Informe final de investigación para optar el título de
Magister en Estudios Artísticos
Maestrante
Luz Marcela Carolina Ayala Lizarazo
Director: Pedro Morales López
Universidad Distrital Francisco José de Caldas
Facultad de Artes ASAB
Maestría en Estudios Artísticos
Agradecimientos
A Clarita y Amilkar por enseñarme a viajar por los sistemas y a disolver fronteras y reglas; a
Manuel Hernández, por evitar que mi yo se lanzara al abismo de las convenciones; a Ernesto Teto
Ocampo, por enseñarme su emancipación armónica y que el pensamiento se puede limpiar; a
Floresmiro Rodríguez Mazabel, por enseñarme a hacer arte político; a Pedro Morales, por
entregarme la llave maestra; a Carlos González y su Casa de Citas, por apoyarme en la
resurrección; a Harry y Manuel Bernal, por abrigarme con música en su Bolón de Verde; a
Fernando Avella, por el cuadrado mágico chino y el impulso para iniciar un camino nuevo; a Lina
Cortés, por enseñarme que en el Páramo hay una laguna con forma de guitarra; a Vivian Vásquez
Montoya, por sus ojos que abren portales mágicos y sus fotos; a Ana María Torres, por ser el hada
y por sus videos; a Javier Pinto, Andrés Fadd Rodriguez, Natalia Guzmán y Jorge Henao, por
acompañarme en las performances y sentirse parte del colectivo; a Sergio “Checho” Gómez, por
acompañarme en la tambora y el poporo; a Rodolfo “Fito” Lozano, por su compartir conmigo su
conocimiento de escritor y caballero andante; a Tatiana Samper Restrepo, por compartirme
historias muiscas; a Emma Martínez, por mostrarme los aerófonos de los muiscas; a Jeaneth
Calambás, por contarme historias del agua de su pueblo Misak; a Ana Barón, por presentarme a la
mujer venado de Israel; a Pastora Tarapués, por levantarme de la enfermedad; a Manuela Ocampo,
por desbloquearme la voz; a Julio Niño, por presentarme el Chicamocha; a Andrés Patiño, por sus
percusiones; a Natalia Pontón y Johanna Mendieta, por ser mis apoyos de toda la vida; a “Uma”
Martínez, por compartir sus memorias de abuela tortuga; a la abuela Mati, por enseñarme a hablar
con las piedras; a Irene, por su pureza y sabiduría; al Teatro La Candelaria, por ser y cuidar el
portal de Santiago; a la Aldea Feliz y su río San Miguel, por inspirarme parte de este trabajo; al
Amazonas, por mostrarme que en los animales también hay un espíritu; a Mauricio Guapacha y
Corina Estrada, por ayudarme a a subir el último escalón de este trabajo; a Claudia Barba, por
facilitar los trámites; a la Sierra Nevada de Santa Marta, al Mamo Freddy, a Rosa y a los niños,
por recuperarme la salud y la fe; a la enfermedad, por hacerme entender qué era lo que había hecho;
a la música, por todo.
Resumen
El hueco de La Candelaria y la espiral sonora por Bogotá
es un proceso de investigación – acción
e investigación – creación, basado en una mirada de Walter Benjamin sobre la transformación y
movimiento de las ciudades modernas, la relación socio – política de los músicos con la ciudad,
su historicidad, la creación colectiva y el
happening
. En busca de un mecanismo para promover
otras maneras de ejecución de las prácticas artísticas en la ciudad, propuse una matriz como
alternativa en la construcción de narrativas para la creación multidisciplinar a partir de reflexiones
que se pueden dar del cruce entre las prácticas estéticas y los estudios culturales.
Abstract
El hueco de La Candelaria y la espiral sonora por Bogotá
is a research – motion and research –
creation process, based on a look of Walter Benjamin about the transformation and dynamics of
the modern cities, the social – political relationship between the musicians and the city, their
historicity, the collective creation and the
happening
. Looking for a mechanism to promote others
ways to performance the artistic practices in the city, I proposed a matrix how a alternative in the
construction of narratives for the multidisciplinary creation from possible reflections when the
aesthetic practices and the cultural studies are crossed.
Résumé
El hueco de La Candelaria y la espiral sonora por Bogotá
est un processus de recherche - action
et recherche - création, basé sur un regard de Walter Benjamin sur la transformation et le
mouvement des villes modernes, la relation sociopolitique des musiciens avec la ville, son
historicité, la création collective et le
happening
. À la recherche d'un mécanisme pour promouvoir
d'autres manières d'exécuter des pratiques artistiques dans la ville, j'ai proposé une matrice comme
alternative à la construction de récits pour une création multidisciplinaire basée sur des réflexions
pouvant découler du croisement entre pratiques esthétiques et études culturel.
Tabla de contenido
Introducción
………. 10
Ensoñación
………10
Liberación
……….10
Capítulo 1. Bogotá y Walter Benjamin
………...14
Capítulo 2. Súper Héroes Heridos
………...23
Desconcierto para Reaparecidos: ¿Es el Nuevo Estado -Colombiano- del Arte?
…………...23
Testimonios
..……….23
Sinapsis en la Investigación
……….27
Las Interfaces
.………..30
Interfaz estética
..……….….30
Interfaz mediática
.………...30
Interfaz económica
.……….31
Interfaz social
.………..31
Interfaz ambiental
..………..32
El Agua Moja
………33
Objetivos modulantes.
……….34
Investigación – acción – reflexión.
………..34
Investigación - creación – reflexión
.
………36
Iniciación
………...37
Los círculos.
………..38
Piedra Negra sobre una Piedra Blanca
………...39
Performance Resiliente
………41
Gilipollas Estallados
………45
Creación Colectiva, Improvisación, Ritual, Composición y Performance
………..47
Indisciplinas
……….48
Ensoñación de una Historia Llena de Zombies: del 9 de Abril y Otros Sucesos
………..50
Resumen ejecutivo
………...52
Capítulo 3. Sobreviviente de la Economía Naranja
………...54
Los Algoritmos Algo-rítmicos
……….55
Los Caminos de la Interfaz
………..57
Lo multimedia
………..58
Contemplaciones
………..………59
Conexión
………...59
Herencia revolución
.
………60
Batalla experimental ……….61
Noche estrella
.
………...61
Creatividad luz ………..62
Cálculo del Poeta – Jean Luc Nancy
………...63
Puntos Sensibles del Cuerpo Erótico
………..64
El Goce – Jean Luc Nancy y Adèle Van Reeth
………...67
El Cuerpo del Espectador en el Plano del Arte Público Contemporáneo
……….70
Relación generalizada
………..70
Mucho Indio
……….75
Bogotá 1890
………..76
Moxinifadas de Gaspar
………...77
Obra Ritual Semilla de Paz
……….79
El Baúl Ambulante
………..81
Sí
………...84
Anatomía de un Maniquí Viviente
………..85
Fredric Jameson: El Posmodernismo como Lógica Cultural del Capitalismo Tardío
…….87
Capítulo 4. Sa - Nación Muisca de Agua
………91
Agustín Codazzi y Bogotá
………...91
Quebrada de San Bruno y Otros Ríos de Asfalto
………...96
Río Molinos
………..98
Quebrada San Bruno
……….100
Río Bicachá
……….………101
Río Tchiguachí
..……….103
¿Dónde Está la Música Muisca?
