Evidencia epidemiológica de siete investigaciones científicas realizadas en la ciudad de Bogotá, que sustentan el programa de prevención de la anorexia y la bulimia en la ciudad de Bogotá

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PUJ– BG Normas para la entrega de Tesis y Trabajos de grado a la Biblioteca General –Noviembre 14 de 2007 Bogotá, D.C., Agosto 6 de 2009

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Tesis doctoral Trabajo de Grado Señores

BIBLIOTECA GENERAL Cuidad

Estimados Señores:

Los suscritos

ALEJANDRO SÁNCHEZ VÉLEZ , con C.C. No. 1019009703 , SANTIAGO DURAN FORERO , con C.C. No. 1020723022 ,

RICHARD TAMAYO NIETO , con C.C. No. 79795727 ,

autor(es) del trabajo de grado titulado

EVIDENCIA EPIDEMIOLÓGICA DE SIETE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS REALIZADAS EN LA CIUDAD DE BOGOTÁ, QUE SUSTENTAN EL PROGRAMA DE PREVENCIÓN DE LA ANOREXIA Y LA BULIMIA EN LA CIUDAD DE BOGOTÁ presentado y aprobado en el año 2009 como requisito para optar al título de PSICÓLOGO autorizamos a la Biblioteca General de la Universidad Javeriana para que con fines académicos, muestre al mundo la producción intelectual de la Universidad Javeriana, a través de la visibilidad de su contenido de la siguiente manera:

Los usuarios puedan consultar el contenido de este trabajo de grado en Biblos, en los sitios web que administra la Universidad, en Bases de Datos, en otros Catálogos y en otros sitios web, Redes y Sistemas de Información nacionales e internacionales “Open Access” y en las redes de información del país y del exterior, con las cuales tenga convenio la Universidad Javeriana.

Permita la consulta, la reproducción, a los usuarios interesados en el contenido de este trabajo, para todos los usos que tengan finalidad académica, ya sea en formato CD-ROM o digital desde Internet, Intranet, etc., y en general para cualquier formato conocido o por conocer.

Continúo conservando los correspondientes derechos sin modificación o restricción alguna; puesto que de acuerdo con la legislación colombiana aplicable, el presente es un acuerdo jurídico que en ningún caso conlleva la enajenación del derecho de autor y sus conexos.

De conformidad con lo establecido en el artículo 30 de la Ley 23 de 1982 y el artículo 11 de la Decisión Andina 351 de 1993, “Los derechos morales sobre el trabajo son propiedad de los autores”, los cuales son irrenunciables, imprescriptibles, inembargables e inalienables.

Firma, nombre completo y documento de identificación del estudiante Alejandro Sánchez Vélez CC.1019009703

Firma, nombre completo y documento de identificación del estudiante Santiago Durán Forero CC 1020723022

Firma, nombre completo y documento de identificación del estudiante

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PUJ– BG Normas para la entrega de Tesis y Trabajos de grado a la Biblioteca General –Noviembre 14 de 2007 NOTA IMPORTANTE: El autor y o autores certifican que conocen las derivadas jurídicas que se generan en aplicación de los principios del derecho de autor.

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PUJ– BG Normas para la entrega de Tesis y Trabajos de grado a la Biblioteca General –Noviembre 14 de 2007 INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS REALIZADAS EN LA CIUDAD DE BOGOTÁ, QUE

SUSTENTAN EL PROGRAMA DE PREVENCIÓN DE LA ANOREXIA Y LA BULIMIA EN LA

CIUDAD DE BOGOTÁ

AUTOR O AUTORES

Apellidos Completos Nombres Completos

SÁNCHEZ VÉLEZ DURÁN FORERO TAMAYO NIETO

ALEJANDRO SANTIAGO RICHARD

DIRECTOR (ES) TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO

Apellidos Completos Nombres Completos

TAMAYO NIETO RICHARD

ASESOR (ES) O CODIRECTOR

Apellidos Completos Nombres Completos

SANABRIA PABLO ALFONSO

TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE: PSICÓLOGO

FACULTAD: PSICOLOGÍA

PROGRAMA: Carrera X Licenciatura ___ Especialización ____ Maestría ____ Doctorado ____ NOMBRE DEL PROGRAMA: PSICOLOGÍA

NOMBRES Y APELLIDOS DEL DIRECTOR DEL PROGRAMA: MARTÍN EMILIO GÁFARO BARRERA

CIUDAD: BOGOTÁ AÑO DE PRESENTACIÓN DEL TRABAJO DE GRADO: 2009 NÚMERO DE PÁGINAS 146

TIPO DE ILUSTRACIONES:

- Tablas, gráficos y diagramas

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PUJ– BG Normas para la entrega de Tesis y Trabajos de grado a la Biblioteca General –Noviembre 14 de 2007 Número de casetes de vídeo: ______ Formato: VHS ___ Beta Max ___ ¾ ___ Beta Cam ____ Mini DV ____ DV Cam ____ DVC Pro ____ Vídeo 8 ____ Hi 8 ____

Otro. Cual? _____

Sistema: Americano NTSC ______ Europeo PAL _____ SECAM ______ Número de casetes de audio: ________________

Número de archivos dentro del CD (En caso de incluirse un CD-ROM diferente al trabajo de grado): _________________________________________________________________________

PREMIO O DISTINCIÓN(En caso de ser LAUREADAS o tener una mención especial):

_______________________________________________________________________________

DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVES EN ESPAÑOL E INGLÉS: Son los términos que definen los temas que identifican el contenido. (En caso de duda para designar estos descriptores, se recomienda consultar con la Unidad de Procesos Técnicos de la Biblioteca General en el correo biblioteca@javeriana.edu.co, donde se les orientará).

ESPAÑOL INGLÉS

Psicología de la Salud Health Psychology

Investigaciones Investigations

Trastornos de la Conducta Alimentaria Eating Disorders Epidemiología Epidemiology

Salud Pública Public Health

Políticas Públicas Public Policies

RESUMEN DEL CONTENIDO EN ESPAÑOL E INGLÉS: (Máximo 250 palabras - 1530 caracteres):

El objetivo general de esta investigación fue analizar la evidencia epidemiológica de siete investigaciones, que sustentan el programa Distrital de Prevención de la Anorexia y Bulimia en la Ciudad de Bogotá, para poder hacer dicha sustentación. Se realizó un

análisis documental de las investigaciones: “Trastornos de la conducta alimentaria en

adolescentes femeninas: Santa Fe Bogotá”, “La anorexia: Un problema en potencia en el Colegio Distrital General Santander”, “Trastornos de la conducta alimentaria en

deportistas”, “Prevalencia de trastornos del comportamiento alimentario en estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia entre Julio de 1994 y Diciembre de 1995”,

Comportamiento alimentario: Desarrollo, validez y fiabilidad de una encuesta, y

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PUJ– BG Normas para la entrega de Tesis y Trabajos de grado a la Biblioteca General –Noviembre 14 de 2007 datos que evidencian las investigaciones que la sustentan.

The objective of this investigation was to analyze the epidemiological evidence of seven

investigations, that support the District’s Prevention Program of Anorexia and Bulimia in the city of Bogotá, to be able to give such support. A documentary analysis was done of

the investigations: “Trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes femeninas:

Santa Fe Bogotá”, “La anorexia: Un problema en potencia en el Colegio Distrital General

Santander”, “Trastornos de la conducta alimentaria en deportistas”, “Prevalencia de

trastornos del comportamiento alimentario en estudiantes de la Universidad Nacional de

Colombia entre Julio de 1994 y Diciembre de 1995”, Comportamiento alimentario: Desarrollo, validez y fiabilidad de una encuesta, y “Contingencias de prácticas deportivas y su relación con los TA: Análisis relacional de las contingencias asociadas a las prácticas deportivas con los trastornos de alimentación en adolescentes entre los 16 a 18 años.”. The conclusions are that these investigations only present epidemiological frequencies that apply to their particular studied population, not reporting the prevalence of eating

disorders for Bogota City’s population; several of these studies present risk factors associated to eating disorders, not being set as an objective; and the statements in the debate of the project agreement number 157, related with the approval of the agreement

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Quiero dedicar este trabajo a mis padres y a mi hermana por su gran apoyo en la

realización de este trabajo.

