○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○
Argent ina - Paraguay,
una relación especial
M aría Nat alia Tini
Licenciada en Relaciones Int ernacionales. Un iversid ad Nacio n al d e Ro sario (UNR), Facult ad de Ciencias Polít icas y Relaciones t ernacionales y M aest rando del M ast er en In-t egración y Cooperación InIn-t ernacional del Cen-t ro d e EsCen-t u d io s d e Relacio n es In Cen-t ern acio n ales Rosario y Cent ro de Est udios Int ernacionales (UNR).
Int roducción
Los años ochent a, si bien marca-ron una década perdida en lo econó-mico, en lo polít ico se caract eriza-ron por el rest ablecimient o de la democracia en Lat inoamérica. Est a ha sido una de las causas que inf lu-yó para la solución de ant iguos con-f lict os limít rocon-f es ent re los países, como en l o s caso s d e: A r g en t i n a-Ch i l e; Argent ina-Brasil, f avoreciendo de est a manera las posibilidades de vincula-ción polít ica y económica ent re los Est ados, privilegiando el acercamient o, las coincidencias y los acuerdos para act uar conjunt ament e.
Los países se han esf orzado en encont rar los mejores y más direct os caminos para encausar y f ort alecer las relaciones bilat erales, que hist ó-ricament e se dest acaron por la ines-t abilidad, la desconf ianza muines-t ua, la imprevisibilidad y la no cooperación. Por ese ent onces, se pensó al M ercosur
como un element o que dot aría de est abilidad a la región, ya que el ent ramado de int ereses y relaciones que genera prof undiza los vínculos t an t o eco n ó m i co s co m o p o l ít i co s neut ralizando las t endencias de f rag-ment ación.
En est e cont ext o se ubica el pre-sent e t rabajo, el cual busca analizar las relaciones de Argent ina y Para-guay en el marco del cont ext o re-gional que se vislumbra en la región a part ir de la década del novent a. En primer t érmino, el mismo hace ref e-rencia a los ant ecedent es hist óricos que hacen a est a relación, de mane-ra de ver si luego se repit en las mis-mas const ant es a t ravés de la hist o-ria. La segunda part e se cent ra a part ir de los años novent a, t eniendo en cuent a que para ese moment o la const rucción del bloque regional ya era un hecho.
Para dicho est udio t endré en cuent a las siguient es t res dimensiones, y sus correspondient es variables:
La dimensión económica-cial: a t ravés del int ercambio comer-cial y la relación comercomer-cial que am-bos países compart en con Brasil.
La dimensión polít ica-diplomát i-ca: a t ravés del nivel de t rat ados, misiones y visit as of iciales, y por la
L
os países se han
esforzado en encontrar
los mejores y más directos
caminos para encausar y
fortalecer las relaciones
bilaterales, que
históricamen-te se destacaron por la
inestabilidad, la desconfianza
mutua, la
polít ica ext erior de ambos respect o del M ercosur.
El aspect o est rat égico-diplomát i-co: a t ravés de la variable de la Tri-ple Front era.
Est o f oma part e de un proyect o de invest igación que est oy llevando a cabo para mi t esis de maest ría, por t ant o present aré aquí una primera part e del mismo. La hipót esis de dicha invest igación es analizar si la varia-ble régimen polít ico ha inf luido en la relación ent re ambos países. Asi-mismo, la inquiet ud por est e t ema surge al not ar cómo de part e de la Cancillería argent ina hay un marca-do “ desint erés” por llevar a cabo una relación más est recha con algunos países de la región, a los que deno-minó “ socios menores” , y ent re los cuales se encuent ra Paraguay.
1. Evolución del bilat eralismo
El imperat ivo geográf ico de la cont igüidad no alcanza para explicar las est rechas y conf lict ivas relaciones ent re la Argent ina y el Paraguay. Se requiere una observación det enida de su movimient o hist órico que cont ri-buya a dilucidar los problemas co-munes que hacen a est a relación.
El proceso de independencia de la América hispana, la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) y la Guerra del
Cha-co (1932-1935) produjeron cambiosapre-ciables en el sist ema de relaciones en-tre la Argentina y el Paraguay, en tanto ot ros hechos como la int ernacionaliza-ción de la polít ica int erna paraguaya y los períodos no democrát icos por el que at ravesaron ambos países const it u-yeron element os desest abilizadores.
Finalizada la Guerra de la Triple Alianza (1870) la Argent ina se había asegurado un f uert e asent amient o de su hegemonía en el Paraguay, basada en t res pilares: el virt ual cont rol de acceso del Paraguay al mar para su comercio ext erior mediant e la int er-mediación forzosa del puerto de Buenos Aires, la t enencia por part e de unos pocos part iculares argent inos de ex-t ensas ex-t ierras ubicadas en la zona del Chaco, y las post eriores cuant iosas inversiones en la indust ria t aninera, sobre t odo en la región de Concep-ción (Alt o Paraguay).1
Desde la derrot a en la Guerra de la Triple Alianza, Paraguay se vio in-f luido const ant ement e por la inge-rencias de la Argent ina y Brasil, t an-t o en sus relaciones exan-t eriores como en su polít ica int erna. El t riunf o del Part ido Colorado era seguido por la inf luencia brasileña, mient ras que los liberales se abocaban más a la Argen-t ina. De esArgen-t a manera, se f ue dando la oscilación ent re la inf luencia argen-t ina y la brasileña, lo que se conoció como polít ica o diplomacia “ pendu-lar” , la cual se acent uó aún más con la llegada de St roessner en 1954.2
En cuant o a la hegemonía argen-t ina en la políargen-t ica exargen-t erior paragua-ya, t uvo raíces coloniales –Paraguay se independizó de Argent ina más que de España–, const it uyó el result ado obligat orio de la gran vit alidad eco-nómica de la nación rioplat ense du-rant e el f in de siglo XIX e inicios del XX, y f ue t ambién condicionada por la geograf ía y por la guerra.3
La inf luencia “ angloargent ina” es-t uvo f ueres-t emenes-t e marcada geopolíes-t
i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ i-○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ 1 A com ienzos del siglo XX, la A rgent ina absorbía ent re el 60 y el 80% de las export aciones paraguayas, si bien se est im a que sólo el 40% era real, reexpor-t án d o se el resreexpor-t o a o reexpor-t ro s p aíses; si se an aliza p o r rubro se observa que el 70% de los product os agríco-las, el 90% de los f orest ales y el 20% de los ganade-ros se com ercializaban hacia la Argent ina, en t ant o que casi el 100% de la m adera, f rut os, yerbas y ani-m ales en pie se dirigían al ani-m isani-m o país.
2 Se ent iende por diplomacia pendular el acudir a la Argent ina o hacia Brasil en busca de ayuda económico-f inanciera, amenazando con recurrir al ot ro en caso de no obt ener una respuest a sat isf act oria a sus reclamos.
just icialist a, en el marco de sus con-cepciones geopolít icas regionales, mant uvo hast a la Revolución Liber-t adora de 1955 un esLiber-t recho relacio-namient o con los aut orit arios y na-cionalist as colorados que se sucedie-ron uno t ras ot ro ant es del golpe de Est ado de 1954.
Durant e la presidencia de Perón se llegó a ensayar un acercamient o diplomát ico hacia Paraguay, cuando St roessner se encont raba ya inst ala-do en el gobierno. Pero, luego del derrocamient o del president e argen-t ino, se dio un corargen-t o período en el cual las relaciones no prosperaron d em asi ad o a cau sa d el asi l o q u e St roessner le brindó.
Sin embargo, a part ir de eso, sucesi-vos gobiernos milit ares y civiles argen-t inos manargen-t uvieron inargen-t errumpidamenargen-t e una polít ica de acercamient o hacia St roessner, quien con habilidad se va-lió de la “ diplomacia pendular” en el área, ut ilizando muy bien la rivalidad geopolít ica argent ino-brasileña para mejorar lasnegociacionesbilateralescon cada uno de sus inf luyent es vecinos. cament e por el hecho de que Buenos
Aires se había reservado el derecho de aut orizar o prohibir el t ráf ico naviero por el río Paraná, procedent e del Pa-raguay, dent ro de t errit orio argent i-no, “ cerrando” o “ abriendo” , según dict aban los int ereses en juego la única o al menos la principal salida al ext e-rior de ese país. La ot ra vía de salida, el f errocarril, t ambién empalmaba la red paraguaya con la del gran vecino. Est a medit erraneidad no sólo geográ-f ica sino t ambién geopolít ica se pro-longó hast a los años sesent a, y f ue más severa ant es de que se desarrolla-ra la aviación comercial.
Con la proyección del Brasil en la cuenca del Plat a se inicia una compe-t encia con Argencompe-t ina. El hecho más import ant e para el Paraguay consist ió en que Brasil le aut orizara ot ra salida al mar, vía carretera, a travésdel Puente de la Amistad, sobre el río Paraná –hacia el est e– y un puert o libre, el de Paranagua. Sólo después de disponer Paraguay de est a ot ra salida, la diplo-macia argent ina reconoció la libre navegabilidad del río Paraná.