………...104
Re-codificación de la Temporalidad
……….105
¿Conexión Cósmica o Unidad Abierta?
………...108
Capítulo 5. Espiral Sonora Por Bogotá
………111
Entre la Geodesia y el Terror (Relato)
……….111
Voluntad revolución
………..111
Creatividad locura
……….114
Conexión acústica
………..120
Danza creación
………...121
Fugaz
………...122
El movimiento Social Bogotano: Entre la Creación Colectiva y el Happening
………122
La Creación Colectiva en la Música, Más Allá de la Mirada Occidental
………...125
¿Por qué hablar de creación colectiva en la música, si se puede hablar de jazz?
…127
Capítulo 6. Happening
………..129
El Fracaso que Trae Regalos
……….129
Improvisación de una inconforme
………131
¿Cómo levantar la voz al cielo? ………..131
Oráculos y Visiones
………...132
Cage, Coleman, Dávila
………..132
El Cuadrado Mágico Chino y la Estrella de Cinco Puntas
………..140
Lo – Shu
………..141
Pequeño 5
………142
Performance de Carnaval
……….143
La receta
……….143
Matriz tortuga
………147
Bogotá – 6 de junio de 2018
………148
Plaza de Bolívar – Colibrí ………...150
Esquina de Gaitán – Delfín ………153
Calle 16 Carrera 2 – Abeja ………..156
Subestación eléctrica La Candelaria – Oso de anteojos ………160
Hoy Es Mi Futuro. Conclusiones
………..165
Ya aparecieron las Llaves
……….167
Descripción
……….168
Sensores de la interfaz estética ………168
Sensores de la interfaz mediática ………168
Sensores de la interfaz económica ………..168
Sensores de la interfaz social ………..168
Sensores de la interfaz ambiental ………...168
El camino o meridiano de lo multimedia ………169
El camino o meridiano de las contemplaciones ……….169
El camino o meridiano de la poesía ………169
El camino o meridiano de la empatía erótica ……….169
El camino o meridiano del goce ………..170
Nos vemos pronto
………...171
Fuentes Consultadas
………..173
Enlaces Web complementarios
.……….…177
Anexos
………178
Anexo 1. Bogotá 1890
……….……178
Anexo 2. Letras e Historias de los Animales de la Performance de Carnaval
………...186
Anexo 3. Matrices Performance de Carnaval (CD 1)
Anexo 4. Mapa de la Performance de Carnaval (CD 1)
Anexo 5. Carnaval (CD 1)
Lista de Imágenes
Imagen 1.
Plano Topográfico de Bogotá y parte de sus alrededores………13
Imagen 2.
Grabando para la Máquina del Tiempo……….…16
Imagen 3.
Círculo de canto………38
Imagen 4.
Brújula de composición………44
Imagen 5.
Invitación a la performance
Gilipollas Estallados
………45
Imagen 6.
Acto 1. Performance
Gilipollas Estallados
………...46
Imagen 7.
Acto 2 Performance
Gilipollas Estallados
………46
Imagen 8.
Acto 3 Performance
Gilipollas Estallados
………47
Imagen 9.
Oráculo de las contemplaciones ………...63
Imagen 10.
Mural
Nuestro norte es el sur
en proceso ………73
Imagen 11.
Mural
Nuestro norte es el sur
……….……73
Imagen 12.
Concierto Mucho Indio ………..75
Imagen 13.
Video mapping en la exposición Moxinifadas de Gaspar ………...78
Imagen 14.
Obra Ritual Semilla de Paz
………80
Imagen 15.
Performance
El baúl ambulante
……….81
Imagen 16.
Performance
El baúl ambulante
……….83
Imagen 17.
Mapa elaborado por Agustín Codazzi de la Provincia de Bogotá ………...95
Imagen 18.
Río Molinos. Calle 112 ………...99
Imagen 19.
Ruinas de puente de piedra y madera. Río Molinos ………99
Imagen 20.
Lugares por los que habría pasado el cauce de la quebrada de San Bruno …………100
Imagen 21.
Lugares por los que habría pasado el cauce del río San Francisco o Bicachá ……..102
Imagen 22.
Lugares actuales a lo largo del río Tchiguachí o San Agustín …..……….103
Imagen 23.
Aerófono muisca ………..105
Imagen 24.
Edificio Agustín Nieto ………...……….112
Imagen 25.
Casa donde vivió y murió el compositor José Joaquín Guarín ……….112
Imagen 26.
Noticia publicada por el periódico El Tiempo. 20 de enero de 2017 ………113
Imagen 27.
Comunicado Conjunto Residencial Calle del Sol ……….115
Imagen 28.
Noticia del Periódico Portafolio. 9 de abril de 2018 ……….116
Imagen 29.
Historia del hueco de la Candelaria ………..119
Imagen 30.
Ilustración del arquitecto Pedro Juan Jaramillo ………121
Imagen 31.
Partitura de la pieza Aceptación ………...139
Imagen 32.
Explicación sobre el cuadro chino y la esvástica ………..142
Imagen 33.
Mapa con los alineamientos de la salida del sol ………145
Imagen 34.
Mapa de la
Performance de Carnaval
………..146
Imagen 35.
Invitación a la Performance de Carnaval ………..149
Imagen 36.
Apertura Performance de Carnaval ………..149
Imagen 37.
Performance de Carnaval
. Plaza de Bolívar ………151
Imagen 38.
Performance de Carnaval
. Plaza de Bolívar ………151
Imagen 39.
Transcripción de la partitura original con la melodía del colibrí ………...152
Imagen 40.
Fragmento de las voces del arreglo musical de la canción del colibrí………152
Imagen 41.
Performance de Carnaval
. Esquina de Gaitán ………..154
Imagen 42.
Transcripción de la partitura original con la melodía del delfín ………155
Imagen 44.
Performance de Carnaval
. Calle 16 con Carrera 2 ………...157
Imagen 45.
Performance de Carnaval
. Calle 16 con Carrera 2 ………...158
Imagen 46.
Transcripción de la partitura original con la melodía de la abeja ………158
Imagen 47.
Fragmento de las voces del arreglo musical de la canción de la abeja ………...159
Imagen 48.
Performance de Carnaval
. Calle 12B con Carrera 1……….161
Imagen 49.
Transcripción de la partitura original con la melodía oso ……….161
Imagen 50.
Fragmento de las voces del arreglo musical de la canción del oso de anteojos ……162
Imagen 51.
Performance de Carnaval
. Calle 7 con Carrera 4 ……….163
Imagen 52.
Transcripción de la partitura original con la melodía del venado ……….164
Imagen 53.
Fragmento de las voces del arreglo musical de la canción del venado ……….164
Imagen 54.
Matriz Tortuga generalizada de la
Performance de Carnaval
………...166
Introducción
En los alrededores de las encrucijadas entre la poesía, la geografía y la historia,
es donde para mí residen en gran medida las cuestiones que merecen ese nombre.
Esas cuestiones sólo adquieren vida entre los dedos bajo la forma de órganos
gigantes: gracias a la superposición de múltiples teclados.
