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Vista de El espejo en la cruz Una reflexión medieval sobre las cruces atriales mexicanas | Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas

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(1)

JAIME LARA

YALE UNIVERSITY

El

espejo en

la cruz

Una reflexión medieval sobre las cruces atriales mexicanas

A la memoria de un amigo y mentor, Santiago Sebastián López

Omnis mundi creatuta, quasi liber et pictura nobis est in speculum; nostra: vita:, nostra: mortis nostra: status, nostra: sortis fidele signaculumI Alain de Lila, siglo XII

C

UALQUIERA QUE HAYA

echado una mirada sobre la literatura medieval

sabrá que la palabra latina

speculum

(espejo) es sumamente

significa-tiva y penetrante. Antes del año I500 se pueden contar por lo menos

350 obras literarias que llevan en su título dicha palabra. Usualmente

encon-tramos títulos como

Espejo de la creación, Espejo de moralidad,

o bien

El

e.spe-jo de la vida de Cristo

o

de la Jalvación humana.

¡

En este artículo trataré sobre

los espejos tanto metaf6rica como literalmente"

1. Se puede traducir la palabra

signaculum

como "señal" o bien como "señal de

la ClUZ"

2 Herbert Grabes,

The Mutable Glass Minor Imagery in Tit/es and Texts 01 the Middle

Ages and the English Renaissana,

Cambridge, Cambridge University, 1982, introducción Vin-cente de Beauvais (II90-I264), por ejemplo, escribió

el

Speculum maius,

que contiene cuatro

(2)

6

JAIME LARA

F

igura

2.

Cruz arrial. Tepcapulco,

Hilda

go.

Foto;

IIE.

Figura

1.

C

ruz .. trial. Tzinnunnan,

Mic

h

oacán. Foro: Archivo Fotográfico

Manuel Toussaim.

In

sriruro

d

e

(3)

EL ESPEJO EN LA CRUZ

7

Figura

3.

Cruz

:t

lrial, Acolm:tn,

es

r

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do de M

éxico

.

Foto:

l/E.

Par

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d

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i

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el

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el

pasado

y

predecir

el

futuro

.

Los peregrinos

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4

mil c:.apilUlos

y

m«lio millón de pabbras, dividido en cu;mo secciones: "Speculum n:l.lurale~, ~SI~IIJllm doctrillalc~, MSpeculllm historiale" y ~SI>eculum morale~.

(4)

8

JAIME LARA

En la Edad Media tardía, el espejo se asociaba cada vez más con la

per-cepción de la vida de Cristo por la fe y la contemplación, especialmente su

Pasión" Este hecho está ilustrado por el espejo que aparece en

el

cuadro

El

caJamiento de Arno/fini,

de Jan van Eyck, en el cual

el

sacramento del

matri-monio, reflejado en

el

vidrio circular, está rodeado e interpretado por las

escenas cristológicas de los paneles circulares. En el pensamiento medieval

cristiano, cada sacramento es una experiencia ritual

y

actual de la vida de

Cristo y del hecho de que dio su vida, en la cruz, por su esposa la Iglesia ..

5

En

vísperas del "descubrimiento" de América, entonces, la cruz de Cristo y la

imagen especular se asocian íntimamente.

Con esta introducción, pasemos al México del siglo

XVI,

para examinar las

cruces pétreas colocadas en los atrios de las edificaciones de los mendicantes,

para ver cuántos niveles de significación nos reflejan ..

Se recordará que franciscanos, dominicos y agustinos construyeron

enor-mes edificaciones descubiertas para

el

culto y la catequesis. Consisten, en

general, en una iglesia de una sola nave con convento y claustro, más

atrio (s) , cuatro capillas posas, capilla abierta con altar y una cruz

monumen-tal ubicada en

el

centro geométrico del atrio o bien en línea con el altar de la

capilla.

6

Las cruces miden entre dos y cuatro metros de altura sin la peana;

con la peana algunas llegan casi hasta siete metros. Consideraré cinco

catego-rías de cruces arriales.

La forma más común es una cruz sin

corpus;

más bien, los instrumentos

de la Pasión son tallados en

el

fuste y los brazos (figuras

1

y

2) ..

En latín, los

5 Roben Baldwin, "Marriage as a Sacramental Reflection of the Passion: The MirrOI in Jan van Eyck's Arnolfini Wedding", en

Oud Holland

(Gravenhage), 1984, núm.. 98, pp. 57-75

6. No sería en valde hacer notar que una cruz efimera, colocada en e! centro de la plaza pública, era parte de! equipo teatral de los dramas litúrgicos de la Edad Media. La cruz era un elemento requerido no sólo para el drama de la Pasión, sino también para e! Juicio FinaL La descripción de los escenarios o tarimas, llamados mansione5 en latín y orientados hacia los puntos cardinales, tiene una fuerte resemblanza a las capillas posas y abiertas de los atrios mexicanos .. Véase Elie Konigson, L'i:5pace théatral médiéval, París, Centre Nationale de la Recherche Scientifique, 1975, pp 77-121 Es interesante saber que la palabra wmtl fue usada en México para indicar

el

atrio, mientras que en España weva indicó un teatro al aire libre Véase Melveena McKendrick,

Theatre in Spain,

I490-I700, Cambridge, Cambridge

(5)

EL ESPEJO EN LA CRUZ

Figura

4.

Cruz

mia

l,

Angahua,

Michoacin.

Tom

a

d

a

de Mariano

Momerrosa,

"Cruces

dd

siglo

XVI",

en

Bo¡'t/n di'llnSliffllo

Narional

d~

Antropología

~

Historia

(México),

1967,

núm.

30,

p

.

18,

foto

zo.

9

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s

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(

figura

4

).8

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c

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1

.

injerta"

(

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[am

-7. Mildred MomeYerde, ~Six(ttmh-Celltury Mexic:an Alriuffi Crosses~, lesis de doclorn-do, Los Ángtle$, Universidad de California, 1972.

8. Samiago Sebastián, Mariano Momerrosa y José Amonio Ter.1n.

lronografia

dtl artr dtl

siglo XVI

ni

M6;i(o,

Zac;ntc:u, Universidad AUlónoma de Zacarecas, 1995, pp. 49 Y ss. Para la

(6)

Figura

5.

