ARTE-
CIENCIA-CRITICA
Madera,
de
Vargas
Rosas
PRECIO:
40
CENTS.
SÜM
ARIO:
Nuestro
retorno.—
l.o
de
Mayo
EUGENIO
GONZÁLEZ
Consideraciones
sobre
nuestra
política
ALEJANDRO
ALVAREZ
El
problema
de Tacna
y
Arica
ÁNATOL
GORELIK
El
Estado
y
la
guerra
PABLO NERUDA
Una
poesía
POIL
DE
CAROTTE
Tratado
sobre la
rapidez
TOMAS
LAGO
El recuerdo
constante
RAÚL SILVA CASTRO
La emoción
vagabunda
FERNANDO
G.
OLDINI
"'Montaña
adentro"
WINETT
DE
ROKHA
La
pregunta rubia
JEAN EMAR
Fondo
y
forma
DE
L'ESPRIT NOUVEAU
Artes
decorativas:
Los
museos
l
WALTER FERNANDEZ
i
La
anquilostomiasis
JUAN GANDULFO
El
problema
sexual
y
la educación
LUBICZ-MILOSZ
El
puente
^
JUAN
PAPINI
El
espejo
encantado
de
la
vida
MtÍNTEIRO
LOBATO
Era
en
el
Paraíso
P£DRO
PRADO
Cánticos del verbo
¡
Notas
bibliográficas
y
literarias
2
CLARIDAD
Hace ya unos cuantos meses no revisamos
para
elpúblico
de "Claridad" los hechos cul minantes del mundo. Son muchos los que en es te compás de espera se hanproducido,
pero in dudablemente no tornaremos a pasar sobre ellos. En estaoportunidad
sólo resumiremos el panorama actual de las relaciones internacionales,
dejando para crónicas sucesivas ahondar en los detalles indispensables.La guerra de 1914
terminó,
según la letra de los tratados, en 1910. Pero nos encontramos aún, a mediados de1924,
abocados al mismo angustioso
problema: laliquidación
entre vence dores y vencidos. Perdida por las potencias aliadas toda esperanza de quepueblos
como Rusia, aliado,
peroenemigo luego
por'
obra ygracia
de la revolucióntriunfadora,
subvinieran a sus gastos bélicos encompañía
de-su
beligerante
Alemania,
se ha llegado a concentrar sobre ésta el odio post-güerrero, el más acre dé todos. Ya tuvimosocasión,
el año pasado, de dedicar-algúnespacio
al arduo asunto de las reparaciones y á la insólita actitud de violencia de Francia, tra ducida en sularga
ocupación militar del Ruhr.Hoy
podemos consignar un acontecimiento de importancia no menor: el informe de los exper tos sobre la capacidad de pago de Alemania.¿Habrá necesidad de decir que Francia re husa sistemáticamente aceptar
siquiera
en prin cipio la revisión del Tratado de Versalíes? Bl informe de losexpertos,
dado' a la publicidad hace sólo una semana (escribimos a mediados deAbril),
está basado sobre elcumplimiento
ri guroso de lasestipulaciones
de ese convenio, y parece que el Gobierno alemán no pretenderá tocar de nuevo -la cuestión de la validez de aquél. Lo que ha sucedido es que.Francia y Bél gica—los dos países "aliados" que mantienen por la nación vencida un rencor anacrónico e injusto a todas luces—han puestoen seria duda la
incapacidad,
proclamada porAlemania,
de proceder ai pago de susobligaciones
contrac tuales. Por eso sellegó
al compromiso defijar,
por una comisión internacional deexpertos,
lapotencia
económica yfinanciera
de Alemania y hasta las formas posibles que asumiría su pago por concepto de indemnización,guerrera.Sobre este asunto ahondaremos en ocasión venidera: tiene una actualidad que no se mar chita en el curso breve de un mes y una
impor
tanciatal,
que haceimposible
tratarlo sindéte-'
nlmiento. En tanto, permítasenos hacer un pe
queño
comentario en torno-a la muerte del máspoderoso
elemento humano de la posible resu rrección germana:Hugo
Stinnes.'
"La .circunstancia de la muerte, de Stinnes ha sido
doblemente dramática
para su país. De un ladopierde
la desventurada'naciónunr>'
de sus cerebros mascapacitados
para resolver los hondos problemas económicos'del presente. Leotro,
esta pérdida seprpduce
—extraña coinci dencia—en
las mismas horas en que lo» -..-xpér-tos
fijan
en suinforme
los términos de la an siada reconstrucción deE.uropa,
. que,digámoslo
una vezmás,
nopuede
pretenderse hacer sin la• ayuda primordial de Alemania. Stinnes-había
llegado
a poseer la mayor fortuna particular de su país y una de. las más grandes del.- mundo.Algún
día se reseñará como corresponde su ac tividadincansable,
su tesón obscuro y obstinado,
su irreductible sumisión altrabajo,
prendas todas muy características de la raza hebrea a que pertenecía. Así nació sufortuna
y así fué incrementándose en proporciones que espantan. Su talento financiero explica su éxito que lecolocó,
en estas horas caóticas de lapost-guerr'a
en situación -de ser elarbitro
financiero de su pueblo.¿Seguirán
sus herederos su políticare-constructora,
-comprendiendo como él cuál es ei interésp.rineipal
deAlemania?
La ruda
política
post-bélica de Francia ha cia las naciones vencidas ha sufrido un serio revés con la asunción del Gobiernoinglés
por los laboristas. MacDpnald
encarna, a la cabeza do. un fuerte núcleo de representaciónpopular,
una formaalgo
apagada de marxismoque, en todo caso, no parece podrá
plegarse
incondicio-nalmente al rencorfranco-belga.
