Informe Final de Tesis
Maestría en Educación
Universidad de los Andes. Centro de Investigación y Formación en Educación
CIFE
Las Visitas de Acompañamiento Pedagógico: Una Propuesta de Formación
Continua Docente
Presentado por:
Karen Johanna Prieto Pérez
Código: 201211093
Dirigido por:
Irma Alicia Flores
Bogotá
Agradezco a mi familia por su apoyo
incondicional.
A las maestras y amigas que me han
inspirado toda la vida.
A María y Yolanda, que hicieron posible este
ejercicio de investigación.
A las directivas docentes del colegio distrital
Hunza, mis compañeros docentes
y mis estudiantes por su apoyo y
colaboración en mi proceso de
formación.
Al CIFE y la Universidad de los Andes, por
dignificar a diario la labor de los
docentes.
Y a Dios por qué hace posible lo imposible,
visible lo invisible
Y perfecto lo imperfecto.
1
C
ONTENIDOResumen ... 5
Contexto y Justificación ... 7
Objetivos ... 12
Objetivo General ... 12
Objetivos Específicos ... 12
Marco Teórico ... 14
Perspectivas sobre la formación docente y su “saber” profesional ... 16
¿Cómo desarrollar prácticas reflexivas que contribuyan al desarrollo de un proceso de
aprendizaje continuo docente? ... 22
Factores que influyen en el aprendizaje y en el desarrollo profesional docente ... 28
Marco Metodológico ... 31
Diseño del estudio ... 31
Características de la intervención realizada ... 35
Participantes ... 38
Plan de Análisis ... 44
Resultados y Proceso Interpretativo ... 56
Fase diagnóstica: Percepciones e Ideas de los maestros con respecto a los procesos de formación
y acompañamiento de los programas “procesos básicos” y “aceleración del aprendizaje” ... 56
Plan de Acción ... 69
Intervención: De Visitas de Acompañamiento Técnico Pedagógico a Visitas de Acompañamiento
Pedagógico ... 69
¿Cuáles fueron las características de las reflexiones que hicieron los docentes, acerca de su
ejercicio pedagógico, durante la intervención? ... 79
Reflexión, Interpretación, e Integración de Resultados y Re- planificación ... 86
Discusión y Conclusiones ... 112
Referencias ... 120
Anexos... 124
Tabla de Ilustraciones y de categorías
Ilustración 1 Fases de Implementación Investigación Acción ... 33
Ilustración 3 Diálogo Reflexivo Hacer Parte de la Historia ... 36
Ilustración 4 Secuencia de Visitas ... 37
Ilustración 5 Diario de Campo ... 43
Ilustración 6 Árbol de Causas y Efectos ... 58
Ilustración 7Factores que inciden en el aprendizaje y la reflexión ... 94
Ilustración 8 Culturas de Aprendizaje ... 105
Tabla 1 Categorías Generales sobre el proceso de Formación y Acompañamiento ... 48
Tabla 2 Características de las reflexiones docentes ... 50
Tabla 3Factores que inciden en la reflexión y en el aprendizaje docente ... 51
2
R
ESUMENA partir de un ejercicio de Investigación Acción, realicé una intervención a las
Visitas Técnico Pedagógicas implementadas en los programas Procesos Básicos y
Aceleración del Aprendizaje, creados para la atención a población escolar en extraedad
del distrito capital. La pregunta central que oriento esta investigación fue, ¿Cuáles son
las características que deben tener tanto las Visitas de Acompañamiento Pedagógico,
como los asesores que las realizan, para generar prácticas pedagógicas reflexivas que
promuevan dinámicas de formación continua docente?; pregunta de la cual se derivaron
cinco interrogantes o preguntas secundarias, las cuales fueron:¿Cuáles son, las
características metodológicas que deberían tener las Visitas de Acompañamiento
Pedagógico, para generar procesos reflexivos en los docentes de los programas
intervenidos?, ¿Cuáles son las competencias profesionales que deben tener los asesores
para realizar procesos de acompañamiento pedagógico?, ¿Cuáles son las características
de las reflexiones que hacen los docentes, acerca de su ejercicio pedagógico, durante la
intervención?, ¿Cuáles son los factores que influyen en la disposición de las docentes
frente al aprendizaje y el desarrollo de prácticas reflexivas durante las visitas?, y por
último ¿Cómo influyen las culturas de aprendizaje de los establecimientos educativos,
en los que se realizó la intervención, en la disposición para el aprendizaje y la
generación de reflexiones en las docentes de los programas en cuestión?.
Para desarrollar esta investigación, conté con la colaboración de dos docentes de los
programas objeto de la intervención, a quienes les realice tres entrevistas
semiestructuradas, dos entrevistas a profundidad y cuatro visitas de acompañamiento
pedagógico.
El marco teórico que sustenta la presente Investigación Acción, desarrolla un análisis
alrededor de la formación y el saber docente, la reflexión como punto central en la
formación continua docente, y los contextos y factores que pueden influir en las
disposiciones de los docentes con respecto al aprendizaje. Se espera que los resultados
puedan contribuir con el desarrollo de procesos de formación continua orientados hacia
el desarrollo de prácticas reflexivas docentes, así como estudios enmarcados en el
desarrollo profesional de los maestros.
3
C
ONTEXTO YJ
USTIFICACIÓNEn el siguiente apartado expondré al lector el contexto de la propuesta de
investigación y su justificación. Para ello, en primer lugar presentaré el marco general
de los programas educativos Procesos Básicos y Aceleración del Aprendizaje, objetos
del proceso de intervención. En segundo lugar, explicaré el esquema de implementación
y formación de estos programas, a partir del cual, a manera de conclusión plantearé el
problema de investigación, cuyo eje central se enmarca la formación continua docente.
Los programas educativos Procesos Básicos y Aceleración del Aprendizaje, son dos
de las tres estrategias educativas que hacen parte de la iniciativa distrital Volver a la
Escuela
1, correspondiente a la política pública de inclusión e integración a poblaciones
vulnerables de la Secretaria de Educación de Bogotá, que tiene como objeto, restituir el
derecho a la educación a niños y jóvenes que se encuentran en situación de
vulnerabilidad debido a su extraedad.
Así pues, Procesos Básicos y Aceleración del Aprendizaje están constituidos bajo un
enfoque pedagógico que facilita la nivelación académica, a partir delo cual niños y
1
El programa “Volver a la Escuela” cuenta en total con tres programas de nivelación académica con los que busca integrar a los estudiantes en igualdad de condiciones al aula regula y darles la posibilidad efectiva de promoción dentro del sistema escolar:
El Programa Procesos Básicos, dirigido a niños, niñas y jóvenes entre 9 y 14 años que necesitan desarrollar procesos básicos de lectura, escritura y matemáticas.
