde, Gilma Jiménez Gómez, con 188.416, seguida por Dilian Francisca Toro, del partido de la U con 137.232 y por Olga Lucía Suárez M ira, por los conservadores, quien obtuvo 112.475 votos. Arleth Patricia Casado del partido Liberal, obtuvo 111.752, mientras Liliana M aría Rendón Roldán y Myriam Alicia Paredes Aguirre, ambas conservadoras, alcanzaron 100.560 y 97.983 votos, respectivamente (Barbosa, 2010). De igual manera, para las pasadas elecciones presidenciales se inscribieron tres mujeres como precandidatas a la presidencia por sus respectivos partidos, Cecilia López por el. 1. Agradecemos a Miguel García Sánchez por su dirección y apoyo en el desarrollo de este trabajo.. 3.

(4) Partido Liberal y por el Partido Conservador M artha Lucia Ramírez y Noemí Sanín quien ganó la consulta interna y fue escogida como candidata única a la presidencia por este partido. En contraste con las elecciones presidenciales de 2006, sólo Cecilia López se presentó como precandidata, sin llegar a ser elegida candidata única del partido. Así mismo, las mujeres han comenzado a ser visibles al interior de las agendas de políticos y partidos, como lo evidencian las elecciones presidenciales de 2006, donde los candidatos Álvaro Uribe, Horacio Serpa y Carlos Gaviria, incluyeron en sus planes de gobierno propuestas que podrían considerarse pro mujer. Las propuestas como, la legalización del aborto en casos extremos, la creación de una red de empleo para mujeres y apoyo especial a las madres cabeza de familia, muestran la importancia que ha cobrado el electorado femenino en las campañas electorales (Wills, 2010) En cuanto al comportamiento electoral se puede decir, que el número de sufragantes femeninas ha aumentado con el paso del tiempo, ya que para 1958 el porcentaje de mujeres votantes alcanzaba sólo un 41%, frente a un 59% hombres votantes, y para el 2003 la cifra aumentó en un 11%, siendo del total de los votantes, un 52% mujeres y un 48% hombres (Arango & Guacaneme, 2006). Según lo anterior, se pensaría que así como las mujeres han adquirido mayor importancia en la esfera pública tendrán un comportamiento político distinto al de los hombres. A nivel internacional algunos trabajos han investigado la llamada brecha de género en el comportamiento político individual, es decir que las mujeres votan diferente a los hombres. Dichas investigaciones ponen especial atención en la forma en que el género puede influenciar de diferentes maneras el comportamiento político, incluyendo la configuración. 4.

(5) de las actitudes políticas, creencias, opiniones y preferencias políticas, así pues el género es determinante en el momento de sentirse identificado con una agenda política. Por tanto las mujeres se sienten más afines a temas como los derechos de homosexuales, el aborto, el cuidado de los niños, las cuotas de género en la política, el pago equitativo y la discriminación de género (Norris, 2007). Este trabajo pretende investigar si existe una diferencia significativa en el comportamiento electoral de hombres y mujeres en Colombia. Si es así nos cuestionaremos además por los factores que causan esta diferencia. Así mismo, se estudiará si las mujeres poseen una conciencia unificada a la hora de votar o si por el contrario sus criterios de votación divergen por causa de distintos factores. Responderemos a este interrogante, con base en la encuesta de Cultura Política de la Democracia en Colombia para las elecciones presidenciales de 2010 (Lapop, 2010). El artículo está organizado de la siguiente manera. En la sección que viene presentamos una revisión de literatura sobre las diversas teorías que explican el comportamiento electoral, primero en general y luego de acuerdo al género como variable socio demográfica. En la tercera sección ofrecemos algunas hipótesis sobre el impacto que tiene el género en el comportamiento electoral. Posteriormente describimos los datos que usamos para la realización del estudio y presentamos la estrategia analítica. Finalmente discutimos los resultados y ofrecemos algunas conclusiones.. 5.

(6) 2.. Estudios sobre el comportamiento electoral. Uno de los roles principales de los ciudadanos en las democracias, es tomar decisiones electorales. En dicho sistema político esto implica decisiones en cuanto a qué partidos o candidatos se apoya en una elección, qué posición sostener en ciertos asuntos y cómo participar en política, así pues, en las democracias el estudio de la conducta electoral de los ciudadanos es un tema central (Dalton & Kligemann: 2007). La Ciencia Política ha explicado el comportamiento electoral principalmente a través de tres corrientes, la teoría del voto racional, el voto económico y la identidad partidista. La primera corriente, hace una analogía de la vida política con el mercado, es decir que los electores reconocen sus propios intereses y evalúan las alternativas que les brindan los candidatos o partidos políticos de acuerdo a cual servirá mejor dichos intereses, votando por la alternativa que les genere mayor utilidad. Para tomar esa decisión el individuo adquiere información y la interpreta de manera racional. De igual forma, el acto de votar implica que existan costos y beneficios para el elector, de esta manera, los votantes calculan que los beneficios excedan los costos, de lo contrario, el acto de votar sería irracional (Downs, 1957). Es decir, dicho modelo predice la intención de voto, de acuerdo al cálculo que hace el ciudadano con base en los costos personales que representa el hacerlo; cuando la decisión es votar, el elector ha calculado que se maximizan sus intereses, eligiendo el partido o candidato que más se aproxime a ellos (Hoskin et. Al. 2003). Por otro lado, el voto económico se basa en la hipótesis de la recompensa-castigo, la cual sostiene que cuando la economía está bien, los votantes recompensan al gobierno de turno con su voto. Al contrario, si la economía está mal, los electores castigan el gobierno titular. 6.