Quiero agradecer a Richard Tamayo por haber aceptado ser parte de este proyecto y

especialmente a Carlos Iván Molina por apartarnos parte de su tiempo para guiarnos y

aportarnos al desarrollo de este trabajo con su conocimiento.

ALEJANDRO SÁNCHEZ V.

Este es un agradecimiento a todos los que estuvieron en este año dando el apoyo

necesario para sacar este proyecto adelante.

A Richard Tamayo, Carlos Molina, quienes con sus aportes permitieron ampliar el

horizonte de esta investigación

SANTIAGO DURAN FORERO.

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EVIDENCIA EPIDEMIOLÓGICA DE SIETE INVESTIGACIONES

CIENTÍFICAS REALIZADAS EN LA CIUDAD DE BOGOTÁ, QUE SUSTENTAN

EL PROGRAMA DE PREVENCIÓN DE LA ANOREXIA Y LA BULIMIA EN LA

CIUDAD DE BOGOTÁ

Proyecto de Grado

Santiago Durán Forero

Alejandro Sánchez Vélez

Richard Tamayo Nieto*

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

2009

* Director y Co-autor del trabajo. Profesor de la Facultad de Comunicación Social.

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EVIDENCIA EPIDEMIOLÓGICA DE SIETE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS REALIZADAS EN LA CIUDAD DE BOGOTÁ, QUE SUSTENTAN EL PROGRAMA DE PREVENCIÓN DE LA ANOREXIA Y LA BULIMIA EN LA

CIUDAD DE BOGOTÁ

Alejandro Sánchez Vélez, Santiago Durán Forero, Richard Tamayo Nieto*

Palabras Clave: Psicología de la Salud (22398), Investigaciones (18650), Trastornos de la Conducta Alimentaria (15825), Epidemiología (17670), Salud Pública (42185), Políticas Públicas (21430).

El objetivo general de esta investigación fue analizar la evidencia epidemiológica de siete investigaciones, que sustentan el programa Distrital de Prevención de la Anorexia y Bulimia en la Ciudad de Bogotá, para poder hacer dicha sustentación. Se realizó un análisis documental de las investigaciones: ―Trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes femeninas: Santa Fe Bogotá”, “La anorexia: Un problema en potencia en el Colegio Distrital General Santander”, “Trastornos de la conducta alimentaria en deportistas”, “Prevalencia de trastornos del comportamiento alimentario en estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia entre Julio de 1994 y Diciembre de 1995”, Comportamiento alimentario: Desarrollo, validez y fiabilidad de una encuesta, y ―Contingencias de prácticas deportivas y su relación con los TA: Análisis

relacional de las contingencias asociadas a las prácticas deportivas con los trastornos

de alimentación en adolescentes entre los 16 a 18 años.‖. Se concluyó que estos estudios solo dan cuenta de frecuencias epidemiológicas que se aplican a su población de estudio particular, no dando cuenta de la prevalencia de los TCA para la población de la Ciudad de Bogotá; varios de estos estudios presentan factores de riesgo asociados con los TCA en sus poblaciones no habiéndoselo planteado como objetivo; y las afirmaciones de la ponencia del proyecto de acuerdo No. 157, relacionado con la aprobación del Acuerdo 221 del programa para la prevención de la anorexia y la bulimia de la ciudad de Bogotá, no corresponden a los datos que evidencian las investigaciones que la sustentan.

* Director y Co-autor del trabajo. Profesor de la Facultad de Comunicación Social.

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Tabla de Contenido

0. Introducción ... 5

0.1. Justificación y Planteamiento del problema ... 5

0.2. Fundamentación Bibliográfica ... 22

0.3. Objetivos ... 52

0.3.1. Objetivo General... 52

0.3.2. Objetivos específicos ... 52

0.4. Categorías ... 52

1. Método ... 55

1.1 Diseño ... 55

1.2. Corpus de Análisis ... 56

1.4. Instrumento ... 56

1.5. Procedimiento ... 58

2. Resultados...61

3. Discusión...131 Referencias

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0. Introducción

La salud pública se define como una ciencia que busca prevenir dolencias y discapacidades; prolongar la vida; fomentar la salud y la eficiencia física y mental, por medio de esfuerzos organizados de la comunidad para contribuir con el saneamiento del medio ambiente; el control de enfermedades infecciosas, no infecciosas y lesiones; la educación del sujeto en principios de higiene personal; la organización de servicios de diagnóstico y tratamiento de enfermedades y rehabilitación; así como al desarrollo de la estructura social que le asegure a cada miembro de la comunidad un nivel de vida adecuado para el mantenimiento de su salud (Terris, 1992, citado por Pérez, Valencia y Vinaccia, 2006).

Entre los componentes importantes de la salud pública se encuentra la promoción de la salud (Tones, 2002, citado por Pérez, Valencia y Vinaccia, 2006), estableciendo políticas que protejan, defiendan y aumenten la salud y el bienestar de la población humana, apoyado en la creación de movimientos científicos de política pública (Campbel, 1996, citado por Pérez, Valencia y Vinaccia, 2006).

Aunque hay cierta hegemonía biomédica en la promoción de la salud pública, es posible ver el avance y la importancia que se la ha dado a lo psicológico en programas de prevención, promoción e intervención efectivos (Durán, Hernández y Becerra, 1995; Laviana, 1998, citados por Pérez, Valencia y Vinaccia, 2006).

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específicas, ampliando la mirada a una perspectiva más completa hacia el impacto global en el desarrollo de sociedades saludables y buscando la integración con otras disciplinas para aportar una nueva concepción y práctica de la salud pública (Matarazzo, 1980 citado por Pérez, Valencia y Vinaccia, 2006).

Esta psicología es coherente con los planteamientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 1986, donde ante la incorporación del concepto de calidad de

vida, se plantearon lineamientos fundamentales para el desarrollo de la política pública en salud. Esto, frente a la importancia de asegurar igualdad en la salud, añadir vida a los años y salud a la vida, y aumentar la esperanza de vida (Beitsch, Brooks, Grigg y Menachemi, 2006; Bradley y McKelvey, 2005; Buela-Casal, Fernández y Carrasco, 1997; Fernández, Cornes y Codesido, 1999; Thomas, Irwin, Zuiker y Millikan, 2005; citados por Pérez, Valencia y Vinaccia, 2006).

En las conferencias mundiales sobre salud pública, se ha propuesto la necesidad de que primen las estructuras comunitarias con la incorporación de nuevos profesionales, tecnologías y enfoques en pro de la salud (Laviana, 1998, citado por Pérez, Valencia y Vinaccia, 2006). Sin embargo, esto no ha sido visto con todos los beneficios en los países no industrializados, ya que existe la necesidad de resolver con antelación los problemas de sustento básico, los conflictos políticos y las condiciones socioambientales no salubres (Brannon y Feist, 2001, citado por Pérez, Valencia y Vinaccia, 2006).

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construcción de política pública incluso siendo parte de los diseños y ejecuciones de programas gubernamentales de salud (DeLeon y cols., 1995, 2001, citado por Pérez, Valencia y Vinaccia, 2006). Además, se ha hecho posible la alianza con otras profesiones y disciplinas para realizar un abordaje integral de muchas de las preocupaciones más importantes de la sociedad (Brown, Freeman, Brown y cols., 2002, citado por Pérez, Valencia y Vinaccia, 2006).

Sin embargo, ciertas críticas han sido realizadas a la academia, con respecto a la falta de formación de psicólogos en política pública. Psicólogos con habilidades políticas que busquen participar e influir en los procesos de formulación de políticas y decisiones políticas locales y globales (Montesinos, 1999, citado por Pérez, Valencia y Vinaccia, 2006).