El escritor inglés
BertrandRussell,
comentando este cambio de frente de- la política de supaís,
aludía a las dificultades que se presentarían a Francia para elcumplimiento
integral
de su programa en la cuestión de lasreparaciones,
y escribía a fines de Enero del año en curso: "Se ha hecho evi dente para todos los observadoresimparciales
que la
política
de M. Poincaré ha denaufragar
tarde o temprano al chocar contra las dificul tades financieras." Poco más tarde la realidad. confirmaba estapredicción,
enparte
al.menos. La baja ael franco hasta extremosprofunda
mente graves para la economíapública
fran cesa, colocó al Gobierno de Poincaré en el disparadero
de agobiar con nuevosimpuestos
a la nación, al mismo tiempo queimponía
reducir en muchos centenares de . millones el presupuesto
nacional,
a fin de hacer volver a los te nedores,de títulos franceses la confianza en sus valores. Franciapudo
salvar así ría crisis de su moneda, a la cual la habían arrastrado—según denuncias de.ella
rpisma-^las especulaciones
in teresadas de alemanes y de algunosingleses
empeñados
en doblegar su arrogante criterio de vencedora.Francia, sabedora de que no
puede
contar con el apoyo incondicional de Gran Bretaña pa ra laaplicación
de sus medidas internacionales, haprocedido
a fomentar alianzas que -hagan po sible elafianzamiento
de sus planes en Euro pa. A ello obedece, porejemplo,
la formación. de laPequeña
Entente, tratada entre Rumania,Checoeslovaquia
yYugoeslavia.
Todas estas na ciones tienenalgún
nexo depositiva
importan
cia que las haráproceder
de acuerdo durante algúntiempo,
por lo menos. En el caso deYugoeslavia
yChecoeslovaquia,
verbigratia,
es la unidad racial el lazo de unión, así como el odio al enemigo común: la dinastía de losHá'.bs-burgos,
que mantuvo ¿turante tanto' tiempobajo
ei cetro de unImperio -único,
en laheterogénea
Austria-Hungría,
a unos cuantos 'millones de es lavos. Las nombradas son. ralgunas
de las na ciones creadas por elTratado,:
déVersalíes,
¿y cómo es concebible que no .sientan hacia Fran-. ciaalguna
atracciónsentimental,
sabiendo que a ella le deben supersonalidad
depueblos
independientes
?'
Ei Gobierno del Sena
"hk
buscado en■el. centro de Europa una.base dé apoyp para unapolítica
que no cuenta.eón lossufragios
-deIn
glaterra
e Italia, al menos-'.gn.
la totalidad de. sus medidasinternacionales';;-':
Italia,
especial
mente, se encuentramjúy
distanciada,
de Fran cia por el interés excesivo-fqu'e
.ésta demuestra interviniendo en losasurptos'Vde
.lá'-'Péqueña
En tente. Pero Francia lo que más teme és la vuel ta de los Hohenzollerns yHabsburgos
al poder de susantiguas
naciones: Tospaíses
dé la.Pequeña
Entente sonresponsables
dé que upa in tentonamonárquica,
yasea'!e¡a*Alemania,
ya én lo que fuéImperio
austro-húngaro,
no tendría éxito alg'uno, aún sin -necesidad de la interven ción dépaíses
más occidentales. —•
■
No trataremos por
hoy
de Rusia: espera mos hacerloalgún
día.con mayor detenimiento. Eso síconsignaremos
la emociónprofunda
que' causó en elmundo
la muerte deLenin,
el gran creador de la nuevaRusia,
en los primeros días de este año.Frente a un hombre que muere, se acallan
generalmente
lasdisputas
que su obra devivo,
su actuación nos suscitara. La muerte de Le nin produjo én todo el mundo un sentimiento en que se. hacía visiblealgo
del inmenso poder queadquirió
su labor entre todos los que de sean hacer—unosen un
molde,
otros en otro— una nueva humanidad. Muchos hombres, que de todotenían,
menos, desovietistas,
dijeron
consencillez
conmovedora: "Era un talento poderosísimo,
una férreavoluntad,
unaespecie
deapóstol
o iluminado que creíaciegamente
en su misiónejemplar."
Y eso fuéLenin,
en efecto.Los,
anarquistas
mismos, que conjustificada
acritud
lo combatieron por supolítica estrecha,
partidista y dictatorial—tanpropia
de los mol desrígidos
y anticuados de lfi filosofía I narxis-ta—no han sido
ajenos
a aceptar lagrandeza
de esafigura
que, por una extraña y curiosa para doja, se convirtió, dueño yadel. poder,
en el másimplacable
perseguidor
de los elementos que con mayor entusiasmo y actividad contribu--yeron a hacer la revolución.Algún
día sejuzgarán
los errores y acier tos de su obra, y entonces la historia leasigna
rá el papel que realmente le corresponde.Nadie
podrá
negarle dedicación a suobra,
absolutodesprendimiento
de .su'
personalidad entera en favor de sú causa. Puede parecer errada su doctrina y perniciosísima su manera de ponerla .en práctica. Pero nadie
podrá,
sin falsíainteresada,
acusarle de proceder con do blez de animo,en la obra de alzar un nuevo mo delo de vida e.nla.
estepa,
una. norma que conquistara
el mundo. Fué un reformador que se dio entero a sutarea,
convencido de laegregia
bondad de suevangelio.
',-'
.'
ESPECTADOR.
Universal e intensísima es la reacción del
poderío
gubernamental contra elespíritu
d avance que caracteriza a las actuales'rtenden
cias renovadoras.'