(7) dando su voto al contrincante (Duch & Stevenson 2008). Cuando las investigaciones se centran en estudiar si la mirada de los electores se basa en la revisión del desempeño del gobierno de turno se refieren a un voto retrospectivo, en donde el voto se basa en apreciaciones de actos y eventos pasados. Los votantes también pueden mirar hacia el futuro, en este caso el voto económico prospectivo, argumenta que cuando un ciudadano vota, toma su decisión a partir de una proyección de las actuaciones futuras que espera de los partidos en competencia (Lewis-Beck & Stegmaier, 2007). De igual manera, los estudios sobre voto económico se preguntan por las condiciones económicas que consideran los votantes, la teoría del voto de bolsillo, explica que el comportamiento político individual depende de la situación de las finanzas personales, es decir que, cuando las condiciones económica personales o del hogar se han deteriorado los votantes castigan el gobierno de turno, mientras que si ocurre lo contrario, y las condiciones financieras personales mejoran, los votantes recompensan el gobierno de turno. Por otro lado, los estudios han demostrado, que los votantes tienden a considerar más la situación económica nacional cuando deciden su voto, a esta teoría se le conoce como voto “sociotrópico”, así pues, cuando los individuos ven prosperidad dan su apoyo al partido de gobierno y si ven que las condiciones económicas nacionales decaen retiran dicho apoyo electoral (Lewis-Beck & Stegmaier, 2007). En resumen, el voto económico funciona de la siguiente manera; en primer lugar, los votantes atribuyen al gobierno de turno la responsabilidad del manejo de la economía, después, juzgan las condiciones económicas con el fin de culpar o elogiar con su voto al partido del gobierno en turno o a su candidato y posteriormente votarán según sus evaluaciones económicas. 7.

(8) El comportamiento electoral también se ha estudiado como una función de la identidad partidista (Campbell et Al, 1960), la cual justifica las elecciones políticas en la medida en que una ideología puede traducirse en un determinado actuar (Hinich & M unger, 1996). Esta teoría se divide en afiliación partidista y división izquierda-derecha. Aquí la identificación partidista es entendida como la orientación afectiva de un individuo hacia un determinado grupo. En este caso el partido político es el grupo hacia el cual el individuo desarrolla una identificación positiva o negativa y con algún grado de intensidad (Campbell et Al, 1960). La orientación partidista ayuda a predecir el voto en la medida en que sujetos con una fuerte identificación hacia un partido son más proclives a apoyar sus candidatos, que aquellos con una identificación partidista débil (Hoskin et Al, 2003). De igual forma, los votantes pueden localizar a los partidos y a sí mismos en términos de una escala de izquierda-derecha y votar por aquel partido más cercano a su ideología política (M air, 2007). Finalmente, no se pueden olvidar aquellos estudios que parten del supuesto de que los individuos poseen características individuales diferentes que influyen en el comportamiento electoral; es así como, un grupo de particularidades en los votantes como la edad, el género, la educación y la clase social son factores que explican el comportamiento político individual, al ubicar a los votantes en un tejido social determinado que influencia la elección política (Olivella & Rodriguez, 2009). Teniendo como variable explicativa el género, Pippa Norris y Ronald Inglehart realizaron una investigación empírica de tres grupos de estudio, el primero conformado por países industrializados, el segundo por países post-comunistas y el tercero conformado por países en desarrollo, con el fin de determinar si existe una brecha de género en el comportamiento 8.

(9) electoral de estos grupos de estudio y las causas de dicha brecha. Estos autores entienden la brecha de género como “un fenómeno político multidimensional que puede hacer referencia a las diferencias políticas entre hombres y mujeres tales como su comportamiento electoral, el partidismo, el compromiso ciudadano, la posición frente a diversos temas, etc” (Norris 1999. 447). Norris e Inglehart concluyeron que efectivamente existe una brecha de género en el comportamiento electoral de hombres y mujeres, atribuible a los profundos efectos que han generado en la vida de hombres y mujeres los procesos de desarrollo económico y político. Esta brecha es mayor cuando está asociada con la diversidad cultural, las orientaciones morales y la posición frente a los movimientos de mujeres, que cuando es producto de diferencias socio-económicas o estilos de vida. Finalmente, entre las generaciones jóvenes se evidencia una brecha de género moderna. Es decir, que las mujeres jóvenes tienden a ubicarse más a la izquierda mientras que las mayores se ubican más a la derecha en el espectro ideológico. De la misma manera, se han generado explicaciones teóricas sobre las diferencias de género en las actitudes políticas y el comportamiento electoral. En primer lugar, existen teorías que suponen una brecha inherente entre hombres y mujeres en términos de valores, que se deben a diferencias biológicas o de socialización. Según este argumento la moral femenina tiende a ser más cooperativa y cuidadosa, mientras la de los hombres enfatiza leyes impersonales y derechos individuales. La brecha de género también se atribuye al hecho de que la mayoría de los padres con una responsabilidad primaria sobre el cuidado de los hijos son las mujeres, por lo cual ellas tienen una orientación pacifista y una preocupación por. 9.

(10) la preservación de la vida. Estas diferencias explicarían el fuerte apoyo de las mujeres al gasto social y su mayor oposición al uso de la fuerza (Erie & Rein, 1988). De acuerdo a la explicación de la brecha de género basada en el status socio-económico, se parte del supuesto que las mujeres que ganan menos dinero que los hombres, son más propensas a vivir en la pobreza y son las principales receptoras del bienestar social, por lo tanto tienden a apoyar fuertemente políticas redistributivas (Howel y Day: 2000). Otras explicaciones como la tesis de la autonomía, plantea que las mujeres que son más independientes de los hombres, tienden a diferir de ellos en sus actitudes políticas. En esta medida el feminismo, plantea la brecha de género como. una acción colectiva de las. mujeres en contra de las desventajas y desigualdades a las que se enfrentan en la sociedad. Por lo cual al momento de votar, las mujeres evaluarían los planes de gobierno de los candidatos, y escogerían a quien más les beneficie políticamente, o a una mujer líder (Howel y Day: 2000). De igual forma, Box-Steffensmeier demostraron la existencia de una brecha de género en la afiliación a partidos políticos, lo que significa que estas diferencias son continuas y existen también fuera de las coyunturas electorales, afectando los asuntos de la agenda política, de los debates y las postulaciones de los candidatos a cargos de elección (Box-Steffensmeier et Al: 2004). A su vez, la persistencia de esta diferencia de género en el tiempo implica que la diferencia en el comportamiento político y electoral de hombres y mujeres, no es exclusivamente producto de las elecciones en sí (BoxSteffensmeier et Al: 2004), y que el nivel de socialización también tiende a influir en la identificación partidista (Trevor: 1999).. 10.

