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IV. Augusto y Turiaso

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Ya se ha visto cómo entre los exvotos, el de divus Augustus toma un lugar de privilegio por su especial naturaleza. El hecho de que en época de Trajano se pre-sentase esta ofrenda reutilizando un retrato anterior de Domiciano, requiere, evi-dentemente, una explicación, que a la fuerza tiene que basarse en la relación en-tre el propio emperador Augusto y la ciudad de Turiaso, además de los propios lazos de Trajano como heredero de la dinastía. Para ello forzosamente hemos de referirnos a determinados acontecimientos de la vida del propio Augusto y a las emisiones monetales de la ciudad que nos dan la clave para la interpretación del conjunto que estudiamos.

1. La curación de Octavio Augusto (fig. 150)

Es conocido el episodio de Augusto, que durante su estancia en Hispania con motivo de las Guerras Cántabras (29-25/24 a. C.) se vio afectado por unas

fluxio-nes de hígado. Estas lo redujeron a tan desesperado estado que hubo de someterse a un remedio arriesgado y dudoso: puesto que no se le aprovechaban las compresas calientes, se le aplicaron las frías por prescripción de Antonio Musa499. Esta situación se preci-pitó en el año 26 (octubre-noviembre) en el asedio de Aracillum, cinco millas al norte de Iuliobriga500. Schulten sugirió en primer lugar que esta curación con com-presas o baños fríos se había producido en el balneario pirenaico de Aquae

Tar-(M.B.LL.)

CÆSARA UGUST A 76 CÆSARA UGUST A 76

499 Suetonio, Augustus, 59, 81; Dio Cassius, LIII, 30, 3.

500 En el Aradillos actual, RODRÍGUEZCOLMENERO, A. 1977, 76. La toma de esta ciudad fue llevada a cabo después por Cayo Antistio. La situación de este enclave sin embargo, no carece de dudas como ha puesto de relieve RAMÍREZSÁDABA, J. L., 1999, 186 ss.

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bellicae501, pero parece que hay que deslindar en la vida de Augusto, en primer lu-gar, el episodio de su curación tras la guerra cántabra y después, la toma de ba-ños en su regreso a Roma en un balneario («pirenaico» según la versión de Cri-nágoras502).

501 SCHULTEN, A., 1962, 184.

502 Hay varias posiciones en la identificación de este baño «pirenaico»:

1. Quienes simplemente sitúan el episodio en los manantiales del Pirineo, sin espepecificar (SYME, R., 1989, p. 420).

2. Quienes, como MONTENEGRO, A., 1982, 185, sitúan la estancia balnearia de Augusto en Aquae

Tarbellicae, identificada con Dax, en las Landas francesas, tras abandonar Tarraco. Le siguen otros

autores posteriormente, como GOZALVESCRAVIOTO, E., 1997, 241.

3. Los autores que ponen en duda la identificación de este balneario entre los muchos conocidos en el ámbito pirenaico, como puso de relieve ETIENNE, R., 1952, 8 ss., haciendo ver que la refe-rencia de donde ha partido la hipótesis, el epígrama de Crinágoras (Anthol. Pal., IX, 419), men-ciona únicamente a las aguas de los Pirineos. En dicho lugar, la estancia de Augusto había dado una enorme fama a unas aguas hasta entonces desconocidas y a las que solo acudían los leña-dores (en la alusión estricta a los pirineos franceses pudo ser Aquae Tarbellicae, Vicus Aquensis,

Aquae Onesiorum...). Uniendo a esta referencia las alusiones de Suetonio (V Aug. LXXIII: ... con-tentus hoc erat ut insidens ligneo solio, quod ipse Hispanico verbo duretam vocabat...) concluye, por

la cita del autor a la bañera hispana, juntamente con la alusión a las marinae aquae, que la re-ferencia pirenaica había de aplicarse, desde el lenguaje retórico (traduciendo Purhnh como «promontorio») al Cabo Cerbera o Bear. En su defecto, admitiendo el valor tradicional de Purhnh, cabría pensar en un establecimiento de la vertiente española (Ayguafreda, Caldas de Montbuy ¿?).

4. Por su parte BLÁZQUEZ, J. M., GARCÍA-GELABERT, P.,1992, 60 ss. opinan directamente que el bal-neario debe buscarse en Hispania y no en Dax.

Bellum Cantabrum

Balneario HISPANIA Balneario GALIAS

Estancia en

TARRACO Balneario HISPANIA

Curación en TARRACO Curación en TURIASO A B 1 2 3 4 Bellum Cantabrum (26 a.C.) “bañera hispana” (Suetonio) “marinae aquae” (Suetonio) “agua pirenaica” (Crinágoras) “baños de agua fría”

(Suetonio) Roma

1º 2º 3º

FIG. 150. Esquema de las hipótesis en torno a la enfermedad de Augusto. Según M. Beltrán.

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sistió Dion Cassio, aunque éste no alude mas que a las fatigas y preocupaciones que le hicieron enfermar, teniendo que retirarse a Tarraco para reponerse504. Es sa-bido el papel desempeñado por el médico del emperador, Antonio Musa cuyos baños fríos salvaron la vida del emperador505, pero en ningún lugar se afirma que estos baños los recibiera Augusto en la propia Tarraco, como deducen algunos au-tores del simple hecho de haberse trasladado a dicha capital tras el quebranta-miento de su salud506. El único hecho seguro que se deduce de lo comentado es la curación del emperador gracias a los baños de agua fría, el papel activo que en su recuperación tuvo Musa y que estos acontecimientos (que en la capital del Impe-rio adquirieron proporciones enormes al divulgarse el rumor de que el propio em-perador había fallecido507) tuvieron lugar en Hispania (en la Tarraconense) en tor-no al final del primer episodio del bellum cantabrum.

El regreso de Augusto hacia Tarraco hubo de realizarse por el camino más cor-to, por el Ebro, desde donde el desvío a Turiaso es ciertamente factible.

2. Las emisiones monetales de Turiaso y Augusto

La ciudad inició sus emisiones a partir de los años 29-28 a. C. como se razo-na más abajo a propósito de las emisiones con la interesantísima cabeza femeni-na, el letrero SILBIS, un tipo ecuestre y la leyenda TVRIASO. El episodio de la cu-ración de Augusto en las aguas de Turiaso hubo de producirse en el 26 o entre dicho año y su marcha de Hispania en el 24 a. C., episodio que puede coincidir cronológicamente con la primera emisión, que tal vez recuerde o conmemore di-cho acontecimiento, como evocaría la presencia de la ninfa Silbis.

2.1. La primera emisión monetaria. El tipo ecuestre508

2.1.1. Primera variante (figs. 151,1,2)

De esta emisión se conocen dos variantes en el reverso. En esta versión, se tra-ta de un jinete a la izquierda, sobre caballo parado que levantra-ta la patra-ta derecha y

503 Floro, II, 33; Dio Casio, 53, 25, 2: «la fatiga y las preocupaciones le hicieron enfermar, y tuvo que retirarse a Tarragona para reponerse».

504 Dio Cassio, 53, 25, 6.

505 Plinio, NH. XXV, 38. Se le llegó incluso a erigir una estatua en Roma, junto a Esculapio (Suetonio, Augusto, LIX). Musa fue un seguidor de Asclépiades de Bitinia y junto a su hermano Euphorbus, desarrolló un nuevo sistema de tratamiento con aguas frías (JACKSON, R., 1988, 56).

506 GOZALBES, E., 1997, 242 ss. 507 Horat. carm., III, 14.

508 No se entra ahora en el análisis metrológico de estas series cuyas expresiones pueden verse en BUR

-NETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, 401 ss. La primera emisión con ases de peso medio en torno a 12,28 grs. También VILLARONGA, L., 1979, 244; GARCÍA YBELLIDO, M. P., BLÁZQUEZ, C., 2001, 379, etc.

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FIG. 151. 1, 2: Turiaso. Primera emisión, primera variante (RPC, 401/23; 401/29); 3. Áureo

de Octavio del año 43 a. C. (Crawford, 497/1); 4. Denario de Octavio del año 43 a. C. (Crawford, 490/1); 5. Denario de Octavio (Crawford, 490/3).

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tomando las riendas con el izquierdo.

Las referencias a este tipo hay que buscarlas en el monumento ecuestre que fue erigido en honor de Octavio, el 2 de enero del año 43 a. C. en Roma junto a la tribuna de los oradores. El modelo del joven César procede de la estatua repro-ducida en el reverso del áureo de A. Manlio, acuñado en Roma, anterior al año 80 a. C.510. En esta estatua aparece, sobre caballo parado a la izquierda, el dictador, L. Sila, vestido con la toga, que le deja al aire el hombro derecho, cuyo brazo alza al frente, con la mano extendida, en el gesto habitual del general que se dirige a las tropas.

El primer modelo de la estatua aludida de Octavio, está reproducido en los áureos del mismo año 43 a. C.511, con caballo parado, en el que Octavio sustenta un lituus en la mano derecha y phalerae al cuello del animal, habiéndose figurado debajo de la moldura un espolón de barco aludiendo al lugar del emplazamiento de la estatua, con los rostra como elemento decorativo. En estas piezas se hace mención a la resolución del senado que hizo posible el homenaje. S(enatus)

C(on-sultum) (fig. 151,3).

