Bogotá, D.C, septiembre de 2009
Señores
BIBLIOTECA GENERAL Pontificia Universidad Javeriana
Ciudad
Respetados Señores,
Me permito presentar el trabajo de grado titulado “La Seguridad Democrática en el contexto de las relaciones Colombia Estados Unidos”, elaborado por el estudiante de la Carrera de Ciencia Política FABIAN ENRIQUE PALACIOS OJEDA, identificado con la Cédula de Ciudadanía No. 80.853.025 de Bogotá, para que se incluya en el catálogo de consulta.
Cordialmente:
ADRIANA CASTRO GONZÁLEZ
Bogotá, D.C., Septiembre de 2009
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Tesis doctoral Trabajo de Grado
Señores
BIBLIOTECA GENERAL Ciudad
Estimados Señores: El suscrito
Fabian Enrique Palacios Ojeda, con C.C. No. 80.853.025, autor del trabajo de grado titulado LA SEGURIDAD DEMOCRÁTICA EN EL CONTEXTO DE LAS RELACIONES COLOMBIA ESTADOS UNIDOS presentado y aprobado en el año 2009 como requisito para optar al título de Politólogo; autorizo a la Biblioteca General de la Universidad Javeriana para que con fines académicos, muestre al mundo la producción intelectual de la Universidad Javeriana, a través de la visibilidad de su contenido de la siguiente manera:
• Los usuarios puedan consultar el contenido de este trabajo de grado en Biblos, en los sitios web que administra la Universidad, en Bases de Datos, en otros Catálogos y en otros sitios web, Redes y Sistemas de Información nacionales e internacionales “Open Access” y en las redes de información del país y del exterior, con las cuales tenga convenio la Universidad Javeriana.
• Permita la consulta, la reproducción, a los usuarios interesados en el contenido de este trabajo, para todos los usos que tengan finalidad académica, ya sea en formato CD-ROM o digital desde Internet, Intranet, etc., y en general para cualquier formato conocido o por conocer.
• Continúo conservando los correspondientes derechos sin modificación o restricción alguna; puesto que de acuerdo con la legislación colombiana aplicable, el presente es un acuerdo jurídico que en ningún caso conlleva la enajenación del derecho de autor y sus conexos.
De conformidad con lo establecido en el artículo 30 de la Ley 23 de 1982 y el artículo 11 de la Decisión Andina 351 de 1993, “Los derechos morales sobre el trabajo son propiedad de los autores”, los cuales son irrenunciables, imprescriptibles, inembargables e inalienables.
Firma, nombre completo y documento de identificación del estudiante
Fabian Enrique Palacios Ojeda C.C 80.853.025
FACULTAD CIENCIAS POLITICAS Y RELACIONES INTERNACIONALES PROGRAMA ACADÉMICO CIENCIAS POLITICAS
FORMULARIO DE LA DESCRIPCIÓN DE LA TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO
TÍTULO COMPLETO DE LA TESIS DOCTORAL O TRABAJO DE GRADO: LA SEGURIDAD DEMOCRÁTICA EN EL CONTEXTO DE LAS RELACIONES COLOMBIA ESTADOS UNIDOS
AUTOR O AUTORES
Apellidos Completos Nombres Completos
Palacios Ojeda Fabian Enrique
DIRECTOR (ES) TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO
Apellidos Completos Nombres Completos
La Rotta La Rota Carlos
TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE: POLITOLOGO
FACULTAD: CIENCIAS POLITICAS Y RELACIONES INTERNACIONALES
PROGRAMA: Carrera X Licenciatura ___ Especialización __ Maestría ___ Doctorado __
NOMBRE DEL PROGRAMA: CIENCIA POLÍTICA
NOMBRES Y APELLIDOS DEL DIRECTOR DEL PROGRAMA: ADRIANA
CASTRO GONZÁLES
CIUDAD: BOGOTÁ
AÑO DE PRESENTACIÓN DEL TRABAJO DE GRADO: 2009
NÚMERO DE PÁGINAS: 77
TIPO DE ILUSTRACIONES:
Ilustraciones Mapas Retratos
Tablas, gráficos y diagramas X Planos
DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVES EN ESPAÑOL E INGLÉS:
ESPAÑOL INGLÉS
- Política exterior - Foreign policy - Seguridad Democrática - Democratic security - Relaciones bilaterales - Bilateral relations
- Diplomacia - Diplomacy
- Elecciones presidenciales - Presidential elections - Proyecto político - Political project
RESUMEN DEL CONTENIDO EN ESPAÑOL E INGLÉS:
ESPAÑOL
El objetivo principal del siguiente trabajo fue analizar la proyección de la Seguridad Democrática de una manera prospectiva frente a los cambios políticos que la nueva administración de los Estados Unidos ha adoptado, teniendo en cuenta el desarrollo del proceso político colombiano y las nuevas particularidades que orientan la política exterior de los dos gobiernos.
En la primera parte(capítulos uno y dos) del trabajo se hace un contexto general de la proyección exterior de la política de gobierno seguridad democrática, y como esta política exterior es gestionada dentro del contexto internacional; la segunda parte (capítulos tres y cuatro) se expone el fundamento ideológico y objetivo del proyecto de Seguridad Democrática, en lo referente a su proyección exterior y específicamente hacia Estados Unidos, y la actitud de la política exterior de ese país hacia Colombia.
Por último las conclusiones donde se refiere a los elementos que inciden esencialmente en la actualidad de las relaciones Colombia-Estados Unidos. Así mismo, se plantearán algunos enfoques sobre lo que se conciben debería ser la actitud de Colombia para el buen suceso de su política exterior hacia Estados Unidos.
INGLES
The main goal of this paper is to analyse the Seguridad Democratica Policy now that political changes are taking place due to a shift in the administration of the United States, and taking into account the development of Colombian political process and the specifics that lead the foreign policy of the two governments.
In the first part of the paper (chapters one and two) we find a general view of the foreign approach of the Seguridad Democratica Policy and how it is sorted in an international context. The second part (chapters three and four) exposes the ideological foundation and objective of the Policy, in terms of its foreign projection, specifically, towards the Unites States and the attitude of that countries’ policy concerning Colombia.
LA SEGURIDAD DEMOCRÁTICA EN EL CONTEXTO DE LAS RELACIONES COLOMBIA-ESTADOS UNIDOS
FABIAN ENRIQUE PALACIOS OJEDA
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y RELACIONES INTERNACIONALES CARRERA DE CIENCIA POLÍTICA
LA SEGURIDAD DEMOCRÁTICA EN EL CONTEXTO DE LAS RELACIONES COLOMBIA-ESTADOS UNIDOS
FABIAN ENRIQUE PALACIOS OJEDA
TRABAJO DE GRADO PARA OPTAR EL TÍTULO DE POLITÓLOGO
DIRECTOR DE TESIS CARLOS LAROTTA LAROTTA
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y RELACIONES INTERNACIONALES CARRERA DE CIENCIA POLÍTICA
AGRADECIMIENTOS
Agradezco a todas las personas que apoyaron mi formación como Politólogo, sobre
todo a mis amigos por su compañía, apoyo y enseñanzas.