(11) Por otro lado, Kennedy et. al. compararon el comportamiento electoral de mujeres y hombres, en las elecciones presidenciales en Estados Unidos entre 1980-1992. Los autores demostraron que la brecha de género puede explicarse a partir de las diferencias entre hombres y mujeres respecto a la economía, los programas sociales, la acción militar, el aborto y la ideología. Finalmente los autores señalan que hombres y mujeres pueden tener las preferencias aparentemente similares, pero otorgan diferentes niveles de relevancia a cuestiones distintas (Kennedy et Al, 1998). Para el caso español, García y Balibrea realizaron un estudio con el propósito de conocer las perspectivas teóricas y metodológicas de las relaciones de género y aproximarse a la realidad social española a través de los datos empíricos, en aspectos tales como: el comportamiento político de mujeres y hombres respecto de la participación, la ideología y las decisiones electorales (García & Balibrea, 1999). Sus principales conclusiones fueron: (1) Las mujeres que participan menos en los partidos y los sindicatos, presentan mayores tasas de abstención electoral. (2) Los abstencionistas corresponden a las personas de los grupos sociales más «débiles» y las situadas en la «periferia» del sistema social. Debido a que las mujeres figuran en mayor proporción que los hombres en esos grupos, su mayor tendencia a la abstención es fácilmente explicable. (3) En los niveles de educación más altos las mujeres votan más a la izquierda que los hombres, mientras que las mujeres en los niveles educacionales más bajos votan más a la derecha que los hombres (García & Balibrea, 1999). En América Latina, aunque más tardíamente que en Norte América y Europa también se han llevado a cabo estudios sobre la conducta política individual y el género. En el caso de Chile, David Altman realizó un estudio con el que pretendía determinar ¿en qué medida el 11.

(12) voto femenino se inclina por alguno de los bloques políticos?, y ¿qué tanto se puede hablar de solidaridad de género en las urnas? (Altman, 2004). Altman concluyó que las diferencias de género son cruciales a la hora de explicar el grado de conservadurismo o no de un individuo. Así la mujer chilena tiene una inclinación más hacia la derecha que el hombre. Sin embargo, aunque la mujer tiene una inclinación a emitir un voto de derecha, simultáneamente este voto tiende a favorecer sus pares de género (Altman, 2004). Así mismo, M aría Braun realizó una comparación en Argentina, Chile, Uruguay y Brasil con el propósito de determinar ¿Hasta dónde es posible, en el análisis de la cultura política, tratar a las mujeres como un colectivo diferente, y considerar al sexo como factor determinante de las actitudes y opiniones políticas? y ¿Qué relación existe entre la imagen que las mujeres tienen de la condición social de su sexo, y sus valores en relación al sistema democrático? A estas preguntas, la autora finalmente concluyó que: (1) la influencia del sexo sobre las actitudes democráticas es baja, ya que los estudios demostraron que las diferencias entre hombres y mujeres son menores que las diferencias entre distintos grupos de mujeres; (2) las mujeres que trabajan se adscriben a los valores del pluralismo y la igualdad en mayor medida que las amas de casa y (3) los hombres tienden a ser más modernos que las mujeres (Braun, 1992). En el caso colombiano las investigaciones sobre el comportamiento electoral han explicado el voto principalmente desde los modelos ideológico partidista (Hoskin et Al, 2003), y modelos que consideran factores como el conflicto armado, (García & Hoskin, 2003; García 2010) y el clientelismo (Lozada Lara, 1984). Sin embargo, son pocas las investigaciones que se han preocupado por investigar la brecha de género en el país.. 12.

(13) Pinzón de Lewin y Röthlisberger (1977) investigaron la participación de la mujer en el ámbito político, especialmente en las elecciones presidenciales de 1974. El estudio pretende explicar el comportamiento político a través del género, contextualizando la conquista progresiva de los derechos políticos por parte de la mujer y analizando el proceso de socialización por el que pasa la mujer como miembro de la sociedad y como ama de casa. El análisis del estudio se realizó basado en un paralelo de opiniones entre las orientaciones de las mujeres y los hombres. Los datos revelan que las mujeres tienden a preferir los partidos tradicionales, reivindicando que el ras go principal de la cultura femenina es su apego por lo tradicional y contradiciendo que en las naciones sub-desarrolladas las mujeres están en contra del status quo, buscando un cambio político (supuesto de Duverger) (Fernández, 1995). Así mismo, este trabajo demostró que para el tiempo en el que se desarrolló dicho estudio, las mujeres se hallaban alejadas del mundo político y de las urnas. De igual forma, encontró que las mujeres están menos informadas políticamente que los hombres, las más informadas se encuentran en los centros urbanos y entre más estrato y más educación tienen, más informadas se encuentran. A diferencia de los hombres, para las mujeres la familia es el mayor centro de influencia, mientras que para los hombres son los compañeros de trabajo. En cuanto a la participación electoral, los datos señalan que la participación de las mujeres es menor en un 14% que la de los hombres; del 100% de cedulas de sufragantes inscritas para los comicios electorales de 1974 el 46% no participó por la falta de interés. Las. 13.

(14) mujeres de mayor edad fueron las que más se presentaron a las urnas, además, entre mayor era el estrato-social de las mujeres más tendieron a votar. Tras el estudio de Pinzón de Lewin y Röthlisberger en 1977, y durante más de veinte años no aparecen en la literatura estudios interesados específicamente en la brecha de género en el comportamiento electoral colombiano; hasta M ujeres y política ¿en que estamos? (Wills & Bernal, 2003) en el 2003 . Este estudio utiliza la encuesta post electoral 2002 realizada por Ipsos-Napoleón Franco para despejar dudas respecto a las preferencias electorales, inclinaciones ideológicas y destrezas políticas de las mujeres en Colombia, as í mismo compara los datos con el trabajo de 1977 ya mencionado. La investigación demuestra que aunque la brecha de género se está cerrando, aún existen preferencias y opiniones significativas entre hombres y mujeres que influyen en su comportamiento político individual, las principales son: (1) las mujeres han dejado de ser más tradicionales que los hombres en el terreno político, ideológicamente se ubican más a la izquierda que ellos prefiriendo el diálogo y la negoción para la salida del conflicto armado, sin embargo, pueden apoyar soluciones duras dentro de contextos políticos particulares, (2) a diferencia de otros países las mujeres colombianas no se identificaron con el partido conservador cuando obtuvieron el voto, pero no se identificaban con terceras fuerzas, sin embargo esta diferencia hoy no existe, (3) las mujeres prefirieron a Serpa sobre Uribe y se identificaron mucho más con Noemí que los hombres, (4) aún cuando el entorno familiar pesa en su decisión de voto, las mujeres dicen valorar la información política expresada en los medios (Wills & Bernal, 2003).. 14.