Los denarios de Octavio del año 43 a. C. con la leyenda C. CAESAR

IMP/S.C. (fig. 151, 4) nos ofrecen la mejor imagen de Octavio, aparentemente

desnudo, sobre caballo parado a izquierda y con el brazo alzado al frente con la mano levantada, en dos series que se ordenan a partir del título exclusivo de

im-perator512, sucediéndole el que alude al Triunvir Reipublicae Constituendae (fig. 151,5)513. Esta estatua, como se ha dicho, parece ser la descrita por Velleius

Pater-culus en Roma514en el año 43 por decreto del senado, y antes de la guerra contra Marco Antonio. El tipo se ajusta estrechamente al monumento ecuestre ya men-cionado de L. Sila.

En la misma línea tipológica está el denario del año 41 a. C.515, en el que se figura el tipo estatuario conocido, pero esta vez con el caballo al galope, mar-chando a la izquierda y con la leyenda POPVLI IVSSV. Es decir, por decisión del pueblo y no del senado como inicialmente se había acordado.

509 VIVES, A., 1924, lám. 155, 2. Ej. de no buena calidad. Mejor se observa en el reproducido en ETIEN

-NE, R., 1958, lám. XIII, 5; BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, 401; BANTI, L., SIMÓNET

-TI, L., 1975, VIII, 12.

510 Con la leyenda L(ucius) SVLL(a) FELI(x) DIC(tator): SYDENHAM, E. A., 1975, 762; TRILLMICH, W., 1988, 475, fig. 208 b.

511 ZANKER, P., 1992, 59; CRAWFORD, M. H., 1974, 497 1; BANTI, L., SIMÓNETTI, L., 1974, IV, 167, n. 169-170. También insiste en este modelo GOMIS, M., 1997, 47. El báculo de augur alude a la autono-mía militar de Octavio.

512 CRAWFORD, M. H., 1974, 490, 1.

513 CRAWFORD, M. H., 1974, 490, 3; BANTI, L., SIMÓNETTI, L., 1974, V, 272-273, núms. 709-711 y 708 respectivamente. La erección de la estatua, según Sydenham, fue provocada por la devolución de poderes al Senado en el año 27 a. C., hecho que entonces no tendría relación con los aconteci-mientos de los años 42-39 a. C.

514 II, 61, 3.

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Finalmente en los áureos del 32-29 a. C. con la leyenda Caesar Divi f.516, que parece el aspecto definitivo del monumento ecuestre que nos ocupa (en la línea del modelo reproducido en los denarios del 41 a. C.), encontramos a Octavio le-vantando el brazo derecho al frente y sujetando la brida del caballo con la iz-quierda, y con un manto envuelto a la cintura, ondeando al viento (¿?), en opi-nión de Zanker517.

Hasta aquí los modelos y sus versiones del monumento del joven César. Vol-viendo al representado en la emisión turiasonense, nos parece evidente que se tra-ta de un tipo estra-tatuario518, circunstancia a la que ya aludieron el propio Vives519y Grant520, aunque sin ajustar los tipos reproducidos. Sobre los modelos oficiales de Octavio, decididos por el senado y el pueblo de Roma, observamos como en el tipo de Turiaso introduce una clara variante formal, en la que el caballo, parado y a izquierda, levanta la pata derecha.

Es sintomático el gesto con el que aparece Octavio, con la mano extendida. Su figura no se encuentra desnuda como en los modelos referidos de Roma. Se aprecia parte de su atavío, sobre todo una túnica corta en la que se advierten los pliegues desde la cintura y la coraza521. Es evidente que va vestido como coman-dante del ejército, y se separa así de los modelos antecitados, con lo cual la inten-cionalidad es clara, estamos ante una alusión al general de la república, al

impera-tor, adoptando la actitud normal al dirigirse a las tropas con la mano derecha

extendida.

Una representación de Octavio, figurado en la actitud de imperator y protago-nizando una adlocutio, con el brazo extendido al frente, estaba declarando de for-ma abierta el importante papel del centro emisor, Turiaso, en la retaguardia de la guerra y dejando patente su dedicación a la figura de Octavio. El tipo de caballo parado que levanta la pata derecha, parece original de este momento, en lo referi-do a otros modelos de Octavio figurareferi-dos en las emisiones de oro y plata, lo que no impide pensar que estuviera directamente inspirada en las estatuas erigidas en las fechas mencionadas, cuyo momento más tardío se sitúa en el año 29 a. C., a partir del cual hay que situar la emisión turiasonense522.

516 BANTI, L., SIMONETTI, L., 1974, IV, 83 ss. 46, 47; GROSS, W. H., 1986, 34 y fig. 6; GIARD, J. B., 1988, lám. IV, 82-84.

517 ZANKER, P., 1992, 60 y fig. 30 a). En opinión de Kraft (KRAFT, K., 1969, 221) se trataría de una esta-tua erigida en honor de los combatientes que participaron en la batalla de Actium. No se aprecia con claridad el detalle del manto ondeando al viento en los ejemplares que hemos podido consultar. 518 No es este el único modelo de estatua ecuestre reproducido, ya que se conocen otros, distintos,

con caballo con pata levantada, sobre pedestal alto ante la puerta de una ciudad, (Ceca de Roma, año 17 a. C.) (GIARD, J. B., 1988, XVI, 357-361).

519 VIVES, A., 1924, vol. IV, 92: estatua ecuestre de Augusto (?). 520 GRANT, M., 1969, 168.

521 Véase el reverso especialmente bien conservado reproducido en BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPO

-LLÈS, P. P., 1992, lám. 28, 401 (caballo parado). No se aprecian otros detalles, pero el torso podría ir cubierto con coraza. También, el ejemplar reproducido en VILLARONGA, L., 1979, n. 902, que con-firma las mismas conclusiones que el anterior. El mismo atuendo se desprende del dibujo de la moneda en DELGADO, A., 1976, lám. CLXXX, 11: en él se ha dibujado la coraza, el paludamento y un calzado alto a modo de cothurnus.

522 Este modelo del emperador con el brazo levantado y caballo parado levantando la pata izquierda, reaparece después en la amonedación de Adriano, según recoge PINA, F., 1988, lám. 1, 4 y pp. 112 ss.

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meno en el que se insiste en las Res Gestae , sin perder de vista que en cada caso mencionado, la paz dependió de la guerra que tuvo que imponer en la Galia,

His-pania y Germania, desde Gades hasta el Elba524.

Ya a partir de esta amonedación, juntamente con otras (Dertosa, Saguntum,

Calagurris y Osca) dedujo Etienne en su día525la participación de Turiaso en la

co-niuratio del año 32 a. C. que expresan las Res gestae Divi Augusti, y en

consecuen-cia la recompensa recibida por las ciudades fieles a Augusto, que fueron incluidas en la política de urbanización acometida por el emperador a través de sus ejecu-tores, como C. Calvisio Sabino y T. Statilio Tauro526.

2.1.2. Segunda variante

La segunda variante527en la que el jinete, sobre caballo que se alza sobre las patas traseras, retrasa, horizontal, el brazo derecho (fig. 152,1), se ha interpretado como un trasunto del jinete ibérico con espada, presente en las propias emisiones indígenas de Turiasu528y siguiendo la tendencia, como en otras cecas, de incorpo-rar tipos ibéricos en las primeras emisiones latinas (Bilbilis, Osca, Segobriga ...).

Una observación atenta de los escasos ejemplares conocidos, elimina de pla-no dicha interpretación. Es evidente que el brazo retrasado pla-no sustenta ningún ob-jeto y se presenta extendido y horizontal al suelo, y no acodado como en las ver-siones ibéricas portadoras de un arma. El brazo izquierdo, se dirige claramente hacia las riendas del caballo.

Esta actitud en la numismática hispanolatina, resulta original y, atendiendo a lenguaje de los gestos, no podemos sustraernos a las semejanzas con los dena-rios de Octavio (leyenda CAESAR DIVI F: 29 a. C.529), en los que se reproduce un tipo estatuario, en el cual figura nuestro personaje el joven César, con hábito mi-litar como en las monedas turiasonenses, conduciendo a su ejército con el gesto del brazo, que extiende, horizontal, hacia delante (fig. 152, 2)530. En la emisión de

Turiaso, sin duda por problemas de espacio, se ha reproducido la misma actitud,

pero con el brazo hacia atrás, en gesto equivalente.

523 RG, 26.2-3.

524 GRUEN, E. S., 1986, 54 ss.

525 Siguiendo a GRANT, M., 1969, 168 ss; ETIENNE, R., 1958, 359.

526 Ténganse en cuenta sin embargo las fechas aducidas para Dertosa, que pudo recibir en época de César su rango municipal, que se confirma después en las monedas de Tiberio (BELTRÁNLLORIS, M. Y F., 1980, 66).