Asimismo quiero agradecer a Carlos Larotta, por su dedicación y apoyo en el
INDICE
INTRODUCCIÓN ... 1
CAPITULO PRIMERO SEGURIDAD DEMOCRÁTICA Y CIENCIA POLITICA ... 6
1. Ciencia Política y el Estado ... 6
1.2 El Estado dentro del sistema internacional ... 10
1.3 Bases doctrinarias de la Seguridad Democrática, proyecto de gobierno ... 11
SEGUNDO CAPITULO RELACIONES INTERNACIONALES, POLÍTICA EXTERIOR Y SEGURIDAD DEMOCRÁTICA ... 13
2.1 El fin de la Guerra Fría y el nuevo paradigma de la seguridad ... 13
2.2 La estrategia de seguridad después del 11 de Septiembre de 2001 ... 17
2.3 Política de seguridad de los Estados Unidos hacia America Latina ... 20
2.4 El conflicto armado en Colombia y su proyección en las relaciones internacionales ... 23
2.5 El conflicto armado en Colombia luego del 11 de Septiembre de 2001 ... 26
CAPITULO TERCERO SEGURIDAD DEMOCRATICA CONCEPTO RECTOR DEL GOBIERNO COLOMBIANO ... 30
3.1 El proyecto Político de la Seguridad Democrática ... 30
3.2 La seguridad democrática en la política exterior de Colombia ... 32
3.3 Acción frontal contra el terrorismo ... 38
3.4 Las relaciones Colombia – Estados Unidos ... 39
3.5 Evaluación aproximada de la Seguridad Democrática ... 41
CAPITULO CUARTO ESTADOS UNIDOS FRENTE A LA SEGURIDAD DEMOCRÁTICA ... 43
4.1 Reorientación en los procedimientos de ejecución de la política exterior de los Estados Unidos ... 43
4.2 Percepción de Colombia en los Estados Unidos ... 44
CAPITULO QUINTO CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ... 48
BIBLIOGRAFÍA ... 55
INTRODUCCIÓN
En las elecciones presidenciales del 2002 en Colombia, Álvaro Uribe Vélez fue
elegido presidente de la República para el periodo 2002 – 2006. Por la complejidad y
circunstancias particulares de nuestro país, especialmente en materia de orden
público, agravadas por el fracaso en las negociaciones de paz iniciadas durante la
administración de Andrés Pastrana con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC) y el crecimiento de esta organización al margen de la ley, el
proyecto político de la administración Uribe, denominado “Seguridad Democrática”,
se orientó principalmente hacia la recuperación del orden y la seguridad en todo el
territorio nacional, con el fin de garantizar la plena vigencia de los derechos y libertad
ciudadanos y el fortalecimiento de la democracia, dentro del marco del derecho
internacional humanitario y de la Constitución Política de Colombia.1
Para el logro de los objetivos propuestos en el proyecto de gobierno, Seguridad
Democrática, uno de los aspectos esenciales es el de gestionar apoyo político y
financiero en el exterior, que permita impulsar la economía y obtener cooperación en
la lucha contra el terrorismo.
Estados Unidos como principal socio político y comercial de Colombia, ha sido el
aliado más importante en la implementación de la Seguridad Democrática. Su apoyo
se ha expresado no solo en el Plan Colombia (iniciado durante las administraciones
Pastrana y Clinton), sino también en el ámbito económico, con el proceso de
negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre los dos países, y el ATPDEA
(preferencias arancelarias Andinas de Estados Unidos), Además del apoyo político
en los planos bilateral y multilateral.
Durante la administración de George W. Bush (2001 - 2009), se llegó a un alto nivel
de cooperación entre Colombia y Estados Unidos, facilitada por los temas comunes
en las agendas exteriores de los dos países, como la lucha contra el tráfico de
drogas ilícitas, terrorismo y el crimen organizado, sin olvidar los asuntos
económicos, como la negociación del TLC, y la ampliación de la vigencia del Plan
Colombia con el objetivo de disminuir los cultivos ilícitos. Las excelentes relaciones
entre los dos países se expresaron también en los continuos contactos directos al
más alto nivel entre los gobiernos y miembros del Congreso, representantes del
Ejecutivo, inversionistas de ese país y, los frecuentes encuentros de los Jefes de
Estado.
Con la reelección del Presidente Uribe para el periodo 2006 – 2010, se garantizó la
continuidad de la Seguridad Democrática. Es precisamente en este escenario en el
que el gobierno colombiano tiene grandes desafíos en las relaciones con los
Estados Unidos, teniendo en cuenta no sólo los cambios políticos y composición del
nuevo gobierno en ese país, y la recesión económica global, sino también las
características del ambiente político colombiano particularmente las relacionadas
con la posibilidad del referendo y los hechos que han enrarecido la gestión publica.
Durante la administración Bush se contaba con una mayoría republicana en el
Congreso lo cual facilitaba la gestión del gobierno colombiano pero, en el 2008, los
demócratas alcanzaron la mayoría, generando nuevos retos a la gestión de
Colombia, ya que en el régimen político de Estados Unidos el congreso tiene una
gran injerencia en el manejo y desarrollo de la política exterior.
Con la elección de Barack Obama como nuevo Presidente, Estados Unidos opta por
un enfoque político diferente al de la administración Bush. Obama inicia su gestión
con decisiones como iniciar los procesos de retiro de las tropas norteamericanas de
Irak; y el cierre de la prisión de Guantánamo. El Presidente Obama cuenta con la
mayoría demócrata en el Congreso, que claramente tendrá efectos en la política
interna y externa de ese país, y en particular hacia Colombia, en materias muy
importantes en el proyecto político que adelante el presidente Uribe tales como el
Plan Colombia y el Tratado de Libre Comercio TLC.
Del escenario anterior, surgen las preguntas que se tratarán de responder este
trabajo: ¿Qué proyección tiene la Seguridad Democrática colombiana en el actual
contexto político de los Estados Unidos?; ¿qué influencia tiene la actual coyuntura
necesario, para la continuidad del proyecto Seguridad Democrática otra reforma
constitucional?; Específicamente, el objetivo central de este estudio es analizar la
proyección de la Seguridad Democrática de una manera prospectiva frente a los
cambios políticos que la nueva administración de los Estados Unidos ha adoptado,
teniendo en cuenta el desarrollo del proceso político colombiano y las nuevas
particularidades que orientan la política exterior de los dos gobiernos.
El enfoque utilizado para el desarrollo del trabajo fue el institucionalismo
internacional ya que permite analizar la tendencia hacia la cooperación entre las
naciones, por la regulación de las expectativas, la coordinación y el alineamiento de
interpretaciones en la política internacional. Así mismo el institucionalismo
internacional permite tener en cuenta aspectos históricos que inciden en el
desarrollo del tema del trabajo ya que contribuyen a entender los comportamientos
individuales e incluso colectivos son el resultado de decisiones y acuerdos
institucionales tomados en el pasado especialmente en relaciones internacionales
las políticas toman un rumbo determinado según las decisiones iniciales. También el
institucionalismo constructivista apoyan el desarrollo del tema central del trabajo ya
que nos ayuda a entender el “... papel que juega el proceso de cambio institucional
la construcción discursiva de la especificidad de las instituciones, de las
oportunidades políticas que enfrenta y de la naturaleza de las crisis que la misma
sufren” (Casas y Losada, 2007, pág. 182).
En el trabajo se aplicaran dos procesos metodológicos; el primero la consulta
bibliográfíca que analiza el tema de la seguridad en el contexto internacional, con el
fin de visualizar un panorama general de la seguridad democrática en las relaciones
bilaterales Colombia – Estados Unidos y lograr establecer el “régimen”2 de la
seguridad en la región; y segundo el análisis de criterios oficiales, de la prensa
especializada e informes académicos, para dar un análisis prospectivo de la
proyección de la seguridad democrática, dentro del “régimen” de la seguridad.
