EL POTENCIAL INDUSTRIAL DEL CORREDOR CONFIGURADO POR LA AUTOVÍA A-2 EN LAS COMARCAS DE LLEIDA 1

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EL POTENCIAL INDUSTRIAL DEL CORREDOR CONFIGURADO POR LA

AUTOVÍA A-2 EN LAS COMARCAS DE LLEIDA1

Aaron GUTIÉRREZ PALOMERO

Departamento de Geografía, Universitat Rovira i Virgili aaron.gutiérrez@urv.cat

Daniel PAÜL AGUSTÍ

Càtedra Repsol de Competitivitat i Desenvolupament Regional Departamento de Geografía y Sociología, Universitat de Lleida

dpaul@geosoc.udl.cat

1. INTRODUCCIÓN

El principal polo de competitividad industrial de la provincia de Lleida es el configurado por el corredor de la autovía A-2. En dicho eje se concentran actividades, centros de formación y espacios de investigación, tanto públicos como privados, que conforman una masa crítica importante. Dotado de buena accesibilidad, y con infraestructuras como la estación de Alta Velocidad Ferroviaria de Lleida-Pirineus o el aeropuerto de Lleida-Alguaire, se encuentra en una posición próxima e intermedia entre Barcelona y Zaragoza. Su dinamismo ha resultado clave en el desarrollo económico del sur de la provincia en la segunda mitad del siglo XX.

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La redacción del artículo ha sido posible gracias al proyecto del Ministerio de Ciencia y Tecnología “Las regiones metropolitanas españolas en la sociedad del conocimiento: tendencias económicas y transformaciones

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Figura 1: Municipios objeto de estudio

Fuente: Elaboración propia.

En esta comunicación se presentan los resultados de una investigación sobre el potencial industrial de este corredor. El dinamismo económico del área y el ciclo económico favorable han propiciado que, durante la última década, los diferentes municipios del área descrita hayan apostado, de forma generalizada, por la clasificación de nuevo suelo industrial. La disponibilidad de suelo industrial a un precio competitivo y la buena accesibilidad han sido concebidos como dos de los argumentos clave para atraer inversiones en el área, especialmente a medida que se colmataban los espacios del área metropolitana de Barcelona. El análisis de las figuras de planeamiento urbano generado durante la última década en los veintitrés municipios del corredor ha permitido cuantificar y valorar esta cuestión.

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2. EL EJE DE LA AUTOVÍA A-2: SU POTENCIAL COMO CORREDOR INDUSTRIAL

El eje que conforma la actual autovía A-2 atraviesa la provincia de Lleida de este a oeste por veintitrés municipios de cuatro comarcas (el Segrià, el Pla d'Urgell, l’Urgell y la Segarra). Este espacio conforma un marco relativamente homogéneo en términos de demografía, identidad y sociedad. Al mismo tiempo, el área comparte actividades económicas similares y complementarias, con problemáticas y realidades comunes. Lleida, la capital histórica del área, actúa como polaridad territorial, abarcando no solamente las comarcas de su provincia, sino que también algunas comarcas próximas bajo administración aragonesa (Bajo Cinca, Litera y Cinca Medio).

2.1. El eje de la autovía A-2 en las comarcas de Lleida

La ciudad de Lleida, con 138.400 habitantes (2011), es el sexto municipio más poblado de Cataluña (el primero fuera del área de Barcelona). La segunda ciudad en número de habitantes de la zona de estudio es Tàrrega, que se sitúa en poco más de dieciséis mil habitantes. Además de estas dos ciudades, dentro del área de estudio sólo otras tres ciudades superan la media de habitantes de los municipios catalanes (7.961 habitantes): Mollerussa, con cerca de quince mil habitantes, Cervera, que supera los nueve mil y Alcarràs con pocos más de ocho mil. El conjunto de estas cifras representan, a modo comparativo, que el área de estudio ocupa el 16'3% de la superficie del ámbito territorial de las Terres de Lleida y el 2'8% de la superficie de Cataluña. En cambio, acogen el 59'5% de la población del ámbito y el 5'8% de la población catalana.