En las relaciones ent re Argent ina y Paraguay, como lo demuest ra t am-bién el análisis de las relaciones en-t re Argenen-t ina, Bolivia y Chile, noen-t a-mos una vinculación t riangular en el caso paraguayo signada por la com-pet encia ent re Brasil y Argent ina, la misma, va a ser una const ant e a t ra-vés de la hist oria.
Los Est ados “ débiles” como Boli-via, Paraguay y Uruguay se desempe-ñaron para no romper el equilibrio de poder que Brasil, Argent ina y Chi-le int ent aban componer en la región. En est e complejo de alianzas del Cono Sur, los países supuest ament e “ débi-les” t uvieron un papel muy impor-t an impor-t e co m o “ co m p en sad o r es” d el b al an ce o eq u i l i b r i o d e p o d er subregional.(Escudé, Cisneros: 2000). En la década del cincuent a, el populismo aut orit ario y nacionalist a
E
n cuanto a la
hegemo-nía argentina en la
política exterior paraguaya,
tuvo raíces coloniales
–Pa-raguay se independizó de
Argentina más que de
España–, constituyó el
resultado obligatorio de la
gran vitalidad económica de
la nación rioplatense
durante el fin de siglo XIX e
inicios del XX, y fue también
condicionada por la
no de Alf onsín mant uvo est rechos cont act os con los element os oposi-t ores al régimen paraguayo. El pre-sident e argent ino nunca acept ó pi-sar t ierra paraguaya para marcar las dif erencias con el dict ador St roessner, quien no respet aba el sist ema demo-crát ico ni los derechos humanos.4 La Cancillería argent ina procuró respaldar est a alt ernat iva sin inmiscuirse de-masiado en la polít ica int erna del país vecino. Ello se debió al peso de dos f act ores: 1) los buenos lazos eco-nómicos, comerciales y de coopera-ci ón ya exi st ent es –l a r epr esa de Yaciret á (en ejecución), los proyec-t os hidroelécproyec-t ricos de Iproyec-t acuá e Iacora It at i y la Comisión M ixt a de Coordi-nación Paraguayo-Argent ina–; y 2) la necesidad de cont rarrest ar el acer-camient o a Brasil que la dict adura de St roessner t enía en ese moment o como objet ivo de su polít ica ext e-rior (Yopo, 1987).
Se percibieron vient os de cambios en la relación cuando en Paraguay a part ir de 1989 se dio el reconocimient o int ernacional al nuevo gobierno de Rodríguez, lo que permit ió abordar el t rat amient o de numerosos t emas pendient es con nuest ro país.
La inmediat a acept ación del go-bierno argent ino al régimen surgido en Paraguay el 3 de f ebrero de 1989 const it uyó un paso f undament al. En est e sent ido, Alf onsín acept ó reunir-se con su par paraguayo, recalcando el cont enido polít ico de dicho en-cuent ro; ambos president es dest aca-ron la especial signif icación que at ri-buían al f ort alecimient o de los t radi-cionales vínculos que unen a los pue-blos paraguayo y argent ino, y reivin-dicaron la react ivación del diálogo con el f in de conceder un nuevo im-pulso a sus relaciones bilat erales; re-af irmaron asimismo la volunt ad polí-t ica de sus gobiernos de conpolí-t ribuir, mediant e acción concert ada, al f or-t alecimienor-t o del proceso de inor-t
egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ egra-○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○
E
l hecho más importante
para el Paraguay
consis-tió en que Brasil le autorizara
otra salida al mar, vía
carretera, a través del Puente
de la Amistad, sobre el río
Paraná –hacia el este–
y un puerto libre, el
de Paranagua.
4 Así lo dem ost raron las conversaciones del presiden-t e radical con los dirigenpresiden-t es del grupo Acuerdo Na-cional Paraguayo, que t uvieron lugar en Buenos Aires en m arzo de 1984, y la visit a a la A rgent ina en sept iem bre del m ism o año de la t it ular de la Com i-sión de Derechos Hum anos de la República del Para-guay, Carm en Lara Cast ro, quien expuso al presiden-t e Alf onsín la sipresiden-t uación de su país en lo presiden-t ocanpresiden-t e a ese t em a.
En la década del set ent a, cayó drást icament e la import ancia econó-mica y comercial de Argent ina en Paraguay, mient ras que paralelament e Brasilia ganó en Asunción el t erreno que perdió BuenosAires. Aunque desde el punt o de vist a polít ico, los regí-menes de seguridad nacional que se sucedieron en la Casa Rosada luego del derrocamient o del democrát ico president e Art uro Illia, se convirt ie-ron en f irmes aliados ideológicos del aut orit arismo st ronist a, y llegaron a abarcar en ese relacionamient o una nueva y preocupant e dimensión, la del t errorismo de Est ado ent re am-bos países.
gobier-ción lat inoamericana que ya habían comenzado ent re Argent ina y Brasil. Desde ent onces, t uvieron lugar va-rios encuent ros a nivel presidencial y de cancilleres. El alt o nivel alcanza-do en el diálogo ent re los alcanza-dos países se t radujo en la f irma de numerosos acuerdos, en la solución de varios t emas pendient es y en el est udio o concreción de nuevas iniciat ivas. En-t re ellos cabe desEn-t acar la creación de una comisión de Coordinación Polít i-ca e Int egración presidida por los cancilleres y facultada para tratar todos los t emas de la agenda bilat eral.
De est a f orma, merece dest acarse la const it ución de grupos de t rabajo en diversas mat erias (t ransport e f lu-vial y marít imo, t ransport e t erres-t re, erres-t emas f erroviarios, pasos f ronerres-t e-rizos, et c.); paralelament e se deci-dió la react ivación de proyect os con-junt os y se adopt aron decisiones con respect o a la calidad de aguas y al recurso ict íco en los ríos Paraná y Paraguay, asimismo se dieron pasos sust ant ivos t endient es a solucionar los problemas que aquejaban a la baja cuenca del río Pilcomayo, en el t ramo de f ront era que la provincia de Formosa compart e con Paraguay.
2. Dimensión polít ica
diplomát ica
En est a sección me ocuparé de analizar la dimensión polít icdiplo-mát ica, a t ravés del nivel de t rat a-dos, acuera-dos, y dif erent es inst ru-ment os legales que suscribieron ambos p aíses, a p ar t i r d e co m en zad a l a década del novent a. Est a f echa no es casual dado que, por un lado, Para-guay recién ent onces accedió a un gobierno democrát ico luego de la caída del régimen aut orit ario que se inst aló en ese país por más de t rein-t a años. Por orein-t ra parrein-t e, se había con-cret ado ya en la región el acuerdo que dio origen al M ercosur, proceso
de int egración que ayuda a que las relaciones ent re los vecinos t omen ot ra dinámica. Por t ant o, dent ro de est a dimensión analizaré además, en un segundo moment o, cuál es el lu-gar que ocupa ést e en la polít ica ext erior de ambas Cancillerías.
2.1 La verdadera densidad del bilat eralismo en los hechos
A part ir de 1991 y 1992 hubo in-dicios que most raron que la relación se iba consolidando gracias al proce-so de acercamient o ent re ambos paí-ses, product o de la nueva et apa en las negociaciones bilat erales que se inició a part ir del ascenso al gobier-no de las nuevas aut oridades que derrocaron a la dict adura del gene-ral St roessner en 1989. Tal acerca-mient o at emperó parcialment e los recelos, animosidades y desconf ian-za mut uas vigent es por décadas en-t re ambos países.
Como rasgo salient e de est os años, debe dest acarse la not oria int ensif i-cación de la relación bilat eral, que se caract erizó por un diálogo f luido y f ranco en el ámbit o of icial, un int er-cambio comercial y cult ural sin pre-cedent es y un alt o y const ant e movi-mient o de personas. Ref lejo de ello f ueron, por ejemplo los encuent ros presidenciales que tuvieron lugar tanto en Buenos Aires como en Asunción, plasmados en declaraciones conjun-t as, acconjun-t as sobre la problemáconjun-t ica del
L
os Estados “ débiles”
como Bolivia, Paraguay y
Uruguay se desempeñaron
para no romper el equilibrio
de poder que Brasil,
río Pilcomayo, y así t ambién en dis-tintosacuerdossobre complementación económica e int egración subregional y asunt os f ront erizos.
Todo est o en part e f ue la conse-cuencia del proceso de int egración f ormalizado con la f irma del Trat a-do de Asunción, en marzo de 1991, y que f ue t omando mat ices cada vez más acelerados.