La argumentación de este estudio parte de la hipótesis: La implementación del
proyecto político Seguridad Democrática tendrá una significativa variación en las
relaciones Colombia - Estados Unidos como consecuencia de los nuevos enfoques
en el proyecto político exterior de los Estados Unidos y de la coyuntura política
colombiana.
El trabajo se organizó en los siguientes temas específicos, pero de necesaria
interconexión: Capitulo Primero, Seguridad Democrática y Ciencia Política,
partiendo del objetivo de la ciencia política, el estudio del bien común y del orden
social, orientado por el concepto Estado-Nación, sujeto protagónico de primer orden
del Derecho Internacional y del Sistema Internacional. Dentro del punto de vista de
las proyección exterior de la política colombiana Seguridad Democrática es un
proyecto de gobierno orientado a la consecución del bien común, responsabilidad o
función esencial del Estado.
El capitulo segundo, Relaciones Internacionales, Política Exterior y Seguridad
Democrática, se orientará al examen de las características de estas expresiones en
un mundo globalizado e interdependiente; las relaciones internacionales están
condicionadas por el rol de los múltiples actores Estados, Organismos
Internacionales, Organismos No gubernamentales, empresas multinacionales y el
individuo mismo. que inciden en la mismas. La política exterior de un Estado se
entiende por la gestión o proyecto que debe adelantar en esa multiplicidad de
interacciones denominada relaciones internacionales en procura de la consecución o
satisfacción de las relaciones internacionales.
En el Capitulo Tercero, Seguridad Democrática, Concepto Rector del Gobierno
Colombiano, se expone el fundamento ideológico y objetivo del proyecto de
Seguridad Democrática, en lo referente a su proyección exterior y específicamente
hacia los Estados Unidos; El Capitulo Cuarto, Estados Unidos frente a la seguridad
democrática, considerará la política exterior de los Estados Unidos hacia Colombia,
especialmente en materia de seguridad democrática. Aspecto importante de este
examen es el concepto de seguridad de los Estados Unidos luego de la tragedia de
S-11 y los cambios en esa actitud como consecuencia del triunfo electoral
El Capitulo Quinto, Conclusiones y Recomendaciones, se refiere a los elementos
que inciden esencialmente en la actualidad de las relaciones Colombia-Estados
Unidos. Así mismo, se plantearán algunos enfoques sobre lo que se conciben
debería ser la actitud de Colombia para el buen suceso de su política exterior hacia
Estados Unidos.
Es necesario precisar que el trabajo diferencia entre Seguridad Democrática, como
alternativa para atender los problemas de la sociedad colombiana, de las recurrentes
reformas constitucionales para prolongarla, con el riesgo que otra reforma
constitucional prolongue el ejercicio del poder por parte de un solo individuo.
Igualmente conviene precisar que si bien el trabajo considera un aspecto coyuntural
como se desprende de su titulo “Seguridad Democrática en el contexto de las
relaciones Colombia Estados Unidos”, debe entenderse también que considera
integralmente las relaciones no solamente de la actualidad particularmente en los
procesos diplomáticos y de negociación resultantes del proceso electoral de los
Estados Unidos en Noviembre del 2008 y de las características de la situación
política colombiana y que incide en la ejecución de los respectivos proyectos de
política exterior eso si de carácter en general permanente. Esto explica también la
importancia que en este trabajo tiene los análisis de los académicos y especialistas
CAPITULO PRIMERO
SEGURIDAD DEMOCRÁTICA Y CIENCIA POLITICA
1. Ciencia Política y el Estado
La ciencia política como disciplina no sigue un paradigma metodológico especifico,
pero si tiene un objetivo claro: La política; Una simple acepción es entenderla como
el arte de gobernar; definiciones la conciben como “como el uso limitado del poder
social”3 (Ibíd., 2001, Pág. 27). O definirse en torno al poder en donde “la vieja
definición neoweberiana de Dahl (1957) sigue siendo útil: X tiene poder sobre Y en
la medida en que (i) X es capaz de conseguir, de un modo u otro, que Y haga algo
(ii) que es mas de agrado de X, y que (iii) Y no habría hecho de otro modo” (Goodin
y Klingemann, 2001, Pág. 27). Otro concepto la ciencia política versa sobre los
repartos terminantes de valores a nivel de toda una comunidad o sociedad; repartos
entendidos como repartir cargas y beneficios, materiales e inmateriales, en la
medida que pueden ser producto de una disposición restrictiva; este conjunto de las
interacciones entre diversos actores en torno a estos repartos constituye la
naturaleza especifica de los políticos o, del mundo de la política (Casas y Losada,
2007, Pág. 43).
Por su parte la ciencia política se concibe como “una disciplina académica que
pretende describir, analizar y explicar de forma sistemática esta toma de decisiones,
así como sus valores y puntos de vista subyacentes. Sin embargo, la ciencia política
debería prestar una especial atención al ámbito colectivo que conforman las
actividades de la administración pública en el Estado moderno, dada la amplitud y
carácter coercitivo de la autoridad que dichas actividades representan” (D. Marsch y
G. Stoker, 1995. Pág. 19)
La política se podría fundamentar como un contrato de asociación mutua entre los
individuos y, la ciencia política debe ser entendida como el intento de asegurar, de la
mejor forma posible, la conservación del ser humano. Sin embargo, “de la mejor
forma posible” puede entenderse como si existiera una forma unívoca de
organización política; desde el discurso liberal moderno se podría argumentar que el
tipo de organización del Estado democrático moderno es la forma mas adecuada de
organización política (Toro, 2007, Pág. 41)4.
Hay una “profesionalización en la ciencia política en general, pues hay un acuerdo
creciente en torno a un “núcleo común” que podría definir la “competencia
profesional mínima” dentro de la profesión; además de la tendencia de juzgar el
trabajo en términos de unos patrones cada vez mas altos de excelencia profesional”
(Goodin y Klingemman, 2001, Pág. 26).
En cuanto a la especificidad de la función estatal “Se asume, entonces, que en toda
sociedad, sus miembros, además de numerosos bienes particulares, desean
también algunos bienes colectivos, tales como la defensa contra los agresores
externos, la preservación de un cierto orden interno y la solución... Según la época y
los gustos de quienes integran la sociedad” (Casas y Losada, 2008, Pág. 22).
El Estado democrático moderno, desde su creación, tal vez ha sido la mejor forma
de organización política que ha permitido la seguridad y la vida política de sus
ciudadanos; pues el poder legítimo que ejecuta el Estado es generado por los
ciudadanos, quienes al ser el poder primario, mediante el voto popular, eligen a sus
gobernantes, responsables de la vigencia y ejercicio de sus derechos y del correcto
funcionamiento del Estado.
Para efectos del presente estudio no nos referiremos a las múltiples concepciones
del Estado, limitándonos al concepto de Estado que se aviene al objetivo y esencia
de este trabajo es decir el concepto de Estado que interesa a las relaciones
internacionales que lo conciben como la “Entidad político-legal regida por un
gobierno soberano, el cual ejerce autoridad plena sobre una población mas o menos
constante, dentro de un territorio demarcado por fronteras precisas y quien no
reconoce autoridad superior alguna fuera de sus fronteras” (Pearson y Rochester,
2001, Pág. 634).
