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REVISTA ELECTRÓNICA DE LA FACULTAD DE DERECHO

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Revista Electrónica

amicus curiae

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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

Facultad de Derecho

División de Educación a Distancia

amicus curiae

REVISTA ELECTRÓNICA DE LA FACULTAD DE DERECHO

DRA. MARÍA LEOBA CASTAÑEDA RIVAS DIRECTORA DE LA FACULTAD DE DERECHO

DRA. NORKA LÓPEZ ZAMARRIPA JEFA DE LA DIVISIÓN DE EDUCACIÓN A

DISTANCIA

LIC. GABRIELA PATRICIA DÍAZ RODRÍGUEZ MTRA. ROSÍO ARROYO CASANOVA

MTRA. ELIA BARBOSA CRIOLLO ISAAC RUBÉN GUERRERO GUZMÁN COMITÉ DE PUBLICACIONES DE LA DIVISIÓN

DE EDUCACIÓN A DISTANCIA LIC. BRENDA SÁNCHEZ ESPINOSA

DISEÑO EDITORIAL MTRA. ERIKA ESPINOSA MORÚA

DISEÑO DE PORTADA BEATRIZ LEÓN FREYSSINIER

FOTOGRAFÍA DE LA PORTADA “CASA DE LA LIBERTAD” AUTOR: SEBASTIÁN ESCULTOR

ESCULTURA DE LA PORTADA

PUBLICACIÓN BIMESTRAL. NÚMERO CERTIFICADO DE RESERVA DE DERECHOS AL USO EXCLUSIVO DEL TITULO 04-2010-062414385900-203

COMITÉ EDITORIAL HONORARIO

DRA. MARÍA LEOBA CASTAÑEDA RIVAS DRA. NORKA LÓPEZ ZAMARRIPA

DR. HÉCTOR FIX FIERRO DR. JORGE SÁNCHEZ CORDERO

DÁVILA

DR. EDUARDO LUIS FEHER T. DRA. PATRICIA KURCZYN VILLALOBOS

DR. JULIÁN GÜITRÓN FUENTEVILLA DR. ALFREDO SÁNCHEZ CASTAÑEDA

De las opiniones sustentadas en los trabajos firmados responden exclusivamente sus autores. El hecho de su publicación no implica de ninguna manera que esta revista se solidarice con su contenido.

PUBLICACIÓN PERIÓDICA

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ÍNDICE

EDITORIAL

ARTÍCULOS

TEORÍA DE LA IMPREVISIÓN: UNA CUESTIÓN DE JUSTICIA Y EQUIDAD

DRA. LEOBA CASTAÑEDA RIVAS

LOS DESAFÍOS DE MÉXICO EN EL HEMISFERIO AMERICANO: INSERCIÓN INTERNACIONAL E INTEGRACIÓN REGIONAL EN EL ESCENARIO GLOBAL

DRA. NORKA LÓPEZ ZAMARRIPA

LEYES, GOBIERNO Y FELICIDAD COMO PROPUESTAS DE LA ESCUELA FISIOCRÁTICA

DR. EDUARDO LUIS FEHER

LOS DESAFÍOS DE LA REFORMA CONSTITUCIONAL EN MATE-RIA DE CULTURA

DR. JORGE SÁNCHEZ CORDERO DÁVILA

¿A QUIÉN LE PERTENECEN LOS DERECHOS DEL PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL?

LIC. DIEGO ARMANDO GUERRERO GARCÍA

ALIMENTOS

MTRO. AGUSTÍN BÁEZ AVILÉS

IDEOLOGÍA, CONSTITUCIÓN Y DEMOCRACIA

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Editorial

Presentamos el primer número de la Segunda Época de la revista Amicus Curiae, en la cual, no sólo se introdujeron cambios formales, sino estructurales. En esta Segunda Época contamos con la participación de un Comité Editorial de primer nivel, pues está integrado por destacados académicos versados en la ciencia jurídica, comenzando con la Dra. María Leoba Castañeda Rivas, directora de la Facultad de Derecho de nuestra máxima casa de estudios; el Dr. Héctor Fix-Fierro, director del Instituto e Investiga -ciones Jurídicas; la Dra. Patricia Kurczyne Villalobos, jefa de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Derecho; el Dr. Jorge Sánchez Cordero, presidente del Centro Mexicano de Derecho Uniforme; Dr. Alfredo Sánchez Castañeda, investigador; el Dr. Julián Güitrón Fuentevilla, catedrático de la Facultad de Derecho, así como el Dr. Eduardo Luis Feher Trenschiner, director de la Revista de la misma Facultad. En esta Segunda Época Amicus Curiae, la revista electrónica de la Facultad de Derecho, ofrece una nueva presentación en todo su contenido, es más dinámica, con una edición más cuidada, incorpora resúmenes en español e inglés, al igual que las palabras clave en ambos idiomas, una vista mucho más atractiva y por tanto una calidad mayor.

En este primer número escriben miembros del comité editorial, como es el caso de la doctora María Leoba Castañeda, quien en su artículo “Teoría de la Imprevisión: Una Cuestión de Justicia y Equidad”, trata los contratos y la aplicación del pacta sunt servanda, así como de la cláusula rebus sic stantibus a la Teoría de la Imprevisión, haciendo un análisis comparativo entre los códigos civiles de Europa y Latinoamérica. En “Los Desafíos de México en el Hemisferio Americano: Inserción Internacional e Integración Regional en el Escenario Global”, se plantea la posibilidad de que la globalización sea vista como proceso, ideología o ambas; así mismo los problemas de gobernabilidad que ésta presenta en el sistema mundial. Las preguntas: ¿Cómo enfrentó Latinoamérica las nuevas circunstancias?, ¿Qué pasos se dieron para superar las limitaciones y acomodarse al paradigma neoliberal?, tienen como respuesta una serie de reformas institucionales internas con alcance internacional que se estudian a lo largo del texto.

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6 6 E d i t o r i a l

Posteriormente, en el texto “¿A quién le Pertenecen los Derechos del Patrimonio Cultural Inmaterial?”, el licenciado Diego Guerrero García plantea la necesidad de que el Estado vigile por los intereses de quienes producen manifestaciones culturales, artísticas, científicas o sociales, más aún cuando éstas provienen de una comunidad y son aprovechadas por empresas transnacionales. Las preguntas ¿qué se entiende por patrimonio cultural inmaterial? y ¿cómo debe protegérsele?, son la base toral de este excelente artículo. El maestro Agustín Báez Avilés en su artículo titulado “Alimentos” hace un resumen muy interesante de lo que implica la obligación alimentaria, también llamada Alimentos entre Parientes, siendo ésta una obligación legal de prestación de asistencia y socorro entre los cónyuges y los parientes cercanos. Por último la colaboración de la maestra Roxana Trigueros Olivares, “Ideología, Constitución y Democracia” comienza con un epilogo de advertencia: No son las ideas las que están detrás del poder, sino que es el poder quien está detrás de las ideas y con ésta introducción expone algunas de las ideas relacionadas con la ideología jurídica o el discurso jurídico, exponiendo que el orden jurídico constitucional, es y ha sido denominado por los críticos del derecho, como el instrumento de legitimación y perpetuación del poder del estado liberal.

Con estas nutridas páginas se conforma el número 1 de la revista Amicus Curiae, correspondiente al bimestre septiembre-octubre de 2012, que en esta Segunda Época se enorgullece de contar con un excelente Comité Editorial, las colaboraciones de destacados académicos, así como de generar productos que con excelencia rompan las barreras de la distancia.

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TEORÍA DE LA IMPREVISIÓN:

UNA CUESTIÓN DE JUSTICIA Y EQUIDAD

Dra. María Leoba Castañeda Rivas*

Resumen: Desde la perspectiva de la justicia y la equidad en los contratos, la Teoría de la Imprevisión se trata en la aplicación del pacta sunt servanda y de la cláusula rebus sic stantibus; con lo que se permite revisar lo pactado por los contratantes para disolver o modificar el contrato cuando por causas ajenas a las partes se alteran notoriamente las condiciones de su ejecución, buscando equidad y justicia, dos principios rectores de los sistemas jurídicos.