En la actualidad, existe un fuerte interés por las problemáticas relacionadas con los trastornos alimenticios. Desde hace algunas décadas, este interés ha ido en aumento, dada la identificación de la población femenina adolescente como posible grupo de riesgo. Dentro de estos trastornos, los más nombrados son la Anorexia Nerviosa (AN) y la Bulimia Nerviosa (BN). Estas dos patologías son también las que en la actualidad se encuentran mejor definidas y delimitadas dentro del manual de clasificación de enfermedades mentales, DSM-IV-TR (2003). Otros de los trastornos que considera este manual son alteraciones del comportamiento alimenticio que no cumplen los criterios de la AN ni de la BN y que se recogen bajo la categoría de trastornos de la conducta alimentaria no especificados (Gual & Lahortiga, 2002).

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diversas que incluyan la corrección de las posibles complicaciones orgánicas, la rehabilitación nutricional y la recuperación de las pautas normales de alimentación, así como el estudio de los posibles problemas psicológicos, familiares y sociales que presente cada enfermo‖ (Ruiz, Salorio, Navarro y Rodado, 1994, citados por Gual &

Lahortiga, 2002, pp.211).

En cuanto a la prevención de estos trastornos se vislumbra que debe realizarse en varios niveles, practicando intervenciones para lograr una prevención primaria en el ámbito escolar y familiar fomentando hábitos de alimentación adecuados. También se debe buscar una actitud crítica de los jóvenes frente a los mensajes publicitarios. La prevención tendría que ser también considerada por médicos y pediatras ya que son los primeros en tener contacto con los individuos, y considerar si en alguno de estos casos se puede considerar la presencia de un trastorno de comportamiento alimentario (Gual & LaHortiga, 2002).

La salud pública, ―es una ciencia que requiere el apoyo de otras como la

epidemiología, la bioestadística, la administración y gestión sanitaria o las ciencias del comportamiento‖ (Martínez & Martínez, 2002, citados por Gual & Lahortiga, 2002,

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cooperativo y transnacional para facilitar la evaluación institucional y el desarrollo programático de políticas; la consolidación de la información proveniente de múltiples conexiones que ayude a generar vínculos entre las diferentes bases de datos sobre salud y población; el tener un acceso abierto a las bases de datos utilizadas para facilitar otras aproximaciones investigativas; y, finalmente, atender a los problemas de la diversidad cultural y étnica teniendo en cuenta diferencias de género, edad y el amplio contexto social de las intervenciones psicológicas.

Haciendo esto, debe buscarse la forma de sopesar y la forma de difundir la información. Esto, para que se traduzca la intervención a la práctica y aplicación política, asegurándose que los medios masivos sean exactos en sus descripciones de los hallazgos de la investigación (Nicasio, Meyerowitz y Kerns, 2004 citado por Pérez, Valencia y Vinaccia, 2006). La influencia de los medios de comunicación tiene amplias repercusiones en la opinión pública, por lo que es importante comunicar debidamente los resultados de las investigaciones. En las noticias, son frecuentes variados tipos de tergiversación, como la ampliación ilegitima de los resultados que se han obtenido dentro de los estudios reseñados; el asumir como ciertas conclusiones que no se han presentado dentro de estos estudios; y, por último, retomar conclusiones válidas del estudio y trasformar los términos en que son presentadas así como sus alcances. ―El

interés del autor por complacer a su clientela, puede afectar la credibilidad del documento‖ (Valles, 1999, p. 133). La responsabilidad del investigador, es aclarar a la

opinión pública los verdaderos objetivos de su investigación, los sesgos de sus resultados y los límites dentro de los cuales se formuló la investigación.

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de la conducta alimentaria. Sin embargo, ―no hay estudios epidemiológicos que den

cuenta de la prevalencia e incidencia‖ de este fenómeno en el país, sino únicamente

estudios institucionales (Secretaria de Salud, 2008).

En Bogotá, existe un programa distrital para la prevención de la anorexia y la bulimia acordado en el 2006. Este programa, incluye la campaña lanzada por la Administración Distrital el 1 de Abril del 2008 denominada ―Quiere tu cuerpo, quiérete

bien‖ (Secretaría de Salud, 2008). La campaña ha generado una gran campaña mediática

desde fuentes gubernamentales y periodísticas, sustentándose en indicadores que afirman que un 0.5% de los bogotanos de 16 a 25 años sufren de anorexia nerviosa y 2.6% de bulimia nerviosa, citando a una investigación realizada por Luís Alberto Ángel (Red de Gestores Sociales, 2008). También se anuncia, un promedio de 40 casos de bulimia nerviosa y anorexia nerviosa al año en Bogotá (El Tiempo, 2008); así como que ocho de cada diez estudiantes bogotanos, entre los 11 y 19 años se encuentra en riesgo alto y medio de padecer algún trastorno del comportamiento alimentario (Red de Gestores Sociales, 2008)

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Esta investigación se identifica con la misión y visión de la Pontificia Universidad Javeriana, en la indagación por ampliar las fronteras del conocimiento y su aplicación mediante procesos diferenciados y autónomos. Buscando cimentar la labor científica mediante la argumentación, intentando expresar los planteamientos con claridad y respeto, ejerciendo y aceptando la crítica (Consejo Directivo Universitario, 1992).

Con base en lo anterior, esta investigación se inscribe más específicamente con lo que se plantea en el Acuerdo Nº 0066 del Consejo Directivo Universitario (1992), en el estatuto número 34 ―con la reflexión y crítica permanente de la forma como los individuos y la sociedad se apropian del desarrollo científico y técnico, y de sus consecuencias.‖

0.1. Justificación y Planteamiento del Problema

El estudio de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), se fundamenta en criterios contenidos en el Manual Diagnostico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM-IV-TR. En este, figuran tres categorías de TCA, anorexia nerviosa (AN), Bulimia Nerviosa (BN) y trastornos de la conducta alimentaria no especificados (TCANOES) (American Psychiatric Association, 2003).

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peligro que implica el bajo peso corporal. Por último, amenorrea en las mujeres pos puberales. (American Psychiatric Association, 2003)

Por otro lado, para el diagnóstico de BN es necesario que la persona presente cinco criterios. En primer lugar, debe haber atracones recurrentes (el atracón, es una ingesta de alimento en un corto periodo de tiempo, en cantidad superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período de tiempo similar y en las mismas circunstancias, donde también se presenta la sensación de pérdida de control sobre la ingesta de alimentos); además, presencia de conductas compensatorias inapropiadas, con una frecuencia de al menos dos veces a la semana durante un periodo de tres meses; una autoevaluación exageradamente influida por el peso; y finalmente, las alteraciones no deben ocurrir exclusivamente durante el transcurso de AN (American Psychiatric Association, 2003).

Por último, en el diagnóstico de TCANOES, la persona cumple con algunos, pero no con todos los criterios para los trastornos anteriormente especificados. En esta categoría, se encuentran por ejemplo, las mujeres que cumplan todos los criterios diagnósticos para la AN, sin embargo, sus menstruaciones son regulares. Otro caso podría ser quienes cumplen los criterios diagnósticos que se necesitan para la BN, pero las conductas compensatorias aparecen con una intensidad menor a 2 veces por semana, o durante menos de 3 meses. Esta categoría incluye también, el trastorno por atracón, caracterizado por ingestas recurrentes en ausencia de conductas compensatorias inapropiadas típicas de la BN (American Psychiatric Association, 2003).

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gran campaña mediática de este fenómeno, lo cual ha llevado a algunos actores gubernamentales a tomar medidas en el asunto.

Entre algunas situaciones que se han presentado mundialmente en torno a la reacción por los TCA, se presentan casos como el de Madrid (España), donde se han venido realizando proyectos para generar conciencia y prevenir a la sociedad madrileña de todo lo relacionado con este tipo de trastornos. El 1 de febrero del 2007, con la aprobación de Ley por la Asamblea de Madrid, se comenzó la ejecución del Pacto Social contra los trastornos alimentarios. Esta pacto logró el establecimiento de un Instituto de Nutrición y Trastornos Alimentarios; planteó medidas para la difusión de campañas de alimentación saludable, difusión de dietas, control de venta de productos dietéticos, y el establecimiento de un índice mínimo de masa corporal para poder modelar en la Pasarela Cibeles (Presidencia de la comunidad de Madrid, 2007).

