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El hueco de la Candelaria y la espiral sonora por Bogotá

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Academic year: 2020

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Informe final de investigación para optar el título de

Magister en Estudios Artísticos

Maestrante

Luz Marcela Carolina Ayala Lizarazo

Director: Pedro Morales López

Universidad Distrital Francisco José de Caldas

Facultad de Artes ASAB

Maestría en Estudios Artísticos

(5)
(6)

Agradecimientos

A Clarita y Amilkar por enseñarme a viajar por los sistemas y a disolver fronteras y reglas; a

Manuel Hernández, por evitar que mi yo se lanzara al abismo de las convenciones; a Ernesto Teto

Ocampo, por enseñarme su emancipación armónica y que el pensamiento se puede limpiar; a

Floresmiro Rodríguez Mazabel, por enseñarme a hacer arte político; a Pedro Morales, por

entregarme la llave maestra; a Carlos González y su Casa de Citas, por apoyarme en la

resurrección; a Harry y Manuel Bernal, por abrigarme con música en su Bolón de Verde; a

Fernando Avella, por el cuadrado mágico chino y el impulso para iniciar un camino nuevo; a Lina

Cortés, por enseñarme que en el Páramo hay una laguna con forma de guitarra; a Vivian Vásquez

Montoya, por sus ojos que abren portales mágicos y sus fotos; a Ana María Torres, por ser el hada

y por sus videos; a Javier Pinto, Andrés Fadd Rodriguez, Natalia Guzmán y Jorge Henao, por

acompañarme en las performances y sentirse parte del colectivo; a Sergio “Checho” Gómez, por

acompañarme en la tambora y el poporo; a Rodolfo “Fito” Lozano, por su compartir conmigo su

conocimiento de escritor y caballero andante; a Tatiana Samper Restrepo, por compartirme

historias muiscas; a Emma Martínez, por mostrarme los aerófonos de los muiscas; a Jeaneth

Calambás, por contarme historias del agua de su pueblo Misak; a Ana Barón, por presentarme a la

mujer venado de Israel; a Pastora Tarapués, por levantarme de la enfermedad; a Manuela Ocampo,

por desbloquearme la voz; a Julio Niño, por presentarme el Chicamocha; a Andrés Patiño, por sus

percusiones; a Natalia Pontón y Johanna Mendieta, por ser mis apoyos de toda la vida; a “Uma”

Martínez, por compartir sus memorias de abuela tortuga; a la abuela Mati, por enseñarme a hablar

con las piedras; a Irene, por su pureza y sabiduría; al Teatro La Candelaria, por ser y cuidar el

portal de Santiago; a la Aldea Feliz y su río San Miguel, por inspirarme parte de este trabajo; al

Amazonas, por mostrarme que en los animales también hay un espíritu; a Mauricio Guapacha y

Corina Estrada, por ayudarme a a subir el último escalón de este trabajo; a Claudia Barba, por

facilitar los trámites; a la Sierra Nevada de Santa Marta, al Mamo Freddy, a Rosa y a los niños,

por recuperarme la salud y la fe; a la enfermedad, por hacerme entender qué era lo que había hecho;

a la música, por todo.

(7)

Resumen

El hueco de La Candelaria y la espiral sonora por Bogotá

es un proceso de investigación – acción

e investigación – creación, basado en una mirada de Walter Benjamin sobre la transformación y

movimiento de las ciudades modernas, la relación socio – política de los músicos con la ciudad,

su historicidad, la creación colectiva y el

happening

. En busca de un mecanismo para promover

otras maneras de ejecución de las prácticas artísticas en la ciudad, propuse una matriz como

alternativa en la construcción de narrativas para la creación multidisciplinar a partir de reflexiones

que se pueden dar del cruce entre las prácticas estéticas y los estudios culturales.

Abstract

El hueco de La Candelaria y la espiral sonora por Bogotá

is a research – motion and research –

creation process, based on a look of Walter Benjamin about the transformation and dynamics of

the modern cities, the social – political relationship between the musicians and the city, their

historicity, the collective creation and the

happening

. Looking for a mechanism to promote others

ways to performance the artistic practices in the city, I proposed a matrix how a alternative in the

construction of narratives for the multidisciplinary creation from possible reflections when the

aesthetic practices and the cultural studies are crossed.

Résumé

El hueco de La Candelaria y la espiral sonora por Bogotá

est un processus de recherche - action

et recherche - création, basé sur un regard de Walter Benjamin sur la transformation et le

mouvement des villes modernes, la relation sociopolitique des musiciens avec la ville, son

historicité, la création collective et le

happening

. À la recherche d'un mécanisme pour promouvoir

d'autres manières d'exécuter des pratiques artistiques dans la ville, j'ai proposé une matrice comme

alternative à la construction de récits pour une création multidisciplinaire basée sur des réflexions

pouvant découler du croisement entre pratiques esthétiques et études culturel.

(8)

Tabla de contenido

Introducción

………. 10

Ensoñación

………10

Liberación

……….10

Capítulo 1. Bogotá y Walter Benjamin

………...14

Capítulo 2. Súper Héroes Heridos

………...23

Desconcierto para Reaparecidos: ¿Es el Nuevo Estado -Colombiano- del Arte?

…………...23

Testimonios

..……….23

Sinapsis en la Investigación

……….27

Las Interfaces

.………..30

Interfaz estética

..……….….30

Interfaz mediática

.………...30

Interfaz económica

.……….31

Interfaz social

.………..31

Interfaz ambiental

..………..32

El Agua Moja

………33

Objetivos modulantes.

……….34

Investigación – acción – reflexión.

………..34

Investigación - creación – reflexión

.

………36

Iniciación

………...37

Los círculos.

………..38

Piedra Negra sobre una Piedra Blanca

………...39

Performance Resiliente

………41

Gilipollas Estallados

………45

Creación Colectiva, Improvisación, Ritual, Composición y Performance

………..47

Indisciplinas

……….48

Ensoñación de una Historia Llena de Zombies: del 9 de Abril y Otros Sucesos

………..50

Resumen ejecutivo

………...52

Capítulo 3. Sobreviviente de la Economía Naranja

………...54

Los Algoritmos Algo-rítmicos

……….55

Los Caminos de la Interfaz

………..57

Lo multimedia

………..58

Contemplaciones

………..………59

Conexión

………...59

Herencia revolución

.

………60

Batalla experimental ……….61

Noche estrella

.

………...61

Creatividad luz ………..62

Cálculo del Poeta – Jean Luc Nancy

………...63

Puntos Sensibles del Cuerpo Erótico

………..64

El Goce – Jean Luc Nancy y Adèle Van Reeth

………...67

El Cuerpo del Espectador en el Plano del Arte Público Contemporáneo

……….70

Relación generalizada

………..70

(9)

Mucho Indio

……….75

Bogotá 1890

………..76

Moxinifadas de Gaspar

………...77

Obra Ritual Semilla de Paz

……….79

El Baúl Ambulante

………..81

………...84

Anatomía de un Maniquí Viviente

………..85

Fredric Jameson: El Posmodernismo como Lógica Cultural del Capitalismo Tardío

…….87

Capítulo 4. Sa - Nación Muisca de Agua

………91

Agustín Codazzi y Bogotá

………...91

Quebrada de San Bruno y Otros Ríos de Asfalto

………...96

Río Molinos

………..98

Quebrada San Bruno

……….100

Río Bicachá

……….………101

Río Tchiguachí

..……….103

¿Dónde Está la Música Muisca?

