El combate de Barranca Seca

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EL COMBATE DE BARRANCA SECA

Miguel A. Sanchez Lamego

Academia Nacional de Historia

Al d?a siguiente de la jornada del 5 de mayo de 1862, los franceses permanecieron quietos en su campamento de Ama lucan, en tanto que el cuerpo de Ej?rcito de Oriente proce di? a levantar el campo de batalla. Ese d?a 6, en la ma?ana, entraron a Puebla las brigadas O'Hor?n y Carbajal, que el d?a anterior hab?an sido destacados por el general Zaragoza hacia el rumbo de Atlixco e Iz?car de Matamoros, para fijar a la partida reaccionaria del general M?rquez e impedir que ?sta se uniera a los franceses en esos d?as; y por la tarde, hizo su entrada procedente de M?xico, la brigada Antill?n, cons tituida por elementos de la Guardia Nacional del Estado de Guanajuato, que hab?a sido enviada por el gobierno general,

para reforzar al cuerpo de Ej?rcito de Oriente (estas ?ltimas tropas, a?n cuando hab?an forzado su marcha, no pudieron llegar antes a Puebla).

El d?a 7, ante la pasividad de los franceses, contando ya con un efectivo mayor y en cumplimiento de ?rdenes del Ministerio de Guerra, el general Zaragoza dispuso que la

brigada Carbajal, m?s el regimiento de caballer?a del coro nel Miguel Ameche marcharan con rumbo a Amozoc (sobre

el camino a Veracruz a unos 15 kms. al oriente de Puebla), para hostilizar a los invasores por su retaguardia. Sin embar go, esta operaci?n no se pudo llevar a la pr?ctica, porque

el d?a 6, a las cuatro y media de la ma?ana, la mayor parte de la guarnici?n del fuerte de San Carlos de Perote, unos 300 hombres encabezados por el teniente coronel de artiller?a Ignacio Echegaray, desconocieron al gobierno juarista y des pu?s de poner preso al comandante militar de la fortaleza, general Francisco Paz, abandonaron el lugar y se dirigieron a Orizaba, llevando consigo una bater?a de artiller?a de cam pa?a, para unirse a los invasores por intermedio del general reaccionario Jos? Ma. G?lvez. El d?a 7 en la tarde, al tener conocimiento de lo anterior, el general Zaragoza le orden? entonces al general Carbajal, que en lugar de hostilizar la retaguardia de los invasores como se le ten?a prevenido, con los elementos que ten?a a sus ?rdenes, el 8 por la ma?ana muy temprano saliera en pos de aquellos rebeldes; as? lo

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hizo ?ste jefe y el 10 siguiente les dio alcance en la ca?ada de Ixtapa, donde despu?s de dos horas de combate los dispers? totalmente, recuperando las piezas de artiller?a que por or den superior fue a devolver hasta Perote.

Mientras esto suced?a, el general Zaragoza, la ma?ana del d?a 8 llev? a cabo una revista de sus tropas en el llano situa do al oriente de la ciudad de Puebla, a la vista de los fran

ceses, quienes no s?lo no se animaron a entablar una batalla campal, sino que a las dos de la tarde de ese d?a iniciaron un movimiento retr?grado hacia el oriente, yendo a pernoc

tar esa noche al pueblo de Amozoc, lugar en donde perma necieron los d?as 9 y 10 para trasladarse el n al pueblo de Tepeaca, (15 kms. al oriente de Amozoc). Seg?n el diario

de operaciones del cuerpo de Ejercito de Oriente, el 9 los franceses se movieron de Amozoc a Tepeaca, lugar donde per manecieron los d?as 10 y 11.

El d?a 10 el general Zaragoza dio nueva organizaci?n a su cuerpo de ej?rcito: el 11 recibi? noticias del triunfo alcan zado por el general Carbajal en la Ca?ada de Ixtapa y en

tonces, el 12 en la ma?ana, parti? de Puebla en pos de los franceses rindiendo la jornada en Amozoc. Los franceses por su parte ese d?a 12 se movieron de Tepeaca para Acatzingo

(unos 12 kms. al oriente de Tepeaca).

Con su nueva organizaci?n, el cuerpo del Ej?rcito de Oriente con efectivo aproximado de 7 500 individuos de tropa,

qued? formado como sigue:

I. MANDO

Comandante en jefe, general de Brig. Ignacio Zaragoza. Cuartel maestre, general de Brig. Francisco Mej?a.

Comdte. general de artiller?a, Corl. graduado, Cap. Zeferino Rodr?guez. Comdte. general de ingenieros, Corl. Joaqu?n Colombres.

II. TROPAS

1. Divisi?n de Infanter?a "Berrioz?bal", al mando del general de Brig. Felipe B. Berrioz?bal, compuesta de tres brigadas, como sigue:

a) Brigada "Antill?n'* (Gral. Grad. Corl. Florencio Antill?n). 1er. Batall?n ligero de Guanajuato.

31? Batall?n ligero de Guanajuato. 69 Batall?n ligero de Guanajuato.

b) Brigada "O'Hor?n" (Gral. Grad. Corl. Tom?s O'Hor?n). 1er. Batall?n ligero de Toluca.

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2? Batall?n ligero de Toluca. 3<? Batall?n ligero de Toluca. Batall?n fijo de Veracruz.

c) Brigada "D?az" (Gral. Grad. Corl. Porfirio D?az). Batall?n "Guerrero" de Oaxaca.

Batall?n "Morelos" de Oaxaca.

Batall?n i9 de Guardia Nacional de Oaxaca. Batall?n 6e? de Guardia Nacional de Oaxaca.

2. Divisi?n de Infanter?a "Negrete*', al mando del Gral. de Brig. Mi guel Negrete, compuesta de 3, brigadas, a saber:

a) Brigada "Lamadrid" (Gral. Grad. Corl. Francisco Lamadrid). Batall?n rifleros de San Luis.

Batall?n "Reforma".

Batall?n de zapadores de San Luis. 1er. Batall?n ligero de.San Luis. 2? Batall?n ligero de San Luis.

b) Brigada "Rojo" (Gral. Grad. Corl. Jos? Mariano Rojo). Piquete del batall?n fijo de Morelia.

