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La Revolución Española

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LA REVOLUCION ESPAÑOLAl

POR SALVADOR DE MADARIAGA

Señor Rector:

Señoras y señores:

La Revolución Española. porque creo que nadie duda de que se tra-ta de una revolución. tiene hoy especial importra-tancia; pero se tratra-ta aquí de considerarla dentro de un ambiente universitario; es nuestra obli-gación. pues. el estudiarla. no el cantarla; por consiguiente. lamentaría que algunas personas hubiesen venido con la esperanza de oír una romanza. lo cual se explicaría por la abundancia de la palabra maes-tro. que como una gentil cortesía mexicana se me viene aplicando desde que llegué a estas tierras. Mi calvicie os asegura que no tengo nada de maestro. No voy a cantar. voy a estudiar; soy. ante todo. no un maestro. sino un estudiante. y por esto. porque soy un estudiante. es por lo que acepté la invitación del Departamento de Extensión Universitaria de esta antiquísima Universidad.

Para estudiar un acontecimiento como este. es menester conside-rarlo en el entrelazamiento del tiempo y del espacio en que ocurren todos los hechos humanos. Y. por consiguiente. hemos de estudiar la Revolución Española. primero. en una fase de la evolución del pueblo español; segundo. en el momento español y en el lIlomento universal actual; la Revolución Española es. pues. un punto de coinci-dencia. de espacio. de intersección de la línea que en el tiempo forma la evolución española y el plano que en el espacio forma el presente universal. Ahora bien. la evolución de un pueblo tiene que producirse con arreglo a la ley íntima constitutiva de este pueblo. y quiero decir. desde ahora. que. en mi humilde opinión. muchos de los errores po-líticos que cometen los pueblos en todos los momentos de su historia. consisten en imaginar que las evoluciones de todo pueblo pueden ser similares o idénticas a las revoluciones de otros pueblos. Recuerdo que en algunas de las polémicas que entablé con mis compañeros de política sobre la posición política española. hube de hacerles constar. cuando se me alegaba que todo lo que había que hacer en España era

1. Versión taquigrálica de la conferencia dictada en el anliteatro "Bolí.,.ar", de la Escuela Preparatoria, (Departamento de Extensión Universitaria.)

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educar al pueblo español. que se puede educar muy bien un potro salvaje para hacer un caballo. que se puede educar un potro salvaje para hacer de él un caballo de carrera. pero no se puede nunca educar un potro salvaje para hacer de él un elefante; todo quedará siempre dentro de la especie zoológica marcada por la creación.

De igual manera precisa comprender que la evolución de un pueblo será siempre un fenómeno que tiene lugar estrictamente dentro de las leyes psicológicas. fisiológicas. geográficas. biológicas. de toda na-turaleza. que rigen el desarrollo de este pueblo. y. por consiguiente. para comprender lo que significa la Revolución Española actual. hemos de mirar. primero. con arreglo a esta ley íntima. eterna. del pueblo español; segundo. con arreglo a los acontecimientos actuales de todo el universo. Si consideramos primero la ley íntima. la ley interna del pueblo español. observamos que este pueblo se distingue. ante todo. por el concepto sintético. intuitivo. inmediato de la vida; no es un pueblo analítico. no es un pueblo analizador y. por consi-guiente. toda la política del pueblo español participa de esta natura-leza instantánea e instintiva y sintética. que es

al

mismo tiempo el punto débil de su política y la base de su fortaleza.

Desde los comienzos de su formación política vemos en este puebló surgir. como de una manera natural. los elementos evidentes de su política instintiva :el municipio. que ha sido desdela Edad Media la raíz. el origen de toda la política española en su sentido más profundo. es decir. de toda la vida colectiva española. Desde este mismo momento. es decir. desde antes que se unifique España bajo los reyes católicos. empieza a aparecer el concepto inmediato y sintético de la política española que culmina bajo Carlos V. Felipe

n.

