LA
EVOLUCI~NDE
LtlS
UNIVERSIDADESBRITANIcAs
CECILIO MAR MOLINERO ('1
RESUMEN. En este trabajo se revisa la historia de Ia gestibn de las universidades británicas a partir de los años setenta, se explican los ambios que han tenido lugar desde entonces, se diccuten sus causas y se evalúan sus consecuencias sociales. La tesis fundamental del trabajo es que a la confluencia de una crisis eeon6mica con una caída de la natalidad se sum6 un cambio de filosofía en la gestión de la edu- caci61-1, pasandose a una etapa neoliberal caracterizada por la fe ciega en los mer- cados y la presunci6n de ineficiencia estatal en el suministro de servicios. Se sugiere que las medidas tomadas en aquella ocnsiún para crear merados internos en el sistema de la educaci6n han contribuido a transformar lo que ya de por sí era un sistema clasista en otro que lo es aún más. Tambien se discuten las irnpli- mcionec para la imagen internacional de las universidad= británicas. No se ofre- cen esperanzas para la h u r a creaa6n de una sociedad más justa en la que haya igualdad de oportunidades.
LA
ERA
DE
ROBBINSEn 1963, un comité presidido por Lord Robbins (HE, 1963) estableció los princi- pios fundamenmIes que guiaron la
expan-
si6n de la educacidn superior end
Reino Unido. Elllamado principio
de Robbinsfue enunciado del modo siguiente:
ias wrreras universitarias deben estar al al- cance de quienes tienen las calificaciones y la capacidad de estudiarlas y quieren ha- cerlo.
La adopci6n del principio de Robbins llev6 a una expansi611 de1 sistema universi- tario en
los
añossesenta.
Se crearon nue- vas universidades y se ampliaron las ya existentes. También se establecid un siste-('1 Universidad de Soutbampton (Inglaterra).
Revkta de Educacidq ni2m 324 (200I), pp. 185-195 Fecha de entrada: 2 6 4 - 2 0 0 0
ma de becas para f m c i a r mnto los gastos universitarios como el costo de la vida
de
los
estudiantes. La educación superior de- bía ser, en principio, gratuita para que to-dos
tuvieran la oportunidad de acceder a los estudios universitarios. Aunque la cuantía de la beca para sufragar el costo de la vida dependia del nivel familiar de ingresos, el Estado se comprometió a ungasto importante en educación superior. Para intentar
limitar
este gasto, la duraci6n delas
carreras universitarias se redujo a tres años (aunque existen excepciones tales como Medicina, que es una carrera larga).Desde
1919,
la financiación de laedu-
cación superior estuvo en manos de un co- mité intermedio entre las universidades yel Ectado, el UGC (University Grants Com- mittee o Comité d e Becas Universitarias) (Scott, 1984). La funci6n del UGC era alejar la pr5ctica d e la educacidn & la polírica estatal. El
Estado
asignaba una beca global al UGC, que la repartía entre las universi- dadesy
los consejos de investigación. íasuniversidades, a su vez, decidían cómo re- partir su asignaci6n global entre sus distin- tas actividades. Este sistema intentaba garantizar la libertad de catedra y, al rnis- mo tiempo, dejar en manos d e la comuni- dad academica las decisiones de carácter local. Las universidades se autogestionaban según un modeIo democr%tico y repre- sentativo. Los jefes de departamento eran elegidos por los profesores; el claustro de facultad, del que eran miembros todos sus profesores, elegía
al
decano; el claustro de la universidad, e n el que estaban repre- sentados todos los departamentos, elegía al rector.Las universidades de la era de Robbins eran organismos autónomos.