Aceleración del Aprendizaje, primaria, en el que participan los niños, niñas y jóvenes entre los 9 y 16 años que se encuentran en extraedad y no han podido culminar su básica primaria.
Aceleración Secundaria, que atiende estudiantes entre 14 y 17 años, que se encuentran en extraedad escolar, en los ciclos 3 y 4 que corresponden a los grados de básica, 6º, 7º, 8º, y 9º.
jóvenes, dependiendo su edad, nivel de escolarización y necesidad de aprendizaje
particular, son designados a alguno de estos programas, para que durante un año lectivo
logren desarrollar las competencias académicas y afectivas necesarias para pertenecer al
aula regular
2en igualdad de condiciones que los demás estudiantes, con el ánimo de
que puedan concluir exitosamente sus estudios básicos y medios establecidos por el
sistema educativo colombiano.
Teniendo en cuenta este contexto, el programa de Aceleración del Aprendizaje es
implementado en Bogotá desde el año 2000, a partir de un piloto realizado en aulas de
tipo urbano marginal. Este programa tiene como propósito que niños y jóvenes que se
encuentran en extraedad y no han culminado la primaria, puedan nivelar este proceso en
un año lectivo.
Por otra parte, el programa educativo Procesos Básicos nace en el 2003 como una
metodología de educación flexible que atiende a población vulnerable en extraedad que
aún no sabe leer y escribir. Es decir, niños y jóvenes cuyas edades sobrepasan el límite
de edad establecida para pertenecer al aula regular, y que por diferentes circunstancias
aún no han formalizado el conocimiento de la escritura y la lectura.
Ambos programas educativos se desarrollan bajo un enfoque pedagógico basado en
trabajo por proyectos, y se implementan a través de rutinas de clase establecidas en
momentos y secuencias didácticas rigurosamente diseñadas y fijadas por el modelo, las
cuales orientan las acciones que los docentes deben realizar a diario y que además se
encuentran demarcadas por el desarrollo del material educativo, compuesto de módulos
de trabajo altamente prescriptivos que dirigen el desarrollo de la clase a diario.
2
Tanto Procesos Básicos como Aceleración del aprendizaje, funcionan intramuros, es decir dentro de las instituciones escolares. No obstante debido a que tienen características particulares tanto en su implementación operativa como en los criterios de promoción y gradualidad, no son considerados como aulas regulares.
A partir de ello, una de las estrategias que se ha utilizado para garantizar que este
tipo de programas se implementen de acuerdo con su marco curricular y didáctico, ha
sido el énfasis en la formación, acompañamiento y seguimiento a los docentes de estos
programas. Estos procesos se han realizado a través de diferentes estrategias; entre ellas
las Visitas de Acompañamiento Técnico Pedagógico
.
Este tipo de visitas, son definidas como una estrategia de seguimiento y
acompañamiento pedagógico
in- situ
a los procesos de enseñanza- aprendizaje
adelantados por maestros y estudiantes del programa, y son realizadas dos o tres veces
al año por asesores pedagógicos, que durante una jornada regular de clase observan y
toman nota sobre aspectos dispuestos en el currículo oficial tales como: el desarrollo de
los momentos de la rutina, la dinamización de las actividades del módulo, el desarrollo
y familiarización de los estudiantes con los productos dispuestos para cada uno de los
proyectos, la ambientación del salón de clase, el uso de material didáctico (módulos y
biblioteca de aula), el clima de aula, el desarrollo de los procesos de planeación, entre
otros. A partir de ello, los asesores hacen un proceso de retroalimentación sobre las
fortalezas y debilidades identificadas de la práctica pedagógica, en relación con la
implementación del currículo oficial, que luego es socializada con los docentes con el
propósito de apoyar la implementación y la práctica de aula, a través de sugerencias en
relación con el desarrollo del currículo y los procesos de enseñanza.
No obstante, como asesora pedagógica de estos dos programas durante cuatro años
(2009- 2012), me pude dar cuenta que a pesar de que esta estrategia era regularmente
utilizada en la implementación de este tipo de programas, y que los docentes ya se
encontraban familiarizados con la misma, estas visitas generaban en ellos, tensión y
aprensión debido a que tanto los propósitos como la metodología usada, tenían un
enfoque en el que el énfasis era la implementación del currículo oficial. Ello implicaba,
que la mayor parte de las observaciones que los asesores realizábamos, daban cuenta de
factores como los anteriormente mencionados y no precisamente de la práctica de aula
de los docentes, situación que me permitió suponer que las visitas, más que un
acompañamiento de carácter pedagógico que buscará la transformación o mejoramiento
de las prácticas de aula, tenían como propósito identificar cómo los docentes estaban
implementando el currículo oficial de dichos programas educativos.
Es así como, durante una de mis visitas del 2012, una maestra me manifestó que se
encontraba en desacuerdo con algunas de las observaciones que le había realizado sobre
su práctica de aula, afirmando que este proceso de visitas no representaba para ella ni
para sus compañeras un verdadero acompañamiento que apoyara su formación o la
generación de reflexiones sobre su ejercicio pedagógico, debido a que las visitas eran
un procedimiento parcializado que no daba cuenta de la realidad educativa, así mismo
eran percibidas, en mayor medida, como una acción de seguimiento o verificación
cuyas observaciones parecían ser poco significativas frente a su práctica pedagógica.
En consecuencia, no resultaba claro si los docentes a partir de esta estrategia,
lograban generar reflexiones que los llevara a encontrar aspectos que quisieran
transformar de su ejercicio pedagógico, y con ello establecer una dinámica de reflexión
permanente sobre sus aprendizajes. Dejando entrever con ello, la limitación que el
proceso de Visitas Técnico Pedagógica tenía con respeto a la generación de procesos de
formación docente continua.
Razón por la cual, en esta investigación decidí generar un proceso de transformación
a la metodología de las Visitas Técnico Pedagógicas, con el ánimo de identificar, sí a
partir de estos cambios, las docentes desarrollaban reflexiones que les permitiesen
transformar su ejercicio pedagógico. Y con ello obtener algunas claves para posteriores
diseños de procesos de formación continua docente, entendiendo que esta es una
estrategia mediante la cual los docentes pueden, permanentemente, problematizar sus
prácticas pedagógicas generando con ello nuevos aprendizajes de las mismas.
De acuerdo con ello la pregunta central que orientó el desarrollo de mi investigación
fue: ¿Cuáles son las características que deben tener tanto las Visitas de
Acompañamiento Pedagógico, como los asesores que las realizan, para generar
prácticas pedagógicas reflexivas que promuevan dinámicas de formación continua
docente?. De la cual se derivaron cinco preguntas que permitieron una mayor
comprensión de la problemática identificada y las posibilidades de esta propuesta con
respecto al desarrollo de una estrategia de formación continua docente:
¿Cuáles son las características, de tipo metodológico, que deberían tener las Visitas
de Acompañamiento Pedagógico, para generar procesos reflexivos en los docentes
de los programas intervenidos?
