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Cómo organizar al niño desorganizado

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Academic year: 2021

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Martin L. Kutscher

y Marcella Moran

Cómo organizar

al niño desorganizado

Estrategias para triunfar

en la escuela

las inteligencias m

ú

ltiples

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A mi mujer y a mis hijos, que tanto me han enseñado.

M. K.

A mi familia, especialmente a mis hijos, Ian y Ava, por su paciencia y apoyo.

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Agradecimientos

Detrás de cada buen equipo, siempre hay un líder in­ cluso mejor. Debbie Stier, nuestra guía y editora, creyó en nuestro trabajo y nos animó a compartir nuestras estrategias con el mundo. Su entusiasmo contagioso nos hizo ver la tarea de escribir un libro como algo fá­ cil. Su apoyo incondicional y la cantidad de horas que dedicó a nuestro manuscrito son solamente algunos pe­ queños ejemplos de la dedicación de Debbie a su traba­ jo. Siempre le estaremos agradecidos a ella y a todo el personal de HarperStudio.

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Introducción

«¿Utilizar la agenda? ¿Estás de broma? Ni siquiera sabe dónde está. Nunca planifica nada. Siempre tenemos que volver al colegio a buscar los libros que necesita. En casa, tengo que estar conél para que haga algo. Y luego, después de luchar durante horas para que termine los deberes,¡se olvida de entregarlos al día siguiente! Toda la familia tiene los nervios de punta. ¿Cuándo termina-rá esta lucha?»

Nosotros también somos padres de niños que tienen problemas para organizarse. También hemos recibido esos informes que dicen que nuestros hijos son brillan­ tes, pero que tienen que aplicarse. Nos hemos acostado tarde por la noche para terminar de ponerle pegamento al mural que les habían mandado hacer dos semanas antes y de cuya existencia acabamos de enterarnos. He­ mos experimentado la frustración, la rabia y la deses­ peranza que pueden aparecer cuando nos enfrentamos

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12 CóMO ORGANIZAR AL NIÑO DESORGANIZADO

a un niño desorganizado. Hemos pasado por toda esa lucha.

En nuestras profesiones de neurólogo pediatra (Mar­ tin) y de terapeuta/coach (Marcella), hemos utilizado esas experiencias como guía en nuestro trabajo con ni­ ños que tienen dificultades con la organización, los de­ beres y las técnicas de estudio. Cuando acuden a noso­ tros, la mayoría de los padres están ya totalmente estresados. Muchas familias buscan ayuda en el colegio o en terapeutas, pero hemos descubierto que, a menu­ do, ni el colegio ni los terapeutas cuentan con la capaci­ dad, el método o el tiempo necesarios para solucionar el problema.Cómo organizar al niño desorganizadomues­ tra a los padres cómo tomar las riendas y enseñar técni­ cas de organización y de estudio a sus hijos. Consigue que vuelvan a tener la situación controlada.

Este libro al fin contestará la pregunta de los padres: «¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a organizarse sin que nos peleemos?». Otras obras ofrecen estrategias, tienen en cuenta la forma de aprendizaje de cada niño e inclu­ so aconsejan sobre dónde comprar cajas de plástico trans­ parente para almacenar cacharros. Peroésta es una guía esencial que sitúa los factores organizativos en el plano adecuado y ofrece estrategias efectivas que conllevan resultados sorprendentes a largo plazo. Les mostrare­ mos, y no sólo a los padres, sino también a los profeso­ res, los tutores, los asesores y los terapeutas, un con­ junto de sencillas técnicas personalizadas de estudio y

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INtRODuCCIóN 13 organización que podrán enseñar al niño; así,éste ob­ tendrá eléxito que se merece.