527 VIVES, A., 1924, lám. 155, 1; BANTI, L., SIMÓNETTI, L., 1975, VIII, 12bis; BELTRÁNLLORIS, M. BELTRÁN

LLORIS, F., 1980, 27; BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, 402; RIPOLLÈSALEGRE, P. P., 1998, 353.

528 VIVES, A., 1924, lám. 52, 7 y 8, que son precisamente las series más modernas de la ceca indígena. Estas series son análogas en la representación a las del área vascona, de bentian (VIVES, A., 1924, XLIV), baskunes (VIVES, A., 1924, XLV), etc.

529 GROSS, W. H., 1986, 46.

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FIG. 152. 1. Turiaso. Primera emisión, segunda variante (RPC, 402); 2. Denario de Octavio,

32-29 a. C. (Giard, 1988, 84); 3. 4. El mensaje de Actium en las monedas de Octavio (Giard, 1988, I, 1 y 11).

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152, 4), o bien figurado con el pie sobre globo, victorioso (recordando la actitud de Neptuno)531, pertenece al programa victorioso que el joven César formuló an-tes de la batalla de Actium: dirigiéndose al ejército primero, conduciéndolo al combate después (fig. 152, 3), y bendecido finalmente por la Paz gracias a su Vic-toria532. La misma actitud de la adlocutio es la que se adopta en el conocido mo-delo estatuario de Prima Porta, en el que aparece Augusto, alzado sobre una tri-buna, con traje militar de gala, con túnica, coraza y paludamentum, creación que simboliza el nuevo orden a raíz del año 27 a. C.533. El 16 de enero de dicho año, recibió el joven Octavio el título de Augustus.

En esta situación y atendiendo al especial planteamiento de las guerras en el Norte de Hispania, queda fuera de toda duda que en el programa referido en la nu-mismática hispanolatina de Turiaso, se está recurriendo al mismo lenguaje gestual que evidencian, con claros efectos propagandísticos, las series de Roma.

Habida cuenta de la situación referida en la emisión turiasonense, en la que Octavio aparece en secuencias que se asocian claramente a la situación bélica con-tra cántabros y astures reinante en Hispania, es evidente que los tipos monetarios se están haciendo eco del nuevo orden que impone Octavio después de Actium, evocado especialmente en las emisiones del año 29 a. C.

2.1.3. Cronología del tipo estatuario

Partimos así de unos antecedentes precisos. En esta situación no cabe duda de que esta primera emisión de monedas con sus dos variantes, tiene que situarse después del año 29 a. de C. En las monedas se están copiando los modelos referi-dos de Actium, que, en nuestra opinión, están aludiendo al propio Octavio. En este punto conviene fijar la cronología por su límite inferior, a partir de la fecha enun-ciada, el año 29 a. C.

Está claro que el senado de Turiaso escoge para el anverso el tipo relevante de la ciudad, la ninfa Silbis cuya notoriedad debió ser grande en dicho momento. En esta elección está haciendo gala de su carácter de municipio romanizado que in-corpora a su nueva situación una figura emblemática de su ideario religioso pre-rromano. El tipo estatuario, aludiendo a la simbología augústea ya comentada, evidencia, por otra parte, la inclinación del municipio en un momento político crucial en los avatares hispánicos. La elección del tipo estatuario promovido des-pués de Actium está en la misma línea de los retratos iniciales de Octavio que

fue-531 ZANKER, P., 1992, 77.

532 La emisiones romanas alternan en los anversos las cabezas de la divinidades correspondientes:

Pax, Venus y Victoria, en clara alusión a los hechos referidos. GROSS, W. H., 1986, 32 ss. para los tipos emitidos con motivo de Actium series triunfales que sitúa en el 29 a. de C. y por lo tanto des-pués de la victoria, tipos caracterizados artísticamente por el estilo de tendencia clásica, en cuyas representaciones, no obstante podemos seguir identificando las normas propagandísticas enun-ciadas.

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ron recogidos directamente, desde el mismo momento, en otras cecas hispanas de la tarraconense con ánimo de prestigiar y potenciar las emisiones y facilitar su me-jor difusión, entre otras cosas (Calagurris, Segobriga, Segovia, Bilbilis, Celsa, Osca). En estas emisiones aparece la cabeza de Octavio desnuda reproduciendo los ras-gos de sus retratos iniciales que constituyen una primera referencia a tener en cuenta, a partir del tipo de Actium534.

En este punto parece claro que la cronología puede deducirse a partir de cri-terios estilísticos, con relación al modelo iconográfico seguido en el retrato, o bien según aspectos estrictamente numismáticos, como las leyendas presentes o la me-trología de las series enunciadas. Conviene sin embargo partir de un argumento

ex silentio, referido al título de AVGVSTVS que obtuvo el emperador el 16 de

ene-ro año 27 a. C. y que se ha utilizado para otorgar a determinadas series unas fe-chas post quem o ante quem en función de su presencia o ausencia. Este criterio se ha aplicado a las primeras emisiones hispánicas en las que aparece el retrato de Octavio, sin su nombre en las cecas enunciadas, a las que cabría sumar la de

Tu-riaso.

a. El título de AVGVSTVS

Algunos autores defienden que la ausencia del título de Augustus en las series aludidas es prueba de su cronología anterior al año 27 a. C.535.

De este modo las series con retrato sin leyenda identificatoria o corona de laurel se vienen fechando sistemáticamente con anterioridad al año 27 a. C. Sin embargo, algunos autores, como Ripollés, estiman que no existen pruebas sólidas que avalen esta conclusión536, aunque en otras ocasiones es éste el argumento uti-lizado para fechar positivamente determinadas monedas, como las emisiones del

Municipium Italica, que se hacen posteriores al año 27 a. C. por la presencia del

tí-tulo537.

b. El retrato de Octavio

Ya hemos aludido en otra ocasión al hecho de que las primeras emisiones de Augusto tienen una evidente unidad, remitiendo claramente a las emisiones triunvirales de Octavio, aunque se plantean evidentes problemas basados en la li-bertad de copia con la que se actúa y según las referencias que podrían hacerse atendiendo a las tres variantes que estableciera Grant, por ejemplo538. La varian-te A se origina en los años 36-28/27 a. C. y está presenvarian-te en Celsa cuyo tipo especial parece basado en la serie citada, mientras las variantes B (variante del

534 ZANKER, P., 1978, 13 ss.; VIERNEISEL, K., ZANKER, P., 1979, 29 ss, 50, «Octavians-Typus», según la ca-beza del Museo Capitolino de Roma entre otras réplicas.

535 BELTRÁNMARTÍNEZ, A., 1950, 50, (a propósito de las monedas de Osca, Bilbilis, Segobriga), etc.; VI

-LLARONGA, L., 1979, 241, 245, 255, etc.

536 Así lo hace RIPOLLÉS, P. P., 1997, a propósito de la ceca de Calagurris, -355-, y repite la argumenta-ción más tarde —377—, aunque sin desarrollarla. También BELTRÁNLLORIS, M. y F., 1980, mani-festando la inestabilidad de dicho argumento, 18, 28, 31 etc.

537 RIPOLLÉS, P. P., 1992, 77; id. 1997, 342.

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que Calagurris y Osca lo harían en la C.

Dentro de este marco de referencia iconográfica quedan todavía numerosos problemas, derivados de la disparidad de opiniones y del arte variado de las mo-nedas aludidas. La primera emisión de Celsa con el retrato, variante A, enlaza por tipología y peso con las últimas emisiones de Lépida540, habiéndose llevado de forma unánime a un momento anterior al año 27 a. de C. e incluso a partir del 36 a. de C.541.

La cabeza de Augusto (desnuda y sin título) de Segobriga en la primera emi-sión de la ciudad, ha provocado también argumentos encontrados. Así Grant542la sitúa en torno al 12 a. C., opinando que sigue la serie de Lión de dicha fecha, aun-que no deben desestimarse los retratos de las monedas del 28 y del 27-26 a. C.543, y sin que otros autores precisen este momento augústeo544. Las mismas referencias retratísticas (series del 28 al 26 a. C.) se encuentran en las efigies desnudas de Oc-tavio de Segovia, que ahora el propio Grant fecha en cronología alta (28-26 a. C.)545, siguiéndole Ripollés546. En la misma tónica se encuentra la cabeza des-nuda de Augusto de Calagurris, cuya cronología fue llevada inicialmente por A. Beltrán en torno al 42 a. C.547, mientras que Grant, con base en paralelos icono-gráficos la lleva a fechas entre el 29-27 a.C.548, como Villaronga549y M. y F. Beltrán después550, punto que adopta Ripollés pero solo de partida, fechando dicha serie después del 29-27 a. C.551. Las mismas conclusiones cabría deducir para la serie de

Osca, cuyo tipo artístico se reencuentra en emisiones del año 16 a. C. de la ceca de

Roma552.

539 Nótese sin embargo el arte ciertamente evolucionado del retrato de Segovia, semejante a las emi-siones secundarias de C. Plotius Rufus, GRANT, M., 1953, 140, lám. VI, 4.