¿Cuáles son las competencias profesionales que deben tener los asesores para
realizar procesos de acompañamiento pedagógico?
¿Cuáles fueron las características de las reflexiones que hicieron los docentes,
acerca de su ejercicio pedagógico, durante la intervención?
¿Cuáles fueron los factores que influyeron en la disposición de las docentes frente al
aprendizaje y el desarrollo de prácticas reflexivas durante las visitas?
¿Cómo influyen las culturas de aprendizaje de los establecimientos educativos, en
los que se realizó la intervención, en la disposición para el aprendizaje y la
generación de reflexiones en las docentes de los programas en cuestión?
De acuerdo con ello, los objetivos de investigación fueron:
3.1
O
BJETIVOS3.1.1
Objetivo General
Identificar, sí la transformación en la metodología de Visitas de
Acompañamiento pedagógico, pudo promover prácticas reflexivas en las
docentes de los programas Proceso Básicos y Aceleración del Aprendizaje,
que conllevaran a generar transformaciones en sus prácticas de aula.
3.1.2
Objetivos Específicos
Identificar cuáles son las percepciones e ideas de los maestros con
respecto a los procesos de formación y acompañamiento pedagógico, que se
realizan en el marco de la implementación de los programas educativos
Procesos Básicos y Aceleración del Aprendizaje.
Identificar qué tipo de reflexiones se generaron con respecto al
ejercicio pedagógico, a través de la intervención a las Visitas de
Acompañamiento Pedagógico de los programas Procesos Básicos y
Aceleración del Aprendizaje.
Identificar los factores que inciden en la generación de nuevos
aprendizajes y prácticas reflexivas en las docentes de los programas en
cuestión.
Determinar cómo influyen las culturas de aprendizaje de los centros
educativos en los que se realizó la intervención, en la disposición para el
aprendizaje de las docentes y su desarrollo profesional.
4
M
ARCOT
EÓRICOEn la actualidad las demandas sociales, económicas y culturales sobrepasan el ritmo de
adaptación y transformación de los sistemas educativos; tanto así, que los debates sobre
calidad educativa se han comenzado a centrar con mayor preponderancia, en la discusión
alrededor de la preparación de los docentes para asumir los nuevos retos que vienen con
estas transformaciones, así como la generación de estrategias que promuevan el aprendizaje
en diferentes fases de su ejercicio profesional.
Desde esta perspectiva, preguntas sobre cómo y qué elementos deben orientar el
desarrollo de estrategias de formación continua docente que conlleven a su desarrollo
profesional, se convierten en la base para proponer las Visitas de Acompañamiento
Pedagógico, como una estrategia permitiría, el desarrollo profesional docente, a partir del
establecimiento de dinámicas que lleven a los docentes a desarrollar, de manera continua,
reflexiones y nuevos aprendizajes sobre sus prácticas de aula.
Al respecto, en Colombia se han implementado diferentes propuestas de formación
docente a través de procesos de acompañamiento tales como: Estrategia de
Acompañamiento a Docentes Nóveles (2010) y Ruta de Acompañamiento “Todos a
Aprender” (2012- 2014), proyectos implementados desde el Ministerio de Educación
Nacional, que han tenido como propósito, contribuir al mejoramiento de la calidad
educativa, y entre tanto, definen este proceso como una estrategia de formación continua
docente compuesta por diferentes escenarios, entre ellos los procesos de observación de la
práctica pedagógica docente. No obstante, aunque las observaciones tienen como propósito
central el mejoramiento de las estrategias de enseñanza y recurren a la reflexión para ello,
no es claro cómo se logran desarrollar estos procesos reflexivos y si los docentes
desarrollan meta-reflexiones sobre sus prácticas de aula que los conduzca a transfórmalas o
a generar nuevos aprendizajes sobre las mismas. Así mismo, en Colombia, por lo menos,
este tipo de procesos centran su atención, principalmente, en las acciones, estrategias y
desarrollo didáctico, más que en el estudio sobre las prácticas pedagógicas y las formas
como los docentes las comprenden, implementan y transforman.
No obstante, en países como México, Chile y Perú, las estrategias de acompañamiento
han tenido como propósito, además de realizar un proceso que busca contribuir con la
calidad educativa, apoyar procesos de desarrollo profesional docente a partir de protocolos
de visitas aula o acompañamientos, cuyo centro de análisis es la práctica de aula de los
maestros; de ahí que se encuentren definiciones sobre los procesos de acompañamiento que
resultan ser pertinentes para el desarrollo de esta propuesta, tal y como se identificó en la
definición de Acompañamiento que el Ministerio de Educación del Perú hizo en el marco
del proyecto “Logros de Aprendizaje 2013- 2016” en el que sugiere que el
acompañamiento sea entendido como:
[…] un proceso sistemático y permanente, mediado por el acompañante, con el
objeto de interactuar con el docente y el director para promover la reflexión sobre su
práctica; es decir, para incentivar tanto el descubrimiento de los supuestos que están
detrás de dicha práctica como la toma de decisiones para realizar los cambios
necesarios. Esta reflexión debe servir para iniciar un proceso de transformación y
mejora de la práctica pedagógica misma de modo que se garantice el logro de
aprendizajes desde una perspectiva integral. (p. 7)
Sobre la base de este concepto, en este texto presentaré en primer lugar, un análisis de
los distintos enfoques de la formación docente y las perspectivas del “saber” sobre las
cuales se fundamentan. En segundo lugar, una reflexión sobre las condiciones necesarias
para desarrollar “prácticas reflexivas” que contribuyan con el desarrollo de aprendizajes
continuos docentes. Y en tercer lugar, dar cuenta de la influencia que tienen las culturas de
aprendizaje en las disposiciones que los docentes presentan para el mismo y su desarrollo
profesional.
4.1
P
ERSPECTIVAS SOBRE LA FORMACIÓN DOCENTE Y SU“
SABER”
PROFESIONAL
Los programas educativos Procesos Básicos y Aceleración del Aprendizaje, han contado
con las Visitas de Acompañamiento Técnico Pedagógico, como una estrategia que ha
apoyado la implementación curricular de los mismos. No obstante, esta estrategia
personalizada de acompañamiento y seguimiento
in-situ
a la implementación curricular,
presenta algunos limitantes con respecto a la generación de dinámicas particulares en
relación con la reflexión, el aprendizaje continuo y el desarrollo profesional docente.