Julien Gracq
Ensoñación
¿Cómo se pueden desarrollar narrativas desde la música hasta puestas en escena multidisciplinares,
que contengan en su formulación e interpretación la reivindicación del trabajo colectivo, la
creación artística y la economía independiente, de manera que sean concebidas como creaciones
colectivas que ejercen para la resiliencia y la paz? Espero llegar al montaje y puesta en escena de
una obra artística musical, con elementos carnavalescos y de la creación colectiva, desde la
perspectiva del teatro colombiano. Quiero que el equipo de trabajo que se va formando desde ahora
para la concepción del marco global de la obra, sea efectivo frente a los temas de resiliencia, paz,
interacción social y política, transdisciplinariedad y creación multimedia. Con ellos iniciaremos
un proceso de creación colectiva transmedia; es decir, no será un solo grupo creativo, atravesado
por una disciplina artística específica, sino que cada uno podrá conectarse con las diferentes
propuestas musicales, para involucrarse con las dinámicas y los procesos de creación particulares
que surjan de la reflexión. Luego vamos a unirlo todo en un montaje que tendrá lugar en diferentes
escenarios y que irán tejidos por una narrativa y referentes de la historia de Colombia.
Liberación
Un día, cuando mis ojos no veían y mis oídos no oían, Manuel Hernández
1curó mi narcolepsia
con pequeñas citas del
Libro de los Pasajes
de Walter Benjamin, quien pareció incomprendido por
atreverse a escribir un libro sin fin (Tackels, 2009, p. 487). Descifró los mensajes encriptados de
las metáforas y las máscaras que marcaron el estilo de las sociedades posteriores a la revolución
industrial y me enseñó que nada es lo que parece, frase que después regresó a mí desde el
conocimiento del pueblo arhuaco
2, en forma de canción y de pájaro mochilero. Manuel me entregó
el último par de zapatos de Benjamin en forma de libro y me enseñó su magia para que nunca se
desgasten las suelas, sintiendo la vida como una fuente inagotable de percepciones. Así que, me
inscribí en una maestría para hablar de eso y empecé a caminar una parte de Bogotá, La Candelaria,
la que proyecta la historia de un puerto “seco” hacia toda una sabana, llena de quebradas, esteros
y humedales que interconecta sus raíces con los caminos a Tunja, Honda, los Llanos Orientales y
El Gran Tolima. A Bogotá siguen llegando las memorias de todos esos caminos, en forma de
música, alimento, desplazamiento de humanos y pájaros, perdidos por el duelo de la guerra y el
consumo desenfrenado de recursos. La academia me habló de Benjamin y me mostró que una
investigación, más que una recolección de pruebas y resultados, también puede ser una
interpretación libre de la verdad y que de ahí, es posible descifrar algoritmos de pueblos sometidos
por el encantamiento de la distinción y la locura del poder. Me abrió el corazón hacia la naturaleza
que el Mamo Duavico
3me enseño con una frase: “hay que recuperar la Tierra, para convertirla en
bosque y el bosque en animales”. Y dándole la vuelta a tres manzanas de La Candelaria, comprendí
que todo este tejido solo es posible, recuperando el agua.
Como insumos para escribir el informe final de mi investigación, elegí cuatro libros entre muchos
travesaños escritos que me encontré en el camino, los que se fueron agrupando solos, alimentando
mi diálogo cotidiano con la cuestión académica, el conocimiento de indígenas y negros, la idea de
mi ruta profesional posterior a esta investigación y mis inquietudes personales frente a mi vida de
música bogotana. Primero, está el libro
Cuando era feliz e indocumentado
de Gabriel García
Márquez, que es para mi una forma de mover la verdad en una metáfora narrativa que la viste de
ficciones aparentes que se entretejen como formas de ver el mundo de variedades de transeúntes
que resume entre crónicas y cuentos la realidad política, económica, social, mediática,
contemplativa y espiritual de cualquier país suramericano. En
Ensoñaciones de un Paseante
Solitario
de Jean Jacques Rousseau, descubrí la importancia del camino y sus hallazgos como
formas de meditación acerca de la incidencia de la observación de lo exterior en la comprensión
2
Pueblo
Iku
. Uno de los cuatro pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta.
3del mundo propio y la importancia de salir del encierro para encontrar respuestas irresueltas del
ensimismamiento, que Rousseau convirtió en oráculos con las plantas, la naturaleza y la ciudad.
En el libro
Velocidad de Escape
de Mark Dery, encontré una lectura de anticipación, su forma de
predecir la incidencia de los avances de la electrónica entre la computación y la cibernética, es una
visión de la contracultura en la segunda etapa (años 90) y una proyección de esa misma
contracultura en su tercera etapa (segunda década del siglo XXI), en la que se predijeron
sanaciones chamánicas a distancia, interacciones de toques digitales en la pantalla, como un tiempo
de florecimiento de fundamento hippie y urbano a través de lo digital. Puestas en escena que
anticiparon nuevas cotidianidades. El último libro
Calle de sentido único
de Walter Benjamin,
tiene su orden desde los títulos que sugieren de los lugares con los que uno se encuentra al transitar
una calle, se aproximan a un diseño de época o una memoria de inmersión urbana construyendo la
imagen propia de una ciudad y que activa los recuerdos de cada transeúnte al recorrerla con los
pies de la misma manera como se recorre con la imagen, combinando formas de despertar y de
soñar.
El 6 de junio de 2018, resumí parte de esta investigación a la que llamé
Espiral Sonora por
4Bogotá
, en una Performance de Carnaval, que resultó de anécdotas múltiples y del misterio de un
Hueco que se abrió en la localidad de La Candelaria y que algunos vecinos sintieron que se tragaría,
además de a una excavadora, a sus casas. Entre relatos, fotos, videos y canciones, contaré esta
historia, como ejercicio renovador de la memoria desde las prácticas artísticas que hacen parte de
un
happening
ritual de culto al territorio.
4
Imagen 1. Plano Topográfico de Bogotá y parte de sus alrededores. Levantado por el Coronel de ingenieros, Agustín Codazzi y varios alumnos del Colegio Militar, 1852. Fuente:
Capítulo 1. Bogotá y Walter Benjamin
Era un tiempo en el que no sabía cómo empezar. Mi inquietud sobre diferentes panoramas de
Bogotá, se mantenía sobre cualquier hilo de los muchos que quería tejer. Años atrás, mientras
ejercía como ingeniera de proyectos de una empresa de automatización y telecomunicaciones,
estuve trabajando en un proyecto en las estaciones domiciliarias de gas natural en Bogotá. Y de
una obsesión empírica por el urbanismo, emergió esa mirada mía que se activa cada vez que me
pregunto dónde estamos parados. Un equipo de trabajo de muchas personas, parecíamos hormigas
interconectando caminos de hormigueros, para que el buen vivir del gas natural nos permitiera
cocinar más a menor costo de energía, y por fin bañarnos con agua caliente, con la condición de
pagarle a alguien un calentador de gas por cuotas y por años. Yo, que vivo en la mitad, en La
Candelaria, donde algunas calles tienen gas natural, otras no. A veces de clase media hacia abajo,
a veces de clase media hacia arriba, todo depende del sube y baja de los representantes de la política
colombiana. Nada nuevo. Igualito era 40 años antes de que yo naciera, antes del bogotazo.