El tema considerado en esta monografía es pertinente en el marco conceptual de la
ciencia política y las relaciones internacionales en la medida que aborda un
problema político con incidencia en la actual complejidad del país y por tanto en su
percepción y gestión exterior, específicamente por la acción que adelanta el
gobierno con el objetivo de regular los intereses de los ciudadanos en su función de
ser el vocero o representante legal del Estado-nación colombiano. Conviene aquí
mencionar una noción de la administración publica como la “actividad relacionada
con la ejecución de las decisiones del Estado mas exactamente relacionado con
procedimientos que unidos a los esfuerzos organizacionales cumplen con los fines
del Estado” (Gaitán, 1987, Pág. 48).
La Administración publica enmarcada en la Ciencia Política, se adelanta por el
Estado en el cumplimiento de las funciones gubernamentales que se relacionan con
el marco “institucional de los aparatos ideológicos del Estado que cumplen la tarea
de mantener el orden y el bienestar social” (Ibíd., Pág. 133). También observamos la
pertinencia de esta monografía en el contexto de la Ciencia Política, en cuanto a la
prestación de seguridad5 y democracia como funciones del Estado, con el fin de
garantizar a la población el desarrollo de sus potencialidades y su bienestar, como
funciones del Estado Social de Derecho y de la constitución política de un país. 6
“La noción de seguridad no se remite más al uso de la fuerza para garantizar la
existencia del Estado, de la sociedad o de los individuos. Esta dimensión de la
seguridad, llamada “militar” por diversos autores, ha cedido el paso a una noción de
seguridad que propone la construcción de un orden social que proteja y beneficie a
todos y cada uno de sus asociados en los espacios y ámbitos en que tiene lugar la
vida”. (Atehortua, 2007, Pág. 51)
5
“La seguridad no es solamente el estado en el cual el sujeto, individual o colectivo, no se siente vulnerable. La seguridad no guarda como meta prioritaria y única la disuasión de quienes amenazan a la sociedad entera o a sus individuos con el uso de la violencia. La seguridad implica, ante todo, la constitución de un colectivo político, de un Estado legítimo que garantice la dignidad de la vida como valor intrínseco de todo ser humano” (Atehortua, 2007, Pág. 50)
La seguridad de un Estado esta ligada a la existencia de una vida digna para sus
asociados, a un orden político y social que la protege y garantiza. La seguridad por
esta vía se liga a la fuerza pero también a la legitimidad y es esta legitimidad que la
vincula con la gobernabilidad y con la autonomía. Pero esta legitimidad no es
derivada de la simple aplicación de la fuerza, esta legitimidad surge con el
reconocimiento que los ciudadanos hacen de la seguridad que brinda frente a la
dignidad de la vida, de las prácticas y garantías que ofrece con respecto a las
necesidades sociales. De hecho la exclusión y la discriminación son factores de
inseguridad, de deslegitimación del Estado. (Ibíd., 2007, Pág. 51).
Los fines del Estado, consignados ideológicamente en las Constituciones, las
adelantan los gobiernos elegidos que implementan proyectos políticos con el fin de
alcanzar los objetivos nacionales; es el caso de la “Seguridad Democrática”,
concepto que en realidad no es nuevo ya que tiene antecedentes en 1990 cuando la
Comisión Sudamericana de Paz presentó el término Seguridad Democrática
Regional.
“La seguridad democrática es el resultado de la combinación de los postulados de la
seguridad humana y del espíritu de la democracia liberal; mientras la primera define
su contenido como un concepto multidimensional, la segunda configura su esquema
político operativo. Por lo tanto, la seguridad democrática se entiende como un
esquema orientado tanto la protección militar, política, económica, societal y
ambiental de los individuos, como a la construcción democrática de la seguridad, lo
cual demanda esfuerzos colectivos en los ámbitos doméstico e internacional”
(Sánchez y Rodríguez, 2007, Pág. 168).
La seguridad democrática es un concepto que se puede construir a partir de las
pautas que ofrecen distintas subdisciplinas de la ciencia política sin desconocer los
aportes que puede dar cada una (Ibíd., 2007, Pág. 15).
De otra parte en el desarrollo del tema planteado es esencial entender la estrecha
interconexión entre la ciencia política y las relaciones internacionales sin menoscabo
de su autonomía estructural. Así mismo y para el efecto que nos incumbe debe
el último siglo, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial y de manera más
radical con el fin de la guerra fría, a pesar del común denominador en la historia de
las relaciones internacionales de la dicotomía cambio-continuidad.
1.2 El Estado dentro del sistema internacional7
Ya hemos mencionado el concepto del estado que en esencia orienta el contexto de
este trabajo pero también nos ayuda a precisar su función en el ámbito internacional
al entenderla como “una sociedad humana, asentada de manera permanente en el
territorio que le corresponde, sujeta a un poder soberano que crea, define y aplica un
orden jurídico que estructura la sociedad estatal para obtener el bien público de sus
componentes” (Porrúa, 1996, Pág. 198). El concepto de Estados moderno tiene dos
tipos de funciones generales, una interior y una exterior. en la primera (la principal)
cumple funciones de tipo económico, educativas, políticas, jurídicas, de seguridad
etc. En la segunda debe adelantar una gestión que le permita apoyar el
cumplimiento de los objetivos nacionales de los proyectos políticos de un gobierno.
Específicamente, con el fin de ejercer su soberanía y proyección de sus políticas
dentro del sistema internacional, el Estado, -en el contexto de su Constitución
Política y del esquema normativo internacional al que está vinculado- es
representado por el gobierno que orienta su gestión en procura del bienestar y
desarrollo de sus gobernados. 8
En general, la concepción del Estado-Nación es la que surgió en la paz de Westfalia
de 1648 al menos en sus elementos constitutivos, complementado y el acerbo de la
revolución francesa y que en la actualidad es no es solamente el sujeto de derecho
7 “El estado es un tipo de actor social que participa de forma privilegiada en la construcción discursiva de la realidad. Dado que éste no tiene un estatus ontológico independiente de las practicas que lo constituyen como tal (Campbell, 1992: 12), el estado debe construir y reconstruir su propia identidad a través de actos sistemáticos que lo legitiman ante la población y que lo diferencien de otros actores estatales y no-estatales. La política exterior en particular en lo que se refiere a la seguridad, constituye “...una práctica política que resulta fundamental para la constitución, producción y mantenimiento” de la identidad nacional (Campbell, 1992: 8), dado que su ejercicio permite la articulación de distintas amenazas y peligros que fundamentan la existencia del Estados así como el poder de las elites políticas” (Tickner, 2008, Pág. 6)
8
internacional por excelencia, –junto con los organismos internacionales-, sino el
actor principal, el de primer orden, en las relaciones internacionales, rol que sin duda
seguirá proyectándolos indefinidamente.
La internacionalización de las políticas internas de los Estados como forma de
posicionarse en el ámbito internacional, plantea incluso la existencia de algunos
intereses nacionales contrapuestos con el sistema internacional. Es necesario
observar que a pesar de los análisis idealistas, la creciente interdependencia entre
los actores genera confrontaciones directas entre los Estados. En efecto, la
distensión entre las superpotencias y sus satélites en el esquema de la Guerra Fría,
no eliminó totalmente las causas de confrontaciones; lo que hay que tener en cuenta
es que cambian las matices de los conflictos ante la variedad de actores en el
sistema internacional que pretenden una seguridad de tipo hobbesiana (Ceballos,
2008, Pág. 1).
