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Vol. 21, núm. 4 (2006)

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Ingeniería hidráulica en México, vol. XXI, núm. 4, pp. 125-133, octubre-diciembre de 2006

Precio del agua para riego en México

en un contexto de eficiencia social

José Luis Montesillo-Cedillo

Instituto Mexicano de Tecnología del Agua

Víctor Herminio Palacio-Muñoz

Universidad Autónoma Chapingo, México

Se presenta una estimación del valor del producto físico marginal del agua utilizada para riego en México. Dicho valor, en ausencia de mercado, representa la contribución del agua al valor de la pro-ducción agrícola bajo la modalidad de riego y, en un contexto competitivo, debe ser igual al costo marginal del agua que, a su vez, es igual al precio. Este precio nos acerca a la eficiencia social y, no obstante la estructura monopólica del productor del agua, reduce su grado de monopolio. Se estimó una función producción del tipo Cobb-Douglas con información de 1960-1999, y los resultados se-ñalan que la contribución del agua al valor de la producción agrícola bajo la modalidad de riego, en promedio y en el país, es de 274.55 pesos de 1993 por cada diez mil metros cúbicos de agua. El modelo estimado es I(0).

Palabras clave:valor del producto físico marginal, costo marginal, precio, vector cointegrado, eficiencia social.

Contexto

Actualmente, México cuenta con 6.3 millones de hectá-reas abiertas al riego, de las cuales, 3.4 millones corres-ponden a 84 distritos de riego y 2.9 millones a 39,492 unidades de riego. A su vez, se tiene la infraestructura hi-droagrícola para regar esos 6.3 millones de hectáreas, por ello el país está ubicado en el sexto nivel mundial en este rubro. Sin embargo, en el año 2002 sólo se cose-charon 4.7 millones de hectáreas (CNA, 2004). Por otro lado, el país registra un nivel de precipitación pluvial me-dia anual de 771 mm, equivalente a 1,511 km3, de los que poco más del 70% se evapotranspira. El resto escu-rre por ríos, arroyos, o se infiltra al subsuelo y recarga los acuíferos. De manera que la disponibilidad natural me-dia total es de 476 km3(CNA, 2004). Es necesario acla-rar que dicha cifra considera únicamente el agua reno-vable, esto es, el agua de lluvia que se transforma en escurrimiento de agua superficial y en recarga de acuífe-ros. En general, de estos 476 km3se utiliza el 15%, salvo en el norte, centro y noroeste del país, donde se usa más del 40%, lo cual es considerado por la Organización de

las Naciones Unidas (ONU) como una fuerte presión sobre el recurso hídrico (CNA, 2004).

La disponibilidad natural de agua, y la dinámica po-blacional y económica de México son heterogéneas, ya que en la zona norte, centro y noroeste, donde se asien-ta el 77% de la población y se genera el 85% del PIB, sólo se tiene el 32% de la disponibilidad natural media de agua; mientras que el sureste registra una disponibili-dad natural media de agua siete veces mayor que el res-to del país.

Una clasificación útil del recurso, según el uso que se le dé, distingue entre usos fuera del cuerpo de agua o usos consuntivos —en los que el agua es transportada a su lugar de uso y la totalidad, o parte de ella, no regre-sa al cuerpo de agua— y usos en el cuerpo de agua o usos no consuntivos, en los cuales el agua se utiliza en el mismo cuerpo de agua o con un desvío mínimo, como en el caso de las plantas hidroeléctricas.