¿Cuál es el concepto? Un concepto sobre el cual abundan los errores. probablemente no en esta noble ciudad de México. porque ha sido explicado aquí con mara-villosa exactitud. con profunda originalidad por mi gran amigo don Fernando de los Ríos. hoy Ministro de Justicia en el Gabinete Revo-lucionario Provisional. Este concepto tiene. desde luego. las carac-terísticas sintéticas a que acabo de aludir; se trata no precisamente de una democracia en el sentido moderno. ni tampoco de una autocra-cia en el sentido antiguo; se trata de una síntesis de gobierno centra--lizado en una persona. la persona del monarca. y sin embargo. de principio democrático y universal en la manera como los derechos y deberes de los súbditos del monarca están concebidos. Este es el momento de la monarquía Estado-Iglesia. el momento de la monar-quía teocrática en que el rey se considera como la fuente del poder. porque es el ministro de Dios en la tierra. y nada más que porque es el ministro de Dios en la tierra. Téngase en cuenta este nada más. El rey de España. bajo Carlos V. bajo Isabel la Católica. bajo Felipe Segundo. no se considera como la fuente de la autoridad. sino. por decirlo así. el Cristo de la autoridad, a través del cual circula la

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ridad que viene de Dios; esto se

expli~a

:por el espíritu

sint~tico

a que antes aludía. porque en el sentido Cristiano de los

tr~tad.lstas

de. la época autocrática española. lo que verdadera.mente msplra

~~

vida colectiva de los pueblos es lo que estos

tratadls~as llam.~ban

la luz natural". Con arreglo a la hipótesis entonces remante. la luz natu-ral" emanaba de Dios. y. por consiguiente. el rey de España era el ministro de Dios que escuchaba su conciencia. ayudado por la luz de sus confesores. Era evidente que. puesto que interpretaba a Dios. in-terpretaba la luz natural y. por

consigu~ente. ~staba;

en acuerdo

i~s­

tintivo e instantáneo con todos sus súbditos. bien orientados también de la luz natural de Dios.

Hubo. pues. aquí. un acuerdo instintivo de la autocracia. demo-cracia. teocracia española. ¿por qué fracasó este sistema? Por varias razones. Primero. porque se produce una decadencia gradual en los monarcas que así asumían la interpretación de la luz natural y de la palabra divina; porque evidentemente este sistema tenía en sí un defecto inherente en cuanto ponía en una sola persona una excesiva responsabilidad; exigía. a priori. que el rey de España. en quien tan elevados deberes. se concentraban. tuviese una vida excesivamente pura. una vida excesivamente sana. abstraída de los placeres munda-nos. para poder representar y transmitir al universo las leyes divinas. Pero en cuanto pasa la corona de Carlos V a Felipe U-por ser Feli-pe II una Feli-persona muy inferior a Carlos V-o en cuanto pasa a Fe-lipe

lIt

en cuanto pasa a Felipe IV. no tanto por falta de inteligencia. porque Felipe IV era inteligente. sino por falta de sentido moral. No hablemos del pobre de Carlos

n.

porque Carlos U representa un terrible momento en las dinastías españolas; van consumiéndose las inteligencias a medida que ocupan el trono. y se produce con Carlos U. al final del siglo XVU. lo que al final del siglo XVIII se produce con Carlos IV: que la dinastía termina en la imbecilidad.

Otra razón por la cual fracasa este sistema. es porque era indispen-sable. para su sentido sintético. que hubiese una interpenetración del pueblo. de la aristocracia y de la corona. para que las clases directoras del país estuviesen interpenetradas por la inteligencia. y entonces se produce ésta en las altas esferas gubernativas de España. en el si-glo XVI: primero. porque los próceres españoles están educados en los clásicos antiguos y religiosos; segundo. porque gracias al sistema jerárquico de la Iglesia (sistema que permite salvar la distancia entre el pueblo y la aristocracia. ya que los prqceres de la Iglesia aristócrata de sangre proceden del pueblo). se renueva constantemente el talento gubernativo a través de la jerarquía eclesiástica; pero este sistema fracasa. a su vez. porque a raíz de la obligación. cada vez más severa de la inquisición. del aislamiento de la inteligencia española de la in-teligencia europea. se produce un descenso gradual de la alta cultura española.