1.3 Bases doctrinarias de la Seguridad Democrática, proyecto de gobierno
El proyecto político, y como resultado del proceso electoral del 2002, proyecto de
gobierno denominado Seguridad Democrática, plantea a la sociedad colombiana las
bases para el cumplimiento de los fines esenciales del Estado. Una síntesis
doctrinaria de la Seguridad Democrática la expone Obdulio de Gaviria (2006) “a
Uribe lo que es de Uribe” de ella extraemos los siguientes planteamientos:
1. El fin esencial es asegurar la convivencia pacifica y la vigencia de un orden
justo.
2. Las autoridades están instituidas para proteger la vida, honra, bienes,
creencias, derechos y libertades de las personas.
3. Sin seguridad no hay condiciones para el ejercicio de los derechos y
libertades.
4. Del imperio de la ley depende el desarrollo y la prosperidad económica.
5. La vigencia del Estado es indispensable para frenar el concepto implícito en la
6. Dada la naturaleza humana se necesita de un poder invisible para regular la
conducta del hombre. El pacto de armonía entre los hombres necesita del
castigo que constriña la violación del orden.
7. La guerra de todos contra todos es precisamente fruto de la ausencia del
poder en tanto que la paz es el fruto de la existencia del poder. Los hombres
se han unido voluntariamente para vivir felices.
8. Es necesario repensar la dialéctica entre el bien colectivo de la seguridad
ciudadana y los derechos individuales. Rescatar el contenido democrático del
concepto de seguridad.
9. Debe asegurarse la reacción coercitiva y pronta del Estado para impedir la
violación de los derechos.
10. Seguridad ciudadana y libertad individual son las caras de la misma moneda,
son claras expresiones de la vigencia del Estado de derecho.
11. En los gobiernos débiles y diletantes, la libertad individual y el Estado de
derecho sufren los mayores retrocesos.
12. El estado debe castigar implacablemente el crimen para en aras de las plenas
garantías y la oposición y la critica. La impunidad puede llegar a ser un
camino para la intolerancia social.
13. Que el estado sea ingenuo y vacilante frente al crimen es el camino abonado
a la tentación totalitaria.
14. En un estado con pleno ejercicio de la democracia no se puede admitir la
legitimidad de la oposición armada.
15. El terrorismo con todas sus manifestaciones criminales no tiene limites éticos
ni fronterizos, su desden por el estado es total. La antípoda de la democracia
es el terrorismo que pretende imponer por la violencia su voluntad.
16. Para consolidar los avances de la seguridad se requiere cooperación
internacional y corresponsabilidad particularmente en la persecución de la
droga.
Queda así articulado el proyecto político Seguridad Democrática en el contexto de
las relaciones internacionales y de la ciencia política en el que el Estado colombiano
tiene la responsabilidad de cumplir los fines esenciales del bien y del orden común a
través de un programa de gobierno que debe actuar en los ámbitos interno e
SEGUNDO CAPITULO
RELACIONES INTERNACIONALES, POLÍTICA EXTERIOR Y SEGURIDAD DEMOCRÁTICA
2.1 El fin de la Guerra Fría y el nuevo paradigma de la seguridad
A partir de la Segunda Guerra Mundial el sistema internacional se determinó, por
más de 40 años, sobre una lógica bipolar en una confrontación indirecta entre dos
potencias, Estados Unidos y la Unión Soviética.
Con el fin de la Guerra Fría, la caída del Muro de Berlín, el colapso de la Unión
Soviética y la reunificación de Alemania, el esquema bipolar del mundo terminó y el
sistema internacional resultante dio paso a la preponderancia de los Estados Unidos
como potencia mundial, lo que determinó su política exterior a partir del pensamiento
neoconservador de desarrollar acciones individuales, como si su fin fuera la
dominación política, económica y militar del sistema internacional e implicaba un
desconocimiento de las instituciones multilaterales y de los aliados tradicionales
(Herrera, 2005, Pág. 339).
Es claro que el fin de la Guerra Fría determinó un nuevo esquema internacional -
que aún se encuentra en formación - en el que se presentó al menos en una fase
inicial una potencia predominante en el mundo. Se aspiraba a que esta situación
generara expectativas de mayor estabilidad y seguridad, pues la lógica bajo la cual
se determino el “enfrentamiento entre las potencias” estuvo caracterizada por una
parte, en la división ideológica y, por la otra, el enfrentamiento geoestratégico de las
dos potencias, que incluía la posibilidad de una confrontación militar directa.
La nueva situación internacional generó una reconfiguración de las amenazas y por
ende de los intereses estratégicos de las grandes potencias, lo que requirió un
esfuerzo de adaptación y no vio el ambiente de estabilidad como se esperaba;
surgieron amenazas difusas y factores de inseguridad provenientes de las tensiones
internas de los diferentes Estados, que sin las condiciones impuestas por la Guerra
Fría, empezaron a expresarse de manera mas libre y a asociarse ante nuevas
“Este esfuerzo de adaptación condujo, por lo menos en lo que se refiere a Estados
Unidos, a la decisión de consolidar y reafirmar, por la vía de la ampliación, su
supremacía estratégica así como su necesidad de recurrir a instrumentos de poder
en las situaciones en que sus intereses fundamentales estuvieran en cuestión. Una
vez terminada la guerra fría y tras un breve período en el que las condiciones para el
uso de la fuerza fueron objeto de discusión, Estados Unidos retornó, a lo largo de los
años noventa, de manera gradual y persistente, una postura categórica a ese
respecto, lo cual se vio confirmado, de manera dramática e irremediable, a partir de
los atentados del 11 de Septiembre, con las acciones militares desencadenadas en
Afganistán y, en seguida, en Irak.” (Ibíd., 2005, Pág. 4).
La pos-guerra fría se caracteriza por la internacionalización militar y política de los
Estados; la vinculación financiera global; el fortalecimiento de redes transnacionales
de intereses; mayor complejidad y nitidez de la conexión entre procesos económicos
y políticos en los niveles local, nacional, regional y global; el cosmopolismo
occidental, que generó como consecuencia, la “desaparición” de las fronteras
nacionales, territoriales y simbólicas. (Guaqueta en Ardila comp. 2005, Pág. 32)
Hacia los 80´s y comienzo de los 90´s, los países establecieron nuevas metas dentro
de sus agendas políticas como la globalización económica, la disminución de la
pobreza, el desarrollo social, protección del medio ambiente, fomento de la
democracia y los derechos humanos; pero, a pesar de esta situación, empezaron a
aparecer nuevos problemas de inestabilidad – como en África: La crisis del Congo,
los conflictos de Sierra Leona, Liberia, entre otros; en Medio Oriente: El conflicto de
Israel y Palestina, la guerra del Golfo; en Europa: La guerra de Serbia y de los
países que fueron parte de la Unión Soviética; en América Latina: el conflicto interno
colombiano y el problema de las drogas ilícitas- en diferentes partes del mundo, que
se convirtieron, en algunos casos, en problemas transnacionales que generaron, en
gran medida, factores de inestabilidad e inseguridad interna en algunas regiones.
Es posible que dificultades derivadas de la falta de solidez institucional, de cohesión
interna y de la conciencia nacional, en algunos Estados, se agraven en la medida
que en algunas regiones del mundo se presentan conflictos internos por lograr el
era el caso de Colombia -. En buena medida se estaba colocando en el fenómeno
de los “Estados en proceso de fracaso” (Pizarro, 2005, Pág. 275).