Piquete del batall?n tiradores de Morelia. Piquete del batall?n cazadores de Morelia. Batall?n "Hidalgo" de Morelia.

Batall?n rifleros de M?xico.

49 Batall?n de Guardia Nacional de Puebla.

c) Brigada "Alatorre" (Gral. Grad. Corl. Francisco Alatorre). Batall?n mixto de Quer?taro.

69 Batall?n de l?nea.

29 Batall?n de Guardia Nacional de Puebla. 69 Batall?n de Guardia Nacional de Puebla.

3. Brigada de Caballer?a "Alvarez" (Gral. Grad. Corl. Antonio ?lvarez). Cuerpo carabineros a caballo.

Escuadr?n lanceros de Toluca. Escuadr?n lanceros de Oaxaca.

4. Brigada de caballer?a "Carbajal" (Gral. Grad. Corl. Antonio Car

bajal).

1er. Cuerpo lanceros de Morelia. 59 Cuerpo de polic?a.

Escuadr?n lanceros de Quezada. 1er. Cuerpo cazadores a caballo. Cuerpo de exploradores.

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5. Secci?n "Cu?llar" (Corl. Ignacio Cu?llar), compuesta de: 1er Escuadr?n exploradores del Ej?rcito.

2*? Escuadr?n exploradores del Ej?rcito.

6. Artiller?a.

Tres y media bater?as de batalla y dos de monta?a.

El d?a 13 el Cuerpo de Ej?rcito de Oriente, march? de Amozoc hasta las cercan?as de Acatzingo, pero s?lo la brigada "?lvarez" y la secci?n "Cu?llar" llegaron a este lugar, pues

la infanter?a y la artiller?a contramarcharon para pernoctar en Tepeaca: los franceses se desplazaron de Acatzingo a Que cholac (15 kms. al sureste de Acatzingo).

El 14 la divisi?n "Berrioz?bal" con la artiller?a y el cuar tel general, se movieron para Tecamachalco (25 kms. al sur este de Tepeaca); la divisi?n "Negrete" march? para Acat zingo y la caballer?a fue enviada hacia adelante, para que hostilizara a los franceses por su retaguardia; ?stos a su vez, este d?a se movieron de Quecholac a San Agust?n del Palmar (22 kms. al sureste de Quecholac).

El 15 la divisi?n "Berrioz?bal" y la artiller?a permanecie ron en Tecamachalco, en tanto que la divisi?n "Negrete" se traslad? a Quecholac; la brigada "?lvarez" parece que lleg? hasta las cumbres de Ac?ltzingo, en donde llev? a cabo algunas talas sobre el camino para obstaculizar el despla zamiento de los franceses y la secci?n "Cu?llar" qued? ex plorando el camino entre Tecamachalco y San Agust?n del Palmar; los franceses este d?a se desplazaron de San Agust?n del Palmar a la Ca?ada de Ixtapa (unos 18 kms. al sureste de San Agust?n del Palmar).

El 16 la divisi?n "Berrioz?bal" y la artiller?a permane cieron en Tecamachalco y la divisi?n "Negrete" se movi? para San Agust?n del Palmar. Como se recibieron informes en el sentido de que la partida reaccionaria del general Leonardo M?rquez (fuerte en unos 2 500 jinetes), que a toda

costa quer?a unirse a los franceses, se hab?a movido de Iz?car de Matamoros con rumbo a Orizaba y que el 14 hab?a pa

sado por Molcaxoc (25 kms. al sur de Tepeaca) y el 15 por Ixcaquixtla (45 kms. al poniente de Tehuac?n), el general Zaragoza supuso que este d?a 16 llegar?a a Tehuac?n o po dr?a atacar su l?nea de comunicaciones con Puebla, al po niente de Tecamachalco y dispuso, en consecuencia, que la brigada "Carbajal" que se hab?a incorporado en San Agust?n del Palmar, fuera a situarse en el pueblo de Chapulco (sobre

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el camino de Tehuac?n a Puente Colorado, a unos 20 kms. al norte de aquel puente), para evitar que impunemente los reaccionarios pudieran pasar de Tehuac?n a Puente Colorado y de all? a Acultzingo y Orizaba y que la secci?n "Cu?llar" se colocara a retaguardia del cuerpo de Ej?rcito de Oriente y vigilara el camino entre Tecamachalco y Puebla. Los fran ceses por su parte, se movieron de la Ca?ada de Ixtapa para Acultzingo (a 15 kms. al oriente de la Ca?ada de Ixtapa), bajando con mucho cuidado y trabajo las Cumbres, logrando despejar el camino, que ten?a algunos obst?culos artificiales acumulados por la caballer?a del general ?lvarez y los veci nos de aquellos lugares.

El 17 la divisi?n "Berrioz?bal" se movi? hasta San Agust?n del Palmar; la divisi?n "Negrete" se pas? a la Ca?ada de

Ixtapa, la brigada "?lvarez" a Puente Colorado, lugar de donde part?a el camino a Tehuac?n, pasando por Chapulco;

la brigada "Carbajal" permaneci? en Chapulco y la secci?n "Cu?llar", en Tecamachalco. Como el general Zaragoza supo hacia el medio d?a que el general M?rquez, la ma?ana de ese d?a, hab?a partido de Tehuac?n con rumbo a Orizaba, siguiendo caminos extraviados a trav?s de la Sierra de las Cumbres de Mexicatepec, la cual limita por el sur la lla mada ca?ada de Acultzingo, dispuso que la divisi?n "Negre te", la tarde de este mismo d?a, se pasara a Puente Colorado y que la brigada "?lvarez", se moviera para Acultzingo. Esta ?ltima unidad inici? su desplazamiento, hasta el d?a si guiente a las cinco de la ma?ana y bajo el mando inmediato del general de Brigada Santiago Tapia, cuartel maestre del

cuerpo de Ej?rcito de Oriente desde el d?a 12, a quien en carg? el general Zaragoza, hiciera lo que conviniese para impedir que la partida del general M?rquez se uniera a los franceses. ?stos, por su parte, este d?a 17 se movieron de

Acultzingo a la hacienda de Tecamalucan (a 15 kms. al

noreste de Acultzingo y 18 al suroeste de Orizaba).