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El aislamiento de España en el siglo XVI no podía tener graves peligros, porque en el siglo XVI. tomada en su conjunto, España es-taba, si no a más altura cultural. a igual que los demás pueblos euro-peos; pero precisamente por el aislamiento se produce más tarde un descenso de la cultura y, por consiguiente, una imposibilidad de sos-tener uno de los resortes máximos que permitían ese sistema, y, final-mente, fracasa este sistema porque desaparece la dinastía de Austria y entra con la dinastía Borbónica. Este sistema totalmente diferente del francés, del absolutismo puro y simple, sistema que no había co-nocido todavía el pueblo español.

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la necesidad de atemperar las cosas y. por consiguiente. no se ve todavía en él el abuso del poder para imponer la ilustración. El mo-mento llega con Carlos I1I, rey italiano poco hecho al ritmo de

~a

vida española y que

inmediatame~te

desea forzar .la marcha evolutiva del pueblo español con arreglo a Ideas preconcebIdas de los que le rodea-ban. El despotismo ilustrado constituye. pues. uno de los elementos de la evolución política de España. pero no uno de los elementos de la evolución política del pueblo español; es el intent? de hacer .adela?ta;r la vida española más rápidamente de lo que su rItmo permIte. LImI-taré aquí mis observaciones sobre este particular y lo recordaré des-pués. cuando venga a contrastar el momento actual español con el momento actual europeo y universal.

Luchan más tarde Carlos

IV

y Fernando

VII

por la corona de Cas-tilla. y en esta lucha se les cae de las manos la corona al padre y al hijo y va a parar a las del aventurero de Córcega. Napoleón. y luego a la de su hermano José. bautizado por el pueblo español con el nombre de" Pepe Botellas". ese nom bre es histórico y tiene importancia histórica en la evolución española. no precisamente porque José Bonaparte be-biese. que por lo visto no bebía. sino porque con ese nombre reentró el pueblo español en la historia de España y había salido de ella al amorti-guarse y desaparecer el sistema teo-democrático de los siglos

XVI

y

XVII.

Desde este momento se plantea el problema español en términos que ya podemos reconocer. términos modernos. y viene el esfuerzo de las cortes de Cádiz. aquellas cortes de Cádiz profundamente intelectuali-zadas. perfectamente influídas por la ideología norteamericana. como sucedió en América. en donde los representantes de los reinados ame-ricanos. los que se llamaban en Cádiz "americanos". aportan aires de renovación. pero en donde hubo una separación tal entre las ideas y las realidades. que. como recordarán los aquí presentes. encierra la Constitución un artículo en que se declara que todos los españoles son nobles y virtuosos. El momento tiene el interés de que se presenta por primera vez en la Historia de España. con toda claridad. esta oposi-ción: las ideas y las realidades. Del primer golpe triunfan las ideas. porque después vienen las realidades en forma de Fernando

VII

y de la gentuza del populacho que arrastraba su coche gritando "¡vivan las cadenas!" Este es el drama del siglo

XIX;

el hecho de que una corta minoría de intelectuales. que ven

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que debiera ser España. se encuentran minorizados. arrinconados por un pueblo que todavía no ha hecho su evolución. que está atrasado en su evolución y educación política y. por consiguiente. entra en lucha con ellos sin saber que aquellas gentuzas contra quienes luchan. contra quienes azuzan los perros de Fernando

VII.

los apostólicos son los que quieren salvarlo. aunque sean losq~e ~o saben s~lvarlo.y. en esta lucha se produce un evento de una capItal ImportancIa en la VIda española: la intervención de los militares.