Cruz

mial

,

Hu

ejolZi

n

go,

Puebla

,

r

e

ub

ic

ada

e

n la

plaza.

Foro: J

a

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e

Lara

(e

n

adelanre

J.

L.

).

(7)

F

igura

7.

Manusc

r

ito litúrgico caro

l

ingio, Sacramentario

de

Drogo

n

, Men.

B

iliQ(heque Nationale

de

France,

L

1

1.

9428, fol

i

o

7[V.

To

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H

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(

figura

5).

9

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qu

e

Otras

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en

la base un

d

im

i

nuro

se~

9. Mariano Monluros;¡, MCruces cogolladas o s;¡rmentos;¡s\ en

&1nín del

Il/JlilUIO

Nacional de

Antropolbgla

e Historia

(México),

1968,

nllm.

J4,

pp.

1

9-12,

Y

Sebastian,

Mont e-rrosa y Ter.ín,

op.

cil., pp. 53 Y ss.

10. Esmeijer,

op.

cil" pp. 104-116.

11. Véase, por ejemplo. Agustín de Vetancurt. Ttlllro IIIt.'<icIllIO, volumen IV, p. [54, donde

(8)

Figura

8.

Hcroimasia, bapristerio

de los arrianos, Ravena, siglo VI.

Foro: J.L.

pulcro,

arcosolium

O

puerta

(fig

ura

6). U

nas

s, e

n fin,

c

oronan

una

procru-sión

rocosa

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la

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e

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e

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Pasión, ante lin

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b

ra-en

el

convenIO franciscano de Hucjorúngo -. en

Jnhrbllch}Ur Cnrhirhu /I{)/1 SII/II(,

Wirrsrllllfi

Imd Gm[j¡rhllfi Úlrti"Il1/1frikm

(Colonia y Viena).

[983.

mim. 20, pp.

643-662,

en especial pp. 654 Y

ss.

En mi opinión, Manuel Gonzálcr Galván,

Aru ltirrt'1wl rn Mirhoardll,

introduc-ción de Elisa Varg:ulugo. falOS de Judilh Hancock, México, Frcme de Afirmación Hispanisla, [978. p. 9.40 imerprcl3 malla capilla subterránea de Tzinr . .:unr13n alando dice que es un bau-[iscerio_ El mismo M:l.IlueJ GonzálC"l Galvan, "Una casa para

el

adiós. singubr capilla

morluo-ria~. en

Aru filllrrllrio. Coloquio ImrmuciO!lu¡ dr Húrorit¡ dr¡ Aru.

México. Universidad Nacional Au[ónoma dl' México-lns[i[ulD de Investigaciones Estélicas. [987. vol. l. pp.

(9)

EL ESPEJO EN LA CRUZ

13

da por San Gregorio Magno.

I2

En segundo término

- y

más importante-,

espero demostrar que la iconografía confirma las esperanzas escatológicas de

los evangelizadores del Nuevo Mundo.

13

Tal tarea exige que examinemos

tanto la historia de la cruz como la de los

arma Christi.

14

En

el

apócrifo

Hechos de Pedro,

del siglo n, se relata una leyenda de

la

cruz" Según este documento, la cruz también resucitó en el Domingo de

Resurrección y, cuando Jesús ascendió a los cielos desde

el

monte de los

Oli-vos, la cruz también ascendió.

15

Los eruditos no están de acuerdo acerca de si

12" GeItrud Schiller,

Ikonographie der Christlichen Kun.st,

Gutersloh, Guterskoher Verlag-haus G Moh, 1980, vol. 2, pp 24°-242

13, En los últimos años, la literatura sobre escatología y e! México colonial ha aumentado enormemente" Entre las obras más importantes están Marce! Bataillon, "Nouveau Monde et fin du monde", en

L'Educt:ttion Nationale

(París), 1952, núm 32, pp, 3-6; Marce! Bataillon, "Evangelisme et millénarisme au Nouveau Monde", en Centre d'Études Superieures Specialisé d'Histoire des Religions,

Court:tnts religieux et humanisme

lafin du XVe et au debut du XVIe

sie-cle, Colloque de Strasbourg,

9-II mai I975, París, Presses Universitaires de France, 1959, pp 25-39; John Leddy Phelan,

El reino milenario

de

los franciscanos en el Nuevo Mundo,

traducción de Josefina Vázquez, México, UNA, 1972; Ramón Alba,

Acerca de algunas particularidades de las

comunidades de Castilla tal vez relacionada,s con el.supuesto aparecer terreno del Milenio

Igualita-rio,

Madrid, Nacional, 1975 (Biblioteca de Visionarios, Heterodoxos y Marginados, 3); Luis Weckmann, "Las esperanzas milenaristas de los fianciscanos en la Nueva España", en

Historia

Mexicana

(México), 1982, núm. ,32, pp 89-I05; José Sala Catala y Jaime Vilchis Reyes, "Apoca-líptica española y empresa misional en los primeros fianciscanos de México", en

Revista de

Indias

(Madrid), 1985, vol. 45, núm. 176, pp, 421-447; Delno West, "Medieval Ideas of Apo-calyptic Mission and the Eady Franciscans in Mexico", en

The AmericaJ

(Bethesa), 1989, vol. 45, núm. 3, pp, 293-3I3; Juana Mary Arcelus Ulibarrena, "La esperanza milenaria de Joa-quín de Fiare y el Nuevo Mundo: trayectoria de una utopía", en

Horemia, Bolletino del Centro

Internazionale di Studi Gioachimiti

(San Giovanni in Fiore), 1987, voL 1, núm 1, pp, 47-75; Juana Mary Arcelus Ulibarrena, "Cristóbal Colón y los primeros evangelizadores del Nuevo Mundo: lección de profetismo joaquinista", en

11 profetismo gioachimita tfa Quattrocento e

Cinquecento atti de

JI!

