1 ARISTAS DEL BUEN VIVIR EN BRASIL Y SUS APROXIMACIONES EN LA
EDUCACIÓN SUPERIOR
Boris Orlando Hernández Bernal
INTRODUCCIÓN
En el marco de la investigación interinstitucional entre la Universidad Santo Tomás (Colombia)
y la Universidad de Valladolid (España) intitulada “Pensando la Universidad del siglo XXI como
un territorio para la convivencia” y, teniendo como base las premisas epistemológicas abordadas
en este documento con referencia a los contenidos, nacimiento y posicionamiento de la
plataforma de pensamiento intercultural suramericana denominada “Buen Vivir”; el presente
texto tiene como objetivo hacer un breve análisis sobre las diferentes aristas que las
investigaciones brasileras han identificado en sus pesquisas académicas; especialmente las
relacionadas a la educación y, de acuerdo con los autores brasileros que están haciendo estudios
específicos sobre buen vivir y que serán enunciados a lo largo del presente texto; el Buen Vivir
es el resultado de las luchas sociales de grupos específicos que buscan otras o defienden
alternativas de comunión entre los hombres, el entorno y las relaciones sociales.
Es así, como se podrán identificar algunas categorías analíticas que servirán de insumo para ver
las apropiaciones enfocadas al Buen Vivir desde aristas como: la del nacimiento de la
perspectiva en Brasil autodenominada original e influenciada por parámetros de
interculturalidad con los pueblos indígenas a través de sus luchas para visibilizar cosmovisiones y necesidades; la pensada desde el contacto con el medio ambiente y con el hombre y que también se permea con la experiencia indígena, la del desarrollo mismo pensado
decolonialmente desde el cuidado y privilegio de las riquezas culturales, la del aporte de los
procesos comunicativos en la construcción de la visión del Buen Vivir en el entorno, la
constitucional con base en la protección de derechos de los pueblos originarios que para el caso de Brasil están a lo largo y ancho del territorio; y, la que tiene mayor pertinencia para la presente
investigación: desde la educación superior, que, aunque no ha tenido un minucioso trabajo descriptivo, sí se ha avanzado en acciones concretas y específicas evidenciando posibilidades,
2 1. ORIGEN DEL BUEN VIVIR EN BRASIL
Haciendo algo de recorrido histórico por el país de la samba y las grandes baterías; el Buen Vivir
surge teóricamente aproximadamente hacia 1998 bajo una reflexión sobre la práctica de la
Economía Solidaria en el libro “La revolución de las redes” (Mance, 2015) y que, según su autor,
el filósofo Euclides André Mance, posteriormente se difunde en el resto de América Latina como
una tendencia de liberación desde lo político, ambiental y con una fuerte referencia a la
protección de la interculturalidad. Así las cosas, surge como un concepto fundamental en la
estrategia de las organizaciones de índole colaborativo y solidario con una clara intención de la
superación del modelo social capitalista en cuanto a su modo de producción y el sistema de
intercambio.
El Buen Vivir, aún en construcción, parte de la creencia de que no es posible “ecuacionar” esas
cuestiones sin que se “revise la relación del ser humano con las fuerzas cósmicas y telúricas,
simbolizadas, respectivamente, por el Padre Sol y por la Madre Tierra (Pachamama)” (Moraes,
2013), basándose fundamentalmente en el valor de la armonía, desplegable en variables como,
por ejemplo, unidad, inclusión, solidaridad, reciprocidad, respeto, complementariedad,
equilibrio.
Para los años de origen de esta perspectiva, la relación del Buen Vivir con “liberación” hacía
referencia específica a una forma ética del cumplimiento de las libertades públicas y privadas
con un claro debate epistemológico no tanto de nuestra denominación castellana de “buen”, pero
sí del “bien” en la cual, el bien trascendentalmente no existe como un patrón inmutable que debe ser arraigado por el hombre en general, y más, teniendo en cuenta que el “bien” cambia en su
estructura nomenclada a lo largo de la historia y a lo largo de la geografía de la tierra; es más, si
no fuera así, habría un cierto imperialismo de la apropiación del bien como lo mejor factible por
3
Para Euclides André Mance, filósofo brasileño y uno de los principales teóricos de la economía
solidaria y de la Filosofía de la Liberación en América Latina (quien dice ser el primero que
acotó el término de Buen Vivir); siendo autor de diferentes artículos referentes al tema, en su
texto del 2015 “Liberación y Buen Vivir” orienta el término desde la concepción de la palabra
libertad de lo público y lo privado en términos específicos para asegurar sustentablemente, de
manera ecológica y solidaria, el buen vivir de todos. Lo anterior, bajo 4 condiciones de libertad,
a saber:
1. Materiales: con la libertad de acceso a bienes materiales, naturales y culturales.
2. Políticas: con la libertad de autonomía (Privacidad, desarrollo personal) y democracias
conjuntas.
3. Educativas e informativas: enfocadas a pensar que “entre más libertad y conocimiento
tengo del mundo” (Mance, 2015) o que entre mayor apoyo y visibilidad se dé de la
diversidad cultural, más posibilidad de buen vivir hay.
4. Éticas: que son personales en el sentido de una ética para asumir las anteriores
condiciones y respetar la diferencia y la diversidad sin que las libertades privadas invadan
las públicas y viceversa.
Para aclarar el origen de las primeras denominaciones; la noción del Bien Vivir /Buen Vivir
también se evidenció en la primera década del siglo XXI a través de dos nuevos procesos de
asambleas constituyentes en Ecuador y Bolivia bajo la presidencia de Rafael Correa y Evo
Morales en donde la plurinacionalidad, se incluyó en las normas que regentan estos dos países
latinoamericanos; “el Buen Vivir requerirá que las personas, comunidades, pueblos y
nacionalidades gocen efectivamente de sus derechos, y ejerzan responsabilidades en el marco de
la interculturalidad, del respeto a sus diversidades, y de la convivencia armónica con la
Naturaleza” (Constitución de Ecuador, 2008). Para Alberto Acosta, economista, político
ecuatoriano de izquierda y quien fuera Presidente de la Asamblea Constituyente Ecuatoriana;
además de ser, uno de los teóricos que más ha trabajado sobre la explicación del término, y para
quien el “Buen Vivir forma parte de una larga búsqueda de alternativas de vida fraguadas en el
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De otro lado, en el estudio de Shelemer y Ciose se concluye que algunas se las expresiones del
Buen vivir están aún presentes en las comunidades indígenas de Mato Groso del Sur,
Pernambuco y Amazonas; afirmando que “estas comunidades, con sabiduría milenaria, expresan
el Buen Vivir a través de su cosmovisión como una forma de resistencia de sus prácticas”
(Schlemer A. & Cioce S., 2017); y, que para estos pueblos, constituyen una expresión de
equilibrio con el medio e indican que la vida de los seres humanos está interconectada e
inte-relacionada.
1.1. BRASIL Y SU INTERCULTURALIDAD
Al pensar en las raíces del Buen Vivir Andino sin demarcarlo únicamente a Ecuador o Bolivia, la
categoría analítica predominante es la del indigenismo (como una corriente cultural que se basa
en los estudios culturales y antropológicos indígenas) tal y como lo como lo afirman los
investigadores ecuatorianos Ana Patricia Cubillo, Antonio Luis Hidalgo y José Andrés
Domínguez en su artículo “El pensamiento sobre el Buen Vivir: entre el indigenismo, el socialismo y el posdesarrollismo” (2014).
Esta aseveración se sustenta en el estudio académico de las luchas indígenas por sobrevivir bajo
el sistema actual en el gran aporte de corte neoliberal, para reivindicar el respeto al territorio y a
su cultura, y, evidenciar la riqueza de la cosmogonía que estos pueblos originarios poseen. Ahora
bien, teniendo en cuenta que a lo largo del presente libro esta perspectiva alterna al desarrollo ha
sido abarcada descriptivamente, en este acápite se hará una breve alusión a la importancia de la
interculturalidad para el nacimiento del Buen vivir en Brasil, lo cual es constatado por los lugares
en donde se está estudiando: Universidades especialmente cercanas a los lugares de asentamiento
de los pueblos indígenas; así:
Universidades en el norte: Universidad de la Amazonía.