En cuanto al Derecho Internacional, algunos códigos civiles de Europa y Latinoamérica acogieron postulados de la Teoría de la Imprevisión contemplada en la Convención de Viena. En México, el Código Civil para el Distrito Federal en materia común, es inspirado en el principio pacta sunt servanda por lo que se resisten a la cláusula rebus sic stantibus. En conclusión, se plantea la necesidad de revisar en nuestro país la Teoría de la Imprevisión a la luz del Derecho Comparado.

Palabras Clave: Teoría de imprevisión, contratos, equidad, justicia, sistemas jurídicos, Convención de Viena, rebus sic stantibus, pacta sunt servanda, Derecho Comparado.

Abstract: From the perspective of justice and equity in contracts, Theory of Unpredictability is based mainly in pacts Sunt Servanda and Rebus Sic Stantibus.

By this theory, contracting are able to review, terminate or modify the contract only when extraordinary, unforeseeable and external circumstances alter the conditions of its execution, seeking justice and equity.

Talking about internacional law, European and American civil codes, acquired the Theory of Unpre-dictability, referred in Vienna Convention. By the other hand, in Mexico, Civil Code is inspired by pacta sunt servanda, therefore resists the existence of rebus sic stantibus. In conclusion, in Mexico by comparative law, is a need to review the Theory of Unpredictability.

Key Words: Theory of unpredictability, contracts, equity and justice, principles of legal systems, Vienna Convention, rebus sic stantibus, pacta sunt servanda, Comparative Law.

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8 T E O R Í A D E L A I M P R E V I S I Ó N

I. REBUS SIC STANTIBUS VERSUS PACTA SUNT SERVANDA

El contrato tiene su simiente en el acuerdo de voluntades. Una vez creado y perfeccionado con todos sus elementos y requisitos, produce efectos que no quedan al arbitrio de las partes, sino que, por el contrario, se cumplen en atención al orden público, conforme a la ley, a lo acordado en las cláusulas, en consonancia con las normas preceptivas, imperativas o supletorias; también se consideran los usos y la buena fe. En una palabra, hecho el acuerdo, pacto o contrato, sus efectos obligan a las partes, independientemente de cuál sea su voluntad, o qué tan dispuestos estén a cumplir.

Surge así el principio pacta sunt servanda, cuyo contenido implica que los pactos se cumplen en sus términos, o bien, los contratos se acatan como aparece en las cláusulas respectivas. Siempre se cumplen, incluso contra la voluntad de quienes intervienen en ellos, por supuesto después de accionar.

Otro elemento valioso en los efectos del contrato es la buena fe; ésta siempre se presume, salvo prueba en contrario. O sea, la mala fe sí es susceptible de comprobarse. Por tanto, los usos y las prácticas, la ley, la buena fe y las cláusulas contractuales son la pauta para su ejecución. Algunas corrientes doctrinales les llaman deberes adicionales de los contratos.

A lo expresado, debe agregarse un aspecto muy relevante: el concerniente al entorno imperante cuando se contrata, así como

el aspecto económico, político, social, comercial, de empleo o desempleo, entre otras cuestiones existentes en el momento de ejecutar el contrato; esto es, que en caso de contratos de tracto sucesivo, los cuales se van perfeccionando mediante prestaciones periódicas, debe considerarse el citado entorno.

Esto debe analizarse para determinar si es dable ejecutar el contrato en sus términos, o si, en un momento dado, por resultar sumamente oneroso, pudiera eludirse su cumplimiento al cambiar las condiciones o circunstancias que prevalecían al momento de contratar. Esto aplica para efectos de compraventa, arrendamiento, sociedades, hipoteca, así como al contrato de fianza, prenda, entre otros, y en el supuesto de que sobreviniere una variación radical de circunstancias, verbigracia: devaluación de la moneda, imposibilidad de cumplir, exceso de intereses, alteraciones sensibles en el tipo de cambio respecto de la moneda contratada; es decir, la onerosidad extrema y excesiva para el obligado, o bien, una catástrofe, peste, epidemia, pandemia o cualquier otra circunstancia sobrevenida dentro del período mismo de ejecución del contrato.

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9 U N A C U E S T I Ó N D E J U S T I C I A Y E Q U I D A D

II. LA IMPREVISIÓN EN LA HISTORIA

La Teoría de la Imprevisión, históricamente ubicada mediante la cláusula rebus sic stantibus (“estando así las cosas”), es una expresión latina que surge en la Edad Media, de mano de los canonistas. Ha servido para denominar una de las teorías jurídicas más importantes, que buscan con deseo la equidad y la justicia, principios rectores de los sistemas jurídicos.1

Para José de Jesús López Monroy,

La Teoría de la Imprevisión tiene sus antecedentes en las tesis, que han sido calificadas de ‘canónicas’, de la Iglesia Católica, especialmente cuando condenan todo enriquecimiento de uno de los contratantes, a expensas del otro, como contrario a la moral cristiana.2

En efecto, la doctrina recurre, en lo general, al derecho canónico y medieval para situar a esta figura, la cual es considerada como una excepción al principio pacta sunt servanda.

En su sentido esencial, atiende a la posibilidad de pedir la revisión de un contrato ante el juez, si las

1 Cfr. Ignacio Galindo Garfias, Diccionario

Jurídico Mexicano, décima segunda edición, Porrúa/ Universidad Nacional Autónoma de México-Institu-to de Investigaciones Jurídicas, México, DF, 1998, pp. 1637 y 1638.

2 José de Jesús López Monroy, “La cláusula

rebus sic stantibus o teoría de la imprevisión”, Cultura Jurídica, De los Seminarios de la Facultad de Derecho,

número 3, UNAM-Facultad de Derecho, México, DF, julio-septiembre, 2011, p. 74.

circunstancias que enmarcaron su celebración se han modificado de tal modo que, pretender hacer efectivo el cumplimiento de sus estipulaciones, generaría un costo desproporcio-nadamente oneroso para una de las partes.

Es así que puede definirse la Teoría de la Imprevisión como

Aquélla que permite la revisión de lo pactado por los contratantes, para resolverlo o modificarlo cuando por circunstancias extraordinarias, imprevisibles y ajenas a las partes, se alteran notoriamente las condiciones de su ejecución, haciendo más gravoso el cumplimiento de la obligación por el desequilibrio entre las contraprestaciones.3

La cláusula rebus sic stantibus se presupone implícita en todos los contratos, sujetando el cumplimiento de los mismos a que se mantengan las condiciones existentes al momento de su celebración, e involucra una directa oposición al principio general de ortodoxa obligatoriedad del contrato (pacta sunt servanda).

III. LA TEORÍA DE LA

IMPREVISIÓN EN EL ACTUAL DERECHO INTERNACIONAL

Fue a partir de las grandes conflagraciones del siglo XX, con su caudal de inestabilidad política y económica a cuestas, que la

3 Javier Tapia Ramírez, Teoría de la

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10

Teoría de la Imprevisión fue retomada por los estudiosos, lo cual derivó en que algunos Códigos Civiles de Europa y de Latinoamérica hayan acogido sus postulados al hacer alusión a las circunstancias y casos que derivaban en lo excesivo y oneroso del contrato.

En términos internacionales, la cláusula rebus sic stantibus quedó contemplada en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados4 que, en su artículo 62 expresa:

Cambio fundamental en las circunstancias.

