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HPLovecraft El Horror Sobrenatural Juan JacoboBajarlia

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H. P. Lovecraft

H. P. Lovecraft

El horror sobrenatural

El horror sobrenatural

Juan-Jacobo Bajarlía

Juan-Jacobo Bajarlía

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Colección Perfiles Editorial Almagesto

Edición digital de F. González Revisión de urijenny

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Índice

Juan-Jacobo Bajarlía ... 5

Nota preliminar ... 6

 A modo de prólogo - El fin de los tiempos ... 7

Los trabajos y los días de Howard Phillips Lovecraft ... ... 8

Los seres subterráneos ... 14

Las voces secretas ... 14

Criptas y túneles ... 15

Los Mitos de Cthulhu ... 17

Génesis ... 17

Los dioses sacrílegos ... 17

La llamada de Cthulhu... 19

Sólo era un color ... 21

La ciudad de R'lyeh ... 21

 Arquetípicos y primigenios ... 22

Los dioses del bien y del mal ... 23

El Necromicón de Alhazred ... 25 El horror en Dunwich ... 25 El “Al -Az if”   ... 26 Derleth y la lámpara. ... 28 El otro Necronomicón ... 30 La última hipótesis ... 33

 Adenda - Un Necronomicón ilustrado ... 35

Libros apócrifos y auténticos ... 36

Erudición e invención ... 36

Borellus ... 36

El Libro de Toth ... 37

John Dee y el idioma enoquiano ... 38

Las Estancias de Dzyan ... 39

La Turba philosophorum... 39

El libro de los condenados ... 40

Los íncubos y el flogisto ... 41

Otros lenguajes ... 42

 Apocrificidad y alienación ... 42

La poesía... 44

Ignorar las vanguardias ... 44

El Ulises de Joyce ... 45

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Los poetas ... 48

Dos estrofas sobre Villon... 49

El juicio sobre la obra ... 50

Una amistad por correspondencia. ... 52

Los huesos del Universo. ... 53

Los sueños y la carta a Kleiner ... 54

Los mecanismos oníricos ... 54

Un documento valioso. ... 55

Los cuentos macabros ... 57

Significación de lo macabro. ... 57

Dagón ... 57

El muro del sueño  ... 58

Celephais  ... 59

Los gatos de Ulthar  ... 59

La tumba  ... 60

El simbolismo macabro ... 60

Un genio del horror ... 62

Recapitulación ... 62

Los seres gelatinosos ... 62

El horror preternatural ... 62

La novela gótica ... 63

Cumbres borrascosas ... 64

La lectura como experiencia ... 65

Vida en el laberinto ... 66

Los otros mundos ... 67

El diario de Lovecraft ... 68

Cronología de las obras de Lovecraft establecida por él mismo ... 70

Libros consultados para este estudio ... 72

Nota ... 73

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Juan-Jacobo Bajarlía

Poeta, novelista, y ensayista; de su prosa ha dicho Hopkins: “Su lenguaje es asombroso. Su imaginación un nuevo lenguaje.”  O como ha dicho Edward Sherwood:

“Le interesa el talento y el absurdo como límite entre la realidad la invención.” 

Lo prueban sus libros: Historias de monstruos (1969), Fórmula al antimundo (1970), El día cero (1972), El endemoniado Señor Rosetti   (1977-1994), Sables, historias y crímenes (1983), Drácula, el vampirismo y Bram Stoker  (1992) Historias secretas de musas, putas y otras damas (1996), entre otros. Leopoldo Marechal lo llamó zoólogo de la monstruosidad .

En la poesía fue distinguido por Nuevos límites del Infierno (1972) y El poeta y el exilio (1990). En 1963 el Centre International d'Etudes Poetiques publicó en Bruselas su trabajo sobre la polémica Reverdy-Huidbro, que luego apareció entre nosotros con el título de La polémica Reverdy-Huidobro / Origen del ultraísmo.

Con motivo de El día cero, enfocando su labor literaria, la crítica se ha explayado en estos términos:

“Bajarlía revalida su bien ganado préstigio de fabulador y hombre de letras,  preocupado por abrir o descubrir nuevas dimensiones en un Mundo donde el que revela el secreto de los otros pasa por traidor, y el que revela el secreto propio, por imbécil” 

Panorama “El estilo de Bajarlía se adapta a los requerimientos de este difícil género literario: concisión, poder imaginativo controlado por la razón, progresión a través de un texto breve hacia la obtención de un clima, recreación en el más profundo concepto del término” 

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Nota preliminar

El autor agradece profundamente a todos aquellos que posibilitaron la realización de este libro. Reconoce el desafio de Ricardo Álvarez al escribirlo, su invitación a los abismos de Providence para valorar al genio del horror. Pero la compleja significación de Lovecraft requería una bibliografía muy dificil de hallar entre nosotros. Los amigos contribuyeron a llenar esta urgencia. Especialmente Richard Vaugham, en New York, y Edgar Brau y Fernando García en esta Cártago de hormigón y acero que es Buenos Aires, donde matar con balas de silencio es un alegre ejercicio de todos los días.

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A modo de prólogo - El fin de los tiempos

 Acaso el silencio de los espacios siderales, la eternidad, la soledad y los seres invisibles sean significantes del terror. Carlyle intuyó esta eternidad en Sartor resartus  (III, C.III). Pascal se aterrorizó ante ella y edificó una significación equivalente a la muerte.

El silencio de esa eternidad en la que brotaba el miedo y se diluía la conciencia, fundó ese otro silencio que en La metamorfosis, de Kafka, convirtió en insecto a Gregorio Samsa.

Pero el silencio que lleva al sentimiento terrorífico, está impregnado de horror y de seres invisibles o monstruosos, distorsionados, con voces guturales o sin habla. Nadie los ha visto, y si alguno se hiciera visible, ello sería el fin o el aniquilamiento de los humanos. H. G. Wells lo hizo posible en los marcianos de The war of the worlds  (1898) y en el haploteuthis, el gigantesco cefalópodo de The sea raiders (1896), surgido de los abismos del mar.

Todo esto reverdeció en un niño que vivió el miedo y la locura de sus padres, un niño que nació en Providence, Rhode Is]and, y se llamó Howard Phillips Lovecraft. Él se impregnó de los seres invisibles que poblaban el Mundo y los espacios orbitales. Supo lo que era el miedo a lo desconocido y lo definió en su Supernatural horror in literature (1927).

Después creó la estirpe de los dioses arquetípicos y primigenios, la cosmografia de Cthulhu y los Profundos, que viven en las cavidades del mar o en los abismos espaciales esperando retomar a la Tierra y destruir a los humanos: Azathot, Yog-Sothot, Nyarlathotep, el mismo Cthulhu, hundido en R'lyeh, pero al acecho de la destrucción, y otros seres horroríficos. Y junto con ellos, el impío  Al-Azif  o Necronomicón, de Abdul Alhazred, un poeta loco que el autor de Providence ubica en el siglo VII.

El miedo de Lovecraft se instaló en el hombre de nuestro tiempo. El quebrantamiento de la dialéctica y el fin de la historia, son significaciones que acaso germinaron en el horror que nutre su obra.

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Los trabajos y los días de Howard Phillips Lovecraft

1890 Nace en Providence, Estado de Rhode Island, un 20 de agosto, año en que muere Vincent Van Gogh, y en que Friedrich Nietzsche pierde la razón. Sus padres son Winfield Scott Lovecraft y Sara Susan Phillips.

El padre, atacado por una parálisis progresiva de origen sifilítico (L. Sprague de Camp lo califica de loco violento) debe ser internado en 1893. Se le nombra un curador para disponer de sus actos jurídicos. La madre, a su vez, contrae una neurosis. Vivían entonces en el 194 (después 454) de Angell Street.

Un niño, de ojos castaños y nariz aguileña, cabello rubio de cuidados bucles, aficionado a los gatos, es sobreprotegido y criado en calidad de niña, por su madre, ya trastornada por la enfermedad del padre. Sólo cuando Howard tiene 6 años, accediendo ella a los deseos del niño, le corta los bucles y atempera su tratamiento de índole femenina. Enfermizo y alérgico al frío, no se mueve durante la infancia y la adolescencia, de la nutrida biblioteca de su abuelo Whipple Phillips, donde devora toda clase de libros y los volúmenes de astronomía adquiridos por su abuela. El abuelo, a su vez, lo entretiene con cuentos de brujas y fantasmas en los que no faltan los calderos y los gemidos; inventa un mundo terrorífico que influiría en el futuro escritor.

1895 Ingresa en la escuela dominical de la Iglesia Anabaptista de College Hill.

1896 Lee la mitología clásica en la obra de Thomas Bulfinch (The age of fable), y adopta el seudónimo de Lucius Valerius Messala. Se considera ya un “joven ateo”.

