Grado en Ingeniería en Tecnologías Industriales
Departamento de Organización
Curso: 2018 - 2019
Trabajo Fin de Grado
PLAN DE NEGOCIO DE UNA EMPRESA
DE RECICLAJE DE RESIDUOS DE
CONSTRUCCIÓN Y DEMOLICIÓN
Autor: Javier Zapatero Ramos
Tutora: Carmen Paz Aparicio
ÍNDICE:
PRESENTACIÓN DEL PLAN DE NEGOCIO ... 6
1. INTRODUCCIÓN ... 7
1.1 DEFINICIÓN DE RCD, ÁRIDOS Y CONCEPTOS PRINCIPALES ... 9
1.2 SITUACIÓN ACTUAL – RECICLAJE, RCD Y CONSTRUCCIÓN ... 15
1.3 IDEA Y OBJETIVOS ... 21
2. PLAN ESTRATÉGICO ... 25
2.1 OPORTUNIDADES DE NEGOCIO ... 25
2.2 LA EMPRESA – PLANTAS DE RECICLAJE ... 29
2.3 ANÁLISIS DEL ENTORNO GENERAL - PESTEL... 34
2.4 LOCALIZACIÓN ... 39
2.4.1 VIABILIDAD DEL PROYECTO EN LA COMUNIDAD DE MADRID ... 43
2.5 ANÁLISIS DEL ENTORNO ESPECÍFICO – MODELO DE LAS 5 FUERZAS DE PORTER... 51
2.6 ANÁLISIS DAFO ... 53
2.7 RESUMEN Y CONCLUSIONES DEL PLAN ESTRATÉGICO ... 55
3. PLAN DE MARKETING ... 56
3.1 DEFINICIÓN DE MARKETING Y SU USO... 56
3.2 ACTIVIDAD COMERCIAL DE LA EMPRESA – PRODUCTOS Y SEVICIOS OFRECIDOS ... 57
3.2.1 ESTUDIO DE CLIENTES – ANÁLISIS GENERAL ... 58
3.3 MARKETING OPERATIVO: 4 P’s ... 61
3.3.1 PRODUCTO ... 62
3.3.1.1 GESTIÓN DE RCD ... 62
3.3.1.2 VENTA DE ÁRIDO RECICLADO ... 63
3.3.2 PRECIO ... 64
3.3.2.1 GESTIÓN DE RCD ... 65
3.3.2.2 VENTA DE ÁRIDO RECICLADO ... 69
3.3.3 DISTRIBUCIÓN ... 70
3.3.4 PROMOCIÓN ... 71
3.3.4.1 OFERTAS ESPECIALES Y CONTRATOS CON AYUNTAMIENTOS ... 73
3.4 ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS ... 74
3.4.1 EXCURSIONES GUIADAS A COLEGIOS ... 74
3.5 LOGOTIPO Y MARCA ... 75
4. PLAN DE OPERACIONES ... 78
4.1 DISEÑO DE LA PLANTA DE RECICLAJE ... 79
4.1.1 MÁQUINAS Y PROCESOS ... 80
4.1.1.1 OPERACIONES Y MÁQUINARIA... 81
4.1.1.2 DESCRIPCIÓN DEL PROCESO ... 88
4.1.2 DISEÑO DE LA PLANTA ... 90
4.2 CAPACIDAD Y ORGANIZACIÓN ... 91
5. PLAN ECONÓMICO Y FINANCIERO ... 95
5.1 PLANTEAMINETOS INICIALES ... 97 5.2 INVERSIONES DE LA EMPRESA ... 100 5.2.1 MAQUINARIA MÓVIL ... 100 5.2.2 MAQUINARIA FIJA ... 103 5.2.3 TERRENO ... 105 5.2.4 COSTRUCCIONES ... 106 5.2.5 EQUIPAMIENTO EXTRA ... 108
5.2.6 RESUMEN DE LAS INVERSIONES ... 108
5.3 INGRESOS DE LA EMPRESA ... 109
5.3.1 SERVICIOS DE GESTIÓN DE RESIDUOS ... 109
5.3.2 VENTA DE ÁRIDOS ... 111
5.4 COSTES DE LA EMPRESA ... 112
5.5 ANÁLISIS ECONÓMICO ... 116
6. CONCLUSIÓN Y VIABILIDAD DEL PROYECTO ... 127
7. BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS... 129
ANEXO I. MARCO LEGAL ... 135
I.I. NORMATIVA EUROPEA ... 135
I.II NORMATIVA NACIONAL ... 137
I.III NORMATIVA REGIONAL... 140
ÍNDICE DE FIGURAS:
Figura 1. Composición RCD según su origen ... 10
Figura 2. Composición de los RCD (% en peso) ofrecido por CEDEX ... 12
Figura 3. Datos del sector construcción por países de la UE ... 19
Figura 4. Presupuesto Generales del Estado entre 2006-2019 para Infraestructuras ... 20
Figura 5. Esquema de la Economía circular ... 28
Figura 6. Flujograma de la gestión de residuos de construcción y demolición ... 31
Figura 7. Distribución de plantas de reciclaje y densidad de población en Cataluña ... 41
Figura 8. Esquema de instalaciones de reciclaje de RCD en la Comunidad de Madrid ... 44
Figura 9. Distribución de plantas de reciclaje y densidad de población en la Comunidad de Madrid ... 45
Figura 10. Unidades Técnicas de Gestión en la Comunidad de Madrid (I PGIRCD) ... 47
Figura 11. Ubicación elegida para el establecimiento de la empresa ... 50
Figura 12. Segunda ubicación escogida para el establecimiento de la empresa en el caso de la inviabilidad de la primera ubicación ... 51
Figura 13. Esquema simplificado de la cadena de proveedor - cliente ... 52
Figura 14. Esquema propio de la actividad de la empresa ... 57
Figura 15. Representación gráfica de la tabla de tarifas en euros/tonelada de coste de admisión de RCD en distintas provincias y porcentajes de entrada – 1 ... 67
Figura 16. Representación gráfica de la tabla de tarifas en euros/tonelada de coste de admisión de RCD en distintas provincias y porcentajes de entrada - 2 ... 68
Figura 17. Representación gráfica de la tabla de tarifas en euros/tonelada de la venta de distintos áridos en distintas provincias ... 70
Figura 18. Logotipo de la empresa "Rescombra" ... 75
Figura 19. Esquema de actividades operacionales de la planta de reciclaje ... 78
Figura 20. Cabina de triaje de la empresa Jovisa S.L. ... 81
Figura 21. Esquema de una criba vibrante junto con un trómel (Fuente: Nuba Screeing Media) ... 82
Figura 22. Corte transversal a una trituradora vertical de rodillo (Fuente: MCCABE, W.) ... 84
Figura 23. Corte transversal de una machacadora de mandíbulas vertical (Fuente: TECMAQ S.R.L. & Dalton) ... 85
Figura 24. Corte transversal en una trituradora de impacto (Fuente: Xusheng Heavy Machinery Co., Ltd) ... 86
Figura 25. Flujograma de las etapas de una planta de reciclaje de RCD con 3 fases de trituración ... 88
Figura 26. Diseño de las instalaciones de una planta de tratamiento de RCD ... 91
Figura 27. Esquema de la jerarquía de los residuos según las directivas europeas ... 137
ÍNDICE DE TABLAS:
Tabla 1. Consumo de áridos para la construcción en 2017 Fuente: Anefa ... 14
Tabla 2. Encuesta propia sobre materiales reciclados ... 23
Tabla 3. Producción de RCD por Comunidad Autónoma (2011-2015). Datos: RCDA ... 42
Tabla 4. Estimación de producción de RCD por UTG (2011) ... 47
Tabla 5. Tarifas en euros/tonelada de coste de admisión de RCD en distintas provincias y porcentajes de entrada - 1 ... 65
Tabla 6. Tarifas en euros/tonelada de coste de admisión de RCD en distintas provincias y porcentajes de entrada – 2 ... 66
Tabla 7. Tarifas en euros/tonelada de la venta de distintos áridos en distintas provincias ... 69
Tabla 8. Costes de la inversión de la maquinaria móvil ... 102
Tabla 9. Costes de la inversión de la maquinaria fija ... 105
Tabla 10. Costes de la inversión de las construcciones ... 107
Tabla 11. Material de entrada precios y porcentajes durante el primer año ... 109
Tabla 12. Toneladas e ingresos del material de entrada el primer año ... 110
Tabla 13. Ingresos el primer año por la venta de áridos ... 111
Tabla 14. Gestión externa de materiales, precios y porcentajes de entrada ... 113
Tabla 15.Gestión externa de materiales, toneladas y precios totales del primer año ... 113
Tabla 16. Coste anual de los empleados (salario y seguridad social) ... 115
Tabla 17. Costes restantes del primer año ... 115
Tabla 18. Plan de Inversión - Activo ... 117
Tabla 19. Plan de Financiación - Pasivo ... 117
Tabla 20. Estimación de gastos ... 118
Tabla 21. Estimación de ventas ... 119
Tabla 22. Cuenta de resultados anual ... 120
Tabla 23. Tesorería anual ... 120
Tabla 24. IVA Anual ... 121
Tabla 25. Balance anual ... 121
PRESENTACIÓN DEL PLAN DE NEGOCIO
El haber elegido para mi Proyecto de Fin de Carrera un plan de negocio es el resultado de mi interés dentro de este ámbito tanto académico, como profesional.