Un error típico de muchos métodos es la creencia en que simplemente hay que «enseñar»a los niños a or­ ganizarse. «¡Mira! —dice mamá—, le he mostrado va­ rias veces cómo tiene que utilizar la agenda. Ahora ya lo sabe.» Si fuera tan fácil, bastaría con una hora. No­ sotros no caeremos en esa trampa. Los niños que están en losúltimos cursos de primaria o primeros de secun­ daria ya saben utilizar una agenda, no cuesta tanto. Si se les sometiera a un examen del tipo verdadero/falso sobre el uso de la agenda, probablemente sacarían un 10. Pruébalo. Hazle unas cuantas preguntas a tu hijo: «Hay que anotar todos los deberes. ¿Verdadero o fal­ so? Hay que tachar cada tarea de la lista de deberes una vez que la hayas terminado. ¿Verdadero o falso?». Lo ves. Ya sabe lo que tiene que hacer, pero no es capaz de hacerlo. Eso se debe a que algunas personas tienen difi­ cultades cuando deben llevar a la práctica (ejecutar) sus intenciones.

Así pues, enseñar a niños con problemas de organi­ zación quées lo que deben hacer es, muchas veces, inú­ til, a menos que detrás haya un sistema organizativo para supervisar la ejecución de dichas técnicas. Los pa­ dres y los profesores necesitan saber algo más que sim­ plemente cómo instruir al niño en las técnicas de orga­ nización adecuadas. Se les tiene que enseñar también a supervisar la aplicación de las técnicas y a ayudar cuan­

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14 CóMO ORGANIZAR AL NIÑO DESORGANIZADO

do se los necesita, no a castigar al niño cuando ya ha co­ metido un error. En consecuencia, Cómo organizar al niño desorganizado explica cómo enseñar y cómo su­ pervisar las técnicas de organización.

Asegurarse de que los alumnos se organizan lo sufi­ ciente como para saber quése supone que deben hacer es una forma magnífica de empezar. Sin embargo, tam­ bién tendrán que leer, tomar apuntes y estudiar el ma­ terial. Algunos alumnos adquieren estas capacidades sin ningún esfuerzo; otros, por el contrario, están total­ mente perdidos. Este libro ayudará a los educadores a enseñar técnicas de aprendizaje a los estudiantes que no las hayan absorbido por ósmosis.

Veamos cómo va a ser este juego paso a paso. El ca­ pítulo 1 explica las raíces de los problemas organizati­ vos de los hijos y el papel de los padres a la hora de so­ lucionarlos. El capítulo 2 habla de los diferentes estilos de organización que utilizan los alumnos de distintos tipos. ¡No todos los niños se organizan de la misma manera! Profundizaremos en ello a lo largo del libro. En el capítulo 3, analizaremos el material que hay que comprar y cómo organizar la zona de estudio. El capí­ tulo 4 presenta un plan paso a paso para alcanzar un sistema organizativo. Seguiremos la ruta del papel: lle­ var a casa los deberes que tocan, planificar el trabajo y devolverlo adonde corresponda una vez hecho. El ca­ pítulo 5 explica a los padres cómo enseñar a sus hijos a leer, tomar notas, estudiar y examinarse. El capítulo 6

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INtRODuCCIóN 15 se centra en la organización de la rutina de la mañana y de la noche. En el apéndice, abordaremos algunas de las enfermedades que podrían ser la causa de los proble­ mas organizativos, como el TDAH (trastorno por dé­ ficit de atención con hiperactividad) o las dificultades de aprendizaje, y sugeriremos unas cuantas lecturas para profundizar en ese tema.

Algunas de las técnicas que presentamos ocasiona­ rán cambios muy rápidos e incluso sugerencias senci­ llas que pueden dar resultados positivos. Una de las claves, por ejemplo, es conseguir que el material de estudio sea significativo enseñando al alumno a pre­ guntarse constantemente sobre lo que está leyendo, escribiendo o estudiando. Esta técnica fundamental de hacerse preguntas deriva casi siempre en una mayor y más profunda comprensión de la materia que se estu­ dia. No obstante, no todos los cerebros están progra­ mados de antemano para ser hábiles con la organiza­ ción y el estudio. No se puede solucionar todo en un día, pero sí podemos esperar un avance continuo por un terreno accidentado que conduzca, en última instan­ cia, hacia un futuro conéxito. Ahí terminará la pelea.

