VÍNCULO AFECTIVO CON SUS HIJOS
Trabajo de grado
Silvana Paola Romero Peñaranda Alicia del Socorro Durán*1
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE PSICOLOGÍA
2014
El presente proyecto de investigación indagó acerca de la influencia de factores socioeconómicos y psicológicos en el vínculo afectivo que construye una madre adolescente con su hijo/a, a través de entrevistas semi-estructuradas con mujeres de estrato socio-económico medio-alto que fueron madres adolescentes. Fue una investigación cualitativa de tipo exploratorio y se realizó un análisis narrativo de contenido con el fin de indagar acerca de las vivencias de estas madres. Se encontró que tanto el apoyo económico como el emocional por parte de sus familias de origen y sus parejas son importantes en la aceptación y disposición para la maternidad, y en la posibilidad de que ellas continúen con sus proyectos de vida paralelo a su proyecto de maternidad. Además se observó que cuando la madre da prioridad a la maternidad con agrado, aun cuando signifique postergar sus planes de vida, favorece el vínculo entre madre e hijo/a.
Palabras clave: madre adolescente, vínculo afectivo, condición socioeconómica.
Abstract
This research project ask about the influence of socio-economic and psychological factors in the bonding built between an adolescent mother and her child, through semi-structure interviews with women of medium-high socioeconomic status who were mothers during their adolescence. This was an exploratory descriptive qualitative research where content analysis of narratives was done in order to inquire about their experiences. It was found that both economic support as well as emotional support given by families of origin and her partner was important for these adolescents to be able to accept and have a positive attitude towards maternity. It was also observed that when mothers give priority to their maternal even though this means delaying of their plans, this attitude is useful for their bonding with their children.
TABLA DE CONTENIDO
1. Introducción....……….………...……..………….…....4
2. Marco Teórico……….….…….….………....8
3. Objetivos……….…….…….….…….……..…21
3.1Objetivo General………..………….….…….………....…21
3.2Objetivos Específicos.………..……….….…….…………...21
4. Metodología……….…….………...….22 4.1 Diseño……….……….………...…22 4.2 Participantes………23
4.4Instrumento……….……...25 4.4 Procedimiento...26
5. Categorías………...28
6. Resultados………..………...…..30
7. Discusión……….………...40
8. Anexos………46
Introducción
El tema del presente trabajo investigativo, surge principalmente de un interés, motivación y experiencia personal habiendo sido una madre adolescente. Con esto, nace una fuerte inclinación hacia este tema, por conocer y profundizar sobre el vínculo afectivo que forman las madres con sus hijos/as y la importancia de este mismo, teniendo en cuenta que al ser individuos y como tal, miembros de una sociedad, se tienen múltiples necesidades de diversa índole, como lo es la reproducción humana; la cual va más allá del solo hecho de reproducirse, ya que en las sociedades o comunidades se siguen patrones sociales en los cuales usualmente se percibe a la familia como un núcleo esencial sobre el cual se fundamentan las bases de la sociedad actual. Por lo tanto, un elemento diferenciador y característico de la reproducción humana es el vínculo afectivo que se forma, no solamente entre la madre y su hijo/a, sino también entre todos y cada uno de los miembros del grupo familiar en torno al niño/a, ya que desde su nacimiento la atención está sobre él/ella, siendo dicho vínculo por lo general una constante en la mayoría de las familias. Este vínculo se refleja en la capacidad afectiva que se da especialmente entre la madre y su hijo/a, quienes rápida y eficazmente desarrollan una relación la cual pareciera estar preparada para afronta diversas situaciones, donde la capacidad intuitiva de la madre juega un rol esencial; madre e hijo/a forman una asociación la cual generalmente se desarrolla felizmente, donde uno se adapta al otro (Bowlby,
1988, p. 20). “Se ha demostrado que el tipo de vínculo afectivo que el niño desarrolla con su madre (seguro vs inseguro) contribuye a formar su comportamiento y sus reacciones ante las diferentes
situaciones sociales”; es a través de ciertas interacciones que se desarrollan entre madre e hijo que se da una unión permanente (Cristo, Vélez, Mercier &Tessier, 2001, p.1).
los adolescentes actuales y por ende se exponen cada vez más a un posible embarazo en esta etapa (Angel, s.f).
Diferentes temas alrededor del embarazo adolescente son de gran interés para muchas disciplinas ya que se ha convertido en una problemática que va en aumento, para la psicología, dentro de la cual se encuentra esta investigación, indagar respecto a la maternidad adolescente y los vínculos afectivos que se construyen en la relación madre- hijo/a es de mucha importancia debido al impacto que tiene este en la construcción del sí mismo del individuo. El vínculo formado en esta díada, conlleva a una conducta de apego con la que el niño se sentirá identificado y capaz para enfrentar el mundo; sentir proximidad de manera especial hacia su madre le provee seguridad, Bowlby (1988) señala que esta conducta de apego se observa en casi todos los seres humanos, siendo esto algo en común, donde claramente existen variables, y resalta la función biológica de protección… “tener fácil acceso a un individuo conocido del que se sabe que está dispuesto a
acudir en nuestra ayuda en una emergencia es evidentemente una buena póliza de seguros… cualquiera sea nuestra edad” (p, 41).
Siendo que la formación de este vínculo, está supeditado en un principio a las relaciones afectivas que se establecen en un grupo familiar, pero en especial el vínculo primario formado de la madre y su hijo/a, debido a que ella es la principal gestora de valores, normas, parámetros y sobre todo, es la encargada de satisfacer las necesidades emocionales de su hijo/a, lo cual contribuye al buen desenvolvimiento de este dentro de la sociedad en la que está inmerso; es entonces a través de la vinculación segura que se promueve la competencia social, la confianza y la autoestima para el niño/a. (…) “Uno de los elementos en la construcción del vínculo es la profunda convicción de saberse querido y deseado y de formar parte fundamental de ese núcleo
familiar” (Oliveros, 2004, p. 26).
en relación madre-hijo, es de vital importancia para la supervivencia y desarrollo saludable del niño, pues el formar lazos emocionales íntimos con otros, se supone como un rasgo importante del funcionamiento afectivo de la personalidad y de su salud mental (Bowlby, 1988). Además ha sido planteado la importancia que tiene la capacidad de cada madre o padre de brindar a sus hijos de manera permanente y constante recursos emotivos, cognitivos y conductuales, desde la vida uterina, lo cual evidencia el inicio de un proceso relacional, para que sus hijos se sientan protegidos, queridos, que hacen parte de un cuerpo social, lo cual es que importante para el desarrollo de futuras relaciones (Barudy y Dantagnan, 2010).
Teniendo en cuenta que para la formación de este vínculo afectivo es crucial el cuidado y la actitud de la madre hacia su hijo/a es importante preguntarse qué pasa cuando la madre está en una etapa que varios investigadores han descrito como de transición y grandes cambios físicos y psicológicos (Aliño y Pineda, 1999; González, 2007).