Universidades en el noreste: Federal de Ceará, Federal de Pernambuco, Federal de
Paraíba, Federal del Estado de Bahía.
Universidades en el centro oeste: Federal del Mato Grosso, Federal del Mato Grosso del
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Universidades en el sudeste: Federal de Minas Gerais, Federal del Rio de Janeiro,
Universidad de Sao Paulo.
Universidades en el sur: Pontificia Católica de Paraná, Santa Cruz del Sur, Federal Rio
Grande del Sur, Facultades EST, Instituto Superior de Filosofía Berthier, Federal de
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De hecho, intentar hacer un paneo estricto de todas las aproximaciones académicas del Buen
Vivir en este país resulta complejo, en especial, si pensamos en términos de un país con una
población de más de 200 millones de personas y cuya población de pueblos nativos, o pueblos
ancestrales, están segregacionados en reservas determinadas por el Estado. Posicionar el Buen
Vivir en Brasil con una cultura tan diversa podría ser un desafío, y más teniendo en cuenta que
según el IBGE1 hay más de 10 millones de inmigrantes de los 207 millones que componen el
país. Sin embargo, haciendo alusión a esa línea de pensamiento, la contribución del Buen Vivir
andino con base en la interculturalidad serviría como inspiración para proponer otras alternativas
de reconstrucción de una democracia intercultural, participativa y comunitaria; en coexistencia
con diferentes criterios de representación y con reconocimiento de los derechos colectivos como
condición para el ejercicio efectivo de los derechos individuales y de los nuevos derechos
fundamentales (individuales y colectivos) para que sean los insumos necesarios para una
educación intercultural.
Comprender la noción del Buen Vivir sugiere una relación simétrica entre el hombre y la
naturaleza y así mismo la solidaridad entre los individuos; especialmente en las comunidades
indígenas del Brasil desde el amazonas hasta el sur del país pues está presente en su cosmología
en donde la tierra y las prácticas son vistas como un patrimonio común que pasa de generación
en generación resultando una preservación y transmisión de saberes tradicionales, la cultura, las
relaciones con la Pacha Mama y la lengua; al igual que las apropiaciones indígenas de Ecuador y
Bolivia.
La colonización en Brasil, representó para los pueblos indígenas los principios de exclusión y
desintegración socioeconómica y, por consiguiente, ambiental, asociado a la destrucción de los
bosques, la biodiversidad, al cambio climático y los cultivos milenarios. En este proceso, los
indígenas del territorio brasilero han estado en continua migración a las ciudades buscando
progreso y perspectivas de un vivir mejor, ocasionando un acelerado crecimiento en zonas
periféricas de las grandes ciudades, con necesidades de educación, vivienda, trabajo y aumento
de la desigualdad social; lo cual, no llevó a una experiencia plena del Buen Vivir que estaba
inmerso en su pretensión.
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Así, y parafraseando a la Doctora en Antropología e investigadora de la Universidad Federal de
Paraná Ana Elisa de Castro Freitas, se puede afirmar que el Buen Vivir, desde la
interculturalidad, no necesariamente es una mera experiencia de vida de los pueblos originarios
en busca de una vida plena en comunión con sus deidades; es más una bandera de lucha
denunciando que no han sido tenidos en cuenta en los proyectos del Estado a lo largo de la
historia brasilera.
Con respecto a otras perspectivas del Buen Vivir, y para el caso de la comunidad afro en Brasil,
se han venido gestando en los últimos años, marchas, debates y luchas en contra del colonialismo
cultural y del racismo; para Maria Noelci Teixeira Homero, una líderes que abandera la lucha en
contra de las diferencias sociales con los afro, aborda el concepto del buen vivir pero no desde la
perspectiva andina sino con un discurso que solicita igualdad; como referente, lideró la marcha
del 18 de noviembre de 2015 en la cual, las mujeres afro brasileras salieron a las calles del sur
del país con lemas en “contra el racismo, contra la violencia y por el buen vivir de las
comunidades afro, en una sociedad que necesita un espacio para una sociedad más plural”
(Teixeira H., 2015).
Como se verá más adelante, la Constitución ecuatoriana de 2008 representó un cambio
paradigmático en el reconocimiento de derechos de la naturaleza sobre la base del concepto
ancestral de las poblaciones nativas andinas, legitimando su participación en la gestión política
de la vida del país y ha llamado la atención al resto del mundo. En esta línea, Janina Sanches,
oriunda de Salvador Bahía, cuestiona afirmaciones de pensadores contemporáneos sobre la
educación intercultural, concluyendo que en Brasil aún no se presta atención a los conocimientos
de los pueblos nativos, habiendo elegido ignorarlos y sufrir las consecuencias; Sanches afirma
que aunque se inició un cambio paradigmático muy profundo en temas de desarrollo en Brasil,
pasados los años, “todavía no hay suficiente literatura académica acerca de este hecho, que ayude
8 2. DISCURSO AMBIENTAL EN EL BUEN VIVIR BRASILERO
“Si la crisis ambiental es producto de la negación de las bases naturales en las que se sostiene el
proceso económico, entonces la sustentabilidad ecológica aparece como ideal de la sostenibilidad
temporal del mismo proceso económico" (Silva C. & Ramos J., 2017).
Para Enrique Leff, sociólogo, economista y ambientalista mexicano, el discurso implementado
por las corrientes del desarrollo sostenible ha afirmado que es posible fomentar el crecimiento
económico por los mecanismos de mercado, sin ofrecer, sin embargo, justificación plausible para
incorporar las condiciones ecológicas y sociales de este proceso a través de la capitalización de
la naturaleza.
La investigadora Brasilera Kamila Guimarães de Moraes, afirma que existe una nueva
perspectiva latinoamericana como alternativa para la superación de la actual crisis ambiental; el
Buen Vivir. Esto, desde un breve análisis sobre la relación ética entre hombre y medio ambiente,
trazando un raciocinio histórico de la lógica que permitió esta apropiación desmedida de la
naturaleza por el hombre. Para el caso concreto Brasilero, como respuesta a las consecuencias
ambientales del capitalismo, entre las que se encuentra el acelerado declive de biodiversidad,
surge el movimiento internacional ambientalista como respuesta a la crisis deflagrada por el
mismo modelo capitalista, destacando la firma de la Convención sobre Diversidad Biológica
durante Río en1992, uno de los más importantes documentos internacionales sobre la cuestión
ambiental, y el fracaso, en términos de resultados concretos, en el cumplimiento de los objetivos
de dicho tratado.
El Buen Vivir visto desde el aspecto ambiental brasilero, acoge a todas las personas y todos los
integrantes de la biosfera con especial atención a los niños y ancianos del planeta, así como a las
poblaciones y los ecosistemas en estado de degradación y las especies vivas en proceso de
extinción, que deberán estar protegidos por un solo estatuto, “el de que cada uno debe ser
respetado y valorado para que la vida tenga cada vez más sentido y significado como
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por Guimarães en el 2015, la relación entre hombre y naturaleza se ha ido jerarquizando por
medio de una racionalidad antropocéntrica, que excluye al hombre de la misma, colocándolo en
un nivel superior de todos los demás elementos naturales, los cuales fueron subyugados y
reducidos a los intereses humanos bajo una visión instrumentalista de la naturaleza. Ahora bien,
en este sentido, en los escenarios académicos, especialmente del sur de Brasil, se está
discutiendo la diferencia entre calidad de vida y vivir bien (desde un sentido individualista).
“El Buen Vivir va más allá de lo que la sociedad de mercado llama calidad de
vida. La diferencia con el vivir bien se apoya en el hecho de que estas propuestas
corporifican el que es propuesto por las leyes del mercado, las cuales apuntan al
lucro individualizado y a la acumulación particular y no se centran en la
distribución equitativa de los recursos y los medios, tanto naturales como
industrializados, para atender las necesidades vitales de las personas y grupos
sociales” (Keim, 2009).