Para el año 1991, se dest acaron como logros conjunt os los siguien-t es hechos: la suscripción de nume-rosos convenios bilat erales, en ma-t erias ma-t an diversas como educación superior, salud, intercambio de energía, act ividad agropecuaria, pesca, int e-gración f ísica (habilit ación de pasos f r o n t er i zo s, i n t eg r aci ó n cu l t u r al , cooperación judicial, et c.); la reanu-dación de obras correspondient es al emprendimient o hidroeléct rico de Yaciret á, los proyect os bilat erales encarados en la cuenca inf erior del r ío Pi l co m ayo , l a r eact i vaci ó n d e proyect os de emprendimient os con-junt os de gran envergadura como Corpus, la inauguración del puent e Int ernacional San Roque González de Sant a Cruz que une las ciudades
de Posadas y Encarnación, y el im-pulso ot orgado por ambos países a nuevas obras de int egración f ísica, mereciendo dest acarse el Puent e Pozo Hondo-M isión La Paz.
Rodríguez se reunió con M enem al menos en t res encuent ros bilat rales y en ot ras reuniones minist e-riales. En t odas ést as en t érminos generales se avanzó en el ent endi-mient o y cooperación recíproca en-t re ambos países, en el marco de un int enso relacionamient o bilat eral, subregional y regional que prof un-dizó los vínculos ent re las democra-cias (Simón, 1990). Si bien no se llegron a superar del t odo las dif icult a-des para una colaboración binacio-nal más est recha, el clima prevalcient e f ue el ent endimient o, los t e-mas de agenda en est e período f ue-ron: comercio compensado (pet ró-leo f ormoseño por energía eléct rica, cement o y varillas de hierro para-guayo), mejoramient o de las comu-n i caci o comu-n es, t r acomu-n sp o r t e y t r ám i t es aduaneros, problemas ecológicoscomo el que amenaza la exist encia de un río f ront erizo, el Pilcomayo; incum-plimient o en la const rucción de la represa hidroeléct rica de Yaciret á, t r ab as co m er ci al es i m p u est as p o r Argent ina a Paraguay, ilegalidad de migrant es paraguayos en Argent ina, ent re ot ros (Simón, 1990).
Lógicament e, han est ado presen-t es en las relaciones bilapresen-t erales los t emas globales de la agenda regional e int ernacional como M ercosur, me-dio ambient e, drogas, narcot ráf ico, react ivación económica vía la desre-gulación y privat ización, y el t ema de la est abilidad de las democracias y de la concert ación polít ico-diplomát ica. Indiscut iblement e, el ingreso de Paraguay a la democracia y el consguient e apoyo brindado por Argent i-na modif icaron el bajo perf il que est e país había t enido en la polít ica ext e-rior con el gobierno de St roessner,
P
ara el año 1991, se
destacaron como logros
conjuntos los siguientes
hechos: la suscripción de
numerosos convenios
bilate-rales, en materias tan
○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○
○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○
durant e la administ ración radical, produciéndose un mayor acercamient o polít ico que se vio ref lejado en las mut uas visit as presidenciales y en el of recimient o argent ino de brindar cualquier asist encia al Paraguay por part e del M inist erio de Relaciones Ext eriores, a cargo de Domingo Cavallo y su equipo. Cabe dest acar que si bien en mat eria de polít ica ext erior el gobierno de M enem, t rat ó de se-ducir const ant ement e a la pot encia hegemónica, no dejó al margen de est a polít ica a los países de la región. Con la administ ración de Wasmo-sy (1993-1998) exist ió una cont inui-dad en la polít ica ext erior del ex-president e Rodríguez. Los objet ivos de est e nuevo gobierno en polít ica ext erior seguían apunt ando a mant e-ner el equilibrio de las relaciones con Argent ina y Brasil, las cuales junt o a EEUU const it uían los países priorit a-rios en la mat eria. Por t ant o, en est e período se cont inuó con la suscrip-ción de numerosos acuerdos en cues-t iones cues-t ales como: baja cuenca del río Pilcomayo, const rucción de un puent e int ernacional sobre el mismo, la part icipación del sect or privado en las obras y servicios a cargo de la Ent idad Binacional Yaciret á, y en t e-mas de salud e int egración f ísica.
A pesar del frustrado intento de golpe de Est ado del general Lino Oviedo, en 1996, las relaciones siguieron su rumbo normal: Argent ina, a part ir de est os hechosque afectaron seriamente el proceso de inst it ucionalización, buscó dar un f uert e impulso a las relaciones bilat era-les, orient adas a f ort alecer el apoyo de nuest ro país al régimen democrát ico paraguayo. En est e cont ext o, se react i-varon y se crearon dist int os mecanis-mos con el objet ivo de apoyar decidi-dament e el proceso de democrat iza-ción en el Paraguay, enviando señales polít icas claras y proponiendo acciones concret as en variados campos para re-f orzar las inst it uciones nacionales.5
Correspondient ement e, el gobierno argent ino buscó generar un mayor orden o racionalidad en las relacio-nes bilat erales con ese país, median-t e el esmedian-t ablecimienmedian-t o de f oros espe-cíf icos para el t rat amient o coordina-do de cada t ema, e int ent ancoordina-do de-sact ivar punt os pot encialment e con-f lict ivos, t ales como Pilcomayo, mi-graciones, t emas f ront erizos.
Todos est os hechos se dirigían a un solo objet ivo general: garant izar la es-t abilidad de los regímenes políes-t icos de la región, contribuyendo a hacerlosmás conf iables y seguros. El Est ado argent i-no consideraba que t al est abilidad es una condición sine qua non para el desarrollo económico de la región.
Sin embargo, los avances en el bilat eralismo y los sanos int ent os para evit ar la inest abilidad polít ica en nues-t ro vecino país se desmoronaron con el ot orgamient o del asilo al ex ge-neral Oviedo, el 29 de marzo de 1999; las relaciones f ueron det eriorándose hast a alcanzar su punt o de mayor t ensión cuando el gobierno argent i-no se negó a ext radit ar a Oviedo. Ese episodio provocó el ret iro de los represent ant es diplomát icos de Asun-ci ó n y Bu en o s A i r es y el vi r t u al congelamient o de las relaciones en-t re ambos países, dado que en esa et apa no se regist ró la f irma de nin-gún compromiso f ormal.6
La reanudación en el t rat o se dio al poco t iempo de lo sucedido, pues en Argent ina asumió el nuevo gobierno de la Alianza, dándose un primer
en-5 Con est e f in se recurrió durant e t odo el año 1996 a una importante reactivación de la relación bilateral mediante la convocat oria de la Comisión de Coordinación Polít ica e int egración y demás comisiones, como así t ambién a la react ivación de mecanismos ya exist ent es (Grupo de Desarrollo Front erizo y el Grupo Técnico M ixt o, encar-gado de los t emas de int egración f ísica) y a la creación de ot ros (Consult a en mat eria de def ensa, Grupo de Trabajo para la concesión y mant enimient o del Puent e San Roque González de Sant a Cruz, et c.).
cuent ro ent re el president e Fernando De la Rúa y Luis González M acchi con el f in de promover el “ compromiso con la democracia como base esencial para const ruir en paz y just icia un sist ema polít ico est able y duradero” . No result ó casual que la ref eren-ci a al p r o t o co l o d em o cr át i co d el M ercosur f uese el punt o de part ida del document o, por t ant o el gest o polít ico más f uert e de est e encuen-t ro resulencuen-t ó el apoyo concreencuen-t o al go-bierno de González M acchi, cuest io-nado en el f rent e int erno. Ese res-paldo inst it ucional f ue el sost én de un acercamient o en los punt os de conf lict o de las relaciones bilat era-les, como en el caso de los cont roles f ront erizos y sus t rabas desde ambos lados a las import aciones. El t ema de Lino Oviedo, eje del enf riamien-t o de las relaciones duranriamien-t e el go-bierno de Carlos M enem, f ue supe-rado con la polít ica de no int romi-sión en asunt os del ot ro Est ado. La visit a de De la Rúa apunt aba a rest a-blecer en f orma def init iva las bue-nas relaciones bilat erales, det eriora-das al f inal del mandat o del presi-dent e Carlos M enem.
Con la visit a del president e para-guayo, en el año 2001, ambos manda-t arios f irmaron un convenio migramanda-t o-rio para regularizar la sit uación de unos 400 mil paraguayos indocumen-t ados que vivían en la Argenindocumen-t ina. Tam-bién rubricaron un acuerdo para la concesión del proyect o de const ruc-ción de la represa binacional Corpus Christ i, una declaración para el mane-jo de la cuenca hídrica del río Pilcomayo y un convenio para suprimir la legali-zación consular en las venias y aut o-rizaciones de viajes de las personas menores de edad, ent re ot ros que cont inuarían con las mismas t emát i-cas plant eadas ant es de 1999.