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Capítulo 1

¿Cómo se ha vuelto mi hijo

tan desorganizado?

(Y cómo empezar a solucionarlo)

«No culpo a los profesores de Judy por pensar que no le importa para nada el colegio. Si no la quisiera tanto, yo también pensaría que no le importa. Pero séque es una buena niña. Sabe que tiene que trabajar y hacer los de-beres, pero se sabotea a sí misma una y otra vez. Vuelve a casa e, invariablemente, se ha olvidado alguna de las tareas... y ni siquiera se ha dado cuenta. Después, nos pasamos horas luchando para terminar los deberes. (Se-ría mucho más rápido si me limitara a hacerlos por ella. Francamente, hice un buen trabajo con el mural y saca-mos un 10.) Por fin los terminasaca-mos y ¡ella no los en-cuentra cuando el profesor se los pide al día siguiente! Él piensa que es una vaga, pero yo séque si fuera así ni siquiera habría intentado hacerlos. Al fin y al cabo, una vez que los ha hecho no le costaría nada entregarlos para obtener la nota. ¿Cómo puede ser tan lista a la hora de pensar ideas para su redacción y, bueno..., tan tonta cuando se trata de entregarla? No lo entiendo.

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18 CóMO ORGANIZAR AL NIÑO DESORGANIZADO

Por suerte, se me ocurrió una gran idea: ahora usa-mos una carpeta distinta para poner todas las tareas que tiene que entregar. Cuando uno de los profesores le pide los deberes, tan sólo tiene un lugar en que buscar, en esa carpeta. Y yo séque están dentro porque lo compruebo la noche anterior. Solución fácil. Problema resuelto. ¡A por otro!»

¿Cómo puede ser mi hijo tan desordenado?

Algunos niños son organizados por naturaleza. Han tenido suerte. Pero, si estás leyendo este libro, será por­ que el tuyo no es de ésos. ¿Quéha pasado? ¿De quién es la culpa?

En realidad, no buscamos culpables. Queremos so­ lucionar el problema y comprender las causas de la desor­ ganización nos ayudará. Sin embargo, si queremos cul­ par a alguien, ese peso debe recaer sobre los lóbulos frontales del niño, no sobre los padres o los profesores. La culpa no es de la falta de voluntad del niño. El pro­ blema está en su cerebro. Entender que nadie tiene la culpa nos permite cortar de raíz con el contraprodu­ cente juego de la culpabilidad y dejar de sentirnos víc­ timas de un «niño perezoso»o de unos «profesores que no se ocupan de él». Así, podremos centrarnos en tra­ bajar juntos para enseñar y perfeccionar el cerebro del niño que, hasta que se convierta en un joven adulto, es­

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¿CóMO SE hA vuELtO MI hIjO tAN DESORGANIZADO? 19 tará aún en fase de formación. El desarrollo lento del cerebro estaba bien en el pasado, cuando todo era más fácil, pero hoy en día la sociedad espera que nuestros hijos tengan una capacidad de planificación mucho ma­ yor y que la desarrollen mucho antes.

Dedicaremos los próximos párrafos a explicar por quéel cerebro de tu hijo tiene dificultades con la orga­ nización. Sabemos que las habilidades organizativas pro­ vienen de una zona cerebral que se llama lóbulo frontal, y que está oportunamente situada en la parte frontal de la cabeza, justo detrás de la frente. Vamos, toca esa zona. El lóbulo frontal es el responsable de que las co­ sas se lleven a la práctica.

Según R. A. Barkley en Niños hiperactivos. Cómo comprender y atender sus necesidades especiales. Guía completa del trastorno por déficit de atención con hipe-ractividad (TDAH), las habilidades del lóbulo frontal nos permiten:

Dejar de prestar atención a las cosas triviales, aun-que sean fascinantes(como los clips que hay en­ cima de la mesa). Los científicos llaman «inhibi­ ción»a esta capacidad de filtrar las distracciones.