En un estudio realizado por Molina, Barrera, Cardozo & Gómez (2002) acerca del significado de la maternidad en jóvenes se encontró que “la valoraci6n que estas madres le
asignaron a la maternidad se veía altamente influenciado por el entorno que las rodea” (p.58), en algunos casos la maternidad se percibe como un acontecimiento trascendental del cual se obtienen aportes significativos que transformarán de manera radical y definitiva la forma de vida de la madre y por lo tanto la de su hijo. Lo cual también hace posible que existan concepciones negativas acerca del embarazo adolescente dependiendo del contexto desde el que se observe; recordando que este estado conlleva un proceso de profundos cambios y crisis, las cuales son relativas a partir de entornos específicos. Suponiendo un contexto socioeconómico poco o no favorecido, el ser madre adolescente implicaría según Pantelides (2005), el impedimento de realización de diversas actividades como lo es trabajar, estudiar o tener otros objetivos y ocupaciones en lugar de la
maternidad. (…) “Convertirse en madre en la adolescencia conduce a un menor nivel de
Las estadísticas muestran que esta problemática de embarazo adolescente es más frecuente en condiciones socioeconómicas bajas, sin embargo el fenómeno ha ido creciendo y esto incluye a los contextos más altos. En lo que respecta a contextos socioeconómicos bajos se han realizado más investigaciones y de forma más extensa, entre estas se encuentra Stern (1995), quien indica que la inestabilidad laboral, la violencia familiar, deserción escolar, entre otras complicaciones son algunas de las situaciones por las que futuras jóvenes madres atraviesan. En contraste a esto, estudios muestran que en contextos socioeconómicos medios-altos esta temática en la mayoría de los casos, no trunca de forma drástica el desarrollo educativo, social y laboral de las jóvenes debido a que estas jóvenes madres cuentan con apoyo familiar y la participación de su pareja (Calesso, 2007). Es entonces importante preguntarse cómo estas condiciones socioeconómicas fluyen en la construcción de vinculo madre - hijo/a.
También autores como Abaúnza y Forero (2009), adelantaron un estudio con población socioeconómica 1 y 2 en la ciudad de Bogotá- Colombia, en el que se encontró que para las jóvenes madres entrevistadas el embarazo ha llegado a ser un episodio traumático en sus vidas, en el que la culpa y frustración son los sentimientos que prevalecen en ellas, por lo que dicen ser muy jóvenes para ser madres, ya que deben interrumpir sus actividades propias de un adolescente promedio para dedicarse únicamente a velar por sus hijos.
Es claro que un embarazo adolescente tiene consecuencias diferentes para la vida de la joven madre según su condición socioeconómica, es también bien establecida la importancia del vínculo afectivo en la relación madre e hijo, pero no ha sido muy estudiado como se construyen los vínculos afectivos en la maternidad adolescente y como el contexto socioeconómico al que pertenece la madre puede estar relacionado con la formación del vínculo afectivo de la madre hacia su hijo/a.
psicológicos influyen en esta construcción del vínculo afectivo madre-hijo/a?, ¿cómo estas madres manejaron su situación de embarazo adolescente? y ¿cómo su contexto se relaciona con la vinculación afectiva hacia su hijo?
Marco Teórico
A pesar de que la tasa de fecundidad ha disminuido a nivel mundial, es preocupante observar que en varios países, incluyendo a Colombia, el embarazo adolescente ha crecido (Acevedo, 2007; Buvinic ,1998; Profamilia y ENDS, 2010). Esta situación se ha explicado por varias razones que más adelante se enunciarán y en las cuales se han comenzado a evidenciar algunas problemáticas asociadas a las características particulares de ser madres a una edad que ha sido considerada por muchos autores como una etapa de transición, de cambios y maduración en varios aspectos de la vida de las jóvenes, haciendo referencia a la adaptación del sujeto al medio en el que se desenvuelve y así lograr que asuma roles psicosociales que le permitan consolidar su carácter y/o identidad; en este momento de la vida a su vez se producen cambios físicos y psicológicos que permiten complementar el desarrollo del joven en su adultez.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la adolescencia como un "período de la vida en el cual el individuo adquiere la capacidad reproductiva, transita los patrones psicológicos de la niñez a la adultez y consolida la independencia socioeconómica y fija sus límites
entre los 10 y 19 años”. De acuerdo con Issler (2011), este concepto de adolescencia a su vez se divide en tres etapas: adolescencia temprana (10 a 13 años), adolescencia media (14 a 16 años) y adolescencia tardía (17 a 19 años).
En esta misma línea, Aliño y Pineda (1999) conciben a la adolescencia como una fase
específica del ciclo de la vida humana, definida como “…una etapa entre la niñez y la edad adulta que cronológicamente se inicia por los cambios puberales y que se caracteriza por profundas transformaciones biológicas, psicológicas y sociales, muchas de ellas generadoras de crisis
este momento de la vida incluye un período de adaptación a cambios corporales y es también un período en el que se dispone hacia una independencia tanto psicológica como social.
De igual manera, González (2007), describe a la adolescencia como “una etapa de
definición de la identidad afectiva, psicológica y social…” (p. 10), aquí se integran y refuerzan patrones de conductas que la sociedad ha determinado en la formación individual. Esta autora, hace referencia a la concepción que Delval (1994) tiene acerca de la adolescencia definiéndola como un
“…conjunto de cambios somáticos y psíquicos que implican un período de maduración; en donde
son típicos los conflictos y enfrentamientos con adultos…”. La adolescencia entonces, es concebida como un período que se da entre los 12 y 18 años, el cual se caracteriza por cambios drásticos tanto en el físico como en la capacidad mental del joven. González también hace referencia a lo planteado
por Sánchez (2004) acerca de la adolescencia “…etapa donde se da un tipo de crecimiento y desarrollo, en donde se da una desorganización psicosocial que busca a su vez estructurarse” (p.13).
Lo anteriormente mencionado indica que hay un consenso acerca de que la adolescencia es un periodo de transición de grandes cambios en donde se dan maduraciones y definiciones físicas, psicológicas, sociales y afectivas. Sin embargo, como lo menciona Ortiz (2003), no es posible definir a los adolescentes de manera general, debido a que los cambios varían dependiendo de su contexto cultural, el género y su estatus sociocultural. Por lo tanto, se evidencia en ciertos contextos el desarrollo precoz de la sexualidad y por consiguiente en algunos casos los embarazos a temprana edad.
poco conocimiento acerca de educación sexual por parte de los jóvenes pueden influir en el temprano desarrollo de la sexualidad y por ende en ocasiones termina en un embarazo adolescente y no planeado.
Lete, De Pablo, Martínez & Parrilla (2001, p. 822), concuerdan con lo anterior, exponen que en ciertos casos la falta de educación e información sexual en adolescentes es uno de los factores que sobresalen en la incidencia de los embarazos adolescentes, lo cual según estos autores conlleva a la utilización incorrecta de los mismos. También factores como los nuevos estilos de vida; el hecho que la edad para empezar a tener relaciones sexuales sea cada vez más temprana, hace que los jóvenes no estén conscientes de los riesgos a los cuales se exponen, al no tener la suficiente madurez, información y claridad para afrontar y entender la importancia de estos temas. Según datos de Lete, De Pablo, Martínez & Parrilla (2001), aproximadamente el 30-35% de las primeras relaciones sexuales en adolescentes, se realizan sin ningún tipo de protección anticonceptiva, a pesar que actualmente los jóvenes tienen fácil acceso a la información acerca de métodos de anticoncepción. Igualmente estos autores plantean que la falta de una adecuada educación e información sexual es un factor que explica el alto índice de embarazo adolescente, los jóvenes obtienen la información sobre los métodos de anticoncepción a través de diversas fuentes, como lo indica un estudio denominado “Análisis del Cumplimiento”, que muestra que:
El 51% de las jóvenes obtiene información sobre los métodos anticonceptivos de los medios de comunicación.
El 49% por medio de sus amigas. 15% a través de sus padres.
3% se informa por medio de los médicos o agentes sanitarios.
De acuerdo con Calderón & Alzamora (2006, p. 250), el dialogo y la confianza que se tenga en la relación padres e hijos/as, se refleja en el acceso que estos últimos puedan tener respecto a temas no solo de sexualidad y reproducción, sino que incluyan también temas de toda índole. La falta de una buena comunicación con sus padres los lleva a buscar y recibir información de terceros.
estilo de vida atareado de estos. Por lo tanto, la supervisión queda en ocasiones en un segundo plano; lo cual conlleva a la desinformación de sus hijos respecto a la sexualidad.
Lete, De Pablo, Martínez & Parrilla (2001) plantean factores que influyen en el embarazo adolescente como la condición socioeconómica, el no tener un proyecto de vida especifico que oriente su futuro, en algunas ocasiones la falta de oportunidades en el campo laboral, la influencia y presión ejercida por amigas o grupos sociales. Al parecer también influyen antecedentes familiares con embarazos a temprana edad, contribuyen a que se repita este patrón.