(15) 3.. Hipótesis. Este trabajo es un intento por explicar la relación entre género y posicionamiento ideológico y comportamiento político individual en las elecciones presidenciales de 2010. Como se mostró anteriormente, a lo largo de la literatura existen diversas explicaciones para entender la conducta electoral de las personas, la mayoría de ellas enfocadas a factores socio demográficos, económicos e ideológicos. Entre los estudios socio demográficos, aquellos que hablan de género resaltan la importancia de la inclusión de las mujeres en la vida pública, como resultado de la lucha por la igualdad de género (Lemaitre: 2009), que trajo consigo la aparición de una brecha en el comportamiento político de hombres y mujeres. Desde este enfoque, consideramos que en Colombia dada la reciente lucha por reivindicar los derechos de las mujeres, existe una brecha de género que se evidencia en la coyuntura electoral del país. Esperamos que los asuntos y factores para determinar por qué candidato votar diverjan entre hombres y mujeres, debido a que el proceso de reivindicación ha sido más o menos reciente y ha influenciado a las distintas generaciones de hombres y mujeres de forma diferente, por lo que creemos que esa brecha de género puede también estar influenciada por variables como la edad y el nivel de educación (Gidengil et Al:2003). Por esto creemos que las mujeres más jóvenes y más educadas tenderían a apoyar a un candidato de la izquierda. Como lo considera Norris, las mujeres se sienten más afines que los hombres con respecto a algunos temas como el aborto, el cuidado de los niños, las cuotas de género en la política, el pago equitativo y la discriminación de género, lo que clasificamos como temas de género. Debido a ello tendemos a pensar que en las mujeres, a diferencia de los hombres, estos. 15.

(16) temas específicos pesan más a la hora de ejercer el derecho al sufragio y de ubicarse en el espectro ideológico. Dichos temas representarían un cambio en el status quo y las relaciones de género que hasta ahora se conocen en nuestro país, la lucha feminista personificaría la simpatía de las mujeres hacia los partidos políticos de izquierda (Gidengil et Al:2003), por lo cual, pensamos que las mujeres colombianas se encuentran ideológicamente más a la izquierda que los hombres. 4. Datos, Variables y estrategia analítica 4.1 Datos Los datos con los cuales se llevó a cabo el análisis empírico de la relación ente género y comportamiento electoral, fueron tomados de la versión 2010 del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP). Esta encuesta incluyó 1506 encuestados con edad para votar y no institucionalizados, así mismo, se trata de una muestra aleatoria que abarca todas las religiones del territorio nacional. 4.2 Variables En el estudio las variables dependientes que se evaluaron fueron Voto por Juan M anuel Santos e Ideología, la primera es una variable dicotómica que muestra si el individuo planea votar por Santos en las elecciones presidenciales de 2010, así 1 es intención de voto por Santos y 0 es intención de voto por otro candidato o por el voto en blanco. Con el fin de determinar la segunda variable ya mencionada se le preguntó a los encuestados: Según el sentido que tenga para usted los términos izquierda y derecha cuando piensa sobre su punto. 16.

(17) de vista político ¿Dónde se encontraría usted en esta escala, si uno es izquierda y 10 es derecha?, esta variable fue recodificada de 0 a 100. La variable Independiente Género es una variable dicotómica que muestra si un individuo es hombre o mujer, siendo 1 mujer y 0 hombre. De igual manera para determinar la influencia de distintos factores sobre el comportamiento electoral de las mujeres, se utilizaron una serie de variables de control tales como nivel socioeconómico, edad, nivel educativo, afiliación partidista, evaluación de la situación económica nacional y personal, posición frente al aborto, la salida al conflicto armado y la posición frente a la defensa de los derechos humanos. Las primeras tres variables son consideradas socio demográficas y determinan características inherentes al individuo; así el nivel socioeconómico fue el resultado de la suma del acceso que cada individuo tenía a diferentes servicios públicos como agua, luz, etc., y bienes de lujo como televisores plasma, neveras, celulares, etc. Esta variable està codificada de 1 a 100 donde 1 es no tener acceso a ninguno de estos servicios y bienes, y 100 es tener acceso a la totalidad de ellos, ubicando a la persona en un estrato socioeconómico alto. Para determinar el nivel educativo, se preguntó a los encuestados cuál había sido el último año de educación que habían cursado. La variable quedó codificada de 1 a 18 donde de 1 a 5 son los cursos de la primaria, de 6 a 11 los correspondientes a bachillerato, de 12 a 15 semestres de educación técnica o universitaria y de 16 a 18 los últimos semestres de educación universitaria y posgrados. Finalmente la variable edad refleja los años cumplidos de los individuos.. 17.

(18) La siguiente variable muestra la afiliación partidista de los encuestados; para determinarla se les preguntó a los individuos con qué partido político vigente en el 2010 simpatizaban; esta variable se recodifico de la siguiente manera: 1 partido de Unidad Nacional y 0 otros partidos. Con el fin de determinar la importancia que le dan las mujeres a la situación económica nacional y personal, se utilizaron dos variables. Los encuestados calificaron la variable sociotrópica y de bolsillo en una escala de 1 a 5 donde 1 es muy mala y 5 es muy buena; estas variables fueron recodificadas de 0 a 100. Las últimas tres variables, consideradas cercanas al tema de género son la salida del conflicto armado, la posición frente al aborto y la posición frente a la defensa de los derechos humanos. La primera es una variable dicotómica, donde 0 es la salida negociada del conflicto armado y 1 el uso de la fuerza. En cuanto a la posición frente al aborto se pidió a los encuestados que ubicaran su opinión frente a éste en una escala 1 a 10, en la cual 1 significa que lo desaprueba firmemente y 10 que lo aprueba firmemente, esta variable se recodificó de 0 a 100. Por último, se le preguntó a los encuestados ¿hasta qué punto diría que el gobierno actual protege los derechos humanos? En una escala de 1 a 7, donde 1 es nada y 7 mucho, esta variable fue recodificada de 0 a 100. En el cuadro 1 se muestran las estadísticas descriptivas de las variables mencionadas.. 18.