(2)

otro lado, se considera que los métodos de riego en más del 80% de la superficie son los tradicionales y que la eficiencia promedio en el uso del agua es de 46%. La problemática, según la Comisión Nacional del Agua (CNA), de las actividades de riego en el marco de la sus-tentabilidad es:

1. Extensión de la frontera agrícola sin considerar la vocación de la tierra.

2. Escasa capitalización de la mayoría de los usuarios. 3. Dificultad para controlar el volumen de agua entregado. 4. Tarifas insuficientes por los servicios de riego y de energía eléctrica para bombeo agrícola (PNH, 2001). Es necesario aclarar que las tarifas de riego que ac-tualmente pagan los usuarios no corresponden al precio del agua —equivalente al aporte marginal de dicho insu-mo a la producción agrícola bajo la insu-modalidad de rie-go— estimado en el presente trabajo, toda vez que las tarifas o cuotas están encaminadas a sufragar algunos gastos en los que incurre la asociación de usuarios y en-tregar parte de ellas a la CNA; el precio estimado en el presente trabajo responde a condiciones de eficiencia social en ausencia de mercado.

La problemática del sector agrícola de riego respec-to de la sustentabilidad se desprende de la falta de in-centivos económicos o a que los existentes no son los adecuados para un uso eficiente del agua. En este tra-bajo nos centraremos en la primera parte del último as-pecto (4), esto es, la insuficiencia de las tarifas por el servicio de riego, el cual es uno de los muchos factores que intervienen en el proceso de producción. Sin embar-go, dicho servicio no opera en mercado, lo que propicia la ineficiencia y la ineficacia en la aplicación. Además, explica los problemas 1 y 3 antes señalados.

En ausencia de mercado se imponen los deseos, ca-prichos y voluntades de quienes están en capacidad de decidir cómo, cuándo y cuánto cuesta el servicio de rie-go, que en la mayoría de los casos deciden, además, sacar el mayor provecho, a costa de sus representados y de los consumidores en general. En ausencia de mer-cado, el precio está en función de los costos de produc-ción. Sin embargo, cuando los costos dependen de es-tructuras monopólicas —como la producción de agua para riego— y objetivos múltiples —como las presas—, la subjetividad y discrecionalidad no permiten alcanzar la eficiencia social; pero la teoría económica proporciona la opción del valor de la productividad marginal de los fac-tores; en este caso, del servicio de riego.

El mercado, mediante los precios, es el mejor meca-nismo para asignar los recursos de la economía a la ac-tividad donde aportan los mayores beneficios. Empero,

en ausencia de mercado, la forma de acercarnos al pre-cio del agua de riego, reduciendo al mínimo el grado de monopolio y la discrecionalidad de la burocracia, es me-diante la estimación del valor del producto físico margi-nal del agua (curva de demanda) que, en un contexto competitivo, equivale a su costo marginal (curva de ofer-ta) y dicha igualdad propicia la eficiencia social.

Teoría del óptimo de W. Pareto

Abordar la teoría del óptimo de W. Pareto tiene como finalidad dar un soporte teórico y riguroso al concepto de eficiencia social. Así, a lo largo de este trabajo, eficiencia social tiene la connotación de Pareto. El óptimo de Pare-to está estrechamente relacionado con la teoría del equi-librio general. En este sentido, a continuación se exponen las condiciones necesarias y suficientes para la existen-cia de dicho equilibrio. Es conveniente aclarar que nues-tro objetivo no es hacer una reseña o dar una explicación detallada de la teoría del equilibrio general; nos centrare-mos sólo en cuestiones que permitan llegar a nuestro objetivo sin caer en detalles técnicos o teóricos.

La eficiencia económica en el sentido de Pareto se re-fiere a una eficiencia global. La eficiencia se alcanza tanto en la producción —precio del bien igual al costo medio total mínimo (CMTm)— como en el consumo —precio del bien igual a su costo marginal (Cmg)— y entre ambos (McConnel y Blue, 2000). Esta eficiencia conlleva al equi-librio general y se puede presentar en una economía per-fectamente competitiva o en una con competencia monopólica (Arrow y Hann, 1977). No obstante, común-mente se supone la existencia de una economía compe-titiva y todo lo que ella implica (rendimientos constantes a escala, divisibilidad de los factores productivos y de los productos, información perfecta, funciones de demanda y de oferta bien comportadas, etcétera).