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El primer militar, el primer calzón militar, las primeras éspuelas que se oyen rodar por los salones políticos españoles, son las espue-las del general Castaño; el vencido de Bailén yel primer levantisco, el primer coronel que se alza llegando a ser general segundo y acelerando los acontecimientos políticos, es Riego, cuyo himno escuchamos ayer en las calles de México al celebrar esta victoria de la revolución

es-pañola. .

Señoras y señores: para mí este momento tiene capital importancia en la historia española, porque ¿cuál es en su profundo sentido el drama que se juega en el siglo XIX? Es el drama que hay entre el go-bierno por consentimiento, por liberalismo, yel gogo-bierno por la fuerza. la autocracia heredada del siglo XVI, pero vacío en su sentido demo-crático, y se da el error fatal, error que hoy podemos criticar tras cien años, pero que entonces, aunque tuvo graves consecuencias hasta el otro día, fue un error incluso bueno, útil. que las gentes que defendían el gobierno por consentimiento echaron mano de la fuerza, y durante el siglo XIX ha habido numerosos ejemplos de ~sfuerzosliberales que se hicieron con métodos reaccionarios, de gentes liberadoras que em-plearon métodos de fuerza, y así, aunque históricamente se justifique, aunque históricamente haya sido a veces beneficiosa, es fundamental-mente un error, porque en la política y en la vida los fines deben tener la misma substancia que los medios, y no se puede llegar a gobernar por el consentimiento, a través del camino de la fuerza. El consenti-miento por el consenticonsenti-miento, el pensaconsenti-miento por el pensaconsenti-miento, al convencimiento por el convencimiento. Inventaron las cortes de Cádiz los dos nombres políticos que luego pasaron a todo el mun-do y que se generalizaron en el universo. ' 'liberales" y" conservamun-dores". Se ha discutido mucho sobre estos dos nombres. Los conservadores han evolucionado hasta lo que hoy se llama "reaccionarios", pero si se quiere definir la diferencia que hay entre liberales y reaccionarios, esta es la forma: liberal. el que prefiere convencer a vencer; reacciona-rio, el que prefiere vencer a convencer. Este es el drama del siglo XIX español. Y este drama toma una forma curiosa, que era de espe-rar en el pueblo, profundamente dramática, y el pueblo español toma una forma de lucha dinástica. Los historiadores superficiales que han estudiado el siglo XIX. no han querido comprender que el problema que se debatía entre Carlismo, Alfonsismo e Isabelismo no era un problema de si había de gobernar un señor Carlos VII, que no se distinguía más que por una barba en punta, o una señora llamada Isabel

n,

que no se distinguía en nada más que por su extraordinaria variedad en la elección de amigos masculinos.

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tarde las ametralladoras y la marina de España. El siglo XIX se resume lastimosamente en una serie de victorias de los liberales se-guida de traiciones de los reyes a quienes los liberales pusieron en el poder y que se transformaban en reaccionarios ;los Carlistas, vencidos en el campo de batalla, triunfaron en los salones de Palacio, y después de que los liberales están en el poder, el rey o reina, protagonista del liberalismo, pasaba inmediatamente el Rubicón y se declaraba Car-lista sin el Carlismo.