En cuanto a la calidad de vida y al vivir bien, la propuesta del Buen Vivir Brasilero también tiene
bases de lucha especialmente de los pueblos indígenas presentando un compromiso innegociable
con la responsabilidad de viabilizar los principios Eco-Vitales2, mencionados por el investigador
Ernesto Jacob Keim en el 2009, como condición y premisa fundamental para garantizar la vida
como derecho inalienable de todos los seres humanos y, por lo tanto, deben considerarse como
referenciales esenciales para el desarrollo de una propuesta civilizatoria. En esta propuesta “la
dinámica de las relaciones se caracteriza como algo que se desorganiza y se organiza
indefinidamente” (Keim, 2009), como un proceso que genera valores que puede promover
nuevas formas de convivencia y animar a una emancipación de la vida o puede cercenarla.
Bajo este precepto de naturaleza y haciendo un análisis sobre el humanismo, los textos brasileros
concluyen que el humanismo buscado en nada tenía que ver con el término humanitarismo
-actuar de forma humanitaria-, sino con la valorización del ser humano por su valor intrínseco,
teniendo como máxima la frase "el hombre es la medida de todas las cosas" del sofista griego
Protágoras.
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En las palabras del teólogo brasilero Leonardo Boff:
"el Buen Vivir apunta sobre un concepto de lo suficiente para la comunidad y
no apenas para el individuo. El buen vivir supone una visión holística e
integradora del ser humano, inmerso en una gran comunidad terrena que
incluye, no solo a los seres humanos, sino también al agua, las montañas, los
árboles, los animales; es estar en profunda comunión con la tierra, con las
energías del universo y con Dios” (2009).
Teniendo como fundamento todo lo anterior, los discursos brasileros del Buen Vivir en
referencia al medio ambiente están soportados en la necesidad de una buena convivencia de los
seres vivos sin pretender relaciones jerárquicas lineales y buscando el bienestar de los colectivos
por encima de los individuales reconociendo parámetros de interculturalidad.
3. EL BUEN VIVIR DESDE LA NOMINACIÓN DE “DESARROLLO”
“La modernidad nos enseñó una racionalidad instrumental fundamentada en la - ética del tener -,
robó nuestra autonomía y nos transformó en prisioneros del modo de producción capitalista”
(Dillenburg, 2016).
Como se ha visto a lo largo de los estudios sobre el desarrollo, la terminación de la segunda
guerra mundial marca el armazón de la construcción de esa mirada hegemónica sobre
"desarrollo", a través de la creación y la implementación de planes, programas, proyectos,
metodologías y manuales de desarrollo, bancos especializados en financiar el desarrollo, ayuda al
desarrollo, capacitación y formación para el desarrollo, comunicación para el desarrollo y
muchas otras acciones en aras de alcanzar el occidentalizado calificativo de desarrollo. En el
horizonte de esos discursos y de las prácticas que fomentaron predominaba los presupuestos de
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Así, la reflexión de Acosta (2012) intente quitarles peso a los procesos de resistencia de América
Latina con respecto a las nociones del desarrollo occidental, e incluso, incite a pensar en un
cierto tipo de consentimiento por parte de nosotros, los países suramericanos como Brasil, han
ido a la vanguardia con opciones que reprochan estas afirmaciones. Entre estos, se puede
destacar que las epistemologías latinoamericanas tienen una contribución original y significativa
para ofrecer a la descolonización del arte y de los estudios sobre el patrimonio cultural. Con su
mirada integradora y provocativa, con su carácter de (r) existencia, ellas permiten ver el
pensamiento y la práctica de la preservación y de la comunicación cultural más allá de la línea
abisal trazada por la ciencia occidental.
En el artículo de Siqueira (2016), se vislumbra su rigurosidad en analizar la pertinencia de
criterios teóricos y metodológicos elaborados a partir de los aportes de la biología del
conocimiento y del Buen Vivir desde la visión del desarrollo para la concepción y evaluación de
procesos de arte, específicamente los museológicos críticos y participativos, desde una
perspectiva descolonial. En esta misma línea discursiva, la investigadora afirma que los criterios
distintivos de los procesos artísticos como los museológicos descoloniales, generados a partir del
cruce entre fundamentos de la Biología del conocimiento de Humberto Maturana (Maturana,
1970) y del Buen Vivir, se muestran adecuadas para describir las características observadas en
las experiencias de Museos Comunitarios de México y de Museología Social en Brasil. Esta
postura de la biología del conocer (y del amar) de Maturana vincula el lenguaje con las
emociones, la cultura y el amor. Nos dice que todo el quehacer humano se da dentro del
lenguaje, por lo que si no hay lenguaje, no hay quehacer humano. Históricamente,
experimentamos un momento en que la ciencia occidental ya no basta para concebir alternativas
al colapso socio-ambiental que se instala, siendo urgente recurrir a las llamadas Epistemologías
del Sur “- diferentes cosmovisiones libertarias y descoloniales, que sobrevivieron y se afirmaron
de dentro del abismo - y reconstruir con ellas, ecologías de saberes capaces de alimentar
posibilidades de futuro” (De Siqueira, 2016). En particular, esta investigación concluye que
teniendo como soporte que los museos son una construcción de la colonización, el texto exhorta
a la decolonialidad del arte para lograr un medio más diverso, intercultural y consensuado con
cabida de todos los ámbitos de la historia; así mismo, para lograr un vínculo ético con el medio
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invierte la esencia misma de la modernidad, ya que no se pretende universalizar, al contrario: se
presenta como multiversal3, acogiendo las posibilidades de convivencia y tránsito entre visiones
diversas.
Es de anotar que muchos de los estudios enfocados en el “Buen Vivir” están ubicados al sur de
Brasil, tal vez, por la creciente agrupación de comunidades indígenas y su influencia en las
Universidades de esta parte de la geografía brasilera. Para Scheila Dillenburg, docente e
investigadora de Facultades EST (Estudios Teológicos), la postura del Buen Vivir surge en
Brasil y en todo sur américa como una representación de la preocupación de los hombres de esta
parte del mundo por un mejor futuro, pero común; lo anterior, como principio e inspiración para
la toma de decisiones de la comunidad y para las mismas bases del relacionamiento entre los
seres. Dillenburg presenta el Buen vivir como una fórmula y una alternativa de deconstrucción
del concepto de desarrollo con las mismas críticas al capitalismo de la región; cuestionando
además si la idea del posdesarrollo es verdaderamente una alternativa o no.
Teniendo en cuenta que la crisis actual de la sociedad se fundamenta en gran parte en las
decisiones políticas del mundo, en especial por la adaptación y apropiación de los modelos de
occidente y de la posible falta de instinto de protección del ser humano en lo colectivo, la
globalización está intrínsecamente unida con el neoliberalismo, y que, aunque en la teoría
corresponden a dos conceptos distintos, en la práctica es difícil separarlos. Así, en Brasil, los
pueblos indígenas vienen sufriendo de una distorsión de sus realidades como consecuencia de las
políticas desarrollistas instauradas a partir de la dinámica civilizatoria urbana y de las
instituciones privadas y estatales, que resolvieron adoptar sus cosmovisiones como ideales
sociales sin entender con certeza lo que realmente significan.
“El Buen Vivir es una idea en construcción, una perspectiva que inspira la posibilidad de
imaginar otros mundos. No es un imperativo o un paradigma global ni una propuesta pronta e
indiscutible”(Dillenburg, 2016); para este investigador, tiene un cierto grado de utopía por ser
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un discurso crítico en construcción que nació de las propuestas políticas indígenas y que es el
resultado de un proceso histórico de más de quinientos años; es una noción esencialmente
cosmogónica que presenta grandes contribuciones a la transformación social, señalando otros
modos de relación entre los seres humanos, Dios, la naturaleza y el mundo. Siendo así, al hablar
de las ventajas del Buen Vivir bajo estas posiciones académicas, se concretan ideas dirigidas
hacia el rescate de la ética colectiva “que apunta a la necesidad de rescatar el equilibrio, la
armonía, la esfera comunitaria de nuestras vidas y los valores presentes en nuestras relaciones”
(Dillenburg, 2016), la reconciliación de lo material con lo espiritual, con lo intercultural; lo cual,
es una tarea política, una meta a alcanzar, una utopía posible. Es el resultado de prácticas y
acciones sociales conscientes y concretas que son impulsadas por sujetos sociales, políticos e
históricamente situados.