1898 Un 19 de julio, muere Winfield Scott Lovecraft.

1901  Compone Poemata minora, hoy perdido, e imita los pareados pseudogeorgianos de Dryden, Alison y Poe.

1903  Tiene 13 años y vive fascinado por la figura de Sherlock Holmes. Funda la Providence Detective Agency , y escribe The beast in the cave, su primer cuento completo, en el que ya están los elementos de su futura literatura de terror. Colabora también con temas de astronomía en la revista mimeografiada The Rhode Island Journal of Astronomy .

1904 Se afilia a la United Press Amateur Association, institución que luego publicará The alchemist , escrito en 1908, a los 18 años. Muere su abuelo Wipple V. Phillips. Ingresa en la escuela secundaria y se destaca en latín.

1906  A partir de este año comienza a publicar mensualmente un artículo sobre meteorología en la Tribune  de Providence. Edita para sus amigos, en copias mimeográficas, la Scientific Gazzette y el Rhode Island Journal , dando noticias sobre distintos temas científicos y literarios.

1907  Se deja fascinar por el paganismo, por el barroco, y por el racionalismo del siglo XVIII, y reafirma su tendencia al materialismo. El mismo dirá (L. Sprague de Camp, c. 2):

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“Creo que soy, probablemente, la única persona para quien la lengua antigua del siglo XVIII es realmente lengua madre en prosa y en poesía   (...) A partir del siglo  XVIII todo es irreal o ilusorio, una especie de grotesca pesadilla o caricatura.” 

Escribe El cuadro, un relato fantástico en el que un pintor es desfigurado y muerto por la imagen bestial y horrorosa llevada al lienzo. A pesar de tener una Remington escribe a mano sentado en la cama, y lo hace de noche o durante el día pero con los postigos cerrados y alumbrándose con luz eléctrica. A la alergia al frío se le suma la depresión y sus malas digestiones. A esto se le añade el  poikilotermismo, incapacidad fisiológica para adaptarse a los cambios térmicos. Esto no le impedirá el consumir chocolate y helados permanentemente. Intenta la música, la química, la astronomía y la pintura. Por falta de voluntad, abandona sus proyectos a poco de iniciarlos. Tiene facilidad para los idiomas. Además del latín, lee griego, francés y castellano. Es el año en que deja de concurrir a la escuela secundaria. Se convierte en gran autodidacta.

1913 Racista, seguidor de Gobineau en cuyo Essai sur l'egalité de races humaines (1856) se exalta la raza aria (cabeza alargada, cabello rubio, ojos azules y alto como los nórdicos), se pronuncia contra los negros en estos versos:

Sobre la creación de los n egros

Cuando en el pasado los dioses crearon la Tierra, formaron al Hombre a imagen de Júpiter. Las bestias, inferiores, fueron creadas después,

 porque estaban muy lejos de lo humano. Para llenar el vacío y unir el resto al Hombre,

el morador del Olimpo ideó un sabio plan: creó una bestia de forma semihumana,

la llenó de vicio y la llamó NEGRO.

Le adjudica a sus amigos unos nombres especiales que aparecen en sus relatos.  August Derleth se convierte en el Conde d'Erlette. Robert Bloch, en Bho-Block.

Frank Belknap Long, en Belknapius, Robert E. Howard, en Bob-Dos Pistolas. Clark  Ashton Smith, en Klarkash-Ton. Y así muchos otros. A pesar de sus fobias y sus

reacciones ideológicas, tiene un espíritu infantil que lo pone a cubierto de la maledicencia.

1915 Funda The Conservative, un periódico en el que colaboran sus amigos. Era ya un anglófilo rabioso.

“Se negaba por principio a vestir alguna prenda de color verde en el día de San Patricio. El hecho de que en el siglo XII el Papa Adriano IV entregara Irlanda a Enrique II de Inglaterra  –como si dispusiera de algo suyo –, no confería ninguna simpatía a los irlandeses.” 

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En el número I del Conservative, analizando la Primera Guerra, se muestra reaccionario y germanófilo. Proclama la superioridad de la “magnífica estirpe teutónica” y la “declinaciónde las civilizaciones latinas”, de modo tal, sigue diciendo, que: “Francia, Italia y España, hoy, muestran la huella de la degeneración nacional” . 1916 La United Press Association publica The alchemist , que data de 1908.

1917 Dagon. Este año, al enrolarse en Rhode Island, es rechazado por malestares nerviosos.

1919  Más allá del muro de los sueños y La maldición que cayó sobre Sarnath.  Admira a Lord Dunsany (Edward John Moreton Drax Plunkett). Muy influido por él, se

traslada a Boston para escucharlo en una conferencia del Corey-Plaza Hotel . Lo admira como creador de mitos, por haber participado en la guerra contra los boers y en la Gran Guerra, y por haber sido, en algunas empresas, compañero de William Butler Yeats. A él le dedica un poema de 64 versos:  A Edward John Moreton Drax Plunkett, Décimo Baron Dusany , publicado en el Tryout . Transcribo algunos de esos versos:

Igual que el Sol sobre el sombrío Mundo surge y convierte en oro la tiniebla,

(...)

así ahora sobre el reino donde reina la gris monotonía con solar magnificencia vemos a PLUNKETT elevarse.

1920 Arthur Jermyn (The White Ape) y El templo. Publica también Nyarlathotep, un poema en el que el personaje epónimo es uno de los dioses de Cthulhu. Aquí es presentado cuando sale de Egipto y llega a los “países civilizados” . Lo describe como un ser siniestro, amigo de adquirir extraños instrumentos de cristal y metal con los que construye otros instrumentos no menos extraños. Con el seudónimo de Henry Paget-Lowe  escribe The poetry and the gods, en colaboración con Anna Helen Crofts.

1921 El extraño. El pantano de la diosa Luna (The Moon bog ). Hypnos. La música de Erich Zann. La Ciudad Sin Nombre. En este año muere su madre, Sarah Susan Phillips.

1922 El horror oculto. El sabueso. Se autodetermina el sumo sacerdote Ech-Pi-El , transcripción fonética de sus iniciales H. P. L., y así firmará numerosas cartas.

1923 Lo innominable. Se funda la revista Weird Tales, en cuyo número de octubre aparece Dagon, escrito en 1917. Desde entonces esta importante revista publicará casi toda la obra de Lovecraft. Por aquella época, muerta toda su familia, ya en la pobreza, Lovecraft se gana la vida mediante correcciones de estilo. Cobra malamente 15 dólares semanales. Entre sus clientes se halla Sonia Greene, presentada por su amigo Rheinhardt KIeiner, para la cual corrige The invisible monster  que luego publicaría Weird Tales. En este año escribe su popular The rats in the wall , en la que el protagonista, De la Poer, adquiere una ruinosa mansión que restaura y donde va a vivir con 7 criados y 9 gatos, entre ellos Nigger-man, su

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mascota. Sobre la mansión pesa una maldición que sus moradores no podrán eludir. Es una maldición referida a las inacabables carreras de un ejército de ratas invisibles que sólo él y los gatos podrán oír. Tras un altar en el sótano, hallan un túnel que desemboca en una caverna llena de jaulas con esqueletos humanos. Son los restos de un culto caníbal practicado en épocas prehistóricas. Dinamitada la mansión y encerrado De la Poer en una habitación enrejada, enloquece y piensa en las ratas que eliminaron a Norry, y que ahora deslizándose por las paredes, acabarán con él en algún momento. En 1923 Lovecraft escribió también The festival , (El ceremonial , en las traducciones al castellano), en el que se menciona el ímpio Necronomicón del “loco Abdul Alhazred, en la excomulgada traducción latina de Olaus Wormius” , y otros libros como el Saducismus triunphatus, de Joseph Glanvil, publicado en 1681, y la horrorosa Daemonolatreia, de Remiguis, impresa en Lyon, en 1595.

1924 El 3 de marzo se casa en Nueva York con Sonia Greene a pesar de que ésta es judía y él un antisemita influenciado por el racismo. La ceremonia está a cargo del Reverendo George Benson Cox en la capilla de Sto Paul. Sonia le lleva 7 años a Lovecraft, y sabe con quién se casa. El escritor,en los días previos, le había regalado un ejemplar de Los papeles privados de Henry Ryecroft  (1903), de George Gissing, para que supiera cómo es el hombre del cual se enamoró, ya que se identifica con el protagonista de esa novela. Se trata de una obra autobiográfica, en la que el personaje principal se describe como un ser de pocos amigos que ha vivido más en el pasado que en el presente. Un ser con cerebro pero incapaz de afrontar los hechos cotidianos. Y para peor, haragán e inepto. Y así es Lovecraft, un cerebro que vive en el pasado, fascinado por las leyendas de la Nueva Inglaterra y los mitos de todo tipo que, incluso, inventa para exaltar ese pasado. Es un i nepto para afrontar las circunstancias adversas. Criado como una niña por una madre neurótica, no le interesa el amor ni el sexo. Se puede decir que es un asexuado o un inhibido antisexual, pero no un homosexual como se ha venido afirmando. En su obra no existe la mujer terrena, capaz de una batalla o un sacrificio. Sólo existen los monstruos y el horror. Sonia ha debido advertirlo, o no la lee cuando Lovecraft le obsequia la novela de George Gissing. Sprague de Camp, analizando el tema nos dice:

“Cuando Cooks publicó un relato inofensivo sobre la modelo de un artista que  posaba desnuda, Lovecraft escribió una extensa y acalorada carta en que atacaba al autor por ese horrible ejemplo de decadencia de pensamiento y moral . Escribió también que: El erotismo pertenece a un orden inferior de los instintos, y es una cualidad más animal que noblemente humana.“

Refiriéndose a Sonia, agrega:

“Cuando Derleth la visitó en 1953, ella contó: Howard era adecuado sexualmente, pero siempre se acercaba al sexo como si no le gustara plenamente . Cada vez tenía que tomar ella la iniciativa. Supongo que en los meses siguientes al matrimonio, Lovecraft cumplió normalmente con sus deberes conyugales, pero sin mucho entusiasmo.” 

