LAS MIL Y UNA NOCHES. Un sol radiante en el sudeste asiático MAXIMA DE HOLANDA

Texto completo

(1)

Un “sol radiante” en el sudeste asiático

MAXIMA DE HOLANDA

cOMO UNA PRINcESA SALIDA DE

“LAS MIL Y UNA NOcHES”

Arriba: durante la cena de Estado, la mesa de honor del gran salón del palacio Istana Nurul Iman

fue presidida por la reina Beatriz, quien, de acuerdo

con el protocolo, se situó entre el sultán Hassanal y

la reina Saleha. Derecha: Máxima lució un vestido, de Jan Taminiau, en seda bordada con canutillos

(2)

Arriba: la futura reina de los Países Bajos escucha atenta el discurso que el sultán Hassanal dio durante la comida de Estado en palacio. Abajo, izquierda: vista del gran salón de recepciones de la residencia oficial del soberano bruneano, que puede albergar hasta a 4000 invitados. Abajo, derecha: vista del palacio Istana Nurul Iman, que dispone de 1788 habitaciones, se ilumina con 51 mil luces y está decorado con mobiliario de laminillas de oro y piedras

preciosas. En la otra página: Máxima junto a la princesa heredera Pengiran Anak Sarah durante el cortejo de entrada al recinto real.

E

l viaje de los Orange por Brunéi se convirtió en un majestuoso despliegue del ceremonial de la corte del sultán Hassanal Bolkiah, el ter-cer soberano que mayor tiempo lleva en su trono tras el rey Bhumibol de Tailandia y la reina Isabel de Inglaterra. Los magníficos pasillos y salones del palacio Istana Nurul Iman (palacio “de la Luz y la Fe”) –residencia oficial de uno de los hombres más ricos del mundo cuya fortuna sobrepasa los 20 mil millones de dólares– fueron el escenario por el que la reina Beatriz y los príncipes Guillermo y Máxima desfilaron vestidos de gala para asistir a una cena de Estado celebrada en su honor.

Sin duda, y a pesar de que usó el mismo diseño bordado en canutillos que lució en la apertura del Parlamento holandés en 2011, el primer día Máxima resplandeció con la tiara estilo bandeau del siglo XVII, con veintisiete impresionantes chatones, que hacía juego con unos aros chande-lier y un broche floral. Al día siguiente, la

prince-sa siguió desplegando su estilo durante la visita a las oficinas de la petrolera holandesa Shell en la ciudad de Seria, para la que llevó un equipo amarillo con fascinator de rafia a juego y

cómo-En la primera visita de un

monarca holandés a Brunéi, el

lujo y el esplendor del palacio

Istana Nurul Iman recibieron

a la reina Beatriz y a los

príncipes herederos con toda la

(3)

das ballerinas. Por la tarde, los Orange fueron a una recepción organizada por la comunidad holandesa e hicieron una expedición para co-nocer cómo las autoridades bruneanas prote-gen el medio ambiente. La última actividad en el pequeño país situado en Borneo –la isla que comparte con Malasia e Indonesia, y que cuenta con tan solo 400 mil habitantes– fue un concier-to que ofrecieron el sultán Hassanal y la reina Saleha en el Teatro Imperial para despedir a la soberana de los Países Bajos.

metros cuadrados y que está considerado como el más grande y lujoso del mundo de los palacios habitados– lo que maravilla a todos sus visitantes. Tiene 1788 habitaciones, un salón de banquetes para 4000 invitados, inmensas cúpulas cubiertas de oro, cinco piletas, una mezquita para 1500 personas y un largo etcétera, que remite a la fa-bulosa historia de Las mil y una noches.

LA CIUDAD DE LOS LEONES

El segundo y último destino de la gira fue Sin-gapur, donde la reina Beatriz llegó también en

Durante el segundo día

de su gira, Máxima desplegó

su estilo durante la visita

a las oficinas de la petrolera

holandesa Shell en la ciudad

de Seria en total amarillo

La princesa de Orange desciende de un helicóptero Sikorsky, perteneciente a la Guardia Real, durante su llegada a las instalaciones de Shell en Brunéi. Abajo, izquierda: Máxima fue acompañada por la princesa Pengiran Anak Sarah, mujer del príncipe heredero Al-Muhtadee Billah, que lució un elegante traje pantalón

y el tradicional hiyab. Derecha: fresca y distinguida, Máxima eligió para su day tour una camisola de seda y unos pantalones capri, que combinó con fascinator de

(4)

Arriba: Máxima, con una gran capelina de rafia, aprecia el skyline de Singapur durante su visita a la sede del gobierno local, donde fue recibida por el alcalde Peter Ho. Abajo: foto oficial de la ceremonia de recepción que el presidente de Singapur, Tomy Tan, y la primera dama, Mary Chee Bee

Kiang, ofrecieron a la reina Beatriz y a los príncipes herederos de los Países Bajos en el palacio Istana.