Una vez
reci- bida su asignaci6n global de recursos deci- dían q u é carreras iban a impartirse, cugntas plazas iban a ofrecerse a los estu- diantes, cuantos profesores se contratarían y a qué nivel sería el contrato, cual sería la estructura & los planes de estudios. La au- , tonomía d e las universidades se extendía al control de calidad. Cada universidad se responsabilizaba & su propia calidad. Si- guiendo la filosofía d e la no intervenci6n estatal, la tarea d e policía para comprobar siIa
caIidad era adecuada la realizaban las propias universidades. Así, las universida- des se inspeccionaban unas a otras según un sistema conocido como ~rwisi6n a mr-go de los pares (peer review).. hsuniver- sidades, e n sus comites de decisibn, siempre tenían rtpresentacidn de otras universidades
y a
este personaje externo se le concedía el papel d e arbitro en cual- quier desavenencia que pudiera surgir.Entre
los representantes de otras uni- versidades merece mencibn especialel
iia-mado asesor externo, quien garantiza e1
nivel academico de los tlhilos concedidos por un departamento. Los exámenes, en el Reino Unido, se preparan con varios meses de anticipacih, y se envían a
un
evalua- dor externo (exkrnal examiner), quien ex-presa una opinión sobre el nivel y
cobertura
de la asignatura, sobre la dificul- ~ a d del examen, sobre su correcci6n gra- matical y sobred
tiempo que se necesita para contestar las preguntas. Cuando los estudiantes ya han hecho el examen, el evaluador externo revisa los manuscritos para comprobar que las notas son justas yestán bien asignadas. Finalmente, el eva- luador externo actúa como airbitro en la evaluacidn & 10s esnidiantes, que es giobai. El trabajo & evaluador externo es complejo, delicado y de mucha responsabilidad. Suele estar mal pagado.
Los
llamados a &do, lo hacen animados por un sentido de la res- ponsabilidad y agradecidos por haber sido llamados a tan alto honor.En este mundo de universidades aut6-
nomas, éstas sentían la responsabilidad d e preservar los conocimientos, impartirlos y extender sus fronteras. Se esperaba que los profesores se dedicaran a la investigacibn, estuvieran al día en sus disciplinas e im- partieran asignaturas ai nivel más alto exis- tente en aquel
momento.
En la investigaci6n es don& se ve la calidad de un acadhico, y las invexigaciones determinaban el nivel que un profesor ocupaba en la jerarquía y, en gran parte, su salario. El principio aristo- téhm de que para investigar hay que tener tiempo libre estaba bien establecido. Los profesores & universidad vivían en sus tc- rres de rnarfd immersos en sus cavilaciones y desarrollando sus intereses a su propio rit- mo. El Estado gamntizaba las Firianzas.Fue
una edad de oro.LAS TENDENCM DEMOGR~ICAS
el Reino Unido. La expansión en el núme- ro de plazas universitarias se hizo necesa- ria a causa de la presión demógrafica. Los años sesenta en el Reino Unido fueron de expansibn e n el número de j6venes e n
edad
de hacer estudiossuperiores.
Es uno de los puntos aItos en los movimientos de- rnogr2ficos provocados por Ia Segunda Guerra Mundial. Además del número d e jbvenes, aument6 la proporcibn de estos j6venes con las calificaciones necesarias para e1 acceso a la universidad (Hül y Mar Molinero, 1981). Así,la
expansi611
e nel
número de plazas también coincidió con la expansien en la demanda de estudios uni- versitarios. Al llegar el año 1979, tan sólo un 7,5% de los jóvenes de 18 años conse- guían una plaza de estudios universitarios. Era un porcentaje bajisimo paraun
país desarrollado (Mar Molinero, 1984).La introducci6n
en esta
misma época d e un sistema centralizado e inforrnati&do d e solicitud de d a z a s universitarias nos permite saber quiénes eran los que solici- taban plazas universitarias y el éxito que tenían en conseguirlas. Así, sabemos que, en 1979, el 20% de los postulantes a las plazas universitarias y e¡ 22% de quienes entraban en las universidades bri-tanicas pertenecían a lo que los estadísticos liaman clase social 1, que está formada por profe- sionales. En la población general tan sólo un5%
de las familias están clasificadas es- tadísticamente como clase social 1. La clase social m5s abundante en el Reino Unido,los
obreros manuales especiaIizados, que
representan un 40% de las familias, tan s610 representaban en 1979 un16%
de losalumnos que
se matriculaban por primera vez en las universidades. Estas diferencias se ven claramente si nos damos cuenta deque un 31% de
Ios nacidos en la clase pro- fesional iban a la universidad en 1979, mientrasque m
sblo un 3% de los nacidos entre los obreros especializados lo hacían (Mar Molinero, 1984).Se deduce de la discusidn anterior
que,
para ir a la universidad en el ReinoUnido, hay que
empezar por
elegir bien alos