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Figura 2: Densidad de población en los municipios del Pla de Lleida

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de los respectivos padrones de habitantes.

2.2. Tradición industrial en el área de estudio

La actividad industrial del área de estudio tiene un peso inferior, en términos de Producto Interior Bruto (PIB) o del Valor Añadido Bruto total (VABT), al que tiene en las otras tres provincias catalanas (OBSERVATORI DE PROSPECTIVA INDUSTRIAL, 2011). Sin embargo, esta menor relevancia a nivel macro no se corresponde, exactamente, con las implicaciones que el sector transformador tiene en el devenir económico de Lleida y, sobre todo, con las relaciones que acaba configurando con el sector agrario. El sector industrial del área contribuye, de forma efectiva, a reforzar una estructura productiva agraria específica (integración vertical) explotando algunas materias primas agrarias, como son, por ejemplo, el aceite de oliva y la obtención de productos cárnicos.

El sector industrial en Lleida representa el 13,86% de su VABT. Si añadimos la energía el porcentaje es del 14,69%. Si finalmente, le sumamos la construcción el valor resultante es del 26,58%. El corredor de la A-2 aglutina, directa e indirectamente, una gran parte de esta actividad industrial. Efectivamente, salvo el Grup Alimentari Guissona, la producción hidroeléctrica y, a menor escala, las cooperativas y molinos de aceite de las Garrigues, la actividad industrial de la provincia está relacionada, directa o indirectamente,

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con el corredor (CAMBRA OFICIAL DE COMERÇ, INDÚSTRIA I NAVEGACIÓ DE BARCELONA, 2011).

Además, el área de estudio presenta fortalezas importantes en determinados sectores. En este sentido, como muestra la tabla 1, los sectores más consolidados son los de las industrias alimentarias, la metalurgia y la construcción de maquinaria y equipos mecánicos. Estos tres sectores están íntimamente relacionados con el fuerte peso que la agricultura y la ganadería tienen en la zona. La industria agroalimentaria ha basado su crecimiento en la transformación de la importante producción agrícola local.

Figura 3: Principales áreas de actividad industrial del eje de la A-2

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Tabla 1: Afiliaciones comarcales de los trabajadores en el RGSS para actividades económicas (CCAE-93) (2007). Sector Industrial (%)

Nota: En gris, sectores con más del 10% de los trabajadores comarcales. Fuente: Elaboración propia a partir de datos de APLOELL (2008)

3. CLASIFICACIÓN DE SUELO PARA ACTIVIDADES INDUSTRIALES

Una vez realizada la presentación general del área es el momento de centrarnos en analizar el suelo dedicado a actividades industriales. Un primer elemento que debemos tener presente es que el suelo disponible al que se hace referencia en este punto ya ha sido clasificado como industrial a través de las diferentes figuras de planeamiento municipal. Además, el Plan Territorial de Ponent (Palacio Villacampa, 2007), confirma la potencialidad de esta área como corredor clave en la implantación de nuevas actividades económicas y, más concretamente actividades industriales.

Pla d'Urgell Segarra Segrià Urgell Extracción productos energéticos 0,00 0,00 0,28 0,00 Extracción otros minerales excl.

