TOMÁS DE AQUINO.
1.- MARCO HISTÓRICO.
Coexistencia de tres culturas. Durante la Edad Media van a coexistir en Europa el cristianismo, el Islam y el judaísmo. Esto va a dar lugar a un enriquecimiento mutuo en donde cada una de las culturas toma elementos de las otras dos. La Filosofía de Tomás de Aquino va a recoger elementos de la Filosofía árabe –a través de Averroes-y de la Filosofía judía –a través de Maimónides-.
Idea de Cristiandad. Ante la visión de un Islam unido políticamente que ha conseguido dominar una gran parte del mundo, incluyendo amplias zonas de Europa, los cinco reinos cristianos –España, Francia, Portugal, Inglaterra y el Imperio- se plantean la unión política y religiosa bajo el nombre de la cristiandad, que pueda hacer frente a la expansión musulmana. El pensamiento tomista está imbuido de esta idea de cristiandad considerando que todos los seres humanos poseen en su interior una ley natural imbuida por Dios y por tanto todos son iguales, no teniendo sentido una distinción política entre cristianos.
Disputa entre el Papa y el Emperador. La formación del ideal de cristiandad va a traer consigo la pugna por establecer quién debe ser la cabeza visible o el dirigente de ésta. Mientras el Papa reclama sus derechos como representante de Dios en la tierra los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, reclaman los suyos como continuadores del ideal cristiano establecido por el Imperio Romano. Esta pugna se va a extender hasta el Renacimiento y va a culminar con el saqueo de Roma por parte de las tropas del Emperador Carlos V y el secuestro del propio Papa. Ante esta polémica la posición de Tomás es clara. Puesto que la felicidad del ser humano está en Dios y la política debe ser el camino para alcanzar esa felicidad, la política debe estar supeditada a la Religión, el Estado a la Iglesia y el emperador al Papa.
idea de la Ley Natural de Tomás de Aquino ataca de forma directa esta idea, pues desde el momento en que todos los seres humanos llevan dentro de sí esta ley natural, son todos iguales, no pudiéndose establecer distinciones entre ellos.
2.- MARCO SOCIOCULTURAL.
Desarrollo de las ciudades. Durante la Baja Edad Media se van a desarrollar la forma paralela una nueva clase social, la burguesía, y una nueva forma de estructuración social y política –las ciudades o burgos-. Los siervos de la gleba que escapan de las tierras de los señores feudales se establecen en las ciudades libres dedicándose sobre todo al comercio y la artesanía –estableciéndose en gremios- y forman el germen de la burguesía como nueva clase social. Esto va a suponer el fin del feudalismo, estableciéndose una nueva estructura social en la cual se definen dos tipos de relaciones económicas. Una relación agrícola en la cual se distinguen los estamentos de la nobleza, el clero y el campesinado y una relación burguesa, que se da fundamentalmente en las ciudades. Tomás de Aquino no se decanta en su obra por ninguna de estas dos formas económicas, aunque se puede pensar que si bien, por un lado, su propia situación personal y social le haría inclinarse por la primera, su pensamiento, donde declara que todos los seres humanos son libres, le acerca más a la segunda.
Nacimiento de las Universidades. Durante esta época aparecen las primeras Universidades (Bolonia en 1159, París en 1150, Oxford en 1168 y Salamanca en 1244), como herederas de las escuelas catedralicias de la Alta Edad Media. Tomás de Aquino no solamente es profesor en la Universidad de París. Además, su tercer precepto de la Ley Natural, que ordena que los seres humanos busquen el saber, encaja perfectamente con el ideal de universalidad del conocimiento que propugnan las Universidades. De esta forma Tomás se va a enfrentar a una situación en la cual el conocimiento era monopolio exclusivo de la Iglesia y estaba centrado en los conventos y los monasterios.
Escuelas de traductores. La escuelas de traductores se van a situar sobre todo en España e Italia, siendo la más conocida de todas la de Toledo y tienen como función recuperar los textos clásicos filosóficos y científicos griegos traduciéndolos a su vez del árabe y el hebreo. La importancia de estas escuelas para el pensamiento del de Aquino es básica, pues es gracias a ellas como puede llegar a conocer la que será el eje central de todo su pensamiento: la filosofía de Aristóteles.
mundo sensible. De ahí que sea fundamentalmente un arte de la luz. En este sentido la Filosofía de Tomás de Aquino se podría calificar de gótica, ye que pretende, pro un lado, un acercamiento intelectual y moral a Dios, y, por otro, fundamenta su demostración de la existencia de Dios en una investigación de la naturaleza y en una búsqueda de las causas del mundo sensible.
