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Ecuador Debate (REVISTA COMPLETA)

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Academic year: 2017

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ECUADOR

Debate

CONSEJO EDITORIAL

José Sánchez-Parga, Alberto Acosta, José wo Ribadeneira, Simón Espinosa, Diego Cornejo Menacho, Manuel Chiriboga, Fredy Rivera, Jaime Borja Torres, Marco Romero.

DIRECTOR

Francisco Rhon Dávila Director Ejecutivo CAAP EDITOR

Juan Carlos Ribadeneira ECUADOR DEBATE

Es una publicación periódica del Centro Andino de Acción Popular CAAP, que aparece tres veces al año. La información que se publica es canalizada por los miembros del Consejo Editorial. Las opiniones y comentarios expresados en nuestras páginas son de exclusiva responsabilidad de quien los suscribe y no, necesariamente, de ECUADOR DEBATE.

SUSCRIPCIONES Valor anual, tres números: EXTERIOR: US$ 18 ECUADOR: S/. 5.200

EJEMPLAR SUELTO: EXTERIOR US$ 6 EJEMPLAR SUELTO: ECUADOR S/. 1.800 ECUADOR DEBATE

Apartado Aéreo 17-15-00173-B Quito Ecuador

Redacción: Diego Martín de Utreras 733 y Selva Alegre, Quito Se autoriza la reproduccion total y parcial de nuestra información, siempre y cuando se cite expresamente como fuente a ECUADOR DEBATE.

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ECUADOR

DEBATE

Quito-Ecuador, Agosto de 1992

EDITORIAL 3 - 6

COYUNTURA

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La política económica del Gobierno de Borja y el ajuste de cinturones 9 - 22

ZONIA PALAN

Elecciones 92 o desreglamentación de la política 23 - 26 JOSE SANCHFZ PARGA

TEMA CENTRAL

La inflación: el gran argumento 29- 36 DIEGO CORNEJO MENACHO

Los protagonistas de la inflación Latinoamericana 37 - 54 JAVIER IGUIÑEZ ECHEVERRIA

Mercados al consumidor en Ecuador: los de­ terminantes de la inflación en el corto plazo (1980/1992) 55 - 69

SEBASTIAN INFANTE

La inflación: causas, consecuencias y remedios 71- 80 PABLO LUCIO PAREDES

Hacia una política no-ortodoxa de estabilización para el Ecuador 81 - 115

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LIBROS¡ 117 �J20

ANALISIS

El discurso del Quinto Centenario: en el umbral semiótico 123- 142

DIEGO ALFONSO ACOST A

Deterioro de la vida en el neoliberalismo: el des­ concierto de la salud en América Latina 143- 166 JAIME BREILH

DEBATE AGRARIO

Los campesinos arroceros y el mercado andino 169 - 187 RAFAEL GUERRERO B.

Campesinado y medio ambiente: elementos de discusión 189- 198

FREDY RIVERA VELEZ

CRITICA BIBLIOGRAFICA

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EDITORIAL

A juzgar por los favorables resultados electorales obtenidos por las dos candida­ turas (la ganadora y la perdedora) en los últimos comicios, tendremos derecha para rato, lo que, por otra parte, no significa necesariamente una sorpresa ni una mutación radical con e l inmediato pasado, en el que asistimos a la ironía de un gobierno social demócrata que fue capaz, con su política de ajuste estructural "graduado", de ir incluso más allá de lo que se atrevieron sus antecesores "de derecha".

Y es que esas pretenciosas declaraciones en tomo a las diferencias que existirían entre la "Centro Izquierda" y la "Derecha" se resuelve en aleaciones y parecidos escandalosos a la hora de justificar los esquemas de ajuste con los que unos y otros no logran sino coincidir.

Si algo diferenciaría al gobierno de Sixto con el de Borja no es sólo la ausencia de Nebot (por otro lado partidario de medidas drásticas en la economía), sino un matiz que no sabemos aún como gravitará sobre el futuro ejercicio del poder: el gabinete de Sixto logra dar cuerpo a una nueva criatura política que viene ocupando importantes lugares en la escena Latino Americana: la participación directa de empresarios de éxito en el ejercicio del poder político, al que en otros tiempos maldecían y de cuya vulgaridad siempre habían abjurado .... un selecto grupo de hombres pragmáticos y elegantes que anuncian la necesidad de "eficientizar" el mando, despolitizando la sociedad y las ideas y que proclaman un nuevo p.tradigma en la construcción del estado: la lógica empresarial del interés privado.

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Solo con la inusitada resurrección de ese Ecuador conservador e inmemorial, católico y moralista, decorosamente representado en las canas venerables de un empresario y constructor exitoso que recurre a Dios en cada una de sus intervenciones públicas, era posible concluir con esa hipostasia gigantesca: quebrar la autonomía de lo político y hacer de su campo de estructuración social y proyección simbólica, un lugar de continuidad imperturbable de la lógica empresarial capitalista. Se percibe en los rostros y se palpa en el ambiente social un silencio espeso en el que parece ahogarse y morir el derecho a lo político.

¿Cómo explicar la consolidación de una realidad teñida de conservadorismo y apocamiento, en un país que parecía haber superado la tentación de ungirse con viejos signos de inmovilismo? ¿Cómo jnstificar el apoyo de más de la mitad de la sociedad a los planes de la derecha?

La restitución de la democracia en el país desde hace más de 20 años hasta hoy, está marcada no por la instauración de espacios sociales representativos, o por la constitución de ciudadanías estables, o por el robustecimiento de los partidos en una escena pública fortalecida; paradojicamente la democracia en el país a solapado una generalizada recesión económica y la paulatina inmovilización y

despolitización de la sociedad. Pero no es la presencia de la democracia sino su ausencia real la que ha dado lugar a lo dicho. El paradigma democratizador no pasa de ser una parodia vanal, carente de sustancialidad social y nervio polí­ tico, con el que la sociedad se ha ido silenciando en un temerario desprecio a la opcion, a la participación, a la busqueda de la intervención colectiva organizada para resolver sus problemas. La tan machacada muerte de las ideologías ha sido traducida entre nosotros como un ardid que termina legitimando la victoria del pragmatismo liberal y como una pesada sombra de sospecha hacia toda forma de lo político interesada en promover cambios, sugerir novedad o simple pasión por los valores de la justicia, la soberanía, la equidad. En pleno gobierno Social Demócrata, encuestas públicas revelaban una sociedad que confiaba más en la Iglesia, las Fuerzas Armadas y la Televisión que en los Partidos Políticos o el Parlamento.

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que dicen que son ciertos intelectuales deslumbrados por el aparente "vitalismo" de las masas, y que tampoco muestran alternativas validas a los problemas que acarrea nuestra constitución nacional y ciudadana. La crisis de lo político no es sólo crisis de sus formaciones más comunes o de sus aparatos ... es crisis global de las formas y las ideas que alientan esas formas y de los hombres que abrazan esas ideas y de las sociedades que acojen a esos hombres .... y de esto, nada escapa, ni esas idealizadas identidades, ni esas islas supuestamente autárquicas, ni esos proyectos humanos encarcelados en su propia independencia. Si algo hay que comenzar a hacer, es desmonopolizar el usufructo de lo político que el Estado concentra y que convierte en herencia de una cúpula estrecha de ciudadanos vinculados a la gestión de ese mismo estado o a la dirección de la economía. La búsqueda del inmovilismo de la sociedad es y seguirá siendo el signo mayor de los regímenes que hacen del ajuste esturctural su principal motivo .... las políticas de mayor gravitación presente y futura seguirán siendo tomadas casi en lo oscuro, sea por decreto, sea por consulta soterrada a algún organismo internacional, sea por corresponderse con una indecifrable estrategia de Gabinete.

