La pequeña población de Castrovido se sitúa en las inmediaciones de Salas de los Infantes, a unos 2 km al norte de esta villa sobre la carretera de Nájera –la antigua vía romana de Clunia a Canales–, y se instala al pie de un altozano que domina la ribera izquierda del Arlanza, lugar óptimo para el establecimiento de una torre defensiva como la que se alza en su cima, entor-no a la cual aún se ve una antigua necrópolis.
El lugar, cuya propia etimología remite al inicial carácter defensivo, pertenecía al antiguo alfoz de Lara, aunque aparece citado como una de las villas que supuestamente se beneficiaban del espurio Fuero de Salas, datado en 974 aunque su burdamente falsificado texto se conoce por una confirmación de Pedro I en 1351. Zabalza no niega, sin embargo, que pese a ser su intención la de asegurar “los derechos del señor de Salas sobre las villas y territorios del alfoz […] la base de esta falsificación la constituya un documento perdido”. Serrano dice del texto que “la redacción de estos fueros no puede ser anterior al siglo XII”.
La primera referencia documental la encontramos en el Cartulario de San Millán de la Cogolla, monasterio al que doña Juliana Fortúniz donó, el 28 de febrero de 1094, numerosas propiedades, entre ellas in Castrauid do totam hereditatem et domos quantum a me pertinet ad integritatem. Ya en el siglo XIIel lugar debió pasar a dominio del monasterio de San Pedro de Arlanza –en
cuyo scriptoriumsospecha Zabalza se realizó el falso Fuero de Salas–, y en cualquier caso goza-ban los benedictinos de ciertas heredades, donadas en julio de 1156 por Sancho Ruiz: omnes hereditates meas atque diuisas quas in territorio de Lara possideo, scilicet, in Ribella de Fonte et in Palaciolos, et in Villa-Momel et in Salas, en Castravido et in Fornellos…
El Libro Becerro de las Behetríaslo incluye dentro de la merindad de Santo Domingo de Silos y dice de “Castro Vido” que es lugar “de donna Sancha, muher de Diego Lopez de Haro, e de Iohan Diaz de Rotaful (sic)”. Señala Cadiñanos que “Castro Vidio, con su Casa” entró a formar parte del mayorazgo creado en 1380 para Juan de Velasco, por lo que la maltrecha torre que hoy vemos, parte de un recinto fortificado de mayor porte, debió ser erigida por los Velasco bien en el último cuarto del siglo XIV, bien por Pedro Fernández de Velasco en la primera
mitad de la siguiente centuria.
CASTROVIDO
Castrovido; la ermita del Carmen y al fondo los restos de la torre
E
L ÚNICO VESTIGIO ROMÁNICO conservado en laigle-sia parroquial de Castrovido es un magnífico y exó-tico ejemplar de pila bautismal, de copa casi cua-drada de 81 ×84 cm de lado por 76 cm de altura, labrada a hacha en un bloque de rojiza caliza, con un listel en la embocadura y sus frentes decorados con sucesión de arcos de herradura entrecruzados de acusado relieve, motivo que nos trae al recuerdo el enigmático claustro soriano de San Juan de Duero. Se encuentra frente a la portada de la iglesia y quizá proceda de la actual ermita de Nuestra Señora del Carmen, ubicada en la zona alta del caserío.
Su talla a hacha y decoración nos hablan de una pieza plenamente románica, descartando su calificación como mozárabe. La forma cuadrada, pese a ser minoritaria, no es infrecuente en las pilas bautismales del siglo XII (Ólvega,
Santillán, Rosales, etc.) y la decoración de arcos entrecru-zados es recurrente en los ejemplares sorianos.
El rebaje que presenta en su zona inferior, con arquitos que la dejan así asentada en cuatro apoyos parece fruto de una intervención posterior.
Iglesia de San Martín Obispo
Pila bautismal
Ermita de Nuestra Señora del Carmen
L
A ERMITA DENUESTRASEÑORA DELCARMEN,antigua-mente dedicada a los Santos Justo y Pastor, se sitúa en las faldas del monte que domina la localidad por el septentrión, en cuya cima se alzan las ruinas de la torre fuerte que controlaba la ruta entre Salas de los Infantes, la
Sierra de la Demanda y Nájera. El edificio, recientemente restaurado, consta de nave única, capilla cuadrada y sacristía adosada al sur de ésta, epigráficamente datada en 1888. Se levanta en sillería, siendo notorio en las marcas de labra a hacha la reutilización de piezas procedentes de un edificio
Planta
Alzado este Sección transversal
anterior, junto a otros sillares tallados a trinchante y otros modernos con listelillo, fruto de las sucesivas intervenciones. Los únicos vestigios del edificio románico los hallamos en el exterior de la cabecera; en el testero se reutilizaron –torpemente concertados– fragmentos de una imposta escalonada, mientras que en el muro meridional de la capi-lla vemos dos modillones de tres rollos engaticapi-llados en una cornisa abocelada. En el esquinal norte de la cabecera
vemos un sillar labrado a bisel con motivos geométricos excavados en dos de sus caras. Aunque son visibles ciertos indicios de antigüedad, todo está tan rehecho que carece de fundamento considerar el ábside como románico, y menos aún ver aquí “trazas que delatan formas tardoanti-guas”, como fantasea Palomero.
En el entorno de la ermita se observan los vestigios de una necrópolis de tumbas excavadas en la roca.
Texto y fotos: JMRM - Planos: CER
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