• No se han encontrado resultados

CONSERVACIÓN DE LA VEGETACIÓN ALTOANDINA EN EL PARQUE NACIONAL NAHUEL HUAPI

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "CONSERVACIÓN DE LA VEGETACIÓN ALTOANDINA EN EL PARQUE NACIONAL NAHUEL HUAPI"

Copied!
7
0
0

Texto completo

(1)

CONSERVACIÓN DE LA VEGETACIÓN ALTOANDINA

EN EL PARQUE NACIONAL NAHUEL HUAPI

Marcela Verónica Ferreyra

1

Dora Grigera

2

Centro Regional Universitario Bariloche

Universidad Nacional del Comahue

1

Paso 181, 1°B. 8400 Bariloche. E-mail: [email protected] 2

(2)

INTRODUCCIÓN

Denniston (1995) y Beniston & Haeberli (2001) citan una serie de razones por las cuales las montañas son importantes para el hombre. Algunas de ellas son:

!"Constituyen un quinto de los paisajes del mundo

!"Son el hogar de al menos una décima parte de la humanidad

!"Dos millones de personas obtienen de ellas alimentos, electricidad, leña y recursos minerales

!"Para la mitad de los habitantes del planeta las montañas son fuente de agua dulce !"Muchos de ecosistemas aún vírgenes se encuentran en la alta montaña

!"Las montañas funcionan como refugios de animales y plantas que han desaparecido de las tierras bajas.

!"Contienen una elevada biodiversidad.

A pesar de ello, los ecosistemas de alta montaña son insuficientemente conocidos, permanecen al margen de la conciencia pública y no se les asigna suficiente prioridad de conservación.

La declaración del año 2002 como el Año Internacional de las Montañas, alienta la esperanza de que las mismas sean revalorizadas y que se emprendan acciones que propicien su conocimiento y conservación.

En este marco se realizó este trabajo sobre los ambientes altoandinos del Parque Nacional Nahuel Huapi, con énfasis en su flora y vegetación, con el objetivo de señalar los problemas de conservación más importantes de la zona altoandina del Parque y de la región patagónica y de elaborar recomendaciones para reducir el impacto de las actividades de montaña.

MÉTODOS

Se realizó una amplia revisión bibliográfica investigando los siguientes temas: - ambientes, flora y vegetación de alta montaña en general y en particular sobre el

Parque Nacional Nahuel Huapi Huapi (40°8’ y 41°35’ S - 71°2’ y 71°57’ O). - conservación de los ecosistemas de alta montaña.

- consecuencias sobre el medio natural de las actividades de montaña más frecuentes.

RESULTADOS Y CONCLUSIONES

Los resultados se sintetizan en los puntos siguientes:

!"La zona altoandina está bien representada en el Parque Nacional Nahuel Huapi, abarcando un 20% de la superficie total del área.

(3)

!"Los ambientes altoandinos presentan una elevada heterogeneidad de hábitats, por lo que sustentan una relativamente alta riqueza de especies.

!"Entre el 20 y el 25 % de las plantas vasculares totales del Parque Nahuel Huapi se encuentran en la zona altoandina.

!"Hay varias especies microendémicas.

!"Biogeográficamente la flora altoandina es origen complejo, ya que proviene de varias fuentes diferentes.

!"Algunas especies vegetales actúan de nodrizas, constituyéndose en especies clave en estas comunidades.

!"Las plantas de la zona altoandina están altamente adaptadas a la vida en los hábitats de altura, pero no a las actividades humanas. Muchas de ellas tienen características que las hacen vulnerables.

!"La mayor riqueza de especies se encuentra en la zona de Reserva del Parque, protegida, lo que incrementa su vulnerabilidad.

!"Las actividades de montaña son cada vez más populares, por lo que la sobrecarga de visitantes y los impactos que éstos producen constituyen los mayores problemas para la conservación de los ambientes de altura.

!"Es necesario tomar medidas para minimizar los impactos negativos y acrecentar las actividades educativas que propicien el conocimiento y la sensibilización de las personas en general, para lograr así la conservación de estos ecosistemas.