¿Qué papel les queda a los partidos políticos, sobre todo a los del Centro y de la Izquierda? ¿Su enclaustramiento deftnitivo en un parlamentarismo irrelevante? ¿La lucha por absorber y destruir definitivamente lo poco que queda del movimiento social organizado? ¿Discutir post consumatio, los efectos de las practicas de ajuste en una sociedad desesperada? ¿Jugar un triste papel reducido a la denuncia de lo obvio sin movilizar la imaginación de la sociedad? Hay que burlar el cerco levantado por un ejecutivo omnisciente y un parlamen­ to en pleno desprestigio, que han restado y restarán más aún la importancia que tienen para la sociedad entera todo lo que se hace o deja de hacerse, sobre todo de cara a la economía realmente existente.

He aquí el espacio para proteger y renovar esos valores conculcados por la acepcia ideológica del liberalismo mercantil, que habrá que recuperar y desamordazar. Están por discutirse amplia y seriamente un conjunto de cuestiones nacionales importantes: la política económica, el nuevo rostro de nuestras sociedades en época de ajuste, el rol que le corresponde jugar ahora a lo político, las potencialidades de la democracia ... Nuestra revista asumí o este compromiso y lo impulsará con más dedicación y rigor. De ahí que nuestra actual entrega se detenga en el análisis de lo que, a decir de Diego Cornejo, fue y seguirá siendo el paradigma sustancial del discurso político: la inflación. Con el estilo que hemos

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deseado imprimir a nuestras anteriores ediciones recojemos aportes sobre un mismo tema central pero que difiere en enfoque y postura, mostrándonos sin embargo las relaciones entre inflación y escuelas de pensamiento económico, i nflación y modelos de recuperación aplicados, inflación y políticas coyunturales e inflación y vida cotidiana. Destacan aquí dos trabajos: el de Pablo Lucio Paredes, que pensamos traduce la postura del gobierno de Sixto ante la inflación y la propuesta de ajuste no ortodoxo que nos presenta Jurgen Schuldt. En Coyuntura hemos reunido un buen balance del gobierno de Rodrigo Borja escrito por Zonia Palán y un enfoque incisivo aunque algo desencantado sobre el último proceso electoral, realizado por José S. Parga. En nuestra sección de Análisis publicamos un revelador trabajo de Jaime Breilh sobre enfermedad y ajuste neoliberal y cumplimos con nuestro deber de editar el ensayo ganador de un concurso sobre los quinientos años auspiciado por CAAP, CIESE, y la FEUCE­ Quito.

En nuestra sección de Debate Agrario incorporamos junto a un ensayo sobre campesinado y medio ambiente a cargo de Fredy Rivera, un muy interesante trabajo sobre los productores de arroz y los retos del mercado regional, elaborado por nuestro amigo Rafael Guerrero. Cerrando la edición, Marco Romero hace esta vez un comentario al libro de Morris D. Whitaker, "el rol de la agricultura en el desarrollo económico del Ecuador" Edición a cargo de IDEA.

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LA POLITICA ECONOMICA

DEL GOBIERNO DE BORJA

Y

EL AJUSTE DE CINTURONES

Zonia Palán T. *

El país vive una época de acelerado empobrecimiento, el deterioro salarial, el desempleo, la precarización del trabajo, son realidades frente a las que ni gobierno ni candidatos

tuvieron respuestas firmes.

l. ENFOQUE TEORICO

Al cabo de los cuatro ailos de gobierno

de la social-democracia, el paradigma heterodoxo de la política económica que

generó muchas expectativas durante la

• &:onimista y polltioa activa, invc.Ugadora del Grupo Oudad

9

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cuestionar la esencia y orientación de la política económica, se centró en tomo a la modalidad de aplicación, shock o gradualismo.

La propuesta de ajuste con reactivación que determinó los lineamientos y objetivos del Plan Nacional de Desa­ rrollo Económico y Social 1988-1992, ha quedado entredicho. Puesto que uno de sus postulados básicos fue aban­ donado e incumplido y con él, la base teórica Keynesiana que caracterizó al modelo econométrico utilizado en la formulación de dicho plan, el mismo que se sustentó en el robustecimiento de la demanda interna y un menor ritmo en el consumo de las administraciones públicas, para ello, se propuso una política de remuneraciones y de empleo que revierta el ritmo de caída del poder real de compra de las remuneraciones. Sorpresivamente las medidas económi­ cas de Agosto de 1988deninguna manera fueron compatibles con la propuesta contenida en el Plan, al contrario se trataba de un programa de estabilización y ajuste inspirado en los requerimientos de los organismos internacionales que habían orientado la conducción eco­ nómica de los gobiernos precedentes en toda la década de los años ochenta, y que en lo fundamental pretenden corregir los desequilibrios de la balanza de pagos con la fmalidad de posibilitar el pago de los servicios de la deuda.

Durante los cuatro años de gobierno, las medidas de estabilización han sido las

mismas, con ajustes graduales y cierto control estatal, gestión que ha sido cuestionada por los economistas más ortodoxos.

- Sistemas de minidevaluaciones per­ manentes y macrodevaluaciones ocasionales.

- Aumento en los precios de los com­ bustibles.

-Aumentos en las tarifas de los ser­ vicios públicos.

- Rotación de las tasas de interés manteniendo un porcentaje diferencial entre la activa y pasiva.

- Reducción del gasto.

- Contracción del crédito público y privado.

- liberalización de precios.

Este conjunto de medidas estabilizadoras contradicen la orientación keynesiana de mantener el pleno empleo de los factores productivos y sostener la demanda efectiva en niveles que se corresponden.

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con la Iniciativa para las Américas requiere cambios en la estructura productiva nacional orientándola a la producción para el mercado externo. Para eliminar las ineficiencias y distorsiones del mercado, el gobierno emprende una serie de reformas propuestas ¡: r el Fondo Monetario Internacional ) d Banco Mundial, y de esta manera identifica aún ¡pás su gestión económica con las tesis del neoliberalismo:

- Reforma del Estado - Reforma Tributaria -Reforma Arancelaria -Reforma Monetaria - Reforma Laboral

Con estas reformas, el argumento de que el Estado ha dejado de ser eficaz para mantener el equilibrio general, y más bien, ha desencadenado mayores déficits fiscales, inflación, subsidios, tipo de cambio irreal, y una excesiva pro­ tección al aparato productivo, se ha convertido en una fuerza avasalladora en contra de la intervención estatal, especialmente de sus roles de productor y subsidiador del consumo social de los sectores populares; así toma fuerza el tema de las privatizaciones que cuinpliría una doble funci6n: disminuir el déficit fiscal y liberalizar el ingrqso de productores extranjeros a los m�cados nacionales; en esta lógica la ínter­ nacionalización del capital detrumba las fronteras de las economías na­ cionales.

1 1

A lo anterior, se agrega como requerimiento econótníoo la flexibilización del mercado de trabajo. Para los neoliberales las reformas a la legislación laboral son condicionantes para la innovación tecnológica y la competitividad internacional , puesto que la "excesiva protección a los trabajadores" eleva los salarios por encima de su productivídad y anula las ventajas comparativas.

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Código de Trabajo, la Ley de la Maquila y el Trabajo Compartido, la Ley de Facilitación para las Ex­

pO

rtaciones, la Reforma Tributaria vigente desde 1989. La Reforma del Arancel Mínimo Común que tiende a cero, y también la Reforma Monetaria, son cambios que se sustentaron en la necesidad de avanzar en la Integración Andina, realidad que aún no logra definirse.