Lovecraft escribe La casa aislada. Comienzan las dificultades económicas. Sonia y Lovecraft buscan trabajo.

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1925  Otra obra, En la cripta y El horror en Red Hook . Comienza La llamada de Cthulhu.

1926  Termina La llamada de Cthulhu. El modelo Pickman. Se asocia a Frank Belknap Long para escribir por encargo de los clientes. Se produce el desentendimiento en el matrimonio con Sonia. De este año data La llave de plata, que Weird Tales va a publicar en el número de enero de 1929. Su personaje central es Randolph Carter , el cual aparece en otros relatos de tema onírico como La declaración de Randolph Carter , y En busca de la Ciudad del Sol Poniente. La saga se continúa en  A través de las puertas de la llave de plata, obra escrita en colaboración con H. Hoffmann Price. En En busca de la Ciudad del Sol Poniente, Lovecraft dice del protagonista:

“Descendió audazmente los 300 peldaños que conducen   al Pórtico del Sueño Profundo y emprendió el camino a través del bosque encantado. En las oquedades de ese bosque enmarañado (...) habitaban los furtivos y silenciosos zoogs. Estos seres conocen una infinidad de secretos de la región de los sueños, y algo también del mundo de la vigilia (...). Ciertos rumores inexplicables, ciertos accidentes y desapariciones ocurren entre los hombres allí donde los zoogs tienen acceso.” 

Uno de los seres oníricos le hará saber a Carter que los grandes dioses sólo pueden verse en los picos de las altas montañas, cuando la Luna brilla y ejecutan sus danzas rituales. Entonces nadie puede observarlos porque las nubes los aíslan de la mirada de los hombres. Pensamientos como éste son frecuentes en Lovecraft, fascinado desde niño por aquellas leyendas de la Nueva Inglaterra en que los indios y los blancos vagan en los bosques, en frenéticas orgías.

1927 Viaja a New York para ver a sus amigos del Kalem Club, al que también se afilió. Sólo podría pertenecer a él aquellos cuyo apellido comenzara por una K , una L o una M , como Rheinhardt KIeiner, Frank Belknap Long y Everett Mc Neil, sus fundadores. H. P. Lovecraft se halla en esas condiciones. En este año publica El color que cayó del cielo y escribe El caso de Charles Dexter Ward , que completará en 1928. De 1927 es su ensayo sobre El horror sobrenatural en la literatura. Se funda la revista Tales of Magic and Mystery , en la que Lovecraft publicará  Aire frío, en 1928.

1928 El horror de Dunwich. Vive separado de Sonia quien alquila su departamento y toma una habitación para ella sola.

1929 El 25 de marzo, en el Estudio de un abogado, H. P. Lovecraft y Sonia Greene, después de vivir separados, firman el convenio de divorcio. El primero dice:

“Yo solo podría vivir en un remanso tranquilo i mpregnado de la historia de Nueva Inglaterra, mientras mi desaventurada compañera de viaje encontró tal perspectiva  prácticamente asfixiante, complicada, además, por las dificultades económicas”.

Sonia se queja de su comportamiento:

“Cuando Howard y yo nos despedimos para irnos a dormir, le dije: Howard, ¿no me das un beso?. Su contestación fue: No, es mejor que no”.

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1930 El que susurra en la obscuridad , La sombra sobre Innsmouth y Las montañas de la locura. Esta última es una continuación de las  Aventuras de Arthur Gordon Pym, de Edgar Allan Poe.

1932 Los sueños en la casa de la bruja. 1933 La criatura tras la puerta.

1934 En la noche de los tiempos. La sombra fuera del tiempo.

1935  El morador de las tinieblas. Se relaciona Sonia Greene en ese año con un senador de California, y, finalmente, se casa con el viudo Nathaniel Abraham Davis, médico judío, de origen brasileño, muy religioso y venido a menos. Davis muere de cáncer en 1945. Sonia vive hasta el 26 de diciembre de 1972. Muere en California, a los 89 años. En ese año debemos computar El que frecuenta las tinieblas.

1937 Agudiza el estado de salud de Lovecraft. Su alergia, sus procesos digestivos y la mala circulación de la sangre, se agravan en los comienzos de 1937. Permanece en cama, y en febrero contrae una fuerte gripe. Aún tiene ganas de escribir, pero sólo se dedica a dictar cartas. Annie Gamwell, alarmada porque Lovecraft pierde peso y no puede retener los alimentos, recurre al doctor William L. Leet, quien lo deriva a un especialista. Le diagnostican un carcinoma. El 10 de marzo lo trasladan al Jane Brown Memorial Hospital , y no lo logran operar por lo avanzado del cáncer. Se le administra morfIna y lo alimentan por vía intravenosa. Los dolores se intensifIcan y muere en la madrugada del 15 de marzo. La partida de defunción consigna fríamente nefritis crónica y carcinoma intestinal . El 18 se lleva a cabo el funeral en la capilla de la empresa Horace B. Knowlws e Hijos. Asisten sólo 4 personas: Annie Gamwell, Edna W. Lewis, gran amiga de Lovecraft, Edward H. Cole, periodista de Boston, y su prima segunda Ethell Phillips Morris.

Es enterrado en el cementerio de Swan Point. No hay lápida que indique el lugar de la inhumación. Acaso los dioses gelatinosos y palmípedos que aterrorizan a los hombres, han borrado su sepultura. Pero sí hay, un nombre frío en la columna central que dice Howard Phillips Lovecraft .

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Los seres subterráneos

El misterio, los túneles secretos donde yacían o vegetaban antiguos monstruos, los seres subterráneos que lo acosaron desde niño cuando recorría los fenecidos vericuetos de Providence, o escuchaba las historias terroríficas que le contaba el abuelo, marcaron la primera etapa de este genial escritor que fue H. P. Lovecraft o sencillamente el Sumo Sacerdote Ech-Pi-El , como firmada sus cartas convirtiendo a la fonética las iniciales de su nombre.

Influido, entonces, por el abuelo, por los libros que éste tenía en su inmensa biblioteca, y por autores como Lord Dunsany, Edgar Allan Poe, M. P. Shiel, y Bram Stoker, sus primeros relatos y muchos de los últimos están estructurados sobre la base de un sótano o una cripta, un pasadizo y un monstruo que por artes mágicas o sobrenaturales se alimenta de otros seres.

Las voces secretas

No tenía ni 10 años cuando concibió su primer cuento: El noble oyente, que trata de un niño, quien repentinamente extraviado en una cueva, oye los planes de destrucción de seres subterráneos que conspiran contra los humanos.

El abuelo, hombre de vastas lecturas, vio en esas líneas iniciales al futuro escritor. Lo alentó a pesar de los defectos de su prosa. Indudablemente el joven Lovecraft había fundado en ese cuento su inminente narrativa.

Era la época en que tenía frecuentes pesadillas en cuyos sueños lo acechaban seres gomosos y sin rostro. El mismo Lovecraft lo dirá después. Recordará que en esas pesadillas veía una especie monstruosa de entidades que él llamaba alimañas descarnadas:

“Las alimañas descarnadas eran unos seres sin rostro, todos ellos negros y alas de murciélago. Es posible que tales imágenes provinieran de una mezcla de los dibujos de Doré (especialmente los del Paraíso perdido ) que me deslumbraban durante la vigilia.” 

Las voces secretas están en sus sueños y en su imaginación. Las lleva en el inconsciente, desde donde fluyen a su memoria y a los relatos que van delineando su intransferible perfil.

En 1898, cuando Lovecraft tenía 8 años, intentó otro relato con un túnel: El sótano secreto o la aventura de John Lee. El sótano conduce a un pasadizo secreto en el que John y su hermana, al cavar en él, hallan una caja de la que se apoderan. Pero la excavación da paso a un torrente en el que se ahoga la hermana. John Lee se salva. La caja, que es el botín de esa aventura, contiene un lingote de oro valuado en 10.000 dólares. La muerte de la hermana por muy poco.