A lo largo de estos años de formación universitaria (Grado de Ingeniería en Tecnologías Industriales) he encontrado en el área de Organización Industrial la especialización más idónea en cuanto a mis inquietudes y capacidades
Esta rama de la Ingeniería une habilidades tecnológicas con el funcionamiento de empresas y proyectos, para su gestión, logística y toma de decisiones.
Además, al realizar este proyecto aumentaré y afianzaré conocimientos sobre el entorno de la empresa desde su inicio y puesta en marcha, hasta su consolidación.
También me servirá en el futuro, tanto más lejano pudiendo crear una empresa, o trabajando en este ámbito; como en uno más cercano, debido a mi interés de continuar los estudios en el área empresarial.
Por todo ello, el haber sido aceptado para realizar este proyecto en el Departamento de Organización Industrial me otorga una gran oportunidad, la cual espero aprovechar y crear un Plan de Negocio sólido, claro y preciso, con el que poder sentirme orgulloso de lo hecho y aprendido.
1. INTRODUCCIÓN
Este proyecto se basa en el estudio de viabilidad de la creación de una planta de gestión de residuos de construcción y demolición, denominados también RCD, a través del planteamiento de su plan de negocios.
Entendiendo la gestión como el estudio, recogida, almacenamiento, tratamiento y reciclaje de escombros y residuos procedentes de la construcción y demolición, tanto de obras pequeñas como de gran envergadura, para su posterior venta y distribución como materiales reciclados.
La actividad de la empresa consiste en la obtención de RCD de obras, reparaciones y demoliciones de edificios e infraestructuras, y vertederos incontrolados; los cuales una vez en la planta de reciclaje son clasificados, tratados, y convertidos en áridos reciclados, listos para su reutilización en el sector de la construcción.
El negocio surge de la necesidad actual por preservar el medioambiente. Actualmente en España existe un gran número de vertederos de residuos incontrolados, localizados por todo el territorio nacional, lo cual empeora y deteriora nuestro gran paraje natural, pudiendo llegar a destruir el ecosistema que lo rodea, y sobre todo, poniendo en peligro el medioambiente y nuestra propia salud.
Como sociedad, nuestro objetivo debería ser hacer un uso responsable de lo que consumimos (tanto a nivel particular, como dentro de una empresa o incluso a nivel nacional y global), y así mismo, potenciar una economía circular de los recursos disponibles. Todo ello para generar un estado de bienestar colectivo basado en el desarrollo sostenible, siendo nosotros, en la medida de lo posible, parte activa del cambio. Esta propuesta de creación de una planta de tratamiento de RCD surge como respuesta a la necesidad actual, principalmente en los países desarrollados, para buscar soluciones al gran problema de abastecimiento de materias primas, debido a que estamos agotando nuestros recursos naturales, sin llegar a utilizarlos al máximo (como sí se hace a través del reciclado, el reusado o la revalorización).
La elección del tratamiento de RCD frente a otro tipo de residuos se debe a una razón estratégica. En el caso de otros materiales se ha potenciado y legislado más duramente sobre su uso, como es el caso de la producción y reciclaje de plásticos, pero no así con
hueco en el mercado para el reciclaje de RCD, junto con un gran margen de mejora de las prácticas que se realizan con estos materiales actualmente.
Al ser los residuos un problema a escala mundial, se legisla para intentar preservar el medioambiente, y así la Unión Europa por ejemplo “gozan de las normativas medioambientales que figuran entre las más estrictas del mundo” (Unión Europea, 2018), tal y como dicen en su propia página web. Si hacemos referencia a las normativas europeas sobre el sector de la construcción y el uso de materias primas, actualmente el Protocolo dictado está enmarcado en la Estrategia Construcción 2020 (competitividad sostenible del sector de la construcción y de sus empresas), que tiene como fin la gestión adecuada de los residuos de construcción y demolición (RCD), los cuales suponen el flujo más grande del total de residuos en la Unión Europea (aproximadamente un tercio del total de residuos generados).
La Directiva Europea marcó su intención de que para 2020 el 50 % del total de residuos generados fueran reciclados, aumentando este porcentaje hasta el 70 % para los RCD, consiguiendo así mejorar la posición global en el uso sostenible de recursos (Comisión Europea, 31/7/2012).
Con este afán por conseguir un marco medioambiental sostenible dentro de una sociedad económica, se promueve y legisla para alcanzar una economía circular, en la cual el ciclo de vida de los productos aumenta debido al reciclaje y la reutilización.
España por su parte, siguiendo con la misma política que la mayoría de los países europeos, tiene una legislación muy restrictiva al respecto, pero no tan efectiva como debiera ser. Esto lo podemos comprobar por ejemplo a través de dos condenas consecutivas en los años 2016 y 2017 emitidas por el Tribunal Supremo de la UE contra España por no tomar las medidas necesarias para la eliminación de vertederos incontrolados en el periodo estipulado; siendo Canarias y Castilla y León las Comunidades Autónomas con más infracciones cometidas (Planelles, 2017).
Por lo tanto, podemos comprobar que aunque se estén realizando muchos esfuerzos administrativos para la mejora del medioambiente y de nuestro entorno, los medios empleados en nuestro país aún son reducidos, a la vez que hay una escasez de empresas dedicadas al reciclaje de ciertos materiales. Todo ello implica la existencia de un hueco en el mercado donde poder trabajar y conseguir una empresa rentable en un marco de responsabilidad ambiental.
Definiremos entonces los objetivos principales de este modelo de negocio como la obtención de beneficio a través del reciclaje de residuos de construcción y demolición (RCD); recogiendo los residuos en distintas obras, proyectos y escombreras de construcciones y demoliciones; identificando, almacenando y clasificando el producto para tratarlo, y comercializarlo para que vuelva a ser material en el mercado. Dando así respuesta al problema medioambiental que plantean este tipo de residuos.
1.1 DEFINICIÓN DE RCD, ÁRIDOS Y CONCEPTOS PRINCIPALES
Dentro de una empresa es de vital importancia entender en qué consiste su actividad comercial, y para ello, es necesario comprender unos conceptos básicos esenciales. Para la creación de esta empresa en particular, los conceptos básicos necesarios para comprender tanto el sector en el que se encuentra, como la actividad comercial que realiza, se irán comentando a lo largo de este apartado.
En primer lugar, hablaremos de los RCD, o también llamados residuos de construcción y demolición. Así se denomina comúnmente a cualquier residuo que se genere, como su nombre indica, en una obra de construcción o de demolición; por ello hablar de RCD es hablar de escombros provenientes de excavaciones, reparaciones, remodelaciones, rehabilitaciones y/o demoliciones.
De una manera más técnica, según el artículo 3 de la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados; la definición de residuo es “cualquier sustancia u objeto que su poseedor deseche o tenga la intención o la obligación de desechar” (Boletín Oficial del Estado, 28 de julio de 2011). Según la misma ley, los RCD formarían parte de «Residuos industriales», aquellos “residuos resultantes de los procesos de fabricación, de transformación, de utilización, de consumo, de limpieza o de mantenimiento generados por la actividad industrial” (Boletín Oficial del Estado, 28 de julio de 2011).
