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5. Familias y pobreza hoy
5.1. Consistencia entre el Censo del 2002 y la Encuesta del 2000/1
Para el análisis pormenorizado de la pobreza de los hogares-fami-liares, las mejores fuentes son las encuestas de la DGEEC. Consideran-do la secuencia histórica, iniciada en 1982 y que culmina en el 2002, se utiliza a la Encuesta Integrada de Hogares del 2000/2001 (EIH 2000/1) dada su la cobertura y representatividad en cuanto a muestra y debido al prolongado tiempo de recolección de los datos. Esto es, aproximada-mente 9.000 hogares en todo el país y durante un año; esta es la prime-ra encuesta con representatividad de todos los departamentos17.
Además de la riqueza y pertinencia de la información sobre pobre-za, también cabe señalar la elevada consistencia entre los resultados del Censo Nacional de Población y Viviendas del 2002 (CNPV 2002) y la EIH 2000/1. De esta forma, se legitima el uso de la encuesta para el análisis de los tipos de hogares-familiares y su vinculación con la po-breza, en sus distintos enfoques y niveles. Se reconoce la diferencia en cantidad de hogares entre censo y encuesta, con 1.117.397 y 1.243.870, respectivamente; pero, dado el énfasis en las proporciones (o porcen-tajes, en este caso) entre los distintos tipos de hogares-familiares, esto tiene una menor importancia.
Entonces, con el objetivo de demostrar la consistencia de ambas fuentes de datos, se presenta el caso de la jefatura de hogar, dado que en el transcurso del texto otros se demostrarán. Una vez visualizada la legitimidad del uso de la EIH 2000/1 se estudiará a las variables consi-deradas en vinculación con la pobreza.
En el caso de la jefatura de hogar, a nivel nacional, urbano y rural casi no se encuentran diferencias. Se dan asimetrías en las jefaturas de hogares compuestos, hogares-familiares nucleares completos y hogares-familiares extendidas, en este orden. Sin embargo, al excluir-se del análisis a los hogares compuestos tanto por su naturaleza como por su bajo peso porcentual, quedan los otros dos en donde los más numerosos, los nucleares completos, cuentan con menor diferencia. Entonces, resulta legítimo el uso de la EIH 2000/1.
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milias en P
Análisis sociohistórico
de estructuras familiar
Cuadro No. 5-1
Consistencia entre CNPV 2002 y EIH 2000/1 - Jefatura de hogares
CNPV EIH CNPV EIH
2002 2000/1 2002 2000/1 Diferencia
País 1.117.398 1.243.870 100,0% 100,0% 0,0%
Jef. Hombre 830.794 929.253 74,4% 74,7% -0,4% Jef. Mujer 286.604 314.617 25,6% 25,3% 0,4% Unipersonal 92.763 91.946 100,0% 100,0% 0,0% Jef. Hombre 62.508 59.235 67,4% 64,4% 3,0% Jef. Mujer 30.254 32.711 32,6% 35,6% -3,0% Nucl completo 511.420 624.411 100,0% 100,0% 0,0% Jef. Hombre 467.990 586.939 91,5% 94,0% -2,5%
Jef. Mujer 43.430 37.472 8,5% 6,0% 2,5%
Nuc incompl 95.618 114.687 100,0% 100,0% 0,0% Jef. Hombre 17.181 21.360 18,0% 18,6% -0,7% Jef. Mujer 78.438 93.327 82,0% 81,4% 0,7% Extendido 357.265 363.209 100,0% 100,0% 0,0% Jef. Hombre 240.032 228.534 67,2% 62,9% 4,3% Jef. Mujer 117.233 134.675 32,8% 37,1% -4,3% Compuesto 60.332 49.617 100,0% 100,0% 0,0% Jef. Hombre 43.083 33.185 71,4% 66,9% 4,5% Jef. Mujer 17.249 16.432 28,6% 33,1% -4,5%
CNPV EIH CNPV EIH
2002 2000/1 2002 2000/1 Diferencia
Urbano 659.173 704.962 100,0% 100,0% 0,0%
Jef. Hombre 466.723 496.004 70,8% 70,4% 0,4% Jef. Mujer 192.450 208.958 29,2% 29,6% -0,4% Unipersonal 56.011 58.348 100,0% 100,0% 0,0% Jef. Hombre 34.119 34.405 60,9% 59,0% 1,9% Jef. Mujer 21.893 23.943 39,1% 41,0% -1,9% Nucl completo 286.920 329.650 100,0% 100,0% 0,0% Jef. Hombre 260.224 302.423 90,7% 91,7% -1,0%
Jef. Mujer 26.697 27.227 9,3% 8,3% 1,0%
Nuc incompl 62.036 67.511 100,0% 100,0% 0,0%
Jef. Hombre 9.215 9.750 14,9% 14,4% 0,4%
Jef. Mujer 52.820 57.761 85,1% 85,6% -0,4% Extendido 216.872 217.565 100,0% 100,0% 0,0% Jef. Hombre 138.202 129.997 63,7% 59,8% 4,0% Jef. Mujer 78.670 87.568 36,3% 40,2% -4,0% Compuesto 37.334 31.888 100,0% 100,0% 0,0% Jef. Hombre 24.963 19.429 66,9% 60,9% 5,9% Jef. Mujer 12.370 12.459 33,1% 39,1% -5,9%
CNPV EIH CNPV EIH
2002 2000/1 2002 2000/1 Diferencia
Rural 458.224 538.908 100,0% 100,0% 0,0%
Jef. Hombre 364.071 433.249 79,5% 80,4% -0,9% Jef. Mujer 94.153 105.659 20,5% 19,6% 0,9% Unipersonal 36.751 33.598 100,0% 100,0% 0,0% Jef. Hombre 28.389 24.830 77,2% 73,9% 3,3%
Jef. Mujer 8.362 8.768 22,8% 26,1% -3,3%
Nucl completo 224.500 294.761 100,0% 100,0% 0,0% Jef. Hombre 207.767 284.516 92,5% 96,5% -4,0%
Jef. Mujer 16.733 10.245 7,5% 3,5% 4,0%
Nuc incompl 33.582 47.176 100,0% 100,0% 0,0% Jef. Hombre 7.965 11.610 23,7% 24,6% -0,9% Jef. Mujer 25.617 35.566 76,3% 75,4% 0,9% Extendido 140.393 145.644 100,0% 100,0% 0,0% Jef. Hombre 101.830 98.537 72,5% 67,7% 4,9% Jef. Mujer 38.563 47.107 27,5% 32,3% -4,9% Compuesto 22.998 17.729 100,0% 100,0% 0,0% Jef. Hombre 18.120 13.756 78,8% 77,6% 1,2%
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5.2. Hogares-familiares y pobreza
a) Hogares-familiares y condición de pobreza
La encuesta 2000/1 considera a la pobreza según el método de Lí-nea de Pobreza (LP) y se clasifican los hogares o personas por condi-ción de pobreza y según niveles de la misma. La condicondi-ción de pobreza remite a No pobres y Pobres y los Niveles de pobreza incluyen a (No pobres y) Pobres no extremos y Pobres extremos o indigentes18, y, a
nivel global remite a la distribución de hogares o población por quinti-les de ingreso -nivequinti-les de análisis que se desarrollarán posteriormente.
Tres preguntas iniciales al tema de hogares-familias y pobreza son:
a) ¿Cuántos hogares son pobres, porcentual y cuantitativamente, medidos por la LP?,
b) ¿Cuáles tipos de hogares son los más pobres?, en cuanto al por-centaje de pobreza por tipo de hogar, y
c) ¿Cuáles tipos de hogares son los concentradores de pobreza?, en cuanto a la cantidad de hogares en esta condición.
En relación a la primera pregunta, se encuentra a 26,3% de hogares pobres en el total de hogares, con las esperadas desigualdades urba-no-rural, con 22,4% y 31,5%, respectivamente. Esto es, 327.670 hogares en el país, 157.735 en el área urbana y 169.935 en la rural, en condición de pobreza. Constituye una realidad significativa que cuando menos uno de cada cuatro hogares son pobres (Cuadro 5-2).
Considerando la segunda pregunta, para identificar la condición de pobreza de las familias, se estudia a la proporción del tipo de hogares en condición de pobreza. A nivel nacional, son los hogares-familiares los más numerosos en cuanto a proporción de pobreza. Los hogares-familiares nucleares completos tienen 29,4% en esta condición y los hogares-familiares extendidos con 28,8% en igual condición. Ya a una diferenciada distancia se encuentra 22,7% de hogares-familiares nu-cleares incompletos como pobres. Por otra parte, de los hogares com-puestos 15,8% es pobre, y de los hogares unipersonales sólo 6,2%.
La tendencia nacional presenta cambios por área de residencia. En el área urbana, la pobreza está más “igualitariamente” distribuida en los hogares-familiares; con 24,8% en los hogares-familiares nucleares completos, 25,0% en los hogares-familiares nucleares incompletos, y 23,4% en los hogares-familiares extendidos. Esto es, uno de cada cua-tro hogares-familiares son pobres. Por otra parte, en el área rural, los hogares-familiares extendidos y los nucleares completos tienen mayor proporción de pobreza, con 36,8% y 34,5%, respectivamente, y los hoga-res-familiares nucleares incompletos se hallan detrás con 19,4%. En el campo, los hogares-familiares nucleares completos constituyen la mi-tad de los hogares según la EIH 2000/1; lo significativo es el elevado nivel de pobreza de los hogares extendidos.