Es la historia del siglo XIX español la que nos hace llegar gradual-mente a través de restauraciones hasta don Alfonso XIII. La restaura-ción nadie la ha apuntado mejor que José Ortega y Gasset, en aquella histórica reunión del teatro de la Comedia de Madrid. del año de 1914, en que presenta al pueblo español la necesidad de descartar la vieja y de instaurar la nueva política. La restauración fue un sueño, una serie de fantasmas, una serie de cosas que no eran lo que parecían; pero la restauración tuvo, sin embargo. un gran mérito, un mérito que con-viene reconocer, y es que en estos treinta años de vida española el pueblo español tuvo relativa tranquilidad para ir creciendo. formán-dose y meditando. No exageremos las formas políticas de la vida colectiva durante la restauración; las formas políticas del pueblo español fueron absurdas, con una reserva que quiero hacer dentro de poco; pero, en cambio, las formas profundas de la renovación espi-rituaL las substancias profundas, debiera decir, de renovación espiri-tuaL fueron importantísimas. El verdadero rey de España. el verda-dero estadista de España. de 1870 a 1900, no fue la reina Cristina. no fue Alfonso XIII. no fue Sagasta, ni fue Cánovas del Castillo; el verdadero estadista de España, de 1870 a 1900, fue don Francisco Giner de los Ríos. Y ese hombre, que trabajaba calladamente, que no conocía función pública. que no quiso lauros. que murió silen-ciosamente en una mañana clara, sin decir a nadie que se iba; a ese hombre de quien ha dicho Antonio Machado "que deja el que lleva y vive el que ha vivido ", Francisco Giner de los Ríos es el verdadero autor del triunfo de hace dos días; a él hay que volver el recuerdo y por él rec?rdemos :odos aquí. con el cariño que se merece. a su gran, a su purísimo sobrmo Fernando de los Ríos, hoy con la responsabilidad del poder.

Llega entonces don Alfonso XIII al poder; en 1902, a la edad de 16

año~, ~e

corona el 17 de mayo; los ministros, presididos por Sagasta, ya VieJO. ac!tacoso, que había pasado por las hondas turbulencias de la guerr:,- del 98, llega el final de aquel día lleno de responsabilidades y emOCiOnes, deseando descansar, y don Alfonso, que acababa de jurar solemnemente la Constitución del '76, llama a los ministros y les dice que no ha llegado.1a hora de descansar, vamos a un consejo de minis-tros y este consejO lo ha contado el conde de Romanones, que con

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seguridad nadie podrá sospechar de ser testigo antimonárquico; abrió el rey el consejo y la primera pregunta que dirigió al ministro de guerra. ya entonces anciano. general Dailer, fue: ¿por qué se han cerrado las academias militares? Esta es la primera pregunta del primer consejo de ministros de don Alfonso XIII. Así se vio cómo ese joven rey-no exageramos sus responsabilidades. joven rey que ha pagado y que está pagando hoy las culpas de unadeplorableeducación-. asíes cómo este joven rey inauguró su reinado; y habiéndole explicado el general Dailer las causas evidentes. puesto que durante las guerras del final del siglo. España había aumentado en exceso su número de oficiales. el rey insistió en que se reabriesen las academias. y Sagasta. que estaba cansado y achacoso y deseaba irse a casa a descansar. Sagasta acce-dió y abandonó su ministerio de guerra y convino en que se reabrieran. Esta escena simboliza que en este reinado de Alfonso XIII continuaría gobernando el sistema militar. que ya se había ido poco a poco ins-taurando en España, a base de la cadena sucesiva de pronunciamien-tos que se produjeron en nuestro país, y de esta manera era necesario que durante este dominio se afrontasen rudamente las fuerzas que estaban actuando en España por la presentación del gobierno por consentimiento, y las fuerzas que actuaban en España en pro del gobierno por la fuerza. Este hecho tuvo lugar en 1917. cuando las fuerzas que hasta entonces había manejado el rey se le fueron de las manos. y la fuerza. la misma fuerza habla. Este fue el origen de las famosas juntas de defensa, el origen de la actual revolución. la revolu-ción del otro día; este es el cierre de un proceso que se abre en 1917, cuando el rey de España. después de haber utilizado el ejército como instrumento. se encuentra súbitamente convertido en instrumento de ese ejército, es decir. en instrumento de un soviet de oficiales que usur-paban el nombre de este ejército.