En Francia, la anorexia afecta supuestamente entre 30.000 y 40.000 personas. Como en España, mediante una nueva ley, se ha optado por luchar contra los sitios de Internet que promueven la anorexia, convirtiendo en delito la incitación a la anorexia (EFE, 2008). Así mismo, diseñadores de Milán, Londres, Nueva York y Francia, se han apuntado a luchar contra la anorexia mediante el cuidado de la salud de sus modelos (EFE, 2008a). El Ministerio de Sanidad Francés propuso un código de buena conducta para combatir la anorexia, el cual se firmó junto a representantes del mundo de la moda, la publicidad y la comunicación. Esta Carta de compromiso voluntario sobre la imagen

del cuerpo y contra la anorexia,contiene promesas ―compartidas y concertadas‖ por los firmantes para ―no aceptar la difusión de imágenes de personas, especialmente si se trata

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En Estados Unidos, un estudio de la Universidad de Harvard (citado por Brody, 2007), concluyó que el TCA más común era el trastorno de atracones compulsivos, perteneciente a la categoría TCANOES del DSM IV-TR (2003), ocurriendo en 1 de cada 35 adultos (2.8%), lo cual es casi dos veces la prevalencia combinada para AN (0.6%) y BN (1%).

En México, se ha visto que cada año se incrementa considerablemente la cantidad de casos de niñas que padecen TCA tales como AN, BN, Trastorno por Atracón, comer de forma compulsiva, vigorexia y ortorexia (El universal, Septiembre de 2007). Por esta razón, el Senado y la Cámara de Diputados han venido realizando diferentes propuestas para su prevención y atención (Senado de la República, 2008)

Así mismo, en Argentina se vienen efectuando estudios como parte de un proyecto de salud mental en escuelas públicas de Buenos Aires, donde se autoevalúa dimensiones psicológicas relacionadas con la conducta alimentaria (Casullo, 2006). Además, se han venido realizando proyectos de ley, campañas de prevención y destinación de recursos a fundaciones especializadas en el tema (Secretaria de Gestión Pública de Argentina, 2008)

En Chile, el instituto nacional de juventud en el año 2003, realizó encuestas a jóvenes entre los 12 y los 18 años. Las conclusiones de este estudio arrojaron que existe una identificación con un ideal de individuo sano y delgado, difundido por medios de comunicación que se han convertido en ejes articuladores de la vida cotidiana. (Calvo, Carcamo, Astudillo, Masini, Francotte, 2006).

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presencia de actitudes y conductas indicativas de trastornos del comportamiento alimentario‖ (Vivas & Luigli, 2006, pp. 173). Entre estos estudios se han arrojado cifras

de prevalencia que se encuentran entre el 8% y el 18%. (Vivas & Luigli, 2006)

En Colombia, ―no existen estudios epidemiológicos que den cuenta de la

prevalencia e incidencia‖ de los TCA, según la Secretaría Distrital de Salud (2008). Los

datos e información con que se cuentan, provienen de investigaciones institucionales, es decir, de universidades o instituciones privadas que se especializan en el manejo de estas enfermedades. Estas siete investigaciones, han sido realizadas a poblaciones de jóvenes escolares y universitarios de algunas ciudades del país, conociendo la prevalencia e incidencia de los TCA de manera no representativa (Guarín & Gempeler, 2006).

En la Universidad Autónoma de Bucaramanga, se realizó un estudio donde se validó la encuesta SCOFF (Sick, Control, One, Fat Food) para tamizaje de trastornos

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Dentro de las investigaciones más pertinentes a nivel nacional, se encuentra el estudio realizado por la Universidad de Antioquia en el año de 1999. A partir de una muestra no representativa de 972 adolescentes de secundaria de la ciudad de Medellín, y utilizando el instrumento de tamizaje EAT-S, se comprobó la alta frecuencia de ideas, sentimientos y conductas de riesgo para TCA. Se encontró que al 77% de las alumnas les aterraba la idea de ganar peso, 41% tenía atracones, 33% se sentía culpable después de comer, 16% sentía que la comida controlaba su vida y 8% se inducía el vómito (Ramírez, Vélez, Yepes, Pérez, Posada y Roldan, 2005, citado por Alviar, Pérez, Tamayo y Viotto, 2005).

Con estos datos como precedente, se elaboró un segundo estudio de la misma universidad, cofinanciado por la Dirección Seccional de Salud de Antioquia, titulado

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por lo cual debían realizarse acciones urgente para implementar medidas preventivas y asistenciales en la población (Ramírez, et al., 2005).

De acuerdo con Tamayo (2006) hubo múltiples interpretaciones falsas de este estudio científico realizado por Ramírez (2005), con el cual se legitimó científicamente la distribución de recursos en el Concejo de Medellín y que tuvieron consecuencias en la destinación de recursos públicos para la prevención de esta enfermedad. En el Acta 353 del Concejo (2005), un concejal llegó a afirmar que ―se han hecho investigaciones específicas a la población estudiantil desde la Universidad de Antioquia, donde se han hallado tasas de prevalencia de anorexia-bulimia en la población femenina estudiantil universitaria de la ciudad, supremamente altas, del orden del 20%‖. El concejal citaba, aparentemente, la investigación realizada por Ramírez (2005) la cual, sin embargo, señala cifras bien distintas.

Tamayo (2006) afirma que el DSM-IV es ambiguo en su categorización de los TCANOES ya que este los define negativamente, considerando a todo comportamiento que no cumple con los criterios de AN y BN, un trastorno de la conducta alimenticia no especificado; lo cual podría explicar la elevada cifra de TCANOES que encontró Ramírez (2005, citada por Tamayo, 2006).

Tamayo (2006) se pregunta por qué si Ramírez (2005) descubrió que las anoréxicas de Medellín representaban un 0,8% de su muestra, este dato creció de manera exagerada en las sesiones del Concejo de Medellín donde se discutió el tema, y en la prensa nacional.

“El Colombiano: “en Medellín, la Universidad de Antioquia encontró que cerca

del 18 por ciento de las niñas del grupo de riesgo (entre 12 y 21 años) padecen

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el promedio internacional. ¡Es absurdo!, mientras países europeos se alarman

porque entre 1 y 3 por ciento de sus adolescentes sufren de anorexia, y otro

tanto de bulimia, en Colombia las cifras superan récords, ante la mirada

tolerante de la sociedad”. Revista Cambio: “las cifras son alarmantes. Un

estudio realizado por este grupo [se refiere al Grupo Académico en Trastornos

de la Conducta Alimentaria de la Universidad de Antioquia] en 2003, con 475

antioqueñas de entre 10 y 19 años, encontró que el 17,7% eran anoréxicas, un

porcentaje tres veces superior a la media mundial”. El Tiempo: “la

investigación, que se concentró en adolescentes y mujeres de todos los grados

del bachillerato, concluyó que el 17,7 por ciento tenía bulimia o anorexia. „Eso

es tres veces más que en el resto del mundo –anota Ramírez [Lucrecia]-. En

España, con 6 por ciento, fue un problema nacional‟”. (Tamayo, 2006)

Continuando con las investigaciones realizadas en Colombia, en la ciudad de Bogotá, y más específicamente, en la Universidad Nacional de Colombia; se realizó el estudio de Prevalencia de trastornos del comportamiento alimentario en estudiantes de

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de la conducta alimentaria (Ángel, Vásquez, Chavarro, Martínez y García, 1997, citado por Alviar, Pérez, Tamayo y Viotto, 2005; Guarín y Gempeler, 2006).

Otro estudio realizado por la Universidad Nacional tuvo como objetivo determinar la prevalencia de trastornos de la conducta alimentaria en estudiantes de secundaria de Bogotá. El estudio indicó que la prevalencia de TCA era del 37% con predominio en las mujeres como lo indican las investigaciones previas, 0.28% correspondían a AN, 3.25% para BN y 33.6% para TCANOES (Ángel, Vásquez, Chavarro, Martínez y García, 1997, citado por Alviar, Pérez, Tamayo y Viotto, 2005; Guarín y Gempeler, 2006).