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Entonces, se tiene a nivel nacional, significativa proporción de po-breza en los hogares nucleares completos urbanos y rurales; lo mismo para los hogares nucleares incompletos en la ciudad antes que en el campo; y mucha mayor proporción de pobreza en los hogares extendi-dos en el campo antes que en la ciudad En cantidades, se trata de 314.123 hogares-familiares a nivel nacional, 149.728 en las ciudades y 164.395 en el campo.
Cuadro No. 5-2
Hogares por tipo y condición de pobreza, 2000/1
Cantidad Total* Hogares Hogares
hogares hogares pobres pobres
Unipersonal 91.946 100,0% 5.702 6,2%
Nucl completo 624.411 100,0% 183.487 29,4% Nucl incompleto 114.687 100,0% 26.016 22,7%
Extendido 363.209 100,0% 104.620 28,8%
Compuesto 49.617 100,0% 7.845 15,8%
Total 1.243.870 100,0% 327.670 26,3%
Unipersonal 58.348 100,0% 2.848 4,9%
Nuclear completo 329.650 100,0% 81.888 24,8% Nuclear incompleto 67.511 100,0% 16.858 25,0%
Extendido 217.565 100,0% 50.982 23,4%
Compuesto 31.888 100,0% 5.159 16,2%
Urbano 704.962 100,0% 157.735 22,4%
Unipersonal 33.598 100,0% 2.854 8,5%
Nuclear completo 294.761 100,0% 101.599 34,5% Nuclear incompleto 47.176 100,0% 9.158 19,4%
Extendido 145.644 100,0% 53.638 36,8%
Compuesto 17.729 100,0% 2.686 15,2%
Rural 538.908 100,0% 169.935 31,5%
* Se excluye al porcentaje de hogares no pobres que se puede obtener por inferencia Fuente: EIH 2000/1
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En relación a la tercera pregunta; ya identificados los hogares pobres, cabe ahora cuantificar la distribución relativa del total de hogares pobres por tipo de hogares (Cuadro No. 5-3). Esto último es relevante para una determinación de políticas dado que las mismas, en cualquiera de los ca-sos, buscan impactar a un significativo número de unidades (hogares) -y no sólo a determinados tipos de unidades (hogares).
A partir de la EIH 2000/1 se encuentra que, dentro del total de hoga-res pobhoga-res, los mismos se concentran en los hogahoga-res-familiahoga-res nu-cleares completos y los hogares-familiares extendidos, con 56,0% y 31,9%, respectivamente; muy por detrás, se encuentra a los hogares-familiares nucleares incompletos que integran a 7,9% del total de ho-gares pobres. Entre campo y ciudad se encuentra a los hoho-gares-fami- hogares-fami-liares nucleares completos de áreas urbanas con menor peso en com-paración a los de áreas rurales, con 51,9% y 59,8%, respectivamente; en los otros casos, las asimetrías tienen menor significación.
Cuadro No. 5-3
Tipos de hogares pobres y su distribución relativa, 2000/1
País Urbano Rural
Unipersonal 5.702 2.848 2.854
Nuclear completo 183.487 81.888 101.599 Nuclear incompleto 26.016 16.858 9.158
Extendido 104.620 50.982 53.638
Compuesto 7.845 5.159 2.686
Total 327.670 157.735 169.935
Unipersonal 1,7% 1,8% 1,7%
Nuclear completo 56,0% 51,9% 59,8% Nuclear incompleto 7,9% 10,7% 5,4%
Extendido 31,9% 32,3% 31,6%
Compuesto 2,4% 3,3% 1,6%
Total Urbana 100,0% 100,0% 100,0%
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b) Hogares-familiares y niveles de pobreza
La EIH 2000/1 permite una desagregación mayor de la incidencia de la pobreza al diferenciar niveles de pobreza: pobreza no extrema y po-breza extrema o indigencia (Cuadro No. 5-4). En este caso, interesa par-ticularmente cuantificar a los hogares-familiares en situación de indi-gencia, dada la urgencia de su intervención.
El hallazgo significativo está en el peso de los hogares indigentes precisamente en los tipos de hogares-familiares con mayor incidencia de pobreza. Esto es, los hogares-familiares nucleares completos con 29,4% de pobreza cuentan con 12,8% de hogares indigentes; y los hoga-res-familiares extendidos con 28,8% en aquella condición tienen 12,3% de hogares en pobreza extrema. Finalmente, de los hogares-familiares nucleares incompletos con 22,7% de pobreza se tiene a 9,1% de indi-gencia. Esto significa que, la mayor indigencia se encuentra precisa-mente en los hogares-familiares con mayor proporción de pobreza y que constituyen la mayoría de los hogares-familiares pobres; esto es, doble pobreza, en porcentaje de pobreza según el tipo de hogar-fami-liar y que a su vez cuentan con la mayor cantidad de hogares pobres. La acumulación de ambas características negativas deben conducir a la intervención de las políticas públicas en estas familias.
Si la proporción de pobreza en los hogares-familiares rurales es mayor que la urbana, lo mismo se repite a nivel de indigencia. Dos cuestiones resaltan. Por una parte, la relativamente baja proporción de indigencia en los hogares-familiares nucleares incompletos tanto ur-banos como rurales, y, por otra, la proporción de indigencia rural tripli-ca a la urbana tanto en los hogares-familiares nucleares completos como en los extendidos que son, a su vez, los más numerosos. Entonces, la indigencia es un problema rural mayúsculo y urgente en los hogares-familiares mayoritarios.
Cuadro No. 5-4
Hogares por tipo y niveles de pobreza, 2000/1
Cantidad Hogares Hogares Hogares
hogares pobres no pob.extr pobr.extr
Total País
Unipersonal 5.702 6,2% 4,3% 1,9%
Nucl. completo 183.487 29,4% 16,6% 12,8%
Nucl. incompleto 26.016 22,7% 13,6% 9,1%
Extendido 104.620 28,8% 16,5% 12,3%
Compuesto 7.845 15,8% 13,2% 2,6%
Total 327.670 26,3% 15,3% 11,1%
Urbana
Unipersonal 2.848 4,9% 2,9% 2,0%
Nuclear completo 81.888 24,8% 18,8% 6,0%
Nuclear incompleto 16.858 25,0% 16,0% 9,0%
Extendido 50.982 23,4% 17,0% 6,4%
Compuesto 5.159 16,2% 15,1% 1,1%
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Hogares pobres por niveles de pobreza, 2000/1
Hogares pobres por niveles de pobreza urbana, 2000/1
Cantidad Hogares Hogares Hogares
hogares pobres no pob.extr pobr.extr
Rural
Unipersonal 2.854 8,5% 6,6% 1,9%
Nuclear completo 101.599 34,5% 14,2% 20,3%
Nuclear incompleto 9.158 19,4% 10,2% 9,2%
Extendido 53.638 36,8% 15,8% 21,1%
Compuesto 2.686 15,2% 9,9% 5,3%
Total 169.935 31,5% 13,7% 17,9%
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5.3. Jefatura de hogares y pobreza
a) Jefatura y Pobreza
El tema de la jefatura de hogar (por sexo) y pobreza se ha presenta-do, usualmente, a través del requerimiento de políticas de intervención en los hogares-familiares presididos por mujeres. Con este objetivo, se vinculan jefatura de hogar y pobreza según tipo de hogares. Corres-ponden dos enfoques; por una parte, según jefatura cuáles son los ti-pos de hogares-familiares más pobres, en cuanto a porcentaje de po-breza y niveles (popo-breza no extrema y popo-breza extrema)19, y, por otra,
según jefatura cuál es cantidad de hogares-familiares más pobres.
Considerando el total de hogares, existe una pequeña diferencia entre 27,5% de hogares pobres presididos por varones y 23,0% de hoga-res pobhoga-res phoga-resididos por mujehoga-res. En este mismo sentido, 11,8% de los hogares con jefatura masculina son indigentes en comparación a 9,0% de aquellos con jefatura femenina, otra vez una asimetría pequeña (Cua-dro No. 5-5). La mayoría de hogares pobres con jefes en relación a los hogares pobres presididos por jefas se repite a nivel de hogares-fami-liares pobres.
El tipo de hogares-familiares presididos por varones y con mayor proporción de pobreza son los hogares-familiares extendidos y los ho-gares-familiares nucleares completos, con 32,0% y 29,2%, respectiva-mente. Precisamente en estos dos tipos hogares, también se cuenta con la mayor proporción de pobreza extrema: 14,2% y 12,6%, respecti-vamente. Entonces, la pobreza más significativa en los hogares presi-didos por hombres se encuentran en las familias extendidas en donde se impone, probablemente, la imposibilidad económica de los hijos de independizarse; esto es, mudarse a otra vivienda u hogar20. En segunda
instancia, pero no lejos, se encuentra al hogar típico (debido a su peso porcentual en el total de hogares); esto es, en la familia nuclear com-pleta. La pobreza aquí se debería a las políticas económicas globales y
Hogares pobres por niveles de pobreza rural, 2000/1
19 La muestra sobre los niveles de pobreza tiene limitaciones en cuanto a su representación; especialmente en algunos tipos como hogares nucleares completos presididos por mujeres, razón de la exclusión del análisis. Sin embargo, como referencia se incluye en el cuadro las proporciones que servirían, eventualmente, para un seguimiento posterior de esta cuestión. En última instancia, se prefiere presentar los datos dado que están disponibles aunque con la salvedad apuntada. 20 En el análisis de Tobatí se
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no debido a una particularidad del tipo de hogar. Tampoco puede des-cartarse que este hogar se convierta en extendido por la recesión eco-nómica y el consiguiente empobrecimiento.