Congre.5so Internazionale di Studi Gioa{himiti, S Giovanni in Fiore,

17-2I

settembre,

I989, edición de Gian Luca Potestía, Génova, 1991, pp, 475-504, Y Jaime Lara,

"Urb.s beata Hieru.salem americana:

Stational Liturgy and Escatological Architecture in Sixte-enth-Century Mexico", tesis de doctorado, Berkeley, GIU-Universidad de California, 1995,

14, Una interpretación del sentido escatológico de los

arma Christi,

complementaria de la mía, es el estudio magistral de Isabel Estada de Gerlero, "La escatología en el arte monástico novohispano del siglo XVI", en

Arte funerario Coloquio Internacional de Historia del Arte,

México, Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de Investigaciones Estéticas, 1987, voL 1, pp 137-15°,

(10)

Figura 9.

Basilica de San ApolJ

i

nare in

Classe,

Ravena, detalle del

mo

sa

ico del ábside.

Foto:

J.L.

el

auto

r d

e

los

Hecho

s

de Pedro

i

n

ventó

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O

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la

época. Sea como sea,

la leye

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y

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gicos caro

l

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gios

(figu-r

a 7).16

¿Có

m

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emender eSte

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n

ómeno?

Ellecror

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latónica

se

dist

i

ng

u

en

el

alma

como

la realidad

y

el

c

u

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p

o como

l

a

somb

r

a. Si

personificamos la

cruz. -lo

que precisame

nt

e

h

izo

l

a

I

g

l

esia

Franciscan Priming, 1978

(S

tudium

BibJicum

F

ranciscanum:

CoJlectio

Minar,

21),

pp.

73-75:

ErnSl

Kamorowic

z,

~The

King's

Advent~,

e

n

Arr Bulltlin

(Nueva

York

),

1944,

m

.

26,

pp.

207-231.

De

la

misma

época es

un documento hermano. el

ApOfQ1ipSÍJ

dt Ptdro, en

el

cual

JesucrislO

avisa

al disdpulo:

~Vendré

ent

re

[as nubes del

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con

mi cruz delante d

e

mi

Faz

vendré en

maj

es

tad

; siete

veces más brillante que

el

sol

vendré con glo

r

ia,

co

n

IOdos

mis

san-ros,

mis ángeles

[

...

I.H

(

El

énfasis es

mío:

J.L.)

16.

Yves Christe,

La

lIúion dI( MallhülI

(Ma/h.

cx/v-xx/):

OnginN

tl

dlllrloppmmr

d'um

(11)

EL ESPEJO EN LA CRUZ

medieval en la liturgia de Viernes Santo-,I7 es más

facil

comprender que el

alma de la cruz, su realidad, subió a los cielos con el Señor, mientras que

el cuerpo de madera de la cruz quedó enterrado en la tierra, para ser

descu-bierto por Santa Elena, la madre de Constantino .. La reliquia de la Vera Cruz

(o sea, la Cruz Celestial) es exactamente eso, una reliquia, como el hueso de

un santo que vive gloriosamente en los cielos. Y como los santos en

el

cielo,

la cruz escatológica reina sobre un trono de cojín púrpura llamado en griego

la

'E'tot/lama,

el

trono "expectante" (figura

8).I8

Reina hasta el día en que

aparecerá entre las nubes como la "señal del Hijo del Hombre", según San

Mateo:

Pero inmediatamente después de

la

tribulación de esos días, el sol se oscurecerá,

la luna no dará su luz, las estrellas caerán del cielo

y

las potencias de los cielos

serán sacudidas .. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre [ ... ]

y

verán

al

Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder

y

gran

gloria. Y Él enviará a sus ángeles

al

son de trompeta

y

reunirán a sus escogidos de

los cuatro vientos [ ...

j.I9

La cruz será

el

prteCur.50r Chri.5ti

en la Segunda Venida y es aun ahora su

vica-rio: actúa en su lugar.. Éste es

el

origen

y significación de los mosaicos

paleo-cristianos en los cuales aparece la

crux gemata

entre los astros de un cielo azul

(figura 9; nótese la cabeza de Cristo dentro del

clipeu5

en el crucero,

semejan-te a algunas cruces mexicanas) ..

2o

La cruz escatológica puede intervenir en los asuntos humanos. Lo hizo en

el año

312,

en el puente Milviano, en favor del emperador Constantino,

y

en

el

343, para la dedicación de la iglesia de su nombre, la basílica romana de

17 Véase el himno propio de viernes santo, "Pangue lingua, glo1iosi proelium certaminis", y también el poema en inglés antiguo, "Ihe Dream of the Rood", donde la ClUZ cuenta su propia historia .. Sobre la influencia de! himno y e! poema en el arte, véase Martin Wemer, "The Cross-Carpet Page in the Book of Durrow: The Cult of the TIlie Cross, Adomnan and lona", en

Art Bulletin

(Nueva York), 1990, vol. 72, núm 2, pp. 174-223

18.

R.

Berliner, "Arma Christi", en

Münchner Jahrbuch der bildende Kunst

(Munich), 1955, voL 3, núm 6, pp 35-u6

19 Mateo 24, 29-31

(12)

16

JAIME LARA

Figura

10.

San

Pablo

Extramuros,

Roma, detalle

del mosai

c

o

del

ábside.

FotO: ].L

Santa

Crocc-in-Gerusalemme

,

la

igles

i

a

que

po

seyó

rel

i

quias

de los

arma

Chrú

ú

y

donde

sup

u

esramel1{c oc

ur

r

la

milagrosa

misa

de

San Gregario;!!

apa

r

eció

va

ri

as veces e

n

Jerusalén,

scg

ün

testimon

i

o

de los obispos E

u

sebio

de

Cesá

r

ea

y

Sa

n

Cirílo,a

y

e

n

el

siglo

VIII,

en

Covadonga,

para iniciar la

Re

co

nqui

sta,

donde

se conoc

ió por

[as muchas

r

ep

r

ese

nra

ci

ones de la

Cruz

de In

Vi

ctoria;!)

finalmente,

como

veremos,

la

cruz escaro

lógica

volvió

más de

una

vez a

la

Ecipaña del

siglo

XVI.

lL S. Giebcn, Cbrirtiml Sacrtln/mts (lnd DII'b/ÍOII, L:iden. Drill, 1980,

p.

19. 22.