Es evidente que más allá, de las "exitosas" reuniones de los Presidentes, están los intereses y realidades que vi­ ven cada uno de los países andinos así como los condicionamientos externos que tienen que enfrentar. Por ello, desde mucho más antes, Colombia y Venezuela por sobre los acuerdos andinos, de­ cidieron juntarse con México en el llamado Grupo de los Tres, al que ahora, pretende entrar el Ecuador. También Fujimori después del golpe ha decidido caminar por su cuenta al definir su arancel externo al margen del resto de países. Bolivia por su parte establece contactos para ingresar al Mercosur. FJ. Ecuador no se podía quedar atrás y definió el arancel externo de reforma unilateral, 20% para productos finales, 15% para bienes intermedios, 10% para semielaborados y 5% para materias primas, y el 40% para la importación de vehículos.

Aparte de la discusión económica que está en el sustento de las decisiones del Pacto Andino en cuyo contexto estaban cercanos los acuerdos, resulta que es la

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posición política del Perú la que de­ tiene las conversaciones y los consensos necesarios que requiere el proceso de integración subregiooal. Esta situación es una muestra de que resolta innece­ sario e inoficioso el argumento de que la economía debe entenderse o explicarse separadamente de la política. Con­ trariamente a lo que muchos analistas sostienen, la economía y la política van juntas y es lógico pensar que cualquier modelo de integración está atravesado por esta doble circunstancia.

Por tanto, resnlta paradójico pensar que mientras existen tensiones políticas provocadas tanto por rupturas de relaciones explícitas o por conflictos de límites aún no resueltos, la integración económica funcione sin problemas. Mientras las visiones economicistas han sostenido que precisamente la zona an­ dina de libre comercio constituiría un instrumento que permita superar los impases, la reunión de Quito en Junio de 1992 alerta sobre la necesidad de trascender en los acuerdos inte­ gracionistas, advierte que sólo la integración económica no es suficiente, es más bien, frágil frente a otros procesos similares del mundo.

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tanto, las agendas de las reuniones se reducen a asuntos extremadamente puntuales que a su vez detenninan los límites de las decisiones. Mirar hacia adentro no es intromisión, cada país soberanamente tiene la responsabilidad de la conducción histórica de su pueblo, pero resulta imprescindible que el Acuerdo de Cartagena apunte solidariamente a resolver los problemas más importantes que enfrenta la subregión.

En este marco, no se puede dejar de lado el tratamiento del tema de la po� breza agudizada por la aplicación de medidas económicas que ajustan los cinturones de las mayorías y que por ejemplo en Venezuela ha puesto en jaque al gobierno de Carlos Andrés Pérez, y en el resto de países es una bomba de tiempo a punto de reventar. Tampoco se puede dejar de lado, lo sucedido en el Perú, donde Fujimori para acelerar la aplicación de medidas económicas del mismo corte, tuvo que asumir autoritariamente todos los poderes, actitud que ha sido cuestionada mundialmente, pero que a la postre beneficia la liberalización económica requerida por el reordenamiento económico mundial; no en vano, la posición del Perú es eliminar de forma absoluta todos los subsidios que aún mantienen algunos países miembros. De ahí que, la armonización de las políticas macroPconómicas en el Pacto Andino nc> ¿oede prescindir de todas estas consideraciones.

Nuevamente, la última reunión de Quito puso en evidencia la debilidad de un Pacto de élites y de papel que no se encuentra enraizado en la vida misma de los pueblos andinos. Durante 23 años, la conducción de la integración ha sido patrimonio de los Estados, gobiernos de turno y de un grupo de empresarios que tienen capacidad de incidir en las decisiones. Tan es así que la integración no ha sido un espacio de participación democrática de los distintos sectores sociales. Solo algunos empresarios han mantenido una posición permanente respecto al Pacto y aunque no existe acuerdo entre ellos, es claro que quienes más abogan por la necesidad de con­ tinuar en este proceso son unos pocos pequeños industriales recién iniciados en la exportación; para ellos, la postergación en los acuerdos da tiempo para prepararse mejor en los niveles de competitividad internacional, pero para la mayor parte del sector empresarial el fracaso de la reunión de Quito, empuja en otra dirección, esto es mirar más hacia afuera, a terceros y dejar morir el Pacto Andino.

La necesidad del Pacto Andino más que una moda o un mercado libre y ampliado de la subregión, ubica también un espacio que rescata la identidad histórica de 1 os pueblos que lo con­ forman. Un proceso de integración democrático debe impulsar la comprensión y participación de todos los habitantes andinos ,fortalecer nuestra cultura común, mejorar la producción, impulsar el desarrollo científico y

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tecnológico, buscar juntos un mayor peso en el concierto de las negociaciones internacionales. Y claro, el Acuerdo de Cartagena tiene que superarse a sí mismo. As ílas cosas ,queda claro que las reformas emprendidasduranteelgobiernodeBorja, no sirvieron para concretar la Unión Aduanera Andina sino que facilitaron la aperturahaciatercerospaíses,enrespuesta a la tesis sostenía en la Iniciativa para las Américas de convertir en una Zona de übre Comercio a todo el Hemisferio.

Todo el sustento teórico de las políticas ejecutadas por el gobierno de Borja, descalifica el propósito del contenido del Plan de Gobiet11o y sus metas, y más aún el carácter de un Estado redistribuidor que por lo menos haya atenuado la concentración de la riqueza y del poder político. Los alicientes que se han pretendido otorgar a la sociedad han quedadoenloabstracto,porinsuficientes.

2. EL IMPACTO DE LAS POLI­ TICAS DE AJUSTE Y ESTA­ BILIZA.CION

El país vive un fenómeno de acelerado empobrecimiento, el deterioro de los salarios y los niveles crecientes de desempleo y subempleo, así como la

ptecarización del trabajo, constituyen

realidades visibles de la situación de cri­ sis que enfrenta la mayoría de los ecuatorianos.

Por todo lo anotado, no resulta extraño afirmar que uno de Jos efectos más dramáticos de las políticas de ajuste, es el

deterioro de las condiciones de vida de los sectores más pobres de la población ecuatofiana. A pesar de que los ejecutores de tale� políticas reconocen que el duro impactO del ajuste recae sobre estos sectores, no han considerado dicha situaciónamomentosde editar sucesivas medidas económicas. Al parecer el "puris111o económico" no deja ver los graves problemas sociales que enfrenta la sociedad y la urgente necesidad de resolverlos.

Salarios e inflación

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300.000 sucres mensuales, un salario mínimo vital apenas cubre la quinta parte de dicho gasto. Para estirar el salario insuficiente de los trabajadores en relación de dependencia, varios miembros de la familia incluidos los niños tienen que realizar diversas y arduas tareas para contribuir al in­ greso familiar.

El gasto mínimo comprende:

Alimentación Vivienda Indumentaria

Misceláneos (educación, salud, transporte, recreación, etc) TOTAL

Respecto de ,Jsta información es necesario advertir que no se trata de una canasta óptima familiar con condiciones adecuadas de nutrición, habitabilidad, educación, salud, transporte, etc. se trata de una canasta básica que cubre condiciones mínimas de sobrevivencia

Esta situación se toma dramática si consideramos que en épocas de crisis las posibilidades de conseguir un puesto de trabajo esta-ble y permanente con un salario mínimo legal, son cada vez más escasas. Para una familia de bajos ingresos compuesta por cinco miem­ bros el gasto mínimo para sobrevi­ vir alcanza ala suma deS/.311.025,00•

SI. 124.650.oo 74.790,00 34:.279,00

77.906,00

311.025,00

En Diciembre de 1988el gasto mfnimo mett$ual ascendía a S/.79.800,oo,loque implica que entre 1988 y 1992, el valor de lit canasta familiar básica creció en casi cuatro veces. Así lo demuestran, por ejemplo, algunos de los precios de los ,productos que forman parte de la canasta alimenticia.

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PRECIOS DE ALGUNOS PRODUCTOS DE LA CANASTA BASICA ALIMENTICIA 1988-1992

Leche litro 80

Carne libra 245

Pan Unidad 10

Arroz libra 55

Aceite litro 365

Gaseosas litro 90

Los aumentos, en los precios de los productos de consumo básico, en las tarifas del transporte y en los servicios públicos, ocurren todos los días y sin ningún control. La inflación para los sectores populares más que una cifra es un duro golpe que afecta la sobrevive­ ocia misma de las familias.