540 BELTRÁNLLORIS, M., MOSTALAC, A., LASHERAS, J. A., 1984, 22.

541 GRANT, M., 1953, 65; BANTI, A., SIMONETTI, L., 1975, 1333 (antes del 29 a. C.); VILLARONGA, L., 1979, 244 (del 36 al 27 a. C.); RIPOLLÉS, P. P., 1992, 112, plantea la misma cronología con interrogante (antes 27 a.C.?); GARCÍA YBELLIDO, M. P., CRUCESBLÁZQUEZ, M. P., 2001, 238.

542 GRANT, M., 1946, 335; GIARD, J. B., 1988, lám. LVI, 1403.

543 RIC. 545, RIC. 487, 491; BELTRÁNLLORIS, M., BELTRÁNLLORIS, F., 1980, 62.

544 VILLARONGA, L., 1979, 241 hace la serie augustea por el peso, 10,23 gr., que sigue el patrón teórico de 11,30 (real: 10,83) vigente entre los años 23-20 a. C.; GARCÍA YBELLIDO, M. P., CRUCESBLÁZQUEZ, M. P., 2001, 339, aducen simplemente como argumento cronológico su presencia en los campa-mentos de Novaesium y Oberaden, que marca un término bajo para nuestros propósitos. 545 GRANT, M., 1946, 336, cronología que admite RIPOLLÉS, P. P., 1992, 144.

546 RIPOLLÉS, P. P., 1992, 144; GARCÍA YBELLIDO, M. P., CRUCESBLÁZQUEZ, M. P., 2001, 341, augustea o republicana.

547 BELTRÁNMARTÍNEZ, A., 1984, 59. 548 GRANT, M., 1946, 165. 549 VILLARONGA, L., 1979, 245.

550 BELTRÁNLLORIS, M., Y F., 1980, 62. De Calagurris procedía la guardia personal de Augusto que con-servó hasta la batalla de Actium en el 31 a. C. Suet., Aug. 49.

551 RIPOLLÉS, P. P., 1997, 355. Entre el 27 y el 13 a. C. se fecha por GARCÍA YBELLIDO, M. P., CRUCES

BLÁZQUEZ, M. P., 2001, 222, con base en su ausencia en el campamento de Oberaden.

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Finalmente el retrato de Bilbilis, se ha asociado a los presentes en las series de los años 19-18 a. C. por Grant553, en opinión que parece seguir Ripollés554. Hay que reconocer el enorme parentesco entre el retrato bilbilitano y el modelo de los cistóforos de dicho momento, correspondientes al grupo VII de Sutherland (19-18 a. C.)555, circunstancias que marcan iconográficamente una referencia ajusta-da556.

Así parece que los paralelos iconográficos nos llevan desde fechas tempranas hasta el segundo decenio a. de C., de donde no podemos extraer una consecuen-cia única que abone el argumento ante quem derivado de la ausenconsecuen-cia del título de

Augustus. Por otra parte la existencia de determinadas emisiones en otras cecas

provinciales del mismo fenómeno, nos inclina a favor de unos términos cronoló-gicos más amplios, que rebasan claramente el año 27 a. C. Así las emisiones de Corinto con la cabeza de Octavio sin su nombre y con dunviros de los años 10/9-5/4 a. C.557, los áureos del Reino del Bósforo fechados entre los años 15-9 a. C.558, la emisión de Nicomedia del año 25 a. C.559, la Liga Licia que emitió denarios en-tre el 27-20 a. C.560, con retratos de muy buen arte, o las emisiones de Ascalon (Si-ria) del 4/3 a. C.561, entre otras.

Volviendo ahora al tipo turiasonense, si concluimos que la representación es-tatuaria ecuestre hace referencia directa a Octavio, y que se pueden parangonar las conclusiones emitidas para las series referenciadas con la cabeza de Octavio sin su nombre, tendríamos que concluir que nos encontramos ante una serie emitida en un marco cronológico amplio, a partir del año 29 a. C.

c. El mensaje de las monedas.

Se reproducen en esta emisión dos situaciones, su recuerdo, referidas al inicio de una campaña militar, la «arenga» del general a sus tropas y al acto de «condu-cirlas» después al combate. Cabe situar estos acontecimientos entre los años su-pracitados, en todos los cuales se produjeron situaciones análogas en el escenario bélico, protagonizadas por los generales de Augusto o por el propio Augusto. En el año 29 a. C., Octavio recibió en Roma su triple triunfo el 13, 14 y 15 de agosto562,

553 GRANT, M., 1946, 170. No se explica la duda de Villaronga (1979, 244), ya que se trata claramen-te de la efigie de Augusto, que la fecha a pesar de todo en un momento anclaramen-terior al 27 a. C. 554 RIPOLLÉS, P. P., 1992, 128.

555 SUTHERLAND, C. H. V., 1970, grupo vii; GIARD, J. B., 1988, ns. 2216-220, especialmente 2219, 2220. 556 No se explican las dudas que manifiesta Villaronga respecto de la identificación de la cabeza de Octavio (VILLARONGA, L., 1979, 244), que en caso afirmativo haría algo anterior al año 27 a.C., pero sin manifestar el argumento. GARCÍA YBELLIDO, M. P., CRUCESBLÁZQUEZ, M. P., 2001, 64, sitúan la emisión bilbilitana antes del 13 a. C.

557 BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, 251, núm. 1134.

558 BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, 331, núm. 1865; incluso 1873 (2 d. C.), 1879 (10 d. C.).

559 BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, 348, núm. 2062. 560 BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, 524, ns. 3307-3309. 561 BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, 674, núm. 4877. 562 BENGTSON, H., 1981, 53.

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ceos , que significa el comienzo efectivo de los operativos militares de la guerra cántabra. En episodios de este conflicto obtuvieron sendos triunfos tanto el legado Calvisio Sabino, que reemprendió la lucha contra los cántabros en el año 28 a. C., aunque ignoremos el teatro de sus operaciones564, como, al año siguiente, 27 a. C., Sexto Apuleyo (cónsul en el 29 a. C.), que fue quien llevó el peso de la lucha como legado de Augusto, preparando las posiciones romanas en los confines del territo-rio cántabro, circunstancias que le valieron igualmente su triunfo en dicho año565. Debemos así situar esta primera emisión turiasonense, a partir del año 29 a. C., marcando las situaciones del bellum cantabrum abundantes ocasiones hasta el mismo año del episodio de la curación de Augusto, tras su llegada a Tarraco coin-cidiendo con la celebración de su VIII consulado y su intervención en el 26 a. C. en el escenario bélico, en el momento en el que actuaba como su legado C. An-tistio Vetio.

En estas circunstancias adoptamos como hipótesis de trabajo que el senado turiasonense está recordando en sus primeras emisiones el episodio que relaciona a Augusto con la ninfa Silbis (su sanadora y protectora) tras sus triunfos en las guerras cántabras, actuando ahora como lo hizo el propio Augusto, en sus emi-siones oficiales del 29 a. C., que escogió la compañía de las divinidades que le ha-bían amparado en sus victorias de Actium, Naulocos, y Philippos566. La no presencia de leyendas, referentes a Augusto, en las primeras emisiones hispánicas567, se ex-plica por no ser éstas, emisiones de la administración central, es decir de un mu-nicipio, como otros tantos de Asia Menor, que emitieron moneda en un ambien-te económico incipienambien-te en el que no podían imponerse unas pautas excesivamente rígidas por la falta de medios, como evidencia la propia aplicación del sistema monetario augusteo, que no se difundió homogéneamente y desde los años 28/27 a. C. en todos los rincones del Imperio568.

2.1.4. Salus sive Silbis

En la primera emisión aludida el anverso se refiere a una cabeza femenina,

Silbis, mirando a la derecha, laureada, con peinado con rodete, moño posterior,

del que cuelgan unos ricitos alargados y adornado el cuello con collar perlado,

563 DION, 51, 20, 5. En ese momento era Gobernador de la Citerior y Grant (1969, 165), le atribuyó la fundación de Calagurris, basándose en el emblema parlante del toro y según la comparación de los tipos monetarios con los denarios romanos del 30 a. C. Pero el tipo del toro no es exclusivo de esta ceca, como es bien sabido a partir de la amonedación de la Colonia Lepida.

564 Acta Triumphalia al año 28 a.C. 565 Acta Triumphalia al año 27 a.C. 566 GIARD, J. B., 1988, 4 ss.

567 Tanto del titulus de Augustus, que recibe en el 27 a. de C., como de otras referencias nominales an-teriores con las que aparece Octavio en las emisiones anan-teriores: Caesar divi f., Imp. Caesar divi f., u otras fórmulas.

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tipo que se repite invariablemente en las dos series enunciadas (fig. 153, 1, 2)569. Completa el atuendo de esta divinidad un pendiente de silueta cruciforme, a par-tir de de glóbulos, como parece observarse en alguno de los mejores ejemplares conservados de esta ceca (fig. 153, 3)570.