productos energéticos 3,47 0,35 0,50 3,61

Industrias alimentación, bebidas y tabaco 31,68 6,81 (*) 25,84 20,33 Industrias textil y de la confección 3,69 13,21 5,10 7,19 Industrias cuero y calzado 0,00 0,00 0,14 0,07 Industrias madera y corcho 5,75 0,81 2,71 3,12 Industrias papel, artes gráficas y soportes

registrados 7,15 0,87 10,73 7,97

Refinación petróleo y tratamiento

combustibles nucleares 0,00 0,00 0,00 0,00

Industrias químicas 1,03 0,00 4,20 2,24

Transformación de materias plásticas 1,84 5,99 1,46 8,23 Fabricación otros productos minerales no

metálicos 6,25 12,68 6,95 4,78

Metalurgia y fabricación productos

metálicos 19,03 13,50 15,67 20,75

Construcción maquinaria y equipos

mecánicos 10,00 5,70 10,32 3,06

Materiales y equipos eléctricos,

electrónicos y ópticos 0,06 25,42 2,97 3,74 Fabricación material de transporte 1,00 0,52 2,59 13,56 Industrias manufactureras varias 5,53 13,50 2,54 0,75 Energía eléctrica, gas y agua 3,53 0,64 8,02 0,62

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El eje dispone, actualmente, de 4,4 millones de m² de suelo neto ya ocupado por actividades industriales. Este dato refuerza la idea que la actividad industrial, bastante arraigada y con sólidas interrelaciones con otros sectores representa, además de un capital destacado, el primer potencial para el desarrollo del eje. La figura 4 muestra la distribución de estas actividades en el eje.

Figura 4: Suelo ocupado dedicado a actividad industrial

Fuente: Elaboración propia a partir del planeamiento urbano municipal

En la tabla 2 se muestra la distribución del suelo bruto clasificado como uso industrial para cada uno de los municipios del eje. En ella se destaca el importante volumen de suelo clasificado para este uso. Así, según el planeamiento vigente, en los veintitrés municipios del eje existen más de 17 millones de m² clasificados como industriales según el planeamiento vigente en 2009. A éstos se prevé sumar, a corto plazo, casi 14 millones de m² más que incorporaran los planeamientos urbanos en curso. De esta manera, el eje dispondrá, a corto plazo, de más de 31 millones de m² clasificados como actividades industriales.

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Tabla 2: Suelo bruto total clasificado como industrial por municipios (2009)

Según planeamiento vigente Según previsiones del nuevo

planeamiento Total suelo bruto

LLEIDA 4.758.373,17 m²s 5.000.000,00 m²s 9.758.373,17 m²s TÀRREGA 3.987.848,00 m²s 0,00 m²s 3.987.848,00 m²s BELLPUIG 936.979,00 m²s 1.896.465,00 m²s 2.833.444,00 m²s CERVERA 1.218.946,61 m²s 1.044.555,00 m²s 2.263.501,06 m²s SOSES 316.628,50 m²s 1.877.500,00 m²s 2.194.128,50 m²s MOLLERUSSA 557.203,19 m²s 958.078,00 m²s 1.515.281,19 m²s ALCARRAS 635.620,88 m²s 709.678,00 m²s 1.345.298,88 m²s ALCOLETGE 311.995,92 m²s 907.085,73 m²s 1.219.081,65 m²s VILA-SANA 353.748,49 m²s 766.644,10 m²s 1.120.392,59 m²s BELL-LLOC 1.032.198,00 m²s 0,00 m²s 1.032.198,00 m²s TORREFARRERA 765.195,93 m²s 0,00 m²s 765.195,93 m²s GOLMÉS 277.608,00 m²s 458.067,00 m²s 735.675,00 m²s ELS ALAMÚS 509.053,01 m²s 0,00 m²s 509.053,01 m²s PALAU D'ANGLESOLA 487.881,54 m²s 0,00 m²s 487.881,54 m²s ALPICAT 156.453,00 m²s 182.462,00 m²s 338.915,00 m²s VILAGRASSA 110.764,41 m²s 155.100,00 m²s 265.864,41 m²s FONDARELLA 180.896,50 m²s 0,00 m²s 180.896,50 m²s GRANYANELLA 174.161,92 m²s 0,00 m²s 174.161,92 m²s TORRE-SERONA 160.957,00 m²s 0,00 m²s 160.957,00 m²s ANGLESOLA 135.550,25 m²s 0,00 m²s 135.550,25 m²s SIDAMON 82.247,00 m²s 0,00 m²s 82.247,00 m²s CASTELLNOU DE SEANA 71.196,80 m²s 0,00 m²s 71.196,80 m²s RIBERA D'ONDARA 0, 00 m²s 0,00 m²s 0, 00 m²s TOTAL 17.221.507,12 m²s 13.955.634,83 m²s 31.177.141,95 m²s MUNICIPIO