1. Un cambio fundamental en las circunstancias ocurrido con respecto a las existentes en el momento de la celebración de un tratado y que no fue previsto por las partes no podrá alegarse como causa para dar por terminado el tratado o retirarse de él, a menos que:

a) la existencia de esas circunstan-cias constituyera una base esencial del consentimiento de las partes en obligarse por el tratado; y

b) ese cambio tenga por efecto modificar radicalmente el alcance de las obligaciones que todavía deban cumplirse en virtud del tratado.

2. Un cambio fundamental en las circunstancias no podrá alegarse como causa para dar por terminado un tratado o retirarse de él:

a) si el tratado establece una frontera;

b) si el cambio fundamental resulta de una violación, por la parte que lo

4 Suscrita en 1969, en vigor a partir de 1980 y

de la que México es Parte.

alega, de una obligación nacida del tratado o de toda otra obligación internacional con respecto a cualquier otra parte en el tratado.

3. Cuando, con arreglo a lo dispuesto en los párrafos precedentes, una de las partes pueda alegar un cambio fundamental en las circunstancias como causa para dar por terminado un tratado o para retirarse de él, podrá también alegar ese cambio como causa para suspender la aplicación del tratado.5

Este instrumento es base y plataforma de evolución en el derecho internacional; en el caso de México, y de conformidad con el artículo 133 constitucional, es Ley Suprema de toda la Unión; y, sin embargo, no encuentra paritaria correspondencia en la materia civil federal mexicana, pero sí en la legislación civil local del Distrito Federal, aunque de manera imperfecta, como bien podremos concluir en el apartado subsecuente.

IV. LA TEORÍA DE LA IMPREVISIÓN EN EL CÓDIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL

En México, la posición jurídica mayoritaria, e incluso jurisprudencial, ha sido negar la existencia de la cláusula rebus sic stantibus. El Código Civil para el Distrito Federal en materia común, y para toda la República en

5 Convención de Viena sobre el Derecho de

los Tratados, 1969, http://www.derechos.org/niz-kor/ley/viena.html, consultada el 28 de septiembre de 2012.

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materia federal, de 1928,6 estuvo inspirado

en legislaciones que se suscribían, sin ambages, al principio pacta sunt servanda; y postuló, tajante, en su artículo 1796, que los contratos: “Desde que se perfeccionan obligan a los contratantes no sólo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a las consecuencias que, según su naturaleza, son conforme a la buena fe, al uso o a la ley”.7

No reguló, por tanto, la posibilidad de que los contratantes pidieran la revisión del contrato ante un evento imprevisible; simplemente se debía cumplir a como diere lugar.

Este criterio imperó hasta el 22 de enero de 2010 —en vigor un día después—, fecha en que se publicó en la Gaceta Oficial del Distrito Federal, una serie de reformas a diversas disposiciones del Código Civil para el Distrito Federal.8 En lo que a nuestra

temática concierne, el artículo 1796 fue modificado, añadiéndosele un párrafo segundo, para quedar actualmente así:

Artículo 1796.- Los contratos se perfeccionan por el mero consentimiento, excepto aquellos que deben revestir una forma establecida por la Ley. Desde que se perfeccionan obligan a los

6 Vigente a partir de 1932, y hasta el año

2000, año a partir del cual –con reformas hasta ese año incluidas–, y para el ámbito de aplicación del fuero común, quedó bajo la denominación de Código Civil para el Distrito Federal.

7 Código Civil para el Distrito Federal en

materia común, y para toda la República en materia federal, 1928, http://www.solon.org/Statutes/ Mexico/Spanish/codigo_civil.pdf, consultado el 28 de septiembre de 2012.

8 Cfr. López Monroy, José de Jesús, op. cit.

contratantes no sólo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a las consecuencias que, según su naturaleza son conforme a la buena fe, al uso o a la ley, con excepción de aquellos contratos que se encuentren en el supuesto señalado en el párrafo siguiente.

Salvo aquellos contratos que aparezcan celebrados con carácter aleatorio, cuando en los contratos sujetos a plazo, condición o de tracto sucesivo, surjan en el intervalo acontecimientos extraordinarios de carácter nacional que no fuesen posibles de prever y que generen que las obligaciones de una de las partes sean más onerosas, dicha parte podrá intentar la acción tendiente a recuperar el equilibrio entre las obligaciones conforme al procedi-miento señalado en el siguiente artículo.9

A la vez, fueron creados los artículos 1796 Bis y 1796 Ter:

Artículo 1796 Bis.- En el supuesto del segundo párrafo del artículo anterior, se tiene derecho de pedir la modificación del contrato. La solicitud debe hacerse dentro de los treinta días siguientes a los acontecimientos extraordinarios y debe indicar los motivos sobre los que está fundada.

La solicitud de modificación no confiere, por sí misma, al solicitante el derecho de suspender el cumplimiento del contrato.

9 Código Civil para el Distrito Federal, en

vigor, http://info4.juridicas.unam.mx/adprojus/ leg/10/331/1863.htm?s=, consultado el 28 de septiembre de 2012.

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En caso de falta de acuerdo entre las partes dentro de un término de treinta días a partir de la recepción de la solicitud, el solicitante tiene derecho a dirigirse al juez para que dirima la controversia. Dicha acción deberá presentarse dentro de los treinta días siguientes.

Si se determina la procedencia de la acción por ocurrir los acontecimien-tos a que se refiere el artículo anterior, la parte demandada podrá escoger entre:

I) La modificación de las obligaciones con el fin de restablecer el equilibrio original del contrato según lo determine el juez,

II) La resolución del contrato en los términos del siguiente artículo. Artículo 1796 Ter.- Los efectos de la modificación equitativa o la rescisión del contrato no aplicarán a las prestaciones realizadas antes de que surgiera el acontecimiento extra-ordinario e imprevisible sino que estas modificaciones aplicarán a las prestaciones por cubrir con posterioridad a éste. Por ello tampoco procederá la rescisión si el perjudicado estuviese en mora o hubiere obrado dolosamente.10

En su primer párrafo, el artículo 1796 mantiene el espíritu de obligatoriedad del principio pacta sunt servanda; e introduce en el párrafo segundo, a modo de excepción a dicho principio, la factibilidad de ejercicio de una acción que propende a la restauración del equilibrio perdido de las obligaciones pactadas. Es decir, el espíritu mismo de la Teoría de la Imprevisión.

10 Idem.

El párrafo añadido dispone como condiciones:

1. Que no se trate de contratos aleatorios. 2. Que se trate de contratos de ejecución diferida o continuada.

3. Que surjan, durante la vigencia del contrato, acontecimientos extraordinarios imposibles de prever.

4. Que los acontecimientos extraordinarios e imprevisibles sean de carácter nacional. Las citadas características, que, aún reconociendo el avance que estas disposiciones suponen, nos permiten observar un importante grado de inconve -niencia y rigorismo, que no abona en favor de la justicia y la equidad.

V. ESTUDIO COMPARATIVO DE LA IMPREVISIÓN

Con el ánimo de complementar este estudio, se compara nuestra figura central; por ejemplo, el Código Civil argentino, en su artículo 1198, sí admite la revisión del contrato aleatorio bajo el principio rebus sic stantibus. Al efecto, dispone en el párrafo segundo:

En los contratos bilaterales conmutativos y en los unilaterales onerosos y conmutativos de ejecución diferida o continuada, si la prestación a cargo de una de las partes se tornará excesivamente onerosa, por acontecimientos extraordinarios e imprevisibles, la parte perjudicada podrá demandar la resolución del contrato. El mismo principio se aplicará a los contratos aleatorios cuando la excesiva onerosidad se

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produzca por causas extrañas al riesgo propio del contrato.11

En el mismo sentido, el apartado 2 del artículo 1441 del Código Civil peruano lo aplica: “A los contratos aleatorios, cuando la excesiva onerosidad se produce por causas extrañas al riesgo propio del contrato”.12

No obstante que la legislación no determina lo que debe entenderse por acontecimiento extraordinario imprevisible, en el proyecto de reforma presentado ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal se alude a procesos descontrolados de inflación, devaluaciones monetarias, pérdida del poder adquisitivo, desempleo; así como situaciones de emergencia, tales como epidemias, plagas, guerras o desastres de la naturaleza.