De ahí surge la propuesta de diseñar un tipo de Visitas de Acompañamiento Pedagógico
cuyo centro sea el saber docente y sus prácticas de aula, y entre tanto, contribuyan con los
procesos de formación continua de maestros. Al respecto, en el siguiente apartado
comenzaré por exponer diferentes perspectivas frente a la formación de los profesores en
ejercicio en relación con el concepto del “saber docente”.
Al analizar las discusiones existentes frente a la formación continua de los profesores
pude concluir que todo proceso de formación refleja una concepción sobre el saber que se
considera deben tener los docentes en servicio, de ahí que regularmente se identifiquen dos
posturas; una de carácter disciplinar y la otra del tipo técnico.
Bajo la postura disciplinar, los docentes deben tener un alto nivel de conocimiento sobre
la disciplina en la cual se desempeñan y por ende, los procesos de formación apuntan a
fortalecer dicho conocimiento disciplinar. Diker & Terigi (1997) exponen que desde este
enfoque de la docencia y de formación, lo esencial es que los docentes conozcan
sólidamente la asignatura que enseñan; en este sentido Davini (1995) plantea que para esta
tradición, la formación pedagógica es débil, superficial e innecesaria y aún obstaculiza la
formación de los docentes.
Sin embargo, una crítica frente a esta postura radica en que no es proporcional el tener
alto nivel de conocimiento disciplinar, y ser exitoso generando procesos de aprendizaje con
respecto a la misma, ya que la enseñanza exige diseñar estrategias particulares que permitan
a los estudiantes construir conocimientos en consideración con las áreas de conocimiento.
En este sentido Diker & Terigi (1997) señalan que:
[…] Enseñar constituye un complejo proceso de ponderación de
situaciones concretas de trabajo y de toma de decisiones en torno a las
mejores estrategias que posibiliten, en esas situaciones concretas, que los
alumnos se apropien de los contenidos propuestos en el currículo escolar.
Una formación que provea capacitación para estas tareas es irreductible a la
enseñanza de las disciplinas (p.141).
Por otra parte, una segunda postura define que los saberes del docente se establecen bajo
la capacidad técnica para implementar el currículo. En este caso, el proceso de formación
enfatiza en el conocimiento y ejecución curricular, así como en los procesos de planeación
y la didáctica, frente a ello, Diker & Terigi (1997) plantean que en lo práctico, el docente,
no
necesita
el
conocimiento
experto,
sino
transformado
en
competencias
comportamentales, aquellas que se requieren para la ejecución correcta del guion diseñado
desde afuera. Así mismo, señalan que la formación bajo esta perspectiva, se centra “en la
preparación técnica del docente para la programación, y en menor medida en su
capacitación para el manejo de los nuevos recursos de enseñanza” (p. 116).
En consecuencia, ambas posturas reflejan una perspectiva sobre el conocimiento docente
según la cual es necesario hacer procesos de formación para “llenar vacíos” o déficits en el
aprendizaje de los docentes, como si su saber profesional siempre estuviese incompleto,
atrasado o desadaptado; razón por la que es necesario llamar a expertos que planifiquen los
procesos de formación que se imparten a través de cursos, seminarios, diplomados etc.
Frente a esta idea Vaillant (2009) expone que durante los años 80 y 90, muchos países de
América Latina, recurrieron a la masificación de la formación docente sin que ello hubiese
tenido impacto en las transformaciones de las prácticas de aula, cuestionando con ello el
sentido y pertinencia de dichos procesos de formación.
Esta tensión existente entre el docente como un “transmisor” de conocimiento y el
docente como un “técnico” del currículo oficial, es criticada desde una nueva perspectiva
sobre el docente y su campo de conocimientos, al respecto Tardif (2004) expone por
ejemplo que el docente y el saber que éste construye se origina en su experiencia, y entre
tanto, le permite tomar decisiones frente a diferentes circunstancias, que no necesariamente
tienen que ver con los procesos propios de la enseñanza de la disciplina o el desarrollo de
un currículo. Además reconoce que:
Un docente (…) es un actor en el sentido fuerte de la palabra, es decir, un
sujeto que asume su práctica a partir de los significados que él mismo le da,
un sujeto que posee conocimientos y un saber hacer proveniente de su
propia actividad y a partir de los cuales estructura y orienta sus decisiones
(p. 169).
Perspectiva que hace posible considerar una tercera forma de entender la formación y el
saber docente, la cual sugiere que éste no debe ser reducido únicamente a un saber
disciplinar ni técnico, sino que su saber proviene de su propio campo de experiencia, es
decir, es un saber práctico a través del cual los docentes toman decisiones, modifican los
currículos y transforman sus propias intervenciones, dinámica que se relaciona de manera
estrecha con los procesos de enseñanza los cuales exigen constantemente la adaptación a
las circunstancias.
Si asumimos el postulado de que los docentes son actores competentes,
sujetos activos, deberemos admitir que su práctica no es solo un espacio de
aplicación de saberes provenientes de la teoría, sino también un espacio de
producción de saberes específicos de esa misma práctica (…), el trabajo del
profesorado debe considerarse como un espacio práctico específico de
producción, transformación y movilización de saberes, y por lo tanto, de
teorías, conocimientos y saber hacer específicos del oficio docente (Tardif,
2004. p. 172).
Esta mirada concibe que la formación docente debe partir del reconocimiento de los
profesores como sujetos de conocimiento, por lo tanto debe ser contextualizada con
respecto a las propias necesidades del docente, sus experiencias y su práctica. Así mismo,
el autor reconoce tres consideraciones que se deben tener en cuenta para generar procesos
de formación docente.
En primer lugar, los docentes deberían tener derecho a decir algo respecto a su propia
formación profesional, lo que implica que la formación tanto en contenido como en forma
debe diseñarse de manera horizontal con los docentes que van hacer parte de estos
procesos. En segundo lugar, la formación del profesorado debería basarse en buena parte en
sus conocimientos, pues como ya se ha mencionado, la formación docente ha estado
dominada por teorías de otras disciplinas que se concibieron, en la mayoría de los casos, sin
ningún tipo de relación frente a los procesos propios de la enseñanza. Y en tercer lugar, esta
lógica profesional debe proceder mediante un enfoque reflexivo, teniendo en cuenta los
condicionantes reales del trabajo docente y las estrategias utilizadas para eliminar esos
condicionantes en la acción.
Estos tres elementos, sugieren establecer un tipo de formación centrada en el docente
como productor de conocimiento, a partir de su propia práctica y las experiencias que le
han permitido desempeñarse como profesional de la educación, de tal manera que, la
formación que se propone, se centra en el saber que se origina de la reflexión sobre la
práctica la cual a pesar de que se constituye tanto del saber disciplinar como del técnico
didáctico, centra sus atención en la valoración y examen de sus experiencias y aprendizajes.