Pasemos ahora a contemplar la situación española en el ambiente de la ideología contem poránea y veamos cómo vienen a enlazarse las dos evoluciones; uno de los hechos que hacía difícil que el régimen liberal y el régimen de gobierno por mutuo consentimiento se pudiesen producir en España, es que a la vez que había en España, en la misma España. por razones de su evolución interna. fu~rzasque contrarres-taban el progreso de este movimiento. había en todo el universo un movimiento de escepticismo hacia lo que se llama democracia. es decir. hacia el gobierno por consentimiento y mutua discusión. Los orígenes de este movimiento son varios: los empíricos, debidos a que durante la guerra mundial fue necesario concentrar en los gobiernos grandes masas de autoridad y

que una vez que se entregan las autoridades a los

gobiernos centrales, es dificilísimo hacer que se desprendan de ellos,

puesto que el gobierno tiene por instinto el apetito inmoderado de

poder

y

de autoridad;

otra causa fue los progresos de la psicología corriente; fue poco a poco penetrando el escepticismo científico en la

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noble idea antigua de la luz natural. No niega la psicología moderna el que haya la luz natural; pero sí ahrma que esta luz natural alumbra con desigual número de bujías en cada una de la6 cabezas humanas. y hay cabezas más o menos iluminadas y las hay. desgraciadamente. tan opacas. que permiten contradecir la posibilidad de que estas ca-bezas puedan encerrar. diremos. un buen ciudadano. Se estudia el problema también desde el punto de vista estadista. y se llega a la conclusión que todo matemático podría anticipar. y es que la inteli-gencia humana tiene para hacer de un grupo de personas. por ejemplo. el número de personas que comprende una nación. que obedecer naturalmente a la ley de la matemática: elemento. causa. es decir. tiene que formar una curva parecida a lo que llaman en matemática la curva del sombrero del gendarme; tener las inteligencias medias en un número máximo y las inteligencias o muy grandes o muy débi-les en un número mínimo.

He de volver sobre este punto porque creo que en lugar de ser una causa de escepticismo. debía ser de ahrmación de la democracia. del procedimiento democrático bien comprendido. Esto lo apunto; pero por lo pronto, estos primeros

envites

de la psicología corriente han influído mucho para debilitar las corrientes democráticas en el siglo XVIII. que pecaban de ser excesivamente ingenuas. Viene después otra causa: la necesidad de contrarrestar el excesivo sentido estadístico numérico de la democracia del siglo XIX. En el siglo XIX el liberalismo va mucho más allá de lo que debiera; se imagina que un sér humano. que el hombre equivale a la mujer. el padre al hijo. el marido a la es-posa. el ciudadano del campo al ciudadano de la población. el agri-cultor al industrial. el obrero al patrón, y todo esto se puede completa-mente igualar y hacer de todas las calidades ciudadanas una cosa gris y uniforme, de modo que sólo sobresalga en el pueblo la cantidad que le produce la democracia cuantitativa. y al progresar la vida humana. al ahnarse los valores de población. se dan cuenta losquevanalaavan-zada de estas cosas. que es menester ahnar un poco más, introducir en la democracia el sentido de calidad y no meramente el de cantidad y es menester no sólo hacer que pese y vote con arreglo a la calidad mental del que le dé. sino es menester calificar las circunstancias en que cada voto se produce con arreglo a las condiciones. a los deberes. a los derechos. a las funciones del ciudadano que lo produce; en una palabra. se va introduciendo la democracia en el sentido de organismo. yen el sentido de jerarquía,y en este camino, como siempre, las ideas nuevas tienden a ir más allá de donde debieran; con el vigor natural de las cosas nuevas, se van a imaginar un excesivo sentido de la je-rarquía y a producir estos movimientos contemporáneos que se co-nocen con el nombre de fautismo. de clericalismoy otras cosas por el estilo más o menos fantásticas y eternas com.o pseudohlosofía y