Bagani.

op. cit.,

p

p.

87

}'Ss

.

2).

Georgiana Goddod King.

~The

Triumph

of .he Cross:

A Note 00 a MOUlrabic The-meH

, en Art Bul/nin (Nueva York), 19!9, vol. 11. ntÍm. 4, pp. 317 Y ss.; Hclmut SehJunk y Magin Bercnguer,

Ln p¡muro l/Iurill (/$lIIrill1/11 dt los

sigws IX

J

X,

uaducción de María Ángeles Vázqut'l de [larga, Oviedo. Diput'ación Provincial de A~1Urias. 1957, pp. 64-65 Y 102-103, Y

(13)
(14)

r8

JAIME LARA

La cruz también apareció en las páginas de los

Gracula

5i~ylina,

las

escritu-ras no bíblicas más populares del medievo .. En el arte, las sibilas fueron

repre-sentadas frecuentamente: por ejemplo, en el

Retablo de Gante,

de Jan van Eyck,

y en México en la Casa del Deán, en Puebla. Los

Gracula

hablan de un

"Último Emperador Universal" destinado a combatir al Anticristo. El

empera-dor ha llamado a los paganos a aceptar el bautizo; los que se nieguen a hacerlo

morirán por la espada .. Después de que judíos y paganos se han convertido,

to-do está preparato-do y el emperato-dor viaja a Jerusalén, to-donde el edificio del Santo

Sepulcro brilla con gloria expectante. Se le entrega su corona y su reino en

la

capilla del Gólgota, al pie de la cruz, la cual sube a los cielos de repente,

mien-tras la insignia de la Pasión, los

arma Christi,

se aparecen a los fieles. El

empe-rador muere, el Anticristo reina brevemente, pero pronto Cristo viene sobre las

nubes para matar al Anticristo e iniciar el Juicio Final. En otra versión se

indu-ye un Papa Angélico en el drama.

24

Esta profecía, tan frecuentemente repetida,

aparecerá con nuevo vigor en la época del descubrimiento del Nuevo Mundo ..

Volvamos, sin embargo, a la iconografía de la cruz escatológica. Pronto se

le asocian los

arma Christi:

aparecen juntos en Ravena (siglo

VI), en

manus-critos carolingios (siglo

IX)

y, de una manera muy especial, en

la

Roma del

siglo

XIII,

donde segutamente fueron vistos por los mendicantes: en el ábside

de San Pablo Extramuros, la cruz entronizada y los

arma Chr/sti

fueron

representados con mosaicos (figura

10) ..

2

5

Pero mientras en griego la escena se

llamaba la Í::1;olflaoux, el trono "expectante", cuando fue traducido al latín

se introdujo un cambio crucial, pues se le nombró

.5olisternium,

el "trono del

sol".26 Una connotación solar, entonces, fue asociada con la imagen que

-yo creo- reaparecerá en el siglo

XVI.

Tal significación cobra más fuerza

cuando se toma en cuenta que el

.solisternium

de la basílica de San Pablo está

ubicado en línea axial con la imagen más antigua de Cristo como Helios,

el

dios solar grecorromano, en el mosaico del arco triunfal (figura

n),z7

24 Wilhelm Bousser,

The Antúhrist Legend A Chapter in Christian andIewilh Folklore,

Londres, Hutchinson, r896, en especial pp. 160-165 Y 232-237, Y E.. Sackur,

Sibyllimiche Texte

und FOr:schungen,

Halle, s .. e., 1898

25 Jerzi Miziolek, "When Our Sun is Risen: Observations on Eschatological Visions in the Art of the First Millennium", en

Arte Cristiana

(Milán), 1994, núms .. 82 y 83, pp 245-260 Y 3-22 respectivamente.

26. Luciano Bartoli,

La chiave. per

la

comprensione del,imboli,mo e del segni nelJacro,

pre-sentación de Pelagio Visintin, T rieste, lINI, 1982, p. 265.

(15)

EL ESPEJO EN LA CRUZ

F

igura

1

2. eonques,

tÍm

p

ano

d

e

la

fachada occi

d

emal.

FotO: J.

L.

Esra imaginería brotó

exce

p

cio

n

alme

nr

e

en los rímpanos de las

catedrales

y

a

b

adías romá

n

ic

a

s

d

el ca

m

i

n

o de Sanri

a

go. E

n

eonques, la

cruz

escarológi-ca

es

b

ajada

p

o

r

ángeles q

u

e

ll

evan

e

n

s

u

s

manos los clavos

y

arras

firma

Christi:!8

Cristo

m

u

estra

sus

l

lagas

del

ante de un

c

i

clo

estrellado

mientras

Marhews,

71u

CII/Sh o[ Gods:

A RrillUrprrtatioll

01 farl] Christiall Art,

Princeton, PrincelOn University,

1

993,

pp.

142-179,

Y Miziolek,

op.

rir.

El simbolismo solar de CrislO-Helios es lambién frecuente en los pÓrlicos románicos españoles: véase Manuel Guerra y Gómez,

Sim-bologia romá,,;cll: ti criuiallismo Jorras rrligiollts

t1I

ti arrt rOIl/IÍ/lifo,

Madrid, Fundación

Universitaria Española,

1978,

pp.

189-199.

28.

No seria en valde hacer norar, como hicimos con las crucC5 cfimcfa$ europeas (véase

mpm,

nota 5), que los amIa

C!Jrisri

lambién eran propiedades teatrales requeridas pam los dramas litúrgicos medievales. Véase Pamela Sheringorn, ~Alle This Was Token Domysday 10

Drede~, en David Bevington,

comp_.

Horno Mtlllt1ll0

Fil/iJ: T!Jr

Icollogmphl

ofjllsr jlldgm

t

lJl

(16)

Fi

gura

1j.

B

eau

l

ieu,

t/

mp

ano

dc la

filchada

occidcnta

l

.

1'010:

J.L.

que

so

n

testigos e!

so

l

y

la

lun

a escawlógicos

(fig

ura

II

).

En

Beau

l

ieu,

una

co

rona h

a s

ido

co

l

ocada en

el

crucero

de! ruste

y

los brazos,

COIllO

e

n las

c

ru

-ces

atriales con

co

r

o

n

a

de

espinas (figura

13).