Bajo estas definiciones encontramos que aquellos residuos y escombros procedentes de obras menores de construcción y reparación domiciliaria están incluidas en «Residuos domésticos». Pese a ello, y a efectos de la normativa en materia de RCD, las obras menores (aquellas que pueden haber sido realizadas en un inmueble, domicilio o comercio y de sencilla ejecución) si están bajo regularizaciones de tratamiento de este tipo de
Dependiendo del tipo de actividad de donde se recojan los RCD, los residuos variarán;
- Construcción
En esta categoría incluimos edificaciones, obras públicas, mantenimiento, reparaciones e incluso reformas domésticas. Los materiales que encontramos son ladrillos, hormigón, madera, hierros, plásticos, suelos, rocas, yesos, pavimentos y materiales cerámicos entre otros.
- Demolición
En esta clasificación hacemos mención especial entre viviendas antiguas y viviendas de nueva construcción, y obras públicas. En general, los materiales obtenidos en la demolición son bastante parecidos, pues son hormigón, ladrillo, madera, acero, hierro y yeso, con diferencias entre cada tipo de demolición.
Figura 1. Composición RCD según su origen
Sin embargo, es difícil saber con antelación como va a ser la composición “normal” para los RCD, tanto en volumen de residuos, como en diferencias entre materiales y porcentajes totales.
La composición de RCD sufre alteraciones dependiendo de la zona o región donde se encuentre (tanto por factores legales como por agentes involucrados) o entre la actividad de la cual proceden (como hemos visto antes entre construcción y demolición).
Podemos diferenciar los RCD para su posterior tratamiento principalmente en tres grandes categorías:
- RCD que contengan sustancias peligrosas. Dentro del artículo mencionado antes, estos residuos entrarían en la definición de «Residuos peligrosos». Este tipo de restos tienen una consideración especial, debido a su posible repercusión para la fauna, la flora, los humanos y el medioambiente. No pueden mezclarse con otro tipo de materiales, y sus tratamientos suelen ser más complejos y costosos ya que necesitan el uso de maquinaria especial, y que por su naturaleza dañina se les exigen unas condiciones más exigentes. Es por ello que tendremos que estudiar más adelante si el tratamiento de los residuos peligrosos entrarán dentro de nuestra actividad comercial.
- RCD sucios. Denominados coloquialmente así debido a que son aquellos residuos
no seleccionados y separados a priori en el lugar donde han sido generados, y por tanto, su clasificación posterior es más lenta al ser una mezcla heterogénea de materiales distintos. Sobre estos se realiza una posterior clasificación para poder efectuar correctamente su tratamiento de reciclaje.
- RCD limpios. Aquellos que si son escogidos en su origen, y son entregados de
forma separada, favoreciendo así su valoración y clasificación. Esto facilita la actividad económica, reduciendo así tiempos y costes.
Tras la categorización anterior, encontramos una división mayor a partir del tipo de materiales y/o tratamientos, realizada por la Lista Europea de Residuos (LER) bajo el Código 17 dentro de la Orden MAM/304/2002, de 8 de febrero, por la que se publican las operaciones de valorización y eliminación de residuos y la lista europea de residuos y sus posteriores correcciones (Boletín Oficial del Estado, 8 de febrero de 2002).
En esta división, encontramos que los RCD hacen referencia a:
- 17 01. Hormigón, ladrillos, tejas y materiales cerámicos
- 17 02. Madera, vidrio y plástico
- 17 03.Mezclas bituminosas, alquitrán de hulla y otros productos alquitranados
- 17 04. Metales (incluidas sus aleaciones)
- 17 05. Tierra (incluida la excavada de zonas contaminadas), piedras y lodos de
drenaje
- 17 08. Materiales de construcción a base de yeso
- 17 09. Otros residuos de construcción y demolición (que contienen mercurio, o
PCB entre otros)
En cada división anterior existen subdivisiones para cada material perteneciente a los RCD. Y a modo anecdótico, parece que no existe en la Lista Europea de Residuos ningún material bajo el Código 17 07, ni tampoco está establecido en el BOE.
Para una mejor vista de la Lista Europea de Residuos, está se encuentra en el ANEXO II del proyecto.
Lo siguiente a comentar, es la composición media de los RCD generados:
Figura 2. Composición de los RCD (% en peso) ofrecido por CEDEX
En este gráfico se muestra la composición de los residuos de construcción y demolición, obtenido a través de una ficha técnica de CEDEX (Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas), organismo público adscrito orgánicamente al Ministerio de Fomento y ligado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (CEDEX, 2014).
Gracias a estos datos, tenemos unos valores aproximados del porcentaje de cada material en la composición de estos residuos.
Estos porcentajes serán muy útiles a lo largo del trabajo, pues de todos los materiales que entran dentro de la definición de RCD, en una planta de reciclaje como la que pretendemos crear solo se puede reciclar materiales cerámicos, hormigón, piedras, arenas, gravas y áridos. Es decir, que del material RCD que entre en la planta de reciclaje, solo
Ceramicos (54%) Hormigón (12%) Piedra (5%) Asfalto (5%) Arena, grava y áridos (4%) Madera (4%) Metales (2,5%) Plásticos (1,5%) Vidrio (0,5%)
Papel (0,3%)Yeso (0,2%)Basura (7%)Otros (4%) Ceramicos (54%)
Hormigón (12%) Piedra (5%) Asfalto (5%)
Arena, grava y áridos (4%) Madera (4%) Metales (2,5%) Plásticos (1,5%) Vidrio (0,5%) Papel (0,3%) Yeso (0,2%) Basura (7%) Otros (4%)
podrá ser tratada el 75 %; mientras que el 25 % restante de materiales tendrán que ser transportados a sus respectivas plantas de reciclaje.
El 75 % del total de materiales que entran en la planta para ser tratados será convertido en un material de calidad reusable, llamado árido reciclado.
Según el director técnico de Anefa, la Asociación Nacional de Empresarios Fabricantes de Áridos, los áridos son “materiales granulares inertes formados por fragmentos de rocas o arenas utilizados en la construcción (edificación e infraestructuras) y en numerosas aplicaciones industriales. Coloquialmente son conocidos como arena, grava y gravilla entre otros” (Luaces, 2010).
También a través de la misma asociación encontramos datos sobre el consumo español de áridos al año, que ronda los 11.650 kg. Este gran consumo se debe principalmente a la gran variedad de aplicaciones y usos que se le dan a estos materiales; desde obras civiles de pequeña y gran envergadura (carreteras, puentes, cimientos o aeropuertos, abarcando así todo el ámbito de la construcción), hasta aplicaciones en otras industrias como la del vidrio o químicas.
Pero los áridos son poco conocidos, debido a que la gran mayoría de los ciudadanos vemos los productos finales sin saber los procesos por los que estos pasan, ni los materiales que se usan para ello.
A la hora de clasificar los áridos, se puede realizar tanto por tamaño, por tipo de aplicación, o en función del método de obtención. Siendo esta última en la que nos vamos a centrar.
Según esta clasificación, los áridos puedes ser áridos naturales, reciclados o artificiales.
- Los áridos naturales existen desde la antigüedad (salvando las distancias, pues han
cambiado y mejorado las técnicas, la productividad, los equipos y la maquinaria entre otras muchas cosas), siendo una de las fuentes de abastecimiento históricos de recursos. Se obtienen de yacimientos o de explotaciones de todo tipo de rocas, y su tratamiento consiste en una trituración de la materia prima y una posterior clasificación para su uso.
- Los áridos reciclados, como su nombre indica, son materiales obtenidos a partir
del reciclaje de residuos de construcción y demolición que se revalorizan. Estos son los que generaremos en la planta de tratamiento de la empresa.
- Los áridos artificiales, son subproductos obtenidos como consecuencia de la creación de un producto principal. Normalmente son restos siderúrgicos.
Las aplicaciones en la industria de la construcción de los áridos obtenidos a través de plantas de reciclaje son idénticos a la de los áridos convencionales, siempre y cuando aprueben los controles de calidad y pasen las regulaciones estipuladas.
En cuanto al consumo de áridos, según datos de Anefa, el consumo nacional ha ido en aumento estos últimos años, después del desplome provocado por la crisis económica. El año 2017 cerró con un consumo de 112 millones de toneladas de áridos para la construcción, lo que conlleva un aumento del 10,5% frente al año anterior.