'
El institucionismo consagrado
afila
=u=¡ zarpas felinas y acomete fiero contra loshom
bres e institutos que amenguan, lasbases
de su vetusta conformación.--La
irrespetuosídad
,colectiva hacia los va lores que exhibe comoúnicos,
puros, y para W cuales
exige
cristianasumisión,
le ha'tornado
irascible yduro.,
en su propósito de crear el unánime acatamiento. 'Las fuerzas conservadoras de la presente es tructura
social,
se revuelven en unalucha
en"
carnizada paraprolongar
laexistencia
de un cuerpoesmirriado,
económica '.
y
moralmente
considerado;
que. exhibe hondos resquiciospre cursores de una
disgregación
cercana.. Todo elcomplejo
funcionamiento de una secular- ysiem pre perfeccionada máquina
opresiva,
delata
lainquietud
profunda y elsalvaje
enceguécinilen
to que domina a la casta gobernante.Hay
en ello la conciencia nítida y plena de que sejuegan-
ei destino .del mundo que domi nan y de cuyosjugos
vitalesusufructúan.
'
Tie"
nen lacerteza,
bien delineada porcierto,
de que viven una horadecisiva,
trascendental
'para
su condición dedirigentes
falaces yávidos
usur padores.Esta acometida
fiera,
es el procesológico
fatal,
-de loviejo
que pugna porconservar°sus
. posicionesinveteradas,
ante elimpulso
de lo juvenil que reclama eselugar
'estérilmente
o'rn pado.La montaña
gigantesca
deintereses
matenales,
de erróneos conceptosmorales,
son las raíces que mantienen
adherido,
violentamente
conectado,
aldecrépito
árbol social sobre el campo donde expansionan ya lasvírgenes
sa-La lucha
adquiere,
minuto tras minuto.'ca racteresunánimemente trágicos
a travésdé
to •das las. latitudes. Una ensu-esencia y, objeti ■ va, cobra
peculiaridades
externasdiversas
v"
sanguinarias de pueblo apueblo,
de regióna
región. ■ ■:
A pesar de cuánto
interesadamente
se ocul ta se veda a la conciencia .de lahuriianidad
el cablevibra,
trayendo
de cada confínterráqueo
detalles espeluznantes que marcan el curso ás-eensional de esta reaccióninfamante.
Masacres
horrorosas,,
hombres
de altivez moral que van serenos al destierrolejano,
condenas monstruo sas,que emparedan a seresdignos
por toda la vida, censurasneronianas,,
destrucción
y van dalismo sobre las almas y las cosas.La espada
preside,
aureolada, de tétrico orgullo,
la marcha de lospueblos;
ella dictamina,inapelable
y bestial; establece normas;dispone
"de todo;limita,
extorsiona yahoga
cuanto' no sea grato a supoderío
nefando.Ninguna
fuerza parece lo suficientementepoderosa
para romper Sus decisiones esclavi zantes, para anular las influencias que ejercl-.tá Sobre las colectividades. Supotencia-
acrece, se
agiganta,
al diapasón de susinquisitoria
les pisotones en el campo sagrado de las hu manasaspiraciones
de libertad.Todas lasvoces .que
¡poblaran
otrora lós.ám-bitos resonantes del mundo con elpregón
de ún continuo alerta; todas las conciencias libresqué
irradiabanhaces
-de esperanza y de fe en la con quista dé un porvenir humano; todos los bra-.zos que manaban sangre en lápróvida
tarea de'
abrir caminos de ascensión hacia planos de luz y bondad;
todos,
todos,
parecenhoy
estar mu dos,ensombrecidos,
'yertos para todo santo afán
redentor,
clavados en la cruz de. la ina nidad y el estupor, como si una violenta mor daza mantuviese opresos sus ímpetus salvado res.Lo doloroso estriba en la
conformidad,
en el aberrante apego queempiezan
a sentir las masas hacia las nuevas formas de tiranía que se han adueñado delos pueblos.
He ahí la perspectiva negra,
llena.de
macabras
deducciones,
abierta 'a. las miradas anhe lantes de quienes escrutan elporvenir.
Esta
adaptación
insensible,
es elpunto
departida
para la iniciación de unaépoca
dolo-rosa,sombría,
llena denegaciones,
cobardías. retrogradación infame a etapasabyectas,
Este-rilizamiento total de lasenergías
enormes, cris talizadas en corrientes de esperanza yoptimis
mo aportadas por generaciones deespíritus
videntes.Contra este achatamiento de las
colectivi
dadesbajo
el peso enorme de las nuevas tiranías,
debe levantarse un.hondo yexacerbado
repudio hacia el imperio de la reacción.Debe manifestarse
vigoroso
elmovimiento
de .oposición.Por
la vid-a de los. altosprinci
-pios morales de libre crítica y combate a los
regímenes
oprobiosos
de autoridad, el hombre necesita resolver una decisiva actitud.Precisar
remover, en las entrañas mismas delpueblo,
laanimosidad
combativa para-, lareconquista
del terreno-perdido;
tornar de un trágicocolorido
el espectáculo de un mañana triunfante para la bestiamilitarista;
crear la conciencia de la hondagravedad que entraña la horapresente.
'
Se
producirá,
sinduda,
estamanifestación
elocuente del hombre viviendo al calor de anhe los liberadores. Lahistoria,
no es sino una su cesiónjamás
cortada de estos hechos. Pa sos inciertos ytemporales
de retroceso y avan cesincontenibles
hacia nuevasposiciones
de progreso,optimismo,
irradiaciónaugusta
del hombreperfecto
delporvenir.
VÍCTOR
YAÑEZ.
CLAEIDAD
3
Cada vez que se reiniciaesta
publicación,
in-'
'unitariamente,
nuestro recuerdo desanda los'°l0£1
y torna a la época de su nacimiento, iQué
m-óxima
yqué
lejana está esa fecha!El
país
estaba convulsionado. La elección«residencial
preocupaba
no sólo a lospolíticos
.-L
profesión
sino a todos los chilenos. Laartis-to'cracia,
para sobreponerse una vez más al pueblo;
recurría
a los medios más decisivos;encar-elába
agitadores,
clausuraba salones obreros,¿espedazaba
imprentas,
saqueaba
un•
Club de
Estudiantes
y arruinaba al"país,
ejecutando
unamovilización
militar que no seapoyaba
más que en rabonespolíticas.