………...104

Re-codificación de la Temporalidad

……….105

¿Conexión Cósmica o Unidad Abierta?

………...108

Capítulo 5. Espiral Sonora Por Bogotá

………111

Entre la Geodesia y el Terror (Relato)

……….111

Voluntad revolución

………..111

Creatividad locura

……….114

Conexión acústica

………..120

Danza creación

………...121

Fugaz

………...122

El movimiento Social Bogotano: Entre la Creación Colectiva y el Happening

………122

La Creación Colectiva en la Música, Más Allá de la Mirada Occidental

………...125

¿Por qué hablar de creación colectiva en la música, si se puede hablar de jazz?

…127

Capítulo 6. Happening

………..129

El Fracaso que Trae Regalos

……….129

Improvisación de una inconforme

………131

¿Cómo levantar la voz al cielo? ………..131

Oráculos y Visiones

………...132

Cage, Coleman, Dávila

………..132

El Cuadrado Mágico Chino y la Estrella de Cinco Puntas

………..140

Lo – Shu

………..141

Pequeño 5

………142

Performance de Carnaval

……….143

La receta

……….143

Matriz tortuga

………147

Bogotá – 6 de junio de 2018

………148

Plaza de Bolívar – Colibrí ………...150

Esquina de Gaitán – Delfín ………153

Calle 16 Carrera 2 – Abeja ………..156

Subestación eléctrica La Candelaria – Oso de anteojos ………160

(10)

Hoy Es Mi Futuro. Conclusiones

………..165

Ya aparecieron las Llaves

……….167

Descripción

……….168

Sensores de la interfaz estética ………168

Sensores de la interfaz mediática ………168

Sensores de la interfaz económica ………..168

Sensores de la interfaz social ………..168

Sensores de la interfaz ambiental ………...168

El camino o meridiano de lo multimedia ………169

El camino o meridiano de las contemplaciones ……….169

El camino o meridiano de la poesía ………169

El camino o meridiano de la empatía erótica ……….169

El camino o meridiano del goce ………..170

Nos vemos pronto

………...171

Fuentes Consultadas

………..173

Enlaces Web complementarios

.……….…177

Anexos

………178

Anexo 1. Bogotá 1890

……….……178

Anexo 2. Letras e Historias de los Animales de la Performance de Carnaval

………...186

Anexo 3. Matrices Performance de Carnaval (CD 1)

Anexo 4. Mapa de la Performance de Carnaval (CD 1)

Anexo 5. Carnaval (CD 1)

(11)

Lista de Imágenes

Imagen 1.

Plano Topográfico de Bogotá y parte de sus alrededores………13

Imagen 2.

Grabando para la Máquina del Tiempo……….…16

Imagen 3.

Círculo de canto………38

Imagen 4.

Brújula de composición………44

Imagen 5.

Invitación a la performance

Gilipollas Estallados

………45

Imagen 6.

Acto 1. Performance

Gilipollas Estallados

………...46

Imagen 7.

Acto 2 Performance

Gilipollas Estallados

………46

Imagen 8.

Acto 3 Performance

Gilipollas Estallados

………47

Imagen 9.

Oráculo de las contemplaciones ………...63

Imagen 10.

Mural

Nuestro norte es el sur

en proceso ………73

Imagen 11.

Mural

Nuestro norte es el sur

……….……73

Imagen 12.

Concierto Mucho Indio ………..75

Imagen 13.

Video mapping en la exposición Moxinifadas de Gaspar ………...78

Imagen 14.

Obra Ritual Semilla de Paz

………80

Imagen 15.

Performance

El baúl ambulante

……….81

Imagen 16.

Performance

El baúl ambulante

……….83

Imagen 17.

Mapa elaborado por Agustín Codazzi de la Provincia de Bogotá ………...95

Imagen 18.

Río Molinos. Calle 112 ………...99

Imagen 19.

Ruinas de puente de piedra y madera. Río Molinos ………99

Imagen 20.

Lugares por los que habría pasado el cauce de la quebrada de San Bruno …………100

Imagen 21.

Lugares por los que habría pasado el cauce del río San Francisco o Bicachá ……..102

Imagen 22.

Lugares actuales a lo largo del río Tchiguachí o San Agustín …..……….103

Imagen 23.

Aerófono muisca ………..105

Imagen 24.

Edificio Agustín Nieto ………...……….112

Imagen 25.

Casa donde vivió y murió el compositor José Joaquín Guarín ……….112

Imagen 26.

Noticia publicada por el periódico El Tiempo. 20 de enero de 2017 ………113

Imagen 27.

Comunicado Conjunto Residencial Calle del Sol ……….115

Imagen 28.

Noticia del Periódico Portafolio. 9 de abril de 2018 ……….116

Imagen 29.

Historia del hueco de la Candelaria ………..119

Imagen 30.

Ilustración del arquitecto Pedro Juan Jaramillo ………121

Imagen 31.

Partitura de la pieza Aceptación ………...139

Imagen 32.

Explicación sobre el cuadro chino y la esvástica ………..142

Imagen 33.

Mapa con los alineamientos de la salida del sol ………145

Imagen 34.

Mapa de la

Performance de Carnaval

………..146

Imagen 35.

Invitación a la Performance de Carnaval ………..149

Imagen 36.

Apertura Performance de Carnaval ………..149

Imagen 37.

Performance de Carnaval

. Plaza de Bolívar ………151

Imagen 38.

Performance de Carnaval

. Plaza de Bolívar ………151

Imagen 39.

Transcripción de la partitura original con la melodía del colibrí ………...152

Imagen 40.

Fragmento de las voces del arreglo musical de la canción del colibrí………152

Imagen 41.

Performance de Carnaval

. Esquina de Gaitán ………..154

Imagen 42.

Transcripción de la partitura original con la melodía del delfín ………155

(12)

Imagen 44.

Performance de Carnaval

. Calle 16 con Carrera 2 ………...157

Imagen 45.

Performance de Carnaval

. Calle 16 con Carrera 2 ………...158

Imagen 46.

Transcripción de la partitura original con la melodía de la abeja ………158

Imagen 47.

Fragmento de las voces del arreglo musical de la canción de la abeja ………...159

Imagen 48.

Performance de Carnaval

. Calle 12B con Carrera 1……….161

Imagen 49.

Transcripción de la partitura original con la melodía oso ……….161

Imagen 50.

Fragmento de las voces del arreglo musical de la canción del oso de anteojos ……162

Imagen 51.

Performance de Carnaval

. Calle 7 con Carrera 4 ……….163

Imagen 52.

Transcripción de la partitura original con la melodía del venado ……….164

Imagen 53.

Fragmento de las voces del arreglo musical de la canción del venado ……….164

Imagen 54.

Matriz Tortuga generalizada de la

Performance de Carnaval

………...166

(13)

Introducción

En los alrededores de las encrucijadas entre la poesía, la geografía y la historia,

es donde para mí residen en gran medida las cuestiones que merecen ese nombre.

Esas cuestiones sólo adquieren vida entre los dedos bajo la forma de órganos

gigantes: gracias a la superposición de múltiples teclados.