Ante esta grave situación, el FUf, exige que en cumplimiento con lo que señalan las disposiciones vigentes referidas a la política salarial, se aumente el salario mínimo vital de manera inmediata, en correspondencia con los requerimientos que una familia necesita para cubrir su canasta familiar básica.

Desde la perspectiva del gasto familiar es más importante referirse al monto del

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450 562.5

1.500 612.2

50 500.0

280 509.1

1700 465.7

450 500.0

salario mínimo vital o al salario básico y no a las remuneraciones, puesto que la mayor parte de estas últimas, cubren sólo los beneficios sociales del tra­ bajador como tal y no de toda la fa­ milia; es más, para los trabajadores que no están amparados por el Código de Trabajo el referente de sus ingresos es únicamente el salario mínimo vital, a este grupo pertenecen la mayoría de ecuatorianos.

LOS SALARIOS NOMINAL Y

REAL

Es indiscutible sostener que el nivel del salario mínimo vital y no las remuneraciones, es el referente que

permite la medición de su

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incluso sirve para comparar con el de otros países. Tan es así, que a nivel de América Latina públicamente se ha reconocido que el SMV del ·Ecuador (28 dólares) se encuentra entre los niveles salariales más bajos del Pacto Andino y del continente.

La brecha existente entre los salarios y la inflación en los últimos años ha crecido considerablemente, mientras el SMV ha aumentado en 275%, los precios en promedio han aumentado en

1979 2.000

1988 14.500

1989 22.000

1990 27.000

1991* 44.000

1 991 40.000

1992* 44.000

1992 40.000

*Trabajadores antiguos

Y aunque es cierto que el nivel ad­ quisitivo de los salarios no se recupera únicamente con un aumento general, este contribuye a no agravar más la difícil situación de los trabajadores. En estos momentos ni siquiera un represamiento en los precios significaría una real recuperación del poder de

más del 400% durante el mismo período. Esta brecha, es el principal resultado de las políticas de ajuste, que a su vez, provoca el deterioro de los salarios y de las condiciones de vida de

la mayoría del pueblo ecuatoriano. El poder adquisitivo del sucre es menor a dos centavos. Por tanto, la capacidad de compra de los salarios se ha reducido notablemente respecto del año 1979. A tal punto que el salario real en junio de 1992 alcanza apenas a 748 sucres mensuales.

100 2.000

1.325 1.095

2.044 1.076

3.057 883

4.554 964

4.554 876

5.321 823

5.32 1 748

compra de los salarios, éstos han ido perdiendo valor a lo largo de los aiios. Mucho más ahora que los precios ya han subido, y la inflación al mes de junio de 1992 se mantiene en alrededor del 50% según las versiones oficiales, mientras el salario mínimo vital se encontraba represado a diciembre de 1990,y aunque

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desde el mes de julio entrará en vigen­ cia un salario de S/.60.000,00 este aumento no corrige monetariamente la brecha entre salarios e inflación acumulada históricamente.

Salarios, empleo y pacto social En la actualidad, contrariamente a lo que sostiene el INEC, el ingreso fa­ miliar ya no está cubierto por 1.53 personas perceptoras del salario mínimo vital, o de 1.71 personas como lo anota el CONADE. Hoy en día en la mayoría de los hogares ecuatorianos tienen que trabajar todos los miembros que puedan hacerlo, incluyendo a los niños. Si se tiene en cuenta las condiciones del mercado de trabajo, los trabajadores de una familia difícilmente son perceptores del salario mínimo y menos aún de los beneficios sociales.

En este contexto, el salario mínimo vital se convierte en el referente de los ni­ veles de ingreso y de gasto de todas las familias trabajadoras. Y por ello, una recuperación del salario dinamiza la economía global y no sólo a los trabajadores en relación de dependencia.

Al respecto, es muy común escuchar a varios sectores productivos privados justificar un aumento salarial, para estos dicho aumento tiene impactos positivos sobre la demanda, puesto que estimula la producción nacional y genera mayor empleo.

Sin embargo, es el sector estatal el quepermanentementedetiene el aumen­ to general obedeciendo al mandato de los organismos internacionales de disminuir el gasto corriente y así evitar la incidencia en el Presupuesto General del Estado. Para justificar tal posición, d gobierno argumenta la ineficiencia de los Servicios Públicos y plantea como únicas salidas la desburocratización o la privatización.

Llama la atención que en el preciso momento en que por ley deben revi­ sarse los salarios y proceder a su aumento, se comience a clamar por el financiamiento. ¿Acaso no existe la responsabilidad del Ejecutivo y Legislativo de formular y aprobar un

Presupuesto General del Estado más realista que no sólo cubra el aumento salarial sino que también cumpla con los objetivos del Desarrollo Nacional? Deunapolítica salarial racional también depende la eficiencia de los trabajadores en general.

Frente al creciente desempleo (15% de la Población EconómicamenteActiva), a la caída del salario real, a la creciente informalidad, y a la incapacidad de la estructura productiva de generar empleo, la reivindicación básica de los tra­ bajadores se ha reducido a defender el puesto de trabajo tanto en el sector público como privado.

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reconociendo que se han ejecutado políticas económicas de tipo ortodoxo y que es necesario buscar espacios co­ munes para enfrentar los problemas. El Pacto, por tanto, debía lograr una estabilización de precios, mejoramiento sustantivo del poder adquisitivo de los salarios y una masiva generación de puestos de trabajo. El pacto no ocurrió porque su desalineación hacía suponer que de todas maneras los salarios se seguirían deteriorando por la dificultad d e control de precios y tarifas.

3. TENEMOS DERECHO A LA CANASTA BASICA

El deterioro de las condiciones de vida no sólo se mide por el comporta­ miento de los salarios y otros indica­ dores económicos sino también por otros duros impactos provocados por la política de ajuste de cinturones. La desnutrición crónicaqueafectaal50%de la población de menores de 5 años, la incidencia de la malaria y tuberculosis que afectan a 525.98 y 54.52 de cada 100.000 personas respectivamente, son problemas que se van agudizando y no encuentran respuesta en el pago de la deuda social. Ahora son más visibles otros fenómenos como la delincuencia, mendicidad, prostitución, trabajo de los menores que nunca serán tomados en cuenta por los indicadores macro­ económicos.

Una de las condiciones fundamentales de la reproducción social, sin lugar a dudas, constituye la satisfacción de las

necesidades esenciales de la población. Pero es claro que en una sociedad como la nuestra, tal satisfacción es de­ sigual e injusta. Esta característica que básicamente es inherente al modo de funcionamiento de una sociedad capitalista al mismo tiempo es una rea­ lidad que cuestiona permanentemente su viabilidad como sistema económico y político en cuyo marco se inscribe el futuro de la humanidad. Las políticas de ajuste en algunos países han logrado recuperar los indicadores macro­ económicos pero en ninguno reducir los indicadores de la pobreza.

El fenómeno de la desigualdad social ha sido interpretado por las distintas corrientes de pensamiento económico. Las teorías convencionales comprenden el problema partiendo de un hecho existente y no de las causas y contradicciones en que tiene su origen. En la medida que las diferencias se acentúan y el problema se masifica, el tema ha ido adquiriendo mayor significación e importancia en el contexto de la sociedad en general. Así, los "problemas de la pobreza" no son más ignorados por los estadistas, planificadores,intelectuales,académicos y menos aún por los políticos que buscan en los "pobres" sus bases electorales. La urgencia de controlar los estallidos sociales que provocan las diferencias, ha llevado a que el fenóme­ no busque categorías operativas que permitan definir políticas orientadas a la solución del problema.