Esos nodos de Bogotá eran como portales, que desde los barrios nos llevan a cualquier lugar de
Colombia, contándonos por otro medio la historia del desplazamiento; más que de la gente, de la
memoria entera de un territorio. Bogotá tiene un clima diferente, hace más o menos frío, según la
perspectiva del desplazado que viene del páramo, contra el que viene del valle. Todos quieren
tratar de guardar lo que más puedan desde Bogotá, pero hay cosas que se pierden y se olvidan.
Aquí no hay que espantar a las hormigas todos los días, ni hay que quitarle la piedrita al río para
que el agua siga circulando, aquí no hay que conciliar con nadie más que con uno mismo. Ese es
el drama del habitante de Bogotá, que entre más se parezca al “ideal de la vida cara”
5se encierra
en un solo lote habitado por el silencio de naturaleza, la luz eléctrica y dos computadores. Entre
más años lleve la familia en la ciudad, las nuevas generaciones están más próximas a ese ideal. La
5
familia que no pudo seguir conciliando con las hormigas porque las figuras del conflicto no lo
permitieron, llega huyendo del miedo, casi muerta por el miedo.
Hay barrios que conservan las dinámicas de las regiones. Las avenidas o lo que queda de los caños
que alguna vez fueron ríos, parecen malecones de La Guajira, Tolima, los Llanos o el Magdalena
medio. Otros, los más viejos, los más bogotanos, a los que solo les queda la plaza, han hecho de
ella el paseo de la soledad con mascota. No sabemos muy bien qué fue lo que olvidamos y en ese
sentido, el paso por las estaciones reguladoras domiciliarias (ERD) para mi fue un viaje diverso e
indescriptible por Bogotá. Esta historia fue lo que llevo a mi amigo y profesor Manuel Hernández,
a invitarme a que hiciéramos cuatro programas de televisión en cuatro de las avenidas o parques
que tienen un pequeño portal para “leer a Bogotá”
6desde el gas natural. Visitamos las estaciones
Villa de los Alpes, Las Cruces, Santa Paula y Cedritos. Como un par de locos, nos fuimos con el
equipo de producción de la Maquina del Tiempo
7a abrir cuatro portales que guardan la historia.
“Cada barrio de Bogotá es una célula que cuenta algo de Colombia”, fue la frase que resumió mi
mirada sobre los barrios bogotanos como un rompecabezas que une lo que queda de la fuerza
colectiva de los desplazados de Colombia. En Villa de los Alpes, una estación al lado de un parque
y una avenida, nos cuentan secretos sobre las Villas
8de Luis Carlos Sarmiento Angulo; el modelo
de urbanización abierta, es decir, sin cercas, se ubicó en diferentes lugares de la ciudad, otorgando
el derecho a tener más suelo o más aire para vivir, según la capacidad de endeudamiento del
desplazado o del tiempo en el que su línea familiar habite Bogotá. Las Cruces tiene otros colores;
una influencia fuerte y casi absoluta de la iglesia católica y la memoria urbana de la bonanza y la
quiebra del comercio de la ciudad después del bogotazo. En la estación Santa Paula, se concentró
la vejez de la quinta generación de desplazados en Bogotá, los que ya depuraron su economía y
6
Sección de Manuel Hernández Benavides, escritor e historiador colombiano y director del comité
editorial del programa de televisión La Máquina del Tiempo, dirigida por Tomás Cárdenas,
producida por Utopos Producciones y emitida por Canal Capital.
7
https://www.youtube.com/watch?v=JfF0Y08aZkQ&t=602s enlace al canal de YouTube del
capítulo 65 de la Máquina del Tiempo desde los barrios Las Cruces y Villa de los Alpes en Bogotá.
8
olvidaron todo lo que pasó antes de que estuvieran allí; son los que tienen más contacto con lo
verde y la naturaleza, como un beneficio de la supervaloración en la finca raíz del estrato seis,
donde el paseo se mueve entre tanques de oxígeno y sillas de ruedas. Cedritos tiene la intención
del viejo Chapinero, es un barrio ideal para los profesionales mejor pagados de las universidades
públicas, hijos o nietos de los que habrían llegado a los edificios de Chapinero, próximos al centro
empresarial de los 70’s: la Avenida Chile. Ahora, desde la Calle 100 con Autopista Norte, se toman
muchas decisiones de la economía colombiana y más lejos, desde Cedritos, toda esta gente alarga
sus pasos con la segunda deuda, el automóvil. A ese trabajo le agradezco que me mostró esa
diversidad de las regiones de Colombia en Bogotá, además de las maneras como se forma la nueva
región al sumarse esas memorias de otros lugares, en este territorio.
Imagen 2. Grabando para la Máquina del Tiempo con Manuel Hernández. Enero de 2015. Barrio Las Cruces. Bogotá, Colombia. Foto: Tomás Cárdenas Puentes.
través de Michael Taussig, Manuel me invitó a conocer las relaciones multidimensionales y los
cruces nodales que Benjamin usó para conocer ciudades desde la memoria escrita por otros, y
reconocer en la literatura diferentes conexiones y lecturas urbanas desde lo cotidiano para
comprender sus dinámicas y su historia. Taussig aborda el tema de la cirugía cosmética en
Colombia y su relación con la construcción de la identidad “traqueta”, en la que un ideal de belleza
que se teje alrededor de las cirugías estéticas, es la electricidad que activa una interfaz entre el
ideal de la vida cara y la clase social, como una relación de poder liderada por el costo de las
cirugías que se adorna con la compañía de mujeres transfiguradas por el bisturí para usarlo como
un sello de poder sobre los pueblos de Colombia (2015, p. 96). Taussig me enseñó que las
dinámicas de la estética son consecuencias de los imaginarios que un pueblo construye como
herramientas para clasificarse dentro de los códigos sociales del sistema de estratificación del
poder que lo acoge.
Las definiciones de buen gusto y mal gusto se desvanecen en los paradores de las carreteras vecinas
de las ciudades, mientras se encuentran sus representantes, igualmente gustosos de comer papa
criolla, yuca, chicha, masato, mantecada o fríjol. Ser colombiano pareciera un intercambio de
disfraces que se van modificando mientras las generaciones de los voceros auténticos de la
memoria la van olvidando, en la medida en que están más cerca del invento de las ciudades
postrevolucionarias. Las ciudades de América Latina, como experimento reciente de la
colonización europea, han tratado de adoptar las mismas costumbres de carácter monárquico de
los pueblos europeos, sin monarquía. Es como una puesta en escena constante que se mueve dentro
de la pirámide social
9prolongada hasta hoy desde la colonia, formando mundos llenos de
jerarquías y oligarquías, como pequeños virreinatos. El narcotraficante o el político son igual de
importantes para la exposición del poder: compran en los mismos almacenes de marcas famosas,
modifican su nariz con el mismo cirujano, se movilizan a caballo o en camionetas blindadas,
procuran mucha gente a su servicio. Y muchas veces, el narco y el político son amigos o hasta son
el mismo.
9
Colombia se mueve y se desplaza según los códigos de la guerra, en oposición o a favor de ella.
El discurso se mimetiza con las balas y se corre el riesgo de que se convierta en una de ellas.