(19) Cuadro 1. Estadísticas descriptivas Deviación Nombre. N. Promedio. Estándar. Mín.. Máx.. Voto por Santos. 1053. .39. .48. 0. 1. Ideología. 1191. 59.38. 27.14. 0. 100. Género. 1506. .50. .50. 0. 1. Estrato socioeconómico. 1506. 43.83. 18.67. 0. 100. Edad. 1504. 37.21. 15.35. 18. 89. Educación. 1472. 10.14. 4.50. 1. 18. Identidad Partidista. 1506. 0.15. 0.35. 0. 1. Economía de Bolsillo. 1503. 53.27. 18.46. 0. 100. Socio trópico. 1497. 41.83. 20.20. 0. 100. Derechos Humanos. 1471. 57.38. 29.18. 0. 100. Aborto. 1500. 13.09. 24.79. 0. 100. Salida Conflicto. 1156. 0.35. .47. 0. 1. Variables dependientes. Variables independientes. 4.3 Estrategia Analítica El estudio se realizó por medio de dos modelos de regresión. El primero se trata de una regresión logística para determinar la influencia del género y las demás variables independientes sobre el voto por Santos, el segundo modelo analiza la relación entre género y otras variables independientes sobre la ideología a través de una regresión lineal. En ambos casos, inicialmente se tuvo en cuenta toda la muestra y después se dividió entre hombres y mujeres, con el propósito analizar con más precisión el posible impacto diferenciado de las variables independientes en la decisión de voto y el posicionamiento ideológico de hombres y mujeres.. 19.

(20) 5. Resultados A continuación se presentan los principales resultados de los análisis sobre la relación entre género, comportamiento político individual y posicionamiento ideológico. En el modelo 1 que se presenta en el cuadro No. 2 mostramos los principales resultados de nuestro análisis estadístico que describe si ser mujer u hombre es relevante a la hora de votar por Santos. Para esto, primero se describirán los resultados de toda la muestra, y posteriormente los de hombres y mujeres de manera separada. En el total de la muestra, lo primero que se hace evidente es que, a diferencia de cómo lo planteamos a nivel hipotético ser hombre o mujer no determina el comportamiento electoral pues existe una relación negativa y no significativa entre estas dos variables. En otras palabras, podemos decir que contrario a lo que pensábamos no hay una brecha de género en la coyuntura electoral. Algo parecido ocurre con la relación entre educación y voto por Santos, y edad y por Santos. En ambos casos existe una relación negativa y no significativa entre las variables. Así mismo, en el modelo de Voto por Santos aparecen dos variables significativas. y. positivas de gran influencia en la intención de voto, la identidad partidista y la ideología. La primera de éstas, muestra que existe una relación positiva entre pertenecer al partido de Unidad Nacional y votar por Santos; en cuanto a la ideología, estar ubicado ideológicamente a la derecha significa mayor probabilidad de votar por Santos. Respecto a las variables de voto de bolsillo y sociotrópico, los coeficientes son pequeños y no significativos, demostrando que a diferencia de lo esperado, en Colombia para las. 20.

(21) elecciones presidenciales de 2010, no hubo voto económico, debido a que las percepciones de la economía nacional y personal no influyeron en la decisión de voto por Santos. Por otra parte, en cuanto a los temas que podrían considerarse cercanos al género (aborto, derechos humanos y salida al conflicto armado), como se muestra en el cuadro 2, encontramos que el coeficiente que describe el apoyo a la defensa de los derechos humanos, es significativo y positivo, lo que significa que creer que el gobierno está haciendo una buena labor al apoyar la defensa de los derechos humanos, hace que hombres y mujeres sean más propensos a votar por Santos. En cuanto al aborto, la variable no presenta ningún nivel de significancia, por lo que podría pensarse que los ciudadanos no tienen en cuenta este factor al momento de tomar las decisiones electorales, a diferencia de lo anterior, el tema del conflicto armado si tiene un nivel de relevancia en los electores para tomar la decisión de votar por Santos, ya que como aparece en el cuadro 2, el coeficiente de la variable salida al conflicto armado es significativo y positivo, lo que significa que apoyar una salida al conflicto armado por medio del uso de la fuerza, hace más probable votar por Santos. Al separar la muestra encontramos que existen dos variables que son significativas en ambos casos, la identidad partidista y los derechos Humanos. La primera de éstas, evidencia que, aunque en ambos casos los coeficientes son significativos y positivos, para las mujeres ser del partido de la U las hace ligeramente más propensas que a los hombres a votar por Santos. En cuanto a la segunda variable los resultados muestran que apoyar la defensa de los derechos humanos hace a hombres y mujeres más Santistas, aunque en los hombres el coeficiente sea más significativo.. 21.

(22) Así mismo, se encontraron dos variables que son únicamente significativas en el caso de las mujeres, la ideología y la salida al conflicto. La ideología al ser significativa y positiva en el caso de las mujeres muestra que, sólo entre las mujeres, ubicarse más a la derecha del espectro ideológico aumenta la probabilidad de apoyar a Santos. Sobre la salida al conflicto, el cuadro 2 muestra que las mujeres a diferencia de los hombres no solo presentan un coeficiente significativo, sino a la vez más alto. Es decir, entre las mujeres que prefieren una salida armada al conflicto la probabilidad de votar por Santos es más alta que entre los hombres que prefieren una solución militar a la guerra. Por otra parte en cuanto al aborto, ninguno de los casos presenta algún nivel de significancia, por lo que podría pensarse que los ciudadanos no tienen en cuenta este factor al momento de tomar las decisiones electorales. Con esto, nuestra hipótesis según la cual las mujeres tomarían sus decisiones electorales teniendo en cuenta temas como el aborto se rechaza.. Cuadro No. 2 Modelo Voto por S antos. Género Estrato Socioeconómico Edad Educación Identidad Partidista Ideologia Economia de Bolsillo Sociotropico Derechos Humanos Aborto Salida del Conflicto *p<.05;**p<.01;***p<.001. Toda la Muestra Coeficiente Error Estandar ‐ 0.215 0.204 ‐0,001 0.006 ‐ 0.000 0.007 ‐0,042 0.029 2.810 *** 0.310 0.014 *** 0.004 0.001 0.006 0.000 0.005 0.017 *** 0.003 ‐0,002 0.004 0.468 * 0.209. Mujeres Coeficiente. 0.001 ‐0,002 ‐0,054 3.013 0.022 ‐0,015 0.013 0.017 0.001 0.662. *** **. ** **. Error Estandar 0.010 0.010 0.043 0.482 0.006 0.009 0.008 0.006 0.007 0.324. Hombres Coeficiente. ‐0,003 0.001 ‐0,039 2.767 *** 0.010 0.011 ‐0,005 0.017 *** ‐0,003 0.412. Error Estandar 0.008 0.009 0.041 0.414 0.005 0.008 0.006 0.004 0.005 0.282. 22.