Si bien habrá de estarse a cada caso en concreto, ante la circunstancia de una interpretación demasiado rigorista, el principio podría ser de injusta inoperancia o aplicabilidad.

Lo que en la legislación del Distrito Federal se complica aún más al establecer, de modo tan cerrado y restrictivo, que el acontecimiento extraordinario e imprevisible tenga que ser de carácter nacional, lo que podemos calificar de inapropiado, porque, más allá de su origen —endógeno o exógeno—, debiere bastar el

11 Código Civil de la República Argentina, en

vigor, http://campus.usal.es/~derepriv/refccarg/ccar-gent/libro2_secc3_titulo1.htm#capitulo1, consultado el 28 de septiembre de 2012.

12 Código Civil del Perú, en vigor, http://spij.

minjus.gob.pe/CLP/contenidos.dll?f=templates&f-n=default-codcivil.htm&vid=Ciclope:CLPdemo, consultado el 28 de septiembre de 2012.

hecho de que dicho acontecimiento incida en el territorio correlativo, máxime cuando todo guarda correspondencia con un entorno directa o indirectamente permeado de globalidad, como puede ser en el caso de las depreciaciones monetarias.13

CONCLUSIÓN

Todo lo cual nos permite sugerir la necesaria revisión mexicana de la Teoría de la Imprevisión, a la luz del derecho comparado y de la experiencia diversa en el mundo; sobre todo, cuando en sentido inverso a la evolución jurídica mundial, la jurisprudencia misma de la Suprema Corte de Justicia de la Nación no se ha actualizado en torno al tema, puesto que, hasta la fecha, se ha mostrado favorable a la preeminencia del principio pacta sunt servanda, a pesar de que la cláusula rebus sic stantibus esté regida por la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, y la legislación de diversos países esté más apoyada ahora en disposiciones inherentes a la Teoría de la Imprevisión. Lo que habrá de ser materia de puntual tratamiento en algún otro trabajo que la suscrita publique en ulterior oportunidad.

BIBLIOGRAFÍA

• ACEVEDO SERRANO, Arturo, Reglas de aplicabilidad de la Teoría de la Imprevisión, Universidad Nacional Autónoma de México, 1990.

13 Cfr. Raúl Cervantes Ahumada, en Estudios

jurídicos en memoria de Roberto L. Martilla Molina,

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14

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• Lexis Nexis Abeledo Perrot, Buenos Aires, Argentina, 2003.

• BORJA SORIANO, Manuel, Teoría General de las Obligaciones, décima novena edición, Ed. Porrúa, México, DF, 2004.

• CERVANTES AHUMADA, Raúl, en

Estudios jurídicos en memoria de Roberto L. Martilla Molina, Ed. Porrúa, México, 1989. • CÓDIGO Civil de la República Argentina,

en vigor.

• CÓDIGO Civil del Perú, en vigor.

• CÓDIGO Civil para el Distrito Federal en materia común, y para toda la República en materia federal, 1928.

• CÓDIGO Civil para el Distrito Federal, en vigor.

COMPENDIO de términos de Derecho Civil, coautora: María Leoba Castañeda Rivas, coordinador: Mario Magallón Ibarra, Ed. Porrúa/Universidad Nacional Autónoma de México, México, DF, 2001.

• CONVENCIÓN de Viena sobre el

Derecho de los Tratados, de 1969.

• DE AQUINO, Tomás, Tratado de la Ley, Tratado de la Justicia y Gobierno de los Príncipes, novena edición, Ed. Porrúa, México, DF, 2008.

DICCIONARIO Jurídico Mexicano, 4 tomos, décima segunda edición, Ed. Porrúa/Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de Investigaciones Jurídicas, México, DF, 1998.

• GACETA Oficial del Distrito Federal, 22 de enero de 2010.

• GALINDO GARFIAS, Ignacio, Diccionario Jurídico Mexicano, décima segunda edición, Ed. Porrúa/Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de Investi-gaciones Jurídicas, México, DF, 1998. • GARCÍA AMIGO, Manuel, Lecciones

de Derecho Civil III, Teoría General de las Obligaciones y Contratos, McGraw-Hill, Madrid, España, 1995.

• LÓPEZ MONROY, José de Jesús, “La

cláusula rebus sic stantibus o Teoría de la Imprevisión”, Cultura Jurídica, De los Seminarios de la Facultad de Derecho, número 3, Universidad Nacional Autónoma de México-Facultad de Derecho, México, DF, julio-septiembre, 2011.

• REAL Academia Española, Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, vigésima segunda edición, Madrid, España, 2001. • REAL Academia Española, Diccionario de la

Real Academia de la Lengua Española, avance de la vigésima tercera edición, Madrid, España.

• TAPIA RAMÍREZ, Javier, Teoría de la Imprevisión, Serie I, Estudios de Derecho, núm. 1, Universidad Cuauhtémoc-Centro de Investigaciones Jurídicas y Sociales, Puebla, México, 1998.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

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• http://info4.juridicas.unam.mx/adprojus/ leg/10/331/1863.htm?s=

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• http://www.solon.org/Statutes/Mexico/ Spanish/codigo_civil.pdf

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LOS DESAFÍOS DE MÉXICO EN EL

HEMISFERIO AMERICANO: INSERCIÓN

INTERNACIONAL E INTEGRACIÓN

REGIONAL EN EL ESCENARIO GLOBAL.

Dra. Norka López Zamarripa*

Resumen: Muchas percepciones individuales o sectoriales han penetrado en la vida del ciudadano común respecto de la globalización, este artículo plantea la posibilidad de que sea vista como proceso, ideología o ambas; así mismo los problemas de gobernabilidad que ésta presenta en el sistema mundial. Las preguntas: ¿cómo enfrentó Latinoamérica las nuevas circunstancias?, ¿qué pasos se dieron para superar las limitaciones y acomodarse al paradigma neoliberal?, tienen como respuesta una serie de reformas institucionales internas con alcance internacional, no obstante, para explicitar una estrategia de inserción con integración realmente efectiva que maximice los beneficios de la globalización, habrá que poner énfasis en las asignaturas pendientes y conformar, con homogeneidad y coherencia, una estrategia regional que permita la articulación y convergencia de los procesos subregionales.

Palabras Clave: globalización, democracia, apertura internacional, economía mundial, crisis financiera internacional, desarrollo, empleo, educación, pobreza, integración regional, integración económica mundial, Mercosur, Latinoamérica.

Abstract: Individual or sectoral perceptions have penetrated ordinary citizen´s life about globalization, there is a possibility that is seen as a process, ideology or both, and governance problems that globalization presents to the world system. Questions: How America faced new circumstances? What steps were taken to overcome constraints and accommodate the neoliberal paradigm?, the answer is a number of institutional reforms with international scope, however, for explicit a really effective strategy integration that maximizes the benefits of globalization will emphasize in unfinished asignatures and settle with consistency and coherence to a regional strategy allowing joint and convergence of subregional processes.

Key words: globalization, democracy, international opening, global economy, international financial crisis, development, employment, education, poverty, regional integration, global economic integration, Mercosur, Latin America.

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16 LOS DESAFÍOS DE MÉXICO EN EL HEMISFERIO AMERICANO

I. EL PROCESO DE LA GLOBALIZACIÓN

Si bien existen diversos significados para el concepto de globalización, ellos expresan de manera coincidente la creciente importancia de los aspectos económicos, sociales y culturales de alcance mundial respecto de aquellos de naturaleza nacional o regional y subrayan el carácter dinámico y comprensivo del concepto.

Aunque no es un fenómeno nuevo, los avances registrados en las áreas de las comunicaciones y la información y en la tecnología aplicada a las mismas, así como los cambios que se han verificado en las nociones sobre el tiempo y el espacio, proximidad y lejanía, tienden a darle nuevas connotaciones y dimensiones que podrían representar transformaciones cualitativas sobre sus actuales alcances.