■■
Quería
la aristocraciaseguir gobernando
conexclusión
absoluta de elementos de otras clases.
Én
cambio, elpueblo
luchaba porquesus
hombres
fuesen admitidos en la administraciónpública.
A pesar de la tiranía intensa y extensa que entonces
imperaba,
seimpusieron
laspeticiones
populares,
y la aristocracia que había dominadodurante
un siglo,pasó
asegundo
término.CLARIDAD
nació como órgano..de
los des-.contentos
. _,La
juventud,
siempre
expuesta
ál entusiasmo, estaba
pendiente
de Rusia trastornada ente ramente por su maravillosoexperimento
revolucionario.
CLARIDADcompartía
el entusiasmodéla
juventud
yexparcía
las ideasavanzadas. ,Después
ese núcleo dejóvenes,
perdido
el entusiasmo, seincorporó
al rebañopasivo
ygris
de la masa indiferente. CLARIDAD adoptó una actitud,de
mayorindependencia.
Desde suposición
juzgó
los acontecimientos sin sumarse hellos. Tal vez su punto de vista fué excesiva mentenegativo.
Hoy, sin abandonar
ninguna
de sus ideas fundamentales,pretende
realizar una labor de mayor beneficio cultural.Quiere
quejunto
al poema, al cuento y al artículo deactualidad,
va yanestudios,
comentarios y noticias que traduz can.todas lasinquietudes
del mundo.. CLARIDAD
desea,
pues, ser elórgano
de todos los quequieran
incrementar la cultura. Nombrarácorresponsales
en los diversospaíses
sudamericanos que, ai mismotiempo
de informar sobre las cuestiones .másimportan
tes,
cooperen a la mutuacomprensión
de estospueblos. '
Esta labor que. viene a transformar un poco sü carácter
habitual,
la'obliga
a aparecer sólo una vez al mes. Sinembargo,
si elpúblico
res ponde, a los propósitos de susredactores, podría
salirquincenalmente.
El presente número hablará por
-nos:otros.
II
r-~
Un soflo día en el
año,
el l.ode
.Mayo,
muchosobreros,
oyendo
la
vozde
losagitado
res, recuerdan su -calidad de hombres. En el resto delaño,
estepensamiento
nofué
a ellos. Perohoy,
sí.Abandonarán
sutrabajo
e irán por las calles entropel
negro,gritando,
gri
tando lo queoigan
:gritar
a losdemás:
cualquier
cosa.¡Pero ¡su
dolor,
ese dolorangustioso
de todos losdías,
tapado
con vino yborrachera,
noaparecerá
en susexclamaciones
.Terminado el
desfile,
retornarán
a losconventillos,
con elaspecto
de animales tristes,
cansados degritar.
'Reanudarán
al otro día sutrabajo,
olvidando
-de nuevo sucondi
ción dehombres,
hasta que la vozagitadora
venga, de nuevo a.recordárselo.
Alguno
llevará en sucorazón,
comoalgo
querompió
lamonotonía
de su mudezespi
ritual,
una verdadsencilla,
escapada
dé
loslabios
dealgún
profeta
rojo.
Germinará.,
en su vida y le haráreflexionar
. Perocuando
reflexione,
ya, noformará
parte
delpueblo.
Será
un hombre'libre
enformación.
AYO
ni
¡.Honrbre
libre!
iPor tí elexaltado
revolucionario
rompió
sus uñashaciendo
barrica
das y elsabio
gastó
susojos buscando
en los libros laverdad
de lavida
humana.Ño
estás entre lasfilap
dell¡pueblo
nientre los idólatras del
trapo
rojo
o deltrapo
tricolor.
Flotas sobre todo eso, con tu gran alona pura, libre demezquindades,
libre delsectarismo
conservador
orevolucionario,
libre
de lasensualidad
de los falsosprofetas.
No es este día tu
día.
Hoy
es el día de losesclavos.
ÍNo es'ni
siquiera
-el día del pueblo
libre,
porque e'lpueblo
no tienelibertad
niconciencia
de ella.Los -hombres lo
llevan,
los¡honubres
lotraen. Cada uno tiene su discurso para atraer lo. Nadie le enseña a ser libre. Todos
quie
renencadenar
la
bestia
ytenerla
.a su
dis
posición
paradistintos
fines._¡.Sé
patriota,
pueblo!—
gritan
algunos.
¡Pueblo,
sésocialista!
—claman
otros.Pero
nadie
ledice:.
■ —
¡Pueblo,
sé
libre!
, .. ._ ■¡ONSIDERACIONES'
SÍRE
"
NUESTRA
POLÍTICA
Dijo
bien
el quedijo:
"No
hevisto
pueblos
libras;
hevisto
hombrea
libres".
Y es que, en
realidad,
¡delpueblo
solamente
parece existir elconcepto-
Esto,
en cuanto aespíritu
; en cuanto amateria,
elPueblo
existe.
Lo
que -elpolítico ¡burgués
11a-m-a
"¡pueblo
soberano",
el socialista"pueblo
consciente
de susderechos"
y élfraile
"pue
blo
creyentey
sumiso",
es una masainforme,
bestia
de
muchascabezas,
instintiva
ybrutal,
Que
tiene
en susgargantas
voces de respues ta para todaslas voces que llaiman. El pue blo nunca obra
en
conjunto
ni pordecisión
Propia.
Carece
deinteligencia.
Lapalabra
azuzadora
de loshonubres,
'restallan-do
como uulátigo
sobre sus lomos de
monstruo,
es loúnico
que loimjpulsa
. Y en el instante en que
se
mueve,
sirve,
como elba,rro
en manosdel
alfarero,
para hacer de él lo que seQuiera:
unflorero
o una salivadera.Irá ¡donde
le lleven. Tanto a "anatrinche
ra como a una-barricada,
a untemsplo
como a .unmitin.