Asimismo, las ciudades de Colombia no crecen como consecuencia de la prosperidad sino del
desplazamiento violento, que resulta de los encuentros violentos que se dan entre las arrugas de
las montañas por este mismo motivo: alcanzar la vida cara hasta estrechar la mano para una foto
de “revista” como afines poderosos que definen las posibilidades y derechos de un país, desde las
páginas sociales de los portales de noticias. Tal cual lucieron los burgueses en los pasillos de los
teatros, la ópera se inventó para estimular el cruce social en los espacios previos e intermedios de
las puestas en escena. Las localidades de los teatros también concebirían la estética de la clase
entre platea, palcos, galería o gallinero, y entre los palcos laterales que eran especiales para que
todo el auditorio se encontrara con el personaje que más quiere ser visto, expuesto, desnudo y
prostituido.
Benjamin vio en el
flâneur
10de Baudelaire, ese personaje que quiere ser visto desde todas las
vitrinas (2005, p. 45), como si fuese él el que mira la vitrina, no como el comprador sino como el
que quiere ser comprado. La vitrina es la interfaz en la que el comprador y el vendedor ponen su
fuerza en contra para mantenerse en pie, disimuladamente, y atrapar la atención de los otros
paseantes, los incautos que no están seguros del lado de la vitrina del que están. Ellos solo ven al
paseante como referencia de una estética del ciudadano más llamativo y se convierten en carnada
del vendedor para vender productos o ideas y del
flâneur
para vender su imagen y un ideal del
poder. El
flâneur
colombiano necesita conseguir trabajo, ganar dinero, tener techo, alimento y un
medio de transporte. Son los derechos fundamentales para el buen vivir. De alguna manera, todos
queremos ser esos paseantes, con parecer sereno, frente a la vitrina que evoca solvencia económica
y éxito afectivo y profesional. También hay que ocultar el conflicto, es otra de las tareas del
flâneur
colombiano, para ascender en la escala social. Mientras más lejos parezca de las armas y la
pobreza, más próximo estará de los espectáculos públicos, las dietas sanas y las prácticas
alternativas.
10
A una de mis partes también la habita el
flâneur
colombiano, con la que busco un sentido en el
mundo para sobrevivir entre los disfraces. Fui ingeniera electrónica, guitarrista clásica, asesora en
herramientas tecnológicas para artistas, revisora de proyectos, técnica informática, ingeniera de
sonido, productora musical, programadora de eventos y gestora cultural. El momento de la crisis
se manifestó cuando ninguno de esos disfraces me quedaba cómodo para sobrevivir y
responsabilizar a lo externo de mi sensación de fracaso. Todo disfraz me resultó completamente
inútil. Había caído en la trampa. Seguro me quedé mirando al
flâneur
, que modelaba para todas
esas ideas del buen vivir vestidas de vida cara. Ahora tendría que renacer del auto-ataque que me
había provocado y -consecuentemente- resolver el dilema de mi relación con Bogotá, mi deseo de
hacerme líquida y penetrar el cemento con música, como agua.
La mejor opción que tenía era ocuparme en una maestría y dentro de ese canal, atacar y vencer a
las figuras negativas que mi mente recreaba para evadir la apuesta por el cambio que necesitaba.
Como ejercicio de investigación propuse hacer una reflexión sobre el origen de las fiestas de
carnaval y su relación con Bogotá. No tenía muy claro si era carnaval, una propuesta indigesta de
gestión, una fiesta o una revancha; apenas sentía la ilusión de iniciar un tejido nuevo que me llevara
otra vez hacia la música, sin las mismas dificultades de la empresa artística que tenía. Mis temas
de interés -política, música, ciudad, ancestros y economía- me hicieron pensar en un carnaval como
estrategia para unir muchas de mis inquietudes y deseos en una fiesta colectiva que incluyera
elementos múltiples de la cultura, como interfaces entre la historia, la comunicación, la política, la
naturaleza y por supuesto, el arte.
De un mapa mental sobre Benjamin y Bogotá, se unieron estas dos Bes con la mirada del arte
urbano, esencialmente de las estéticas para la música en la ciudad. Con Manuel, abrimos el libro
de los pasajes de Benjamin, nos paramos sobre Paris en el siglo XIX y el
flâneur
liberado por
Benjamin en sus notas, nos confesó que el secreto del arte estaba en la calle (2005, p. 420), no en
“el sosiego de las musas”
11, de las paredes grandes y pisos profundos de las galerías y museos. El
arte se hace en la calle, porque es el producto de la mirada que el artista enfocó afuera, en el
11
caminar de sí mismo y de los demás. Y luego, en la ciudad, el artista tiene que venderse. Necesita
un techo, alimento, un medio de transporte que cuesta un dinero. Tiene que pararse en la raya.
Junto con la prostituta y el hombre sándwich (Buck-Morss, 1995, p. 333), sabe que su cuerpo
vendido es la manera obvia de vender su arte, manera que se basa en el dinero, no en la obra de
arte. Estos dos seres a los que se resiste el artista se saben humanos, cuerpos como instrumentos
de plusvalía, mercancía para la mercancía y vitrina cuando el cuerpo se convierte en un objeto
cosmético que se anuncia. El arte se independizó de las herramientas y se volvió móvil y
performático porque tiene aura (Tackels, 2009, p. 622) o espíritu propio. Y el cuerpo mismo pasó
de ser el prostituido a ser una obra de arte. Esta iluminación de la identidad del artista en la
producción de su obra, lo pone a dialogar intensamente con el territorio que habita y la idea de
verdad que tiene sobre él. Esto da fuerza a las interpretaciones místicas del territorio, como el
diálogo con los muertos que entre religiosidad y magia utilizan los elementos de la naturaleza,
hasta el propio cuerpo, como interfaces entre la vida, la muerte y otras dimensiones (Buck-Morss,
1995, p. 339). La identificación con la obra de arte hace que el acto creativo sea más que una
operación constructiva y se convierta en una performance como parte de la obra artística y una
acción cotidiana, que se ritualiza cuando la idea creativa tiene un propósito sanador que se aleja
de lo cosmético.
La performance como apuesta artística, permite que la obra artística se piense como un ejercicio
interactivo, en el que uno o más cuerpos son estimulados por su afinidad cultural con el territorio
y donde se pueden dar en una misma puesta en escena muchas estéticas y expresiones artísticas
diferentes; además de una realidad expandida desde las acciones hasta la interacción azarosa que
se da con el público. La performance es el dispositivo mediático que se usa como interfaz para
comunicarse con la felicidad, el goce y las ganas de vivir o todo lo contrario. La música, las danzas,
el vestuario, la poesía y las máscaras, son los conectores entre un grupo de humanos y sus
emociones. La trascendencia de la performance colectiva, convierte la puesta en escena en un ritual
y en una acción simbólica de un impulso colectivo hacia la sanación del mundo (Dery, 1998, p.
49).
La emoción y la creación artística se abrazan en la tarea de promover en los artistas una expresión
espontánea y genuina de su arte y tiene su base operativa en la improvisación. Desde el teatro,
Santiago García define la improvisación como intuición informada que es creación y cuando es
colectiva y ritual, es la corriente de energía que atraviesa el canal de la puesta en escena: los
artistas. La improvisación es la habilidad que adquiere el artista con el estudio y la consciencia de
sus emociones, para hacerse tan liviano en el ejercicio artístico, que deja que el lenguaje produzca
un torrente discursivo bello y asertivo.