progenitores. Estas diferencias no sólo se encuentran en el ámbito universitario, sino que se manifiestan desde la escuela primaria (Mancebon y Mar Molinero, 20001,siguen
en la escuela secundaria (Mar Moline- ro, 19881, están presentes en la educaaón especial (Mar Molinero y Gard, 1987) y se acentúan en la ensefianza preuniversitaria (Mao Qing y Mar Molinero, 1988).Al contrario de lo que se esperaba, la mayor prosperidad econ6mica de los años sesenra no resultd en un crecimiento con- tinuado de los nacimientos. Con la libertad sexual apareció tambien la calda de la na- talidad. En
un
piazo de tiempo muy corto en términos demográficos hubo que cam- biar de una gestión social que intentaba acomodar un aumento en la poblacidn auna
que contemplabauna
fuerte caída. La caídaen
el número
&nacimientos,
a6n
no
siendo d e las mayores deEuropa,
fue im- portante. Así, entre 1965 y 1976 el número de nacimientos descendi6 en una tercera parte, de cerca del mill6n por año hasta un pocom&
de seiscientos mil por año. A corto plazo, el problema era uno de expansión; a largo plazo, uno de contraccibn.El sistema de becas existente en las univer- sidades se extendi6 mmbitn a los politéc- nicos, que pronto llegaron a captar tantos alumnos como captaban las universidades. Al ser instituciones nuevas, se crearon sis- temas nuevos. El control
de
calidadacadé-
mica se puso a cargo de un sistema estatal d e inspectores. Estos inspectores aproba- ban los planes de estudios, inspecciona- ban las instituciones y daban el visto bueno sobrecualquier
iniciativa.Los politécnicos empezaron pronto a tener ambiciones. Se plantearon impartir estudios universitarios. Poco a poco fueron introduciendo carreras que culminaban con títulos universitarios. Los inspectores habían de aprobar cada plan de estudios, por lo que los politdcnicos impartían estu- dios d e tipo universitario y estudios que terminaban en titulauones inferiores. Entre las carreras
universitarias que podían
cur-
sarse en el politécnico, había algunas que competían directamente con las ofrecidasen
las universidades.A diferencia de las universidades tradi- cionales, los politécnims no eran organiza- ciones autónomas. Estaban gestionados por los gobiernos locales, que también tenhn responsabilidad por la gestidn de las escue- ias y otras insrituciones de formación.
LA
CRISIS DEL FINALDE
LOSAROS
SETENTALa crisis del ptcr6leo d e los años setenta
fue
desastrosapata
el Reir10 Uhido. Coinci- dió con una etapa de lucha sindical y de fuerte inflacidn. El país tuvo problemas econdmicos y hubo de solicitar el apoyo del Fondo Monetario Internacional@MI).
Este apoyo se plasm6 en un préstamo con condiciones. Como suele ser costumbre, elFMI
insisti6en
que el gobierno britanico emprendiera un plan de austeridad mcor- tando el gasto público. El plan de ausreri- dad que se puso en práctica al final de la década de los setenta enfrentó al gobierno l a b i s l a con los sindicatos. Una larga épo-ca de huelgas, el llamado invierno de ma- lestar (winter of discontent), hizo que las eIecciones de 1979 fueran ganadas por un partido conservador que, durante la oposi- ción, se había convertido al monetarismo y el neoliberalismo. La época
de la señora
Thatcher habla llegado.Esta coyuntura no fue buena para la educación. Se juntó
el hambre
con las ga- nas de comer: se pensii inmediatamente en la caídaen el
número de nacimientos, ya que la educaci6n esuna
de las partidasmas
caras del gasto público y, si hay una reduccidn en el número de niños, es de es- perar que esto se traduzca en un menor gasto público. Nunca se ptm6 en que la caída de la natalidad se hubiera podido aprovechar para intentar disminuir las dife- rencias sociales en la educación.EL
NEOLIBERALISMOEN EL
GOBIERNOn6mica. El énfasis en el individuo lleg6 a ser tal, que se cambi6 el
modo
& recogida de impuestos locales. Deun
sistema fiscal basado en la propiedad de bienesinmue-
b l e ~ se pasó a uno de impuestos basadosen
el individuo. Se reintrodujo el impuesto de capitación, que tantos disturbios caus6 en la Edad Media. Y se reintrodujo con los mismos resultados que en aquel entonces. A pesar de que se elevaron voces para que la fiebre privatizadora se extendiera a la saludy
la educación, no se liegó a tanto. La solucidn que se dio en estecaso
fuela
creacidn deloc
.mercados internos.. La in- tención era poner en marclia una serie de sistemas que hicieran competir a unos cen- tros con otros. La filosofía del cambio, ba- sada en un darwinismo social, sugería que Ios buenos sobrevivirían y los malos no,lo
que redundaría en una mejora general del sistema. Eirplorein9s ahora los arnbiosque
se introdujeron en el sistema universimno.En el otoño de 1979, los oráculos no
le
eran favorables
a la educadbn superioren
el ReinoUnido.