Desde el final de la Guerra Fría, los Estados débiles o fracasados se han convertido
en un problema para el orden internacional. Los estados débiles o fracasados
conculcan los derechos humanos, provocan desastres humanitarios, causan oleadas
masivas de inmigración y atacan a sus vecinos. (Fukuyama, 2004, Pág. 240). Por
supuesto, estos criterios no son aplicables a Colombia, ya que a pesar de las
enormes dificultades, varias de ellas endémicas, sus fortalezas le han permitido
afrontarlas y presentar una progresiva consolidación institucional y crecimiento
económico y social.
En algunas regiones del mundo estos Estados se convirtieron en un problema para
sus vecinos y para el mundo desarrollado y se denominaron focos de inestabilidad
regional9, en la medida que se convirtieron en amenazas para algunos países y, en
algunos casos, consideraban que estaban en riesgo sus intereses – como Estados
Unidos -.10
“Los especialistas en relaciones internacionales coinciden en señalar la
preponderancia militar y política de Estados Unidos como la característica mas
sobresaliente del sistema internacional en la posguerra fría” (Guaqueta en Ardila,
comp. 2005, Pág. 33). Este aspecto se enfatizó luego de los ataques terroristas del
11 de Septiembre de 2001 en Nueva York y Washington –intervención militar de
Estados Unidos, en Afganistán y luego en Irak -. La seguridad mundial paso a ser un
elemento determinante en las relaciones internacionales ya que el mundo sufrió una
gran transformación, pues “En una visión convencional de las relaciones
internacionales, la guerra ocurre entre Estados. Pero en Septiembre, individuos
pobremente armados de repente retaron, sorprendieron e hirieron a la superpotencia
dominante en el mundo. Los ataques mostraron también que para todos los efectos,
la globalización permite terribles formas de violencia sean fácilmente accesibles para
fanáticos desesperados.” (Inderfurth en Pizarro, 2004, p. 72). 9 Definición tomada de Alcides Costa Vaz
10
Los ataques terroristas del S-11 generaron un efecto en el sistema de las relaciones
internacionales en el que algunos países querían enfrentar el fenómeno del
terrorismo de manera autónoma y otros deseaban fortalecer el multilateralismo, lo
que condujo a nuevas alianzas internacionales que inciden en las políticas exteriores
de algunos países, como el caso especifico de la relación Colombia Estados Unidos
afectados por el terrorismo y otras graves amenazas a la seguridad. .
Es claro entonces que a partir del 11-S el concepto de seguridad nacional tuvo otras
dimensiones y amplias connotaciones ante la evidencia que la población y el
territorio norteamericano eran vulnerables y podrían ser afectados por ataques
terroristas, en el sentido que el ataque a intereses norteamericanos no
necesariamente podían afectar territorios externos.11
Otra consecuencia de S-11 fueron las acciones militares y políticas en contra de
posibles orígenes de amenazas en Estados considerados hostiles o que permitieran
actividad de grupos terroristas, mediante acciones militares preventivas, lo cual
condujo a la consolidación alianzas estratégicas internacionales. La agenda de
seguridad de Estados Unidos se proyectó de manera global. Por esto, a lo largo de
la década pasada, la lucha antidrogas, las intervenciones humanitarias, Medio
Oriente y con el 11 de Septiembre de 2001, la lucha antiterrorista fueron aspectos
prioritarios de la política internacional, de manera más evidente que cualquiera otro
de los temas de la nueva seguridad de la posguerra fría. (Guaqueta en Ardila, 2005,
Pág. 36).
Es evidente el carácter transnacional que tomó “la guerra contra el terrorismo”.
Estados Unidos buscó apoyo a nivel mundial pues consideraba que el terrorismo
podía afectar a cualquier Estado en el mundo, además de los intereses políticos; “se
puede afirmar entonces desde una visión tradicional de la seguridad, en la guerra
fría, se pasó a una visión ampliacionista en los años 90, y luego del ataque del 11 de
septiembre de 2001, se desarrolló la visión preventiva de seguridad” (Montero, Pág.
114).
Consecuencia de lo anterior, el panorama estratégico global se caracteriza por
tensiones y factores de inestabilidad asociados: 1) A cuestiones tradicionales no
superadas –disputas territoriales, nacionalismo, conflictos étnicos y religiosos,
separatismo, disputas hegemónicas, etcétera- y, en algunos casos, generadas por el
fin de la guerra fría; 2) surgimiento de amenazas difusas, de carácter transnacional,
como las redes asociadas al narcotráfico, el crimen organizado y al terrorismo y las
conexiones que se establecen entre estos; 3) perspectivas de la proliferación de
armas de destrucción masiva en regiones de inestabilidad política que potencian
amenazas como el terrorismo internacional; 4) la valoración de la capacidad militar
como una forma de respuesta a los principales retos de la seguridad, tanto en el
plano interno como externo. (Costa en Ardila comp. 2005, Pág.. 6).
Además, se revivió de nuevo el discurso de seguridad, como ocurría durante la
Guerra Fría. La lucha contra el terrorismo predominó y el resto de “guerras” (contra
las drogas, el crimen transnacional o el lavado de activos), pasaron a segundo plano
o simplemente se supeditaron a la guerra principal bajo el argumento que estas
modalidades de criminalidad se retroalimentan mutuamente. El término
“narco-terrorismo” es una evidencia de esto. (Pizarro, 2005, Pág. 276).
“Este nuevo escenario dio preeminencia a los criterios políticos sobre los factores
económicos propios de la globalización, lo cual generó un escenario de relaciones
internacionales mucho más complejo.” (Barco, 2006, Pág. 19). La percepción de la
seguridad mundial generó que algunas regiones del mundo, tuvieran una mayor
atención por parte de los Estados Unidos con la estrategia de guerra preventiva y
también puso mayor énfasis en algunos focos de inestabilidad regional como el
conflicto colombiano en América Latina.
2.2 La estrategia de seguridad después del 11 de Septiembre de 2001
El terrorismo hasta S-11 no había jugado un papel fundamental para determinar las
posibles amenazas que Estados Unidos enfrentaba y por tanto no en una prioridad
Unidos en el mundo y particularmente en America Latina cambio “y sus intereses en
la región pusieron énfasis en la “securitización” de estas relaciones y en la lucha
contra el terrorismo como componente prioritario de la estrategia de seguridad”
(Ahumada, 2008, Pág. 4).
El cambio en la agenda exterior de Estados Unidos hacia América Latina, estuvo
determinado bajo la estrategia de seguridad nacional presentada por la
administración Bush; en ella se promulgan cuatro pautas fundamentales: 1)
Proclama la acción militar preventiva contra Estados hostiles y grupos terroristas que
intenten elaborar armas de destrucción masiva; 2) No se permitirá que ninguna
potencia extranjera dispute el poderío militar americano en el mundo; 3) Declara su
compromiso con la cooperación multilateral internacional, para defender los
intereses y la seguridad nacionales; 4) La promoción de la democracia y el respeto
por los derechos humanos por todo el mundo.12
“La puesta en práctica de las políticas derivadas de esta estrategia y del modelo que
allí se propone ha representado para los países andinos una mayor injerencia de los
Estados Unidos en sus asuntos internos. Proyectos como el Plan Colombia, la
Iniciativa Regional Andina, el Plan Patriota y el proceso de liberalización económica
y comercial que se expresa en los acuerdos bilaterales y regionales de libre
comercio entre el país del Norte y las naciones andinas, dan cuenta de ese proceso”
(Ibíd., 2008, Pág. 1).