Julien Gracq

Ensoñación

¿Cómo se pueden desarrollar narrativas desde la música hasta puestas en escena multidisciplinares,

que contengan en su formulación e interpretación la reivindicación del trabajo colectivo, la

creación artística y la economía independiente, de manera que sean concebidas como creaciones

colectivas que ejercen para la resiliencia y la paz? Espero llegar al montaje y puesta en escena de

una obra artística musical, con elementos carnavalescos y de la creación colectiva, desde la

perspectiva del teatro colombiano. Quiero que el equipo de trabajo que se va formando desde ahora

para la concepción del marco global de la obra, sea efectivo frente a los temas de resiliencia, paz,

interacción social y política, transdisciplinariedad y creación multimedia. Con ellos iniciaremos

un proceso de creación colectiva transmedia; es decir, no será un solo grupo creativo, atravesado

por una disciplina artística específica, sino que cada uno podrá conectarse con las diferentes

propuestas musicales, para involucrarse con las dinámicas y los procesos de creación particulares

que surjan de la reflexión. Luego vamos a unirlo todo en un montaje que tendrá lugar en diferentes

escenarios y que irán tejidos por una narrativa y referentes de la historia de Colombia.

Liberación

Un día, cuando mis ojos no veían y mis oídos no oían, Manuel Hernández

1

curó mi narcolepsia

con pequeñas citas del

Libro de los Pasajes

de Walter Benjamin, quien pareció incomprendido por

atreverse a escribir un libro sin fin (Tackels, 2009, p. 487). Descifró los mensajes encriptados de

las metáforas y las máscaras que marcaron el estilo de las sociedades posteriores a la revolución

(14)

industrial y me enseñó que nada es lo que parece, frase que después regresó a mí desde el

conocimiento del pueblo arhuaco

2

, en forma de canción y de pájaro mochilero. Manuel me entregó

el último par de zapatos de Benjamin en forma de libro y me enseñó su magia para que nunca se

desgasten las suelas, sintiendo la vida como una fuente inagotable de percepciones. Así que, me

inscribí en una maestría para hablar de eso y empecé a caminar una parte de Bogotá, La Candelaria,

la que proyecta la historia de un puerto “seco” hacia toda una sabana, llena de quebradas, esteros

y humedales que interconecta sus raíces con los caminos a Tunja, Honda, los Llanos Orientales y

El Gran Tolima. A Bogotá siguen llegando las memorias de todos esos caminos, en forma de

música, alimento, desplazamiento de humanos y pájaros, perdidos por el duelo de la guerra y el

consumo desenfrenado de recursos. La academia me habló de Benjamin y me mostró que una

investigación, más que una recolección de pruebas y resultados, también puede ser una

interpretación libre de la verdad y que de ahí, es posible descifrar algoritmos de pueblos sometidos

por el encantamiento de la distinción y la locura del poder. Me abrió el corazón hacia la naturaleza

que el Mamo Duavico

3

me enseño con una frase: “hay que recuperar la Tierra, para convertirla en

bosque y el bosque en animales”. Y dándole la vuelta a tres manzanas de La Candelaria, comprendí

que todo este tejido solo es posible, recuperando el agua.

Como insumos para escribir el informe final de mi investigación, elegí cuatro libros entre muchos

travesaños escritos que me encontré en el camino, los que se fueron agrupando solos, alimentando

mi diálogo cotidiano con la cuestión académica, el conocimiento de indígenas y negros, la idea de

mi ruta profesional posterior a esta investigación y mis inquietudes personales frente a mi vida de

música bogotana. Primero, está el libro

Cuando era feliz e indocumentado

de Gabriel García

Márquez, que es para mi una forma de mover la verdad en una metáfora narrativa que la viste de

ficciones aparentes que se entretejen como formas de ver el mundo de variedades de transeúntes

que resume entre crónicas y cuentos la realidad política, económica, social, mediática,

contemplativa y espiritual de cualquier país suramericano. En

Ensoñaciones de un Paseante

Solitario

de Jean Jacques Rousseau, descubrí la importancia del camino y sus hallazgos como

formas de meditación acerca de la incidencia de la observación de lo exterior en la comprensión

2

Pueblo

Iku

. Uno de los cuatro pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta.

3

(15)

del mundo propio y la importancia de salir del encierro para encontrar respuestas irresueltas del

ensimismamiento, que Rousseau convirtió en oráculos con las plantas, la naturaleza y la ciudad.

En el libro

Velocidad de Escape

de Mark Dery, encontré una lectura de anticipación, su forma de

predecir la incidencia de los avances de la electrónica entre la computación y la cibernética, es una

visión de la contracultura en la segunda etapa (años 90) y una proyección de esa misma

contracultura en su tercera etapa (segunda década del siglo XXI), en la que se predijeron

sanaciones chamánicas a distancia, interacciones de toques digitales en la pantalla, como un tiempo

de florecimiento de fundamento hippie y urbano a través de lo digital. Puestas en escena que

anticiparon nuevas cotidianidades. El último libro

Calle de sentido único

de Walter Benjamin,

tiene su orden desde los títulos que sugieren de los lugares con los que uno se encuentra al transitar

una calle, se aproximan a un diseño de época o una memoria de inmersión urbana construyendo la

imagen propia de una ciudad y que activa los recuerdos de cada transeúnte al recorrerla con los

pies de la misma manera como se recorre con la imagen, combinando formas de despertar y de

soñar.

El 6 de junio de 2018, resumí parte de esta investigación a la que llamé

Espiral Sonora por

4

Bogotá

, en una Performance de Carnaval, que resultó de anécdotas múltiples y del misterio de un

Hueco que se abrió en la localidad de La Candelaria y que algunos vecinos sintieron que se tragaría,

además de a una excavadora, a sus casas. Entre relatos, fotos, videos y canciones, contaré esta

historia, como ejercicio renovador de la memoria desde las prácticas artísticas que hacen parte de

un

happening

ritual de culto al territorio.

4

(16)

Imagen 1. Plano Topográfico de Bogotá y parte de sus alrededores. Levantado por el Coronel de ingenieros, Agustín Codazzi y varios alumnos del Colegio Militar, 1852. Fuente:

(17)

Capítulo 1. Bogotá y Walter Benjamin

Era un tiempo en el que no sabía cómo empezar. Mi inquietud sobre diferentes panoramas de

Bogotá, se mantenía sobre cualquier hilo de los muchos que quería tejer. Años atrás, mientras

ejercía como ingeniera de proyectos de una empresa de automatización y telecomunicaciones,

estuve trabajando en un proyecto en las estaciones domiciliarias de gas natural en Bogotá. Y de

una obsesión empírica por el urbanismo, emergió esa mirada mía que se activa cada vez que me

pregunto dónde estamos parados. Un equipo de trabajo de muchas personas, parecíamos hormigas

interconectando caminos de hormigueros, para que el buen vivir del gas natural nos permitiera

cocinar más a menor costo de energía, y por fin bañarnos con agua caliente, con la condición de

pagarle a alguien un calentador de gas por cuotas y por años. Yo, que vivo en la mitad, en La

Candelaria, donde algunas calles tienen gas natural, otras no. A veces de clase media hacia abajo,

a veces de clase media hacia arriba, todo depende del sube y baja de los representantes de la política

colombiana. Nada nuevo. Igualito era 40 años antes de que yo naciera, antes del bogotazo.