El Estado había publicado e n 1978 un documento consultativo titula- do #La educacibn superior en los añosno-
ventan que notaba la caída enla
natalidad, observaba que el número de niños ya ha- bía mfifrido fuertes bajadas en las escuelas primarias y sugería que era de esperar que este descenso acabara rnanifesdndose en las universidades (Department of Educa- tion and Scienceand
the Scottish Educa- tion Department,1978).
Ante la amenaza demográfica se hicieron una serie de estu-dios
sobre el impacto de la caída de la na- talidad en las universidades, La palma de la mala rqumci6n recayó sobre un análisis del futuro d e las Carreras de Matemáticas, que planteabauna
relación estrictamente proporcional entred
número denacimien-
tos y la demanda de plazas universitarias. Si el número de niños ha bajado en unatercera parte, razonaba, sobran una tercera parte de las plazas en los estudios de Ma- temáticas. La solución propuesta era des- pedir a i d o s los profesores de universidad cuyas edades estaban comprendidas entre los 35
y
los45
añosOones, 1981).
El gobierno central, cuyo objetivo era reducir el peso del Estado en la economía, no desoyó estos augurios. iPor qué esperar a reducir el gasto público en la educación superior cuando se puede comenzar ense- guida?, parecid haberse preguntado el go- bierno. Así, en 1981, el gobierno central anunció una reducción del 1 W o e n el pre- supuesto de las universidades.
Dado el sistema existente en la finan- ciación de la educacih, el gobierno cen- tral se limitó a reducir la financiacidn
global
del sistema universitario. ElConsejo
de Universidades(UGC)
tuvo que decidir qué impacto había de tener esta reducci6n presupuestaria en las finanzas de cada uni- versidad. ElUGC
podía haber disminuido los presupuestos de todas las universida- des enun
1W,pero
no lo hizo así. Si, si- guiendo la teoría del darwinismo social, lo que se pretende es que sobrevivan los me- jores, el sistema administrativo habla d e identiCicar quienes eran los mejores y fa- vorecerlos, mientras se tomaban medidas para hundir a los más debiles. Tambitn se decidid proteger unas disciplinas, pero no otras. Fueron favorecidas la Físi- ca, las Matemáticas, las ensefianzas técni- cas, las Ciencias de la Computación, los estudios empttsatialts y algunos asgec-Elefectosoaaldel~'recortesde1981
fue
una mayorpolarizad6n
de lasdiferen-
cias sociales. El mecanismo es evidente.Las
buenas uriiversida&stienen
buena re- putacibn y atraen a los mejores alumnos.Como la mlecci6n se hace sobre la base de
las notas de los estudios preuniversimrios, las mejores universidades son las que tie- nen los alumnos mejor calificados. Siendo el nivel social
de
la familia el mayor deter-minante
delas
caMcaciones escolares,las
unlverslda&s demás
repumci6n sonlas
que menos estudianbes tienen de ciase m- bajadora. Un sistema de recortes presu- puestarios basado en indicadores de d d a d favorecea
las clasesmedias
y dis- criminaa
las clases trabajadoras. ~ s t o es exactamente lo que demuestran las esta- dísticas(Mar
Molinero, 198a.Las críticas a 10s razonamientos esta- dístico~
por
d o& los,cuaies sejustifi-
caron Iosrecorfes
presupuestarios
no
se
hicieron
esperar (Mar M o i i n m ,1984).