Este proceso, me ayudó a encontrar elementos creativos atravesados por diferentes narrativas. La
ingeniería como estrategia de composición algorítmica desde los sistemas dinámicos y las
telecomunicaciones; la creación multimedia como estrategia de codificación que equilibra los
estudios culturales con las expresiones artísticas; la música como motivación para la creación
artística y la magia como hilo conductor entre los episodios y los puntos de giro de la
investigación-creación.
para hacerlo posible, fui adoptando la performance como herramienta para entender lo interactivo,
la magia como metáfora de navegación
12, los rastros de la música de Bogotá como exploración
creativa, la improvisación como fuente compositiva desde el cuerpo, la música, la exploración
personal y colectiva, junto al efecto de las emociones y la sanación de la relación con el agua como
propósito espiritual del ejercicio creativo.
12
Capítulo 2. Súper Héroes Heridos
Comparar los intentos de otros con expediciones navales en las que el polo
Norte magnético desvía los barcos. Encontrar ese polo Norte. Lo que para
otros son desviaciones, para mí son los datos que determinan mi rumbo.
Sobre los diferenciales de tiempo, que para otros perturban las grandes
líneas de la investigación, levanto yo mi cálculo.
Walter Benjamin
Desconcierto para Reaparecidos: ¿Es el nuevo Estado -colombiano- del arte?
Testimonios.
Nota: Los testimonios a continuación, están escritos con ficciones leves, que
protegen la identidad de los Reaparecidos.
-¡Odio a Colombia, odio todo lo que me hace colombiano! ¡Quiero olvidarlo,
quiero olvidarme de este país! ¡Quiero irme de nuevo y no tener que volver!
-¿Por qué te duele tanto? - A mi hermano lo mataron los paramilitares. Por eso
toco, por eso me fui.
Nunca entendí cuáles fueron las razones para que mi mamá se fuera y me dejara
viviendo con unos familiares, yo tenía ocho años. Mi tío me encerraba en un cuarto
y me golpeaba porque si, luego me echaba agua fría y me dejaba ahí, desnudo. Un
día me fui a vivir con la familia de mi mejor amigo y ellos se convirtieron en la mía
hasta que mi mamá volvió. Menos mal mi papá me dejó la música y eso es lo que
me ha salvado, es lo único que me tiene vivo.
Cartucho desde entonces. Sigo buscando en la música de Colombia y en los viajes
que hago para aprender, una respuesta, una noción de que en alguno de esos
pueblos perdidos, alguien me de razón de mi papá.
Mi padrastro era abogado, era de los pocos que habían quedado vivos después del
genocidio de la Unión Patriótica, él estaba investigando unos expedientes de
Álvaro Uribe antes de que iniciara la primera campaña presidencial. Lo mataron,
hicieron que pareciera un atraco. Yo me sentía muy preocupado por mis hermanos.
Mi mamá quedó en silencio durante años. Ella nunca quiso hacer el trámite de
justicia y reparación. Para qué, si tenía que pedírselo a la misma gente que lo había
matado. Nunca he entendido muy bien por qué escogí la música, creo que yo quería
romper con el silencio de mi mamá.
Mi abuela tenía una casa en La Candelaria y era la que le guardaba una caleta
con municiones a los del M-19. Yo nunca supe por qué, pero creo que era
desplazada. Mis tíos estaban enredados con el narcotráfico y casi todos se
volvieron drogadictos. Mi mamá nunca estuvo de acuerdo con esa vida y se fue de
la casa a los 15 años. Estuvo muchos años sin saber de ellos. Ahora, mis padres
son ingenieros. Se conocieron militando en el partido. Yo creo que soy músico
porque no quería más ingeniería, ni más política. Aunque la política no la puedo
dejar, la música tampoco.
mamá y ella saltó a la madrugada descalza y en pijama desde un segundo piso.
Caminó así como quince cuadras hasta donde mi Tía. Luego se separó. Yo era muy
huraño, hasta que me interesé por la música y empecé a estudiar. La música me
calma y me ayuda a pensar en cosas buenas.
Fui mamá muy joven. El papá de mi hija me la quitó y no me dejó verla durante
años, un día decidí buscarla y la encontré en Otra ciudad. Vivía llena de lujos con
el papá, su esposa y con unos hermanos menores. Empecé todo el proceso legal
para recuperarla y todo me lo negaban o se entorpecía. No entendía por qué hasta
que un día vi en las noticias al papá de mi hija. Estaba involucrado en el desfalco
de la DIAN. Había políticos, narcos, de todo en ese lío. En uno de los viajes me
citaron en una carretera sola y me dijeron que dejara de joder o me iban a matar.
Yo les dije que si no podía estar con mi hija, que me mataran de una vez. Me dejaron
sola en la carretera, denuncié la amenaza y me asignaron una escolta, mientras
estuve haciendo la investigación en otra ciudad. Ellos no querían que me
entregaran a la niña porque por cada menor a cargo de él y la esposa, les daban
más tiempo de casa por cárcel. Estoy en eso, la otra semana se define lo de la
custodia. Llevo varios años en esto. En estos años, encontré la música y eso me ha
mantenido viva para soportar esto.
Yo era fiscal en Soacha. Recibía los casos de niños desaparecidos. Había algunos
que eran hasta poéticos. Una vez recibí la denuncia de una niña que se perdió tres
días y resultó que se había ido caminando hasta la casa de la abuela. Apareció
cuando llegó donde la abuela. A los pocos días, empecé a recibir muchas denuncias
de menores desaparecidos, eran muchos. Después resultó que eran los falsos
positivos. Lloré tanto que no pude seguir con eso y renuncié. Estoy exiliado.
Realmente prefiero seguir escribiendo poesía.
adolescente me empezaron a hacer ojitos los pandilla, esos manes como que
estaban metidos con paracos
13. Menos mal era bueno para tocar y me vine de gira
con un grupo para Bogotá, la primera vez a los 17. En la segunda gira, ya me
empezaron a llamar de otros grupos y me quedé. Menos mal los cueros me salvaron
el cuero.
Empecé a trabajar en una empresa para la música, porque estaba muy preocupada por la noción
negativa que solía escuchar entre mucha gente sobre los músicos. Con el socio que tenía, nos
sentamos a formular un gran proyecto que reivindicara el trabajo de los músicos, la economía, la
pertinencia en la memoria cultural de la humanidad. Queríamos arreglarlo todo desde nuestro
proyecto y tocar mucha música. El tiempo fue pasando, conocimos otro nivel de la realidad. A
pesar de la economía, no nos pudimos quejar, el proyecto creció, creció y creció mucho en muy
poco tiempo. Teníamos dificultades, pero íbamos para adelante, hasta que intervino la política.
Creímos en un espacio de participación, en el que muchos nos integramos con una visión política
y social, de esas que no gustan a las manos de los fantasmas que siempre quedan bien. Las fuerzas
públicas empezaron a aparecer con frecuencia, con quejas de vecinos que no existían y que nunca
mostraban el rostro, ni dejaban el nombre. De vez en cuando, llegaban personajes sospechosos,
midiendo si podían enredarnos con alguna red de microtráfico. Mi socio se cansó y se fue.