Los traidores, efectivamente, se desplazaron el d?a 17 de Tehuac?n hacia Orizaba a trav?s de la sierra y hacia las

cinco de la tarde, despu?s de una marcha penos?sima, co menzaron a llegar al rancho del Potrero, situado en el fondo

de una entrante de la Sierra de Mexcatepec, llamado de la Barranca Seca, casi al pie de la ladera norte de esta serran?a y alejado a unos 6 kms. al sureste de Acultzingo (por all? baja la vereda escabrosa, que viniendo de Tehuac?n, pasa por el pueblecillo de Maderas y siguiendo por el fondo del entrante antes mencionado, viene a unirse a la carretera Acultzingo-Orizaba, como a un kil?metro al noreste de la

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Venta de San Diego, la cual dista unos i 500 mts. al noreste del pueblo de Acultzingo). El general M?rquez se adelant?

a sus fuerzas con un grupo de ayudantes y en Tecamalucan se le present? al general Lorencez como a las cinco de la tar de, para continuar despu?s hasta Orizaba y presentarse con el general Juan N. Almonte. Antes de partir para Orizaba, el general reaccionario le orden? al general Jos? Domingo He rr?n, que tomara el mando de las tropas y que pasara la no che en el Potrero, para continuar al d?a siguiente sobre

Orizaba.

El d?a 18 por la ma?ana, el general Lorencez se movi? con sus tropas para Orizaba y al llegar al Ingenio (unos 10 kms. al noreste de Tecamalucan y como a 8 kms. al suroeste de Orizaba) dej? al 99o regimiento de infanter?a de l?nea del Corl. L'Heriller con dos piezas de artiller?a de monta?a, para que ayudara en caso necesario a las fuerzas del general M?r quez, ya que ?ste le inform? el d?a anterior, que ten?a cono cimiento de que las tropas mexicanas del general Zaragoza, estaban bajando por las cumbres de Acultzingo para impedir la incorporaci?n de sus fuerzas al cuartel general invasor en

Orizaba.

Efectivamente, la brigada "Alvarez", al mando del gene ral Tapia arrib? al pueblo de Acultzingo como a las nueve de la ma?ana de este d?a 18 y all? recibi? informes en el

sentido de que la caballer?a del general M?rquez estaba saliendo por la Barranca Seca y tomaba el camino para Ori zaba; inmediatamente continu? su marcha y hacia las diez de esa misma ma?ana, lleg? a la desembocadura de la Ba

rranca Seca, en donde entroncaba la vereda seguida por los reaccionarios con el camino principal Acultzingo-Orizaba e inmediatamente tom? contacto con sus enemigos, despleg?n dose para combatir. Como sab?a que sus adversarios le eran muy superiores en n?mero, envi? a uno de sus ayudantes

ante el general Zaragoza para pedirle que le mandara unos mil hombres de infanter?a como refuerzo, con los cuales cre?a

poder batir a sus enemigos.

La fuerza de caballer?a que llevaba el general Tapia se compon?a de seiscientos sesenta y dos individuos de tropa de caballer?a, pertenecientes a los cuerpos carabineros a ca ballo, escuadr?n lanceros de Toluca y escuadr?n lanceros de Oaxaca. Las tropas de M?rquez se compon?an de unos dos mil quinientos jinetes distribuidos en dos divisiones; la divisi?n "Vicario", que mandaba el general Juan Vicario,

formada por dos brigadas al mando de los coroneles Juan Vicario hijo y Ponciano Castro y la divisi?n "M?rquez" com

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puesta tambi?n de dos brigadas, al mando del general Jos? Domingo Herr?n y del Corl. Jos? G. Campos (estas tropas

hab?an caminado m?s de 150 kms. por p?simos caminos, desde Matamoros Iz?car hasta el Potrero en los cuatro d?as anteriores).

Para oponerse a sus adversarios, los reaccionarios tambi?n se desplegaron formando su l?nea de batalla en la forma si guiente: al centro la divisi?n "Vicario"; como ala derecha,

la brigada "Herr?n" y como ala izquierda la brigada "Cam pos". Como las tropas fueron llegando poco a poco al lugar del combate, la l?nea de batalla se estableci? paulatinamente y cuando lleg? a Barranca Seca el general M?rquez, hacia las once de aquella ma?ana, el tiroteo entre las guerrillas avanzadas de ambos bandos, se hab?a generalizado, sin que ninguno de los dos adversarios se arriesgara a emprender el ataque formal.

El general Zaragoza, que ten?a su puesto de mando en la Ca?ada de Ixtapa, dispuso ese d?a 18, que la brigada "D?az" de la divisi?n "Berrioz?bal" se trasladara a la Ca?ada de Ixtapa; que la divisi?n "Negrete", permaneciera en Puente Colorado manteni?ndose lista para bajar las cumbres de Acultzingo y que la brigada "Carbajal", se moviera para San Agust?n del Palmar a vigilar la retaguardia del cuerpo de Ej?rcito de Oriente. Hacia el mediod?a recibi? el informe y la petici?n de refuerzos del general Tapia y mand? inme diatamente en su auxilio a los piquetes de los batallones fijo de Morelia, tiradores de Morelia, cazadores de Morelia e "Hidalgo" de Morelia, pertenecientes a la brigada "Rojo" y al batall?n de zapadores de San Luis, de la brigada "La madrid", que hac?an un total de mil ciento noventa hom bres, todos al mando del general graduado Coronel de In

fanter?a Jos? Mariano Rojo.

Como el descenso de las Cumbres de Acultzingo no era muy f?cil, apenas hasta las cinco de la tarde fueron llegando

estas tropas a Barranca Seca, y considerando el general Ta pia que s?lo ten?a que hab?rselas con unos dos mil jinetes de M?rquez, se lanz? a la carga con dos columnas de infan

ter?a, por su frente e izquierda y con una de caballer?a, por su derecha.