Se intentó demostrarque la
d i n h i c a de losprocesos educativos era mucho
com-
pleja que'una simple proporcionalidad
en-
tre
nadmientosy
demanda de plams.D a
aspectos de esta dinámica resaltaron por
encima
& los demas: las diferencias encambios
def d d a d
entre lasdistintas
cia-
ses sociales y el.comportamiento de lasmujeres. Veamos estos dos temas.
Los
estudios
&la
evoludbn de la fer- tilidad en las distintas clases sociaies (Pear-ce y Britton,
l9T7;
Werner,1985)
hideron ver que la caída dela
natalidad se debía acambios en
el
comportamiento
de-
las
cla-
ses
trabajpdoras. Las clases mediashabian
sido siempre
capaces
de
controIard
tama- ño de susf a m i h , y
su fertilidad camb16 poco a lo largo ¿M tiempo. No iucedi6 lomismo
con los trabajadores manuales, en- tre los que se dio una fuerte ,calda de la fer- tilidad. Pero, si las familias de trabajadoresmanuales no tenEan interés
en
que sus hi-jos fueran a la universidad, el hecho de
que variara
el nSimero de
hijos que tralan
al
mundono era
dedemasiada importan-
da
en
la
p W a u 6 n &las
plazas
& uni-versidad, a no ser que
los
trabajadoresma-
nuales
tomaran
mayor interes enrealizar
estudios supedores,lo
cuai no&jaba
& ser un objetivo muy deseable.ikaminemos ahora el comportamiento de las
mujeres.
Los años sesenta vieron eldesarrollo e in-cadbn del movimiento
feminista.
Las mujeres empezabna aspi-
rar
a las mismas carrerasque
los
hombres.Dado
que
estaban igual o
mejor
calificadas que loshombres
en
losestudios
preuniver- sitarios (Murphy, 1980; Mar Molinero,1991), su mayor interés en
participar
ple-namente
en la sociedadse
reflejo enun
contlnuo incremento de su presencia en las universidades. Si esta tendencia conti-
'nuaba,
y
no había motivo @nopara
quecambiase, el mayor interes de las mujeres
en d
mundo
univedmrlohabría
& refie-jarse necemiamente en
un
aumento
&h
demanda de plazas.
Los
a n W
anteriores
sugeríanque
nohabfa
motivopara plantearse una reduc
ción en el
número
de plazas & universi-dad. El departamento de educacidn
del
gobierno británico se plegó a la fuerza de
106 argumentos
y
acabbadoptando
lam e
todología & sus opositores en lapiadlca-
ci6n
DES,
1984). Conel
tiempose
violo
acertado de esta metodología, ya que ni en
eI
momento más bajo de la poblacidn dejóvenes
&18 aiios
descendid
la demanda de pIazas universitarias. De hecho, el pro-blema
que se
planteaba era más bien el contrario a1 que se discuti6 en un princi-pio:
c6mo financiarla expansi6n
&los
es- tudios universitarios.LOS
CAMBIOSEN EL
SISTEMADE
G B ~ ~ NDE
LAS UNVERSIDADESAfin quedaba
por
contestar lapregunta
de hastaque
punto
eran eficientes lasuniver-
sidadesen la
gestión & los recursos pQbli- cos.Para
investigar estetema
se creóun
comit6 bajo la presidencia de
Lord
Jarra#empresa, examine la estructura administra- tiva y de gestión en las universidades. A Ja- rratt no le gust6 la estructura de la toma de decisiones
en
las universidades. Consider6 que el sistema democdtico es lento y hace que nadie quiera comprometerse a tomar decisiones poco populares, ya que quien hoy tiene las riendas del poder mañana ser5un
compañero mBs dentro del siste- ma. Tras esto se puco presión para que las universidades cambiaran el modo enque
elegían a las personas para puestos de res- ponsabilidad. Se cambiaron los estatutos y reglamentos delas
universidades, demodo
que
donde ponía *elegido. pusieranombra don.