Debido a los factores mencionados, como la falta de información o incorrecta utilización de los distintos métodos de anticoncepción existentes en la actualidad, la poca comunicación ya sea con sus padres con o personas expertas en temas de sexualidad y reproducción, junto con los nuevos estilos de vida presentes, se evidencia que las cifras de fecundidad para países latinoamericanos son muy elevadas ya que presentan niveles altos de reproducción por encima de otros continentes, de acuerdo a lo planteado por Acevedo (2007) quien afirma que:
En América Latina y el Caribe la tasa global de fecundidad estimada para este año 2007, es de 2.38 y la tasa específica del grupo de 15 a 19 años de 75.67 y un porcentaje de 18 del total de nacidos vivos cuya madre es adolescente. A escala mundial, la región sobresale por sus altos niveles de reproducción estando por encima de Europa, América del Norte, Oceanía y Asia, sólo África está por encima de América Latina y el Caribe, con una tasa global de fecundidad de 4.68, y una tasa específica de fecundidad del grupo de 15 a 19 años de 103.4, y un porcentaje de 17 del total de nacidos vivos cuya madre es adolescente.
A partir de los estudios de la maternidad en adolescentes a nivel mundial se encontró que,
“…la maternidad adolescente es más común en los países en desarrollo, donde casi el 10 % de las
niñas dan a luz todos los años, mientras que, en los países desarrollados, son menos del 2 % las
que lo hacen” (Population Reference Bureau, 2013, p.4).
adolescentes esta se encuentra “…vinculada a la situación socioeconómica y las reducidas
oportunidades de ingresos de la madre” (p, 10). Con lo que también evidencia que “la maternidad temprana parece tener más efectos económicos que sociales y efectos más serios para el caso de
las madres pobres que para todas las madres” (p, 16). En estas condiciones se plantea que es más probable que la historia de maternidad adolescente se transmita de generación en generación, lo que parecería un círculo vicioso. Por lo general, se tiende a la creación de una relación similar entre madre e hijo, de la misma manera que las madres lo establecieron en su infancia con sus padres, lo reflejan ahora con su hijo.
En relación a lo anterior, Lete, De Pablo, Martínez & Parrilla (2001) exponen que el entorno familiar que transmiten los padres a sus hijos y la comunicación existente entre ellos, es un factor determinante en relación con un posible embarazo a temprana edad, con lo cual en ocasiones se ha evidenciado que las hijas de madres adolescentes tienen el doble de posibilidades de convertirse también en madres a temprana edad.
Imagen 1. Tasa de fertilidad adolescente en todo el mundo
Fuente: United Nations Population Division, World Population Prospects: The 2010 Revision (2011). Citado por Population Reference Bureau, 2013.
sectores diferentes de una población, respecto a la percepción y concepción que se tiene frente al embarazo a temprana edad:
1. Sector rural-tradicional, en el cual los miembros de este sector perciben el embarazo adolescente como un acontecimiento no negativo, como parte de las normas vigentes, por lo tanto es considerado normal.
2. Sector urbano marginal, en este sector el embarazo adolescente es frecuente, pero en un contexto familiar mucho más conflictivo, con ambientes de inestabilidad laboral, violencia familiar, deserción escolar, entre otras características de este sector. Aquí las posibles consecuencias son el aborto inducido y maternidad sin unión o por el contrario la unión forzada. Una implicación importante en este sector sería el desamparo y la desprotección de las adolescentes que se encuentran en embarazo, al igual como lo es la falta de oportunidades en el campo laboral para los jóvenes.
3. Sector urbano-popular o clase media baja, a diferencia de los sectores anteriores, aquí está presente la aspiración de extender la escolaridad de los jóvenes y al mismo tiempo posponer el embarazo y la unión hasta después de los 20 años. “El embarazo adolescente podría significar aquí un evento inesperado que puede coartar las aspiraciones de ascenso social". Las implicaciones más importantes están vinculadas a la tradición, donde se supone que la sexualidad se da después de la unión de la pareja y la posibilidad de seguir con sus estudios, ya que en algunas instituciones educativas la joven adolescente es expulsada en caso de embarazo.
4. Sector clase media-media y media-alta, cuyas aspiraciones de una educación universitaria y de postgrado tienden a extender aún más el periodo de dependencia económica y social de los hijos. Se caracteriza por embarazos por accidente, ya sea por la ausencia o uso inadecuado o falla del método anticonceptivo que se usa.
Haciendo especial énfasis sobre la condición socioeconómica, a partir del estudio realizado Stern (2003) en esta población, plantea que existen estereotipos en cada sector, los cuales se definen como “las creencias fuertemente arraigadas que se tienen sobre las características atribuidas a
persona o población las percepciones y conductas son cambiantes. A partir de lo planteado por Stern (2003), resalta que en el caso de las mujeres adolescentes con una condición socioeconómica media-alta, el estereotipo que se percibe en ellas es el de otorgar poco valor al tema de la virginidad; en este contexto, algunas familias optarían por apoyar el embarazo de sus hijas e incluso ejercer presión para que se casen. Las mujeres interrumpirían sus estudios o se optaría por criar a su hijo dentro de la familia.
De acuerdo con Calesso (2007, p.14), haciendo referencia a Coleman (1985), los cambios que surgen en costumbres, estilos de vida, la percepción que se concibe desde diferentes culturas respecto a la liberación y hábitos sexuales han influido directamente sobre los adolescentes. Los medios de comunicación se han encargado de mantener presente la sexualidad en el diario vivir de los jóvenes actuales, como lo advierte Calesso (2007), siguiendo a Crouch (2002) y Predebon (2002), hace que estos jóvenes establezcan contactos con imágenes y expresiones sexuales, lo cual puede causar presión social para una precoz iniciación sexual.
A partir de datos arrojados en investigaciones realizadas por Esteves y Menandro (2005), en su texto Calesso (2007), señala que en contextos socioeconómicos favorecidos las preocupaciones o dudas que tenían las jóvenes respecto a la maternidad, están relacionadas con la posibilidad de continuar o no con sus estudios y realización de proyectos personales y como la maternidad podría interrumpir en actividades de entretenimiento, diversión y la dependencia financiera de sus padres. Calesso (2007) expone que la maternidad en algunas ocasiones no siempre tiene efectos o concepciones negativas, lo cual conlleva a tener distintas consecuencias, sobre todo si estas jóvenes cuentan con apoyo de su familia, participación de su pareja y la maternidad es percibida como una experiencia gratificante, siendo un aporte de gran significado en el desarrollo de su madurez y responsabilidad. “Se trata de comprender que la maternidad adolescente debe ser analizada, no solamente a través de concepciones negativas y reduccionistas, sino también desde posiciones que
rescaten las experiencias positivas y los aspectos constructivos de esta vivencia” (Santos & Schor, 2003, citados por Calesso, 2007, p.20)
encuesta sugieren que la asistencia escolar es menor en adolescentes que ya han iniciado una vida sexual, en comparación con las que alguna vez han estado en embarazo. Los porcentajes más altos de embarazo adolescente se presentan en un 55% en jóvenes sin educación y un 46.5% en jóvenes solo con educación primaria (Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, 2011). Se evidencia también, que a pesar de la existencia actual de un mayor uso de métodos de anticoncepción y mayor asistencia escolar, se supone que los jóvenes han recibido información sobre estos métodos y planificación, pero a su vez se ha disminuido o desmejorado el conocimiento del ciclo reproductivo y el clima educativo del hogar. Los casos de embarazo adolescente son más comunes y frecuentes en condiciones socioeconómicas bajas, en áreas rurales, áreas donde las costumbres culturales favorecen a que esto se dé, en culturas donde la violencia y el machismo son constantes (Abaúnza & Forero, 2009).