Las condiciones que la economía debe cumplir para lograr la eficiencia son:

1. Una asignación eficiente de los factores productivos (eficiencia productiva).

2. Una distribución eficiente de la producción (eficiencia asignativa).

3. Una combinación eficiente de las dos anteriores; esto es, una eficiencia simultánea.

(3)

(recordemos que esto sólo es un ejemplo, porque existe el modelo teórico del equilibrio general conocido como

HxMxN; una explicación simple de este modelo se

en-cuentra en Koutsoyiannis, 1985).

La TmgsTdice cómo se transforma un bien en otro mediante la reasignación de los factores productivos. Por su parte, la tasa marginal de transformación entre los insumos Wy H(TmgTW, H) es:

Igualmente:

y como en un contexto competitivo el productor maxi-miza sus ganancias cuando el precio de su producto es igual al costo marginal de largo plazo, se tiene que:

En consecuencia:

Esto es, la pendiente de la curva de posibilidades de producción también es igual al precio de los bienes que se producen en cada una de las actividades económicas. La eficiencia en el consumo se logra cuando la tasa marginal de sustitución entre los bienes Wy H(TmgsW,H) de los distintos consumidores es igual al cociente de los precios de dichos bienes. Es decir:

La eficiencia simultánea entre producción y consumo se desprende de las ecuaciones (3) y (4). Así se tiene que:

La ecuación (6) resume las condiciones para al-canzar la eficiencia económica en el sentido de Pareto o las condiciones de equilibrio general en un contexto competitivo.

La TmgTW,H indica la tasa a la cual un bien puede transformarse en otro y la TmgsW,H señala la tasa a la cual los consumidores están dispuestos a intercambiar un bien por otro; ambas son iguales al cociente de los precios de mercado de dichos bienes. Sin embargo, lo importante en este punto es la igualdad entre ambas tasas de sustitución, porque ellas garantizan la existen-cia de la eficienexisten-cia soexisten-cial o del equilibrio general.

La eficiencia en el sentido de Pareto se define como aquella situación en la que es imposible mejorar la situa-ción económica de alguien (demandante u oferente) sin empeorar la de otro y esta situación se presenta cuando se cumplen las tres condiciones anteriores, es decir, cuando se satisface la ecuación (6). La eficiencia social en el sentido de Pareto proporciona una manera objeti-va de medir o de saber si la economía es eficiente o no, y si no lo es nos permite hacer sugerencias para lograr-lo; además, dichas condiciones garantizan la obtención del máximo nivel de bienestar social.

El óptimo de Pareto y los precios

El cumplimiento de las condiciones para alcanzar la efi-ciencia social o el óptimo de Pareto permiten obtener el precio de todos los bienes producidos en la economía y de todos los insumos utilizados en la producción. No obstante, para los fines de este trabajo, son necesarios sólo los precios de los insumos, ya que estamos abor-dando la formación del precio del agua como insumo en la agricultura de riego; en ellos se centra la atención.

Los productores de cualquier bien o servicio deman-dan insumos para llevar a cabo la producción con la finalidad de maximizar utilidades. La maximización de las utilidades implica producir al menor costo posible y esto se logra cuando la TmgT es igual al cociente del precio de los insumos, es decir, cuando se cumple la ecuación (6).

Si Πse refiere a los beneficios; Qal volumen físico de

la producción; Pqal precio del producto; Hy Wson los insumos productivos tierra y agua, respectivamente, y wi es el precio de los insumos i, donde i= Hy W, entonces el problema de maximización de Pse puede plantear de la siguiente manera:

La ecuación (7) se puede representar como:

TmgsT w wwH

=

W H TmgT , = − dW

   

 

dH

W H H

W

TmgT dH

dW CmgCmg

, = −    

  =

W H H

W H W

TmgT Cmg Cmg PP

, = =

H H

Cmg =P

W W

Cmg =P

(1)

(2)

(3)

(4)

W H W

H

Tmgs P

P

, = (5)

W H W H W

H

TmgT Tmgs P

P

, = , = (6)

máx

Q H W P Q w W w Hq w H

sa Q f W H

, ,

, ( , )