SUELO BRUTO TOTAL

Fuente: Elaboración propia a partir del planeamiento urbano municipal

A partir de los datos presentados, las conclusiones que se pueden extraer son:

- La existencia de un gran volumen de suelo que se prevé destinar a actividades industriales (más de 31 millones de m²)

- La apuesta de la práctica mayoría de los municipios del eje por la creación de suelo industrial,

- El rol principal del municipio de Lleida: a la fuerza de la capitalidad económica y administrativa, y a su extensión, hay que añadir el hecho que es el municipio que prevé desarrollar más suelo industrial (más de 9 millones de m², lo que representa un 30% del total)

- A pesar de la dispersión, las cuatro capitales comarcales (Lleida, Mollerussa, Tàrrega y Cervera) junto con seis municipios más (Alcarràs, Alcoletge, Bell-lloc, Bellpuig, Soses y Vila-sana) suman más del 87% del suelo bruto total.

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Si queremos realizar un análisis más detallado de la reserva de suelo clasificado es aconsejable utilizar datos de suelo neto planificado. Para ello hay que descontar, del suelo bruto, los espacios no edificables (viales, áreas de servicios, etc.). De esta manera, el eje dispone de casi 20 millones de m² netos para actividades industriales, cantidad que sigue siendo muy elevada. De este total, alrededor de 11 millones de m² ya están incorporados en los respectivos planeamientos municipales vigentes en 2009. Los otros 9 millones de m² se desprenden de las previsiones del planeamiento en curso o pendientes de aprobar en esa fecha.

En la tabla 3 se muestra la distribución de suelo neto por municipios. En ésta se pueden apreciar los patrones de distribución territorial ya expuestos en referencia al suelo bruto. Por otra parte, en la última columna se hace referencia a la cantidad de suelo ya urbanizado: en total, el eje dispone de 6,4 millones de m² de suelo industrial ya urbanizado. Por otra parte, si se cruzan los datos de suelo urbanizado (6,4 millones de m²) y suelo ocupado (4,4 millones de m², no expresado en la tabla, pero mostrado en la figura 4), se desprende que existen 2 millones de m², ya urbanizados pero aún no ocupados. Un stock de suelo disponible rápidamente accesible.

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Tabla 3: Suelo neto total clasificado como industrial según grado de disponibilidad por municipios (2009)