Al respecto Cassis & Schön (2010) señalan que:
La práctica profesional reflexiva permite al docente la construcción de
conocimientos a través de la solución de problemas que encuentran en la
práctica; esto conlleva a un tipo de conocimiento desde las acciones para
tomar decisiones mediante la utilización de estrategias y metodologías para
innovar (p.54).
En este sentido, la practica reflexiva es entendida como un proceso mediante el
cual se problematizan, evalúan y analizan los propios esquemas de pensamiento,
sobre los cuales los docentes toman determinaciones de carácter pedagógico. La
reflexión entonces se convierte en el centro para esta estrategia de formación, a
partir de la cual se entienden las prácticas de aula, como fundamento del saber
pedagógico susceptible de ser transformado a partir de su propio análisis,
valoración o cuestionamiento.
De ahí que, la discusión sobre la formación docente se reorienta, ya no sobre el
conocimiento disciplinar o técnico instrumental que deben tener los docentes, sino hacía
el desarrollo de habilidades y competencias de tipo reflexivo, que les permitan generar
procesos de aprendizaje continuo para dar respuesta a la vertiginosa transformación de
los contextos educativos.
4.2
¿C
ÓMO DESARROLLAR PRÁCTICAS REFLEXIVAS QUE CONTRIBUYAN ALDESARROLLO DE UN PROCESO DE APRENDIZAJE CONTINUO DOCENTE
?
De acuerdo con Dewey (1995), para los maestros, el proceso de reflexión empieza
cuando se enfrentan con alguna dificultad, algún incidente problemático o una experiencia
que no pueden resolver de inmediato, por el contrario requieren de un ejercicio de
meditación para llegar a su posible solución; siendo la práctica de aula, el escenario justo
para ello, en la medida en que los docentes continuamente deben estar adaptando y
diseñando “modos de hacer”, para dar respuesta a diferentes situaciones problemáticas.
Pese a ello, no todas las acciones realizadas por los docentes en este marco, son acciones
de índole reflexivo, al respecto Dewey(1995) plantea que las “acciones reflexivas” son
aquellas que corresponden a un tipo de “examen activo, persistente y cuidadoso de
cualquier creencia o práctica, tomando en cuenta las razones que las sostienen y las
consecuencias que pueden tener a futuro” (p.25).De tal manera, que aunque cotidianamente
los docentes generan acciones para la solución de problemas, no todas estas tienen un
carácter reflexivo en tanto que sus fundamentos y consecuencias no son examinados a
profundidad.
Al respecto, Elliott (2005) plantea que es necesario reconsiderar la naturaleza de la
práctica docente como un auténtico proceso de investigación “… Elaborar, experimentar,
evaluar y redefinir los modos de intervención en virtud de los principios educativos (…) es
claramente un proceso de investigación en el medio natural” (p. 16). No obstante cuestiona
la capacidad que tiene la reflexión por sí sola de conducir a un nuevo conocimiento capaz
de modificar o transformar las prácticas de aula. Puesto que en el trasfondo simple de una
reflexión, no siempre se toma un posicionamiento crítico que permita identificar y
comprender los fundamentos existentes tras la propia acción pedagógica.
De igual modo, Harvey & Knight citados por Brockbank & McGill (2002), plantean que
la “(…) la reflexión, puede ser, con mucha facilidad, auto-confirmadora” (p.74) lo cual
sugiere, que el pensamiento reflexivo no necesariamente lleva a generar transformaciones
en las prácticas, por el contario, puede convertirse en un proceso autocomplaciente y poco
crítico con respecto a la acción pedagógica ya interiorizada por los profesores.
En consideración con las críticas expuestas, se plantea que para generar reflexiones
significativas sobre la propia práctica, se hace necesario aprender a estudiar
minuciosamente aquellas cosas que se desconocen de las mismas prácticas de aula; al
respecto Day (2005) plantea que una manera de examinarlas con detenimiento sería a través
del análisis de las “Teorías de Acción”, las cuales se entienden como aquellos patrones de
conducta que permiten dar respuesta a diversas situaciones de manera intuitiva y que
también pueden servir para explicar o pronosticar dichas determinaciones.
Las Teorías de Acción están compuestas por lo que Day (2005) denomina como las
“teorías al uso” y las “teorías profesadas”. Siendo las primeras aquellas acciones que
realizan los docentes y las segundas sus manifestaciones verbales; es decir, lo que hacen y
lo que dicen los docentes.
Así pues el estudio de las prácticas de aula consistiría en estudiar las “Teorías de
Acción” a través de la identificación de contradicciones, tensiones o incoherencias entre lo
que los docentes hacen (teorías al uso) y lo que dicen (teorías profesadas), puntos
problemáticos sobre los cuales los docentes podrían llegar a generar reflexiones que los
lleven a emprender acciones para transformar sus prácticas de aula, permitiendo así,
cuestionar los aprendizajes que se han constituido a través de la experiencia y que
posiblemente no se han debatido.
En este sentido Day también señala que “(…) si posponemos de forma indefinida el
examen de nuestra teoría de acción, nuestra mente se cerrará a gran cantidad de
información valida y, en consecuencia, las posibilidades de cambio serán mínimas” (p. 42).
Por consiguiente, para esta propuesta un acto de reflexión completamente solitario
resultaría limitado, debido a que difícilmente los docentes de manera individual lograrían
identificar contradicciones entre sus teorías, de ahí, que el diálogo y el trabajo con otros
colegas, sean aspectos necesarios para visibilizar aquellas prácticas que de manera
pragmática se han internalizado por los docentes y que les resultan obvias, pero que en
realidad bajo la mirada de un tercero podrían ser problemáticas. Al respecto, Elliott (2005)
plantea que un proceso reflexivo debe desarrollarse en colaboración, dando lugar a un
proceso deliberativo que posibilite en los docentes, generar nuevos conocimientos prácticos
que conlleven a una transformación de la práctica de aula.
Desde esta perspectiva, en esta propuesta la reflexión se centra en el diálogo de tipo
reflexivo en interacción con el “otro”, a través del cual los docentes pueden hacerse
conscientes de su práctica mediante la indagación de las intenciones, prototipos y valores
que se encuentran ocultos tras los bastidores de la rutina, y que solo a través de su examen
pueden confrontan su propio sistema de creencias y Teorías de Acción.