Los miedos de la infancia siguieron vigentes y a veces amalgamados con sus aficiones. Le gustaban los gatos, en quienes veía seres astutos y enigmáticos,

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presencias de un mundo mítico que aun tenía vigencia. Cuando escribe Las ratas en las paredes, su protagonista, De la Poer, vivirá en la casa maldita con 7 criados y 9 gatos. Pero no bastarán estos felinos. Lovecraft le añade al relato otros de sus terrores infantiles: las ratas. Y de esta manera enriquece la obra con la maldición que pesa sobre la mansión en que vive De la Poer, referida a un ejército invisible de ratas que sólo él y los gatos podrán oír. El protagonista, sin embargo, no tendrá posibilidades para eludir la maldición. Un túnel lo conducirá a una caverna llena de  jaulas con esqueletos humanos, vestigios de un culto caníbal practicado en otros tiempos. De la Poer terminará enrejado, oyendo el deslizamiento infinito de las ratas.

Criptas y túneles

El terror al vacío y el miedo a la soledad, manifestados por Lovecraft por la enfermedad y muerte prematura de sus padres, fueron, en parte, los determinantes de las criptas y los pasajes secretos de sus argumentos. También influyó en él M. P. Shield, quien ya en The purple cloud  (1901), nos hablaba de un ser de infinidad de ojos que moraba en el centro de la Tierra. O de aquellos esqueletos de peces con rostro humano de Xelucha  (1904), invadidos por gusanos que devoraban la úvula para continuar caprichosamente por sus adyacencias.

No sería extraño que Lovecraft lo hubiera seguido no sólo en las obras citadas, sino también en La Ciudad Sin Nombre (1923) y en Prisionero de los faraones (1924). En la primera nos describe un descenso en una cripta, de donde seres con alas de murciélago llevan en sus grupas a otros seres. En Prisionero de los faraones el protagonista es secuestrado por una banda y bajado a un túnel cerca de la Esfinge de Gizah, en la que se practican “execrables”  rituales eróticos.

Hay algo más que ya se observa en ese ser repulsivo que en Beast in the cave, escrito a los 13 años, pugna por estallar desde el sótano en que está metido. Es esa axiomática de la transgresión de que hablaba Maurice Levy en su Lovecraft ou du fantastique (1972). Una axiomática en la que se corta el aflujo de la realidad por otra instancia en que privarán los seres gomosos o las criaturas fantasmales del mundo onírico.

Eso no impedirá un tratamiento racional del argumento. Estos monstruos, en efecto, actúan inmersos en un mundo material en el que se distinguen de los demás sólo por sus formas fantasmales. Coexisten con los humanos en extraños contubernios que únicamente son posibles en los sueños.

 A veces se invierten los hechos y son los humanos los que invaden el mundo de los sueños, como acaece en la saga de Randolph Carter , en uno de cuyos volúmenes, En busca de la Ciudad del Sol Poniente , el protagonista desciende audazmente “los 300 peldaños que conducen al Pórtico del Sueño Profundo” .

Los seres oníricos, los silenciosos zoogs, le dirán a Carter qué debe hacer para estar en contacto con los Grandes Dioses. La inversión de los hechos no excluye, sin embargo, el tratamiento material de los protagonistas. O en otros términos: es el realismo dentro del sueño.

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Hay un instante en el que Carter pierde la llave de la puerta que conduce al mundo onírico (como se ve en La llave de plata). Pero angustiado entre distintos objetos, hallará una vieja llave de plata con la que llega a un escondite de su infancia. Es el acceso al misterio. Allí se transfigura en el niño que fue y vuelve a la región de los sueños.

La llave de plata que halló Carter, es el símbolo de la propia vida de Lovecraft. Este también la buscó, y cuando la halló en su escritura, sólo pudo regresar a un mundo que siempre deseó, pero poblado de seres intangibles dictados por su memoria prodigiosa.

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Los

M i t o s d e C t h u l h u  

Génesis

Este Mundo aún era un páramo hundido en la soledad y la incertidumbre, habitado acaso por seres primitivos cuando repentinamente fue tomado por los dioses antiguos  llegados del espacio orbital. Convivieron con otras razas a las que sometieron despóticamente mediante la magia negra. Las humillaron con su culto sacrílego que negaba la existencia misma del hombre. Un día sus fórmulas mágicas decayeron, naufragaron en el exceso y perdieron sus poderes. Entonces fueron expulsados de la Tierra. Conspiran, sin embargo, en los espacios siderales donde aún están al acecho para volver y retomar la posesión de nuestro Mundo.

Tal es la idea central de los Mitos de Cthulhu, la creación más importante de H. P. Lovecraft, en la que se anticipa a la tesis que sostiene Robert Charroux en L'histoire inconnue des hommes depuis 100000 ans  (c. 1), donde se afirma que el hombre primitivo no fue el factor originario de la civilización en el planeta. Otras criaturas, llegadas desde los abismos estelares, lo habrían inducido a exaltar sus posibilidades. En Lovecraft, en cambio, dedicados a la magia negra, detestaron a los humanos y guerrearon contra ellos.

En cuanto a la idea de los que habitaron la Tierra antes del hombre, no debemos olvidar The book of the damned, de Charles Fort, aparecido en New York, en 1919.  Allí se deja constancia de similares huellas impresas en distintas regiones del planeta. De huellas que pueden atribuirse al mismo ser o a los mismos extraterrestres. Asimismo se habla de Monstrator , el mundo de los gigantes, “un Universo en huso, de 200000 kilómetros de largo en su eje mayor”. Estos gigantes, en la suposición de Fort, “eran seres primitivos en el tiempo de sus visitas a la Tierra”.

Nos habla, además, de la misteriosa Genesistrina, una región del super-Mar de los Sargazos, de donde habría llegado la vida a nuestro Mundo:

“Los primeros organismos unicelulares nos han podido llegar de Genesistrina, el hombre o los seres antropomórficos han podido venir a la Tierra antes que las amibas (...). Hubo un tiempo en que toda suerte de cosas nos vinieron de Genesistrina”.

Para Charles Fort, la Tierra era una colonia creada por seres espaciales. O bien el lugar en que éstos se establecieron. Con alguna variante, es la misma concepción de Lovecraft. La Tierra aún estaba yerma, totalmente deshabitada cuando llegaron a ella los dioses de otras galaxias.

Los dioses sacrílegos

 August Derleth, amigo y colaborador de Lovecraft, nos dice en La casa del valle (c. II) que los dioses impíos de esta cosmogonía llegaron a la Tierra antes de que el

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hombre la habitara. Eran los  primordiales o  primeros dioses  que atacaron a los antiguos dioses entre los que se hallaba Cthulhu, el dios anfibio que fue vencido y yace aletargado en la ciudad sumergida de R'lyeh, “no lejos de Ponapé, en el Pacífico”, y con él Ithaqua, El que Camina en el Viento, y el murciélago Hastur el

Indecible (“ Aquel-a-Quien-no-se-debe-nombrar ”), oculto en una estrella sin luz, en

las proximidades de Aldebarán.

En esta batalla también participaron otros dioses. Estuvieron  Azathot , el dios ciego e idiota, Yog-Sothot , el Uno-en-Todo-y-Todo-en-Uno, Fomalhant , Tsathoggua, Leigor , Zhar , y seres terrestres como Nyarlathotep, que vive en la obscuridad, y Shub-Niggurath. Pero todos ellos fueron derrotados y recluidos en los abismos o en las estrellas lejanas. Ayudados por los  profundos y otros dioses del mal , como expresa Derleth, esperan una nueva rebelión para reivindicarse y acabar con los humanos. Hay algo más en esa historia:

“Los antiguos habrían intentado constantemente recobrar su poderío, y tanto en la Tierra como en otros planetas se difundieron cultores y seguidores como el  Abominable Hombre de las Nieves, los Dholes, los Profundos y muchos otros, todos dedicados a servir a los antiguos, y con frecuencia victoriosos en la remoción del Primer Sello y en la liberación de las fuerzas del antiguo demonio, que era necesario abatir nuevamente.” 

Junto a esos dioses también están los monstruos oníricos como los Gugs, de boca vertical, los Dholes que mueren al contacto con la luz, y los Shantaks, seres alados con cabeza de caballo y el cuerpo llno de escamas que nos recuerdan a los monstruos imaginados en el siglo II por Luciano de Samosata.

Podemos agregar los Mi-Go que acechan en la vigilia, y otras deidades terroríficas que esperan la batalla final para dominar al hombre y destruirse entre sí, exactamente como fue profetizado en el Libro de Enoe (s. III a. de J. C.).

Lin Carter (The gods), a su vez, estudiando los Mitos de Cthulhu, nos dice:

“Mucho antes de que el hombre apareciese en la Tierra, ésta ya estaba habitada en discordia y se rebelaron contra sus propios creadores, es decir, contra los misteriosos dioses arquetípicos  que fueron los primeros en poblar los espacios estelares”.

Toda esta cosmogonía comienza a esbozarse en Nyarlathotep (1920), un poema en el que éste es un personaje siniestro que emigra de Egipto para adquirir y fabricar extraños instrumentos de dominación en los países del mundo más allá de los confines.