Π

= − −

=

(7)

max

Q H W, , P f W H w W w Hq w H ( , )

(4)

En un contexto competitivo se tiene que Pq, wWy wH están dados por el mercado. Así, las condiciones de pri-mer orden para la maximización de los beneficios son:

Es necesario destacar que representa el produc-to físico marginal del insumo i(Pmgi); de este modo, de las ecuaciones (9) y (10) se desprende que, en equili-brio, dicho Pmgies igual al cociente del precio del factor ientre el precio del producto final (Pq); el Pmgde cada insumo es igual a su precio real y equivale a la tasa mar-ginal de sustitución técnica (TmgsT), esto es:

Por su parte, debido al supuesto de una economía desenvuelta en un contexto competitivo, los precios, tanto de los productos como de los insumos, están da-dos por el mercado y el productor demandará cada in-sumo productivo hasta donde el valor de su producto físico marginal sea igual a su costo marginal, que, a su vez, es igual al precio del insumo, lo cual está represen-tado por las ecuaciones (9) y (10).

En suma, si en México se instrumentara una política de precios aplicable al agua para uso agrícola, lo mejor sería hacerlo bajo un contexto de eficiencia social, pues-to que el precio se inferiría de las contribuciones del agua hechas a la conformación del valor total de la pro-ducción agrícola, lo cual es igual al producto físico mar-ginal del agua en la actividad agrícola multiplicado por el precio de mercado del producto. Sólo así se fomentará la eficiencia tanto en el uso del recurso hídrico como en su producción.

Estimación del valor del producto físico marginal del agua utilizada en el riego en México en el ámbito nacional

La estimación del Pfmgw se llevó a cabo mediante un modelo econométrico de una función producción del tipo Cobb-Douglas. Cabe señalar que las estimaciones econométricas son estadísticas (no proporcionan valo-res únicos para la variable explicada valo-respecto de la(s) variable(s) explicativa(s), pero sí es precisa en términos probabilísticos). De ahí que a dicha función se le

agre-gue un término de error o perturbación (ε) para calcular

sus parámetros. Esto es:

Donde Qrepresenta la producción (variable explicada); H es el número de hectáreas (variable explicativa); W, el volumen de agua suministrado para riego (variable expli-cativa); γ, el parámetro de eficiencia; αy β, los parámetros

de la función de producción y la suma de ellos dan cuenta de los rendimientos de escala (se espera que am-bos sean positivos); ε, un término de perturbación o error

con media cero y varianza constante (Maddala, 1996). Si bien la función producción Cobb-Douglas tiene la limitación de elasticidad de sustitución unitaria entre los factores productivos, su elección y el número de varia-bles explicativas incorporadas en el presente trabajo, aparte de las limitaciones de información disponible para el sector agrícola bajo la modalidad de riego en Mé-xico, responden a los criterios de elección de la forma funcional, a saber: parsimonia en los parámetros, facili-dad en la interpretación, robustez interpolativa y robus-tez extrapolativa (Fuss et al., 1978).

La parsimonia en los parámetros se refiere a que la cantidad de ellos no debe exacerbar los problemas de dependencia lineal, muy comunes en la estimación de las funciones de producción, sobre todo si el tamaño de la muestra es pequeño. Es más fácil analizar los re-sultados cuando los parámetros tienen una interpreta-ción económica intrínseca e intuitiva, para lo cual la estructura funcional debe ser clara. La robustez interpo-lativa exige que la forma funcional sea bien comportada y que mantenga consistencia con las hipótesis, tales como un producto marginal positivo o convexidad de la función. Además, si se quiere corroborar numéricamente los resultados, la forma funcional debe admitir las trans-formaciones de cálculo para dicho propósito. La robus-tez extrapolativa exige que la forma funcional sea com-patible con el mantenimiento de las hipótesis, más allá del tamaño de muestra considerado. Este es un criterio particularmente importante en la aplicación de proyec-ciones (forecasting).