Dichos diálogos reflexivos, se deberían entender como un mecanismo que favorece la
reflexión debido a que confronta, devela, y construye sobre los marcos establecidos,
“compromete a la persona hasta el extremo de sus conocimientos, su sentido del yo y del
mundo” (Brockbank & McGill. 2002, p. 74); y entre tanto, los diálogos reflexivos sobre las
Teorías de Acción, son una posibilidad real de generar nuevos conocimientos y
transformar los existentes a través de la práctica, ya que sugiere no solo la necesidad de
reflexionar sobre ésta, si no de cuestionar el sistema de valores que existe tras ella,
posibilitando con ello, un proceso de reflexión crítica, al respecto Contreras (1997) afirma
que:
[…] un proceso de reflexión crítica permitirá a los enseñantes avanzar
hacía un proceso de transformación de la práctica pedagógica, mediante su
propia transformación como intelectuales críticos, y ello requiere primero la
toma de conciencia de los valores y significados ideológicos implícitos en
las actuaciones docentes (p.127).
Llegado este punto, se establece la práctica reflexiva a través de los diálogos y la
revisión de las Teorías de Acción, como el elemento central de la intervención propuesta.
Barnett citado en Brockbank & McGill (2002) expone que la práctica reflexiva es un
medio por el que los maestros como aprendices reflexivos pueden:
[…]estimularse para desarrollar la capacidad de observarse a sí mismos y
de emprender un diálogo crítico con ellos mismos en relación con todo lo
que piensen y hagan (…) es un procedimiento reflexivo en el que el
alumno/alumna se interroga sobre sus pensamientos y acciones (p. 115).
Por otra parte, la práctica reflexiva se compone de diferentes niveles de reflexión,
autores como Cassis & Schön (2011) exponen que para llegar a desarrollar prácticas
reflexivas se debe entender que esta se desarrolla en diferentes momentos de la acción; así
pues Schön citado por Brockbank & McGill (2002) plantea que existen dos niveles de
reflexión: la reflexión- en- la- acción y reflexión- sobre- la- acción. No obstante, Perrenoud
(2010) considera que la distinción entre estos dos niveles de reflexión no es tan clara y por
lo tanto, a manera de pistas complementarias, sugiere que para poder llevar a cabo una
práctica reflexiva es necesario que ésta se conjugue a través de tres dimensiones: La
reflexión en plena acción, la reflexión fuera del impulso de la acción y la reflexión sobre el
sistema de la acción.
En el caso de lo que Perrenoud (2010) señala como la reflexión en plena acción, se hace
referencia a esa acción rápida que se desarrolla en el preciso momento en el cual es
necesario tomar una decisión sin posibilidad de consultar o pedir opiniones externas.
Mientras que, la segunda dimensión corresponde a la reflexión fuera del impulso de la
acción, la considera como aquella que permite repensar la acción en el pasado y generar
ajustes para el futuro, este tipo de reflexión tiene como base la retrospección que posibilita
la comprensión de la acción ejecutada y la planeación de las próximas acciones, de tal
manera que puede llegar a “capitalizar la experiencia e incluso transformarla en
conocimientos susceptibles de ser utilizados de nuevo en otras circunstancias” (Perrenoud,
2010, p. 36).
La última dimensión que señala el autor contempla la reflexión sobre el sistema de
acción, que es aquella que permite cuestionar las estructuras bajo las cuales se establecen
los sistemas de acción, los cuales asignan a las personas modos de operar sin que
necesariamente tengan conciencia de estos. “No somos conscientes de todos nuestros
actos, pero sobre todo, no siempre somos conscientes del hecho de que nuestros actos sigan
estructuras estables (Perrenoud, 2010, p. 38).”
Por otro lado, es importante exponer que en el marco de la reflexión es posible
evidenciar diferentes niveles de complejidad, es decir, diversos procesos reflexivos cuyos
fines parecen ser diferentes a la hora de desarrollar la práctica. Handal & Lauvas citado por
Day (2005) explican que los niveles responden a reflexiones de tipo 1 (p1) cuando los
docentes planean en el nivel de la acción, es decir cuando planean que tipo de actividades,
materiales o secuencias utilizaran para desarrollar el proceso de enseñanza; tipo 2 (p2)
reflexiones sobre las razones prácticas y teóricas para llevar a cabo acciones de carácter
pedagógico, las cuales estarían enmarcadas en justificaciones teóricas (enfoques y
metodologías) o prácticas según sus experiencias que dan sentido a sus decisiones, y
reflexiones tipo 3 (p3), cuando los docentes realizan justificaciones de índole ético frente a
sus determinaciones, lo que implica una análisis crítico de sus patrones de acción. Dicha
clasificación es útil “en la medida en que permiten al profesorado y a sus formadores
interrogarse sobre distintos aspectos de sus valores, fines y prácticas, y sobre los contextos
personales, institucionales y normativos que influyen en ellos” (Day, 2005, p. 50).
En suma, es posible afirmar que son tres las condiciones necesarias para generar
prácticas reflexivas que conlleven a un proceso de aprendizaje continuo. En primer lugar,
el establecimiento de interacciones que faciliten el desarrollo diálogos reflexivos con los
docentes, en segundo lugar, la generación de reflexiones críticas sobre la propia práctica de
aula a través de la problematización de los aprendizajes establecidos o del estudio, de las
anteriormente señaladas Teorías de Acción, en tercer lugar la identificación de tipos y
niveles en los que se dan las prácticas reflexivas y finalmente, el análisis de la disposición
de los contextos o ambientes de aprendizaje que promueva en el profesor la apropiación de
dicha dinámica para sí.
4.3
F
ACTORES QUE INFLUYEN EN EL APRENDIZAJE Y EN EL DESARROLLOPROFESIONAL DOCENTE
Uno de los presupuestos existentes frente a propuestas de formación, en donde el
docente se convierte en protagonista y centro de las mismas, es que “dependen en exclusiva
de la voluntad de los actores involucrados: docentes y directivos escolares, sobre todo, a
despecho de las condiciones institucionales” (Martínez, 2009, p. 86).Lo que refleja una
comprensión muy limitada sobre el aprendizaje y las condiciones para que este se
desarrolle de manera continua, especialmente en los contextos educativos.
En consecuencia, es necesario reconocer que todo proceso de aprendizaje requiere de
unas condiciones que lo promuevan, y así mismo provea las garantías para que esté sea
perdurable a través del tiempo, comprendiendo que tanto el aprendizaje como el desarrollo
profesional requieren de un contexto que los fortalezca, pues estos no se dan de manera
espontánea ni mucho menos por imposición.
De acuerdo con ello, es importante exponer que existen factores que influyen en las
disposiciones del profesorado para el aprendizaje, al respecto Vermut (2012) plantea cuatro
componentes que se interrelacionan entre sí, y que en conjunto configuran un patrón de
aprendizaje, estos factores pueden responder a aspectos de carácter personal, como la
motivación de los docentes con respeto a su profesión, o relacionados con el micro
contexto del aula y la forma como los docentes perciben el aprendizaje en sus estudiantes,
así como aspectos referidos al contexto general del nivel escolar, lo que implica
comprender el aprendizaje como una estructura sistémica, que se ve influenciada por la
interrelación de ciertas condiciones.