2.2 Buenos Aires y Asunción, el compromiso respect o al
M er co su r
En cuant o a la polít ica ext erior en ref erencia al M ercosur es dest acable la import ancia que part icularment e le ot orga cada país a est e proceso. El mismo es y debería ser una variable primordial ut ilizada como un meca-nismo para la def ensa del int erés y la ident idad regional f rent e a los nue-vos f enómenos de t ransf ormación mundial. Al mismo t iempo es la úni-ca opción de inserción int ernacional que permit en superar las asimet rías exist ent es ent re países grandes y de-sarrollados y países pequeños y en vías de desarrollo como los nuest ros. Es de dest acar que si bien ambos países le ot orgaron un lugar primor-dial en las agendas de polít ica ext e-rior de sus Cancillerías, se pueden hacer dist int as lect uras del mismo, en las cuales cada uno privilegia el proceso de manera disímil.
En lo que respect a al Palacio López, se puede decir que la mirada hacia el proceso int egracionist a f ue alt amen-t e posiamen-t iva. Las medidas adopamen-t adas para llegar a la f irma del Trat ado de Asunción como así t ambién a las
R
odríguez se reunió con
Menem al menos en tres
encuentros bilaterales y en
otras reuniones ministeriales.
En todas éstas en términos
generales se avanzó en el
entendimiento y cooperación
recíproca entre ambos países,
en el marco de un intenso
relacionamiento bilateral,
subregional y regional que
profundizó los
post eriores normat ivas subregionales, los sucesivos prot ocolos y consensos diplomát icos t uvieron más éxit o en el t erreno de la “ alt a polít ica” .
Est o h a p er m i t i d o , so b r e t o d o después de la adopción de la “ cláu-sula democrát ica” , una iniciat iva por part e de la diplomacia nacional de est ablecer las bases previas para la inst it ucionalización y est abilización de los procesos democráticos, los cuales debían avanzar hacia la cooperación para la paz y la seguridad en la subregión, respaldando los exit osos impulsos económicos-comerciales.
Es decir, Paraguay priorizó en el M ercosur el t erreno polít ico ya que est o le permit ía obt ener una nueva imagen ant e el mundo, pero f unda-ment alunda-ment e romper con el aisla-cionismo impuest o por la dict adura de St roessner en el país y su corres-pondient e polít ica pendular en la re-gión. La dependencia paraguaya de Brasil, inaugurada por St roessner, ahora, era cont rarrest ada por el equi-librio que se producía en la región al sumarse al proceso int egracionis-t a que habían inaugurado Brasil y Argent ina, aunque cabe hacer not ar que el gobierno de Rodríguez se inclinó mucho más hacia la Argent ina.
Por un lado la incorporación de Paraguay al M ercosur obligó a un mejoramient o de la capacidad de ne-gociación; y por ot ro la int egración regional debió impulsar a la Cancille-ría a redef inir las relaciones bilat era-les con los países vecinos desde una perspectiva no conflictiva (Simón, 1995). Hist óricament e t ant o Brasil como Argent ina han result ado ser los ac-t ores inac-t ernacionales más imporac-t an-t es para Paraguay. La polían-t ica pen-dular pract icada por nuest ro país, por largo t iempo, se daba en el con-t excon-t o de un rivalidad hiscon-t órica encon-t re las dos pot encias regionales, que ahora ya n o t en ía sen t i d o . Es d eci r , el Mercosur le permitió a Paraguay romper
su t radicional polít ica pendular en la región, la cual en vez de crear una int erdependencia relat iva ant e sus dos grandes vecinos permit ió una dependencia t ot al hacia cada uno de ellos en dif erent es et apas hist óri-cas (Simón, 1995).
En cuant o a la Cancillería Argent i-na, si bien en los comienzos del pro-ceso int egracionist a lo que se busca-ba era revert ir la imagen negat iva que los gobiernos milit ares habían ciment ado y la violación de los Dere-chos Humanos que los mismos ha-bían ejercido, se pensó la asociación con Brasil como una salida posit iva. En la década del novent a, era ot ra la lect ura que los asesores del Pala-ci o San M ar t ín p r i vi l eg i ab an d el M ercosur, Argent ina ya veía consoli-dada la inst it ucionalidad polít ica; el régimen democrát ico ya se había inst alado, por t ant o la int egración regional era vist a como la mejor al-t ernaal-t iva para mejorar la inserción económica del país en el mundo. Fue por ello que impulsó junt o a Brasil la expansión subregional y el proce-so de inclusión de los demás proce-socios. A pocos meses de f irmado el Trat ado de Asunción, el president e M enem llevó a cabo una int ensa agenda de vi si t as o f i ci al es a l o s p aíses d el M ercosur, int eresado en redef inir y af ianzar sus relaciones con los so-cios. Como ya he analizado en el caso de Paraguay, se dio la f irma de numerosos acuerdos bilat erales en-t re los dif erenen-t es socios del bloque a f in de consolidar la int egración y aumentar los intercambios comerciales. Junt o con la apert ura de la econo-mía que se inició en est os t iempos en nuest ro país, el bloque económico ayudó a la inst alación de numerosas empresas mult inacionales, y a la at rac-ción de gran inversión ext ranjera.
d el n o ven t a, cu an d o l o s p r o ceso s d e i n t eg r aci ó n en l a r eg i ó n em p e-zar o n a ver se sacu d i d o s p o r señ al es d e i n g o b er n ab i l i d ad , d eb i d o t an t o a f act o r es i n t er n o s co m o ext er n o s, a t r avés d e l as su cesi vas cr i si s en economías como las de M éxico, Rusia, Br asi l y A r g en t i n a, y su s ef ect o s r ecesi vo s y d e g en er aci ó n d e d esco n f i an za en l o s f l u j o s d e i n ver -si ó n ext er n a.
Pero a pesar de las dist int as medi-das unilat erales que llevaron a cabo los socios la diplomacia paraguaya t omó la decisión de t rabajar conjun-t amenconjun-t e con Uruguay, a f in de lograr evit ar con Argent ina y Brasil est e t ipo de práct icas, y hacer que el M ercosur superara est as crisis y avanzara hacia el f ort alecimient o de la int egración subregional, no sólo en el ámbit o económico sino t ambién polít ico.
3. Dimensión
económica-comercial
En est e capít ulo, observaré cómo ha sido la relación comercial ent re ambos socios, t eniendo en cuent a que junt o al acercamient o polít ico, y la consolidación del bloque económi-co, la relación comercial comenzó a aumentar. Cabe analizar si con la misma f luidez que en lo polít ico, la realidad económica es una muest ra mucho más acertada de la relación, por tanto habría que ver cuán eficaz ha sido el bilateralis-mo comercial.
Asimismo, en la relación ent re am-bos, hay que sumar la part icipación de un t ercero, de gran t amaño, como es Brasil; la implicancia en est e análisis de ese act or f undament al se da por el import ant e lugar que ocupa en ambas capit ales, y por el comercio inf ormal que est e t riángulo económico maneja en la zona de la Triple Front era.
3.1: Tibia f luidez comercial
En la década del novent a, junt o al acercamient o polít ico se produje-ron nuevas alt ernat ivas de coopera-ción y se revit alizaron las viejas. En est e sent ido merecen remarcarse las negociacionespor Yaciretá y Pilcomayo, y los est udios t endient es a la cons-t rucción del emprendimiencons-t o bina-cional hidroeléct rico de Corpus.
Desde el punto de vista político, Ar-gentina apoyó con particular interés la transición democrática paraguaya, pues su concreción exitosa significaba la ga-rantía de estar rodeada de vecinosdemo-cráticos y la existencia de un gobierno previsible en los próximos años que ga-rantizaba una fuente externa de energía cuando Yaciretá comienzara a generar electricidad. Además por las facilidades que ofrecía el mercado del Paraguay en cuanto abajoscostos,exencionesimpositivas y promocionesindustriales, lascualeshan sido siempre una oferta tentadora para numerososindustrialesy empresariosar-gentinosque empezaron a ver a ese país vecino con mucho más interés.
Balanza Comercial Argent ina con Paraguay. Años 1991-2002. En millones de dólares
A ñ o 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002
Exp o r t aci o n es 178 272 358 499 631 583 624 622 563 592 487 335
Im p o r t aci o n es 40 62 67 63 140 182 320 348 304 295 303 255
El intercambio comercial entre ambos países, se caract erizó por una t enden-cia ascendent e desde el nacimient o del M ercosur (1991) y luego de inau-gurar la precaria unión aduanera en 1995 hast a el año 2000, en el cual la t endencia comenzó a ser descendent e a causa de la crisis económica y social que surgió en la Argent ina.
La crisis t uvo su punt o más álgido luego del derrumbe monet ario que suf rió la Argent ina t ras devaluar su moneda en enero de 2002; a part ir de ent onces el int ercambio comercial de nuest ro país con Paraguay suf rió un abrupt a caída, perjudicando f uert e-ment e no sólo a aquél sino t ambién a los demás países del bloque.
De manera t al que el comercio comenzó a arrojar cif ras cercanas a las exist ent es ant es del M ercosur, demos-t rando la magnidemos-t ud de la crisis.