Según planeamiento vigente Según previsones de nuevo

planeamiento Total suelo neto Suelo neto urbanizado

LLEIDA 3.019.424,04 m²s 3.150.000,00 m²s 6.169.424,04 m²s 2.312.727,70 m²s TÀRREGA 2.487.845,94 m²s 0,00 m²s 2.487.845,94 m²s 731.623,00 m²s BELLPUIG 545.085,73 m²s 1.191.794,50 m²s 1.736.880,23 m²s 183.183,30 m²s CERVERA 888.871,82 m²s 673.394,00 m²s 1.562.265,82 m²s 888.871,82 m²s SOSES 215.551,00 m²s 1.182.825,00 m²s 1.398.376,00 m²s 215.551,00 m²s MOLLERUSSA 426.898,28 m²s 552.246,34 m²s 979.144,62 m²s 84.624,95 m²s ALCARRAS 400.100,79 m²s 447.097,14 m²s 847.197,93 m²s 400.100,79 m²s ALCOLETGE 229.802,07 m²s 505.647,00 m²s 735.449,07 m²s 211.133,15 m²s VILA-SANA 233.720,00 m²s 487.664,41 m²s 721.384,41 m²s 192.538,00 m²s BELL-LLOC 695.586,00 m²s 0,00 m²s 695.586,00 m²s 156.970,00 m²s TORREFARRERA 425.719,22 m²s 0,00 m²s 425.719,22 m²s 129.925,74 m²s GOLMÉS 164.793,00 m²s 210.981,00 m²s 375.774,00 m²s 164.793,00 m²s ELS ALAMÚS 303.951,67 m²s 0,00 m²s 303.951,67 m²s 21.377,95 m²s PALAU D'ANGLESOLA 290.503,97 m²s 0,00 m²s 290.503,97 m²s 255.260,00 m²s ALPICAT 105.842,00 m²s 114.951,06 m²s 220.793,06 m²s 105.842,00 m²s VILAGRASSA 69.794,64 m²s 97.713,00 m²s 167.507,64 m²s 0,00 m²s FONDARELLA 112.135,55 m²s 0,00 m²s 112.135,55 m²s 39.279,20 m²s GRANYANELLA 127.804,92 m²s 0,00 m²s 127.804,92 m²s 127.804,92 m²s TORRE-SERONA 98.883,00 m²s 0,00 m²s 98.883,00 m²s 98.883,00 m²s ANGLESOLA 91.473,06 m²s 0,00 m²s 91.473,06 m²s 91.473,06 m²s SIDAMON 60.010,00 m²s 0,00 m²s 60.010,00 m²s 0,00 m²s CASTELLNOU DE SEANA 48.888,70 m²s 0,00 m²s 48.888,70 m²s 18.566,80 m²s RIBERA D'ONDARA 0,00 m²s 0,00 m²s 0,00 m²s 0,00 m²s TOTAL 11.042.685,40 m²s 8.614.313,45 m²s 19.656.998,85 m²s 6.430.529,37 m²s MUNICIPIO

SUELO NETO TOTAL

Fuente: Elaboración propia a partir del planeamiento urbano municipal

Según el planeamiento vigente y el previsto, los municipios del eje disponen de 15,3 millones de m² de suelo industrial disponible, es decir, suelo clasificado para usos industriales todavía no ocupado. De este suelo total disponible, 6,7 millones de m² ya se encuentra recogido en el planeamiento vigente (los 11 millones de m² expresado en la primera columna menos los 4,4 millones de m² ya ocupados), mientras que 8,6 millones de m² se corresponden a las previsiones del planeamiento en curso. En la figura 5 se muestra la distribución por municipios de este suelo industrial disponible.

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Figura 5: Suelo industrial neto total disponible por municipios (2009)

Fuente: Elaboración propia a partir del planeamiento urbano municipal

A partir de los datos presentados se pueden extraer las siguientes conclusiones:

- El eje dispone de un importante volumen de suelo libre y disponible (regulado por el planeamiento urbano) disponible para actividades industriales: más de 15 millones de m² netos.

- La mayor parte de los municipios participan de esta disponibilidad de suelo libre, por lo que este elemento no es un factor diferencial importante entre municipios

- Los municipios con más suelo disponible (Lleida, Tàrrega, Bellpuig, Cervera y Soses) se encuentran dispersos a lo largo del eje. Por comarcas, el Pla d’Urgell es la que dispone de un volumen más importante de suelo.

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4. RETOS PLANTEADOS A PARTIR DE LA CRISIS ECONÓMICA

El impacto de la crisis económica iniciada en 2008 sobre los diferentes proyectos de desarrollo de suelo industrial ha sido notable. En primer lugar, por la propia contención de la actividad económica y la reducción de previsiones de captación de empresas, capital y actividad económica. Y, en segundo lugar, por la reducción drástica de las previsiones de ocupación del suelo clasificado por parte de la industria. La consecuencia de ello es la existencia de múltiples figuras municipales de planeamiento urbano con unas previsiones y calificaciones de suelo sobredimensionadas e inadaptadas a la realidad actual.