BIBLIOGRAFÍA (por razones de espacio se cita parte de la bibliografía consultada) Barry R. G. & Van Wie, C: “Topo and microclimatology in alpine areas”. En IVES, J. D.

& BARRY, R. G. (eds.): Artic and Alpine Environment. Methuen, London. 1974.

Barry, R. G.: “Mountain weather and climate”. Methuen and Co. London. 1981.

Beniston, M. & Haeberli, W.: Sensitivity of Mountain Regions to Climatic Change. En

LOZÁN, J; GRABL, H. & HUPFER, P. 2001. Climate of the 21st Century: Changes and Risks. Wissenschaftliche Auswertungen. 2001.

Billings, W. D.: “High Mountain Ecosystems. Evolution, structure, operation and

maintenance”. En: Hight Altitude Geoecology 12 by Webber. AAAS Selected Symposium, Westview Press, Boulder. 1979.

Billings, W. D. & Mooney, H. A.: “The ecology of artic and alpine plants”. Biol. Rev.,

43 : 481-529. 1968.

Bliss, L. C. “Artic and Alpine plant life cycles”. Annual Review Ecology sistematics Vol

(4)

Brown, J.: Macroecology. The University of Chicago Press. Chicago and London.

1995.

Cabrera, A.: “La vegetación de patagonia y sus relaciones con la vegetación

altoandina y puneña”. FRANZ STEINER VERLAG GMBH. WIESBADEN. 1978.

Cabrera, A.; Kiesling, R. & Zardini, E.: “Notas sobre algunas comunidades

altoandinas en el Noroeste de la Patagonia”. Obra del Centenario del Museo de la PLata. 3 (Bot): 213-227. 1977.

Cabrera, A. & Willink, A.: “Biogeografía de América Latina.” Monografía N° 13. Serie

Biológica. Secretaría General de la O.E.A.. Programa Regional de Desarrollo Científico y Tecnológico. Washington. 1980.

Chambers, J.: “Disturbance, life history strategies, and seed fates in alpine herbfield

communities”. American Journal of Botany 82 (3): 421-433. 1995.

Chehebar, C.: “¿Podemos disfrutar de la naturaleza sin dañarla?”. Rev. Patagonia

Silvestre Nº 5. Revista de la Sociedad Naturalista Andino Patagónica. SNAP. Bariloche. Río Negro. Argentina. 1997.

Chiapella, J. & Ezcurra, C.: “La Flora del Parque Provincial Tromen, Provincia de

Neuquén, Argentina”. Multequina 8: 51-60. Buenos Aires. Argentina. 1999.

Denniston, D.: “High Priorities: Conserving Mountain Ecosystems and Cultures”.

Worldwatch Paper 123. Worldwatch Institute. Washington. 1995.

Denver Service Center.: Devils Tower NM – Final Climbing Management Plan.

Finding of no significant impact. Denver Serv ice Center. 1995.

Ezcurra, C.; Ferreyra, M. & Clayton, S. “Una nueva especie de Senecio (Asteraceae)

del Noroeste de la Patagonia Argentina”. Hickenia 2 (34): 149-151. 1995.

Ferreyra, M: “Flora y Vegetación de alta montaña en los alrededores de San Carlos de

Bariloche”. En: Patagonia Silvestre N° 5, Revista de la Sociedad Naturalista Andino Patagónica. San Carlos de Bariloche. 1997.

Ferreyra, M.: “Flora y vegetación altoandinas, algunos puntos para recordar”. En:

Patagonia Silvestre N° 7. Revista de la Sociedad Naturalista Andino-Patagónica. San carlos de Bariloche. 2000a.

Ferreyra, M.: “Una travesía hacia un ecosistema de alta montaña”. Cuadernillo del

sendero de interpretación al Mirador del Ñirihuau y La Ventana, en el Valle del Chall-Huaco. Edit. por Clemento Arko, Refugio J.J. Neumeyer. 2000b.

Ferreyra, M.; Cingolani, A.; Ezcurra, C. & Bran, D.: “High-andean vegetation and

environmental gradients in northwestern Patagonia, Argentina”. Journal of Vegetation Science 9: 307-316. Opulus Press Uppsala. Sweden. 1998a.