El involucramiento de América Latina en la acción militar y el apoyo político en “la
guerra contra el terrorismo” no fue directo, las naciones primero se posicionaron de
manera individual – como por ejemplo Colombia - y no como una región; y segundo,
el terrorismo tuvo un fuerte pero diferente impacto en las políticas de seguridad de
algunos países.
Los países considerados como focos de inestabilidad regional tuvieron especial
atención por parte de los Estados Unidos; particularmente Colombia, especial aliado
político de este país en América Latina, que ha sido considerado como una amenaza
potencial a los intereses de seguridad de los Estados Unidos; por la agudización
paulatina del conflicto armado que vivía el país desde los orígenes de la década de
los cincuenta y sesenta, agravado con el problema de narcotráfico.
Luego de las graves tensiones diplomáticas durante el gobierno de Ernesto Samper,
a partir de 1998 Colombia comenzó a tener un tratamiento especial en el marco de
la política exterior de los Estados Unidos hacia America Latina el cual se vio
reflejado principalmente en la concertación del Plan Colombia y que más adelante se
complementó mediante la Iniciativa Regional Andina13. Estos programas de ayuda
tenían como objetivo el ataque al narcotráfico y los problemas que se podían derivar
de ello, pero, “a partir del 11 de septiembre de 2001 en el marco de la política de
Washington tendiente a conformar una Coalición Mundial Antiterrorista se abrieron
las compuertas para la utilización directa de estos recursos en la guerra interna
contra las organizaciones armadas no estatales, tanto de izquierda como de
derecha. Es decir, las orientaciones que han guiado la ayuda estadounidense hacia
Colombia han experimentado una honda mutación en consonancia con los cambios
del escenario mundial tras los ataques terroristas en Nueva York y Washington”
(Pizarro, 2004, Pág. 258).14
Un factor de tensión entre los países andinos se relaciona con algunos problemas
que enfrentan a nivel doméstico, como el debilitamiento institucional y la
ingobernabilidad, la inestabilidad política y económica y, niveles considerables de
violencia e inseguridad ciudadana. Estas condiciones internas han afectado las
percepciones de inseguridad, tanto de los estados, como de las sociedades de los
Andes y ha sido determinantes de las estrategias de securitización de sus
13
gobernantes, lo que ha redimensionado sus políticas exteriores y de seguridad en
torno a temas estratégicos que se consideran centrales para mitigar la vulnerabilidad
de los estados y los gobiernos nacionales de la zona. (Tickner, 2008, Pág. 22)
2.3 Política de seguridad de los Estados Unidos hacia America Latina15
Las relaciones entre Estados Unidos y America Latina durante la Guerra Fría se
determinaron bajo la concepción que representaba un espacio de amenaza a sus
intereses, por las peculiaridades de los ejércitos y de los gobiernos de esta Región
ante la amenaza comunista –America Latina se vio afectada por golpes militares,
facilitadas por la debilidad institucional- pero este panorama cambió con la
finalización de la misma y se transformó la base sobre la cual se constituyó la
estrategia de defensa y seguridad.
El periodo de la Guerra Fría dejó tres herencias institucionales en la política exterior
de los Estados Unidos que siguen actuando como filtros cognitivos para la definición
de políticas hacia América Latina, aun cuando algunos de esos filtros
desaparecieron: 1) La inclinación de Estados Unidos a emplear la fuerza y la
coerción (Guatemala, República Dominicana, Chile, Granada y Nicaragua entre
1954 y 1990); 2) la transformación de la política anticomunista en la “guerra contra
las drogas”, desde la administración Reagan hasta la actualidad y, mas
recientemente, la “guerra contra el terrorismo”; 3) la política hacia Cuba. (Andrade,
2004, Pág. 132).
La desaparición de la “amenaza comunista” en el mundo y en America Latina en
particular, a fines de los ochenta y comienzos de los noventa, generó un cambio en
el enfoque de la política exterior de Estados Unidos hacia la Región, durante las
administraciones de Ronald Reagan y George H. Bush, que elevaron el narcotráfico
en Colombia, Perú y Bolivia al lugar de una amenaza de primer orden a la seguridad
nacional. La política antidrogas llevó a la generación de una nueva institucionalidad
legal antinarcóticos, plasmada en leyes nacionales y en la Cumbre Andina de Lucha
contra las drogas y delitos conexos. Pero el fracaso de la política norteamericana al
respecto y la evolución de la economía política de las drogas, generó que a finales
15
de los noventa el negocio se concentrara en Colombia, aumentando su importancia
en Washington y reforzando la aproximación militar que la casa blanca le ha dado al
problema. (Ibíd., Pág. 135).
“Durante los últimos años la región andina ha sido considerada como el epicentro de
la inseguridad del hemisferio occidental. Aunque muchos de los factores han
erosionado la estabilidad de los Andes – entre ellos, la debilidad institucional, la
fragilidad de la democracia, la desigualdad social y económica, y la inseguridad
ciudadana – operan a nivel nacional, otros aspectos de la crisis de seguridad andina
son más de carácter transnacional.” (Tickner, 2008, Pág. 1).
Como consecuencia, Estados Unidos elaboró una nueva agenda exterior de
seguridad en America Latina que contenía elementos críticos que afectaban
intereses estadounidenses vitales y secundarios, que hacían referencia a la
estabilidad económica, política y social de al región, con problemáticas diversas
como narcotráfico, conflictos internos y regionales, proliferación de tecnología militar
de destrucción masiva, amenazas transnacionales y desastres humanitarios
(Montero, Pág. 107).
En 1994 el presidente Clinton presentó la Política de Seguridad Nacional, cuyo su
objetivo es el de difundir y proteger en el mundo, los principios de democracia y de
libre mercado, mediante 3 aspectos: 1) Mejorar la seguridad, mediante la promoción
de medidas de seguridad y el mantenimiento de una capacidad de defensa; 2) el
estimulo del mercado, mediante la expansión de mercados a nivel mundial y, 3) por
ultimo, el fomento de la democracia.
Bajo la nueva administración el concepto de seguridad nacional de los Estados
Unidos se ha ampliado: Comercio, crisis económica, energía y otros temas de la
agenda nacional pasaron a formar parte del mismo. La política exterior de los
Estados Unidos hacia America Latina se expresa en 3 componentes:
1. En lo concerniente a la defensa, disponía de fuerzas militares establecidas en el
exterior y en las fronteras; fuerzas temporales para ejercicios, entrenamiento
seguridad y programas de armamentos, actividades de asistencia humanitaria, en
conjunto con operaciones y ejercicios militares. (Ibíd., Pág. 112). America Latina
recibió apoyo para sus fuerzas militares en programas de entrenamiento, además
del establecimiento de algunas bases militares.
2. En cuanto al aspecto económico, desarrolló acuerdos a nivel mundial y, en
America Latina, tratados como el NAFTA con México y la propuesta del ALCA y
APTDEA para los países andinos, además de inversiones y acercamiento político
hacia varios países.