Las decisiones poco popuia- res son, enuna
época d e reducci6n de presupuestos, el despido de los profesores.Dado
que
los profesores d e universidad te- níancontratos
fijos y permanentes y no seles podía
despedir sino por -buenas razones talescomo
comportarsede
unmodo
inmo- ral, se anbiaron Ios contratos de los profe- sores para permitir el libre despido.Los cambios en el sistema de decisión y en los contratos tuvieron
poca
influencia en el funcionamiento del sistema.Eran
los mismos profesores quienes, habiendo esta- blecido su ética &comportamiento
sobre la base del respeto mutuo, seguían coman- do las mismasdecisiones
que se tomaban antes, pero ahoraeran
nombrados a pro- puesta de quienes antes los elegían,y
st-guían sintiendose responsables del
modo
enque
se sentían en la época anterior. En cuanto al ejercicio del poder de gestibn, tampoco cambiaronmucho
las cosas. Cuando la Universidad de Hull intent6 despedir a un profesor para ahorrar dine- ro, las demás universidades le hicieron el boicot negandose a cooperaren
los con- troles de calidad, de modo que la Univer- sidad de Huli tuvo que llegar a un arreglocon
elprofesor
despedido. Nunca se lia vuelto a plantear en serio el despido de un profesor de universidad por motivos pura- mente pecuniarios, aunque se han ofreci- do condiciones d e retiro muy ventajosasen casos & ~reestmcniraci6n~, condiciones
que
solían incluir el reempleo a tiempo parcial dentro de la propia instituci6n que ya no nececimba a1 profesor jubilado.De
la
quema d e Jarratt no se salv6 el UGC, que Fue abolido. En su lugar se crebun
organismo similar, el Universities Fun- ding Council (UFC) o Consejo de Financia- ción de Universidades, u n organismo administrativo y no una organizaci6n aua-
v h de la cual las universidades coordinan sus opiniones y dialogan con el gobierno.En los viejos tiempos del
UGC
se rumorea- ba que el presupuesto del Esta& para las universidades se repartla pormedio de
unas fórmulas que tenían en cuenta, para cada universidad, el tipo de disciplina im- partida, el nivel a que se impartia, el nú- mero d e alumnos y el costo por alumno. Aunque hubo estudios estadísticos destina- dos a probar la existencia de esta fórmula, el UGC siempre neg6 q u e la hubiera(Cook,
1976;
Bernard, 1977). Seapor
arte de ingeniería financiera, sea porque siem-pre
las hubo, las fbrmulas salieron a reluciren
la gesti6n
d e las universidades en los años que siguieron a las reformas de la se- ñora Thatcher.costo de la
enseñanza,
y
el costo de lasuniversidades
refíefa,o
bien el costo extra de las investigaciones, o biend
costo & inefiaencia.El zazonamiento anterior 1Ievó a la ins- titucionalizaci6n de la selectividad en la fi- nanciación de las Investigaciones. Aproximadamente cada cuatro años
cada
departamento del
país
trene que suminls-m
informaci6nal UFC
sobrelas
aaivida- desrealizadas,
los trabajos pubiicados, las becas obtenidasy
otros mbritos acadérni- cm quedeben
tenerse en cuentaen
la m- luación dela
calidad deh
invesrigaci6n. Un comitede
expertos, sobre la basede
la informacidn suministrada, caiifica a cada departamento en una escala de uno (malo) a cinco con estrella (excepcional). Este nú-mero entra
en
la
fórmula
&f m d c i 6 n .
El
cambio deun
ntimero a otro representauna buena cantidad de dinero
para
unde-
pammento.
Estos
recursos extras pueden usarse para contratar profesores, tener da-ses
m&
pequeñas, adquirir material ¿e in- vestigaeión, todo lo cuai repercute en la &caci6n quese
obtiene en la m& si- guiente.Sin
embargo, aunque eldinero
&algo de feiicidad al departamento, el valor más importante de
una
buena dificaci6nes
intangible: esia
buena
publicidadque
se adquiere. Esta buena publicidad ayuda a atraer buenos alumnos, mejorar la repu- tación del departamento, crea demanda
para
loscursos
de masteil,
permite ir a lacaza de talentos y atrae estudiantes extran- jeros, los cuales pagan tasas más altas.
Por
supuesto, al atraer alumnos mejor califica-dos se acentilian
afin
m hlas
diferenciasd e s entre los alumnados de las
dtstin-
tasuniversidades.