Lo s p r i n ci p al es p r o d u ct o s q u e Argent ina ha export ado a Paraguay son: combust ibles y aceit es minera-les, bebidas, leche y product os lác-t eos, máquinas mecánicas, papel y car t ó n , an i m al es vi vo s, p r o d u ct o s f armacéut icos, cereales, f undición de hierro y acero, ent re ot ros.
Y entre losprincipalesproductosque Argentina ha importado desde Paraguay
est án: madera, carbón veget al, algo-dón, sal, azuf re, t ierra, piedras, pieles y cueros, legumbres y hort alizas.
Por ot ra part e, hay que dest acar que las condiciones del comercio de export ación e import ación han est a-do af ect adas, en los últ imos años, por un increment o de los conf lict os producidos por la int ensif icación de las medidas arancelarias. Est as ac-ciones t uvieron su origen en la per-cepción por part e de sect ores pro-duct ivos de Argent ina de que las im-port aciones ingresadas desde Para-guay compit en de manera desleal con la producción local. Sin embargo, el ingreso de mercaderías de t erceros orígenes af ect a t ambién a la produc-ción originaria del Paraguay, que se exp o r t a d e m an er a f o r m al a ese mercado. Es decir, la inf ormalidad es un problema de ambos países, que no t iene su origen en el régimen comercial de Paraguay sino en las medidas prot eccionist as que hacen rent able la import ación y en la f alt a de cont roles adecuados para f renar el cont rabando.
t asa de crecimient o del Paraguay alcanzó el volumen más alt o de la hist oria económica durant e la cons-t rucción de la obra de Icons-t aipú. Si bien al comenzar con la const rucción de Yaci r et á se esp er ab a l a m i sm a react ivación, nunca se pudo igualar el ef ect o que había generado la re-presa de It aipú.
En el t riángulo comercial ent re est os países, ot ro punt o de discordia se dio por el cont rol y uso de la represa hidroeléct rica binacional de It aipú. Paraguay sent ía que dicha represa era sólo f ormalment e bina-cional, ya que solament e ut ilizaba una insignif icant e proporción de la t ot alidad de la energía producida y Brasil le impedía vender el exceden-t e a exceden-t erceros países; sólo podía ven-derle ese product o a él y al precio est ablecido en el Trat ado originario, siendo que las provincias del nort e argent ino que suf ren un déf icit ener-gét ico est aban dispuest as a comprarles a mayores precios.
La relación que se da ent re nues-t ro país y Brasil es mucho mas simé-t rica; Brasil es un imporsimé-t ansimé-t e com-prador de los product os argent inos, y viceversa.
Argent ina ha ocupado desde siem-pre el segundo lugar como client e de
E
l Mercosur le permitió a
Paraguay romper su
tradicional política pendular
en la región, que en vez de
crear una interdependencia
relativa ante sus dos grandes
vecinos permitió una
de-pendencia total hacia cada
uno de ellos en
diferentes etapas
históricas
det erminar que al igual que en la dimensión polít ica-diplomát ica, se da un aument o del bilat eralismo en lo económico-comercial, t omando en cuent a los mismos f act ores posit ivos que incidieron para est o: la apert ura democrát ica en el gobierno de Para-guay, y la consolidación del M ercosur. Cabe mencionar que est e proceso ascendent e no ha podido consolidar su evolución, dado que se vio int e-rrumpido por la crisis económica que suf rió la Argent ina de los últ imos años.
3.2: El t riángulo con Brasil
En la relación que ambos países t ienen con Brasil, hay varios condi-cionant es que hacen a la misma; ese país const it uye el principal socio co-mercial t ant o para Argent ina como para Paraguay, por el peso económi-co que t iene en el económi-cont ext o regional. Para Paraguay, Brasil const it uye su principal socio f inanciero, pero asimismo es su principal acreedor. Ambos países compart en una ext en-sa frontera en común, en la cual impera el cont rabando, la f alsif icación de cigarrillos y ot ros product os de con-sumo, y que t iene su epicent ro en la Triple Front era que uno y ot ro com-part en con Argent ina, com-part icipando de est a manera nuest ro país del co-mercio inf ormal que se da en la re-gión, y al cual analizaré en el capí-t ulo siguiencapí-t e.
Además Brasil y Paraguay son co-propiet arios de la empresa binacio-nal de It aipú, la mayor represa hi-droeléct rica del mundo; la misma t iene su gemela –aunque si bien no se ha t erminado de concret ar– en la repre-sa de Yaciret á que compart en Ar-gent ina y Paraguay (product o de la polít ica pendular que aplicaba St ro-essner en la región).
Brasil; si bien lo había perdido en el año 2002 cuando ent ró en def ault y se devaluó el peso, nuest ro país ya volvió a ocupar su hist órico lugar luego de EEUU. El ret roceso que se dio en las compras a Brasil, se produjo por una caída generalizada de las impor-t aciones, impor-t animpor-t o de bienes indusimpor-t riales como de insumos y product os int er-medios. Cont ribuyó t ambién, al drás-t ico descenso de las compras en el ext erior, la devaluación del peso.
4. Dimensión est rat égica
milit ar: Triple Front era
La Triple Front era f ormada por las ciudades de: Foz de Iguazú del lado brasileño, Ciudad del Est e en Paraguay y Puert o Iguazú en Argen-t ina, consArgen-t iArgen-t uye la f ronArgen-t era más vul-nerable no sólo para est os países, sino t ambién para los int ereses de la pot encia hegemónica. EEUU a part ir de los at ent ados del 11 de sept iem-bre de 2001, ligó su seguridad nacio-nal a la seguridad int ernacionacio-nal.
Como consecuencia de est a polí-t ica, la cuespolí-t ión del polí-t errorismo en la Triple Front era comenzó a ocupar un lugar t rascendent e en la agenda hemisf érica, por t ant o est imo con-venient e dividir est a variable en dos ámbit os: el hemisf érico y el espacio conosureano, a f in de hacer una di-f erenciación de los problemas comunes que poseen los países que f orman la Triple Front era y no est án ligados al int erés de EEUU.
Cono Sur
En cuant o a los problemas de est a zona en el ámbit o limít rof e, la rea-lidad en la Triple Front era, no sólo t iene un perjuicio de t ipo económi-co para el M ereconómi-cosur, sino que t am-bién af ect a la seguridad regional. Con respect o a est o últ imo, el 18 de mayo de 1996 se f irmó un acuerdo
ent re Argent ina, Brasil y Paraguay por medio del cual se creó un Co-mando Tripart it o compuest o por f un-cionarios designados por los t res países a f in de que condujera las medidas de cooperación para la seguridad e int ercambio de inf ormación en la zona que comprende y circunda Puert o Iguazú, Ciudad del Est e y Foz de Iguazú. Dicho comando t iene su sede operat iva en f orma rot at iva en las t res ciudades mencionadas y los res-ponsables del mismo responden y reciben inst rucciones en f orma di-rect a de la conducción polít ica a cargo de la seguridad int erna, que son los M inist erios del Int erior, cuyos t it u-lares suscribieron el acuerdo. El mis-mo t ambién cont empla el aport e de crédit os int ernacionales y el aseso-ramient o de organismos ext ranjeros en la lucha cont ra delit os de alt a peligrosidad como el narcot ráf ico, t errorismo, cont rabando de armas o lavado de dinero.
En est e cont ext o, en mayo de 1998, mediant e el acuerdo n° 2/98, f irma-do en la III Reunión de M inist ros del Int erior del M ercosur, Bolivia y Chi-le, se puso en vigencia un Plan de Seguridad para la Triple Front era. Ent re los objet ivos de dicho plan deben mencionarse el int ercambio de in-f ormación sobre robo de aut omot o-res, sobre procedimient os cont ra el t ráf ico ilícit o de drogas, organiza-ciones delict ivas y ot ros t ipos de crí-menes organizados.
El signif icat ivo f lujo de “ comer-cio inf ormal” regist rado ent re las ciudades f ront erizas de Paraguay y Brasil, genera una seria preocupa-ción en las aut oridades de est e últ i-mo país, que est iman que dicho co-mercio ocasiona pérdidas de ingre-sos de ent re 500 y 700 millones de dólares mensuales.
co-mercial inf ormal que se observa en la zona de Ciudad del Est e perdería razón de ser.
Ciudad del Este esun “ paraíso fiscal” en donde no sólo el cont rabando y el narcot ráf ico est án a la orden del día. En relación con las células t erro-rist as no se descart an las act ividades de apoyo logíst ico, como f alsif icar pasaport es o document os, e incluso recaudar f ondos para la causa.
Al mismo t iempo, el problema de la inmigración ilegal const it uye en sí mismo una amenaza para nuest ro país; la f alsif icación de visas, pasa-port es, DNI, cédulas de ident idad argent inas es común y corrient e so-bre t odo ent re los inmigrant es ile-gales provenient es de China cont i-nent al, Taiw án y Corea. Todos est os son mot ivos suf icient es para crear nuevos mecanismos de cooperación ent re los países implicados en la pro-blemát ica de la Triple Front era, y repensar la dimensión est rat égica-milit ar en el marco del M ercosur.