Prepararnos para lo que va a suceder en el futuro (como los dos trabajos que hay que entregar al fi­ nal de la semana). Esto se llama «previsión».

Recordar lo que ocurrió la última vez que no nos acordamos de lo que pasaría después (por ejemplo,

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cuando no hicimos los trabajos con tiempo e in­ tentamos redactarlos la noche antes de la entrega). Esta capacidad se llama «visión retrospectiva».

Hacer un plan de futuro paso a paso(por citar un caso: «Leeré el libro que necesito para el trabajo esta semana, y redactaréel ensayo la semana que viene»). Esto se llama «planificación».

Prever cuánto tiempo nos va a llevar cada una de las fases del plan, es decir, tener «conciencia del tiempo». Muchos niños creen que de verdad son capaces de redactar un trabajo de diez páginas (y ducharse) en una noche, aunque no haya funcio­ nado en otras muchas ocasiones. No se trata tan sólo de dejar las cosas para el último momento, sino de falta de conciencia del tiempo, que es una capacidad cerebral.

Hablarnos a nosotros mismos mientras hacemos el planes una capacidad que se llama «hablar con uno mismo»y que es necesaria para resolver pro­ blemas de forma efectiva.

Contemplar los pros y los contras de nuestro plan, es decir, utilizar la «memoria de trabajo».

Alterar el plan con flexibilidadsi cambian las cir­ cunstancias (y lo harán).

Empezar, seguir adelante y cumplir el plan (no solamente tener intención de hacerlo). Esto se lla­ ma «ejecución».

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¿CóMO SE hA vuELtO MI hIjO tAN DESORGANIZADO? 21 Se espera que el niño sea capaz de realizar todas es­ tas «funciones ejecutivas»hacia el final de la enseñanza secundaria, mucho antes de que el lóbulo frontal esté

plenamente desarrollado. Si los alumnos no son capa­ ces de realizar estas funciones por sí solos, pensamos que la frustración de los suspensos le enseñará de for­ ma mágica a desempeñarlas.

Junto con estos factores biológicos, la sociedad les exige mucho a nuestros hijos hoy en día, y noúnicamen­ te en el ámbito académico. Hay clubes, deportes, dan­ za, teatro, reuniones, voluntariado, Facebook, correo electrónico, chats, videojuegos, televisión, actividades familiares, salidas a cenar, las compras y la higiene per­ sonal. Tienen que haber hecho todo eso a tiempo para que les queden unas cuantas horas para dormir y pue­ dan volver a empezar a la mañana siguiente. Y ni si­ quiera han llegado al bachillerato.

El niño no tiene la culpa de que su cerebro aún no se haya desarrollado por completo. Él no quiere ser desor-ganizado o sacar malas notas, de la misma forma que no lo deseas tú. Los suspensos frustrantes no le enseñarán de forma mágica las habilidades que necesita.

En resumen, el cerebro de muchos niños no ha ma­ durado aún lo suficiente para cumplir con las exigen­ cias cada vez mayores de nuestra sociedad. No es culpa del niño. Aél, como a ti, no le gustan las malas notas.

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22 CóMO ORGANIZAR AL NIÑO DESORGANIZADO

¿Qué provocó el problema?

Vagancia.

Hemos consultado el índice de todos los libros sobre desarrollo infantil, comportamiento infantil y neurolo­ gía pediátrica que estaban a nuestro alcance. La «vagan­ cia»no aparece. Miramos en la D de «desmotivación»y tampoco hallamos nada. La vagancia y la falta de moti­ vación no son diagnósticos, no son el problema origi­ nal. Dudo que ningún niño con un cerebro que funcio­ ne de forma normal y un entorno que lo apoye se diga a sí mismo: «Podría hacer las cosas bien, sacar buenas no­ tas y que me apreciaran por ello, pero también puedo hacerlo mal y que me riñan. Bien, voy a escoger esta se­ gunda opción y así me castigarán. Será divertido».