Hoy,
posiblemente,
irá
al
mitin.;
A
MANERA
DEPREÁMBULO
En el África hay
enfermedades
autóctonas que son sucias eirremediables;
entre nosotros su equivalente es la-po.ítica.
La¡política
puaue, en nuestropaís,
hacerlo todo, menos lo. bueno v lo justo;puede
transformar a unagiotista
en hombre honrado,prestigiándolo
con situaciones ,deresponsabilidad;
pueue darpatente
deeolito
y talentoso a cualquier
hospiciano
conapellido
de abolengo;puede
realizar, sin asombro de na die, inauditastrasmutaciones
de valores —per
sonales y
corporativos
—, de
.principios
y de in tereses, sobre todo de intereses, lili telón de fon do del juegopolítico
lo formangeneralizaciones
románticas; enlas cuales, elpolítico,
por supues to no cree, o cree poco. La soberaníarepubli
cana delpueblo,
la libertad -democrática, laigual
dadjusticiera,
son, sin duda alguna, conceptos hermosos; ¡pero, ¡hasta hoy, entrenosotros,
me
ros conceptos, mieras
palacras
de efecto. Kn resumen humo, nada. Y el verdadero
pueblo,
elSimiente
montón de harapos y rebeldíasemme-ia
ya acomprender
que todo lo que le cantan para las eleccioneseá
mentira, que no hay de mocracia, que no,hay libertad, que no hay na da Elprivilegio
colonial, la absurda e untante.desigualdad
ante la vida y ante la ley subsis ten a pesar de los declamatoriospostulados
dela
Constitución,
a pesar .delpredominio
de las ideas-liberales, a pesar del ¡tiempo -que tantas co sas .¡mutiles y niaras se lleva. í'Ufiso sería ayer —nos dieeiii algunos, —
; ahora las cosas (van a cambiar. La
oligarquía
clerical ha muerto; tipueblo
se ha impuesto por fin y va -a, reinar . Veamos, someramente, lo que hapasa-do.
LA
OLIGARQUÍA
Y ELARRIBISMO
Es motivo de admiración, para todo turista que nos visite, la
estabilidad
de nuestra* insti tucionespúblicas.
Deella,
deducen, que nues tras instituciones son excelentes, y que nuescro pueblo es undechado
de virtudesrepublica
nas La causa de nuestraapacible
vidapoliac-.a
debe buscarse, sin embargo, en otra parte: enlá
persistencia
de unaoligarquía
activa y en lapasividad
fatalista delpueblo.
La Primera, sacudió el
tutélale
español
organizó
el Estado y logobernó
sininterrupción
-desde0'Higgi(v5,
el soldado de.laIndependencia,
hasta Suntuentes, el hacendado sinescrúpulos.
Los movimientos civiles que a veces —muy pocas —
han.
sacudido nuestra historia, fueron
-disputas
de ban derías ambiciosas dentro .de la misma casia oli-¡ráraulca Civiles y militares1-uoharon.
sordamente
en unprincipio,
aquí,
como en todala Americaemancipada,
por adueñarse del-pode*-.
Triunfó
Portales; y elpartido
pelucón,.
es tableció en 1833 unaConstitución
definitiva, empapada
en suespíritu
autoritario. ^ Afirmaba Víctor Hugo que ana ley 3» .un arma. Y un arma no vale por sí misma, sino por la mano que laesgrime.
En manos -delf
fu tidoConservador
laConstitución
del33,
fué un arma derepresión
violentaesgrimida
contra iospipiólos
queexigían
mayor lealtad a los principios
libertarios .de la Revolución. La juven tud ilustrada, los Quijosespirituales
deQuine*
y de Michelet,agitaron
la.opinión
contra el Gobierno Se
esparcieron
ampliamente
las verda deras ideas liberales, ycomenzó
aapuntar
-enalgunos
espíritus
la utopía social. Pero- el pue blo no estabapreparado
aún paracomprender
laprédica
de tribunos ardientes como Bilbao, .el agitador Se movía sólo la espuma brillante de la sociedad; lamultitud,
la nación,permanecía
en su
quietismo
tradicional. La crisis interna de laoligarquía
dominante, el recelo de las faccio nes y de lospartidos,
se intensificó en 1891. El "cesarismodemocrático"
de Balmaceda la ame nazaba en susideas,
desconociendo
el valor desu
supremacía,
y en susintereses,
perturbando
las
comb.naciones
de la bancocracia. . "nica -voiución crimiimi hechapoi^
^£2rU£lloy
a^
Kepútltca,\n¿rquiz.ó
tasunan-ZaS'
¿rpueb^^por s^t-te,
siguió
a uno u otro bandoe"n
caUdJd
de comparsa, sin entender bien riP nué se trataba. Nocomprendía
las sutilesar-guc?as
.delparlamentarismo.
Para 61, laRevolu
ción fué el desorden, la violencia
demagógica,
elír'„
"dlsenireno
de los instintos- Mientras laoügiqu^
seperpetuaba
en el Gobierno, el Vue-bio de las oiudaues seperfeccionaba
y se adoc trinaba La miseria, las crisis industriales, abríanacn camino a las
'ideoiogías
socialistas. Comen zó así esa confusagerminación
,de la concien£ia
Copular
que alcanzó
Suintensidad
máximaen tas
postrimeras
de laadministración
«anuientes
Era un movimiento de finalidades contusas
Las
meas más
autonómicas,
los programas masdi-vei^B
Tos
mtereses mas contracuctorms convergían
a él, ycooperaban
a su«P^^*^
™_
filo
-de los conceptos vagos y de la retórica es tridente de los comicios, seprecisaban
objetivos:aoSn
de laoligarquía,
democratización
de las instituciones, justicia social.Los anhelos informes de la multitud nece sitaban un hombre que los concretara; las Pasio nes del.
pueblo
necesitabanun tribuno que les
Siera
orientación. Ese hombrey,
ese tribuno lúe don ArturoAlessandri.