Consumo de áridos para la construcción en 2017
Millones de toneladas %
Áridos naturales 110,5 98,7 %
Áridos reciclados 1,0 0,9 %
Áridos artificiales 0,5 0,4 %
Total: 112,0 100,0 %
Tabla 1. Consumo de áridos para la construcción en 2017 Fuente: Anefa
Podemos comprobar en la tabla anterior que el porcentaje de uso de áridos reciclados para el 2017 no llegó al 1% del consumo total de este material, o lo que es lo mismo, 1 millón de toneladas; frente al 98,7% de uso de áridos naturales. Esto refleja la escasa actividad comercial actual en España de los áridos reciclados. Esto demuestra que en el ámbito donde quiero crear mi empresa es un mercado aun sin explotar, pues los áridos reciclados tienen mucho margen de mejora en cuanto a su uso.
A través de Anefa, también se pueden encontrar datos sobre la disparidad del consumo de áridos entre países miembros de la Unión Europea, con una media de 5,2 toneladas por habitante y por año, frente a los datos españoles de 2,4 toneladas; e incluso entre Comunidades Autónomas, como Asturias y Cantabria, en donde ha decrecido el uso de áridos, frente a la Comunidad Valenciana, la cual ha aumentado su uso un 14,3 % estos últimos años.
Como hemos podido comprobar, el consumo de áridos está estrechamente relacionado con la construcción, pues es el principal uso al que se le dan estos materiales; y es por ello que para los años 2018 y 2019, y para las predicciones a corto plazo con respectos al
uso de los áridos se usen los mismos planteamientos que en las predicciones de la industria de la construcción.
Con respecto a la construcción en nuestro país, los datos y las tendencias tras la crisis económica han vuelto a ser positivas, y a ello se le suma la necesidad de un aumento del gasto en el mantenimiento de infraestructuras, las cuales se habían reducido durante los años de escasez económica. Esto último lo podemos confirmar con un aporte de 5.656 millones de euros solo en infraestructuras en los Presupuesto Generales del Estado para el año 2018 (Boletín Oficial del Estado, 3 de julio de 2018), y con previsiones para 2018-2020 de un crecimiento del 3,5% de la construcción.
Por último, tras haber comentado los puntos más importantes a conocer en la actividad comercial de la empresa; RCD, áridos y construcciones, podemos destacar también algún punto clave para el negocio y su crecimiento, como por ejemplo; que para la empresa, el éxito dependerá en gran parte de la localización de las instalaciones, tanto por regulaciones y normativas de la zona, como por distancias entre entidades involucradas en el ejercicio económico, y a la demanda local de áridos reciclados.
1.2 SITUACIÓN ACTUAL – RECICLAJE, RCD Y CONSTRUCCIÓN
Como hemos podido comprobar en la Introducción, la situación actual en España se aleja de la de nuestros países vecinos del resto de Europa. Asociaciones como Ecologistas en Acción o Ecoembes son muy claras, y advierten que el cumplimiento de las metas de la comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo no se alcanzarán, y con ello llegarán las sanciones por parte de Europa.
De media, la Unión Europea recicla un 45 % de sus residuos generados, habiendo acordado para 2020 la meta de reciclar un 50 % de estos, y con intención de que para 2035 sea de un 65% (Comisión Europea, 2019) . Mientras tanto, España junto a otros países como Irlanda, Estonia, Letonia, Grecia o Rumania están a la cola, y por debajo todos del 35% de reciclaje, algunos con un porcentaje alarmantemente bajo.
Según datos del Secretario General de la Comisión Europea D. Jordi Ayet Puigarnau, de fecha 24 de septiembre de 2018, Europa genera 800 millones de toneladas anuales de residuos de construcción y demolición, lo cual supone un 32% del total de los residuos
Curiosamente los países con mayor porcentaje de reciclaje, Alemania, Austria, Suecia o Dinamarca, son también parte de los países con mayor renta per cápita en Europa. Aunque en esta lista también encontramos a Eslovenia e Italia, las cuales no destacan por su renta per cápita.
Si nos situamos en nuestro país, tenemos que mencionar la evolución de la mentalidad del ciudadano en los últimos 10 años, como destaca la Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje. Habiendo cumplido poco más de 20 años (1997) desde los primeros contenedores amarillos y azules en las calles de toda España, se ha conseguido concienciar y comprometer con el medioambiente a un gran porcentaje de la población. Esto se puede comprobar en algunos sectores del reciclaje, en los cuales España está por encima de la media de la UE, como con el reciclaje de los plásticos, situado por encima del 70%, frente a un 45% europeo (Ecoembes, 2019).
El Gobierno actualmente está elaborando la primera Estrategia de Economía Circular en España, la cual está prevista para ser iniciada antes de 2020 y con proyecciones para el 2030. El cambio consistirá en modificar el actual sistema lineal (extraer, fabricar, desechar) por uno circular. La gran diferencia entre ambos modelos consiste en el uso eficiente y sostenible de los recursos; la reducción de residuos, y la reincorporación al proceso productivo de materiales para así alargar su vida útil.
Hacemos un inciso en este tema, para definir la economía circular como el modelo de producción y consumo basado en el aprovechamiento de recursos naturales y reciclados, minimizando su uso de la forma más eficiente y su posterior reutilización, reparación o reciclaje; y el fomento de materiales biodegradables, siempre con la máxima garantía para la salud y el medioambiente.
Volviendo a la Estrategia de Economía Circular, la cual está siendo estudiada por el Gobierno, el plan de acción contará en principio con un presupuesto de más de 800 millones de euros, e identifica cinco sectores prioritarios; construcción, agroalimentación, industria, bienes de consumo, y turismo.
Dentro del sector de la construcción, el plan contempla la actualización de varias normativas, donde podemos encontrar la modificación sobre los residuos de construcción y demolición. Con el objetivo de reducir el uso de materias primas, y de incrementar el reciclaje de RCD, integrándolo después en un posterior uso en obras públicas; tales como carreteras, puertos y hasta en obras de Adif.
El mayor problema que surge reside en que las competencias ejecutivas y de gestión de residuos (entre ellos los RCD) son llevadas a cabo por las autoridades regionales, es decir, las Comunidades Autónomas, mientras que el Estado tiene solo competencias de legislación básica y planificación general.
Esto crea, como la Comisión Europea señaló en un último informe, importantes diferencias entre regiones en la tasa de reciclaje. Como ejemplo tenemos La Rioja, que en 2015 ya había superado el 50% de reciclaje de residuos municipales, mientras que en las Islas Canarias o Galicia no llegaban a un 20%.
Enfocamos ahora dentro del reciclaje en España al reciclaje de RCD.
Cuando hablamos de los residuos de construcción y demolición hablamos de todo lo anteriormente comentado. Los RCD representan un 30% del total de residuos generados en la UE, y sirven como modelo de aplicación de la economía circular, debido a que son valorizables en porcentajes cercanos al 100% (Comisión Europea, 2019).
El aumento de reciclaje de los RCD que vivimos actualmente, y que se prolongará en los próximos años, viene pautado por las normativas europeas. Como comentamos antes, un objetivo del 70% de RCD reciclados para 2020, además de una disminución de uso de áridos naturales (lo cuales conllevan un gran impacto ambiental y mayor consumo de energía para obtenerlos), y su sustitución por áridos reciclados (Comisión Europea, 31/7/2012). Lo cual desentona con los datos actuales de nuestro País, en los cuales se ve que solo un 14% de los escombros son reutilizados en forma de áridos reciclados. Desde la Federación Española de Asociaciones de Empresas de Valorización de Residuos de Construcción y Demolición (FEAV-RCD) denuncian que en España solo el 25% de los RCD se gestionan en plantas autorizadas (FEAV-RCD, 2017).
También comentan que la falta de información de la población y de las empresas de construcción sobre la calidad de los materiales reciclados procedentes de los RCD genera desconfianza y rechazo, reduciendo la demanda de estos materiales. Habiendo sido respaldados a través de un documento de la UE de 2016 en el cual nombra esa falta de información sobre la calidad como uno de los principales objetivos que abordar para una mayor concienciación sobre el reciclaje. Nada más lejos de la realidad, estos materiales reciclados pueden ser empleados con total garantía de seguridad.
Para fomentar la economía circular, también FEAV-RCD propone un proceso de demolición selectiva, basada en una diferenciación por etapas para permitir la clasificación de los residuos para valoración y posterior reciclaje.