La situación heredada obliga a afrontar un reto en la gestión de este espacio. Un reto que todo indica que pasará por la cooperación intermunicipal como elemento clave en la concreción de estrategias de desarrollo regional. En el área analizada, esta cuestión cobra, si cabe mayor importancia. La falta de complementariedad entre las estrategias municipales puede ser un freno para la captación de actividades. Además, la oferta sobredimensionada de suelo industrial refuerza la necesidad de definir una programación a escala supramunicipal, capaz de revalorizar los espacios ya ocupados, los existentes y los planificados.

4.1. Consecuencia de la fase expansiva: planeamiento urbanístico con reservas sobredimensionadas

La consecuencia más evidente del cambio de ciclo económico y, especialmente, del cambio de ciclo en el sector de la construcción ha sido el rápido y evidente desfase de proyectos urbanísticos expansivos diseñados en la fase alcista. En los 23 municipios analizados se ha constatado como, más allá de las diferencias entre figuras de planeamiento municipal y reservas de suelo previstas, en términos globales, existe una oferta claramente sobredimensionada. La actividad industria presente en el área implica 4,4 millones de m² (en suelo neto), mientras que las diferentes figuras de planeamiento preveían (y prevén todavía) el desarrollo de 15,3 millones de m² más (también de suelo neto). De esta superficie 6,7 millones de m² son recogidos por el planeamiento urbano vigente, mientras que 8,6 millones de m² más constan en las diferentes figuras de planeamiento en curso o previsto. Es decir, las reservas de suelo para actividades industriales se hayan cerca de cuadruplicar el suelo industrial existente en el área. Además, el suelo industrial ya

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al 50% del total ya ocupado por actividades en el conjunto del eje. Además, en la mayoría de los casos, la planificación obedece a unas mismas tipologías constructivas; polígonas de pequeñas y medianas naves industriales. Se da así la paradoja que incluso disponiendo de suelo, ciertas empresas pueden no encontrar un espacio adaptado a sus necesidades en el área. Estas cifras arrojan una conclusión nítida: el planeamiento urbanístico de la última década ha generado unas reservas sobredimensionadas, poco adaptadas a los posibles cambios en el mercado.

4.2. Necesidad de implantar un modelo de cooperación horizontal

Los actores presentes en el territorio coinciden en apuntar que la oferta de suelo industrial es claramente superior, no solamente a la demanda actual, sino también a la prevista a medio plazo. Por ello, resulta clave asumir que el objetivo debe ser gestionar de forma adecuada una oferta desajustada, que deberá ser reorientada, jerarquizando prioridades y definiendo una periodización que responda a una estrategia de desarrollo regional coordinada. Es decir, una posible vía sería la apuesta por una gestión estratégica del suelo con acuerdos supramunicipales, que podrían suponer, incluso, fórmulas compensatorias para aquellos que deberían desclasificar suelo. Para ello sería aconsejable incorporar los municipios implicados en la gestión de los polígonos (en costes y beneficios), apostando por una figura de consorcio que permita visualizar y actuar como un eje lineal único.

Se trata, básicamente, de poner en relieve que no todos los municipios deben desarrollar zonas industriales. En algunos casos existen condicionantes, como la escasa superficie municipal o el débil volumen de población, que aconsejarían no desarrollar este tipo de actuaciones. Sin embargo, ello no debe cerrar las puertas a la participación de los municipios en algunos polígonos industriales. Existen mecanismos que permiten la corresponsabilización consorciada de forma indiferente al municipio en el que se concrete finalmente la operación.