Desde ¡quecomenzó
su candidatura fué combatida acerbamente poi los partidosconservadores,
¡por lo que el, en. sus arengas cotidianas llamaba: "Canalla dorada .acompañándolo,
estaban todos los elemento» nuevos úe Chile. Su triunfo no fué el triunfo de la Alianza Liberal, sino, el triunfo de la voluntad popular; llegó
a la Moneda no por la tuerzalegal de los escrutinios, sino por la.tuerza impo sitiva de las muchedumbres. La oligarquía con servadora, en tanto,
aprestaba
sus uelensas- Sso habiendopodido
triunfar en los comicios se preparó
a obstruir desde el Senado. Lasenergías
renovadoras ¡que seesperaban
del ¡Presidente, ,iose manifestaron. Sólo en el ultimo tiempo, cuan
do un amenazante
desprestigio
empezaba a cu brir la actual Administración, el señor Alessan dri. recobró sus bríosjacobinos
de candidato.Y ¿para
qué?
Para que- en las elecciones triunfara lá Alianza Liberal. El Presidente cree que con unamayoría homogénea
en ambas Cá maraspodrá
realizar los diversos puntos de su programa. Ya* lo tiene, —y abrumadora—. Los
partidos
oiigáiiqu..cos
y clericales Ihan sido revolcados,
deshechos, y al parecer, para siem pre'
jamás.
Los que¡gobernaban
a Chile con criterio decapataces
o -de sacristanes, los aris tócratas roídos de¡po.dredum¡bre
y de catolicis mo que se creían .dueños del Estado. Todo eso está 'bien, muy bien. Hay quelimpiar
la República
de cómicos morales, .de frailes, de lati fundistas, deagiotistas.
. Pero los que suben aho ra los novísimos redentores del pueblo, ¿no se rán como el lobo de lafábula, aquel
que se cu bría con unapiel
de oveja? Nuestros temores crecen alcontemplar
la nuevamayoría
parla
mentaria: ¡masa amarla, üm-al aliente, hacina miento de mediocridades y de inmoralidades. Érente a ella, decimos, tenemos ¡que decir:
¡No!
Estos tampoco (harán nada. Son como losotros,
cotizables,mezquinos.
Los otrosrepresentaban
su
apellido;
éstosrepresentan
suambición;
.aquellos
eran elconservantismo;
éstos son el'arrivismo.
Elpueblo
no entra paranad¡a_
en suscálculos;
hay queaprovechar
los tresaños,
llenarse labolsa,
colocar a losamigros. Después,
aunque venga eldiluvio,
no importa.4
-' '_ _
ÓLAB1DÁD.
Eís obra
lenta,
d@
¡generaciones.
Y se. realiaa en la escuela, en la casa, en■el
trabajo.
Los polí ticos cambian lasfórmulas,
el aparatoexterior,
lo que es
adventicio
ydecorativo;
la transfor mación de espíritu de una sociedad —cambio de
costumbres,
renovación deconceptos
fun-Las informaciones de
Washington
nos dicenque está cercano el desenlace de la polémica entre Chile y el
Perú,
trabada hace ya tantosaños
sobre la posesión de Tacna y Arica. El pue-.-blo chileno—
y suponemos que también el perua
no—
se siente cansado de esta
larga comedia,
ycon entera razón. La enemistad de los dos países
es más ¡ficticia que
real,
o másbien,
si ellaexiste,
estárestringida
a las esferasoficiales,
encargadas en unoy otro territorios-de mantener el falso
fuego
sacro de unpatriotismo
fácil que.se haempleado siempre
sólo como untópico
oratorioy como
palanca
política.
La masa no cree quesea vital para Chile la
posesión
de unos terrenosestériles que, si han
producido algo,
ha sido sinsabores,
desazones y alarmas. Si se conserva ono Tacna y Arica para nuestro
país,
es un problema que no
despierta
en nuestra gente otraexclamación que su. filosófico
"¡qué
más da!"¿Cómo
ha sidoposible,
entonces,
tantama-'
jadería
patriotera en torno a esteproblema,
tantas insistencia e m-tra-nsigen'cia? Ya lo -hemos dicho: el asunto de Tacna y
Arica,
aquí
comoallá,
ha sido una manoseada armapolítica
y seexplica
su mantenimiento en estado deinsolu-ción porque
ningún
genuino representante popular ha tenido jamás
participación
directiva enJas
negociaciones
ocurridas entré ambospaíses.
Examinemos conalgún
detenimiento ambos hechos.
'
* v. "
■
No
haremos,
naturalmente,
ninguna
disqui-sición sobre el alma versátil e
injusta
de lasmuchedumbres,
'
ya. disecada por el
pedantísimo
Le.Bon. Ya sabemos todos Ique a los pueblosse les
engaña-
—como a los niños—
con una ban
dera,
unamúsica,
unas cuantaspalabras
interesadas y banales. La retórica de los propagandis
tas es clásica en este
sentido!
En Chile dominauna
sobriedad
grande para expresarse,pero en ese terreno esta virtud se
pierde
en un océano devulgaridades
declamatorias que dan asco.Otro tanto ocurre, obvio es
decirlo,
en el Perú.La
capacidad
política delproblema
ha quedado demostrada en las recientes elecciones ge
nerales. El candidato liberal a
diputado
por Santiago,
Ernesto BarrosJarpa, impuesto
dolosa mente en-el seno de suAsamblea,
llegó a las urnas
cobijado
en el mérito de serabogado
de Chile ante el arbitroyanqui.
No seesperó
elfallo de éste
"para
proclamar
si la defensa déaquél había
bastado
a asegurar el posible triunfode la causa. Y a más de
la
intervenciónguber
nativa én su
favor,
descaradísima,
se valió sucandidatura del hecho indicado que—
repetimos—■ no.se sabe aún si- será o no un mérito para su
actuación internacional.