II. PERCEPCIONES Y ALCANCES DE LA GLOBALIZACIÓN

¿Cómo se nos presenta la globalización? Hay muchas percepciones individuales o sectoriales para este fenómeno que ha penetrado en la vida del ciudadano corriente. Desde la óptica de los empresarios significa la capacidad de operar en todo el mundo, produciendo y vendiendo donde más les convenga. Para artistas y artesanos supone la posibilidad de proyectar las formas tradicionales de expresión a escala planetaria, manteniéndolas vivas en sus lugares de origen. Para los científicos y comunicadores representa la libertad para crear y difundir

información en todo el mundo. Para los deportistas es la posibilidad de actuar, competir y triunfar sin importar su origen sino sus destrezas (y si no pensemos en los futbolistas o beisbolistas de la región que se han incorporado a grandes equipos y son actualmente estrellas mundiales).

A todas estas percepciones positivas se oponen otras que entienden que la globalización tiene significados nefastos en varios aspectos. Para los conservacionis-tas puede implicar la destrucción del medio ambiente. Para los tradicionalistas, la irrupción de una cultura mediática que destruye las culturas y costumbres tradicionales, como si una especie de igualdad por abajo se extendiera por el mundo. Para los trabajadores y otras capas de la población representa el peligro del desempleo y la marginalización de zonas por la re-localización de actividades a lo largo y ancho del mundo.

Desde un punto de vista más general también se dispone de un arsenal de expresiones y de contenidos que se utilizan para caracterizar el concepto de globalización e, incluso, según el énfasis que se ponga y el orden de prelación que se asigne a sus variados componentes, se podría incluir a sus autores entre los que tienen una percepción optimista o pesimista de la situación.

En esta perspectiva, la globalización aparece como una sumatoria de los siguientes componentes:

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17 INSERCIÓN INTERNACIONAL E INTEGRACIÓN REGIONAL EN EL ESCENARIO GLOBAL

siglos”, al remontar su inicio a los grandes viajes de la última década del siglo XV. Hoy estaríamos frente a la coronación del proceso que se iniciara con los viajes del descubrimiento de América y las rutas hacia el Asia y las Indias, que marcaron la expansión de la economía, la cultura y el poder del Viejo Continente.

b) Un proceso que si bien está presente a lo largo del desarrollo capitalista, sólo recientemente se torna en la modalidad dominante, de manera que “el capitalismo del siglo XXI será el de la globalización”.1

c) Un fenómeno multidimensional y de naturaleza compleja: económica, política, social y cultural, que se diferenciaría, por eso mismo, del concepto de “mundialización” que se difundiera unas décadas atrás, sobre todo entre los autores franceses. d) Un proceso intenso pero parcial, heterogéneo y desequilibrado, con un núcleo globalizador de carácter tecnológico y económico y que abarca las áreas de las finanzas, del comercio, de la producción, de los servicios y de la información. Se advierte cada vez más la existencia de un “efecto difusor”, de acuerdo con el cual fenómenos que comienzan en un ámbito local se transforman en globales y afectan, positiva o negativamente, a las otras partes del mundo, como es bien claro en el caso del medio ambiente. e) Un fenómeno que transmite la convicción de que cualquier

1 Luiz Carlos Bresser Pereira, “La

reconstruc-ción del Estado en América Latina”, Revista de la CE-PAL, Número Extraordinario, octubre de 2010, p.106.

intento de desacoplarse de él está condenado al fracaso. Cada vez hay menos posibilidades de eludir sus consecuencias, refugiándose en las aldeas o estados aislados del pasado.2

f) Un proceso que califica, por su importancia, a la fase actual del desarrollo del sistema capitalista, aunque cabe destacar, como dato ciertamente peculiar, que aún hoy el comercio y la inversión internaciona -les son notablemente menores que el comercio interno y la inversión nacional. El mundo sólo exporta entre 15 y 20% de lo que produce anualmente, en tanto que la inversión directa extranjera representaba el 6% de la inversión total y equivale al 1.2% del PIB mundial,3 pero se debe

tener en cuenta que la importancia de lo local frente a lo global es decreciente y tampoco tiene la misma significación para los países industrializados y para los países en desarrollo.

III. LA GLOBALIZACIÓN: PROCESO E IDEOLOGÍA

El segundo aspecto a considerar es la naturaleza de la globalización. ¿Es proceso o ideología o es proceso e ideología a la vez? Según esto, la globalización debería ser vista como un proceso social (económico,

2 Véase Klaus Bodemer: “La globalización.

Un concepto y sus problemas”. Revista Nueva Sociedad Nº 156, julio-agosto 2011.

3 Véase Roberto Bouzas, y French-Davis,

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financiero, político y cultural) que pertenece al mundo de los fenómenos reales, aunque también queda incluida, y de una manera muy controversial, en el mundo de las ideologías. En tal carácter aparece como una construcción ideológica que defiende los logros, impulsa las estrategias y difunde las virtudes de la globalización.

La ideología de la globalización, como no podía ser de otra manera, obedece a intereses y tiene sus ideólogos, seguidores y dispositivos propagandísticos. Hasta ahora ha sido monopolizada por el pensamiento neoliberal.

Esta ideología enaltece el fundamentalismo del mercado, exalta la libertad de comercio, impulsa el flujo libre de los factores de la producción (aunque frecuentemente se hace una excepción con la mano de obra, a la que se somete a numerosas restricciones de diversos tipos), propugna el desmantelamiento del Estado, asume la monarquía del capital, promueve el uso de las nuevas tecnologías (que por lo general ahorran mano de obra), favorece la homologación de las costumbres y la imitación de las pautas de consumo y fortalece la sociedad consumista.

Indudablemente, sus partidarios han sido muy exitosos como propagandistas, pues han logrado muchas veces convencer de las bondades de la globalización incluso a quienes son potencialmente sus víctimas. Con sagacidad han defendido la idea de que lo que conviene a los grupos dominantes de los países industriales conviene a todos, como si la globalización no tuviera ganadores y perdedores.

En el otro extremo del prisma están los que se oponen frontalmente al proceso de globalización, formando un frente muy heterogéneo pero, en cierto modo, efectivo, como se demostró en Seattle, Estados Unidos, durante la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y se ha repetido en estos días en Praga, en ocasión de la reunión anual del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI). El sector más lúcido no se opone a la globalización como tal, sino a la que da prioridad al comercio sobre todo lo demás y que estaría al servicio de las grandes corporaciones transnacionales. Otros se oponen por razones sectoriales, para limitar el desplazamiento de empresas e inversiones tradicionales o poco innovadoras y otros más por el daño que podrían causar al medio ambiente grupos empresariales fuera de todo control estatal.4

Frente a tan diferentes criterios parece conveniente tomar distancia tanto de los excesos panegíricos del pensamiento liberal, como de las reacciones indiscrimina -das contra esa ideología. Estas últimas conducen, en sus formas extremas, al defecto contrario, como es imputarle a la globalización muchas de las deficiencias y limitaciones que están presentes en su desarrollo, pero que obedecen a problemas estructurales que la trascienden, como la pobreza, las exclusiones o la degradación del medio ambiente, donde las responsabili -dades son necesariamente compartidas.

4 Véase en el Diario El País de España, la

en-trevista a Lori Wallach, que dirige en la organización de consumidores “Public Citizen” de Estados Unidos, la división “World Trade Organization”, francamente opuesta a la globalización.