Por otra parte, las mujeres jefas de hogar tienen su mayor índice de pobreza en los hogares-familiares nucleares completos, con 32,4% de pobreza y 15,6% de indigencia; estas afirmaciones deben ser cuidado-samente manejadas considerando la debilidad de la muestra. Detrás y diferenciadamente, se encuentran los hogares-familiares nucleares incompletos y los hogares-familiares extendidos con 24,3% y 23,6%, respectivamente, de pobreza, y, 9,6% y 9,3%, respectivamente, de po-breza extrema. La elevada popo-breza e indigencia de las familias nuclea-res completas se debería a la situación de desempleo del hombre mien-tras que, en el caso de las familias nucleares incompletas y extendidas se tiene a la ausencia del cónyuge y proveedor de recursos y a la pobre-za o empobrecimiento que conducen a la formación de hogares exten-didos y en este caso más precarios con jefatura femenina -hogares que usualmente también son más numerosos.
El análisis de los tipos de hogares no debe menoscabar el peso de las cantidades. Según las estimaciones de la EIH 2000/1, el total de hogares pobres presididos por varones es 351,2% de aquellos con jefa-tura femenina; en cifras, 254.395 y 72.440, respectivamente21. Más
espe-cíficamente, se cuenta con 247.001 jefes de hogares-familiares pobres y 66.576 jefas de hogares-familiares pobres.
Solamente el total de hogares-familiares pobres extendidos con je-fes, que son 72.353, es superior al total de hogares-familiares pobres con jefas, que son 66.576. Esta diferencia numérica no excluye sino que exige políticas diferenciadas considerando tanto tipos de hogares po-bres según jefatura como cantidad de hogares popo-bres independiente-mente de la jefatura.
Cuadro No. 5-5
Jefatura de hogar por Condición y niveles de pobreza, 2000/1 21 Se reconoce que, la cantidad
de hogares y población de la EIH 2000/1 -basada en proyecciones de los censos anteriores- es superior a lo encontrado en el CNPV del 2002; sin embargo, las proporciones entre las cantidades de la EIH 2000/1 -desde este punto de vista- son válidas y harto elocuentes para lo aquí apuntado.
Hombre No pobre Pobre No pobre Pobre Pob.no ext. Pob. Extr.
Unipersonal 55.836 3.399 94,3% 5,7% 3,8% 1,9%
Nuc complet 415.314 171.286 70,8% 29,2% 16,6% 12,6%
Nuc incomp 17.988 3.372 84,2% 15,8% 9,2% 6,6%
Extendido 154.056 72.353 68,0% 32,0% 17,8% 14,2%
Compuesto 28.901 3.985 87,9% 12,1% 9,1% 3,1%
Total 672.095 254.395 72,5% 27,5% 15,6% 11,8%
Mujer No pobre Pobre No pobre Pobre Pob.no ext. Pob. Extr.
Unipersonal 30.408 2.303 93,0% 7,0% 5,1% 1,9%
Nuc complet 25.339 12.133 67,6% 32,4% 16,8% 15,6%
Nuc incomp 70.683 22.644 75,7% 24,3% 14,6% 9,6%
Extendido 102.876 31.799 76,4% 23,6% 14,3% 9,3%
Compuesto 12.796 3.561 78,2% 21,8% 20,1% 1,7%
Total 242.102 72.440 77,0% 23,0% 14,0% 9,0%
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milias en P
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de estructuras familiar
Jefatura de hogares pobres por tipo de hogar, 2000/1
Jefatura y cantidad de hogares pobres por tipo, 2000/1
b) Edad de la jefatura y pobreza
Se presume que los hogares con jefatura de mayor edad serían menos propensos a la pobreza dado que, las personas en tal condición estarían más preparadas en términos educativos y profesionales, y con mayor experiencia para enfrentar la vida. En contrapartida, los hogares con jefaturas más jóvenes tendrían una mayor probabilidad de ser po-bres dado que o no han culminado su etapa de formación o las respon-sabilidades familiares entorpecen su formación o desarrollo profesio-nal. Asimismo, el nivel educativo favorece o desfavorece la probabili-dad de estar en situación de pobreza. A mayor educación, menos pro-babilidad de pobreza; y, a menor educación, mayor propro-babilidad de pobreza.
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Las dos cuestiones consideradas son, por una parte, la edad prome-dio por tipo de hogar, y, por otra, la edad para la condición o no de pobreza del hogar -a partir del supuesto que mayor edad, menor proba-bilidad de pobreza, en el caso de personas en edad productiva. Lo últi-mo se estudia a partir de la diferencia entre la edad promedio de la jefatura de hogares no pobres y pobres; resultando que, a mayor dife-rencia, habría mayor incidencia de la probabilidad de estar en condi-ción de pobreza. Si bien, el promedio de edad de la jefatura no revela a jefas o jefas jóvenes debe incluirse a éstos dentro del promedio gene-ral, en el cual inciden dada la estructura etaria joven del país.
Sobre la edad promedio de la jefatura de hogares-familiares, cabe puntualizar que,
a) a nivel nacional, los jefes y jefas de hogares-familiares extendi-dos son los menos jóvenes, con 52,9 años, lo cual resulta consis-tente con el modelo del pater familiae o mater familiae en cuyo hogar se encuentran probablemente tres generaciones;
b) siguen los hogares-familiares nucleares completos, con 45,1 años; y
c) los más jóvenes son hogares-familiares nucleares completos con 42,4 años; y
d) el total con 46,6 años (Cuadro No. 5-6).
Esto significa: i) el modelo del pater familiae más que mater familiae, y consiguientemente de mayor edad; ii) la jefatura del hogar-familiar nuclear es más joven que el extendido y con una diferencia pequeña entre el completo y el incompleto; y iii) la jefatura del hogar-familiar nuclear incompleto que reflejaría una ruptura con una unión anterior es ligeramente mayor que la del nuclear completo. Las distancias son significativas entre los extremos: jefatura de hogares extendidos y de hogares nucleares completos. Sin embargo, llama la atención que no pueden tratarse de generaciones diferentes considerando solamente una década de por medio. Esta bifurcación, entre jefatura de hogares-familiares extendidos y de hogares-hogares-familiares nucleares, se mantendrá consistente a lo largo del análisis dado que, el hogar-familiar extendido tiene un comportamiento muy uniforme mientras que las variaciones se dan entre los hogares-familiares nucleares incompleto y completo.
Al considerar la edad promedio de la jefatura y la pobreza, se en-cuentran los siguientes resultados fundamentales:
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milias en P
Análisis sociohistórico
de estructuras familiar
ii) la diferencia entre edad de la jefatura de hogares no pobres y pobres para hogares-familiares extendidos y nucleares comple-tos es pequeña pero para los hogares-familiares nucleares in-completos es 5,8 años;
iii) lo cual está significando que, para la condición de pobreza de la jefatura de los hogares-familiares nucleares incompletos, la edad tiene importancia.
Esta estructura fundamental se repite con algunas particularidades a señalar. Considerando exclusivamente la edad promedio de las jefa-turas de hogares-familiares pobres se encuentra que las jefajefa-turas ur-banas y femeninas son más jóvenes que sus pares rurales y masculi-nas. Por otra parte, las diferencias de edad entre jefaturas de hogares-familiares pobres y no pobres es importante en el caso urbano y de poca significación en el área rural. Finalmente, se apunta que, la des-agregación de jefaturas por tipo de hogares-familiares pobres no se puede llevar a cabo debido a problemas en la representación de la muestra en el caso de jefatura por sexo22 y con limitaciones para el
nivel urbano23; por estas razones, no se las analiza. Dadas estas
restric-ciones, resulta imposible un análisis más pormenorizado según nive-les de pobreza.