En un principio, el ataque de los republicanos tuvo ?xi to; pero como en aquellos momentos lleg? al campo de la lucha, el 20 Batall?n del 99o regimiento de infanter?a de l?nea franc?s, al mando del comandante Lefevre (unos ocho cientos hombres), cuyos elementos hab?an salido del Ingenio como a la una y media de esa tarde, y hab?an recorrido en

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s?lo cuatro horas los 20 kms. que separan aquel poblado de la Barranca Seca (el general M?rquez, hacia el mediod?a, consider? que sus adversarios estaban esperando la llegada de refuerzos para emprender su ataque y entonces, decidi? pedir el auxilio de los franceses, enviando para ello al ge neral Antonio Taboada, quien r?pidamente se desplaz? hasta el Ingenio). Estos infantes cargaron sobre los republicanos. El ala izquierda del dispositivo mexicano fue envuelta y

arrollada despu?s de una lucha encarnizada, por lo que el general Tapia se vio en la imprescindible necesidad de orde nar la retirada, la que se efectu? m?s tarde, con grandes p?rdidas.

Los piquetes de los batallones fijo, cazadores y tiradores de Morelia, que formaron la columna de ataque de la iz quierda que fueron los arrollados, se retiraron tomando el rumbo de Maltrata. Los batallones "Hidalgo" y zapadores, que formaron la columna del centro, se replegaron por la cordillera situada al sur de la Ca?ada de Acultzingo para

ir a salir a Puente Colorado. Finalmente, el general Tapia con los restos de la caballer?a, se repleg? por el camino carretero, conteniendo a los jinetes enemigos que acosaron a

los republicanos hasta la altura de la Venta de San Diego. Afortunadamente en aquellos momentos comenz? a obscure

cer y con las sombras de la noche ces? la persecuci?n. Cuenta la tradici?n, que al retirarse las tropas republi canas, el subayudante del batall?n "Hidalgo", que llevaba la bandera de su cuerpo, cay? herido de muerte. Los com ponentes del batall?n que pasaban por all?, siguieron la huida

sin hacer caso de la bandera, pero un sargento, cuyo nom

bre no recogi? la historia, se detuvo para recuperarla

y como no tuvo tiempo de desprenderla del asta, antes de verla caer en poder del enemigo, le prendi? fuego a una caja de municiones que estaba cerca y vol? en pedazos con

todo y bandera.

Las bajas sufridas por los franceses y tiradores fueron peque?as (cerca de doscientos hombres entre muertos y he

ridos), en relaci?n con las que tuvieron los republicanos (unos mil cien hombres entre muertos, heridos y prisione ros), particularmente en dispersos, pues ?stos dejaron en po der de aqu?llos cerca de ochocientos prisioneros. Los piquetes de los cuerpos fijo de Morelia, tiradores de Morelia y caza dores de Morelia, quedaron reducidos a poco menos de un

centenar de individuos de tropa y por disposici?n del general Zaragoza del d?a 22 de ese mes de mayo, fueron enviados a M?xico a las ?rdenes del general Rojo, para que el gobierno

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general los mandara a Michoac?n a reponer sus efectivos. El batall?n "Hidalgo" de Morelia, tambi?n por disposici?n

del general Zaragoza, ese mismo d?a 22 fue disuelto y su mermado personal qued? refundido en el batall?n de zapa

dores de San Luis que tambi?n result? muy castigado. La derrota de Barranca Seca entibi? mucho el ardor b? lico ofensivo del general Zaragoza, quien el d?a 19, despu?s de reconocer personalmente el terreno donde hab?a tenido lugar el combate- del d?a anterior, retir? a la divisi?n "Ne grete" para San Andr?s Chalchicomula y a la brigada Alva

rez a la hacienda de Vaquer?a, cerca de Quecholac. Adem?s fue a establecer su cuartel general en San Agust?n del Pal mar, llevando consigo a la brigada "D?az", que el d?a an

terior hab?a llegado a la Ca?ada de Ixtapa hacia las seis de la tarde y que el 19 deb?a pasarse a Tehuac?n, para recibir una fuerza que ven?a procedente de Oaxaca; es decir, se

situ? a la defensiva, sobre la altiplanicie mexicana, en la zona Tecamachalco-San Andr?s Chalchicomula-San Agust?n del Palmar, en espera de los refuerzos que se le ten?an ofre cidos de las divisiones de Jalisco y Zacatecas (esta ?ltima a las ?rdenes del general Jes?s Gonz?lez Ortega), con cuyos refuerzos, en el mes de junio siguiente, volvi? a tomar la ofensiva, e intentar el ataque de la plaza de Orizaba, cuar

tel general de los franceses, para sufrir el serio descalabro del cerro del Borrego, el 14 de este mes.

Conclusiones

Primera. Algunas personas le han criticado al general Zaragoza, que a pesar de contar desde el d?a 6 de mayo con una respetable superioridad num?rica sobre su adversario, no estorb? para nada la marcha retr?grada del ej?rcito expedi cionario franc?s, desde las cercan?as de Puebla hasta la ciu dad de Orizaba, no obstante que el terreno se prestaba mu

cho para hostilizarlo y a?n para aniquilarlo, haciendo que la pasividad asumida por el general mexicano, hiciera que la batalla del 5 de mayo se convirtiera en una victoria sin

fruto.

La cr?tica anterior no es muy justa, por que si bien es cierto, que con la incorporaci?n al cuerpo de Ej?rcito de Oriente de las brigadas O'Hor?n, Carbajal y Antill?n, el

efectivo de esa gran unidad result? muy superior al del ej?rcito expedicionario franc?s, conviene recordar que en aquellos d?as, el general Zaragoza ten?a que hab?rselas no

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Her?a reaccionaria del general M?rquez, fuerte en unos dos mil quinientos jinetes que se hallaban por Matamoros Iz?car

y Atlixco.

