Dicotomías en la política exterior norteamericana tras los atentados del 11 de setiembre: ¿guerra contra el terrorismo o intervencionismo estatal para controlar los recursos naturales del planeta?

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III Congreso de Relaciones Internacionales / International Relations Conference

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D icot om ía s e n la polít ica e x t e r ior n or t e a m e r

i-ca n a t r a s los a t e n t a dos de l 1 1 de se t ie m br e :

¿Gu e r r a con t r a e l t e r r or ism o o in t e r ve n cion

ism o e st a t a l pa r a con t r ola r los r e cu r sos n a t u r a

-le s de l pla n e t a ?

Mariana Cóvolo ( Universidad del Congreso)

Tras los atentados del 11 de setiem bre de 2001 el discurso norteam eri-cano está focalizado hacia la guerra contra el narcotráfico y el terroris-m o, térterroris-m ino que ciertaterroris-m ente está terroris-m al definido o definido para beneficio de la superpotencia, su accionar es todo m enos hom ogéneo a la hora de hacer frente a la m ism a am enaza en distintas regiones del m undo.

El obj et ivo del present e paper es analizar las dicot om ías que present a dicha polít ica cont ra el t errorism o, cuando se t rat a de hacerle frent e a un m ism o flagelo en escenarios dist int os com o Medio Orient e y Am é-rica Lat ina.

Resulta claro que el 11/ 09 tuvo consecuencias sobre t odo en lo que respecta a la política contra el terrorism o que se em plearía, así se

pa-só de la “ Nueva Agenda” definida luego de la Guerra Fría que est aba

básicam ent e enfocada a las am enazas “ no m ilit ares” incluido el t

ráfi-co de drogas y el crim en organizado, a una “ Súper Nueva Agenda”

focalizada hacia el t errorism o cuya definición se art icula con el t ráfico de drogas y el crim en organizado t endient e a securit izar t odo t ipo de problem át ica y est o es, j ust am ent e, lo que le perm it e a EEUU inst alar bases m ilit ares en Panam á, Cuba, Colom bia y Brasil para así elim inar los focos considerados t erroristas y el narcotráfico.

La m ilit arización, que ya est aba bien inst alada en Lat inoam érica a fi-nes del siglo pasado, t om a una nueva form a que, lej os del discurso

de “ guerra cont ra el t errorism o” , pretende controlar las riquezas y

recursos nat urales al t iem po que le perm it e a EEUU infilt rarse en la zona. Así las regiones de m ayor im port ancia en Lat inoam érica son:

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Colom bia: porque representa claram ente un punto geopolítico estra-t égico respecestra-t o del Canal de Panam á y su cercanía con Venezuela principal product or de pet róleo del cont inent e am ericano. El hecho de que la guerrilla y las fuerzas param ilitares utilicen las fronteras de Perú, Brasil y Venezuela para descansar y volver a las arm as, y que los grupos param ilit ares obt engan los recursos para sustentarse del narcotráfico, le brinda la excusa perfecta a EEUU para que intervenga en el país.

Triple Front era: porque t iene recursos hídricos de gran im port ancia y por su posición geográfica que im plica una cercanía con la zona am a-zónica y salida al Atlántico. EEUU ej erce gran presión para que las front eras sean cont roladas y la im posibilidad de los gobiernos de Bra-sil, Paraguay y Argent ina de lograrlo, le confiere la excusa perfect a para inst alar bases m ilit ares en la región.

Cuba: est e caso, sin em bargo, es diferent e, ya que no const it uye pa-ra Washingt on una am enaza pot encial, la única pa-razón por la que se m ant ienen las host ilidades es por la com unidad cubana exiliada en EEUU y las personas con int ereses económ icos en cuba que const it u-yen una m asa elect oral im port ant e. Ante esto, EEUU debió redefinir

su polít ica hacia Cuba y para ello t ildó a la isla de “ encubridora del

t errorism o y t r áfico de drogas y violadora de DDHH”. Sin em bargo en

t érm inos reales, Washingt on no ha cam biado su polít ica respect o de Cuba sobre t odo por la incert idum bre que exist e respect o de una Cu-ba post - Fidel.

Cualquiera sea el caso, EEUU se verá beneficiado a la larga y podrá cum plir sus pret ensiones sin un m ayor despliegue de fuerzas m ilit a-res y de recursos.

Resulta claro, entonces, que si bien Washington prom ueve una lucha contra el terrorism o, ésta no lleva im plícit a el m ism o accionar que el ut ilizado con idént ico fin en I rak y Afganist án, léase “ guerra prevent

i-va e int ervención est at al direct a”, ent onces surge nuevam ent e el

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t errogant e de ¿Por qué, qué hace que en Am érica Lat ina no se proce-da de igual m anera? La respuest a la encuent ro en Saint Pierre quien observa que “ conflict os de dist int a nat uraleza se t ransform an en

gue-rra cont ra el t errorism o para alcanzar obj et ivos no t errorist as”.

De est a m anera m e perm it o concluir que el accionar nort eam ericano no es el m ism o porque a diferencia de Medio Orient e, los gobiernos Lat inoam ericanos acept an y consienten la definición de terrorism o y la polít ica ext erior para luchar contra él, prom ulgada por EEUU, a est o debe agregarse que Medio Orient e const it uye la m ayor fuent e de re-cursos energéticos disponibles en la act ualidad, recordem os que las 2/ 3 partes de las reservas de petróleo y gas se encuentran en esta región: Golfo Pérsico, Arabia Saudita, Em irat os Árabes, Kuwait , I rán e I rak, este hecho sum ado a la posición geográfica en el corazón del viej o m undo le perm iten a EEUU ej ercer presiones sobre Europa, Ru-sia, China y la I ndia. Tam bién encuentro im port ante destacar la inci-dencia que t iene la cult ura sobre la polít ica ext erior así, la unidad cul-t ural resulcul-t a posicul-t iva para la escul-t abilización de las alianzas, en escul-t e punt o los países Lat inoam ericanos pert enecen a la órbit a occident al y por lo t ant o com part en los m ism o rasgos cult urales que facilit an la tarea norteam ericana, no ocurre lo m ism o con los países árabes cuya cult ura islám ica y gobiernos de const ant e oposición a EEUU, le brin-dan la excusa perfecta para librar su batalla contra el terrorism o con el fin últ im o de “ inst aurar la dem ocracias” , según argum ent a EEUU, en los países árabes opresores. Lo ciert o es que desde el punt o de vist a de los recursos, que en definit iva es el fin últ im o de la polít ica ext erior nort eam ericana, siem pre serán preferibles aquellos est ados débiles o fracasados ya que est o le perm it irá inm iscuirse en sus asun-tos internos sin que esto sea visto de est a form a, de aquí que la al-t ernaal-t iva de un Esal-t ado dem ocráal-t ico no sólo no es creíble sino que tam poco es viable para los obj etivos norteam ericanos.

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