Con el paso de los años se ha evidenciado un aumento significativo respecto a la fecundidad adolescente, debido a que (…)“en 1969 la tasa de fecundidad adolescente colombiana aportaba el 7% de la fecundidad total, en 1990 aporta el 12% y en el 2000 contribuye con el 16%.” (Flórez y Soto, 2007, p. 4). Se explica entonces que no solo la cantidad de adolescentes con hijos ha aumentado, sino que la edad en la cual tienen su primer hijo ha disminuido. Cabe resaltar que en 1990 el 12,8% de las adolescentes del país ya eran madres o estaban en estado de embarazo, mientras que en el 2000 el porcentaje de adolescentes embarazadas era de 19,1%; un aumento el cual se dio tanto en zonas urbanas como en zonas rurales.
Tabla 1. Embarazo y maternidad de adolescentes por características seleccionadas Característica Ya son madres Embarazadas
con el primer hijo
Alguna vez embarazadas
Número de
adolescentes
EDAD
15 3,1 2,1 5,2 1937
16 6,6 3,0 9,5 1877
17 14,8 4,3 19,1 1776
18 23,4 4,2 27,6 1765
19 33,3 5,1 38,4 1745
ZONA
Urbana 13,8 3,4 17,3 6944
Rural 22,2 4,5 26,7 2156
Fuente: Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer (2011).
Aunque para el año 2010 la fecundidad disminuyó a 84 nacimientos por cada mil adolescentes se evidenció que “…para el año 2010 una de cada cinco mujeres de 15 a 19 años ha
estado alguna vez embarazada; 16% ya son madres y 4% está esperando su primer hijo” (ENDS, 2010).
En lo que concierne a la condición socioeconómica de las jóvenes en estado de embarazo, se evidencia que tanto en Colombia, como en otros países del mundo, las posibilidades de gestación aumentan en la medida en que estas jóvenes tengan menores recursos económicos. “En Zimbabwe,
Senegal, Colombia y Perú, más de 1/4 de las adolescentes de 15 a 19 años pertenecientes al 20%
Imagen 2. Proporción de mujeres de 15 a 19 años que comenzaron a tener hijos, por quintil de riqueza.
Fuente: ICF International, encuestas de demografía y salud. Citado por Population Reference Bureau, 2013.
Como se ha venido mencionando, el embarazo en adolescentes es una problemática actual y se constata mediante las estadísticas y cifras presentadas, las cuales si bien son alarmantes, igualmente lo es el pensar en las necesidades que tiene un hijo, quien requiere recibir amor, cuidado y sentir proximidad desde el momento de nacer e incluso desde el vientre de su madre; es entonces cuando aparece el interrogante sobre cómo se establece la relación de vínculo entre la madre adolescente y su hijo/a, teniendo en cuenta la etapa de la vida en que la madre se encuentra. Para sobrevivir y desarrollar todas sus potencialidades, el ser humano tiende desde su nacimiento a establecer lazos afectivos sólidos con personas significativas y diferenciadas a lo largo de su vida, las cuales son consideradas como personas más fuertes y/o sabias hacia quienes los niños manifiestan conductas, las cuales tienen como fin conseguir o mantener cercanía (Cooper, Hoffman, Powell, & Marvin, 2007).
Siguiendo esta línea, como lo plantea Calesso (2007), el establecer vínculos afectivos con otros es un “… aspecto propio del desarrollo humano que se inicia en las primeras etapas de la vida…. La forma como cada persona experimenta estas vinculaciones es la base para la formación
de su sistema relacional a lo largo de su vida” (p.44).
Igualmente estos autores plantean que tanto el apego como el vínculo empiezan a definirse desde la vida intrauterina, lo cual evidencia un proceso relacional entre el niño y sus padres. A través de esta capacidad que poseen los padres es posible “(…) vincularse afectivamente con sus hijos les
permite reconocerlos como sujetos legítimos y relacionarse con ellos de tal manera que respondan
a sus necesidades para cuidarlos, protegerlos, educarlos y socializarlos” (Barudy & Dantagnan, 2010, p. 88).
De acuerdo con lo planteado por Bowlby (1988), se dice que el vínculo que se forma en relación madre-hijo, es de vital importancia para la supervivencia y desarrollo saludable del niño, lo cual es crucial para la salud mental de este. En palabras de este autor las conductas de apego se definen como “…cualquier forma de conducta que tiene como resultado el logro o la conservación
de la proximidad con otro individuo claramente identificado al que se considera mejor capacitado para enfrentarse al mundo” (p.40). Con esto se le da al niño sensación de seguridad, sabiendo que su figura de apego; es decir su madre, es una figura accesible y sensible a él; con lo cual se da la tendencia a establecer lazos emocionales con ciertos y específicos individuos, esto como parte de la naturaleza humana. Igualmente considera que el formar lazos emocionales íntimos con otros, se supone como un rasgo importante del funcionamiento afectivo de la personalidad y de su salud mental (Bowlby, 1988, p.142).
La teoría del apego de Bowlby (1988) plantea en un primer aspecto, que todos los seres humanos tienden a formar lazos o vínculos afectivos fuertes con otros, en este caso entre madre o cuidadores y sus hijos. Esta predisposición a formar lazos se hace evidente por medio de las conductas que establecen los niños en momentos de estrés, ansiedad o temor logrando así una proximidad con su madre o figura de apego. A partir de esto, surgen las representaciones mentales internalizadas a las que Bowlby define como pautas o estilos de apego en los niños; en el caso de los adultos los define como modelos internos o mapas representacionales de las relaciones (Pinedo & Santelices, 2006, p.202).
A partir de lo expuesto por Bowlby (1988) y en relación con las afirmaciones de Main, Kaplan y Cassidy (1985), los modelos operantes se establecen más adelante en el niño como estructuras cognitivas influyentes, debido a que estos modelos se construyen a partir de su madre y de los modos en que ella se comunica y comporta con él. Plantean que el desarrollo exitoso de las relaciones entre madre e hijo, está ligado a que se tiene en cuenta el punto de vista, objetivos e intenciones que tiene cada parte involucrada. Main et al., (1985) descubren en sus investigaciones una relación obvia en la forma en que las madres describen las relaciones de infancia que tuvieron con sus padres en comparación con las pautas de apego que estas tienen ahora con sus hijos. “Una
madre sensible capta e interpreta correctamente las señales del niño, respondiendo a ellas de un modo apropiado. El hijo aprende a confiar en ella, percibiéndola como alguien capaz y dispuesto
a aliviar su estrés y satisfacer sus necesidades” (Cantón & Cortés, 2000, p. 76).
Calesso (2007, p.50) menciona a partir de hipótesis de Greenfield y Suzuki (1998), Moura y Cols (2004) que la variación cultural de los patrones de apego influye en los distintos ambientes en que estos sean estudiados; a pesar que las relaciones vinculares se dan de manera universal, existen formas de manifestación y entendimiento, los cuales llegan a tener diversos significados en las diferentes culturas. La relación que establece la madre con su hijo desde el embarazo depende de las características personales e internas que esta madre posee, al igual que los rasgos temperamentales del niño y en el ambiente o entorno en el que este se encuentre. “La historia siempre está determinada por la historia de todas las relaciones anteriores de una persona. Así, en la interacción entre una madre y su bebé influye, en gran parte, la historia de las relaciones
anteriores vividas por la madre.” (Stern, 1977, citado por Calesso, 2007, p. 50).