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IV. EFECTOS DE DISTORSIÓN EN LA GLOBALIZACIÓN

El tercer aspecto a considerar en torno a la globalización es la distancia que media entre lo que parecería estar alcanzándose y lo que efectivamente sucede en el mundo real. Estamos en un momento en que parece posible la consolidación del espacio económico con una dimensión planetaria y como expresión del desarrollo acelerado y unificado del sistema capitalista mundial. Pero con la unificación del mercado y la abolición de barreras se están eliminando también, como uno de sus efectos no deseados, los mecanismos que proporcionaron diversas formas de amparo y estímulo a los sectores más débiles, en el marco de sociedades nacionales que parecían ser dueñas de sus propios destinos y con capacidad para regular y encausar los acontecimientos sociales que se desarrollaban en su seno.

Actualmente se observa en el plano económico que la competencia pasó a ser la fuerza central de un mundo crecientemente interdependiente y cada vez más eficiente. Pero la competencia es siempre un juego que, sin ser de suma cero, tiene sólo algunos que son ganadores o que ganan más que otros.5

Están también los otros, los que ganan muy poco o que incluso están amenazados de no poder participar en el juego: la amenaza de marginalización se cierne no sólo sobre países, regiones y continentes del tercer mundo, lo cual es bien explicable histórica -mente, sino también sobre sectores sociales

5 Rubens Ricupero, “La economía mundial y

el papel de la UNCTAD”, Revista Capítulos del SELA Nº 45, enero-marzo de 2011, p.19.

y regiones importantes de los propios países industrializados. Parecería que ni aún en el centro del sistema se ha logrado compatibi -lizar la libre competencia con la solidaridad. En términos concretos e inmediatos se expanden por doquier amenazadores nubarrones de desocupación, pérdida de beneficios sociales, riesgos de quedar con una vejez desprotegida ante la quiebra de los sistemas de seguridad social y asistencial existentes, especialmente en los países vecinos.

Hasta ahora, la transición en el predominio de las economías nacionales a la economía global ha resultado errática y también traumática. Según Lester Thurow, “el mundo va a tener una economía global sin un gobierno global, lo que significa una economía global sin reglas acordadas capaces de hacerse cumplir, sin guardianes de comportamientos aceptables y sin jueces o jurados a quienes acudir si se piensa que no se está haciendo justicia”.

No existen reglas claras para manejarse en la economía global ni instituciones capaces de organizarla.6 A su vez, George Soros

afirma que “tenemos una economía global sin tener una sociedad global. La situación es insostenible”, aunque, en su opinión, es corregible.7

En suma, aún cuando se admita el papel del mercado y el fin de lucro como motores fundamentales para la innovación y el

6 Citado por Eduardo Mayobre:

“Reali-dad y mito de la globalización” (SP/Di Nº 7 - 2010), pág.10.

7 George Soros: “La crisis del capitalismo

global. La sociedad abierta en peligro”, Ed. Sudameri-cana, Buenos Aires, 2009.

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progreso económico, no es menos cierto que el dinamismo de la globalización está exigiendo reglas e instituciones a nivel mundial, regional y nacional que garanticen el bien común, el bienestar social y el medio ambiente.

V. LA GOBERNABILIDAD DEL SISTEMA MUNDIAL

El último aspecto a abordar en esta primera parte se relaciona con los problemas de gobernabilidad del sistema mundial. El mismo está asociado con los desequilibrios generados por el crecimiento tan rápido y sin contrapartida en la producción de los flujos monetarios internacionales, que erosiona la estabilidad del sistema y genera situaciones de difícil control, fomentando el desarrollo de la economía especulativa sobre la productiva. Los flujos monetarios en los mercados financieros superan largamente al total del comercio internacional y a las reservas acumuladas por los bancos centrales del mundo.8

Las sucesivas crisis que surgieron con la globalización financiera han generado una amplia discusión sobre el papel y las modalidades de intervención del FMI y sobre los medios de prevenir y combatir, llegado el caso, la inestabilidad financiera internacional. Como solución surgió la idea de una «nueva arquitectura financiera internacional» que se debería plasmar, en particular, en una vigilancia reforzada de las instituciones involucradas en los flujos

8 Carlos Juan Moneta, “Los probables

esce-narios de la globalización”, Revista Capítulos del SELA Nº 36, julio-septiembre de 2009, pg. 11.

financieros internacionales (mediante la instauración de normas contables y de controles), en una mejora de los dispositivos de control prudencial que rigen los sistemas financieros nacionales y en una mayor transparencia de la situación financiera de los Estados y de los operadores privados. Empero, con el decaimiento de la rigidez también disminuyó la urgencia y la profundidad en el tratamiento del problema. El llamado “Fantasma de Seattle”, surgido después de la fallida reunión de la OMC de noviembre de 1999, condujo a que en la primera gran conferencia interguber -namental del siglo XXI, la UNCTAD X, realizada a principios de 2000 en Bangkok, Tailandia, privara un clima de conciliación y concordia. El carácter no negociador (o meramente deliberativo)9 del foro

de la UNCTAD, permitió adoptar la “Declaración de Bangkok”, en la que se destaca que “la mundialización conlleva también el peligro de marginación para los países, en particular los más pobres, y para los grupos más vulnerables de todo el mundo... Las asimetrías y los desequi -librios de la economía internacional se han intensificado. La inestabilidad del sistema financiero internacional sigue siendo un grave problema, que precisa atención urgente”.

En términos más concretos, esta Declaración subraya la importancia de lograr un sistema comercial multilateral que sea justo, equitativo y basado en normas y

9 Véase Secretaría Permanente del SELA:

“Entre Seattle y Bangkok. Apuntes complementarios en torno a la UNCTAD X” (SP/Di Nº 2-2010), en relación a las importantes diferencias que separan a los organismos deliberantes de los operativos, a nivel inter-nacional.

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que funcione de forma no discriminatoria y transparente y de manera que resulte beneficioso para todos los países, en especial los países en desarrollo, mediante, entre otros caminos, la mejora en su acceso a los mercados de bienes y servicios de particular interés, la aplicación de los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio OMC y el reconocimiento pleno del trato especial y diferenciado, según el nivel de desarrollo de los países.

No obstante, subsiste la duda acerca de si en los hechos y en el terreno multilateral se podrá pasar “de la globalización unilateral a la globalización compartida”.

Las modalidades de inserción usadas por la región en la última década

En esta segunda parte del trabajo cabe formular dos preguntas: ¿cómo enfrentó Latinoamérica las nuevas circunstancias? ¿Qué pasos se dieron para superar las limitaciones del pasado y acomodarse al nuevo paradigma neoliberal?

Antes que nada hay que reconocer que los cambios no llegaron sólo por el empeño y la decisión de los países del hemisferio o por el camino de las negociaciones entre gobiernos para establecer nuevas reglas del juego y propiciar un nuevo orden económico internacional. Más bien ellos fueron el resultado de la acción y el efecto combinado de la crisis de la deuda externa padecida por la región durante la década de los ochenta, de la condicio -nalidad impuesta por los organismos financieros internacionales y la influencia determinante del pensamiento neoliberal, asociada con el proceso de globalización y la nueva expansión del capitalismo. En esas

condiciones predominó una modalidad de inserción de tipo pasiva, que consistió en una adaptación individual de cada país a las reglas establecidas a nivel multilateral o hemisférico por los grandes centros de poder económico y financiero.

Obviamente, esta importante etapa que cubrió todo el decenio de los noventa tiene sus aspectos positivos y negativos.

VI. LA DEMOCRACIA COMO SOPORTE ESENCIAL

El primer aspecto, sumamente positivo, que se debe destacar es el papel de la democracia en Latinoamérica. Cabe señalar, con bastante certeza, que un soporte esencial para recorrer los nuevos caminos ha sido la recuperación democrática en toda la región. Incluso no es osado señalar que la década de los ochenta, calificada como la “década perdida”, ha dejado como legado la reconquista de la democracia como forma de gobierno y valor fundamental, que se fue extendiendo y consolidando en la década siguiente.

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constitucionales a los cruciales problemas vividos, y en ello ha tenido gran importancia el nuevo contexto político que fomentan la globalización y el regionalismo.