Si además la universidad atrae buenos profesores, son los alumnos de las ciases medias los que se benefician de ello.tas
empresas van a las buenas uni-versidades a
buscar
a los buenosalumnos,
quienes ya
en
posiciones &responsabili-
dad influirán para que se concedan becas a sus antiguas instituciones, lo cual reper- cutirá favorablemente en
una
próximaeva-
Luad6n. La
universidad se
convierteen
uneslabón importante en el proceso a través del cual se renuevan las diferencias entre las clases sociales. No se tram de una ob- servacidn origind. Hace más de ciento dn- cuenta años que
se expresb
esta opini6n.La vi& no cambia.
Tras Ia
fórmulaya
descrim,
se desarro- U6 otra fórmula para financiar elcompo-
nente de la enseiianza. El problema fue determinar el costo de una carrera por alumnoy
ano. En un principio, se intentd crear un mercado a través de un tipo de subasta ala
baja. El UPC publicó el predomáximo
al que estaba dispuesto a financiar cada disciplina. Cada institución dirla el precio al que estaba preparadapara
impar- tir la docencia, que había de ser más bajoque
elpredo
guía. Eln 6 m m
de alumnosque
cada instituci6n habria de recibir esta- rPa determinado,en
parte,
porel
precio al que estuviera dispuesta a darclases.
Este
sistema no prosperó,y que las
universida-
des tornaron el acuerdo de pujar todas por el precio & salida.
Da& la existencia de
un
sistema deevaluacion
delas
investigaciones yuna
fi-
nanciaci6n a trav&s de una fdrmula, en 1992 los politécnicos recibieron el honor de ser nombrados
universidades.
Desde
entonces, se habla de universidades anti-' guas y & universidades nuevas. Enépocas
anteriores, cuando los politécnicos pre-guntaban
por
qué
no
podlantener
losmis-
mos recursos que las universida&s,
se
les decla que porque su gestión y financia- miento era diferente.Ahora, tras
la selecti- vidad en las investigaciones, se les dice que es porqueno
son buenos.A
LA
CAZA
DEL DINERO -0En
este mundo de mercados internos, las universidades de mejor reputacibn tienenEstos
alumnos hubieran ido a lo que ahorason
nuevas universidades. Las nuevas uni- versidades pierden fininciacidn al perder alumnos. ¿Que se puede hacer para llenar las plazas? Hay dos soluciones, atraer másalumnos y
abrirnuevos
mercados.
Lasuni-
versidades con problemas sehan
lanzado a la publicidad. No es excepcional llegar a una estaci6n d e ferrocarril en el Rwio Uni- do y encontrar un mostrador en el que se ofrecen plazas de universidad, como si fuera un detergente que lava más blanco.Los nuevos mercados se hallan en el extranjero. Creo
que vale la pena detener-
seun
poco en la exploraci6n de este as- pecto. Ya desde los primeros problemas financieros de las universidades, en los años setenta, hubo cambios que afectaban a los alumnos procedentes de fuera del Reino Unido. En un principio, aún cuandono recibían becas, pagaban
los
mismos
de- rechos de matrícula que todos 10s demas alumnos,y la universidad recibía
un subsi- dio estatal para pagarh
diferencia entre el costo de la enseñanza y el precio de la ma- trícula. Este subsidio fue abolido y el pre- cio & la matricula pasó a reflejar el costomedio d e la enseñanza, aunque s61o se permitieron tres niveles de tasas, uno para las carreras de Letras, otro para las de Ciencias y otro para las de Medicina. Las diferencias en costo reflejaban, se supone, el distinto costo d e uso de laboratorios.
Los alumnos extranjeros son atractivos por dos razones. Primero, porque permi-
ten
una divercificacidnde los
ingresosy
la universidad no depende tanto d e los capri- chos del gobierno & turno. Segundo, t d a ~ lasmsas
de inscripci6n van a la universidad,y, como
en la enseñanza el costo marginal esmenor
que el costomedio,
si unauni-
versidad atrae bastantes estudiantes ex- tranjeros, p u e d e resolver bastantes problemas econ6micos. Esto es cierto des- de el punto de vista de todas las miversi- dades. Las universidades .con problemas económicos acogen a quien pueden en- contrar. Las & prestigio son más selectivasy,
al ejercer esta selectividad y aceptar tan 5610 a los alumnos cuyo ingies es bueno y cuyas notas de preuniversitario estén al ni- vel de las notas que se piden a los alumnos lmales, es& aceptando a los hijos delas
clasesprivilegiadas de
los
países
extranje- ros. La gente bien del extranjero acaba co- nociendo a la mejor burguesía nacional.Dios
los cría y ellos se juntan.Desde
el punto de vista financiero, los estudiantes extranjeros que hacenuna
ca- rrera universitaria son los m5s atractivos, ya que se quedan durante por lo menos tres años en la instimci6n. No haymuchos
de éstos. Lo normal es ofrecer cursos d e mastep deun
aiio de duraci6n. Tradicio- nalmente la autonomía académica d e las universidades británicas favorecía e s e tipo de actividad, ya que permitía a a& depar- tamento ofrecer estudios avanzados en los temas enque se
especializaba. Aún existen amastersm de este tipo, aunque cada vez hay más ~ m a s t a s ~ #de conversidn~, en los que se enseñan los rudimentos de u n a es-tudios académicos a estudiantes que han cursado otras carreras.