Una

imagen

similar

aparece en

el

Pórti

co

d

e

la Gloria de

Compostela:!9

Cm.x mi((u

i1/

c«lis, emanan

mu-c

ho

s

himno

s

medi

evales. "

la

cr

u

z

brilla

en

los

ciclos".JO

E

n

s

iglo

s

po

ste

rior

es,

l

os

flrm(l

CI"ú,;

a

p

arecen en

manuscritos

de lo

s

mendicant

es

dond

e,

por

ejem

plo

, San

Francisco de Asís

es

test

i

go

del

Ju

icio

Final. El

tema

se

r

epi

t

e e

n

la pi

mur.! flamenca: el

juicio filial,

de Jan

van Eyck,

o

su

famoso

Retablo

de Game (figura

14).

El lector

habr

á

notado que

s

de

una

vez. se

menciona

a

Jan

van Eyck, activo en GalHe hacia

1430.

Lo

ha

go

a

29. Emile Male,

RtligiollS

Ar,

in Fral/rt:

TI~ TlUtlfih

Ctlltllry,

PrincelOn. Princcfon Uni· versif}', 1978, e Yves Chriue.

l..n Grl11lflts ponl1iks romlll/J:

ElIIdn Jl¡r J'icollogrl1p¡'

it

dn r/~op

­

"al/in rOll/am,

Ginebr:l, Orol, 1969. pp. 111-IB.

30. Véasl.'. por I.'¡emplo,

el

himno escrilO por Hr:tb:tnus M:turus p:tr:l

los

ritllli

del monas

(17)

El.. ESI'EJO EN I..A CRUZ

21

propósiro,

po

rqu

e es

im

posible

que algunas de

sus

obras fueran

d

esco

no

ci

da

s

al primer

a

rri

sca que llegó a Nueva España,

P

edro

de

Ga

m

e,

presumo

arqui~

r

cclO

de la

capi

ll

a

de

in

dios de San

José de los

NaUlrales.

Aun

e

n

tiempos de

fray

Pedr

o,

el

Rrtllblo

de

e/111ft,

con

SUS

esce

na

s esca

t

ológ

i

cas,

fue

una

"arrac~

,ió

n

rurística". En

él,

el

Corde

r

o

del

Apocalipsis está

emronizado

e

n

c

ima

d

e

un

air

ar e

n

un

j

a

rdín

paradisiaco fuer<! de

l

a

J

e

ru

sa

lén

amurallada,

mi

e

nrras

que

cua

n

o ángeles llevan en sus

m

anos

los

IlnWl

CIJrúti.

Todas

esras

rradi,io~

nes

iconográficas

r

eaparecen en

México,

especia

lm

e

nr

e en

la

tercera posa

(sur~

oeste)

de

Calpan yen el

mural del

dausrro

d

e C

uit

zeo (

fi

g

ur

as

1

5 y

[6).

L1

MÚIl d~

Slln

Gr~gorio,

por s

u

parte,

es

muy

tardía

;

del

sig

l

o xv

por lo

m

e

no

s.

Originalmenre

a

par

ecía con esce

na

s

del

Jui

c

io Final

,

p

e

ro fu

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separa~

da

y

usada para defender

la

Eucaristía como sacrificio y

la pr

ese

n

cia

real

de

Cr

i

sto e

n

la

hosria.

Sin embargo,

l

a

im

agen conservó

un roque

esca

tológico

porque, al

venerada,

el

devoro ganaba

un

a

indulgencia

d

e

ha

s

ta

J2

mil

afios,

(18)

Figura

[5.

Ca

lpan

,

tercera posa,

el

Juicio

Final

,

dctalle.

Figura

16.

Cuirzeo,

Michoacán,

pinrura mural

del

clauStro,jl/icio Final.

Tomada

de

(19)

Figura

17.

Cruz

arrial,

At7~1coalco,

D.F. Tomada de Miguel

Ángel

F~rnandez., La J~nlsnllll illdiollo.

p.

194.

lo

c

ual mejoraba

s

u

s

irua

c

i

ó

n

e

n

el

día del

Jui

cio.

jl

Se

debe

ha

ce

r

norar qu

e

e

n

ninguna

c

ruz

arrial

m

ex

i

ca

na

aparecen

el

c

u

er

po

de

C

ri

slO,jl

el

papa

Gre~

gario o lo

s

tesrigo

s

incrédulos

- e

lememo

s

qu

e

jamá.'>

se omi

ten de la

icono~

g

rafí

a

de la

Misil-.

R

ecíprocame

nte

,

en ninguna imagen de

la

Misil

grego~

ri

a

n

a apa

re

ce

n lo

s sí

mbolo

s escaTo

l

ógicos

del

so

l

,

la

l

una o

lo

s

as

rr

os,

c

omo

sr

figuran

en

las

c

ru

ces

de

Hu

andacareo,

Anacoalco

y

Huichapan

(fig

ura

1

7)

o

bien en

la

fachada de

l

a

iglesia dominica

d

e Coix

dahua

ca

(

fi

gura

18). Ésra

n

o

e

s

la iconografía

de

la

Misa de

5(111

Gregorio;

m

ás

bi

e

n

es

la de

la

cruz

escaro~

lógi

c

a.

y

ha

y

Otr.tS

pru

e

ba

s.

JI.

SchiJ!er.

op. ril .. \'01. l.

pp.

[98-l[0. y

Sallli3go

Se

ba

sti:ín,

"Los Arma Ch

r

i

s

ti

y s

u

[l'lInSCC'ndencia iconográfica

en

los

s

iglo

s

xv y XV[~.

en

Rr/Ilriol/rI artístiCOS mtu

la

pmil/StI/Il ib!ric'l J Amlrica. ActllJ dtl V Sin/polio Híspnl/o-Portllgls dt Historit/ dtl Aru (u-tj dt ,,/IIjO

1989

),

Vallado

lid

. Un

i

versidad

d

e

Valbdolid.

[990, pp.

16S-1"', Para

una

imerpre

l

ació

n

de los

amIa C/'rÍJri

en

Hu

e

joningo

.