Es cierto que, tras años de problemas en el colegio y con los deberes, algunos niños aprenden a ni siquiera intentarlo. Al fin y al cabo, ya saben que no están bien preparados para el trabajo escolar, o sea, que ¿para qué

preocuparse este año? Pero no eran vagos cuando em­ pezaron (recuerda sus años en la guardería), y tampoco lo son ahora... tan sólo se sienten derrotados. Tenemos que enseñarles técnicas que les permitirán avanzar. Eso es lo que este libro pretende.

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¿CóMO SE hA vuELtO MI hIjO tAN DESORGANIZADO? 23

¿Por qué no saben leer, tomar apuntes o estudiar?

¿Por quéhay tantos niños incapaces de dominar las téc­ nicas académicas de forma natural? Bueno, ¿por quéten­ drían que poder hacerlo? Esas habilidades no están pro­ gramadas en el cerebro de los niños. La evolución no los preparó para tales tareas. Nuestros cerebros están pro­ gramados para comer, dormir, encontrar pareja y hablar, pero no cuentan con una sección programada para técni­ cas académicas como por ejemplo subrayar los concep­ tos importantes mientras leemos. A pesar de que parece que muchos niños aprenden dichas técnicas por medio de la simple observación o por ósmosis, muchos otros no pueden y, a menudo, no las asimilan bien en el cole­ gio. Este libro ayudará a los padres a enseñar de manera explícita esas técnicas a sus hijos. Incluso los niños que han sido capaces de dominar las técnicas básicas aprove­ charán este texto para perfeccionarlas.

El papel de los padres

Tres preguntas rápidas:

1. ¿Quién ha comprado este libro, tú o tu hijo? 2. ¿Quién es el que reconoce de manera consciente

que existe un problema?

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24 CóMO ORGANIZAR AL NIÑO DESORGANIZADO

La respuesta a las tres preguntas, no hace falta de­ cirlo, es: vosotros, los padres.

Sí, vosotros. Pero no os asustéis. Ya habéis dado un gran paso al reconocer que vuestro hijo necesita ayuda. Os habéis dado cuenta de que las regañinas no funcio­ nan y habéis tomado la decisión de comprar un libro para buscar soluciones alternativas al castigo. Ya habéis avanzado mucho,¡felicidades! Ahora hablemos del pa­ pel que desempeñáis a la hora de sacar el tema de la or­ ganización y en la supervisión de vuestro hijo hasta que

éste integre las técnicas necesarias.

Ya habéis dado un paso de gigante. De verdad. Recono-céis que vuestro hijo necesita ayuda y estáis preparados para buscar otras soluciones que no sean simplemente reñirlo.

Hablar del tema con el niño

Creemos que tu hijo ya nota que algo no va bien. Sabe que sus notas no son buenas y que todos los días se pe­ lea con sus padres por culpa de los deberes y de tareas que no se terminan. También ha empezado a quejarse porque no tiene suficiente tiempo libre. Un niño nos dijo: «¡Estoy harto de no encontrar las cosas cuando las necesito y de encontrarlas cuando no me sirven para nada!». Así que es probable que el tema no resulte muy

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¿CóMO SE hA vuELtO MI hIjO tAN DESORGANIZADO? 25 sorprendente para el niño y, de hecho, una conversa­ ción tranquila sobre el asunto podría incluso ser un ali­ vio paraél: se sentirá mejor que si recibe una nueva re­ gañina. Las claves para afrontar conéxito el tema de la organización son mantenerse tranquilo, escuchar al niño y ser positivo.

Mantenerse tranquilo

Aborda el tema cuando todos estéis tranquilos y no tengáis otros asuntos urgentes en la cabeza. No lo sa­ ques cuando tú o tu hijo tengáis los nervios a flor de piel o, aún peor, estéis en medio de una bronca. No; ne­ cesitas que todas las capacidades de resolución de pro­ blemas de tu hijo (y las tuyas propias) estén a tu dispo­ sición en ese momento. Como dice R. W. Greene en The Explosive Child, los lóbulos frontales inflamados no pueden pensar con claridad. No hay ninguna pro­ babilidad de que tu hijo, en medio de un enfado, se cal­ me de repente y diga con educación: «Mamá, lo pensa­ ré, me gusta tu idea sobre cómo mejorar mi vida». De la misma manera, un niño que en ese instante estécen­ trado en otro asunto apremiante, como ir a comprarse unas zapatillas de deporte nuevas, no será capaz de ol­ vidar ese problema para ocuparse de otro. Lo más acer­ tado para encontrar ese momento de calma es fijar una cita con tu hijo a una hora que a los dos os vaya bien.