Así mismo, Ángel, Vásquez, Chavarro, Martínez y García, (2000), buscaron desarrollar, validar y darle fiabilidad a una encuesta obteniendo la Encuesta del Comportamiento Alimentario como un instrumento consistente, valido, y fiable para la tamización de los TCA entre estudiantes universitarios, concluyendo que es probablemente útil para el diagnóstico de AN y BN, mediante la aplicación en poblaciones de riesgo, y en la practica clínica.

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Mediante el acuerdo 221, el día 28 de Junio de 2006, en la ciudad de Bogotá, se aprobó por el Concejo, el Programa Distrital de Prevención de la Anorexia y la Bulimia; propuesto por el concejal Hipólito Moreno Gutiérrez (Concejo de Bogotá, 2006).

Es de resaltar que para la ponencia del Proyecto de Acuerdo numero 157 de 2006, (Ver apéndice A) perteneciente al acuerdo 221 (Ver apéndice B), antes de ser aprobado; como bases sobre el diagnóstico del problema en Colombia, se afirmó, ―según un estudio realizado por la Universidad Nacional, en Bogotá el 12 por ciento de

las adolescentes sufre bulimia y anorexia‖. (Mejía, Gutiérrez y Sánchez, 2006, p.5)

Por otro lado, la Secretaría Distrital de Salud, reporta anualmente un promedio de 40 casos de ―alteraciones mentales como la anorexia y la bulimia‖ en la red adscrita

de hospitales del Distrito. En el 2005 se dio un caso de mortalidad por anorexia en el Hospital el Tunal (Secretaría Distrital de Salud, 2008).

Además, como parte de las medidas que se han tomado en el Distrito Capital con base en este programa, el 1 de Abril de 2008 la Administración Distrital, representada por la Primera Dama del Distrito, Cristina González de Moreno y la Secretaría Distrital de Salud; lideraron la inauguración de la campaña ―Quiere tu cuerpo, quiérete bien‖,

que busca prevenir los trastornos alimenticios entre la población bogotana (Secretaría Distrital de Salud, 2008).

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enfermedad, reducir daños no intencionados y aumentar el acceso a los servicios de salud (Brannon y Feist, 2001, citado por Pérez, Valencia y Vinaccia, 2006).

Además, como Leviton (1996 citado por Pérez, Valencia y Vinaccia, 2006; p. 202) afirma, ―los psicólogos enfrentan tres retos para generar el reconocimiento de sus

intervenciones en el campo de la salud pública: Traducir los efectos de la conducta en implicaciones para la salud, demostrar el costo-efectividad de las intervenciones psicológicas, y ampliar los efectos trabajando con la infraestructura pública‖. Los

psicólogos deben entonces, ofrecer pruebas que cumplan con los criterios de validez, confiabilidad y replicabilidad a las personas encargadas de la creación y toma de decisiones relacionadas con la salud pública (Armstrong, Jackson, Doyle, Waters y Howes, 2005; Campbell, 1996; Simoes, Land, Metzger y Mokgad, 2006; Wang, Moss y Hiller, 2006; Waters, Doyle, Jackson y cols. 2006, citado por Pérez, Valencia y Vinaccia, 2006).

La epidemiologia tiene un papel fundamental dentro de los programas de salud pública, pues proporciona una base concreta a las acciones que se lleven a cabo dentro de las políticas públicas. El método de la epidemiología permite identificar los determinantes más importantes dentro de enfermedades que no son transmisibles.

Es así como un estudio realizado por Peláez, Labrador y Raich (2004), intentó hacer una revisión y estado de la cuestión de los estudios epidemiológicos de los TCA en España. En este estudio se hizo un análisis crítico, concluyendo la necesidad de realizar estudios fiables y precisos de prevalencia de TCA sobre la población en general.

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fundamentando en Bogotá el programa Distrital de prevención de la anorexia y la bulimia; para su diseño, aprobación y ejecución. Esto, se traduce en la siguiente pregunta de investigación:

¿Qué evidencia epidemiológica presentan siete investigaciones sobre TCA, realizadas en la ciudad de Bogotá D.C., para sustentar el diseño, aprobación y ejecución del programa de prevención de la anorexia y bulimia de la ciudad de Bogotá D.C.?

0.2. Fundamentación Bibliográfica

La importancia que tiene la epidemiología dentro de los programas de salud pública, es proporcionar una base concreta a las acciones que se lleven a cabo dentro de las políticas públicas. La epidemiología es una ciencia que ha tomado fuerza desde los años 70 y 80, cuando el aumento de los estudios hace que se fortalezcan sus bases metodológicas y teóricas, dándole independencia como disciplina. El método de la epidemiología permite identificar los determinantes más importantes dentro de enfermedades que no son transmisibles.

Existen múltiples definiciones de la epidemiología, ya que son varios los autores que han tratado de conceptualizarla. Jenicek (1982) define la epidemiología como un método, una forma de obtener conocimientos y resolver problemas sanitarios.

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Uno de los principios dentro de la epidemiología, es el hecho de que la enfermedad no se puede distribuir al azar en la población. Por el contrario, existen ciertos determinantes que influyen en la aparición de la enfermedad. Por esta razón, la epidemiología debe esforzarse en buscar los motivos por los que la distribución de las enfermedades sigue un comportamiento aleatorio.

―la epidemiología procede por acumulación de evidencias, cada vez mas

convincentes, de que un determinado factor se asocia con una determinada enfermedad. El estudio de esta triada clásica de la epidemiología (agente, medio ambiente y huésped) permiten poco a poco delimitar la evolución natural de la enfermedad, el agente causal y los factores de riesgo presentes en el huésped que incrementan la probabilidad de desarrollarla‖ (Martínez & Irala, 2002, pp. 18)

Existen ciertos elementos que son fundamentales dentro de la epidemiología, como las tablas, proporciones, y tasas entre otros. También son componentes de un estudio epidemiológico, medidas que cuantifican la frecuencia de una enfermedad. Las más relevantes son la prevalencia, la incidencia acumulada, y la densidad de incidencia o tasa de incidencia.

Fletcher, Fletcher & Wagner, (1998) definen la prevalencia, como la fracción o el porcentaje de un grupo de individuos que presentan un proceso clínico o un resultado en un momento específico de tiempo. Responde a la pregunta de ―¿qué porcentaje de un

grupo de individuos experimenta un proceso?‖ (Fletcher, Fletcher & Wagner (1998), p.

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determinada en el momento del sondeo para cada individuo, aunque no necesariamente en el mismo momento para todos los individuos de la población seleccionada. Por otro lado, la prevalencia de periodo, se refiere a los casos presentes en cualquier momento durante un periodo específico de tiempo. (Fletcher, Fletcher & Wagner, 1998)

Por ejemplo, en 1989, se realizó un estudio para establecer cuál era la prevalencia de la demencia en la población general de adultos de edad avanzada. Para contestar esta pregunta, se realizo una encuesta de 1968 personas mayores de 75 años que vivían en Cambridge, Reino Unido. Cada participante se sometió a un estudio que incluía el Mini-Mental State Examination (MMSE), prueba para conocer el deterioro cognitivo. La existencia de demencia se pudo identificar mediante una estrategia de pruebas seriadas: las personas que obtuvieron un puntaje de 25 o inferior en el MMSE, se examinaron mediante un protocolo estandarizado por un psiquiatra que estableció el diagnóstico final. La prevalencia de demencia en conjunto, fue del 10%, y las tasas se duplicaron en cada segmento de 5 años de edad. (O’Connor, Polott, Hyde, Fellows, Miller, Brook, Reiss & Roth, 1989, citados por Fletcher, Fletcher & Wagner, 1998).

En España, se realizó una investigación titulada Prevalencia de trastornos de la

conducta alimentaria: consideraciones metodológicas (Peláez, Labrador y Raich, 2005). Dentro de las conclusiones que presentó este estudio, se encuentran la gran cantidad de dificultades que se presentan en el estudio de la prevalencia de los TCA.

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diagnóstica, es decir de doble fase; y aquellos que también son de doble fase, pero entrevistan a la totalidad de la muestra (Peláez, Labrador y Raich, 2005).