En su moment o, los minist ros del Int er i or de l a Ar gent i na, Br asi l y Paraguay resolvieron ent regar a los habit ant es de la región t arjet as mag-néticas para controlar sus movimientos; i n t er cam b i ar i n f o r m aci ó n so b r e radicaciones; y realizar un nuevo censo. Pero la mayoría de est as medidas no se cumple por la combinat oria de f alt a de decisión y carencias presu-puest arias.
Est as ciudades regist ran un nivel problemát ico excepcional, dado en lo f undament al porque son el eje de modalidades delict ivas nuevas, suma-ment e organizadas e int ernacionali-zadas. Además, en sus inmediaciones se habría det ect ado el t ránsit o de personas vinculadas con organizacio-nes t errorist as que pudieron haber part icipado en los at ent ados cont ra la Embajada de Israel y la AM IA.
El lugar, un verdadero f oco de inseguridad, sigue const it uyendo una
f uent e de problemas para la int egra-ción regional. Es por ello que con-cent ra la at ención hacia una cues-t ión ineludible para las democracias: el resguardo de la legalidad est at al y de la seguridad de los ciudadanos. Pero t al int erés no puede ser mera-ment e ret órico y demanda un com-promiso ef ect ivo. Todavía las f uer-zas de seguridad act úan de manera desigual y sin cumplir con ef icacia su f unción. Y, por ello, el est ado de la zona de la Triple Front era es aún un mot ivo de f undada inquiet ud.
Hemisf érico
Luego de los at ent ados del 11-S, los países lat inoamericanos han t e-nido que reest ruct urar su agenda h em i sf ér i ca o b l i g at o r i am en t e; l o s problemas a los cuales ést os apela-ban a solucionar por int ermedio de EEUU, ahora pasarían a segundo lu-gar, aunque el t ema de la seguridad, principal int erés de Washingt on en la región, no f uese la principal cues-t ión a cues-t racues-t ar para ellos.
Las presiones que EEUU ejerce sobre la zona, ya se venían cuest ionando desde hacía t iempo, incluso desde los at ent ados a la Amia y a la Emba-jada de Israel que suf rió nuest ro país, pero con los hechos del 11-S, pare-ciera que EEUU redobló su apuest a en ejercer presión sobre est a zona.
L
a cuestión del terrorismo
en la Triple Frontera
comenzó a ocupar un lugar
trascendente en la agenda
hemisférica. Las presiones
que EEUU ejerce sobre la
zona, ya se venían
cuestio-nando desde hacía tiempo,
incluso desde los atentados a
la Amia y a la Embajada de
Israel que sufrió nuestro país,
pero con los hechos del 11-S,
pareciera que EEUU
redobló su apuesta
en ej ercer presi ón
sobre esta zona.
nort eamericano, Cof er Black, coor-dinador para el Ant it errorismo del Depart ament o de Est ado de EEUU.
La zona de la Triple Front era ha pasado a ser una región con un alt o
int erés para la seguridad int ernacio-nal, aunque EEUU no haga explícit a su int ención de act uar más int ensa-ment e en la zona, es decir con un mayor involucramient o milit ar en el desarrollo de la lucha cont ra el t e-rrorismo. Según señaló Curt is St ruble, subsecret ario de Est ado Adjunt o para Asunt os del Hemisf erio Occident al, hay t res aspect os a t omar en cuent a en est a zona: la ut ilización que se hace desde M edio Orient e de grupos que recaudan fondos, el apoyo logístico que puede ser aprovechado por gru-pos t errorist as para comet er at ent a-dos, y el comercio en negro o gris que sirve al narcot ráf ico y a los ven-dedores de armas (La Nación, Sec-ción Ext erior, 26-03-2003).
¿Valdrá solament e un error o una dif erencia por part e de Argent ina,
Brasil o Paraguay, en cuest iones co-merciales, o de dist int a índole, para que EEUU t enga el poder de act uar a su ant ojo, y hacer valer su rol de país hegemónico con cualquier excusa, como lo hizo con Irak, y Colombia?
5. Lo cercano y lo lejano
En est e ùlt imo apart ado analizaré aquellas cuest iones que desde la re-anudación de las relaciones ent re ambos países est uvieron en el t ope de la agenda de sus Cancillerías, por t ant o lo que haré aquí es un linkage de cuest iones ent re los t emas ya t ra-t ados, ra-t rabajando por un lado los aspect os negat ivos de la relación, las divergencias, y por ot ro los aspect os posit ivos, las convergencias, int en-t ando ver cuáles serán los f uen-t uros desafíosque dicho bilateralismo deberá sort ear para t rat ar de seguir avan-zando, aunque sea a pasos lent os.
Ent re los punt os delicados que han est ado present es en est a relación a lo largo de más de diez años se en-cuent ra la ext ensa f ront era común, mot ivo de conf lict o ent re ambos países debido a los límit es de los ríos Paraná, Paraguay y Pilcomayo, que son un espacio de vínculo que abarca cues-t iones relacionadas a la incues-t egración f ísica y el desarrollo de los recursos nat urales; así como t ambién lo son las represas hidroeléct ricas de Yaciret á y Corpus Chirist i y el proyect o de la hidrovía, f act ores de desarrollo eco-nómico sostenible, que deben fomentar esq u em as d e co m p l em en t aci ó n y producción conjunt a ent re los act o-respúblicosy privadosde ambospaíses, pero que producen más divergencias que coincidencias.
di-L
a dinámica de la
integración, tal como está
propuesta para el Mercosur,
presupone la construcción de
espacios comunes con niveles
de homogeneidad jurídica y
social. La región de esta
ma-nera se transformará en una
extensión de los territorios
nacionales que la conforman,
y los trabajadores de todos
los países miembros deberían
ser considerados parte
inte-grante de un mercado único
de trabajo, donde las
legislaciones tiendan a
garantizar cada vez más la
igualdad de tratamiento y la
protección jurisdiccional de
quien trabaja en todos los
ámbitos,
indepen-dientemente de la
nacionalidad.
plomát icos paraguayos una f uert e presión para su def inición, que en 1994 comenzó con las obras auxilia-res que se hacían necesarias sobre el río para permit ir una dist ribución equit at iva de sus aguas, creándose una comisión binacional administ ra-dora del río Pilcomayo que se encar-garía de t oda la problemát ica de est e curso de agua.
Otro espacio de oposición entre ambos, han sido las t rabas comerciales que Argentina le suele imponer a Paraguay, aduciendo distintasexcusas. Claro ejemplo en est e sent ido ocurrió en 1999, cuan-do las relaciones ent re ambos países se desencont raron en cuant o al conf lict o diplomát ico desat ado por el caso de Lino Oviedo; el mismo cobró una espe-cial magnit ud cuando Argent ina t omó
represaliascomercialescontra Paraguay después de las duras declaraciones del president e M acchi en t orno a la legali-dad del asilo diplomát ico que el go-bierno de M enem concedió al golpist a. Argent ina reaccionó a las declaracio-nes de González M acchi y cerró la zona f ranca paraguaya en el puert o de Bue-nos Aires, e inició un operat ivo para prof undizar los cont roles migrat orios y de int ercambio de bienes en la f ron-t era. Se podrían enumerar varios casos en los que el gobierno argentino impu-so barreras comerciales a f in de evit ar la ent rada de product os paraguayos a nuest ro país, aún más, cuando est os últ imos se dirigían a ot ros países y eran de una fuerte competencia para la pro-ducción local.
La libre movilidad de personas para vivir y t rabajar t ambién es un obst áculo. La ent rada de paraguayos a la Argent ina, sobre t odo de t raba-jadores, const it uye uno de los f lujos migrat orios más import ant es en el cont ext o de América Lat ina. La mis-ma no ha cesado desde mediados del siglo XX; el volumen de dichos f lujos y la nat uraleza de la migra-ción han est ado inf luidos por f act o-res polít icos y económicos, t ant o de cort o como de mediano plazo.
niveles de homogeneidad jurídica y social. La región de est a manera se t ransf ormará en una ext ensión de los t errit orios nacionales que la con-f orman, y los t rabajadores de t odos l os países m i em br os deber ían ser considerados part e int egrant e de un mercado único de t rabajo, donde las legislaciones t iendan a garant izar cada vez más la igualdad de t rat amient o y la prot ección jurisdiccional de quien t rabaja en t odos los ámbit os, inde-pendient ement e de la nacionalidad. Est e escenario haría posible la circu-lación de mano de obra, ya que den-t ro del espacio ampliado se manden-t ie-ne el est at ut o de ciudadano con t o-dos sus at ribut os; pero la libre circu-lación no es t ot alment e viable en t ant o no se verif ique el presupuest o básico que represent a la exist encia del espacio comunit ario jurídica y socialment e homogéneo, lo que ac-t ualmenac-t e no sucede en la medida en que las legislaciones nacionales no se compadecen con los objet ivos de la int egración.