\'bnsc Estrada de Ger

l

e

r

o.

MLa

t.'Scl.lo

l

ogía

...

M.

Y

EsU"Jda

de

Ger-lero.

ME

l

p

r

ograma...

~.

JI.

ExiSten

un

as

¡x>C".IS

c

ru

ces

auial

cs

con

ti

cuerpo

de

Cr

i

sto crucifiCddo (p

rob.:ablemcme

del

siglo

XVlII).

pero en

ninguna

se

lo

representa

como e

n

13

misa

grcgo

ri3na

,

donde IÍcne

lo

s

bl'llLOs

d

ob

l

ados sobre ellwcho o

3

s

u

bd

o. Véa

.n

se

JuJ¡tJ¡

Ann

H

ancoc

k.

~b

cruz del

3lrio d

e

Sa

n

Angel

Zurunluc3peo

M

cn

Ro/n/I/ dr/lmlÍmlO NllriOIW/ di' Alllropologíf/ r Hiuoru/

(

M

(20)

JA[ME LARA

F

igura [8.

Co

ixtlahu

aca,

fachada

del

Temp

l

o.

Tomada

d

e Sanor.

Arquiuftllrfl

y

urbtlnirmo,

p.

[96.

E

l

principio del

s

iglo

XVI

e

n

España

fu

e

un

momenro

de fi

eb

r

e apoc

alípti

-ca (y

lo

s

d

esc

ubrimi

e

nro

s

d

e

Colón

l

o aumenraron la

conv

i

cción

de que

el

fin del mundo

es

raba

ce

r

ca).

Se v

i

e

r

o

n

d

isrurbios

políti

cos)' g

u

erra civ

il

cau-sados

p

o

r

el

hambr

e

y

por la p

es

t

e.

Carl

o

s

V

había

s

ido

elegido

sacro e

mpe

-rador romano

y

s

u

ceso

r

de

F

e

rn

ando

e

I

s

abel:

fue percib

i

do por

al

gu

no

s

es

pañ

oles como el Último

Emp

e

r

a

d

or

Universa

l

Santificado

de

l

os

Orflculn

siby/i

nfl.

mienrras

que

mfOS

estaba

n

co

nv

encidos

d

e

que

e

ra

el

Anricristo.

Jl

S

igno

s

y

prodigio

s

fueron visros.

E

n

1

50

9

,

duranr

e

la

cruzada al narre de

Áfri

c

a organizada

p

o

r

el

ca

rdenal

franciscano Ximénez

de

Cis

n

e

ro

s,

un

a c

r

uz

a

p

a

r

e

ció

e

n

el

c

iel

o va

r

ia

s veces.

Er

a

tina

c

ruz

c

omo la

s cr

u

ces arriales

p

ero

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uya

s

ci

n

c

o lla

gas era

n llama

s

d

e

fu

ego.

Ximénez

d

e C

i

s

n

eros esperaba

rra.o;

-rocar

l

a

c

onqui

sta

musulmana de

siete sig

lo

s a

nr

es,

atravesar

Áf

ri

ca se

pr

en-rrional

y

reconqui

s

tar l

a

T

i

erra Sa

nra;

incluso había prometido

celeb

r

ar misa

(21)

EL ESPEJO EN LA CRUZ

25

en el Santo Sepulcro,,34 En

I517 se vieron otros prodigios en Castilla" Una

cruz apareció cinco veces: de sus brazos salió fuego, que prendió espadas que

estaban cerca .. A veces aparecía encima de una nube en forma de peana

(pre-della)

con cinco o seis gradas.

35

Entre toda esta conmoción circuló una versión no autorizada en

castella-no de la

Vita Chri.sti,

una obra del siglo anterior escrita por el apocalíptico

franciscano Francesc Eiximenis sobre la apertura de los siete sellos, la crisis

espiritual de la Iglesia,3

6

y un encuentro próximo entre el Anticristo y

el

rey

español en Jerusalén:

E di<re en seuio Emetiodio Martin [o sea, los

Oracula sibylinal

que en este

tiem-po el tiem-postrero Enperador que morirá eston<;:es en Jherusalem y cono<;:iendo

acer-carse la fin en Gólgata, ques monte de Calvari en

el

quallugar plugo a nuestro

Señor de rreszibir por nos muerte de cruz

t,

y allí quitara la corona de su cabeza

y ponerlla ha sobre su zerbiz y estenderá sus manos al <;:ielo y rrenin<;:iará el

Inpe-rio a Dios Padre y a su fijo nuestro Señor y rredentor JhesuCristo,

y

enton<;es

aparezerá la señal de la Cruz

t

en el <rielo

y

la corona de espinas

y

los otros

ynstrumentos de la sancta Pasión [los

arma Chrim]

los quales presentados a él

por misterio angelical él, y en nonbre de todos los Christianos, ofrezerá esso

mismo a Dios con gran rreberen<;ia las sobredichas cosas

y

con gran contrÍ<;:ion

las quales COSas todas serán de allí lleudas alcielo por mano de los angeles, y

estonc,:es el sobredicho Enperador de los Romanos

y

rrey de todos los Christianos

dejados todos los sus nobles paños y bestidos rreales tomará paños

y

bestidos de

horden, conbiene a sauer havito de señor sant Francisco, y bibira en Jherusalem

muy santa mente y de consuno con el Santo Padre fasta el postrimero día de su

subida, amen, deo gratias

37

Yo propongo que aquí, en la larga historia del Último Emperador Universal

y en la leyenda de la cruz escatológica, encontramos la clave iconográfica de

las cruces atriales. Calpan confirma esta observación: la tercera posa del

con-34. Maree! Bataillon, Emsmo y España Estudios sobre

la

historia espiritual del siglo XVI,

tra-ducción de Antonio Alatorre, México, Fondo de Cultura Económica, 1959, pp 5I-GI, Y Alba,

op. cit,

pp .. 81-91.

35 Ibidem, pp 94-97 36 .. Apocalipsis, 6

(22)

JAIME LARA

Figura

20.

Calpan,

posa. ciar;¡

papal.

Foro:

J.L.