En este estudio se hace un recuento histórico sobre esta clase de estudios. Se encuentra que en los años 80, todos los estudios se agruparon en el primer grupo, es decir, de auto informe. En este tipo de estudios, se realiza un análisis de frecuencia de ingestas, y atracones entre otros; basados exclusivamente en cifras de las encuestas de auto informe. Aunque se puede considerar ventajosa la economía de estos estudios, también tienen ciertas falencias que deben ser tenidas en cuenta. Entre estas, las fallas en el tipo de muestreo sesgado que presentan; la baja tasa de respuesta, donde se puede asumir que no existe una representatividad de la población; y el método de selección de los casos, que en algunos de ellos, no se ajusta a un criterio universal de diagnostico para TCA (Peláez, Labrador y Raich, 2005).

El segundo grupo son los estudios de doble fase que utilizan una entrevista de diagnóstico. Dentro de este tipo de estudios, existe la falla, que al ser aplicados en un primer momento de barrido, dejan en la segunda fase, un tamizaje sesgado de los participantes que solo superan un puntaje determinado. Al no realizar una entrevista a la muestra completa de la selección, no se tienen en cuenta los casos que no superan la prueba, sesgando la población seleccionada (Peláez, Labrador y Raich, 2005).

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Es en este mismo estudio, Peláez, Labrador y Raich (2005), proponen una serie de consideraciones de orden metodológico, para el caso de las investigaciones sobre prevalencia. El gran número de participantes dentro de estos estudios, es un factor relevante, ya que los TCA tienen una baja prevalencia entre la población (4.5% en mujeres y 1% entre hombres). Por otro lado, una última consideración se refiere al caso de la definición diagnóstica de los TCA. Esto, debido a que algunos de los criterios presentados por manuales como el DSM IV, pueden llegar a ser demasiado estrictos; dejando de lado algunos casos importantes a considerar, dentro de un estudio de prevalencia.

En cuanto a la incidencia, Fletcher, Fletcher & Wagner, (1998) la definen como la fracción o porcentaje de un grupo, que comienza libre de proceso, y que lo desarrolla a lo largo de un determinado periodo de tiempo. La incidencia responde a la pregunta ―¿a qué ritmo aparecen nuevos casos en un grupo de individuos a medida que transcurre

el tiempo?‖ (Fletcher, Fletcher & Wagner, 1998, p. 80). Esta hace referencia a los

nuevos casos de la enfermedad que se producen en una población, que inicialmente no la presentaba o no tenía nuevos resultados; es determinada identificando un grupo de individuos susceptibles, examinándolos periódicamente durante un intervalo de tiempo, para identificar y efectuar un nuevo recuento de los casos que se desarrollan durante el intervalo. (Fletcher, Fletcher & Wagner, 1998)

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Se siguió la pista a los 1778 pacientes restantes sin demencia. De estos, 305 fallecieron, 190 rechazaron someterse a pruebas adicionales y no se pudo seguir la pista a 88 por estar demasiado enfermos para realizar las pruebas. En conjunto, la tasa de incidencia de demencia anual de esta cohorte fue del 4.3%.

Un caso suele ser entendido como aquel individuo con una enfermedad específica. Sin embargo, para tomar decisiones clínicas, en la mayoría de casos, se depende de la información sobre la frecuencia o tasa de las manifestaciones de la enfermedad. Entre esta información se encuentran los signos, síntomas, resultados anormales de laboratorio; o de la frecuencia de los resultados de la enfermedad, así como la muerte, discapacidad o mejora sintomática. Por esto, también es posible determinar como casos, aquellos pacientes con una enfermedad que presentan un hallazgo clínico determinado o experimentan un resultado concreto (Fletcher, Fletcher & Wagner, 1998).

Para interpretar las tasas, es necesario establecer la base sobre la cual está definido el caso, ya que los criterios utilizados para definir un caso pueden afectar extraordinariamente las tasas. La tasa es útil en la medida en que se puede decidir a qué tipos de pacientes se aplica. Para esto, es necesario conocer el tamaño y las características del grupo de individuos en el cual surgieron los casos. El grupo incluido en el denominador de las tasas, se conoce como población en riesgo. ―En riesgo‖

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Los epidemiólogos, tradicionalmente, piensan en una población conformada por todos los individuos residentes de un área geográfica. Esta característica debería ser para aquellos estudios sobre causa y efecto en la población general. Por otro lado, en cuestiones clínicas, las poblaciones relevantes en general, constan de pacientes que tienen determinadas enfermedades o manifiestan determinados hallazgos clínicos, que son similares a aquellos sobre los cuales se utilizará la información (Fletcher, Fletcher & Wagner, 1998).

La muestra de un estudio epidemiológico, debe ser representativa de la población. Existen dos métodos en general para obtener una muestra representativa. En una muestra aleatoria, cada individuo de la población tiene una probabilidad idéntica de poder ser seleccionado. En la muestra probabilística es cuando cada individuo tiene la probabilidad conocida, y no necesariamente igual, de ser seleccionado. Suele ser importante la inclusión de subgrupos concretos de interés, con un número suficiente de miembros en una muestra de estudio (Fletcher, Fletcher & Wagner, 1998).

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sino individuos-tiempo (personas-años) en riesgo de padecer cierta enfermedad (Fletcher, Fletcher & Wagner, 1998).

Otro de los términos a los que recurre frecuentemente la epidemiología, es el ―factor de riesgo‖, definido como ―aquellas variables relacionadas con opciones libres

de la conducta humana y que se asocian a una mayor probabilidad de desarrollar una determinada enfermedad‖ (Martínez & Irala, 2002; citados por Gual & Lahortiga, 2002,

pp. 17). El factor de riesgo se refiere a las características que se asocian con el mayor riesgo de contraer una enfermedad. Es así, como al determinar uno o varios factores de riesgo, es posible realizar predicciones sobre la incidencia de una enfermedad; ayudar a encontrar otras fuentes causales de esta; utilizarlos en el proceso diagnóstico; y generar estrategias de prevención (Fletcher, Fletcher & Wagner, 1998).

Se han utilizado enfoques cuantitativos para contribuir a la toma de decisiones, con el fin de distribuir los recursos a grupos grandes de individuos, como comunidades o jurisdicciones políticas; mediante normas o políticas públicas (Fletcher, Fletcher & Wagner, 1998).

Para realizar investigaciones científicas epidemiológicas y de cualquier otro tipo, estas deben contar con criterios tales como construcción de teoría, novedad, consistencia empírica, credibilidad, fiabilidad, reflexividad (Athens, 1984; Lincoln & Guba, 1985; Hammersley (1998); citados por Ezzy, 2002). Además las formulaciones políticas que las utilicen deben tener en cuenta estos criterios cuando se trata del bienestar de la población.

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evidencia, es un movimiento en el que se quiso sustentar a partir de la epidemiología, la bibliografía y las investigaciones médicas realizadas, los programas de salud pública que crean diferentes entes gubernamentales y no gubernamentales. Se trata de una aproximación a la atención del paciente, que promueve la búsqueda, interpretación e integración de la mejor evidencia posible, como forma de mejorar la práctica clínica (Torres, 2006).

Uno de los factores necesarios dentro de la medicina basada en la evidencia es precisamente la evidencia, referente a los datos empíricos obtenidos a partir del uso de una metodología adecuada para la investigación propuesta (Torres, 2006).

Los pasos para una investigación según Torres (2006), en la medicina basada en

la evidencia, comienzan con la formulación de una pregunta, la cual debe ser de un tema en el que haya información, e interés del público. Además, esta debe estar formulada de manera clara y precisa. En segundo lugar, hay una localización de la evidencia bibliográfica donde se toman las fuentes de información y se tiene en cuenta que estas contesten adecuadamente el tema de investigación, haciendo especial énfasis en su actualidad. En tercer lugar, es importante tener en cuenta el diseño de la investigación donde se debe tener en cuenta la validez de esta, referente a la manera como se evita el sesgo dentro de la investigación. Con base en lo anterior, es necesario tener en cuenta la justificación de las conclusiones acordes a la metodología utilizada, y verificar si estas conclusiones son aplicables en los programas propuestos.

Para que una investigación sea adecuada según la teoría de la medicina basada en la

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métodos estadísticos, interpretación, generalización, y discusión. Una vez cumplidos estos requisitos se considera una investigación adecuada para la aplicación de políticas publicas (Torres, 2006).