pseudohistoria. Por otra parte, m.ina también el sentido democrático

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del pasado una creciente absorción de las ideas económicas. un cre-ciente convencimiento de que, a veces, la política aparece con un aspecto vano. Esta realidad. que se llama economía, influye crecien-temente en esta corriente~el pensamiento, la idea marxiana de la inter-pretación económica o materialista de la historia, y por este camino se va rápidamente a la concepción de la nación como una fábrica, como una manufactura, y, por consiguiente, para considerar sistemas, ya como el norteamericano, ya como el bolchevique, siendo de notar que, en mi humilde opinión, en el momento en que se acepta el siste-ma económico de la nación, es lógico ir al bolcheviquismo porque el error. del bolcheviquismo, en mi opinión, no está en el bolcheviquismo en sí, sino en aceptar que la nación es una manufactura. En cuanto que se considera que la nación es una manufactura o una hrma comer-cial, la mejor manera y la mejor forma de organización es, evidente-mente, el bolcheviquismo.

Estamos, pues, en un período de la historia en que se produce cierto número de fuerzas corrientes antidemocráticas o de crítica de la de-mocracia, y, por consiguiente, incumbe a todos el reducirse las ideas democráticas y ver que se pueden salvar si es que, como en efecto, yo al menos creo, la democracia es la única manera en que los pueblos pueden progresar y llegar a sus hnes .. En primer lugar, es indispensa-ble concebir la idea· democrática acumulando o integrando en ella el aspecto orgánico que muchos de estos modernos críticos le imponen y aquí yo apuntaré que en la historia contemporánea de España, hay muchos períodos de estos: no ha faltado esta idea, como se ve, por ejemplo, en ciertos aspectos de la constitución del seno español bajo la constitución de '76. En segundo lugar, es menester no olvidar que la vida política de un pueblo es voto; por consiguiente, sin leyes biológicas no se pueden acelerar los procesos naturales, no se puede hacer una criatura en menos de nueve, o, como mínimo, en siete meses, eso no se puede cambiar y cada especie zoológica tiene para

~l

estado prenatal cierta diferencia de tiempo que no se puede modificar. Hay pueblos cuya evolución ha de hacerse en cierto número de años, y por consi-guiente, no se puede cambiar el proceso; se podrá estimular, refrenar, pero no se puede cambiar de una manera súbita. Esta tercera idea será menester incorporarla en la democracia, y aquí es donde he de recoger lo que dejé en el aire hace un momento, la razón por la cual estimo que no es pernicioso, sino antes, al contrario, es benehcioso para la democracia, el que existan estos períodos de inteligencia en los ciudadanos, porque hace falta a la democracia la necesidad

de

proce-der en su evolución.

De manera que todas las inteligencias y todas las maneras de ver la vida avanzan simultáneamente, unas quizá más atrasadas que otras. pero sin dejar a nadie atrás del rebaño, y por esto precisamente conviene gobernar con democracia, es decir, con consulta y consentimiento de todos, para que aquellos que todavía no

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han llegado hasta donde van los más avanzados, sirvan de freno a los más avanzados, de manera que no se aparte o rompa el conjunto

d~

la nación, puesto que se ha consultado a todos, y de

~sta.

mll;nera, SI se partiese o rompiese, correrían peligro de muerte las InstitucIOnes crea-das con demasiado avance sobre la masa general.