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En América Latina desde hace algunos años se ha intentado determinar las necesidades básicas con el fm de esta­ blecer salarios mínimos basados en el dinero requerido para proporcionar a una familia los bienes y servicios que se consideran necesarios para su subsistencia.

La canasta de productos y servicios defmida en algunos países lati­ noamericanos comprende: alimentos, vestuario, vivienda, atención de salud y transporte. La CEPAL ha superado la interpretación fundamentada en los salarios mínimos y más bien ha tratado de defmir el nivel de vida básico que se corresponde con el grado de satisfac­ ción de esas necesidades.

Atacar esta situación sin mirar las causas estructurales permanentes en el funcionamiento de nuestra sociedad es tratar de parchar las múltiples heridas de un gravísimo problema. Porque sin lugaradudas,entretodas las necesidades, la demayor prioridades la alimentación, si no se come no hay posibilidades de reproducción, entonces la satisfacción de estanecesidad en los momentos actuales constituye una fuente básica de salud. El hambre o la desnutrición como hambre solapada, son causas de enfermedad y hasta de muerte. Por ello, la lucha contra el hambre debe ser entendida como una fuente de dere­ cho porque es una lucha por la vida misma.

Por lo dicho, no queremos referimos a los cambios en la canasta básica simplemente por la necesidad de estar presentes en una discusión contem­ poránea, sino porque la situación dramática de los sectores populares así lo exige, sus exiguos ingresos no sólo limitan la capacidad de compra de los alimentos necesarios, sino que son insuficientes para curar las enferme­ dades que se derivan de la insatisfac­ ción de tal necesidad y de las otras señaladas anteriormente. Este fenómeno hasta hace poco atribuido únicamente a los sectores populares, poco a poco, a medida que la crisis se agudiza ha llegado también a los sectores de in­ gresos medios.

La sustitución de unos bienes por otros, o la disminución en el consumo de bienes esenciales es una característica

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igual manera, la leche, cuyo consumo per-cápita se estima en 79.8 litros que multiplicados por 4.50 sucres que cuesta un litro ascendería a la suma de

35.910 sucres mensuales sólo para la leche, si pensamos en un litro de leche diario para una familia de cinco miembros, esto tampoco es posible, puesto que en este gasto se utilizaría casi la totalidad de un SMV. El consumo del pan en estos sectores también ba disminuido, ya no es posible destinar 2.50 sucres diarios para comprar cinco panes por una sola vez en el día, puesto que se requeriría 7.500 sucres. Qué podemos decir de aquellos sectores pauperizados que no tienen empleo y no perciben salarios.

Para el gasto en estos tres alimentos se necesita una vez y media el salario mínimo vital a junio de 1992. Esta alarmante situación si bien, no debe llevarnos a pensar en la inexistencia de otros alimentos sustitutos o cultural­ ment� consumibles desde la cotidianidad de los sectores populares, deja ver a las claras la imposibilidad de responder a los patrones de consumo definidos por los organismos de planificación y otros organismos intemacionales que se preocupan por el futmo alimentario de nuestros pueblos.

Así mismo, es importante advertir que no se puede hablar de la satisfacción de necesidades sin relacionarlas al pro­ blema de los in;resos, a pesar de que casi todos los mi..:mbros de la familia buscan cualquier ingreso para aportar a la

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sobrevivencia familiar, la reproducción social de las familias más pobres que en el Ecuador son 65 de cada 100 (en el área urbana), depende de la capacidad de compra de los bienes necesarios. Y a pesar de los esfuerzos por dar a conocer las bondades nutricionales de otros productos, el problema no desaparece. Es claro que en los últimos tiempos también los precios de los productos sustitutos como fréjol, arvejas, quinua, cebada, maíz, entre otros han aumentado significativamente.

Frente a esta realidad, la canasta básica entendida como el conjunto de satisfactores necesarios para la sobrevivencia, alimentación, vestido, vivienda, salud, educación, transporte, recreación, es una fuente de derechos que se expresan en las reivindicaciones diarias de los sectores populares e in­ cluso de los sectores medios, desentenderse de ellos, es pretender dar muerte a nuestro pueblo. Pero cuando el pueblo siente hambre y no tiene formas de aplicarla, la protesta social es un legítimo derecho del pueblo para de­ fender la vida.

4. EL PROXIMO GOBIERNO

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sabemos que éstas no serán distintas a las propuestas neoliberales de ajuste y estabilización, lo poco que se ha podido escuchar deja entrever que las dos fuerzas de la derecha económica del Ecuador aún están inconformes con el ajuste gradual, y por tanto, en el futuro tendrá que acelerarse. Pero como no quieren asumir de frente y con transparencia lo que va a ocurrir, pues resultaría antipopular, la campaña re­ dujo sus intenciones a emitir tibios mensajes populistas.

La maternidad gratuita, el alza de una bonificación para transporte, privatizar los servicios del Estado, el décimo sexto sueldo, bajar la inflación y hasta

generar una economía de abundancia para repartir fueron los "nuevos ofrecimientos de los dos candidatos que no pudieron marcar las diferencias".

••• , .. 1 ••• , ... •••• •••• •••• '••• •••• •••• •••• •••• ••••

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ELECCIONES 92 O

DESREGLAMENTACION DE

LAPOLITICA

José Sánchez

Parga

Lo más obceno de la campaña

y

que escenificó la imagen

de los candidatos fue el marketing de la pobreza.

El proceso electoral de 1992 y sus resultados fueron reveladores no sólo del ocaso de la izquierda y de la prosperidad de la derecha, del estilo mediático-comercial de la campaña, de su privatización televisiva en detri­ mento de los espacios públicos, y de la utilización de éstos más para producir entusiasmos masivos en función de los spots publicitarios que para hacer po­ lítica. Tampoco ha sido una revelación que las elecciones se ganan con dinero ... por eso Abdalá Bucaram

anunció que dedicará los próximos cuatro años a amasar fortuna. Tampoco es nuevo el hecho que las "industrias electoreras" (L. Roldós) despidan un cierto tufo de narcotráfico, o blanqueo de dólares.

Lo más original y también lo más obsceno de la campaña. lo que es­

cenificó la imagen de las candidaturas, fue sin duda el marketing de la pobre­

za. Las denuncias y promesas

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por el país entero abrazando pobres, consolando mendigos, caminando so­ bre el lodo y visitando chozas y ba­ rracas. Pero la miseria no es mero pre­ texto o argumento de chantaje sobre el que se construyen los mecanismos de los candidatos ni el plasma populista donde el voto podía ser -ayer- fácilmente "conquistado" (A. Menéndez) y hoy es confiscado; la pobretología más que arenga y conjugación electorales ha alcanzado un estatuto de surrealismo político, ya que, a un pueblo empo­ brecido al que se le despoja de las condiciones mínimas de la deliberación política, o que se ha quedado sin ella, no tiene voluntad, y lo que se llaman sus aspiraciones tienen nada o muy poco de político, y no representan más que su desesperación por la sobrevivencia. Es este mismo pueblo que un día elige por una sensible mayoría a su Presi­ dente y representantes, el que uno o dos años después forcejea su destitución (con un violento "caracazo") ó, legítima (con más del 80% el autogolpe de Fuji­ mori de abril de 1992) restaurando la dictadura y acariciando las nostalgias de gobiernos mili tares.

No sólo la pobreza del pueblo sino el mismo empobrecimiento de las clases medias y de las pequeñas burguesías acentúan las distancias entre el Estado y la sociedad y lo que se quiere que la sociedad sea, provocando una tendencia a evacuar del campo político las cuestiones difíciles y zanjarlas de ma­ nera radical.