 A esa obra le sigue La Ciudad Sin Nombre (1921), en la que aparece el terrorífico y blasfemo Abdul Alhazred , del que hablaremos después. Sprague de Camp cree que este nombre se deriva de Hazard, una antigua familia de Rhode Island

“emparentada con los Phillips”.

 Al año siguiente, en 1922, al publicarse El sabueso, sabemos ya de la existencia del Necronomicón, el libro maldito de magia negra, que servirá a los adoradores de las fuerzas demoníacas.

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En 1923, en The festival , también se menciona el impío Necronomicón  del árabe loco Abdul Alhazred, “en la excomulgada traducción latina de Olaus Wormius”. Se le

agrega la no menos impía Daemonolatreia, de Remigios, impresa en 1595; y el Saducismus triunphatus, de Joseph Glanvil, publicado en 1681. En The festival nos hallamos además con las ciudades imaginarias de Kingsport  y  Arkham, en Nueva Inglaterra, y la Universidad de Miskatonic.

Rafael Llopis, en el Estudio preliminar  a Los mitos de Cthulhu (Alianza, 1969), nos dice que la materia prima de estos mitos “es la angustia cósmica del ateo Lovecraft y su expresión simbólica onírica”, Después, analizando sus antecedentes, agrega:

“El mundo onírico-dunsaniano se fue enriqueciendo. De Machen integró en él los cultos de la antigüedad clásica, los afanes arqueológicos, la desintegración de la figura humana  en un magma amorfo, los símbolos resplandecientes y tetradimensionales, las doctrinas esotéricas de ciertas sociedades secretas, el materialismo de explicar lo sobrenatural mediante secretos científicos hoy olvidados . De él tomó también tres detalles concretos: el arcaico e imaginario lenguaje aklo, los misteriosos Dols (seres jamás descriptos que aparecen en los Mitos con el nombre de Dholes o Doels ), y el Gran Dios Nodens, Señor de los Abismos.” (El subrayado es nuestro.)

Y algo más en cuanto a la génesis de los mitos:

“De Algemon Blackwood tomó la existencia de seres primordiales que han sobrevivido hasta nuestros días y la fascinación por la Naturaleza virgen  personificada en vagas divinidades incorpóreas, elementales y terribles, aterradoras  por su misma grandiosidad. Uno de esos dioses naturales y prehumanos, el Wendigo, ingresó más tarde en los mitos por la pluma de Derleth y con el nombre de

Ithaqua, El Que Camina En El Viento.”

Y Llopis, en el párrafo correspondiente, termina así:

“En homenaje a Blackwood, Lovecraft utiliza, como lema de La llamada de Cthulhu, esta frase de aquel autor: 'Es concebible que tales potencias o seres hayan sobrevivido desde una época infinitamente remota en que la conciencia se manifestaba quizá a través de cuerpos y formas que ya hace tiempo se retiraron ante la marea de la ascendiente humanidad, formas de las que sólo la poesía y la leyenda han conservado un fugaz recuerdo bajo el nombre de dioses, monstruos, seres míticos de toda clase y especie' . Júzguese, por esta frase, lo mucho que a Blackwood debe Lovecraft.” 

También tomó de Los demonios de mar  (1916), de Víctor Rousseau, aparecido en  All Story Weekly , los seres anfibios y transparentes a los que sólo se les veía sus ojos. Pero aún así dio a sus personajes una pátina mucho más terrorífica que la de sus antecesores.

La llamada de Cthulhu

Escrita en 1926, La llamada de Cthulhu contiene la doctrina esencial de toda esta mitología referida a los Primordiales. Vivían en inmensas ciudades de piedra y no

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eran de carne y hueso. “Tenían determinada forma”, dice Castro, uno de los

personajes de la obra. Una forma no material , y podian trasladarse de planeta en planeta a través del firmamento.

Un día desaparecieron, pero no murieron definitivamente. Reposaban, escribe Lovecraft, en las moradas de R'lyeh, protegidos por los encantamientos del  poderoso Cthulhu, y aguardaban su gloriosa resurrección el día en que los astros y

la Tierra estuviesen propicios nuevamente a sus designios.

En las líneas iniciales el protagonista narrador nos habla de la muerte de su tío abuelo, profesor de lenguas semíticas de la Universidad de Brown, en Rhode Island. Entre los objetos que éste deja, encuentra una tableta de barro cocido con extrañas inscripciones y el bajorrelieve de una figura humanoide de cuerpo cubierto de escamas y una cabeza de la que emergen distintos tentáculos, semejantes a los de un pulpo. Sus extremidades, coordinadas con el aspecto general, son garras repulsivas que anticipan el horror de su naturaleza sobrenatural .

El objeto que halla el protagonista había sido entregado al profesor de lenguas semíticas por un joven artista de nombre Wilcox. Lo había esculpido merced a un sueño en el que oyó una voz enigmática de la que retuvo sólo dos palabras: Cthulhu fhtagn.

Eran expresiones de seres no-humanos cuyos órganos vocales obedecían a distintas leyes. No es posible una transcripción exacta, dice Lovecraft. Pero Cthulhu puede transcribirse como Khlul-hloo o tluhluh.

 Al referirse a los Primordiales por boca de otros personajes, nos aclara que estos

seres existían “desde eras antes que los hombres”. Vinieron a “nuestro joven planeta” procedentes de los “espacios celestes”. Abandonaron la superficie:

“...desapareciendo en el interior de la Tierra, bajo las aguas del mar, pero sus cuerpos sin vida habían referido sus secretos, durante el sueño, al primer hombre, el cual fundó el culto que jamás se ha extinguido desde entonces   (...) y seguirá existiendo por los siglos de los siglos, escondido en lejanos y lúgubres lugares por toda la superficie de la Tierra, hasta el día en que Cthulhu, el sumo sacerdote, salga de su lóbrega morada en la invulnerable ciudad de R'lyeh, bajo las aguas del mar, y vuelva a regir los destinos de la Tierra entera. El día en que las estrellas sean favorables, los convocará a todos.” 

Castro, uno de los personajes de la obra, dirá, a su vez, que los Primordiales no eran de carne y hueso en su totalidad. Tenían forma, pero carecían de materia.

“Cuando las estrellas eran favorables, podían trasladarse de un m undo a otro a través de los espacios siderales.” 

No sucedía lo mismo cuando la posición de los cuerpos celestes les era desfavorables, en cuyo caso no podían vivir.

 Aun así, aunque no viviesen:

“...tampoco podía decirse exactamente que murieran. Permanecían sin salir de sus moradas de piedra de la gran ciudad de R'lyeh, amparados por los sortilegios

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 protectores del omnipotente Cthulhu en espera de que llegase el día de la gloriosa resurrección cuando las estrellas y la Tierra se conjuntaran favorablemente para acogerlos.” 

El día de esa resurrección de los Primordiales, los hombres se parecerán a ellos, y serán libres y salvajes, “ajenos por completo al bien y al mal” , sin frenos morales. y más aún: “gritarán, matarán y disfrutarán en medio de un júbilo sin p recedentes” . Los Primordiales les enseñarán nuevas formas de matar y solazarse. Luego, “la Tierra entera arderá en un holocausto en el que todo será éxtasis y libertad”.

Esos dioses portadores de la muerte, desintegrarán el Universo y acabarán devorándose entre ellos, como ha profetizado el Libro de Enoc  (s. II a. de J. C.). Es posible que Lovecraft lo haya leído. Pero también es probable que su aquiescente concepción de la violencia lo haya llevado a concebir esta clase de monstruos.

Sólo era un color

 Algunos de estos dioses no tienen forma o no pueden ser descriptos. Esto es lo que sucede en El color que cayó del cielo  (1927), una novela corta en la que un meteorito cae en la Tierra, a partir de cuyo instante la zona del impacto es ya un erial maldito cada vez más grande. Los hombres se debilitan, comienzan las enfermedades y los animales se deforman y mueren. Todo es desolación a partir de ese enigmático descenso. Investigando el caso se llega a la conclusión de que ese meteorito había aterrizado  con un ser gaseoso de color iridiscente. Era un ser del espacio orbital, un extraterrestre, acaso uno de esos dioses malditos que acechaban desde el Infinito.

Nahum, uno de los personajes, agonizante, definiendo a ese ser, dirá:

“Nada... nada... el color... Quema... frío y húmedo, pero quema... vivía en el pozo... yo lo vi... una especie de humo... como las flores la última primavera... el pozo brillaba por la noche... Thad, Merwin y Zenas... todo vive... chupando la vida de todo... en esa piedra... debió venir en esa piedra... invadió la zona... no sé lo que quiere... la cosa redonda que los de la universidad extrajeron de la piedra... la machacaron... era del mismo color... igual como las flores y plantas... debía haber más... semillas... semillas atacaron a Zenas... era un muchacho fuerte, lleno de vida... te debilita la mente y después te lleva... te abraza... en el agua del pozo... Zenas no volverá jamás del pozo... no puede escaparse... te absorbe...” 

Casi al terminar, dirá Lovecraft:

“Sólo era un color procedente del espacio, un temible mensajero de deformes reinos infinitos más allá de toda la Naturaleza que conocemos; de reinos cuya mera existencia aturde el cerebro y nos entumece con los negros abismos extracósmicos que revela ante nuestros desorbitados ojos”.