Por otra parte, se vio en p?ginas anteriores que el gene ral en jefe mexicano, el d?a 7 en la tarde tuvo que distraer a la caballer?a del general Carbajal, para que persiguiera a

los sublevados de Perote y que, cuando estas tropas se le incorporaron despu?s de someter a aquellos traidores, reci bi? informes de que el general M?rquez con sus fuerzas, es taba muy adelantado en su marcha para reunirse a los fran ceses, por lo que apenas pudo interponer algunas de sus fuerzas en Barranca Seca, para tratar de evitar esa uni?n.

Se puede pues concluir, que del 6 al 17 de mayo de 1862, el general Zaragoza estuvo imposibilitado de adoptar una actitud ofensiva sobre los franceses, capaz de aniquilarlos y la cr?tica hecha a sus operaciones militares en ese lapso, no es justa.

Segunda. Este hecho de armas, adverso a la causa nacio nal, puso de manifiesto en forma clara y terminante la su perioridad de las veteranas tropas francesas, sobre las noveles

tropas republicanas mexicanas, pues aqu?llos se hicieron res petar, no s?lo por la cohesi?n de sus elementos, producto de su buena disciplina y orden, sino tambi?n por su mag n?fica organizaci?n y, sobre todo, por la gran fuerza moral basada en una tradici?n de gloria militar.

Tercera. Aunque en la opini?n de todos los que se han ocupado de estos sucesos, la derrota de Barranca Seca se le atribuye al general Santiago Tapia. De acuerdo con las res ponsabilidades militares deber?a carg?rsele al general Zara goza, puesto que ?ste era el comandante en Jefe del Cuerpo de Ej?rcito de Oriente. Por otra parte, quien dosific? la

cantidad de infanter?a que en la tarde del 18 march? en auxilio del general Tapia, fue precisamente el general Zara goza y es evidente que este refuerzo fue peque?o e insufi

ciente, no obstante que era perfectamente conocido el efectivo de las fuerzas del general M?rquez. Adem?s, hall?ndose M?rquez en Barranca Seca, a 24 kms. al suroeste de Orizaba,

era muy probable que fuese auxiliado por los franceses, par ticularmente por tropas de caballer?a, al igual que ?l auxi liaba a la brigada "?lvarez" desde Puente Colorado y el general Zaragoza para esos d?as, ya se hab?a dado cuenta del valor de las tropas francesas. S?lo una subestimaci?n del va

lor del adversario, pudo conducir al general Zaragoza a no enviar mayores refuerzos en auxilio del general Tapia y si esto no le hubiera sido posible, entonces debi? mandarle

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orden de replegarse sobre Acultzingo, las Cumbres y Puente Colorado, sin empe?ar un combate a fondo.

As? pues, con esta derrota, el general Zaragoza empa?? un poco la brillante victoria que pocos d?as antes, el 5 de mayo, hab?a conquistado en las goteras de la ciudad de Puebla al defender con maravillosa precisi?n, el cerro y el

fort?n de Guadalupe, abatiendo el orgullo militar del ej?r cito expedicionario franc?s que mandaba el general de Lo

rencez.

Para completar este estudio, se transcriben a continuaci?n, los partes de esta acci?n, rendidos por los generales Zara goza, Tapia y M?rquez que son los documentos que sirvie ron de base para hacer este trabajo, el primero en original forma las fojas 39 y 40 del expediente xi/481.4/8847 del Ar chivo Hist?rico de la Secretar?a de la Defensa Nacional; el segundo, tambi?n en original, forma las fojas 42 y 43 del mismo expediente y el tercero, fue tomado del que apareci?

en el diario metropolitano El Siglo XIX, del domingo 20 de julio de 1862.

El parte del general Zaragoza dice:

"Por fin los restos de los rebeldes que aislados se abriga ban en el sur del estado de Puebla, han puesto en claro su perfidia y traici?n a la Patria; una columna de dos mil ca ballos acaudillada por M?rquez, subiendo de Tehuac?n a la sierra de Orizaba por sendas escabrosas, baj? el d?a de ayer por Barranca Seca a la v?a carretera contando con el apoyo de los franceses.

"Cuando yo tuve noticias positivas de los ?ltimos movi mientos de los traidores, mand? situar la Divisi?n Negrete desde Cerro Gordo hasta Puente Colorado, haciendo avanzar hasta Acultzingo la Brigada ?lvarez de Caballer?a, encomen dando al C. General Cuartel Maestre, enfilarse al enemigo y le impidiera el descenso de la sierra; mas paulatinamente

se fue empe?ando el combate con la expresada Brigada de Caballer?a, llegando al caso de emplear tambi?n algunos Cuerpos de Infanter?a. El Combate fue largo y sangriento, debido al auxilio eficaz que las fuerzas francesas prestaron a los rebeldes; cubiertas aquellas por las fragosidades del terre no y las chusmas que estaban a su vanguardia, arrolladas ?stas y casi deshechas, cayeron de sorpresa sobre los dos mil hombres de mis fuerzas que ?nicamente se hab?an destinado a la operaci?n indicada, resultando que al anochecer se re

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tirase el enemigo hacia el Ingenio y Orizaba y el C. General Tapia se replegase hacia las cumbres.

"Nuestra p?rdida entre muertos, heridos y prisioneros ha sido muy poca; pero la oscuridad de la noche, tan nebulosa frecuentemente en las Cumbres y los bosques de las monta ?as impidieron la reuni?n de todos los Cuerpos y una reti rada precisa como en otra vez se ejecut?, siendo la p?rdida

total de mil hombres: con todo, este suceso no ha entibiado el valor y entusiasmo de este Cuerpo de Ej?rcito, que con serva todo su br?o y animaci?n, para sostener a su Patria, a lo que sin excepci?n cooperaremos con empe?o.

"El enemigo se halla colocado desde el Ingenio hasta Es camela y yo, desde la Ca?ada hasta el Palmar, observando sus movimientos, para obrar seg?n las circunstancias lo exijan.

"Todo lo que participo a usted para que se sirva dar cuenta al C. Presidente de la Rep?blica.

"Libertad y Reforma. Cuartel General en la Ca?ada de Ixtapa a 19 de mayo de 1862. I. Zaragoza (R?brica).

"C. Ministro de la Guerra. M?xico".