3.- MARCO FILOSÓFICO
La Filosofía de Santo Tomás hay que encuadrarla en el enfrentamiento entre la Patrística y la Escolástica. La Patrística se desarrolla durante la Alta Edad Media, hasta el siglo X aproximadamente, y tiene sus fundamentos filosóficos en el pensamiento de Platón. La patrística –en líneas generales- va a considerar que la fe es superior ala Razón y que ésta siempre debe estar supeditada a aquella, porque no puede darnos un conocimiento cierto de la verdad. Por su parte la Escolástica –que surge en la escuelas catedralicias, de ahí su nombre- se desarrolla a partir del siglo X, teniendo su auge entre los siglos XII y XIII. Se va a fundamentar sobre todo en el pensamiento de Aristóteles y va a considerar –con ciertos matices- que la Razón y la Fe son caminos independientes para llegar a la verdad, de tal manera que la razón es capaz de otorgarnos un conocimiento cierto acerca de ciertos aspectos de Dios, fundamentalmente de su existencia. La Escolástica también va a seguir un método diferente del de la Patrística: la dialéctica, que consiste en la confrontación de argumentos para encontrar la verdad.
Durante esta época entran en Europa los escritos de Aristóteles a través de las traducciones que se realizan de los autores árabes y judíos, sobre todo Averroes, Avicena y Maimónides. La Filosofía de Tomás de Aquino es radicalmente aristotélica, lo que le va a llevar a entrar en la polémica con los agustinos defensores de la filosofía p’latónioca, que consideraban heréticas las ideas de Aristóteles y que estaban protegidos por la jerarquía eclesiástica, lo que va a conducir a la condena de nueve proposiciones tomistas en 1277.
razón como por la fe, que el alma es inmortal aunque forma una única substancia con el cuerpo y que el mundo ha sido creado por Dios ex nihilo, de la nada.
4.- DIOS.
a) Relación entre la Razón y la Fe
La tesis averroísta de la doble verdad, así como la doctrina agustiniana de la primacía de la fe sobre la razón, van a llevar a Tomás de Aquino a considerar la relación que se establece entre las dos facultades citadas. El aquinatense se va a situar en una difícil situación intermedia entre las dos posturas, a saber, entre la subordinación de la razón a la fe presente en el pensamiento de Agustín de Hipona y la concepción de fe y razón conocedoras de verdades contradictorias resultante de la teoría de la doble verdad averroísta. Es esta consideración de las relaciones que se establecen entre la fe y la razón el punto de partida del pensamiento tomista y sobre el que hay que edificar todo el resto de su sistema.
Según Tomás de Aquino existe una autonomía de la razón con respecto a la fe y viceversa. Esta idea se va a fundamentar en la teoría de que es posible establecer una distinción neta entre razón y fe como modos de acceder a la verdad. En efecto, según el de Aquino la razón conocería la verdad de abajo a arriba, partiendo de los datos sensibles para llegar desde ellos al conocimiento de las últimas verdades y, en última instancia, a la verdad definitiva: Dios, mientras que la fe procedería de arriba abajo, es decir, de Dios descendería al mundo como creación divina. De este modo, Tomás de Aquino establece de forma nítida los límites de la Filosofía, como ámbito de la razón, y de la Teología, como ámbito de la fe.
Filosofía. La Teología, y el propio sistema tomista, se convierten así en una ciencia mixta, donde Filosofía y Teología se apoyan mutuamente para poder llegar a la verdad única, teniendo siempre muy en cuenta lo dicho más arriba, que ciertas verdades, los artículos de fe, nunca podrán ser conocidos por la razón.
b) Principios filosóficos.
La raíz del pensamiento tomista es básicamente aristotélica, por eso los principios aristotélicos que van a regir este sistema van a ser en su mayor parte principios aristotélicos. Sin embargo, la necesidad de conciliar el aristotelismo con la doctrina cristiana va a hacer que Tomás de Aquino introduzca también en su pensamiento otros principios que no son de origen aristotélico. Vamos a analizar estos principios empezando por los aristotélicos y continuando por los no aristotélicos.
Los principios aristotélicos presentes en la filosofía de Tomás de Aquino van a ser fundamentalmente los siguientes y, repetimos, son los que conforman la piedra angular de su sistema: la teoría de la substancia y los accidentes, la teoría de la materia y la forma o el hilemorfismo, la teoría del movimiento y de la potencia y el acto, la teoría de las cuatro causas y la teoría de la analogía, según la cual los entes representarían de forma analógica al ser, es decir, existiría una correlación entre los entes y el ser.