Cuadro No. 5-6
Promedio de Edad de la Jefatura de hogar por Condición de pobreza según Tipo de hogar, Área, y Sexo, 2000/1
País Dif
No pobre Pobre Total NP-P
Unipersonal 49,5 53,3 49,8 -3,7
Nuc. completo 43,0 41,1 42,4 1,9 N. Incompleto 46,4 40,7 45,1 5,8
Extendido 53,0 52,6 52,9 0,4
Compuesto 50,4 49,9 50,3 0,5
Total 47,1 45,1 46,6 2,0
Urbana Dif Rural Dif
No pobre Pobre Total NP-P No pobre Pobre Total NP-P
Unipersonal 49,5 52,0 49,6 -2,5 49,5 54,5 50,0 -5,0
Nuc. completo 43,9 39,6 42,9 4,3 41,7 42,2 41,9 -0,5
N. Incompleto 46,5 38,9 44,6 7,5 46,4 43,9 45,9 2,5
Extendido 51,4 51,2 51,4 0,3 55,9 54,0 55,2 1,9
Compuesto 50,7 48,3 50,3 2,4 49,8 53,0 50,3 -3,2
Total 47,4 43,8 46,6 3,6 46,7 46,4 46,6 0,3
Hombre Dif Mujer Dif
No pobre Pobre Total NP-P No pobre Pobre Total NP-P
Unipersonal 43,8 47,6 44,0 -3,7 60,0 61,7 60,1 -1,7
Nuc. completo 43,0 41,4 42,5 1,6 42,9 36,2 40,7 6,7
N. Incompleto 52,9 49,6 52,4 3,2 44,8 39,3 43,5 5,4
Extendido 50,4 52,1 51,0 -1,7 57,0 53,8 56,2 3,2
Compuesto 48,6 53,4 49,2 -4,8 54,5 45,7 52,6 8,7
Total 45,3 44,8 45,2 0,4 52,2 46,2 50,8 6,0
22 En la jefatura masculina es insuficiente la muestra para los hogares-familiares nucleares incompletos y en la femenina para los hogares-familiares nucleares completos; con lo cual solo queda para comparar a los hogares-familiares extendidos, lo cual resulta insuficiente para el análisis.
23 Tanto en el área urbana como en la rural se cuenta con problemas en la
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c) Años de estudio de la jefatura y pobreza
Se demuestran dos cuestiones importantes. Primero, la jerarquía -medida por el promedio de los años de estudio- de la jefatura de distin-tos tipos de hogares-familiares pobres, y, por otra, la diferencia entre los años de estudio de la jefatura de hogares-familiares no pobres y pobres. Se presume, los hogares considerados más “consolidados y modernos” tienen mayor cantidad de años de estudio; esto es, entre jefatura de hogares nucleares completos, nucleares incompletos y ex-tendidos. Asimismo, la jefatura de hogares no pobres tiene mayor can-tidad de años de estudio que la de los pobres; lo significativo está en la diferencia según tipo de hogares-familiares.
Antes del análisis sobre el promedio de los años de estudio de la jefatura de hogares-familiares y pobreza, cabe puntualizar:
a) a nivel nacional, los jefes y jefas de hogares-familiares extendi-dos son los menos educaextendi-dos, con 5,8 años de estudio; mientras que,
b) los hogares-familiares con mayor educación son los nucleares completos con 7,0 años de escolaridad, y
c) los hogares-familiares con educación inferior a la anterior pero superior a la de los extendidos son los hogares-familiares nu-cleares incompletos con 6,3 años;
d) los años de educación del total de hogares son 6,5 años (Cuadro No. 5-7).
Los resultados son consistentes: la jefatura de hogares-familiares nucleares completos cuentan con mayor nivel educativo y menos años de edad, seguida de la hogares-familiares nucleares incompletos con menor educación y un poco más de edad mientras que, se anudan limi-taciones en la jefatura de hogares-familiares extendidos con la mayor edad y el menor nivel educativo.
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Análisis sociohistórico
de estructuras familiar
En un segundo momento, cabe considerar la educación de la jefatu-ra y la condición de pobreza o no pobreza, en donde se encuentjefatu-ra:
Primero. En los hogares-familiares pobres resulta muy consistente la escalera de tipo de hogar y nivel de escolaridad de la jefatura; a “ma-yor solidez y modernidad” del tipo de hogar, ma“ma-yor cantidad de cursos o grados aprobados. En efecto, la jefatura de los hogares-familiares pobres nucleares completos cuentan con 5,0 años de escolaridad, la jefatura de los hogares-familiares nucleares incompletos tienen 4,5 años, y la jefatura de los hogares-familiares extendidos con 4,2 años de esco-laridad; esto es, en el mejor de los casos, no haber completado los dos primeros ciclos de la enseñanza escolar básica o la antigua primaria, un bajísimo nivel de educación formal.
Segundo. La diferencia de más años de educación entre la jefatura de hogares no pobres y pobres tiene el mismo ordenamiento; se trata de 2,8 años para los hogares-familiares nucleares completos, 2,2 años para los hogares-familiares nucleares incompletos, y 2,3 años para los hogares-familiares extendidos. Entonces, en el tipo de hogar hegemó-nico, el hogar-familiar nuclear completo, precisamente por ser ya el mayoritario en cantidad se percibe aquí la mayor diferencia de años promedio de escolaridad.
Tercero. Como ya se apuntó, no se puede llevar a cabo el análisis por tipo de hogar según área urbana o rural o jefatura masculina o femenina, por restricciones en la muestra. En cualquiera de los casos cabe señalar que, i) la diferencia entre no pobres y pobres a nivel urba-no es exactamente el doble que a nivel rural, evidentemente pesan otros condicionamientos para la pobreza rural mientras que en el espacio urbano tiene mayor impacto el promedio de años de escolaridad; y ii) lo mismo ocurre en cuanto a asimetría en la jefatura de hombres y mujeres aunque no en el grado apuntado, lo cual conduce a matizar el impacto de la educación para la condición de pobreza de hombres y mujeres. Ambos resultados consolidan tendencias globales de desigual-dad; ésta siempre es mayor por área antes que por sexo.
Cuadro No. 5-7
Promedio de Años de estudio de la Jefatura de hogar por Condición de pobreza según Tipo de hogar, Área y Sexo, 2000/1
País Dif
No pob Pobre Total NP-P
Unipersonal 6,0 4,3 5,9 1,7
Nuc. completo 7,8 5,0 7,0 2,8
N. incompleto 6,8 4,5 6,3 2,2
Extendido 6,5 4,2 5,8 2,3
Compuesto 7,1 4,4 6,7 2,7
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Urbana Dif Rural Dif
No pobre Pobre Total P-NP No pobre Pobre Total P-NP
Unipersonal 6,9 4,8 6,8 2,2 4,4 3,9 4,4 0,5
Nuc. completo 9,4 6,2 8,6 3,3 5,7 4,0 5,1 1,7
N. incompleto 8,2 5,2 7,5 3,0 4,8 3,3 4,5 1,5
Extendido 7,8 5,3 7,2 2,5 4,2 3,1 3,8 1,1
Compuesto 8,7 5,2 8,2 3,5 4,2 3,0 4,0 1,2
Total 8,5 5,7 7,9 2,8 5,1 3,6 4,6 1,4
Hombre Dif Mujer Dif
No pobre Pobre Total P-NP No pobre Pobre Total P-NP
Unipersonal 6,9 5,4 6,8 1,5 4,5 2,8 4,4 1,7
Nuc. completo 7,8 5,0 6,9 2,8 8,5 4,8 7,3 3,7
N. incompleto 7,4 4,4 6,9 3,0 6,6 4,6 6,1 2,0
Extendido 7,1 4,4 6,2 2,7 5,7 3,6 5,2 2,1
Compuesto 7,2 4,8 6,9 2,4 6,8 3,9 6,2 2,9
Total 7,5 4,8 6,8 2,7 6,2 4,1 5,7 2,1
Promedio de años de estudio del jefe/a de hogar por condición de pobreza, 2000/1
d) Idioma predominante de la jefatura y pobreza
En la búsqueda de presentar una variable cultural de la jefatura, se considera al idioma predominantemente hablado en el hogar. En este caso se tropezó con el problema de la representatividad de la muestra, y, en términos reales, los datos con suficiente solidez son los del total general, y aún esta distribución presenta problemas en la jefatura del hogar nuclear incompleto pobre (Cuadro No. 5-8). Con lo apuntado se excluye el estudio por área y por sexo.
A nivel global, la jefatura de los hogares, independientemente de la condición de pobreza o no de la jefatura, habla guaraní en más de la mitad de los casos y el resto se divide en partes iguales entre guaraní-castellano y guaraní-castellano24. Más precisamente, se trata de 53,2%, de 20,7%
y de 20,9%, respectivamente25. En el total, no se hallan diferencias pero
sí al considerar la condición de pobreza; la jefatura no pobre se expresa en estos idiomas en 46,1%, 22,7% y 25,3%, por una parte, y, la jefatura 24 Se excluye a otros idiomas, no
habla, y no contesta que, conjuntamente, alcanzan 5,2%.
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Análisis sociohistórico
de estructuras familiar
pobre en 73,0%, 14,9% y 8,8%, por otra, respectivamente. Al igual que en otros estudios, se encuentra mayor proporción de pobreza vincula-da al idioma nativo; lo cual no indica que el idioma produzca pobreza.
Considerando la jefatura de los pobres por tipo de hogar se encuen-tra a 72,9% de los nucleares completos guaraní parlantes, 61,6% de los nucleares incompletos en la misma situación, y a 76,1% de los extendi-dos. Anudando las características encontradas, se encuentra a los je-fes de hogares nucleares completos pobres con casi la menor edad (41,1), el mayor nivel educativo (5,0), y una alta proporción que se ex-presa en guaraní usualmente (72,9%). Por otra parte, la jefatura de los hogares nucleares incompletos pobres cuenta con la menor edad (40,7), un nivel educativo intermedio (4,5), y la menor proporción de guaraní parlantes (61,6%). Finalmente, la jefatura de los hogares extendidos pobres es la mayor consistencia: mayor edad (52,6), menor nivel edu-cativo (4,2), y la de mayor proporción de guaraní-parlantes (76,1%).