El segundo documento dice:

"Con fecha de ayer, me dice el C. General Cuartel Maes tre, lo siguiente:

"No siempre la fortuna es compa?era de la justicia... Ayer, una fuerza exploradora fue batida por otra del enemi go muy superior en n?mero: a las cinco de la ma?ana de dicho d?a emprend? la marcha rumbo a Acultzingo con seis

cientos sesenta y dos dragones de la Brigada Alvarez, para hacer un reconocimiento y evitar, si era posible, la incorpo raci?n de los traidores reaccionarios al ej?rcito franc?s. En dicho pueblo se me inform?, que los traidores a las ?rdenes de M?rquez y Cobos, en n?mero m?s de dos mil, estaban pasando por Barranca Seca, distante de all? cerca de una le gua al oriente. Me dirig? a este punto a donde llegu? a las diez de la ma?ana, y vi que en efecto el enemigo en su mayor parte hab?a tomado el camino de Orizaba. Desde luego me propuse cortarlo, pero como el terreno era suma mente favorable para ?l y mi fuerza mucho menor que la

suya, antes de emprender un ataque formal mand? pedir infanter?a y permanec? en observaci?n para descubrir si el enemigo estaba apoyado por los franceses. Aunque adopt?

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EL COMBATE DE BARRANCA SECA 481

esta medida, por que lo aconsejaba la prudencia, confieso que ni por un momento pude persuadirme que la iniquidad de los reaccionarios fuese tal, que los llevara a unirse con

los extranjeros para derramar la sangre de sus compatriotas, hasta que pas? por mi vista, con gran sorpresa, la mayor de las traiciones. A las cinco de la tarde lleg? la infanter?a, en n?mero de mil ciento noventa hombres; y en el concepto de que ?nicamente a los dos mil traidores ten?a yo que batir, emprend? la carga con dos columnas de infanter?a por mi frente e izquierda y con una caballer?a por la derecha, arro llando cuanto a nuestro frente se opon?a y haciendo gran perjuicio al enemigo. Obligados los traidores a aglomerarse en un punto y acosados por nuestros fuegos a su frente y flanco izquierdo vimos instant?neamente aparecer tres grue sas columnas de franceses que arroj?ndose muy pr?ximamen te sobre nuestra tropa, fatigada y un tanto desorganizada a causa del mismo combate, la hicieron retroceder. No pod?a ser de otro modo, atendida la sorpresa, y que el grueso de los contrarios eran dos tantos mayor que el nuestro, compues to de mil ochocientos cincuenta y cuatro hombres. Decla rada nuestra derrota, la columna de la izquierda, compuesta de tres piquetes de Morelia, tom? el cerro hacia Maltrata;

la de Zapadores y Batall?n Hidalgo de Morelia, la cordillera de nuestra derecha, retir?ndome yo con la caballer?a por el

centro a la oraci?n de la noche. Esto probablemente evit? que el enemigo nos hiciera gran n?mero de prisioneros, pues

arroj? sobre nosotros m?s de mil caballos. El descalabro de ayer para nada debe influir en las operaciones subsecuentes de la guerra, pues f?sicamente, s?lo hay algunos centenares menos de hombres y en lo moral se ha dado una prueba

de la decisi?n de los mexicanos. Si cree usted necesario un parte detallado de la acci?n, lo dar? tan luego como re?na

los pormenores. Si el General en Jefe o el Supremo Gobier no de la Naci?n quieren someterme a un juicio por esta derrota, pronto estoy a contestar los cargos que se me hagan. Como mexicano, me cabe la satisfacci?n de haber combatido

a los enemigos de mi patria, aunque el ?xito no haya corres pondido a mis deseos".

"Y lo transcribo a usted, adjunt?ndole el croquis respec tivo, para que se sirva dar cuenta al C. Presidente de la

Rep?blica.

"Libertad y Reforma. Cuartel General en el Palmar, a 20 de mayo de 1862. I. Zaragoza (R?brica).

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482 MIGUEL A. S?NCHEZ LAM EGO

Finalmente el tercer documento: "Ej?rcito Mexicano.

"General en Jefe. "E. Se?or.

"El 17 del presente, a las cinco de la tarde, que a la ca beza de mi Caballer?a llegu? al rancho del Potrero, que est? al fin de la monta?a por donde descend?a mi tropa luchando con todas las dificultades del terreno, que es como V. E. sabe, sobre manera escabroso y pendiente, supe por mis ex ploradores que el Ej?rcito franc?s se hallaba acampado en

la hacienda de Tecamalucan y en virtud de esta noticia di mis ?rdenes al Sr. General D. Domingo Herr?n, para que

reuniese la fuerza y permaneciese con ella en aquel lugar, esperando mis instrucciones, partiendo yo inmediatamente para dicha hacienda, con objeto de conferenciar con V. E. En ella supe que S. E. estaba en esta ciudad, y segu? en el

acto con el fin indicado, teniendo el honor de present?rmele y conferenciar como lo deseaba.

"Ya desde Tecamalucan hab?a yo prevenido al Sr. Gene ral Herr?n, que luego que estuviera reunida toda la fuerza, continuara su marcha hasta dicha hacienda, acampando all? aquella noche, para seguir por la ma?ana en los t?rminos que expresaban las instrucciones que le di para el efecto. Pero como siempre calcul? que el enemigo que ocupaba las Cumbres de Acultzingo, hab?a de hacer cuanto esfuerzo pu

diera para impedir el movimiento que ejecutaba mi Caba ller?a, o al menos para cortar la parte de sus fuerzas que le fuera posible, sal? de esta ciudad por la ma?ana del 18, para ir a su encuentro y presenciar lo que ocurr?a, a fin de dis poner lo conveniente.

