Rellena tu creatividad
Con el verano llega el calor y las vacaciones, a mí el calor me afecta negativamente y suelo estar siempre más cansado, con menos
ganas de enfrentarme al día a día. Además, con la llegada del buen tiempo los niños están por casa y muchos (los que tienen suerte), cogen vacaciones.
Todos esto (y muchas más cosas) pueden afectar a tus niveles de creatividad, el verano suele ser un paréntesis en nuestro mundo laboral (aunque sólo sea un mes o unas semanas). Puede que sientas que necesitas un descanso, a lo mejor, con este calor no eres capaz de sacar el trabajo adelante o, simplemente, te has quedado sin ideas.
La buena noticia es que nos pasa a todos.
La noticia mejor es que hay formas de superar esos bloqueos.
¿Por qué se seca tu creatividad?
No sé vosotros, pero mi semana siempre está llena de líos; tiempos de entrega, errores que corregir, correos que salen sin los adjuntos, llamadas fuera de horas, problemas en casa, problemas con el
coche... Todo esto te lleva a un cansancio mental que reduce tu
nivel de creatividad.
Necesito toda mi creatividad al máximo. Siempre estoy metido en cursos de formación, estoy inmerso en la escritura de mi quinta novela (gracias
Nanowrimo) y estoy corrigiendo y editando dos
manuscritos en colaboración con una editorial con la que trabajaré, además tengo responsabilidades con las revistas para las que escribo. No me puedo
permitir quedarme sin energía creativa.
Necesito toda mi creatividad al máximo. Siempre estoy metido en cursos de formación, estoy inmerso en la escritura de mi quinta novela (gracias Nanowrimo) y estoy corrigiendo y editando dos manuscritos en colaboración con una editorial con la que trabajaré, además tengo responsabilidades con las revistas para las que
escribo. No me puedo permitir quedarme sin energía creativa.
Cómo recuperar la creatividad
Imagina que tu creatividad es el depósito de gasolina de tu coche (o un depósito de agua, si lo prefieres). A medida que pasan los días vamos echando gasolina en ese depósito (o va llenándose con agua de lluvia), cada persona que conocemos, cada emoción, cada
lectura, cada conversación, añaden un par de litros a nuestros depósitos.
Pero lo que tiene la vida es que cansa. Todos nos sentimos
cansados en algún momento. Así que la gran pregunta es: ¿Cómo rellenamos ese depósito?
Lee. No dejes de leer.
Lee obras de tus géneros y lee obras fuera de tus géneros. Lee libros que te gusten y también los que no te gusten. Lee libros de temas sobre los que no escribirías ni en un millón de años. No importa el qué, simplemente, lee.
Leer
Leer te dará buenas ideas, te mostrará qué es lo que funciona y qué es lo que no funciona. Y lo más importante es que te recordará lo divertido que es escribir, que es lo que te hizo comenzar esto. .
Reinicia
Esto también se puede conseguir buscando un hobby que nos sea leer y escribir.
(Ya puedo oír vuestros aspavientos)
Ese hobby diferente tiene un propósito muy concreto: hacer que te levantes de la silla, abandones el ordenador y salgas de esa
habitación. Si no te gusta el deporte no pasa nada, puedes cocinar, ser voluntario, pasear, pintar, aficionarte a la fotografía, o
simplemente sentarte en un bar y tomarte algo con tus amigos. Simplemente asegúrate de que ese hobby no tiene nada que ver la escritura, tu cerebro también necesita desconectar, tienes que darle un respiro. De la misma forma que necesitas dormir para descansar, tu cerebro necesita cambiar de chip.
Pero tampoco te pases con lo de relajarte. Muchas veces relajarse significa que nos damos permiso para hacer las cosas mal.
Pero no seas tan perfeccionista, date un respiro.
Relájate
Entiendo que no es sencillo. Te metiste en esto de escribir porque te encantan los buenos libros y quieres escribir uno así de bueno. El problema es que cuando nos ponemos a escribir hay una gran
diferencia entre lo que queremos hacer y lo que somos capaces de hacer.
Es muy sencillo. Deja de meterte presión por escribir el texto perfecto y verás como escribes mejor.
Una forma de conseguir relajar tu escritura es obligarte a escribir locuras. Parece una tontería, pero créeme, una forma de liberarte de la presión es comenzar a escribir tonterías. Escribe dos personajes y haz que comenten una película de ciencia ficción, cambia sus
géneros, cámbialos de continente o de universo. Escribe sobre un general alienígena que se despierta con unas ganas terribles de comer paella... Aunque en su mundo puede que no exista Valencia. Déjate llevar por la locura.
.
Descansa
Este es el peor paso de todos: Deja de escribir y vete a descansar. Espera, espera. No te enfades conmigo, yo soy sólo el mensajero. Eras tú el que estaba atascado y cansado.
Tampoco te estoy pidiendo que lo dejes para
siempre, ni siquiera por un año. Pero tómate un par de semanas o incluso un mes de vacaciones. Si has conseguido vaciar el depósito lo mejor que puedes hacer es descansar y dejar que vuelva a llenarse.
Seguro que piensas que si lo dejas por un tiempo vas a perder ritmo, que todos tus competidores te adelantarán y tú te vas a quedar
atrasado para siempre. Nah, eso son tonterías, en serio. Deja de escucharte y escúchame a mí.
El cuerpo necesita descansar, la cabeza también. Piensa en los grandes deportistas, ellos se toman descansos de vez en cuando, porque sus cuerpos necesitan reposar para estar fuertes. También tu cabeza lo necesita.
No tengas miedo. .
Practica conmigo
Ahora es tiempo de verano, es tiempo de vacaciones, así que
aprovecha y tómate un respiro. Descansa, relájate, lee y búscate un hobby que no tenga nada que ver con escribir. Yo tengo los
videojuegos; son mi válvula de escape, busca el tuyo y descansa. Verás como pronto recuperarás la creatividad perdida.