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La ciclópea morada de Cthulhu, imponente construcción de terroríficos bloques de piedra, sumergidos en los abismos del mar, preocupó a los amigos de Lovecraft. Inducidos por esta mitología, trataron de describirla a través de lo que pensaba su mismo creador.

De todos ellos, el más entrañable y continuador de su obra, fue August Derleth, a quien Lovecraft llamaba el Conde d'Erlette. Continuó los mitos en distintas obras, en algunas de las cuales se identificó plenamente con el estilo de su creador. Esto puede verse en su novela The trail of Cthulhu  (1962), en la que el protagonista tratará de llegar a la ciudad sumergida de R'lyeh. El tema le sirve a Derleth para aclarar algunos aspectos que el mismo Lovecraft no pudo desarrollar.

La obra consigna la existencia de ciertos textos, uno de los cuales, el Texto de R'lyeh, nos revela que:

“...el Gran Cthulhu se alzará desde R'lyeh, y que Hastur el Inefable regresará de la estrella obscura que está en las Híadas, cerca de Aldebarán.” 

También deja en claro que NyarIathotep aullará siempre en la obscuridad, y Shub-Niggurath seguirá engendrando sus mil crías.

Después (párrafo III), cuando el protagonista vislumbra la ubicación de R'lyeh y se le habla de Machu Picchu y Ollantaytambo, la ciudadela de Ollantay, el rebelde que se enamora de la Ñusta, DerIeth vuelve a invocar los dioses de esta cosmogonía. Es el instante en que el protagonista lee el Manuscrito de Sussex , los Fragmentos de Celaeno y los Cultes des Goules del Conde d'Erlette. Estos libros estaban referidos a los dioses arquetípicos  y al exilio que por obra de ellos debieron padecer los antiguos (o primordiales, como repite Derleth) cuando se hallaban en Betelgeuse. Estos últimos son las deidades que están al acecho para retomar la Tierra, acabar con los dioses del bien y esclavizar y destruir definitivamente a los humanos.

Arquetípicos y primigenios

Los dioses arquetípicos concebidos por Lovecraft integran las fuerzas del bien. Son los protectores del Universo, el equilibrio entre el azar y las leyes de la Naturaleza. De estos dioses sólo se menciona a Nodens, Señor del Gran Abismo. Todos ellos se refugiaban en la constelación de Orión, especialmente en Betelgeuse. Odiaban las contiendas cósmicas. Sólo intervenían excepcionalmente en ellas cuando el poder de las tinieblas se erigía en fuerza destructora.

Los dioses primordiales, en cambio, eran las fuerzas del mal que en tiempos lejanos se rebelaron contra los arquetípicos. Desterrados y agazapados en los abismos, esperaban la oportunidad para una nueva rebelión, en la que los dioses del bien y los humanos debían ser aniquilados. Los mitos de esta doctrina pueden estudiarse, especialmente, en La llamada de Cthulhu, El ceremonial , El horror de Dunwich, La Ciudad Sin Nombre, La sombra sobre lnnsmouth, La sombra fuera del espacio, El morador de las tinieblas, y El que susurra en la obscuridad .

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Esta cosmogonía fue ampliada por los amigos y seguidores de Lovecraft. Le siguieron Frank Belknap Long con The hounds of tindalos, y The horror from the hills, Robert Bloch con The shambler from the stars, y The opener of the way , y Clark  Ashton Smith con Out space and time.

Tampoco debemos olvidar a Henry Kuttner, Robert E. Howard ( The black stone) y J. Ramsey Campbell. Todos ellos, siguiendo las ideas de Lovecraft, incorporaron nuevos dioses y nuevos episodios.

 Arquetípicos y primordiales, las deidades de una nueva mitología, irradiaron desde Rhode Island un fulgor que aún destella en la literatura. Un mundo fantástico y fascinante que llena todo un vasto período, a pesar del juicio negativo de ciertos críticos encumbrados que vieron en el estilo de Lovecraft un exasperado adjetivismo. Siempre hay un Roberto Arlt en las letras que no se impone por su escritura sino por el genio de sus ideas.

Los dioses del bien y del mal

De todo el círculo de amigos de Lovecraft, fue Derleth, como ya sabemos, quien más profundizó en esta mitología. Dejó constancia de quiénes eran los dioses del mal y quiénes representaban el bien. En The seal of R'lyeh  (1961) los enumera y los analiza con algunas variantes:

“Entre estos primordiales se contaban: el Gran Cthulhu, morador de las aguas; Hastur , que dormía en el Lago Hali, en las Híadas; Yog-Sothot, que es Todo-en-lo-Uno y Todo-en-lo-Uno-en-el-Todo; Ithaqua, El Que Camina Sobre El Viento; Lloigor , El Que Pisa Las Estrellas; Cthugha, que habita en el fuego; el Gran Azathoth. Todos habían sido vencidos y expulsados al espacio exterior, donde esperarían el día remoto en que con la ayuda de sus seguidores podrían rebelarse para derrotar a los humanos y someter a los dioses arquetípicos.” 

En esta enumeración no menciona a sus esbirros: los Profundos que vivían en los mares y en las zonas acuáticas de la superficie terrestre. Y al lado de ellos, los Dhols, el Abominable Hombre de las Nieves, que habita el Tíbet y la oculta Meseta de Leng, los Shantaks, que huyeron de Kadath por orden de Wendigo, El Que Camina Sobre el Viento y pariente de Ithaqua.

Realizada la enumeración, expresa:

“Los primigenios  y los dioses arquetípicos  –que según advertí eran lo mismo – representaban el bien original. Los primordiales, en cambio, representaban el mal.”  “Los primordiales  no sólo combatían a los dioses arquetípicos, sino que al mismo tiempo luchaban entre ellos en un esfuerzo supremo por la dominación final. Eran, en definitiva, representaciones de las fuerzas elementales, y cada uno correspondía a un elemento.” 

Es decir: Cthulhu, al agua; Cthugha, al fuego; Ithaqua, al aire; Hastur, al espacio sideral.

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 Algunos estaban vinculados con las fuerzas de la Naturaleza, como Shub-Niggurath, mensajera de los dioses, que se hallaba ligada con la fertilidad . Yog-Sothot, con el Continuum tiempo-espacio. Azathoth, con el principio del mal .

Nos explica Derleth, asimismo, que los dioses arquetípicos constituyeron con el tiempo la Trinidad  judeocristiana. Los primordiales, a su vez, pasaron a ser Satanás, Belcebú, Mefistófeles y Azrael. Para Derleth los Mitos de Cthulhu  habrían sobrevivido en otras civilizaciones, como la incaica y la maya. O acaso en los ídolos de la Isla de Pascua.

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El Necromicón de Alhazred

El horror en Dunwich

 Al lado de los Mitos de Cthulhu está el Necromicón de Abdul Alhazred, libro maldito, de magia negra, para servir al culto diabólico y al contacto con los  primigenios, esos dioses del mal que aun conspiran desde las tinieblas.

Los poseedores de ese libro, según Lovecraft, podrán modificar el curso de la historia. Su posesión, sin embargo, incluye un riesgo de autodestrucción, porque desatadas las fuerzas demoníacas es difícil controlarlas. Llevan en sí el impulso de una maldición que debe recaer en todos aquellos que han osado desentrañar las misteriosas leyes sobrenaturales.

En El horror en Dunwich  Lovecraft nos revela las consecuencias que viven sus protagonistas por el deseo de poseer el libro y sus fórmulas malditas. El horror en Dunwich es, por lo tanto, una de sus obras fundamentales, en la que el horror, más allá del reiterado adjetivismo del autor, crea un clima realmente alucinante.

El argumento está referido a Wilbur Whateley, cuyo padre, el brujo Whateley tiene un ejemplar del Necronomicón. Wilbur es hijo de Lavinia, hija a su vez del viejo brujo. Es una mujer albina, de anatomía monstruosa, que no puede precisar quién fue el padre de Wilbur. Este, además, es un ser extraño. A los 10 años ya tenía la estatura de un hombre con toda su experiencia.

Poseedor de la versión inglesa del Necronomicón que perteneció al brujo Whateley, se presenta en la Universidad de Miskatonic para cotejarla con la traducción latina de Olaus Wormius, impresa en España, en el siglo XVII.

Wilbur busca, expresa Lovecraft, una especie de conjuro fórmula mágica “que

contuviese el espantoso nombre deYog-Sothoth”. No da, en cambio, la razón de esta

búsqueda, cuyos fines se reserva para no espantar a los funcionarios de la Universidad, representados en ese momento por el doctor Armitage.