Para Dillenburg, no se podría pensar en un nuevo modelo cerrado de desarrollo, pues
económicamente, la postura del Buen Vivir tendría implicaciones de fondo pues inspira una
nueva forma de "administración de la casa común" en beneficio general que llevaría a pesar en
reformas de fondo en la administración pública, en la estructura del mismo estado, en las
organizaciones de las instituciones de educación, en quitar de la mira los intereses privados y
particulares.
El objetivo del diálogo actual sobre desarrollo debe estar basado en una tarea ideal del diálogo
permanente y siempre constructivo de saberes y conocimientos ancestrales con los aspectos más
avanzados del pensamiento universal en un proceso de continua descolonización de la misma
sociedad; pues “el Buen Vivir es parte de una búsqueda grande de alternativas de vida forjadas
en el calor de las luchas de la humanidad hacia la emancipación y por la vida misma”(Acosta,
2012). Y parafraseando al mismo Acosta, en las últimas décadas, casi todos los países del mundo
considerados no desarrollados, buscaron el desarrollo. Pero, ¿cuántos lo consiguieron? Muy
pocos, pero eso, si aceptáramos que lo que los otros consiguieron fue desarrollo; este sigue
14 El Buen Vivir, ¿un desarrollo decolonial?
Existe una clara percepción para los investigadores de la Universidad Federal de Tocantins:
Elson Santos Silva Carvalho y Dernival Venâncio Ramos (2017), de una crisis latinoamericana y
de la existencia de alternativas que contrarrestan los efectos del capitalismo a través de nuevas
posturas de desarrollo humano4 basada en cosmogonías andinas. Las grandes fisuras de los
pueblos latinoamericanos identificadas en: su “separación de la naturaleza, herencia de un
modelo cartesiano, lejanía con la ética en temas de desarrollo a costa de los daños naturales,
ruptura entre cultura e historia, la búsqueda de homogeneidad por el capitalismo y la incapacidad
de alternativas para salir del sistema” (Lacerda F. & Feitosa, 2015). Para estos docentes e
investigadores de la Universidad Federal de Pernambuco, la individualidad es asumida como uno
de los principales pilares de la modernidad occidental y la causante del "mal vivir" ajeno y
contradictorio dependiendo de quién lo enuncie y desde donde lo enuncie. En las cosmologías
andinas, prima lo comunitario e intercultural; y, esta interculturalidad asumida como la
herramienta y garante para la equidad y la construcción de consensos.
Los investigadores Rosane Lacerda y Saulo Feitosa de la Universidad Federal de Pernambuco,
en su texto “Buen Vivir: proyecto utópico y decolonial” cuestionan la supuesta relación del Buen
vivir con los conceptos modernos occidentales como el desarrollo humano y la calidad de vida,
pues para ellos, los seres vivos y elementos no humanos, no fueron concebidos para la
satisfacción de las necesidades de los seres humanos; no constituyen recursos naturales cuya
función es la de servir para la exploración económica. En la lógica del buen vivir “no hay
estratificación entre los seres del cosmos ni en los humanos; por lo tanto, no hay intereses de
riqueza económica sino de mantenimiento del equilibrio cósmico” (Lacerda F. & Feitosa, 2015).
Y afirman (Ibidem) que el Buen Vivir es asumido como una propuesta decolonial que se aleja
del discurso occidental neoliberal del bienestar material y se acerca profundamente a la
concepción de igualdad, correlación de seres, interculturalidad y eliminación de jerarquías. Para
efectos de la presente investigación, pensar en el Buen Vivir en temas de educación superior
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sería reconocer que estamos absorbidos, contaminados y hablamos desde el imaginario de los
conquistados, excluidos y se concebiría como una opción desobediente.
4. LOS PROCESOS COMUNICATIVOS COMO SOPORTE DEL BUEN VIVIR
Dentro de las discusiones de Denise Cogo, Catarina Teresa Farias y Daniel Barsi, investigadores
brasileros de la Asociación Nacional de Programas de Posgrado en Comunicación en su artículo
“Buen Vivir y la crítica al desarrollo: reposicionando la comunicación y la ciudadanía en el pensamiento latinoamericano” escrito en el 2013; expresan que los principios del Buen Vivir
son asumidos como una perspectiva post-capitalista de renovación crítica de la idea de desarrollo
y de desplazamiento de la noción de comunicación para el desarrollo y la comunicación para el
cambio social. Con base en estas investigaciones teóricas y documentales, la discusión sitúa las
posibilidades de articulación de la perspectiva del Buen Vivir con la comunicación ciudadana, en
el contexto del pensamiento comunicacional latinoamericano, a partir de la revitalización de una
perspectiva de comunicación relacionada con los procesos culturales, “existen iniciativas de
acercamiento entre el concepto de buen vivir y la comunicación llevada a cabo, especialmente, a
través de la organización de foros de debate específicos por movimientos sociales, que se
dedicaron a promover proyectos y prácticas de comunicación popular y ciudadana en América
Latina” (Cogo, Farias de O., & Barsi, 2013).
Entre tanto, al poder de la comunicación se le atribuye la creación de un espacio que posibilita la
compresión de nuevos escenarios bajo la mirada del Buen Vivir con temáticas como:
interculturalidad, género, feminismo juventud, el sistema económico de los medios de
comunicación. Otro fin que se contempla es el poder democratizar la comunicación para el Buen
Vivir. Cogo y Farías, en su artículo: “Buen vivir y la crítica al desarrollo: reposicionando la
comunicación y la ciudadanía en el pensamiento latinoamericano” hacen una fuerte crítica a la
comunicación para el cambio social, sugiriendo, que al estar los medios en manos de los grandes
monopolios, sus mensajes, formas, relacionamientos y mecanismos, están viciados del mismo
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“En una perspectiva similar a las críticas dirigidas sobre el desarrollo, la
articulación entre el buen vivir y la comunicación ha impulsado críticas
específicas a la dimensión instrumental que marca la presencia de la
comunicación para el desarrollo y, una de sus variantes, la comunicación para el
cambio social” (Cogo, Farias de O., & Barsi, 2013).
Para estos investigadores adscritos e investigadores de la Asociación Brasilera de Programas de
Posgrado en Comunicación – COMPÓS, el Buen Vivir se fundamenta en la idea de que hay
muchos caminos y posibilidades para una vida mejor sostenida en los procesos culturales; por lo
anterior, la comunicación relacionada con el Buen Vivir, invita a encontrar estos caminos a
través del abordaje de la dimensión de la interculturalidad o del diálogo intercultural, que
asegura la comprensión de la incompletitud intrínseca a cualquier cultura e invita a compartir los
discursos académicos como condición esencial para la reinvención de un presente precario e
incierto. Así mismo, se plantean desde Brasil, al menos 3 propuestas de encuentro entre la
comunicación y el Buen Vivir:
1. Un desplazamiento de una comunicación centrada en los medios y las tecnologías de
apoyo al desarrollo para una comunicación que esté articulada a los procesos culturales,
sociopolíticos o económicos y disponga de capital movilizador para el cambio del actual
orden económico y social; una concepción de comunicación que no sea meramente lineal
y acumulativa, capaz de recuperar la palabra invisibilizada de sujetos, sectores y los
movimientos sociales y la articulación de nuevos lenguajes de valoración: estéticas,
imaginarios, cosmovisiones o modos de vida.