Al tratamiento de los RCD también le afecta las diferentes normas de las autoridades regionales. Según explica la misma Federación es habitual la inexistencia de ordenanzas locales de gestión de residuos, de carácter obligatorio desde 2008, por el que se regula los RCD. Lo que conlleva en la mayoría de ocasiones una gestión irregular o un vertido incontrolado.
Hablando de diferencias entre regiones debido a sus normativas, tenemos Comunidades Autónomas como País Vasco o Cataluña que tienen uno de los porcentajes más altos de reciclaje de RCD en nuestro país. Habiendo conseguido un aumento entre 2009 y 2016 del 20% hasta superar el 60 % de RCD reciclado (y con buena proyección para alcanzar el 70 % en 2020), gracias a distintos instrumentos usados, como la aprobación de decretos pioneros en España que regulaban sobre el sector y las gestión de residuos, apostando por la implantación de la economía circular a través del servicio público.
En la otra cara de moneda tenemos a la Comunidad de Madrid, es la segunda Comunidad Autónoma que más RCD genera en España, y ha sido una de las Comunidad Autónomas con peores datos de reciclaje en comparación con su generación dada la tardía incorporación y vigencia de normativa reguladora sobre RCD, y la falta de agentes y medios impuestos para llevarlo a cabo.
Como podemos comprobar, dentro del marco del tratamiento y reciclaje de RCD aún hay mucho espacio que mejorar en los próximos años, y para cumplir con las normas europeas se necesitará invertir mucho en este sector.
No nos podemos olvidar, que este sector está estrechamente ligado al de la construcción, y por tanto también habrá que conocer datos sobre ello.
La construcción tuvo su momento álgido hace más de una década, y se vio interrumpida por la crisis económica hacia 2007, cuando estalló la famosa burbuja inmobiliaria. Durante el transcurso de los años siguientes, durante la crisis económica, la construcción tuvo una gran caída. En la mayoría de las autonomías esta caída fue en torno a un 70-80%, siendo menos dura para la Comunidad de Madrid, Islas Baleares y el País Vasco. Del mismo modo, la recuperación tras la crisis ha sido también dispar entre comunidades,
quedándose más rezagadas Murcia, Comunidad Valenciana y Castilla la Mancha, Comunidades Autónomas con menor presupuesto para infraestructuras.
El año 2018 ha cerrado con un aumento en el sector de la construcción en España cercano al 6% con respecto al 2017 (mayor que en países como Italia o Francia), alcanzando cerca de los 120.800 millones de euros, y unas previsiones con un aumento en torno al 3% para los dos próximos años. En este análisis hay que mencionar que hasta los Presupuestos Generales de 2018, en los años anteriores, la producción de obras civiles es la que más estancada está.
Figura 3. Datos del sector construcción por países de la UE
Como podemos comprobar en el gráfico, los datos obtenidos tras los años de la crisis económica son prometedores, pues se ha vuelto a afianzar el sector de la construcción; pero por ahora, las previsiones no sugieren que se llegue a niveles anteriores a la crisis. Poniendo otro ejemplo, España ha cerrado 2018 con un crecimiento en el consumo de cemento del 8% según la Agrupación de fabricante de cemento de España, y una previsión de crecimiento entre el 3% y el 6% para 2019, datos muy esperanzadores para el sector. También podemos analizar los datos de los Presupuesto Generales del Estado estos últimos años, para ver cuánto se ha invertido en infraestructuras.
Recopilando los datos publicados por el BOE cada año desde 2006 hasta 2018, e incluyendo para 2019 datos de los presupuestos rechazados a principios de este año a espera de unos aprobados, he realizado este gráfico:
Figura 4. Presupuesto Generales del Estado entre 2006-2019 para Infraestructuras
De aquí podemos analizar ciertos movimientos, el principal, la bajada del 35.7% en inversión entre 2010 y 2011, y la tendencia en los siguientes años de austeridad a la baja. Los valores de 2017 y 2018 se asemejan a los mismos 20 años atrás, en 1996 y 1997, donde el gasto fue también alrededor de 5 millones y medio de euros.
Positivamente, tras un largo periodo de austeridad, los gobiernos tienen que volver a invertir en ciertas industrias para no dejar al país obsoleto, ya sea a través del mantenimiento, como de la creación de nuevas obras. Independientemente de que los presupuestos de 2019 no hayan sido aprobados, se refleja la preocupación existente entre los empresarios y los gobernantes a la falta de inversión en este sector.
Se habían propuesto para 2019 un presupuesto en Infraestructuras de alrededor de 7 millones y medio de euros, un aumento de más del 30% en comparación con el año anterior. Y pese a que se aprobarán nuevos presupuestos para este año, existen ya muchas nuevas obras iniciadas que reactivarán este sector.
Por ejemplo tenemos actualmente activos el proyecto llevado a cabo por Renfe para la renovación de la mitad de los trenes de servicio público, Cercanías y Media Distancia, y para trenes de rutas como Madrid-Barcelona, mantenimiento de líneas como la de Extremadura y la de Teruel, o como la de la Cornisa Cantábrica; además de otros grandes proyectos como la autopista AP-7 entre Alicante y Tarragona.
Pero la convocación de nuevas elecciones, y el retraso en los nuevos presupuestos sí que han ralentizado una gran parte de esa inversión; entre ellas el mantenimiento de carreteras
0,00 2.000.000,00 4.000.000,00 6.000.000,00 8.000.000,00 10.000.000,00 12.000.000,00 14.000.000,00 16.000.000,00 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019
PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO :
INFRAESTRUCTURAS
o macro proyectos inmobiliarios en zonas limítrofes a los aeropuertos de Barcelona-El Para, y Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
En conclusión, podemos observar que aunque la inestabilidad política influye en todos los sectores económicos, dentro del de la construcción ya es el momento después de años de austeridad de invertir y crecer.
La tendencia actual es positiva, cada vez más gente está concienciada con el medioambiente, a las empresas y ayuntamientos les exigen desde Europa una mayor participación activa con el reciclaje y el uso de materiales reciclados, con grandes sanciones para quien no las cumplan; esto coincide con un aumento en el número de obras de construcción, del parque inmobiliario, del uso de áridos y cemento, y de una mayor inversión en infraestructuras por parte del Gobierno.
Todo ello son valores óptimos para considerar el momento actual un buen momento para la creación de una empresa de tratamiento y gestión de residuos de RCD y para poder asentarse como negocio dentro de esta industria.
1.3 IDEA Y OBJETIVOS
Todo planteamiento inicial sobre la creación de una empresa o un negocio surge de la posibilidad de satisfacer ciertas necesidades destinadas a un determinado público, obteniendo un beneficio por dicha acción.
Para ello, las empresas ofrecen servicios o productos, a través de los cuales obtienen su beneficio. Este se espera que sea duradero, no puntual, asentándose así la empresa en el mercado.
A este planteamiento se puede añadir una visión de responsabilidad social corporativa, en la cual se tenga en cuenta un beneficio no solo social, sino también ambiental, creado y potenciado por la propia empresa.
Fue por todo esto por lo que en el inicio del planteamiento de este proyecto me centré en buscar empresas que pudieran crear o estuvieran involucradas en una mejora principalmente medioambiental, y donde hubiera un posible hueco de mercado en donde poder obtener beneficio.
La idea de realizar una planta de reciclaje de residuos de construcción y demolición me atrajo desde el primer momento, pues unía varios criterios para mí esenciales a la hora de escoger un proyecto:
- Creación viable de un proyecto
- Las operaciones y los procesos se pueden relacionar con conocimientos
adquiridos durante mis estudios en el grado de Ingeniería
- El proyecto pertenece a un sector con proyección al futuro, donde las acciones y
aportaciones llevadas a cabo en la empresa tuvieran una carga de beneficio tanto social como ambiental
Tras un primer estudio, una empresa de reciclaje parecía reunir estos requisitos a la perfección.
Al ser una empresa del sector del reciclaje, los puntos posiblemente más importantes, y que generan más preocupaciones son el medioambiente, la utilización del menor porcentaje posible de recursos, y a su vez, un mayor control de ellos. Todo ello de la manera más sostenible posible.