Al hacer referencia a la teoría del apego es pertinente resaltar que el término cuidador principal es utilizado aquí, para sugerir una existencia jerárquica en relación a las figuras de apego del niño. A pesar que el niño manifiesta cierta preferencia a cualquier figura de apego sobre todo en situaciones estresantes para él, la figura primaria de apego puede ser su padre, abuelos, hermanos o incluso su profesor o encargado en la escuela. Se plantea también que la principal persona con la que el niño establece una relación de apego es con su madre, debido a que en la mayoría de los casos son ellas quienes están al cuidado de los hijos (Cantón y Cortés, 2000, p. 22).
importante tener una relación cálida, en la cual haya satisfacción para ambos, tanto hijo como madre o cuidador. Este autor también postula que durante el primer año de vida se establece una relación que determinará el sistema vincular, el cual perdura toda la vida, teniendo una mayor sensibilidad de la figura materna se establecerán vínculos más sólidos y seguros cuando estos niños sean adultos (Bowlby, 1989, citado por Abaúnza y Forero, 2009, p. 3).
Es por esto que tanto a padres como a hijos los une el apego, de acuerdo con Bowlby, cuando este apego es sano, le brinda al niño sensación de seguridad, una consciencia ética y lo hace capaz de tener recursos para manejar situaciones emocionales difíciles. Por estas razones Barudy & Dantagnan afirman que “el apego seguro en la infancia esta siempre asociado con una
parentalidad competente” (2010, p.92). Lo anterior da cuenta que el niño será capaz de discriminar, haciendo así una internalización de la figura materna (o cuidador), lo cual le da seguridad de sí mismo ante la ausencia de estos mismos.
La relación madre e hijo se diferencia a raíz de la calidad de sus relaciones de apego, las cuales se pueden medir y clasificar; el tipo de conducta de la madre, es decir la calidad de cuidado en los primeros meses de vida de su hijo puede ser estudiada y así predecir el tipo de relación que se dará en el futuro entre ella y su hijo (Ainsworth, 1971, citado por Bowlby, 1988, p. 145). A partir de esta hipótesis Ainsworth (1971), clasificó tres patrones generales de apego:
1. Seguro: El niño confía en sus padres, por lo tanto es un niño que explora con facilidad el mundo. Su madre o cuidador se muestra sensible y accesible a las señales que este muestra.
2. Ansioso: El niño esta inseguro acerca si su madre o cuidador será y estará sensible y accesible cuando él lo requiera, a raíz de esta incertidumbre siempre está ansioso respecto a una separación, se aferra a su cuidador y es ansioso ante la exploración del mundo.
3. Ansioso elusivo: En este último, el niño no está seguro sobre si va a recibir o no la atención requerida de su madre o cuidador. Existe un conflicto oculto por los rechazos repetitivos de su madre al niño acercarse en busca de protección y/o consuelo.
partir de Colin (1996), citado por Abaúnza y Forero (2009) que las representaciones generan códigos de interacción y habilidades que buscan predecir conductas de otros y respuestas que se dan en aspectos de pensamientos, comportamientos y sentimientos; por lo tanto estos procesos involucran una serie de interacciones en sentido de formas de actuar, emoción y cognición. Bowlby le da nombre a estos comportamientos que se dan de manera cognitiva-afectiva, se le conoce como el modelo interno de funcionamiento, el cual determina las percepciones que tienen los niños acerca del ambiente, sobre ellos mismos y acerca de su figura de cuidador, por lo tanto se dice que
“el apego es una expresión comportamental y observable del vínculo y este es un constructo mental
interno” (Calesso, 2007, p. 47). Este modelo está relacionado con la disponibilidad, soporte emocional e interacción con las figuras de cuidador y son cambiantes en relación de la experiencia vincular de cada quien.
Objetivos
Objetivo General
Conocer como factores sociales y psicológicos influyen en la formación del vínculo afectivo entre madre-hijo, a partir de las narrativas de madres adolescentes de estrato socioeconómico medio-alto.
Objetivos Específicos
Identificar y describir las narrativas de mujeres de estrato socioeconómico medio-alto (estratos 4, 5 y 6) que fueron madres adolescentes, acerca de cómo se ha construido el vínculo afectivo entre madre e hijo.
Reconocer el tipo de vínculo establecido a partir de estas narrativas.
Identificar los factores sociales y psicológicos, dentro de los cuales también se encuentran factores emocionales y relacionales, que influyeron en el establecimiento de estos
vínculos.
Metodología Diseño
Se realizó una investigación cualitativa de tipo descriptivo exploratorio, se recurrió a este tipo de exploración debido a que tiene como finalidad el estudio de la calidad de actividades, relaciones, asuntos, entre otros que se dan en un contexto específico o situación determinada, en la que se procura analizar con detalle acontecimientos o actividades particulares; ya que no se hace énfasis en el uso de números o mediciones, sino que, por el contrario, posee una aproximación más
fenomenológica e interpretativa de los datos. “En la investigación cualitativa existen diferentes técnicas de colecta de datos, cuyo propósito principal es obtener información de los participantes fundamentada en las percepciones, las creencias, las opiniones, los significados” (Vargas, 2012, p. 120).
Contrario a los estudios descriptivos en los cuales se interesa por determinar variables, la investigación cualitativa se interesa por explorar la dinámica y como surgen los procesos que se desean indagar (Vera, 2008). Por medio de la investigación cualitativa, se facilita la manera de compartir experiencias y la posibilidad del desarrollo de un dialogo efectivo con las participantes del estudio, para así comprender sus vivencias, experiencias particulares y percepciones acerca de sus realidades.
De acuerdo con McLeod (2001) y Cisterna-Cabrera (2005), en la investigación cualitativa se emplea una racionalidad hermenéutica, donde la construcción del conocimiento surge a partir de un proceso de interpretación llevado a cabo por el investigador, donde es él quien realiza el diseño del estudio y recopila, organiza y le da un significado a la información, no sólo a partir de un marco teórico, sino también de su propio marco de referencia, tomando en consideración el contexto histórico, social y cultural en el que se enmarca el estudio. A partir de la investigación cualitativa, se busca comprender un fenómeno a profundidad y de manera contextualizada, obteniendo una mayor riqueza de información. Al mismo tiempo cumpliendo con los objetivos bases de una investigación cualitativa, teniendo en cuenta la complejidad del fenómeno humano, en este caso específico y motivo de la investigación: el vínculo afectivo entre madre adolescente e hijo.
adentra en por qué posiblemente los vínculos afectivos son diferentes en cada una de las participantes.
Esta investigación se considera de tipo exploratorio debido a que se basa en estudio de caso, en el que se busca una comprensión profunda e intensiva del caso (Tellis, 1997), lo cual permite construir un conocimiento que se corresponda con la complejidad e idiosincrasia que lo caracterizan. En relación con lo anterior, es importante destacar que uno de los aspectos principales del estudio de caso es, como lo afirman Feaging, Orum y Sjoberg (1991), la consideración del contexto socio-cultural al momento de aproximarse al fenómeno de estudio. Así mismo, autores como Anderson y Gehart (2007) tampoco hacen énfasis en una generalización estadística, sino que más bien resaltan la importancia de que el conocimiento que se construya a partir del proceso investigativo amplíe la perspectiva o la visión del fenómeno de estudio, es decir, que “… inspire a
los participantes, al investigador, y/o al consumidor para desarrollar nuevas comprensiones y
significados…” (p.385).
La investigación de tipo exploratorio busca recoger e identificar antecedentes generales y temas referentes al problema motivo de investigación. Su objetivo es registrar experiencias, explorar en temas o problemas poco estudiados o que no han sido abordados antes. Se tiende a identificar relaciones potenciales entre variables, determinando tendencias y estableciendo un “tono” a investigaciones posteriores más rigurosas (Universidad de Oriente, s.f).
A partir de los resultados obtenidos de los relatos de estas jóvenes madres, algunos fragmentos fueron organizados en matrices de acuerdo con cada una de las categorías planteadas inicialmente (vínculo afectivo, factores sociales, factores emocionales, patrones familiares y ciclo de vida de la madre), las cuales se describen más adelante, con lo cual fue posible contrastar y relacionar estos resultados y analizarlos a la luz de la revisión bibliográfica realizada para este proyecto de investigación.