2. Una comunicación ciudadana articulada al Buen Vivir que ayude a la promoción de
sistemas o prácticas cooperativas que rompan con diseños metodológicos universalistas y
con indicadores que oponen las dimensiones de los desarrollados a las de las vías de
desarrollo.
3. Una comunicación que promueva una concepción biocéntrica de cambio ecosocial capaz
de superar las falsas dicotomías entre cultura y naturaleza, hombre y ambiente, desarrollo
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El Buen Vivir brasilero, está enfocado en procesos de transformación, proponiendo algo más allá
de un ciclo de fuerza anti hegemónica y ampliando sus pretensiones a la generación de
propuestas alternativas de desarrollo enfocadas a procesos de cambio desde una perspectiva
participativa de las prácticas de comunicación popular, como una estrategia de articulación entre
la estructura de los proyectos políticos y las verdaderas intenciones de las comunidades.
5. EL ESTUDIO DEL DERECHO COMO ENTRADA AL BUEN VIVIR
Como lo afirman los investigadores del Buen Vivir: Costa Poli & Ferraz Hazan (2014); Moraes
(2013); Cogo, Farias & Barsi (2013); entre otros, el Buen Vivir, elevado a nivel constitucional en
algunas cartas políticas latinoamericanas, introduce una nueva visión de la naturaleza como un
todo interrelacionado, y especialmente a el agua como un sujeto integrante e interconectado con
aquella, y con esa nueva comprensión de la naturaleza, nace la esperanza de resignificar la
relación de la humanidad con el planeta y de generar un nuevo modelo socio-ambiental
comunitario y solidario.
Las Facultades de Derecho de Universidades del sur de Brasil como la Federal de Ceará, la
Federal del Rio de Janeiro, la Federal de Pernambuco y la Federal de Paraíba han comenzado a
estudiar disciplinarmente el Buen Vivir reconociendo que el constitucionalismo latinoamericano
ha tenido cambios revolucionarios hacia el ecocentrismo, mediante constituciones que
privilegian los derechos de la naturaleza y la cultura del Buen Vivir; “la naturaleza o Pacha
Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su
existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y
procesos evolutivos", así reza el artículo 71 de la Constitución Ecuatoriana (2008) y que está
incluido en el capítulo denominado "Derechos de la naturaleza".
La revolución paradigmática del constitucionalismo latinoamericano ha tenido fuerte influencia
en Brasil en la comprensión del derecho de aguas, que se vio reflejado, principalmente en las
discusiones de la Cumbre de los Pueblos en Río +205. Este cambio en el entendimiento del
5 Las Cumbres de la Tierra son eventos organizados por la Organización de las Naciones Unidas, la celebrada en Rio
18
tratamiento jurídico de las aguas y sus políticas públicas es profundo, pues, ésta deja de
entenderse como un objeto o recurso necesario para la producción de capital a un sujeto que
como los demás seres vivos hace parte de la naturaleza, fuente de vida y patrimonio de la
humanidad, y por tanto no es susceptible de mercantilización ni privatización.
“El análisis de Alberto Acosta y Eduardo Gudynas, es un campo de ideas en
construcción, que se está difundiendo en toda América Latina y puede crear o
co-crear nuevas conceptualizaciones adaptadas a las circunstancias actuales. Se
aspira a ir más allá del desarrollo convencional y se basa en una sociedad donde
conviven los seres humanos entre sí y con la naturaleza. Para ellos, se nutre de
ámbitos muy diversos, desde la reflexión intelectual a las prácticas ciudadanas,
desde las tradiciones indígenas a la academia alternativa”(Moraes, 2013).
Al igual que en la mayoría de los países en donde se ha abordado el Buen Vivir; los autores
brasileros como Germana de Oliveira Moraes6 (Fortaleza) y Cesar Gordon7 (Rio de Janeiro)
describen y precisan las características del denominado constitucionalismo latinoamericano, que
se destaca por el intento de privilegiar la riqueza cultural y las tradiciones comunitarias e
históricas en la búsqueda de una refundación de las instituciones políticas y jurídicas bajo la
visión de un nuevo mundo y un modelo denominado: Buen Vivir.
- Autor: ¿Juliana, el Buen Vivir ha permeado los parámetros constitucionales en Brasil? - Juliana Siqueira8: desafortunadamente, en nuestra constitución no hay una concepción
como el Buen Vivir. Nuestras leyes se basan en fundamentos occidentales y debido a
nuestra situación política actual no hay perspectiva para incluirlo en el escenario cercano.
Las perspectivas para el Buen Vivir en Brasil han sido creadas por los movimientos
sociales y culturales y, por supuesto, por la resistencia de los pueblos originarios. Existen
numerosas iniciativas populares a lo largo y lo ancho del país que resuenan con el Buen
Vivir, basadas en los conocimientos ancestrales de los pueblos afrodescendientes y
6 Germana de Oliveira Moraes es abogada y investigadora de la Universidad Federal de Ceará. 7 Cesar Gordon: sociólogo e investigador de la Universidad Federal de Rio de Janeiro.
19
nativos. Desde el golpe parlamentario que sacó a la presidenta Dilma, estos movimientos
se han visto seriamente amenazados por una pérdida masiva de derechos, incluida la
demarcación de tierras indígenas, reservas forestales, liberación de plaguicidas, así como
el desmantelamiento de los sistemas de salud e educación, desde los niveles básicos hasta
la universidad.
En la sociedad que se propone bajo los parámetros del Buen Vivir esa noción de valor mercantil
de la naturaleza no existe, ya que la naturaleza hace parte de la misma vida, de la tierra. El
concepto se percibe como una nueva visión de la naturaleza, sin ignorar los avances tecnológicos
ni los avances en productividad, pero proyectándolos al interior de un nuevo contrato con la
naturaleza, en el que la sociedad no se separa de ésta, ni la considera como algo externo, una
amenaza o el otro radical, sino como parte de su propia dinámica, como fundamento y condición
de posibilidad de su existencia en el futuro; “se proyecta así un panorama de un pretendido
constitucionalismo emancipatorio, preocupado también en la concreción de políticas ambientales
eficaces y consideradas necesarias para el desarrollo sostenible”(Costa Poli & Ferraz Hazan,
2014).
Para Costa Poli y Ferraz Hazan, el nuevo tipo de constitucionalismo andino, emancipatorio y con
una pretensión de visibilizar y cuidar la historicidad de los pueblos latinoamericanos
equilibrando las demandas y peculiaridades regionales, compatibilizando un modelo de estado
inclusivo y participativo, que se preocupa por la inserción social de la comunidad, es loable;
además, incluir en esta pauta de discusión un modo de repensar la relación del hombre con su
semejante y rescatar una forma menos agresiva de convivencia proporcionando un ambiente más
sano, es ennoblecido.
“El buen vivir, finalmente, propone un cambio en la civilización. Es un camino
que debe ser imaginado para ser construido por cada sociedad, con el fin de
cambiar el mundo y construir democráticamente otro que sea sostenible, justo,
20
Pensar en el camino que se recorrió para la elaboración de los cambios constitucionales andinos
es importante para la presente investigación, pues aclara que bajo los procesos emancipatorios
del Buen Vivir, se permea una metodología en procura de reformular las instituciones sociales y
políticas bajo parámetros de consenso con una alta participación de la comunidad. Ahora bien, en
ese desespero de la academia por denominar o tipificar todo, aparecen dos palabras nuevas para
el estudio como posibles soluciones que irían de la mano con el Buen Vivir: eco-capitalismo9 o
eco-socialismo10; que para el caso sería igual de aberrante.
En este camino de construcción, el término Buen Vivir es “un neologismo aún ausente de los
diccionarios, a diferencia del término bienestar que aparece en ellos” (Mance, 2015); así como el
estar bien no es lo mismo que el bienestar, el vivir bien o la buena vida no resumen el significado
del bienestar. Pensando así, se concibe en Brasil esta perspectiva como un ejercicio humano que
tiene la finalidad de compartir solidariamente las mediaciones económicas, políticas, educativas
e informativas para satisfacer éticamente las necesidades de cada persona, constituyendo de la
mejor manera el cumplimiento de las libertades públicas y privadas de todos; esto, implica
respetar los deseos individuales y ayudar a su realización en la misma medida en que se protege
e impulsa el deseo público.