4.3. Principales elementos competitivos

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(CAMBRA OFICIAL DE COMERÇ, INDÚSTRIA I NAVEGACIÓ DE BARCELONA, 2011). Cabe destacar que el capital que las originó es esencialmente local y que las sinergias con la actividad agraria local son importantes. Por ello se asume que el know-how, los recursos humanos y el capital local deberían ser elementos clave en la definición de estrategias de dinamización industrial. Las experiencias de las industrias ya instaladas constituyen el principal potencial del área. Además, muestran la viabilidad de ciertas actuaciones y los condicionantes que han permitido llevarlas a cabo. Las economías de aglomeración permiten crear espacios de diálogo entre profesionales y crear sinergias de las que pueden surgir nuevos proyectos, productos o ideas (WEIL, CHONG, 2008).

El área dispone de una buena dotación de infraestructuras: ferrocarril convencional, ferrocarril de Alta Velocidad, (estación en Lleida), aeropuerto y unas adecuadas conexiones a través de vías rápidas (autovías y/o autopistas) con los puertos de Barcelona y Tarragona, la ciudad de Zaragoza y el corredor del Ebro. El principal hándicap en este sentido es el déficit de estaciones de clasificación de mercancías; la estación del Pla de Vilanoveta en Lleida es actualmente el único servicio del eje.

Los agentes locales han apostado por potenciar la complementariedad entre industria y agricultura y, a su vez, el I+D+I y la formación como clave para consolidar Lleida como un referente en el sector agroindustrial español. El impulso conjunto y coordinado del Ayuntamiento, la Diputación y Universidad de Lleida a experiencias como el Parque Científico y Tecnológico Agroalimentario de Lleida (PCiTAL) o la unión en un mismo órgano de las áreas de promoción económica de los anteriores entes más las cámaras de comercio de Lleida y Tàrrega (GLOBALleida) se inserta en esta dinámica.

5. CONCLUSIONES

En la redacción de los respectivos planeamientos urbanos la práctica totalidad de municipios del área estudiada identificaron la gran disponibilidad de suelo como uno de sus puntos fuertes. Se partía de la idea que ofertar un precio claramente más económico que el existente en el entorno metropolitano de Barcelona supondría un factor clave para la implantación de las industrias en el eje de la A-2. En este contexto, se generaron una expectativa local que se tradujo en una importante clasificación de suelo para actividades industriales. Dos buenos indicadores de ello son que las reservas de suelo industrial

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incluidas en las diferentes figuras de planeamiento urbano (15,3 millones de m² de suelo neto) prácticamente multiplican por cuatro el suelo industrial con presencia de actividad (4,4 millones de m² de suelo), y que el suelo clasificado como industrial y, además, ya urbanizado (2 millones de m² de suelo) supone casi el 50%.

La crisis económica ha frustrado unas expectativas que se han manifestado como sobredimensionadas. Ahora es el momento de redimensionar los proyectos y gestionar (o revisar) las figuras de planeamiento generadas en la última década. En este necesario proceso de restructuración de estrategias de captación de inversiones es fundamental superar el déficit de cooperación supramunicipal. La creación de una figura de colaboración consorciada permitiría vehicular la cooperación intermunicipal, ayudaría en la búsqueda de empresas y podría impulsar una gestión coherente de la suma de polígonos industriales generados en el corredor durante la última década.

En este sentido, el mayor reto del área es cambiar su estrategia de captación. El descenso del precio del suelo industrial en áreas limítrofes, también con sobreoferta, conlleva la reducción del papel del precio como factor competitivo. Por ello resulta oportuno apostar por otros elementos diferenciadores, los cuales deben relacionarse con las potencialidades locales. En este sentido, el área debería asumir una estrategia de desarrollo industrial centrada en sus capacidades endógenas. El capital humano, económico e industrial del área, así como el know-how y la complementariedad del sector industrial local con el sector agrario, deben ser vistos como los elementos fundamentales para un primer impulso, coordinado, que contribuya a generar atractivos para nuevos inversores que busquen un valor añadido que vaya más allá de los precios del suelo.

BIBLIOGRAFÍA

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