Participantes
Se contó con la participación de 3 mujeres, que fueron madres adolescentes y que en el momento de la recolección de información sus hijos tenían entre 3 y 7 años.
Participante 1
Es soltera, tiene 24 años, nació en la ciudad de Cúcuta, al igual que toda su familia. Vive únicamente con su hijo de 7 años en la ciudad de Bogotá.
Actualmente está terminando su pregrado en administración de empresas en la una universidad privada de Bogotá.
Es la hija mayor del matrimonio de sus padres, con un hermano menor. También tiene hermanos medios, por parte de su padre, los cuales son mayores que ella.
Respecto al padre de su hijo, al igual que ella es de Cúcuta, tiene 26 años, actualmente no mantienen relación amorosa alguna, solo existe una relación como padres.
Participante 2
Es casada, tiene 22 años, nació en la ciudad de Bogotá, al igual que el resto de su familia, quienes viven en esta ciudad. Vive con su esposo, sus dos hermanas, sus padres y sus hijas gemelas de 3 años de edad.
Actualmente se encuentra en último semestre de la carrera de psicología, en una universidad privada de Bogotá.
Ella es la hija mayor del matrimonio de sus padres, pero tiene una hermana mayor por parte de su mamá.
Su esposo tiene 30 años, quien es el papá de sus hijas, también es de la ciudad de Bogotá.
Participante 3
Es soltera, tiene 23 años, nació en Cúcuta. Toda su familia también proviene de esta ciudad.
Vive con su hija de 4 años y su novio; es decir el papá de su hija, quien tiene 33 años. Recientemente terminó sus estudios de Administración de Empresas en una universidad
Instrumento
Para la recolección de la información se hizo uso de la entrevista semi- estructurada, debido a que es el instrumento más apropiado en este tipo de investigación cualitativa, donde se realizaron preguntas relacionadas directamente con los objetivos planteados inicialmente en esta investigación, interpretando lo expresado por las tres participantes a partir de sus narraciones.
La entrevista definida por Grados y Sánchez (2007), como una forma de comunicación entre el entrevistado y entrevistador, la cual está debidamente planeada, con un objetivo determinado para tomar decisiones que la mayoría de las veces son favorables tanto para el entrevistado como para el entrevistador; con el fin de obtener en cualquier caso información partiendo de una conversación con un propósito específico. Respecto a esto, Vargas (2012) afirma
que … “La entrevista es una conversación considerada como el arte de realizar preguntas y escuchar, no es un instrumento neutral, al menos dos personas producen la realidad de la situación
de la misma, en donde se dan respuestas.” (p.136).
Por último, Peláez, Rodríguez, Ramírez, Pérez, Vásquez, & González (s.f) consideran que la entrevista no es una conversación normal, sino una conversación formal que tiene una intencionalidad clara, en la que hay unos objetivos claves como en toda investigación.
En este caso, se realizaron entrevistas semi- estructuradas para cada una de las participantes (ver anexo 2), este tipo de entrevista hace referencia al carácter conversacional, donde se tiene como propósito que las participantes no se sientan oprimidas, sino que se genere un ambiente coloquial en el que se facilite la comunicación entre el entrevistador y entrevistado (Ozonas y Pérez, 2004-2005).
requiere, a través de preguntas abiertas, siempre proyectadas a relacionarse con diversos temas que se requieran durante la indagación, en este caso acerca del vínculo afectivo de las madres con sus hijos.
Previamente a la realización de estas entrevistas, el guion de las preguntas que se plantearon, fueron validadas por jueces, que calificaron de 1 a 5, la pertinencia, la coherencia y la redacción de cada una de las preguntas (Ver anexo 9).
Procedimiento
Antes de iniciar las entrevistas semi- estructuradas, a cada una de las participantes se les informó acerca de los objetivos y finalidad del estudio de investigación que iban a hacer parte. Seguido a esto, se les hizo entrega del consentimiento informado requerido para llevar a cabo las entrevistas (ver anexo 1).
Estas entrevistas se realizaron de manera individual, en espacios y tiempos acordados previamente, en espacios tranquilos y cómodos para las participantes.
La recolección de la información, se realizó por medio de la grabación de cada una de las entrevistas. Seguido a esto, las entrevistas se transcribieron y estas transcripciones fueron la principal fuente de información para la presente investigación.
Respecto al análisis de los datos, se realizó desde la perspectiva narrativa. A partir de Anderson (1997), quien afirma que el individuo le da significado a su experiencia a través de las historias que cuenta sobre sí mismo, los otros y el entorno en general. De igual manera, en el área investigativa Lieblich, Tuval-Mashiach y Zilber (1998), afirman que “…estudiando e interpretando las historias del sí mismo, el investigador puede tener acceso no sólo a la identidad individual y a su sistema
de significados, sino también al mundo social y cultural del narrador” (p.9).
Tomando en consideración lo anterior, las narrativas o relatos que tienen estas madres sobre cómo han establecido vínculos afectivos con sus hijos y que factores tanto sociales como psicológicos han influido en el establecimiento de estos vínculos fueron la principal fuente de información.
para su análisis (categorial); y si el foco de atención se centra en el contenido o en la forma de la historia. De esta manera se podrían realizar 4 tipos de análisis: holístico de contenido, categorial de contenido, holístico de forma y categorial de forma.
Para la presente investigación se realizó use hizo un análisis de contenido de tipo mixto, para la realización de las matrices se usaron las categorías definidas previamente, el cual Vázquez (1994) lo plantea como una herramienta de investigación que permite sistematizar la información; pero a la vez se hizo un análisis holístico puesto que muchas de las categorías se entrecruzan y es el entrelace de estos elementos y no ellos aislados lo que incide en la formación del vínculo. El análisis de contenido cualitativo intenta inferir los significados expresados para que estos se transmitan de manera directa. En este análisis se parte de los datos textuales proporcionados por los participantes para categorizarlos, considerando las posibles similitudes existentes y teniendo en cuenta los objetivos iniciales de la investigación. A partir de este análisis categorial se distinguen tres etapas:
Pre- análisis: Hace referencia a la etapa en la que se organiza el material a analizar. Se diseña y definen los ejes del plan, para así realizar exitosamente el análisis del contenido. Codificación: Se trata de la transformación del material original a los resultados del análisis
en función de los objetivos planteados.
Categorización: En esta etapa se pretende organizar y clasificar los resultados. Se tiende a categorizar a partir de similitudes semánticas.
A partir de las tres etapas señaladas, inicialmente se hizo el pre- análisis de cada entrevista, con la transcripción respectiva de cada grabación, las transcripciones fueron leídas cuidadosamente, lo que facilitó el análisis del contenido de lo narrado por las participantes.
Categorías
Surgen en total cinco categorías, las cuales hacen referencia a elementos a tener en cuenta al tratar de comprender el proceso de vinculación parental de estas madres con sus hijos/as, teniendo en cuenta su condición de madres adolescentes:
Factores Sociales
Se entiende como el medio social en el cual se desenvuelven las participantes. Las circunstancias sociales y económicas que rodean el entorno de la madre, pueden incidir de manera directa en la formación del vínculo afectivo con su hijo; circunstancias como posibilidades económicas de su familia, nivel de educación o escolaridad, creencias o inclinaciones religiosas, expectativas sociales, entre otras.
Factores Emocionales
Esta categoría hace referencia a todas aquellas circunstancias afectivas que determinan la formación del vínculo afectivo, las cuales se desarrollan y fortalecen a partir de las relaciones emocionales que construyen la madre y su hijo. Esta categorización se realiza a partir del análisis de las narrativas en las cuales se buscan rastros o elementos emocionales que permitan deducir que la formación del vínculo afectivo se llevó a cabo en razón a factores emocionales. Se incluyen elementos como reacciones ante la noticia del embarazo: suyas, del padre de su hijo/a, de su familia de origen, de sus contextos cercanos y el impacto emocional en la madre. Cambios en estas reacciones y emociones a medida que el embarazo avanzaba y luego del nacimiento, etc. Impacto de la maternidad en planes de la joven madre y su reacción emocional ente esto, etc.