Resumiendo, en los resultados de la investigación de Euclides André Mance especialmente los
reportados en su texto Liberación y Buen Vivir escrito en el 2015, el Buen Vivir de cada persona
está relacionado con su singularidad y por:
Necesidades naturales, inscritas en su condición orgánica, biológica, tales como el aire, el
agua y los alimentos.
Necesidades culturales, engendradas por el modo de vivir en una sociedad dada en una
sociedad, una determinada época, tales como la necesidad de aparatos electrónicos de
comunicación en las sociedades urbanas actuales.
9 El Ecocapitalismo, capitalismo verde o capitalismo sostenible son una concepción del capitalismo en la que se incorporan los principios del ecologismo a los de la economía de mercado. Quiero, Francisco, El ecocapitalismo, gatopardismo del siglo xxi, Tercer Congreso de Estudiantes de Ciencia Política, Chilecip, Universidad Alberto Hurtado, 2010.
21
Deseos, singularizantes o alienantes, que se concluyen en la fruición de elementos
naturales o culturales o en el disfrute de situaciones diversas, generando el goce.
Deseos cambiantes, que llevan a las personas a una aproximación, apertura y acogida de
otros seres humanos, deseados como alteridad en su vida, libertad éticamente ejercida.
Así, tanto el vivir como el bien vivir se realizan en un doble movimiento de dependencia
y de autonomía en las otras personas y los ecosistemas.
Lo anterior, abre la puerta a un gran reto para las naciones, en donde a través de las acciones para
velar por el cumplimiento de los derechos de los pueblos, especialmente las que tienen que ver
con los cambios en la normativa territorial, se podrían implementar transformaciones que
contribuyeran a defender el plurinacionalismo. Si bien, no es un panorama de cumplimiento a
corto tiempo, los estudios en Derecho de las Universidades ya tienen en sus portafolios de
investigación las temáticas que rodean el Buen Vivir; esto, haciéndolo visible, aportando en la
formación crítica de las nuevas generaciones e incluyendo temáticas de alternativas al desarrollo
en las agendas institucionales de las Instituciones de Educación Superior.
6. LA EDUCACIÓN SUPERIOR Y SUS MECANISMOS DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL HACIA UN BUEN VIVIR
La relación de la educación formal en los tiempos modernos, material, depredadora e
individualista, prevalece en los formatos, las misiones de las instituciones de educación y los
compromisos de prosperidad. Con el asomo del Buen Vivir desde diferentes perspectivas, se
sostiene la tesis de la emergencia de nuevas metodologías que van relacionadas con una
ecopedagogía Freiriana que tiene su origen en una educación problematizadora que, según la
epistemologia de Paulo Freire, se cuestiona por el sentido del propio aprendizaje y lo enfoca a
adquirir conocimientos a partir de la vida cotidiana. En este sentido, se debe reconocer que la
educación formal requiere un sistema complejo y adaptativo, no solo las intencionalidades de los
gestores para su proceso; actualmente, estas metodologías están enmarcadas en el cuidado de la
22
“Hay un sentido profundo en asumirse como pedagogía de la tierra al buen vivir
cuando propone transformar relaciones humanas y ambientales hegemónicas. Es
un movimiento social y político, no una pedagogía más o una educación
ambiental con enfoque global, y como tal, debe enfocarse en los espacios y
distancias que construyen las desigualdades y diferencias globales”(Silva C. &
Ramos J., 2017).
6.1. POLÍTICAS Y LINEAMIENTOS DEL MINISTERIO DE EDUCACIÓN BRASILERO
Como se enunció al comienzo de este capítulo, las apropiaciones del Buen Vivir en Brasil están
enmarcadas en las ganancias jurídicas y académicas de los pueblos originarios en toda
Latinoamérica; lo anterior, no es ajeno para este país suramericano y está directamente
relacionado con la línea de tiempo que se expone a continuación y que muestra las
trasformaciones de la normativa nacional de educación superior en procura de mejorar aspectos
formativos para las comunidades indígenas como:
Cobertura
Generación de programas diferenciales.
Reconocimiento y protección de la interculturalidad (Lengua, cultura, tradiciones,
política).
Creación de espacios académicos adecuados. Transformaciones metodológicas. (Etnoeducación) Directrices de educación media.
23
En Brasil se ha entendido que la inclusión de los derroteros del Buen Vivir a nivel educativo,
constituye un gran reto de trabajo para la sociedad contemporánea por la fuerza y armazón del
mismo sistema que ha sido implantado y naturalizado a nivel general y, los procesos que se
tendrían que dar al interior de las instituciones de educación superior para lograr cambios
24
coloniales explican que no se trata de descartar el uso del Buen Vivir por las dificultades y
apropiaciones específicas en cada territorio, sino garantizar que su constitución inter epistémica
sea fuerte y consolidada durante el proceso; pues se pretende una sacudida intencional en la
colonialidad del poder; así se podría establecer un equilibrio con las posiciones contrarias de
sectores conservadores mantenedores del orden vigente, en constante agresión de vida humana y
planetaria y sin la mínima intención de inversión económica en la aplicación de salidas a los
problemas actuales de la educación. Además de esta cuestión vinculada al financiamiento de la
educación, para Ernesto Jacob Keim (2009), docente de la Pontificia Universidad Católica de
Paraná, se percibe una caída en la calidad de la formación de los estudiantes que llegan a la
enseñanza sin haber alcanzado la madurez crítica y los conocimientos necesarios para iniciar
estudios universitarios.
Con una educación encaminada o soportada por el Buen Vivir, se podría permear las otras aristas
planteadas en este documento; hablando de educación y medio ambiente, para Gadotti (2008),
por ejemplo, hay una estrecha e inexplorada relación entre la ecología y la educación
considerando necesaria la construcción de un nuevo paradigma: uno holístico que destaque el
concepto de lo sostenible desde la escuela como una gran oportunidad para que los sistemas
educativos puedan renovar sus principios, sus directrices y sus prácticas; pues “la sostenibilidad
es equilibrio dinámico con el otro y con el medio ambiente, es armonía entre los diferentes”
(Gadotti, Educar para a sustentabilidade, 2008). En ese sentido, el concepto de sostenibilidad en
la educación puede tener un impacto positivo no sólo en lo que se refiere a los individuos, sino
también en los cambios necesarios de las metodologías de la educación superior.
La incursión de los principios del Buen Vivir en la educación de Brasil (sustentabilidad,
valoración de lo intercultural, protección de derechos de colectividades) comenzó por el mismo
camino que en Ecuador y Bolivia, es decir, desde los cambios en las normativas nacionales,
especialmente en lo que refiere a la educación indígena y que es evidente en la Resolución No. 5
de 1996 “Directrices curriculares nacionales para la educación escolar indígena básica” emitida
por el Ministerio de Educación de ese país con declaraciones explícitas encaminadas a delimitar
el territorio para el Buen Vivir de los pueblos indígenas y sus procesos formativos, la ubicación
25
encaminada a su contribución al proyecto societario y al desarrollo de cada comunidad indígena,
a delimitar acciones dirigidas al mantenimiento y preservación de territorios y recursos
educativos. Esta normativa oficial es clara en su objetivo: “la educación fundamental debe
garantizar a los estudiantes indígenas condiciones favorables a la construcción del buen vivir de
sus comunidades, aliando, en su formación escolar, conocimientos científicos, tradicionales y
prácticas culturales propias” (Ministerio da Educação, 2012). Esta reglamentación regula la
educación básica de los pueblos indígenas del Brasil pero bajo preceptos de respeto a las
cosmogonías y procurando el rescate y preservación de la cultura de las comunidades.