El populismo o clientelismo que hoy vivimos no tiene nada que ver con el manejado por el velasquismo y que los científicos sOCÍales siguen ilusoriamen­ te escrutando. Otro es el escenario ideológico político, otros son los actores y otros los papeles mediáticos de la representación. Es el drama político lo que ha cambiado, porque la sustancia misma de la política, sus fuerzas y sus apuestas son diferentes.

Y a no existen los macro-sujetos, y si todavía resisten, más que actuar en la escena están dando sus últimas bocanadas: el Estado, por muy obeso que parezca se encuentra cataléptico; los partidos políticos se han vuelto relicarios de una ficción o un espejismo necesario (el PUR ha demostrado que improvisar un partido es más rápido y fácil que crear una empresa); ya no es argumento creíble el identificar al pue­ blo con las muchedumbres congregadas, compradas o seducidas en las concen­ traciones electorales (más identidad so­ cial tienen as "barras " del Barcelona o del Ancas y los espectadores de Juan Luis Guerra que los seguidores de un partido político). La misma idea y realidad de Nación se nos está diluyen­ do por efecto de la explosión de las transnacionalizaciones e intemacio­ nalizaciones económicas, políticas y culturales (la "occidentalización del mundo") y por efecto del triunfo de los nacionalismos y los regionalismos y la pulverización de las identidades sociales.

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Hemos pasado del desmoronamiento de los macro-sujetos a la desenfrenada construcción de micro-identidades por un repliegue exacerbado de indi­ vidualismos y particularismos y por efecto de una enconada privatización de las estrategias de sobrevivencia. Las

amplias muchedumbres convocadas por la campaña electoral no tienen ningún beneficio de inventario en nuestro transitar democrático. Y esto ha su­ cedido porque nuestra sociedad ha vi­ vido sobre la línea de flotación de la

democracia; una democracia fantasma sin substancia política que se ha vuelto factor de debilitamiento de las mismas formalidades democráticas.

La "desregulación" o "desregla­ mentación" como el programa del futuro que supone prescindir y eliminar las soluciones nacionales, ya no es sólo

un principio económico, sino también cultural y sobre todo político. La

sustitución del Estado por la Empresa y la transformación del gobierno del país en un negocio, ya nada tiene de escandaloso; lo que realmente pulveriza la política es la metabolización de la

racionalidad empresarial en las

mentalidades, comportamientos y

valoraciones más cotidianas de la sociedad.

Doce años de democracia han perdido la ocasión histórica de convertir a un

pueblo en ciudadanos. El Estado,

principal productor de sociedad en nuestro país, ha sido también el prin­ cipal responsable de esta ausencia

porque a nuestro modelo de Estado, sistema político en general, y a nuestras formas de Gobierno siempre les resultó más rentable la manipulación popular que la constitución de ciudadanías. Cabe

preguntarnos ahora, si en las actuales condiciones, y en el campo abierto para el próximo Gobierno, este proceso · de ciudadanización de la sociedad es posible y esperable, en un país donde, el ideal del Mercado de volver a los ciudadanos en simples "consumidores", encontrará cada vez más entusiastas defensores.

Las elecciones del 92 han puesto en evidencia una crisis de la política, de

la cual la izquierda es cómplice con su propia crisis impensada e irresuelta. Qué aspectos fundamentales la ilustran: a) la construcción del campo político, tanto por parte de la derecha que lo escamotea, como por parte de la izquierda desgastada no por el ejer­ cicio, sino por la falta de ejercicio del poder, está signado más por la búsqueda de un consenso que de un proyecto político; b) desprestigio de la política en sus actores o instituciones, en parte por inútil y en parte por opresiva;

e)

di­ solución de los vínculos sociales y pér­ dida de referentes colectivos en beneficio de opciones particulares y privadas.

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valoraciones que siempre han susten­ tado la política con alcances y hori­ zontes democráticos. La despolitiza­ ción de la sociedad conllevará a una repolitización de ella con otras ins­ tancias o instituciones, con otros ac­ tores y protagonistas, con otras fuerzas, apuestas y objetivos. Asistiremos a una repolitización terrorista de la sociedad, donde la política perderá sus cualidades sustantivas: el carácter pú­ blico, la comunicación, la transferencia, la consensualidad, el respeto a las libertades cívicas. El conflicto social inherente en la vida política y demo­ crática será sofocado con un doble saldo: de un lado el autoritarismo y de otro la delincuencialidad. Las elecciones del 92 marcan un hito en la liberación del

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LA INFLACION:

EL GRAN ARGUMENTO

Diego Cornejo Menacho*

El

riesgo de un programa anti-inflacionario radical es el de

una aguda depresión económica

y

de una penosa situación

social

INFLACION

La palabreja ha dejado la fenome­ nología económica para incorporarse al debate político y al lenguaje corriente en el Ecuador. Y en los primeros meses del gobierno de Si:do Durán Ballén, que se estrenará el próximo 10 de

* Sociólogo y comunicador social.

agosto, será la justificación mayor para la ejecución de una radical política económica neoliberal. Así, constituirá el substrato de los conflictos políticos que deberá enfrentar el gobierno derechista de la alianza del Partido de Unidad Republicana (PUR) y el Partido Conservador Ecuatoriano (PCE)

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EL EJE DE TODO

Una inflación permanente era una realidad relativamente desconocida en la sociedad ecuatoriana hasta los primeros años 80•, y al comenzar los 90 es el eje alrededor del cual giran trabajadores y empresarios, partidos políticos y organizaciones sociales, sociedad civil y Estado.

El proceso inflacionario de los 80 tuvo causas internas y externas a la economía ecuatoriana; entre las que actuaron circunstancias naturales, como las inundaciones de 1 982- 1983 yelterremoto de 1 987•. Adicionalmente, las políticas de ajuste iniciadas por el gobierno de Osvaldo Hurtado (198 1 - 1 984), y mantenidas con distinto talante en los subsiguientes mandatos de León Febres Cordero (1984- 1988) y Rodrigo Borja ( 1988- 1992)exacerbaronlasexpectativas de los agentes económicos, lo que ha hecho aún más dificultosa la tarea de someter la economía.

Durante 1988 la tasa de variación anual de los precios a enero de ese año fue de

34,3%; en abril había llegado al 43 ,3%, para alcanzar, en diciembre, una tasa de inflación anual de 85,7%. la espiral inflacionaria marchaba incontenible. En esas condiciones Rodrigo Borja tomó el poder de manos del social cristiano León Febres Cordero. Durante el gobierno de Rodrigo Borja ( 1988- 1992) el combate a la inflación se convirtió en "la" utopía nacional. Desde el inicio de su gestión, el régimen socialdemócrata prometió reducirla a un 30% anual, pero esta cifra constituyó un objetivo imposible de ser conseguido en cuatro prolongados años.

las autoridades socialdemócratas aplicaron un programa bautizado de "emergencia económica", para intentar contener la velocidad y el ritmo creciente en los precios. Los resultados de este paquete restrictivo, que en la práctica se convirtióenelnudodelmanejoeconómico del gobierno de Borja, se hicieron sentir en 1 989. Luego de una reducción apreciable de la inflación en dicho año, el aumento de los precios comenzó a exhibir una lenta tendencia hacia la baja. Pero la tozuda inflación prácticamente se ha estancado en alrededor del 50% anual •.

1 Por ejemplo, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), durante la segunda mitad de la década del 60 la tasa de variación anual de los precios fluctuaba entre apenas un 3% y un 5%. ' Las inundaciones ocurridas durante 1983 en la Costa acabaron con un 30 por ciento de la producción agrícola del país y devastaron gran parte de la infraestructura agrícola existente. Un trabajo de Germánico Salgado (Revista de la CEPAL), calcula esas pérdidas en alrededor de 640 millones de dólares, aproximadamente un 5, 1% del PIB de ese año. Y a raíz de la ruptura del oleoducto transecuatoriano por el terremoto de marzo de 1m, que paralizó el bombeo y la exportación del crudo, la economía se vio enfrentada a nuevas dificultades.