Afortunadamente, esa cojera administrativa y económica, me llevó a tomar la decisión de
abandonar el espacio que tenía.
Siempre he tenido la intuición de que hubo un sabotaje de tinte ideológico y político. Ya venía
pasando con varios espacios artísticos de la zona. Todo esto me dio fuerza y otro tipo de fortuna.
Esta sensación de fracaso, me permitió conectarme con las historias que me contaron los músicos,
otros amigos y los habitantes de la calle que se acercaban. Entendí que en Colombia hay una
guerra, entendí que no era ajena a los muertos ni al conflicto del país y que a través de la música,
había construido un albergue de refugiados reaparecidos que evocaba la esperanza desde el ritmo
y las notas musicales. Estábamos uniendo fuerzas sonoras para la paz.
Arranqué a caminar por una búsqueda nueva, para seguir con una idea de resiliencia colectiva
desde los poderes del sonido. Empecé a soñar con una gran obra colectiva, masiva e itinerante, con
muchas obras más pequeñas adentro, que reafirmara la historia de Bogotá en Colombia y la historia
de Colombia en Bogotá; que quedara en evidencia la utopía esperanzadora de Walter Benjamin en
Bogotá, en la que la historia es vista como relatos de sueños y la ciudad es lo que resulta de ese
estado onírico que le da a la memoria una naturaleza sensible que invita a concebir los medios de
producción como herramientas para el arte (1995, p. 400). El arte, es el poder renovador que mide
las alternativas, oportunidades y necesidades del entorno, del trabajo colectivo entre humanos y
demás formas de naturaleza
14por la armonía del Universo, representada en actos de paz.
En el intento de organizar este expediente, para invocar reaparecidos con un poco de fe a pesar del
desconcierto que cada día vivimos, propuse cinco interfaces de un algoritmo urbano, como hilos
conductores hacia un tejido creativo que lograra reconocer las prácticas artísticas como
laboratorios de los estudios culturales: estética, mediática, social, económica y ambiental.
Sinapsis en la investigación
Con el ánimo de romper mi propio silencio, decidí revelar mi secreto más preciado, el que dio
origen a esta investigación y cuya curiosidad nació mientras cursaba el módulo de Arte Interactivo
de la Especialización en Creación Multimedia
15. Todo empezó con el artículo de Raúl Niño
Bernal
16Sinapsis bioelectrónica de creación
que fue revelador para mi. Desde que estudiaba
ingeniería y música, siempre había querido hacer un proyecto que lograra cruzar la cibernética con
las redes neuronales, la sensibilidad artística y la biología, trascendiendo al régimen técnico de las
prácticas propias de la ingeniería e incluso de las artes, que muchas veces determinan los resultados
de los procesos investigativos en la obra de arte y/o máquina. Sin estas demostraciones materiales
del conocimiento, la práctica investigativa pareciera no tener un argumento; entonces, el artículo
de Niño Bernal, me enseñó que la sinapsis trascendía a los enlaces neuronales biológicos y a los
14
Aquí no me refiero a la naturaleza como un ambiente, sino como un estado de consciencia de la
existencia; es decir, lo que alguien considera que es natural en su formas de concebir el mundo.
15enlaces bioelectrónicos que la bioingeniería ha desarrollado para mejorar la vida de los humanos
(2012, p. 3) como prótesis o marcapasos que convierten al humano en el ciborg
17real que emergió
de las historias de ciencia ficción. La sinapsis no sucede únicamente dentro del cuerpo biológico
de un solo individuo, también sucede dentro un conjunto de cuerpos que interactúan entre si, ya
sea a través de la comunicación sensorial primaria que hay entre ellos, a través de herramientas
tecnológicas interactivas como los juegos de contendores, los sistemas computacionales y según
la creencia, las conexiones espirituales que se manifiestan en el comportamiento de los elementos
de la naturaleza como el agua, el viento, el fuego, la tierra y en otros seres como los animales o
las piedras. Con el tiempo, fui comprendiendo que la sinapsis es un flujo de energía que circula
como condición inicial del par emisor – receptor que se quiere conectar con el exterior y que se
revela por cualquiera de los medios posibles que el entorno ofrece para constituir una red.
Así, llegué a pensar en la interfaz como ese hilo conductor de doble vía que hace posible el par
emisor – receptor en una acción sináptica entre cuerpos multifacéticos, multiemocionales y
multifuncionales con puertos de conexión para muchos tipos de interfaces, que hacen de cada
cuerpo un nodo que intercambia muchos tipos de información de la red (Niño, 2012, p. 4). Quise
hacer una prueba y desconectar la red de la maquinaria electrónica y computacional y pensar a
cada espíritu, humano o no, animado o no, real o imaginado como una computadora nodal de la
red. Entonces comencé a dirigir información relacionada con Bogotá a cada uno de esos
nodos-persona que me fui encontrando, mientras tomaba nota de los efectos que en mí han tenido los
mensajes recibidos por esas informaciones.
He usado cinco interfaces para transmitir y recibir información. La interfaz estética nos permite
comunicarnos desde la sensibilidad artística para activar las memorias del territorio de estudio, a
través de las prácticas artísticas con las que cada uno de los nodos-persona se identifica más rápido
como la danza, la música, la literatura, el teatro, el video y la fotografía. La interfaz mediática nos
sirve para establecer enlaces a través de los temas de actualidad del territorio de estudio, puede ser
17
la ciudad entera, el barrio, el grupo de amigos, la familia o el hogar. La interfaz económica es la
que permite reconocer la relación de la supervivencia con los recursos que ofrece el territorio. La
interfaz social transmite información sobre la memoria colectiva de los acontecimientos históricos
relevantes en la vida personal de los nodos y en el colectivo. Por último, la interfaz ambiental, es
la que responde de manera impulsiva a las transformaciones fisiológicas del territorio por
transfiguración humana o de manera natural, haciendo que los nodos sean capaces de sentir las
emociones particulares que el territorio emana para crear consciencia de abundancia y carencia de
los recursos.
Las cinco interfaces siempre trabajan al tiempo, eventualmente unas con más flujo de información
que otras y en otras ocasiones, todas al borde de su máximo potencial. En un experimento basado
en los grupúsculos de Gramsci (1984, p. 162), todas convergen en algo que llamé la respuesta al
impulso colectivo por el agua de Bogotá, fui convocando un grupo de personas con el que
habíamos compartido durante un tiempo la misma información, como secretos del bogotazo, la
creación colectiva, la improvisación, historias personales de la violencia en Colombia, historias
del barrio La Candelaria, música ancestral, oráculos, la magia de pueblos originarios, astronomía,
geodesia, la historia del agua en Bogotá, un fuerte deseo de sanación y el episodio del hueco de la
Calle 12C con carrera Segunda. Cada nodo-persona se unió al conjunto de grupúsculos por
afinidad temática, según sus profesiones, procesos investigativos e intereses personales y así, todos
aceptaron participar en una apuesta estética performática basada en el ritual, la creación musical
cuasi
aleatoria e improvisada, una manifestación de resistencia, un mensaje de reconciliación, y
en un proyecto cultural potencialmente rentable. La unión de miradas múltiples de un colectivo
completamente diverso, hizo posible una acción comunitaria en favor de la armonía y
reconciliación de un territorio, con un esquema político basado en el goce de la fiesta de carnaval
(González, 2012, p. 25).
