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DE ESTEFANI
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LO ULTIMO
OR
CORIN TELLADO
ENTREVISTA
POR ROSARIO GUZMAN ERRAZURIZ Fotos: Virginia HenrquezPocos matrimonios se ven tan felices
como el de ellos. No por lo que dicen
sino,
tal vezprecisamente,
por lo que no dicen... pero que sepercibe
asimple
vista,
sin necesidad dehurgar
de masiado en sus vidas. Nohay
cmo disimular esa atraccin indesmentibleque se advierte entre este hombre y esta
mujer
cuyopromedio
de vida al canza a los 70 y que se unieron en matrimonio -elsegundo
de ambos-hace ya muchos aos.El, respetado,
admirado -y porqu
nodecirlo,
temido poralgunos-
compositor, profesor
de msica de cmara en la Universidad de Chile y afamado crtico musical del diario "El Mercurio".Ella,
sucompaera inseparable,
suamiga,
amante,mejor
opcin
para l en toda circunstancia...Se dira una
pareja
en la que cada cual est contenidoen el otro. Cuestaimaginarlos
porseparado
sin referirlos.UNA
4
Desde la
primera
vezqueseencontraron se inici, entre ellos, una historia de amor de la cual hablaremos ms adelante.
"ANIMAL" E "INDIO"
Federico Heinlein nace en Berln en
tiempos
de la 1a Guerra Mundial. Supadre
viaja
a Buenos Aires entantol permanece en Alemaniajunto
a sumadre y a sus 3 hermanos mayores.
Mucho mayores que l.
La msica va
incorporndose
a su vida sin que ni
siquiera
el nio deentonces lo
percibiera
concientemente.Acostado
bajo
eipiano,
escucha aten to yen silencio las melodas que interpretasu madre. Sus hermanos, porsu
parte, conforman un tro de
piano,
vio-ln y cello el que,enel da de lamadre,le
regalaba
a sta lamejor
de sus interpretaciones,
mientras elpequeo
Federicoyaceenel regazo de
aquella,
donde se
gestara
esa honda aficin por la msicade cmara que lo acompaa
hasta el da dehoy.
Su infanciay
juventud
transcurren entre Berln y Buenos Aires. An recuer
da que para sus
compaeros
argenti
nos, era"el animal"(por alemn)
y pa ra losalemanes,
"el indio".Tmido,
solitario y retrado, dice quecuando nio fue un
viejo,
y a que amedida que ha ido
pasando
lavida,seha ido sintiendo ms
joven.
Y esto, porque mientras los otros ni
os se entretenan en unay milcosas,
l se interesaba por la msica, la poe
sa, la
composicin
y en tanto lospri
meros se concentraban en el estudio,l
dibujaba
pentagramas e inventaba melodas.Ingresa
al conservatorio Stern en Ale mania(all
donde estudiaran Rosita Renard y ClaudioArrau),
donde iniciauna
larga
y nutrida carrera artsticaque
incluye
estudios depiano,
armona,
teora,composicin,
orquestacin,
musicologa.
Muy
joven,
contrae matrimonio con unajoven
alemana de sangrejuda,
con
quien
tiene a su nicahija mujer.
Sucede el advenimiento delrgimen
nazi -con l que l nocomulga-
yviaja
a lacapital argentina
donde ingresa alteatroColn de Buenos Aires. All traba unagran amistad con el afa mado director Erich Kleiber,
quien
lo entusiasma para venirse a Chile.MAS COMPRENSIVO CON LOS
CHILENOS
RotoSu matrimonio ycon
grandes
deseosde
seguir
junto
al maestro, Heinlein consciente. "Al
segundo
da deestar en
Santiago
-confiesa a VANI DADES- me sentcomo en mi casa.Hoy
me he convertido en ciudadano chileno".Quizs si su tareade
compositor
ysuoficio demaestrosean lo msesencial de su
quehacer
musical, sinembargo
es su labor de crtico la que ms lo ha
dado a conocer antela
opinin pblica
chilena. Tiene fama de certero, deerudito, de no caer en favoritismos y de ser sus
palabras
didcticas paraquie
nes van
dirigidas.
Cmo
se observa en su tareade crtico yqu piensa
de suscolegas
que
desempean
en Chile su mismo oficio?
-Yo no me observo ni me comparo
con otros crticos. Por lo dems, esto
yo lo he hecho muy a
regaadientes.
Recuerdo que me inici en el asunto
cuando no teniendo suficiente dinero
para asistir a todos los conciertos, el hacer crticame
permita
tenerentradalibre a ellos.