Tan y el primer ministro Lee Hsien Loong, quienes reconocieron las contribuciones de los Países Bajos para el desarrollo de Singapur y agradecieron los incansables es-fuerzos de Albert Winsemius (1910-1996), el economista holandés que dirigió la misión de las Naciones Unidas que asesoró a Singapur en-tre 1961 y 1984 y que jugó un papel importante en la formulación de su

estrategia de desarrollo económi-co. Por su parte, la Reina expresó que se sentía muy contenta por el excelente estado de las relaciones bilaterales y destacó la importancia de que ambas naciones trabajen en conjunto sobre áreas como la de-fensa, el manejo del agua y el cam-bio climático.

Por la tarde, la comitiva real fue re-cibida por empresarios de la

ciudad-La última actividad de Beatriz I en Brunéi fue

un concierto que ofrecieron el sultán Hassanal

y la reina Saleha en el Teatro Imperial para

despedir a la soberana holandesa

Arriba: en el segundo día de su visita de Estado a Brunéi, la Reina lució un caftán con mangas mariposa confeccionado en shantung, que se interpretó como un guiño de cortesía a sus anfitriones. Derecha: para el concierto que el sultán Hassanal ofreció a la comitiva real holandesa en el Teatro Imperial, Máxima llevó un vestido columna color nude bordado con un saco de satén tornasolado con mangas tres cuartos. Para la ocasión eligió una tiara de perlas con

(5)

Estado y por autoridades del gobierno. La jornada terminó con una cena en la que la princesa desplegó su glamour con un diseño de un solo hombro en violeta y colorado que complementó con un origi-nal peinado y tiara antigua de brillantes. “Singapur y los Países Bajos comparten una especial y larga amistad que se re-monta al siglo XIX”, dijo el presidente Tan durante su discurso. “Holanda no es solo uno de los primeros amigos de Sin-gapur, sino también uno de nuestros ami-gos más firmes. Hoy en día, esta amistad perdura y florece, respaldada por los in-tereses que tenemos en común”, agregó. El viernes 25, último día de la gira, la reina Beatriz asistió a una mesa re-donda organizada por la Embajada de Holanda con dirigentes de la pequeña y mediana empresa que buscan explorar nuevas oportunidades de cooperación económica con el país europeo. Tam-bién visitó la sede del gobierno local, donde se entrevistó con el alcalde Peter

Izquierda: fiel a su estilo, Máxima eligió un diseño de un solo hombro color violeta con gran flor colorada para la cena de Estado que el matrimonio Tan ofreció para agasajar a la comitiva real en el palacio Istana. Arriba: el príncipe Guillermo mira con ternura a su mujer durante el brindis

de honor. Derecha: clásica y moderna, la

princesa de Orange se hizo un recogido para poder lucir su diadema y sus aros de brillantes. En la otra página: la futura

reina consorte de los Países Bajos en total

red durante la mesa

redonda que organizó

“Singapur y los Países Bajos comparten una

especial y larga amistad que se remonta al siglo

(6)

la soberana lució un conjunto bicolor compuesto por una larga falda de seda con motivos florales y blusa negra de guipure. Máxima, por su parte, optó por un vestido en turquesa y dorado con bordados de inspiración morisca. De acuerdo con el protocolo –y dado que no se trató de un banquete de Esta-do–, ninguna de las dos llevó piezas de la colección de alhajas de los Orange.

EL ESPERADO RELEVO DE LOS PRINCIPES

Durante el viaje quedó en evidencia el importante papel de los príncipes herederos en el futuro de la institución monárquica y se abrió el debate respec-to del pronrespec-to retiro de la reina Beatriz. Según trascendió, la soberana, viuda y muy abatida desde que su hijo, el prínci-pe Friso, sufrió un gravísimo accidente de esquí que lo mantiene en coma des-de hace casi un año, des-descansó una vez más en Máxima y Guillermo, a quienes volvió a dar un lugar de honor a su lado durante la gira número 53 desde que accediera al trono, en 1980. No es nada oficial ni inmediato, pero en La Haya se comenta que su deseo es embarcarse en

El dragón verde –el barco que le

regala-ron cuando cumplió 18 años– y disfru-tar de su pasión por la escultura sin la presión de las obligaciones dinásticas.

Al igual que su madre, la reina Julia-na, quien abdicó a su favor, la reina Bea-triz podría dejar el trono pronto. Pero hasta entonces, y como viene haciendo desde hace más de tres décadas, volvió al servicio de la Corona para potenciar las relaciones diplomáticas y económi-cas entre Holanda y los países del sudes-te asiático.

Para el último evento de la gira –un concierto de música clásica que Beatriz I ofreció al presidente Tan y a la comunidad holandesa en Singapur para agradecer

su hospitalidad–, Máxima optó por un vestido en turquesa y dorado con bordados de inspiración morisca. De acuerdo con el protocolo –y dado que no se trató de un banquete de Estado–, ni ella ni la Reina llevaron piezas de la colección de alhajas de los Orange.

Texto: Rodolfo Vera Calderón

Fotos: Getty Images, Agencia Gtres, AFP,

Corbis, Royal Press y Agencias

Durante el viaje quedó

en evidencia el importante

papel de los príncipes

herederos en el futuro de la

institución monárquica

y se abrió el debate

respecto del pronto retiro

Figure

Actualización...

Referencias

Actualización...

Related subjects : Las mil y una noches