A la vez que fui informándome más sobre este sector, me encontré graves problemas, como son; el bajo porcentaje de materiales reciclados en toda España (no cumpliendo así las medidas europeas), el poco interés y la falta de impulso sobre el uso de materiales reciclados por parte de organismos gubernamentales, o la escasa concienciación de la población frente a los problemas que se derivan del mal uso o uso indiscriminado de materiales y recursos. Pero lo que más me llamo la atención, seguramente por mi propio desconocimiento sobre el tema, fue la desinformación sobre la calidad de algunos materiales obtenidos a través del reciclaje.
Debido a que yo mismo desconocía cual era la calidad de los materiales reciclados, decidí comprobar a través de una encuesta cual era el nivel de conocimiento sobre el tema a un grupo pequeño de personas cercanas.
Los resultados obtenidos en esta encuesta a 20 personas fueron:
PREGUNTAS
RESPUETAS
SI NO
¿Alguna vez has comprado/utilizado algún
producto reciclado o fabricado con material
reciclado?
11 9
En caso afirmativo; ¿Le preocupaba la calidad de
ese producto?
4 7
En su opinión, respecto la calidad de los productos reciclados frente a los que
no lo son, cree que los reciclados son:
MUCHO
MEJOR MEJOR IGUAL PEOR
MUCHO PEOR
0 3 9 5 3
Tabla 2. Encuesta propia sobre materiales reciclados
Debido al pequeño número de individuos dentro de la muestra, esta no puede ser considerada como representativa. Pese a ello, si podemos observar al menos que entre este grupo de estudio reducido, la opinión sobre la calidad de los productos reciclados es negativa (Poniendo valores “Mucho mejor” = 2; “Mejor” = 1; “Igual” = 0; “Peor” = -1; “Mucho peor” = -2; obtenemos un cálculo de -0.4 para la valorización de la calidad en productos reciclados).
La realidad es que dentro del ámbito de los residuos de construcción y demolición (RCD), en general hay un gran desconocimiento sobre la calidad de los materiales reciclados. Unos materiales que aunque para algunos no sean conocidos, efectivamente son de buena calidad, y que son capaces de pasar las pruebas y análisis estipulados para su posterior uso.
Por lo tanto, una vez teniendo claro mi negocio, en qué consiste y en qué sector se encuentra, decidí pensar en los objetivos que quería conseguir con la implantación “real” de este proyecto.
Los objetivos debían de ser realistas, alcanzables, coherentes con los datos a mi disposición y cuantificable en la medida de lo posible.
En un principio, los objetivos de mi empresa serían los siguientes:
- Asentar la empresa en el sector, conseguir un equilibrio financiero y generar beneficios a corto plazo. Para su comprobación realizaré un estudio de los primeros 10 años de actividad.
- Posicionar la empresa como referente de buenas prácticas, obteniendo la mejor calidad posible en los materiales reciclados.
- A menor escala, hacer una labor de concienciación sobre la importancia del
reciclaje y del uso eficiente de los recursos que disponemos, y del beneficio del uso de materiales reciclados.
Para alcanzar dichos objetivos se desarrollará a lo largo de este proyecto apartados como la estrategia, el marketing y los procesos llevados a cabo, en los cuales mostraré las distintas propuestas de valor, aportaciones y los distintos estudios llevados a cabo.
2. PLAN ESTRATÉGICO
En el plan estratégico se estudiará y analizará tanto la empresa, como su sector, los clientes, y demás factores que afectan al negocio.
Todos estos estudios son muy útiles, ya que cuanta más información adquieras sobre tu empresa y todos los condicionantes externos que puedan influir en ella, más preparado se está frente a cualquier situación futura.
Estos análisis servirán para concluir en la viabilidad del proyecto, y la posibilidad de que el negocio salga hacia delante y consiga generar beneficios.
Uno de los primeros análisis que se pueden realizar es el estudio de la oportunidad de negocio. Si este falla, la conclusión resultaría en desaconsejar crear la empresa, pues es muy improbable que crezca y se asiente en ningún sector. O se podría dar el caso de aconsejar cambiar ciertas características previamente planteadas, amoldándolas a las oportunidades reales encontradas.
Muchas veces, como en este caso, no surge una idea y después se analiza el sector, sino que la identificación de la existencia de una posible oportunidad de negocio es la que genera la idea de emprender la creación de una propia empresa.
2.1 OPORTUNIDADES DE NEGOCIO
Una oportunidad de negocio se define como una ocasión óptima tanto para la creación de una empresa, como para su expansión, al reunir determinados factores tanto externos (sector y entorno), como internos (ventajas sobre el mercado).
Una oportunidad de negocio busca satisfacer una necesidad no cubierta. Presentando para ello un servicio o producto nuevo, algo innovador dentro de lo que ya existe, o que aporta un valor añadido.
Para nuestro negocio, analizaremos las oportunidades de negocio en el sector del tratamiento de RCD:
- Mercado en expansión.
El sector del reciclaje es un sector en alza y aún no totalmente explotado. Como se ha comentado con anterioridad, la progresión del reciclaje medio desde hace un cuarto de siglo ha sido muy elevada, y la tendencia actual es que ese porcentaje siga aumentando.
Los materiales de construcción son uno de los recursos más usados por toda la población mundial. Con respecto a la Unión Europea, los residuos y escombros generados se estiman en 800 millones de toneladas al año. Esto genera un grave problema aún no solucionado por muchos países. Ya no solo por la contaminación que producen estos residuos, la cual es muy importante, sino por el de gasto económico y de recursos necesarios exclusivamente en este sector.
La normativa exigida desde el Comité Europeo sobre el reciclaje, en especial sobre los RCD está lejos de ser alcanzada por nuestro país. Hasta la fecha, desde el Gobierno Nacional no se han planteado grandes reformas que impulsen y promuevan tanto el reciclaje de materiales de construcción, como el uso de materiales ya reciclados (ya sea con ayudas económicas para empresas que usen este tipo de materiales, o sacando a concurso obras públicas con requisitos de uso de este tipo de materiales); y ha delegado estas funciones a las Comunidades Autónomas, las cuales han tenido el poder de decisión (viéndose reflejado en la disparidad de normas y porcentajes de reciclaje entre distintas comunidades). Pero toda esta situación está cambiando, y aquí es donde reside en gran parte la oportunidad de negocio.
En el año 2020 la Unión Europea estudiará país a país su cuota de reciclaje frente a su nivel de gasto de recursos, y sancionará a aquellos que no hayan conseguido llegar a los requisitos especificados. Recordemos que el Comité Europeo estableció para el reciclaje de residuos de construcción y demolición un porcentaje del 70%, y que según algunos datos, de media entre las diferentes Comunidades Autónomas, solo se llegaba al correcto reciclaje de un bajo 25%.
En consecuencia, España será sancionada con multas millonarias que tendrá que hacer frente, y obligará a nuestro país a legislar y realizar grandes reformas dentro de este sector.
Pero el objetivo real no es solo conseguir alcanzar el 70% de reciclaje de RCD, pues lo que propone el Comité Europeo es un aumento de este porcentaje durante los próximos años (por ejemplo, ya hay proposiciones y acuerdos muy ambiciosos para 2035 en materia de reciclaje de residuos urbanos). Por lo que todas estas medidas son propicias para la mejora del reciclaje de RCD.
- Hueco en el mercado
Como hemos visto, el mercado del reciclaje, y en especial el de reciclaje de RCD es un mercado en expansión, y debido a ello, se generará hueco para empresas pertenecientes o vinculadas a este sector. Pero además, dependiendo de la región de España donde la situemos, actualmente y sin tener que usar análisis futuros existe ya hueco para plantas de tratamiento de este tipo de residuos.
En ciertas Comunidades Autónomas proliferan los vertederos ilegales, y sus índices de reciclaje en este sector son menores de los esperados. Esto quiere decir, que dependiendo de donde se decida implantar la empresa, habrá una mayor posibilidad de asentarse y crear una empresa sólida.
Recordemos que la decisión sobre el emplazamiento es de vital importancia en este negocio. La distancia entre la planta de tratamiento y las zonas de recogida de residuos, o de las empresas que compren el material reciclado es vital para la generación de beneficio. Hay que tener en cuenta también el tipo de vías o carreteras que habrá que usar, e incluso si existen zonas naturales protegidas o urbanas, a las que puedan afectar.
- Beneficios de la economía circular
La economía circular lleva siendo impulsada por los Gobiernos Europeos desde hace más de una década, y se basan en una economía sostenible donde se use el menor número de materias primas naturales, con una producción, distribución y consumo eficiente, y al final de la vida útil del producto, una valorización para poder reusar o reciclar los materiales, haciendo así un uso responsable de los recursos.