Factores Relacionales
Maternidad y ciclo de vida de la madre
Esta categoría está determinada básicamente por la etapa natural y específica de la adolescencia por la que atraviesa la madre, la cual implica cambios fuertes y por ende crisis en algún momento de su vida. En esta categoría se tiene en cuenta su comportamiento y el desenvolvimiento en su contexto, conocer su disposición, capacidad e interés de ser madre en ese momento crucial de su vida, sueños y metas propias de su ciclo de vida que fueron pospuestos, los cambios que se generaron en las categorías mencionadas anteriormente a raíz de su embarazo.
Patrones familiares
Hay una tendencia a establecer una relación madre e hijo/a similar a la que las madres establecieron en su infancia con sus padres, y esto se lo reflejan con su hijo/a. En relación con esto, Lete, De Pablo, Martínez & Parrilla (2001) exponen que el entorno familiar que transmiten los padres a sus hijos y la comunicación familiar es un factor determinante en relación con un posible embarazo a temprana edad, con lo cual en ocasiones se ha evidenciado que las hijas de madres adolescentes tienen el doble de posibilidades de ser también madres a temprana edad. González, Leal, Molina y Chacón (2013), afirman que existe una fuerte asociación cuando una mujer que haya sido madre adolescente, su hija también lo sea, con lo que estas tendrían un 66% y dos veces más probabilidades de ser madres adolescentes. Igualmente los estudios indican que se tiende a repetir patrones de interacción familiar.
Resultados
El análisis de los resultados obtenidos, como se hizo mención anteriormente, se hicieron a partir del análisis de las narrativas, enfocándose en el contenido de lo narrado por las participantes, en este análisis se tuvo en cuenta la selección de información contenida a partir de cada una de las categorías establecidas, las cuales se organizaron en una matriz categorial de contenido, sin embargo lo que se presenta es más lo resultante por participante, pues es la historia completa la que muestra claramente el desarrollo de ese vínculo y el entrecruce de las categorías que se tuvieron en cuenta.
Participante 1
Lo narrado por esta participante refleja explícitamente que la noticia de su embarazo a los 16 años no era algo que ella esperaba que sucediera, en primer lugar debido a su edad y segundo porque la ruptura con su pareja, quien es el padre de su hijo, estaba reciente, por lo tanto un embarazo bajo estas circunstancias no era de esperarse. A raíz de la forma en cómo se dio su embarazo, ella llegó a aceptar y a reconocer su estado solo hasta los 5 meses de gestación, después de que ya no había forma alguna de negarlo y su médico le confirmó esta noticia. A partir de su narración, se hace evidente que una de las mayores razones de no haber reconocido su estado de gestación a tiempo, era la incertidumbre a la reacción de su papá, porque anteriormente él le había
advertido que si… “algún día yo llegaba a quedar embarazada me sacaba de la casa, que mataba al hombre, al papá de mi hijo”, esta incertidumbre podría tener relación con su deseo de querer refugiarse lejos, aunque esto implicaba estar sin sus familiares y personas allegadas, para continuar con su embarazo, tomando la decisión de irse a España por el tiempo que restaba de su embarazo, lo cual también estaría relacionado con el entorno social en el que esta adolescente se desenvolvía, el cual era un entorno en el que la presión social ejercida indirectamente allí, la llevó a tomar la decisión de querer tener un embarazo más tranquilo, probablemente por el miedo e incomodad a
las críticas de esta sociedad, al ver que a su corta edad estaba embarazada, con lo que ella expresa… “me daba muchísima pena que en el colegio me vieran embarazada, yo no quería estar allá,
sociales y la comunicación con otros fueran escasas, porque así ella lo decidió, seguramente por la presión social que ejerce un embarazo a temprana edad, como se mencionó anteriormente.
Haciendo referencia a las relaciones que esta participante ha establecido en lo que respecta a su madre, se aprecia que ella mantiene una relación totalmente cercana con su mamá, quien fue la que en un primer momento estuvo presente y la ayudó a sobrellevar esa sorpresiva situación, es una persona en la cual ella deposita toda su confianza, con la cual se siente identificada la una con la otra, por haber atravesado por situaciones similares y de alguna manera esto fortaleció la relación que inicialmente ya era buena, el hecho de convertirse en mamá ayudo a mejorarla aún más, ayudando a una mejor comprensión. De igual manera y a pesar de las advertencias de su papá, él también la apoyó en sus decisiones y para que saliera adelante con sus estudios, también hubo apoyo incondicional en todo lo relacionado con su hijo, a pesar de que se refleja el malestar inicial por diferencias de pensamientos (machismo arraigado) entre ella y su papá. Hay que tener en cuenta que al ella convertirse en mamá, su papá tomó cierta distancia, ya no era el papá amoroso al que ella estaba acostumbrada“…se alejó mucho de mí, demasiado, yo sentía que el antes llegaba a la
casa y lo primero que hacía era abrazarme, buscarme”. Sin embargo, en los últimos años y a pesar de los roces que han tenido, la relación ha mejorado y se han vuelto a acercar. “Después de Manuel*2, durante 4 años no volvió a ser así, ya de un tiempo para acá ha mejorado, nos hemos vuelto a acercar mucho.”
De igual forma, también sería acertado deducir que la relación entre la joven y su hermano que vive en España es cercana, debido a que ella decidió recurrir a estar cerca de él en un momento tan difícil y complicado por el que ella estaba atravesando. Este apoyo brindado junto con su viaje a España a sobrellevar su embarazo, es un indicador de que gracias al nivel socioeconómico de sus padres tuvo mayor tranquilidad.
En lo que respecta a la relación con el papá de su hijo, se podría deducir que al terminar esta relación amorosa no quedaron en buenos términos, por lo tanto la noticia del embarazo no llegó ni a él, ni a su familia, sino hasta 3 meses después de que el niño naciera. La relación con el papá de su hijo, tal y como ella lo expresa puede ser muy variable, aún no se ha establecido una relación saludable como padres de su hijo, ni tampoco existe algún tipo de relación afectiva o
amorosa entre ellos. En referencia a la relación intrauterina con su hijo, ella expresa que durante su embarazo no tuvo casi ningún tipo de interacción con él, como se muestra al expresar que“…en realidad no le hablaba no era capaz de hablarle”, sino hasta las últimas semanas de gestación, teniendo en cuenta que sólo hasta estos últimos días de gestación, se acercó más a él, comenzó a tener deseos de conocerlo y tenerlo junto a ella. A pesar de la poca interacción que dice haber tenido, se observa interés por el bienestar del bebé que está en camino, por lo que esta madre trataba de informarse acerca de las formas de estimulación temprana… “le ponía música porque leía que era bueno ponerles música.”
Resulta curioso saber que en el momento del nacimiento esta madre no tuviera un nombre para su hijo y en ese caso optó por el gusto de su madre para escoger el nombre, lo que podría indicar que no se ha iniciado la formación de un vínculo en ese momento. A lo largo de lo expresado por ésta joven madre se aprecia que el hecho de no haber estado tan cercana a su hijo y el no haber tenido preparado un nombre para el momento de su llegada, la hace sentir mal y culpable por su
forma de actuar en ese entonces, con lo que ella expresa “…yo era muy niña, como que no tenía
nada en la cabeza, no. Yo ahorita que ya soy más grande pienso como que yo no… yo no sabía lo que estaba, como lo que estaba viviendo.”