No se ha analizado a los otros idiomas debido a problemas en la representación de la muestra, como ya se ha reiterado varias veces en esta sección.
Cuadro No. 5-8
Idioma hablado predominantemente por la jefatura según tipo de hogar, 2000/1
País Guaraní Guar/castell Castellano Total
No pobre Unipersonal 60,0% 15,9% 21,0% 100,0%
Nuclear completo 40,6% 23,2% 27,5% 100,0%
Nuclear incompleto 41,3% 29,7% 25,1% 100,0%
Extendido 51,5% 22,1% 23,0% 100,0%
Compuesto 51,3% 21,1% 24,3% 100,0%
Total 46,1% 22,7% 25,3% 100,0%
Pobre Unipersonal 72,0% 11,3% 12,4% 100,0%
Nuclear completo 72,9% 14,4% 8,3% 100,0%
Nuclear incompleto 61,6% 100,0%
Extendido 76,1% 14,1% 8,8% 100,0%
Compuesto 73,2% 19,7% 6,4% 100,0%
Total 73,0% 14,9% 8,8% 100,0%
Total Unipersonal 60,8% 15,6% 20,4% 100,0%
Nuclear completo 50,1% 20,6% 21,9% 100,0%
Nuclear incompleto 45,9% 27,8% 22,2% 100,0%
Extendido 58,6% 19,8% 18,9% 100,0%
Compuesto 54,6% 20,9% 21,5% 100,0%
Total 53,2% 20,7% 20,9% 100,0%
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oberto L. Céspedes R.
Idioma de la jefatura de hogares pobres, 2000/1
e) Categoría ocupacional de la jefatura y pobreza
La categoría ocupacional de la jefatura de hogar es importante en cuanto revela la jerarquía ocupacional de la misma, y, de esta forma, la potencialidad de ingresos del hogar. Sin embargo, otra vez se ha trope-zado con las limitaciones de la representatividad de la muestra; razón por la cual se han conservado solamente algunas categorías ocupacio-nales y el resto de las mismas se ha agrupado como “otras”.
Una primera cuestión presente en la jefatura del total de hogares-familiares -independientemente de su condición o no de pobreza- es la centralidad de la categoría de trabajador por cuenta propia que repre-senta 45,4% de los nucleares completos, 53,7% de los nucleares incom-pletos, y 51,3% de los extendidos. Este peso se explica por la población campesina rural y por la importante informalidad urbana. En segunda instancia, la jefatura laborando como obrero privado26 implica el
impor-tante pero no central desarrollo de las relaciones asalariadas, en tareas de menor calificación; estas relaciones laborales en comparación con la informalidad urbana resultan en una mejor calidad del empleo. Re-presenta 27,8% de la jefatura de hogares-familiares nucleares comple-tos, 17,0% de los extendidos y 9,0% de los nucleares incompletos. Final-mente, la elevada composición de jefatura trabajando como patrones o empleadores entre los distintos tipos de jefaturas de hogares-familia-res revela la gran cantidad de pequeñas emphogares-familia-resas existentes. En hogares-familia- resu-men, el proceso de tercerización del empleo urbano y del pequeño cam-pesino se reflejan en la ocupación de la jefatura de hogares.
En el caso de la jefatura de hogares-familiares pobres se agudiza el problema de la muestra y por esta razón sólo resulta válida la categoría de cuenta propia, por una parte, y, se debe excluir a los hogares-familia-res nucleahogares-familia-res incompletos. Los jefes y jefas de hogahogares-familia-res pobhogares-familia-res son fun-26 También se cuenta con
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Análisis sociohistórico
de estructuras familiar
damentalmente trabajadores por cuenta propia; 65,2% de los nuclea-res completos, 67,0% de los nucleanuclea-res incompletos, y, 71,8% de los ex-tendidos. Esto es, son campesinos o trabajadores del sector informal urbano. En segunda instancia, la jefatura de los hogares pobres labora como obrero privado, categoría de ocupación que se puede considerar mejor que la anterior y comprende a 23,7% de hogares-familiares nu-cleares completos y 15,7% de hogares extendidos. Otra vez, resulta la jefatura de hogares-familiares extendidos con categorías ocupaciona-les de menor calificación, variable que se anuda a la significativa inci-dencia de la pobreza.
Anudando las características encontradas en la búsqueda de un perfil, se encuentra a los jefes de hogares nucleares completos pobres con casi la menor edad (41,1), el mayor nivel educativo (5,0), una alta proporción que se expresa en guaraní usualmente (72,9%), y la menor proporción de trabajadores por cuenta propia (65,2%).
Por otra parte, la jefatura de los hogares nucleares incompletos po-bres cuenta con la menor edad (40,7), un nivel educativo intermedio (4,5), la menor proporción de guaraní parlantes (61,6%), y un nivel inter-medio como trabajador por cuenta propia (67,0%).
Finalmente, la jefatura de los hogares extendidos pobres es la ma-yor consistencia: mama-yor edad (52,6), menor nivel educativo (4,2), mama-yor proporción de guaraní-parlantes (76,1%), y mayor proporción de traba-jadores por cuenta propia (71,8%).
Cuadro No. 5-9
Categoría ocupacional de la Jefatura ocupada por Tipo de hogar y Condición de pobreza, 2000/1
Obrpriv Patrón CtaProp Otras Total Total
Unipersonal 25,6% 11,8% 41,2% 21,4% 100,0% 64.977
Nuc. completo 27,8% 10,4% 45,4% 16,5% 100,0% 560.903
N. incompleto 9,0% 5,8% 53,7% 31,4% 100,0% 72.526
Extendido 17,0% 10,2% 51,3% 21,5% 100,0% 256.902
Compuesto 14,4% 16,8% 53,8% 15,0% 100,0% 35.998
Total 23,0% 10,3% 47,6% 19,1% 100,0% 991.306
Unipersonal 26,1% 12,1% 40,7% 21,1% 100,0% 63.483
Nuc. completo 29,3% 12,4% 37,9% 20,4% 100,0% 406.859
N. incompleto 10,7% 6,9% 49,9% 32,5% 100,0% 56.097
Extendido 17,5% 12,4% 43,1% 26,9% 100,0% 183.802
Compuesto 14,8% 18,3% 50,4% 16,6% 100,0% 32.562
No pobre 24,1% 12,2% 40,9% 22,8% 100,0% 742.803
Unipersonal 3,2% 0,0% 62,2% 34,6% 100,0% 1.494
Nuc. completo 23,7% 5,1% 65,2% 6,1% 100,0% 154.044
N. incompleto 3,3% 2,2% 67,0% 27,5% 100,0% 16.429
Extendido 15,7% 4,6% 71,8% 7,9% 100,0% 73.100
Compuesto 10,7% 2,9% 86,5% 0,0% 100,0% 3.436
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oberto L. Céspedes R.
Categoría ocupacional de la jefatura ocupada por tipo de hogares, 2000/1
Categoría ocupacional de la jefatura ocupada pobre, 2000/1
5.4. Promedio del tamaño del hogar por quintiles de ingreso
El promedio del tamaño del hogar, 1982-2002, ya ha sido estudiado en el capítulo anterior. En esta sección, de partida, se anota al alta con-sistencia entre los resultados del último censo, de 2002, y la EIH 2000/1, razón por la cual en el siguiente cuadro se incluye una columna de los resultados del censo27. Dada la disponibilidad de información por
quin-tiles de ingreso de los hogares familiares, se cruzan pobreza, y fecundi-dad y tipos de familias; análisis del promedio del tamaño del hogar que ha excluido a la empleada doméstica en vistas al estudio de las estruc-turas familiares.
Los datos encontrados por quintiles de ingreso demuestran lo apun-tado inicialmente sobre los datos del 2002. En efecto, se verifica: i) a 27 Solamente en el caso de los
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milias en P
Análisis sociohistórico
de estructuras familiar
medida que se asciende socioeconómicamente disminuye el número de miembros del hogar; ii) en las áreas urbanas es menor la cantidad de personas en el hogar que en las rurales; y iii) los hogares-familiares extendidos son más numerosos que los nucleares completos y éstos a su vez de mayor tamaño que los nucleares incompletos. En todos los casos se encuentra una escalera casi perfecta, entre mayor estatus socioeconómico y menor cantidad de personas en el hogar.
Al analizar los tipos de hogares-familiares a nivel de país, urbano o rural, en absolutamente todos los casos se demuestra que, a partir del tercer quintil (el quintil medio) hasta el quinto quintil (el quintil más rico) se tiene una escalera descendente y en la mayoría de los casos en forma relativamente pronunciada. Lo cual evidencia que, a partir de un nivel socioeconómico medio de los distintos tipos de hogares-familia-res se halla una elevada coherencia entre la cantidad y asignación de recursos disponibles y el número de personas existentes o a tener en función de expectativas de reproducción y eventualmente ascenso so-cial de cada familia.