Esos nodos de Bogotá eran como portales, que desde los barrios nos llevan a cualquier lugar de

Colombia, contándonos por otro medio la historia del desplazamiento; más que de la gente, de la

memoria entera de un territorio. Bogotá tiene un clima diferente, hace más o menos frío, según la

perspectiva del desplazado que viene del páramo, contra el que viene del valle. Todos quieren

tratar de guardar lo que más puedan desde Bogotá, pero hay cosas que se pierden y se olvidan.

Aquí no hay que espantar a las hormigas todos los días, ni hay que quitarle la piedrita al río para

que el agua siga circulando, aquí no hay que conciliar con nadie más que con uno mismo. Ese es

el drama del habitante de Bogotá, que entre más se parezca al “ideal de la vida cara”

5

se encierra

en un solo lote habitado por el silencio de naturaleza, la luz eléctrica y dos computadores. Entre

más años lleve la familia en la ciudad, las nuevas generaciones están más próximas a ese ideal. La

5

(18)

familia que no pudo seguir conciliando con las hormigas porque las figuras del conflicto no lo

permitieron, llega huyendo del miedo, casi muerta por el miedo.

Hay barrios que conservan las dinámicas de las regiones. Las avenidas o lo que queda de los caños

que alguna vez fueron ríos, parecen malecones de La Guajira, Tolima, los Llanos o el Magdalena

medio. Otros, los más viejos, los más bogotanos, a los que solo les queda la plaza, han hecho de

ella el paseo de la soledad con mascota. No sabemos muy bien qué fue lo que olvidamos y en ese

sentido, el paso por las estaciones reguladoras domiciliarias (ERD) para mi fue un viaje diverso e

indescriptible por Bogotá. Esta historia fue lo que llevo a mi amigo y profesor Manuel Hernández,

a invitarme a que hiciéramos cuatro programas de televisión en cuatro de las avenidas o parques

que tienen un pequeño portal para “leer a Bogotá”

6

desde el gas natural. Visitamos las estaciones

Villa de los Alpes, Las Cruces, Santa Paula y Cedritos. Como un par de locos, nos fuimos con el

equipo de producción de la Maquina del Tiempo

7

a abrir cuatro portales que guardan la historia.

“Cada barrio de Bogotá es una célula que cuenta algo de Colombia”, fue la frase que resumió mi

mirada sobre los barrios bogotanos como un rompecabezas que une lo que queda de la fuerza

colectiva de los desplazados de Colombia. En Villa de los Alpes, una estación al lado de un parque

y una avenida, nos cuentan secretos sobre las Villas

8

de Luis Carlos Sarmiento Angulo; el modelo

de urbanización abierta, es decir, sin cercas, se ubicó en diferentes lugares de la ciudad, otorgando

el derecho a tener más suelo o más aire para vivir, según la capacidad de endeudamiento del

desplazado o del tiempo en el que su línea familiar habite Bogotá. Las Cruces tiene otros colores;

una influencia fuerte y casi absoluta de la iglesia católica y la memoria urbana de la bonanza y la

quiebra del comercio de la ciudad después del bogotazo. En la estación Santa Paula, se concentró

la vejez de la quinta generación de desplazados en Bogotá, los que ya depuraron su economía y

6

Sección de Manuel Hernández Benavides, escritor e historiador colombiano y director del comité

editorial del programa de televisión La Máquina del Tiempo, dirigida por Tomás Cárdenas,

producida por Utopos Producciones y emitida por Canal Capital.

7

https://www.youtube.com/watch?v=JfF0Y08aZkQ&t=602s enlace al canal de YouTube del

capítulo 65 de la Máquina del Tiempo desde los barrios Las Cruces y Villa de los Alpes en Bogotá.

8

(19)

olvidaron todo lo que pasó antes de que estuvieran allí; son los que tienen más contacto con lo

verde y la naturaleza, como un beneficio de la supervaloración en la finca raíz del estrato seis,

donde el paseo se mueve entre tanques de oxígeno y sillas de ruedas. Cedritos tiene la intención

del viejo Chapinero, es un barrio ideal para los profesionales mejor pagados de las universidades

públicas, hijos o nietos de los que habrían llegado a los edificios de Chapinero, próximos al centro

empresarial de los 70’s: la Avenida Chile. Ahora, desde la Calle 100 con Autopista Norte, se toman

muchas decisiones de la economía colombiana y más lejos, desde Cedritos, toda esta gente alarga

sus pasos con la segunda deuda, el automóvil. A ese trabajo le agradezco que me mostró esa

diversidad de las regiones de Colombia en Bogotá, además de las maneras como se forma la nueva

región al sumarse esas memorias de otros lugares, en este territorio.

Imagen 2. Grabando para la Máquina del Tiempo con Manuel Hernández. Enero de 2015. Barrio Las Cruces. Bogotá, Colombia. Foto: Tomás Cárdenas Puentes.

(20)

través de Michael Taussig, Manuel me invitó a conocer las relaciones multidimensionales y los

cruces nodales que Benjamin usó para conocer ciudades desde la memoria escrita por otros, y

reconocer en la literatura diferentes conexiones y lecturas urbanas desde lo cotidiano para

comprender sus dinámicas y su historia. Taussig aborda el tema de la cirugía cosmética en

Colombia y su relación con la construcción de la identidad “traqueta”, en la que un ideal de belleza

que se teje alrededor de las cirugías estéticas, es la electricidad que activa una interfaz entre el

ideal de la vida cara y la clase social, como una relación de poder liderada por el costo de las

cirugías que se adorna con la compañía de mujeres transfiguradas por el bisturí para usarlo como

un sello de poder sobre los pueblos de Colombia (2015, p. 96). Taussig me enseñó que las

dinámicas de la estética son consecuencias de los imaginarios que un pueblo construye como

herramientas para clasificarse dentro de los códigos sociales del sistema de estratificación del

poder que lo acoge.

Las definiciones de buen gusto y mal gusto se desvanecen en los paradores de las carreteras vecinas

de las ciudades, mientras se encuentran sus representantes, igualmente gustosos de comer papa

criolla, yuca, chicha, masato, mantecada o fríjol. Ser colombiano pareciera un intercambio de

disfraces que se van modificando mientras las generaciones de los voceros auténticos de la

memoria la van olvidando, en la medida en que están más cerca del invento de las ciudades

postrevolucionarias. Las ciudades de América Latina, como experimento reciente de la

colonización europea, han tratado de adoptar las mismas costumbres de carácter monárquico de

los pueblos europeos, sin monarquía. Es como una puesta en escena constante que se mueve dentro

de la pirámide social

9

prolongada hasta hoy desde la colonia, formando mundos llenos de

jerarquías y oligarquías, como pequeños virreinatos. El narcotraficante o el político son igual de

importantes para la exposición del poder: compran en los mismos almacenes de marcas famosas,

modifican su nariz con el mismo cirujano, se movilizan a caballo o en camionetas blindadas,

procuran mucha gente a su servicio. Y muchas veces, el narco y el político son amigos o hasta son

el mismo.

9

(21)

Colombia se mueve y se desplaza según los códigos de la guerra, en oposición o a favor de ella.

El discurso se mimetiza con las balas y se corre el riesgo de que se convierta en una de ellas.