3. El fomento de la democracia trató de establecerse como modelo político, que en
America Latina estuvo afectada por amenazas múltiples e inciertas, como el
narcotráfico –los carteles de la droga en Colombia- migraciones, Estados fallidos16,
asuntos de medio ambiente y regimenes autoritarios. (Ibíd., Pág. 114). Especial
apoyo para la consolidación de la democracia en America Latina es la Carta
Democrática Interamericana, la que en ciencia expresa ser incompatible con el
sistema interamericano el gobierno que no sea expresión democrática de su pueblo.
“Independientemente de su importancia para Estados Unidos, los países andinos
han mantenido políticas exteriores favorables a ese país. Entre los cambios
contemporáneos...el carácter fuertemente ideológico que la administración de
George W. Bush ha impreso a las relaciones de Estados Unidos con Colombia,
Venezuela y Ecuador; países con los cuales Estados Unidos se relaciona ahora
principalmente a través de una percepción de potenciales amenazas a su seguridad
domestica” (Andrade, 2004, Pág. 130).
La presencia militar norteamericana con programas de ampliación en Colombia y, en
menor medida, en Ecuador, ha convertido a Estados Unidos en un participante
activo en el juego de la seguridad andina. Además, la inserción del conflicto armado
colombiano en la lógica de la lucha mundial antiterrorista generó que los imperativos
16
globales de Washington determinaron las lógicas en las que se daban las relaciones
entre los países andinos y Estados Unidos y, de igual manera, con las relaciones de
seguridad que se desarrollaban. Si no es del todo claro que Estados Unidos
reemplazara a los estados del subsistema en la creación de todas las dinámicas
locales de seguridad – los conflictos entre Colombia y Venezuela y, Colombia y
Ecuador, son ejemplos que pueden dar cuenta de esto- es evidente que la presencia
norteamericana en la región ha generado percepciones negativas y positivas de
costos y beneficios entre todos los países de la región (Tickner, 2008, Pág. 12).
2.4 El conflicto armado en Colombia y su proyección en las relaciones
internacionales17
“El eje contemporáneo de los asuntos internacionales para un país de importancia
media como Colombia está constituido por la manera como en general se responde
a los grandes retos de la inserción en el mundo. En este sentido, la política exterior
puede facilitar el proceso de inserción e, incluso, adelantarse al mismo; o puede
seguirlo; o también puede ser anodina y de viejo cuño y no corresponder en un
momento dado a los requerimientos de la nueva y más compleja
internacionalización” (Cardona en Ardila comp., 2005, Pág. 354).
Colombia a través de los años y, objetivamente, gracias a la seguridad democrática,
ha venido cambiado la percepción de ser un “país problema” o un factor de
desestabilización en la región, en gran medida por el conflicto interno y las
consecuencias que se derivaban de ello, por la de un país que supera sus
endémicos problemas dentro de un esquema democrático con las particularidades
que esta expresión tiene en el país.
Colombia es el único país en America Latina que no ha superado el tema más
importante en la agenda regional durante el periodo de la Guerra Fría, el conflicto
contra insurgente y también se enfrenta, al mismo tiempo, a los desafíos de la nueva
agenda internacional de los años noventa: Democratización, derechos humanos,
criminalidad, corrupción, pobreza, medio ambiente, desplazamiento de población,
tráfico de drogas. Estos desafíos del pasado y presente empeoran la vulnerabilidad
interna e internacional del país. (Pizarro, 2005, Pág. 262). Lo que ha generado una
intervención directa e indirecta de algunos países –mas directamente los Estados
Unidos- para la solución del conflicto armado, por ser un factor de desestabilización
en la Región, con las consecuentes implicaciones globales.
El conflicto armado en Colombia se podría caracterizar como “un conflicto armado
interno (inmerso en un potencial conflicto regional complejo), irregular, prolongado,
con raíces ideológicas, de baja intensidad (o en transito hacia un conflicto de
intensidad media), en el cual las principales victimas son la población civil y cuyo
combustible principal son las drogas ilícitas” (Ibíd., 2005, Pág. 80).
El conflicto es de origen y naturaleza interno pero no ha se ha cerrado totalmente a
“influencias” externas. En el periodo de la Guerra Fría y posteriormente recibió, por
un lado la influencia de las ideas revolucionarias en formación de la guerrilla y, por
otro, la influencia de las políticas de contención del comunismo en las acciones de
contrainsurgencia del gobierno. Simultáneamente se proyectó al exterior en la
medida que condicionó y estructuró a actores y procesos internacionales, que de
alguna u otra manera introdujeron nuevos y distintos aspectos. (Costa en Ardila
comp., 2005, Pág. 11).
Se menciona también la acción de actores estatales y no estatales con el fin de
neutralizar los elementos que alimentan directa o indirectamente el conflicto. Estas
proyecciones del conflicto, tanto interna como externamente, lo alimentaron aun
más, con influencias que tuvieron significativo efecto. Esto explica la trascendencia
internacional que ha tomado el conflicto, a pesar que sus causas y objetivos
originales no se hayan internacionalizado, ni proyectado más allá de las fronteras
colombianas. (Ibíd. 2005, Pág. 11).
Con la agudización del conflicto colombiano, los países vecinos empezaron a sentir
también los efectos en sus fronteras; originado en el tráfico de drogas, armas y
municiones con los cuales los grupos guerrilleros se abastecían, además de la
circulación por las fronteras de los guerrilleros, generando acciones tendientes a
de un “aislamiento” de nuestro país. Sin embargo y como se ha anotado la
concepción de estado fallido de Fukuyama no es aplicable a Colombia ya que su
fortalezas le han permitido avanzar en medio de sus enormes dificultades, que los
temas que la afectan – terrorismo, trafico de drogas ilícitas, trafico de armas etc- son
de dimensión internacional. Otro aspecto que hay que examinar es si la complejidad
en algunas zonas fronterizas no obedece también a la actitud indiferente e incluso
complaciente de sectores de países vecinos.
Otro aspecto que debe considerarse para resaltar en la proyección del conflicto en
nuestro país, es el impacto que tuvo la política de combate al narcotráfico
emprendida por los Estados Unidos en los años 80. La “politización e influencia
asumida por la política antinarcóticos de Estados Unidos en el país y en toda la
región, y la creciente dependencia que se estableció por parte de los países andinos
y de Colombia en particular, para con la cooperación estadounidense en el
enfrentamiento del narcotráfico en sus diferentes dimensiones –producción,
procesamiento, distribución, consumo y lavado de dinero-. A partir de entonces,
tanto en la óptica de Estados Unidos como en la de los países vecinos y de la
comunidad internacional, en general, el conflicto colombiano paso a estar
indisolublemente imbricado con el narcotráfico y los demás delitos conexos” (Ibíd.,
2005, Pág. 13). Además, dada la influencia del narcotráfico en la guerrilla y en los
rumbos del enfrentamiento, Estados Unidos se convirtió en actor de primer orden en
el conflicto colombiano, potenciándolo como el factor más importante en la
proyección externa del mismo. (Ibíd. 2005, Pág. 14).
La participación más directa de Estados Unidos en el conflicto de Colombia conllevó
al incremento de la injerencia de ese país en nuestros asuntos internos, dada la
interconexión de los problemas comunes – terrorismo, narcotráfico, crimen
organizado..- con otros temas de orden interno.
La cooperación de los Estados Unidos para enfrentar diferentes fenómenos durante
el gobierno de Andrés Pastrana, que marcó una nueva etapa en las relaciones entre
Colombia y Estados Unidos luego del deterioro de las relaciones durante el gobierno
de Samper, se enfilaron a atender problemas políticos relacionados con el