En cifras, en el país, los hogares-familiares nucleares completos en el tercer quintil cuentan con 4,7 personas en promedio y en el quinto quintil con 3,7 personas mientras que, para los hogares-familiares nu-cleares incompletos se trata de 3,3 y 2,8 personas, respectivamente; y para los hogafamiliares extendidos se tiene 6,3 y 4,5 personas, res-pectivamente. Las diferencias por área de residencia también son cla-ras. En el quintil más rico, los hogares nucleares completos urbanos cuentan con 3,7 personas en promedio y los rurales con 4,0; los nuclea-res incompletos con 2,7 y 3,2, nuclea-respectivamente; y los extendidos con 4,4 y 4,2, respectivamente -pequeña diferencia explicable por la concentra-ción de pobreza en este tipo de hogar urbano.
Un hecho significativo se encuentra en la diferencia del promedio de tamaño de hogares-familiares nucleares completos e incompletos; es una persona, el antes que la ausente dada la hegemonía femenina en la jefatura. El promedio total de los hogares nucleares completos es 4,7 y el de los incompletos es 3,7 a nivel de país; resulta en 4,3 y 3,4, respectivamente, a nivel urbano; y se encuentra 5,1 y 4,1, respectiva-mente, a nivel rural.
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Cuadro No. 5-11
Promedio de tamaño del hogar por quintiles de ingreso según área
CNPV
1 2 3 4 5 Total 2002
Total País
Unipersonal 1,0 1,0 1,0 1,0 1,0 1,0 1,0
Nuc. completo 6,1 5,3 4,7 4,1 3,7 4,7 4,6
Nuc. incompleto 4,4 5,0 3,3 3,5 2,8 3,7 3,5
Extendido 7,3 5,9 6,3 5,4 4,5 5,8 5,7
Compuesto 8,5 5,4 6,1 4,6 4,3 5,1 5,6
Total 6,3 5,3 5,0 4,3 3,4 4,7 4,6
Urbana
Unipersonal 1,0 1,0 1,0 1,0 1,0 1,0 1,0
Nuc. completo 5,2 4,8 4,1 3,9 3,7 4,3 4,3
Nuc. incompleto 4,3 3,6 3,5 3,2 2,7 3,4 3,4
Extendido 6,5 6,6 6,1 5,1 4,4 5,7 5,6
Compuesto 5,0 7,2 5,6 4,7 4,2 5,1 5,5
Total 5,4 5,3 4,7 4,0 3,4 4,4 4,4
Rural
Unipersonal 1,0 1,0 1,0 1,0 1,0 1,0 1,0
Nuc. completo 6,8 5,9 5,1 4,6 4,0 5,1 4,9
Nuc. incompleto 4,5 4,2 5,3 3,2 3,2 4,1 3,7
Extendido 8,4 6,9 5,4 5,6 4,2 5,9 5,9
Compuesto 10,3 8,3 5,8 4,4 4,1 5,2 5,8
Total 7,1 6,1 5,1 4,5 3,6 5,0 4,9
Nota: No se incluye al/a empleado/a doméstico/a.
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Análisis sociohistórico
de estructuras familiar
5.5. Conclusiones sobre Familias y pobreza, 2000/1
1. Para el análisis de la pobreza de los hogares-familiares, se utiliza a la Encuesta Integrada de Hogares del 2000/2001 (EIH 2000/1) dada su la cobertura y representatividad en cuanto a muestra y debido al prolongado tiempo de recolección de los datos. Se ha demostrado que los resultados de la EIH 2000/1 como del CNPV 2002 son con-sistentes.
2. La encuesta 2000/1 considera a la pobreza según el método de Lí-nea de Pobreza (LP) y se clasifican los hogares o personas por con-dición de pobreza y según niveles de la misma -esta clasificación se utiliza excepcionalmente dadas las limitaciones en la representa-ción de la muestra. La condirepresenta-ción de pobreza remite a No pobres y
Tamaño promedio de hogares urbanos por quintiles de ingreso, 2000/1
103
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Pobres y los Niveles de pobreza incluyen a (No pobres y) Pobres no extremos y Pobres extremos o indigentes, y, a nivel global remite a la distribución de hogares o población por quintiles de ingreso.
3. A nivel nacional, e independientemente de su condición o no de pobre-za, se encuentra a 26,3% de hogares como pobres o 327,670 hogares; correspondiendo 22,4% al área urbana y 31,5% a la rural o 157,735 hoga-res y 169.935 hogahoga-res, hoga-respectivamente. Nótese la escasa diferencia cuantitativa entre zona urbana y rural a pesar de la diferencia proporcio-nal debido al proceso de urbanización en curso.
4. Los hogares-familiares, en general, son más pobres que el prome-dio nacional. Se encuentran en condición de pobreza: 29,4% de los hogares-familiares nucleares completos, 28,8% de los hogares-fa-miliares extendidos, y 22,7% de los hogares-fahogares-fa-miliares nucleares in-completos. En otras palabras, la mayor proporción de pobreza se encuentra en los hogares-familiares hegemónicos -nucleares com-pletos- y en los que le siguen -los extendidos- cuya característica ya revela una situación de carencia.
5. La distribución por área revela significativa proporción de pobreza en los hogares-familiares nucleares completos urbanos y rurales; lo mismo para los hogares-familiares nucleares incompletos en la ciu-dad antes que en el campo; y mucha mayor proporción de pobreza en los hogares extendidos en el campo antes que en la ciudad. En cantidades, se trata de 314.123 hogares-familiares a nivel nacional, 149.728 en las ciudades y 164.395 en el campo. Otra vez, debe lla-marse la atención acerca de la diferencia no grande entre zona ur-bana y rural. En el total de hogares pobres, la mayoría está com-puesta por los hogares-familiares nucleares completos -56,0%- y extendidos -31,9%-; aquellos, de mayor peso en el área rural y los nucleares incompletos de mayor incidencia urbana antes que rural.
6. La mayor indigencia se encuentra precisamente en los hogares-fa-miliares con mayor proporción de pobreza y que constituyen la mayoría de los hogares-familiares pobres. Esto es, triple pobreza: i) en porcentaje de pobreza según el tipo de hogar-familiar, ii) la ma-yor cantidad de hogares pobres, y iii) porcentaje de indigencia. Se trata de los hogares-familiares nucleares completos con 12,8% de indigencia y los hogares-familiares extendidos con 12,3% de pobre-za extrema. La acumulación de ambas características negativas deben conducir a la intervención de las políticas públicas en estas familias. Lo apuntado se da diferenciadamente a nivel urbano-rural en cuanto que, la proporción de indigencia rural triplica a la urbana en los hogares-familiares nucleares completos y extendidos; otro factor de focalización de políticas de intervención.
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didos por hombres son los hogares-familiares extendidos y los ho-gares-familiares nucleares completos, con 32,0% y 29,2%, respecti-vamente. Por otra parte, las mujeres jefas de hogar tienen su mayor índice de pobreza en los hogares-familiares nucleares completos, con 32,4% de pobreza; detrás y diferenciadamente, se encuentran los hogares-familiares nucleares incompletos y los hogares-fami-liares extendidos con 24,3% y 23,6%, respectivamente, de pobreza. El elevado índice de pobreza de las familias nucleares completas con jefatura femenina debe tomarse con pinzas dadas las limitacio-nes en la representación de la muestra.
8. El análisis de los tipos de hogares no debe menoscabar el peso de las cantidades dado que, el total de hogares pobres presididos por varones es 351,2% de aquellos con jefatura femenina; en cifras, 254.395 y 72.440, respectivamente. Más específicamente, se cuenta con 247.001 jefes de hogares-familiares pobres y 66.576 jefas de ho-gares-familiares pobres.
9. Al considerar la edad promedio de la jefatura y la pobreza, se en-cuentran los siguientes resultados fundamentales:
iv) En los hogares-familiares pobres resulta muy clara, por una par-te, la mayor edad en los extendidos con 52,6 años, y, por otra, los más jóvenes en los nucleares completos con 41,1 años y los nu-cleares incompletos con 40,7 años;
v) la diferencia entre edad de la jefatura de hogares no pobres y pobres para hogares-familiares extendidos y nucleares comple-tos es pequeña pero para los hogares-familiares nucleares in-completos es 5,8 años;
vi) lo cual está significando que, para la condición de pobreza de la jefatura de los hogares-familiares nucleares incompletos, la edad tiene importancia.
10. En cuanto al promedio de los años de educación formal de la jefa-tura de hogar y la pobreza se encuentra que, a “mayor solidez y modernidad” -en cuanto a dos progenitores y orientado hacia la familia nuclear- se tiene mayor escolaridad. La jefatura de hoga-res-familiares pobres nucleares completos tiene 5,0 años prome-dio de escolaridad, la los nucleares incompletos 4,5 años, y la de los extendidos 4,2 años. En todos los casos, se tiene un promedio bajo; considerando que el cuarto grado aprobado es el umbral para un alfabetismo duradero, según UNESCO.
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12. La categoría ocupacional de la jefatura, otra vez con problemas de muestra, evidencia la centralidad de la categoría de trabajador por cuenta propia. Esta categoría significa 65,2% de la jefatura de ho-gares nucleares completos, 67,0% de los nucleares incompletos, y 71,8% de los extendidos. Si se considera a la mencionada catego-ría como indicador del sector informal urbano y del campesino se la vincula con la situación de pobreza familiar.