El resumen de la investigación debe contener una descripción de los instrumentos diagnósticos utilizados en las investigaciones (Labrador, Peláez, y Raich, 2005). En cuanto a los antecedentes, debe haber sustento con base en antecedentes científicos, una explicación y un razonamiento sobre estos. Con respecto a los participantes deben indicarse los criterios de selección de los participantes, así como la población y las localidades donde los datos fueron recolectados en cada investigación.

Por otro lado, los objetivos deben ser específicos con respecto a lo que se busca lograr y las hipótesis que se plantean. Las hipótesis, deben ser específicas para lo que se busca. Con respecto a los resultados, estos deben estar definidos claramente con las medidas de los resultados obtenidos y, en su caso, cualquier método utilizado para incrementar la calidad de las mediciones.

Otro componente que debe estar en la investigación, se refiere al tamaño de la muestra, donde se debe indicar cómo fue determinado el tamaño de la muestra, y, en su caso la explicación de cualquier análisis intermedio y las reglas de determinación del estudio. En cuanto a la asignación aleatoria, indica el método usado para implementar la secuencia aleatoria de asignación, incluyendo detalles de cualquier tipo de restricción.

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hipótesis de estudio, las fuentes de sesgo potencial o imprecisión, y los peligros de la multiplicidad de análisis y eventos de interés de cada investigación.

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del tratamiento experimental, también pueden invalidar externamente los resultados por la alteración de estos debido al contexto. Por último, las mediciones de la variable dependiente, es otra fuente de invalidación en cuanto al hecho de que no se registren cambios en la variable dependiente.

El último ítem, planteado por Torres (2006) para las investigaciones basadas en la evidencia, es la discusión. Donde debe indagarse sobre si la discusión de los resultados es acorde a la evidencia y el contexto actual.

En los estudios epidemiológicos, existe la posibilidad de que se presenten sesgos. Entre las causas de los sesgos, se encuentra el dejar de lado el azar; la pérdida del seguimiento de la información cuando las cifras del estudio se han obtenido retrospectivamente; el uso de tasas externas para calcular el número esperado de casos; existencia de condiciones sociales que definen términos claves dentro de la investigación. Así mismo, al hacer una clasificación errónea dentro de un estudio epidemiológico, se puede caer en el sesgo de concentrarse en un segmento de la población y dar una impresión errónea del efecto (MacMauhon & Trichopouls, 2001).

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Es importante el dar cuenta del por qué la psicología se ocupa de los TCA, para contextualizarse respecto a lo que los programas de salud pública buscan controlar.

El trastorno mental definido en el DSM-IV-TR, es entendido como:

“síndrome o patrón comportamental o psicológico de significación clínica, que

aparece asociado a un malestar, a una discapacidad o a un riesgo

significativamente aumentado de morir o de sufrir dolor, discapacidad o

pérdida de libertad. Además este síndrome o patrón no debe ser meramente una

respuesta culturalmente aceptada a un acontecimiento particular. Cualquiera

que sea la causa, debe considerarse como la manifestación individual de una

disfunción comportamental, psicológica o biológico. Ni el comportamiento

desviado, ni los conflictos entre el individuo y la sociedad son trastornos

mentales, a no ser que la desviación o el conflicto sean síntomas de una

disfunción” (American Psychiatric Association, 2003; p. XXIX).

Los TCA, son considerados como un problema mental que empieza a ser fuertemente reconocido a partir de la década de los 80, cuando empieza a hacerse explícito en las sociedades de países desarrollados (Brumberg, 2000).

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volverse gordo. Sin embargo no fue sino hasta el año de 1985 dentro del DSM III-R que se separó la BN de la anorexia, tomando la forma de dos trastornos independientes (Brumberg, 2000).

El DSM-IV se centra en objetivos clínicos, de investigación y educacionales. Apoyado en fundamentos empíricos sólidos, busca proporcionar una guía útil para la práctica clínica; facilitar la investigación y mejorar la comunicación entre clínicos e investigadores; además de ser una herramienta para la enseñanza de la psicopatología y para mejorar la recogida de datos en la información clínica vigente hasta el momento. Este instrumento es necesario para poder llevar a cabo y dar a conocer estudios estadísticos sobre salud pública (American Psychiatric Association, 2003).

La necesidad de recoger información de tipo estadístico en Estados Unidos, fue el impulso inicial para realizar una clasificación de los trastornos mentales. El

Diagnostic and Statistical Manual: Mental Disorders o Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) es producido en su primera versión por el American Psychiatric Association Committee on Nomenclature and Statistics en 1952 como variante del CIE- 6 (Clasificación Internacional de Enfermedades). El DSM-I era un glosario de descripciones de las diferentes categorías diagnósticas y fue el primer manual oficial de los trastornos mentales con un uso clínico.

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propósito de: 1) corregir los errores de hecho identificados en el texto; 2) Revisar la información del texto para asegurar que continua estando actualizada; 3) hacer cambios para reflejar la nueva información disponible desde que las revisiones de bibliografía del DSM-IV finalizaron en 1992; 4) realizar mejoras que aumenten el valor pedagógico del DSM IV; y 5) actualizar los códigos de la CIE-9 MC. Esto dio como resultado el DSM-IV TR, con la incorporación de un texto descriptivo que acompaña a los criterios utilizados para el diagnóstico de los trastornos mentales. Todos estos cambios, sustentados bajo datos empíricos concretos, sin considerar modificaciones mayores a los criterios diagnósticos ni la introducción de nuevos trastornos o subtipos (American Psychiatric Association, 2003).

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En cuanto a la prevalencia de la AN, durante la vida de las mujeres es aproximadamente de 0.5%. Hay predominancia de personas que se encuentran por debajo del umbral para el trastorno (con un TCANOES). En los hombres, la prevalencia de la AN es aproximadamente una décima parte de las mujeres (American Psychiatric Association, 2003).

Para diagnosticar una AN este manual presenta cuatro criterios que deben cumplirse. En primer lugar, el rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo o normal considerado según edad y talla; además, el miedo intenso a ganar peso o convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal; la alteración de la percepción del peso o la silueta corporal, exageración de la importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal, es otro criterio; y por último, en las mujeres pos puberales, la presencia de amenorrea, es decir, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos (American Psychiatric Association, 2003).

Además se aclara la existencia de dos tipos de AN. La primera de tipo restrictivo, donde en un episodio de anorexia el individuo no recurre a purgas o a atracones. La segunda, de tipo compulsivo/purgativo, en la que el individuo recurre con frecuencia a atracones o purgas. (American Psychiatric Association, 2003)

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En cuanto a la prevalencia de este trastorno alimentario, en las mujeres es aproximadamente de 1.3%, mientras que en los hombres es diez veces menor a las mujeres (American Psychiatric Association, 2003).

Entre los criterios que delimita el DSM-IV-TR para el diagnóstico de la BN, deben cumplirse los se encuentran, la presencia de atracones recurrentes; la aparición de conductas compensatorias inapropiadas de manera repetida con el fin de no ganar peso, (provocación del vomito, uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos, ayuno, y el exceso de ejercicio); aparición de atracones y conductas compensatorias inapropiadas con un promedio de al menos 2 veces a la semana durante un periodo de tres meses; autoevaluación exageradamente influida por el peso y la silueta corporales; finalmente la alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de una AN (American Psychiatric Association, 2003).

Al igual que con la AN el manual define dos posibles tipos de BN. La primera es de tipo Purgativo, en la cual durante el episodio de BN, el individuo se provoca regularmente el vomito o usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso. El segundo tipo, es la No Purgativa, en la cual durante el episodio de BN, el sujeto emplea otras conductas compensatorias inapropiadas, como el ayuno o exceso de ejercicio, pero no recurre regularmente a provocarse el vomito y uso de laxantes, diuréticos o enemas en exceso (American Psychiatric Association, 2003).