(23)

El. ESl'EjO EN I.A CRUZ

Figura 21. Lilllw d~

Tlnxcalll,

cruz.

vemo está

dedi

cada

a

escenas

d

e San

Miguel Arcángel, que derrora a

Sata

n

ás,

y

al

Jui

c

io Final. Lo

s

t

ec

ho

s

piramidal

es

d

e

l

as

posas terminan

e

n

c

ru

ces

que

sa

len

d

e

una

cor

ona imperial o

d

e

una tiara papa

l

(

figuras

19

y

20).

L

a

co

ron

a

)'

la

tiara

garanrizan

la

actividad

cs

piriru

al

y

la

prote

cc

ión

d

el Últ

imo

Empe-rador

U

n

iversal)' el

P

apa Angélico

en esros

"

l

os

día

s

po

s

tr

eros".

Más t

eSti

mon

i

o ofr

ece

el

prim

e

r obi

s

po d

e

México

,

Juan

de

Z

umárraga

,

qu

e

us

ó

lo

s

amw

Christi

e

n

s

u

gre

mial.

En una

ca

rr

a al capíru

l

o gene

r

a

l

fran-ci

sca

no

en

Toul

o

u

se,

fechada 1532,

di

ce:

"

En

mu

c

ho

s

lu

gares

ya

se

han

e

difi

-ca

do

iglesias)' o

r

atorios,

y

e

n

muchas

parr

es

la

s

"rmas

res

pl

en

di

enres

d

e

la

sa

ma

cruz

han

si

do

leva

nrada

s

y

adoradas

por l

os

indios.

"18

Se ven

tales

amlll

Christi

e

n

el

Lienzo

tlt

Tl

nxCflla,

un

documenro

qu

e

relata

la

aparición

mila-gr

o

s

a d

e

un

a c

ruz

a Ca

n

és

y

a los

caciq

u

es

lo

ca

l

es

(

figura

21).39

Y

este

h

ec

h

o,

a

su

vez,

es sin

duda

el

ori

gen

d

e

la

ca

pill

a

del

Gólgota de Tlaxcala

,

dond

e

38. Cer6nimo de ¡'vkndicta. Hiuori!1 ccclrJi(utim illllillllfl, edición dI' S. Chávc7. Ha)'hot,

México,

Mi

s

ion

es,

1945,

p.

637.

39. Lirl/w dr

7'lnxm/

ll

,

edición mcsímile

de

Mario

de

la Torre, texlO

de

Josefina Carda

Quimana y Carlos ManínC"1. Marín. M6ico, Smurfi\ Cartón y Papel, 1983 (Colección Cultu

(24)

~

pm.tb,lv

lmplr

.

f.r.

Cm qtto¡ll>f comifto. Crnbl

¡

Ü

UIlUblr.¡ll:-" Cttrttd tmpIIl\l ddl'"dUO.

I

Figura

22.

Cruz

injerta,

manusc

ri

to catalán,

Bibliorhcque

Nat

i

ona

l

e

La!.

8846, folio

14

7V.

Tomado

de

Nogue

r

a,

op.

rit.,

p.

88.

(25)

Fi

g

ura

24.

Id

eograma

tyndnmOJ,

cruz catalana,

Coleg

i

o

de

Daroca

,

sig

l

o

xv .

Tomado

d

e

Carda

(26)

JAIME lARA

Figura

25.

Ideograma

syndlsmo5,

reli

car

i

o

o mapamundi.

Tomado de

Esmcijer,

op.

cit.

tres

cruces

fueron erigidas anrigüamenre,

encIma

de

la

rodavía

eX

I

ste

nt

e

"cripta

del

Samo Sepulcro",4

0

En

Huejot"lingo,

las

cuatro

posas rodean

ulla

"cru

z

injerta" que

ha

s

id

o

reubicada en la plaza. L'\S posas muestran en

sus caras

los

16

firma

Christi

portados en manos de ángeles vo

l

antes,

'

jI lo que obviamcnre es una refere

n

cia

al

retorno

de la

cruz

y

Jos insrrumenros para los

Últimos

Días. La

"cruz

in-jerta" fue usada frecuenremenre en manuscriros medievales en lugar

de la del

Día

de Juicio

(figura

22)

,

o bien reprcsenró la

cruz

y el

serafín

que dio

a Sa

n

40. Véase

el

m:!p:! de TlaxcaJa reproducido en Diego Muño7. Camargo. DNcriprilJ/l d,!t,

cilldad y pr{)v;núa d,!n.s

Indias y dflmar Deillllo

pdrll

ti

bl/m

gobitrno

J

tllobltcilllimto

dtl/m.

edición facsímile del manuscritO de Glasgow, rstudio preliminar de René Acuña, México.

(27)

EL ESPEJO EN l.A CRUZ

3

1

Fi

g

ura

26.

T

ec.1.machalco,

"a

ira

r

de holocaustos".

Tomado de ¡111m

Gi'r!O/l.

Pilllor úldígn/il

del

siglo XVI,

p

. 55,

n

ú

m.

4.

Fran

c

i

sco s

u

s estig

ma

s (fig

ur

a 23)Y

(Yo

quisiera

sugerir

que una

ima

gen

se

m

e

j

ante coronaba

anti

gua

me me

la

seg

un

da posa

-no

re

s

t

e -

de

Ca

lpa

n.)

El

c

u

e

rpo

abreviado de

C

ri

sto

del ideograma

sJlIdesmos es

también

una

imag

e

n

apocalí

pti

ca.

R

ep

r

ese

nt

a

la

r

eco

l

ección o cosec

ha

de la humanidad

por

Crisro al

flnal del

tiempo

y

de!

es

pacio.