"Pronto vi que no me hab?a enga?ado, porque uno de mis Ayudantes de Campo me avis? en el camino, que el ene migo se hallaba al frente de mi Caballer?a; redobl? el paso,

y al llegar a Barranca Seca, que es el punto en que se re?ne el camino de las Cumbres que tra?an los contrarios, y el del Potrero por donde ven?a mi tropa, encontr? a ambas fuerzas ya formadas frente a frente una de otra, a la distancia de un

tiro de mosquete. El enemigo constaba de mil caballos; es taba organizado en cuatro columnas, dos en el centro y dos en los extremos, cubriendo su frente con una l?nea de tira dores, aprovechando los accidentes del terreno que ocupaba y extendi?ndose desde la monta?a en que apoyaba su dere cha, hasta la loma que queda al otro lado del camino prin

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EL COMBATE DE BARRANCA SECA 483

cipal por su costado izquierdo. Mi Caballer?a ten?a tambi?n una l?nea de tiradores, al frente de los tiradores enemigos, que ocupaban el mismo espacio; el Sr. General D. Jos? Do mingo Herr?n, que mandaba la derecha de la l?nea, ten?a cubierto el frente, por donde pasa el camino principal, con una guerrilla de 50 hombres, y hab?a situado dos columnas convenientemente a retaguardia de sus tiradores, a las ?rde nes de los valientes Coroneles D. Antonio Salas y D. Doroteo Vaca. El Sr. General D. Juan Vicario, ocupaba con su Di

visi?n el centro de la l?nea y a retaguardia de sus tiradores, ten?a tambi?n dos columnas a las ?rdenes del Coronel D. Juan Vicario y otra a las del denodado Coronel D. Ponciano Castro y el Sr. Coronel D. Jos? G. Campos cerraba la iz quierda con su Brigada, manteniendo otra columna a reta guardia de sus tiradores.

"Es justo tributar aqu? el debido elogio a los Sres. Gene rales D. Jos? Domingo Herr?n y D. Juan Vicario y al Sr. Coronel D. Jos? G. Campos, que son los que establecieron la l?nea de este modo, conteniendo al enemigo y cubriendo la marcha de sus fuerzas, que estaban a?n acabando de salir

de la monta?a, todo en presencia de aqu?l y sin que ?ste pudiera impedir, ni dar un paso adelante por las buenas disposiciones de los Jefes mencionados.

"En la situaci?n expresada se pas? la mayor parte del d?a, sin que ninguna de las dos l?neas se moviera de su pun to, entreteni?ndose s?lo los tiradores en peque?as escaramu zas de poca importancia; la enemiga, sin atreverse a empren der nada y la nuestra, sin poder verificarlo tampoco, ya por

la imposibilidad en que se hallaba a consecuencia del estro peo de la caballada y de la escasez de su armamento ya tam bi?n por lo mucho que disminuy? sus fuerzas, teniendo que enviar a esta ciudad toda la parte de ella que estaba com pletamente in?til.

"Cerca de las cinco de la tarde, se observ? en el campa mento enemigo la llegada de nuevas fuerzas de infanter?a y

caballer?a, que hab?an sido colocadas desde mucho antes cautelosamente tras los accidentes del terreno que las ocul

taba. En seguida rectific? su formaci?n la l?nea de tiradores enemigos; se not? movimiento en sus columnas de Caballer?a y cuando creyeron tener asegurada la victoria, se arrojaron repentinamente las tres columnas de esta arma, del centro y de la derecha, mezcladas con otras dos columnas de Infan ter?a de m?s de mil hombres cada una, que ya se le hab?an incorporado, y atacaron el centro de mi l?nea con tanto valor y decisi?n, que lograron penetrar en ella, mezcl?ndose las

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484 MIGUEL A. S?NCHEZ LAMEGO

fuerzas contrarias y las m?as, en medio de la lucha m?s en carnizada. Al mismo tiempo, el ala izquierda del enemigo, formada de su columna de Caballer?a de aquel costado y unida a otra de Infanter?a igual a las anteriores, se arrojo con el mismo vigor sobre la derecha de mi l?nea, pero menos feliz que sus compa?eros, no logr? llegar a mi campo, y antes bien, fue rechazado por los valientes que defend?an aquel costado. Apenas hab?a comenzado la lucha de una manera tan decidida por ambas partes, cuando lleg? a mi

campo el 2o Batall?n del Regimiento de Infanter?a francesa N?m. 99, que para auxiliar a mi Caballer?a hab?a hecho una marcha penosa de cinco leguas con una velocidad admira

ble y lleno de entusiasmo y de valor, tom? desde luego parte en la lucha mandado por su bizarro Comandante Lefevre, que puesto a su cabeza, dict? h?bil y activamente, las dis posiciones necesarias, las cuales fueron cumplidas por los valientes que lo obedec?an. Sin p?rdida de momento, la gue

rrilla de vanguardia fue la primera que entr? en combate, ejecutando un cuarto de conversi?n sobre la derecha y rom piendo sus fuegos sobre el ala izquierda del enemigo; la pri mera mitad de compa??a march? de frente, dispers?ndose al mismo tiempo en guerrilla y rompi? los suyos sobre el ala

derecha de la l?nea enemiga, que como se ha dicho ya, hab?a penetrado en nuestro campo y en ?l sostuvo la lucha con la valiente Divisi?n del bizarro General D. Juan Vicario que recibi? una herida en aquellos momentos. La segunda mitad de Compa??a, hizo un cuarto de conversi?n sobre la derecha y se posesiono del puente del camino que estaba en medio de los dos campos y por el cual pretend?a pasar el enemigo. Otra mitad de Compa??a, march? de frente para reforzar a

la primera, porque all? era el punto de ataque del enemigo, en cuya virtud hab?a cargado por aquel costado la mayor parte de sus fuerzas. En un momento se generaliz? el com bate; el intr?pido comandante que mandaba la Infanter?a,

carg? denodadamente con el resto de su Batall?n formado en columna sobre el enemigo de nuestra izquierda, que se obstinaba en arrancar la victoria. Entonces fue cuando m?s brill? el valor y disciplina de los bizarros soldados franceses, que segu?an el ejemplo de sus valientes Jefes y Oficiales. Al emprender su marcha el N?m. 99, la verific? tambi?n en su compa??a, la Divisi?n de Caballer?a del ameritado General D. Juan Vicario, entre tanto que la Brigada del valiente Co

ronel D. Jos? G. Campos, que como antes se ha dicho, cerraba la izquierda de nuestra l?nea, ejecutaba su movimiento por su lado. Mucha era la obstinaci?n del enemigo por conser

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EL COMBATE DE BARRANCA SECA 485

var su puesto, pero fue mayor el arrojo de nuestros valien tes, que se lo quitaron por la fuerza, conquistando el terreno palmo a palmo y demostrando la afamada Infanter?a fran

cesa, que con el valor y la disciplina se vencen las dificulta des en la guerra y se alcanza la victoria en el campo de

batalla.