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La inflaci6n agudiza el proceso de

concentraci6n de la riqueza, que es alentado con las políticas de ajuste de corte ortodoxo que, a partir de 1990, por primera vez, se sujetaron a los "condicionamientos" cruzados entre el FMI y el Banco Mundial. Así la liberalizaci6n del mercado y la apertura de la economía se consolidaron como los paradigmas que determinan el estilo de desarrollo que debe seguir el país: la búsqueda de los equilibrios sociales y económicos es tarea que compete más a las fuerzas del mercado que a una po­ lítica estatal deliberada.

De este modo, en 1992 el aparato productivo ecuatoriano está lejos de encontrarse en una situación de esta­ bilidad y mucho más todavía de arribar a un proceso de franca recuperación. Es

más, la expectativa inflacionaria de los agentes económicos puede exacerbarse fácilmente.

Así, es indudable que las políticas económicas aplicadas durante los últi­ mos años no han servido para sentar las bases de un desarrollo sostenido del país. Ni para cumplir con la única utopía postmoderna que nos ofrece el poder: derrotar la inflaci6n. Alberto Acosta dice que la estrategia subyacente -la verdadera- ha sido consolidar el proceso de reinserción del Ecuador en el mercado mundial "por la vía de una mayor apertura y liberalizaci6n de su

• Entrevista con el autor

economía, dentro del actual esquema

de transnacionalizaci6n: el neo­ liberalismo convertido en el sentido común de lo posible'\ E insiste que entre 1989 y 1991 es cuando más se ha avanzado en este camino, "con la aprobaci6n y aplicaci6n de reformas estructurales que llevan implícitas una estrategia integral de mediano y largo plazo, de mayor crecimiento hacia afuem".

La crisis es ya un cáncer crónico. Conlleva la caída del poder adquisitivo de los salarios y el aumento del desem­ pleo frente a mayores tasas de acumulación de estratos privilegiados de la sociedad. Profundiza los desór­ denes estructumles de la economía, con un alto crecimiento de las economías informales y mayores diferencias entre los sectores dedicados a producir para el consumo interno y externo.

Las políticas de ajuste aplicadas no han hecho sino postergar la satisfacci6n de las necesidades más urgentes de la poblaci6n, en vista de la contracci6n deliberada que ha debido sufrir la economía para cumplir con las metas financierasdebalanzadepagosacordadas con los organismos financieros multilaterales, con el fin de mantener el mayor volumen posible de servicio de la deuda pero, sobre todo, para no entorpecer el flujo de remesas de

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utilidades y de transferencias hacia el exterior.

LA "HERENCIA "

Así, un compendio de amarguras constituye la "herencia" que deja Borja a Sixto. Para el cambio de gobierno de 1992, las cifras oficiales señalan que la inflación persiste por encima del 50% anual, con lo que el nivel inflacionario del país es hoy uno de los más elevados de la región, superado solamente por Brasil, Argentina y Uruguay.

Borja deja una deuda externa de 12.300 millones de dólares, en un país que figura entre los de mayor nivel de atrasos en el servicio de intereses, lo que "constituye uno de los motivos por los cuales las relaciones del país con los acreedores internacionales se han deteriorado sustancialmente'\

Además un país empobrecido, con una

enorme deuda social. Mientras en 1980 se calculaba que el ingreso mínimo real de los ecuatorianos era de 4.647 sucres por mes, a finales de 1990 estaba en apenas 1 .683 sucres•. Según reportes del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), la llamada canasta

fa-miliar alimenticia no se detuvo en su encarecimiento: a junio de 1 992, mien­ tras una familia quiteña de cuatro miembros requería de 33.525 sucres por semana para cubrir el costo de tal canasta, en Guayaquil una familia de similares características debía gastar 34.367 sucres•. El 1° de julio el salario básico nominal fue incrementado a 60.000 sucres mensuales (39 dólares de julio de 1992, uno de los más bajos de América Latina,) lo que quiere decirque apenas alcanza para cubrir el 44% de las necesidades alimenticias básicas de una familia. Quedan de lado los costos vivienda, indumentaria, salud, trans­ porte, educación que, según datos del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Central, para mayo de 1992 significaban 186.975 sucres mensuales. Según normas de las Naciones Unidas, el 64,2% de la po­ blación ecuatoriana se encuentra bajo el nivel de la pobreza absoluta. El déficit fiscal se estima en aproximadamente el 2,5% del PIB. El Ecuador "no ha logrado desarrollar un esquema económico que favorezca privilegie el incremento de la inversión. Diversos estudios hablan de que los recursos ecuatorianos colocados en el exterior suman aproximadamente 9.000 millo­ nes de sucres'\

' Alvaro, Mercedes, "El peso de la herencia económica", diario "El Comercio", 5 de julio de 1 992, B-2.

• Ministerio de Trabajo y Recursos Humanos, "Evolución del salario núnimo vital y beneficios sociales y

remuneraciones adicionales".

rCanasta familiar se encarece", diario HOY, 3 de julio de 1992, 2-A.

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EN BUSCA DE LA MORATORIA POLITICA

De este modo, la aplicación del pro­ grama económico sixtista estará en el debate político en el segundo semestre de 1992.

Y aparentemente el nuevo gobierno busca desde ya un consenso político que si no le favorece, al menos quede neutralizado: "Las facciones partidistas deben ceder ante el nuevo momento nacional. Hemos visto cómo el odio, las rivalidades estériles, nos han disminuido. Es hora de conocer lo grande que podemos ser si unimos todas las banderas políticas para la gran marcha hacia el progreso. Pido comprensión a los partidos políticos y especialmente a los señores diputados, para entre todos los poderes y funciones del Estado caminar por el nuevo rumbo aprobado el 5 de julio"•. se ha apresurado a decir el presidente electo 72 horas después de saberse el futuro huésped de Carondelet.

En buen romance, busca una moratoria política que, durante los seis primeros meses de gobierno, le permita implan­ tar su programa económico y advertir resultados. En función de ello el nuevo gobierno establecerá las alianzas en el Congreso Nacional, de manera que la Legislatura no se convierta en un petardo peligroso que estalle luego del 10 de agosto, y para que el país no asista nuevamente a la pugna de poderes entre el Ejecutivo y el Congreso, como ha sucedió en varias oportunidades durante losúltimos 13añosdeconstitucionalismo. El conflicto de poderes ha afectado al sistema político ecuatoriano y ha puesto de relieve los peligros intrínsecos del presidencialismo, la precariedad de las instancias democráticas y la margi­ nación política de los grupos sociales "subordinados". En 1980, en la Presidencia de Jaime Roldós, inclusive la pugna permitió que tomaran oxígeno usos y prácticas de una "vieja" democracia, que se creían ya superados definitivamente". Un mayor deterioro de

• Sixto Durán Ballén. Mensaje televisivo la noche dei S de julio de 1992.

" Una "junta de notables" zanjó el conflicto. La conformaron Galo Plaza Lasso, Pablo Mufioz Vega, Gonzalo

F. Córdova y Gonzalo Cordero Crespo. "La tradición política ecuatoriana registra procedimientos como el de las 'Juntas de notables' para rearticular el consenso, convirtiéndolo en un acuerdo político-institucional al interior de la élite dirigente en tomo a un proyecto implícito de equilibrio de poder. En el marco de la crisis del proyecto democratizador de los m y del consenso básico que le dio impulso inicial, resurgió un consenso implícito de las élites políticas, como reacomodo y equilibrio precario de fuerzas con bases de apoyo limitadas. En ese pacto de poder político se marginó a vastos sectores sociales que habían dado un apoyo explícito al proyecto modernizador de 1978". Pérez, Róbinson, "La reforma del Estado en el Ecuador. Alternativas para el cambio institucional", Proyecto Ecuador Siglo XXI, Quito, 1992, p. 1 1.

