Iniciativa conjunta:
Producto EXPLORA CONICYT de Apropiación Social de la Ciencia y la Tecnología
Iniciativa conjunta:
Había silencio en el museo, Rocío y Felipe ob-servaban una imagen con gran concentración. Movían la cabeza de un extremo a otro, lenta y rápidamente, lenta y rápidamente. Los niños se pararon a ambos lados de la figura para mirarla desde ángulos distintos, incluso se acostaron en el suelo para verla desde abajo, y hasta fueron a conseguir una silla para hacerlo desde arriba, pero nada servía ¡Esa pinturita se reía de ellos! - ¿Qué ves? - preguntó Rocío a Felipe.
- Veo… veo… ¡No veo nada! - respondió su amigo. - ¿No ves que es una reunión de platillos volado-res? - dijo Rocío.
- Veo, veo…
- Cuando están a favor, los de más arriba se mueven ha-cia la derecha y cuando están en contra, se mueven haha-cia la izquierda. ¡Bueno! ¿Me vas a decir lo que ves? - insistió la niña.
Otra vez, Felipe respondió - Veo… veo... - ¿Qué ves?
- ¡Es que ya te dije que no veo nada! ¿Cómo voy a ver algo que no para de moverse?
Llena de curiosidad Rocío se acercó tanto a la imagen que sus ojos quedaron casi pegados a ella. En ese instan-te, al pasar su mano por encima, se dio cuenta que nada sobresalía. Todo era plano, era sólo una lámina.
Entonces, exclamó furiosa - ¡Esta cosa nos está engañando!
Iniciativa conjunta:
Felipe, incrédulo, caminó un poco por la sala y se paró frente a otra imagen. Llamó a Rocío y le propu-so seguir investigando.
- ¡Veamos qué pasa aquí!
Los niños observaron la imagen por unos segundos y luego se miraron a los ojos.
- ¿Estás pensando lo mismo que yo? - preguntó Felipe.
Ambos tomaron su mochila y sacaron una regla del estuche.
Felipe y Rocío veían que las figuras geométricas parecían una balanza y que el lado derecho del
rectángulo superior estaba inclinado hacia abajo, debido al peso del triángulo que tenía encima. Feli-pe, creyéndose un audaz detective, decidió medir la distancia que había entre los dos rectángulos. Para su sorpresa, la distancia era la misma, pero a pesar de haberlo comprobado, los dos seguían viendo aquel efecto visual.
Rocío aún no lo podía creer, así que decidió medir nuevamente. Esta vez midió el espacio que queda-ba entre los dos rectángulos, desde los extremos superiores del rectángulo inferior hacia arriba. Asombrada constató que su amigo no se había equivocado, las medidas que a simple vista pare-cían diferentes, bajo la regla del metro resultaban ser igual.
Iniciativa conjunta:
Sin tener explicación decidieron continuar la visita por el museo. Al final de la sala encontraron un arco que por más que lo miraban no podían decidir si tenía dos o tres pilares.
-De verdad este arco es muy extraño - dijo Rocío a Felipe.
- A veces veo que tiene dos pilares, pero otras veces veo que tiene tres - comentó el niño.
- A mí me pasa lo mismo - agregó Rocío.
Así estuvieron discutiendo por varios minutos, has-ta que decidieron ir en busca de un guía del museo para que pudiera ayudarlos a resolver su dilema.
Efecto visual: Implica la integración de secuencias o imágenes generadas o manipuladas para crear entornos o contextos que parezcan realistas.
Neuronas: Las neuronas son un tipo de células del sistema nervioso cuya prin-cipal función es la excitabilidad eléctrica de su membrana plasmática; están especializadas en la recepción de estímulos y conducción del impulso nervioso entre ellas o con otros tipos celulares.
Iniciativa conjunta:
- Señor - dijo Rocío - por favor ¿Podría explicarnos por qué mi amigo Felipe y yo vemos cosas extrañas en estas imágenes? Algunas se mueven y otras no tienen sentido.
Con voz amable, el guía los ayudó a comprender la experiencia.
- En estas imágenes no hay nada que se mueva. Lo que pasa es que nuestro cerebro no está acostum-brado a verlas, entonces trata de entenderlas, pero no puede.
- ¿Por qué ocurre eso? – preguntó Felipe. - Porque el cerebro está acostumbrado a hacer interpretaciones según lo que conocemos, por eso, al mirar algo que no estamos acostumbrados a ver, y que además, no podemos asociar a nada de lo que nos rodea, a nuestro cerebro le cuesta darle un sig-nificado - respondió sonriendo.
- ¿A los animales les ocurre lo mismo? - preguntó impaciente Felipe, quien adora a los perros. - Es posible que no todos los animales puedan ver nuestras ilusiones ópticas, pero probablemente tie-nen sus propias ilusiones. Mamíferos como el gato también las ven, porque sus ojos y cerebro tienen el mismo tipo de neuronas que nosotros para detec-tar el movimiento a través de la visión.
- Pero en la primera imagen que miramos, yo vi que de verdad los círculos se movían - insistió Rocío. - Lo que ocurre es que el cerebro analiza la infor-mación que entra por la vista, le da un significado, y crea un mundo a partir de aquello. Es como si sólo pudiéramos ver lo que queremos ver – agregó el especialista.
Fin
Iniciativa conjunta:
- ¿Quiere decir que nuestro cerebro necesita darle significado a todo? - preguntó Felipe.
- ¡Exacto! No podemos ver dos imágenes a la vez, por eso nuestro cerebro tiene que escoger cual verá. Como les decía, siempre relacionamos una imagen con lo que vemos a nuestro alrededor, siempre in-tentamos construir algo teniendo en cuenta lo que ya conocemos.
- ¡O sea que nuestro cerebro tiene una falla! - afirmó Rocío suspicazmente.
- ¡Todo lo contrario! Es la manera que tiene nuestro cerebro para comprender lo que vemos y, muy rápi-damente, detectar las cosas importantes que hay a nuestro alrededor. Es decir, con todo lo que apren-demos, vamos por el mundo reconociendo e inter-pretando lo que nos resulta desconocido, ya sean
tamaños, formas, movimientos, etcétera. Una vez que lo hemos identificado y guardado en nuestra memoria, nos servirá para interpretar algo nuevo. - ¿Por qué nuestro cerebro se confunde tanto? – insistió Rocío.
- Porque las ilusiones que ustedes han visto son, por así decirlo, cosas que nuestro cerebro no espera ver, o al menos, no de esa manera ¡Por eso se con-funde!
Rocío y Felipe estaban fascinados con las explica-ciones y querían seguir viendo todas las ilusiones ópticas de la exposición, pero ya era tarde y pronto cerrarían el museo. Entonces se les ocurrió una idea entretenida, pintar en casa sus propias ilu-siones ópticas para enseñarles a sus papás lo que habían aprendido.