Asimismo, las ciudades de Colombia no crecen como consecuencia de la prosperidad sino del

desplazamiento violento, que resulta de los encuentros violentos que se dan entre las arrugas de

las montañas por este mismo motivo: alcanzar la vida cara hasta estrechar la mano para una foto

de “revista” como afines poderosos que definen las posibilidades y derechos de un país, desde las

páginas sociales de los portales de noticias. Tal cual lucieron los burgueses en los pasillos de los

teatros, la ópera se inventó para estimular el cruce social en los espacios previos e intermedios de

las puestas en escena. Las localidades de los teatros también concebirían la estética de la clase

entre platea, palcos, galería o gallinero, y entre los palcos laterales que eran especiales para que

todo el auditorio se encontrara con el personaje que más quiere ser visto, expuesto, desnudo y

prostituido.

Benjamin vio en el

flâneur

10

de Baudelaire, ese personaje que quiere ser visto desde todas las

vitrinas (2005, p. 45), como si fuese él el que mira la vitrina, no como el comprador sino como el

que quiere ser comprado. La vitrina es la interfaz en la que el comprador y el vendedor ponen su

fuerza en contra para mantenerse en pie, disimuladamente, y atrapar la atención de los otros

paseantes, los incautos que no están seguros del lado de la vitrina del que están. Ellos solo ven al

paseante como referencia de una estética del ciudadano más llamativo y se convierten en carnada

del vendedor para vender productos o ideas y del

flâneur

para vender su imagen y un ideal del

poder. El

flâneur

colombiano necesita conseguir trabajo, ganar dinero, tener techo, alimento y un

medio de transporte. Son los derechos fundamentales para el buen vivir. De alguna manera, todos

queremos ser esos paseantes, con parecer sereno, frente a la vitrina que evoca solvencia económica

y éxito afectivo y profesional. También hay que ocultar el conflicto, es otra de las tareas del

flâneur

colombiano, para ascender en la escala social. Mientras más lejos parezca de las armas y la

pobreza, más próximo estará de los espectáculos públicos, las dietas sanas y las prácticas

alternativas.

10

(22)

A una de mis partes también la habita el

flâneur

colombiano, con la que busco un sentido en el

mundo para sobrevivir entre los disfraces. Fui ingeniera electrónica, guitarrista clásica, asesora en

herramientas tecnológicas para artistas, revisora de proyectos, técnica informática, ingeniera de

sonido, productora musical, programadora de eventos y gestora cultural. El momento de la crisis

se manifestó cuando ninguno de esos disfraces me quedaba cómodo para sobrevivir y

responsabilizar a lo externo de mi sensación de fracaso. Todo disfraz me resultó completamente

inútil. Había caído en la trampa. Seguro me quedé mirando al

flâneur

, que modelaba para todas

esas ideas del buen vivir vestidas de vida cara. Ahora tendría que renacer del auto-ataque que me

había provocado y -consecuentemente- resolver el dilema de mi relación con Bogotá, mi deseo de

hacerme líquida y penetrar el cemento con música, como agua.

La mejor opción que tenía era ocuparme en una maestría y dentro de ese canal, atacar y vencer a

las figuras negativas que mi mente recreaba para evadir la apuesta por el cambio que necesitaba.

Como ejercicio de investigación propuse hacer una reflexión sobre el origen de las fiestas de

carnaval y su relación con Bogotá. No tenía muy claro si era carnaval, una propuesta indigesta de

gestión, una fiesta o una revancha; apenas sentía la ilusión de iniciar un tejido nuevo que me llevara

otra vez hacia la música, sin las mismas dificultades de la empresa artística que tenía. Mis temas

de interés -política, música, ciudad, ancestros y economía- me hicieron pensar en un carnaval como

estrategia para unir muchas de mis inquietudes y deseos en una fiesta colectiva que incluyera

elementos múltiples de la cultura, como interfaces entre la historia, la comunicación, la política, la

naturaleza y por supuesto, el arte.

De un mapa mental sobre Benjamin y Bogotá, se unieron estas dos Bes con la mirada del arte

urbano, esencialmente de las estéticas para la música en la ciudad. Con Manuel, abrimos el libro

de los pasajes de Benjamin, nos paramos sobre Paris en el siglo XIX y el

flâneur

liberado por

Benjamin en sus notas, nos confesó que el secreto del arte estaba en la calle (2005, p. 420), no en

“el sosiego de las musas”

11

, de las paredes grandes y pisos profundos de las galerías y museos. El

arte se hace en la calle, porque es el producto de la mirada que el artista enfocó afuera, en el

11

(23)

caminar de sí mismo y de los demás. Y luego, en la ciudad, el artista tiene que venderse. Necesita

un techo, alimento, un medio de transporte que cuesta un dinero. Tiene que pararse en la raya.

Junto con la prostituta y el hombre sándwich (Buck-Morss, 1995, p. 333), sabe que su cuerpo

vendido es la manera obvia de vender su arte, manera que se basa en el dinero, no en la obra de

arte. Estos dos seres a los que se resiste el artista se saben humanos, cuerpos como instrumentos

de plusvalía, mercancía para la mercancía y vitrina cuando el cuerpo se convierte en un objeto

cosmético que se anuncia. El arte se independizó de las herramientas y se volvió móvil y

performático porque tiene aura (Tackels, 2009, p. 622) o espíritu propio. Y el cuerpo mismo pasó

de ser el prostituido a ser una obra de arte. Esta iluminación de la identidad del artista en la

producción de su obra, lo pone a dialogar intensamente con el territorio que habita y la idea de

verdad que tiene sobre él. Esto da fuerza a las interpretaciones místicas del territorio, como el

diálogo con los muertos que entre religiosidad y magia utilizan los elementos de la naturaleza,

hasta el propio cuerpo, como interfaces entre la vida, la muerte y otras dimensiones (Buck-Morss,

1995, p. 339). La identificación con la obra de arte hace que el acto creativo sea más que una

operación constructiva y se convierta en una performance como parte de la obra artística y una

acción cotidiana, que se ritualiza cuando la idea creativa tiene un propósito sanador que se aleja

de lo cosmético.

(24)

La performance como apuesta artística, permite que la obra artística se piense como un ejercicio

interactivo, en el que uno o más cuerpos son estimulados por su afinidad cultural con el territorio

y donde se pueden dar en una misma puesta en escena muchas estéticas y expresiones artísticas

diferentes; además de una realidad expandida desde las acciones hasta la interacción azarosa que

se da con el público. La performance es el dispositivo mediático que se usa como interfaz para

comunicarse con la felicidad, el goce y las ganas de vivir o todo lo contrario. La música, las danzas,

el vestuario, la poesía y las máscaras, son los conectores entre un grupo de humanos y sus

emociones. La trascendencia de la performance colectiva, convierte la puesta en escena en un ritual

y en una acción simbólica de un impulso colectivo hacia la sanación del mundo (Dery, 1998, p.

49).

La emoción y la creación artística se abrazan en la tarea de promover en los artistas una expresión

espontánea y genuina de su arte y tiene su base operativa en la improvisación. Desde el teatro,

Santiago García define la improvisación como intuición informada que es creación y cuando es

colectiva y ritual, es la corriente de energía que atraviesa el canal de la puesta en escena: los

artistas. La improvisación es la habilidad que adquiere el artista con el estudio y la consciencia de

sus emociones, para hacerse tan liviano en el ejercicio artístico, que deja que el lenguaje produzca

un torrente discursivo bello y asertivo.