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la atmósfera política quitará credibili­ dad al futuro gobierno y ahondará el desprestigio en que se halla sumido el Congreso.

La pretendida moratoria es difícil de alcanzar, toda vez que aunque las elecciones del 17 de mayo de 1992 dejaron un Congreso notoriamente derechista, la conformación de un sólido bloque de derecha, que respalde el plan sixto-dahik de estabilización, luce muy difícil de lograr por el enorme peso relativo del Partido Social Cristiano (PSC)n. A esto se suma la gran im­ portancia legislativa del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE) y la atomización de otros partidos, y las frescas heridas infringidas entre la alianza PUR-PCE y el PSC, durante la

campaña electoral.

Es decir, el balance de fuerzas entre el Ejecutivo y el Legislativo será el ob­ jetivo primordial alrededor del cual

girará la lucha política nacional. Pero no sólo allí. Se estima que las organizaciones sociales retomarán su protagonismo si logran constituirse en representantes sólidos de todos aquellos grupos que, según se teme, serán

afectados por el programa económico que se prepara. Si así sucede, las previsiones del nuevo poder y de los partidos políticos podrían ser sorprendidas por una protesta social incontrolable.

TRADICIONAL Y ORTODOXO

Durante la campaña electoral el bino­ mio Durán Ballén-Dahik prometió medidas correctivas a la economía ecuatoriana, "lejos de recetas nefastas" como el shock y el gradualismo. En ellas, el combate a la inflación "a cualquier costo", es el discurso que organiza su plan de estabilización. Su mentor, el vicepresidente electo

Alberto Dahik (PCE), se propone abatir­ la al 35% anual en los tres primeros meses de gobierno con medidas ortodoxas". Según él, la clave antiinflacionaria estará en la disciplina fiscal y monetaria, a la que buscará añadir "acuerdos concretos" con los empresarios del país, para involucrarlos en su cruzada contra la inflación. Consiste en suprimir situaciones inflacionarias, por lo que desplegará un

" El PSC tiene 21 diputados. Es la mayor fuena legislativa en los actuales momentos. Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), 1 5 diputados. Partido de Unidad Republicana (PUR), 1 2. Izquierda Democrática (ID),

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estricto control monetario, para lograr el "saneamiento financiero" del Banco Central: él no dará crédito a los sectores público y privado y buscará que las instituciones fmancieras públicas se vuelvan financieramente autónomas. Pretende disminuir el gasto público corriente, suprimiendo el subsidio a los combustibles . elevando las tarifas de los servicios públicos y "racionalizando" o privatizando las actividades monopólicas del Estado. Se liberarán los precios. Buscará una política cambiarla "más realista", que implica un tipo de cambio sin subsidios, y aplicará una flotación del tipo de cambio con incautación. Se estima que también reducirán bruscamente la burocracia.

35

En medios políticos se juzga que todo aquello provocará una disparada ge­ neral de los precios de todos los bienes, aunque nada garantiza que a mediano plazo pueda caer el ritmo inflacionario. El riesgo que conlleva el programa, se asegura, es dejar al país sumido en una aguda depresión económica, carente de

inversión y con una penosa situación social incapaz de reaccionar por la vía de los salarios.

Así, mientras se concluye esta nota, a un mes del cambio de mando, persiste la duda: ¿el ajuste será gradual? ¿o será "shockeante"? Todos los indicios conducen a la segunda solución.

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FUTURO UWPERFECTO

De poco sirve arroparlo y menos

colgarle collares y pronósticos brindarle metrallas de manga larga

calzarle prejuicios de siete leguas

de poquísimo sirve ponerle profaces o antifaces o un delantal de música menos aún la consabida

bufanda del viento

el futuro es un niño desnudo y en consecuencia ufano imprevisible

cuando menos lo esperas te coloca una rosa en la oreja

o te orina inocente la calva

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LOS PROTAGONISTAS DE LA

INFLACION LATINOAMERICANA

Javier Iguíñiz Echeverría*

El problema más difícil de resolver en la crisis actual es el de la inflación. Conviene analizar las diferentes

percepciones y sus más notorios protagonistas.

Si partimos dequeel problemamás difícil de resol ver en la crisis actual es el de la inflación, conviene analizar las di­ ferentes percepciones de dicho problema y, a partir de ahí, determinar cuáles son para cada enfoque los protagonistas principales de la crisis. Nuestra inten­ ción es avanzar cierto terreno para entender el porqué de los diferentes efectos de los ajustes y la razón de ser de las reformas estructurales. Qué actores son prominentes no va a implicar que

sean al mismo tiempo beneficiarios de las medidas que se toman. En general, parecería ocurrir lo contrario, los que más aparecen son aquellos a los que más responsabilidad se les asigna en la crisis. Sin entrar a examinar la coheren­ cia interna de los diversos plantea­ mientos, pues en muchos casos la in­ fluencia práctica que tienen es bastante independiente de su coherencia, en este artículo se analizan los enfoques más importantes desde el punto de vista de

• lovosligador de DESCO (!'en!) Profcocr principal do la Univmidad Cal<llico dol Pml.

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su influencia en el diseño y aplicación de los programas de ajuste antiflacio­ nario.

LA PERSPECTIVA MONETARIO­ FISCAL

Al sintetizar en primer lugar el enfoque básico creado y/o utilizado por los organismos multilaterales como el FMI y el Banco Mundial, enfoque mentado en el lenguaje común como "orto­ doxo", se dejarán de lado muchos ma­ tices y diferencias entre autores para escoger los planteamientos más co­ munes.

En la perspectiva "monetario-fiscal "• la "inflación procede en última instancia de aumentos en el gasto nominal in­ ducidos por la política económica •.

En el enfoque más comúnmente utili­ zado, cuando se trata de influir en las decisiones gubernamentales de nuestros países, se considera que la política monetaria de los bancos centrales está subordinada a las decisiones de los IDIDlsterios de Hacienda o de Eco­ nomía y/o Finanzas según las

deno-minaciones más usuales. Estos finan­ cian sus gastos deficitarios recurriendo a la emisión monetaria. Evidentemente, el protagonista principal y el respon­ sable fundamental de la crisis es el Gobierno y sus políticas. Dornbusch y Edward señalan que la "la vulnerabili­ dad extrema que hace posible la desestabilización es resultado de polí­ ticas insostenibles" • . El término que suele resumir desde hace tiempo esta ma nera de ver las cosas es "mismanage­ ment".

Sin embargo, en la práctica, el razonamiento en este punto da un salto, pues el gobierno y su -supuesta o real­ mala administración de la economía pasa a segundo plano para que emerga el villano de la película: el Estado. De ese modo, ya no importa tanto la ges­ tión política pues, según tal enfoque, lo más relevante pasa a ser la institución. La manera de llegar a ello pasa por considerar que los gobiernos están particularmente propensos a incurrir en déficit debido a su relación de depen­ dencia o debilidad respecto de la sociedad. Como a esa situación se la considera bastante independiente de

' V amos a utilizar la clasificación de enfoques sugerida por David Haymann en su artículo "inflación y políticas de estabilización", publicado en Revista de la CEPAL, No.28, Santiago de Chile, Abril de

1986.

' Hayrnann, op. cit.,p 73.

' Dombusch, Rudiger y Edwards Sebastian, "The Economic Populism Paradi gm", NBER-BID, Washington, Mayo 1990, p.3. El libro en el que saldrán publicadas las ponencias a las que el artículo anterior antecede está editado por los mismos autores y su título es Macroeconomics of Populism in Latin America, Chicago, National Bureau of Economic Research and University of Chicago Press,

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b) El Tribunal Constitucional se encuadra dentro de una organiza- ción jurídico constitucional que asume la supremacía de los dere- chos fundamentales y que reconoce la separación