(23) En el segundo modelo presentado en el cuadro 3, se exponen los resultados de nuestro análisis estadístico que describe si el género influye al momento de ubicarse en el espectro ideológico. En este caso, al igual que en el anterior se presentarán primero los resultados de toda la muestra y después los resultados de las muestras de hombres y mujeres comparativamente. En primer lugar debemos mencionar que este modelo reveló que el género se encuentra relacionado positiva y significativamente con la variable dependiente, considerando que aunque la mayoría de colombianos se encuentra ubicados en el medio de la escala ideológica, el coeficiente muestra que las mujeres están ubicadas más a la derecha que los hombres, lo que rechaza nuestra hipótesis según la cual las mujeres se encontrarían ubicadas ideológicamente más a la izquierda que los hombres como resultado de los procesos de reivindicación de sus derechos. Es decir, este modelo muestra que efectivamente existe una brecha de género pero que contrario a lo pensado, ésta ubica a las mujeres un poco más a la derecha de los hombres. En cuanto a la edad, la educación y el estrato socioeconómico en relación con ideología, puede verse que el estrato socioeconómico presenta un coeficiente positivo pero sin ninguna significancia, por lo que el estrato no tendría ninguna relevancia sobre la posición ideológica de los individuos. La edad por otra parte si presenta un coeficiente significativo y además positivo, por lo que se hace evidente que entre mayor edad presenta un individuo, más hacia la derecha se ubica en la escala ideológica. Finalmente en cuanto a la educación, el coeficiente es negativo y significativo, demostrando que entre más educación tenga una persona, mayor será su inclinación hacia la izquierda en el espectro ideológico.. 23.

(24) El peso de las variables económicas, evaluado por las variables economía de bolsillo y sociotrópico, la muestra hace evidente que al ser el coeficiente positivo y significativo para el caso de economía de bolsillo, el tener una mejor percepción de la economía propia hace a la persona más de derecha, mientras que la variable sociotrópico al no ser significativa, muestra que la precepción de la economía nacional no tiene ninguna inferencia en la ubicación ideológica. Por otra parte respecto a los temas afines al género, el modelo sugiere que al igual que en el primer modelo, en el modelo dos son significativos las variables derechos humanos y salida al conflicto, por lo que en ambos casos apoyar la defensa de los derechos humanos y apoyar una salida al conflicto armado por medio del uso de la fuerza, hace a los individuos más de derecha. En el caso del aborto, el coeficiente no es significativo, por lo que se infiere que la posición frente al aborto no tiene influencia alguna en la ubicación ideológica de los individuos. En este último caso es muy posible que la posición ideológica sea lo que define la postura de una persona frente al aborto. Al separar la muestra encontramos que existen solo cinco variables significativas, tres de esas significativas en ambos casos, y dos sólo significativas en el caso de los hombres. Las significativas en ambos casos son la edad, la identidad partidista y los derechos humanos. Respecto a la edad, el modelo presenta en ambos casos coeficientes significativos y positivos, lo que significa que entre mayor edad presenta un individuo, más hacia la derecha se ubica ideológicamente. La identidad partidista por otra parte muestra que las mujeres que simpatizan con el partido de la U, tienden a ser más de derecha como lo muestra el coeficiente positivo. Así mismo, la variable derechos humanos indica que en. 24.

(25) ambos casos apoyar la defensa de los derechos humanos, hace que los individuos se ubiquen más hacia la derecha en el espectro ideológico. Finalmente, las variables que resultaron significativas en el caso de los hombres son la educación y la salida al conflicto. Por una parte la educación muestra que en los hombres a diferencia de las mujeres la educación influye en la posición ideológica, en la medida en que para ellos tener mayor nivel de educación significa ubicarse más hacia la izquierda en el espectro ideológico, es decir, la educación sólo marca una diferencia significativa en la posición ideológica de los hombres no de las mujeres.. Por otra parte está la salida al conflicto, esta variable es positiva en ambos casos pero solo significativa en la muestra de los hombres, lo que indica sólo los hombres que prefieren una salida al conflicto armado por medio del uso de la fuerza se ubican a la derecha de los que no lo prefieren.. Cuadro No.3 Modelo Ide ología Toda la M uestra Mujeres Hombres Error Coeficiente Error Coeficiente Error Estandar Estandar Estandar 3.404 * 1.722 0.053 0.055 0.035 0.080 0.070 0.078 0.302 *** 0.060 0.282 ** 0.087 0.308 *** 0.085 ‐ 0.925 *** 0.242 ‐0,638 0.343 ‐1,154 ** 0.344 10.673 *** 2.357 10.917 ** 3.424 9.916 ** 3.274 0.122 * 0.051 0.131 0.072 0.120 0.072 0.046 0.043 0.071 0.064 0.023 0.060 0.154 *** 0.031 0.180 *** 0.046 0.134 ** 0.042 ‐0,012 0.032 ‐0,062 0.051 0.015 0.042 5.805 ** 1.795 3.443 2.649 7.310 ** 2.474. Coeficiente Género Estrato Socioeconómico Edad Educación Identidad Partidista Economia de Bolsillo Sociotropico Derechos Humanos Aborto Salida del Conflicto *p<.05;**p<.01;***p<.001. 25.