¡Oh sorpresa, en 1927 y hasta su muerte en 1940, W. Benjamin ejercitó esa concepción de las
ciudades!
Las Interfaces
Interfaz estética.
Los colombianos hemos sentido diferentes formas de violencia y creo
que la música carga de energía, mensajes y emociones. Tenemos que ser conscientes de la verdad
de Colombia en cada uno de nosotros, para que exista reparación y seamos capaces de replicar
códigos sonoros en todas las direcciones, recrear los caminos de los desplazados que urbanizaron
los cerros y la Sabana construyendo la historia de Bogotá. Hay que sorprender y aprovechar todos
los escenarios, inventándonos unos nuevos. ¡Que los músicos brotemos por todos los poros de la
arquitectura! ¡Que sonemos desde los balcones, los techos, las terrazas, las glorietas, los pasacalles
y las esquinas! ¡Que el poder de las instituciones que vela la creatividad, se disponga a negociar
con nosotros! ¡Que el carnaval trascienda el espectáculo para la paz, la libertad y la reconciliación!
Política y paz desde la performancia y el
happening
artístico. Las víctimas necesitan ser cuerpo de
un arte que dice la verdad (Ariza, 2015, p. 48).
Interfaz mediática.
El ejercicio de la creación multimedia me ha enseñado a usar
elementos transmedia
18para formular enlaces de comunicación desde el diálogo, la programación
y las máquinas hasta la realidad virtual. Mis relaciones con la ingeniería, las prácticas artísticas, la
antropología y la gestión para el arte, me han mostrado interacciones múltiples con sus aspectos
comunes, usando como método articular la sonda de Marshall McLuhan (1995, p. 31), como una
pieza de contenido que se inserta para generar enganche en lo que él llama la aldea global. Un
espacio donde se rompen las fronteras geográficas, disciplinares y tecnológicas, las cuales
aparecen por desconocimiento o interpretaciones equívocas de los códigos.
Otra referencia, muy importante para mirar el colectivo como la unión de los individuos pensantes
en masa, no como una masa alienada, ha sido la teoría de diversificación de las masas de Gramsci
(1981, p. 53), quien percibe a la masa como una diversificación en grupúsculos dinámicos e
interactivos, que responden a la circulación permanente del conocimiento compartido y reconoce
18
como punto de partida el entorno inmediato, en el que los medios masivos no logran establecer
contratos de lectura unívocos, sino influjo.
Entender que hacemos parte de una sociedad compleja, es fundamental para derogar sistemas
clasificatorios que se imponen como verdades biológicas o genéticas y que incitan a la linealidad
y a la respuesta progresiva de secuencias de patrones. No hay tal. El control se establece desde la
libertad, desde la creación de la tensión para invitar a la acción de encontrar la calma, el estado
estacionario de la ingeniería moderna.
En el espacio del arte público, de la música que inhibe los dolores entre las notas, es importante
descubrir una estrategia de decodificación de los dolores de la música para observar de otras
maneras y recrear el movimiento colectivo entre los artistas y el público (Benjamin, 2005, p. 543).
Interfaz económica.
Vivimos el consumismo abyecto del siglo XXI. No estamos seguros
de vibrar con el estructuralismo del siglo XX; pero sí sabemos que existe el
Flâneur
que se dispersa
por las calles de la ciudad vigilado por intensas y seductoras vitrinas. Perdido y aislado en su propio
deseo de ser influyente, su cuerpo transfigurado se convierte en un altar, hasta que el homínido es
poseído por los objetos y esclavizado por las tarjetas de crédito. ¿Qué pasa si nos unimos, todos a
la vez en grupúsculos musicales? Y recordamos que los sentimientos que surgen de las prácticas
artísticas también pertenecen a la ley de origen que se define para el buen vivir de los pueblos.
Entre los juegos sonoros están las semillas, las sonrisas, las oportunidades, la esperanza y el renacer
de mucha gente. Alrededor de estas puestas en escena están los restaurantes, los vendedores
ambulantes, los diseñadores, los amigos, los otros artistas y el caer en cuenta. Si unificamos nuestra
fuerza, podríamos dinamizar la economía de nuestras regiones con conciertos musicales.
Interfaz social.
¡Cuánto nos dijo Walter Benjamin sobre un algoritmo de las ciudades
nacientes luego de las revoluciones, casi genera(t)ico (Benjamin, 2005: 459), que permite
comparar el hormigueo de las poblaciones entre las ciudades de América! Martin Kohan, en su
bogotana. Luego del 9 de abril de 1948, Bogotá habría dejado de ser una aldea grande, para
convertirse en una ciudad posmoderna (Jameson, 1991, p. 16). El urbanismo había llegado, las
casas coloniales y las fincas serían polvo sobre terrenos devaluados para convertirse en edificios
de escaleras curvas, enchapes en maderas finas y pisos de pulidos granitos (bajo el reinado de la
lonja de propiedad raíz y el instituto que dio origen a las Upac, de las cuales el repitente alcalde
Enrique Peñalosa, fue gerente)
19. Como una buena Villa de la Candelaria
20, las piedras preciosas
serían las hijas protegidas del Banco de la República y las balas sobre el cuerpo de Jorge Eliécer
Gaitán, serían la performance sobre un humano, de un fetiche atravesado por agujas, como habría
podido ser planeada su muerte por la magia popular de los Ospina
21en 1946.
El dolor que se cruza con Bogotá y con la música, debe ser un pálpito en resonancia con la paz.
Interfaz ambiental.
¿A qué suena Bogotá? ¿Y de la música bogotana? Pensamos en la
fuerza cultural del jazz y el rock como un reflejo social de las ciudades del mundo. Así, las músicas
urbanas o la nueva ola de la música en Bogotá, son las fusiones de las músicas regionales con el
jazz, el rock, el hip hop o la salsa; como si la música de Bogotá no tuviera una voz propia del
territorio, sino que fuera la memoria de un turismo musical. No es un juicio. Es una observación
para entender nuestras dificultades para encontrar un lenguaje propiamente bogotano. Se me
ocurre que viene del agua, mejor, de la falta de agua. Desde niña, siempre sincronizaba los ritmos
de un pueblo con el ritmo de su río, mar o laguna, como las ondas del río Atrato, le habrían dado
movimiento a la canción la Camisola del Alfonso Córdoba, el Brujo
22.
19
En 1992, Enrique Peñalosa fue presidente y director del Instituto Colombiano de Ahorro y
Vivienda, donde defendió e impulsó la implementación del sistema UPAC.
20
Denominación generalizada que le di a unas ciudades colombianas, cuyo intercambio comercial
de metales y piedras preciosas estuvo a cargo de la comunidad religiosa de los Agustinos
Recoletos, entre las que se encuentran Bogotá, Medellín, Villa de Leyva y Cartagena.
21
Organización constructora fundada por Mariano Ospina Pérez, quien fue presidente de Colombia
entre 1946 y 1950. Ospinas se encargó de la transformación urbanística de Bogotá enlazada con
el concepto de renovación urbana impulsado por el arquitecto Le Corbusier.
22