(5)

Ferreyra, M.; Clayton, S. & Ezcurra, C.: “La Flora Altoandina de los sectores Este y

Oeste del Parque Nacional Nahuel Huapi, Argentina”. Darwiniana, 36 (1-4): 65-79. Bs. As. Argentina. 1998b.

Ferreyra, M. & Calí, S.: “Flora y Fauna del parque Nacional Nahuel Huapi”. 2000.

www.re-creo.com.ar/Inicial/principal.htm. CEB. San Carlos de Bariloche.

Gallopin, G.: “Estudio ecológico integrado de la Cuenca del Río Manso Superior (Río

Negro, Argentina)”. I. Descripción general de la cuenca. Publicación Técnica N° 52. Anales de Parques Nacionales. Tomo XIV . pp. 161-230. 1978.

Gonzalez Bonorino, F.: “Geología del área entre San Carlos de Bariloche y Llao

Llao”. Publicación N° 16. Departamento de Recursos Naturales y Energía. Fundación Bariloche. 1973.

Hadley, K. S.: “Vascular alpin plant distribution within the central and southern Rocky

Mountains”, U.S.A. Arctic and Alpine research 19(3): 242-251. 1987.

Hammitt, W. & Cole, D.: “Wildland Recreation”. Ecology and Management. 1998. HIDRONOR: “Estadística de precipitaciones”. HIDRONOR, Neuquén. 1987.

Hoffmann, A.: “Impact of trampling upon the vegetation of Andean areas in Central

Chile”. Mountain Research and Development, Vol 2, Nº 2, pp. 189-194. 1982.

Korner, C.: “Alpine Plant Life. Functional Plant Ecology of Haigh mountain

Ecosystems”. Springer-Verlag Berlin Heildelberg. 1999.

Larcher, W.: “Winter stress in high mountains”. Proc. 3rd IUFRO Workshop P

1.07-00,1984. Eidg Anst. forstl. Vertsuchswes., Ber. 270 (1985): 11-19. 1985.

Lewis, Y.: “The poos coop. Shiting in the mountain ain´t what it used to be”. Climbig.

June 15 – August 1. 1995.

Long, G.: “More climbers in a changing sport: a manager perspectives”. Master

Network. Leave No Trace Program. Nº 9. Ntional Outdoor Leadership School. 1996.

Macarthur, R.H. & Wilson, E.: “The theory of island biogeography”. Princeton

University Press, Princeton. 1967.

Mermoz, M. & Martin, C: Mapa de vegetación del Parque y Reserva Nacional Nahuel

Huapi. SECYT, Delegación Regional Patagonia. Bariloche. 1987.

Mermoz, M.; Úbeda, C.; Grigera, D.; Brión, C.; Martín, C.; Bianchi, E. & Planas, H.: “El Parque Nacional Nahuel Huapi: sus características ecológicas y estado de

conservación”. Informe Técnico. Administración de Parques Nacionales - Universidad Nacional del Comahue, San Carlos de Bariloche. 2000.

Moore, D.: “GREEN PLANET. The story of plant life on Earth”. Cambridge University

(6)

Motorcycle Industry Council: “Noise”. Rigth Rider Nº 4 In A Series. Irvine. Estados

Unidos. 1992.

Muñoz, E. & Garay, A.: “Régimen de precipitaciones de la Provincia de Río Negro”.

Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Estación Experimental Regional Agropecuaria de San Carlos de Bariloche. 1983.

National Outdoor Leadership School: “Alaskan Tundra”. LEAVE NO TRACE.

Outdoor skills & ethic. Rocky Mountains, Vol. 8. Lander. Estados Unidos. 1996.

National Outdoor Leadership School: “Rock Climbing”. LEAVE NO TRACE. Outdoor

skills & ethic. Rocky Mountains, Vol. 9. Lander. Estados Unidos. 1996.

National Outdoor Leadership School: “Rocky Mountains”. LEAVE NO TRACE.

Outdoor skills & ethic. Rocky Mountains, Vol. 1.4. Lander. Estados Unidos. 1994.

National Outdoor Leadership School. “No deje rastro. Cómo disfrutar de la

naturaleza sin dañarla”. NOLS. Coyhaique. Chile. 1995.