(26) 6. Conclusiones Este trabajo realizado con el propósito de indagar si existe una brecha de género en el comportamiento electoral colombiano representa un aporte a la literatura colombiana sobre el efecto del género en el comportamiento político individual, específicamente en las pasadas elecciones presidenciales 2010. Los resultados de esta investigación nos demuestran que no existe una brecha de género en el comportamiento político individual de nuestro país, sin embargo, el análisis nos permite ver que sí existe una brecha de género en la ubicación ideológica de los ciudadanos, sin embargo esa brecha es relativamente pequeña. En otras palabras, las mujeres son levemente más conservadoras que los hombres. Con respecto a las variables socio demográficas, el estudio mostró que a diferencia de los resultados de estudios como el de García y Balibrea 1999, en Colombia el estrato socioeconómico no tiene ninguna inferencia en las urnas, sin embargo en cuanto a la educación sí se encontraron afinidades con dicho estudio, ya que en ambos casos tener mayor nivel de educación significa ubicarse ideológicamente más a la izquierda. Sin embargo en el caso colombiano eso sólo es cierto para los hombres. En cuanto a la edad, se hallaron resultados similares a los encontrados por Norris e Inglehart 1999, en la medida en que a mayor edad tenga un individuo, más hacia la derecha se ubica en el espectro ideológico. Sobre el género, los resultados obtenidos en este análisis en comparación con los de estudios anteriores en el mismo tema (Wills: 2002; Pinzón de Lewin, P. & Rothlisberger, D: 1977), divergen en la medida en que estos señalan que el género aunque mínimo tiene un impacto en la decisión de voto de los colombianos, mientras que para las elecciones de. 26.

(27) 2010 ser mujer u hombre no influyó en la intención de votar por Santos, lo que posiblemente se deba a la imagen que tenía Santos de sucesor de Álvaro Uribe cuyo gobierno logró un apoyo masivo tanto de hombres como de mujeres a lo largo de todo el mandato. Por su parte, los resultados referentes a la ideología y la afiliación partidista son el reflejo de lo esperado, ya que los modelos corroboraron que como se pensaba ser más de derecha aumenta las posibilidades de votar por Santos, y ser afín al partido de la Unidad Nacional hace a las personas más de derecha. Es importante mencionar aquí que esa última relación puede tener un carácter endógeno. Así mismo, el estudio evidencia la necesidad de mirar con mayor profundidad el voto económico en la coyuntura electoral colombiana, ya que los resultados no sólo no son concluyentes, sino que además son insuficientes para determinar la influencia de la percepción que tienen los ciudadanos de la economía, sobre el comportamiento electoral. El estudio también contradice lo encontrado por Kennedy et. al 1998, ya que la relevancia que le otorgan hombres y mujeres a los asuntos de género, no es realmente muy distinta salvo la salida al conflicto armado, que si presenta diferencias en ambos modelos. Esto podría explicarse por la reciente lucha en pro de la igualdad y la reivindicación de los derechos de las mujeres, que en comparación a lo que ocurre en Europa y Norte América es apenas incipiente, así mismo no puede dejarse de lado la moral católica que a diferencia de otros países aún se encuentra muy arraiga en Colombia, e influye incluso en la política. Los resultados de este estudio sugieren que la ausencia de la brecha de género en las pasadas elecciones, se debió posiblemente a que la victoria de Juan M anuel Santos fue el 27.

(28) resultado del apoyo que recibió por parte del saliente gobierno en cabeza de Álvaro Uribe Vélez, quien obtuvo los más altos niveles de aprobación reportados en nuestro país hasta el final de su mandato, en gran parte gracias al éxito de su principal política de gobierno, la seguridad democrática. Por lo tanto, consideramos que este análisis que por nuestra limitación de tiempo no se pudo realizar, debe llevarse a cabo para otras elecciones con el fin de determinar si la brecha de género está siendo afectada o no por factores coyunturales que se tornan fundamentales a la hora de analizar la brecha de género de una manera lineal y preguntarnos si el voto femenino es algo mediático o contundente a lo largo de los años. Por otro lado, contrario a lo que esperábamos las mujeres se ubican ideológicamente más a la derecha que los hombres; cabe preguntarnos ¿por qué la evidencia empírica contradice la literatura, la cual posesiona a la mujer en la izquierda del espectro ideológico debido a la reivindicación de sus derechos? En primer lugar, debemos tener en cuenta que la mayoría de la literatura es producida en los países desarrollados, por lo que puede que la lógica en América Latina sea totalmente diferente. Bien sabemos que Colombia es una país muy tradicional y arraigado a las creencias católicas, rechazando el matrimonio gay y el aborto; en este orden de ideas podemos decir que mientras que las mujeres han ganado su espacio en la vida pública puede que los roles de género siguen estáticos y la representación política esté arraigada a la tradición. Entonces es necesario preguntarnos ¿por qué ciertos campos como la economía entran en un proceso de modernización y otros como la política y la cultura no? De esta manera, los hallazgos de este estudio sugieren la importancia de investigar otros fenómenos relacionados con el tema. Por último, cabe anotar que el modelo elaborado para este estudio muestra que la ideología y la afiliación partidistas, son en nuestro país las principales variables explicativas del voto 28.

(29) por Santos; mientras que los niveles de relevancia que se le dan a ciertos asuntos pasan a un segundo plano y no se reporta voto económico.. 29.

(30) REFERENCIAS • Altman, David. (2004) Redibujando el mapa electoral chileno: Incidencia de factores soccioeconómicos y género en las Urnas. Revista de Ciencia Política, Vol 24, No 2 (2004), Pp. 49-66. Recuperado el 26 de septiembre de 2010, de la base de datos de Jstor. • Arango, L.M . & Guacaneme, F. (2006). Participación política de la mujer en Colombia. GTZ, Fescol, USAID et al. Bogotá. • Barbosa, F. (2010). Las mujeres en el nuevo congreso. Recuperado el 16 de Septiembre. de. 2010,. del. sitio. web. La. Organización. Humanas:. http://www.humanas.org.co/html/destacados/10agosto/Articulo_M ujeres_y_congres o.pdf • Box-Steffensmeier, J. et. al. (2004). The dynamics of the gender gap. American Political Science Review. Vol. 98 (3) pp.515-28. Recuperado el 21 de Septiembre de 2010, de la base de datos de Jstor. • Braun, M aría. (1992) Actitudes políticas de las M ujeres en el Cono Sur. Instituto de Desarrollo Económico y Social. Vol, 31, No. 124 (Jan-M ar 1992) pp. 565-578. Recuperado el 3 de octubre de 2010 , de la base de datos de Jstor. • Campbell et al. (1960). The American voter. Nueva York: Willey. • Dalton, R. & Klingemann, H. (2007). Introducción. En Dalton, R. & Klingemann, H..(Eds.). The Oxford Handbook of Political Behavior (pp. 3-29) Oxford; Nueva York: O xford University Press. • Downs, A. (1957). An economic theory of democracy. New York: Harper Collins. 30.