Se ha identificado por Etienne, así como Sear depués, como una transposi-ción de la propia Livia que incluso simbolizaría a la ciudad de Turiaso571, en un in-tento evidente de manifestar la relación del anverso de la moneda con la estatua ecuestre de Augusto en el reverso, pero anticipando, a nuestro entender, en este momento la figura de Livia que solo se hará patente en la numismática de la ta-rraconense, más tarde.

569 HEISS, A., 1870, lám. XXII, n. 11; VIVES, A., 1924, lám. 155, 1 y 2; BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPO

-LLÈS, P. P., 1992, láms. 28, 401/23 y 29 y lám. 29, 402; VILLARONGA, L., 1979, 244, n. 902. 570 CALICÓ, X. & F., 1979, n. 1211. No se aprecia este detalle en otras ilustraciones del modelo ni en

los ejemplares de diversos monetarios que hemos consultado. 571 ETIENNE, R., 1958, 400; SEAR, D. R., 1974, 89.

FIG. 153. Silbis: 1. Seg. Calicó, 1979, 1211; 2. RPC, 401/29; 3. Dibujo de la representación

de Silbis; 4. Salus: Denario de Mn. Acilio Glabrio (Crawford, 1974, 442/1a).

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interpretación como una ninfa , sin que se haya progresado más en la identifi-cación574. Igualmente se ha querido relacionar el nombre Silbis con el río Queiles, el Chalybs de las fuentes, lo que resulta difícil de demostrar575. Grant, por su parte, insistió en la calidad de un segundo apelativo de la ciudad, como Dertosa

IIerca-vonia o Calagurris Nassica576. Parece claro que esta figura ha de referirse a una divi-nidad cuyo nombre nos resultaba desconocido hasta la fecha.

Afortunadamente la iconografía numismática nos proporciona preciosos pa-ralelos en determinadas emisiones que nos conducen directamente a la figura de

Salus, protectora de la salud física. Nos interesan así en primer lugar los denarios

de Mn. Acilius Glabrio que emitió moneda en la ceca de Roma en el año 49 a. C. con cabeza de Salus en el anverso (fig. 153, 4)577, que constituye hasta el momen-to el mejor antecedente del tipo turiasonense, coincidiendo en el tipo de peinado, collar de perlas en el cuello, pendiente cruciforme578e incluso disposición especial de los dos ricitos que cuelgan sobre el cuello y por detrás del moño. Más lejos está el modelo anterior, del año 91 a. C. que reproduce el denario de D. Iunius Silanus con cabeza de Salus, que se acerca más a los prototipos griegos579.

En época de Augusto observamos la misma efigie turiasonense en las mone-das de Buthrotum en las emisiones broncíneas de P. Pomponius Graecinus y M.

Pu-llienus del año 10 a. C.580. En las primeras emisiones romanas hemos de ver alu-siones a la construcción de un templo de Salus en el Quirinal (emisión de Silano)581o una referencia a la introducción de la medicina griega en Roma por

572 HILL, G. F., 1931, 166.

573 BELTRÁNMARTÍNEZ, A., 1977, 45; Id. 1980a, 138; también RIPOLLÈS, P. P., 1998, 353, divinidad lo-cal o ninfa.

574 BELTRÁNLLORIS, M., BELTRÁNLLORIS, F., 1980, 54, con las referencias a los posibles modelos gene-rales de Libertas o Venus, en modo alguno concluyentes.

575 BELTRÁNMARTÍNEZ, A., 1953a, 26. Sobre hidrónimo Chalybs, véase GARGALLO, M., 1993-1994, 46 ss. De Chalybs procede el posterior nombre, Queiles, por atracción de la y a la sílaba inicial acentua-da, asimilación del grupo -bs a -s e introducción de una e como vocal de apoyo. En documenta-ción del 1127 se menciona el río Kelles y en los escritores árabes figura como Kalas o Calez. 576 GRANT, M., 1969, 168.

577 anv) Cabeza de Salus a derecha con leyenda SALVTIS; rev) Salus de pie (Valetudo), apoyada en una columna y con serpiente en la diestra, MN. ACILIVS.IIIVIR.VALETVD(inis); está clara la identifi-cación de Salus con Valetudo, dotada de los atributos de Hygieia. SYDENHAM, E. A., 1975, 154, fig. 922 (año c. 55 a. C.); CRAWFORD, M. H., 1974, n. 442 1 a, y p. 461 (49 a. C.). MARWOOD, M. A., 1988, 22. M. Acilio fue un seguidor de César. Veánse las numerosas variantes de esta emisión en BANTI, A., 1980, 85 ss.

578 Entre las variantes del pendiente, pueden observarse algunas idénticas a la de Tarazona, en la que la forma cruciforme se hace menos estilizada con una cierta tendencia al aspecto arracimado, pro-ducido por el aspecto perlado o redondeado de las extremidades distales de la parte superior de la cruz, como evidencian, entre otras, las variantes 15/1, 17/1, 19/7, 19/20, etc. recogidas en BAN

-TI, L., 1980, que reproducen un tipo de pendiente con travesaño central o barrita rematada en gló-bulos (perlas) y la barrita vertical, también rematada de la misma forma o con una esferita dora-da, sin que sea posible entrar en mayores detalles.

579 CRAWFORD, M. H., 1974, n. 337 2b.

580 BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, 275, lám. 70, n. 1389. 581 Atribuido a C. Iunius Bubulcus Brutus, del que desciende Iunius Silanus.

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parte de los Acilii en la emisión del 49 a. C. Por su parte la referencia a SALVTIS en la moneda de Buthrotum, así como a la Concordia, en otro ejemplar de la misma ceca, está aludiendo claramente, como puso de relieve Grant582, retomando el pa-saje de Dion Cassio583, a la erección por parte de Augusto y en el año 11 a. C., de estatuas de él mismo junto a las de Salus Publica, Concordia y Pax, pasaje del que se hizo eco igualmente Ovidio584. En este sentido Salus aparece como el equiva-lente romano de Hygieia585.

Encontramos de este modo una preciosa aclaración al anverso de la moneda turiasonense que retoma los atributos de Salus, personificación divina de enorme riqueza relacionada con el restablecimiento de un orden positivo contra los pegros, y absorbiendo en el ejemplo presente los rasgos salutíferos de una deidad li-gada a las fuentes586. La iconografía clásica de la amonedación turiasonense es ciertamente explícita, pero al conservarse el epíteto indígena, se sitúa claramente en un momento histórico en el que la interpretatio romana se muestra respetuosa con el culto prerromano de Silbis, un ejemplo que sería paralelizable al de otras divinidades que portan nombres romanos más epítetos indígenas y en los que ya han insistido otros autores: Aquae Eleteses, Fons Sag[---], Salfus, o la propia Salus

Bidiensis, así como las referencias a determinadas ninfas, cuya denominación

ro-mana puede obedecer, sin embargo, a significativos fenómenos de sustitución re-ligiosa, que debieron ser muy eficaces, por ejemplo, en el ámbito del NO587.

En esta situación al igual que en los modelos del 29 a. C. de Roma, se asocian las estatuas de Augusto (adlocutio, conductor del ejército y general vencedor), con las diosas Pax, Venus y Victoria, observamos un fenómeno análogo en el modelo turiasonense. Es evidente que no se trata de las divinidades aludidas que se acom-pañan todas de rasgos específicos. Desde el punto de vista artístico no pueden ne-garse los parentescos entre nuestra imagen y las referidas, e incluso en algunos ras-gos concretos, (tipo de moño, rizo posterior, collar perlado o pendiente arracimado), nos acercamos a la cabeza de Venus, de la que se separa, no obstan-te, por la láurea en lugar de la diadema que luce la diosa invariablemente588.

La singularidad en el ejemplo que analizamos se encuentra en la sustitución de las divinidades que acompañan a Octavio en los denarios de Roma, por Silbis

582 GRANT, M., 1969, 271. 583 LIV, 35, 2.

584 Fasti III, 881: Ianus adorandus, cumque hoc Concordia mitis, et Romana Salus araque Pacis erit. 585 MARWOOD, M. A., 1988, 13 ss.

586 SALADINO, V., 1994, 656.

587 TRANOY, A., 1979, 119 ss.; DÍEZ DEVELASCO, F., 1998, 126.

588 En la moneda de Octaviano luce exclusivamente la diadema (ZANKER, P., 1992, fig. 42b), seg. va-ciado plástico de moneda de la Biblioteca Nacional de París; GIARD, J. B., 1988, 65, 1-4); en otros ejemplos la diadema se acompaña por láurea (SYDENHAM, E. A., 1975, 884 —63-62 a. C.—; Id., 929 —54 a. C.—; Id., 992 —45 a. C.— etc.).

PAX/adlocutio VENUS/conductor VICTORIA/vencedor

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(Salus), divinidad local cuyo papel en los acontecimientos, como veremos, es cier-tamente significativo.