Sin embargo, el sentimiento que esta madre tuvo en el primer contacto con su hijo desarrolló un lazo muy fuerte y una necesidad de protegerlo en todo momento, incluyendo la cuidadosa forma en que lo alimentaba “cuando lo vi todo cambió totalmente…me regañaban porque quería tenerlo
todo el tiempo conmigo… siempre quise amamantarlo”. Al parecer, era como una forma de complementar y suplir esas interacciones faltantes durante el proceso de gestación, tal como ella lo expresa, diciendo que se sentía mal de no haberse interesado por él durante su embarazo. Después del nacimiento, al parecer la relación se fortaleció, el vínculo que ella creía no haber podido lograr a lo largo de su embarazo se dio en un primer contacto frente a frente. En ese momento ella estaba totalmente entregada al cuidado y protección de su hijo.
Debido a razones de estudios universitarios de ella, el hecho de haberse separado por un tiempo de su hijo y dejarlo al cuidado de sus padres aumentó su deseo y necesidad de desempeñar efectivamente su rol de madre. Llama la atención sin embargo, que a su vez demuestra cierta sobreprotección a raíz de esta separación y cierta culpabilidad por cómo se dio el proceso de su embarazo. Ahora, ella observa que algunos comportamientos de su hijo, podrían indicarle que es un poco desapegado hacia ella y su papá, es decir, su ex pareja, “…el casi no me reclamaba…no me pedía que me quedara con él” y esto lo entiende al haber estado un largo período de su infancia lejos de ellos. Pero aun así, ella está muy segura de querer ejercer su rol materno y de brindarle su presencia incondicional, por la importancia que ve en esto para su hijo, “yo sé qué Manu* con mi mamá iba a estar muy bien, pero no me parecía justo ni responsable de mi parte dejarlo con mis papás en mi casa y yo acá tranquila como si no tuviera hijo…como si no fuera mamá”.
Su embarazo a pesar de las dificultades sociales por las que tuvo que pasar, la fortalecieron y así con las experiencias vividas, ahora ella los concibe como aprendizajes y experiencias que ayudan a que la relación que ella tiene ahora con su hijo sea una relación vincular muy fuerte y sólida. El cambio de perspectiva y formas de ver las cosas que suceden, poder el compartir su aprendizaje con amigas y allegados, aceptando lo bueno y lo malo de su experiencia, es un reflejo del cambio de nivel emocional que esta joven tuvo, con lo cual se da la vinculación afectiva hacia su hijo y los sentimientos expresados hacia él.
El haber atravesado por la misma situación que su mamá, con la diferencia que su mamá se convirtió en madre a los 17 y ella a los 16, hizo que ella lograra tener el apoyo incondicional de su mamá, quien desde el primer momento de saber el embarazo de su hija, estuvo presente para ella. Casos similares, pero que claramente fueron tratados de distinta manera debido a las condiciones sociales y económicas. Aprender cosas de su mamá, la ha llevado a seguir su ejemplo en muchas actividades que ella realiza ahora en su rol de madre, el estar presente y dedicada a su hijo todo el tiempo es uno de esos aspectos que su mamá inculcó en ella y de los que ha aprendido e interiorizado. La creación de conductas similares es un ejemplo de la importancia e influencia que ejerce el entorno familiar y la buena comunicación, logrando que posiblemente se adquieran buenos hábitos y ciertas formas de conducta.
quedaron inconclusos, por lo que en un principio ella optó simplemente por conformarse con su
situación, pero a pesar de interrumpir algunos sueños como “irse de intercambio” y tener que
posponer sus estudios un tiempo, logró terminar su bachillerato y empezar sus estudios universitarios, todo gracias al apoyo de sus padres.
A partir de lo narrado, es evidente que la experiencia de la maternidad por la que esta joven atravesó, significa ahora una experiencia maravillosa, pero en su momento no lo fue, ya que considera que “cada cosa a su tiempo”.
Participante 2
A partir de lo narrado por esta joven madre, se refleja que su embarazo era algo predecible, debido a que ella ya se había ido de su casa para vivir con su esposo, por lo que fue aceptado de forma positiva. Ella expresa acerca de su embarazo a los 18 años de edad que… “no fue sorpresa,
porque pues era un embarazo planeado, entonces ehh pues efectivamente ya, pues se predecía la noticia del embarazo”. Sin embargo, ella no reveló su embarazo sino hasta unos meses después, al ver que presentaba los síntomas obvios y evidentes de un embarazo, por lo tanto sus padres le propusieron volver a su casa, por lo que decidió regresar junto con su esposo. Para ella, el convertirse en madre era un deseo, por lo que enterarse de su embarazo no la impactó, lo único que
en realidad logró sorprenderla fue el saber que tendría gemelas…. “si me dio un poquito de nervios (…) como era planeado pues yo estaba contenta, estaba feliz, ehh digamos que pues no fue un
impacto así o una sorpresa, ehh la sorpresa si más bien fue saber que eran gemelas, eso sí fue un
poco más difícil. Pero pues el embarazo no fue sorpresivo.”
Al ser un embarazo planeado, el confirmar este hecho llenó de felicidad tanto a esta madre, como a su familia y esposo, pero el saber que eran gemelas la inquietó un poco, teniendo presente que “gemelos es doble gasto, doble atención, doble tiempo, pero ehmm pero pues es, es muy chévere la experiencia.” De igual manera, ella expresa que el nacimiento y llegada de sus hijas a su casa, revivió sentimientos en todos los miembros de su familia, haciendo que ellos también dediquen su tiempo a los cuidados y crianza de las niñas. Es como si todos estuvieran preparados y abiertos, a la llegada de estas nuevas integrantes de la familia.
prematuro a los 7 meses de gestación. Debido a esto, el cuidado de sus hijas era diferente, lo que para ella fue difícil porque se debían seguir ciertos protocolos de cuidado en la clínica y permanecer más tiempo allí, pero a la vez expresa haberse sentido feliz de estar en contacto con ellas, lo cual era para ella una sensación de felicidad, preocupación y tristeza al mismo tiempo. El hecho de haber tenido un primer embarazo de gemelas, tiene muchas complicaciones, por lo que fue un embarazo de alto riesgo, pero a pesar de que su embarazo fue difícil, intentó llevarlo de la mejor manera, tratando de mantenerse lo más saludable posible para sus hijas y manteniendo una
interacción constante con ellas desde su vientre, expresando que “…siempre fue como ponerles mucha atención, darse cuenta de que si estaban pegando pataditas o que estuvieran bien, comer
bien por ellas porque muchas veces no te dan ganas de comer pero pues haces el esfuerzo”. Como toda madre, en el mejor de los casos, su única preocupación eran sus hijas, pero resulta interesante saber que ella resalta la importancia de no dejarse a un lado, de no olvidarse de uno mismo, para así obtener un conocimiento propio y saber qué tiene para ofrecer a los demás y como hacer un buen trabajo, en este caso en su rol de madre. También se evidencia en su relato, la certeza que tiene respecto a los sentimientos que sus hijas tienen hacia ella, al saber que ellas la aman mucho.
El haber sobrellevado la inesperada noticia de que serían gemelas y la responsabilidad que esto implicaría, se refleja en lo que ella desearía que sus hijas aprendieran de ella, expresando que
“hay cosas en la vida que se te presentan y no necesariamente todas son planeadas y como poder ehhm llevar esas cosas de la mejor manera (…) me gustaría que aprendieran a ser comprometidas, responsables (…) darle prioridad a ciertas cosas”.
Para esta madre es claro que el tiempo y dedicación que comparta con sus hijas es clave para el bienestar de ellas, incluyendo el cuidado, el hecho de estar presente y pendiente de todas sus posibles necesidades, “…de mi dependía que ellas comieran, ehh además yo pues por estudiar psicología sé que es importante como mantener tiempo con ellas, entonces ehmm intentaba que
mis actividades académicas no interfirieran mucho ….mi relación con ellas pues desde chiquitas
ehh fue de cuidado de estar ahí encima de ellas, de atender todas sus necesidades, de verificar que
estuvieran bien, que estuvieran calienticas….” Igualmente, el anteponer estas necesidades de sus
hijas sobre las de ella y el “querer ser mamá” como lo expresa, evidencia la importancia de sus