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alteración; de igual manera que se cumplan todos los criterios para una AN pero el peso siga dentro de los límites considerados como normales. En el caso de los criterios dados para la BN, que estos sean cumplidos pero no con la frecuencia especificada. Otros de los criterios para el diagnóstico de los TCANOES son, la aparición de las conductas compensatorias inapropiadas como el vomito en el momento de ingerir pequeñas cantidades de comida; el masticar y expulsar ciertas cantidades de comida; por último, se encuentra el trastorno compulsivo que se caracteriza por la presencia de atracones pero no hay presencia de conductas compensatorias inapropiadas.

Existen tres modelos etiológicos desde donde se trata de dar una explicación sistematizada y completa sobre los TCA. Estos tres modelos son el biomédico, el psicológico y el cultural. Brumberg (2000) sin embargo, hace una crítica a estos modelos ya que dice que no logran una explicación completa a estos trastornos.

Respecto a las explicaciones médicas, a pesar de hacer un profundo y detallado estudio fisiológico, nunca llegan a responder el interrogante de por qué se presenta en la mayoría de los casos en las mujeres y no en los hombres.

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ninguno de estos abordajes psicológicos permite resolver todos los interrogantes sobre la anorexia.

Por último, el modelo cultural propone una creencia de la belleza como delgadez, así como, de una imposición del cuidado del peso como norma a la mujer, donde el papel de los medios de comunicación puede ser estimulante, mas no causa de la anorexia. El modelo cultural, presentó a la anorexia, como una enfermedad nueva generada por presiones del mundo contemporáneo; una enfermedad impuesta a las mujeres ya sea en el papel de víctimas; o como una manera opcional de protesta. Sin embargo, no es precisa al explicar las razones por las que no todas las mujeres sufren de anorexia, a pesar de sufrir las mismas presiones del mundo contemporáneo (Brumberg, 2000).

Existen diversas causas psicológicas que se relacionan con la aparición de los TCA. La etapa vital de la adolescencia, donde se presentan gran cantidad de conflictos, cambios y tensiones; así como, el hecho de que el adolescente empiece a pasar a una etapa donde debe asumir el rol de adulto con todas su obligaciones; llegaría a generar un riesgo, teniendo en cuenta además, que los cambios corporales también podrían repercutir en el autoestima.

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Por último, la presión social de los medios de comunicación, de la publicidad y la moda; por un culto a la delgadez, ha sido objeto de estudio en algunas investigaciones. En los estudios respectivos, aunque presentan porcentajes variados sobre las percepciones de los jóvenes, si es común el disgusto por el sobrepeso (Toro, 1996; Raich y col., 1991; citados por Gual & Lahortiga, 2002).

Existen cifras, que dan evidencia del aumento de la población afectada por algunos TCA. Brumberg (2000), cita el caso del hospital de la universidad de Wisconsin, donde en 1980 se diagnosticaba una persona con anorexia al año, mientras que dos años después, eran setenta las personas recibidas en esta institución.

En toda Hispanoamérica se han venido realizando diferentes estudios dado el crecimiento de este fenómeno. Entidades gubernamentales y privadas vienen realizando investigaciones en diferentes poblaciones desde hace dos décadas, con el fin de lograr esclarecer las causas y de esta manera planificar y ejecutar planes de acción publica eficientes.

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Esta es una técnica de auto evaluación de 11 dimensiones psicológicas asociadas con TCA. Las dimensiones resultantes del análisis de esta estrategia son: deseo de adelgazar, bulimia, insatisfacción corporal, sentimientos de ineficacia, perfeccionismo, desconfianza, alexitimia, miedo a crecer, ascetismo, control de impulsos e inseguridad social. Con esta técnica se han realizado estudios (Casullo, Gonzales & Sifre, 1998, 2000; Casullo, 2000; citados por Casullo 2006) donde se han encontrado correlaciones directas entre las dimensiones propuestas y el género de los estudiantes considerados como casos clínicos graves o moderados.

Otro país donde se han realizado estudios sobre los TCA es Brasil. Aunque ―no

existen datos poblacionales en Brasil sobre prevalencia e incidencia de TCA, ni registros fidedignos del número de pacientes que reciben estos diagnósticos en la red pública de salud‖ (Nunes, 2006, p. 28). Sin embargo, se han realizado dos estudios en el

sur de Brasil, para verificar la prevalencia de los TCA en la población. Una de estas investigaciones presentó una prevalencia del 11% en el comportamiento anormal de la conducta alimentaria. Otra de las conclusiones relevantes que aportó este estudio, es el hecho de no encontrar una diferencia significativa entre estratos sociales o etnias (Nunes y colaboradores, 2003; citados por Nunes, 2006).

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cuales forman parte de la cotidianidad de la juventud. En algunos estudios realizados con escolares (Behar & colaboradores, 1994, citados por Calvo, Carcamo, Astudillo, Masini & Francote, 2006), se encontró una prevalencia de 12.2% de estudiantes en riesgo patológico. En otro estudio de prevalencia (Tapia & Orstein, 1999 citados por Calvo et al, 2006), realizado en jóvenes universitarios de Santiago de Chile, se encontró una prevalencia de 12.6% en mujeres y 3.5% en hombres.

En México los estudios sobre la prevalencia son limitados. Uno de estos estudios es realizado por Mancilla, Díaz y colaboradores (2004, citados por Mancilla, Gómez-Peresmitré, Álvarez, Franco, Vázquez, López y Acosta, 2006), donde se tomaron dos muestras en momentos diferentes, en el año 1995 y 2001. A estas muestras se les aplicaron dos técnicas diferentes, el Eating Attitudes Test de Garner y Garfinkel (1979, citados por Mancilla, Gómez-Peresmitré, Álvarez, Franco, Vázquez, López y Acosta, 2006) y el Bulimia Test de Smith y Telen (1984, citados por Mancilla et al., 2006). Más adelante, a las personas que obtuvieron altos puntajes, se les aplicó la entrevista conocida como Interview for the Diagnosis of Eating Disorders de Kutlesic y colaboradores (1998, citados por Mancilla et al, 2006). ―Los resultados de este estudio

fueron que en el año de 1995 la prevalencia de Bulimia y de trastornos de conducta alimentaria no especificados fue de 0.14% y 0.35% respectivamente, y en el 2001 de 0.24% y 0.91%‖(Mancilla et al, 2006, p.127)

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En el caso colombiano ―la prevalencia e incidencia de los TCA en la población

general en Colombia es conocida sólo de manera parcial. Existen datos epidemiológicos derivados de estudios en jóvenes escolares y universitarios de las dos ciudades más grandes del país‖ (Guarín y Gempeler, 2006. pp. 44). En Medellín fue realizado el

estudio Prevalencia de anorexibulimia en mujeres adolescentes de Medellín (Moreno, Ramírez y Yépez, 2001). El objetivo de esta investigación, fue poder indicar la prevalencia general de TCA en mujeres de Medellín, aclarando además las prevalencias específicas para cada uno de los trastornos. Este estudio se realiza en Medellín, dado que es capital de la moda de Latinoamérica y se considera existe una presión mayor por la delgadez extrema en las mujeres. Entre los resultados arrojados por este estudio, se encontró una probabilidad de tener TCA del 33%; la prevalencia total fue de 17.7%, 0.8% de AN, 2.3% de BN, y 14.6% de TCANOES.

En cuanto a la ciudad de Bogotá, el estudio de Ángel y colaboradores (1997, citados por Guarín y Gempeler, 2006), consistió en aplicar una Encuesta de Comportamiento Alimentario (ECA) desarrollado por los mismos investigadores, con el fin de detectar conductas de riesgo de TCA. Con este instrumento se concluyó un riesgo de 0.5% y 2.2% para AN y BN respectivamente. Mientras que en otro estudio realizado en jóvenes escolares, se encontró una prevalencia global de 37% de los TCA, en donde la AN tiene un 0.28% de prevalencia, mientras que la BN y los TCANOES 3.25% y 33.6% respectivamente. Otra conclusión que arrojó este estudio, es que no existe prevalencia entre los trastornos de conducta alimentaria y el estrato socio-económico (Guarín & Gempeler, 2006).

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figura corporal. La categoría diagnóstica se llama trastornos del

figura corporal.

La categoría diagnóstica se llama trastornos del p.88