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26 CóMO ORGANIZAR AL NIÑO DESORGANIZADO

Un consejo rápido: si tu hijo está viendo algo en una pantalla, no es un buen momento para iniciar una con­ versación tranquila y significativa.

Habla solamente cuando haya tranquilidad. ¿Qué pro-babilidades hay de que tu hijo se calme y diga: «Mamá, lo pensaré, me gusta tu idea sobre cómo mejorar mi vida»? Normalmente, encontrar ese momento de cal-ma requerirá fijar una cita con tu hijo.

En el momento acordado para hablar, plantea el tema de forma empática y no acusatoria. No se trata de soltar reprimendas o imponer castigos. «Johnny, me he dado cuenta de que tenemos muchos problemas con tus deberes del colegio. No me gusta que discutamos y creo que a ti tampoco. ¿Podemos hablar de cómo hacer las cosas mejor? Quiero escucharte y saber qué es lo que, según tú, no va bien. ¿Cómo podemos solucionar­ lo? Quizá no sepas qué es lo que va bien y lo que va mal. No importa, lo averiguaremos juntos.»

Un niño enfadado o escéptico quizá se resista al principio a recibir tu ayuda. En parte, puede que se deba al miedo de que llames a su profesor y de queéste vuelque más atención en él. Ten en cuenta que si su profesor aún no se ha puesto en contacto contigo es porque tu hijo ha logrado burlar el radar, justo lo que pretendía. Marcad algunos límites en los que ambos es­ téis de acuerdo, como, por ejemplo, darle la oportuni­

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¿CóMO SE hA vuELtO MI hIjO tAN DESORGANIZADO? 27 dad de actuar independiente y asertivamente para pedir ayuda extra a su profesor. Si no lo hace, tendrás que ha­ blar tú con el docente, pero tienes que darle al niño la oportunidad de que lo hagaél primero.

Recuérdale a tu hijo las ventajas de ser organizado:

Los deberes se hacen más rápido.

Más tiempo libre para actividades como el depor­ te o los videojuegos.

Menos enfados en casa.

Menos castigos.

Menos frustración.

Mejores notas.

Y, de nuevo, más tiempo libre y menos enfados. ¡Escucha de verdad a tu hijo!

«Te lo digo siempre, mamá, estudiar con fichas no me gusta aunque a ti te funcionara cuando eras estudiante.»

Nos cuesta creer que las estrategias que nos resul­ taron tanútiles a nosotros no les funcionen a otras per­ sonas. Los niños nos dicen muchas veces: «Quizás esto te sea útil a ti, mamá. Es lógico, pero a mí no me va bien».

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28 CóMO ORGANIZAR AL NIÑO DESORGANIZADO

Así pues, ¿cómo descubrimos quées lo que funcio­ na? Empieza por escuchar a tu hijo y así sabrás, entre otras cosas, quées lo que no va bien. Escucha. Escucha. Escucha. Normalmente, no lo hacemos, lo cortamos para descartar sus ideas. Al fin y al cabo, somos sus pa­ dres y sabemos quées lo mejor, ¿verdad? (Test rápido de comprobación de la realidad: piensa en todas las ve­ ces que tu hijo te ha comentado que una determinada técnica no le funcionaba. ¿Te acuerdas de algún detalle de los que te dio? ¿Lo escuchaste de verdad? No te sien­ tas mal si no fue así.)

Esta vez, como estás leyendo este libro, vas a escu­ charlo y a tener en cuenta lo que te diga.