La ecuación (12) es no lineal —se puede estimar tal cual (de manera no lineal)—, pero se puede linealizar al aplicarle logaritmos naturales. Al sacar logaritmos nepe-rianos se tiene:

donde qes el logaritmo natural de Q; h, el de H; w, el de W; g, el de γ; y ues el término de perturbación y está nor-∂

∂ = ∂

∂ − = →

∂ ∂ = Π

W Pq Wf ww 0 Pq Wf ww

∂ ∂ =

∂ − = →

∂ ∂ = Π

H Pq Hf wH 0 Pq Hf wH

TmgsT Pmg PmgwH ww

w H

≡ =

Q H W= u > >

γ ε

α β

α β

0 y 0

δ δ

f xi

(9)

(10)

(11)

(12)

(5)

malmente distribuido con media cero y varianza cons-tante. En este caso, los parámetros αy βse pueden

in-terpretar como elasticidades (Gujarati, 1997); es decir, α

nos indica en cuánto varía la producción en términos porcentuales al cambiar el insumo hen 1%, mantenien-do constante w; y β, en cuánto varía la producción al

mo-dificar el insumo wen 1%, manteniendo constante h. El método de los mínimos cuadrados ordinarios (MCO) persigue minimizar los errores (dentro de la mues-tra) elevados al cuadrado, es decir, minimizar u2. Para ello, la ecuación (13) se puede representar en notación matricial como:

donde u* (el asterisco significa estimado) es un vector columna de nx1; q, de nx1; X, de nx2 (contiene las varia-bles explicativas hy w); ϕ* es un vector columna de 2x1.

En consecuencia, la minimización de los errores al cua-drado, en notación matricial, es:

La ´ significa transpuesta. Se deriva la ecuación (15) respecto de ϕ* y se obtiene:

La ecuación (16) se iguala a cero y se eliminan térmi-nos comunes para obtener la ecuación (17):

En consecuencia, si la matriz inversa de (X´X) existe [(X´X)–1], los parámetros de interés se obtienen de la ecuación (18):

Para que el modelo estimado sea no rechazado debe ser sometido a una batería de pruebas que muestren evidencia estadística acerca de su robustez. Dentro de ellas están la de homoscedasticidad, multicolinealidad, autocorrelación de primero y segundo órdenes, especifi-cación funcional, estacionariedad y normalidad, entre otras (Koutsoyiannis, 1985; Johnston y DiNardo, 1997). Una vez estimados los parámetros de la función Q = γHαWβεu, se saca la primera derivada de dicha fun-ción respecto de Wpara obtener el valor del producto fí--sico marginal del agua, esto es:

donde Q testada representa el promedio de la produc-ción agrícola de riego durante el periodo bajo estudio; y Wtestada, el promedio de agua suministrado.

La ecuación (19) proporciona la contribución del agua al valor de la producción agrícola bajo la modali-dad de riego en términos porcentuales, aun en ausencia de mercado para el agua de riego, y equivale a su precio en un contexto de eficiencia social (Mundlak, 2000).

Valor del producto físico marginal del agua en la agricultura de riego a escala nacional

Para la estimación del producto físico marginal del agua (Pfmgw) que se utiliza en la agricultura de riego en Méxi-co a escala nacional, se partió de una función produc-ción tipo Cobb-Douglas, la cual ha sido utilizada amplia-mente en estimaciones similares en los Estados Unidos de América (Gibbons, 1987). Esto es:

donde Qrepresenta el índice del volumen físico de pro-ducción agrícola de riego (miles de pesos de 1993); H es el índice físico del número de hectáreas de riego cose-chadas; W, el índice físico del volumen de agua sumi-nistrado (miles de metros cúbicos); γ, el parámetro de

eficiencia; αy βson los parámetros de la función de

pro-ducción y la suma de ellos da cuenta de los rendimien-tos a escala; εes un término de perturbación o error con

media cero y varianza constante.

La información recabada para llevar a cabo la esti-mación de los parámetros de la función producción nacional corresponde al periodo 1960-1999 y se encuen-tra en el cuadro 1.