Un claro ejemplo de los logros de este tipo de incursiones legales para garantizar el derecho a la
educación de estas comunidades, privilegiando la conservación del patrimonio, es la presencia de
indígenas en la educación superior a través de experiencias específicas como el PET, que se verá
más adelante y la cual se ha venido ampliando significativamente en Brasil, con la premisa de
que sólo así es posible vencer íntegramente la mediación por la vía del monopolio de ciertos
saberes que transforman efectivamente las estructuras de reproducción del poder; esta
experiencia evidencia la producción intercultural de nuevo conocimiento sobre las realidades
indígenas contemporáneas, a partir de sus propios lentes culturales y en clave de nuevas matrices
curriculares. El seguimiento a esta experiencia brasilera ha permitido identificar que se han
logrado ampliar los espacios de diálogo con esas alteridades colectivas, estableciendo una acción
comunicativa que reconoce su legitimidad, su diferencia, sus formas narrativas de enunciación y
sus diversas auto-denominaciones identitarias.
La nueva relación de los pueblos indígenas con el Estado y la sociedad, “lanza el desafío a las
Instituciones de Enseñanza Superior de nuestro país de bien recibir y relativizar la estadía de ese
"otro" en sus estructuras curriculares, pedagógicas y administrativas” (De Castro F., 2015), lo
anterior lleva a la movilización de acciones en el sentido de una vivencia académica con el
mundo indígena pautada en la afirmación de los estudiantes y sus colectivos. A nivel
suramericano, el modelo de educación es una acomodación de las ciencias del capitalismo con
mucha metodología bancaria, el cual ha llevado a la transformación de los saberes locales, en
copias de los imaginarios occidentales de progreso. En América Latina, la crisis de la
26
Universidades Indígenas de Ecuador que están basadas en nuevas epistemologías y pedagogías
autóctonas que están produciendo nuevo e intercultural conocimiento. Para el caso de Brasil,
aunque la Universidad indígena propiamente dicha no es una realidad, instituciones como la
Universidad del Estado de Mato Grosso creó la Facultad Intercultural Indígena11 en el año 2008
con el objetivo de ofrecer licenciaturas con el propósito de servir de escenario para la formación
de profesores indígenas. Actualmente, en su oferta académica se encuentran programas como la
Licenciatura Intercultural y la Licenciatura en Pedagogía.
La falsa creencia del ser humano en el poder de la razón y la ciencia como los únicos
proveedores de solución a los problemas sociales, es un resultado de la modernidad. Lo anterior,
se pone en tela de juicio cuando el hombre se da cuenta que a pesar del avance de la ciencia, no
es feliz y debe por ende sobrevivir y buscar otras alternativas del bien estar. La universidad en
AL, al construirse autónoma y auténticamente, “debe ser más acorde con el proyecto de
desarrollo humano, con la búsqueda del bienestar y del bien vivir comunitario”(Da Rosa, 2015).
Según esta autora, necesitamos cada vez más aprender de la diversidad; aprender y dialogar con
la experiencia y saberes diversos que presentan y apuntan perspectivas de resistencia y
superación al paradigma hegemónico moderno y occidental.
“La universidad en América Latina, desde su implantación, se ha constituido
como copia y reproductora del modelo de universidad de las metrópolis
colonizadoras, diseminado desde Europa y, más tarde, desde los Estados
Unidos, una matriz de pensamiento colonizador, concatenado en una filosofía
excluyente. De este modo, trasformando comportamientos y saberes locales en
valores extranjeros, dictados por el avance neoliberal del mercado capitalista y
globalizado” (Da Rosa, 2015).
Para el teórico brasilero Gilnei Da Rosa en su texto de 2015 denominado “la idea de Universidad
Latinoamericana: contribuciones de la pluridiversidad indígena”, las demandas del mercado
neoliberal han permeado la forma de organización, implementación y evaluación de los
programas de educación superior, influenciando, por lo tanto, en la identidad de la universidad y
27
en la forma de producir el conocimiento, resignificando su función social. Los proyectos actuales
de transformación de la educación superior, nos coloca ante el desafío de pensar críticamente la
universidad desde sus bases, cuestionar su papel y funciones sociales, reconstruyéndola
conceptualmente, para que pueda corresponder con el desarrollo autónomo de la nación y de las
comunidades en las que está inserta, potenciando la democracia, la ciudadanía, la cooperación
solidaria, la interculturalidad, la diversidad, los derechos humanos, etc.
Para la investigadora Juliana Siqueira de la Universidad de São Paulo, en su comprensión de la
realidad en la educación superior brasilera se ven asomos de abordajes del Buen Vivir en
escenarios multidisciplinarios que han ayudado a visibilizar estas ideas alternas al desarrollo.
- Autor: ¿Cómo se concibe hoy el Buen Vivir en Brasil?
- Juliana Siqueira: diría que es más una aspiración, una lucha social y una múltiple
construcción cotidiana de pueblos, movimientos sociales, educadores e investigadores
que una política pública propiamente. En los últimos años he notado un creciente interés
por el Buen Vivir, el decolonial, las epistemologías del sur en las universidades, con un
número creciente de eventos académicos dedicados a estos temas, así como nuevas
publicaciones. Supongo que aún no hay una encuesta sobre el número o el perfil de estas
iniciativas universitarias. Aquí hay un enlace para algunos temas que abordamos en el
programa educativo del Museo de la Imagen y Sonido de Campinas:
https://labdobemviver.wordpress.com
María Cristina Da Silva Gioseffi, investigadora de la Universidad de Rio de Janerio, invita en su
texto “Cultura, educación, seguridad pública o buen vivir” en perspectiva a esta idea alternativa
al “desarrollo”, a usar la educación como un medio de resistencia y preservación del patrimonio, creando cultura para hacer la diferencia en los actuales sistemas educativos; “necesitamos urgentemente unir o casar a la educación con la cultura” (Da Silva, 2012) en donde se eduque a
las nuevas generaciones con un enfoque intercultural sin desconocer el avance de la ciencia, la
28
Para Gioseffi (2012), la educación sí puede ser el camino para que aspiraciones como las del
Buen Vivir permeen la sociedad y logren transformaciones de fondo en el tejido social; lo
anterior con premisas como:
Pensar en una educación para el Buen Vivir con acciones desde el mismo estado o los
municipios, que lleven a políticas públicas de preservación sociocultural pero ancladas en
un ejercicio de ciudadanía para lograr lo que llevaría al éxito de implementación: un
consenso.
Articular la educación con la cultura con la intención de que las diferencias sean
respetadas y aceptadas; en donde realmente se escuchen las necesidades de las nuevas
generaciones y en donde se respete el saber de las anteriores, con espacios de diálogo
entre formadores y estudiantes no jerarquizados y, buscando que la empatía sea una meta
en las relaciones sociales.
Es preciso una revolución creativa de la educación para lograr la diferencia.
Donde la educación valore los aprendizajes populares y el currículo sea moldeable a la
misma diversidad.
6.2. APROPIACIONES DEL BUEN VIVIR EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR BRASILERA
Dentro de la experiencia brasilera, las acciones concretas de apropiación del Buen Vivir han
estado direccionadas a brindar un escenario académico con mejores condiciones de educación
superior para los pueblos indígenas intentando romper las fronteras invisibles de la educación
clásica y visibilizando otros saberes, la interculturalidad de las comunidades y ampliando las
opciones de inclusión de estos pueblos al Sistema Educativo en el país.
a) Cátedras interculturales en la educación superior brasilera
La creación de las cátedras interculturales fue promovida en el 2001 por la Universidad Federal
29
Programa de Educación Tutorial – PET, sirvió de base para la formación del Instituto Insikiran12
de Formación Superior Indígena con el objetivo de viabilizar la formación profesional, de modo
específico, diferencial e intercultural. Estas cátedras, en sus inicios, se enfocaban en el estudio
de la lengua indígena para luego, hacer reflexiones sociales específicas; las principales
dificultades residían, en que como era un experimento pedagógico de la Universidad, no se
tenían espacios adecuados y se debía contar con docentes especializados para todo el proceso el
acompañamiento.