Este proceso, me ayudó a encontrar elementos creativos atravesados por diferentes narrativas. La

ingeniería como estrategia de composición algorítmica desde los sistemas dinámicos y las

telecomunicaciones; la creación multimedia como estrategia de codificación que equilibra los

estudios culturales con las expresiones artísticas; la música como motivación para la creación

artística y la magia como hilo conductor entre los episodios y los puntos de giro de la

investigación-creación.

(25)

para hacerlo posible, fui adoptando la performance como herramienta para entender lo interactivo,

la magia como metáfora de navegación

12

, los rastros de la música de Bogotá como exploración

creativa, la improvisación como fuente compositiva desde el cuerpo, la música, la exploración

personal y colectiva, junto al efecto de las emociones y la sanación de la relación con el agua como

propósito espiritual del ejercicio creativo.

12

(26)

Capítulo 2. Súper Héroes Heridos

Comparar los intentos de otros con expediciones navales en las que el polo

Norte magnético desvía los barcos. Encontrar ese polo Norte. Lo que para

otros son desviaciones, para mí son los datos que determinan mi rumbo.

Sobre los diferenciales de tiempo, que para otros perturban las grandes

líneas de la investigación, levanto yo mi cálculo.

Walter Benjamin

Desconcierto para Reaparecidos: ¿Es el nuevo Estado -colombiano- del arte?

Testimonios.

Nota: Los testimonios a continuación, están escritos con ficciones leves, que

protegen la identidad de los Reaparecidos.

-¡Odio a Colombia, odio todo lo que me hace colombiano! ¡Quiero olvidarlo,

quiero olvidarme de este país! ¡Quiero irme de nuevo y no tener que volver!

-¿Por qué te duele tanto? - A mi hermano lo mataron los paramilitares. Por eso

toco, por eso me fui.

Nunca entendí cuáles fueron las razones para que mi mamá se fuera y me dejara

viviendo con unos familiares, yo tenía ocho años. Mi tío me encerraba en un cuarto

y me golpeaba porque si, luego me echaba agua fría y me dejaba ahí, desnudo. Un

día me fui a vivir con la familia de mi mejor amigo y ellos se convirtieron en la mía

hasta que mi mamá volvió. Menos mal mi papá me dejó la música y eso es lo que

me ha salvado, es lo único que me tiene vivo.

(27)

Cartucho desde entonces. Sigo buscando en la música de Colombia y en los viajes

que hago para aprender, una respuesta, una noción de que en alguno de esos

pueblos perdidos, alguien me de razón de mi papá.

Mi padrastro era abogado, era de los pocos que habían quedado vivos después del

genocidio de la Unión Patriótica, él estaba investigando unos expedientes de

Álvaro Uribe antes de que iniciara la primera campaña presidencial. Lo mataron,

hicieron que pareciera un atraco. Yo me sentía muy preocupado por mis hermanos.

Mi mamá quedó en silencio durante años. Ella nunca quiso hacer el trámite de

justicia y reparación. Para qué, si tenía que pedírselo a la misma gente que lo había

matado. Nunca he entendido muy bien por qué escogí la música, creo que yo quería

romper con el silencio de mi mamá.

Mi abuela tenía una casa en La Candelaria y era la que le guardaba una caleta

con municiones a los del M-19. Yo nunca supe por qué, pero creo que era

desplazada. Mis tíos estaban enredados con el narcotráfico y casi todos se

volvieron drogadictos. Mi mamá nunca estuvo de acuerdo con esa vida y se fue de

la casa a los 15 años. Estuvo muchos años sin saber de ellos. Ahora, mis padres

son ingenieros. Se conocieron militando en el partido. Yo creo que soy músico

porque no quería más ingeniería, ni más política. Aunque la política no la puedo

dejar, la música tampoco.

(28)

mamá y ella saltó a la madrugada descalza y en pijama desde un segundo piso.

Caminó así como quince cuadras hasta donde mi Tía. Luego se separó. Yo era muy

huraño, hasta que me interesé por la música y empecé a estudiar. La música me

calma y me ayuda a pensar en cosas buenas.

Fui mamá muy joven. El papá de mi hija me la quitó y no me dejó verla durante

años, un día decidí buscarla y la encontré en Otra ciudad. Vivía llena de lujos con

el papá, su esposa y con unos hermanos menores. Empecé todo el proceso legal

para recuperarla y todo me lo negaban o se entorpecía. No entendía por qué hasta

que un día vi en las noticias al papá de mi hija. Estaba involucrado en el desfalco

de la DIAN. Había políticos, narcos, de todo en ese lío. En uno de los viajes me

citaron en una carretera sola y me dijeron que dejara de joder o me iban a matar.

Yo les dije que si no podía estar con mi hija, que me mataran de una vez. Me dejaron

sola en la carretera, denuncié la amenaza y me asignaron una escolta, mientras

estuve haciendo la investigación en otra ciudad. Ellos no querían que me

entregaran a la niña porque por cada menor a cargo de él y la esposa, les daban

más tiempo de casa por cárcel. Estoy en eso, la otra semana se define lo de la

custodia. Llevo varios años en esto. En estos años, encontré la música y eso me ha

mantenido viva para soportar esto.

Yo era fiscal en Soacha. Recibía los casos de niños desaparecidos. Había algunos

que eran hasta poéticos. Una vez recibí la denuncia de una niña que se perdió tres

días y resultó que se había ido caminando hasta la casa de la abuela. Apareció

cuando llegó donde la abuela. A los pocos días, empecé a recibir muchas denuncias

de menores desaparecidos, eran muchos. Después resultó que eran los falsos

positivos. Lloré tanto que no pude seguir con eso y renuncié. Estoy exiliado.

Realmente prefiero seguir escribiendo poesía.

(29)

adolescente me empezaron a hacer ojitos los pandilla, esos manes como que

estaban metidos con paracos

13

. Menos mal era bueno para tocar y me vine de gira

con un grupo para Bogotá, la primera vez a los 17. En la segunda gira, ya me

empezaron a llamar de otros grupos y me quedé. Menos mal los cueros me salvaron

el cuero.

Empecé a trabajar en una empresa para la música, porque estaba muy preocupada por la noción

negativa que solía escuchar entre mucha gente sobre los músicos. Con el socio que tenía, nos

sentamos a formular un gran proyecto que reivindicara el trabajo de los músicos, la economía, la

pertinencia en la memoria cultural de la humanidad. Queríamos arreglarlo todo desde nuestro

proyecto y tocar mucha música. El tiempo fue pasando, conocimos otro nivel de la realidad. A

pesar de la economía, no nos pudimos quejar, el proyecto creció, creció y creció mucho en muy

poco tiempo. Teníamos dificultades, pero íbamos para adelante, hasta que intervino la política.

Creímos en un espacio de participación, en el que muchos nos integramos con una visión política

y social, de esas que no gustan a las manos de los fantasmas que siempre quedan bien. Las fuerzas

públicas empezaron a aparecer con frecuencia, con quejas de vecinos que no existían y que nunca

mostraban el rostro, ni dejaban el nombre. De vez en cuando, llegaban personajes sospechosos,

midiendo si podían enredarnos con alguna red de microtráfico. Mi socio se cansó y se fue.