Las variables Q, Hy Wson I(1), es decir, los vectores están cointegrados. La cointegración se refiere al núme-ro de diferencias necesarias para hacer que una serie de tiempo sea estacionaria. Una serie es estacionaria o rui-do blanco cuanrui-do su media y su varianza son constan-tes en el tiempo y el valor de la covarianza depende de la distancia entre las observaciones (Charemza y Dead-man, 1992). En consecuencia, existe una relación de equilibrio o de largo plazo entre las variables involucra-das en el modelo (el modelo estimado es I(0)).

Las estimaciones econométricas se realizaron con el programa E-Views, versión 3.1. La función producción propuesta se estimó mediante MCO en forma de logarit-mos, esto es:

u*= − ϕq X * (14)

u u q X q X

q q X q X X

′ = − ′ −

= ′ − ′ ′ + ′ ′

* * ( *) ( *)

* * *

ϕ ϕ

ϕ ϕ ϕ

2

δ

δϕ ϕ

u uX q X X = − ′ + ′ *

*

* 2 2 *

(X X′ ) *ϕ = ′X q (17)

ϕ*=(X X X q′ )−1 ′ (18) (15)

(16)

δ δ β

Q W = WQ

   

 (19)

Q H W= u > >

γ ε

α β

α β

(6)

q = g+ αh+ βw+ u

Sin embargo, h y w registraron dependencia lineal significativa. Así lo pone de manifiesto el coeficiente de correlación simple entre todas las variables incluidas en el modelo (véase cuadro 2); por ello, la función produc-ción propuesta se estimó en su forma intensiva, lo cual implica rendimientos constantes a escala (α+ β=1). En

el análisis de la función de producción se utilizan amplia-mente funciones homogéneas de primer grado o de ho-mogeneidad lineal (Intriligator, 1990).

La forma intensiva de la función producción estima-da es:

LQW= g+ α(LHW) + u

Cuadro 1. Información utilizada en la estimación de los parámetros de la función de producción de la actividad agrícola bajo la modalidad de riego en México en el ámbito nacional (base 1993).

Año Índice físico del volumen Índice de las hectáreas de producción agrícola Índice físico del volumen de producción agrícola cosechadas bajo la modalidad de riego de agua utilizado

1960 21.34 33.60 45.79

1961 25.57 40.93 46.73

1962 25.37 37.90 49.42

1963 22.96 34.97 52.32

1964 27.66 40.85 59.31

1965 29.02 41.74 60.79

1966 29.22 41.03 62.74

1967 30.32 41.83 63.21

1968 33.99 45.49 64.69

1969 33.33 48.45 64.49

1970 35.79 48.03 67.24

1971 38.09 48.75 72.33

1972 36.41 52.61 71.39

1973 43.18 54.87 73.96

1974 45.56 59.09 75.64

1975 43.57 61.27 76.12

1976 42.82 57.38 75.42

1977 76.02 89.19 74.70

1978 88.45 95.80 90.03

1979 88.84 99.47 84.62

1980 85.43 91.17 93.02

1981 88.01 99.81 100.26

1982 78.98 100.46 95.10

1983 90.35 124.23 98.06

1984 95.16 120.64 101.15

1985 91.51 105.08 106.75

1986 86.80 101.59 101.16

1987 71.76 98.22 103.94

1988 73.28 94.95 98.46

1989 88.02 104.04 97.04

1990 85.82 98.29 106.15

1991 95.60 102.02 106.33

1992 90.83 99.59 98.72

1993 100.00 100.00 100.00

1994 98.12 107.63 100.90

1995 87.30 98.62 101.91

1996 86.02 98.79 103.13

1997 84.06 102.69 103.51

1998 90.71 97.27 104.07

1999 97.79 94.30 104.64

Elaboración propia con base en información de INEGI.

Fuente: INEGI, Estadísticas históricas de México. D.C., enero de 1999.

(7)

Cuadro 4. Prueba de correlación serial de segundo orden de Breusch-Godgrey.