El éxito del programa, teniendo en cuenta la realidad de la Educación Superior en América
Latina, es que para el 2015 la Universidad ya contaba con un 10% de su población estudiantil
pertenecientes a comunidades indígenas en todos los programas académicos y que para el 2018
se ofertan más de 18013 becas de educación superior a integrantes de estas comunidades. Esta
experiencia lleva una conclusión explícita y es que la Universidad actual “está poco preparada
para comprender las necesidades indígenas” (De Castro F., 2015) y que cuesta trabajo realizar
los procesos de alfabetización científica por la necesidad de contar previamente con: una
infraestructura adecuada, material didáctico diferencial para la aplicación de metodologías, un
cuerpo de docentes preparado para estos procesos de formación en términos de lengua,
conocimiento previo de sus culturas, leyes, intereses científicos, formas de aprendizaje.
Actualmente, el Instituto Insikiran ofrece tres programas de pregrado: la Licenciatura
Intercultural, Gestión Territorial Indígena y Gestión en Salud Colectiva Indígena.
b) PET (Programa de Educación Tutorial)
Los Programas de Educación Tutorial – PET fueron instituidos en Brasil en el año 2005
mediante el Artículo 12 de la Ley Nacional No. 11.180 en la Presidencia de Luiz Inácio Lula da
Silva y que tenía como objetivo fomentar el aprendizaje a través de grupos tutoriales y, se
promueven con la estrategia de otorgar estímulos o becas a docentes y estudiantes participantes.
12 Insikiran: este nombre proviene de la mitología de los pueblos indígenas Macuxi, que habitan los montes de Roraima y designa a unos de los hijos guerreros de Makunaimî, hermano de Anikê, que son personajes integrados en la cosmogonía de esta comunidad.
30
Existe una amplia experiencia brasilera en la educación intercultural desde la creación y
ampliación de los PET a los pueblos indígenas, los cuales se crearon a mediados el 2010 por el
Ministerio de Educación con la publicación de la Edición No. 9 con la pretensión de mejorar la
vinculación de estas comunidades a la Educación Superior como estrategia para garantizar el
Buen Vivir de las mismas. Durante este tiempo se evidencian algunas acciones del gobierno por
establecer una “política gubernamental direccionada a dar vida a un programa de conexión de saberes” (De Castro F., 2015) y que ha conseguido el aumento del acceso de la población
indígena a la educación superior como resultado de la implementación de esa Edición que tenía
definidas dimensiones como la territorial, la institucional, la sociocultural y la etno – racial, que
en sus inicios estimuló la creación de los primeros 40 grupos ubicados fuera de las
Universidades.
El PET en lo operativo comenzó a funcionar con grupos conformados por 12 estudiantes
becarios, 6 estudiantes voluntarios y un docente tutor que tenían por objetivos:
"desarrollar actividades académicas con estándares de calidad y de excelencia,
mediante grupos de aprendizaje tutorial de naturaleza colectiva e
interdisciplinar; contribuir a la elevación de la calidad de la formación de los
estudiantes de pregrado, a la reducción de la deserción y conseguir el éxito
académico; promover la formación de profesionales indígenas y a la
construcción de la universidad pluriétnica en Brasil con una elevada
cualificación académica, científica, tecnológica y cultural…"
(Ministerio de Educación - Edición 09,2010).
En el desarrollo del PET, se reconoce la apertura de una nueva mesa de diálogo académico entre
la Universidad y las comunidades indígenas, pues a través de la aplicación de diferentes
estrategias de tutoría, estudiantes de estas colectividades realizan acciones concretas de
investigación, enseñanza y extensión vinculando en este proceso a docentes, estudiantes,
31
Las universidades brasileras, con la apropiación de programas como este, durante los últimos
años están pasando por un proceso de apertura de cupos para estudiantes de contextos diversos y
diferentes a los tradicionalmente matriculados. Esta experiencia, que tiene como base
epistemológica las lógicas del Buen Vivir vinculadas a la educación superior, ha puesto en el
escenario académico institucional un gran reto para estas Instituciones tradicionales, pensar en
una reforma trascendente desde lo metodológico, lo curricular, lo didáctico y un nuevo desarrollo
de contenidos en los planes de aula más inclusivos, diversos e interculturales. En este contexto,
programas específicos como el PET- Indígena posibilitan nuevas rutas de planeación académica
para las universidades en su relación formativa con colectividades indígenas.
Para finales del 2015, el Ministerio de Educación reportaba la existencia de 842 grupos PET de
los cuales 17 eran indígenas y estaban distribuidos por las cinco regiones de Brasil en
Universidades Federales como las de: Rio Grande del Sur, Paraná, São Paulo, Minas Gerais,
Mato Grosso, Bahía, Pernambuco, Paraíba, Amapá, Roraima, Tocantins y Amazonas; lo anterior,
coincidente con las investigaciones encontradas y que soportan este capítulo sobre Buen Vivir.
En conclusión, y como lo afirma la investigadora Ana Elisa De Castro, doctora en Antropología
Social e investigadora de la Universidad Federal de Paraná, el PET-indígena ha logrado “ampliar
los espacios de diálogo con otras alteridades colectivas, estableciendo una comunicación que
reconocer su legitimidad, sus diferencias, sus formas de narración y sus diversas
autodefiniciones” (2015).
c) Museo de la imagen y del sonido de Campinas (SP, Brasil)14.
Juliana Siqueria, autora del artículo “De la biología del conocer al Buen Vivir: contribuciones epistemológicas latinoamericanas para descolonizar la museología” y doctora de la Universidad
de São Paulo (PROLAM/USP), en compañía de colegas del área han estado trabajando desde
2004 en el Museo de la Imagen y del Sonido de Campinas (SP, Brasil) donde se han desarrollado
programas educativos, incluida la formación de docentes para el trabajo audiovisual; talleres
populares de fotografía, video, animación e historia oral; formación de documentalistas
audiovisuales en una perspectiva decolonial; y programas comunitarios de memoria social. Con
32
estos proyectos educativos, trabajados con escuelas públicas, pero también con agentes de
asistencia social y salud, se ha logrado la realización de prácticas educativas informales con un
sustento epistemológico basado en las ideas de Buen Vivir Andino desde el rescate de lo
patrimonial.
El Museo, a través de sus fundadores, ha estado direccionado por los derroteros académicos del
pensamiento de Paulo Freire entendiendo que una acción cultural no es un valor absoluto y que
no debe celebrarse por sí mismo, sino desarrollarlo críticamente para no reproducir relaciones de
poder opresivas a través de ello. Este grupo de trabajo ha desarrollado actividades encaminadas a
apoyar activamente la discusión y construcción de políticas públicas de cultura, alineadas con la
idea de “Cultura Viva Comunitaria”; esto, llevó al Museo a abordar desde el arte, el estudio del
Buen Vivir y el Ubuntu, pues las comunidades con las cuales han tenido contacto en asociación,
no operan desde los valores occidentales hegemónicos como la competencia, el individualismo,
la separación, etc. Por el contrario, funcionan desde una visión integral de la existencia,
considerando los principios éticos antes de la razón económica, respetando la vida y la
naturaleza.
Para Siqueira, “las epistemologías del sur, como la del Buen Vivir, ofrecen parámetros
adecuados para concebir y analizar, sobre un prisma cognitivo – operacional, la acción de
museos que se pretendan decoloniales” (2016); según la visión de la autora, por medio de las
acciones del museo, se contribuye a visibilizar las posiciones libertarias de los pueblos; entre
estas acciones, y como factor de trabajo específico, se creó el “Laboratorio del buen Vivir”15
como una plataforma experimental (exposiciones, producción audiovisual, foros, conversatorios)
y formativa (Cursos especializados y generación de artículos científicos en el área) para
promover la museología en Campinas a través de una visión de integralidad del ser, el hacer y el
conocer de cada persona en equilibrio con su ambiente; asimismo, con el objetivo de apoyar y
acompañar diversas acciones comunitarias de la ciudad.