Los principios no aristotélicos presentes en el pensamiento de Tomás de Aquino van a ser en su mayoría de origen platónico-agustiniano, aunque también vamos a encontrar principios procedentes del filósofo judío Maimónides y principios neoplatónicos. Estos principios son los siguientes:
concepción aristotélica de que la esencia es eterna, y poder salvar así la idea de que los seres corpóreos han sido creados por Dios.
Esta distinción entre esencia y existencia se da, según Tomás de Aquino, en todos los seres excepto en Dios. En Dios esencia y existencia coinciden, es decir, la esencia de Dios consiste en existir o, lo que es lo mismo, es primariamente existencia. Esto permite afirmar la eternidad de Dios, puesto que Dios es existencia y considerar la idea de que en el resto de los seres la esencia, que se distingue de la existencia, puede existir o no existir. En términos aristotélicos diríamos que la esencia está en potencia respecto de la existencia, por lo que la esencia de todos los seres, excepto de Dos, que tiene que existir necesariamente, es contingente y no necesaria. Si las esencias existen es porque algo las ha llevado a la existencia y lo que las ha llevado a la existencia sólo ha podido ser la existencia, o sea, Dios.
b) Principio de participación. Este principio es de origen platónico y está relacionado con el anterior. Para Tomás de Aquino los seres distintos de Dios no son su propia existencia, puesto que esencia y existencia no coinciden en ellos, sino que participan de la existencia de Dios, único ser que es en sí mismo existencia.
c) Principio de la causalidad ejemplar. Este principio también es de origen platónico y según él Dios sería el modelo de todos los seres. A este principio Tomás de Aquino le va a añadir el principio aristotélico de la analogía y así va a firmar que la existencia se predica de Dios y de las criaturas de modo análogo. Esto quiere decir que, mientras que Dios es existencia, el resto de los seres tiene existencia.
d) Principio de los grados de ser y perfección. Según este principio de origen neoplatónico el Universo estaría organizado jerárquicamente, de tal modo que los grados de mayor perfección serían los que se sitúan más cerca de Dios., la perfección suprema, y esta perfección va descendiendo a medida que los seres se alejan de Dios en esta estructura jerárquica y participan menos de su perfección.
c) Demostración de la existencia de Dios
mundo. Es, por lo tanto, un sistema circular, que va de las criaturas a Dios y de Dios a las criaturas.
Para demostrar la existencia de Dios el aquinatense utilizó cinco vías que tiene una estructura similar que no es otra que la estructura del argumento ontológico que estaba ya presente en San Anselmo. Esta estructura es la siguiente: primero se parte de un hecho de experiencia, en el caso de Tomás de Aquino se parte del conocimiento sensible de la Naturaleza; a partir de este hecho, y siguiendo el principio de causalidad –todo hecho tiene una causa- se va ascendiendo en la cadena de causas y finalmente se afirma la existencia de una primara causa incausada que es Dios. A partir de este esquema el de Aquino va a desarrollar sus cinco vías sobre la existencia de Dios. Estas vías, que tomó de diferentes autores, van a ser:
Primera Vía. Vía del movimiento. En el mundo podemos observar movimientos de todo tipo. Ahora bien, es necesario que lo que está en movimiento haya sido puesto en movimiento por otro cuerpo, que a su vez está en movimiento y ha debido ser puesto en movimiento por otro cuerpo y así sucesivamente. Es necesario, por tanto, que exista un primer motor que ponga en movimiento a la Naturaleza sin que sea a su vez movido –un motor inmóvil- y este primer motor es Dios. Esta vía está inspirada en Aristóteles.
Segunda Vía, Vía de las causas subordinadas. Todos los fenómenos de la realidad son causados por una causa que a su vez es causada por otra y así sucesivamente. Es por tanto necesaria la existencia de una causa que de comienzo a la cadena causal sin ser a su vez causada y esa primera causa es Dios. Esta vía está inspirada por Aristóteles y Avicena.
Tercera Vía. Vía de la contingencia del mundo. Todas las criaturas de la Naturaleza son contingentes, es decir, su existencia no está incluida en su esencia y por lo tanto podrían no haber existido. Ahora bien, es preciso que exista un ser cuya existencia sea necesaria –un ser necesario- que haya puesto la existencia en las criaturas, puesto que ellas por sí solas no la poseen. Este ser de existencia necesaria es Dios. Esta vía está inspirada en Maimónides y es posiblemente la vía más importante por cuanto va a ser caballo de batalla de Kant contra las vías tomistas
Cuarta vía. Vía de los grados de perfección. Todas las criaturas del mundo se ordenan según una jerarquía de grados de perfección, desde la más imperfecta a la más perfecta. Es, por o tanto, necesaria la existencia de un ser que posea la máxima perfección y este ser máximamente perfecto es Dios. Esta vía está inspirada por el pensamiento neoplatónico.
fin, están ordenadas a cumplir un determinado fin. Ahora bien, es necesario un ser que determine cuál es ese fin supremo al que todas las criaturas tienden y ese ser ordenador es Dios.