La versión latina contiene “estremecedoras amenazas contra la paz y el bienestar

del Mundo”. Transcribo algunos párrafos:

“Tampoco debe pensarse que el hombre es el más antiguo o el último de los d ueños de la Tierra, ni que semejante conjunción de cuerpo y alma transite sola por el Universo. Los antiguos existían, los antiguos existen, y los antiguos existirán . No en los espacios conocidos, sino entre ellos. Se pasean serenos y primigenios en esencia, carentes de dimensión e invisibles a nuestra vista. Yog-Sothoth conoce la entrada. Yog-Sothoth es la entrada. Yog-Sothoth es la llave y el guardián de la entrada. Pasado, presente y futuro, todo es uno en Yog-Sothoth . El sabe por dónde entraron los ancianos en el pasado y por dónde repetirán el hecho cuando la ocasión le sea propicia.” 

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“El sabe qué regiones del planeta hallaron, dónde continúan esta labor y por qué nadie puede verlos. Los hombres advierten a veces su presencia sólo por el olor que despiden, pero ningún ser humano puede contemplar su semblante, salvo únicamente a través de las facciones de los hombres engendrados por Ellos, y son de las más diversas especies, difiriendo en apariencia desde la mismísima imagen del hombre hasta esas figuras invisibles o sin substancia que son Ellos mismos (u.). Doblegan bosques enteros y aplastan ciudades, pero jamás bosque o ciudad alguna ha visto la mano destructora. (...) El gran Cthulhu es su primo, pero sólo difusamente  puede reconocerlos. ¡Ia! ¡Shub-Niggurath! por su insano olor los conoceréis (...).Yog-Sothoth es la llave que abre la puerta por donde las esferas se encuentran. El hombre rige ahora donde antes lo hacían Ellos, pero pronto regirán Ellos donde ahora rige el hombre (...). Aguardan pacientes y confiados, pues saben que volverán a reinar sobre la Tierra”.

(El subrayado nos pertenece.)

No satisfecho con el cotejo, Wilbur vuelve a la Universidad para robar el libro. El perro guardián lo ataca. Es el instante en que, desgarradas las vestiduras de Wilbur, observan que éste es mitad hombre y mitad monstruo. Tiene cabeza y manos de ser humano, pero el rostro carece de mentón.

De la cintura para abajo, en cambio, está cubierto de un áspero pelaje negro, y del

abdomen sobresalen largos tentáculos cubiertos de ventosas rojas “que hacían las

veces de bocas”. En las caderas ostenta sendos ojos rudimentarios. Y a todo esto se

le sumaba una trompa o tentáculo que emerge del lugar en que debe estar el rabo, y unas piernas semejantes a las extremidades de los antiguos saurios.

Wilbur, agonizante, pronuncia un conjuro del Necronomicón:

“N'gai, n'gha'ghas, bugg -shoggog, y'hah; Yog-Sothoth, Yog-Sothoth...” 

Entretanto sus ojos negros se hunden hasta desaparecer en sus cuencas. Después se convierte en una masa blancuzca y viscosa mientras desaparece la fetidez que precedió su persona.

 Así fue la muerte de Wilbur Whateley, un monstruo del mal, engendrado por los  primigenios.

ElAl-Azif 

Para darle título en árabe al Necronomicón, Lovecraft empleó la expresión  Al Azit- Azit   que en este idioma es una onomatopeya en relación con el zumbido de los

insectos y el aullido de los demonios. Expresó que su autor, Abdul Alhazred, era un poeta loco de Sanáa, en el Yemen. Vivió en el siglo VII, cuando gobernaban los califas Mniadas. Estuvo en Babilonia y Menfis estudiando los secretos de la naturaleza, y se recluyó durante 10 años en el desierto de Roba el Khaliyeh o Espacio Vacío de los antiguos, también llamado Desierto Rojo por estar habitado por los dioses del mal.

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 Abdul Alhazred, dedicado a la magia negra y devoto de los terribles Yog-Sothoth y Cthulhu, escribió en Damasco el Al Azif  o Necronomicón, según la versión griega. Su muerte se remonta al año 738 a. de J. C. Fue devorado a la vista de todos por uno de esos monstruos invisibles a los que era afecto Lovecraft, quien cita en su apoyo a Ebón Khallikan, un biógrafo del siglo XII.

Por las afirmaciones de su biógrafo se sabe que Abdul Alhazred estuvo también en Yrem, la enigmática Ciudad de las Columnas donde se ocultaban los dioses del mal. Fue célebre y temido por sus poderes porque el  Al Azif   contenía las fórmulas mágicas para invocar a los dioses malditos y desatar una destrucción en cadena. Lovecraft (lo repiten Derleth y el círculo de sus continuadores) dice que el  Al Azif fue traducido al griego en el año 950 por Theodoro Phileto de Constantinopla. A partir de esa traducción se le conoce por Necronomicón. Y fue tan grande su influencia negativa, que un siglo después el patriarca Miguel ordenó quemarlo públicamente. Escribe Derleth:

“Luego no se escuchó hablar más de él, salvo en secreto, hasta que en 1228 Olaus Wormius hizo una traducción latina que fue impresa doce veces: una en el siglo XV, en caracteres góticos (evidentemente en Alemania) y una segunda en el siglo XVII,  probablemente en España; esas dos ediciones no llevan ninguna indicación que  permita situarlas; la fecha y el lugar de publicación sólo pueden ser determinados  por el examen de la tipografía. La obra, tanto en latín como en griego, fue prohibida  por el Papa Gregorio IX en 1232, es decir, poco después de su traducción latina, lo

cual atrajo más la atención sobre ella”.

El original árabe, agrega Derleth, se perdió en la época de Wormius. Incluso un ejemplar hallado en San Francisco de California, fue destruido por el fuego:

“No se halló rastro de la versión impresa en Italia entre 1500 y 1550 desde el incendio de la biblioteca de un habitante de Salem en 1629”.

Sin embargo pueden hallarse textos en latín, a tal punto que uno del siglo XV se

halla reservado en el Museo Británico, “mientras que el otro del siglo XVII se

encuentra en la Biblioteca Widener de Harvard y en la Biblioteca de la Universidad de Miskatonic, en Arkansas. Igualmente hay uno en la Biblioteca de la Universidad de Buenos Aires”.

Las conjeturas son infinitas. El mismo Lovecraft, trazando su cronología, dice en definitiva:

 _ El Al Azif  fue escrito en Damasco por Abdul Alhazred, en el año 730 a. de J. C..  _ Fue traducido al griego por Theodoro Phileto (950 a. de J. C.) con el título de

Necronomicón.

 _ El texto griego (la versión árabe está perdida) fue quemado por orden del patriarca Miguel, en 1050.

 _ Olaus Wormius, en 1228, tradujo al latín el texto griego.

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 _ Edición de caracteres góticos – Alemania –. ¿En 1400?

 _ El texto griego fue impreso en Italia (1500-1550).  _ Traducción española del texto latino (¿1600?).

 A partir de todo esto los lectores de Lovecraft comenzaron a urdir el texto del Necronomicón. No aceptaron su inexistencia. Aparecieron los mistificadores y fue ofrecido, a grandes precios, en distintos catálogos de importantes librerías. Philipo Duchesnes, por ejemplo, lo incluyó en su catálogo en la cantidad de 900 dólares. La revista  Antiquarian Bookman, de 1962, daba una detallada descripción del Necronomicón:

“Alhazred Abdul. El Necronomicón. España 1647. Encuadernación en alisado y algunas manchas (...) Numerosos grabados pequeños en madera de símbolos y signos místicos. Parece ser un tratado en latín de magia ritual (...) Proviene de la biblioteca de la Universidad de Miskatonic.” 

 A esta superchería sigue otra referida a la aparición del libro maldito en el catálogo de la biblioteca de la Universidad de California. La ficha, escribe Derleth, fue

introducida por “bromistas pertenecientes a los medios estudiantiles”.

He aquí la ficha:

“BL. 430 a 47 Alhazred, Abdul, ca. X. 738 Casilla B. NECRONOMICON (  Al Azif de  Abdul Alhazred. Traducido del griego por Olaus Wormius (Olao Worm). XIII, 760  páginas, grabados en madera, tablas 5 m. Fol (62 cm). Toledo 1947.” 

De Derleth también es la noticia referida a un artículo del número de septiembre de 1953 de la revista Sir , escrito por Arthur Scott con el título de Curiosas utilizaciones de la piel humana, en el que nos habla del Necronomicón, una colección de fórmulas mágicas para invocar a los demonios y otras fuerzas diabólicas , realizado íntegramente con piel humana extraída de personas que fueron muertas mediante la brujería.

Derleth y la lámpara.

 August Derleth, al continuar la creación de los Mitos de Cthulhu, describió la lámpara del temible y enloquecido Abdul Alhazred en uno de sus relatos: The lamp of  Alhazred  (1957), escrito en colaboración o con fragmentos del mismo Lovecraft. De

tal relato hablaremos en seguida. Pero antes vamos a transcribir, de uno de sus trabajos sobre Lovecraft, el resumen que hace de los Mitos de Cthulhu. Es muy ilustrativo en cuanto a ciertas significaciones que han escapado a sus exégetas.