Estadístico F 1.539120 Probabilidad 0.229148

R2 3.237786 Probabilidad 0.198118

Cuadro 5. Prueba de ARCH de heteroscedasticidad.

Estadístico F 0.600658 Probabilidad 0.443388

R2 0.623623 Probabilidad 0.429704

Cuadro 6. Prueba de heteroscedaticidad de White.

Estadístico F 1.097816 Probabilidad 0.344507

R2 2.241871 Probabilidad 0.325975

Cuadro 7. Prueba de especificación funcional de Ramsey (RESET 1).

Estadístico F 2.323300 Probabilidad 0.136435

R2 2.506520 Probabilidad 0.113376

donde LQW= (LQLW) y LHW= (LHLW), la L prece-dente significa logaritmo natural, ambas son I(0). Los re-sultados de la estimación son:

LQW= –0.156 + 0.9264 LHW t (–1.607) (8.28) R2= 0.935

F = 258.09 D.W= 1.87

En términos generales, no existe evidencia estadís-tica para no aceptar el modelo y los resultados que pro-porciona, pues el R2 mide la proporción del total de la variación de la variable explicada, representada por la variación de las variables explicativas; es una medida de ajuste del modelo (Greene, 1992) y es cercano a uno. Asimismo, el estadístico de Durbin-Watson (D-W) confir-ma la inexistencia de autocorrelación serial de primer orden y el estadístico Fcorrobora la relevancia conjunta de las variables explicativas. Por su parte, las pruebas de normalidad, de correlación serial de segundo orden, de ARCH, de heteroscedasticidad-White y la de Ramsey (especificación funcional) ponen de manifiesto la robustez de los resultados del modelo estimado y se presentan a continuación.

Los parámetros estimados de la función de produc-ción, de acuerdo con los resultados obtenidos, para la agricultura de riego en México, en el nivel nacional, son:

Q= 0.833 H0.926W0.074

El valor del producto físico marginal del agua utiliza-da en la agricultura de riego en México, en el ámbito nacional, representa, en promedio, el 5.69% del valor de la producción, equivalente a $274.552 de 1993 por cada diez mil metros cúbicos de agua, pues el promedio de Q es 64.57 y el de Wes 83.88, observados durante el perio-do bajo estudio, desde 1960 hasta 1999.

Puente-González (2001) señala que una primera aproximación al precio de equilibrio del agua para riego representa el 7% del valor total de la producción del con-junto de los cultivos registrados en el año agrícola ante-rior, en el distrito de riego río Yaqui. Su propuesta se des-prende “de una regla empírica de fácil aplicación”.

El monto estimado del valor del producto físico mar-ginal por cada diez mil metros cúbicos de agua repre-senta el costo marginal en el que incurre o debe incurrir el productor de dicho insumo agrícola en un contexto de eficiencia social, es decir, eficiencia asignativa y produc-tiva; a su vez, ausencia del poder de monopolio que acentúa la ineficiencia a costa del bienestar social. En México se ha calculado el costo del agua para riego (Santos, 1998), el cual no es comparable, por metodolo-gía, con el aporte marginal del agua al valor de la pro-ducción agrícola.

El factor de corrección de error (FCE) de la función de producción estimada para la agricultura de riego en Mé-xico indica que los cambios de corto plazo en LHW tienen efectos positivos significativos en LQ, y alrededor del 0.307 de la discrepancia entre el valor de LQactual y el valor de largo plazo o de equilibrio es eliminado o co-rregido cada año. Los resultados de la estimación del FCE son los siguientes:

Cuadro 2. Coeficientes de correlación simple de las variables involucradas en la función de producción estimada.