13. Con base en la distribución de hogares-familiares por quintiles de ingreso, se ha demostrado que, a medida que se asciende socio-económicamente disminuye el número de miembros del hogar; que en las áreas urbanas es menor la cantidad de personas en el hogar que en las rurales; y que, los hogares-familiares extendidos son más numerosos que los nucleares completos y éstos a su vez de mayor tamaño que los nucleares incompletos. En todos los ca-sos se encuentra una escalera casi perfecta, lo cual demuestra la consistencia de los resultados encontrados y la validez de las asun-ciones previas. Más concretamente, en el quintil más rico, los ho-gares-familiares nucleares completos tienen 3,7 personas, en los incompletos con 2,8, y en los extendidos con 4,5 personas.
14. Lo apuntado permite establecer un cuadro de tipos de hogares-familiares con mayor o menor concentración de pobreza. La acu-mulación de características negativas en el hogar-familiar extendi-do ha siextendi-do notoria, tanto proporcionalmente en los rasgos como por su peso cuantitativo -si bien es el segundo en jerarquía. En condición semejante por sus características desfavorables acumu-ladas, se encuentran los hogares-familiares nucleares con el dis-tintivo de ser los más numerosos, más de la mitad de los hogares-familiares pobres. Finalmente, los hogares-hogares-familiares nucleares incompletos también presentan significativas particularidades negativas aunque son numéricamente no tan importantes como los precedentes.
15. A continuación, el cuadro que pretende resumir los principales hallazgos de este capítulo (todos de hogares pobres):
Cant. Porc. Jefatura Jefatura Jefat Jefat Jefat Jefat Tamaño
Hog. Hog. Pobre Pobre Edad Años Ocup Idiom Prom Hog
Pobr Pobr Porc Fem Cant Cant Prom Educ C P Guar Q1 Q5
Masc Porc Masc Fem Prom
Hog. Nucl.
comp. 183487 29,4% 29,2% 32,4% 171286 12133 41,1 5,0 65,2% 72,9% 6,1 3,7 Hog. Nucl.
Inc. 26016 22,7% 15,8% 24,3% 3372 22644 40,7 4,5 67,0% 61,6% 4,4 2,8 Hog.
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6. Conclusiones y recomendaciones
6.1. Conclusiones
6.1.1. Contexto sociohistórico de las familias
De partida, se apunta, por una parte, un discurso de políticas que reivindica a las familias pero que, de hecho, por otra parte, no la consi-dera como tal sino a miembros de la misma. También, de inicio, se registra a los cambios socioeconómicos y culturales que han influen-ciado fundamentalmente a las familias paraguayas en los últimos dos decenios (1982-2002) se han dado a través del cambio en la condición de la mujer. Se ha dado una sinergia entre la mejoría del nivel educati-vo de la mujer, su incorporación al mundo del trabajo asalariado extra-doméstico, y la mejor atención a su salud sexual y reproductiva condu-centes a cambios significativos en la mujer, y, por este medio, en las familias.
6.1.2. Estructura y ciclo de vida familiar, 1982-2002
1. Considerando la cantidad de hogares, en el lapso 1982-2002, se veri-fica la hegemonía de los hogares con familias nucleares y de los hogares con familias extendidas, en aproximadamente nueve de diez hogares; pero con la clara preponderancia del hogar nuclear, en poco más de cinco de esos nueve hogares. A lo cual debe agregarse el limitado peso de los hogares compuestos y de los unipersonales. Esta estructura familiar se diferencia de la de países más urbaniza-dos de larga data en el área como Argentina, Chile o Uruguay y se encuentra más cercana la de países centroamericanos como El Salvador, Guatemala u Honduras.
2. Teniendo presente la distribución de hogares por tipo y la distribución de la población por tipo de hogares, un resultado de significación cons-tituye la inexistencia de muy significativas desigualdades entre ambas. Considerando la importancia numérica, se anota que, en el 2002, la po-blación en hogares-familiares nucleares alcanza 51,9% y la de los hoga-res-familiares extendidos comprende 39,8%; la población por otro tipo de hogar ya casi resulta marginal. La persistencia y reemergencia de la importancia de la población del hogar-familiar extendido significa la combinación de factores como urbanización y empobrecimiento, sin olvidar la relativamente amplia definición de área urbana, incluyendo a poblaciones periurbanas.
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i) los hogares-familiares nucleares completos conforman 45,8% del total,
ii) los hogares-familiares extendidos representan 32,0% del total,
iii) los hogares-familiares nucleares incompletos alcanzan 8,6% del total;
iv) mientras que, tanto los hogares-familiares nucleares sin hijos como los hogares-familiares extendidos de núcleo conyugal sin hijos resultan de mucho menor peso aunque no necesariate marginales y se encuentran dentro de las canecesariategorías ya men-cionadas.
4. En el caso de áreas de residencia, i) los hogares nucleares tienen menor peso en la ciudad que en el campo; ii) la superioridad de los hogares familiares extendidos en la ciudad, y, no en el campo, como podría esperarse de esta estructura identificada como más tradicio-nal, aspecto que debe anudarse a lo antedicho; mientras que, iii) las familias nucleares incompletas inciden más en las ciudades que en el campo, como es de esperar.
5. El análisis desde la perspectiva de la jefatura, masculina o femeni-na de los tipos de hogares-familiares, debe señalar:
i) en los hogares-familiares nucleares completos, la jefatura mas-culina de ser total en 1982 se encuentra en lento descenso, lle-gando al 91,5% en el 2002;
ii) en los hogares-familiares nucleares incompletos sucede lo opues-to, la jefatura masculina fue y es minoritaria aunque sin mayores cambios, de 14,1% en 1982 y 1992 a 18,0% en el 2002; y
iii) en los hogares-familiares extendidos, la jefatura masculina es mayoritaria aunque en constante descenso, de 74,2% en 1982 a 67,2% en el 2002.
Entonces, puede apuntarse a:
a) un cambio cultural y económico significativo en los hogares nu-cleares completos al percibir a la mujer como jefa de hogar;
b) la permanencia de una elevada proporción de mujeres jefas de ho-gares nucleares incompletos, y consiguientemente más vulnerables por faltar uno de los cónyuges como por los ingresos femeninos usualmente menores a los masculinos y las tareas domésticas a cargo de las mujeres;
c) sin embargo, este tipo de hogares solo representa 8,6% del total en el 2002;
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bos presentan vulnerabilidad es probable que ésta sea mayor en el último tipo;
e) Estas precisiones son necesarias para las políticas públicas consi-derando tanto el peso cuantitativo de los distintos tipos de hogares como las particularidades de cada tipo de hogares.
6. Otra consideración relevante en la jefatura de hogares es el estado civil. En los hogares nucleares completos el cambio está en la re-ducción de jefaturas casadas -de 79,5% en 1982 a 71,5% en el 2002- y en el paralelo de las unidas; de 20,5% a 28,5%, respectivamente. Sig-nificativas innovaciones se encuentra en los hogares nucleares in-completos, con hegemonía femenina en la jefatura y siendo los es-tados civiles dominantes soltera, casada y viuda. Se redujeron las jefaturas de solteras, de 41,4% en 1982 a 32,5% en el 2002; mientras creció la jefatura de separadas y divorciadas, de 11,2% a 19,0% y la de casadas de 17,2% a 21,3%, respectivamente. Finalmente, de los hogares extendidos en las dos categorías centrales, casado y uni-do, se repite lo apuntado sobre los hogares nucleares completos aunque en menor escala; mientras que las otras categorías han in-cidido con cambios menores en el total.
7. En relación al tamaño promedio de los hogares, primero, se ha dado una muy lenta reducción equivalente a poco más de media persona en veinte años. Segundo, se encuentra una clara estratificación del tamaño promedio de los hogares, de mayor a menor, es hogares-familiares extendidos, hogares-hogares-familiares nucleares completos, y ho-gares-familiares nucleares incompletos. Pero, tercero, la merma mayor se da en los hogares-familiares nucleares completos, los ho-gares-familiares nucleares incompletos, y los hoho-gares-familiares extendidos, con esta jerarquía. Por consiguiente, cuarto, la diferen-cia en el tamaño promedio entre familias extendidas y familias nu-cleares completas se ensanchará y entre éstas y familias nunu-cleares incompletas se reducirá. Y, quinto, serán más numerosos y de re-ducción más lenta, los hogares más pobres o más vulnerables, los extendidos y los nucleares incompletos. Como conclusión se reco-miendan políticas diferenciadas para cada uno de estos tipos de (hogares con) familias.
8. Otro factor de asimetría en cuanto al tamaño promedio del hogar se encuentra en la jefatura de los hogares-familiares. Los presididos por varones tienen en promedio mayor cantidad de personas que los de mujeres. Aquellos con jefatura masculina, en todos los casos se reducen; mientras que los presididos por mujeres se reducen más lentamente en el caso de los nucleares completos e incomple-tos, o aumentan ligeramente, en el caso de los extendidos; conside-raciones útiles para las políticas de intervención.
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de las parejas jóvenes sin hijos o de las parejas adultas sin hijos en la distribución de familias según CVF, se halla un leve pero nítido retraso en la expansión inicial de la familia debido a que se redujo la incidencia de parejas cuyos hijos mayores tienen menos de 6 años. Segundo, en las áreas urbanas, se encuentra una ligera suprema-cía de las parejas jóvenes sin hijos y de las parejas con hijos mayo-res menomayo-res de 6 años en relación a sus pamayo-res rurales. Tercero, la hegemonía masculina en la jefatura de hogares no se cuestiona pero se debilita en cada una de las etapas del CVF mientras que la jefatura femenina crece hasta el grupo de parejas con hijos mayo-res de 19 y más años donde desciende ligeramente.