Sé positivo

¿Te gustaría que tu jefe te criticara constantemente? ¿Te sentirías motivado y con energía para dar lo mejor de ti mismo? Cuando se abriera la puerta y entrara en tu despacho, ¿te sentirías contento? ¿Te haría ilusión ir a cenar con ese jefe tan crítico? ¿Te gustaría hablar del tema de la organización conél?

Si quieres que tu hijo esté motivado y preservar tu rela-ción con él, tienes que ser positivo. Los castigos no sir-ven para enseñar habilidades.

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¿CóMO SE hA vuELtO MI hIjO tAN DESORGANIZADO? 29 Así pues, sépositivo. Busca algo que elogiar y usa el sentido del humor para darle la vuelta a las situaciones deterioradas. Si hay que castigarlo, hazlo sin maldad. Dado que los castigos no enseñan habilidades, procura que sean cortos y significativos. Después, piensa en una forma de arreglar el problema de manera duradera para que no vuelva a suceder. (Ésa es la razón por la que es­ tás leyendo este libro.)

Recuerda siempre que detrás de toda esa desorganiza-ción hay un niño de carne y hueso, tu hijo.

Recuerda que esto no es la guerra. Ni el niño ni los padres son el enemigo. Son compañeros de equipo su­ midos en un mismo problema y la victoria será para la familia que se mantenga unida. Las técnicas de mantener la calma, escuchar a tu hijo y ser positivo son estrategias de actuación aplicables a todas vuestras interacciones.

Alguien tiene que supervisar estas técnicas

El resto de este libro os ayudará a ti y a tu hijo a deter­ minar su estilo organizativo y a aplicar ese conocimien­ to a un sistema de organización y de técnicas de estudio factible. Sin embargo, por lo general no se pueden en­ señar las técnicas una sola vez y se acabó. Si fuera así, no seguiríais teniendo problemas. ¿Por quéno se solu­

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30 CóMO ORGANIZAR AL NIÑO DESORGANIZADO

cionaron las dificultades cuando se enseñaron las técni­ cas por primera vez? Pues porque los lóbulos frontales de muchos niños no pueden poner en práctica el plan previsto. Saben quées lo que tienen que hacer, pero no son capaces de hacerlo. Por eso, alguien (una pista: ¿quién está leyendo este libro?) tendrá que prestarle su lóbulo frontal (los centros del «hazlo») al niño. No te preocu­ pes, no duele. Pero es probable que tengas que hacerlo durante bastante tiempo. Es de esperar que el lóbulo frontal de tu hijo aprenda las técnicas antes de que se case. Así lo esperamos y, si no, su secretaria, su esposa o su novia (ojalá que no tengan que ser todas a la vez) tomarán el relevo.

Muchos niños saben qué hay que hacer, pero no son ca-paces de hacerlo. Aquí es donde tu supervisión entra en acción.

¿Cómo aprenderá si siempre lo estamos

ayudando?

En una reunión de padres, un profesor de primer curso de secundaria comentó: «Éste es un buen año para que vuestros hijos suspendan». Los asistentes se mostraron sorprendidos porque ninguno consideraba que algún año fuera bueno para suspender. Sin embargo, creo po­ der entender lo que aquel excelente profesor quería de­

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¿CóMO SE hA vuELtO MI hIjO tAN DESORGANIZADO? 31 cir. Su tesis era que si se dejaba solo a un niño para que nadara o se hundiera, seguramente se hundiría la prime­ ra vez, pero se prometería a sí mismo que eso no iba a volver a ocurrirle nunca más. Los primeros cursos de se­ cundaria son un buen momento para que se déesa situa­ ción, ya que las notas de esos cursos apenas cuentan para la entrada en la universidad. De hecho, muchos niños aprenden a organizarse ante la alternativa de hundirse o nadar, excepto aquellos cuyos cerebros se hundirán sin lugar a dudas si no llevan un chaleco salvavidas.

Dejar que un niño con problemas «se hunda» porque no puede terminar una tarea es tan justo y tan útil como permitir que un niño con dislexia «se hunda» porque lee mal.