"Ya se hab?a logrado arrojar al enemigo y comenzaban los defensores a perseguirlo, cuando de repente fuimos aco metidos con el mayor vigor, por otra columna de Infanter?a

enemiga que apareci? por nuestro flanco izquierdo, batiendo encarnizadamente a los que ejecutaban la persecuci?n y pre tendiendo envolvernos por aquel lado. Fue necesario hacer algo para trabar la lucha con aquella columna; as? se veri fic? sin perder momento, pero aunque resueltos nuestros contrarios se empe?aban en pasar adelante, la columna de Infanter?a francesa, que con armas a discreci?n march? a su encuentro y haciendo que se declarase en derrota en aquel flanco.

"Tambi?n por la derecha de nuestra l?nea estuvo la lu cha encarnizada, el valiente General D. Jos? Domingo He rr?n, que mandaba en aquel costado, sostuvo el combate de nodadamente, peleando sin cesar contra las fuerzas enemigas

superiores a las suyas; la Infanter?a francesa que se bat?a en su l?nea, contrajo un grande m?rito, porque siendo en tan escaso n?mero, dio ejemplo de arrojo y bizarr?a, pasando el puente y yendo a batir al enemigo en su propio campo. La valiente Divisi?n de Caballer?a del General Herr?n uni? sus

esfuerzos a los de la Infanter?a y pasando a la vez el mismo puente, logr? batir y derrotar al enemigo en aquel lado, y emprendiendo desde luego su persecuci?n, teniendo la glo ria de reunirse en este movimiento con sus compa?eros de armas que acababan de vencer en el flanco izquierdo y que segu?an la persecuci?n por aquel costado, la cual se continu? por espacio de una legua hasta la Venta de San Diego.

"V. E., que conoce lo abierto del terreno en aquel lugar, comprender? todo el estrago que sufri? el enemigo persegui do por nuestra Caballer?a durante el combate, sin embargo de que tuve la satisfacci?n de defender yo mismo a los prisio neros, prohibiendo terminantemente que se les hiciera el me nor mal y goc? a la vez el placer de ver a mis bizarros ven cedores, luego que termin? la lucha, tender la mano de ami go a los mismos de quienes poco antes acababan de recibir una agresi?n tan encarnizada. Mil doscientos cincuenta pri

sioneros de Infanter?a y Caballer?a, montados los de esta cla se y armados todos; la bandera de un Batall?n tomada por

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la valiente Infanter?a del N?m. 99; muchos fusiles, mosque tes, lanzas, parque, etc., fueron los trofeos de la victoria y sus consecuencias, V. E., las est? palpando. Las fuerzas ene migas que acaudillaba Zaragoza en las Cumbres de Acultzin

go, han abandonado esta fuerte posici?n y se han retirado hasta S. Agust?n del Palmar, que est? a catorce leguas a la espalda de dicho punto, sobre el camino de Puebla, proba blemente para replegarse a aquella ciudad, en caso de ser atacado.

"Tengo el honor de pasar a disposici?n de V. E., 24 Jefes y Oficiales prisioneros a quienes he guardado todo g?nero de consideraciones.

"Acompa?o a V. E., marcados con los n?ms. 1 al 3, los partes respectivos de los Sres. Generales Herr?n y Vicario y Coronel Campos; bajo el n?m. 4 ver? V. E., la relaci?n no minal de los Jefes y Oficiales prisioneros; bajo el n?m 5, el estado de los individuos de tropa que est?n en el mismo caso, los cuales, como V. E., sabe, se hallan en libertad y defen diendo voluntariamente y con el mayor entusiasmo la causa

santa de nuestra patria, que es lo que nosotros sostenemos. El n?m. 6 es el estado de los heridos que tuvimos. El n?m. 7

es el de los muertos y el n?m. 8 es la relaci?n del arma mento y municiones tomadas al enemigo.

"R?stame s?lo manifestar a V. E., que los valientes que combatieron en esta funci?n de armas, todos cumplieron con su deber, dando en esta jornada una lecci?n severa a los ca becillas Zaragoza, Tapia, Negrete y Alvarez. El primero que dispuso venir a derramar la sangre de sus hermanos; el se gundo, que ejecut? sus ?rdenes; el tercero que sirvi? de 2? y el cuarto, que mandaba la Caballer?a.

"Creo de justicia, llamar la atenci?n de V. E., respecto del comportamiento de los Sres. Generales D. Agust?n Zires y D. Jos? Mar?a Herrera y Lozada, quienes a pesar de no

tener colocaci?n se presentaron en el momento del combate, movidos s?lo de su valor y patriotismo. El primero fue em

pleado como Cuartel Maestre y el segundo, prest? muy bue nos servicios. De la misma manera hago presente a V. E., que el Sr. General Taboada, con la m?s grande actividad, desem pe?? todas sus comisiones que le confi?, entre las que se cuenta la muy importante de venir hasta el Ingenio por la Infanter?a que condujo el mismo Sr. General, logrando que

llegase en el momento m?s a prop?sito.

"Y no puedo concluir este parte, sin lamentar la sensible p?rdida del bizarro Coronel D. Ponciano Castro, que muri?

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a consecuencia de una herida recibida en lo m?s re?ido de la l?nea.

"Aprovecho esta ocasi?n, para reproducir a V. E., las protestas de mi alto respeto y distinguido aprecio.

"Dios y Ley. Cuartel General en Orizaba, mayo 23 de 1862. Leonardo M?rquez (R?brica).

"Exmo. Sr. General D. N. Almonte, Jefe Supremo de la Naci?n. Presente."

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