Los
estudios de ges- tión de v p r e s a s son el ejemplo m á s miden- te. No hace falta serun gran investigador
para enseñar losrudimentos
de la contabili- dad oda
la gestión de ventas.Los
cursos de ~mastep han proliferado y con eiios la publicidad en el extranjero. Los .agentes de ventas. de las universida- des, sobre todo las que tienen problemas financieros, recorren las universidades delmundo
exaltando las virtudes de suspro-
ductos. ia reputacidn del sistema de edu- cacibn britanico, con muchos siglos d e historia, responde por la calidad. ¿Cu8ntos se dejan engañar y luego se arrepienten? El estudio está aún por hacer.los alumnos que han superado todas las pruebas.
Estos títulos
están respaldados por la reputacidn de la'instihici6n pero no están reconocidos por el Estado. Si el Esta- do del lejano país no los reconoce, no se los respeta como se debería. La escuda de negocios del lejano país tiene la opci6n de buscar el amparo de una universidad britá- nica que Ia adoptecomo
centro asociado. la universidad británica impone unos sis- temas de control de calidad académica, y, por un pago m6dico por alumno, los alum- nos obtienen el titulo & la universidad bri- tanira. No existe 'ningún problema legal. Las universidades británicas son organis- mos autdnomos y responden de sus pro- pias titulaciones. Este sistema se presta a1 abuso. Existen casos tristemente famosos; por ejemplo, una institución británica que concedía titulaciones bajo la franquicia de una universidad nueva a suvez
empezó a conceder franquicias a una instituu6n ex- tranjera. Tras una inspeccion estatal de ca- lidad, s e destap6 el escandalo. Otro escandalo mas reciente está relacionado con franquicia de titulaciones en Israel.En Ia edad de oro de las universidades de Robbins, los profesores d e universi- dad eran como los monjes. Hacían su vida, immersos en sus estudios, y edu- cando a quienes estaban interesados en
las
disciplinas en que se sentlan orgullo- sos de conocer algo. Había un espíritu de cuerpoy las instituciones
se ayudaban unas a otras, bien sea como una voz im- parcial en a los comitCs que tomaban de- cisiones complejas o actuando como evaluadores externos.En la época de los mercados externos, la financiación por fórmula, los urankingsn de universidades y la publicidad que ocul- ta la verdad, la calidad puede llegar a ser un estorbo. Para imponer criterios comu- nes se ha creado un organismo, el Quality
Assescment Agency CQAA) o Agencia para la Evaluaci6n d e la Calidad, que esta: en- cargado de velar por el nivel de las tihila- ciones, la calidad d e la experiencia docente y el contenido de las asignaturas. Es
un cuerpo que
actuará a través deins-
pecciones de universidades. Aunque se lo ve como una traba burocrstica más, las nuevas universidades ven en la QAll un re- nacer del antiguo cuerpo d e inspectores del Estado, mientrasque
las antiguas lo ven como un modo de obtener el espalda- rato poruna
calidad que nadie ha puesto en duda, pero, una vez obtenida una eva- luaci6n positiva, es u n dato más q u e es preciso tener en cuenta en la publicidad de la universidad para atraer a los mejores aiurnnos, los fondos de investigacidn y los alumnos ,extranjeros que le permitan conti- nuar actuando como una universidad de prestigio. El sistema tendráun
nuevo
ins- trumentoque le permita perpetuarse.
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