Veamos también
algo
de lo que sucede enel Perú.
¿Qué
esLeguía,
sino un tiranuelo de lomás
vulgar?
Sinembargo,
cuenta con una granopinión
que lesigue,
le admira y le defenderáseguramente de todo intento
dirigido
contra sugobierno
de facto. El pueblo no estáconél,
peroen
ninguna
parte faltanpatriotas
—mejor sería
deqir
patrioteros—.que a un hombre así le creen salvador.de su país,y campeón de sus glorias y
de sü
"prestigio.
El reivindicacionismo peruano,llorón y
alharaquiento,
obtiene yobtendrá,'
míen-tras las dificultades
persistan,
lossufragios
deciertas multitudes.
Lá.posición de los dos
países
es distinta:uno.esel
vencedor,
el otro es el vencido. El unopide
-satisfacciones;
elotro,
al cabo de mucho tiempo, accede enprincipio
a discutir sus títulos, tantasvecesreputados injustamente como de-linitivos. Pero ios fenómenos que acaecen en uno
y otro
países
son, en esencia, los mismos. Ladificultad internacional rebota en ia política in
terna dt, Chile y del Perú en tan alto
grado,
quehoy,
más que ser ésta una consecuencia de aquélla, es acaso la
"justificación"
de una actitud deodio
recíproco
de dospueblos
que no tienen porqué
odiarse. Si.este no es el motivo de muchasdamentales,
purificación
de.
sentimientos .— > corresponde
a laescuela,
a la cultora. Poco a po co, van aumentando los hombreslibres,
sanos y fuertes. Un día seránmayoría,
y entonces...EUGENIO GONZÁLEZ.
DE
LA
HORA
QUE
RUEDA
ALGO MAS SOBRE UNA3VÍUNO.—
EL PROBLEMA DE TACNA Y
Tacna
y
Arica
y
el
militarismo chileno
i
TACNA Y ARICA
:I
militarismo chileno
actuaciones públicas de
gobernantes
de allá yde
acá,
al menos aparece como ta'. ¿Habrá otro,acaso, oculto en los entretelones del
tinglado
delas relaciones internacionales?
* ' ' \
El
problema
se acerca ya,felizmente,
a su fin. Perohay
una solución de él que no resolvería en realidad
nada,
hay una solución que noes tal solución. Nos referimos a que el arbitro
declare procedente el
plebiscito.
Chile—es
d'ec'ir,
el Gobierno
chileno,
—no
podrá
hacer en estaeventualidad otra cosa que
dejar
elproblema
ensu situación actual, .en el penoso statu quo de
tantos años. El plebiscito no puede ser afronta
do por el Gobierno chileno sino en determinadas
circunstancias que aún no se han producido.
¿Qué
probabilidad de triunfo tendría Chile en tinreferendum
popular
que no fuese controlado porsu fuerza armada, es
decir,
presionado por ella?Creer lo contrario sería creer en la buena fe de
un .gobierno que ha demostrado no
tenerla,
aligual
de todos.Para el Gobierno chileno la
posesión
deTacna y Arica es cuestión de orgullo, de
tozudez,
de ese espíritureflejado
en los versos tan conocidos:
Procure siempre acertarla el honrado y
principal,
pero si la acierta mal, defenderla y no enmendarla.En
".defenderla
y no enimerindai-la" . hemospasado cerca de cuarenta
años,
negando sistemá ticamente al Perú la satisfacción quepide
conjusticia.
Así como por el mismo proceso se mantiene a Bolivia. ahogada entre sus
cumbres,
sinsalida propia al mar, empobrecida por su
suje
ción a las naciones que la rodean.
¿Qué importa
que íntimamente los
gobernantes
chilenos se hayan sentido convencidos de la
neocisi'-dad
de sermenos crueles con los vencidos de una guerra
.que seharía muy bien en olvidar totalmente?
Hay
que sostenerse:
hay 'que
"d.efe:iiler.a y no tn-mendarla".. .La
política
chilena en Américaprecisa
unaseria
rectificación,
un cambio .le rumbos dc-iini-tivo. Es ya insostenible nuestra situación deperdonavidas
internacional. No debe correr ya. elmilitarismo feroz de que se acusa a Chile en el
'
mundo entero con tanta razón. Es
degradante
pai-a
nosotros
que, mientras en elUruguay
el. pueblo entero se rebela contraun proyecto
guber
nativo de servicio militarobligatorio,
soportemossin ¡protesta
alguna
unaley
militar de inicua dureza, con todas las
consecuencias desgraciadas
quepara el exterior presupone el espectáculo de nuestra.,militarización. Y ya se sabe que el único
motivo que hasta ahora tiene Chile para man
tener su,
ingente,
presupuesto de guerra, es elconflicto con el Perú.
Para romper esta cadena de causas y efec
tos—
-más bien círculo vicioso—
no creemos que
sea bastante la fuerza de unos cuantos gober
nantes, por muy bien
dispuestos
que estén.(Y
seguramente no lo
están;
hay
que "defenderlay no
enmendarla".)
Si elpueblo
todo no hace presente que es su voluntadinequívoca
vivir enpaz, dedicarse al
trabajo,
hacer lo posible porusufructuar con más provecho que hasta ahora
de los. dones naturales del
país,
olvidarviejas
rencillas y
orgullos
tontos, no sehará,
decierto,
nada. Mantendremos no más nuestro talante in
ternacional de matones y concitaremos
sobre
nosotros el odio—ahora sí
justo
—y ¡a sospecha de los pueblos de America. Y
acaso
algún día se nos llame a responder, ante el tribunal dela
historia,
de la paz turbada por nuestra arrogancia, incompatible
con la verdadera fuerza dequé
alardeamos.ALEJANDRO
ALVAREZ
G."""