Básicamente la economía circular consiste en alargar la vida útil y económica de los materiales, tanto como sea posible, y a su vez reducir la generación de residuos no necesarios al mínimo.
Desde el inicio de su implantación, se generaron nuevos mercados y empresas, y la evolución lógica en los próximos años es una completa instauración de la economía circular en todos los aspectos posibles de nuestra vida, pues tanto los clientes lo demandan, como los nuevos reglamentos y leyes lo promueven.
Figura 5. Esquema de la Economía circular
La empresa que pretendo crear forma parte activa en esta economía circular, siendo un engranaje imprescindible en la creación de áridos reciclados a partir de residuos y escombros, los cuales antiguamente iban a parar a los vertederos en su totalidad, y ahora se venden y usan como los áridos reciclados para la construcción de todo tipo de proyectos.
- Recursos
Actualmente existe un problema de abastecimiento de materiales para la construcción en las grandes ciudades debido principalmente a la escasez de canteras y yacimientos en las proximidades de estas, o que puedan producir al ritmo de la construcción de las grandes metrópolis y alrededores.
La escasez de materias genera un encarecimiento en el precio de los materiales naturales, los cuales tienen que ser transportados desde distancias cada vez más lejanas. Favoreciendo así el mercado de los recursos reciclados.
Por todos los motivos anteriormente comentados, se considera que hay suficientes oportunidades de negocio en el mercado como para plantear la creación de una empresa de tratamiento de RCD.
2.2 LA EMPRESA – PLANTAS DE RECICLAJE
La empresa consistirá en una planta de reciclaje para residuos de construcción y demolición, pero antes de introducirnos más en el tema, hay que especificar qué tipo de actividades relacionadas con los RCD se pueden realizar y que instalaciones existentes son necesarias para su total tratamiento. Las podemos clasificar en distintos tipos:
- Estaciones de transferencia
Emplazamiento de carga y descarga de residuos, y de almacenamiento durante periodos cortos, desde donde posteriormente son transportados a otras instalaciones para su valorización o eliminación (refiriéndonos a esto último como a la destrucción total o parcial de los residuos, o a su vertido en zonas indicadas; todo dentro de la normativa vigente y sin poner en peligro el medioambiente ni la salud humana).
Suelen ser centros de recepción cercanos a las poblaciones, que permiten la recepción de residuos para acortar desplazamientos entre los centros urbanos y las plantas de clasificación o reciclaje, y optimizar así los costes. Además, en estas estaciones también se puede compactar aquellos residuos que así lo requieran.
- Plantas de valorización
También llamadas plantas de clasificación. Se denomina así a las instalaciones dentro del sector del reciclaje donde los residuos, en este caso procedente de la construcción y la demolición, se almacenan, seleccionan y clasifican entre los escombros los diferentes materiales encontrados, para su posterior reciclaje. Esta actividad es de vital importancia para el producto final reciclado, cuya calidad se verá afectada si la separación entre materiales no es la correcta.
La valorización, como termino que se usará a lo largo del proyecto, se entiende como cualquier proceso con el que se pueda aprovechar residuos, dentro de unas normas estipuladas, y sin que causen perjuicio alguno al medioambiente o a la salud humana.
Estas plantas pueden ser fijas o móviles. Ambas realizan la misma actividad, la diferencia es la utilidad que se le puede sacar a cada una de ellas. Las plantas móviles están pensadas para un trabajo en la propia obra (donde se generan los
residuos), mientras que las plantas fijas son usadas en emplazamientos cercanos a núcleos urbanos para un mayor control de los residuos, y suelen tener unas expectativas mayores de uso a largo de plazo.
- Plantas de machaqueo
Usadas tanto para áridos naturales como para la obtención de áridos reciclados. Sirven como su nombre indica para machacar algunos residuos y materiales procedentes de la construcción y la demolición, con la finalidad de conseguir áridos de distinto tamaños.
También existen tanto plantas fijas como móviles, y al igual que con las plantas de valorización, las móviles suelen usarse en los propios proyectos para una reducción de costes.
- Depósitos controlado
También llamados vertederos controlados. Son las instalaciones reguladas para el vertido de materia inerte (RCD entre otros residuos) de forma legal, cuyo depósito es de un tiempo superior a un año.
- Plantas de reciclaje
Se suele entender como plantas de reciclaje al lugar donde llegan residuos y son transformados en material reciclado, es decir, es el nombre genérico que se le da a las instalaciones relacionadas con algún cometido dentro del proceso de reciclaje Por lo tanto, se puede denominar así a cualquiera de las instalaciones anteriormente comentadas, o al conjunto de varias de ellas en un mismo emplazamiento. Por ejemplo, podemos encontrarnos en una misma planta de reciclaje tanto plantas fijas de machaqueo, como plantas de clasificación de residuos, y en otra planta de reciclaje distinta solo la maquinaria e instalaciones necesarias para realizar el machaque.
Estas instalaciones, al igual que el resto comentado antes, deben de estar adaptadas a los residuos y materiales con los que se va a tratar, así como los espacios donde poder almacenar tanto materias, maquinarias, y lugares de carga y descarga donde puedan llegar los camiones.
En conclusión, mi proyecto consiste en la creación del negocio de una planta de tratamiento de residuos de construcción y demolición. Con esto me refiero a una planta
de reciclaje completa, con una planta de valorización para clasificar los residuos cuando lleguen, una planta de machaqueo junto con el resto de maquinaria necesaria para el reciclaje de RCD, y unido a las instalaciones pertinentes para la completa funcionabilidad del proyecto.
Figura 6. Flujograma de la gestión de residuos de construcción y demolición
En este esquema podemos comprobar gran parte del conjunto de actividades que forman el reciclaje de residuos de construcción demolición dividido en tres secciones temporales:
- Generación del residuo
Son las actividades iniciales que generan los residuos que posteriormente serán tratados (es decir, procedentes de obras y demoliciones).
Los residuos generados pueden ser trasladados en distintas plantas donde seguir con el proceso de reciclaje (principalmente a plantas de almacenamiento o directamente a plantas de clasificación), o también pueden ser depositadas en vertederos o parajes de manera incontrolada, una táctica cada vez más en desuso, principalmente por las sanciones que conllevan estas acciones.
Podemos realizar una clasificación de los RCD en dos niveles tras su generación. Esta clasificación es muy común, por ejemplo según la Comunidad de Madrid cada nivel consiste en:
Nivel I. “RCD excedentes de la excavación y los movimientos de tierras
de las obras cuando están constituidos por tierras y materiales pétreos no contaminados. En la Orden APM/1007/2017 se denominan suelos no
contaminados excavados y otros materiales naturales excavados” (Comunidad de Madrid, 2017).
Nivel II. “RCD no incluidos en los de Nivel I, generados principalmente
en las actividades propias del sector de la construcción, de la demolición, de la reparación domiciliaria y de la implantación de servicios
(abastecimientos y saneamiento, telecomunicaciones, suministro
eléctrico, gasificación y otros)” (Comunidad de Madrid, 2017).
Está separación entre dos niveles es la separación de los RCD pertenecientes al número 17 05 04 del anteriormente comentado código LER para el nivel I, mientras que para el nivel II hace referencia al resto de residuos con código 17 (véase: Tabla 26. Código del Listado Europeo de Residuos (LER)).
Esta separación se realiza por la distinción entre los métodos para el tratamiento de las tierras de obras, y el resto de RCD, lo que conlleva a una normativa distinta.
- Gestión intermedia
Las actividades realizadas en esta sección requieren de o reúnen los procesos más importantes y más característicos del tratamiento de RCD, incluyendo así el almacenamiento, la clasificación y la trituración o machaqueo. Obteniendo así áridos reciclados de granulometrías distintas.
El principal objetivo de las actividades realizadas en esta etapa es conseguir subproductos útiles, que cumplan con los requisitos técnicos mínimos para poder ser empleados de nuevo, generando así un beneficio económico.
Recordemos que estas actividades pueden ser realizadas en un mismo emplazamiento (denominado comúnmente planta de reciclaje) o pueden realizarse en plantas diferentes.