En relación con el culto a las aguas y enlazando la figura de Salus con los ge-nios, ninfas o divinidades salutíferas acuáticas, debemos mencionar la pátera de época de los Flavios de Otañes (Santander)589, con la inscripción Salus Umeritana en la que junto a las conocidas escenas del culto a las aguas, con bebida, envasa-do y transporte (en las que faltan la inmersión u otro tipo de instalaciones balne-arias), se ha figurado a la ninfa en la parte superior en actitud tradicional, repre-sentada como una joven, desprovista de atributos o adornos, con el torso desnudo, tendida en el suelo y apoyada en un recipiente del que simbólicamente manan las aguas590 (fig. 154). Este modelo de la ninfa recostada, parece corres-ponder a una variante escultórica del tipo de ninfa dormida sobre ánfora que se

589 GARCÍA YBELLIDO, A., 1949, 467 ss., lám. 345; BLÁZQUEZ, J. M. y GARCÍA-GELABERT, P., 1992, 59; BA

-RATTE, F., 1992, 45 ss. fechando la pátera en el siglo IV d. C.

590 La misma representación parecen admitir las dos esculturas atribuidas a ninfas de Bormos (Cá-diz), desnudas y recostadas, fechadas en el s. II d. C. (GARCÍA YBELLIDO, A., 1949, 164, lám. 133; BLÁZQUEZ, J. M. y GARCÍA-GELABERT, P., 1992, 52; DÍEZ DEVELASCO, F., 1992, 388). Hay que destacar la falta de atributos en los modelos relativos a las ninfas que deja en la imprecisión, en cuanto a su identificación, a determinados hallazgos como la escultura acéfala, con túnica y manto, en-contrada en la inmediatez de los baños de Alhama de Almería (CARABARRIONUEVO, L., RODRÍGUEZ

LÓPEZ, J., 1992, 414).

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transmite desde el helenismo hasta Roma591, también conocida en las representa-ciones musivarias, en las que es frecuente el único adorno de un collar de perlas y cabellos recogidos por diadema592.

También cabe la posibilidad de que Silbis sea el nombre de una divinidad asociada a la fuente de Tarazona, como las documentadas en el territorio hispáni-co indoeuropeo (Cohvetena —Firol, Lugo—, Suleis Natugaicis —Condado, Oren-se—)593.

Se conocen en Hispania hasta doce testimonios del culto a Salus594, testimo-nios que parecen alejarse de la personificación abstracta de la Salud, mediante ad-vocaciones unidas al agua, en forma de documentos epigráficos que parecen ma-nifestar analogías con el culto asociado a las ninfas, sanadoras en cuanto representan al agua en si misma, mientras que a Salus, le vendría otorgado el cul-to acuático derivado del carácter curativo del líquido elemencul-to. Así se observa en las dos dedicatorias de Baños de Montemayor (Cáceres)595, la de Baños de Valde-lagarza (Cáceres)596, el ara de Montánchez597, la inscripción de Valencia de Alcán-tara (Cáceres)598, Robledillo de Trujillo (Cáceres)599, la lápida de Bóveda (Orense) a las Ninfas Salutares600o la dedicatoria de Trocus en Caldas de Montbuy (Barcelo-na)601, que no hacen sino (dentro de cierta ambivalencia) corroborar su identifi-cación con las ninfas, concretándose así el significado de dicha advoidentifi-cación salutí-fera. La inscripción de Montánchez recoge igualmente el apelativo indígena de la advocación, Salus Bidie(n)sis602. Ya puso de relieve Mangas603los evidentes rasgos

591 FABBRICOTTI, E., 1976, 67 ss.; LOZAAZUAGA, M. L., 1994, 263 ss.

592 SANNICOLÁSPEDRAZ, M. P., 1997, 467 ss. No entramos ahora en la cuestión de la identificación de este hallazgo con un manantial de tipo termal, ya que por las circunstancias de su hallazgo —jun-to a otros obje—jun-tos de plata— podría calificarse como un tesorillo de platero.

593 MARWOOD, M. A., 1988, 116 ss.; DÍEZ DEVELASCO, F., 1992, 140 ss., También MARCO, F., 1999, 157 ss. No se olvide que Coventina se clasifica también como ninfa en contextos termales británicos: DÍEZ DEVELASCO, F., 1992, 142.

594 MANGAS, J., 1986, 315-316; DÍEZ DEVELASCO, F., 1987, passim. Este trabajo contenido en microfi-chas es resumido por BLÁZQUEZ, J. M. y GARCÍA-GELABERT, P., 1992; DÍEZ DEVELASCO, F., 1998, 101 ss.

595 ROLDÁNHERVAS, J. M., 1965, núms. 1-2; RODRIGO, V., HABA, S., 1992, 357 y lám. II. Junto a los epí-grafes se encontraron además numerosos exvotos en barro cocido, representando pies, manos, brazos, animales domésticos, etc.

596 Recogidos también por BLÁZQUEZ, J. M. y GARCÍA-GELABERT, P., 1992, 35; RODRIGO, V., HABA, S., 1992, 362 ss. Tanto en el epígrafe de este lugar como en el de Baños son anómalas las referencias como Safu y Salfu por Salus.

597 ALBERTOS, M. L., 1952, 60.

598 BLÁZQUEZ, J. M. y GARCÍA-GELABERT, P., 1992, 58. 599 RODRIGO, V., HABA, S., 1992, 379, lám. X.

600 BLÁZQUEZ, J. M. y GARCÍA-GELABERT, P., 1992, 60. Del siglo II d. C. 601 BLÁZQUEZ, J. M. y GARCÍA-GELABERT, P., 1992, 45.

602 Nombre posiblemente referido a la fuente Bidia, en opinión de BLÁZQUEZ, J. M., 1977, 307; SALI

-NAS DEFRÍAS, M., 1982, 339, n.º 36; RODRIGO, V., HABA, S., 1992, 378. No deben olvidarse las

Nim-phae fontis Ameueni (León), CIL II, 5084 (BLÁZQUEZ, J. M., 1957, 62), y la propuesta como ninfa de

Ameipicer (Bracara), Celiborca (Villasbuenas), Frovida (Braga), las nimphae Varcilenae (Valtierra), las caparenses (Caparra) (BLÁZQUEZ, J. M., 1957, 62 ss. y fig. 6), auriensis (RODRÍGUEZCOLMENERO, A., 1997, 101), silonis (id., 99), etc.

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En el caso turiasonense, es evidente que estamos ante un culto instituido en un momento anterior a la presencia de Roma, sin que podamos aducir otros tes-timonios que la persistencia de Silbis en la primera amonedación augústea, salvo insistir en el sustrato que parece afectar a estas manifestaciones en toda la porción de ámbito indoeuropeo hispánico, cuyas raíces son evidentemente profundas en nuestra sociedad antigua605.

En éste culto ha obrado, en la representación iconográfica, el sincretismo de Roma que plasma en el modelo monetario mediante la imagen de Salus, como ocurre en el ejemplo de la divinidad salutífera, la ninfa Umeritana que recibe la misma denominación, ejemplos que se unen a las divinidades indígenas ocultas bajo las denominaciones romanas, como el epíteto Salutatibus de Bóveda o la ad-vocación a las nymphis s(alutaris) de Villabermudo (Palencia)606. La interpretatio de Roma ha actuado en este caso asumiendo la representación de la ninfa Silbis con la imagen monetaria de la Salus romana y muy posiblemente potenciando sus funciones y valor dentro de las virtudes propias de ésta. En el ámbito del valle del Ebro607es esta la única «advocación» a Salus que se conoce hasta el momento y en el conjunto peninsular se trata también de un unicum numismático608.

Esta asociación de Silbis/Salus protegiendo a Octavio representado en los dos hitos de su programa victorioso (adlocutio y conductor del ejército) contra los cán-tabros, precisamente en emisiones de una ciudad situada en la retaguardia tran-quila del escenario bélico, son precisamente los argumentos que prestan origina-lidad al episodio que narramos, en el que se incrementa la relación del joven César con la ciudad del Queiles y su santuario de aguas salutíferas como se razona.

2.2. La segunda emisión de Turiaso: Augusto y Livia (fig. 155)

Desde la emisión anterior hasta la presente, no se emitió moneda, transcu-rriendo pues un importante lapso de tiempo. Se introduce ahora, después del 2 a. C., en el anverso la cabeza de Augusto laureada, con la leyenda IMP.AVGVSTVS.P.P. y en el reverso una cabeza femenina desnuda con TVRIASO, teniendo esta serie las correspondientes variantes y emitiéndose ases y sémises609. Es evidente el cambio

604 VÁZQUEZHOYOS, A. M., 1979-1980, 66.

605 DELIBES DECASTRO, G., FERNÁNDEZMANZANO, J., PÉREZRODRÍGUEZ, F. J., 1997, 117 ss.

606 CIL II 2911. También las ninfis salutatibus de San Pelagio de Bóveda: RODRÍGUEZCOLMENERO, A., 1997, 100.

607 DUPRÉ, N., PERÉXAGORRETA, M. J., 1992.

608 Exceptuado el posible trasunto de las drácmas ampuritanas, muy anteriores, relacionadas con la ninfa Aretusa, y que evidencia del mismo modo la existencia de una divinidad o ninfa local que protege el asentamiento colonial (OLMOS, R., 1992, 107). Recoge nuestra interpretación

Salus/Sil-bis, BELTRÁNLLORIS, F., 2002, 50; Id., 2002a, 170, en la recensión de divinidades celtibéricas orien-tales, resaltando su ausencia de los repertorios de divinidades celtibéricas hechos hasta la fecha y anotando que el nombre no tiene paralelos en la epigrafía celtíberica ni latina.