10. Este cuadro busca presentar sintéticamente lo principal de las conclusiones de esta sección:
2002 Porcentaje Porcentaje Jefatura Jefatura Tamaño Ciclo de vida
de población de hogares masculina por Estado civil promedio familiar
del hogar
Hogares C: 71,5% 4,6
nucleares 45,8 91,5% U: 28,5% personas
completos
Hogares S: 32,5%
nucleares 51,9 8,6 18,0% C: 21,3% 3,5
incompletos V: 19,2% personas
Hogares
extendidos 39,8 32,0 67,2% C: 51,8% 5,7
U: 18,2% personas S: 14,6%
i) retraso en expansión inicial de la familia; ii) jefatura masculina reduce; la femenina crece hasta hijo mayor 19 y + años
6.1.3. Familias y pobreza, 2000/1
11. Para el análisis de la pobreza de los hogares-familiares, se utiliza a la Encuesta Integrada de Hogares del 2000/2001 (EIH 2000/1) cu-yos resultados consistentes con los del CNPV 2002. Se considera a la pobreza según el método de Línea de Pobreza (LP) y se clasifi-can los hogares o personas por condición de pobreza y según ni-veles de la misma -esta clasificación se utiliza excepcionalmente dadas las limitaciones en la representación de la muestra.
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13. La distribución por área revela significativa proporción de pobreza en los hogares-familiares nucleares completos urbanos y rurales; lo mismo para los hogares-familiares nucleares incompletos en la ciudad antes que en el campo; y mucha mayor proporción de po-breza en los hogares extendidos en el campo antes que en la ciu-dad. En cantidades, se trata de 314.123 hogares-familiares a nivel nacional, 149.728 en las ciudades y 164.395 en el campo; con una diferencia no grande entre zona urbana y rural. En el total de hoga-res pobhoga-res, la mayoría está compuesta por los hogahoga-res-familiahoga-res nucleares completos -56,0%- y extendidos -31,9%-; aquellos, de mayor peso en el área rural y los nucleares incompletos de mayor incidencia urbana antes que rural.
14. La mayor indigencia se encuentra precisamente en los hogares-fami-liares con mayor proporción de pobreza y que constituyen la mayoría de los hogares-familiares pobres; esto es, triple pobreza: i) en porcen-taje de pobreza según el tipo de hogar-familiar, ii) la mayor cantidad de hogares pobres, y iii) en porcentaje de indigencia. Se trata de los hoga-res-familiares nucleares completos con 12,8% de indigencia y los ho-gares-familiares extendidos con 12,3% de pobreza extrema. La acumu-lación de ambas características negativas deben conducir a la inter-vención de las políticas públicas en estas familias. Lo apuntado se da diferenciadamente a nivel urbano-rural en cuanto que, la proporción de indigencia rural triplica a la urbana en los hogares-familiares nu-cleares completos y extendidos; otro factor de focalización de políticas de intervención.
15. A nivel nacional, entre los hogares pobres, 27,5% está presidido por varones y 23,0% por mujeres. Lo apuntado se repite a nivel de hogares-familiares pobres. El tipo de hogares pobres mayormente presididos por hombres son los hogares-familiares extendidos y los hogares-familiares nucleares completos, con 32,0% y 29,2%, respectivamente. Por otra parte, las mujeres jefas de hogar tienen su mayor índice de pobreza en los hogares-familiares nucleares completos, con 32,4% de pobreza; detrás y diferenciadamente, se encuentran los hogares-familiares nucleares incompletos y los hogares-familiares extendidos con 24,3% y 23,6%, respectivamen-te, de pobreza. El elevado índice de pobreza de las familias nuclea-res completas con jefatura femenina debe tomarse con pinzas da-das las limitaciones en la representación de la muestra. El análisis de los tipos de hogares no debe menoscabar el peso de las canti-dades dado que, el total de hogares pobres presididos por varones es 351,2% de aquellos con jefatura femenina; en cifras, 254.395 y 72.440, respectivamente. Más específicamente, se cuenta con 247.001 jefes de hogares-familiares pobres y 66.576 jefas de hoga-res-familiares pobres.
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vii) En los hogares-familiares pobres resulta muy clara, por una parte, la mayor edad en los extendidos con 52,6 años, y, por otra, los más jóvenes en los nucleares completos con 41,1 años y los nucleares incompletos con 40,7 años;
viii) la diferencia entre edad de la jefatura de hogares no pobres y pobres está significando que, para la condición de pobreza de la jefatura de los hogares-familiares nucleares incompletos, la edad tiene importancia.
17. En cuanto al promedio de los años de educación formal de la jefa-tura de hogar y la pobreza se encuentra que, a “mayor solidez y modernidad” -en cuanto a dos progenitores y orientado hacia la familia nuclear- se tiene mayor escolaridad. La jefatura de hoga-res-familiares pobres nucleares completos tiene 5,0 años prome-dio de escolaridad, la los nucleares incompletos 4,5 años, y la de los extendidos 4,2 años. En todos los casos, se tiene un promedio bajo; considerando que el cuarto grado aprobado es el umbral para un alfabetismo duradero, según UNESCO.
18. Teniendo presente una variable cultural como es el idioma predo-minantemente hablado por la jefatura de hogar, se ha encontrado que la jefatura de los pobres es 73,0% guaraní parlante y la de los no pobres 46,1%. Limitaciones en la muestra sólo permiten cuanti-ficar a este idioma. Es hablado por 72,9% de la jefatura de hogares-familiares nucleares completos, 61,6% de los nucleares incomple-tos, y 76,1% de los extendidos.
19. La categoría ocupacional de la jefatura, otra vez con problemas de muestra, evidencia la centralidad de la categoría de trabajador por cuenta propia. Esta categoría significa 65,2% de la jefatura de ho-gares nucleares completos, 67,0% de los nucleares incompletos, y 71,8% de los extendidos. Si se considera a la mencionada catego-ría como indicador del sector informal urbano y del campesino se la vincula con la situación de pobreza familiar.
20. Con base en la distribución de hogares-familiares por quintiles de ingreso, se ha demostrado que, a medida que se asciende socio-económicamente disminuye el número de miembros del hogar; que en las áreas urbanas es menor la cantidad de personas en el hogar que en las rurales; y que, los hogares-familiares extendidos son más numerosos que los nucleares completos y éstos a su vez de mayor tamaño que los nucleares incompletos. En todos los ca-sos se encuentra una escalera casi perfecta, lo cual demuestra la consistencia de los resultados encontrados y la validez de las asun-ciones previas. Más concretamente, en el quintil más rico, los ho-gares-familiares nucleares completos tienen 3,7 personas, en los incompletos con 2,8, y en los extendidos con 4,5 personas.
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mulación de características negativas en el hogar-familiar exten-dido ha sido notoria, tanto proporcionalmente en los rasgos como por su peso cuantitativo -si bien es el segundo en jerarquía. En condición semejante por sus características desfavorables acumu-ladas, se encuentran los hogares-familiares nucleares con el dis-tintivo de ser los más numerosos, más de la mitad de los hogares-familiares pobres. Finalmente, los hogares-hogares-familiares nucleares incompletos también presentan significativas particularidades negativas aunque son numéricamente no tan importantes como los precedentes.
22. A continuación, el cuadro que pretende resumir los principales hallazgos de este capítulo (todos de hogares pobres):
Cant. Porc. Jefatura Jefatura Jefat Jefat Jefat Jefat Tamaño
Hog. Hog. Pobre Pobre Edad Años Ocup Idiom Prom Hog
Pobr Pobr Porc Fem Cant Cant Prom Educ C P Guar Q1 Q5
Masc Porc Masc Fem Prom
Hog. Nucl.
completo 183487 29,4% 29,2% 32,4% 171286 12133 41,1 5,0 65,2% 72,9% 6,1 3,7 Hog. Nucl.
Incompleto 26016 22,7% 15,8% 24,3% 3372 22644 40,7 4,5 67,0% 61,6% 4,4 2,8 Hog.
extendidos 104620 28,8% 32,0% 23,6% 72353 31799 52,6 4,2 71,8% 76,1% 7,3% 4,5
6.2. Recomendaciones
1. La principal recomendación es la aplicación de políticas diferencia-das según la cantidad de familias pobres y según los distintos tipos de familias pobres, con la importancia que implica el área de resi-dencia y la jefatura, especialmente la femenina.
2. Una desagregación de los hogares-familiares indica que,
a) los hogares-familiares nucleares completos cuentan con 29,4% de pobreza y 12,8% de indigencia, representando 56,0% (183.487) del total de hogares pobres;
b) los hogares-familiares extendidos tienen 28,8% de pobreza y 12,3% de pobreza extrema, y, constituyen 31,9% (104.620) del total de hogares pobres;
c) los hogares-familiares nucleares incompletos concentran 22,7% de pobreza y 9,1% de indigencia, y, conforman 7,9% (26.016) del total de hogares pobres; por consiguiente,