Un aspect o posit ivo de la rela-ción, y que es el pilar f undament al para seguir avanzando, dado que como plant eé al comienzo del t rabajo la inst alación de la democracia en la región promovió la solución de t e-mas conf lict ivos ent re los países ve-cinos, es el del f ort alecimient o de la democracia y la seguridad, punt os convergentesde la agenda entre ambos países. Si bien el t ema de la demo-cr aci a p ar eci er a q u e se h a i d o est ab i l i zan d o , p r i n ci p al m en t e en Paraguay ya que, como se pudo ob-servar, los int ent os de golpe de 1996 y 1999 quedaron superados luego del período presidencial que concluyó el president e González M acchi por un lado, y el recient e t raspaso de poder al president e Nicanor Duart e Frut os, por ot ro.
Valoro que en las relaciones con Argent ina la consolidación del sist
e-ma democrát ico y el f ort alecimient o de la inst it ucionalidad hayan sido element os de amplia presencia en la agenda bilat eral.
La necesidad del ámbit o subregio-nal, expresado en part icular en el M ercosur, de insert arse como una zona democrát ica y de paz det erminó est as posiciones en el int erior del bloque. En esa dirección se orient aron t am-bién las acciones en el t ema de coope-ración para la seguridad, en aspect os vinculados al combat e cont ra el t ráf i-co de est upef acient es, el i-cont rabando y el t errorismo int ernacional.
En cuant o al t ema de la seguridad es un t ema en el que si bien la co-o p er aci ó n p r eval ece en t r e am b co-o s países, el int erés de EEUU en la Tri-ple Front era, como se pudo obser-var, en det erminados moment os di-f icult ó, la colaboración y las medi-das t omamedi-das por los t res gobiernos de la zona.
Los desaf íos que ambas Cancille-rías deberían t omar como ref erencia para f acilit ar la int errelación son: acelerar el proceso de int egración en la región, a f in de que ambos países puedan recuperar la conf ian-za int ernacional, para const ruir una cult ura de int egración en democra-cia; impulsar la gobernabilidad, y la modernización de las inst it uciones son las bases para comenzar a recu-perar la conf ianza int ernacional; dejar at rás, como hast a ahora se ha int en-t ado hacer, una culen-t ura de conf lic-t os y conslic-t ruir una cullic-t ura inlic-t egra-cionist a, con ident idad nacional.
6. Conclusión
bien no han sido malas, se ha de-most rado poco int erés ent re ambos países por prof undizarlas, a dif eren-cia de lo hecho por ejemplo en el caso de Argent ina y Chile.
Teniendo en cuent a que hay una ext ensa f ront era en común y dist in-t os vínculos que nos unen con el vecino país, hay más mot ivo de con-f lict o que de cooperación. Una cau-sa import ant e en las caract eríst icas que est as present an es la inf luencia de la variable régimen polít ico, en nuest ro vecino país.
Seguiré por tanto investigando esta curiosa relación, a fin de poder abordar másen profundidad por qué ambasCan-cillerías tiñen de desinterés este vínculo.
Ref erencias Bibliográf icas
Caballero, Est eban, (1995) “ Was-mosy: A t ient as en un mundo hos-t il” , en Revishos-t a Nueva Sociedad, n° 37 mayo-junio.
CISNEROS, Andrés y ESCUDÉ, Car-los, (2000) Hist oria General de las Relaciones Ext eriores de la República Argent ina, part e III, Las Relaciones de la Argent ina Subordinada, 1943-1989, t omo XIV Las relaciones polít i-cas, 1966-1989, Buenos Aires, Cari-Gel. Galeano, Luis y Zarza, Olga, (1989) «Paraguay y sus vecinos: los condi-cionamient os polít ico-ideológicos de los conf lict os», en Revist a Perspect i-va Int ernacional Paraguaya, n° 1/2, enero-junio, julio-diciembre.
Grimson, Alejandro, (1998-99) “ Na-cionalidad y Nacionalismo en un puente bloqueado. Cont rast es periodíst icos en la f ront era argent ino-paraguaya” , en Revist a Est udios M igrat orios Lat i-noamericanos, año 13/14, n ° 40/41, diciembre y abril.
Herken Krauer, Juan Carlos, (1995) “ Hacia una economía polít ica de la Int egración en el M ercosur” , en Cen-t ro Paraguayo para la promoción de
la libert ad económica y de la just i-cia soi-cial, (CEPPRO), Asunción,.
Kehoane, Robert O., (1988) Des-pués de la hegemonía Cooperación y discordia en la polít ica económica mundial, Buenos Aires, Grupo Edit or Lat inoamericano.
M ASI, Fernando, (1991) «Paraguay: ¿Hast a cuándo la diplomacia presi-dencialist a?», en Revist a Perspect iva Int ernacional Paraguaya, n° 5, ene-ro-junio (art ículo descript ivo 1990 para anuario 90-91).
Rodríguez, José Carlos, (1993) “ Pa-raguay: M ansa t ransición democrát i-ca” , en Revist a Nueva Sociedad , nº 127 julio-agost o.
————————, (1998) “ Para-guay: Transición sin alt ernat iva” , en Revist a Nueva Sociedad, nº 157 sep-t iembre-ocsep-t ubre.
SIM ÓN, José L., (1988) «Aislamient o polít ico int ernacional y desconcer-t ación. El Paraguay de Sdesconcer-t roessner de espaldas a América Lat ina», en Re-vist a Paraguaya de Sociología, n° 73, set iembre-diciembre.
————————, (1990) «Un a polít ica ext erior de aut omarginamien-t o: el Paraguay en la crisis omarginamien-t erminal del aut orit arismo de St roessner y América Lat ina en la década de los ochent a», en Simón (comp.) Polít ica ext erior y relaciones int ernaciona-les, Asunción, Cent ro Paraguayo de Est udios Sociológicos.
Wasmosy, Juan Carlos, (1995) La polít ica ext erior del Paraguay, Bue-nos Aires CARI.
Yopo, M laden, (1987) “ Paraguay ¿Transición o reacomodo?” , en Re-vist a Cono Sur, vol. VI, n° 3, junio, Sant iago, Chile.