609 VIVES, A., 1924, lám. CLV, 3 y 6, 4 y 5; HILL, G. F., 1951, lám. XXXII, 7; BURNETT, A., AMANDRY, M.,

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que se ha obrado en la estampa del reverso con la cabeza femenina, cuyo arte se ha modificado ostensiblemente.

Heiss ya situó esta moneda en la serie de Augusto y Livia610. Grant611incidió en la identificación con Livia, anotando su anticipación respecto de su apariencia en época de Tiberio612y también Etienne se refirió a él como una Livia muy idea-lizada simbolizando la ciudad de Turiaso613.

Se trata de un retrato con peinado característico que se aleja del modelo presente en la versión de Salus/Silbis, aunque manifiesta cierto parentesco, des-apareciendo la láurea de la cabeza, así como el adorno en el cuello y rematán-dose el peinado en un característico moño o «nudo», ciertamente simple que se aprecia con claridad en los ejemplares mejor conservados614 y del que penden dos trencillas, o coletas largas de aspecto ciertamente rígido y en las que se apre-cia cierto detalle ondulado. Podría pensarse que corresponden a las extremida-des de unas infulae, pero es notoria la diferencia entre este detalle y el presente en la misma moneda en el anverso con la cabeza de Augusto en cuyo retrato las ínfulas se presentan onduladas y lisas, sin la rigidez y perfil rugoso del retrato femenino.

610 HEISS, A., 1870, lám. XXII, 12. 611 GRANT, M., 1969, 169; Id., 1950, 143.

612 Sobre el retrato de Livia en la amonedación augústea, puede verse, GROSS, W. H., 1962, 22 ss., por ejemplo en Alexandrea (Aegyptum).

613 ETIENNE, R., 1958, 400, XIII, 6.

614 BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, lám. 29, n. 403.

FIG. 155. Turiaso. Segunda emisión. 1. Livia y cabeza de Augusto laureada (RPC, 403); 2-3.

Sémises (RPC. 404/2 y 404/7).

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incierta con leyenda griega en reverso ICIN junto a la cabeza femenina y retrato de Augusto, sin leyenda en anverso615. Más clara es la identificación con Livia en los ases de Thessalonica, de la época de Tiberio616, en donde se advierte el mismo de-talle en el peinado, con la diferencia de la diadema visible ahora sobre la cabeza. Este tipo de peinado está presente en el camafeo de Boston y se ha identifi-cado como la forma 5 del peinado de Livia, «sacerdostyp»617, en el que se asocia la trenza especial con sendos bucles alargados que caen sobre los hombros, en mo-dalidad que se ha fechado por Polaschek en época temprana de Tiberio618y que aún podría ser anterior, de época augústea tardía619. Este tipo de trenza, es un avan-ce del modelo que veremos más tarde en los retratos de Agripina Maior (en época de Calígula), o Antonia Minor (Claudio).

Interesa resaltar la cronología de esta emisión y la temprana aparición de Li-via, que se explica bien después del año 4 a. C., el de la adopción de Tiberio por Augusto, en cuyo momento, como madre del sucesor del César, Livia pasa a des-empeñar un importante papel.

En este punto debemos comparar el retrato de Turiaso con el reproducido en las monedas alejandrinas de época augústea, en las que aparece Livia, como una joven mujer, de largo y esbelto cuello y rostro finamente delicado, en el que des-taca la nariz con vigorosa personalidad, además de los detalles del labio superior, boca y barbilla, como ha puesto de relieve Gross620, características todas presentes en nuestras emisiones, a pesar de su estado de conservación.

En la Tarraconense, el culto de Livia, solo se extiende a partir del reinado de Tiberio621, como divinidad o en calidad de sacerdotisa, como fue considerada a la muerte de Augusto. Su presencia en las monedas es aclaradora:

615 BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, 717, lám. 193, 5428.

616 BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, 301, lám. 77, 1568, fechada entre el 14-20/23 d. C.

617 WINKES, R., 1982, 134 y fig. 5. 618 POLASCHEK, K., 1973, 164.

619 WINKES, R., 1982, nota 2, recogiendo la opinión de Gross: «spätaugusteisch-frühtiberische». 620 GROSS, W. H., 1962, 22 ss.

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A la vista del cuadro presente observamos de una parte el predominio de Li-via, como diosa, siempre en época de Tiberio, asociada o identificada como:

— Genetrix Orbis622,

— Pietas Augusta, — ¿Ceres? — Salus Augusta.

Independientemente de las asociaciones a Pietas y Genetrix Orbis, nos intere-san las identificaciones como Salus. En el ejemplo emeritense, eliminando la po-sibilidad de que la figura del reverso pueda ser una referencia a Ceres623, (recuér-dese la estatua de Livia como Ceres de Leptis Magna, de época de Tiberio624), tendríamos la conjunción de Livia diosa (Salus Augusta) y Livia sacerdotisa (IVLIA

AVGVSTA), como vio Etienne625, en moneda acompañada en el reverso de la le-yenda permi(issu) Augusti626. También es clara la aparición de la diosa (con la efi-gie de Livia) en la ceca de Carthago Nova, en moneda del año 39 d. C., que se ha

622 Aparece sobre globo y con luna en fase creciente, con una claro valor cósmico BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, n. 73; BANTI, L., SIMONETTI, L., 1975, VIII, ns. 2-6.

623 Obsérvese la espiga en su mano.

624 CAPUTO, G., TRAVERSARI, G., 1976, n. 58, lám. 54. 625 ETIENNE, R., 1958, 430.

626 PERM AVGVSTI SALUS AVGVSTA, VIVES, A., 1924, lám. 145, 4-5; BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPO

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de los II viri Cn Atellius Flaccus y Cn. Pompeius Flaccus . Más dudosa resulta la

in-terpretación de SAL AVG sobre altar, en relación con Livia, (en ausencia de imáge-nes), en la amonedación de Ilici.

Por otra parte interesa anotar bajo Tiberio la fórmula específica de Salus

Au-gusta que aparece en la ceca de Roma (22-23 d. C.)628.

Finalmente en calidad de sacerdotisa, únicamente aparece en las cecas de

Ita-lica y Caesar Augusta.

También se ha querido ver en estas referencias el ejemplo de una asociación entre la grave enfermedad de Livia629y la leyenda Salus Augusta.

En todo caso llama la atención la fecha temprana, augústea, de la presencia del tipo especial de Livia en la moneda de Turiaso, que se convierte en una verda-dera anticipación de lo que veremos en la moneda hispánica desde Tiberio en cuyo momento, tras la muerte de Augusto, toma Livia el título de Iulia Augusta, desde el 14 d. C. No ocurre así en otras cecas como en las orientales, en las que en época de Augusto es frecuente la aparición de Livia, como ha resaltado Gross630.

La ausencia de leyendas explícitas en la moneda turiasonense impide llegar más lejos en estos comentarios, pero no deja de ser extraordinariamente signifi-cativo el hecho de que a la emisión con el tipo de Silbis/Salus, suceda precisamen-te esta serie en la que continúa Augusto y una personificación de Livia, provista sin duda alguna, a los ojos de los provinciales de un cierto carácter sagrado. La an-ticipación respecto de lo que ha de venir después nos parece sin duda un hecho de extraordinaria importancia.

2.3. Salus y el emperador

Se ha insistido en la evidente relación entre la figura de Salus y el empera-dor631. A los antecedentes de época de Augusto comentados, que se intensificarán si cabe a partir de Tiberio, se añaden los testimonios posteriores. En dicha óptica deben situarse los votos anuales de los fratri arvales por la Salus del emperador y del estado romano que tenían lugar el 3 de enero632y que tiene su mejor expre-sión en los sucesivos monumentos que perpetúa la numismática. Estos van referi-dos tanto a la época de Tiberio como a la etapa flavia en forma de notorios

alta-627 BELTRÁNMARTÍNEZ, A., 1953, 58. Esta cabeza fue identificada con Cesonia por Vives (1924, p. 23) y con Livia, sin fundamento, por Etienne (1958, 429), aunque este autor mezcla el anverso de la moneda de Ilici con el altar con el reverso de la moneda de Carthago Nova, como han resaltado BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, 92. Se propone la existencia de un templo de

Sa-lus en el mons Sculapii de Carthago Nova (BELTRÁNMARTÍNEZ, A., 1947-48, 220). 628 MATTINGLY, H., 1965, 131, ns. 81-84, lám. 24, 2.

629 GROSS, W. H., 1962, 18 ss. 630 GROSS, W. H., 1962, 22 ss.

631 HILD, J. H., 1969, 1058 ss.; STEVENSON, S. W., SMITH, C. R., MADDEN, F. W., 1964, 713 ss.; MAWOOD, M. A., 1988, 9 ss.; SALADINO, V., 1994, 656 ss.