Naveh, Z. & Lieberman, A. S.: “Landscape ecology. Theory and application”.

Springer-Verlag. New York. 1984.

Nickel, J.: S/f. No shit. Rock and Ice, Nº 36. Art-nichols.htm en www.uvm.edu

Nuñez, C; Aizen, M. & Ezcurra, C.: “Species associations and nurse plant effects in

patches of high-Andean vegetation”. Journal of Vegetation Science 10:357-364. Opulus Press UPPSALA. Sweden. 1999.

Powers, P.: “Climbing as a sport: different styles, different impacts”. Master Network.

Leave No Trace Program. Nº 9. National Outdoor Leadership School. 1995.

Riebesell, J.: “Artic-Alpine plants on mountaintops: agreement with Island

Biogeography Theory”. The American Naturalist, vol 119, N° 5. 1982.

Romero, C.: “Relevamiento ambiental de las picadas de accesos a los refugios de

montaña”. Informe realizado para la Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi. Bariloche. Río Negro. Argentina. 1994.

Ruthsatz, B.: “Las plantas en cojín de los semi-desiertos andinos del Noroeste

Argentino. Su distribución local como adaptación a los factores climáticos, edáficos y antropogénicos de sus ambientes”. Darwiniana 21 (2-4). 1978.

Simpson, B.B.: “An historical phytogeography of the High Andean Flora”. Revista

Chilena de Historia Natural, 56: 109-122. 1983.

Simpson, B.B. & Todzia, C. C.: “Patterns and processes in the development of the

(7)

Solbrig, O. T.: “The origin and floristic affinities of the South American temperate

desert and semidesert regions”. En D. S. GOODALL (ed), Pp. 7-49 in Evolution of desert biota, University of Texas Press, Austin. 1976.

Stebbins, G. L.: “Polyploidy, Hybridization and the invasion of New Habitats”. Ann.

Missouri Bot. Gard. 72: 824-832. 1985.

Thomasson, K.: “Plankton of some lakes in an Argentine National Park, with notes on

terrestrial vegetation”. Acta Phytogeographica Suecica, 42. 1959.

Veblen, T.T. & Ashton, D.H.: Successional pattern above timberline in South-Central

Chile. Vegetatio 40 (1):39-47. 1979.

Veblen, T.T.; Ashton, D.H.; Schlegel, F.M. & Veblen, A.T.: “Plant succession in a

timberline depressed by vulcanism in south-central Chile”. Journal of Biogeography 4: 275-294. 1977.

Ward, R. ; Dimitri, M.: “Alpine tundra on Mt. Catedral in the Southern Andes”. New

Zealand Journal of Botany, IV (1): 42-56. 1966.

Wardle, P.: “An explanation for alpine timberline”. New Zealand Journal of Botany 9:

371-402. 1971.

Wardle, P.J.: “Alpine timberline”. En Ives J.D.& R.G. Barry (eds.): Artic and Alpine

Referencias

Documento similar

Artículo 8. Las solicitudes de reconocimiento presentadas, en las que se aleguen créditos obtenidos en títulos universitarios oficiales de Graduado, para la convalidación de

Como asunto menor, puede recomendarse que los órganos de participación social autonómicos se utilicen como un excelente cam- po de experiencias para innovar en materia de cauces

Respecto a las enfermedades profesionales, en virtud del RD 1299/2006, de 10 de noviembre, por el que se aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de

Las características del trabajo con grupos que se debería llevar a cabo en los Servicios Sociales de Atención Primaria (SSAP), en términos de variabilidad o estabilidad

A pocas semanas de presentar la primera exhibición de Anish Kapoor en la Argentina, en el Parque de la Memoria - Monumento a las Vícti- mas del Terrorismo de Estado, este artista

Por su aplicación específica a muchos supuestos de conservación de flora, se detalla el empleo de la figura de Microrre- serva, establecida en Castilla-La Mancha mediante la Ley

Parece, por ejemplo, que actualmente el consejero más influyente en la White House Office con Clinton es el republicano David Gergen, Communications Director (encargado de la

En cuarto lugar, se establecen unos medios para la actuación de re- fuerzo de la Cohesión (conducción y coordinación de las políticas eco- nómicas nacionales, políticas y acciones