LQ LH LW

LQ 1 0.9879 0.9554

LH 0.9879 1 0.9487

LW 0.9554 0.9487 1

0 2 4 6 8 10

-0.15 -0.10 -0.05 0.00 0.05 0.10 0.15

Series: Residuals Sample 1961 1999 Observations 39

Mean 1.34E-10

Median -0.010398

Maximum 0.142947

Minimum -0.161158

Std. Dev. 0.072496

Skewness -0.065985

Kurtosis 2.483382

Jarque-Bera 0.462005 Probability 0.793737

(8)

LQ= 0.0107 + 0.96 LHW– 0.307ε(–1)

t (0.94) (9.28) (-2.49) R2= 0.69

En estos resultados se observa que el coeficiente de

LHW es 0.96, cercano a 1, lo cual sugiere que LQ se

ajusta a su senda de crecimiento de largo plazo luego de una perturbación.

Conclusiones y perspectivas

En ausencia de mercado de un factor productivo como el agua de riego en México es mejor acercarnos a su precio mediante la eficiencia productiva, que dejarlo a voluntades burocráticas y políticas. Las autoridades del agua en México deben coadyuvar a alcanzar la eficien-cia soeficien-cial, para ello, en auseneficien-cia de mercado para el agua de riego, deben incrementar la cantidad, calidad y periodicidad de la información pertinente, con la finali-dad de mejorar los resultados de modelos como el pre-sente, y acercarnos más a la eficiencia social.

El valor del producto físico marginal del agua repre-senta, en ausencia de mercado, el costo de producción de un productor eficiente en ausencia de prácticas mo-nopólicas y de estructuras burocráticas que nos alejan de la eficiencia social. En el presente trabajo, el modelo estimado para obtener el valor del producto físico margi-nal del agua utilizada en el riego en México es en el ám-bito nacional. Sería conveniente estimar dicho modelo con base en datos regionales, estatales, por distrito de riego, unidad de riego para el desarrollo rural, por ciclo y por cultivo, para poder afinar los resultados aquí obteni-dos y reducir al mínimo las distorsiones de precios deri-vadas de la ausencia de mercado.

Ante el auge de la política pública encaminada a de-jar “casi todo” a las leyes del mercado, se torna necesa-rio avanzar en el conocimiento de qué tipo de bien es el agua para riego, al amparo de la teoría económica, y qué propiedades económico-sociales le otorga la socie-dad, propiedades plasmadas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y así no dejar duda alguna acerca de quién y cómo debe financiarse su pro-ducción y conservación.

Agradecimiento

Los autores agradecen los comentarios, observaciones y sugerencias de Patricia G. Herrera-Ascencio, que en mucho contribuyeron a mejo-rar el contenido de este artículo; no obstante, los errores, que segura-mente persisten, son responsabilidad exclusiva de los autores.

Recibido: 04/03/2005 Aprobado: 02/02/2006

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(9)

Abstract

MONTESILLO-CEDILLO, J.L. & PALACIO-MUÑOZ, V.H. Irrigation water price in Mexico in a context of social

effi-ciency.Hydraulic engineering in Mexico(in Spanish). Vol. XXI, no. 4, October-December, 2006, pp. 125-133.

This document presents an estimation of the value of the marginal physical product of water used for irrigation in Mexico. Outside a market context, this value represents the contribution of irrigation water to the agricultural pro-duction value; in a competitive context, it must be equal to the marginal cost of water, which, in turn, equals water price. This price takes us very close to social efficiency, thus reducing the monopolic structure of the water sector. A production function of the Cobb-Douglas type using data from the 1960-1999 period was calculated. Results show that contribution of irrigation water to the value of the agricultural production, as an average at national level, equals 274.55 pesos (at 1993 rate) every ten thousand cubic meters of water. The calculated model is I(0).

Keywords:value of the marginal physical product, marginal cost, price, cointegrated vector, social efficiency.

Dirección institucional de los autores:

Jose Luis Montesillo-Cedillo

Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, Paseo Cuauhnáhuac 8532, Progreso, Jiutepec, Morelos, México, C.P. 62550, teléfono: + (52) (777) 329 3675, [email protected]

Víctor Herminio Palacio-Muñoz

Centro de Investigaciones Económicas,

Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y la Agricultura Mundial, Universidad Autónoma Chapingo,

Referencias

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