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res de culto, que en Hispania se encuentra presente incluso en la ceca de Ilici633y que tiene su mejor expresión en los sestercios de Roma de época de Tito y Domi-ciano con altares en forma de templo634. Saladino ha anotado un desarrollo espe-cial en los votos que pronunciaron los Arvales en el año 86 d. C. por la Salus de Domiciano, mediante una fórmula en la que se pretendía incluir a todos los ciu-dadanos del imperio: ex cuius incolumitate omniun salus constat, sentido que se in-crementará sobre todo en la época de Trajano635.

La iconografía monetaria recoge la imagen de Salus, sentada o de pie, con di-versos atributos y posturas, de forma ininterrumpida en la amonedación de Ne-rón, Vespasiano, Tito, Domiciano, Trajano y sucesores, en representaciones que seguirán repitiéndose hasta el siglo III con leyendas alusivas, Salus Augusti, Salus

Augusta, Salus Publica, Salus generis humani (con Trajano), etc.636.

Igualmente en el calendario de las fiestas militares de Dura Europos se esta-blece la celebración de juegos de circo en honor de Salus en las nonas de Agosto, y en honor a Marte el 4.º día de los idus de Mayo. Estos ludi habrían de tener lu-gar en el campamento de la cohorte XX Palmyrenorum. El documento se data en-tre los años 225-227637.

2.4. El tipo de ob civis servatos (fig. 156)

No deja de ser significativo que la tercera emisión de Turiaso de época de Au-gusto, a partir del 2 a. C., por la constatación de P(ater) P(atriae), adopte el tipo de la corona civica de roble, relacionada con Augusto en calidad de salvador, repi-tiendo el modelo de ob civis servatos, pero conteniendo ahora el nombre del mu-nicipio638, que en una de las variantes se constata su condición augústea en la le-yenda MVN AV TVRIASO639y volviendo a incidir en el fenómeno de la salvación colectiva en la clara alusión además al municipio de Turiaso. El mismo reverso se repite en las emisiones posteriores de Tiberio, hasta llegar a los modelos del toro. La corona civica fue uno de los elementos de propaganda más difundido en época de Augusto, basada en el homenaje que recibió en el año 27 a. C., tras su nom-bramiento como Augustus. El Senado honró a Augusto plantando a la entrada de su residencia en el Palatino, dos laureles y colocando una corona civica (de roble) sobre la puerta, ob civis servatos640. Así aparece la corona en la primera emisión

633 VIVES, A., 1924, lám. 133, 10-11; BELTRÁNMARTÍNEZ, A., 1953, 61, referido a la enfermedad de Julia Augusta, la madre de Tiberio; BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, ns. 196-197. Época de Tiberio.

634 Tito: MATTINGLY, H., 1966, 261, lám. 50, 1, altar en forma de templo mostrando cuatro columnas sobre el podio. Domiciano: MATTINGLY, H., 1966, lám. 70, 7 (altar con doble puerta central, 84-86 d. C.), 72, 1 (90-91 d. C.); SALADINO, V., 1994, 660.

635 SALADINO, V., 1994, 660 ss.

636 Véase el elenco en SALADINO, V., 1994, 656 ss. 637 PEREAYÉBENES, S., 2001, 364-366.

638 VIVES, A., 1924, lám. 155, 9, 10, 12; lam. 156, 11. BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOLLÈS, P. P., 1992, ns. 408-412.

639 GARCÍA YBELLIDO, M., P., BLÁZQUEZ, C., 2001, 380, 13.ª emisión. 640 ALFÖLDI, G., 1973.

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(aureus) del año 27 a. C.641, siendo significativo que es el águila de Júpiter la que porta dicha enseña, junto a las leyendas Augustus y Caesar cos. VII civibus servateis. El mismo tipo de corona de roble aparece en otras cecas hispánicas642.

2.5. ¿El toro de Venus y de la Fortuna Caesaris adoptado por Augusto?

(fig. 157)

Se conocen tres emisiones con toro en el reverso, correspondientes a los dunvi-ros C. Caec. Sere/M. Val. Duad., M. Pont. Marsus/C. Mari. Vegetus y L. Caec. Aquinus/M.

Cel. Palud.643. La simbología del toro en la numismática se presenta como un fenó-meno ciertamente complejo644, dependiendo de la ceca y de la tipología645formal de

641 BMC, I, 58, núm. 317, lám. 6, 2; GIARD, J. B., 1988 189, núm. 1280, lám. 51. 642 GOMIS, M., 1997, 42.

643 VIVES, A., 1924, láms. CLVII, 1; CLVI, 10-11 y 12 respect.; BURNETT, A., AMANDRY, M., RIPOOLÈS, P. P., 1992, 132-133 y ns. 417-419. Se sitúan en las emisiones finales de Tiberio, antes de las corres-pondientes a los tipos del Divus Augustus.

644 STEVENSON, W., 1964, 135; vide LÓPEZMONTEAGUADO, G., 1973-74, 233 ss. Está claro que la inter-pretación del toro en la moneda hispano-latina hay que buscarla alejada de las creencias indíge-nas debiendo buscarse su interpretación en la simbología y mensajes que contienen las emisiones consideradas dentro de los programas propagandísticos que ponen en uso las ciudades en función de sus intereses.

645 Hacemos excepción de los toros unidos a un arado en los ritos fundacionales de las colonias de

Caesar Augusta y Emerita con sacerdote, o en ejemplo del labrador de la Colonia Lepida con clara

alusión a la riqueza del territorio colonial.

FIG. 156. Turiaso. Tercera emisión. Augusto y el tipo de la corona cívica de roble (RPC, 405,

406 y 411).

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este animal según los atributos que le acompañen y la apariencia de Bos Vittatus, Bos

et Stellae646o Bos Cornupeta que puede adoptar en sus apariciones en solitario:

El toro infulado tiene su mejor aclaración en la amonedación de César647con la leyenda Iov(i) Optt(imo) Max(imo) sacr(um), en la que aparece un toro infula-do con frontale triangular, ante un altar de sacrificio e incluso con infula-dorsuale, como clara víctima en el sacrificio a Júpiter. Por su parte el bos cornupeta de la Colonia

Le-pida se explica en el contexto de la amonedación cesariana de dicha ceca648, mien-tras se mantiene aparentemente lleno de incógnitas el toro figurado en solitario, como se evidencia en nueve cecas de la Tarraconense. Encontrar una explicación generalista649para la presencia de este animal en dichas amonedaciones se pre-senta sumamente difícil, máxime sin proceder a un estudio in extenso de la sim-bología del toro en otros contextos no numismáticos y además teniendo en cuen-ta la tradicional presencia del toro en los cultos, creencias y ritos prerromanos650, e incluso sin olvidar el valor del toro como representación de una divinidad de ca-rácter fluvial cuyos prototipos se remontan a postulados griegos651. No obstante su presencia inicial en la amonedación de Lepida Celsa aboga por una interpretación exclusivamente romana para esta representación, como veremos.

En la evidente asociación de significados de los tipos de anverso y reverso que se deduce en la interpretatio numismática (estatua de culto/templo, programas propagandísticos religiosos, etc.), no hemos de perder de vista la asociación en

Le-pida en la serie II de L. Nep. y L. Sura (circa 39 a. C.)652del toro del reverso a la

fi-646 Solo el caso de Segobriga (VIVES, A., 1924, lám. 135, 2), que se relaciona además con la tradición estilística de la Bética (RIPOLLÈS, P. P., ABASCAL, J. M., 1996, 31).

647 El mismo tipo estereotipado (triángulo, ínfulas, dorsal) que aparece en otras representaciones, como en el bajorrelieve con cortejo del Templo de Apolo en el Campo de marte en Roma (c. 20 a. C.) (SIMON, E., 1986, 141).

648 BELTRÁNLLORIS, M. et alii, 1984, 16.

649 BELTRÁNLLORIS, F., 2002a, 174, generaliza una interpretación religiosa, evidentemente, pero no pa-rece claro que todas las referencias al toro hayan de explicarse en sentido sacrificial.

650 BLÁZQUEZ, J. M., 1957, 28 ss.; MARCOSIMÓN, F., 1978, 47 ss.

651 Como recoge Blázquez, siguiendo la opinión de ALTHEIM, S., 1951, 35. 652 BELTRÁNLLORIS, M. et alii, 1984, 16.

Vittatus Stellae Cornupeta Bos Época

Turiaso Augusto

Cascantum (mitrado) (semis) Cascantum Tiberio

Gracurris (mitrado) Gracurris (cabeza) Tiberio

Calagurris Augusto

Clunia Augusto

Ercavica (mitrado) Ercavica Augusto

Osicerda (mitrado) Osicerda Tiberio

Caesar Augusta (mitrado)

Lepida Lepida 39-37 a. C.

Celsa Augusto-Tiberio

Carthago Nova (semis) 22 a. C.

Tarraco (semis, cuadrante) Tarraco (cuadrante) Augusto

Referencias

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