Hay quienes
sostienen quesulengua
je
es a veces docto y difcil. Al le ho rroriza la sola idea deserpedante:
"Laverdad es que de lo tcnico tengo
que hablar en
lenguaje
tcnico -ad vierte- lo que noquiere
decir queigualmente
recurra a laterminologa
chilena cuando viene al caso". Efectivamente es as... ycuntas
veces! lo hemos visto decir -atravs de
su columna mercurial- que fulana de
tal "se sac los
zapatos"
oquesutanode cual "se rob la
pelcula...".
-Otros sealan que usted sesuele entusiasmar ms con los artistasextranjeros
que visitan elpas
quecon los elementos nacionales... -Yo
tengo
la sensacin de que esjustamente
al revs. Me siento mscomprensivo
y tolerante con los chilenos que con los
extranjeros.
Reconoce
aconsejable,
no obstante,que los msicos chilenos
salgan
a estudiar
afuera,
ya que "nadie esprofeta
en su tierra"..."pero
que vuelvan!",exclama con ahinco.
Antl nazi, anti militarista y anti comu
nista,
Federico Heinleln confiesa que "durante los ltimos aos hepodido
trabajar tranquilo,
con mucho msprovecho
y calma que durante el go bierno marxista dondeseinstrumenta do la universidad yno sepudo
hacer nada"."Le
digo
ms -aade-, hasta elao73 habla muy pocos
conpositores
enel
pas.
En los ltimos 10 aos, encambio,
han brotado muchos buenoscompositores
yejecutantes.
Se haprogresado
notablementeen ese sentido".
El sereconocefeliz. As sin ms. Poco
metafsico ni
reflexivo,
dice.Asegura
quesimplemente
vive. Cada da conms contacto
humano,
menostmido y con una mayorcapacidad
de quereraquienes
le rodean: "Todogracias
aIns", confiesa,
mientras la mira coninfinita ternura.
CONTRA LA
RIGIDEZ,
LA REBELDAElla dice que est ms acostumbrada escucharalagentequea hablar. Pero
igual
seesfuerzaencontarnosalgo
desu
vida,
mientrassu maridova alacocinaaprepararuncaf negro. Y lo ha ce con unencantoyun sentido del hu
mor tal que
consigue inspirar
en l la ms dulce de las miradas a lavezquela ms absoluta
complicidad.
"Mispapas
vivan en el campo -recuerda InsSantander- ymecoloca
ron enel internado de las
monjas
francesas, lo que me
prepar
paraluego
vivir con
Federico,
porque conoc ladisciplina.
Fui educada en una tremenda
rigidez.
Y yoerasoadora. Es tudiabapiano
y canto y megustaba
Neruda y Garca
Lorca,
para gran escndalo de mi familia... que me
lleg
a decir hasta comunista...".Estando a punto de casarse con el que fuera su
primer
marido, conoce aFederico Heinlein a
quien
encuentraextremadamente interesante.
Algo
pa recido le debe de haber ocurrido a lpuesto que esa misma tarde que la
conoci la invit al cine y...
oh
sorpre sa! para ella... le tom lamanosinmediar ni una
explicacin... ("ha
vistoalgo ms
extico?",
comenta ella riendo).
Pero
igual
ella secas,
tuvo treshijos
y se
separ.
"Cuando me cas lapri
mera vez era muy
inmadura,
no eramaternal y hasta el da de
hoy
meculpo denohaberles dado amis
hijos
el cario que se merecan.Aprend
aquererlos
despus
yhoy
son, tantopara Federico comopara
m,
el afectoms
importante
de nuestras vidas. Lo mismo que los nietos...".No pasan ms de
algunos segundos,
cuando su mirada se nubla ms quede costumbre, y haciendo un ostensi ble esfuerzo por ser
honesta,
musita: "No han tenidosuertelas dos niitasy
elsufrimiento de ellasesel mayor do
lor de mi vida...".
Porque,
a decirverdad,
no ha tenidootros. "He sido tan increblemente
re-galoneada...
He recibido casi en forma
mgica..."
-dice-,aunque talvezlo nico que me habra
gustado
eshaber tenido una
profesin:
haber si do unamujer
independiente
y haber me realizado enalgo personal
fuera de la vida afectivahogarea:
-Quizs si entonces no habra po
dido
acompaar
a su marido nicompartido
con l todas las actividades que realizan
juntos...
-(Se
le sonren losojos).