(31) • Duch, R. M ., & Stevenson, R. T. (2008). The Economic Vote: How Political and Economic Institutions Condition Election Results. New York: Cambridge University Press. • Erie, S. & Rein, M . (1988) Women and the welfare State. En M ueller, C. (Ed.). The politic of gender gap. (pp.173-191). Newbury Park, Calif.: Sage. • Fernández, A. (1995). El comportamiento electoral y el acceso de las mujeres a la política. Revista Política Y Cultura (M éxico). No. 5 pp. 139-158. Recuperado el 3 de Octubre de 2010 de la base de datos de Jstor. • Garcia, M . (2010). Bajo la mirada de los actores armados. Contextos violentos, partidos políticos e intención de voto. En Rettberg, A. (Cop.). Conflicto Armado, seguridad y construcción de paz en Colombia. Bogotá: Uniandes. • García, J.J. & Balibrea, L. (1999) M ujeres, Hombres y Politica. Buscando las diferencias. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, No. 86 (Abr.-Jun., 1999) pp. 307-329. Recuperado el 2 de Octubre de 2010, de la base de datos de Jstor. • Gidengil, E. et. al. (2003). Women to the Left? Gender Differences in Political Beliefs and Policy Preferences en Tremblay, M anon Gender and Elections in Canada. Recuperado el día 28 de Septiembre de 2010 de http://www.ceseec.org/pdf/GenderDifferences.pdf. • Hinich, M .J. & M unger, M .C. (1996). Ideology and the theory of political choice. M ichigan: The University of M ichigan Press.. 31.

(32) • Holmberg, S. (2007). Partisanship reconsideres. En Dalton, R. & Klingemann, H. (Eds.). The Oxford Handbook of Political Behavior (pp. 557-570) Oxford; Nueva York: O xford University Press. • Hoskin, G. et al. (2003). Colombia 2002. Elecciones, comportamiento electoral y democracia. Bogotá: Ediciones Uniandes. • Howel, S. & Day, C. (2000). Complexities of gender gap. The Journal of Politics. Vol, 62, No. 3 (Aug) 2000. Recuperado el 21 de Septiembre de 2010, de la base de datos de Jstor. • Kennedy et al (1998) Explaining the Gender Gap in U.S. Presidential Elections, 1980-1992. Political Research Quarterly, Vol. 51, No.2 (jun., 1998), pp. 311-339. Recuperado el 1 de M arzo de 2010, de la base de datos de Jstor. • Lamaitre, J. (2009). El derecho como conjuro: fetichismo legal, violencia y movimientos sociales. Bogotá: Siglo del Hombre Editores. • Lewis-Beck & Stegmaier (2007). Citizens and political behavior. En Dalton, R. & Klingemann, H. (Eds.). The Oxford Handbook of Political Behavior (pp. 3-29) Oxford; Nueva York: O xford University Press. • Lozada, L. (2001). Violencia y Elecciones en Colombia En año 2000. En Giraldo, F. et. al. (Eds.) Colombia: Elecciones 2000. Bogotá: Ediciones Uniandes. • M air, P. Left-Right Orientations. En Dalton, R. & Klingemann, H.(Eds.). The Oxford Handbook of Political Behavior (pp. 206-222) Oxford; Nueva York: Oxford University Press. • Niemi, R. & Wersberg, F. (2001). Controversies in voting behavior. Washington, D.C.: CQ Press.. 32.

(33) • Norris, P. (2007). New feminist challenges to the study of political engagement. En Dalton, R. & Klingemann, H. (Eds.). The Oxford Handbook of Political Behavior (pp. 724-743). Oxford; Nueva York: O xford University Press. • ____, __ & Inglehart, R. (1999). The Developmental Theory of the Gender Gap: Women and M en’s Voting Bahavior in Global Perspective. International Political Science Review. 21, (4) pp. 441-463. Recuperado el 1 de M arzo de 2010, de la base de datos Jstor. • Olivella, S. & Rodriguez J.C. (2009) Lo Espacial es Especial: La decisión de voto por proximidad en Colombia. En Botero, F. (Ed.), ¿Juntos pero no revueltos? Partidos, candidatos y campañas en las elecciones legislativas de 2006 en Colombia. Bogotá: Uniandes. • Pinzón de Lewin, P. & Rothlisberger, D. (1977). Participación política de la mujer. En León de Leal, M . (Dir.). La M ujer y el desarrollo en Colombia. (pp. 29-70) Bogotá: ACEP. • Rodríguez, J.C. & Seligson, M .. (2010). Cultura política de la democracia en. Colombia, 2010, Latin American Public Opinion Project (Lapop). Bogota: USAID. • Trevor, M . (1999). Political Socialization, Party Identification, and the Gender Gap. Public opinion quarterly. 63, (1) pp. 62-89. Recuperado el 3 de Octubre de 2010, de la base de datos de Jstor. • Wills, M .E. & Cardozo, F. (2010). Los partidos colombianos y la representación de las mujeres o (1990-2006). Revista Colombia Internacional, 71, 129-149.. 33.

(34) • ____, ___ & Bernal, A. (2003) M ujeres y política ¿en qué punto estamos?. En Hoskin, G (Cop.). Colombia 2002. Elecciones, comportamiento electoral y democracia. Ediciones Uniandes. Bogotá. • (2010, 15 de Febrero). Colombia tiene uno de los niveles más bajos de mujeres congresistas.. El. Espectador.. Recuperado. de. http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/articulo187886-colombia-tiene-unode-los-niveles-mas-bajos-de-mujeres-congresistas el 16 de Septiembre de 2010.. 34.

(35)

Referencias

Documento similar