Esto implica otra, que para mí es la fundamental de las leyes de-mocráticas; es. a saber, la de la libre discusión. Si no existe libre discusión, no existe posibilidad de consentimiento mutuo, base de to-da democracia. y, por otra parte, si no existe libre discusión, no po-dremos nunca hacer que se confunda la inteligencia de los mejores con aquellas partes de la masa en donde todavía no ha penetrado. Es evidente que aquí es otra de las causas del escepticismo mundial y se dan casos en donde la prensa está tan deplorablemente servida o acorralada o subyugada por intereses materiales, que apela a las pa-siones más bajas y groseras del público, como. por ejemplo, el instinto sexuaL que sirve más bien para retrasar que para acelerar los procesos democráticos. Esto es un problema, a su vez. democrático. que hay que resolver. Este es el problema de la prensa, pero no se resolverá nunca matando a la prensa ni matando su labor; es menester purificar la prensa, considerar el problema de la purificación de la prensa como se considera en todas las naciones civilizadas el problema de purifi-cación del sufragio, es tan deplorable y tan falso que hay que concluir con ello, hay que suprimir la labor de la prensa y hay que suprimir la labor del sufragio, y, por último, tenemos el sentido sintético de la democracia, y aquí es donde me parece que el pueblo español puede aportar a la época actual lecciones de lo que la última revolución demuestra ser, pues quiero hacer observar que el gobierno que hoy rige los destinos de España. y esta importantísima, gravísima decisión nacional de concluir con una monarquía secular, han sido tomadas por este pueblo mediante un voto plebiscitario de la minoría; en las elecciones municipales del otrodía.los monarquistas estaban en mayoría numérica; este es un punto esenciaL un punto esencial porque permite observar, quizás, la virtud más grande que puede aportar el pueblo español a estas cosas de la democracia. es decir. el sentido sintético, o lo que el conde de Keyserling llama el sentido de la ac-titud.

El sentido de la aCtitud ha existido ya en España durante toda la restauración. Los gobiernos españoles de la restauración y del período de Alfonso

XIII

suelen caer teniendo mayoría en las cámaras' pero caerán corno consecuencia, ya de un acto del rey, ya de una

ca~paña

de prensa, ya de un debate en la cámara, en la que con facilidad podían sacar mayoría, pero en el que corno conjunto, corno sentido sintético del.

result~do

de esta campaña, de este acto, de esta situación colectiva. la Impresión de todos, unánimemente, era que el gobierno tenía que

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marcharse, y el gobierno se marchó no porque se le imponía que se marchase, sino porque el gobierno participaba de esta opinión general, de que era necesario que se marchase, de que había perdido la autori-dad ;moral, el sentido de la autoriautori-dad moral, el prestigio moral y el sentido muy español, un sentido de lo que llama Keyserling con la pa-labra francesa ''!'attitude''; ese sentido es un concepto de política sintética que recuerda un concepto sintético de la política en el si-glo XVI, no es un sentido numérico, no se trata de votación, aunque la votación forma parte de este sentido sintético, es una especie de ins-titución colectiva e inmediata, una instantánea de la realidad, en que todo el mundo participa. Esto parte de esta curiosa institución moral española, el juicio a posteriori. En el fondo es la esencia de lo que se ha llamado siempre en España el honor. Al rey de España se le ha dado mayoría, pero el rey de España, quizá comportándose corno hombre español, sea el que más español se ha portado. Se dio perfectamente cuenta de que esa mayoría no tenía valor frente a la calidad de los votos de la minoría, se dio perfectamente cuenta de los votos de .los imponderables, si vale la palabra o paradoja, y por eso se retiró.

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nunca objeto ni de abusos de fuerzas militares ni de abusos y opresión de fuerza espiritual mediante la falta de labor de la prensa y. sobre todo. del valor de las corrupciones del mero cálculo estadístico de los valores del voto. Es menester que los gobiernos que gobiernen ten-gan un sentido del honor cuando tienen en su poder la autoridad y se den cuenta del valor moral de los votos que les sostienen en el po-der. En este sentido. España ha aportado al universo una idea nueva. Aunque es muy breve el tiempo para tratar de moderar mi sentido patriótico para presentar al mundo mis ideas más sintéticas y menos nacionales. por hoy permitirá la bella Universidad de México que haga una excepción y que diga que me siento orgulloso de ser es-pañol.

Referencias

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