5.- REALIDAD.
Una vez demostrada la existencia de Dios, Tomás de Aquino va a tratar la existencia del mundo y del ser humano como derivadas de la existencia divina. El mundo existe porque Dios lo ha creado de la nada, es decir, que lo crea simplemente a partir de él mismo, sin contar con una materia preexistente. Se podría objetar, sin embargo, que Dios puede crear el mundo de la nada pero luego no intervenir más en su creación, dejar que el mundo se desarrolle según su propio movimiento interno. Esto obliga al de Aquino a afirmar que Dios crea el mundo de la nada y conserva su creación por medio de una creación continua. Esta es la idea de la creación ab aeterno, es decir, la creación desde la eternidad, lo cual no significa que el mundo haya existido siempre, como afirman los averroístas latinos, sino que Dios lo ha creado desde siempre fuera del tiempo.
6.- CONOCIMIENTO
a ser la capacidad del entendimiento de conocer universalmente. Es decir, si el entendimiento agente no funciona, si el entendimiento no es capaz de abstraer las condiciones universales de los datos sensibles, el entendimiento posible no funcionará: el entendimiento no será capaz< de conocer lo universal.
7.- EL SER HUMANO
En cuanto al hombre, Tomás de Aquino va a mantener en sus líneas generales la concepción aristotélica del mismo, pero introduciendo algunas modificaciones para poder compaginar esta idea aristotélica con la doctrina cristiana de la creación. Siguiendo, pues a Aristóteles, el aquinatense va a considerar que el ser humano e suna única substancia compuesta de cuerpo y alma, y que el alma es la forma del cuerpo. Ahora bien, si esto quedara así podría suponerse que cuando el cuerpo muere el alma moriría con él, que era la tesis que mantenían los averroístas latinos. Por lo tanto, Tomás de Aquino se ve obligado a afirmar que el alma puede existir independientemente del cuerpo. Pero si el alma puede existir de forma independiente del cuerpo entonces el alma sería una substancia independiente, con lo que se caería en la contradicción de afirmar que el alma es a la vez forma y substancia. Para salvar esta contradicción Tomás de Aquino va a mantener la idea de que el alma posee una inclinación natural a unirse con el cuerpo, puesto que es su forma. Esta inclinación natural del alma le viene dada porque sólo en su unión con el cuerpo el alma es capaz de desplegar todas sus perfecciones y capacidades. Por eso va a decir Tomás de Aquino que el alma separada del cuerpo es una substancia incompleta y que sólo es completa la substancia que resulta del compuesto de cuerpo y alma que es el ser humano.
Así, la ética de Tomás de Aquino es una ética teleológica. Siguiendo la ética aristotélica va a afirmar que todas las criaturas tienden a un fin que es el bien y en el cual alcanzarán la felicidad, y este fin es Dios. Esto introduce un elemento de providencia en la ética tomista que no aparecía en la ética aristotélica. Si todo está orientado hacia Dios, Dios, como inteligencia suprema va a dirigir esta orientación. Es decir, Dios es el que marca y determina el camino de las criaturas hacia él.
comportar para alcanzar el bien supremo. El primero de estos preceptos de la ley natural es “haz el bien y evita el mal”. Por supuesto, en este precepto habría que dilucidar cuál es el bien que hay que hacer y cuál es el mal que hay que evitar. Por eso el de Aquino introduce la siguiente premisa. “Todo aquello a lo que el hombre se encuentra naturalmente inclinado, la razón lo considera moralmente bueno”. Y como el hombre se encuentra naturalmente inclinado a Dios, el bien será todo aquello que conduzca al ser humano hacia Dios. A partir de este principio de la ley natural y de la premisa citada se van a derivar todos los demás principios de la ley moral, teniendo en cuenta ahora que el orden de los principios va a seguir el orden de las inclinaciones naturales que determinan lo que es el bien que ha de hacerse. De esta forma, los preceptos de la ley natural van a ser: primero, la conservación del propio ser,; segundo, las inclinaciones que el ser humano comparte con los animales y tercero, las inclinaciones propiamente humanas.
Siguiendo de nuevo a Aristóteles Tomás de Aquino va a afirmar que la realización de estos preceptos es un hábito. Este hábito recibe el nombre de syndéresis. El acto racional por el cual aplicamos estos principios a nuestro comportamiento es la conciencia y el perfeccionamiento de la naturaleza del hombre mediante la conciencia y la syndéresis es la virtud.
8.- SOCIEDAD.