En tal sentido, se debería contabilizar en el haber de la globalización el soporte dado por el entorno internacional a la continuidad democrática y la amenaza de sanciones internacionales contra el “golpismo” y la violación de los derechos humanos. Sin embargo, sería inocente suponer que muchos de los defensores externos de la democracia hispanoamericana tienen nuestras mismas preocupaciones. Pero eso es totalmente entendible: lo que tratan de preservar con la democracia es la paz social y la solución de los conflictos dentro del marco legal.

En las nuevas circunstancias –por otra parte afortunadamente- es la existencia de gobiernos estables lo que da gobernabi -lidad al sistema y genera las condiciones que permiten el normal desarrollo de los negocios, para seguir llevando adelante la inserción de la región en el proyecto “globalizador”.

Desde nuestra perspectiva, no se trata sólo de mantener la estabilidad constitucional, sino de darle la máxima eficacia y eficiencia posible, enlazando la gobernabilidad y el buen gobierno en un “ejercicio eficiente, eficaz y legítimo del poder y la autoridad para el logro de objetivos sociales y económicos”.10

10 Francisco Sagasti, y otros: Democracia y

buen gobierno, Agenda: Perú”, Lima, marzo de 2010, p. 19. También Sagasti, Francisco “El orden global frac-turado emergente”, en SELA: “Dinámica de las rela-ciones externas de América Latina y el Caribe”, 2009.

VII. REFORMAS, APERTURA EXTERNA, CRECIMIENTO Y CRISIS

Dentro de este cuadro político fundamental, los países latinoamericanos iniciaron o acentuaron en la década de los años noventas, una serie de reformas institucionales de carácter interno y alcance internacional.

Entre ellas se destacan, por una parte, el traspaso de empresas del sector público a empresas privadas nacionales e internacio -nales, que se inició como una modalidad de reducción de la deuda externa (por la vía de conversión de deuda en capital) y de reducción del déficit fiscal, y se transformó en uno de los pilares de las reformas estructurales promovidas en el hemisferio. Entre 1985 y 1992 se privatizaron en América Latina y el Caribe más de dos mil empresas públicas en áreas diversas tales como bancos, seguros, telecomunicaciones, aerolíneas, carreteras, puertos, electricidad, servicios sanitarios, petróleo, minería y comercio. En el período 1990-1997 se realizaron operaciones de privatización por un monto de 97.193 millones de dólares. Asimismo, mediante modificaciones legislativas, se abrieron a la inversión privada sectores anteriormente reservados al Estado y se establecieron diversas formas de relación entre el sector público y los particulares que favorecían la participación privada en nuevas áreas.

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en la región: la primera correspondió a la transferencia de activos que eran propiedad de los Estados; la segunda correspondió a la transferencia masiva de servicios públicos, particularmente a través de concesiones; y la tercera y más reciente a las fusiones y adquisiciones de empresas privadas de capital nacional por corporaciones interna-cionales.11

Por otra parte, la apertura al comercio exterior fue una de las políticas de mayor impacto para el funcionamiento de las economías de la región y para su inserción en los mercados internacionales. La rebaja de los niveles arancelarios y la simplificación de la estructura tarifaria –de manera unilateral- por casi todos los países de la región estuvo acompañada por la eliminación de prohibiciones y restricciones cuantitativas, y condujo a una dinamización tanto de las exportaciones como de las importaciones. Se logró, incluso, en cuanto al comercio intrarregional, recuperar y superar los niveles anteriores a la crisis de la deuda.

Como consecuencia de las reformas emprendidas, el comportamiento de las economías de América Latina y el Caribe cambió en forma significativa durante la década de los noventa y ello se reflejó en mayores tasas de crecimiento y menores niveles de inflación. Importantes incrementos de las exportaciones y de la entrada de capitales externos, acompañados con políticas de disminución del déficit fiscal y de estabilización monetaria, contribuyeron a este desempeño. Entre

11 SELA: “El laberinto económico. La agenda

de América Latina y el Caribe ante la crisis financiera internacional”, año 2009.

1991-1999, la tasa de crecimiento promedio anual del PIB de la región fue de 3.3% y la del producto por habitante de 1.7%.

VIII. CONSECUENCIAS DE LA CRISIS FINANCIERA INTERNACIONAL

Otra cuestión de importancia es el costo pagado por la región como consecuencia de la crisis financiera internacional.

Ya durante los años 1994-1995 se había tenido una primera experiencia de la vulnera -bilidad de la región frente a la volatilidad de los mercados financieros internacionales y las dificultades para controlar sus flujos y reflujos. Pero el problema se repitió, agravado, a partir de la crisis asiática, en dos etapas: la primera, de corto plazo e inmediatamente vinculada a las turbulencias monetarias y financieras que se originaran en Asia, afectó su capacidad de atraer capitales externos y perturbó gravemente los mercados bursátiles y las políticas monetarias. La segunda, de mediano y largo plazo, sujeta en parte a la velocidad de la recuperación de las economías asiáticas, ha incidido sobre las corrientes de exportación y los términos del intercambio de Latinoamérica.

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de 4%, y para lograrlo el PIB debe crecer cerca del 6% anual, con tasas de inversión del 28% y tasas de ahorro nacional del 25%, para evitar los riesgos de una excesiva dependencia del ahorro externo.12

Lamentablemente, la década se cerró, como consecuencia del “contagio”, con un brusco descenso de la entrada de capitales, importantes erogaciones al exterior por concepto de intereses y dividendos, fuerte caída del comercio intrarregional y un bajo precio de los productos básicos (con la excepción del petróleo). El resultado final indica una transferencia neta de recursos al exterior, por primera vez en la década de los noventa; una deuda externa, que ascendía en 1999 a $750 mil millones de dólares (multiplicándose por 11 en los últimos 25 años), y un crecimiento nulo del PIB, sobre todo para los países sudamericanos.13

Afortunadamente, el estancamiento de los años 1998-1999, en que la región resultó afectada por las fluctuaciones de la economía internacional y los movimientos erráticos de capitales, se está superando con un crecimiento del 4,3% para este año y de 4,5 % para el próximo, apoyados en el fuerte desempeño de México, Chile y Brasil, según las previsiones del FMI.14

12 Véase CEPAL: Equidad, desarrollo y

ciu-dadanía,Informe al 28º Período de Sesiones, México, DF, 15 de marzo de 2011, pg.45.

13 Francisco Sagasti, y otros, ibídem. 14 Véase CEPAL, Notas de la CEPAL, Enero

2011, Nº 8. México y la mayoría de los países de Cen-troamérica y del Caribe, que mantienen estrechos vín-culos con la próspera economía de Estados Unidos, pudieron mostrar, a diferencia de los países sudameri-canos, un crecimiento moderado e incluso alto.

IX. ASIGNATURAS PENDIENTES: EMPLEO, EDUCACIÓN, POBREZA

El proceso de apertura en tiempos de globalización incidió positiva y negativamente sobre la vida social de nuestros países. De los aspectos positivos se pueden mencionar, entre otros, la difusión de nuevos valores, la defensa del medio ambiente, la protección a las minorías, la igualdad de géneros y la difusión de modos masivos de cultura y consumo, aunque éstos a veces involucran aspiraciones insatisfechas y generan nuevas tensiones sociales de difícil solución (al menos para el grueso de las sociedades subdesarrolladas de la región).

Los efectos negativos enlazan y acentúan las profundas fallas estructurales que existen en los países de la región y que se exteriorizan en una realidad secular de pobreza, y exclusión, desigualdad social. Si bien se logró una cierta reducción en los niveles de pobreza existentes en la “década perdida”, que descendió del 41% de los hogares en 2010 al 36% en 2011, el número de pobres se mantuvo por encima de los 200 millones de personas hasta 2011 y aumentó durante la crisis en magnitudes todavía desconocidas”.15 Cerca de la mitad de ese

total que no puede cubrir sus necesidades fundamentales, vive en la indigencia. Y esta realidad, obvia y lamentable, es estructural y no un simple producto de un fenómeno reciente, por importante que sea.