Es verdad... y l ha sido sin duda lo msimportan
te de mi vida.
Sus miradasse encuentranen un acto
de mutua
contemplacin,
a todas luces...
UN SECRETO A VOCES
-Cmo
se conocieron?ELLA: Fue en casa de unos
amigos
comunes...
Llegu
tarde a tomar t yFederico estaba tocando
piano...
creoque Brahms. A los pocos minutos, mi
amiga
mepregunt:
yqu
te pareceel aiemancito?... Recuerdo que me
molest que se refiriera como "el aie mancito" a este hombre que a m me
haba
parecido
tan interesante...EL: Bueno, Ins estabaa
punto
deca sarse... y de hecho lo hizo... Lo nicoque le
puedo
deciresqueyotuve mucha
paciencia... (y
sonre).
ELLA: Efectivamente mi matrimonio dur poco... Me acuerdo incluso de haberme reencontrado con Federico cuando
esperaba
a miprimera
gua gua, ytengo
que reconocerle que mesent
perturbada...
El seha levantado para irenbusca de ms caf. Ella lo llama:
"Lompo!...
Por
qu
Lompo?,
preguntamos.
ELLA: Nunca supe mucho cmo se
gest
el nombre... Mihijo
cuando chico le deca as...
quizs
lasempleadas
le hablaron delpololo
de la mam yesoderiven
Lompo...
nocree ustedque
podra
ser?EL:
Lo
que ms meatrajo
de ella? No sabra decirle. Creo que fue todo.Fue lo que se llama un
"coup
de fou-dre"('flechazo').
Ins ha sido la eclo sin de todas misposibilidades
y sentimientos.
En algo
que la hubiesequerido
diferente? En otrapoca,
ech de menos su amor por la poe
sa... Para ella no haba ms que
Ne-ruda yGarca Lorca... Param, la poe sa era todo un mundo...
ELLA: Yo lo habra
querido quizs
unpoco ms comunicativo. Es tremenda mente hermtico, lo que no
quiere
de cir que no sea sumamente carioso y tierno.-Qu
hasido,
ajuicio
de ustedes,lo que ha
permitido
que este granamor no se
haya
idoextinguiendo
ni enfriando con el
tiempo,
sinotodo lo contrario?
ELLA: Una arrolladura
pasin
fsica... el habernos entendido casi en todo... el haber tenido los mismosgustos...
EL: Y un
profundo
respeto
por las di ferencias... Somos muy distintos unodel otro...Yo no me
gusto
ammismo,debo confesrselo, y me hace falta lo que ella me da...
ELLA: Y a m me ocurre lo mismo...
Siento que l
completa
enm lo que yo notengo.
EL: Nos hemos
regalado,
con Ins,muchas cosas esenciales...
Lugares
del mundo
queridos
por cada uno...-La labor de la crtica
musical,
la
hacen enconjunto?
EL: A mme
influye
todo lo que ella di ce...ELLA: Y yo trato de no decir mucho para no influenciarlo.
EL: Pero
digas
o nodigas,
yo s lo que ests sintiendo...-Comparten
ustedes lospuntos
de vistapolticos?
EL: A
m,
laverdad, es que nunca meha interesado la
poltica.
Me interesatrabajar
y hacertrabajar
a otros paraque den el mximo de s mismos. ELLA: Federico adora msaeste
pas
que yo. Yo mesiento incmodaeinfe liz con las diferencias extremas que existen entre unos y otros.
Tengo
latrgica impresin
de que a lomejor
notenemos remedio: Latinoamricapare
ce no conocer lo que es la democra cia. Le insisto: me cuesta horrores vi vir en un
pas
en cuyo interiorhay
dospases:
el barrio alto y laspoblaciones.
Al parecer yo
estoy siempre
con losms dbiles...
Han
pensado
ustedesqu
haracada uno si faltara el otro?
Sus miradas ysussonrisassevuelven
a encontrar una vez ms.
ELLA:
Por
supuesto
que s!EL:
Claro
que hemospensado!
Y casi al unsono,
concluyen:
"Nos moriramos los dos... Bueno,ese
sera nuestro deseo: morir
juntos,
en un accidenteoqu
seyo...".
Resulta difcil, por no decir
imposible,
traducir enpalabras
la sensacin dehaber sido conmovidos por esta casi novelesca -y sin
embargo
real- his toria deamorentre este esbelto y dis trado chileno de sangre alemana yesta clida y
perceptiva
mujer
de sussueos...