Afortunadamente, esa cojera administrativa y económica, me llevó a tomar la decisión de

abandonar el espacio que tenía.

Siempre he tenido la intuición de que hubo un sabotaje de tinte ideológico y político. Ya venía

pasando con varios espacios artísticos de la zona. Todo esto me dio fuerza y otro tipo de fortuna.

Esta sensación de fracaso, me permitió conectarme con las historias que me contaron los músicos,

otros amigos y los habitantes de la calle que se acercaban. Entendí que en Colombia hay una

guerra, entendí que no era ajena a los muertos ni al conflicto del país y que a través de la música,

había construido un albergue de refugiados reaparecidos que evocaba la esperanza desde el ritmo

y las notas musicales. Estábamos uniendo fuerzas sonoras para la paz.

(30)

Arranqué a caminar por una búsqueda nueva, para seguir con una idea de resiliencia colectiva

desde los poderes del sonido. Empecé a soñar con una gran obra colectiva, masiva e itinerante, con

muchas obras más pequeñas adentro, que reafirmara la historia de Bogotá en Colombia y la historia

de Colombia en Bogotá; que quedara en evidencia la utopía esperanzadora de Walter Benjamin en

Bogotá, en la que la historia es vista como relatos de sueños y la ciudad es lo que resulta de ese

estado onírico que le da a la memoria una naturaleza sensible que invita a concebir los medios de

producción como herramientas para el arte (1995, p. 400). El arte, es el poder renovador que mide

las alternativas, oportunidades y necesidades del entorno, del trabajo colectivo entre humanos y

demás formas de naturaleza

14

por la armonía del Universo, representada en actos de paz.

En el intento de organizar este expediente, para invocar reaparecidos con un poco de fe a pesar del

desconcierto que cada día vivimos, propuse cinco interfaces de un algoritmo urbano, como hilos

conductores hacia un tejido creativo que lograra reconocer las prácticas artísticas como

laboratorios de los estudios culturales: estética, mediática, social, económica y ambiental.

Sinapsis en la investigación

Con el ánimo de romper mi propio silencio, decidí revelar mi secreto más preciado, el que dio

origen a esta investigación y cuya curiosidad nació mientras cursaba el módulo de Arte Interactivo

de la Especialización en Creación Multimedia

15

. Todo empezó con el artículo de Raúl Niño

Bernal

16

Sinapsis bioelectrónica de creación

que fue revelador para mi. Desde que estudiaba

ingeniería y música, siempre había querido hacer un proyecto que lograra cruzar la cibernética con

las redes neuronales, la sensibilidad artística y la biología, trascendiendo al régimen técnico de las

prácticas propias de la ingeniería e incluso de las artes, que muchas veces determinan los resultados

de los procesos investigativos en la obra de arte y/o máquina. Sin estas demostraciones materiales

del conocimiento, la práctica investigativa pareciera no tener un argumento; entonces, el artículo

de Niño Bernal, me enseñó que la sinapsis trascendía a los enlaces neuronales biológicos y a los

14

Aquí no me refiero a la naturaleza como un ambiente, sino como un estado de consciencia de la

existencia; es decir, lo que alguien considera que es natural en su formas de concebir el mundo.

15

(31)

enlaces bioelectrónicos que la bioingeniería ha desarrollado para mejorar la vida de los humanos

(2012, p. 3) como prótesis o marcapasos que convierten al humano en el ciborg

17

real que emergió

de las historias de ciencia ficción. La sinapsis no sucede únicamente dentro del cuerpo biológico

de un solo individuo, también sucede dentro un conjunto de cuerpos que interactúan entre si, ya

sea a través de la comunicación sensorial primaria que hay entre ellos, a través de herramientas

tecnológicas interactivas como los juegos de contendores, los sistemas computacionales y según

la creencia, las conexiones espirituales que se manifiestan en el comportamiento de los elementos

de la naturaleza como el agua, el viento, el fuego, la tierra y en otros seres como los animales o

las piedras. Con el tiempo, fui comprendiendo que la sinapsis es un flujo de energía que circula

como condición inicial del par emisor – receptor que se quiere conectar con el exterior y que se

revela por cualquiera de los medios posibles que el entorno ofrece para constituir una red.

Así, llegué a pensar en la interfaz como ese hilo conductor de doble vía que hace posible el par

emisor – receptor en una acción sináptica entre cuerpos multifacéticos, multiemocionales y

multifuncionales con puertos de conexión para muchos tipos de interfaces, que hacen de cada

cuerpo un nodo que intercambia muchos tipos de información de la red (Niño, 2012, p. 4). Quise

hacer una prueba y desconectar la red de la maquinaria electrónica y computacional y pensar a

cada espíritu, humano o no, animado o no, real o imaginado como una computadora nodal de la

red. Entonces comencé a dirigir información relacionada con Bogotá a cada uno de esos

nodos-persona que me fui encontrando, mientras tomaba nota de los efectos que en mí han tenido los

mensajes recibidos por esas informaciones.

He usado cinco interfaces para transmitir y recibir información. La interfaz estética nos permite

comunicarnos desde la sensibilidad artística para activar las memorias del territorio de estudio, a

través de las prácticas artísticas con las que cada uno de los nodos-persona se identifica más rápido

como la danza, la música, la literatura, el teatro, el video y la fotografía. La interfaz mediática nos

sirve para establecer enlaces a través de los temas de actualidad del territorio de estudio, puede ser

17

(32)

la ciudad entera, el barrio, el grupo de amigos, la familia o el hogar. La interfaz económica es la

que permite reconocer la relación de la supervivencia con los recursos que ofrece el territorio. La

interfaz social transmite información sobre la memoria colectiva de los acontecimientos históricos

relevantes en la vida personal de los nodos y en el colectivo. Por último, la interfaz ambiental, es

la que responde de manera impulsiva a las transformaciones fisiológicas del territorio por

transfiguración humana o de manera natural, haciendo que los nodos sean capaces de sentir las

emociones particulares que el territorio emana para crear consciencia de abundancia y carencia de

los recursos.

Las cinco interfaces siempre trabajan al tiempo, eventualmente unas con más flujo de información

que otras y en otras ocasiones, todas al borde de su máximo potencial. En un experimento basado

en los grupúsculos de Gramsci (1984, p. 162), todas convergen en algo que llamé la respuesta al

impulso colectivo por el agua de Bogotá, fui convocando un grupo de personas con el que

habíamos compartido durante un tiempo la misma información, como secretos del bogotazo, la

creación colectiva, la improvisación, historias personales de la violencia en Colombia, historias

del barrio La Candelaria, música ancestral, oráculos, la magia de pueblos originarios, astronomía,

geodesia, la historia del agua en Bogotá, un fuerte deseo de sanación y el episodio del hueco de la

Calle 12C con carrera Segunda. Cada nodo-persona se unió al conjunto de grupúsculos por

afinidad temática, según sus profesiones, procesos investigativos e intereses personales y así, todos

aceptaron participar en una apuesta estética performática basada en el ritual, la creación musical

cuasi

aleatoria e improvisada, una manifestación de resistencia, un mensaje de reconciliación, y

en un proyecto cultural potencialmente rentable. La unión de miradas múltiples de un colectivo

completamente diverso, hizo posible una acción comunitaria en favor de la armonía y

reconciliación de un territorio, con un esquema político basado en el goce de la fiesta de carnaval

(González, 2012, p. 25).