En consecuencia, a las dificultades intrínsecas de la coyuntura se añaden

15 Véase nota del periódico “El Universal”, del

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estructuras sociales muy inequitativas que se expresan en indicadores de distribución de la riqueza mucho más desiguales que en el resto del planeta.16

A pesar de los logros en materia de crecimiento económico no se ha podido reducir la pobreza en forma significativa, ni corregir los elevados niveles de desigualdad que han tendido a acentuarse, incluso, en algunos países con altas tasas de crecimiento. Tampoco se ha podido disminuir la desocupación ni mejorar la calidad del empleo. El desempleo abierto se elevó en muchos de ellos, en tanto que aumentaba el empleo en actividades que tienen un reducido producto por persona. Un porcentaje abrumador de nuevos empleos se ha generado en el sector informal, caracterizado por la baja productividad e ingresos.

En vista de ello, para amplios sectores de la población de Latinoamérica ha sido y será imposible aprovechar las oportunidades de la apertura y la globalización, y aún simplemente usufructuar, en realidades limitadas, el llamado “efecto de demostración”, si no median políticas explícitas que refuercen la complementa -riedad entre transformación productiva y equidad, entre competitividad y cohesión social. El aprovechamiento de las ventajas de la globalización parece ser un lujo que está fuera del alcance de los países en desarrollo.

Si se desea consolidar la estabilidad democrática y las perspectivas de progreso económico en el futuro inmediato, se deberían poner en práctica políticas que

16 Véase CEPAL, op. cit. , pg.67.

contribuyan a acelerar el crecimiento e incrementar la inversión, que refuercen el vínculo con la generación de empleo y faciliten el acceso al capital, la tecnología y la organización empresarial a las pequeñas y medianas empresas, responsables de la mayor parte del empleo en los países de la región. El desarrollo con equidad y la política social deberían ser perseguidos con una visión integral, y las políticas educativas, sociales, de salud y de empleo deberían diseñarse en el marco de una política para el desarrollo humano integral.

X. DESAFÍOS PARA EL FUTURO

Como síntesis de lo sucedido en la década pasada se puede afirmar, razonablemente, que América Latina ha sido una de las regiones que más ha experimentado los efectos del acelerado proceso de globalización. Al impacto de los cambios internos se añadió la complejidad de la adaptación a las transformaciones del sistema mundial, produciendo una serie de efectos de desestructuración en todos los niveles y sectores económicos y sociales que han afectado una vez más la estabilidad de las sociedades del hemisferio.

Cuando no se había terminado de absorber los fuertes costos del proceso de reforma económica, reajuste social y de apertura al exterior e inserción internacional, y cuando se esperaban recoger los frutos por los esfuerzos realizados, aún a costa del incremento del desempleo y las ocupaciones marginales, estallaron nuevas crisis que pospusieron, una vez más, el momento del disfrute.

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Estas últimas situaciones pusieron de manifiesto las debilidades del nuevo orden internacional “globalizado”, que fue incapaz de detener las acciones financieras especulativas y de controlar los desajustes estructurales internacionales. Y a pesar del comportamiento de los países latinoamericanos, que habían alcanzado en algunos casos las más altas calificaciones, la especulación y la crisis financiera, comercial y social se instalaron en su seno y afectaron fuertemente a la más grande economía latinoamericana: el Brasil y por extensión a los demás países del MERCOSUR, generando conflictos comerciales y crisis de confianza entre sus socios, los cuales, por fortuna, se encuentran en vías de superación.17

Estrategias y posibilidades para la región

En esta última parte del artículo se considerarán las posibilidades de la región de cara al milenio que se inicia, planteándonos dos cuestiones que son complementarias: una, para reconocer las potencialidades de la integración regional, con vistas a dar una adecuada respuesta a los retos del nuevo siglo; la otra, para explicitar la posible estrategia de inserción con integración como fórmula para maximizar los beneficios de la globalización.

17 Conforme BID: Informe de Progreso

Económico y Social 2008 (versión página Web del BID). Quienes más ganan en América Latina son principalmente empleados y profesionales que reciben un rendimiento muy elevado por su educación y su experiencia.

XI. LAS POTENCIALIDADES DE LA INTEGRACIÓN REGIONAL

Todos los países de la región, desde América Central y el Caribe al Cono Sur, han persistido, desde varias décadas atrás, en la búsqueda de los caminos adecuados para lograr grados crecientes de integración con sus vecinos y, más en general, han exteriorizado su voluntad y decisión para participar en un proyecto de integración para toda la región.

Como lo demuestran las diferentes experiencias de integración regional en Europa, Asia-Pacífico y también en América Latina, son las relaciones comerciales y económicas con los países vecinos las que tienden a las mayores tasas de crecimiento y a las mayores incidencias relativas. En el caso europeo, que contribuye con un 36% al comercio mundial, más del 60% de sus exportaciones son de carácter intrarregionales.18 Aunque en otra escala,

las exportaciones intralatinoamericanas, en el ámbito de las subregiones, han crecido con tasas elevadas y con una participación de manufacturas sustancialmente superior al que tiene el comercio con el resto del mundo.

En la última década se verificaron progresos considerables en los diferentes esquemas de integración de la región. Sin embargo, la crítica coyuntura internacional a la que se ha hecho referencia está desnudando importantes debilidades de los diferentes procesos subregionales, especialmente por su sesgo comercialista. No obstante, se

18 Véase Roberto Bouzas y Ricardo

French-Da-vis, art. cit, pg.130.

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puede tener la convicción de que así como se han superado otras situaciones críticas, se encontrará el camino para seguir avanzando. Así quedarán atrás devaneos como los que ahora preocupan a la región: ¿Con quién y cómo negociar?, y otros que atañen a los países afectados: ¿Cómo afrontar los costos de las crisis, de una manera solidaria y reduciendo al mínimo posible los perjuicios y los conflictos comerciales, que surgen siempre de intereses sectoriales afectados? A la hora de hacer un balance de la situación no deberían perderse de vista los éxitos logrados como son, entre otros, la transformación de relaciones de rivalidad y conflicto en relaciones de amistad y cooperación los logros en materia de comercio e inversiones recíprocas, las expectativas despertadas en el resto del mundo, la adhesión a las formas democráticas de gobierno, que en el caso del MERCOSUR y la CAN ha llevado a la incorporación de la “Cláusula Democrática” a su procedimiento.

Aunque no se examinarán aquí las diferentes alternativas, cabe indicar que el rumbo que, afortunadamente, han comenzado a seguir los gobiernos involucrados en los diferentes esquemas subregionales, es la vía de la ampliación y profundización, como única manera para proyectarse hacia el futuro y con él la expectativa de que la región tenga en el concierto internacional una voz propia e independiente.

Una cuestión central para lograr estos propósitos es la de romper los círculos viciosos que genera la integración meramente comercialista, proponiéndose objetivos y acciones en otras materias donde

se pueden detectar intereses y percepciones comunes, como en la coordinación y armonización de políticas, el desarrollo de la infraestructura y la colaboración en otros campos de la integración cultura, social y científico-tecnológica. Pero –y sobre todo– dándole al proyecto integracionista una dimensión social y política de largo aliento. De este modo se estará generando una nueva dinámica, más virtuosa, que, a su vez, responda a la naturaleza compleja del proceso de integración y a la necesidad de preservar tanto lo que se denomina el “paralelismo” en la construcción de una Comunidad de Naciones, como el principio de solidaridad –que se debe mantener por encima de todas las circunstancias– como principal criterio para diferenciar a un proceso de integración verdadero de una simple articulación de mercados.

XII. INSERCIÓN CON INTEGRACIÓN

Referencias

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