- Gestión final
En esta sección encontramos las actividades y procesos finales del tratamiento de RCD. Una vez los residuos hayan sido clasificados o tratados se realiza un estudio para saber el resultado final de estos. Algunos son reciclados, y pueden volver al mercado como áridos. Otros sin embargo son rechazados (puede haber muchos motivos) y depositados en vertederos controlados.
Hay un porcentaje de RCD que llega a esta etapa sin haber realizado una gestión intermedia, y son aquellos que van a parar a vertederos incontrolados tras su generación. Causando así un grave impacto sobre el medioambiente y la salud humana.
Actualmente aún es difícil de establecer qué porcentaje de los RCD no se gestionan correctamente (debido en gran parte a la escasez de datos oficiales publicados). Las autoridades sí son conscientes del descenso de esta práctica, pero no es lineal. Poniendo un ejemplo, en la Comunidad de Madrid según su “Plan de gestión de residuos de construcción y demolición 2017-2024”en 2008 se estipuló que un 42,45% de los RCD no peligrosos se depositaron en estos vertederos. En los años posteriores, llegó a bajar hasta un 25%, pero siete años después, en 2015, los datos había vuelto a subir hasta un 40% (No cumpliendo así con la legislación vigente) (Comunidad de Madrid, 2017).
En este análisis no se ha entrado a hablar de la logística y el transporte, parte esencial para la rentabilidad y viabilidad del proyecto, pero se analizarán en los siguientes apartados. Siguiendo este esquema, podemos aclarar y especificar las actividades económicas de la empresa. Entre ellas incurrirían la distribución o parte de ella de los RCD obtenidos en la generación de los residuos; la gestión intermedia (almacenamiento, clasificación y tratamiento ya sea por trituración o machaques) y la gestión final (venta y transporte controlada de los áridos reciclados y de los residuos rechazados) de los RCD, así como la mayoría de canales de distribución entre instalaciones.
Para empezar con la estrategia a seguir en la creación de la empresa, el siguiente paso es estudiar el emplazamiento óptimo para el negocio, pues es necesario saber los reglamentos y las normativas bajo las cuales se trabajará. Como sabemos, en España las normativas referentes al reciclaje de RCD son distintas para cada Comunidad Autónoma. La decisión de localización es una de las más difíciles de tomar de todo el proyecto, y la viabilidad del negocio dependerá en gran parte a la ubicación escogida para la planta de reciclaje.
2.3 ANÁLISIS DEL ENTORNO GENERAL - PESTEL
Este análisis nos ayudará a entender aquellas variables que influyen y afectan a nuestra empresa, y cómo podemos actuar de la manera más óptima para obtener el mayor beneficio.
Esta herramienta secciona un entorno determinado en 6 variables que irán cambiando con el tiempo; políticas, económicas, socio-culturales, tecnológicas, medioambientales y legales.
Para hablar de ellas tenemos que volver a hablar del conjunto de España, y de las divisiones entre Comunidades Autónomas.
España en su conjunto, como se comentó al principio del proyecto, es uno de los países con mayor retraso en ciertos aspectos del reciclaje en comparación con otros miembros europeos. Esto se debe al mayor desarrollo de otros miembros de la Unión Europea en relación con el medioambiente, mayor concienciación y una legislación más restrictiva en lo referente al reciclaje.
Todos estos factores son clave para entender la disparidad existente entre los porcentajes de reciclaje entre países europeos, esto nos sirve para plantear una de las primeras variables.
- Factor político-legal
Pongamos para empezar a hablar de esto un ejemplo, el del plástico. A nivel nacional en 1997 se legisló estrictamente (y con gran acierto) sobre “prevenir y reducir el impacto sobre el medioambiente de los envases y la gestión de los residuos de envases a lo largo de todo su ciclo de vida” (Boletín Oficial del Estado, 24 de abril de 1997). Se realizó también una gran campaña publicitaria y de concienciación ciudadana sobre la importancia del reciclaje, centrándose principalmente en el plástico.
Las empresas que se vieron afectadas por las nuevas legislaciones sobre el uso o la fabricación de plástico fueron las que crearon un Sistema Integrado de Gestión (una de las dos opciones que ofrecía la ley), creando así la marca Ecoembes, que se encarga de tratar los residuos plásticos de aquellas empresas que han pagado una cuota de manera externa.
Los datos actuales que recibimos por parte de Ecoembes son de valores de reciclaje superiores al 75% generado desde 2016 (Ecoembes, 2019). Una cifra que nos pondría dentro del top 5 miembros de la Unión Europea en reciclaje de plásticos.
La conclusión aquí es sencilla, una temprana y correcta actuación a nivel nacional puede conseguir convertirnos en una nación competente en el uso óptimo de recursos.
Lo cual dista de lo que ocurre para otro tipo de residuos, entre ellos los RCD. La legislación a nivel nacional parecía bien encauzada en los primeros años del nuevo siglo. La ley 10/1998 registrada en el BOE tenía por objeto “prevenir la producción de residuos, establecer el régimen jurídico de su producción y gestión y fomentar, por este orden, su reducción, su reutilización, reciclado y otras formas de valorización, así como regular los suelos contaminados, con la finalidad de proteger el medioambiente y la salud de las personas” (Boletín Oficial del Estado, 21 de abril de 1998). Y en su artículo 5, de planificación, se establece unos planes nacionales revisables cada cuatro años, otorgando gran libertad para las Comunidades Autónomas de crear cada una distintos planes autonómicos. Así los planes nacionales establecerían las pautas generales, y los autonómicos serían los que realmente controlaran la gestión de los residuos como RCD. Debido a ello, las normativas, exigencias y ayudas en el sector del reciclaje de RCD varían enormemente entre autonomías.
Los mejores datos (aunque son bastante difíciles de encontrar) de reciclaje de RCD los encontramos en Cataluña. Esta Comunidad Autónoma ha sido de las pioneras en nuestro país en involucración en este sector. Tiene unas normativas muy exigentes; crearon hace una década un canon ecológico, el cual invierten en plantas de reciclaje (siendo la región con un mayor número de ellas) y entre otros aspecto exigen cuotas de uso de áridos reciclados en las obras que se realicen. En la otra cara de la moneda, encontramos a otras Comunidades, como Extremadura, Castilla y León o Cantabria; con legislaciones y Gobiernos menos involucrados, y con peores resultados de reciclaje de RCD.
que hacer frente a sanciones que pueden llegar a ser millonarias. Lo cual aunque sea malo para la economía, generará una situación más controlada y favorable para el impulso de este sector. Es decir, regiones que actualmente no tienen muchas normativas al respecto, o que no cumplen los requisitos mínimos exigidos, tendrán que ser más exigentes y potenciar económicamente este sector. Por tanto, estas Comunidades pueden ser favorables para el asentamiento de la empresa por la falta de competencia, y la proyección favorable de crecimiento e inversión para alcanzar los objetivos impuestos.
También dentro del factor político podemos concluir con otro dato más preocupante, y es la inconsistencia de datos ofrecidos entre Entidades. Como ejemplo, usemos el reciclaje de plásticos y envases comentado antes, podemos ver claras diferencias entre cifras ofrecidas por organismos como Eurostat y Ecoembes. Para el mismo año, 2015, según Ecoembes el reciclaje de estos materiales era de un 74,8%, mientras que Eurostat nos sitúa entre un 40-50% del total. O lo que es lo mismo, de casi 1 millón y medio de toneladas generadas, la diferencia de datos entre una entidad y otra es de casi medio millón de toneladas (450.000 aprox.).
Estas inconsistencias de datos y la dificultad para encontrar datos actuales generan cierta incertidumbre a la hora del análisis.
- Factor económico
Esta variable a estudiar ya ha sido comentada en gran parte en “1.2 SITUACIÓN ACTUAL – RECICLAJE, RCD Y CONSTRUCCIÓN”.
Las conclusiones fueron positivas, en tanto que la construcción y el uso de áridos empezaban a mejorar tras el periodo de crisis, al igual que la inversión pública en
infraestructuras que volvía a subir con un aumento del casi 30% (véase: Figura 4.
Presupuesto Generales del Estado entre 2006-2019 para Infraestructuras).
En comparación con otros países de la Unión Europea aún hay mucho margen de mejora económica, lo cual conlleva mejora en el sector de construcción.
Un dato curioso que se puede obtener de por qué ciertos países están tan avanzados en materia de reciclaje de RCD, se debe a un factor más económico que ecológico. Algunos países miembros como Dinamarca o los Países Bajos