Nuestra idea es que los padres tienen que ser la red de seguridad del niño. Deben controlar su progreso muy de cerca, pero no en primer plano. No afectará para nada a la curva de aprendizaje del niño que sus pa­ dres comprueben, por poner un caso, que ha guardado los deberes en la carpeta adecuada. Y si alguna vez se olvida de hacer los ejercicios que tocaban, vosotros, por suerte, estaréis allí como red de seguridad para que el aterrizaje no sea tan duro por culpa de sus escasas ha­ bilidades de ejecución. No es justo que un niño sus­ penda las matemáticas, por ejemplo, tan sólo porque sea desorganizado.

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32 CóMO ORGANIZAR AL NIÑO DESORGANIZADO

Sed la red de seguridad de vuestro hijo. Controlad su progreso, pero desde un segundo plano. La mayoría de las veces, no hará falta que actuéis, pero vigilarlo de cer-ca no supone ningún problema.

Las redes de seguridad se utilizan en las olimpiadas. Un observador vigila los movimientos peligrosos de los atletas y nadie lo acusa de interferir en el deportista ni de impedir que éste se tome muy en serio lo que hace. La mayoría de las veces, no se necesita al observa­ dor, pero cuando se requiere su intervención, allí está. Sed la red de seguridad de vuestro hijo. Permitir que fracase estruendosamente no va a enseñarle las habili­ dades que necesita.

Dale tiempo

Por desgracia, no hay un calendario fijo que los padres puedan seguir para ayudar a que su hijo se organice. En nuestras consultas hemos visto que si un niño sufre an­ siedad, ese estado acelera de algún modo el proceso de organización. Por el contrario, si el niño no está ansio­ so por su desorganización, el proceso puede ser algo más largo. En ambos casos, el proceso lleva tiempo. Irá, quizá, más rápido si se logra convertirlo en algo diver­ tido y que entusiasme al niño. Recuerda: si te sientes

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¿CóMO SE hA vuELtO MI hIjO tAN DESORGANIZADO? 33 frustrado por la falta de estrategias organizativas de tu hijo, imagínate cómo debe de sentirseél.

Si todo lo demás fracasa, piensa en contratar

a un profesor particular

Si la relación con tu hijo se está deteriorando porque lo quieres tanto que intentas ayudarlo incluso aunque él no lo tolere, tal vez haya llegado el momento de con­ tratar a un profesor particular para que túpuedas recu­ perar tu papel de padre o madre.

Un profesor particular no solamente enseña técni­ cas, sino que revisa con frecuencia todo lo que ya ha tratado con el niño para asegurarse de que lo está lle­ vando a la práctica. Los mejores intentan establecer una relación de confianza mutua con sus alumnos, pero también comprueban que el niño está haciendo de ver­ dad lo que dice que hace. Tu médico o el psicólogo del colegio pueden ayudarte a encontrar uno.

Hacia delante

En el próximo capítulo, muy breve, descubriremos cómo determinar cuál es el estilo de organización de tu hijo. Después, nos pondremos a trabajar con esa infor­ mación.

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Cómo organizar al niño desorganizado

Martin L. Kutscher y Marcella Moran

No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea éste electrónico, mecánico, por fotocopia, por grabación u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito del editor. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes

del Código Penal)

Título original: Organizing the Disorganized Child

Publicado originalmente en inglés por HarperStudio, an imprint of HarperCollins Publishers

Publicado por acuerdo con HarperStudio, an imprint of HarperCollins Publishers © Martin L. Kutscher y Marcella Moran, 2009

© de la traducción, Lourdes Bassols Pascual, 2011 © Espasa Libros, S. L. U., 2011

Oniro es un sello editorial de Espasa Libros, S. L. U. Avda. Diagonal, 662-664, 08034 Barcelona (España)

www.planetadelibros.com

Primera edición en libro electrónico (PDF): septiembre de 2011 ISBN: 978-84-9754-564-8 (PDF)

Conversión a libro electrónico: Newcomlab, S. L. L. www.newcomlab.com

Referencias

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