43

La

in

ves

t

igadora Elisa Carda

Barr

agán

r

ec

on

oc

i

ó

p

r

ecede

nt

es

d

e

l

as c

ru

ces

m

ex

i

canas

en

do

s

tablas

pima

-das

ca

tal

anas

del

s

i

g

lo

xv,«

pero

s

in

e

nt

e

nd

e

r

su sig

ni

flcación, ni darse

cuen-ta d

e

lo

s

band

ero

l

es

con

e! versíc

ul

o acerca de

la

Nueva Jerusalén:

Ego mm

Illpha e

t

omega,

"

Yo

s

o

y

el

alf.1

y

la omega

,

el

p

r

im

e

ro

y

e! último,

el

pri

n

cipio

42. Amoni Noguera,

El

pll1/fo(Tiuor rOlllri"ic

dI' II'J

Urrl'J girio/lllll'J, Barcdon:l, Edicions de Neu Ar! Thor, 1986, pp. 86-88, Y Esmeijer, op. cil .. p. 105.

4}·

Ibid

nll

.

pp. 97 Y

ss.

44. Elis.a Garci:l Barragán. ~Preccdenles de las cruct:s alriales dt: la Nueva Espalía". t:n

(28)

3

2

JAIME l.ARA

Fi

gura

27- C

ruz

an

ial

con

di

sco

de obsid

ia

na, Tajima

r

oa, Michoacán.

Tomada de Manuel To

u

ssai

lll

,

Arlt'

c%uial

('f/

Mtxico,

fig.

71.

yel

fin

" (fig

ura

24).45

El

syndesmoJ

medieval podía

apa

rec

er e

n

cruces

y

tam-b

i

é

n

en

mapamundi

, e

n

objetOs

litúrgico

s co

m

o

reli

carios

de

la

Veracruz, e

n

patenas

e

u

ca

sticas

y

e

n

a

i

rares portátiles

(fig

ura

25).,,6

Este

h

echo

me

sugiere que

l

a cruz. arrial refleja

orros suri

l

es

niveles de

sig-nificación que

la

relaciona

con

un

h

oloca

u

sro sobre

un a

l

tar. Ya mencioné

l

as

pumas

o

merlones

d

e

la peana

eSC:l

l

onada

que dan la

impre

s

i

ón

del

ahar

del

t

emplo

judío.

Tales ai

r

ares

ju

os es

t

án represelHados

en

M

éxico.

notabl

e-m

eme en

el

ciclo

del

Apo

ca

Hp

sis

de

Juan

Ge

r

son en

Tecamachalco

(fig

ura

26). Además,

l

as c

ru

ces

de Ar7.a

c

oalco

y

Villa de

G

lIadalllPe ll

eva

n

so

br

e

lo

s

b

r

azos un ornamemo

sacerdotal,

una

esto

la

, en vez

del

sudario (

fi

gura

17).~7

¿

Debemo

s eme

nd

er

l

a cruz arr

i

al, con s

u

peana

esca

l

o

n

ada

y

COn/Utl

tI/taris.

como

una

represenración

de

Cris

t

o. sacerdore

y

víctima, en

el

alta

r

a

rdi

e

nr

e

4S. Apocalipsis. 21.

46. Esmcijer.

op. cit.,

pp. 99 Y 106.

(29)

EL ESPEJO EN LA CRUZ

33

del Templo de Jerusalén?48 Hay tales sugerencias. El agustino fray Matías de

Escobar confirma que las cruces atriales fueron asociadas con la idea de un

holocausto y que se encendían fogatas cerca a su peana:

Así desde aquel feliz día [del bautizo de adultos], habían de quedar sepultados los

ídolos bajo el Terebinto del sacrosanto árbol de

la

Cruz .. Hecha esta exhortación

con

la

facilidad que Raquel

y

toda la familia de Jacob entregaban los idolillos

para que

el

ministro, como otro celoso Moisés, los consumiese en

el

brasero,

celebrando ellos gustosos ver quemar aquellos demonios,

y

estos fuegos eran las

luminarias que celebraban el día del bautism0

49

Finalmente, llegamos a los espejos en las cruces .. En algunas de ellas,

dis-cos especulares de obsidiana negra fueron incrustados en el crucero (figura

27).

¿Puede ser que los frailes desearan ilustrar literalmente las palabras de

San Pablo, "vemos ahora en un espejo

oscuramente?"

La obsidiana fue usada

junto a los ídolos precolombinos para representar

el

corazón o

el

espíritu.

Fue

el

principio vital del ídolo a cuyo corazón de obsidiana fueron

sacrifica-dos los corazones humanos de los holocaustos mexicas.

50

Además, el espejo

obsidiano, conocido también como

el

"espejo humeante", fue un símbolo

solar asociado con Tezcatlipoca, y podría intercambiarse con las estilizadas

gotas de sangre,

el

líquido vital de HuitzilopochtliY

48 Este tema es frecuente en

la

literatura y

el

arte medievales. Por ejemplo en la

Biblia

pauperum,

donde la cruz es comparada tanto con la leña del sacrificio de Isaac (Gen, 22) como con la leña de la viuda de Sarepta (1 Reyes, 17). Véase también Cana Ferguson O'Meara, "In the Hearth oE the Virginal Womb: The Iconography of the Holocaust in Late Medieval Art", en

Art Bulletin

(Nueva York), 1981, voL 63, núm 1, pp 7-88 Ni qué decir de las inumerables referencias a Cristo en

la

cruz como

el

cordero pascual inmolado.

49. Americana Thebadia: vita: patrum

de los religiosos hermitaño5 de NP San Agustín de la

provincia de

S

Nicholás Tolentino de Michoacán,

edición de Manuel de los Ángeles Castro, México, 1924 (primera de 1729), p. 85

50. Rafael García Granados, "Reminiscencias idolátricas en monumentos coloniales", en

Anales del Instituto de Inve.stigaciones Estéticas

(México), 1940, voL Il, núm. 5, pp. 54-55,

Y

Sebastián, Monterrosa y Terán,

op.

cit.,

pp 49 Y ss

Figure

Figura  1.  C ruz .. trial. Tzinnunnan,  Mic h oacán.  Foro:  Archivo  Fotográfico  Manuel Toussaim
Figura  3.  Cruz  :t lrial,  Acolm:tn,  es r :l do  de  M éxico .  Foto:  l/E .
Figura  4.  Cruz  mia l,  Angahua,  Michoacin.  Tom a d a  de Mariano  Momerrosa,  &#34;Cruces  dd  siglo  XVI&#34;,
Figura  5.  Cruz  mial ,  Hu ejolZi n go,
+7

Referencias

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