Es
posible
que. en Chile no nosexpliquemos
bien a Unamuno. Y es queUnamuno,
por sobre sus bizarrías doctorales y sus estridencias de ate neísta es un hombre y un escritor en la más noble plenitud de estos vocablos.Aquí
donde decir la verdad es sinónimo de no saber vivir tiene quesorprender
laintegridad
moral del ingenioso
hidalgo vizcaíno que arremete, pluma en mano,"contra
esto yaquello".
Nuestros escrito res ¡hasta se "deben reir de su actitud antela época y su
medio,
!lo 'que, por cierto, noimpide
quepubliquen
manifiestos de protesta por sudes tierro y hagan íi-oicesita-s valetudinarias en los grandes rotativos. Los literatos nuestros son así:peregrinos,
sumisos,
ajenos
a todo verda dero idealismo dinámico. Viventodavía,
lospo-Drecitos,
encastillados en >la famosa torre demarfil,
sinfijarse
en las telarañas que la cubren,
ni en las grietas -que vanabriendo
en ella las crecientesinquietudes
de lahumanidad.
Además,
estos literatos nuestros son cobar des.Así,
duramente, como suena. ¿Cuál de entre todos los quepodían
esgrimir la fuerza de unprestigio,
-cuál de los "maestros" alzó su voz condenatoria en1920,
cuando una tiranía tan burda como la de Primo deRivera,
pisoteó
en nuestra tierra lias libertadesdemocráticas,
sa queóbibliotecas,
incendióhogares,
violó
muje
res y.coronó sus desmanes reaccionarioscon la muerte de
Domingo
Gómez,
poeta
yhombre
li bre? Está fresco aún el recuerdo:ninguno,
para vergüenzanuestra, ninguno.
Sinembargo,
el-ca so era elmismo;
sólo que entonces la tiranía estaba en casa ypodía herir,
y ahora seejerce'
al otro lado del mar... En aquellos días, Una muno, a quien sólo ell aspecto humanó del asun to podíainteresar,
protestó desde allá. Nuestros universitarios deben conservar todavía en su me moriaagradecida,
las palabrasestimulantes
que les enviarael."
huraño maestro de Salamanca.Su actitud frente'al Directorio Militar no
po-V
día,
pues,sorprendernos.
Rebelde a todo canon, a todaimposición,
ya sea deldogma
o de la lógica,
a todo -lo quesignifique
línea recta, esteviejo gruñón
y erudito ha hecho de su vida unmagisterio
deinquietud.
Desconcertante
por la inesperadamultiplicidad
de sus^deducciones.
contradictorio,
paradojal,
incansable'
él mismo y
fatigante
para (losdemás,
se nos presenta como un místico caballero de la edadheroica,
extraviado
einadaptado
enmedio
de lacartaginesa
'
civilización contemporánea. Es un creyente sin creencias lo bastante definidas y asentadas para constituir ell sentido
.de
una vida. La suya se consume en el altar de dioses desconocidos. No abre caminos ni seresigna, tampoco,
a marchar por los que otrosiniciaron.
Por elcontrario,
losembrolla
todos y sin saberadonde
ir,
sacudido por'una atávica necesidad deacción,
e inmovili zado por una dudaardiente,
se entretiene en di señar a grandes trazos los contornosvagos de su sueño.
No
hay
que buscar en sus ¡libros otra cosa que reacciones violentas contra los hábitos-co munes, y losconceptos
fundamentales de doctrinas,
instituciones
y. si-p-tenías. Su obra es decrítica,
y de críticatornadiza,
acerba,
con mucho de la rudezaagreste
de los vascongados. De las provincias del Norte han salidoespíritus
macizosy penetrantes. Basta recordar a Pío
Baroja,
el novelador de las existenciasanárquicas
y vagabundas,
y aRamiro
deMáetzu,
convertido,
hoy día, pordesgracia,
en el lustra botas de los ge nerales acartonados delDirectorio.
Unamuno es de esoshombres
que viven enguardia,
listos'pa-ra
herir,
lanzando ardicstra
y siniestra'desafíos bizarros. No estátranquiló
ni en la soledad. Bl .problema..de
sí mismo ,10 tortura hasta la ele gía. A su alrededorcontempla
latranquilidad
rutinaria de las
vidas
vulgares,
elregocijo
trucu lento de losmediocres,
el marasmo de un pue blo oue un día conquistóimperios
yhoy
no es capaz deconquistar
supropia
,libertadtemporal
yespiritual.
■Espectáculo triste,
en verdad. Los curas, losbachilleres,
¡los barberos han echado-como pedíaJoaquín
Costa para e¡lsepulcro
del Cid—■doble
'llave alsepulcro de
donQuijote.
He ahí la labor de -la fe:
reconquistar
el sepulcro,
de DonQuijote;
alzar sobre el materia lismodemocrático
yla filosofíapositiva,
a ras defierra,
las grandes ideasy los grandes sentimien tos; ennoblecer la vida y nuestras vidas. Laborardua,..
como pocas. Nadie debe preguntarse sivendrá,
porfin,
¡la ansiadavictoria.
El único de ber y elúnico
derecho es luchar con toda el alma,arremeter,
corazón enristre,
contra los molinosengañosos
de larutina,
delnrejuicio
y deldogma.
Esto es lo -que recomienda "Unamu no, y lo que practica. La"sventajas
que hastahoy
ha obtenido no sondespreciables:
lo han llamado loco,vanidoso,
posador;
'lo han condé^ nado por real orden y lo hanabsuelto;
luego, como a VíctorHugo,
yperdóneseme
la alusióndesmesurada,
lo handesterrado
a un islote cual quiera. Noimporta:
esto no es lo peor de su suerte. Más que todo eso debe dolerse, de los resultadosulteriores,
de su condena. Porque en casi todos los países—por supuesto que en.
'el
nuestro de manera especial—los que más han