De ahí que, las “Culturas de aprendizaje” tengan un papel importante a la hora de
disponer el contexto adecuado para motivar e impulsar el aprendizaje en los docentes, en la
medida en que estas representan, tal y como señala Castellanos (2014):
[…] oportunidades intelectuales al profesorado ya que les permiten involucrarse
en procesos de aprendizaje para revisar y reformular sus ideas sobre la enseñanza,
su rol como docentes, y sobre los estudiantes; lo cual incide en la generación de
cambios en las prácticas y en las relaciones sociales tanto en las aulas como en las
escuelas (p. 4).
En este sentido, es importante aclarar que las culturas de aprendizaje no son homogéneas
y se manifiestan de manera particular en cada institución educativa debido, a que son varios
factores los que intervienen en su dinámica, tal como señala Castellanos (2014):
(i)
condiciones de trabajo que ofrece el centro al profesorado,
(ii)
disposición del profesorado
hacia el aprendizaje y trabajo con otros,
(iii)
el liderazgo escolar,
(iv)
la interacción entre
colegas,
(v)
las tareas que realiza el profesorado y,
(vi)
las condiciones para el aprendizaje
de los estudiantes.
Las culturas de aprendizaje, en este orden de ideas, representan el contexto en el que
confluyen cada uno de los factores que afectan en las disposiciones para el aprendizaje de
los docentes, y entre tanto, deben ser analizadas a la hora de diseñar y desarrollar proceso
de formación docente ya que estas son determinantes a la hora de evaluar su éxito.
Finalmente, es importante subrayar que las Visitas de Acompañamiento Pedagógico se
proponen como un tipo de estrategia de formación continua, que busca a través del
desarrollo de prácticas reflexivas, que los docentes se acerquen aún aprendizaje en espiral
que permita transformar constantemente sus aprendizajes, con el objeto de establecer una
dinámica de desarrollo profesional auto sostenible, es decir, un desarrollo profesional en el
que los docentes sean protagonistas de las estrategias de formación, y con ello lideren este
tipo de procesos en sus instituciones educativas, entendiendo, desde esta perspectiva que el
desarrollo profesional puede ser considerado como:
[…] más que cursos, aunque pueda incluirlos. Está formado por diversas
acciones: el encuentro y la charla profesional entre pares, la lectura, la indagación
sobre los diversos factores involucrados en el quehacer docente, la detección de las
propias necesidades formativas, la toma reflexiva e informada de decisiones y la
vuelta sobre ellas para afinarlas o transformarlas. Es la conformación de opiniones,
la construcción y defensa de propuestas sobre la educación y la enseñanza”
(Martínez.2009. p. 85).
5
M
ARCOM
ETODOLÓGICOPara comenzar, es importante aclarar que el enfoque epistemológico bajo el cual se
desarrolló esta propuesta de investigación fue el “Interpretativo”, el cual tiene como
propósito construir el conocimiento a través de la observación, análisis e interpretación de
la realidad, y en este sentido intenta comprender la realidad entendiendo que:
El conocimiento no es aséptico ni neutro; es un conocimiento relativo a los
significados de los seres humanos en interacción, solo tiene sentido en la cultura y en
la vida cotidiana. Se considera que el conocimiento es producto de la actividad
humana y por lo tanto, no se descubre, se produce” (Pérez p.10).
De acuerdo con ello, en el siguiente apartado, expondré al lector el marco metodológico
de esta propuesta de investigación. Para ello, presentaré a continuación, a la luz del enfoque
epistemológico, el diseño del estudio, las características de la intervención, el proceso de
selección de los participantes, y el plan de recolección y análisis de datos.
5.1
D
ISEÑO DEL ESTUDIOTeniendo en cuenta que el eje central de esta investigación, era modificar la actual
estrategia de Visitas Técnico Pedagógicas que se lleva a cabo en la implementación de los
programas de Procesos Básicos y Aceleración del Aprendizaje, planteé realizar un proceso
de intervención a partir de una Investigación- Acción definida por J. Elliott (2000) como:
El estudio de una situación social para tratar de mejorar la calidad de la acción en
la misma. Su objetivo consiste en proporcionar elementos que sirvan para facilitar el
juicio práctico en situaciones concretas y la validez de las teorías e hipótesis que
genera no depende tanto de pruebas “científicas” de verdad, sino de su utilidad para
ayudar a las personas a actuar de modo más inteligente y acertado(p.88)
Lo anterior implicó, que la intervención propuesta se fuera construyendo en la medida
en que estaba siendo ejecutada. Por lo cual, las docentes participantes del estudio de
investigación, se convirtieron en las protagonistas de la misma, y en este sentido como
investigadora, debí asumir el rol de facilitadora, con el ánimo de establecer un espacio de
reconocimiento mutuo, discusión y diálogo.
Para el proceso de intervención, me apoye en las fases planteadas por Yuni (2005). La
primera fase de “preparación o diagnosis reflexiva”, consistió en, a partir de un análisis
inicial del contexto, generar un diagnóstico de los factores que influían y se desplegaban
del problema delimitado, lo que me permitió una comprensión profunda de aquellos
aspectos que debían ser modificados durante el proceso de intervención. Tal como lo señala
Yuni (2005), “diagnosticamos para introducir cambios, para mejorar lo que se hace”.
Una vez realizado el proceso de diagnóstico, inicié la segunda fase de la intervención, la
cual comenzó con un ejercicio de análisis de los aspectos que influían en el problema y los
que debían mejorarse. A partir de ello, determiné un plan de acción o “hipótesis de acción”,
que permitiesen transformar o dar respuesta a la situación- problema, es decir, se
determinaron las acciones que consideré iban a promover el cambio de las visitas en
coherencia con la propuesta de formación establecida.
Así pues, de acuerdo con el plan de acción establecido, en la tercera fase o
implementación de las acciones transformadoras, realicé el proceso de intervención que
consistió en la realización de una serie de visitas modificadas metodológicamente de
acuerdo con el modelo de diálogos reflexivos propuestos por Brockbank & McGill. (2002),
y que tuvieron como propósito generar prácticas reflexivas en los docentes que
coadyuvaran a la transformación de algunas de sus acciones pedagógicas. Esta fase la
detallaré en el próximo apartado.
Y finalmente, en la cuarta fase, destinada a la reflexión, interpretación, integración de
resultados y re-planificación generé, una serie de reflexiones sobre la implementación de
las estrategias definidas durante las fases anteriores, con el propósito de re-planificar
acciones posteriores, que pudiesen generar alternativas de solución sobre el mismo
problema. No obstante, es importante aclarar que solo logré desarrollar un ciclo de
intervención por lo que las acciones determinadas en esta fase no se ejecutaron.