He aquí el texto:

“Los primeros que vinieron fueron los grandes antiguos, esos cuerpos de 18 pies de alto que terminaban con una estrella en la cabeza. Llegados del fondo del Cosmos, volando a través del éter con sus alas membranosas, sus organismos tienen más de vegetal que de animal. Sin embargo fueron grandes constructores de ciudades.

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Luego de chocar con otras razas, fueron rechazados hacia el Antártico, donde algunos quizá vegetan todavía en cavernas cavadas bajo el hielo .

“Los extraños llegados de Yuggoth, el último planeta del sistema solar , tienen una estructura semejante, pero un aspecto de crustáceo o de insecto. Ellos son los que cuchichean en las tinieblas, zumban, espían en las colinas boscosas del Miskatonic; ellos también, sin duda, son los Mi-Go que frecuentan las soledades del Himalaya. “Esas razas casi no prestan atención a los hombres y sólo intervienen cuando éstos intentan poner en peligro su seguridad. A pesar de su apariencia y de su naturaleza, a la humanidad le sería posible vivir en buenos términos con ellos.

“No ocurre lo mismo con los seres que gravitan alrededor de Cthulhu. Aunque dormidos en la ciudad hundida de R'lyeh, continúan influyendo sobre los hombres. Para que se conserve la chispa de vida que los habita, es necesario que los hombres continúen celebrando su culto. Culto orgiástico y bajamente obsceno, como todo lo que gravita alrededor de su personalidad. Ellos son parientes de seres acuáticos, semipesados, semibatracios, cuya ciudad está construida en el fondo del Pacífico. Han logrado hacer pie en tierra firme, poblar la pequeña ciudad de Innsmouth con una población bastarda y horrorosa que celebra su culto en los templos de la Orden Esotérica de Dagón.” 

El relato de La lámpara de Alhazred   es una biografía moral de Lovecraft, quien aparece con el nombre de Ward Phillips. Su abuelo Whipple le obsequia la lámpara mágica, que va acompañada de una carta. En ella le informa que provenía de una

tumba de Arabia que se remontaba al origen de la historia. Había pertenecido a “un

árabe medio loco” llamado Abdul Alhazred. Obra de la fabulosa tribu de Ad, sigue

diciendo la carta, había sido hallada en la ciudad oculta de Yrem, edificada por Shedad. Esta Yrem no es otra que la Ciudad de las Columnas, también conocida como la Ciudad Sin Nombre.

La carta termina afirmando que la lámpara es la fuente del éxtasis o del terror .

Parecía como cincelada en oro, y estaba decorada con extraños dibujos mezclados con letras, en una especie de enigmáticas pictografías. Para encenderla era imprescindible el aceite.

En la primera noche, al darle luz, Phillips cree ver los lugares transitados por Abdul  Alhazred. En la segunda noche ve un pueblo que llama  Arkham, y un río al que le

adjudica la denominación de Miskatonic.

También puede ver la ciudad de Innsmouth y el Arrecife del Diablo. Y a continuación el abismo acuático de R'lyeh donde duerme Cthulhu. y tras otras visiones, en ese instante, vislumbra la Tierra del Ensueño, esa tierra en la que suele caer cuando el cansancio derrota sus párpados.

Dieciséis años después, cuando enciende nuevamente la lámpara, Ward Phillips ve su infancia y su juventud. Caminará hacia ese pasado por las orillas del Seekonk, el río donde soñó muchas veces cuando el Mundo era joven y estaba lleno de fervor.

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Luego, Ward Phillips desaparecerá. Se irá del Mundo sin que nadie lo advierta. La lámpara quedará arrumbada como un trasto inútil. Nadie la reclamará y a nadie le interesará. Será un objeto más entre el olvido y el basural dictado por la ausencia. Sólo su creador conocía el secreto que le daba vida, acaso el amor de la escritura que encendía su llama.

El otro Necronomicón

Tengo un ejemplar del Necronomicón  compilado por un tal Simón  y publicado por Edaf en Madrid, en 1992. Es la traducción de un original en inglés: The Necronomicon, según indicaciones del editor. La traducción castellana estuvo a

cargo de Elías Sarhan, y está dedicada al “ poeta” Aleister Crowley, en el centésimo

aniversario de su nacimiento (1875-1975). Esta dedicatoria termina con la siguiente frase:

 Ad Meiorum Cthulhi Gloriam.

Para crear un clima de misterio y veracidad acerca de esta segunda edición del libro maldito, el Prefacio consigna que “un individuo exótico, llamado Simón”, se presenta en la casa de L. K Barnes con “material adicional sobre el Necronomicón  que

demostraba su autenticidad ”. Está presente James Wasserman, “tercer miembro de

la Impía Trinidad ”, quien, a pesar de morir, “ha sido capaz, con la ayuda de la Piedra

de los Sabios”, de continuar sus negocios como si estuviera vivo.

Ya en posesión del manuscrito, Bames y Wasserman, incluido el mismo Simón, se dedican a imprimir el Necronomicón.

 A partir de ese instante se produce una serie de hechos malditos. Jim Wasserman, quien tenía a su cargo el diseño y producción del libro, fue sujeto pasivo de un  poltergeist : la puerta de una habitación que por “ciertos propósitos asquerosos debía

estar cerrada”, se abrió repentinamente. Después, los tipógrafos fueron invadidos por las ratas. Un ídolo indio (“hindú”) sirvió para combatir la plaga.

Simón, el compilador, vive vigilado por los Grandes Antiguos, temiendo siempre por su vida. L. K Bames, en cambio, es receptáculo permanente de señales y mensajes

de inteligencias extraterrestres, y es molestado por “eventos numerológicos” con

predominio del 13, el 333, el 555, y el 666.

Se crea un supuesto clima diabólico para atrapar a los lectores y demostrar la maldición que pende sobre el Necronomicón.

En el apéndice de esta edición se afirma que Lovecraft conocía el libro maldito a través de The Book of the Secret Names, un texto oriental sobre los  Antiguos, traducido por John Dee. Este texto habría pertenecido a Winfield Lovecraft, padre del escritor.

Transcribo el párrafo correspondiente:

“El primer ataque de Winfield data de cuando el pequeño Lovecraft tenía tr es años, y, entre las frecuentes entradas y salidas de su padre en los psiquiátricos, pudo

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haber una estrecha relación entre ambos. Colin Wilson mantiene la teoría, enunciada  por el doctor Carl Tausk, del Instituto de Viena, de que Winfield Lovecraft pertenecía a una logia masónica de Boston (...) Así, pudo haber guardado en su casa ciertas obras de contenido mágico, entre las que se podría encontrar The Book of the Secret Names, la traducción inglesa de John Dee sobre un texto oriental que trataría una historia de los Antiguos”.

Luego, en apoyo a esta tesis, expresa:

“El doctor Hinterstoisser va más allá al considerar que el propio Necronomicón es una compilación de material mágico de Babilonia, Persia, Acadia e Israel, reunido  por Alkindi (Ya'kûb ibn Ishak ibn Sabbah Alkindi) en el siglo IX de nuestra era. The

Book of the Secret Names sería una pequeña parte de dicha compilación, derivada, a su vez, nada más y nada menos, de las tablas de Asurbanipal. Entonces tendríamos al joven Lovecraft encontrando el Necronomicón en su propia casa a la muerte de su padre. No hay datos en su voluminosa correspondencia, ni en los testimonios de amigos o conocidos que avalen estos hechos, pero como estamos en un terreno profundamente oculto y secreto, todo puede ser posible .” 

El manuscrito original del Necronomicón  que comentamos, no es del editor, dice el

libro. Por esta razón “es imposible verlo”.

La edición contiene una cantidad. de encantamientos contra el mal, tomados en parte del texto Maklu, traducido al alemán:

Die Assyrische Beschworungsserie Maclu nach dem originalen in British Museum Herausgegeben, Acta Societatis Scientiarum Fennicae, tomm. XX, no. 6, Helsingforsiae MDCCCXCV.

Maklu o maqlu significaría ardor, palabra ésta que alude al muñeco que se quema en el conjuro, en representación de la bruja o del hechicero que debe eliminarse. Uno de ellos comienza con estos versos:

 Alsi ku mushi ilani mushiti

Itti Kunu alsi mushitum kallatum kuttumtum  Alsi baritum qablitum u rnamaritum

En todos los casos el ritual debe estar precedido de las defensas correspondientes, entre ellas el cerno o círculo mágico.

Los dioses de las estrellas son siete y tienen su número sinbólico. Ninib, llamado  Adar, el Señor de los Cazadores y la Fuerza, es el dios Saturno. Es de la estirpe de

los Zonei , deidades benéficas que combaten a los terribles Igigi . Shammash  es el dios del Sol, y el número de éste es el 20. Todos los dioses de siete estrellas pertenecen a la legión de los Zonei.

El libro contiene el testimonio de Abdul Alhazred, quien denomina como Libro de los Muertos o Libro de la Tierra al diabólico Necronomicón que él escribió “arriesgando

la vida de forma exacta a como los recibí en los planos de los IGIGI, los crueles espíritus celestiales que existen más allá de los Peregrinos de los Yermos”.

Referencias

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