¡Oh sorpresa, en 1927 y hasta su muerte en 1940, W. Benjamin ejercitó esa concepción de las

ciudades!

(33)

Las Interfaces

Interfaz estética.

Los colombianos hemos sentido diferentes formas de violencia y creo

que la música carga de energía, mensajes y emociones. Tenemos que ser conscientes de la verdad

de Colombia en cada uno de nosotros, para que exista reparación y seamos capaces de replicar

códigos sonoros en todas las direcciones, recrear los caminos de los desplazados que urbanizaron

los cerros y la Sabana construyendo la historia de Bogotá. Hay que sorprender y aprovechar todos

los escenarios, inventándonos unos nuevos. ¡Que los músicos brotemos por todos los poros de la

arquitectura! ¡Que sonemos desde los balcones, los techos, las terrazas, las glorietas, los pasacalles

y las esquinas! ¡Que el poder de las instituciones que vela la creatividad, se disponga a negociar

con nosotros! ¡Que el carnaval trascienda el espectáculo para la paz, la libertad y la reconciliación!

Política y paz desde la performancia y el

happening

artístico. Las víctimas necesitan ser cuerpo de

un arte que dice la verdad (Ariza, 2015, p. 48).

Interfaz mediática.

El ejercicio de la creación multimedia me ha enseñado a usar

elementos transmedia

18

para formular enlaces de comunicación desde el diálogo, la programación

y las máquinas hasta la realidad virtual. Mis relaciones con la ingeniería, las prácticas artísticas, la

antropología y la gestión para el arte, me han mostrado interacciones múltiples con sus aspectos

comunes, usando como método articular la sonda de Marshall McLuhan (1995, p. 31), como una

pieza de contenido que se inserta para generar enganche en lo que él llama la aldea global. Un

espacio donde se rompen las fronteras geográficas, disciplinares y tecnológicas, las cuales

aparecen por desconocimiento o interpretaciones equívocas de los códigos.

Otra referencia, muy importante para mirar el colectivo como la unión de los individuos pensantes

en masa, no como una masa alienada, ha sido la teoría de diversificación de las masas de Gramsci

(1981, p. 53), quien percibe a la masa como una diversificación en grupúsculos dinámicos e

interactivos, que responden a la circulación permanente del conocimiento compartido y reconoce

18

(34)

como punto de partida el entorno inmediato, en el que los medios masivos no logran establecer

contratos de lectura unívocos, sino influjo.

Entender que hacemos parte de una sociedad compleja, es fundamental para derogar sistemas

clasificatorios que se imponen como verdades biológicas o genéticas y que incitan a la linealidad

y a la respuesta progresiva de secuencias de patrones. No hay tal. El control se establece desde la

libertad, desde la creación de la tensión para invitar a la acción de encontrar la calma, el estado

estacionario de la ingeniería moderna.

En el espacio del arte público, de la música que inhibe los dolores entre las notas, es importante

descubrir una estrategia de decodificación de los dolores de la música para observar de otras

maneras y recrear el movimiento colectivo entre los artistas y el público (Benjamin, 2005, p. 543).

Interfaz económica.

Vivimos el consumismo abyecto del siglo XXI. No estamos seguros

de vibrar con el estructuralismo del siglo XX; pero sí sabemos que existe el

Flâneur

que se dispersa

por las calles de la ciudad vigilado por intensas y seductoras vitrinas. Perdido y aislado en su propio

deseo de ser influyente, su cuerpo transfigurado se convierte en un altar, hasta que el homínido es

poseído por los objetos y esclavizado por las tarjetas de crédito. ¿Qué pasa si nos unimos, todos a

la vez en grupúsculos musicales? Y recordamos que los sentimientos que surgen de las prácticas

artísticas también pertenecen a la ley de origen que se define para el buen vivir de los pueblos.

Entre los juegos sonoros están las semillas, las sonrisas, las oportunidades, la esperanza y el renacer

de mucha gente. Alrededor de estas puestas en escena están los restaurantes, los vendedores

ambulantes, los diseñadores, los amigos, los otros artistas y el caer en cuenta. Si unificamos nuestra

fuerza, podríamos dinamizar la economía de nuestras regiones con conciertos musicales.

Interfaz social.

¡Cuánto nos dijo Walter Benjamin sobre un algoritmo de las ciudades

nacientes luego de las revoluciones, casi genera(t)ico (Benjamin, 2005: 459), que permite

comparar el hormigueo de las poblaciones entre las ciudades de América! Martin Kohan, en su

(35)

bogotana. Luego del 9 de abril de 1948, Bogotá habría dejado de ser una aldea grande, para

convertirse en una ciudad posmoderna (Jameson, 1991, p. 16). El urbanismo había llegado, las

casas coloniales y las fincas serían polvo sobre terrenos devaluados para convertirse en edificios

de escaleras curvas, enchapes en maderas finas y pisos de pulidos granitos (bajo el reinado de la

lonja de propiedad raíz y el instituto que dio origen a las Upac, de las cuales el repitente alcalde

Enrique Peñalosa, fue gerente)

19

. Como una buena Villa de la Candelaria

20

, las piedras preciosas

serían las hijas protegidas del Banco de la República y las balas sobre el cuerpo de Jorge Eliécer

Gaitán, serían la performance sobre un humano, de un fetiche atravesado por agujas, como habría

podido ser planeada su muerte por la magia popular de los Ospina

21

en 1946.

El dolor que se cruza con Bogotá y con la música, debe ser un pálpito en resonancia con la paz.

Interfaz ambiental.

¿A qué suena Bogotá? ¿Y de la música bogotana? Pensamos en la

fuerza cultural del jazz y el rock como un reflejo social de las ciudades del mundo. Así, las músicas

urbanas o la nueva ola de la música en Bogotá, son las fusiones de las músicas regionales con el

jazz, el rock, el hip hop o la salsa; como si la música de Bogotá no tuviera una voz propia del

territorio, sino que fuera la memoria de un turismo musical. No es un juicio. Es una observación

para entender nuestras dificultades para encontrar un lenguaje propiamente bogotano. Se me

ocurre que viene del agua, mejor, de la falta de agua. Desde niña, siempre sincronizaba los ritmos

de un pueblo con el ritmo de su río, mar o laguna, como las ondas del río Atrato, le habrían dado

movimiento a la canción la Camisola del Alfonso Córdoba, el Brujo

22

.

19

En 1992, Enrique Peñalosa fue presidente y director del Instituto Colombiano de Ahorro y

Vivienda, donde defendió e impulsó la implementación del sistema UPAC.

20

Denominación generalizada que le di a unas ciudades colombianas, cuyo intercambio comercial

de metales y piedras preciosas estuvo a cargo de la comunidad religiosa de los Agustinos

Recoletos, entre las que se encuentran Bogotá, Medellín, Villa de Leyva y Cartagena.

21

Organización constructora fundada por Mariano Ospina Pérez, quien fue presidente de Colombia

entre 1946 y 1950. Ospinas se encargó de la transformación urbanística de Bogotá enlazada con

el concepto de renovación urbana impulsado por el arquitecto Le Corbusier.

22

Referencias

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