Ilustración 1 Fases de Implementación Investigación Acción
Fase "Diagnosis Reflexiva"
Fase "Plan de Acción"
Fase "Acciones Transformadoras" Fase
"Reflexión, interpretación e integración de resultados
Por otra parte, esta propuesta de investigación, propendió por la comprensión de la
realidad educativa de los docentes de los programas Procesos Básicos y Aceleración del
Aprendizaje, a través del reconocimiento y reflexión sobre sus prácticas de aula, sus
experiencias, percepciones y necesidades; saberes y constructos que dieron sentido a la
propuesta, en tanto que, a partir de sus reflexiones se promovió la transformación de sus
acciones pedagógicas.
En este sentido, fue una investigación de carácter cualitativo sobre la cual quise analizar
de manera comprensiva, la complejidad de la realidad educativa de los docentes que
implementan este tipo de programas, quienes a través de sus aportes, me permitieron
generar una mayor comprensión frente a las limitaciones y dimensiones reales que tienen
las Visitas Técnico Pedagógicas con respecto a la formación continua de los docentes del
programa. En este sentido, Flick (2007) señala que este tipo de investigación:
[…] estudia el conocimiento y las prácticas de los participantes. Analiza las
interacciones acerca de la problemática y las maneras de enfrentarse a ella en un
campo particular. Se describen las interrelaciones en el contexto concreto del caso
y se explican en relación con él. La investigación cualitativa toma en
consideración que los puntos de vista y las prácticas en el campo son diferentes a
causa de las distintas perspectivas subjetivas y los ambientes sociales relacionados
con ellas (p. 20).
De acuerdo con ello, la base fundamental de ésta investigación fue el análisis detallado
de las reflexiones de los docentes sobre sus prácticas de aula, sus experiencias,
percepciones y necesidades. Para ello, durante el primer semestre del 2014, realice una
intervención a dos aulas del programa, cada una de ellas operadas en diferentes
instituciones educativas públicas de Bogotá, con implementación de modelos distintos
(Proceso básicos y Aceleración del aprendizaje); lo que me permitió identificar
particularidades de la intervención para que esta pueda, de ser posible, transferirse a
diferentes modelos de formación continua docente.
5.2
C
ARACTERÍSTICAS DE LA INTERVENCIÓN REALIZADACon el propósito de desarrollar una propuesta de acompañamiento pedagógico que
permitiera generar en los profesores reflexiones sobre sus prácticas de aula, la intervención
que realice se basó en la propuesta de Brockbank & McGill (2002) en la que se plantea,
cómo a partir de diálogos reflexivos sostenidos de manera colegiada, en este caso entre las
docentes y yo como facilitadora, se desarrollaban procesos reflexivos sobre las prácticas de
aula que llevaran a las docentes a problematizar aspectos, que hasta entonces hacían parte
de la cotidianidad escolar.
De acuerdo con ello, la intervención realizada se diseña con base en dos tipos de
diálogos reflexivos descritos por los autores Brockbank & McGill (2002) cómo el diálogo
reflexivo “contar la historia” y el diálogo reflexivo “Formar parte de la historia”.
El diálogo reflexivo “contar la historia”, fue un diálogo en el cual la comprensión de la
acción pedagógica por parte de las docentes, se originó a partir de la interacción con el
acompañante- facilitador, una vez las docentes implementaron la sesión de clase junto con
el proceso de retroalimentación de la misma. En este caso las docentes planearon de manera
individual las sesiones de clase, posteriormente junto conmigo como facilitadora, se generó
un proceso de análisis y retroalimentación que permitió desarrollar algunos análisis y
reflexiones en relación con la clase ejecutada por las docentes, identificando puntos
problemáticos o de anclaje, sobre los cuales se debía trabajar en las intervenciones
siguientes. De acuerdo con Brockbank & McGill (2002), el diálogo reflexivo “Contar la
historia”, puede ser ilustrado de la siguiente forma.
Ilustración 2 Diálogo Reflexivo Contar la Historia
De manera diferenciada, el diálogo reflexivo “formar parte de la historia”, que también
se convirtió en una estrategia para desarrollar prácticas reflexivas docentes, varió con
respecto al anterior en la medida en que en este caso yo como facilitadora, realice junto con
las docentes, la planeación de una de las sesiones de trabajo a partir de puntos
problemáticos definidos en el proceso de retroalimentación del diálogo reflexivo “contar la
historia”. Brockbank & McGill (2002) exponen este proceso en el siguiente diagrama:
En términos generales, lo que se pretendió con la intervención, fue que las docentes
experimentarán diferentes tipos de reflexión, ya fueran en la acción, fuera del impulso de la
acción o sobre los sistemas de acción, a partir de la cuales, fueran adquiriendo capacidades
para desarrollar reflexiones personales que motivaran la transformación de sus prácticas
pedagógicas.
De acuerdo con lo anterior, la secuencia de visitas que desarrollé se constituyó por
cuatro visitas pedagógicas a saber: La primera visita realizada, fue de carácter diagnóstico y
su metodología no varío con respecto a la metodología regular que se utiliza para este tipo
de visitas. La segunda y cuarta visita, las desarrollé a partir del diálogo reflexivo “contar la
historia”. Y por último la tercera visita, la implementé en el marco del diálogo reflexivo
“hacer parte de la historia”. A continuación expongo el esquema general de mi
implementación.
5.3
P
ARTICIPANTESTeniendo en cuenta este marco metodológico, las participantes de esta propuesta de
investigación fueron dos docentes de dos instituciones educativas distritales de Bogotá
diferentes (IED Villas del Progreso y IED Prospero Pinzón); quienes se desempeñan en la
actualidad como docentes titulares de los programas educativos Procesos Básicos y
Aceleración del Aprendizaje respectivamente. Su experiencia en este tipo de programas es
en promedio cinco años y su formación inicial fue en educación preescolar, estas maestras
se encuentran en provisionalidad debido al tipo de contratación requerido para estos
programas en Bogotá.
En las aulas en las que se encuentran implementados estos programas se atienden
aproximadamente entre 20 a 25 niños y jóvenes que se encuentran en un rango de edad de 9
a 14 años, quienes requieren formalizar el aprendizaje de la lectura y escritura, además de
nivelar el proceso académico de primaria. Son estudiantes en extraedad (fuera del rango
establecido con respecto a la edad promedio de las aulas regulares), que se encuentran en
condiciones socioeconómicas vulnerables y han experimentado la deserción escolar o la
repitencia en varios grados.
Visita 1 Diagnostico inicial
Visita 2 Diálogo Reflexivo- "Contar la Historia"
Visita 3 Diálogo Reflexivo "Hacer Parte de la
Historia "
Visita 4 Diálogo Reflexivo "Contar la Historia"