Diarios
ES
TUDIOS
○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○
A ñ o s A ct as Declaraciones Conjunt as M em o r an d u n A cu er d o s
19
1990 Act a para ampliar los Anexos I y II del Acuerdo de complementación eco-nómica e int egración subregional y f ront eriza del 28.11.1989 a t ravés de list as adjunt as. Firma: Buenos Aires, 17/18 de mayo de 1990
Declaración Conjunt a. Firma: Buenos Aires, 4 de mayo de 1990
Acuerdo por canje de not as incor-porando los Anexos I y II al Acuerdo de complement ación económica e int egración subregional y f ront e-riza del 28.11.1989. Firma: Bue-nos Aires, 4 de mayo de 1990 Act a de la Reunión bilat eral t
écni-ca sobre la Baja Cuenécni-ca del Río Pilcomayo. Firma: Asunción, 6 de julio de 1990
Act a de la IIº Reunión t rilat eral Ar-gent ino-Boliviano-Paraguaya sobre el proyect o de aprovechamient o múlt i-ple de la Cuenca del Río Pilcomayo. Firma: Asunción, 6/7 de noviembre de 1990
1991 Act a del encuent ro ent re presiden-t es. Firma: Formosa, 31 de agospresiden-t o de 1991
Declaración Conjunt a de los canci-lleres. Firma: Asunción, 30 de oct u-bre de 1991
1992 Act a de inst alación de la Comisión Coordinadora - Art .1 del Acuerdo tripartito sobre aprovechamiento múl-t iple de la Cuenca del Río Pilcomayo, del 26.3.1992. Firma: Buenos Aires, 7 de agost o de 1992
Declaración presidencial. Firma: Buenos Aires, 13 de marzo de 1992
Acuerdo por canje de not as rela-t ivo al cronograma de las obras del proyect o Yaciret á. Firma: Bue-nos Aires, 9 e enero de 1992. Vigor: 9 de enero de 1992
○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○
○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○
Act a de la Reunión de t rabajo. Fir-ma: Asunción, 29 de sept iembre de 1992
Declaración presidencial. Firma: Asun-ción, 30 de oct ubre de 1992
Acuerdo por canje de not as so-bre creación de una Comisión Es-pecial (Comisión M ixt a del Río Paraná). Firma: Buenos Aires, 26 de marzo de 1992. Vigor: 26 de marzo de 1992
ANEXO I
Acuerdos ent re Argent ina y Paraguay, 1990 hast a la act ualidad
Fuent e: Dirección de Trat ados M inist erio de Relaciones Ext eriores Comercio Int ernacional y Cult o
R
ela
cio
ne
s
In
te
rn
ac
io
na
le
s
-N
º2
5/2
00
3
○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○
A ñ o s A ct as Declaraciones Conjunt as M em o r an d u n A cu er d o s
20
1992 cont. Act a para at enuar el proceso de colmat ación en la Baja Cuenca del Río Pilcomayo. Firma: Buenos Aires/ Asunción, 20 de abril de 1993
Acuerdo por canje de not as para el est ablecimient o de una zona de re-serva íct ica en Yaciret á Vigor: 29 de sept iembre de 1992. Firma: Asun-ción, 29 de sept iembre de 1992
Act a de la Iº Reunión de la Comi-sión Bilat eral de expert os en edu-cación superior. Firma: Asunción, 28 de julio de 1995
Acuerdo de cooperación relat ivo al regist ro único de aut omot ores. Fir-ma: Asunción, 30 de oct ubre de 1992. Vigor: 30 de oct ubre de 1992
Act a reunión de la Comisión M ixt a const it uida por el Convenio de co-operación cient íf ica y t ecnológica. Firma: Buenos Aires, 22 de agost o de 1996
Acuerdo por canje de not as para in-crement ar el int ercambio de ener-gía eléct rica. Firma: Asunción, 30 de oct ubre de 1992. Vigor: 30 de oct ubre de 1992
Acuerdo especial de cooperación cien-tífica y técnica en el ámbito agropecuario. Firma: Asunción, 30 de octubre de 1992. Vigor: 30 de octubre de 1992
Acuerdo por canje de not as sobre t ransport e t errest re para vincular dos punt os de un mismo país ut ili-zando el t errit orio del ot ro. Firma: Asunción, 30 de oct ubre de 1992. Vigor: 30 de oct ubre de 1992
Acuerdo por canje de not as sobre aut orización para ejercer act ivida-des remuneradas a los dependien-t es del personal diplomádependien-t ico, con-sular y administ rat ivo y t écnico acre-dit ado en ambos países. Firma: Asun-ción, 30 de oct ubre de 1992. Vigor: 30 de oct ubre de 1992
ES
TUDIOS
○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○
A ñ o s A ct as Declaraciones Conjunt as M em o r an d u n A cu er d o s
21
1992 cont . Acuerdo por canje de notas sobre
creación de la Comisión Mixta para la construcción de un puente entre Puerto Iguazú y Presidente Franco. Firma: Asunción, 30 de octubre de 1992. Vigor: 30 de octubre de 1992
Acuerdo por canje de not as para la creación de una Comisión M ixt a para la const rucción de un puent e ent re M isión La Paz y Pozo Hondo. Firma: Asunción, 30 de oct ubre de 1992. Vigor: 30 de oct ubre de 1992
Acuerdo por canje de notas para la facilitación del ingreso, egreso y trán-sito de elementos de trabajo de perio-distas. Firma: Asunción, 30 de octubre de 1992. Vigor: 30 de octubre de 1992
Acuerdo de cooperación entre el ISEN de la Argentina y la Academia Di-plomática y Consular del Paraguay. Firma: Asunción, 30 de octubre de 1992. Vigor: 30 de octubre de 1992
Acuerdo por canje de not as para est ablecer una misma cat egoría aduanera en ambas márgenes de un paso f ront erizo. Firma: Asun-ción, 30 de oct ubre de 1992
R
ela
cio
ne
s
In
te
rn
ac
io
na
le
s
-N
º2
5/2
00
3
○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○
A ñ o s A ct as Declaraciones Conjunt as M em o r an d u n A cu er d o s
22
1993 Act a para at enuar el proceso de colmat ación en la Baja Cuenca del Río Pilcomayo. Firma: Buenos Aires/ Asunción, 20 de abril de 1993
Comunicado Conjunto. Firma: Asun-ción, 14 de sept iembre de 1993
M emorandum de ent endimient o so-bre las correcciones de urgencia en la zona de desvío del Río Pilcomayo y proyect o y const rucción de un sis-t ema insis-t ercepsis-t or para una dissis-t ribu-ción equit at iva de las aguas. Firma: Asunción, 14 de sept iembre de 1993
Acuerdo por canje de not as sobre la Baja Cuenca del Río Pilcomayo - adop-ción del Act a del 20.4.1993. Firma: Asunción, 14 de agost o de 1993
Act a sobre la Baja Cuenca del Río Pilcomayo. Firma: Buenos Aires, 26/ 27 de julio de 1993
○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○
1994 Declaración Conjunt a de los
presi-dent es de Argent ina, Bolivia y Pa-raguay - Declaración de Formosa. Firma: Formosa, 26 de abril de 1994
Acuerdo por canje de not as para la const rucción de un puent e int erna-cional sobre el Río Pilcomayo ent re M isión La Paz y Pozo Hondo. Firma: Buenos Aires, 5 de agost o de 1994
Declaración sobre los t rabajos en la Cuenca inf erior del Río Pilcomayo. Firma: Ouro Pret o, 16 de diciem-bre de 1994
Acuerdo por canje de not as sobre adopción del Est at ut o de la Comi-sión Binacional Administ radora de la Cuenca inf erior del Río Pilcomayo. Vigor: 2 de oct ubre de 1996. Apro-bación: Ley nº 24.697. Firma: Bue-nos Aires, 5 de agost o de 1994
○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○
1995 Co m u n i cad o Co n j u n t o . Fi r m a:
Bariloche, 16 de oct ubre de 1995
M emorándum de ent endimient o en-t re los M inisen-t erios de RR.EE. de Ar-gent ina, Bolivia y Paraguay sobre la sede de la Dirección Ejecut iva de la Comisión Trinacional del Río Pilcomayo. Firma: Asunción, 9 de junio de 1995
Acuerdo por canje de not as sobre la aplicación del Acuerdo por canje de not as del 5.8.1994 relat ivo al Est a-t ua-t o de la Comisión Binacional Ad-minist radora de la Cuenca Inf erior del Río Pilcomayo. Firma: Asunción, 26 de mayo de 1995. Vigor: 26 de mayo de 1995
Declaración Conjunt a. Firma: San Pa-blo, 19 de junio de 1995
M emorandum de ent endimient o so-bre la const rucción del puent e in-t ernacional sobre el Río Pilcomayo M isión La Paz-Pozo Hondo.Firma: Asunción, 6 de noviembre de 1995. Vigor: 6 de noviembre de 1995
ES
TUDIOS
○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○
A ñ o s A ct as Declaraciones Conjunt as M em o r an d u n A cu er d o s
23
1995 cont . Declaración Conjunt a de los
presi-dent es. Firma: Buenos Aires, 28 de noviembre de 1995
Acuerdo ent re el gobierno de la República Argent ina y el gobier-no de la República del Paraguay relat ivo a cooperación en el Arma de Ejércit o. Firma: Asunción, 1º de sept iembre de 1995. Aproba-ción: Ley n° 25.356
Acuerdo por canje de not as rela-t ivo a inrela-t egración f ísica - Grupo Técnico M ixt o. Firma: Buenos Ai-res, 28 de noviembre de 1995
Acuerdo ent re el gobierno de la República Argent ina y el gobier-no de la República del Paraguay relat ivo a la cooperación naval. Aprobación: Ley n° 25.355. Fir-ma: Asunción, 1º de sept iembre de 1995
1996 Act a de la IVº Reunión de la Comi-sión de Coordinación Polít ica e In-t egración. Firma: Buenos Aires, 23 de agost o de 1996
Declaración de los minist ros del In-t erior sobre cooperación en la lucha cont ra el t errorismo, t ráf ico ilícit o de est upef acient es, lavado de dine-ro, cont rabando de armas y crimina-lidad. Firma: Asunción, 10 de abril de 1996
M emorandum de ent endimient o en-t re los minisen-t ros del Inen-t erior. Fir-ma: Asunción, 10 de abril de 1996
Acuerdo por canje de not as rela-t ivo a la prórroga de suscripción del act a de t oma de posesión de Yaciret á cont emplado en el Art .7 punt o 3 del Prot ocolo para la par-t icipación del secpar-t or privado en las obras y servicios a cargo de la Ent idad Binacional Yaciret á del 23.11.1995. Firma: Buenos Aires, 25 de oct ubre de 1996. Vigor: 26 de diciembre de 1996
Act a de la IVº Reunión de la Comi-sión M ixt a Cult ural. Firma: Buenos Aires, 22 de agost o de 1996
Comunicado conjunto de loscancilleres. Firma: Buenos Aires, 25 de oct ubre de 1996
M emorándum de ent endimient o so-bre el puent e San Roque-Sant a Cruz. Firma: Buenos Aires, 25 de oct ubre de 1996
Acuerdo operat ivo de los minis-t ros del Inminis-t erior de Argenminis-t ina y Paraguay y de Just icia de Brasil sobre en la zona de la Triple Fron-t era - Comisión de esFron-t udio sobre el cont rol de la zona de la Tri-ple Front era. Firma: Puert o Iguazú, 18 de mayo de 1996